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  • El periódico «La Voz de los Trabajadores»: Edición de marzo-abril

    El periódico «La Voz de los Trabajadores»: Edición de marzo-abril

    La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán es una escalada importante en el Medio Oriente que tiene implicaciones peligrosas para los trabajadores de todo el mundo. La brutalidad del asalto imperialista a nivel internacional va junto con el ataque a las libertades civiles por parte del régimen de Trump dentro de Estados Unidos. Esto incluye las operaciones continuas del ICE y la Patrulla Fronteriza, las amenazas a las elecciones de mitad de período de 2026, los retrocesos ambientales que afectan profundamente a la comunidad negra y la brutalidad policial sin control.

    Nuestro editorial en este número nos advierte: «Existe un gran peligro de subestimar la determinación de la élite empresarial estadounidense de llevar adelante esta iniciativa. No podemos confiar en que las sentencias judiciales o las próximas elecciones nos salven. Debemos organizarnos ahora, no solo para realizar manifestaciones masivas y crear redes comunitarias contra la violencia del ICE, sino para encontrar el camino hacia la construcción de un nuevo partido de la clase trabajadora a través del cual podamos organizar nuestra defensa política en todos los planos y todos los días».

    En este número también tenemos artículos sobre los archivos de Epstein y la clase dominante, la huelga de maestros de San Francisco y una reseña del nuevo álbum de U2.

    La edición de marzo-abril de 2026 de nuestro periódico está disponible en formato impreso y en línea como PDF y contiene articulos en ingles y español. ¡Lee hoy mismo el último número de nuestro periódico con una descarga gratuita en PDF! Como siempre, agradecemos cualquier donación que ayude a sufragar los gastos de impresión.

    Haz clic en la imagen para leer el periódico o envíanos un mensaje para recibir una copia impresa:

  • El primer genocidio transmitido en vivo

    El primer genocidio transmitido en vivo

    Por AHA

    «Investigando los crímenes de guerra en Gaza», documental de Al Jazeera TV, disponible en YouTube.

    Hay algo peculiar de las matanzas: pueden ser sistemáticos y sutiles. A menudo son las víctimas quienes afirman que las matanzas no han sido aleatorios, que siguen un patrón y que, debido a su enfoque en grupos e identidades especificos, son un genocidio. Los culpables rebatan estas afirmaciones, mientras que, en algún momento, las instituciones arbitrarias internacionales intervienen y deciden el asunto basándose en pruebas. Este ha sido un esquema general de la política y la polarización en torno a las matanzas.

    Tomemos, por ejemplo, el genocidio armenio de 1914-1917, que coincidió con el inicio de la Primera Guerra Mundial. Hoy en día, el gobierno turco reconoce que las matanzas fueron masivas, pero niega totalmente que hubo un genocidio. Esto esta perfectamente de acuerdo con lo que ha dicho el poeta y autor Peter Balakian: «La negación del genocidio es la última fase del genocidio».

    Hoy vemos de nuevo un acto de genocidio en curso. Se trata del genocidio en Gaza comenzando tras el 7 de octubre de 2023. Este genocidio es un acto de violencia crudo y desnudo, y se dirige principalmente contra la población civil. Desde los más altos funcionarios de Israel hasta los soldados de las FDI en Gaza, existe un acuerdo general de eliminar al pueblo palestino. Y, sin embargo, fieles a su patrón, intentan esconder su violencia genocida con la afirmación vacia de que el ejército israelí sólo actúa en su defensa propia contra las acciones de los «terroristas» palestinos. Del mismo modo, las potencias occidentales, encabezadas por Estados Unidos, se unen al proceso de la negación, y el apoyo militar a Israel sigue.

    Sin embargo, hay muchisimas pruebas de los crimenes de Israel en Gaza que se han publicado. Al Jazeera TV ha colecteado videos de los bombardeos y de los ataques contra la población civil en su documental de investigación «Investigating War Crimes in Gaza». Este documental de una hora y 20 minutos está disponible en YouTube.

    La enorme cantidad de pruebas de genocidio se debe en gran medida a que los soldados de las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI) lo han grabado con sus teléfonos y celebran sus hechos en las redes sociales. Esto ha abierto una ventanilla, a través del Internet, a la deshumanización sistemática que es el genocidio. En el documental, esto es precisamente lo que  la novelista palestina Susan Abulhawa llama el «primer genocidio retransmitido en vivo». Ella explica que los soldados de las FDI a menudo acompañan estas atrocidades filmadas con música animada cuando publican los vídeos en las redes sociales. «El público israelí ve estos vídeos y celebra las matanzas», afirma Youmna Elsayed, periodista palestina, mientras el documental muestra a cientos de ciudadanos israelíes bailando y gritando: “¡Que queme tu pueblo!”.

    Tras el ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant,  anunció la imposición de un «asedio total» contra Gaza, sin alimentos, ni agua, ni combustibles ni electricidad. «Todo se cierra. Estamos luchando contra animales humanos [cursiva del autor]».

    Las intenciones de los culpables han sido bien claras. Quieren aniquilar a Gaza y quitar todos los palestinos, no sólo utilizando las bombas, sino también el hambre, la falta del acceso a materiales esenciales y la falta de la atención sanitaria básica. La mayoría de los hospitales de Gaza han sido reducidos a escombros por los bombardeos.

    El documental reúne imágenes grabadas en vivo por soldados de las FDI que se han colgado en plataformas de medios sociales como TikTok, Facebook y YouTube. El grupo de investigación de Al Jazeera ha recopilado fotos y vídeos que vienen de más de 2000 cuentas de redes sociales que pertenecen a soldados israelíes. Los vídeos se combinan con comentarios de periodistas independientes, activistas de derechos humanos y embajadores de paz de la ONU, todos los cuales describen estas atrocidades como una flagrante violación de la ley internacional y de los derechos humanos.

    En uno de los vídeos, por ejemplo, se ve un soldado de las FDI rompiendo platos y vasos en la cocina con un enorme martillo dentro de una casa ya destruida. En otro, un soldado destruye tiendas en un barrio civil. Un vídeo muestra a un combatiente de las FDI lanzando besos mientras una excavadora, al fondo, aplasta a una casa.

    En cualquier conflicto relativamente «civilizado», al menos según el derecho internacional, hay que distinguir entre una zona de combate y una zona civil. No se trata de una falta de disciplina personal del ejército israelí, sino de una falta de disciplina institucional», afirma Charlie Herbert, un oficial retirado del ejército británico, mientras examina los vídeos en su Mac. Supongamos por un momento que los barrios residenciales de Gaza son efectivamente zonas de guerra. El derecho internacional prohíbe a los combatientes llevar dispositivos de grabación dentro de la zona del combate. Por esta sencilla razón, los soldados israelíes deberían ser juzgados por crímenes de guerra, pero no se acaba el cuento aquí.

    Hay una forma más fea de infligir dolor a los palestinos. Muchos influencers israelíes de las redes sociales se burlan de las víctimas grabándose a sí mismos con disfraces que parecen burdas caricaturas de «palestinos». En uno de los vídeos publicados en Internet, una influencer israelí se echa salsa de tomate en la cara para mostrar cómo los palestinos fingen sus lesiones. En el mismo vídeo, la influencer sostiene una calabaza en su regazo para decir que las madres palestinas se inventan niños muertos. Otro usuario israelí acerca su boca a un grifo que fluye libremente para burlarse de cómo los palestinos han perdido el acceso al agua. En otro vídeo, el mismo usuario se ríe mientras una luz sigue parpadeando de fondo para expresar su desprecio por los palestinos que han estado viviendo sin electricidad. Esto no es más que una burda muestra de deshumanización de los palestinos.

    La deshumanización existe de muchas formas. Cuando, por ejemplo, las FDI entraron en el norte de Gaza, dieron cinco minutos a los residentes para evacuar el sector. En el vídeo, se puede ver a niños, personas con discapacidades y mujeres que llevan una bandera blanca en una mano y un documento de identidad en la otra mientras salen de sus casas y se dirigen a las calles. Ellos [los soldados de las FDI] hacen un anuncio señalando el color de la camiseta que lleva alguien y les piden que dejen todo lo demás. «Los llevan a lugares separados, donde los desnudan y luego los matan», dice Youmna Elsayed, mientras se muestran vídeos de jóvenes que son desnudados, golpeados y arrastrados por el suelo.

    La Comisión de Derechos Humanos de la ONU deja muy claro que todos los presos deben ser tratados «con el respeto debido a su dignidad y valor inherentes como seres humanos». Pero éste no es lo que les toca a los palestinos detenidos. El documental muestra múltiples vídeos en cual los soldados maltratan a detenidos palestinos, los hacen marchar desnudos y luego los matan. «Un soldado me hizo tumbarme boca abajo; salía un olor repugnante del cadáver descompuesto [de bajo de mi]», dice Fadi Bakr, superviviente de la detención israelí.

    Existe una dimensión importante del género en la deshumanización. El documental muestra un chorro de vídeos en cuales soldados de las FDI invaden en casas palestinas, sacan ropa interior femenina de armarios y cajones y la exponen. Se puede ver a Levi Simone, de nacionalidad británica y soldado del ejército israelí, registrando un armario y sacando ropa interior femenina. Shay Yifrah, otro combatiente de las FDI, aparece de pie dentro de una casa con ropa interior femenina sobre sus pantalones de mensajero, posando para la cámara. En una de las fotos publicadas en Internet, se ve al sargento Liam Levi, del Batallón 601 (ASAF), con un brassiere enrollado alrededor del pecho. Esta obsesión por los cuerpos y la ropa privada de las mujeres no es más que una técnica para humillar a los palestinos y luego hacer de ello un espectáculo.

    Uno de los gritos constantes en los medios de comunicación occidentales, especialmente en The New York Times, ha sido el trato y la tortura de mujeres y la supuesta utilización por Hamás de palestinos no-combatientes como escudos humanos. «Investigating War Crimes in Gaza» expone cuidadosamente la realidad mostrando cómo ambos crímenes han sido cometidos por los soldados israelíes, y cómo han estado echando la culpa a Hamás para desviar la atención de los medios de comunicación. Hadeel Dadouh, madre de dos hijos, describe la horrible experiencia de estar en un centro de detención israelí: «Me golpeaban regularmente y me daban patadas en el abdomen con bastante frecuencia». A Hadeel la metieron en la parte trasera de un camión junto con prisioneros varones, la mayoría desnudos, y le quitaron el su hijab. El documental también demuestra definitivamente, sin que queda ninguna duda, que son los soldados de las FDI quienes han estado capturando a niños y utilizándolos como escudos humanos.

    «Investigating War Crimes in Gaza» es un recurso para cualquiera que quiere informarse sobre la guerra. Es un relato paso a paso del genocidio que se viene desarrollando desde el desplazamiento forzoso del pueblo palestino en 1948 y que alcanzó nuevas cotas tras el 7 de octubre de 2023. Desgarra sistematicamente el régimen de negación que están publicado en los principales medios de comunicación occidentales, utilizando los relatos de primera mano y en los cientos de miles de fotos y vídeos puestos en línea por los propios soldados de las FDI.

    En una era de periodismo supuestamente basado en los hechos y las pruebas, este documental se basa en pruebas de primera mano para destruir los mitos en torno al genocidio palestino, un genocidio que es diferente de todos los demás porque gran parte de él ha sido grabado y retransmitido en directo por sus autores. Por tanto, es difícil de negar lo que esta pasando. El Occidente  ha dedicado siglos a «crear un orden basado en normas, y finalmente ha quedado al descubierto como una gran farsa», afirma Susan Abulhawa.

    La película está dedicada a la memoria de los trabajadores de los medios de comunicación asesinados por Israel.

  • El escándalo de P. Diddy como producto de la decadencia del capitalismo monopolista

    El escándalo de P. Diddy como producto de la decadencia del capitalismo monopolista
    En los círculos del hip-hop se suele decir que el rap ha ganado el mercado; en realidad, el proceso fue lo opuesto: el mercado capitalista se apropió del rap.
    Por Hertz Dias*

    “Al fomentar el desarrollo progresivo de la técnica, la competencia no sólo consume gradualmente las capas intermedias, sino que también se consume a sí misma. Sobre los cadáveres y semi-cadáveres de los pequeños y medianos capitalistas emerge un número cada vez menor de magnates capitalistas cada vez más poderosos. De este modo, la competencia honesta, democrática y progresista engendra irrevocablemente un monopolio pernicioso, parasitario y reaccionario” (León Trotsky, Competencia y Monopolio).

    Los escándalos que involucran a P. Diddy se encuentran entre los mayores de la historia de la industria cultural. El reconocido rapero, empresario y ejecutivo renombrado de la música mundial se encuentra en prisión desde el 16 de setiembre. Celebridades como Rihanna, Jay-Z, Beyoncé, Justin Bieber, Cuba Gooding Jr. y Jennifer López integran la lista de los citados, además de artistas como Eminem y 50 Cent que hacen graves acusaciones contra Diddy.

