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El periódico «La Voz de los Trabajadores»: Edición de marzo-abril

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán es una escalada importante en el Medio Oriente que tiene implicaciones peligrosas para los trabajadores de todo el mundo. La brutalidad del asalto imperialista a nivel internacional va junto con el ataque a las libertades civiles por parte del régimen de Trump dentro de Estados Unidos. Esto incluye las operaciones continuas del ICE y la Patrulla Fronteriza, las amenazas a las elecciones de mitad de período de 2026, los retrocesos ambientales que afectan profundamente a la comunidad negra y la brutalidad policial sin control.
Nuestro editorial en este número nos advierte: «Existe un gran peligro de subestimar la determinación de la élite empresarial estadounidense de llevar adelante esta iniciativa. No podemos confiar en que las sentencias judiciales o las próximas elecciones nos salven. Debemos organizarnos ahora, no solo para realizar manifestaciones masivas y crear redes comunitarias contra la violencia del ICE, sino para encontrar el camino hacia la construcción de un nuevo partido de la clase trabajadora a través del cual podamos organizar nuestra defensa política en todos los planos y todos los días».
En este número también tenemos artículos sobre los archivos de Epstein y la clase dominante, la huelga de maestros de San Francisco y una reseña del nuevo álbum de U2.
La edición de marzo-abril de 2026 de nuestro periódico está disponible en formato impreso y en línea como PDF y contiene articulos en ingles y español. ¡Lee hoy mismo el último número de nuestro periódico con una descarga gratuita en PDF! Como siempre, agradecemos cualquier donación que ayude a sufragar los gastos de impresión.
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Estados Unidos y China: los aumentos arancelarios ponen de relieve las tensiones interimperialistas


Por ERNIE GOTTA
El presidente Biden ha aprovechado su último año en el cargo para ampliar los aranceles de la administración Trump a China. En mayo se anunciaron nuevos aranceles, pero su aplicación se retrasó hasta septiembre. El más pronunciado de los aranceles incluía una tasa impositiva del 100% sobre los vehículos eléctricos. Otros aumentos de impuestos impuestos a las empresas chinas incluyen aumentos del 50% en semiconductores, 50% en paneles solares, 25% en acero y aluminio y 25% en piezas de baterías que no sean de iones de litio. La mayoría de los impuestos mencionados entraron en vigor el 27 de septiembre. Otros de la lista tienen diversas fechas de aplicación entre 2024 y 2026.
La medida espera frenar el avance de China para inundar el mercado estadounidense con productos menos caros. La clase capitalista estadounidense se enfrenta a una grave crisis con el ascenso del imperialismo chino y el aumento de la competencia por los recursos, la mano de obra y los mercados a escala mundial.
Los responsables políticos estadounidenses censuran lo que denominan prácticas comerciales desleales de China, que conceden cuantiosas subvenciones a los fabricantes chinos. Economistas capitalistas del Instituto Kiel escriben: “Pekín subvenciona fuertemente sus industrias nacionales, sobre todo en sectores como las tecnologías verdes, como la movilidad eléctrica o la energía eólica. Las estimaciones sugieren que las subvenciones globales de China son entre tres y nueve veces superiores a las de otros países de la OCDE como EE.UU. o Alemania”.
China no parece que vaya a frenar su avance a corto plazo. Esto tiene a los responsables políticos estadounidenses ansiosos por encontrar una forma de recuperar la hegemonía en el mercado mundial. Así lo expresó claramente la vicepresidenta Kamala Harris en su discurso ante la Convención Nacional Demócrata cuando dijo que es necesario que sea Estados Unidos, y no China, quien “gane la competencia del siglo XXI”.
La Oficina del Representante de Comercio de EE.UU., la agencia gubernamental responsable de desarrollar la política comercial de EE.UU., escribe: “Además, la Casa Blanca emitió una declaración en la que explica con más detalle cómo los actos, políticas y prácticas de China han contribuido al control significativo por parte de China de la producción mundial de los insumos críticos necesarios para las tecnologías, infraestructuras, energía y atención sanitaria de EE.UU. y el creciente exceso de capacidad y aumento de las exportaciones de China, y cómo dicho control amenaza las cadenas de suministro y la seguridad económica de EE.UU.”.
En Norteamérica existen otros problemas para Estados Unidos, ya que tanto México como Canadá tienen políticas comerciales más relajadas con China. Potencialmente, esta podría ser una forma de que China eludiera los aranceles estadounidenses. El Instituto Brookings escribe: “Por ejemplo, las exportaciones desde México de vehículos eléctricos procedentes de instalaciones propiedad del fabricante chino de vehículos eléctricos BYD podrían entrar en los EE.UU. bajo el USMCA y no pagar aranceles si cumplen las normas de origen del acuerdo, el acero regional y los requisitos salariales, y también podrían beneficiarse del crédito fiscal IRA de 7.500 dólares para los vehículos eléctricos ensamblados en América del Norte. Alternativamente, BYD aún podría exportar EVs a los EE.UU. desde México y pagar la tasa NMF de la OMC del 2,5% para las importaciones de automóviles, en comparación con la tasa arancelaria del 100% que los EE.UU. aplicarían a las importaciones de EVs directamente desde China.”
A pesar de la aplicación de estos aranceles y de la guerra comercial en curso, Estados Unidos y China establecieron en 2023 el Grupo de Trabajo Económico, que se ha reunido en cinco ocasiones diferentes. La reunión más reciente, que concluyó el 20 de septiembre, suscitó la preocupación de ambas potencias imperialistas. Estas reuniones representan una forma importante en que se desarrollan las negociaciones entre potencias económicas ferozmente competitivas.
Además de la preocupación de Estados Unidos por el exceso de capacidad de China y la oposición de este país al aumento de los aranceles, ambas partes intentan sortear la explotación de las economías más débiles. Una lectura de la Quinta Reunión del Grupo de Trabajo Económico entre Estados Unidos y la República Popular China afirmaba: “Las sesiones de la reunión concluyeron con el intercambio de puntos de vista entre ambas partes sobre las perspectivas macroeconómicas nacionales y debates sobre áreas de cooperación, incluidas las cuestiones de deuda y los retos de financiación en las economías emergentes y en desarrollo.”
También hay preocupación entre los fabricantes de automóviles, como los Tres Grandes, que querían que se suavizaran los aranceles sobre los minerales y otros materiales fundamentales para la producción de vehículos eléctricos. La cadena de suministro se verá afectada no sólo por la importación de materias primas necesarias en el proceso de producción, sino también por la sustitución de maquinaria pesada antigua, como las grúas que utilizan los estibadores para descargar los buques portacontenedores. David Lawder escribe en Reuters: “Los aranceles Biden-Harris incluyen un nuevo gravamen del 25% sobre las grúas buque-tierra de fabricación china, un sector dominado por China y sin productores estadounidenses. El Puerto de Nueva York y Nueva Jersey dijo que tiene ocho grúas encargadas a la empresa estatal china ZPMC a 18 millones de dólares cada una, y un arancel del 25% aumentaría el coste de cada una en 4,5 millones de dólares, “causando una tensión significativa en los recursos críticos y limitados del Puerto”.
Diferentes perspectivas sobre los aranceles
A pesar del intento de Donald Trump de pintar a Biden, Harris y los demócratas como blandos con China, lo que vemos no es solo una continuación de la política comercial con ligeros cambios de una administración a otra, sino más bien una expansión de las políticas comerciales de Trump. Estas políticas son un reflejo de un acuerdo bipartidista de que los aranceles, por un lado, ofrecen la mejor oportunidad posible para aumentar los beneficios de la fabricación estadounidense, el comercio minorista y otros sectores. Y por otro lado, lo que quizá sea más importante, crean barreras a china de los mercados estadounidenses. Pero no todo el mundo está de acuerdo.
Existen otras proyecciones sobre el impacto de los aranceles bipartidistas. Erica Yorke informó en junio de 2024 para la Tax Foundation: “Antes de tener en cuenta los efectos sobre el comportamiento, los 79.000 millones de dólares en aranceles más altos suponen un aumento medio anual de los impuestos en los hogares estadounidenses de 625 dólares. Sobre la base de los datos reales de recaudación de ingresos, los aranceles de la guerra comercial han aumentado directamente la recaudación de impuestos entre 200 y 300 dólares anuales por hogar estadounidense, por término medio. Ambas estimaciones infravaloran el coste para los hogares estadounidenses porque no tienen en cuenta la pérdida de producción, los menores ingresos y la pérdida de elección de los consumidores que han causado los aranceles.”
Remontándose al economista clásico David Ricardo, The Economist presentó recientemente la perspectiva de que los aranceles son una barrera para el desarrollo y la innovación en el sistema capitalista. En oposición a la expansión arancelaria de Biden, The Economist escribe: “Como David Ricardo expuso hace más de dos siglos y la experiencia ha demostrado desde entonces, tiene sentido que los gobiernos abran sus fronteras a las importaciones incluso cuando otros ponen barreras. Los residentes en el país liberalizado disfrutan de precios más bajos y mayor variedad, mientras que las empresas se centran en lo que mejor saben producir. Por el contrario, los aranceles miman a las empresas ineficaces y perjudican a los consumidores”.
The Economist continúa: “Las empresas estadounidenses actuales temen la competencia del Seagull de BYD, algunas de cuyas versiones cuestan menos de 10.000 dólares en China. Ahora, pueden vender coches inferiores por el triple de precio. Esto da a los automovilistas estadounidenses pocos incentivos para cambiar a ruedas más ecológicas, como el Sr. Biden dice que quiere que hagan. Se podría argumentar que los aranceles eran inevitables, porque de otro modo las subvenciones ecológicas de Estados Unidos irían a parar a las empresas chinas. Es cierto, pero muestra cómo una política ineficiente lleva a la siguiente”.
Elon Musk también pareció estar de acuerdo con esta perspectiva en mayo, hablando en una conferencia tecnológica en París. Peter Hoskins, de la BBC, informó de que Musk declaró: “De hecho, me sorprendió cuando se anunciaron. Las cosas que inhiben la libertad de intercambio o distorsionan el mercado no son buenas”.
“Tesla compite bastante bien en el mercado de China sin aranceles y sin ayudas deferentes. Estoy a favor de que no haya aranceles”, añadió.
China amplía la producción de automóviles en Europa y Asia Central
La preocupación de las empresas chinas por los aranceles estadounidenses se compensa con el giro hacia los mercados de Europa y Asia Central, especialmente en la fabricación de automóviles. Según el Foro de Asia Oriental, “en 2022, China produjo casi el 60% de los vehículos eléctricos del mundo, tanto los de batería como los híbridos enchufables. En 2023, se espera que la producción alcance los 8 millones de unidades, es decir, el 25% de todos los coches vendidos en China, frente al 22% en la Unión Europea, sólo el 6% en Estados Unidos y un mísero 3% en Japón”. Además, las empresas chinas ofrecen 90 marcas distintas de VE a precios que oscilan entre los 5.000 y los 90.000 dólares. El VE medio en China costará unos 32.000 euros (53.800 dólares) en 2022, frente a una media de 56.000 euros (94.100 dólares) en Europa”.
BYD, el mayor fabricante de vehículos eléctricos del mundo, está dispuesto a construir las primeras fábricas chinas de automóviles en Europa, con Hungría como ubicación elegida. China ha invertido miles de millones de dólares en Hungría y firmó un acuerdo de cooperación durante la visita de Xi Jinping al líder húngaro de extrema derecha Viktor Orban. ¿Dará esto a China un punto de entrada más profundo en los mercados europeos a pesar de la amenaza de nuevos aranceles por parte de la Unión Europea?
Aunque la U.E. está considerando aumentar los aranceles a los productos chinos, las subidas serán mucho menores que en Estados Unidos. Wang Chuanfu, consejero delegado de BYD, ha expresado que las acciones de EE.UU. y la UE sólo sugieren que EE.UU. teme el avance de las empresas chinas. BYD también está abriendo una fábrica en Turquía, el fabricante de automóviles chino Chery está abriendo la producción en Barcelona, y Zhejiang Geely Holding adquirió Volvo y está intentando iniciar la producción en Europa.
En Asia Central, Uzbekistán y Kazajstán se están convirtiendo rápidamente en un centro para la fabricación de automóviles chinos, ya que tanto BYD como Chery están produciendo pequeños vehículos eléctricos y autobuses populares que se venden ampliamente en la región. En 2023, Nargiza Murataliyeva y Shakhriyor Ismailkhodjaev escribieron en The Diplomat: “Las marcas chinas también dominan las importaciones de vehículos eléctricos a Kirguistán, pero a diferencia de Uzbekistán, donde la demanda local está impulsando las ventas, pocos vehículos eléctricos de China se pueden ver en las calles de Bishkek u Osh. En su lugar, Kirguistán sirve de base conveniente para la reexportación a Rusia”.
Guerra de chips
Del mismo modo, los aranceles estadounidenses pretenden frenar el ascenso tecnológico de China en el desarrollo y la producción de semiconductores. Estados Unidos quiere mantener su papel de principal competidor en investigación y desarrollo, pero ve cómo China se acerca rápidamente por el retrovisor. Por ejemplo, la Fundación para la Tecnología y la Innovación de la Información (ITIF) escribe: “En 2021-2022, el 55% de las solicitudes de patentes de semiconductores a nivel mundial fueron de origen chino (y el número de solicitudes de China duplicó al de Estados Unidos), mientras que las entidades chinas superaron a las estadounidenses y japonesas en patentes de semiconductores concedidas en 2022”.
El informe del ITIF prosigue: “China está acortando rápidamente distancias en muchas facetas del proceso de producción de semiconductores y está desarrollando auténticas capacidades de PI e innovación en todos los ámbitos”. En enero de 2024, Pat Gelsinger, Consejero Delegado de Intel, afirmó que, a pesar de los continuos esfuerzos de China por hacer avanzar su industria de semiconductores y diseñar herramientas de fabricación de chips más sofisticadas, el país sigue estando aproximadamente 10 años por detrás de la industria mundial de semiconductores. Aunque no cabe duda de que China va por detrás, la diferencia real, como se ha señalado, es probablemente la mitad, es decir, unos cinco años, al menos para el diseño y la fabricación de chips lógicos de vanguardia. China sigue invirtiendo cientos de miles de millones de dólares en su industria de semiconductores para reducir esa diferencia. Además, a largo plazo, como comentó un observador, “la probabilidad de que China desarrolle capacidades avanzadas de fabricación de chips es casi segura””.
Estados Unidos, en respuesta al desarrollo tecnológico de China, aprobó la Ley CHIPS en 2022, que es un intento de seguir siendo competitivo a nivel mundial en la producción de semiconductores. La administración Biden concedió a Intel más de 11.000 millones de dólares en 2024 para impulsar la producción de chips en EE.UU. En la actualidad, Intel está construyendo cuatro fundiciones en EE.UU.; también tenía planes para construir fundiciones en Alemania y Polonia. Mientras que la construcción de Intel en EE.UU. sigue adelante, su proyecto en Europa se ha detenido por problemas financieros y la necesidad de reducir costes. El consejero delegado de Intel, Pat Gelsinger, declaró en un comunicado el 16 de septiembre: “Pondremos en pausa nuestros proyectos en Polonia y Alemania durante aproximadamente dos años en función de la demanda prevista del mercado.”
Un componente medioambiental
Por supuesto, el bombardeo chino de vehículos eléctricos se promoverá con un lavado de cara ecológico de las prácticas medioambientales nocivas que subyacen a la producción capitalista. Sin embargo, la expansión de los VE y los semiconductores con los actuales modos de producción no hará sino aumentar la producción de emisiones de carbono. Tanto China como Estados Unidos tienen las mayores emisiones de carbono del mundo. La conexión entre la competencia interimperialista y el aumento del consumo de combustibles fósiles para mantener una ventaja sobre el adversario nos ha conducido hacia la catástrofe ecológica.
Ninguna producción de vehículos eléctricos va a ralentizar significativamente la crisis ecológica en curso, si se combina con el armamentismo de las potencias imperialistas. Sólo el ejército estadounidense es el mayor emisor de dióxido de carbono. Sonner Kerht en Inside Climate News informa: “Utilizando datos del Departamento de Energía, Crawford descubrió que el ejército estadounidense es un gran contaminador. Desde el inicio de la Guerra Mundial contra el Terrorismo en 2001, el ejército ha producido más de 1.200 millones de toneladas métricas de gases de efecto invernadero”. Crawford reconoce que sus datos son probablemente incompletos, pero incluso con los datos disponibles, descubrió que el ejército estadounidense emite más que países enteros como Portugal y Dinamarca, y que el Departamento de Defensa representa casi el 80% del consumo de combustible del gobierno federal”.
