-
Edición del periódico junio-julio

Trump sigue con su ataque contra los trabajadores y los oprimidos: Desde el ataque a los derechos de voto hasta el impacto medioambiental de la guerra contra Irán, pasando por los derechos al aborto y las luchas de los trabajadores inmigrantes de las plantas cárnicas en los piquetes, esta edición está repleta de análisis perspicaces sobre cómo los trabajadores se enfrentan a los horrores del capitalismo bajo el mandato de la administración Trump. En este número también podrás leer sobre los trabajadores migrantes en África, la lucha contra los centros de datos y el significado de las recientes elecciones en Hungría.
La edición de junio-julio de 2026 de nuestro periódico está disponible en formato impreso y en línea como PDF. ¡Lee hoy mismo el último número de nuestro periódico con una descarga gratuita en PDF! Como siempre, agradecemos cualquier donación que nos ayude a sufragar los gastos de impresión.
Haz clic en la imagen para leer el periódico o envíanos un mensaje para recibir una copia impresa:
-
El futuro del Líbano y el impasse en el Golfo

Por FABIO BOSCO
Desde el 2 de marzo, el Estado de Israel se ha dedicado a promover ataques devastadores contra el Líbano, en particular contra la región sur y el sur de Beirut. Ya son más de 3.100 muertos, más de un millón de desplazados y muchas zonas devastadas. ¿Hasta dónde llegará Israel?
Para entender estos ataques, es necesario comprender cuál es la visión histórica de los sionistas respecto al Líbano. El 16 de mayo de 1955, el primer ministro israelí Moshe Sharett describió en su diario la reunión que tuvo con David Ben-Gurion, entonces ministro de Defensa, y con su jefe del Estado Mayor, Moshe Dayan:
“Según él [Dayan], todo lo que se necesita es encontrar un oficial, aunque sea apenas un mayor. Debemos conquistar su corazón o comprarlo con dinero, para lograr que acepte declararse salvador de la población maronita. Entonces el ejército israelí entrará en el Líbano, ocupará el territorio necesario y creará un régimen cristiano aliado con Israel. El territorio desde el Litani hacia el sur será totalmente anexado a Israel…”.
Ese plan fue puesto en práctica en 1978, cuando Israel invadió el sur del Líbano y constituyó un ejército títere dirigido por el mayor Saad Haddad, sustituido tras su muerte por el general Antoine Lahad, ambos cristianos maronitas. Cuatro años después, las fuerzas israelíes avanzaron hasta la capital, Beirut, para expulsar a las fuerzas palestinas, derrotar a las fuerzas de izquierda e imponer a su aliado Bashir Gemayel en la presidencia.
Gemayel defendía una agenda israelí: la expulsión de los palestinos, a quienes consideraba una “población excedente”, y la imposición de un gobierno autoritario para garantizar los intereses de la burguesía cristiana libanesa.
Para ello, Gemayel necesitaba tiempo para expulsar a los palestinos y a las fuerzas sirias antes de normalizar las relaciones con el Estado sionista. Ese fue el pacto entre Gemayel y el general israelí Ariel Sharon en Bikfaya, dos días antes de su ejecución mediante la explosión del edificio donde se encontraba la sede de su partido.
Posteriormente, en 1983, la resistencia libanesa hegemonizada por los partidos de izquierda expulsó a las fuerzas israelíes de Beirut hacia el sur. En 2000, la resistencia libanesa, ya bajo hegemonía de Hezbollah, expulsó a las fuerzas israelíes y a su ejército fantoche.
El segundo intento de imponer un plan colonial sobre el Líbano comenzó en octubre de 2024 con ataques devastadores contra el territorio libanés, particularmente el sur y el sur de la capital, pero también aldeas y ciudades del valle de la Bekaa. Esa agresión fue suspendida por imposición de Donald Trump, pero el alto el fuego fue violado por Israel 15.000 veces hasta el 2 de marzo de 2026, cuando Israel retomó la agresión a gran escala.
En las negociaciones impuestas por el imperialismo estadounidense, los objetivos israelíes son claros: obligar al gobierno libanés a impulsar una guerra civil para desarmar a Hezbollah, mientras las fuerzas israelíes ocupan el sur del país y pueden atacar cualquier punto del territorio libanés en cualquier momento. El plan israelí transformaría al gobierno libanés en un representante de sus intereses de colonización de las tierras árabes.
Israel como puesto avanzado del imperialismo estadounidense
Ese plan de Israel depende directamente de su principal patrocinador: el imperialismo estadounidense. Desde 1973, el imperialismo estadounidense convirtió al Estado de Israel en su puesto avanzado para controlar toda la región del Levante, Irak y la península arábiga. Para ello, Israel recibe gratuitamente armamento moderno superior al de cualquier otro país de la región, mientras que Estados Unidos vende al resto armamento insuficiente para enfrentar a los sionistas. Desde el gobierno de Barack Obama, Israel recibe 3.800 millones de dólares anuales, e incluso más cuando es necesario, como ocurrió durante el genocidio contra los palestinos en Gaza.
Además, el imperialismo estadounidense desarrolló una serie de estrategias diplomáticas para obligar a los países árabes a normalizar relaciones con Israel. Así ocurrió en 1979 con Egipto, y después con Jordania. También en 1993, los Acuerdos de Oslo transformaron a la OLP en administradora de la ocupación israelí; y en 2020, los Acuerdos de Abraham con Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Marruecos y Sudán impulsaron procesos de normalización con casi todos los regímenes árabes, con excepción de Argelia, Túnez y Kuwait.
Ese proceso de normalización ampliada fue interrumpido por la acción de la resistencia palestina, liderada por Hamas, el 7 de octubre de 2023, que volvió a colocar la cuestión palestina en la agenda internacional, congeló las negociaciones de normalización —en particular con Arabia Saudita— y quebró la autoconfianza sionista en su esquema de seguridad.
Desde entonces, Estados Unidos, bajo Joe Biden y Trump, brinda apoyo incondicional al Estado de Israel en el genocidio en Gaza, la limpieza étnica en Cisjordania y el apartheid en los territorios palestinos ocupados desde 1948.
Los objetivos fracasados en la agresión contra Irán
Tras una agresión de 12 días en 2025, el imperialismo estadounidense y las fuerzas israelíes iniciaron una brutal agresión contra Irán el 28 de febrero.
Su plan era imponer un gobierno aliado para atender los objetivos estadounidenses en la disputa interimperialista con China y eliminar las ambiciones regionales del régimen iraní, dejando el camino libre para las ambiciones hegemónicas de Israel.
Ese plan fracasó debido al éxito de la estrategia iraní de bloquear el estrecho de Ormuz y estrangular la economía internacional. En este momento existe un impasse y Trump busca una salida para reabrir Ormuz y evitar una caída mayor de la economía mundial, afectando los intereses de las corporaciones y de la población estadounidense, así como de los países aliados.
Simultáneamente, Estados Unidos impulsa un “plan B” a través de su representante Tom Barrack, quien visita todas las capitales árabes con el objetivo de construir una alianza regional contra Irán. Ese objetivo ya avanzó con la alianza militar en negociación entre Israel y Emiratos Árabes Unidos, y con el reemplazo del primer ministro iraquí.
Las ambiciones sauditas y la construcción de una tercera vía
Sin embargo, ese plan enfrenta resistencias. En primer lugar, por parte del líder de la Liga Árabe, el régimen saudita, que tiene sus propias ambiciones de convertirse en la potencia regional hegemónica, como alternativa tanto a Irán como a Israel.
Hace once años, el régimen saudita inició una guerra contra los hutíes yemeníes sin éxito, que terminó después de que dos drones alcanzaran el principal complejo petrolero del país en 2019.
Al mismo tiempo, el régimen lanzó el proyecto 2030 para diversificar la economía saudita y hacerla menos dependiente del petróleo. Sin embargo, ese plan no logró reunir todos los recursos necesarios para concretarse y ahora se encuentra cuestionado a partir de la agresión imperialista contra Irán, que golpeó de lleno a los países del Golfo.
Hoy el régimen saudita busca una alianza regional alternativa tanto a Israel como a Irán, combinando sus enormes recursos económicos con Turquía y su industria armamentística, Egipto y su enorme población, y Pakistán y sus bombas atómicas: una alianza explosiva. Esa alianza se mantiene como aliada de Estados Unidos, pero conserva excelentes relaciones con el imperialismo chino.
Una de sus banderas es congelar la normalización con Israel subordinándola a la llamada iniciativa árabe de 2002, que exige el reconocimiento de un Estado palestino en los territorios ocupados por Israel en 1967. El régimen saudita ya actúa en el Líbano buscando impedir la normalización de relaciones con Israel.
Líbano dividido
La opinión mayoritaria de la burguesía libanesa y de la población libanesa es contraria a la normalización plena con Israel. Pero está dividida por grupos religiosos respecto a cómo terminar con la agresión israelí.
La burguesía cristiana quiere un acuerdo de alto el fuego con Israel y el desarme de Hezbollah. La burguesía chiita rechaza las negociaciones con Israel porque representan la subordinación colonialista del Líbano, y apoya la resistencia armada hoy liderada por Hezbollah, que necesita armas para llevarla adelante. Entre esas dos posiciones se ubican la burguesía sunita y drusa: quieren un alto el fuego con Israel sin que eso implique normalización, y un desarme negociado de Hezbollah.
La división entre la población es algo diferente. Según una encuesta de opinión pública realizada por el canal local Al-Jadeed, la mayoría de los cristianos, drusos y sunitas quieren el desarme de Hezbollah, mientras que el 87% de los chiitas se opone. Respecto a las negociaciones directas con Israel, cristianos y drusos apoyan en más de un 70%. Los sunitas están divididos: el 52% apoya la paz con Israel, pero el 46% la rechaza. Y el 53% de los sunitas rechaza una negociación entre Benjamin Netanyahu y el presidente libanés Joseph Aoun.
Entre los chiitas, el 93% rechaza cualquier negociación, demostrando que el divorcio entre Hezbollah y la población chiita no ocurrió, aunque exista descontento respecto a las políticas del partido desde la invasión de Siria en 2013 hasta los recientes ataques israelíes al país.