    Sean “Diddy” Combs está siendo acusado formalmente por tráfico sexual, asociación ilícita y promoción de la prostitución. Además, hay denuncias de sobornos, tráfico de drogas, violaciones, palizas e incluso asesinatos de personalidades como 2Pac Shakur y la modelo y ex esposa Kim Porter. También circulan teorías de la conspiración que atribuyen a Diddy la muerte de celebridades como Michael Jackson.

    Sin embargo, pocos relacionan estos escándalos con la naturaleza decadente del capitalismo y su industria cultural monopólica, que convirtió a Diddy en uno de sus principales exponentes. Este artículo busca mostrar que el monstruo detrás de P. Diddy es producto de esta fábrica de monstruos llamada capitalismo, especialmente capitalismo monopolista.

    Los métodos de P. Diddy son los métodos de los monopolios

    En el mundo del hip-hop se suele decir que el rap ganó mercado, pero en realidad el proceso fue el contrario: el mercado capitalista se apropió del rap. De este proceso surgieron grandes monopolios, como las grabadoras Roc Nation de Jay-Z y Bad Boy Records de P. Diddy. El patrimonio neto de Jay-Z se estima en 2.500 millones de dólares. El patrimonio neto de P. Diddy es de 600 millones de dólares.

    Como se menciona en el epígrafe de este texto, todo indica que el desarrollo de estos monopolios, especialmente el de P. Diddy, se produjo de manera perniciosa y reaccionaria.

    Los testimonios de Duane “Keefe D” Davis, arrestado acusado de asesinar a 2Pac en 1996, afirman que P. Diddy ordenó esta muerte que sacudió la escena hip-hop mundial. Keefe D declaró que Diddy ofreció un millón de dólares por la muerte de 2Pac y que dijo que las cosas debían cambiar, incluso si eso significaba la muerte de los raperos.

    2Pac era de Death Row Records, el sello que lanzó álbumes icónicos como “Chronic” y “All Eyez On Me”. Mientras tanto, Bad Boy Records representaba la Costa Este del hip-hop. Si se acusa a P. Diddy de mandar a asesinar a 2Pac, a Suge Knight se le acusa de matar a Notorious BIG, siete meses después de la muerte de 2Pac.

    Está claro que P. Diddy utilizó los métodos de los grandes monopolios para eliminar a los competidores y construir su imperio en el entretenimiento. El imperio de Diddy se construyó sobre la base del chantaje, el tráfico sexual, el tráfico de drogas, las violaciones y los asesinatos. Los principales medios de comunicación vendieron esto como una guerra entre dos regiones; sin embargo, se trataba de una guerra entre dos imperios burgueses.

    P. Diddy no era un hombre negro más que se hizo burgués en la “tierra de los sueños”, sino un megaburgués que, como todos los megaburgueses, hizo del Estado y de la justicia burguesa sus “mostradores de negocios”. Su influencia nunca se limitó al mundo de la música, se extendió a la política y al narcotráfico. Donald Trump dijo una vez que adoraba a Diddy y que lo consideraba un buen sujeto. Diddy también lo llamó de amigo.

    Lobotomizaron el hip-hop para hacerlo menos peligroso

    Es importante recordar que tales monopolios no se construyen sólo con violencia y soborno. P. Diddy y otros son partes fundamentales del proceso descrito por Chuck D del Public Enemy como lobotomía: la destrucción de la memoria histórica del hip-hop. Estos “dineros negros” fueron esenciales para lobotomizar la cultura hip-hop.

    El hip-hop nació bajo la fuerte influencia de Malcolm X y los Panteras Negras. La madre de 2Pac, Afeni Shakur, fue una de las grandes líderes femeninas de este movimiento. Después de la muerte de Malcolm X y la destrucción física y política del Partido de los Panteras Negras, el hip-hop pasó a ser el hilo conductor de la “pesadilla negra” que la burguesía estadounidense tanto temía.

    Para incorporar el hip-hop al mercado capitalista monopolista fue necesario vaciarlo políticamente, llevar a cabo una operación de lobotomía que transformara a algunos de sus miembros en megaburgueses.

    Antes de eso, era la juventud burguesa la que escuchaba rap para entender la vida más allá de los muros de los lujosos condominios. Hoy vemos a los residentes de las favelas intentando imitar estilos de vida burgueses inspirados en figuras como P. Diddy.

    Cada vez es más común ver a jóvenes de favelas cantando rap como si fuesen empresarios sin capital o dueños de autos de lujo sin dinero para tomar un ómnibus. El machismo y la ostentación reemplazaron al odio de clase y raza. Este comportamiento es producto de la ideología construida en este proceso.

    En las décadas de 1980 y 1990, Brasil importó el hip-hop como un importante arma política y cultural para los jóvenes negros y de las favelas. Sin embargo, a partir de la segunda mitad de los años ’90, toda la basura cultural producida por el “negocio del hip-hop” completamente lobotomizado llegó al país.

    Lo que está saliendo a la luz en el caso de P. Diddy no es producto de la decadencia del hip-hop. Es reflejo del capitalismo en su fase más decadente –el capital monopolista–, que es el Midas de la decadencia humana, que pudre todo lo que toca.

    Para los jóvenes que hacen hip-hop en las quebradas [los barrios pobres], este puede ser un momento interesante para reflexionar sobre sus prácticas artísticas. Nadie debería aceptar reglas en el mundo del arte; de lo contrario, la cultura deja de ser cultura.

    Sin embargo, mucho de lo que está presente en el hip-hop actual no es fruto natural de los barrios pobres. Es una imposición de lo peor que tiene la industria cultural monopolista disfrazada de evolución y modernidad.

    Con todo, si no es posible que exista arte libre en el capitalismo, es necesario destruir esta forma de organización social para dar al arte las alas de la libertad.

    *Hertz Dias es miembro de la Secretaría de Negros del PSTU y vocalista del grupo de rap Gíria Vermelha

    Artículo publicado en www.opiniaosocialista.com.br, 7/10/2024.-

    Traducción del portugues: Natalia Estrada.

  • ¡Contribuye a la campaña de recaudación de fondos de La Voz de los Trabajadores!

    ¡Contribuye a la campaña de recaudación de fondos de La Voz de los Trabajadores!

    La Voz de los Trabajadores está lanzando una campaña de recaudación de fondos de $14.000 durante dos meses, ¡y pedimos ayuda a los lectores y simpatizantes de nuestro sitio web!

    Somos una organización relativamente nueva, formada hace dos años como el resultado de una fusión que incluía a personas de varias tendencias socialistas revolucionarias. Desde entonces, hemos conseguido consolidar La Voz de los Trabajadores en muchos lugares claves del país. Nuestros miembros participan en varios movimientos activistas, y en algunos casos han ayudado a dirigirlos. Nuestra actividad incluye las luchas sindicales y los movimientos por la solidaridad con Palestina y Ucrania, los derechos reproductivos, los derechos de los inmigrantes, la protección del clima y el medio ambiente, la liberación LGBTQ+, y mucho más.

    Recientemente, por ejemplo, nuestro equipo local de La Voz de los Trabajadores en el Área de la Bahía ayudó a organizar una Conferencia de Solidaridad con Palestina, a la que asistieron más de 350 personas. Hay previstas conferencias similares en Connecticut y otras zonas. Asimismo, La Voz de los Trabajadores participó en la creación de la Red Ucraniana de Solidaridad; junto con la federación sindical brasileña CSP Conlutas, recaudamos 11.000 dólares para los mineros ucranianos de Kryvyi Rih.

    La Voz de los Trabajadores entiende que nadie es «ilegal», y por ello apoyamos a los trabajadores indocumentados. Actualmente, nuestros equipos locales de la Costa Oeste participan en acciones de solidaridad con los inmigrantes detenidos en Mesa Verde y Golden State Annex en su lucha, incluidas huelgas de hambre, contra sus condiciones.

    Dado que ésta es la época de mayor interés por las elecciones estadounidenses, nos hemos embarcado en una campaña educativa sobre la necesidad de que los trabajadores y sus organizaciones se mantengan independientes de demócratas y republicanos. En varias zonas del país, los equipos locales de La Voz de los Trabajadores han organizado foros públicos destacando la idea de que construir un partido obrero sería un paso político importante, si no esencial, para los trabajadores estadounidenses y sus luchas. En Nueva York y San Francisco, por ejemplo, hemos colaborado estrechamente con el Partido de Libertad Socialista para organizar foros sobre la necesidad de un partido obrero.

    La Voz de los Trabajadores tiene planes ambiciosos para aumentar nuestra actividad y seguir creciendo. En las próximas semanas, por ejemplo, tenemos previsto lanzar un sitio web de nuevo diseño, que contendrá muchos departamentos de fácil acceso que incluyen materiales educativos, artículos archivados, documentos fundacionales y enlaces a campañas de acción. Y seguiremos publicando noticias y análisis de todo el mundo con aportaciones de activistas de la Liga Internacional de los Trabajadores.

    Junto con esto, estamos construyendo una serie de versiones en audio de artículos sobre temas de actualidad, empezando con material en lengua española.

    Nuestro atractivo periódico bilingüe, Acción Obrera, sigue mejorando. El verano pasado aumentamos la frecuencia de publicación, pasando de trimestral a bimensual. Hay nuevos artículos, como una columna regular de Brian Crawford sobre cuestiones relativas al movimiento de liberación negro y artículos oportunos «en huelga» de Ernie Gotta que ofrecen una visión de los últimos acontecimientos en el movimiento obrero. Esperamos iniciar un plan de suscripción a Acción Obrera, para que los lectores puedan obtener ejemplares cada dos meses por correo.

    En lo que va de año, hemos publicado folletos sobre el trabajo, los derechos reproductivos y Palestina. Próximamente publicaremos nuevos folletos sobre la liberación negra, la crisis ambiental, la extrema derecha y la lucha por la liberación LGBTQ+.

    Pero todo esto requiere dinero, por lo que te pedimos ayuda a ti, lector y simpatizante de nuestro sitio web.

    La Voz de los Trabajadores es una organización socialista que busca la unidad de la clase obrera en este país y en todo el mundo para construir un mundo sin guerra, pobreza ni opresión. El mundo está gobernado actualmente en interés de los obscenamente ricos y su sistema de lucro privado, que está llevando al planeta y a sus pueblos al borde de la catástrofe medioambiental. Trabajamos para ayudar a crear una sociedad alternativa, gobernada por y para los trabajadores y los oprimidos.

    Naturalmente, construir una organización socialista y activista requiere dinero. No recibimos fondos corporativos, fundacionales ni gubernamentales; dependemos de los miembros que pagan cuotas y de nuestros simpatizantes de la clase trabajadora para nuestra salud financiera. Si crees que otro mundo es posible y que puede lograrse mediante la unidad y el poder de la clase obrera, contribuye a La Voz de los Trabajadores. Ayúdanos a alcanzar nuestro objetivo de $14.000  en los próximos dos meses: la campaña finalizará el 8 de diciembre.

    Puedes hacer clic en este enlace para hacer una donación hoy:

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  • ¿Qué es Hezbolá?

    ¿Qué es Hezbolá?

    Los ataques genocidas llevados a cabo por el Estado de Israel contra el pueblo libanés y la organización Hezbolá plantean la necesidad de un análisis más profundo sobre esta importante organización.

    Por: Fabio Bosco

    Hezbolá es hoy el principal partido burgués del Líbano, con una extensa red de asistencia social, una milicia que es la principal fuerza militar del país, mayor que el propio ejército nacional, y sólidas relaciones con el régimen iraní.

    Su origen se remonta a 1982, en plena guerra civil y la invasión del Líbano por tropas israelíes, a partir de la confluencia del despertar político de la comunidad chiita libanesa tras la Naksa (1967) [derrota y segundo destierro palestino, ndt.]  y la revolución iraní de 1979.

    Otros dos acontecimientos históricos importantes moldearán el perfil de Hezbolá: las políticas neoliberales tras el fin de la guerra civil libanesa (1975-1990) y la intervención en la revolución siria (2011-2016).

    El despertar chiita

    Marginada social y políticamente desde la independencia del país y el Pacto Nacional de 1943, la comunidad chiita vivió un despertar político a partir de la Naksa (la derrota de los países árabes contra Israel en la Guerra de los Seis Días de 1967). Las corrientes panarabistas (nasserismo, baazismo), marxistas (PCL y otras organizaciones) y las organizaciones palestinas ganaron gran influencia entre los sectores más empobrecidos de la comunidad chiita en el sur del Líbano y en el valle de la Bekaa, en detrimento de los terratenientes tradicionales (za’im ), siendo Kamil As’ad el más famoso de ellos.

    Para contrarrestar la creciente influencia del panarabismo y del socialismo, la burguesía libanesa, a través del Estado, anima al líder político y religioso Musa al-Sadr, quien, junto con el presidente del parlamento Hussein al-Husseini, funda en 1974 el movimiento de los desposeídos (mahrumim en árabe), y su brazo armado, AMAL. Su atractivo político estaba dirigido a los sectores más empobrecidos de la comunidad chiita, combinando religión, justicia social y anticomunismo.