Negociaciones por otros medios
Quizás el aspecto más peligroso de los aranceles y de la guerra comercial más amplia sea la amenaza de una verdadera guerra interimperialista. La acumulación militar y el rearme que han definido las tensiones del período actual, profundizadas por la invasión rusa de Ucrania y el genocidio israelí en Gaza y la guerra ampliada en el Líbano, se ciernen sobre los debates sobre el comercio.
Estados Unidos, en particular, ha reforzado su presencia militar en el Pacífico. Tras el alejamiento del Pacífico durante la presidencia de Trump, la administración Biden ha hecho todo lo posible por reforzar las posiciones militares estadounidenses para contrarrestar los agresivos movimientos de China en torno a Taiwán, la actividad en el mar de China Meridional y las maniobras militares conjuntas con Rusia.
La Resolución Política de la Voz de los Trabajadores 2024 señala: “La rápida expansión militar de China, en particular su fuerza naval, ha colocado a Estados Unidos en una situación de desventaja estratégica, especialmente en posibles conflictos que impliquen a Taiwán. China está ampliando rápidamente su fuerza naval y aspira a tener una flota mayor que la estadounidense. Y esta última no puede seguirle el ritmo debido a la amplia capacidad de los astilleros chinos, que supera con creces a la de Estados Unidos: China tiene previsto alcanzar una flota de 400 buques en 2025 y de 440 en 2030, según el Pentágono, mientras que el Plan de Navegación 2022 de la Armada estadounidense es alcanzar los 350 buques tripulados… ¡en 2045!”.
Según un artículo publicado en abril de 2024 en The New York Times, “Desde el inicio de su administración, el presidente Biden ha emprendido una estrategia para ampliar el acceso militar estadounidense a bases en naciones aliadas de toda la región Asia-Pacífico y desplegar allí una serie de nuevos sistemas de armamento. También ha dicho que el ejército estadounidense defendería Taiwán contra una invasión china. … Biden firmó un proyecto de ley de ayuda y gasto militar suplementario de 95.000 millones de dólares que el Congreso acababa de aprobar y que incluye 8.100 millones de dólares para contrarrestar a China en la región. Y el Secretario de Estado Antony J. Blinken viajó esta semana a Shanghai y Pekín para reunirse con el Sr. Xi y otros funcionarios en las que planteó la actividad militar de China en el Estrecho de Taiwán y el Mar de China Meridional, calificándola de “desestabilizadora”.
El NYT esboza parte de la estrategia: “Estados Unidos está enviando a Japón los misiles de crucero Tomahawk más avanzados y ha establecido en Okinawa un nuevo tipo de regimiento del Cuerpo de Marines diseñado para luchar desde pequeñas islas y destruir barcos en el mar. El Pentágono ha obtenido acceso a múltiples aeródromos y bases navales en Filipinas, disminuyendo la necesidad de portaaviones que podrían ser blanco de los misiles de largo alcance y submarinos de China en tiempos de guerra.”
Sacar algunas conclusiones, hacer más preguntas
El debilitamiento de la hegemonía estadounidense y la intensificación de la competencia interimperialista en la que EE.UU., China, Rusia, la UE, etc. se disputan los beneficios en todos los rincones del planeta, augura problemas para los trabajadores, los campesinos, y los oprimidos de todo el planeta. La clase obrera se enfrenta ahora a la posibilidad muy real de que los gobiernos del mundo envíen una vez más a los trabajadores a luchar entre sí en sangrientas batallas para redistribuir los recursos del mundo.
Las contradicciones inherentes al sistema capitalista no pueden resolverse mediante Grupos de Trabajo Económicos, aranceles o maniobras militares amenazadoras. La clase capitalista simplemente no tiene soluciones a largo plazo para los problemas a los que nos enfrentamos bajo el capitalismo. Mientras los capitalistas estén al mando, sus prioridades pondrán sus beneficios por encima de los intereses de las necesidades humanas, y esa tendencia llevará a las potencias mundiales cada vez más cerca de la guerra.
Para la clase trabajadora atrapada en el punto de mira de la codicia capitalista, la pregunta debería ser: ¿Cómo podemos crear un mundo que dé la vuelta a la narrativa poniendo las necesidades de los seres humanos y del planeta por encima del beneficio de unos pocos elegidos? Una vez que los trabajadores y los miles de millones de oprimidos se planteen esta cuestión, la siguiente pregunta será: ¿cómo construimos un vehículo, un partido político de la clase obrera, enraizado en el socialismo revolucionario, para impulsar esa lucha?
Ilustración: iStock
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Las «violaciones de Mazan» en Francia: Dos comentarios desde Europa

Las “violaciones de Mazan”: Más allá de la cobertura mediática ¡organicemos la lucha contra la violencia sexual!
Por Brune Ernst
El 2 de septiembre de 2024 comenzó en Francia el juicio contra Dominique Pelicot, acusado de ser el organizador de numerosas violaciones contra su esposa. Durante casi diez años, Gisèle fue drogada por su marido y violada sin su conocimiento más de cien veces por unos cincuenta hombres, también acusados de violación agravada.
Un asunto llamado “histórico”, pero emblemático de la opresión sistémica
En 2020, Dominique Pelicot fue captado tomando fotografías bajo las faldas de unas mujeres. Siguió una investigación, especialmente en su ordenador, donde se encontraron numerosas fotografías y vídeos que mostraban a Gisèle, inconsciente, violada por decenas de hombres. Cuatro años después comenzó el juicio contra Dominique Pelicot y los violadores que se han podido identificar gracias a las fotos y vídeos.
En el banquillo de los acusados, los abogados de los violadores han recurrido a la ya conocida estrategia de invisibilización o minimización de los hechos, calificando las imágenes de «relaciones sexuales» y no de violaciones, e interrogando a la víctima sobre sus «preferencias y prácticas sexuales». – tríos o swinging. Pero las imágenes hablan por sí solas, y en Francia se habla de un “juicio histórico” que sería considerado el caso de violación más grave jamás juzgado en Francia.
Poner la noción de consentimiento en el centro de la definición de violación
Este juicio se desarrolla en Francia en un contexto en el que la definición de violación se debate desde hace varios años. De hecho, tras la propuesta, en 2022, de la Comisión Europea de unificar la caracterización de la violación en Europa en torno a la noción de consentimiento, Francia fue uno de los 11 países que se opusieron a esta definición. En Francia, la violación se define como “un acto de penetración donde la agresión sexual se comete bajo amenaza, coacción, sorpresa o violencia”. Por tanto, no se tiene en cuenta la noción de consentimiento, lo que deja un enorme margen a la defensa de los violadores e ignora, entre otras cosas, la dimensión psicológica del acto y el trauma creado, que puede, por ejemplo, provocar estados de shock en que la víctima es incapaz de reaccionar ante la violencia que está viviendo. Esta definición también hace posible una “zona gris”, particularmente en los casos de violación conyugal, que resulta casi imposible de caracterizar como tal.
La negativa de Francia a unificar la definición de violación en torno al consentimiento a escala europea, ha sido fuertemente criticada por ciertos grupos políticos de izquierda, pero especialmente por colectivos y asociaciones feministas que luchan por defender a todas las personas que son víctimas de violaciones y violencia en este sistema de opresión representado por el capitalismo patriarcal. Este debate parece haber experimentado un “giro de 180 grados” el 8 de marzo de 2024, cuando, al margen de la ceremonia de sellado de la ley que constitucionaliza la interrupción voluntaria del embarazo, el presidente de la República, Emmanuel Macron, declaró que la noción de consentimiento debía consagrarse en la legislación francesa.
Es interesante el paralelo con la inclusión del aborto en la Constitución. En efecto, la presión que ejercen sobre la sociedad campañas como la de MeToo, los movimientos sociales o las huelgas feministas que han surgido en varios países del mundo como España, Argentina, Polonia… y los avances que a veces han hecho posible, han permitido poner estos debates en el centro de la sociedad y de los medios de comunicación, que empiezan a tratar seriamente el tema de la violencia sexual y de género. El gobierno francés (y otros partidos que reivindican su radicalismo en estas cuestiones) no se libran de estas presiones y recurren al «pinkwashing», dando la apariencia de tener en cuenta esta violencia, o incluso de actuar de forma progresista hacia ella. La cobertura mediática del asunto Pelicot es sin duda también una consecuencia de esta presión. Pero no debe hacernos olvidar que más allá de la singularidad del caso de Gisèle, son muchas las violaciones cometidas contra víctimas del sometimiento químico, la mayoría de las cuales siguen sin conocerse ni juzgarse.
Mantener la presión a través de las luchas.
Más allá de estos efectos, no es difícil hacer saltar por los aires las apariencias y mostrar su vacuidad. Por ejemplo, la constitucionalización del aborto, que había sido fuertemente apoyada en particular por la Francia Insumisa, no engañó a todos, y algunos colectivos feministas demostraron muy rápidamente que seguía siendo insuficiente si no se disponía de los medios materiales para llevarla a cabo con medidas efectivas. En efecto, sin medios para mantener los centros para llevar a cabo un IVE(Interrupción voluntaria del embarazo) existentes o para crear otros nuevos, especialmente en el campo, sin retirar la cláusula de conciencia detrás de la cual todavía se esconden muchos profesionales de la salud, sin una apertura explícita del aborto para las personas trans, no hay garantía de que este derecho sea efectivo.
Lo mismo ocurre con la inclusión de la noción de consentimiento en la ley. De hecho, los casos de violación son emblemáticos del sexismo sistémico que impregna al Estado y a la sociedad por todos lados. En primer lugar, porque los lugares donde es posible hablar sobre este tema no son numerosos o, cuando los hay, carecen de financiación y recursos humanos para cumplir su función. Luego, porque la acogida de las personas que logran hablar –en la gendarmería o en las comisarías– es cuanto menos violenta. Finalmente, porque los casos –pocos en número dadas las trabas previas– que efectivamente se juzgan, acaban en muchos casos archivándose por falta de pruebas.

Así, lo que hace que el caso Pelicot sea tan resonante es sobre todo la presencia de una gran cantidad de pruebas en forma de vídeos y fotografías encontradas en el ordenador del acusado. Podemos pensar fácilmente que sin estas pruebas, y a pesar de los trastornos psicológicos y ginecológicos inexplicables que la víctima presentaba desde hace años, el juicio no se habría llevado a cabo y que la violencia contra Gisèle habría continuado, a la sombra del “ámbito privado”.
Por lo tanto, incluir la noción de consentimiento no será suficiente. Al igual que con el aborto, debe haber una garantía de recursos financieros y humanos dedicados a la cuestión de la violación y, más particularmente, a la violencia sexual y machista. También es necesario una formación obligatoria, a todas las personas que reciben, acompañan, defienden o juzgan casos de violación. Pero estos medios, al igual que la transformación de la sociedad que los sustenta, sólo serán posibles si se intensifica la presión sobre ellos. Al igual que las movilizaciones masivas en muchos países del mundo sobre estos temas, es necesario fortalecer los colectivos autoorganizados existentes sobre estos temas, y en particular la coordinación de los colectivos que se dan a sí mismos la tarea de organizar la huelga feminista –una huelga para exigir derechos para las mujeres y las minorías, y exigir una sociedad libre de las opresiones sistémicas que la caracterizan.
Desde esta perspectiva, y aunque esta lucha debe de ser continua, es importante aprovechar el 25 de noviembre y el 8 de marzo, denunciar su utilización por parte de la clase política, y organizarse junto con las organizaciones sindicales, que deben abrirse a los colectivos autoorganizados sobre estos temas, para presentar una plataforma de demandas, así como una huelga general. En todas las numerosas ciudades donde se celebran las fechas del 25 de noviembre y el 8 de marzo, llamemos a unirse a los colectivos que organizan la lucha y las manifestaciones previstas, y a construir reivindicaciones que permitan la convergencia de todas las luchas contra la opresión.
¡Es hora de que la vergüenza cambie de bando!
Mama, te has enterado de los “51 en Francia”? ¡Es horrible, mamá! No, hija, ¿de qué me hablas? Es entonces cuando una rápida búsqueda en Google, me golpea en la cara y una oleada de indignación y también por supuesto de vergüenza, sacude mi cuerpo. Vergüenza por ella, por mí y por todas las mujeres. La realidad vuelve a ser más dura que la ficción, por más retorcida que esta sea. Por muchos “avances y logros” que según nos dicen, hayamos logrado en la civilizada y democrática Europa, la cruda realidad nos recuerda que, para algunos hombres, seguimos siendo de “su” propiedad. Y lo peor; no están solos.
Por Laura R. – Corriente Roja
Los hechos: «Violación no es la palabra, es barbarie»
Gisèle de 67 años, vecina de la localidad de Mazán, al sureste de Francia, fue violada repetidamente por más de 50 hombres a lo largo de 10 años, durante los cuales su marido Dominique Pélicot, un jubilado de 71 años, ofrecía los “servicios sexuales de una esposa sonámbula y obediente”, en un portal web que fue clausurado por la Policía francesa en junio de este año. Un portal web que entre otras cosas servía a una red ya desmantelada de distribución de pornografía infantil, a través del servicio de mensajería WhatsApp, que se extendía a ocho países de Europa y América.
En relación al caso, que se juzga en Aviñon, aunque las autoridades han identificado a 51 agresores, que ahora se sientan en el banquillo de los acusados por un delito de violación agravada penado con hasta 20 años de cárcel, se sospecha que el número podría ascender a 83. Noventa y dos violaciones entre octubre de 2020 y julio de 2011. Varios de los agresores están muertos y uno está prófugo, según informa el diario Le Parisien.
La víctima, que se negó a ver los vídeos de las violaciones hasta mayo del 2024, vivió por primera vez, en diferido, las violaciones que ha sufrido durante diez años. Nada podría definir mejor que sus propias palabras, lo que se vio obligada a ver: «Violación no es la palabra, es barbarie».
Como consecuencia de estos abusos y la ingesta de drogas que le administró durante años su marido, que podría estar implicado también en otros casos de violación e incluso en un asesinato en 1991, Gisèle sufría lagunas mentales, un gran cansancio que no sabía explicar y molestias que provocaron varias visitas al ginecólogo.
Un sistema que cosifica y mercantiliza el cuerpo de las mujeres
Queremos enviar todo nuestro apoyo y solidaridad a esta mujer valiente, que pese a sufrir estréso Pstraumático por lo sucedido, ha decidido junto a sus tres hijos, declarar a puerta abierta en un juicio que, con toda probabilidad, se alargará durante meses. Como ella misma declaraba ante el Tribunal Criminal de Vaucluse, en el sureste de Francia: “Para mí el daño ya está hecho. Lo hago en nombre de todas las mujeres que quizás nunca serán reconocidas como víctimas».
Mas allá del horror y rechazo que suscita, este caso es una muestra más de que vivimos en un orden social y político que se basa en el control y la opresión de las mujeres. Es lo que algunas feministas llaman la “cultura de la violación”, en la que más de la mitad de las agresiones sexuales, que no siempre resultan tan fáciles de probar como en este caso, se llevan a cabo en el entorno social, familiar o laboral de la víctima. Y la mayoría, no se denuncian; ya sea por miedo o por vergüenza. Es en este clima de impunidad, en el que se apoyan algunos de estos depredadores sexuales para cometer sus actos. Por otro lado, la industria del sexo y el entretenimiento de este sistema capitalista cada vez más violento y opresivo, cosifica, sexualiza y mercantiliza nuestros cuerpos, especialmente el de las mujeres a un nivel tal, que estas se convierten en un objeto más, listo para el consumo.
Solo Sí es Sí, lo demás es violación
De los 51 hombres que han sido citados en el juicio de Aviñón, algunos defienden haber sido engañados por Dominique Pélicot y afirman que creían que se trataba de un “delirio libertino” de la pareja. Otros dijeron que no creían que fuera una violación, “porque su marido estaba allí y creían que podía dar su consentimiento por ambos”. Por ahora, solo 14 se han declarado culpables.