En cuanto a la normalización con Israel, solo los drusos son mayoritariamente favorables: el 70% apoya la apertura de una embajada israelí en Beirut. Ese acercamiento de la comunidad drusa con Israel ocurrió después de los conflictos en Suwayda entre las fuerzas del gobierno sirio y las fuerzas lideradas por el sheikh al-Hijri. Resulta interesante el divorcio entre el principal dirigente druso, Walid Jumblatt, y la población drusa. Jumblatt defiende un reacercamiento entre el gobierno sirio y la población drusa en Suwayda, así como un alejamiento de Israel.
La relación de la izquierda con Hezbollah también es compleja. El académico Ziad Majed considera que la izquierda libanesa está dividida en cuatro grupos: el primero apoya a Hezbollah por su papel de resistencia contra Israel. El segundo critica duramente a Hezbollah por su política interna, pero coloca la lucha contra Israel por encima de los desacuerdos. El tercer grupo se opone a Hezbollah por su relación con Irán y la invasión de Siria, pero no se alinea con las fuerzas anti-Hezbollah y entiende que Israel es la mayor amenaza para el Líbano. El cuarto grupo cree que es necesario un acuerdo con Israel para terminar con la agresión.
Otros países imperialistas
En el plano internacional, el imperialismo europeo, que antes tenía gran influencia en Medio Oriente, hoy se limita a declaraciones diplomáticas criticando los excesos israelíes —por ejemplo, la acción israelí en el Líbano—, pero en general se omite frente al genocidio palestino y mantiene todos los canales diplomáticos y comerciales con el Estado de Israel.
China se presenta simultáneamente como aliada de Israel, Irán y Arabia Saudita, y no tiene interés en la caída de los regímenes de ninguno de esos países. Rusia, por su parte, mantiene relaciones importantes tanto con Irán como con Israel, aunque actualmente tiene limitada su capacidad de acción debido al enorme esfuerzo bélico en Ucrania.
Expulsar a Israel y derribar el régimen sectario
En esta situación, es importante identificar cuál es la orientación política para la clase trabajadora libanesa, que necesariamente comienza por la necesidad de expulsar a las fuerzas israelíes del territorio libanés y participar, de la forma que sea posible, en la resistencia. Para concretar eso, el principal obstáculo es el Estado sectario y la mayoría de sus partidos burgueses.
El Estado sectario fue producto de una maniobra imperialista destinada a dividir a la clase trabajadora libanesa en ilusorios intereses comunitarios dirigidos por los respectivos sectores burgueses. Ese Estado sectario estuvo cerca de ser derrotado al inicio de la guerra civil libanesa, algo que no ocurrió debido a la intervención militar siria en 1976, que impidió la derrota de la extrema derecha cristiana.
Ese Estado capitalista sectario es responsable de la decadencia económica del país. Es incapaz de garantizar servicios básicos como la recolección de basura o el suministro eléctrico durante 24 horas. Además, en 2019, la burguesía libanesa retiró sus capitales del país, provocando una caída abrupta de la libra libanesa y de la economía en general, seguida de una criminal explosión en el puerto de Beirut que, además de destruir completamente la zona, causó la muerte de 300 personas.
Contra el Estado sectario se levantó, una vez más, la rebelión del 19 de octubre de 2019. Ese levantamiento defendía el fin del Estado sectario y reunió sectores diferentes, desde un sector proletario radicalizado, centrado en la ciudad de Trablous (Trípoli), hasta sectores medios concentrados en Beirut. La orientación para el movimiento obrero debe partir de la lucha contra Israel, construyendo un campo independiente de la clase trabajadora y de la juventud, separado de los partidos sectarios e inspirado en la juventud proletaria de Trablous (Trípoli).
-
Inmigrantes detenidos en huelga en Delaney Hall: «¡No desistan!»

Por MICHAEL SCHREIBER
El 22 de mayo, unos 300 inmigrantes detenidos en la cárcel de Delaney Hall, en Newark (Nueva Jersey), iniciaron una huelga de trabajo y de hambre. Esta valiente acción se organizó para llamar la atención sobre las condiciones inhumanas a las que se enfrentan en el centro y para protestar por la falta de garantías procesales que condujo a su encarcelamiento por parte de ICE. Denuncian que los jueces de inmigración están ignorando sus casos y que se les ha denegado la fianza, tácticas que, según ellos, se emplean para obligar a los migrantes a la autodeportación.
El martes 26 de mayo, Eyes on ICE New Jersey, un grupo de solidaridad con los inmigrantes, confirmó que unos 200 detenidos seguían en huelga.

Delaney Hall en Newark. (Reena Rose Sibayan / New Jersey Monitor) A lo largo de una semana, los huelguistas han publicado tres cartas en las que exponen sus quejas y reivindicaciones. En las cartas, han pedido la liberación inmediata de los detenidos de edad avanzada, las embarazadas, los jóvenes o los enfermos; una «revisión significativa» de los casos de inmigración y de las solicitudes de hábeas corpus; y que se ponga fin a la presión que se ejerce sobre ellos para que firmen los documentos de deportación.
Las condiciones descritas por los huelguistas, y atestiguadas por varios miembros del Congreso que visitaron las instalaciones, son pésimas. Los detenidos afirmaron que se les había servido comida en mal estado que contenía gusanos y larvas. Carecían de acceso a agua potable y tenían que lidiar con atascos de alcantarillado dentro de las instalaciones.
Amy Torres, directora ejecutiva de la New Jersey Alliance for Immigrant Justice, una coalición de grupos de defensa de los derechos de los inmigrantes en Nueva Jersey, afirmó que las condiciones de cual han informado los detenidos habían empeorado en los últimos meses. «Según nos han contado los propios huelguistas de hambre, hay personas con problemas de salud muy graves que no están recibiendo tratamiento», dijo Torres. «Hay un brote de piojos. Hay un brote de gripe adentro. Cuando las personas detenidas se quejan de cualquier tipo de dolor o síntoma, se les da una pastilla de Tylenol».
La dirección de la prisión ha tomado represalias contra los huelguistas limitando su derecho a hablar con personas del exterior, así como apagando los televisores, reteniendo el acceso a las cuentas de la tienda de la prisión, dejando las luces encendidas toda la noche y cortando el agua con frecuencia.
Los huelguistas también han sido víctimas de actos violentos. El jueves 8 de mayo, Kathy O’Leary, de Pax Christi USA, declaró a CBS News: «Empezamos a recibir llamadas desde dentro de la cárcel diciendo que los guardias, unos 40, estaban entrando en dos de las unidades, golpeando a la gente con porras y lanzando botes de gas lacrimógeno al pasillo».
Otra persona dijo: «Eran las 1:35 cuando mi marido me llamó gritando, y todos los chicos de allí gritaban, porque les estaban golpeando». Se vieron varias ambulancias en las instalaciones.
Cientos de manifestantes se han reunido día y noche frente a las puertas de la prisión para expresar su solidaridad con los presos. Se ha instalado una tienda de campaña que sirve como «zona de hospitalidad radical», donde los familiares y amigos de los detenidos pueden reunirse con relativa comodidad. En su interior, familiares y activistas solidarios hablaban con los presos de Delaney por teléfono y tabletas, hasta que los guardias les cortaron el acceso a sus dispositivos de comunicación.
A partir del lunes, Día de los Caídos, los agentes de ICE situados fuera de las instalaciones, armados con pistolas de balas de goma, porras y spray de pimienta, intensificaron considerablemente sus violentos ataques contra los manifestantes. Ese día, el senador estadounidense Andy Kim y la gobernadora Mikie Sherrill encabezaron una delegación de dirigentes del Partido Demócrata de Nueva Jersey que intentaban visitar las instalaciones. A Sherrill se le denegó la entrada, pero a Kim, en su calidad de representante federal, se le permitió entrar para hablar con los presos. Tras salir del edificio, Kim fue alcanzado por gases lacrimógenos y bombas de pimienta durante el ataque de los agentes de ICE. «En lugar de dialogar conmigo y con los demás sobre las malas condiciones, ICE envió un vehículo blindado y una fila de agentes armados que solo echaron más leña al fuego», publicó Kim en las redes sociales tras los enfrentamientos del lunes.
Las noticias y los vídeos han mostrado escenas de manifestantes golpeados repetidamente con porras, tirados al suelo y rociados con spray de pimienta. A última hora de la noche del miércoles 27 de mayo, tal y como captaron AMNY y otros medios de comunicación y cámaras de móvil, un agente de ICE empujó a una persona hacia la trayectoria de un camión en marcha, que le atropelló la pierna. A continuación, otro agente empujó a un segundo hombre entre las ruedas del camión; el manifestante estuvo a punto de ser aplastado.
Delaney Hall, que forma parte de la creciente red de centros de detención de ICE, cuenta con 1000 camas y está gestionado por la empresa penitenciaria privada GEO Group, que tiene un contrato de 15 años y 1000 millones de dólares para gestionar el complejo. Se trata de un edificio tipo almacén situado junto a hileras de tanques de petróleo en un lúgubre barrio industrial a orillas del río Passaic. El centro penitenciario del condado de Essex se encuentra justo al final de la calle.
La huelga de los detenidos de Delaney Hall y los ataques de ICE contra los activistas solidarios fuera del edificio han recibido atención a nivel nacional. El presidente Trump, al tiempo que ignoraba los informes de violencia extrema por parte de los agentes de ICE, comentó: «Estos no son manifestantes; esta gente es falsa, a todos les pagan».
En una reunión del gabinete celebrada el 27 de mayo con el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, Trump se jactó: «Tenemos las mejores instalaciones [de detención de migrantes] de este tipo en todo el mundo». Mullin restó importancia de manera similar a los relatos sobre las condiciones miserables en Delaney, al tiempo que insistía: «Esto no es el Holiday Inn».
¡Cerrar Delaney Hall! ¡Libertad para los detenidos! ¡Abolir el ICE!
Una carta desde Delaney Hall: «¡No desistan!»
Fecha: 26 de mayo de 2026
Lugar: Centro de Detención Delaney Hall – ICE
Comunicado
Nosotros, los detenidos en el Centro de Detención de Delaney Hall, deseamos expresar nuestra protesta por la violación de nuestros derechos como seres humanos inmigrantes. Nosotros, los detenidos, exigimos nuestra puesta en libertad progresiva, basándonos en el hecho de que nuestras detenciones fueron ilegales; los inmigrantes en este país tenemos derecho a esperar nuestros procedimientos de inmigración pendientes fuera de la cárcel; por lo tanto, exigimos ser puestos en libertad bajo fianza o en libertad condicional para que podamos completar nuestros procedimientos.