    Después de la “desaparición” de Musa al-Sadr en Libia en 1978 (atribuida al dictador Muammar Gadafi), el movimiento quedó vinculado política y financieramente al régimen sirio, entonces potencia ocupante del Líbano desde 1976.

    En 1982, los vientos de la revolución iraní provocaron una ruptura en AMAL, formándose el Partido de Dios – Hezbolá. Su discurso político se dirige también a las capas chiitas más empobrecidas, y su popularidad crece a partir de su amplia red de asistencia social y de acciones militares contra las tropas estadounidenses y francesas en 1983, las que tuvieron que salir el país, y de las acciones contra la ocupación israelí.

    En este momento histórico, las organizaciones comunistas lideraban la resistencia libanesa que logró expulsar a las tropas israelíes de la capital y, por eso, ampliaron su influencia entre el pueblo libanés, particularmente entre los trabajadores y campesinos chiitas.

    El primer programa de Hezbolá

    La “Carta abierta a los oprimidos del Líbano y de todo el mundo” (mustazafin en árabe) del 16 de febrero de 1985 presentaba una posición fuertemente antiimperialista, antisionista y contraria a la extrema derecha libanesa representada por la Falange. La Carta establecía como estrategia la expulsión de Estados Unidos, Francia e Israel de las tierras libanesas y la sumisión de los falangistas libaneses a la justicia.

    Además, declararon como aliados a todos los oprimidos del mundo y a las organizaciones e individuos que luchaban contra los mismos enemigos, y no tenían ningún objetivo de atacar a Hezbolá. También anunciaron a los musulmanes y cristianos pobres del Líbano que, a pesar de defender un sistema de gobierno islámico, Hezbollah acepta la decisión soberana democrática del pueblo libanés sobre el sistema de gobierno.

    La declaración de amistad con otras organizaciones antiimperialistas no duraría mucho. A partir de 1987, Hezbolá comenzó a disputar por todos los medios la hegemonía entre la comunidad chiita en detrimento de los comunistas y de AMAL. Durante este período, el principal intelectual marxista libanés, Mahdi Amel, fue asesinado. Al final, las organizaciones comunistas son perseguidas y marginadas. Esta ofensiva anticomunista también fue llevada a cabo por el régimen iraní para erradicar la influencia de varias organizaciones socialistas en la revolución iraní, como el Partido Comunista, los Fedayines del pueblo, los Muyahedines del pueblo y los grupos kurdos. En 1989, el ayatolá Khomeini ordenó el juicio sumario y la ejecución de unos tres mil comunistas presos. AMAL, debilitada, se preserva sobre la base de un entendimiento entre el régimen iraní y el régimen sirio.

    Por otro lado, Hezbolá mantuvo su compromiso de no imponer un sistema de gobierno islámico contra la voluntad popular, adhiriendo completamente al régimen confesional y buscando, como se describió anteriormente, una amplia hegemonía entre los chiitas, y una alianza con sectores confesionales y cristianos, sunitas y drusos.

    El fin de la guerra civil y la reconstrucción neoliberal del país

    El acuerdo de Taif de 1989 selló un acuerdo entre la mayoría de la elite libanesa para poner fin a la guerra civil. Dividió los poderes en partes iguales entre las fuerzas políticas cristianas y musulmanas en el parlamento y transfirió poderes de la presidencia al gabinete del primer ministro. Esta redistribución de poderes benefició particularmente a las burguesías sunita y chiita.

    La reconstrucción del país, devastado por 15 años de guerra civil, se basó en políticas neoliberales, como la atracción de capitales extranjeros, la especulación inmobiliaria, las privatizaciones y el libre mercado, que aumentaron la desigualdad y la exclusión social.

    En ese momento, Hezbolá, ya el principal partido político chiita, amplía su base social hacia la burguesía chiita (principalmente la burguesía comerciante con negocios en África) y los sectores medios chiitas que comienzan a formarse a partir de una mayor participación en los negocios gubernamentales y de los fondos de reconstrucción.

    Desde entonces, las fuentes de financiación se han diversificado. Además del régimen iraní, Hezbolá está financiado por la burguesía y los sectores medios chiitas, y por los negocios establecidas por el propio partido en diversos sectores como supermercados, tiendas, gasolineras, restaurantes, agencias de viajes y empresas constructoras.

    Lentamente se va gestando un cambio profundo en la base social y en la composición de la dirección de Hezbolá, inicialmente basada en las capas más pobres de la comunidad chiita y dirigido por religiosos chiitas, hacia la burguesía chiita, y con una presencia creciente de nuevos cuadros educados en universidades de elite en el país. Al mismo tiempo, el sur del Líbano ya no tiene las tasas de pobreza más altas, siendo reemplazado por el norte del país, alrededor de Trípoli y Akkar, donde la comunidad más grande es sunita. En Dahye, sectores chiitas empobrecidos conviven con una adinerada clase media chiita y sus coches de lujo.

    La orientación hacia los intereses de la burguesía chiita es visible en la intervención de Hezbolá en el movimiento sindical. La CGTL jugó un papel importante antes de la guerra civil en la superación de las divisiones religiosas y uniendo a los trabajadores en torno a sus intereses de clase. Hezbolá trabajó contra esta orientación clasista y formó sindicatos y asociaciones confesionales, buscando dividir a la clase trabajadora y subordinar los intereses de los trabajadores chiitas a los de la burguesía chiita.

    Su apoyo militar a la dictadura siria y la caída de apoyo popular

    En marzo de 2011, la clase trabajadora siria se levantó contra la dictadura de la dinastía Assad, como parte de la ola de revoluciones que barrieron los países árabes. La fuerza de la revolución destrozó la base de apoyo de la dictadura y dividió a las fuerzas armadas. Para evitar su caída, el régimen sirio recurrió al apoyo de milicias políticamente vinculadas al régimen iraní, incluido Hezbolá.

    Estas milicias han participado en varias masacres contra la población siria. Hezbolá, anteriormente admirado por su lucha contra Israel, comenzó a ser repudiado por la población siria. En el Líbano, comenzó un amplio cuestionamiento sobre la participación de las milicias de Hezbolá en Siria, después de todo, el mantenimiento de las milicias del partido siempre estuvo justificado por la lucha contra el Estado de Israel, y no por matar a sus hermanos y hermanas árabes. Más intensa fue la decepción de las familias de los miles de combatientes de Hezbolá muertos en Siria.

    El enorme desprestigio político resultante de la intervención en Siria supuso un salto de calidad respecto de acontecimientos anteriores como el levantamiento libanés de 2005 contra la presencia de tropas sirias en el país, al que Hezbolá se opuso. El desgaste de 2005 fue compensado, en parte, por la invasión israelí de 2006, a partir de la cual Hezbolá recuperó un amplio apoyo popular.

    Posteriormente, Hezbolá actuó contra la llamada “Revolución de Octubre” de 2019, un levantamiento popular contra el deterioro de las condiciones de vida y contra el régimen confesional libanés. Su papel en la represión del levantamiento solidificó su desprestigio entre la población en general, aunque mantuvo un apoyo mayoritario entre la comunidad chiita, una de las principales del país (entre 31% y 39% de los libaneses residentes en el país son chiitas).

    Ni terrorista ni revolucionario

    Hezbolá no es una organización terrorista, como afirman Israel y el imperialismo occidental. Tampoco es una organización revolucionaria. Se trata de un partido político burgués profundamente arraigado en el régimen confesional libanés y principal representante de la comunidad chiita, entre la que prácticamente ha construido un subestado chiita dentro del Estado libanés.

    No es correcto decir que Hezbolá es sólo un brazo iraní en el Líbano. Se trata de un partido político libanés vinculado a los intereses de la burguesía chiita libanesa y también un gran aliado del régimen iraní.

    La clase trabajadora libanesa tiene muchos desafíos por delante a escala nacional, regional e internacional. La lucha contra las políticas neoliberales que llevaron al empobrecimiento de la clase trabajadora y la lucha por el fin del régimen confesional libanés son estratégicas y se enfrentarán contra los intereses de Hezbolá y de todos los demás partidos políticos burgueses en el Líbano.

    En la región, el desafío de la clase trabajadora libanesa es unirse con la clase trabajadora palestina, siria y de todos los países árabes contra el Estado de Israel y contra los regímenes árabes. En la lucha contra Israel, la clase trabajadora debe hacer unidad de acción con todas las fuerzas que forman parte de la lucha antisionista, incluido Hezbolá, manteniendo siempre su organización independiente. En la lucha contra los regímenes árabes, la clase trabajadora no encontrará aliados entre los partidos burgueses.

    En escala internacional, la clase trabajadora tendrá que luchar contra la dominación imperialista, ya sea del imperialismo occidental (Estados Unidos, Europa) o de los nuevos imperialismos ruso y chino.

    En el camino de la lucha por el fin de la dominación imperialista y por la liberación de Palestina, la clase trabajadora deberá organizarse independientemente de todos los partidos burgueses, incluido Hezbolá, para luchar por el poder para la clase trabajadora en cada país, hacia una federación socialistas de países árabes.

    Traducción del portugues original: Natalia Estrada.

  • Llegan los huracanes Helene y Milton

    Llegan los huracanes Helene y Milton

    Por RICHARD WESLEY

    El jueves 26 de septiembre, el huracán Helene azotó la península de Florida desde el Golfo de México, causando una devastación masiva con una potente marejada ciclónica. Pero la trayectoria de los destrozos de Helene no había hecho más que empezar, ya que arrasó el sur de los Montes Apalaches de Georgia, Carolina del Sur y del Norte, y Virginia. La tormenta descargó lluvias récord, e inundaciones catastróficas arrasaron hogares y comunidades enteras. Se interrumpieron los sistemas de comunicación, se perdió el suministro eléctrico y las carreteras quedaron arrasadas, haciendo casi imposible el contacto y el acceso para algunos. Hasta la fecha se han recuperado más de 250 cadáveres, y hay muchos más desaparecidos, lo que lo convierte en uno de los huracanes más mortíferos de los que se tiene constancia.

    Inmediatamente después, se produjo una avalancha de cuidados y preocupación, y los vecinos superaron todo lo que les separaba, uniéndose para proporcionar agua, alimentos y refugio. Voluntarios de cerca y de lejos donaron servicios de recuperación y dinero para ayudar a las víctimas. Se movilizó a la FEMA y a la Guardia Nacional para proporcionar ayuda y asistencia. Como era de esperar, los políticos intentaron ganar puntos alternando la compasión y la culpa, organizando sesiones fotográficas para dar validez a su preocupación.

    Dos semanas después, el huracán Milton, de categoría 5, potencialmente aún más destructivo, se abatió sobre la costa oeste de Florida, arrasando Tampa y Orlando antes de cruzar al Atlántico. Aunque la pérdida de vidas humanas fue considerablemente menor, los daños fueron cuantiosos: inundó comunidades, destrozó barrios residenciales e incluso arrancó el tejado del Tropicana Field, sede del equipo de béisbol Tampa Bay Rays.

    Hay preguntas serias que rara vez se plantean tras tragedias tan terribles. La principal de ellas es: «¿Cómo ha podido ocurrir esto, y qué se puede hacer para evitar que vuelva a ocurrir, y otra vez, y otra vez?».

    La ciencia es muy clara. La creciente intensidad de los huracanes es el resultado del cambio climático global. A medida que la atmósfera se calienta, principalmente debido a las emisiones de combustibles fósiles, los océanos absorben el calor. Los datos de la NASA desde 1955 muestran que el 90% del calentamiento global se produce en los océanos. Esto también contribuye a la subida del nivel del mar, ya que el agua más caliente se expande. Cuando se forma una depresión tropical sobre aguas cálidas, las nubes absorben el agua caliente en un volumen cada vez mayor. Citando datos de la reciente Quinta Evaluación Nacional del Clima, finalizada el año pasado, los investigadores descubrieron que la cantidad de precipitaciones en las tormentas más intensas ha aumentado un 37% en el sureste desde 1958 (ver Lucy Dean Stockton y Freddy Brewster en The Lever, 2 de octubre de 2024).

    En Estados Unidos, tenemos un gran partido político dirigido por una camarilla de negacionistas del clima, cuyo líder proclama que la respuesta a los males económicos es «¡más pozos!». Sorprendentemente, el gobernador republicano de Florida, Ron DeSantis, firmó en mayo un proyecto de ley que prohíbe el uso del término «cambio climático» en los documentos oficiales. También prohibió las turbinas eólicas en alta mar y amplió las disposiciones para el gas natural. Mientras inspeccionaba los daños causados por Milton el 10 de octubre, DeSantis declaró a los medios de comunicación que este tipo de huracanes son «más o menos normales» y «de esperar» en Florida, y que el cambio climático no tenía nada que ver con ello. Esto ocurrió después de un verano en el que Florida soportó niveles récord de calor. De hecho, la Fundación para la Restauración del Coral registró en julio que el coral del Arrecife Sombrero, frente a la costa de los Cayos de Florida, había sufrido una mortalidad del 100% debido al calor extremo del agua del océano.