Este juicio que ha conmocionado a la sociedad francesa que pone en el centro la cuestión del consentimiento, se lleva a cabo en un momento de ascenso electoral de la extrema derecha y en un contexto de revisión sobre la ley que regula los delitos sexuales en Francia. Se habla de un “juicio histórico”, que sería considerado el caso de violación más grave jamás juzgado en Francia. Hay que recordar que actualmente la violación se define en la legislación francesa como un “acto de penetración sexual” cometido “mediante violencia, coacción, amenaza o sorpresa”.

En Francia como en otros lugares del mundo, hay que salir a pelear por cambiar la Ley que define y pena las agresiones sexuales, para que deje claro que el sexo sin consentimiento es violación. Que el consentimiento puede retirarse en cualquier momento y que no puede existir consentimiento si la agresión sexual se comete “abusando de un estado que impide el juicio del otro”, como ocurre en las sumisiones químicas que son cada vez más frecuentes.
En el Estado Español, la Ley integral de garantía de la libertad sexual, más conocida como Ley “del Solo Sí es Sí”, entró en vigor en octubre de 2022, gracias a una lucha en las calles que duró cinco largos años. Una ley que tiene muchas deficiencias y lagunas. Entre otras, que toda la parte no penal de la norma, para llevar a cabo tareas de prevención y educación sexual en las escuelas, necesita recursos económicos de los que todavía no se ha dotado.
Pese a ello, desde Corriente Roja la defendemos frente al intento de la derecha y ultraderecha de derogarla, porque fue una conquista arrancada en las calles, que sitúa en el centro el consentimiento, para demostrar que hubo agresión sexual.
Pero esto no nos puede hacer olvidar que ninguna ley puede acabar con la violencia sexual en este sistema de opresión y explotación. La violencia sexual es un problema estructural complejo que necesita un abordaje por muchas vías. Actualmente esta Ley sigue sin ser garantía de nada, porque las leyes en favor de la clase trabajadora y los sectores oprimidos en este sistema capitalista, se convierten en papel mojado si no seguimos luchando por hacerlas efectivas y, sobre todo, siempre están amenazadas mientras exista el capitalismo.
Igualmente es necesario señalar que la experiencia demuestra que bajo la democracia burguesa, donde la separación de poderes es en realidad una ficción, no es suficiente con cambiar las leyes. El sistema judicial en todos los países, está lleno de jueces y juezas machistas que a menudo revictimizan a las mujeres cuando se atreven a denunciar y que aplican una vara de medir muy distinta según la clase social a la que pertenezca la persona juzgada.

Un ejemplo es lo que ocurrió en los primeros meses tras la aprobación de la Ley del Solo Sí es Sí, en los que algunos jueces interpretaron y aplicaron algunos de sus artículos de una forma antojadiza, para rebajar las condenas ya impuestas a agresores sexuales y pederastas. En Francia, los abogados defensores de estos violadores califican las imágenes de «relaciones sexuales» y no de violaciones, y han interrogado a la víctima sobre sus «preferencias y prácticas sexuales», aunque las duras imágenes hablan por sí solas.
Lograr más recursos para combatir la violencia sexual y todas las formas de violencia a las mujeres y los sectores oprimidos como migrantes o personas LGTBI, no es un asunto solo de las mujeres, ni únicamente de la juventud, sino del conjunto de la clase trabajadora. Hay que organizarse para que las organizaciones obreras, empezando por los sindicatos, las tomen como parte del pliego de sus demandas y reivindicaciones y pongan al conjunto de la clase trabajadora, con los sectores oprimidos al frente, a luchar por ellas.
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Harris contra Trump: ¿Quien es el vocero más orgulloso del fracking?


Por COOPER BARD
El debate presidencial del 10 de septiembre mostró claramente que las políticas de los dos grandes partidos capitalistas tienen varios puntos de connivencia bipartidista, como el apoyo a Israel (y, por extensión, a sus crímenes de guerra perpetrados con armamento estadounidense), el aumento de la fuerza militar de EEUU en general y la competencia contra China en los sectores tecnológico y manufacturero. Este acuerdo incluye, como vimos, el apoyo bipartidista a la expansión del fracking (fracturación hidráulica subterranea para extraer los combustibles fóssiles) en lugares como Pensilvania.
Cuando le preguntaron por su política sobre el fracking, Harris dijo con orgullo: «No prohibiré el fracking, pues no lo prohibí cuando era vicepresidenta». Continuó: «Fui el voto de desempate en la Ley de Reducción de la Inflación, que abrió nuevos arrendamientos para el fracking». Esto se incluyó para reducir la dependencia estadounidense del «petróleo extranjero». Por desgracia, las emisiones no obedecen las leyes de impuestos.
Trump, en su típica forma de divagar, replicó: «Si ella ganara las elecciones, el fracking en Pensilvania se acabaría el primer día», dando a entender que esto sería algo malo. «Yo apoyo el negocio del petróleo como nadie más», se jactó.
Tanto los candidatos demócratas como los republicanos a la presidencia quieren vender la ilusión de que el fracking es bueno porque aporta actividad económica. Pero lo que en realidad promete es el agotamiento de la tierra, el envenenamiento del aire y del agua, y el llenado de los bolsillos de los grandes intereses empresariales, la primera prioridad verdadera de los partidos capitalistas .
Está claro que gane quien gane las elecciones, al fracking como industria le irá bien. Lamentablemente, esto no es un buen augurio ni para el clima ni para la clase trabajadora.
¿Qué es el fracking y por qué es peligroso?
El fracking es la práctica de excavar profundamente en el lecho rocoso de esquisto e inyectar líquido a presión (compuesto de agua y otras sustancias químicas que describiremos más adelante) en el agujero para formar grietas, de las que se puede extraer petróleo y «gas natural».
La continua extracción y producción de combustibles fósiles supondrá una catástrofe continua para la Tierra, ya que la emisión de gases de efecto invernadero (sobre todo CO2, así como metano, óxido nitroso y otras sustancias) sigue aumentando. Los efectos sobre el clima ya están aquí y son numerosos, incluyendo olas de calor mortales, hambrunas y extinciones masivas. Tienen el potencial de socavar la red de la vida en este planeta hasta tal punto que un número extraordinario de personas podrían morir en un futuro no muy lejano, por no hablar del grave sufrimiento humano y animal que estamos presenciando ahora mismo.
Además, las sustancias químicas del fluido de fracking tienen efectos inmediatos sobre la calidad del aire, el agua y la tierra, que pueden causar cáncer y otros problemas de salud a las comunidades locales y a los aguiferos que quedan abajo.
Las principales operaciones de fracturación hidráulica en EEUU incluyen emplazamientos en Pensilvania, Ohio y Virginia (la formación Marcellus Shale), la Cuenca Pérmica de Texas, la zona alrededor de Dallas y Fort Worth, Texas, así como muchos otros emplazamientos. En Canadá, el fracking ha sido una realidad constante en Alberta, Quebec, Columbia Británica y Saskatchewan, y -como la mayoría de los ejemplos de extractivismo industrial- sigue siendo un ataque directo para las comunidades indígenas.
Mientras el «debate» sobre el fracking centraba la atención en Pensilvania -especialmente por su posición como «estado pendular» en las elecciones de 2024-, la industria petrolera está planeando aumentos masivos del fracking en la Cuenca Pérmica. Esto tiene el potencial de causar lo que los activistas llaman la «bomba climática del Pérmico», que garantizaría por sí sola la liberación de miles de millones de toneladas de nuevas emisiones de CO2, prácticamente prometiendo que sobrepasaremos nuestro «presupuesto de carbono» y condenaremos a la civilización humana.
El metano es una amenaza de primer orden
Las emisiones del fracking incluyen las que se producen en la extracción, producción y el uso final de los combustibles fósiles. Las zonas próximas a los lugares de perforación suelen registrar mediciones más elevadas de contaminación atmosférica por hidrocarburos e incluso sustancias tóxicas como el benceno. Pero la principal amenaza del fracking procede del metano liberado durante el proceso de extracción.
Los seres humanos producimos más CO2 que metano, por lo que el CO2 sigue siendo el gas de efecto invernadero más peligroso por mero volumen; además, permanece en la atmósfera más tiempo que el metano. Pero el metano es un gas de efecto invernadero más potente y tiene importantes efectos a corto plazo: calienta la atmósfera casi 90 veces más rápido que el dióxido de carbono.
Los científicos han determinado que la producción de combustibles fósiles libera una pequeña cantidad de metano, sea cual sea la fuente. Pero la fracturación hidráulica, en particular, libera mucho más gas metano durante el proceso de extracción y producción que la mayoría de los demás métodos de perforación. Debido al aumento de la fracturación hidráulica en Estados Unidos y Canadá, las emisiones de metano han aumentado en 61 millones de toneladas o un 20% en las dos últimas décadas. Esto se traduce en un aumento del calentamiento planetario en un periodo de tiempo mucho más corto. También es importante señalar que el metano generado por la producción de petróleo y gas tiene un mayor contenido de carbono que el metano liberado por fuentes biológicas.
La contaminación provocada por el fracking no termina incluso después de que haya cesado la producción directa, ya que los pozos huérfanos tienen problemas de fugas que contribuyen considerablemente a la creación global de gases de efecto invernadero en EE.UU. Cientos de miles, posiblemente millones, de pozos siguen sin ser taponados adecuadamente.
Peligros de los fluidos de la fracturación hidráulica
Como ya se ha mencionado, el fracking tiene un problema adicional causado por el líquido utilizado en el proceso. Este líquido es una mezcla de arena y productos químicos destinados a aumentar la eficacia del proceso (haciendo que el líquido sea menos viscoso, aumentando la acidez, etc.). Se sabe que estas sustancias químicas tienen propiedades cancerígenas y también pueden causar defectos congénitos.
A pesar de que los productores de petróleo han presionado al Congreso para mantener en secreto el contenido de los fluidos de fracturación hidráulica, aún sabemos algunas cosas. Como subproducto, el líquido de fracturación produce PFAS, compuestos cancerígenos también conocidos como «sustancias químicas para siempre». Estas «sustancias químicas para siempre» también se generan por la descomposición de los plásticos.
Hay muy pocas salvaguardias, en algunos casos ninguna, para impedir que este líquido penetre en la capa freática. La contaminación del agua, el aire y el suelo por la fracturación hidráulica supone graves riesgos para la salud de las comunidades locales, y la profanación del suelo y el agua tendrá consecuencias desastrosas para la agricultura en el futuro.
Cuanto más pobre seas, más probabilidades tendrás de sufrir las consecuencias de la fracturación hidráulica (mientras los magnates del petróleo cosechan todos los beneficios). Centrándonos en Pensilvania, un estudio de Scientific America descubrió que las comunidades rurales y más pobres tienen muchas más probabilidades de verse directamente afectadas por la fracturación hidráulica. Múltiples pueblos de la Pensilvania rural han visto envenenada su agua por las operaciones de fracking. El agua se envenenó en pueblos de Wyoming cercanos a explotaciones de fracking, y también en Dallas, Texas. Podríamos seguir durante páginas con otros ejemplos de daños directos a comunidades pobres y rurales de Pensilvania, Dakota del Norte, Texas, Wyoming, Ohio y otros estados.
Como el gas puede filtrarse a la capa freática, algunas personas que viven cerca de las operaciones de fracturación hidráulica han tenido agua del grifo inflamable. Esto también puede provocar temblores de tierra como consecuencia de la degeneración del lecho rocoso.
La producción para la exportación es clave para la expansión de los combustibles fósiles
La adicción de nuestra civilización a los combustibles fósiles y la consecuente alteración del clima es un problema internacional. Uno de los principales factores que impulsan la expansión del petróleo y el gas en EEUU es el afán por sustituir los suministros rusos de petróleo y gas a Europa. EEUU se ha convertido en uno de los principales exportadores mundiales de petróleo y gas como consecuencia de este cambio en la situación internacional.
Ni se tiene que decir que «nuestros» magnates del petróleo se han aprovechado esta oportunidad para aumentar su cuota de mercado a escala mundial. El gobierno estadounidense, que les servirá sea cual sea el partido capitalista que lleve la antorcha en 2025, está encantado de facilitar su afán de lucro.
Por supuesto, la adicción de Europa al petróleo es un problema tan grave como el nuestro. La invasión imperialista rusa de Ucrania no ha hecho más que acelerar la tendencia existente hacia el aumento del consumo de petróleo y la producción bélica.
La administración Biden y la mentira del «capitalismo verde»
En este contexto, podemos ver por qué los dos partidos capitalistas apoyan incondicionalmente la expansión de la producción de petróleo. El apoyo a ultranza de Harris al fracking debería echar por tierra cualquier ilusión de que la administración Biden o el Partido Demócrata pongan los intereses del planeta en primer plano. Más bien, sus intereses primordiales son los de los magnates del petróleo, los fabricantes de armas, los fabricantes de plásticos, etc.
Las políticas climáticas y medioambientales de la administración Biden pretenden sostener el sistema capitalista al tiempo que le dan una envoltura «verde». El «capitalismo verde» de Biden -encarnado con más fuerza en la Ley de Reducción de la Inflación (IRA)- es una estratagema impulsada por el mercado. La idea es impulsar las materias primas «verdes» producidas en Estados Unidos y el uso de la energía, manteniendo al mismo tiempo la rentabilidad de los combustibles fósiles. Así, mientras se gastan miles de millones en tecnologías e infraestructuras ecológicas, la extracción, producción y uso de combustibles fósiles continúa de todos modos.
Esto es especialmente evidente en la desgravación fiscal concedida a las empresas petroleras por el secuestro de carbono (una estafa diferente que queda fuera de nuestro alcance aquí). Los activistas ambientalistas ya se han dado cuenta de que, sin ningun mecanismo de supervisión real, las empresas podrían utilizar con el dado dinero para ampliar las operaciones de petróleo sucio, como el fracking.
Del mismo modo, la IRA obligó al gobierno a ofrecer al menos 60 millones de acres de arrendamientos en alta mar a las empresas de petróleo y gas un año antes de que se pudiera conceder ningún arrendamiento para parques eólicos marinos. Este paso de vincular la energía eólica a una expansión de las perforaciones en busca de combustibles fósiles demuestra claramente la debilidad del gobierno para oponerse al dominio de los magnates del petróleo.
En otro ejemplo de esta perspectiva, la Oficina de Administración de Tierras sigue dando prioridad a la explotación de petróleo y gas en las tierras federales que gestiona frente a otros usos, como las instalaciones de energía solar o eólica, el ocio y la conservación. El 90% de las tierras de la Oficina están abiertas al arrendamiento de combustibles fósiles.
A pesar del aumento de la inversión en energías renovables, la inmensa mayoría del transporte y de la red eléctrica sigue funcionando con combustibles fósiles (aproximadamente el 60%). El gobierno de Biden aprobó nuevos oleoductos, como el tristemente famoso proyecto Willow Pipeline en Alaska, nuevas fracturaciones hidráulicas (como atestiguó Harris) y nuevas perforaciones en alta mar. Biden, por tanto, no es un presidente verde desde ningún punto de vista. Así pues, aunque los partidarios liberales de Biden insisten que la IRA es la «legislación más ecológica de la historia» y citan aumentos fácticos de las energías renovables, se trata de una perspectiva profundamente teñida de rosa. La Ley de Reducción de la Inflación, a pesar de sus éxitos, sencillamente no es suficiente.
La realidad es demasiado sombría para permitir medidas tan parciales. En los tres años transcurridos desde la aprobación de la IRA, las emisiones de CO2 se han seguido aumentando en todo el mundo. Esto se debe al modelo de crecimiento del capitalismo impulsado por el mercado (así como a las nuevas guerras en Ucrania y Gaza), que no cambiará ni se ralentizará cuando haya unos cuantos aerogeneradores adicionales o nuevos vehículos eléctricos en las carreteras. ¡Estos pocos elementos «verdes» son una gotita de agua en el mar mientras se tolere la exploración de nuevos combustibles fósiles! A menos que se tomen medidas inmediatas para detener la nueva producción de petróleo y realizar una transición ecológica de forma sistemática y planificada, es dudoso que la humanidad pueda superar el desastre climático.
El fracking forma parte de la industria dominante de los combustibles fósiles, que los políticos que gestionan los intereses del Estado capitalista no pueden abolir, porque los combustibles fósiles están totalmente integrados en todos los aspectos de la economía mundial. No hay forma de que EEUU pueda mantener cientos de operaciones militares en todo el mundo, ni de que las empresas de Fortune 500 puedan seguir funcionando como hasta ahora, sin una inversión sustancial en la infraestructura existente de combustibles fósiles. Los magnates del petróleo de cada potencia imperialista dominan la economía del mundo en virtud de su dominio de las infraestructuras, incluidos los automóviles, la red eléctrica, los envases y las operaciones militares.