Además, pedimos una mayor eficiencia en nuestros procesos judiciales, así como una mayor eficacia y urgencia para aquellos que solicitan y firman su puesta en libertad voluntaria; creemos que es injusto mantener en dentención hasta tres meses a personas que desean marcharse por su propia voluntad.
Además de la detención ilegal y forzosa de la mayoría de nosotros que nos encontramos encerrados aquí, existe el trato inhumano que todos los detenidos en este centro sufren a diario. La empresa encargada (GEO) no cumple con las condiciones básicas necesarias para proteger nuestra salud y nuestras vidas. A su incompetencia administrativa, debemos añadir las siguientes injusticias e irregularidades perpetradas por ICE y GEO:
- Comida que contiene gusanos o en estado de descomposición.
- Problemas que no se resuelven, especialmente en relación con los baños, que se encuentran en condiciones terribles e inhumanas.
- Problemas de la ventilación.
- Graves problemas de salud: la mayoría de las personas padecen una gripe persistente con flemas que no desaparecen; muchas tienen conjuntivitis, infecciones del tracto urinario, fiebre y tos.
- Problemas de atención médica:
- Si estás enfermo, tienes que presentar una solicitud, cuya respuesta tarda dos semanas en llegar, o incluso puede no llegar.
- Las enfermeras se niegan a atenderte de inmediato
- Solo recetan Tylenol para todas las dolencias
- Las palabras exactas de las enfermeras: «No somos una FARMACIA»
- Los agentes de ICE coaccionan a los detenidos para que firmen órdenes de deportación
- No existe un protocolo de emergencia: en casos de caídas o agresiones, la respuesta de emergencia llega con una hora de retraso
- Las resoluciones de los jueces son muy cuestionables; la mayoría de las solicitudes de fianza son denegadas sin fundamento legal
- Los detenidos son obligados a trabajar, en la mayoría de los casos sin remuneración, o por 1 dólar la hora
- Agradecemos el apoyo de todos los que protestan fuera del centro. Queremos que sepán que nos dan la fuerza y la determinación para seguir adelante. Por favor, ¡NO SE RINDEN!
- Pedimos a todas las autoridades pertinentes una respuesta urgente y esperamos tener noticias suyas.
Con el máximo respeto, los detenidos en el centro de Delaney Hall.¡Que Dios los bendiga!
Foto superior: Un agente del ICE frente a Delaney Hall empuja a un manifestante solidario con los inmigrantes bajo un camión en marcha la noche del 27 de mayo. (Dean Moses / AMNY)
-
Manifestantes enfrentan a Trump en la Academia de la Guardia Costera

Por TABITHA MAE
En la mañana del 20 de mayo, unos 200 residentes de New London (Connecticut) y sus alrededores se reunieron en el pasto del parque McKinley, justo frente a la Academia de la Guardia Costera de los Estados Unidos (U.S.G.C.). Se vio a la mayoría portando diversos carteles en protesta contra la llegada del presidente Donald Trump, quien estaba programado como orador de la ceremonia de graduación de la U.S.G.C.
Aunque había entre 10 y 15 personas entre la multitud que lucían gorras y atuendos de MAGA, estos contramanifestantes quedaron en gran medida borrados por los cánticos que pedían la destitución de Trump, la democracia y la libertad para Palestina. También asistieron varios agentes del Servicio Secreto y una fuerte presencia policial de los departamentos circundantes. Mientras que la policía se mantuvo en gran medida en un papel de observadora, los agentes del Servicio Secreto interrogaban a cualquier miembro de la multitud que llevara un cartel o mostrara en su ropa la frase «8647», una referencia a la destitución de Trump que a menudo se distorsiona para que se interprete como una llamada a la violencia.
Esta concentración en McKinley Park el día de la ceremonia de graduación de la Guardia Costera de los Estados Unidos no era nada nuevo para New London. Durante más de 25 años, las protestas contra la industria bélica y el complejo militar de los Estados Unidos se han reunido aquí para manifestarse, a menudo con llamamientos específicos a la acción en función del orador invitado a la ceremonia de graduación. Aunque Trump puede considerarse parte de la última encarnación de una tendencia de líderes capitalistas mundiales que proponen políticas autoritarias, está lejos de ser el primer presidente de EE. UU. al que se le atribuye tal descripción. Muchos estadounidenses aún no están al tanto o están empezando a conocer los problemas estructurales que hacen necesario que líderes como Trump, y sus partidarios, surjan y se infiltren en la política estadounidense.
Esta manifestación también fue la última versión de una jornada de protesta de larga tradición. Históricamente, muchos de los manifestantes han sido veteranos que se habían vuelto firmemente antibélicos.
Pero este año las cosas fueron diferentes. La agenda de esta administración y su arrolladora destrucción de las salvaguardias en el camino hacia su consecución han hecho difícil que la gente ignore la velocidad a la que se están atacando y pisoteando los derechos humanos y constitucionales. Debido a esto, hubo una urgencia compartida en las redes de Connecticut y Rhode Island para formar una coalición. Bajo el lema «Unify & Resist», la coalición de base fue formada por 14 grupos distintos, de diverso tamaño e ideología. Entre los grupos presentes en la red se encontraban 50501, New London Civil Liberties Defense, New London Immigrant Defense, ‘Lil Rhody Visibility Brigade y el Working Families Party (NL).
A pesar de las pequeñas diferencias en las expectativas para la jornada, los delegados de estos grupos trabajaron para crear un mensaje que resultara eficaz. En este grupo central, se tomó la decisión de adoptar principalmente una actitud de felicitación hacia los cadetes que se graduaban de la Academia de la Guardia Costera de los Estados Unidos, al tiempo que se hacía hincapié en la protección constitucional, compartiendo el mensaje «Recuerda su juramento». Se crearon y distribuyeron fanzines a los cadetes y a sus familias, una acción que tuvo una respuesta positiva por parte de los destinatarios. En su interior, los lectores podían encontrar servicios de apoyo para militares que sintieran que habían recibido órdenes ilegales o tuvieran dilemas éticos con las órdenes dadas. Se destacaron el artículo 92 y el caso U.S. v. Calley (relativo a la masacre de My Lai perpetrada por soldados estadounidenses en Vietnam), que marcan la normativa y el precedente histórico para la ejecución de órdenes ilegales.
Entre los próximos pasos que destacaba la revista se incluía sumarse a los esfuerzos para «des-ICE» al Citizens Bank, que ha aportado más de 2.500 millones de dólares para la construcción de campos de detención y la financiación de corporaciones penitenciarias con ánimo de lucro, y sugerir a los lectores que apoyaran a grupos como Veteranos por la Paz.
Muchos destacaron las actuales actividades del ejército estadounidense en Palestina, Irán, América Latina y a nivel mundial, así como la búsqueda de una agenda para pisotear los derechos a nivel nacional. La Guardia Costera de los Estados Unidos ha sido llamada a actuar frente a las costas de Venezuela a través de la Operación Lanza del Sur, una operación responsable de la muerte de unas 340 personas, entre ellas pescadores. Fueron asesinados en lo que el régimen de Trump califica como un ataque contra el tráfico de drogas por mar y para promover el restablecimiento de la seguridad en el hemisferio occidental, pero crece el reconocimiento entre la opinión pública de que los ataques fueron de naturaleza imperialista. Aunque representantes como el demócrata de Connecticut Jim Himes se han pronunciado en contra de la Operación Lanza del Sur, en el fondo nadie en el Congreso plantea una oposición real a la política exterior de Trump. A través de esta operación, la Guardia Costera también ha ayudado a vigilar y confiscar dos petroleros.
La multitud reunida en New London era muy consciente del uso que hace Trump de las fuerzas armadas para impulsar su agenda, de su reasignación ilegal de fondos para satisfacer objetivos políticos y de su subversión de la separación de poderes: un retorno a la diplomacia de las cañoneras, tal y como se describe en la estrategia de seguridad nacional de Trump.
En la protesta se hicieron llamamientos para apoyar a la comunidad LGBTQ+, con especial énfasis en la protección de las personas transgeneras, que han sido blanco de una serie de cambios políticos desenfrenados que los ponen en peligro directo. También se percibió un fuerte sentimiento anti-ICE, lo cual no fue ninguna sorpresa teniendo en cuenta la presencia de miembros inmigrantes en la comunidad de New London. Hubo una serie de pancartas, banderas y camisetas que destacaban la conexión de Trump con Jeffrey Epstein y su repetida negación de los vínculos evidentes, duraderos e íntimos. Por supuesto, el reconocimiento de los males del capitalismo y la explotación de la clase trabajadora fueron temas recurrentes, y varias personas llevaban pancartas con el lema «Gravar a los ricos».
La participación en la manifestación del 20 de mayo fue menor de lo previsto por los organizadores, y sin duda inferior a lo esperado, probablemente debido a una combinación de factores, entre ellos la celebración del evento a primera hora de un día laborable, las directrices establecidas por el Servicio Secreto que limitaban la circulación en New London y sus alrededores, y el breve plazo transcurrido entre el anuncio de la llegada de Trump y el momento de la acción. En ese mismo sentido, sin embargo, a pesar de las expectativas, puede considerarse un éxito para esta región que el parque se llenara de gente, incluso con los obstáculos mencionados.
El evento obtuvo una cobertura significativa en los medios locales, y los periodistas comenzaron a publicar reportajes preliminares y entrevistas el día anterior. Entre la multitud de periodistas se encontraban equipos de las delegaciones locales de NBC, WFSB y Fox, y se publicaron artículos en una redacción de New London, The Day, y en el Hartford Courant. Esta cobertura, sin embargo, se limitó a breves fragmentos de audio o a unas pocas frases citadas que, aunque fieles al mensaje de la manifestación, no captaron ni de lejos el alcance del descontento y la ira que se podían ver —y oír— ese día. Afortunadamente, se circulan vídeos y fotografías que muestran la energía del día y la variedad de mensajes presentes, tanto por las cadenas de noticias como por las redes.
Otra elemento del éxito de la manifestación del 20 de mayo es el recuerdo compartido, tanto por muchos organizadores como por participantes, de la importancia de crear coaliciones para apoyar el objetivo común de revitalizar a la clase trabajadora, empoderándonos mutuamente para utilizar nuestro poder colectivo con el fin de proteger y promover las libertades civiles, los derechos humanos y la calidad de vida.
