Colombia: Carta abierta de la madre de Carolina Garzón Ardila al Presidente Petro

El 28 de abril de 2012, Carolina Garzón Ardila desapareció mientras estaba de vacaciones con sus compañeros de clase en Quito, Ecuador. Nacida en Colombia, Carolina era estudiante de la Universidad del Distrito de Bogotá, además de una comprometida activista política y miembro del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) de Colombia. Desde el primer momento, la investigación sobre la desaparición de Carolina se llevó a cabo de forma chapucera. Ante la falta de avances por parte de los investigadores, la familia, los amigos y los compañeros de Carolina en el PST se unieron para exigir una investigación seria y la intervención de las autoridades tanto de Ecuador como de Colombia para encontrar respuestas en el caso de Carolina.

Con cada nuevo gobierno, tanto en Ecuador como en Colombia, los seres queridos y compañeros de Carolina han redoblado sus esfuerzos para presionar a los gobiernos a fin de que investiguen seriamente y determinen que paso con Carolina. Esta carta (reproducida a continuación) de la madre de Carolina, quien ha encabezado la campaña, exige que el presidente de Colombia, Gustavo Petro, dé un paso al frente donde los gobiernos anteriores se han negado a hacerlo.

La elección de Petro como el primer presidente que se autodenomina de izquierda en la historia de Colombia despertó la esperanza entre los colombianos de que finalmente se abordara el delito de las desapariciones. Petro ha apoyado públicamente diversas iniciativas para localizar a las más de 100 000 personas desaparecidas en Colombia como parte de su plan de paz más amplio, destinado a poner fin a la guerra de medio siglo en el campo entre grupos guerrilleros de izquierda, paramilitares y escuadrones de la muerte de extrema derecha, y el Estado colombiano reaccionario, con el fin de lograr la verdad y la reconciliación. Sin embargo, a pesar de estas promesas, Petro y su administración aún no han reconocido ni actuado en el caso de Carolina.

La búsqueda de respuestas en el caso de Carolina no es un caso aislado. En toda América Latina, las desapariciones de activistas políticos, así como la violencia contra las mujeres, han sido un punto central de la lucha social durante décadas. La campaña por la justicia para Carolina forma parte de una lucha mucho más amplia para poner fin a la violencia, la impunidad y los encubrimientos que constituyen la norma tanto en las dictaduras como en las democracias de toda la región. — LOS EDITORES DE LA VOZ DE LOS TRABAJADORES

Por Alix Mery Ardila

Señor presidente Gustavo Petro, mi hija, Carolina Garzón, desapareció en Quito, Ecuador, el 28 de abril de 2012 mientras estaba de vacaciones con otros compañeros de la Universidad Distrital de Bogotá, donde estudiaba. Ella, de 22 años entonces, era activista estudiantil y militante del Partido Socialista de los Trabajadores.

En ese entonces, el presidente de Ecuador era Rafael Correa y el de Colombia, Juan Manuel Santos. Los dos en cada país nos atendieron: el presidente Correa directamente en su despacho de Quito y el presidente Santos a través de su canciller.

El gobierno de Correa aprobó una recompensa de 20.000 dólares para quien supiera del paradero de mi hija y hubo coordinación entre fiscalías de ambos países.

Después del cambio de presidentes, en Ecuador Lenín Moreno y en Colombia Iván Duque, no hubo ningún interés por parte de ellos en el caso de desaparición de mi hija. Desde hace 14 años, cada 28 de abril vamos a la Cancillería colombiana a intentar hablar con quien esté en el cargo para solicitar ayuda del gobierno colombiano para buscar coordinación con el gobierno de Ecuador.

Del presidente Iván Duque no esperamos nada; sabíamos que, como buen uribista, no le interesaban las víctimas de desapariciones, menos si eran activistas estudiantiles y militantes de una organización de izquierda. Pero de su gobierno, del que sí esperábamos al menos que nos atendiera, pasados más de tres años, no hemos recibido ningún apoyo y cuando vamos a la cancillería a buscar apoyo, se limitan a decirnos que la dejemos en correspondencia.

El senador y candidato presidencial Iván Cepeda, como integrante del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), estuvo también pendiente del caso de mi hija y organizaciones como el Colectivo José Alvear Restrepo y el senador Alirio Uribe.

Una vez más, tal vez como última oportunidad en su gobierno, mi familia y el PST esperamos que nos pueda escuchar, directamente o a través de su canciller. Los funcionarios que han estado al frente de la Cancillería no saben el dolor de tener un ser querido desaparecido; usted, que sí lo ha vivido con compañeros y compañeras del M-19, lo comprenderá.

Cordial saludo,

Alix Mery Ardila

Madre de Carolina Garzón

Bogotá, 28 de abril de 2026

 

Republicado del sitio de la LIT-CI

Deja un comentario