En efecto, perseguir realmente una economía verde (y evitar la posible muerte masiva de miles de millones de personas) exige acabar con los medios esfuerzos. Los beneficios deben pasar a un segundo plano, y deben emprenderse restricciones hasta ahora inauditas de los derechos de propiedad de los multimillonarios y del sector privado. Esto significa poner fin a las «libertades» de la industria del fracking: ¡sus libertades son para envenenar nuestra agua y poner en peligro la civilización humana con su temeraria contaminación por metano!
Los demócratas y los republicanos no harán nada que perjudique a sus verdaderos amos, los capitalistas. Por eso a ambos les encanta el fracking. La clase obrera necesita romper con el sistema capitalista para salvar a nuestro propio bienestar y, de hecho, toda la vida en la Tierra.
¡Acabemos con el fracking! ¡Detengan todas las prospecciones petrolíferas! ¡Que se queda en la tierra!
¡Medidas de emergencia para revertir la destrucción medioambiental! ¡Cierra los pozos! ¡Haz que las petroleras paguen los costes!
¡Nacionaliza la energía, el transporte y los bancos bajo el control de la clase obrera!
¡Organiza la reconstrucción ecológica! Aplique miles de millones de dolares a la reforestación y la restauración de las tierras arruinadas por los residuos industriales.
¡Por el control obrero, indígena y comunitario de la tierra!
¡Acabar con la economía de guerra! ¡Alto a la ayuda a Israel! ¡Fuera Rusia y la OTAN de Ucrania!
Fuentes y notas
https://workersvoiceus.org/2023/11/07/environmental-racism-and-climate-solutions-in-canada/https://news.cornell.edu/stories/2019/08/study-fracking-prompts-global-spike-atmospheric-methane
https://www.nytimes.com/2021/07/12/climate/epa-pfas-fracking-forever-chemicals.html
https://www.ehn.org/health-impacts-of-fracking-2634432607.html
https://www.eia.gov/energyexplained/electricity/electricity-in-the-us.php
https://www.cnn.com/2023/09/29/politics/biden-offshore-drilling-plan-climate/index.html
https://www.princeton.edu/news/2023/07/12/new-study-evaluates-climate-impact-ira
https://climate.mit.edu/ask-mit/what-makes-methane-more-potent-greenhouse-gas-carbon-dioxide
https://www.scientificamerican.com/article/poor-communities-bear-greatest-burden-from-fracking/
https://en.wikipedia.org/wiki/Marcellus_Formation
https://newrepublic.com/article/169867/fracking-poisoned-towns-water-now-frackers-allowed-back-in
https://www.youtube.com/watch?v=EfHcypKLxgc
https://news.stanford.edu/stories/2016/03/pavillion-fracking-water-032916
https://www.globalcitizen.org/en/content/us-crises-water-flint-modesto-fracking/
https://www.law.cornell.edu/uscode/text/26/45Q
https://www.cnn.com/2023/03/28/energy/eu-us-oil-imports-overtake-russia/index.html
Foto: RotschetskyPhotography / Shutterstock.com
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El movimiento Palestino celebra una conferencia en California


Por JAMES MARKIN
A medida que Israel intensifica su guerra genocida contra Gaza y expande la carnicería al sur del Líbano sin apenas críticas por parte de Washington, se ha vuelto más crítico que nunca para la clase obrera y los movimientos estudiantiles estadounidenses luchar para poner fin a la ayuda militar de Estados Unidos a Israel. Este enfoque en las armas se ha vuelto más prominente junto con las demandas existentes del movimiento estudiantil pro-Palestino para la desinversión y la divulgación, que dominó la lucha de campamentos durante el último año escolar.
Durante el verano, con esta nueva urgencia por impedir la transferencia de armas, los estudiantes activistas palestinos empezaron a reevaluar las tácticas, estrategias y objetivos del movimiento contra la guerra de Israel en Palestina. Estudiantes de la Universidad Estatal de San Francisco (SFSU) encabezaron la formación de una coordinadora de estudiantes activistas de todo el estado. Como parte de este esfuerzo, se celebró una reunión de organización tras el foro de Labor for Palestine (https://workersvoiceus.org/2024/08/02/bay-area-workers-face-retaliation-for-palestine-solidarity/) en Oakland el 7 de julio. En este evento, estudiantes y activistas sindicales propusieron la idea de una conferencia de organización democrática de masas, inspirada en las organizadas por el movimiento contra la guerra de Vietnam, así como en los métodos de la Primera Intifada, que podría reunir a todas las diferentes partes del movimiento palestino: estudiantes, trabajadores y organizaciones políticas.
La teoría subyacente que motivó esta idea fue expresada mejor por uno de líderes elegidos de Estudiantes por Gaza, Sohrab: “El papel de los estudiantes es actuar como catalizador para que los trabajadores vayan a la huelga, politizar y empoderar a sus compañeros, que son la próxima generación de trabajadores, y convertir sus campus, que actúan como lugar de refuerzo del imperialismo y el sionismo, en universidades populares.”
Durante la reunión en Oakland, se acordó que la mejor manera de que los estudiantes pudieran desempeñar este papel junto a los activistas de la clase trabajadora era mediante la construcción de una asamblea general democrática que estuviera abierta a todos los que apoyaran una Palestina libre. Una vez más, Sohrab explicó el propósito de esta táctica: “La adhesión democrática es necesaria para la acción de masas. Si las propias masas de estudiantes dirigen la lucha, les infundirá la urgencia y la agencia necesarias para salir, organizar sus aulas y exigir el cambio”. De esta reunión surgió un comité encargado de organizar la conferencia.
Un mes más tarde se celebró una reunión pública de organización. En esta reunión se concretaron los detalles y se eligió un comité de presidencia para supervisar el trabajo de construcción de la conferencia. A medida que se acercaba el día, aumentaba la lista de organizaciones importantes que apoyaban la conferencia: la Coalición de Estudiantes por Palestina del Área de la Bahía, el Movimiento Juvenil Palestino (PYM), Workers Voice, el Colectivo Feminista Palestino, la Red de la Comunidad Palestina de Estados Unidos (USPCN), DSA y Bay Area Labor for Palestine. La convención también fue respaldada por cuatro sindicatos locales (el sindicato de empleados académicos de la Universidad de California, UAW Local 4811; la Asociación de Profesores de California (CFA) en SFSU, la Asociación de Educación de Oakland; y los Educadores Unidos de San Francisco), así como por una docena de organizaciones estudiantiles en el Área de la Bahía, incluyendo muchos capítulos de Estudiantes por la Justicia en Palestina (SJP).
Más de 700 personas se inscribieron y más de 350 asistieron a la conferencia, que se celebró en el Centro Cultural Islámico del Norte de California el 15 de septiembre. A lo largo del día, los asistentes escucharon los saludos de las organizaciones firmantes y votaron lemas, acciones y liderazgo para el movimiento.
El primer punto del orden del día fue el debate sobre las demandas. El comité de presidencia presentó tres propuestas de demandas, centradas en poner fin a la ayuda estadounidense a Israel, luchar contra la represión de los activistas y reinvertir los fondos de la guerra en empleo y educación.
Blanca, activista del CFA-SFSU y de Faculty for Justice in Palestine (FJP) que habló en nombre del comité que preside, argumentó que “los estudiantes y los trabajadores y el profesorado y los miembros de la comunidad han estado luchando contra muchos objetivos. Ahora necesitamos demandas específicas que puedan elevar y presionar al poder real -el gobierno de Estados Unidos- que es el principal respaldo económico, militar y político del estado de Israel. Queremos reunir a todos los actores activos que se han solidarizado con Palestina para construir un movimiento de masas que pueda ganar, como fue el caso de la lucha contra la guerra de Vietnam, por los derechos civiles, etcétera. Sabemos que los trabajadores pueden ejercer un poder independiente para luchar por el cambio social”.
Tras un proceso de debate en grupos y enmiendas, la Convención adoptó tres lemas principales por votación de todos los presentes (las tres reivindicaciones recibieron más del 88% de los votos):
- Poner fin a toda ayuda a Israel respaldada por Estados Unidos, retirar todas las tropas de ocupación de Palestina y poner fin a la guerra genocida contra Palestina.
- Alto a la represión de estudiantes, trabajadores y comunidades solidarias con Palestina
- Dinero para sanidad, vivienda, empleo y educación, no para la guerra y la ocupación.
A continuación, tras el almuerzo, se presentó la propuesta de jornadas de acción coordinadas. Otro miembro de la comisión que preside la reunión tomó la palabra y defendió la necesidad de acciones coordinadas: “Durante muchos años, hemos tenido el problema de que el trabajo de los estudiantes nunca se extendía más allá de los límites del campus. Los días de acción coordinada llevan el alcance de los estudiantes a una región más amplia. Este es el siguiente paso esencial. Tenemos que salir de los campamentos y construir un Área de la Bahía unificada que defienda a Palestina”.
El objetivo de estas acciones coordinadas sería proporcionar un trabajo común que pudieran llevar a cabo los estudiantes, los trabajadores y los activistas comunitarios, pero que también pudiera ajustarse a las necesidades y contextos de las distintas áreas locales. Finalmente, tras otro periodo de enmiendas, la convención aprobó las siguientes acciones coordinadas:
- 5/6: Jornadas Internacionales de Acción de la Red de Acción Palestina.
- 6: Recaudación de fondos en el Centro Cultural Islámico del Norte de California.
- 7: Día para la curación y la educación.
- 8: Día de Acción dirigido por estudiantes, con el objetivo de cerrar los campus, culminando en una concentración nocturna, donde trabajadores, estudiantes y comunidad pudieran unirse en un mismo lugar.
- 8-10: Tres días de acción, donde las familias, los estudiantes y los trabajadores pueden participar en una marcha masiva en un fin de semana y avanzar hacia acciones estudiantiles y en el lugar de trabajo/comunidad más amplias, con el objetivo de un cierre económico en cooperación con los trabajadores portuarios.
- El Comité de Coordinación de la Acción organizará y respaldará otras acciones centradas en apoyar el llamamiento de la Federación General Palestina de Sindicatos en favor de un embargo de armas para Israel.
Toda esta panoplia de acciones muy ambiciosas fue aprobada, una vez más, con el apoyo de más del 85% de los presentes. Sin embargo, dados los objetivos de la convención, será necesario el esfuerzo combinado de todos los presentes, así como de los miembros del movimiento que aún no son parte de esta formación, para llevarlos a cabo con éxito.
El último punto del orden del día antes de que terminara la convención fue la creación del Comité Coordinador de Acción (ACC). Como explicaron los miembros del comité de presidencia, el objetivo del ACC es “reunir a los tres sectores principales del Movimiento de Liberación Palestina -estudiantes, trabajadores y comunidad- de toda el Área de la Bahía”. En lugar de elegir al ACC en la convención, el comité de presidencia propuso que el ACC estuviera compuesto por representantes de los grupos de apoyo, y que creara un proceso mediante el cual los nuevos grupos de apoyo también pudieran estar representados en el organismo. Con el tiempo, el ACC también se encargaría de organizar futuras convenciones populares. Este plan fue aprobado por mayoría absoluta y ningún voto en contra.
En general, es justo decir que la convención fue un éxito rotundo. Construida sobre las bases y los métodos democráticos de la lucha estudiantil en SF State, mostró el potencial de la organización democrática de masas por Palestina. En palabras de Blanca, de la FJP: “Uno de los logros importantes de esta convención fue sacar a la luz y generalizar el método de organización de los estudiantes y el profesorado de la SF State University: el método de nuestras huelgas y nuestra lucha por democratizar el sindicato. Este es el modelo en torno al cual los estudiantes organizaron el campamento. Esto se convirtió en un modelo de éxito porque demostramos que cuando nos organizamos de esta manera, podemos prevenir la represión, podemos atraer a más gente al movimiento, podemos tener un liderazgo que sea responsable ante las bases, y podemos ganar. Y demostramos que ganamos porque la SFSU desinvirtió en cuatro empresas y aceptó la divulgación total”.
Blanca continuó, “Esta conferencia fue una oportunidad para expandir este método de organización, conectando el movimiento estudiantil con todo el trabajo emergente que ha estado ocurriendo dentro de las bases de los sindicatos y llamando a los trabajadores a apoyar a Palestina con sus métodos. Los estudiantes, los trabajadores y la comunidad se dieron cuenta de que la democracia obrera es lo que necesitan para luchar, alinearse en torno a las reivindicaciones y reflexionar sobre los tipos de acción que les unirían y no les dividirían. En última instancia, queremos entender los ritmos y métodos de organización de cada sector. Y eso fue lo que realmente ocurrió; los estudiantes escuchaban lo que necesitaban los trabajadores, y los trabajadores escuchaban los métodos de organización de los estudiantes. Al final, los resultados de la convención dejaron a todo el mundo muy confiado en el proceso y en las estrategias que surgieron de ella.”
En última instancia, la convención demostró que este modelo puede generalizarse para reunir a estudiantes, trabajadores y activistas comunitarios para luchar por Palestina. Lo que hace falta ahora es que el ACC y los organizadores de la convención continúen el trabajo y organicen con éxito días de acción coordinados. Al mismo tiempo, necesitamos construir convenciones similares en todo el país para ayudar a los estudiantes en los campus y a los trabajadores en sus sindicatos a romper el aislamiento y experimentar el poder que tienen si actúan unidos con la comunidad palestina.
Nuestro objetivo debe ser extender la organización de lo local a lo regional y a lo nacional, con el fin último de unificar la resistencia popular a la guerra contra Palestina y Líbano”. Como dijo Sohrab, estudiante de SF State: “Los estudiantes deben trabajar con el profesorado, el personal y las comunidades circundantes, y no interrumpirlos, incorporándolos al proceso y a las acciones. Necesitamos a las masas para poner fin a toda la ayuda a Israel respaldada por Estados Unidos, y los estudiantes desempeñan un papel vital tanto en sus campus como en el movimiento más amplio. Si fijamos nuestras intenciones en esto y en la liberación total en lugar de centrarnos sólo en la desinversión o en las victorias en los campus, daremos los pasos necesarios para construir una acción verdaderamente revolucionaria.”
Esto es cierto porque sólo las masas trabajadoras de Estados Unidos tienen el poder necesario para obligar a Estados Unidos a dejar de armar y apoyar a Israel. Los activistas estudiantiles son más poderosos cuando son capaces de movilizarse en el campus, pero luego llevan sus fuerzas fuera del campus y se unifican con la clase trabajadora para golpear a las fuerzas de la clase capitalista en la comunidad en general.
Por último, ahora que se acercan las elecciones estadounidenses y que los dos partidos tradicionales apoyan la continuación de la ayuda a Israel y la represión de los activistas propalestinos, es esencial mantener nuestros esfuerzos organizativos independientes de las fuerzas que intentan desinflarnos, cooptarnos y reprimirnos, y empezar a construir una alternativa política real para el pueblo trabajador.
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Derechistas inflan el falso rumor de que los inmigrantes haitianos comen mascotas


Por DYLAN EDWARD
Springfield, Ohio, se ha convertido en un punto focal de los titulares nacionales y la atención de las redes sociales debido a la difusión de teorías de conspiración de extrema derecha que alegan que los inmigrantes haitianos están matando y comiendo mascotas locales y patos salvajes en el parque.
Los rumores racistas surgieron después de que Erika Lee, residente de Springfield, publicara en un grupo local de Facebook sobre un gato desaparecido que pertenecía a una amiga de una amiga de la hija de su vecino. Lee repitió el rumor de que los inmigrantes haitianos estaban “comiendo mascotas”, pero desde entonces ha admitido públicamente que sus acusaciones eran infundadas.
A raíz de estas falsas afirmaciones, la búsqueda de chivos expiatorios xenófobos y la histeria racista surgieron entre la extrema derecha. El candidato republicano a la vicepresidencia y actual senador del estado de Ohio, J.D. Vance, alimentó esta narrativa, de la que se hizo eco Donald Trump durante el último debate presidencial. Trump declaró: “En Springfield, se están comiendo a los perros, a la gente que entró. Se están comiendo a los gatos. Se están comiendo las mascotas de la gente que vive allí, y esto es lo que está pasando en nuestro país, y es una vergüenza”. Una encuesta reciente indicó que más de la mitad de los partidarios de Trump creen en estas acusaciones racistas.