El esfuerzo colaborativo surgió de la necesidad de los miembros de la comunidad local de plantar cara a la administración Trump, a la degradación deliberada de la democracia, y de denunciar los peligros del capitalismo y la impunidad de las guerras en el extranjero. Para lograr una movilización verdaderamente impactante de la clase trabajadora estadounidense, debemos ser numerosos y hablar con una sola voz.
Aunque la concentración de unos doscientos personas en New London es un éxito a nivel local, no es más que una gota en el océano comparado con la escala de participación generalizada necesaria para catalizar un cambio real. La protesta en McKinley Park es un paso en la dirección correcta, y debemos avanzar con vigilancia y determinación hacia un movimiento colectivo con reivindicaciones viables.
-
Colombia: Carta abierta de la madre de Carolina Garzón Ardila al Presidente Petro

El 28 de abril de 2012, Carolina Garzón Ardila desapareció mientras estaba de vacaciones con sus compañeros de clase en Quito, Ecuador. Nacida en Colombia, Carolina era estudiante de la Universidad del Distrito de Bogotá, además de una comprometida activista política y miembro del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) de Colombia. Desde el primer momento, la investigación sobre la desaparición de Carolina se llevó a cabo de forma chapucera. Ante la falta de avances por parte de los investigadores, la familia, los amigos y los compañeros de Carolina en el PST se unieron para exigir una investigación seria y la intervención de las autoridades tanto de Ecuador como de Colombia para encontrar respuestas en el caso de Carolina.
Con cada nuevo gobierno, tanto en Ecuador como en Colombia, los seres queridos y compañeros de Carolina han redoblado sus esfuerzos para presionar a los gobiernos a fin de que investiguen seriamente y determinen que paso con Carolina. Esta carta (reproducida a continuación) de la madre de Carolina, quien ha encabezado la campaña, exige que el presidente de Colombia, Gustavo Petro, dé un paso al frente donde los gobiernos anteriores se han negado a hacerlo.
La elección de Petro como el primer presidente que se autodenomina de izquierda en la historia de Colombia despertó la esperanza entre los colombianos de que finalmente se abordara el delito de las desapariciones. Petro ha apoyado públicamente diversas iniciativas para localizar a las más de 100 000 personas desaparecidas en Colombia como parte de su plan de paz más amplio, destinado a poner fin a la guerra de medio siglo en el campo entre grupos guerrilleros de izquierda, paramilitares y escuadrones de la muerte de extrema derecha, y el Estado colombiano reaccionario, con el fin de lograr la verdad y la reconciliación. Sin embargo, a pesar de estas promesas, Petro y su administración aún no han reconocido ni actuado en el caso de Carolina.
La búsqueda de respuestas en el caso de Carolina no es un caso aislado. En toda América Latina, las desapariciones de activistas políticos, así como la violencia contra las mujeres, han sido un punto central de la lucha social durante décadas. La campaña por la justicia para Carolina forma parte de una lucha mucho más amplia para poner fin a la violencia, la impunidad y los encubrimientos que constituyen la norma tanto en las dictaduras como en las democracias de toda la región. — LOS EDITORES DE LA VOZ DE LOS TRABAJADORES
Por Alix Mery Ardila
Señor presidente Gustavo Petro, mi hija, Carolina Garzón, desapareció en Quito, Ecuador, el 28 de abril de 2012 mientras estaba de vacaciones con otros compañeros de la Universidad Distrital de Bogotá, donde estudiaba. Ella, de 22 años entonces, era activista estudiantil y militante del Partido Socialista de los Trabajadores.
En ese entonces, el presidente de Ecuador era Rafael Correa y el de Colombia, Juan Manuel Santos. Los dos en cada país nos atendieron: el presidente Correa directamente en su despacho de Quito y el presidente Santos a través de su canciller.
El gobierno de Correa aprobó una recompensa de 20.000 dólares para quien supiera del paradero de mi hija y hubo coordinación entre fiscalías de ambos países.
Después del cambio de presidentes, en Ecuador Lenín Moreno y en Colombia Iván Duque, no hubo ningún interés por parte de ellos en el caso de desaparición de mi hija. Desde hace 14 años, cada 28 de abril vamos a la Cancillería colombiana a intentar hablar con quien esté en el cargo para solicitar ayuda del gobierno colombiano para buscar coordinación con el gobierno de Ecuador.
Del presidente Iván Duque no esperamos nada; sabíamos que, como buen uribista, no le interesaban las víctimas de desapariciones, menos si eran activistas estudiantiles y militantes de una organización de izquierda. Pero de su gobierno, del que sí esperábamos al menos que nos atendiera, pasados más de tres años, no hemos recibido ningún apoyo y cuando vamos a la cancillería a buscar apoyo, se limitan a decirnos que la dejemos en correspondencia.
El senador y candidato presidencial Iván Cepeda, como integrante del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), estuvo también pendiente del caso de mi hija y organizaciones como el Colectivo José Alvear Restrepo y el senador Alirio Uribe.
Una vez más, tal vez como última oportunidad en su gobierno, mi familia y el PST esperamos que nos pueda escuchar, directamente o a través de su canciller. Los funcionarios que han estado al frente de la Cancillería no saben el dolor de tener un ser querido desaparecido; usted, que sí lo ha vivido con compañeros y compañeras del M-19, lo comprenderá.
Cordial saludo,
Alix Mery Ardila
Madre de Carolina Garzón
Bogotá, 28 de abril de 2026
Republicado del sitio de la LIT-CI
-
La decisión sobre la Mifepristona indica una gran lucha por delante

Por CHRISTINE MARIE
El 14 de mayo, el Tribunal Supremo de EE. UU. «dejó la decisión para más adelante» en lo relativo al aborto médico, lo que permitió a los allegados de Trump conservar algunos votos de cara a las elecciones de mitad de legislatura, pero nos dejó claro al resto que la prescripción de mifepristona a través de la telesalud sigue en peligro. El Tribunal decidió que una decisión de un tribunal inferior de Luisiana, que exigía a las pacientes —incluidas aquellas que viven en estados con prohibiciones totales del aborto— acudir a la consulta de un médico para obtener una receta de mifepristona, permanecería «en suspenso». Mientras tanto, la cuestión seguiría litigándose en los tribunales inferiores y la parte de la base republicana que sigue siendo proaborto no se vería agitada antes de votar. Esta maniobra ha permitido al alto tribunal retrasar oportunamente la decisión, pero estar listo para usar sus poderes para erosionar aún más la disponibilidad de la atención de salud reproductiva cuando sea más conveniente políticamente.
Al mismo tiempo, en otro frente, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), dirigida por el movimiento MAGA, está retrasando una revisión innecesaria y altamente sospechosa de la seguridad de la mifepristona, que se espera que proporcione más munición a los oponentes de derecha de la justicia reproductiva. La mifepristona es la mitad de un régimen de aborto médico en el primer trimestre que también incluye el fármaco misoprostol, y se ha demostrado que es segura tras un amplio uso.
Las medidas de MAGA aún no han logrado reducir el número total de personas que han podido acceder al aborto. Veintidós estados y Washington D. C., donde el aborto sigue siendo legal, han promulgado leyes de protección que ofrecen algún tipo de protección a los proveedores y pacientes de su jurisdicción frente a las fuerzas del orden de otros estados. Los estados, los proveedores y los fondos para el aborto han estado acumulando suministros para prepararse ante una prohibición total. Dado que la mifepristona forma parte de la práctica médica preferida, pero no es absolutamente esencial para el aborto médico, los proveedores están preparando protocolos para abortos médicos utilizando únicamente misoprostol, un fármaco cuyo uso no se ve actualmente amenazado.
Sin embargo, la Sociedad de Medicina Materno-Fetal ha constatado que las mujeres de los estados con cinco o más restricciones al aborto han presentado tasas de mortalidad materna más elevadas que las de los estados con menos restricciones. La mortalidad materna está fuertemente correlacionada con las prohibiciones de financiación del aborto por parte de Medicaid, las prohibiciones de cobertura de seguro de la ACA, los períodos de espera obligatorios, los requisitos de ecografía, las leyes de asesoramiento sesgado y las prohibiciones del aborto en el segundo trimestre.
Hay que asimilar la magnitud y el alcance de la visión de MAGA para acabar con el control individual sobre la reproducción. La extrema derecha, con su nuevo poder político, está iniciando la lucha por una política natal nacional. Proponen financiar medidas que estimulen el crecimiento de una familia patriarcal regresiva que dé a luz y críe a niños que prosperarán en una sociedad autoritaria.
Solo un movimiento verdaderamente de masas, en las calles, que organice a diario a millones de personas para luchar por la justicia reproductiva, puede derrotar eficazmente este impulso reaccionario. Las organizaciones de mujeres que subordinan nuestra lucha a una estrategia electoral del Partido Demócrata se oponen a esta estrategia de acción de masas, pero deben ser superadas, primero mediante la organización local y luego mediante la conexión de grupos de base locales para construir un movimiento nacional independiente. Ya es la hora de empezar.
-
Ben-Gvir no es una excepción, es una cara del Estado sionista donde la tortura es la regla

Por Soraya Misleh
Abominable. Inaceptable. Despreciable. Deplorable. Inadmisible. Bárbaro. Degradante. Intolerable. Estos fueron algunos de los adjetivos indignados pronunciados por gobiernos de todo el mundo en la condena global al exhibicionismo macabro realizado por el ministro sionista Ben-Gvir contra los activistas internacionales de la Flotilla Global Sumud, que ocupó los titulares el pasado 20 de mayo. Pero, a diferencia de lo que se presenta, él no es una excepción; es una cara explícita del Estado sionista.
Los dirigentes del Estado genocida de Israel sintieron el impacto de la crisis internacional y, en un gesto tan desesperado como hipócrita y ridículo, intentaron desvincularse de quien, a su servicio, dirige ejemplarmente los asesinatos y torturas de palestinos en las abyectas mazmorras sionistas, así como el aparato represivo del Estado, que incluye armar cada vez más a colonos criminales para matar más en Cisjordania, por ejemplo. Y poco a poco la solidaridad deja al descubierto lo que la resistencia palestina no se cansa de mostrar: la naturaleza brutal de un proyecto colonial y racista.