    El otro partido mayoritario pregona una transición hacia técnicas energéticas alternativas (eólica, solar, vehículos con baterías de litio), mientras sigue subvencionando a las industrias de combustibles fósiles y hace compromisos con sus defensores. El tema de la mitigación del cambio climático rara vez ha surgido en la campaña de 2024 por parte de los demócratas. Eso puede deberse a que el gobierno de Biden ha concedido 1.450 nuevas licencias de petróleo y gas, lo que supone la mitad del número global, y un 20% más de licencias que las concedidas por Donald Trump. No se está considerando la exigencia del pago de reparaciones por los daños causados por las industrias extractivas.

    Por supuesto, la mitigación del cambio climático es un problema global extremadamente complejo. La atmósfera y los océanos no respetan fronteras políticas, sistemas económicos ni ideologías. Sin embargo, no se puede negar el papel que ha desempeñado el capitalismo con ánimo de lucro como motor del cambio climático. Hace una semana, Gran Bretaña celebró el cierre de su última central eléctrica alimentada con carbón. Aunque fue un acontecimiento bien acogido, el hecho es que las emisiones de carbono de los dos últimos siglos de energía alimentada con carbón siguen en nuestra atmósfera, y no se borrarán en las próximas décadas. Lo mismo puede decirse de todas las emisiones de petróleo, gas y metano de las naciones industrializadas durante los siglos anteriores.

    A primera vista, las reuniones bienales de la COP (Conferencia de las Partes) podrían presagiar el tipo de cooperación internacional que abordaría estas cuestiones. Sin embargo, han estado excesivamente representadas por las naciones exportadoras de combustibles fósiles y sus adláteres, que pretenden proteger sus beneficios. La próxima COP se celebrará en noviembre en Bakú (Azerbaiyán), un gran exportador de petróleo y gas natural. Sería un error contar con que de Bakú salga alguna iniciativa importante en materia de política climática. Las anteriores COP, incluida la COP 21 de París, han sido escenario de promesas nunca cumplidas.

    Lo que se necesita es menos liderazgo «desde arriba» y más demanda masiva «desde abajo». Si no se invierte la dinámica actual de inacción, podemos esperar un futuro de más devastación por incendios forestales, sequías y tormentas monstruosas.

    Esta lucha no será fácil. Los capitalistas de los combustibles fósiles y sus lacayos legislativos ya están aprobando e iniciando medidas para criminalizar las protestas pacíficas de los activistas climáticos. Estas leyes suelen estar redactadas por grupos de presión y exigen multas -e incluso penas de cárcel- de hasta 10 años. La determinación de la resistencia debe ser firme. Los socialistas estamos comprometidos con esta lucha y con lograr un cambio revolucionario.

    Foto: Una casa derribada por el huracán Milton en Bradenton Beach, en la isla de Ana María, Florida, el 10 de octubre. (Rebecca Blackwell / AP)

  • Gigantesca huelga en Samsung

    Gigantesca huelga en Samsung

    Desde el 9 de setiembre, los trabajadores de la planta de Samsung en Sriperambudur, en el Estado de Tamil Nadu, en el sur de la India, están en huelga. Más de mil trabajadores están en huelga exigiendo un aumento salarial, entre otras demandas, para mejorar sus condiciones de trabajo. La intensidad y la militancia mostradas en la huelga han sido una inspiración. En el momento de redactar este artículo han transcurrido veinte días y la huelga ha inspirado acciones de protesta y de solidaridad de los trabajadores de todo el cinturón industrial.

    Por un correspondiente de la LITCI en India

    Desde el 9 de setiembre, los trabajadores de la planta de Samsung en Sriperambudur, en el Estado de Tamil Nadu, en el sur de la India, están en huelga. Más de mil trabajadores están en huelga exigiendo un aumento salarial, entre otras demandas, para mejorar sus condiciones de trabajo. La intensidad y la militancia mostradas en la huelga han sido una inspiración. En el momento de redactar este artículo han transcurrido veinte días y la huelga ha inspirado acciones de protesta y de solidaridad de los trabajadores de todo el cinturón industrial.

    La planta de Samsung en el Estado sureño de Tamil Nadu es una de las dos fábricas que hay en India; la otra está en Noida, en el norte del país. La fábrica de Sriperambudur fabrica los populares televisores, refrigeradores y lavadoras de Samsung, lo que representa un tercio de los 12.000 millones de dólares de ingresos de Samsung en India. Estos enormes ingresos se basan en la explotación de los trabajadores de sus fábricas en la India.

    Hoy, los trabajadores de la fábrica de Tamil Nadu han estallado en huelga contra las condiciones que la empresa les impone. Desde el primer momento, la empresa y las autoridades policiales y estatales han intentado reprimir a los trabajadores. 118 trabajadores en huelga fueron detenidos, pero han sido liberados el 16 de setiembre, lo que se ha convertido en una primera victoria en su lucha.

    Causas de la huelga

    Las causas inmediatas de la huelga son dos. En primer lugar, el reconocimiento del Sindicato de Trabajadores de Samsung India (SIWU), pendiente desde julio de 2023, y el aumento de los salarios, que apenas alcanza para cubrir los gastos. El salario más alto ofrecido por la empresa es de apenas 30.000 rupias al mes, y el mayor aumento posible es de 3.000 rupias al mes. Sólo los gastos de escolaridad suponen 100.000 rupias anuales, lo que deja dos tercios del salario de un trabajador para cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda y electricidad. Aun los trabajadores de Samsung que alcanzan el máximo salarial no les alcanza y se ven atrapados en un ciclo de préstamos.

    En la actualidad, la mayoría de los trabajadores de Samsung India, repartidos en los dos grandes centros de producción, son miembros del SIWU, y suman 1.500 de los 1.723 trabajadores. El SIWU está vinculado a la red sindical nacional CITU, afiliada al CPIM.

    La lucha por el reconocimiento es una reivindicación de larga data del sindicato, y constituye una parte importante de la huelga. Aunque existen leyes que protegen el derecho a organizarse y formar sindicatos, no hay nada que obligue a las empresas a reconocer los sindicatos una vez formados. Muchas empresas se aprovechan de esta laguna, sobre todo las extranjeras que operan en India.

    La huelga no hizo más que crecer después de que la empresa recurriera a tácticas coercitivas y a la detención masiva de 118 trabajadores.

    Presencia de Samsung en India

    Planta de Samsung en Chennai, en el Estado de Tamil Nadu.

    Los capitales surcoreano y japonés tienen una presencia masiva en India, especialmente en el sector manufacturero y de la electrónica. Hyundai Motors acapara 15% del sector de automóviles de pasajeros en la India, LG, un importante conglomerado de productos electrónicos, tiene 15% del mercado de televisores inteligentes en la India, y su competidor Samsung tiene una participación de 16%. En el mercado de los refrigeradores, Samsung disfruta de una participación de 29%, mientras que su competidor LG controla 30%. Juntos, estos tres grandes chaebols coreanos controlan un sector considerable de las industrias de electrónica y de automóviles de pasajeros en la India.

    La clave de la influencia de Samsung en el mercado indio de refrigeradores y televisores es la fábrica de Sriperumbudur, en Tamil Nadu, la misma que hoy está en huelga. No se puede subestimar el impacto de la huelga. A pesar de todos los intentos por contrarrestar el impacto de la huelga, la producción en la planta sigue siendo baja. La producción de compresores se ha reducido casi a la mitad, de 13.800 unidades diarias a 8.000, la de refrigeradores de 10.000 unidades diarias a 700, y la de lavadoras de 3.000 a 1.400 unidades diarias. En la planta de Sriperumbudur sólo trabaja una quinta parte de la fuerza laboral.

    La India no sólo representa un mercado importante para las empresas surcoreanas, sino también una base de producción clave para ellas. El crecimiento económico de la India, impulsado por la agresiva proletarización del campo y el auge de los monopolios a expensas del pequeño capital, da a un número cada vez mayor de proletarios nada que vender salvo su fuerza de trabajo. Con el envejecimiento de la mano de obra de China y del sudeste asiático y el aumento de los salarios, la India es considerada la siguiente nación más rentable para la industria manufacturera.

    Bajo el gobierno de derecha del BJP, se ha debilitado la legislación laboral y se crean las condiciones para invitar al capital extranjero a la industria manufacturera. “Make in India” es el lema para abrir la clase trabajadora india a la explotación a manos de empresas manufactureras extranjeras. Las empresas coreanas como Samsung están deseosas de aprovechar esta oportunidad. En este contexto, Samsung ha anunciado la creación de la mayor fábrica de teléfonos móviles del mundo en Noida, cerca de Delhi.

    Mientras las empresas coreanas se benefician de la explotación liberal la mano de obra india, la clase trabajadora tiene que hacer frente al acoso y la opresión, ya que sus derechos son atacados. La influencia del capital coreano sobre la electrónica y la industria manufacturera no se limita a la India, sino que se deja sentir en todo el mundo. El imperio comercial global de Samsung se ha construido sobre la base de la explotación brutal de su fuerza de trabajo. Al igual que en la India, también en Corea del Sur Samsung explota a sus trabajadores. Ganan miles de millones manteniendo a sus trabajadores al borde de la quiebra. Los trabajadores coreanos se han rebelado contra la empresa en Seúl, la capital de Corea del Sur. Los trabajadores de Sriperumbudur han expresado su solidaridad con sus camaradas coreanos. Los trabajadores de Corea han expresado su solidaridad con sus camaradas indios.

    El capitalismo coreano y los chaebols

    La historia de Corea es una historia de colonización y conquista. Los japoneses fueron los primeros en colonizar la península de Corea, comenzando por expandir su influencia hasta anexarse abiertamente el país. El período de colonización vio el nacimiento de una naciente clase capitalista coreana, junto con la profunda penetración del capital japonés en todos los sectores de la vida y la sociedad. El Imperio japonés había aplastado brutalmente la antigua monarquía aislacionista confuciana y había abierto la economía a la explotación, sembrando a su vez las semillas de una futura clase capitalista autóctona. Vale la pena mencionar que Samsung y LG (los dos conglomerados más grandes de Corea) se establecieron en el período colonial.

    Con el fin de la Segunda Guerra Mundial en Asia, un proceso revolucionario en el este de Asia cobró fuerza y aseguró una victoria en China al final de una brutal guerra civil. El impacto de este proceso revolucionario también llegó a Corea. Los revolucionarios que habían sido entrenados y organizados por la lucha en China estaban listos para llevar la revolución a Corea. Sin embargo, las grandes potencias de la época, en particular la Unión Soviética, encabezada por Stalin, y Estados Unidos, se apresuraron a derrotar esa revolución. La política de las grandes potencias triunfó sobre cualquier deseo democrático del pueblo coreano. La revolución coreana sería aplastada por el poder dual del estalinismo y el imperialismo. Mientras Stalin sometió la revolución coreana a los dictados del Alto Mando Soviético y su títere, los Estados Unidos sometieron al pueblo coreano a una de las dictaduras de derecha más brutales de la década de 1950.

    La capital de Corea del Sur se salvó bañando la península en sangre, mientras miles de trabajadores y campesinos eran masacrados, con el pleno respaldo de Estados Unidos. Mientras tanto, el Norte se organizó en torno al partido y el liderazgo de Kim Il Sung, bajo el modelo de una dictadura burocrática. Las dos fuerzas trabajaron en tándem para destruir el potencial de una revolución peninsular y abrieron el camino a la guerra. La guerra de Corea sería devastadora y la gota que colmó el vaso que destruyó la posibilidad de una revolución en Corea y con ella una revolución más amplia en Asia Oriental.

    La guerra de Corea dio como resultado una península dividida, con un Norte autoproclamado “comunista” y un Sur capitalista. La guerra destruyó por completo gran parte del Norte, y el Sur sufrió bajo una brutal dictadura de derecha. La dictadura sembró las semillas para el crecimiento futuro de los conglomerados coreanos, respaldados generosamente por Estados Unidos, que ahora necesitaba un baluarte contra la Unión Soviética y China. Esta situación creó las condiciones para el ascenso meteórico del capitalismo de Corea del Sur, que hoy se ubica en sofisticación e influencia entre las naciones más poderosas del mundo. En el centro de este crecimiento se encuentra el conglomerado Samsung.

