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Seminario web del 9 de abril: «Guerras contra el pueblo»: la represión y la resistencia en el país y en el extranjero

La PLATAFORMA DE IZQUIERDA UNIDA, una alianza de organizaciones socialistas revolucionarias, los invita a un seminario web el 9 de abril con un panel de activistas que abordará el terror y los ataques contra los inmigrantes y los derechos democráticos en el país, así como los crímenes imperialistas de EE. UU. en todo el mundo.
Esta charla presentará algunas de las experiencias más relevantes de los movimientos emergentes que se resisten a los ataques nacionales y globales del imperialismo estadounidense bajo la administración Trump, con perspectivas sobre cómo estas luchas pueden llegar a ser poderosas, unificadas y políticamente independientes. Desde la derrota del terror de ICE en Minneapolis hasta la oposición a las guerras de EE. UU. e Israel contra Palestina, Irán y el Líbano, y las amenazas de EE. UU. a Cuba y América Latina, vemos la necesidad crítica de unir las luchas con el propósito común de la liberación colectiva.
Los ponentes debatirán cómo las experiencias concretas de la organización del Primero de Mayo pueden conectar la resistencia nacional al autoritarismo de MAGA con la oposición a las guerras de EE. UU. y al imperialismo en su conjunto. Los ponentes ofrecerán breves respuestas iniciales a preguntas estratégicas específicas, seguidas de un debate abierto. ¡ÚNETE A NOSOTROS!
Jueves, 9 de abril, 20:00 h (hora del Este); 17:00 h (hora del Pacífico)
PONENTES:
• Kip Hedges – conductor de autobús escolar y activista sindical desde hace mucho tiempo en Minneapolis
• Avery Wear – Tempest, Socialistas de San Diego, LSAN
• Omid Rezaian – Organización Internacional del Marxismo Humanista
• Dan Piper – La Voz de los Trabajadores, Coalición de Libertades Civiles de Connecticut
• Meg C – Speak Out Socialists
• Ashley Smith – Colectivo Tempest de Vermont
MODERADORA: Blanca Missé, La Voz de los Trabajadores
INFORMACIÓN SOBRE LA INSCRIPCIÓN:
https://us02web.zoom.us/webinar/register/WN_R702vOe8QluM7Mha7LVF5g
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El periódico «La Voz de los Trabajadores»: Edición de marzo-abril

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán es una escalada importante en el Medio Oriente que tiene implicaciones peligrosas para los trabajadores de todo el mundo. La brutalidad del asalto imperialista a nivel internacional va junto con el ataque a las libertades civiles por parte del régimen de Trump dentro de Estados Unidos. Esto incluye las operaciones continuas del ICE y la Patrulla Fronteriza, las amenazas a las elecciones de mitad de período de 2026, los retrocesos ambientales que afectan profundamente a la comunidad negra y la brutalidad policial sin control.
Nuestro editorial en este número nos advierte: «Existe un gran peligro de subestimar la determinación de la élite empresarial estadounidense de llevar adelante esta iniciativa. No podemos confiar en que las sentencias judiciales o las próximas elecciones nos salven. Debemos organizarnos ahora, no solo para realizar manifestaciones masivas y crear redes comunitarias contra la violencia del ICE, sino para encontrar el camino hacia la construcción de un nuevo partido de la clase trabajadora a través del cual podamos organizar nuestra defensa política en todos los planos y todos los días».
En este número también tenemos artículos sobre los archivos de Epstein y la clase dominante, la huelga de maestros de San Francisco y una reseña del nuevo álbum de U2.
La edición de marzo-abril de 2026 de nuestro periódico está disponible en formato impreso y en línea como PDF y contiene articulos en ingles y español. ¡Lee hoy mismo el último número de nuestro periódico con una descarga gratuita en PDF! Como siempre, agradecemos cualquier donación que ayude a sufragar los gastos de impresión.