Buscando agradar al público interno y quizá disputar el cargo de primer ministro en las elecciones anticipadas tras la disolución del Parlamento aprobada el mismo día 20 por unanimidad en el legislativo sionista, Ben-Gvir difundió un video bizarro, como es su costumbre. Ya lo había hecho muchas veces al “supervisar” el tratamiento dado a los presos políticos palestinos —si era lo suficientemente pésimo o necesitaba empeorar. Tan confiado en la impunidad de Israel que ahora dirigió las cámaras para mostrar la violencia ampliada contra los internacionales de la flotilla.
En él aparece supervisando la humillación y las agresiones a los 428 internacionales de la Flotilla Global Sumud secuestrados violentamente los días 18 y 19 de mayo en aguas internacionales por las fuerzas marítimas de ocupación. Provenientes de unos 50 países, los participantes eran los remanentes y adicionales tras la primera interceptación de 22 barcos y 181 activistas a finales de abril, entre ellos los líderes de la misión, el brasileño Thiago Ávila y el hispano-palestino-sueco Saif Abukeshek. El trato también fue violento para todos, con torturas acentuadas contra los coordinadores y su detención durante diez días.
El ministro sionista (de “Seguridad Nacional”) Ben-Gvir ya visitó a otros activistas secuestrados en flotillas el año pasado; no es la primera vez, y siempre exhibiendo el placer sádico de humillarlos. Algunos se atreven a gritar Palestina libre, lo que les cuesta más agresiones físicas y psicológicas. Eso fue lo que se vio ahora contra una irlandesa, a quien el propio Ben-Gvir le dio un empujón para obligarla a arrodillarse. Las escenas son realmente bizarras: 428 personas obligadas a arrodillarse, con la cabeza en el suelo y bridas plásticas apretadas en las manos. Como parte de la tortura, los obligaron a escuchar el himno sionista. “¡Bienvenidos a Israel!”, se burló Ben-Gvir. Repetía el gesto de otra ministra, la de Transportes, Miri Regev, quien también publicó un video en sus redes sociales con la imagen de los secuestrados de la flotilla de fondo.
Ignorando este último video, ya que no tuvo repercusión, el criminal primer ministro Benjamin Netanyahu llegó a decir que los actos de Ben-Gvir no concuerdan con “los valores de Israel”. El ministro de Relaciones Exteriores, Gideon Sa’ar, se apresuró a decir: “Con esta demostración vergonzosa, causaste daños a nuestro Estado de forma consciente, y no es la primera vez […].” Y completó: “Tú no eres la cara de Israel”.
El intento de revertir la crisis diplomática y la condena global —con varios países anunciando que llamarían a consulta a los embajadores israelíes, como Francia, Italia, Canadá y Holanda, un gesto de reprimenda y muestra de descontento diplomático— fue presentar a Ben-Gvir como un “extremista”, una excepción. Nada más falso.
La cara y naturaleza del Estado genocida
La verdadera cara de Israel está explícita, para quien quiera verla. La larga historia de crímenes contra la humanidad en 78 años de Nakba continua (la catástrofe palestina) finalmente comienza a ser conocida por un público más amplio.
El genocidio ampliamente documentado contra los palestinos en Gaza durante más de 500 días sacó a la luz esa historia bañada en sangre. Los palestinos se encargaron de mostrar al mundo en tiempo real su propio martirio, ayudados por las nuevas tecnologías: los refinamientos de crueldad, con imposición de hambre, sed y ausencia total de condiciones de vida, bombardeos sobre hospitales, escuelas, tiendas de campaña, barrios residenciales enteros, estaciones de saneamiento, paneles solares, universidades, iglesias, mezquitas, todo. Familias enteras quemadas vivas y borradas del registro civil, escombros, carnicería. Limpieza étnica avanzada en Cisjordania, apartheid y expansión colonial agresiva, con pogromos (ataques violentos de colonos sionistas).
Los soldados de la ocupación se sintieron confiados para también exhibir en redes sociales sus atrocidades, burlándose y jactándose de ser genocidas. Incluso un palestino desaparecido en medio de tanta matanza fue exhibido en internet, vendado y puesto a la venta como un esclavizado.
También se filtraron los métodos medievales de tortura en las mazmorras sionistas donde padecen 9.600 palestinos, entre ellos cerca de 400 niños, incluyendo violaciones de hombres y mujeres mediante el uso de perros de gran porte y objetos.
En los intercambios de presos políticos por parte de la resistencia, las imágenes de los palestinos liberados impactaron al mundo: algunos tenían piernas amputadas por infecciones y agresiones no tratadas, otros estaban irreconocibles en sus cuerpos extremadamente delgados debido al hambre impuesta, y muchos otros horrores que el mundo presenció; y los mismos gobiernos que expresaron indignación por el trato dado a los internacionales de la Flotilla Global Sumud optaron por desviar la mirada. Después de todo, son cuerpos palestinos y estos no son humanos, merecen ser asesinados y torturados.
Hipocresía e indignación selectiva
Todo es justificado. Israel es legitimado para cometer atrocidades. Su propaganda mentirosa de que está “defendiéndose” —cuando es el colonizador, el ocupante— es validada. Así, los mismos gobiernos indignados duermen tranquilos mientras continúan siendo destino de las tecnologías de la muerte para reprimir, criminalizar y matar a oprimidos y explotados en sus propios países. Israel sigue siendo el atractivo shopping center que sirve al exterminio y genocidio de otros pueblos, como indígenas, negros y pobres en Brasil. Y el pueblo palestino funciona como laboratorio humano para probar y desarrollar armas innovadoras, drones, equipos y softwares de control y vigilancia.
La resistencia palestina, que no se doblega ni se rinde, enseña sin embargo el camino: persistencia y firmeza colectivas (Sumud). La solidaridad internacional refleja y amplifica sus voces. Y molesta, desgasta el proyecto colonial sionista, acelera su declive. Los gobiernos insisten en no acompañar y, alineados con el lobby sionista, intentan criminalizar e intimidar a los defensores de Palestina. Pero incluso para estos gobiernos existe un límite.
Los cuerpos palestinos están bien, es normal, es banal. Tortura, violaciones, agresiones, costillas rotas de internacionales de la Flotilla Global Sumud, como evidencian los relatos tras la liberación de los 428 secuestrados, no es aceptable porque acentúa la crisis del capitalismo en sus propios países y genera inestabilidad. Cincuenta y tres personas tuvieron que ser hospitalizadas ante la brutal violencia a la que fueron sometidas por la ocupación —muy brutal, pero ni el 1% de lo que se inflige cotidianamente a los palestinos—, ahora incluso con presos políticos sujetos al ahorcamiento público por “ley” israelí. Ben-Gvir hizo un video de la estructura con la horca preparada para recibir palestinos y recibió como regalo de cumpleaños una torta con el dibujo de una horca hecha por su esposa. Todo filmado, pero la indignación sigue siendo selectiva.
La causa palestina, como síntesis de las luchas justas contra la opresión y la explotación en cualquier parte del mundo, expone al Estado terrorista de Israel, pero también expone la hipocresía de los Estados nacionales, cuyos gobiernos hacen declaraciones y condenas, pero se niegan a imponer sanciones y romper relaciones con el aliado genocida.
Y entonces la impunidad golpea la puerta, al ritmo de las olas de la Flotilla Global Sumud. Israel se sintió tan cómodo buscando la solución final en la Nakba continua que exhibe al mundo su cara brutal incluso contra internacionales.
La complicidad internacional histórica no cesó. Netanyahu se apresuró a intentar desvincularse de Ben-Gvir para evitar que los gobiernos no tengan otra salida que dar ese paso.
No solo él, sino también el “ala liberal” del sionismo, cuyo proyecto es igual de racista, colonial y genocida, pero lejos de las cámaras y de los ojos del mundo. Protagonistas de la Nakba de 1948, temen que la “extrema derecha sionista” lleve al colapso ese proyecto al mostrar al mundo la verdadera cara y naturaleza de Israel, y lo defienden con uñas y dientes.
Profundizar el declive del proyecto colonial
Pero el daño ya está hecho. Israel perdió corazones y mentes. Una encuesta del Pew Research Center realizada entre el 23 y el 29 de marzo revela que en EE.UU. el 60% de los estadounidenses tiene una opinión negativa del Estado sionista. “Seis de cada diez estadounidenses tienen una visión muy o algo desfavorable de Israel, un aumento de siete puntos porcentuales respecto al año pasado y de casi 20 puntos desde 2022”, destaca. En Europa no es diferente. Tampoco en América Latina.
La resistencia palestina enseña el camino. Y la Flotilla Global Sumud persiste. “Cuando los gobiernos fallan, nosotros navegamos.” Y sigue regresando, pese a la violencia cada vez mayor contra sus integrantes. Y afirma: “Por Palestina, no vamos a parar.” Quien tiene que ser detenido es Israel.
Y la solidaridad encuentra nuevos caminos. Ahora mismo, el Convoy Magreb Sumud con cerca de 230 participantes de 21 países intenta un paso terrestre para marchar hacia Gaza. Está detenido e impedido de avanzar, esperando autorización de Libia. Los poderosos enemigos de la causa palestina se muestran. Como enseñó el revolucionario palestino Ghasan Kanafani, además del imperialismo/sionismo, son ellos: los regímenes árabes y la burguesía árabe/palestina. Pero el convoy ya anunció que está decidido y no va a desistir.
Siguiendo esa ola y esos pasos, el llamado es a fortalecer la movilización y salir a las calles. Ni un minuto de paz para el Estado genocida. Ninguna normalización del apartheid, genocidio, colonización y limpieza étnica. El momento es de ampliar la presión sobre los gobiernos y exigir el fin de la complicidad con Israel. Es momento de profundizar el declive del proyecto colonial sionista. No parar, no desistir jamás, no sentirse derrotado ni intimidado.
A los participantes de la Flotilla Global Sumud, las palabras expresadas en una carta del fotoperiodista palestino de Gaza Abdel Rahmann Alkahlout, difundida en portugués por el petrolero brasileño Leandro Lanfredi, uno de los participantes de la flotilla:
De las madres de Gaza que se duermen con el sonido de los ataques aéreos,
De los niños que despiertan aterrorizados buscando a sus padres bajo los escombros,
De los periodistas que cargaron una cámara en una mano y los restos de sus amigos en la otra,
De los heridos, de los padres obligados a enterrar a sus propios hijos con sus propias manos…
Les escribimos este mensaje a ustedes.Quizás nunca comprendan realmente lo que significa, para un pueblo sitiado y abandonado, sentir que alguien estaba dispuesto a arriesgar su propia vida por él.