La histeria xenófoba no solo es amplificada por prominentes figuras de extrema derecha, sino que también es propagada por organizaciones militantes fascistas y neonazis en el terreno. Recientemente, circularon en línea imágenes de un volante de los “Caballeros Blancos de la Trinidad del Ku Klux Klan”, con propaganda que decía: “Fuera extranjeros y haitianos; ¡No hay lugar en Estados Unidos para esta inmundicia! No necesitamos más policías. Necesitamos la DEPORTACIÓN MASIVA. 1/4 de SPRINGFIELD ya está en la pobreza. Ahora se están utilizando 2 millones de dólares para cuidar a estas bestias del campo”.
A raíz de esta histeria, se han hecho más de 30 amenazas de bomba contra escuelas, edificios gubernamentales y hogares de funcionarios de la ciudad desde la semana pasada, lo que ha obligado a evacuaciones y cierres.
Con una población de aproximadamente 60,000 habitantes, Springfield ha recibido alrededor de 15,000 a 20,000 inmigrantes en los últimos cuatro años, muchos de los cuales son haitianos. Springfield, que alguna vez dependió de la industria automotriz, ejemplifica los desafíos que enfrentan muchas pequeñas ciudades del Medio Oeste que han experimentado la subcontratación de trabajos industriales y las dificultades económicas que la acompañan.
En la raíz de esta histeria racista está la “teoría del gran reemplazo”, que ha sido defendida por la extrema derecha. Esta falsa teoría sugiere que los inmigrantes están invadiendo las comunidades blancas como parte de un complot para sacarlos del poder político. Si bien esta teoría de la conspiración ha ganado terreno entre los extremistas, las dos principales alas políticas de la clase dominante son responsables del desplazamiento de cientos de miles de trabajadores haitianos debido a la intromisión imperialista de Estados Unidos y otros países.
Hace más de dos siglos, el pueblo de Haití derrotó el colonialismo europeo y estableció la primera república negra del mundo. Desde entonces, han defendido repetidamente su independencia de la dominación imperial, los cambios de régimen y el saqueo. En octubre de 2022, la administración Biden propuso una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU para desplegar un “grupo de trabajo multinacional de acción rápida” para apoyar al ilegítimo e impopular Ariel Henry, quien asumió el cargo tras el asesinato de Jovenel Moïse a manos de mercenarios colombianos entrenados por Estados Unidos durante un intento de golpe de Estado en 2021. Tras el asesinato de Moïse, las instituciones públicas clave fueron sistemáticamente desmanteladas y sustituidas por ONG financiadas desde el extranjero, que en un momento dado proporcionaron más del 80% de todos los servicios.
Estados Unidos y otros han justificado su injerencia constante en los asuntos de Haití bajo el pretexto del humanitarismo, el mantenimiento de la paz y la ayuda, supuestamente para debilitar el poder de las bandas criminales y reducir la violencia dentro de la sociedad civil. En última instancia, estas llamadas misiones de “mantenimiento de la paz” confunden los síntomas de los disturbios con sus causas. Hasta agosto, más de 578.000 haitianos habían sido desplazados internamente. El pueblo haitiano no necesita más injerencia extranjera; los disturbios civiles en Haití solo pueden abordarse poniendo fin a las políticas de austeridad impuestas desde el extranjero que perpetúan el hambre y el empobrecimiento, y apoyando la plena autodeterminación de Haití.
En última instancia, el esfuerzo de la clase dominante por amplificar estas conspiraciones xenófobas es un intento de desplazar la culpa del saqueo imperialista y la miseria que están causando en Haití y otros lugares en el extranjero. En la medida en que puedan convencer con éxito a los trabajadores estadounidenses de que los inmigrantes son el problema, pueden desviar la verdadera solución: movilizar a millones de trabajadores contra la clase dominante imperialista estadounidense.
¡Manos fuera de Haití! ¡Todos en defensa de la comunidad haitiana! ¡Defienda los derechos de los inmigrantes!
Foto: Los residentes de Springfield, Ohio, realizan una manifestación al borde de la carretera en la que declaran: “¡Los inmigrantes son bienvenidos aquí!” La manifestación fue organizada por miembros del Partido Demócrata local. (Chris Welter / WYSO)
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La barbarie climática golpea la puerta


Por Jeferson Choma
La capital São Paulo y gran parte de las ciudades del país están amaneciendo bajo un manto de humo. A principios de la semana, la capital de São Paulo se convirtió en la metrópoli más contaminada del mundo. Pero heredó este título de las ciudades de la Amazonía occidental, que el mes pasado fue la región más contaminada del mundo. En São Paulo, el humo de los incendios en la Amazonía, del Pantanal y de partes del Cerrado se mezcla con las partículas de polvo liberadas por las ininterrumpidas obras de construcción, alimentadas por una monstruosa especulación inmobiliaria, y con el humo que sale de los caños de escape de los más de 6,2 millones de automóviles que componen el parque automotor de la ciudad.
Parece una escena de Mad Max o de Blade Runner. Pero estas son las consecuencias de los enormes incendios que están arrasando prácticamente todo el país. Del 1 de enero al 11 de setiembre, Brasil registró 172.815 focos de incendios, según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe). De ellos, 86.195 se ubican en la Amazonía y 56.363 en el Cerrado. El país vive su mayor sequía desde 1950, como consecuencia de fenómenos climáticos extremos provocados por el calentamiento global. El año pasado fue el más caluroso de los últimos 125.000 años, pero 2024 tiene todo para superar esa marca. La catástrofe de las lluvias en Rio Grande do Sul, en mayo, y la actual ola de calor y sequía son signos de la “nueva normalidad” climática del país. Está sucediendo tan rápido que sorprende incluso a una de las mayores autoridades climáticas del país. “Estoy aterrorizado. Nadie preveía esto; es muy rápido”, dijo Carlos Nobre en entrevista al Estado de S. Paulo (12/09), sobre la espantosa dinámica de los fenómenos climáticos extremos observados en Brasil y en el mundo y causados por el calentamiento.
¿Quién es el responsable de esta situación? No es toda la humanidad, sino una pequeña parte de ella formada por grandes empresarios y terratenientes capitalistas. La temperatura media global de la Tierra ha aumentado debido al consumo voraz de combustibles fósiles que corren por las venas de la acumulación del capital y han liberado continuamente toneladas de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en la atmósfera. Pero, si en los países imperialistas los grandes villanos son la industria y el transporte, por aquí, en el capitalismo periférico brasileño, los mayores emisores de GEI son la agropecuaria y la deforestación. Juntas, liberan más de 75% de las emisiones nacionales y cuestionan el actual modelo agrícola fomentado por el Estado capitalista.
Carretera, fuego y destrucción
Nueve ciudades de la Amazonía lideran el ranking de los diez municipios que registraron los mayores incendios desde el inicio del año, como São Félix do Xingu (PA), ciudad con el mayor rebaño de ganado del país; Altamira (PA), Apuí (AM), Itaituba (PA) y Labreá (AM), todas atravesadas por la carretera Transamazónica; y Novo Progresso (PA), a orillas de la carretera BR-163, donde se expande la soja cultivada desde el norte del Mato Grosso.
Hay una ley de hierro en la Amazonía: donde hay carretera también hay deforestación e incendios. Después de todo, estas fueron construidas por la dictadura para promover el avance del capital nacional y extranjero hacia los recursos minerales y para ocupar la región con la agropecuaria. No es casualidad que Chico Mendes, líder del movimiento sertingueiro [del caucho], se hiciera mundialmente famoso cuando logró que el Banco Mundial dejara de financiar la BR-364. Este fue uno de los principales episodios que llevó a los grandes estancieros a firmar su sentencia de muerte. Su martirio ayudó a preservar el Amazonas. ¿Pero hasta cuándo?
Las imágenes de satélite son la mayor prueba de que las quemas en estas regiones indican la apertura de nuevas fronteras agrícolas para el modelo agrícola capitalista llamado agronegocio. Son grandes terratenientes y especuladores que se apropian de las tierras públicas (terrenos baldíos) en las márgenes de la BR-163 y de la Transamazónica. O incluso, preparan la invasión a los Parques Nacionales o a las Tierras Indígenas. Y tienen aliados poderosos.
Un proyecto que nos llevará al colapso ambiental
Es el Estado brasileño (y todos los gobiernos de turno) el que financia la destrucción ambiental provocada por el agronegocio. Desde el gobierno de Fernando Henrique Cardoso (PSDB), el sector recibe generosos créditos públicos, que financian su expansión y crecimiento. En la época, el gobierno encaraba este financiamiento como una “solución” al déficit de la balanza comercial del país, y una forma de seguir atrayendo dólares para pagar intereses y amortizaciones de la deuda pública.
En los primeros mandatos de Lula (PT), el sector recibió aún más premios. Además de aumentar el financiamiento público para el sector, el gobierno también estimuló el crecimiento del agro como una forma de proyectar internacionalmente a las empresas brasileñas más exitosas (las “campeonas nacionales”), muchas de ellas vinculadas a la agroindustria. Los gobiernos del PT buscaban, así, crear una supuesta “burguesía nacional” para impulsar la reindustrialización del país. Pero el resultado fue muy diferente. El país continuó en el camino de convertirse un mero exportador de productos agropecuarios y de baja tecnología a costa de la desindustrialización de otros sectores de la economía. Su único papel fue profundizar la dependencia de Brasil del capital monopolista internacional.
La farsa del pasado se repite en tragedia cuando el gobierno anuncia más de 400.000 millones de reales para los grandes del agronegocio, a través del Plan Safra. Y sólo 70.000 millones de reales para la agricultura familiar campesina, que realmente produce alimentos para la población. Es esta montaña de dinero la que financia la expansión del agronegocio sobre las cenizas de la Amazonía, el Cerrado y el Pantanal.
Como si fuera poco, el gobierno también anuncia su apoyo a la reconstrucción de la BR-319 (que conecta Porto Velho con Manaus), que llevará la destrucción del agronegocio a una de las áreas más preservadas de la selva tropical, justo en el corazón de la Amazonía brasileña. Y también declara que se trata de una medida contra los efectos de la crisis climática en la región (!). ¿Como es esto?
La BR-319 puede ser llamada la “carretera del fin del mundo”. Su reconstrucción será la sentencia de muerte para una de las áreas más preservadas de la Amazonía y dejará el bosque muy cerca del llamado punto de no retorno, cuando el bosque pasa a emitir más dióxido de carbono (CO2) del que absorbe, agravando el calentamiento global. Además, las precipitaciones también disminuirán en todo el Centro-Sur del Brasil. Todo esto está bien explicado por grandes científicos como Philip Fearnside, que hace años estudia los posibles impactos de la reconstrucción de la BR-319.
A ese proyecto de destrucción que nos llevará al colapso climático se suma también el intento de explorar petróleo en la desembocadura del río Amazonas, que sólo servirá a las grandes petroleras internacionales, amenazando el bioma amazónico y a sus pueblos tradicionales, profundizando aún más el papel subalterno del país en la economía mundial.
Un Congreso de terratenientes
Los terratenientes dominan el Congreso Nacional. En medio de la catástrofe que se anuncia, los parlamentarios preparan un ataque de proporciones históricas contra el medio ambiente, los pueblos de la selva y toda la población con el llamado “Paquete de la Destrucción” que agrupa proyectos de ley que favorecen el robo de tierras públicas, la liberación de pesticidas, la anulación de licencias ambientales y los ataques a las tierras indígenas con liberación de minería en estos territorios y dificultando nuevas demarcaciones. La Propuesta de Enmienda a la Constitución (PEC) para la privatización de las playas es sólo la punta de este monstruoso iceberg.
Los terratenientes en el Congreso están desenvolviendo el paquete y muchos de sus proyectos avanzan a grandes pasos. Para detenerlo, será necesario mucha movilización, y no sólo de los pueblos indígenas, quilombolas y campesinos tradicionales, sino de toda la clase trabajadora. La aprobación de estas medidas sellará el destino de la mayoría de la población en los próximos años. Decidirá si tendremos o no más catástrofes como la de Brumadinho (MG), o inundaciones como la de Rio Grande do Sul, y sequías e incendios como vemos hoy. Quizás todas estas horribles catástrofes sean sólo un juego de niños en comparación con lo que vendrá si se aprueba el Paquete de la Destrucción (ver el paquete aquí).
El STF quiere negociar derechos no negociables
Como no podía dejar de ser, el peso político de los grandes terratenientes en Brasil también se refleja en las decisiones del Supremo Tribunal Federal (STF). En este momento, la Corte Suprema discute en una “mesa de conciliación” el Marco Temporal y otros ataques de la Ley 14701/23 a los pueblos originarios. Este es un intento de suprimir artículos de la Constitución que garantizan derechos a los pueblos indígenas.
La Ley 14.701/2023 es absolutamente inconstitucional y no hay negociación posible sobre ella, por lo que debe ser suspendida inmediatamente. La mesa de conciliación fue creada por orden del ministro Gilmar Mendes, relator de los procesos y aliado histórico de los grandes propietarios de tierras. Muy acertadamente, la Articulación de los Pueblos Indígenas (Apib) anunció recientemente su retiro de la Mesa de Conciliación del STF. “Por la letra de la Constitución de la República de 1988, las tierras indígenas quedaron registradas como inalienables, indisponibles, y los derechos sobre ellas, imprescriptibles. Cualquier negociación sobre derechos fundamentales es inadmisible”, afirmaron los indígenas en una carta.
Aun así, la mesa de conciliación continúa sus trabajos con un órgano del Poder Ejecutivo, el Foro de Gobernadores, el Colegio Nacional de Procuradores del Estado, la Confederación Nacional de Municipios, el Frente Nacional de Alcaldes y mucha gente interesada en robar las tierras de los pueblos originarios.
Son los pueblos indígenas, con su cosmología y cultura ancestrales, los mayores defensores de los bosques. Sólo 1,6% de la pérdida de Bosques y Vegetación Nativa en el Brasil entre 1985 y 2020 ocurrió en tierras indígenas. Los datos provienen del análisis de imágenes de satélite. También es desde arriba desde donde se puede ver el verdadero cerco de sus territorios promovido por el latifundio. La integridad de sus territorios y su sabiduría con la naturaleza es lo que impide que el cielo se caiga, como nos enseña Davi Kopenawa Yanomami.
La catástrofe que se anuncia y cómo combatirla
La crisis climática llegó para quedarse y no basta con que el gobierno decrete “emergencia climática” para combatirla e impedir lo peor. Se necesita mucho más. Se necesita un cambio profundo y radical del país para que la población pobre y trabajadora no sea la principal víctima.
Cualquier plan de reducción de GEI en el Brasil pasa por la expropiación de tierras del agronegocio, sin indemnización a sus propietarios. Estas tierras deben utilizarse para recomponer los sistemas ecológicos de los recursos hídricos. Algunos de ellos también deben dar paso a un nuevo modelo de agricultura agroecológica y sintrópica (modelo de cultivo agroforestal que se basa en conceptos de sintropía, organización, equilibrio y preservación energética), que de hecho produzca alimentos y no commodities cuyos precios son definidos por el capital financiero de la Bolsa de Valores de Chicago. También es necesario demarcar todas las Tierras Indígenas, Quilombolas y Reservas Extractivas.
Evidentemente, el país también necesita suspender la apertura de nuevas fronteras de exploración petrolera como la Margen Ecuatorial e invertir fuertemente en otras fuentes de energía renovables, estatizando todos los recursos energéticos. Cualquier plan de reindustrialización del país pasa por una revolución en las fuentes de energía, y no por el tosco neodesarrollismo fósil de hace 70 años. Un “desarrollismo”, de hecho, sólo retórico y que nos lleva (como lo hizo) a una mayor dependencia del imperialismo.
Es urgente invertir masivamente en la recuperación de los organismos medioambientales, en la fiscalización y en el combate a los incendios. Para lograrlo, es necesario hacer implosionar la austeridad fiscal mantenida por el marco fiscal que impide inversiones también en estos sectores. La situación es dramática. Más de la mitad de los empleados del Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama) se jubilarán en 2025.