    Tras el fin de la guerra, Corea del Sur se convirtió en una dictadura capitalista militarizada. La dictadura de Syngman Rhee sentó las bases del crecimiento de una estructura de conglomerado de estilo exclusivamente coreano, los Chaebols. Los Chaebols son conglomerados dirigidos por el fundador de la empresa y su familia, estrechamente controlados y bien conectados con el aparato gubernamental. El control de los Chaebols sobre la economía surcoreana es tan vasto como profundo. El más poderoso de los Chaebols es Samsung, cuyo presidente es considerado a veces más poderoso que el Presidente del país. Sólo Samsung representa más de una quinta parte de los ingresos por exportaciones de Corea del Sur, que asciende a 1,74 billones de dólares. Samsung mantiene un extenso imperio comercial mundial, una parte clave del cual se encuentra en la India.

    El capitalismo surcoreano se benefició con la dictadura y el régimen que la sucedió. Se aplastaron los derechos de los trabajadores, se aterrorizó a los sindicatos y los chaebols pudieron crecer explotando intensamente a su mano de obra, respaldados por un Estado dictatorial dispuesto a acabar con cualquier amenaza de «comunismo». Las empresas tenían libertad para establecer una cultura laboral tóxica, que continúa hasta hoy.

    Inspirados en las despiadadas técnicas de gestión del Imperio japonés, los capitalistas surcoreanos instauraron un sistema llamado «gapjil», en el que la dirección del lugar de trabajo, llamada «gap», supervisaba a los subordinados, llamados «jil». El «jil» debe someterse al «gap». La rigidez y toxicidad del lugar de trabajo sirvió a los intereses del capitalista para hacer crecer rápidamente su empresa. El control de la fuerzalaboral va de la mano con el mantenimiento de los salarios lo más bajos posible.

    La dictadura terminó en 1987, tras las protestas del 10 de julio. La revolución en sí fue una revolución democrática, pero no podría haberse logrado sin los trabajadores militantes de Corea del Sur. En 1985 y 1986, los trabajadores hicieron huelga en todas las industrias de Corea del Sur. La dictadura militar cayó, pero la nueva república siguió en manos de los Chaebols y los capitalistas.

    Diez años después del levantamiento del 10 de julio, Corea del Sur vivió la mayor huelga general de la historia del país, esta vez en protesta contra una nueva ley que facilitaba la contratación y el despido de trabajadores y reprimía la organización laboral. La nueva ley también aumentaba en 12 horas la semana laboral legal, permitía a las empresas decidir y modificar las horas de trabajo y utilizar esquiroles para romper las huelgas. La victoria de la huelga obligó al nuevo gobierno republicano a retroceder y los Chaebols fueron derrotados.

    Mejoraron mucho las condiciones de trabajo e hizo que los trabajadores surcoreanos estuvieran entre los mejor pagados de toda Asia. Esta derrota no fue el fin de los Chaebols, su insaciable deseo de ganancia y de poder les hizo abandonar los límites de Corea del Sur y establecer fábricas por todo el Este y Sudeste asiático. Llegaron a la India en 1995, justo a tiempo para explotar la mano de obra india en un momento en que el país se abría al capital extranjero y desmantelaba la vieja estructura capitalista de Estado.

    Los Chaebols coreanos, y en especial Samsung, mantienen una fuerte influencia sobre Corea del Sur y tienen una presencia dominante en su economía. Con la crisis financiera de 2008, y las crisis más recientes por la pandemia de Covid y la guerra ruso-ucraniana, la economía coreana está en crisis. Como siempre ocurre con las crisis capitalistas, son los trabajadores los que pagan la factura. Los trabajadores han vuelto a la huelga en protesta por los bajos salarios, que no se ajustan al costo de la vida. Hace apenas un mes, los trabajadores de Samsung, del sindicato de electricistas, National Samsung Electrics Union (NSEU), hicieron huelga durante cuatro días. Su huelga resonó también entre los trabajadores de la India.

    El ascenso de Tamil Nadu como centro industrial

    Tamil Nadu formaba parte anteriormente del Estado de Madrás, formado a partir de la presidencia del Raj británico en Madrás. Chennai, antes Madrás, fue uno de los tres principales centros urbanos desarrollados por el Imperio británico. Madrás era el centro urbano e industrial clave del sur de la India y dominaba la economía del sur del país. Tras la independencia, la clase capitalista india se centró en gran medida en el desarrollo a lo largo del eje Bombay-Delhi, concentrando las inversiones en la región en torno a la capital, Nueva Delhi, y la capital financiera de Bombay (actual Mumbai). Al mismo tiempo, la partición y la inestabilidad llevaron a la decadencia de la metrópoli oriental de Calcuta (actual Kolkata) y la consiguiente fuga de capital industrial de Este a Oeste.

    Las inversiones en educación, en el sur de la India, en las últimas décadas del dominio británico, así como durante la era nehruviana, crearon una base de clase trabajadora educada en la India peninsular. Sin embargo, con la inversión industrial y financiera concentrada en el oeste y el norte de la India, el sur quedó en gran medida rezagado. Esto fue así hasta los años de 1980 y 1990, cuando la India empezó a abrirse al capital extranjero.

    La burguesía regional del sur aprovechó la oportunidad que ofrecía la decadencia de Bengala Occidental y de la India Oriental. Al mismo tiempo, Bombay y la India occidental empezaban a estancarse a medida que los viejos centros industriales comenzaban a saturarse. Bombay vio cómo cerraban sus grandes fábricas textiles y cómo la industria se desplazaba hacia el interior de Maharashtra. Delhi y el norte de la India seguían subdesarrollados debido a la mala infraestructura y a la influencia burocrática de la capital nacional. El sur del país, con su gran reserva de mano de obra barata y los bajos alquileres, junto con gobiernos burgueses cooperativos dispuestos a frenar cualquier militancia de la clase trabajadora, presentaba una buena oportunidad para el desarrollo industrial.

    El crecimiento del sur de la India coincidió con la afluencia de capital extranjero tras las reformas liberalizadoras iniciadas en 1991. La mano de obra cualificada del sur de la India estaba perfectamente preparada para satisfacer la demanda laboral del sector de las tecnologías de la información, cuyo crecimiento atraería luego inversiones en otras áreas. Chennai (antes Madrás) se convirtió en un centro de fabricación de automóviles y, con el tiempo, de productos electrónicos. Samsung entró en escena en los años 1990 y pronto construyó un enorme complejo en Sriperumbudur, en Tamil Nadu.

    El crecimiento de Tamil Nadu como centro industrial no se podría haber logrado sin la doble fuerza de la fuerte proletarización del campo y un gobierno implacablemente procapitalista que acogiera a la industria con los brazos abiertos.

    La importancia de la huelga

    Combinada con la huelga de los trabajadores de Samsung en Seúl, la huelga de los trabajadores de Samsung en Corea del Sur desafía todo un sistema de explotación que construyó los Chaebols coreanos. La riqueza y el poder del capital coreano se alimentan de la explotación más despiadada de la clase trabajadora. Los trabajadores coreanos lucharon contra ella para obtener beneficios, ahora lucha la clase obrera india.

    Es doblemente significativo que los trabajadores indios y coreanos sean solidarios entre sí. La huelga de Seúl fue apoyada por el sindicato SIWU de la India, y la huelga de NSEU fue apoyada por los trabajadores en la India. La táctica probada y comprobada de la burguesía es dividir y gobernar, el poder de las corporaciones transnacionales es su capacidad para trasladar la producción de un centro a otro, donde los salarios son más bajos o los trabajadores no están organizados.

    Desafiar esto requiere solidaridad, no sólo dentro de un sector industrial, sino más allá de las fronteras nacionales. Sólo a través de la solidaridad se puede desafiar el poder de los capitalistas.

    La huelga de Samsung desafía las prácticas del capitalismo coreano y ha suscitado el apoyo de los trabajadores de todo el cinturón industrial. Del mismo modo que la huelga de Honda en Manesar desafió el sistema explotador de Manesar Gurgaon. ¡Los trabajadores necesitan y merecen todo nuestro apoyo!

    ¡NACIONALIZAR SAMSUNG! ¡NACIONALIZAR TODOS LOS ACTIVOS EXTRANJEROS!

    ¡SALARIOS VINCULADOS A LA INFLACIÓN!¡APLICAR ESTRICTAMENTE LA JORNADA LABORAL DE 8 HORAS!

  • Incendios: ¡América Latina pide socorro! Es necesario romper el poder de los capitalistas

    Incendios: ¡América Latina pide socorro! Es necesario romper el poder de los capitalistas

    Como latinoamericanos, donde las estadísticas dicen que el catolicismo es predominante, es posible que, en algún momento de nuestras vidas, la mayoría de nosotros hayamos escuchado que la Biblia dice que el mundo terminará en fuego. Probablemente muchos y muchas de nosotros recordemos esto al contemplar los incendios forestales y su voracidad.

    Por Lena Souza

    La realidad nos muestra que el poder destructivo de los incendios y sus consecuencias posteriores pueden poner a parte de la humanidad en riesgo de perder la vida, pero la responsabilidad dista mucho de ser moral/religiosa o individual. La explicación para esta situación no se basa en pecados y castigos, como nos quiere hacer creer el sentido común pregonado por la iglesia y los poderosos.

    América Latina cubierta de fuego y humo

    América Latina ya no se puede ver desde el espacio. En los últimos dos meses las imágenes que vemos son de un continente lleno de puntos rojos producidos por el fuego o nubes de humo cubriendo la antigua y hermosa imagen espacial de la tierra azul.

    Según el INPE (Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales), del Brasil, el número de focos de incendios detectados por el satélite de referencia entre el 1/1 al 20/9 de 2024 en América Latina suma 380.245 y abarca 13 países (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guayana, Guyana Francesa, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela). De ellos, sólo Chile, Guyana Francesa y Uruguay tienen cifras inferiores a las de 2023.

    Brasil lidera la estadística con 195.314 focos concentrados principalmente en los biomas de la Amazonía y del Cerrado. Datos de la Confederación Nacional de Municipios (CNM) del Brasil informan que hasta el 16 de setiembre, 749 municipios habían declarado emergencia y 11,2 millones de personas fueron afectadas directamente. Las pérdidas ya ascendieron a 1.100 millones, lo que significa que fueron 33 veces mayores que las pérdidas en 2023. En el mismo período del año pasado, la población afectada por la sequía fue de 630,700 personas, en 120 municipios[1].

    Bolivia es el segundo país en número de focos de incendios según el Inpe, con 67.620 focos detectados. Los incendios forestales asolan los departamentos de Pando, Beni y Santa Cruz, todos ellos situados en la Amazonía boliviana y donde históricamente se han producido la mayor cantidad de incendios. En un informe publicado por el gobierno el 19 de setiembre, hay 3,8 millones de hectáreas están afectadas en 64 municipios, 28 de los cuales se encuentran en estado de emergencia y con 43.000 personas directamente afectadas.

    En el Ecuador, según el mismo informe del Inpe, se detectaron 1.267 focos y el gobierno declaró emergencia en 15 provincias. Los incendios comenzaron el 23 de agosto y al 20 de setiembre habían quemado 23.453 hectáreas de vegetación. La seguridad alimentaria está en riesgo porque hay más de 7.000 cultivos afectados, perjudicando a más de 2.800 productores agrícolas que en su totalidad perdieron las cosechas de verduras y hortalizas[2].

    En Perú también se registra el mayor número de incendios de los últimos años, lo que genera una situación de emergencia nacional donde, según un informe del gobierno[3], los departamentos más afectados son Cusco, Cajamarca, Huancavelica, Huanuco y Apurimac, donde las actividades agrícolas son más intensas. Los incendios en este país también han causado quemaduras a 165 personas y la muerte de 18 personas este año. Además, más de 2.000 hectáreas de cultivos resultaron afectadas.

    Colombia, Venezuela, Argentina y Paraguay también son países muy afectados por los incendios. En Colombia, la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos y Desastres (UNGRD) informó el 19 de setiembre que “durante el mes de setiembre se registraron 249 incendios forestales en 14 departamentos: Cundinamarca con 66, Huila con 44 y Tolima con 44 son los más afectados. Las llamas consumieron 23.000 hectáreas de bosque”[4]. En Paraguay, según el Instituto Nacional Forestal (INFONA)[5], hasta el momento más de 181.000 hectáreas han sido destruidas en el área de Chovoreca (área protegida) y un total de más de 353.000 hectáreas han sido afectadas en todo el país. En Argentina, la provincia de Córdoba es actualmente la más afectada, donde el fuego ya ha consumido alrededor de 20 viviendas[6].

    Podemos decir que estos son los efectos y consecuencias directas de los incendios, sin embargo, está lejos de reflejar todas las implicaciones. Los incendios forestales impactan directamente en la biodiversidad, los suelos y el aire. Y si todo esto aún no ha llamado la atención porque no afecta directamente a la mayoría de la población, actualmente se hace más visible a través del humo que respiramos en todo el continente y que ya ha provocado la muerte de miles de personas. Además, el CO2 liberado a la atmósfera contribuye en gran medida al calentamiento global, lo que seguramente conducirá a fenómenos climáticos más extremos, lo que, como indican las investigaciones, ya está siendo comprendido por la mayoría de la población que sufre las consecuencias.