Quizás nunca sepan cómo las madres de Gaza lloraron cuando vieron sus barcos navegando hacia ellas, simplemente porque eso les recordó que, en algún lugar de este mundo, todavía hay personas que las ven como seres humanos.
En Gaza nos acostumbramos a ser dejados solos bajo fuego. Nos acostumbramos a que el mundo vea morir a nuestros niños y luego siga con su vida como si nada hubiera pasado. Pero ustedes rompieron ese silencio.
Ustedes no llevaban armas. Llevaban una conciencia viva. Llevaban dignidad para un pueblo al que intentaron matar de hambre, aislar y borrar.
El pueblo de Gaza nunca olvidará a quienes cruzaron el mar solo para decirles: “Puede que no seamos más fuertes que la muerte, pero nos negamos a permanecer en silencio frente a ella.”
Algún día los niños de Gaza crecerán escuchando hablar de personas de todas partes del mundo que enfrentaron amenazas, prisión y peligro solo para tocar la puerta de una Gaza sitiada y decir: “No están solos.”
Debajo de los escombros, de las tiendas, de los hospitales superpoblados y llenos de dolor, y de corazones agotados por la pérdida y el asedio… gracias por elegir la humanidad cuando gran parte del mundo eligió el silencio.
La resistencia palestina enseña el camino. Y de los escombros de la Nakba florecerán sus semillas, en una tierra inquebrantable que sangra, pero se niega a morir: ¡Palestina libre del río al mar!
Primer publicado aquí por la LIT
-
¡Bolivia en pie de guerra! ¡Fuera Rodrigo Paz!

Por Lena Souza
El presidente Rodrigo Paz Pereira, quien asumió el mandato de Bolivia en noviembre de 2025, enfrenta la crisis político-social más profunda de su gestión. Una ola masiva de huelgas y bloqueos mantiene al país en una parálisis casi total.
El gobierno de Rodrigo Paz lanza paquetazo de medidas neoliberales y de entrega al imperialismo
Apenas a seis meses de iniciar su gestión, el gobierno de Rodrigo Paz ha implementado un drástico giro político y económico en Bolivia. Tras poner fin a casi dos décadas de administraciones de la llamada “izquierda”, su gabinete justificó estas acciones bajo el argumento de haber heredado un «Estado quebrado». No obstante, los sectores movilizados denuncian que su agenda económica debilita la soberanía nacional, abriendo las puertas a políticas de libre mercado extremas, privatizaciones y un alineamiento desmedido con intereses financieros internacionales.
Las medidas
El descontento popular estalló tras la aplicación y el anuncio de reformas estructurales severas:
- Eliminación del subsidio a los combustibles: Disparó de forma inmediata los costos del diésel y la gasolina.
- Importación de gasolina contaminada: Los transportistas denuncian que el combustible de baja calidad averió masivamente sus motores.
- Crisis inflacionaria y escasez de divisas: La falta de dólares elevó la inflación interanual al 14%, la cifra más alta en 40 años.
- La polémica Ley de Tierras (Ley 1720): Permitía usar terrenos ejidales y pequeñas propiedades agrarias como garantía bancaria, generando temor de embargos colectivos en favor de terratenientes y banqueros.
- Planes de reforma constitucional: Anuncio oficial de enmiendas orientadas a flexibilizar la legislación y priorizar la inversión privada extranjera.
El levantamiento es general y exige la renuncia inmediata del presidente Rodrigo Paz
La insurrección abarca múltiples sectores sociales unificados en las calles. Lo que inició como un pliego de reclamos económicos se transformó en la exigencia unánime de renuncia del presidente Rodrigo Paz:
- Central Obrera Boliviana (COB): Dirige una huelga general indefinida exigiendo incrementos salariales reales frente a la devaluación.
- Sindicatos Campesinos e Indígenas: La Federación ‘Túpac Katari’ mantiene un cerco total de carreteras en el altiplano. Campesinos de la Amazonía marcharon a pie durante 24 días hacia la capital.
- Los Ponchos Rojos: El histórico movimiento indígena aymara de la provincia de Omasuyos se ha sumado a las movilizaciones masivas mediante bloqueos indefinidos de carreteras, cercos estratégicos y una férrea resistencia en la región del altiplano y los accesos principales a las ciudades de El Alto y La Paz.
- Mineros y Maestros: Columnas multitudinarias de mineros se movilizaron en el centro de La Paz, mientras el magisterio paraliza las labores educativas exigiendo mejoras presupuestarias.
- Marchas de sectores sociales hacia la Sede de Gobierno: Paralelamente, columnas populares caminan desde Oruro para sitiar la capital.
El gobierno ataca con represión y cerco mediático
Según reportes de las radios comunitarias del altiplano y la plataforma de comunicación alternativa La Raíz, las fuerzas estatales operan bajo una lógica de guerra contra los sectores populares:
- Despliegue militar: Más de 3,500 efectivos armados y unidades policiales antidisturbios fueron enviados a intervenir los bloqueos viales.
- Uso de agentes químicos: Las fuerzas del orden reprimieron con gases lacrimógenos en puntos críticos como el sur de La Paz y Río Seco (El Alto).
- Criminalización y saldos fatales: Organismos de derechos humanos, la Defensoria del Pueblo y corresponsales comunitarios en primera línea reportan al menos 4 muertos y 57 civiles detenidos en las últimas intervenciones. Entre los fallecidos denunciados por las bases se encuentra un Mallku (autoridad indígena) de la región de Taraco, presuntamente abatido durante los operativos de desbloqueo.
- Censura e invisibilización: Los medios alternativos denuncian la existencia de un «cerco informativo» por parte de las corporaciones de comunicación televisiva tradicionales, las cuales criminalizan la protesta, obligando a las comunidades a recurrir a las transmisiones digitales comunitarias para difundir la cruda realidad de los enfrentamientos.
- Persecución judicial: El presidente advirtió públicamente que los manifestantes que bloqueen carreteras o destruyan bienes estatales «irán a la cárcel», acusando a las protestas de ser un plan criminal para desestabilizar la democracia.
Situación actual
En este 17 de mayo de 2026, Bolivia vive horas cruciales de máxima tensión:
- Corredor humanitario y repliegue: Tras duros enfrentamientos donde los manifestantes resistieron con piedras y explosivos caseros, el gobierno ordenó un repliegue parcial de los militares. Las fuerzas de seguridad intentan forzar corredores para el ingreso de oxígeno medicinal y alimentos.
- Desabastecimiento crítico: Las ciudades de La Paz y El Alto sufren una grave escasez de combustibles, víveres básicos e insumos de salud debido a los bloqueos de rutas.
- Cierre de fronteras terrestre: Los accesos de transporte hacia el interior del país, Perú y Chile continúan totalmente inhabilitados.
- Convocatoria a diálogo condicionado: Debido al colapso, el gobierno firmó la abrogación de la polémica ley de tierras para calmar a los campesinos y convocó a un «diálogo productivo» de emergencia con la COB. No obstante, las principales bases sindicales y del movimiento indígena sostienen que las medidas de presión no se levantarán hasta que se resuelva la crisis económica de fondo o se determine la salida de Rodrigo Paz del palacio de gobierno.
Referencias:
- Bolivia le declara la huelga general al presidente Rodrigo Paz – teleSUR
- El presidente de Bolivia anuncia una comisión para impulsar una reforma parcial a la Constitución | CNN
- Bolivia: Evo Morales denuncia plan de asesinato orquestado por EE.UU. – teleSUR
- Paz denuncia intentos de ‘desmontar’ la democracia y advierte cárcel para impulsores – La Razón
- «Para detenerme o matarme»: Evo Morales acusa que EEUU ordenó al Gobierno de Bolivia ejecutar una operación militar en su contra – El Ciudadano
- Crisis en Bolivia: las claves de los conflictos que amenazan la estabilidad del gobierno de Rodrigo Paz – Infobae
- Rodrigo Paz cede ante la marcha indígena y elimina la polémica ley de tierras en Bolivia
- ¿Qué pasa en Bolivia? Las claves de las protestas que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz
- Reportes de represión en El Alto y Altiplano Boliviano – Plataforma de Comunicación Comunitaria La Raíz (Ecuador/América Latina)
- Transmisiones en vivo desde los puntos de bloqueo – Red de Radios Comunitarias de Bolivia y corresponsalías populares de base
-
Turquía: ¡Nuestra promesa a Akın será la revolución!

Por el CONSEJO EDITORIAL DE MARXISMO YA!
El 20 de mayo se cumple el 30.º aniversario de la muerte de Akın Reçber, la Cuarta Rosa Roja (en turco: Dördüncü Kızıl Gülü) del Primero de Mayo de 1996, quien falleció el 20 de mayo de 1996 como consecuencia de las brutales torturas que sufrió tras su detención por la policía.

El camino hacia el Primero de Mayo de 1996
En la plaza de Kadıköy se habían realizado importantes preparativos para un nuevo acto de desafío el Primero de Mayo de 1996. El golpe militar del 12 de septiembre de 1980 había lanzado un ataque masivo contra los revolucionarios y la clase trabajadora, prohibiendo por completo las celebraciones del Primero de Mayo.
El Primero de Mayo de 1996 se convertiría en la primera manifestación masiva del Primero de Mayo celebrada tras años de represión. Sería un Primero de Mayo que demostraría claramente que, a pesar de la oscuridad de la dictadura militar del 12 de septiembre, la lucha había continuado y se había fortalecido: a través de las Acciones de Primavera de 1989, la marcha de los mineros de Zonguldak de 1991, el pueblo kurdo que seguía llenando las calles y las plazas, la resistencia organizada por los estudiantes de la Universidad de Estambul a través del Movimiento de Coordinación Estudiantil, y la determinación de los revolucionarios que siguieron resistiéndose a pesar de las ejecuciones, las desapariciones forzadas, la tortura y las masacres llevadas a cabo desde las ciudades hasta los pueblos de todo el país.