Nuevos fenómenos climáticos extremos azotarán el país (lluvias, deslizamientos de tierra, sequías, calor, falta de agua, etc.). Es necesario estar preparados para enfrentarlos, creando un gran sistema público nacional para combatir los desastres, dotado de grandes recursos y que actúe en conjunto con la participación democrática de la población más vulnerable.
El capitalismo está llevando a la humanidad a la barbarie climática. Sin superar este sistema, la humanidad no podrá detener la catástrofe que se anuncia. Necesitamos una nueva sociedad, socialista, en la que los trabajadores y sus aliados, los pueblos indígenas, los campesinos, los quilombolas y la juventud, detenten efectivamente el poder político y económico. Sólo así enfrentaremos el desafío de revolucionar las fuerzas productivas, cambiando radicalmente la estructura productiva de la sociedad y estableciendo un equilibrio metabólico con la naturaleza.
Artículo publicado en www.opiniaosocialista.com.br, 13/9/2024
Traducción del portugues: Natalia Estrada.
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La guerra se extiende al Líbano


Por CARLOS SAPIR
Casi un año después de su invasión de Gaza y a pesar del clamor mundial contra el genocidio que está perpetrando contra los palestinos, Israel ha lanzado contra Líbano con una serie de bombardeos y está preparando públicamente una invasión terrestre del país. Esta escalada, escandalosa incluso en el contexto de la guerra en curso por su flagrante desprecio de la soberanía de Líbano, ya ha matado a cientos de civiles.
Aunque sus ataques contra Líbano han sido brutales, la expansión por parte del Estado sionista de una guerra que ya le ha convertido en un paria en la escena mundial es una admisión tácita del fracaso en Gaza, y corre el riesgo de una sobreextensión diplomática, militar y económica que podría ser fatal para el Estado del apartheid. Además, los criminales ataques de Israel contra Líbano sólo son posibles gracias al continuo apoyo militar que Estados Unidos ha proporcionado a Israel, y es tarea del movimiento de solidaridad con Palestina en Norteamérica hacer todo lo posible para poner fin a ese apoyo.
¿Por qué bombardea Israel al Líbano?
Desde el comienzo de la invasión israelí de Gaza en 2023, Hezbollah e Israel se han enzarzado en escaramuzas de baja intensidad a través de la frontera libanesa. Hezbollah ha declarado públicamente que su objetivo es detener la invasión israelí de Gaza, y que cesará sus ataques si se alcanza un alto el fuego en Gaza. Aunque los daños físicos y las víctimas causadas por estos ataques han sido mínimos, han tenido un impacto significativo en la economía de Israel, han obligado a evacuar a decenas de miles de israelíes que vivían en el norte y han obligado a Israel a mantener fuerzas cerca de la frontera libanesa en lugar de comprometerse plenamente en sus campañas militares dentro de Palestina.
Aunque los ataques periódicos de Israel contra objetivos iraníes y sirios han sido una táctica de larga data (incluso antes de la guerra actual) y generalmente han provocado respuestas mínimas, la escala y el carácter de los recientes ataques israelíes contra Líbano han sido cualitativamente diferentes. Una serie de atentados terroristas lanzados con localizadores y walkie-talkies comprometidos los días 17 y 18 de septiembre causaron decenas de muertos y miles de heridos. A esto siguieron ataques aéreos contra objetivos civiles en Beirut el 20 de septiembre y bombardeos generalizados que mataron a cientos de personas al día durante el resto de la semana.
Los líderes militares israelíes han anunciado que el objetivo de sus ataques contra Líbano es destruir la capacidad de Hezbollah para lanzar cohetes contra Israel y permitir así que los israelíes desplazados regresen al norte. Al no haberlo conseguido con su campaña inicial de bombardeos, las tropas israelíes se preparan ahora para una posible invasión terrestre de Líbano. Esto se produce al mismo tiempo que el ejército israelí parece estar considerando un enfoque aún más prolongado de la guerra en Gaza, flotando ideas de un asedio indefinido de la parte norte del enclave. Israel ha fracasado en su objetivo original de destruir a Hamás. Para que Israel convierta el genocidio de Gaza en un «conflicto controlado» y en un nuevo statu quo tolerable para los israelíes, necesita que el norte de Israel vuelva al trabajo.
Precedentes históricos
No es ni cerca de la primera vez que la guerra de Israel contra los palestinos le empuja a invadir Líbano. Israel invadió Líbano por primera vez en 1982 para atacar a la OLP, que se había desplazado hasta allí desde Jordania. Inicialmente, Israel intentó marchar hacia Beirut e instalar un gobierno dirigido por el fascista cristiano maronita proisraelí Bachir Gemayel. Tras el asesinato de Gemayel y el fracaso de su plan para dominar la política libanesa, las fuerzas israelíes se retiraron al sur del río Awali, donde continuaron con una ocupación militar del sur de Líbano que duraría hasta el año 2000. En el contexto de la lucha contra esta ocupación militar se formó Hezbollah, que creció hasta convertirse en una fuerza influyente en la política libanesa. Israel volvió a invadir Líbano en 2006 para intentar destruir a Hezbollah, y se vio obligado a retirarse tras un mes de combates.
Al igual que sus ataques contra Gaza y Cisjordania, las perspectivas de una victoria convencional de Israel son escasas: se trata de una estrategia de repetir guerras que ya fueron perdidas en condiciones más favorables. En comparación con 2006, Hezbollah está mejor atrincherado para hacer frente a una invasión, con informes de que ha establecido una infraestructura subterránea similar a los túneles que han permitido continuar la resistencia palestina en Gaza. Mientras tanto, Israel está más aislado diplomáticamente, y se encuentra al límite tanto operativa como políticamente por su guerra actual en Palestina. Dado el precedente sentado en Gaza, parece totalmente probable que Israel tiene el intento de utilizar medios genocidas para lograr objetivos bélicos que no parecen alcanzables utilizando una ocupación militar más convencional.
Es totalmente posible que una invasión israelí del Líbano desencadene una mayor respuesta de su población, de forma similar a cómo se formó el propio Hezbollah en el contexto de la primera invasión israelí del país. Esto también puede convertirse en un momento crítico para la población de otros países vecinos, que ya simpatizan activa e históricamente con la liberación palestina, que pueden ver la amenaza militar eterno que Israel representa para su existencia y que las guerras del siglo XX no se han resuelto. Ahora que el «Eje de la Resistencia» se encuentra bajo ataque directo, puede verse flanqueado por nuevas fuerzas plenamente comprometidas con la lucha antisionista, dentro y fuera de Palestina.
Esta guerra continua gracias a los suministros estadounidenses
Ni la actual guerra genocida en Gaza ni la invasión del Líbano serían posibles sin el continuo apoyo militar y diplomático que Estados Unidos, y en menor medida las demás potencias imperialistas, prestan a Israel. Esto no sólo se produce en forma de continuos envíos de armas por valor de miles y miles de millones de dólares, cualos los funcionarios israelíes han reconocido son claves para su capacidad militar. También ha llegado apoyo de modo del intercambio de inteligencia, con recursos militares estadounidenses que ayudan a Israel a elegir sus objetivos, y apoyo de grupos navales para derribar cualquier ataque contra Israel. También existe, por supuesto, la dimensión diplomática, con Estados Unidos bloqueando todo intento de censurar a Israel en la ONU y organismos similares. Tal vez lo más importante sea que Estados Unidos proporciona a Israel acceso exclusivo a material militar de vanguardia. Esto no sólo es significativo por la potencia del armamento; esta relación especial significa que el hardware militar más valioso de Israel depende exclusivamente de piezas y fabricación estadounidenses para su funcionamiento y reparación, y estas piezas no pueden ser sustituidas fácilmente por la producción israelí ni por ningún otro posible proveedor.
Otras potencias imperialistas, aunque menos directamente cómplices que Estados Unidos, están lejos de ser inocentes. Aunque también piden públicamente el alto el fuego, Francia, Gran Bretaña y Canadá mantienen desde hace tiempo acuerdos armamentísticos con Israel que permanecen prácticamente intactos, e incluso ante la agresión israelí contra Líbano, repiten la retórica habitual de que «ambas partes» deben detener las hostilidades y negociar. El punto de vista de «ambas partes» sobre la invasión de Líbano también ha sido adoptado por Rusia, que mantiene estrechos vínculos tanto con Israel como con Irán. China fue la única gran potencia imperialista que denunció claramente la agresión de Israel contra Líbano, pero su perspectiva general es, no obstante, la de una solución de dos Estados y la colaboración económica con la entidad sionista. No hay ninguna potencia mundial benefactora que vaya a intervenir para liberar a los palestinos. La lucha por la liberación palestina es una lucha política que necesitan organizar y llevar a cabo las masas de Palestina y los trabajadores de todo el mundo en solidaridad con ellas.
Desde Estados Unidos, es de vital importancia seguir organizando protestas masivas y conferencias para educar y organizar a la gente hacia la acción contra el apoyo del gobierno y la industria estadounidenses a las guerras interminables de Israel. Las máquinas y los recursos que se utilizan hoy en día para construir y mantener el armamento israelí podrían reequiparse fácilmente para producir materiales destinados a proyectos de infraestructuras atrasados, como la ampliación del transporte público, la reparación de puentes y la mitigación del cambio climático. Los trabajadores deben poder opinar sobre cómo se utiliza su mano de obra, y deberían tener derecho a negarse a que se les ordene apoyar crimenes de guerra en sus puestos de trabajo. Cuestionar el apoyo militar estadounidense a Israel es cuestionar las propias prioridades de la economía estadounidense, que representan miles de millones de dólares de producción financiada con los impuestos. Se trata de una tarea gigantesca, pero también necesaria.
Los ataques incontrolados de Israel contra Líbano son un crimen violento que ya ha sembrado cientos de nuevas tragedias encima de su horrible genocidio en Palestina. Comienza una marcha descuidada hacia una nueva guerra, y desafía al mundo entero a detenerlo.
¡Manos fuera del Líbano!
¡Fin de la ayuda estadounidense a Israel!
¡Pon fin al genocidio en Palestina!
Del río al mar, ¡Palestina será libre!
Foto: Israel ataca una aldea en el sur de Líbano. (Kawnat HAJU)
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¿Dónde está el movimiento de masas contra el cambio climático?


Por CARLOS SAPIR
Otro verano del hemisferio norte se acerca a su fin, y las notícias cataclísmicas del clima se han vuelto en rutina. Se trate de la superación semanal de récords de calor, o de tormentas e inundaciones catastróficas o de la muerte irreversible de los arrecifes de coral y otros ecosistemas, el clima del planeta ya ha llegado a un territorio desconocido. Estos acontecimientos se han vuelto tan rutinarios que incluso lamentarse de que se hayan vuelto rutinarios se ha vuelto rutinario. Ante esta enorme amenaza existencial para la humanidad, ¿dónde está el movimiento de masas para salvar el planeta?
La gente sabe que el cambio climático es verdadero
Hace una o dos décadas la reticencia a abordar el cambio climático podía atribuirse a la ignorancia o a la negación absoluta de la situación, pero eso ya no es una explicación convincente. Las encuestas de la ONU sugieren que más del 80% de la población mundial no sólo reconoce que el cambio climático es una amenaza real, sino que apoya conscientemente una mayor intervención gubernamental para detenerlo. Grandes mayorías reconocen igualmente que el cambio climático ya está afectando a las personas, que les afectará personalmente, y que no se está haciendo lo suficiente para detenerlo.
Mientras unos pocos medios de propaganda siguen repitiendo el mantra de que nada de esto está ocurriendo, la mayoría de los mayores contribuyentes al cambio climático -por ejemplo, los capitalistas de los combustibles fósiles- han pasado ahora a fingir que son parte de la solución al cambio climático y a posicionarse para establecer los términos y el ritmo de la producción de energía renovable. Las cumbres internacionales sobre política climática están ahora dominadas por los grupos de presión de las empresas petroleras. Los líderes mundiales (como la administración Biden) prometen inversiones para tecnologías “ecologicas” al mismo tiempo que amplían la producción de combustibles fósiles hasta cotas históricas.
Es la economía, tonto
Hasta ahora, los gobiernos y las instituciones internacionales han intentado desplegar métodos capitalistas para abordar el cambio climático. Se identificaron puntos de inflexión, se fijaron objetivos de emisiones, se firmaron tratados, se monetizaron las huellas de carbono, se incentivaron las tecnologías «verdes» y se dijo al mercado que se pusiera a trabajar. Pero los mercados son flexibles; en el momento en que cambian las condiciones de producción, un coste que era prohibitivo puede convertirse en una inversión lucrativa. El historial del capitalismo demuestra que incluso cuando se imponen costes y gran parte del mercado ha huido de una mercancía impopular y tabú, siempre habrá alguien que se abalance y proporcione financiación para lo que ahora se ha convertido en una inversión «infravalorada» (y, por eso, rentable). El resultado final es que, a pesar de los innumerables supuestos compromisos de transición a fuentes alternativas de energía, hoy se produce más petróleo que nunca.
Fundamentalmente, el capitalismo se basa en la expansión constante de la actividad económica; la única forma de que los inversores reciban rendimientos de sus inversiones por término medio es que la economía esté creciendo. Por este motivo, el crecimiento económico (medido normalmente en PIB) es la principal estadística económica de la que se informa y se debate en el discurso político capitalista. Esta expansión constante entra en conflicto directo con el hecho de que la Tierra tiene recursos finitos, y que nos estamos acercando rápidamente a los límites de dichos recursos.
La respuesta obvia y necesaria al cambio climático es la reorganización y reducción de la actividad económica productora de emisiones a niveles que detengan el colapso medioambiental, y empezar a trabajar para invertir sus impactos. El tiempo de que disponíamos para evitar totalmente los cambios catastróficos se ha perdido, y la política climática se convierte ahora en una cuestión de capear el aluvión sin hacerlo peor. Esto exige la transición inmediata a fuentes de energía menos contaminantes; pero, lo que es más importante, requiere una reorientación de la economía en su conjunto para centrarse en satisfacer estrictamente las necesidades humanas sin producir mercancías excedentarias que acabarán sin utilizarse.
La eliminación de la obsolescencia programada o la reducción de la producción militar representarían por sí solas una importante reducción de las emisiones y la contaminación. Las fábricas que actualmente se dedican a estos esfuerzos pueden reequiparse rápidamente para producir bienes duraderos orientados a satisfacer necesidades urgentes. Acompañando a estos cambios en la producción, las semanas laborales podrían acortarse sin pérdida de salario, ya que una producción centrada en satisfacer las necesidades de las personas en lugar de los interminables apetitos capitalistas de beneficios significa que se necesita menos trabajo para mantener el mismo nivel de vida.
Desafortunadamente, este tipo de transición es herética para el capitalismo, y es fácil ver por qué: alejarse de una política de crecimiento económico sin fin significa que los capitalistas, por término medio, perderán dinero con las inversiones. Interpretado a través de la perspectiva del dogma económico capitalista, esto conduciría a ciclos de colapso económico a medida que los capitalistas se retiraran de las inversiones perdedoras, y correspondería a una mayor austeridad y al hundimiento de los niveles de vida de todos los estratos sociales.
Aunque es esencial que las comunidades y los activistas redoblen sus esfuerzos para luchar contra los proyectos que alteran el clima y destruyen el medio ambiente, como los oleoductos, la tala de bosques, la fracturación hidráulica, etc., hay que reconocer que los intentos de regular el capitalismo no serán suficientes.
Del mismo modo, un movimiento ecologista que se concentre en canalizar sus recursos para presionar a los políticos para que introduzcan cambios, acabará fracasando a la hora de frenar el aumento de la producción de combustibles fósiles. Esta táctica ha tenido un efecto desorientador en el movimiento ambientalista, desviando la atención de la necesidad de una transición inmediata para abandonar los combustibles que emiten carbono y metano. Para conseguir un futuro sostenible, necesitamos un movimiento ambientalista que sea capaz de romper con esta lógica y articular los cambios económicos claramente necesarios para evitar un mayor deterioro del medio ambiente.
Un movimiento paralizado por un liderazgo equivocado
Para cualquier persona menor de 40 años, prácticamente toda su vida ha transcurrido en la sombra de una catástrofe climática que acabaría con la raza humana, y hoy no parecemos estar más cerca de resolverla que a finales del siglo XX, cuando esto entró por primera vez en la conciencia pública. Una simple búsqueda en Google Scholar muestra que se han publicado millones de estudios scientificos que identifican y analizan el fenómeno de la «ansiedad climática» por sí solo, y un tema recurrente en estos estudios es que, aunque la ansiedad climática puede identificarse como un fenómeno psicológico, cualquier resolución debe abordar realmente la crisis ambiental de frente; este problema no puede solucionarse patologizándolo al nivel individual.