    Las causas de los incendios

    Es cierto que las sequías siempre han existido. Como afirma el Atlas de las sequías (2018)[7], la civilización ha experimentado hambrunas, migraciones y enfermedades causadas por la falta de lluvia desde la antigüedad. Después de todo, vivimos en un planeta que presenta condiciones ambientales diferentes. Pero el ser humano se fue adaptando a situaciones ambientales adversas y tomó de la naturaleza lo que era necesario para su supervivencia, además de producir adaptaciones que permitieron incluso cultivar en zonas secas, como, por ejemplo, la irrigación.

    Pero, si el ser humano fue capaz de crear condiciones y tecnología para enfrentar las situaciones adversas e incluso lograr cultivar en las zonas más secas, la pregunta es ¿por qué llegamos a la condición de desequilibrio actual?

    El problema es que la voracidad por el lucro de un sector muy minoritario de la sociedad, los grandes multimillonarios, ha ido forzando los límites del planeta hasta llegar al desequilibrio actual, que ni siquiera los negacionistas están teniendo más espacio para rebatir. Y, en el sistema capitalista, donde la ganancia es central, además de no hacer nada para reducir las toneladas de CO2 liberadas a la atmósfera, esos mismos multimillonarios, con la ayuda de sus representantes en los gobiernos, aprovechan las catástrofes climáticas que afectan a los pobres para ganar más dinero.

    Eventos climáticos extremos, como la sequía vivida en América Latina, se han convertido en un plato lleno para quienes ganan con este sistema irracional y aprovechan el momento para provocar incendios según sus intereses, como, por ejemplo, aumentar la cantidad de tierras para monocultivos y ganadería en territorios de poblaciones originarias o áreas de preservación ambiental.

    La realidad cada vez más visible en todos los países del continente que sufren incendios es que la mayoría son provocados por un sector de la clase rica que explota los recursos naturales de forma totalmente irresponsable y que cuenta con el pleno apoyo de los gobiernos de turno, ya sean de derecha, de centro o de la llamada izquierda “progresista”. La tala de árboles y la destrucción de ecosistemas para la cría de ganado, el monocultivo y la exploración minera es la marca registrada de las últimas décadas en América Latina.

    La profundización de la explotación capitalista exige una cantidad cada vez mayor de materias primas y energías, lo que intensifica la presión sobre los recursos naturales, y el continente latinoamericano es uno de los que más ha visto intensificado este quite en las últimas décadas. A inicios del siglo XXI, el llamado neoextractivismo, es decir, una nueva fase de extractivismo que los países latinoamericanos ya habían vivido en otras épocas, abrió las puertas de par en par a la explotación desenfrenada de los recursos del continente por parte de grupos principalmente transnacionales imperialistas, lo que fue alentado por todos los gobiernos de turno. Los altos precios internacionales de los productos primarios incluso ayudaron a los “progresistas” a crear la ilusión entre los trabajadores y el pueblo pobre de que ahora era nuestra vez.

    Sin embargo, los privilegiados fueron los ricos (empresarios imperialistas y sus socios nacionales), quienes se hicieron más ricos. Y el ciclo de concentración de la riqueza continúa, pues nuestros recursos naturales son saqueados, nuestra mano de obra es explotada y la mayor parte de lo que se asigna a las arcas públicas a través de impuestos regresa, con aumento, a los mismos ricos a través de incentivos fiscales, préstamos a bajas tasas de interés y otros medios. Los gobiernos distribuyen las migajas entre los pobres, a través de diversas bonificaciones y subvenciones para la pobreza (bolsas pobreza), para garantizar su permanencia en el poder. Estos mismos gobiernos son los que incluso destinan parte de los recursos a la fuerza pública para reprimir a las poblaciones originarias, los pequeños agricultores y los movimientos sociales que cuestionan la entrega de nuestros recursos y la invasión de tierras por parte de los grandes empresarios. Y mientras tanto, hacen la vista gorda ante las prácticas de quienes utilizan los incendios para justificar la invasión de territorios de los pueblos indígenas y áreas protegidas para expandir sus negocios.

    En el Brasil, el país con la mayor superficie de tierras, está claro, como lo expresa Jeferson Choma: “Las imágenes de satélites son la mayor prueba de que los incendios indican la apertura de nuevas fronteras agrícolas para el modelo agrícola capitalista llamado agronegocio”[8].

    La directora del IPAM (Instituto de Investigaciones Ambientales de la Amazonía) en el Brasil dice que “la mayoría de estos incendios tienen origen criminal. Uno de los casos más habituales es el de los ganaderos, que utilizan el fuego para limpiar los pastos. Normalmente, esta práctica tradicional sólo se permite con la autorización previa del Estado donde se encuentra el terreno. La crisis actual ha provocado su prohibición absoluta en todo el país. Quizás sea la ley menos respetada en el Brasil”, añade la directora de ciencia del Ipam”[9]. Y ante esto, en los últimos días, la única actitud del gobierno Lula fue establecer multas ínfimas, que ni siquiera tocan los bolsillos de los grandes terratenientes.

    Pero esta conclusión no se limita al Brasil. En otros países también es evidente el interés de sectores vinculados al agronegocio y la minería, que se aprovechan de los incendios para ampliar sus áreas de negocios, incluso ingresando en tierras indígenas y ambientalmente protegidas.

    En el Paraguay, según un informe de la Iniciativa Amotocodie, un estanciero provocó un incendio: “Solo hicieron falta diez días para que el territorio Garaigosode se consumiera casi por completo. La propiedad indígena perdió 14.200 hectáreas de campos y bosques. (El) Monumento Natural Cerro Chovoreca, refugio de fauna y familias Ayoreo en aislamiento, (perdió) 3.900 hectáreas[10].

    En Bolivia las estadísticas no dejan dudas; los departamentos donde los incendios causaron más destrucción son Beni y Santa Cruz, que se encuentran en la Amazonía boliviana. “En Beni se registró 54% de toda el área que se quemó anualmente en Bolivia entre 2001 y 2020, según el Sistema de Monitoreo y Alerta Temprana de Riesgo de Incendios Forestales. En Santa Cruz, 38% de las hectáreas fueron consumidas por las llamas”. Prueba de ello es que, en la temporada 2024, en Bolivia se quemaron al menos 3,8 millones de hectáreas. De ellas, 2,3 millones eran pastos y 1,5 millones eran bosques”[11].

    Todos sabemos que el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero ha venido provocando el calentamiento global, responsable del desequilibrio climático en el planeta. Y esta conclusión no es de hoy, pero los grandes dirigentes del planeta, los países imperialistas que son los principales representantes de la clase rica que domina las decisiones, no han hecho nada para solucionar el problema. Después de cumbres y cumbres, agendas y agendas, compromisos y compromisos, la situación empeoró, ya que todo esto es una mentira para engañar a la mayoría de nosotros, la población pobre y trabajadora, que, en número cada vez mayor, sufrimos las consecuencias.

    Mientras tanto, los gobiernos de turno en América Latina siguen flexibilizando cada vez más las leyes ambientales, cediendo a las presiones de los grandes empresarios, como en el Perú, con la Ley Forestal[12], en el Ecuador con el incumplimiento por parte del gobierno de los resultados de la consulta del Parque Yasuní[13], y tantos otros ejemplos en todos los países, que sería imposible reseñarlos en un solo artículo.

    Necesitamos salir a las calles

    Es necesario salir a las calles y organizar a los de abajo para exigir que los gobiernos destinen inmediatamente fondos para combatir los incendios existentes, pero también es necesario exigir un endurecimiento de las leyes ambientales que en los últimos años han sido flexibilizadas o anuladas por todos los gobiernos para privilegiar a los grandes y ricos empresarios de diferentes países.

    En las últimas semanas hemos visto que se han realizado varias manifestaciones en distintos países del continente, como en el Perú, exigiendo al gobierno de Dina que anule la nueva ley forestal que se votó en diciembre de 2023 y que abre las puertas a la deforestación. Así como en el Brasil, exigiendo a Lula que deje de financiar el agronegocio y lo expropie. Al igual que en el Ecuador, donde el movimiento social exige que el gobierno de Noboa respete la decisión de la consulta popular sobre el Yasuní.

    Es necesario ampliar las movilizaciones en todo el continente, realizando jornadas unificadas de lucha para fortalecer nuestra batalla por la defensa de la Amazonía y de los diferentes biomas que necesitamos preservar, además de garantizar el territorio de los pueblos indígenas y la calidad de vida de todos y todas, que necesitamos del aire puro para respirar.

    Es necesario romper el poder de los capitalistas

    Pero también es necesario pensar en nuestro futuro y en el de las nuevas generaciones. Como dice la letra de una canción brasileña[14], en la naturaleza “no hay pecado ni perdón”. No podemos creer, como dice la iglesia, que desastres ambientales como los incendios forestales son obra de un ser superior para castigarnos por nuestros pecados, ya que la realidad nos muestra que es obra y responsabilidad de una clase social que cada año se enriquece más explotando la naturaleza y nuestra mano de obra. Y tenemos que ser conscientes de que tampoco en la naturaleza hay perdón, ya que ella se cobra su destrucción y la factura va a parar a los más pobres. Es nuestra clase, la de los pobres y trabajadores, que enfrenta cada día el aire contaminado, que muere por enfermedades respiratorias, que se queda sin hogar y sin tierra para plantar, que paga más por los alimentos, y un largo etcétera de todas las consecuencias que enfrentamos con la destrucción ambiental causada por el sistema capitalista.

    Por no hablar de que los jóvenes, los niños y las nuevas generaciones ya viven y vivirán en la barbarie ambiental, como indican todas las previsiones científicas.

    Por eso, si queremos salvar nuestro hogar, nuestro planeta, es necesario acabar con el sistema capitalista y construir una sociedad que conviva respetuosamente con la naturaleza. Y esta sociedad sólo puede ser una sociedad que no tenga como centro de existencia la explotación y el lucro, sino que satisfaga las necesidades de los seres humanos de forma igualitaria y solidaria y de acuerdo con los límites de la naturaleza. Por eso defendemos una sociedad socialista. Sólo en esta sociedad, donde gobiernen los trabajadores y el pueblo pobre, podemos imponer la voluntad de la mayoría.

    Traducción del portugues: Natalia Estrada.


    [1] Portal CNM – Estudo atualizado pela CNM mostra que mais de 11 milhões de pessoas foram diretamente afetadas por incêndios – Confederação Nacional de Municípios

    [2] Apagón nacional inesperado: Gobierno no ha pronunciado cuál fue la causa | Televistazo 7 PM #ENVIVO🔴 (youtube.com)

    [3] INDECI destaca importancia de trabajo en conjunto de los tres niveles de gobierno ante incendios forestales – Noticias – Instituto Nacional de Defensa Civil – Plataforma del Estado Peruano (www.gob.pe)

    [4] UNGRD propone apagar incendios con fuego, ¿de qué se trata la nueva estrategia? (gestiondelriesgo.gov.co)

    [5] Datos estadísticos sobre incendios forestales durante las primeras semanas del mes de setiembre – Instituto Forestal Nacional (infona.gov.py)

    [6] https://www.infobae.com/sociedad/2024/09/21/incendios-y-drama-en-cordoba-las-llamas-alcanzaron-a-varias-casas-en-capilla-del-monte-hay-evacuados-y-un-detenido/

    [7] Atlas de Sequías de América Latina y el Caribe; 2018 (lapismet.com.br)

    [8] Em todo o Brasil, a barbárie climática bate à porta  | Opinião SocialistaOpinião Socialista (opiniaosocialista.com.br)

    [9]  O que se sabe sobre a onda de incêndios no Brasil (uol.com.br)

    [10] Análisis de los incendios en Chovoreca, septiembre 2024 – Iniciativa Amotocodie (iniciativa-amotocodie.org)

    [11] ¿Por qué cada año los incendios forestales arrasan en Brasil y Bolivia? – Medio Ambiente (france24.com)

    [12] Gobierno peruano busca implementar cambios en Ley Forestal ignorando demandas formales para derogar la norma (mongabay.com)

    [13] Nuevo decreto de presidente Noboa no resuelve incertidumbre sobre el cumplimiento de la consulta del Yasuní en Ecuador (mongabay.com)

    [14] Caetano Veloso – Alguém Cantando (youtube.com)

  • El Salvador: Ha llegado la hora de reorganizarnos y construir el instrumento político de la clase trabajadora

    El Salvador: Ha llegado la hora de reorganizarnos y construir el instrumento político de la clase trabajadora

     

    Por Plataforma de la Clase Trabajadora – El Salvador

    Este articulo fue publicado por la Plataforma de la Clase Trabajadora, sección de la LIT, y refleja sus perspectivas

    El Salvador experimenta la noche más oscura en su historia reciente, y es que parece el ciclo se repite, y el autoritarismo nos visita nuevamente, nos encontramos en una Dictadura, que contradictoriamente cuenta con apoyo popular, pero que con sus medidas nos lleva a situaciones más complejas: Hambre, dolor, muerte y represión son sin duda nuestro destino, por lo que los sectores de la vanguardia revolucionaria no podemos seguir en indiferencia y debemos de pasar de la defensiva a la ofensiva, y asumir las tareas del momento histórico que nos ha tocado vivir.