1 de mayo de 1996, Kadıköy
Quienes buscaban mantener la oscuridad que se cernía sobre Turquía en 1996 lanzaron un ataque para romper las fuerzas decididas de más de cien mil revolucionarios que inundaban Kadıköy. Kemal Yazıcıoğlu, uno de los principales responsables de la dictadura militar del 12 de septiembre y entonces jefe de la policía de Estambul, hizo unos anuncios por radio que posteriormente pasaron a formar parte de los registros oficiales: «Hoy habrá derramamiento de sangre. Les daremos una lección a esos hijos de p***… Nunca volverán a respirar…». Estas declaraciones revelaban claramente la intención y la premeditación que había detrás de la masacre de revolucionarios.
Justo al comienzo de la manifestación, alrededor de las siete de la mañana, la policía abrió fuego tras provocar una discusión en un control policial donde se estaban reuniendo los participantes. Hasan Albayrak, de dieciocho años, y otro joven de la misma edad, Dursun Odabaşı, murieron en el ataque. Hacia el final de la manifestación, Levent Yalçın, padre de un niño, también fue asesinado por disparos procedentes de edificios cercanos. Tras el asesinato de estos tres revolucionarios, la policía detuvo a cientos de manifestantes en la plaza y sus alrededores, tanto de manera oficial como extraoficial, llevándolos bajo custodia para ser torturados.
La cuarta rosa roja del Primero de Mayo de 1996: Akın Reçber
Akın Reçber era un joven revolucionario del barrio obrero de Şentepe, en Ankara. Había venido a Estambul junto con otros revolucionarios para participar en la manifestación masiva del Primero de Mayo. Una vez finalizada la manifestación, mientras sus compañeros regresaban en grupo a Ankara, Akın se quedó atrás para ir a casa de su hermano mayor en Estambul. Fue detenido en la parada de autobús donde esperaba.
Por diez días, Akın fue sometido a severas torturas bajo custodia policial. Cuando finalmente fue liberado, dijo: «Me torturaron brutalmente, pero no hablé». Sin embargo, la tortura le había dañado gravemente los pulmones. Tras regresar a Ankara, los médicos no diagnosticaron a tiempo su debilidad y, el 20 de mayo de 1996, falleció con tan solo dieciocho años.
A pesar de la brutal tortura que sufrió, Akın Reçber resistió hasta el final, y durante treinta años su valentía y determinación han seguido vivas en nuestra lucha.
Rendimos homenaje a los mártires del Primero de Mayo de 1996: Hasan Albayrak, Dursun Odabaşı, Levent Yalçın y Akın Reçber, junto con todos los mártires de la revolución.
¡Su memoria perdurará en nuestra lucha! ¡Nuestra promesa a Akın será la revolución!
Publicado por primera vez aquí por Marksizm Şimdi!
-
¿Qué significa el apoyo incondicional a la lucha de liberación palestina (y cómo defenderlo dentro de la democracia burguesa)?

Por Florence Oppen
En los últimos tres años hemos asistido a una intensificación de la criminalización del movimiento de solidaridad con Palestina a escala internacional. Esta ofensiva no se limita a los centros imperialistas occidentales: también avanza en países como Brasil y Argentina, donde los gobiernos, los parlamentos y las instituciones han venido adoptando medidas represivas —desde la persecución de activistas hasta el intento de equiparar el antisionismo con el antisemitismo y de restringir campañas como el BDS.
Esta dinámica no puede entenderse como un fenómeno puramente «nacional». Se trata de una ofensiva articulada bajo la presión del imperialismo, particularmente de Estados Unidos, que busca asegurar el mantenimiento de Israel como un enclave colonial estratégico en el Medio Oriente. En el marco de las rivalidades interimperialistas, la defensa de Israel se convierte en un eje central de la política exterior estadounidense, lo que se traduce en presión directa e indirecta sobre Estados dependientes y aliados para que repriman la solidaridad con la lucha palestina.
Ante esto, se plantea una cuestión estratégica inmediata: ¿cómo defender el apoyo incondicional a la lucha de liberación palestina —incluido el derecho a la resistencia— en el espacio de la democracia burguesa, especialmente cuando el gobierno busca precisamente suprimir ese apoyo? La respuesta no está ni en la adaptación a las reglas del juego ni en el rechazo abstracto del terreno jurídico. Es posible —y necesario— utilizar las propias contradicciones de la democracia burguesa en su contra. ¿Cómo pueden los revolucionarios y quienes se solidarizan con la lucha palestina utilizar las libertades formales de la democracia burguesa —libertad de expresión, de reunión, de prensa, debido proceso legal— para defender el derecho a la autodeterminación que incluye, como reconoce la propia ONU, «la lucha por todos los medios disponibles, incluida la lucha armada»?
Esta es la contradicción central a la que nos enfrentamos. Por un lado, las democracias liberales han estado aprobando leyes que equiparan el antisionismo con el antisemitismo, criminalizando el BDS, prohibiendo consignas como «del río al mar» y persiguiendo a los activistas. Por otro lado, sabemos que abandonar el terreno jurídico es abandonar a la clase trabajadora y a la juventud a la represión sin defensa. Este artículo defiende que es posible —y necesario— utilizar los mecanismos de la democracia burguesa contra los propios límites de esa democracia, en una estrategia de defensa legal que exponga la hipocresía del sistema y prepare a la clase para futuros enfrentamientos.
El apoyo incondicional a las luchas de liberación
La posición histórica del marxismo ha sido dar apoyo incondicional a las luchas de liberación nacional de los oprimidos. El apoyo incondicional a las luchas de liberación —lo cual no significa apoyo acrítico, y mucho menos apoyo político a sus liderazgos— resulta del análisis materialista del carácter de los Estados y de las fuerzas de clase en juego.
Lamentablemente, esta posición es abandonada por varias corrientes izquierdistas o socialistas, especialmente en el caso de Palestina, pero también en Ucrania. En el caso de Palestina, tiene que ver con el carácter racista, proimperialista y colonizador del Estado de Israel, involucrado en una guerra genocida contra los palestinos, y con su papel reaccionario en la región. Cualquier derrota de Israel y cualquier triunfo de las masas palestinas y árabes contra él solo pueden tener un resultado progresista: el vigor y la aceleración de las luchas de los oprimidos en la región hasta la liberación total.
El apoyo incondicional, sin embargo, no debe confundirse con una negativa a actuar en el terreno de las instituciones burguesas. Al contrario: los marxistas siempre han utilizado los parlamentos, los tribunales y las libertades formales como tribunas para exponer la naturaleza del enemigo y defender a los oprimidos —no porque creyeran en la «democracia burguesa», sino porque la lucha por los derechos democráticos inmediatos es parte inseparable de la lucha por la revolución
En el caso de Palestina y otras luchas de liberación nacional, resulta útil exponer la pura hipocresía de la ONU y de la ideología liberal occidental. La Resolución de la Asamblea General de la ONU de 1990 sobre el derecho de los pueblos a la autodeterminación afirmó: «la legitimidad de la lucha de los pueblos por la independencia, la integridad territorial, la unidad nacional y la liberación del dominio colonial, el apartheid y la ocupación extranjera por todos los medios disponibles, incluida la lucha armada».[1] Sin embargo, la ONU fue la misma entidad que creó y legitimó al Estado de Israel, en primer lugar, y que ha defendido continuamente su existencia. Además, los países que controlan la ONU son los primeros en criminalizar, por todos los medios, a la resistencia palestina y a sus partidarios. Del mismo modo, debemos denunciar el hecho de que, a pesar de la condena de la CPI a Israel por su actual genocidio y crímenes de guerra, el apoyo y la ayuda a Israel no han disminuido por parte del imperialismo occidental.
Criminalización de la resistencia y defensa jurídica
El apoyo incondicional comienza con la lucha activa contra la criminalización del movimiento de resistencia. Esto se concreta mediante el compromiso con la defensa de todos los involucrados en la lucha por la justicia en Palestina, en todas partes, pero especialmente en los centros imperialistas, donde los derechos a la libertad de expresión y de reunión se restringen cada vez más y se están implementando nuevas leyes y regulaciones para criminalizar el creciente movimiento de solidaridad. Significa también oponerse a los llamamientos a condenar las acciones de la resistencia palestina y a la exigencia de que adopten tácticas no violentas frente a un Estado violento condenado por crímenes de guerra y genocidio por la ONU y el derecho internacional. Tales exigencias refuerzan viejos tópicos coloniales, orientalistas e islamófobos que retratan a los movimientos de resistencia contra la violencia colonial como «salvajes», «incivilizados» y «terroristas».
La labor de defensa contra la represión se lleva a cabo mejor mediante campañas de frente único para defender los derechos democráticos y recurriendo a las políticas probadas y desarrolladas por el movimiento revolucionario a lo largo del siglo pasado. Como argumentó James Cannon en Socialismo en juicio (1965), nos conviene utilizar «formulaciones defensivas», es decir, mostrar «que la burguesía toma la iniciativa de la violencia y no permite un cambio pacífico», porque, al recentrar el origen social y político de la violencia en el Estado capitalista y explicar el carácter político de la lucha, es posible construir el más amplio apoyo a nuestra lucha entre los trabajadores, educar a nuevas capas sobre la cuestión de Palestina, impulsándolas a unirse a nuestro movimiento y exponer la hipocresía de las democracias liberales. [2] Las formulaciones defensivas también ayudaron a preparar a los trabajadores para futuros enfrentamientos con el Estado: «Aconsejamos a los trabajadores que tengan esto en cuenta y se preparen para defenderse contra la violencia de la minoría reaccionaria y ultrapassada de la clase».[3] Es decir, nos ayudan a entrenar a nuestro movimiento en los métodos de autodefensa de la clase trabajadora, para ir más allá de iniciativas espontáneas e individuales y, en su lugar, implementar una preparación amplia, democrática y colectiva para medidas de autodefensa.
Este enfoque de las formulaciones defensivas es la clave para actuar en el marco de la democracia burguesa sin caer ni en el reformismo (creer que las leyes pueden hacer justicia) ni en el sectarismo (rechazar cualquier compromiso legal). Cuando defendemos a un activista encarcelado por gritar «del río al mar», no le pedimos permiso al juez para existir. Demostramos, a partir de los propios principios de la defensa, que la represión es selectiva, que las libertades están formalmente garantizadas, pero materialmente negadas a los palestinos y a quienes se solidarizan con ellos; y, al hacerlo, educamos a la clase trabajadora sobre el carácter clasista del Estado.