A pesar de esta concienciación masiva sobre el cambio climático, los riesgos que presenta y la ausencia de respuestas eficaces por parte de los líderes políticos internacionales, resulta sorprendente ver una relativa falta de protestas y de actividad para forzar un cambio. En muchos aspectos, parece haber hoy menos respuesta popular al cambio climático que la que hubo a la energía nuclear en los años 80, cuando las movilizaciones de cientos de miles de personas eran habituales y los gobiernos se veían obligados en general a desechar su adopción o sus planes de expansión de esta tecnología volátil y peligrosa .
Es importante subrayar que la ansiedad generalizada no es en sí misma la causa de la inactividad en torno a la acción climática. Más bien, es una respuesta al fracaso cada vez más transparente de las instituciones liberales hegemónicas en la lucha contra el cambio climático, y a un movimiento dominado por las ONG que sigue simplemente apelando a esas mismas instituciones con la esperanza de que finalmente «comprendan» la urgencia de la situación. Ya sea a través de los educados llamamientos de los científicos en las cumbres sobre el clima o de la destrucción simbólica de obras de arte en los museos por parte de Just Stop Oil, las actividades más visibles del activismo climático siguen estando totalmente centradas en hacer cambiar de opinión a las mismas instituciones que ya han fracasado a la hora de actuar ante la catástrofe inminente.
El movimiento ecologista que necesitamos
Ya hay ejemplos de la necesaria lucha de la clase trabajadora para detener el cambio climático. Desde Panamá hasta Estados Unidos y en todo el mundo, las comunidades indígenas y otras comunidades de clase trabajadora racializada han estado en la vanguardia para proteger el medio ambiente donde viven de las incursiones de la industria de los combustibles fósiles, la minería y otros contaminadores. Esto demuestra el afán de lucha de la gente cuando comprende que la salud y el sustento de sus familias están en peligro, y las posibilidades extremadamente favorables de construir coaliciones de acción de masas que puedan extender raíces profundas en las comunidades de clase trabajadora. Estos movimientos pueden lograr un crecimiento real cuando evitan depender de los grupos de presión empresariales y los burgueses; para ser más eficaces, las protestas deben permanecer en las calles, maximizando las oportunidades de que todos los activistas tengan voz.
Las movilizaciones han tenido más éxito cuando se han ganado el apoyo de los sindicatos locales, que pueden paralizar los negocios devastadores para el medio ambiente, negándose a construirlos o suministrarlos.
La gente se gana con alternativas políticas creíbles, no con promesas vacías y palabras bonitas. La base para construir un movimiento contra el capitalismo son sindicatos fuertes que puedan luchar y conseguir mejoras en las condiciones de trabajo, que también incluyan abordar los impactos muy serios y a menudo mortales del cambio climático en el trabajo. La tarea que tenemos entre manos es reconstruir el movimiento sindical para convertirlo en una fuerza política organizada, segura e independiente, y hacer que apoye a los que ya están en primera línea luchando contra los desastres medioambientales: Los grupos indígenas y pueblos de base que luchan contra las amenazas al medio ambiente donde viven. Un movimiento fuerte por los intereses políticos de la clase obrera será nuestra mejor defensa cuando cada crisis ambiental empuje a los gobiernos capitalistas a imponer políticas cada vez más draconianas.
La tarea de reconstruir y revitalizar los atrofiados motores del poder de la clase obrera es enorme. Pero no es más enorme que la lucha del siglo XIX para crear sindicatos, una lucha que se ha librado con éxito una y otra vez desde entonces para conquistar libertades y seguridad material para los trabajadores en los talleres de todo el mundo. La lucha para detener el cambio climático ya ha comenzado, pero sólo proporcionando una alternativa al capitalismo podemos esperar detener decisivamente la marcha de la muerte capitalista hacia la extinción.
El socialismo no es una idea nueva. Articula una visión básica y democrática: una sociedad en la que la actividad económica se planifica en función de las necesidades de la sociedad, en lugar de mediante un proceso de mercado arbitrario que otorga privilegios desproporcionados a los ricos y codiciosos. Hoy en día, los partidos históricos del socialismo están dispersos y desorganizados; la mayoría de los grupos que hoy se autodenominan socialistas no tienen un verdadero programa para abandonar el capitalismo, resultado de décadas de cooperación y compromisos con el capitalismo internacional, y la densidad sindical organizada ha disminuido en respuesta.
Pero mientras las organizaciones históricas del marxismo estan decadentes, separadas de las raíces materiales que les darían poder, las presiones económicas que sustentan la fórmula marxista para el poder político no han hecho más que fortalecerse. La clase obrera internacional es más grande y está más concentrada geográficamente que nunca, con mayor capacidad para comunicarse entre sí que nunca. Con la inminente catástrofe climática en el horizonte, la clase obrera también tiene más motivos que nunca para unirse.
Foto: Activistas climáticos protestan ante el Capitolio de EEUU el 15 de octubre de 2021. (Jacqueline Martin / AP)
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Represión contra la lucha de solidaridad con Palestina en la Universidad Estatal de Ohio

Reproducimos a continuación un artículo de los Socialistas Revolucionarios de Ohio Central. El informe apareció en la edición del 25 de agosto del Columbus Worker, su revista online. Aparece con el permiso del autor.
La ofensiva genocida de Israel en Gaza ha desencadenado las mayores y más combativas expresiones de apoyo a Palestina en Estados Unidos hasta la fecha. El movimiento palestino ha ganado una enorme tracción en el último año en respuesta a la mayor concienciación sobre la brutal ocupación israelí y su limpieza étnica de palestinos a lo largo de su actual guerra genocida contra Gaza. Este gran auge del movimiento también ha afectado a la Universidad Estatal de Ohio (OSU).
Este artículo documenta los principales acontecimientos y el patrón de represión ejercido contra el movimiento palestino por la OSU. Este artículo forma parte de una serie más amplia de artículos que Columbus Worker publicará detallando los principales acontecimientos del movimiento de solidaridad con Palestina en la OSU durante la última década. Esto incluye reediciones de artículos anteriores escritos a lo largo de la última década que documentan cómo ha sido el movimiento por una Palestina libre en la Universidad Estatal de Ohio: sus tácticas y estrategia y cómo las instituciones, desde la administración de la OSU hasta el gobierno del estado de Ohio, han intentado detenerlo. Esperamos que estos artículos resulten útiles para los estudiantes que pretenden aprender las lecciones del pasado de los movimientos para conseguir las reivindicaciones históricas básicas del movimiento. Consideremos ahora los acontecimientos del año pasado, el avance del movimiento y los alarmantes ataques de la clase dirigente.
Represión sin precedentes contra el movimiento estudiantil – una cronología
Durante décadas, la OSU ha intentado socavar los movimientos estudiantiles y las luchas por la justicia social, desde las protestas contra la guerra de Vietnam hasta la complicidad de la OSU en el apartheid sudafricano. Sin embargo, la magnitud de la represión a la que se enfrentan los estudiantes hoy en día no tiene precedentes, tanto en el campus de la OSU como a escala nacional. La OSU ha demostrado a lo largo de los años que le importa poco la óptica al silenciar los movimientos de justicia social, siempre que pueda seguir beneficiándose del imperialismo.
El 16 de noviembre, dos docenas de manifestantes cerraron una reunión del Consejo de Administración de la OSU antes de marcharse tras las advertencias de seguridad. Tanto estudiantes como profesores pidieron que la OSU desinvirtiera en Israel y en los combustibles fósiles.
El 7 de diciembre, el ala estudiantil de los Socialistas Revolucionarios de Ohio Central (CORS) en la OSU fue suspendida tras una reunión educativa titulada «Intifada, revolución y el camino hacia una Palestina libre». El CORS fue suspendido cautelarmente, alegando la OSU que nuestro grupo suponía «un riesgo significativo de daño sustancial a la seguridad de los miembros de su organización, de otros miembros de la comunidad universitaria o de la propiedad de la universidad». Esta suspensión se produjo al mismo tiempo que se suspendían organizaciones estudiantiles pro Palestina en todo el país y fue producto directo de la reacción sionista contra el creciente movimiento palestino. A pesar de que los dirigentes estudiantiles de CORS fueron objeto de doxxing y sufrieron una campaña coordinada de acoso y difamación, la administración de la OSU clasificó nuestra reunión educativa pro Palestina como la verdadera amenaza. CORS resistió la represión de la OSU y obtuvo un apoyo vital de estudiantes, profesores y trabajadores de la OSU, de todo el movimiento palestino de Columbus y de organizaciones de todo el país. Gracias a esta muestra de unidad y a un torrente de solidaridad de la comunidad y del movimiento, la OSU dio marcha atrás, reincorporando a CORS y retirando los cargos falsos contra el grupo. Esta lucha se detalla más ampliamente en una declaración anterior nuestra.
En febrero y marzo, OSU Divest y Estudiantes por la Justicia en Palestina (SJP) OSU presentaron al alumnado de la OSU una iniciativa electoral titulada «Iniciativa que insta a la Universidad Estatal de Ohio a desinvertir de empresas que se benefician de violaciones de derechos humanos». Tras recoger más de mil firmas, la campaña alcanzó el umbral necesario para incluir la iniciativa en la papeleta de las elecciones al gobierno estudiantil universitario de la OSU. Sin embargo, el Panel Judicial del USG intervino contra OSU Divest, descalificando 415 firmas e ignorando el procedimiento típico de organizar una reunion para afirmarlo. En respuesta, OSU Divest presentó una demanda contra el Panel Judicial del USG, y consiguió que la iniciativa se incluyera oficialmente en las papeletas de los estudiantes, comenzando la votación a las 12PM del 4 de marzo.
A las 12:56 de la mañana del 5 de marzo, poco más de 12 horas después del inicio de la votación, la administración de la OSU retiró la iniciativa de la papeleta en mitad del periodo de votación. Esta maniobra resultó sorprendentemente familiar a quienes vieron cómo el Gobierno Estudiantil Universitario (USG), presionado por la administración de la OSU, retiró el BDS de la votación en el último minuto en 2015, alegando que se habían violado normas sobre la recogida de firmas. El 7 de marzo, la OSU anunció que no se permitiría a los estudiantes votar sobre esta iniciativa, citando el Código Revisado de Ohio 9.76 de la Ley 476 de la Cámara de Representantes, que declara ilegales los boicots, desinversiones y sanciones a Israel por parte de instituciones que contraten con el gobierno estatal. Según la OSU, el fiscal general de Ohio, David Yost, intimidó eficazmente a la administración para que retirara la iniciativa de la votación debido a su «ilegalidad», enviando una carta a la universidad el 6 de marzo en la que exponía la ley anti-BDS de Ohio (pbs.org, palestinelegal.org). La administración de la OSU afirmó además que esta iniciativa no se promulgaría aunque se aprobara porque la universidad está obligada por las leyes estatales. Si la iniciativa no era vinculante (que no lo era), ¿por qué insistió la OSU en intervenir contra una votación simbólica? Está claro que la administración ve incluso una victoria simbólica del movimiento como una amenaza para el balance final imperialista.
El 23 de abril, dos estudiantes fueron detenidos en una pequeña protesta ante una reunión del Consejo de Administración de la OSU, pidiendo de nuevo la desinversión en Israel y los combustibles fósiles. La Junta suspendió su reunión preventivamente en previsión de esta pequeña protesta. A pesar de ello, hubo una gran presencia policial. Los manifestantes pronunciaron algunos discursos y entonaron cánticos antes de marcharse tras las advertencias de la seguridad. Aunque la muchedumbre se estaba dispersando, la policía se abalanzó para detener selectivamente a 2 personas. Los estudiantes detenidos eran organizadores que ya habían sido acusados anteriormente por su activismo. Está claro que los detuvieron por su papel en la lucha contra las inversiones de la OSU en Israel y en combustibles fósiles. Tras estas detenciones, la OSU invocó normas inventadas en torno al «Día de la Lectura» para justificar esta represión, al igual que hicieron como parte de la justificación de la suspensión del CORS. Alegaron que los manifestantes habían infringido una ordenanza sobre ruidos en el campus durante ese día para defender estas detenciones no provocadas, a pesar de la ausencia de equipo de amplificación de audio o de cualquier comportamiento que pudiera infringir una ordenanza sobre ruidos.
A primera hora de la mañana del 25 de abril, los estudiantes del SJP hicieron un primer intento de levantar un campamento en el óvalo sur de la OSU. Menos de 4 horas después, la OSUPD ordenó a los estudiantes que se dispersaran, afirmando que allí no se permitían ni comida ni mantas y que ese día no se permitirían reuniones de grupos grandes en el Ovalo Sur. Esto era claramente incoherente con las prácticas generales del campus, donde a menudo se ve a los estudiantes con comida y mantas en el óvalo. La policía no dijo a los estudiantes qué normas de la OSU estaban infringiendo, pero les dio cinco minutos para dispersarse. Los estudiantes se dispersaron cuando más de una docena de coches de la OSUPD rodearon el óvalo sur. Un solo miembro del CORS fue detenido por seis policías de la OSU, a pesar de haber acatado la orden de dispersión y de haberse comportado dentro de los límites legales.
Más tarde ese mismo día, el 25 de abril, cientos de manifestantes estudiantiles se presentaron para exigir una Palestina libre y que la OSU cortara todos los lazos y el apoyo a Israel, estableciendo un segundo campamento en el óvalo sur de la Universidad Estatal de Ohio, uno de los cientos de campamentos establecidos en universidades de todo el país. Los estudiantes resistieron durante horas los intentos de la policía de la OSUP y de la policía estatal de dispersar la protesta. Finalmente, el Departamento de Policía de Ohio State detuvo a 38 manifestantes de la comunidad y estudiantes. La magnitud de las detenciones y de los procedimientos disciplinarios incoados contra los manifestantes no tuvo precedentes. Fue quizá el mayor ataque contra un movimiento popular en la OSU desde que llamaron a la Guardia Nacional y cerraron el campus durante 2 semanas durante las luchas contra la guerra de Vietnam, por la liberación de la mujer y por la liberación de los negros en mayo de 1970.
Los manifestantes se enfrentaron a un alto nivel de agresión por parte de la policía del campus y del estado y fueron acusados de allanamiento de morada en el campus de su propia universidad pública. En el momento de escribir estas líneas, se han retirado los cargos penales contra estos estudiantes, pero los miembros de la comunidad que no son estudiantes siguen luchando contra los cargos que se les imputan.
Tras el 25 de abril, los activistas estudiantiles y comunitarios han continuado la lucha por la desinversión en la OSU durante todo el semestre de verano, y han sufrido innumerables intentos de represión. El 1 de mayo, la policía de la OSUP detuvo a dos estudiantes que hacían panfletos en una manifestación. Se tomaron sus datos, pero sólo se presentaron cargos disciplinarios contra un estudiante, que fue puesto en libertad condicional e incluso amenazado con la deportación.
El 1 de junio se celebró una concentración para protestar por el hecho de que la OSU acogiera a la Campaña de Derechos Humanos (HRC), organización asociada a Northrop Grumman, fabricante de armas que suministra al estado de Israel armas utilizadas para cometer genocidio contra el pueblo de Palestina. HRC también se asocia y respalda a algunas de las mayores empresas de combustibles fósiles del planeta. En esta concentración, tres individuos fueron identificados como organizadores y detenidos por la policía de la OSUPD.
El 30 de junio, tres estudiantes y dos miembros de la comunidad fueron detenidos por ocho agentes de la OSUPD por escribir con tiza mensajes a favor de Palestina en las aceras y edificios del campus para denunciar las inversiones de la OSU en el genocidio. Los individuos fueron obligados a tirarse al suelo con las manos sobre la cabeza y amenazados con ser detenidos. Los estudiantes implicados fueron amenazados con infracciones de disciplina, pero al final no se tomaron medidas disciplinarias contra ellos. La OSUPD también presentó un informe policial, pero no se presentaron cargos legales. Desde entonces, la OSU ha empezado a aplicar estrictamente las directrices universitarias sobre el uso de tizas, a pesar de que durante décadas los estudiantes han utilizado tizas en el campus para anunciar actos y compartir creencias y lemas sin problemas.