    El Salvador necesita acabar con el capitalismo y la sumisión al imperialismo.

    Nuestro país es una semi colonia del imperio estadounidense pues, aunque no somos Puerto Rico, en la práctica existen características que consolidan una relación de dependencia directa con el imperialismo estadounidense:

    1. Economía dolarizada: No tenemos moneda propia ni política monetaria propia, dependemos totalmente de los vaivenes del dólar en la economía mundial, pero además todo el aparataje económico esta armado para el beneficio de quienes utilizan el dólar para hacer sus negocios.
    2. Tratado de Libre Comercio: Esta política comercial anexionista hace que nuestra balanza comercial se incline desfavorablemente hacia la producción estadounidense pero además define porcentajes de nuestra producción destinada exclusivamente al país norteamericano sin obtener la justa retribución por los mismos y debilitando cada vez más nuestras finanzas públicas, convirtiendo en paraíso fiscal nuestro territorio para la producción de bienes a bajo costo sin reconocer el valor de nuestra fuerza de trabajo.
    3. Migración/Remesas: Estados Unidos es el receptor del mayor porcentaje de salvadoreños que migran (por cualquier razón), facilitando mano de obra, pero también haciendo depender la economía salvadoreña de las remesas que los compatriotas envían, facilitando además la mentalidad consumista que tanto beneficia al imperio, desintegrando nuestras familias y llevándose nuestro principal recurso, nuestra gente.
    4. Enclave militar y policial gringo: Para nadie es un secreto que en nuestro país funciona la ILEA academia de formación policial gringa en la que se forman personal policial de Centroamérica y la región latinoamericana, y además hemos cedido soberanía al permitir la instalación de una Base Aérea en Comalapa en donde Estados Unidos, posee dos pistas de aterrizaje paralelas, las cuales son lo suficientemente grandes como para que pueda operar en ellas cualquier  tipo de avión militar. Esta se encuentra en las cercanías de San Salvador, en la costa Pacífica y en un punto estratégico que permite controlar el Golfo de Fonseca, triple frontera entre Honduras, El Salvador y Nicaragua.

    Todo la estructura anterior está en función de los que hacen negocios las catorce familias que han mutado a grandes grupos empresariales que son dueños del país y de parte de Latinoamérica: Grupo Poma, Grupo Simán, Grupo Quiroz, Grupo Agrisal, Grupo Calleja, Grupo Kriete y hoy emerge bajo el cobijo, complicidad de ésta burguesía transnacional y con el control del aparato de Estado el Grupo Bukele, éstas familias que ya no son catorce, se benefician en el marco capitalista de la extracción de la riqueza local, del control del aparato de estado y la corrupción, y de monopolios claramente identificados, manteniendo además condicionado el quehacer nacional a través de la deuda tanto interna como externa.

    Ante esta realidad no es suficiente la creación de un nacionalismo burgués como podría ser el espejismo que despertó Bukele a sus inicios, o la creación de un Estado de Bienestar que se esperaba que el FMLN le apostara al menos a sentar sus bases, mucho menos el neoliberalismo voraz de ARENA.

    Se hace necesario romper con el capitalismo que solo garantiza que la riqueza que produce la Clase Trabajadora(en sentido amplio) vaya a los dueños de los medios de producción los grupos empresariales (familias) antes mencionados. Sin perder de vista que ésta ruptura debe ser económica con todos los imperialismos (estadounidense, chino, europeo, etc) y también, a nivel político; principalmente con el país del imperio norteamericano. Todo esto es necesario porque nada de lo hasta ahora se ha hecho, desde los gobiernos militares y “democráticos” ha resuelto los problemas de la gente en El Salvador: la pobreza sigue golpeando a un alto porcentaje de la población, el desempleo sigue impidiendo que existan posibilidades de llevar sustento y proveer dignidad empujando a migrar, desintegrando familias y a la misma sociedad, propiciando caldos de cultivos para producir violencia y aumentar la desigualdad.

    1. Arena, FMLN y Bukele demuestran que no son alternativa

    La Clase Trabajadora ya ha hecho la experiencia con arena, 20 largos años y fmln 10 años, y ahora con bukele ya por 5 años:

    ARENA gobernó el país a sus anchas por 2 décadas, implementando el modelo neoliberal que solo profundizo los problemas en El Salvador, El FMLN gobernó una década y aunque se excuso que no tuvo todo el poder que necesitaba para implementar las transformaciones sociales necesarias, lo cierto es que, vendiendo un discurso de izquierda, no rompió con el neoliberalismo que ARENA implementó, en esa medida traiciono a la gente que confió en el cambio prometido desmantelando además la organización social que permitía demandar, presionar y exigir políticas en beneficio de la gente, y si fuera poco se involucró en sendos casos de corrupción que le han pasado la factura convirtiéndolo en una mínima fuerza política y en casi inexistentemente en la lucha social .

    Nayib Bukele está ya en su segundo periodo, ilegitimo e inconstitucional, y ya ha demostrado que sus políticas económicas no son para nada contrarias al imperialismo, aunque su discurso sea soberanista e incluso distanciamiento con el imperialismo, en la practica esta claro que su prioridad es facilitar los negocios, atraer inversionistas que sigan expoliando y destruyendo los pocos recursos del país y llevándose para ellos la riqueza producida. Su enorme éxito: la política de seguridad es claramente algo que carece de solidez, reaccionario pero también efímero porque en lugar de combatir las causas y raíces de la violencia, es decir el caldo que la genero: migración, desigualdad, pobreza, desintegración familiar y social y falta de oportunidades para todos, se ha optado por un ejercicio de mano dura, que si bien trae réditos electorales, carece, repetimos, de solidez y posibilidades de continuidad más allá del periodo del actual régimen. Lamentablemente la violencia resurgirá, sea en la forma de las pandillas o sea con otra forma. En resumen, Bukele solo está construyendo una dictadura a través de la persecución y criminalización de los que no piensan como él mientras concentra cada vez más poder y enriquece a su grupo familiar/empresarial.

    • La única salida para El Salvador es la lucha por El Socialismo

    Esta salida socialista consiste en poner el conjunto de la riqueza que se produce en función de la clase trabajadora y esto solo es posible expropiando a la burguesía del control de los medios de producción, estableciendo una economía democráticamente planificada que es aquella que produce lo que el pueblo decide y necesita para su desarrollo y el monopolio del comercio exterior, esto solo es posible en el marco de la lucha por el Socialismo en Centroamerica, derrocando los Estados Burgueses y transformándolos en Nuevos Estados Obreros, basados en consejos de trabajadores y del pueblo, También se vuelve necesario la reorientación de las relaciones internacionales incluso su sustitución por aquellas que beneficien y no expolien. En este punto es importante diferenciar de lo que hablamos respecto a historias como las de Cuba, Venezuela, Nicaragua y China que, aunque se llamen comunistas o socialistas, en la práctica y en el fondo son Estados Capitalistas, basta revisar lo hasta aquí expuesto en cuanto a la economía planificada, el establecimiento de relaciones que no expolien y poner al centro a la gente y no a los negocios para entenderlo con claridad: sus principales recursos económicos están en manos burguesas nacionales o extranjeras por lo que la riqueza producida no esta al servicio del pueblo y sus principales dirigentes son nuevos burgueses.

    Esta salida que proponemos hay que hacerla en unidad Centroamericana. Nuestros países nacieron como uno solo: una gran nación centroamericana que, separada por intereses egoístas nos ha hecho creer que el camino es menor separados cuando lo cierto es que compartimos muchísimo mas de lo que nos han querido convencer que nos separa. Además, en el concierto mundial de las naciones, es imposible llevar adelante las transformaciones propuestas solos y aislados. Y es que, así como el capitalismo es mundial, la salida también debe ser mundial y para nuestro caso, empieza por La Centroamérica Socialista.

    Esta salida solo es posible estratégicamente si la lucha por el socialismo en El Salvador y Centroamérica se concatena con la lucha por el socialismo mundial.

    • Esto solo es posible mediante una salida revolucionaria

    Ésta tarea no podemos lograrla a través de los medios que ofrece la democracia burguesa, es decir por medio de las elecciones que solo sirven como válvula liberadora de presión de manera cíclica en el tiempo, que hace que la gente ponga sus anhelos y esperanzas de cambio en ciclos electorales que solo les engañan y mantienen en sumisión en favor de un Estado capitalista. Es importante reivindicar las elecciones burguesas como espacios para denunciar los desmanes y excesos de los políticos corruptos, pero la clase debe reivindicar sus propios métodos y mecanismos, su propio Estado y sus propias instituciones. El régimen de Bukele es el mejor ejemplo de porque no podemos confiar en las instituciones burguesas que son genuflexas al gobernante de turno. Sin embargo es importante aclarar que a pesar que en la memoria de nuestro pueblo tiende a asociarse REVOLUCIÓN con GUERRILLA O LUCHA ARMADA tenemos que decir que el método para hoy no consiste en un llamado guerrillero sino en un llamado a la insurrección de las masas que tumbe al gobierno, se tome el poder, sabiendo que la guerrilla es solo una táctica más entre otras, la estrategia es la toma del poder por las masas trabajadoras, por lo que no es una tarea para un grupo privilegiado, sino para todo el pueblo trabajador.

    • Necesitamos de un instrumento político.

    Nada de ésto es posible sin un instrumento político de la clase trabajadora en sentido amplio, es decir de los que solo tenemos nuestra fuerza de trabajo para sobrevivir, y que vivimos del trabajo de nuestro esfuerzo, y no de los burgueses, sino propio de nuestra clase. Este instrumento político aún no ha existido en nuestro país, un instrumento no centrado en las elecciones, sino en las luchas del pueblo trabajador, cuya principal tarea en el marco de la dictadura de Bukele es la propaganda, ganar a la gente que lucha a la salida revolucionaria y socialista.

    La segundad tarea del instrumento político es educar a las masas en el programa socialista y revolucionario para que puedan cumplir su rol en el momento de la lucha por el poder.

    Por lo tanto, este instrumento debe tener ciertas características:

    1. Internacionalista, pues entiende que no es posible el triunfo de la revolución de manera individual y asilada.
    2. Clasista, pues no tienen cabida burgueses ni opresores, es mas lucha contra todo tipo de opresión y está constituido por los mejores elementos de la Clase Trabajdora.
    3. Conspirativo, pues enfrentamos un régimen dictatorial, represor y asesino.
    4. Democraticamente centralizado, pues sus decisiones son ampliamente discutidas y construidas por todos y una vez votadas, son también acatadas por todos incluso por quienes fueron minoría a la hora de votar.
    5. Autofinanciado, dependerá de los recursos de la misma clase trabajadora y no de ningún burgues, ni de ningún mecanismo que pueda o quiera inclinar las decisiones de manera diferente a la que decide la gente
    6. Combativo, porque se forja y se construye en las luchas de la clase trabajadora

    La primera labor de esta organización es elaborar el programa de transición para la revolución socialista en El Salvador, que parta de las necesidades de las masas para elaborar el conjunto de reivindicaciones democráticas, económicas y socialistas para ganar a la vanguardia y al pueblo salvadoreño a la lucha por el socialismo y la revolución. Debemos dotar a la clase de una dirección revolucionaria, la cual no se puede improvisar, hay que construirla previamente.

    «Para nosotros no se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva».

    Karl Marx & Friedrich Engels, Circular a la Liga de los Comunistas, 1850

    San Salvador, 15 de septiembre de 2024

    Declaración de la Plataforma de la Clase Trabajadora, sección salvadoreña de la Liga Internacional de los Trabajadores a la vanguardia revolucionaria en El Salvador

  • El lanzamiento de la «Cumbre de los Pueblos» marca el inicio de movilizaciones en protesta por la reunión del G20

    El lanzamiento de la «Cumbre de los Pueblos» marca el inicio de movilizaciones en protesta por la reunión del G20

    La CSP-Conlutas estuvo presente en el acto de lanzamiento, que tuvo lugar en la Rocinha (RJ), este sábado 14 de setiembre.

    Por CSP-Conlutas, Brasil

    Diferentes movimientos sociales y organizaciones de la clase trabajadora, entre ellos la CSP-Conlutas, se reunieron el sábado (14) para el lanzamiento de la Cumbre de los Pueblos frente al G20.

    El evento se realizó en Río de Janeiro, en la Via Apia da Rocinha, y marca el inicio de las movilizaciones que se desarrollarán en la capital fluminense hasta la 19° Cumbre del G20, prevista para los días 18 y 19 de noviembre.

    La Cumbre de los Pueblos es una actividad autónoma e independiente que se desarrolla en oposición y en paralelo al programa del G20 (evento que reúne a jefes de Estado de las principales economías del mundo).