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Las manifestaciones de «Sin Reyes» llevaron a millones de manifestantes a las calles

Por MICHAEL SCHREIBER
28 de marzo en el Centro Cívico de San Francisco. (Jeanne Marie Hallacy / Mission Local)
La movilización de «Sin Reyes» del 28 de marzo fue un poderoso grito de protesta contra las fuerzas de la guerra y la reacción. Fue la mayor concentración de protestas callejeras en un solo día de la historia de Estados Unidos. La avalancha masiva de gente se vio impulsada por la oposición generalizada a la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán, así como por la resistencia a las redadas contra inmigrantes del ICE mostrada por la población de Minneapolis durante el invierno.
Los acontecimientos del 28 de marzo pusieron de manifiesto que millones de personas están dispuestas a pasar a la acción contra las políticas autoritarias y criminalmente destructivas de la administración Trump.
Al mismo tiempo, el movimiento Sin Reyes / Sin Tiranos organizó manifestaciones en al menos otros 15 países. Los manifestantes salieron a la calle no solo para resistir la expansión en sus propios países de los movimientos de extrema derecha y los políticos autoritarios —que son los aliados del movimiento MAGA en Estados Unidos—, sino también para protestar contra la guerra de Trump contra Irán. Unas 500 000 personas se manifestaron contra el racismo y la extrema derecha en Londres; los manifestantes también se reunieron en Roma, París, Madrid, Ciudad de México, Ámsterdam, Sídney, Tokio, Berlín, Toronto y otras grandes ciudades.
En Estados Unidos, la magnitud y la extensión geográfica de las protestas fueron notables. Más de 8 millones de personas se manifestaron y se reunieron en más de 3300 ciudades, suburbios y pueblos pequeños de todos los estados. Los organizadores de Sin Reyes informaron de que dos tercios de los participantes que firmaron sus listas vivían en pueblos pequeños o zonas rurales, lo que supone un aumento del 40 % en este grupo demográfico con respecto a las últimas marchas de Sin Reyes celebradas en octubre.
Leah Greenberg, fundadora de Indivisible, el principal grupo de la coalición Sin Reyes, comentó esta estadística en una entrevista con la presentadora de «Democracy Now», Amy Goodman: «Bueno, lo que estamos observando con esta marcha —y todos nuestros datos apuntan a lo mismo cuando analizamos quién está organizando nuevos grupos de Indivisible o nuevos colectivos activistas en todo el país— es que la resistencia a Trump y al movimiento MAGA está llegando más lejos, más profundamente y de forma más significativa a las zonas republicanas y rurales que nunca antes, ni durante el primer mandato de Trump ni en ningún otro momento».
Esta fue la cuarta movilización masiva a nivel nacional desde que Trump asumió su segundo mandato. Cada manifestación ha sido sucesivamente más numerosa que las anteriores. Unos 3 millones de personas participaron en la protesta «Hands Off» en abril de 2025; a esta le siguieron las manifestaciones «Sin Reyes» en junio de 2025 (5 millones) y octubre de 2025 (7 millones), superadas una vez más por los más de 8 millones de personas del pasado sábado.
Indivisible, la principal coordinadora nacional de las manifestaciones «Sin Reyes», propuso «No al ICE, no a las guerras, no a los reyes» como lemas del día, y cada uno de esos temas ocupaba un lugar destacado en las pancartas dibujadas a mano que la gente llevó a las marchas. Indivisible se formó en 2016 a partir de personas que habían estado vinculadas a la campaña de Bernie Sanders y al llamado ala «progresista» del Partido Demócrata; desde entonces, ha crecido hasta abarcar miles de afiliados locales. Otras fuerzas importantes de la Alianza Sin Reyes incluyen a 50501, MoveOn, la ACLU, Public Citizen y docenas de otras organizaciones, entre ellas algunos sindicatos nacionales. A nivel nacional, unos 500 grupos patrocinaron y organizaron acciones.