Implicaciones de la escalada de la OSU contra los estudiantes
Aunque las medidas tomadas por la OSU contra los estudiantes no carecen totalmente de precedentes, podemos ver que en la OSU y en universidades de todo el país, las administraciones están intensificando la represión del apoyo estudiantil por la liberacion de Palestina. Los estudiantes y los miembros de la comunidad de la Universidad Estatal de Ohio se enfrentan a diversas tácticas represivas por parte de los administradores de la universidad. La universidad ha sopesado claramente los costes y beneficios de permitir que persista en su campus un movimiento estudiantil por Palestina, y ha decidido que una relación rentable con Israel prevalece sobre cualquier derecho legal a la «libertad de expresión». Está claro que a la universidad le importa mucho menos la infamia de detener y agredir a sus estudiantes (que están ejerciendo sus derechos básicos de libertad de expresión y protesta) que su capacidad para mantener una relación rentable con los intereses imperiales estadounidenses y defenderlos ideológicamente.
Este tipo de represión a gran escala del activismo estudiantil se está produciendo en todo el país y apunta claramente a esfuerzos coordinados para socavar el movimiento de solidaridad con Palestina por parte de las instituciones gubernamentales y las universidades. Las autoridades estatales colaboraron con el gobierno federal para aplastar las protestas en favor de Palestina, deteniendo a más de 3.000 personas y maltratando a muchas más por todo Estados Unidos. Muchos trabajadores académicos han sido despedidos por su apoyo o participación en el movimiento de masas por Palestina. Apenas dos semanas después de que se detuviera a varias personas por pintar con tiza en el campus de la OSU, la Universidad de Harvard aprobó una ley que prohíbe pintar con tiza y colocar carteles no autorizados en el campus. Los administradores universitarios han puesto en marcha docenas de nuevas normas y restricciones para asegurarse de que ningún otro activismo palestino quede impune. Universidades de todo el país están colaborando con los gobiernos locales y estatales, así como con diversos niveles de las fuerzas del orden, para silenciar a los activistas. Con el historial de implicación de la OSU con el militarismo, las inversiones en el imperialismo y la represión estudiantil, se anticipa que los estudiantes van a enfrentar a una escalada de agresiones por parte de los administradores contra la lucha por la Palestina libre.
La lucha por Palestina continuará en la OSU este otoño
Con la vuelta de los estudiantes al campus para el semestre de otoño y el comienzo de las clases, tanto las administraciones universitarias como los estudiantes se están preparando para la siguiente fase de la batalla por la desinversión. Como la sexta universidad más grande del país, con una matrícula de casi 70.000 estudiantes, el alumnado de la OSU tiene un poder y una influencia inmensos si se organiza eficazmente. Asimismo, como mayor empleador de Columbus, los trabajadores de la OSU también tienen mucho poder potencial. Dadas las inversiones de la universidad por valor de 7.400 millones de dólares y sus vínculos con el estado de Israel, la OSU desempeña un papel importante en el refuerzo económico y la ayuda ideológica a Israel y a la ocupación de la Palestina histórica. Un movimiento de masas que obligara a la OSU a desinvertir en el genocidio sería enormemente significativo.
A medida que la OSU emplee tácticas de represión cada vez más duras y raras, los estudiantes se verán obligados a participar en mayores niveles de organización estratégica y creativa para lograr sus objetivos, ya que se solidarizan con el movimiento de liberación palestino y tratan de ayudar a la resistencia contra el apartheid y el genocidio. Se avecinan batallas decisivas en la OSU. Con las lecciones de una década de lucha, los estudiantes y los trabajadores tienen la oportunidad de cambiar el rumbo de la subversión del movimiento BDS por parte de la OSU. Con organización y lucha de masas, podemos aportar nuestro granito de arena en la OSU a la lucha mundial por la liberación palestina contra el imperialismo y el dominio racial.
Foto: Estudiantes del Estado de Ohio por la Justicia en Palestina celebran una concentración ante la Ohio Statehouse en octubre de 2023. (10tv.com)
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¡Fuera Macron! ¡Preparar la huelga general para ganar las reivindicaciones!


Casi dos meses después de la votación del 7 de julio, Macron ha nombrado finalmente a un nuevo primer ministro. Esta decisión confirma el total desprecio del Elíseo por los resultados de la segunda vuelta de las elecciones legislativas anticipadas. No sólo Michel Barnier le ofrece todas las garantías para continuar con la misma política autoritaria de austeridad y destrucción social, sino que su postura antiinmigración es una promesa al Rassemblement National. Ahora vamos a ver la continuación de las políticas de Macron, ¡pero bajo el control del RN!
Por Michaël Lenoir – Grupo Simpatizante de la LITCI en Francia
El 26 de agosto, Macron ya había rechazado oficialmente el nombramiento de Lucie Castets, propuesta como primera ministra por el NFP. Desde entonces, las consultas se han multiplicado, pero la sede del Elíseo se tambalea en la incertidumbre, sin una solución alternativa. En los últimos días, los dos contendientes más citados, Bernard Cazeneuve (ex ministro de Hollande, derecha del PS) y Xavier Bertrand (LR), parecía seguro que serían expulsados por una moción de censura en la Asamblea, votada en ambos casos por el NFP y el RN. Propuesta en particular por Alexis Kohler, secretario general del Elíseo, la figura de Michel Barnier también proviene de la derecha clásica, LR… Pero este nombre, a diferencia del de Xavier Bertrand, es objeto de mayor benevolencia por parte de Marine Le Pen. La mayoría de los RN parecen considerar que Barnier “ respeta al RN ” y no trata a sus funcionarios electos “ como víctimas de la peste ” [1]. Al contrario de lo que había anunciado la RN, en caso de una nominación dentro del NFP, Cazeneuve o X. Bertrand, el grupo RN no debería optar inmediatamente por la censura automática y “ esperará a la declaración de política general para posicionarse ” [2]. Esto fue interpretado por Macron como una luz verde de RN para el nombramiento de Barnier.
Coalición tácita Macron – LR – RN
Barnier es un político de derecha experimentado. Parlamentario y luego cuatro veces ministro, adoptó posiciones reaccionarias: opuesto a la despenalización de la homosexualidad en 1981; pero también mucho más recientemente. Un buen seguro para empezar. Contra la “ asistencia” a los pobres y desempleados, con Wauquiez. Y también sobre los flujos migratorios, particularmente para las primarias de LR de 2021, cuando pidió una “moratoria” sobre la inmigración, el restablecimiento de la doble incriminación y un endurecimiento de la reunificación familiar.
Una característica importante de Barnier es que es una figura importante en la UE, a la que ha dedicado gran parte de su carrera política: construyó y reforzó sus estructuras neoliberales, como Comisario de Política Regional de 1999 a 2004, luego Comisario de Mercado Interior y Servicios de 2010 a 2014, antes de ser nombrado negociador jefe de la UE para el Brexit. Por lo tanto, está en el centro de los mecanismos neoliberales y antipopulares de la UE. El único punto en el que llegó a contradecir su política es precisamente en la cuestión migratoria, donde le vimos hacer causa común con Viktor Orbán , el presidente húngaro, para desobedecer las normas de la Unión en materia de derechos humanos con el fin de crear un escudo migratorio en Francia [3].
La elección de tal perfil constituye una mano tendida de Macron a la RN, al menos para evitar su censura en la Asamblea y mantener las posibilidades de una cierta sostenibilidad. Y es al mismo tiempo una garantía de continuidad de la política seguida desde 2017. La elección de Barnier es incluso la expresión de una coalición que no dice su nombre entre Macronie, LR y RN. Se forma así un bloque de extrema derecha, cuyas diferencias programáticas se desvanecen cada vez más, y que tiene como base común la continuación de la ofensiva antisocial, el aumento de la hostilidad hacia los inmigrantes, sin olvidar el mantenimiento de una política militarista y colonialista.
Muy probablemente, muy pronto tendremos que luchar contra nuevas medidas antimigratorias, así como contra la política de austeridad deseada por Barnier, oponernos al plan de ajuste fiscal de la UE, luchar para que el presupuesto militar se transfiera a los servicios públicos, etc. Sin duda, el autoritarismo y la represión macronistas –que tan cruelmente golpearon a los chalecos amarillos, a los jóvenes de los suburbios, etc. – tenderá a empeorar con un gobierno así. Lo mismo ocurre con la brutalidad colonialista: ¡la solidaridad con Kanaky nos mantendrá ocupados! – así como el apoyo a los genocidas sionistas en Gaza y Cisjordania. ¡A este gobierno, enemigo de los trabajadores, de los jóvenes, de los migrantes, de los pueblos colonizados, hay que combatirlo ahora en las calles!
Este bloque político de facto permite el acceso al poder de RN, por el momento de forma indirecta. Para un bando presidencial que destacó el “frente republicano” contra la extrema derecha, ¡eso es bastante fuerte! ¡Pero esto no es sorprendente si entendemos que Macron disolvió la Asamblea para colocar a RN en el gobierno!
¡Esta “democracia” es una farsa! ¡Detrás de Macrón, está el gran capital!
Resumamos brevemente la situación político-institucional a la que llegamos. Macron elige como Primer Ministro a un político de una fuerza política que, con sus 47 diputados y su 5,41% de los votos obtenidos en la segunda vuelta de las elecciones legislativas, es sólo el cuarto bloque de la Asamblea. Macron tomó esta decisión porque la tercera fuerza, el RN y sus aliados “ ciottistas ”, no le parecían inmediatamente hostiles, y el Elíseo tenía la firme voluntad de seguir a toda costa la política general seguida por el campo presidencial, desautorizada en las calles y en las urnas, y que ahora sólo representa al segundo bloque. También quiere evitar nombrar jefe de gobierno a la persona propuesta por el NFP, el primer bloque de la Cámara de Diputados. En muchas democracias burguesas, la elección habría recaído primero en el bloque político más fuerte, no en el cuarto. ¡En macronie, no Según un sondeo publicado por BFMTV el 6 de septiembre, el 74% de los franceses considera que Macron no ha respetado los resultados de las elecciones legislativas del 7 de julio. Un 55% está de acuerdo con Jean-Luc Mélenchon, que afirma que Emmanuel Macron ha «negado oficialmente el resultado de las elecciones legislativas» y que «se ha robado las elecciones a los franceses».
Esta nueva situación no es sólo resultado de la psicología de Macron. Ciertamente, su arrogancia y su sistemática negación de la realidad lo convierten en un loco. Pero sus acciones se nutren de los rasgos autoritarios de la Quinta república, una “democracia” de los ricos que resulta cada vez más una farsa. Más allá de la Quinta república, el poder real en esta sociedad es el del gran capital.
Si el personal político existente ya no hace su trabajo correctamente desde su punto de vista, los multimillonarios y los jefes del CAC 40 encontrarán reemplazos. Desde este punto de vista, recientemente hemos asistido a un doble fenómeno: por un lado, la idea de la salida de Macron del Elíseo, mencionada en particular tras la candidatura de Edouard Philippe a las próximas elecciones presidenciales, ya no es un tabú. Por otra parte, el Medef se apresuró a exigir el mantenimiento de políticas proempresariales y agradeció calurosamente a Bruno Le Maire por su acción en Bercy [4].
¡Expulsar a Macron es una necesidad democrática elemental y es una barrera que debe romperse urgentemente!
¡Ninguna confianza en las instituciones ni en el NFP!
La situación actual es también consecuencia de las decisiones tomadas por las direcciones políticas y sindicales mayoritarias del movimiento social. Su permanente tendencia a querer resolver la crisis y la polarización social por medios institucionales –y en particular el llamado “frente republicano”– no detiene a la extrema derecha, sólo cambia las modalidades de su ascenso: en el líder del bloque político que se implementa, el programa aplicado será el que acepte RN.
El NFP podrá votar todas las mociones de censura que desee, pero el verdadero juez de la política seguida por el gobierno de Barnier será el RN. Para derrotar los nuevos ataques desde el poder y, a fortiori, obtener medidas favorables a los trabajadores y a las clases populares y avances democráticos, sólo las calles y la lucha popular pueden cambiar la situación.
No debemos confiar en los líderes y parlamentarios del NFP. Una fracción de esta coalición parece decidida a desafiar la elección antidemocrática de Macron y convocó manifestaciones este sábado, lo cual es correcto. Habrá que observar el impacto de esta movilización, que en ningún caso se quedará ahí. Pero aparte del LFI y algunos otros, que quieren combinar censura parlamentaria, lucha institucional por la destitución de Macron y movilización en la calle, el resto del NFP, con el PS a la cabeza, parece querer sólo liderar una disputa estrictamente parlamentaria. contra el golpe de Macron.
¡Organizarnos desde cero!
La clase obrera, los barrios obreros, la juventud, tenemos la urgente necesidad de organizarnos desde la base para ganar todos nuestros objetivos, con una política de independencia de clase frente a todos los caminos burgueses. La dinámica de una organización de este tipo también iría más allá de una movilización para derrocar a Macron y respetar los resultados de las elecciones. Para avanzar en esta dirección, podemos aprovechar las experiencias recientes.
La historia nunca sirve los mismos platos dos veces, pero la experiencia de un movimiento popular controlado democráticamente desde abajo puede basarse especialmente en los logros de los chalecos amarillos. Un movimiento así, autoorganizado y basado en la independencia de clase, sin duda se beneficiaría de la asociación de asambleas ciudadanas locales y aquellas con sede en los lugares de trabajo. Todas las fuerzas, políticas o de otro tipo, que afirman representar intereses populares, en particular aquellas que constituyen el NFP, deben rendir cuentas ante ellos.
Pero no basta con hacer exigencias. Para ganar, también se debe preparar un gran movimiento huelguístico.
¡Prepárar la huelga general!
El año pasado vivimos una larga ola de lucha contra la obligación de Macron de trabajar dos años más. Sólo pudo imponerse a través del 49.3, la represión y la podrida estrategia de jornadas de acción a las que la dirección sindical sigue apegada. Ni el NFP ni LFI cuestionan esta estrategia.
Hoy en día, esta pregunta sigue siendo relevante. Pero seamos realistas: si nuestros enemigos de clase no temen las «jornadas de acción» y las marchas sindicales República-Nación, siempre les preocupa un espectro: el de una explosión social. Lo que asusta a la clase propietaria es la idea de que el país podría paralizarse, que la economía podría quedar bloqueada y con ella la máquina de ganancias. Por tanto, es necesaria una huelga general ilimitada.
Lograr tal huelga implica luchar, desde dentro y fuera de los sindicatos, contra la política de colaboración liderada por la dirección confederal, que, cualquiera que sea su retórica, nos lleva de derrota en derrota. La autolimitación de las luchas es el fracaso garantizado. Contar con las elecciones para cambiar la situación –como han sugerido a menudo los dirigentes sindicales– ahora también vemos que esto choca tanto con las instituciones como con el monarca elíseo. Por lo tanto, debemos encontrar formas de una política alternativa, la de una lucha de clases intransigente. Se trata de reunir a todos aquellos que quieren construir un verdadero movimiento de huelga –que no se oponga a otras formas de acción– para bloquear el país. No faltan reivindicaciones, ya que los ataques y los retrocesos sociales y políticos han sido enormes en las últimas décadas. Pero lo que sigue debería estar en el centro de la lucha por construir.
- ¡Fuera Macron!
- ¡Abajo el colonialismo! ¡Solidaridad con el pueblo canaco!
- ¡Solidaridad con el pueblo palestino! ¡Basta de complicidad con los genocidas sionistas! ¡Ruptura de relaciones comerciales y diplomáticas con Israel, fin de la venta de armas!
- Organicémonos para preparar la huelga general.
-Por la retirada de la reforma de las pensiones
-Por el aumento del SMIC y mínimos sociales.
-¡No al aumento del gasto militar ni al plan de ajuste al déficit impuesto por la UE!-Más recursos para salvar nuestros servicios públicos, estrangulados por la austeridad: sanidad, educación, transporte.
[1] https://www.mediapart.fr/journal/politique/050924/barnier-matignon-la-gauche-ecoeuree-les-macronistes-perplexes-le-rn-savoure
[2]Ídem.
[3]Véase https://www.mediapart.fr/journal/politique/050924/michel-barnier-un-faux-modere-pousse-par-wauquiez-et-kohler
[4]Sede del Ministerio de Economía y Hacienda.