Debemos denunciar la falsa simetría
El contenido de nuestra propaganda defensiva parte de la denuncia de la falsa simetría entre las acciones del oprimido y del opresor y, lo que es peor, de la campaña que presenta al agredido como agresor. Estas narrativas son creadas por los gobiernos imperialistas y difundidas por los medios corporativos y por ciertas izquierdas liberales. La tarea de los marxistas es precisamente explicar que las acciones de octubre de 2023, que fueron fundamentalmente defensivas, aunque la resistencia palestina haya aparecido como la «iniciadora» táctica de la violencia armada. Esto se debe a que la violencia estructural del colonialismo del colonizador —el asedio, la expropiación de la tierra, los asesinatos cotidianos, la negación de los derechos básicos— ya constituía un estado de guerra permanente impuesto a los palestinos.
Incluso antes del 7 de octubre, Gaza vivía un estrangulamiento metódico: desde 2007, Israel controla el espacio aéreo, las aguas territoriales, los pasos fronterizos, el registro de la población, el acceso al agua potable, a los alimentos, a la electricidad y a la atención médica. Este bloqueo, denunciado por organizaciones de derechos humanos como un asedio colectivo y un castigo masivo, ya convertía a Gaza en la mayor prisión a cielo abierto del mundo.
Como recuerda León Trotsky en sus escritos sobre la Primera Guerra Mundial: «Una guerra defensiva es aquella que libra una nación oprimida contra una nación opresora. Toda guerra nacional, cuando se trata de autodefensa contra un enemigo extranjero, es justa desde el punto de vista del oprimido. Pero una guerra nunca es defensiva para la clase dominante; siempre es imperialista. La cuestión decisiva no es quién disparó primero, sino quién se beneficia del orden existente y quién lucha por romperlo».[4] Por lo tanto, negarse a reducir la resistencia a un acto abstracto de «violencia inicial» es comprender que la asimetría no reside solo en los medios militares, sino también en el propio derecho a existir.
La famosa escena de La batalla de Argel (1966), de Gillo Pontecorvo, captura con precisión quirúrgica la hipocresía moral que siempre acompaña a las guerras coloniales. Cuando un periodista le pregunta al líder revolucionario Ben M’Hidi si no es «cobarde» usar las canastas de las mujeres para esconder explosivos que matan a civiles, él responde: «¿Y no le parece aún más cobarde lanzar bombas de napalm sobre aldeas indefensas, donde hay mil veces más víctimas inocentes? Claro, si tuviéramos sus aviones, sería mucho más fácil para nosotros. Dénos sus bombarderos y podrá quedarse con nuestras cestas». Este intercambio pone al descubierto la falsa simetría que el discurso dominante intenta imponer: por un lado, la violencia «civilizada» del Estado, con sus ejércitos y arsenales de destrucción masiva; por el otro, la violencia «salvaje» o «terrorista» del colonizado, que utiliza los medios primitivos que tiene a su alcance —cestas, vendajes, hondas o cohetes artesanales—. La pregunta sobre la «legitimidad» de los métodos nunca se le hace a quien posee la tecnología de la muerte industrializada, solo a quien resiste con sobras y restos. Como deja claro Ben M’Hidi, el intercambio justo sería: el derecho a la autodefensa simétrica. Mientras eso no sea posible, exigir que el oprimido abandone sus «cestas» mientras el opresor conserva sus «bombarderos» no es pacifismo: es complicidad con la dominación.
Dar apoyo incondicional a los esfuerzos de liberación palestinos significa oponerse a cualquier exigencia que condicione o restrinja la solidaridad con los métodos de lucha de los oprimidos, especialmente cuando esos llamamientos no son más que la amplificación, dentro del movimiento, de la guerra ideológica que el opresor imperialista libra contra los oprimidos.
Defender el derecho a la autodeterminación significa defenderlo «por todos los medios disponibles» en los parlamentos y tribunales occidentales; significa, en la práctica, luchar contra la criminalización de la solidaridad. Significa presentar proyectos de ley que derroquen las leyes anti-BDS, impedir la adopción de la definición de la IHRA en universidades y organismos públicos y exigir el cumplimiento de las decisiones de la CIJ y la CPI —no porque el sistema jurídico internacional sea justo, sino porque exponer su selectividad (Israel juzgado e impune) es un arma de agitación.
Actuar en las brechas de la democracia burguesa: tácticas para la solidaridad
La pregunta práctica que surge de todo esto es: ¿qué hacer hoy, mientras las leyes represivas avanzan en los centros imperialistas? La respuesta tiene cuatro componentes interrelacionados.
1. Defensa jurídica ofensiva y educativa de nuestros derechos
No se trata solo de pagar fianzas o contratar abogados. Se trata de utilizar cada juicio como una tribuna pública para explicar por qué la solidaridad con Palestina no es un delito y de organizar un movimiento independiente de apoyo en las calles y en los lugares de trabajo. Para ello, la táctica de las «formulaciones defensivas» de Cannon, que consiste en convertir al acusado en acusador del Estado, ayuda a politizar y masificar las luchas. Cuando un activista es procesado por «apología del terrorismo» o por usar el lema «del río al mar», la defensa debe demostrar que el verdadero terrorismo de Estado es el de Israel —apoyado por Occidente con armas, financiamiento y cobertura diplomática. Cada absolución, cada reducción de pena, cada decisión favorable es una brecha en el muro de la represión y una lección para la clase trabajadora sobre cómo el sistema «legal» protege al opresor y castiga al oprimido.
2. Campañas amplias y unificadas por las libertades democráticas
La mejor defensa de la solidaridad con Palestina es la defensa de la libertad de expresión para todos. Por eso, es tácticamente correcto formar frentes amplios con liberales, sindicatos y organizaciones de derechos humanos en torno a demandas concretas: rechazar la definición de la IHRA (Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto) en universidades y organismos públicos; impedir la aprobación de leyes anti-BDS; anular las condenas de activistas; derrotar los proyectos de ley que equiparan el antisionismo con el antisemitismo. Estas campañas demuestran, en la práctica, que el enemigo común no es «el judío», sino el Estado racista de Israel y la censura que lo protege. Como se ha demostrado recientemente en Nueva York (revocación de la orden ejecutiva que adoptaba la IHRA) y en Nueva Jersey (derrota del proyecto A3558), es posible ganar batallas en el terreno de la democracia burguesa cuando se construyen amplias coaliciones.
3. Denuncia de la doble moral de la democracia burguesa
La democracia burguesa aplica la ley de manera selectiva.
Es necesario denunciar que el Estado no cumple sus propias leyes y que los gobiernos occidentales no tratan a Rusia e Israel con el mismo rigor: si hay sanciones a Rusia por la invasión de Ucrania, ¿por qué no hay sanciones a Israel por genocidio y ocupación? También es necesario exponer la necesidad de que los tribunales nacionales cumplan las decisiones de la CIJ y la CPI.
En el caso de Palestina, la situación es muy grave. Los verdaderos antisemitas poderosos rara vez son procesados, mientras que los antisionistas son criminalizados mediante acusaciones falsas. Michael Ferro (EE. UU.), expresidente de Tribune Publishing, fue grabado hablando de una «cábala judía» que controlaba Los Ángeles. No enfrentó ningún proceso penal. Jürgen Möllemann (Alemania), vicepresidente del Partido Democrático Libre, hizo campaña con declaraciones antisemitas explícitas; los fiscales desestimaron la denuncia en su contra. Elon Musk (EE. UU.) respaldó públicamente una teoría de la conspiración antisemita (según la cual las comunidades judías promueven el «odio contra los blancos»), recibió la condena de la Casa Blanca, vio cómo su plataforma X se inundaba de discurso de odio y amenazó con demandar a la Liga Antidifamación (ADL) por denunciar el aumento del antisemitismo — pero no ha sido objeto de ningún proceso penal.
Mientras tanto, activistas palestinos y sus aliados en Europa y América del Norte son acusados habitualmente de antisemitismo por expresar su solidaridad con Palestina, mientras que los verdaderos supremacistas blancos no sufren las mismas consecuencias. Estudiantes universitarios en EE. UU. y el Reino Unido han sido suspendidos o han perdido sus empleos por protestar contra el genocidio en Gaza. Académicos en Europa han sido despedidos por apoyar el boicot académico a Israel (BDS) o por criticar el sionismo, sin ninguna prueba de antisemitismo. Esta selectividad revela el carácter de clase de la justicia burguesa.
Conclusión
La defensa del derecho a la autodeterminación del pueblo palestino —por todos los medios, incluida la lucha armada— dentro de los marcos de la democracia burguesa es una tarea contradictoria, pero no imposible. Exige claridad teórica para no caer en el reformismo (creer que las leyes pueden hacer justicia) ni en el sectarismo (rechazar cualquier compromiso legal). Exige valor para utilizar las tribunas del orden establecido en su contra. Y exige organización para transformar cada victoria defensiva en un trampolín hacia la ofensiva de masas.
La mayor contribución que los solidarios en los centros imperialistas pueden dar a la resistencia palestina es doble: desmantelar las ventajas materiales de Israel (mediante el BDS, la presión sobre los sindicatos y la interrupción del flujo de armas) y desmantelar sus ventajas políticas (mediante la exposición de la verdad colonial del sionismo). La lucha por la libertad de expresión, por el derecho al boicot, por el rechazo de la IHRA y por la anulación de las condenas a activistas no es una lucha paralela a la solidaridad palestina —es parte constitutiva de ella—. Defender los derechos democráticos de los trabajadores y los oprimidos hoy es defender la posibilidad de organizar, mañana, la solidaridad material que puede, de hecho, cambiar la correlación de fuerzas.
Para ello, es necesario desarrollar formas de movilización de masas lideradas por la propia clase trabajadora —es decir, en la organización autónoma e independiente de la clase, mediante asambleas, huelgas políticas, ocupaciones, comités de solidaridad activa y acciones directas que no dependan de las instituciones burguesas (Estado, parlamentos, tribunales) ni de la burocracia sindical o partidaria tradicional. Solo la clase trabajadora, organizada por sí misma, puede imponer, de abajo hacia arriba, el fin de la selectividad hipócrita del derecho internacional y de la complicidad de los gobiernos occidentales.
[1] Resolución de la Asamblea General de la ONU sobre los derechos de los pueblos a la autodeterminación y a la lucha por todos los medios disponibles, 1990. https://www.un.org/unispal/document/auto-insert-184801/
[2] James Cannon, Socialism on Trial, 1965.
[3] James Cannon, Socialism on Trial, 1965.
[4] Trotsky, La guerra y la Internacional, 1914.