    Entre los temas que se debatirán en la Cumbre de los Pueblos están la desigualdad social y la destrucción del medio ambiente promovidos por el capitalismo en todo el mundo, la lucha antirracista, y la necesidad de solidaridad internacional con la causa palestina.

    “¡Estamos reunidos aquí para dejar clara nuestra posición de Fuera el G20! ”, afirmó Júlio Condaque, de la Ejecutiva Nacional de la CSP-Conlutas, durante su participación en la apertura del lanzamiento.

    La movilización es para que podamos mantener la independencia de los gobiernos y de los patrones. Sólo nuestra lucha organizada garantizará lo que el pueblo necesita. Aquí en la Rocinha, será la lucha de los moradores la que garantizará el saneamiento básico. Luchemos juntos hasta noviembre”, concluye.

    Sobre el G20

    El G20 surgió en 1999 como una iniciativa para estabilizar la economía mundial frente a las crisis del capitalismo. Tras la crisis de 2008, ganó relevancia al agrupar a más países, en relación con el llamado G7, que reúne a las principales potencias mundiales.

    A pesar de presentarse como un evento preocupado por cuestiones sociales y ambientales, los planes de austeridad del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial son los que dictan la agenda, así como nuevos ataques a los trabajadores.

    La Cumbre de los Pueblos

    La Cumbre de los Pueblos se realizará del 16 al 18 de noviembre, en Rio de Janeiro, con la participación de la CSP-Conlutas y de la Red Sindical Internacional de Solidaridad y Luchas.

    La iniciativa busca movilizar organizaciones e incentivar protestas contra el G20. La CSP-Conlutas tendrá una carpa en el lugar y defenderá las acciones de las entidades de forma independiente frente a los gobiernos.

    También contará con la participación de otras organizaciones del Brasil e internacionales que realizarán protestas en las embajadas brasileñas en otros países.

    La participación y organización en las manifestaciones contra el G20 fue tema de resolución aprobada en la última reunión de la Coordinación Nacional de nuestra Central, en julio.

    Artículo publicado en www.opiniaosocialista.com.br, 16/9/2024.-

    Traducción del portugues: Natalia Estrada.

  • El linchamiento legal de Marcellus Williams

    El linchamiento legal de Marcellus Williams

    La ejecución de Williams fue un ejemplo más del terror racista de Estado

    Por JOHN KIRKLAND

    A pesar de las súplicas y las pruebas de su posible inocencia, el estado de Missouri optó por asesinar a Marcellus «Khaliifah» Williams. Williams, que fue condenado en el corredor de la muerte durante 23 años, mantuvo que era inocente del asesinato de Felicia Gayle en 1998. En el periodo previo a la ejecución del 24 de septiembre, miles de personas, entre ellas el fiscal original del caso y la familia de la víctima, pidieron que el estado conmutara a que sea cadena perpetua sin libertad condicional. Quienes se oponían a la ejecución pusieron en duda las pruebas de ADN del caso y denunciaron prejuicios raciales en la selección del jurado en el juicio original de Williams.

    Según Al Jazeera, «los abogados argumentaron que no había pruebas forenses que conectaran a Williams con la escena del crimen y que el arma homicida se había manipulado mal, lo que arrojaba dudas sobre las pruebas de ADN. Las pruebas demostraron que el ADN del cuchillo pertenecía a miembros de la fiscalía que lo manipularon sin guantes después de las pruebas originales del laboratorio criminalístico.»

    El jurado del juicio tenía 11 miembros blancos y uno negro. La exclusión racista de los negros de los jurados en los casos de pena de muerte sigue siendo habitual. Un estudio de la Iniciativa por la Igualdad de Justicia (Equal Justice Initiative, EJI) concluyó que «el uso racialmente sesgado de las exclusiones perentorias y la discriminación racial ilegal en la selección de jurados sigue estando muy extendida, sobre todo en los casos penales graves y en los casos de pena capital». Cientos de personas de color convocadas para prestar servicio como jurado han sido excluidas ilegalmente de los jurados después de que los fiscales alegaran razones pretextuales para justificar su expulsión.»

    Tanto el Tribunal Supremo de Missouri como el Tribunal Supremo de Estados Unidos denegaron las peticiones de suspensión de la ejecución, y el gobernador Mike Parson denegó el último recurso de clemencia de Williams. Según informes, las últimas palabras de Williams fueron: «¡Alabado sea Alá en toda situación!».

    La abogada de Williams, Tricia Rojo Bushnell, declaró a CNN: «Lo harán aunque el fiscal no quiera que lo ejecuten, los jurados que lo condenaron a muerte no quieran que lo ejecuten y las propias víctimas no quieran que lo ejecuten. Tenemos un sistema que valora la finalidad por encima de la justicia, y éste es el resultado que obtendremos de ello.»

    La candidata Kamala Harris guardó silencio sobre la pena de muerte y la ejecución de Williams a pesar de su anterior postura contraria a la pena de muerte. Como fiscal del distrito de San Francisco, Harris tomó la controvertida decisión en 2004 de no solicitar la pena de muerte para un miembro de un cartel por el asesinato de un agente de policía. Sin embargo, pronunciarse ahora podría perjudicar sus esfuerzos por presentarse a la Casa Blanca como fiscal «dura contra el crimen».

    El caso de Williams no es más que un solo ejemplo de las ejecuciones que se están produciendo en Estados Unidos. Este año ya se ha ejecutado a 19 personas -casi todas ellas en estados del Sur- y está previsto que se lleven a cabo al menos tres ejecuciones más hasta finales de 2024. El gobierno federal y 27 estados aún mantienen la pena de muerte, pero las ejecuciones federales fueron pausadas por el gobierno entrante de Biden después de que el gobierno de Trump llevara a cabo 13 ejecuciones en sus últimos seis meses de mandato. En 2020, Biden hizo campaña por la abolición de la pena de muerte a nivel federal y prometió presionar para que los estados siguieran su ejemplo. Sin embargo, en el cargo, Biden no ha tomado ninguna medida seria para acabar con esta práctica de forma permanente. En 2024, los demócratas eliminaron la abolición de la pena de muerte de su plataforma oficial.

    En los últimos 25 años, ha disminuido el número de ejecuciones. Según The New York Times, «Hubo 85 ejecuciones en 2000, pero sólo 24 el año pasado (2023) y 13 en lo que va de año, todas ellas llevadas a cabo en sólo siete estados: Alabama, Florida, Georgia, Missouri, Oklahoma, Texas y Utah». En parte, el menor número de ejecuciones se debe a las controversias sobre el método de ejecución por inyección letal tras varias ejecuciones fallidas.

    En 2021, había 2382 presos condenados a muerte en Estados Unidos. De los condenados, el 97,9 por ciento eran varones, y alrededor del 40 por ciento eran negros. Se han llevado a cabo más de 1400 ejecuciones en Estados Unidos desde 1976, cuando la pena de muerte se declaró constitucional.

    Vendida como más «humana», la inyección letal ha demostrado ser menos humana de lo prometido. En la actualidad, tres grandes empresas farmacéuticas han manifestado su negativa a vender los fármacos necesarios para las ejecuciones con ese fin. Además, los profesionales de la salud han expresado objeciones éticas a participar en la práctica. En enero de 2024, el estado de Alabama ejecutó a Kenneth Smith mediante hipoxia por gas nitrógeno, en la que «se agitó violentamente en la camilla».

    Esto ocurrió dos años después de que Smith sobreviviera a una ejecución chapucera mediante inyección letal. Tras la ejecución de Smith, el fiscal general del estado, Steve Marshall, afirmó que el gas nitrógeno era un «método de ejecución eficaz y humano».

    Tras la ejecución de Smith, Volker Turk, Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, declaró: «Lamento profundamente la ejecución de Kenneth Eugene Smith en Alabama, a pesar de las serias preocupaciones de que este método novedoso y no probado de asfixia por gas nitrógeno pueda equivaler a tortura o trato cruel, inhumano o degradante.» Sin embargo, hace menos de dos semanas, el 24 de septiembre -el mismo día que mataron a Williams-, Alabama utilizó la hipoxia por nitrógeno para ejecutar a un segundo hombre, Alan Eugene Miller.

    Linchamiento, encarcelamiento masivo y asesinato policial

    Las ejecuciones legales por parte del Estado, llevadas a cabo de forma desproporcionada contra los blancos pobres de clase trabajadora y los negros y pardos, son un instrumento de terror de raza y clase. La pena de muerte se aplica de forma desproporcionada a los acusados negros, y la probabilidad de una condena a muerte aumenta en los casos en que un acusado negro es acusado de matar a una víctima blanca. «Más del 75% de los acusados del corredor de la muerte que han sido ejecutados fueron condenados a muerte por matar a víctimas blancas, a pesar de que en el conjunto de la sociedad aproximadamente la mitad de las víctimas de homicidio son afroamericanas» (deathpenaltyinfo.org).

    La era del linchamiento legal en los corredores de la muerte estatales y federales ha suplantado a la era Jim Crow de linchamientos extralegales generalizados, que mataron miles de víctimas. Según los registros de la NAACP, entre 1882 y 1968 se produjeron 4743 linchamientos en este país. Estos actos de violencia y asesinato fueron llevados a cabo principalmente por turbas blancas para aterrorizar y controlar a los negros, sobre todo en el Sur. Muchas personas fueron linchadas sin ser acusadas de ningún delito; a menudo se llevaban a cabo por meros desaires, como hablar a una persona blanca sin mostrarle el «respeto» acostumbrado. Los linchamientos se realizaban a menudo como rituales y celebraciones públicas. Las fotos de los linchamientos se vendían como postales de recuerdo.

    Las campañas nacionales contra los linchamientos públicos, y el posterior auge del movimiento por los derechos civiles, hicieron que disminuyera su número; 1952 fue el primer año en que no se registró ni un solo linchamiento público. Sin embargo, la práctica no ha cesado. Los linchamientos siguen llevándose a cabo por individuos o grupos que actúan como vigilantes o por la policía, a veces actuando en público y con supuesta impunidad, como ocurrió con el asesinato de George Floyd en 2020. Sin embargo, en su mayor parte, estos asesinatos racistas extralegales han sido retirados de las calles para tener lugar tras los muros de las prisiones y bajo el disfraz del sistema institucionalizado de «justicia legal».

    ¡Abolir la racista pena de muerte!

    La pena de muerte es una práctica bárbara, racista e innecesaria que debe ser abolida. Tal como existe hoy en día, de forma similar a la época de Jim Crow, parece calculada principalmente para satisfacer la sed de sangre de los políticos supremacistas blancos empeñados en aterrorizar a los negros.

    La pena de muerte es sólo una parte del dispositivo opresivo de que dispone el Estado capitalista. La policía y los fiscales son clave para el mantenimiento del régimen de encarcelamiento masivo que tiene como objetivo y encarcela a la población negra y parda a un ritmo desproporcionado. El régimen de encarcelamiento masivo retiene a casi 2 millones de personas en los gulags de Estados Unidos. Más de seis millones de personas, más de las que fueron esclavizadas en el Sur antes de la Guerra Civil, están en prisión o bajo la supervisión del sistema de «justicia» penal. La Iniciativa de Política Penitenciaria afirma que «Estados Unidos no tiene un único sistema jurídico penal, sino miles de sistemas federales, estatales, locales y tribales. Juntos, estos sistemas retienen a más de 1,9 millones de personas en 1.566 prisiones estatales, 98 prisiones federales, 3.116 cárceles locales, 1.323 centros correccionales de menores, 142 centros de detención de inmigrantes y 80 cárceles en países indígenas, así como en prisiones militares, centros de internamiento civil, hospitales psiquiátricos estatales y prisiones en los territorios estadounidenses, con un coste para todo el sistema de al menos 182.000 millones de dólares al año».

    Uno de cada 10 hombres negros de 30 años está en prisión o en la cárcel cada día. Las “disparidades raciales son especialmente marcadas en el caso de los estadounidenses de raza negra, que constituyen el 35% de la población penitenciaria y carcelaria, pero sólo el 14% de todos los residentes en Estados Unidos. Lo mismo ocurre con las mujeres, cuyas tasas de encarcelamiento han aumentado durante décadas más rápidamente que las de los hombres, y que a menudo se encuentran entre rejas debido a obstáculos económicos como la imposibilidad de pagar la fianza.”

    Es hora de abolir el actual sistema penitenciario. Todos los delincuentes no violentos deben ser puestos en libertad inmediatamente, se deben borrar sus antecedentes y se deben poner en marcha alternativas al encarcelamiento, alternativas que hagan hincapié en el tratamiento, la educación y la rehabilitación. La delincuencia en el capitalismo es principalmente el resultado de un sistema que distribuye la riqueza entre los más ricos y deja a los pobres y oprimidos luchando por sobrevivir. En el capitalismo, el Estado sirve para mantener a raya a los oprimidos y explotados por todos los medios necesarios.