Multitudes enormes en las grandes ciudades
La participación en las principales ciudades fue inmensa. Según los organizadores, unas 200 000 personas se unieron al acto principal en St. Paul, Minnesota, a pesar del frío intenso y el viento cortante. Fue el mayor acto de la historia de Minnesota, anunció el cofundador de Indivisible, Ezra Levin. La manifestación tuvo lugar frente al Capitolio del Estado de Minnesota en solidaridad con las numerosas personas del estado que se movilizaron contra el ICE hace varios meses.
La presentadora de la manifestación, la comediante Liz Winstead, cocreadora de «The Daily Show» y fundadora de Abortion Access Front, declaró: «Han expulsado de este estado al malvado en estado puro. … Han expulsado al pequeño fascista Greg Bovino. Han expulsado a esa malvada Kristi Noem. Es tan malvada que empiezo a pensar que su perro se quitó la vida».
Bruce Springsteen tocó su canción «Streets of Minneapolis», inspirada en los asesinatos de Renée Good y Alex Pretti a manos de agentes federales de inmigración en enero. «El ejército privado del rey Trump, del DHS, con las armas ceñidas a sus abrigos, vino a Minneapolis para hacer cumplir la ley —o eso cuentan—», cantó. En sus palabras introductorias, Springsteen lamentó las muertes de Good y Pretti, pero afirmó que la continua resistencia de la gente contra el ICE ha dado esperanza al resto del país. Concluyó diciendo: «Esta pesadilla reaccionaria y estas invasiones de las ciudades estadounidenses no se mantendrán».
Joan Baez y Maggie Rogers cantaron «The Times They Are A-Changin’» de Bob Dylan. Baez contó a la multitud que la cantó por primera vez en la Marcha sobre Washington de 1963 junto a Martin Luther King Jr. «Es un honor para mí estar hoy aquí, en resistencia con todos ustedes, en esta ciudad, en este día y en este momento», dijo Baez. «Gracias, Minneapolis».
Se celebraron grandes marchas en los cinco distritos de la ciudad de Nueva York; la principal, en Manhattan, se extendió a lo largo de más de una milla por la 7ª Avenida y a través de Times Square. Los organizadores afirmaron que 350 000 personas participaron en la marcha de Manhattan. Alrededor de 180 000 personas llenaron el Boston Common, según estimaciones tanto de la policía como de los organizadores de la concentración. Un recuento inicial de Indivisible situó la multitud en Seattle entre 90 000 y 100 000 personas, y se esperaba que los participantes en Los Ángeles superaran los 100 000. La policía afirmó que 40 000 personas se manifestaron en San Diego.
Decenas de miles de personas se manifestaron en Washington D. C., cruzando el puente desde el Cementerio de Arlington —donde Trump quiere construir un imponente arco de la victoria—, pasando por el Monumento a Lincoln y llegando hasta el National Mall. En las pancartas se leía: «¡Deja la corona, payaso!» y «¡El cambio de régimen empieza en casa!».
Diversas estimaciones sitúan el número de manifestantes en Filadelfia entre 40 000 y 80 000. El total parecía menor que en las movilizaciones «Sin Reyes» del año pasado; esto se debió quizás en parte al hecho de que esta vez se celebraron marchas adicionales en ciudades y pueblos de los suburbios, así como al clima inusualmente frío. Este autor habló con una mujer en la marcha de Filadelfia que me contó que su hijo, un soldado del Ejército, había sido enviado a Bahréin. Estaba claramente aterrorizada ante la posibilidad de que se llevaran a cabo las amenazas de Trump de desplegar tropas estadounidenses en una invasión del territorio iraní y de que su hijo pudiera ser movilizado pronto para participar en la acción.
Se celebraron varias manifestaciones multitudinarias en el Área de la Bahía, entre ellas una de 20 000 personas en Oakland y otra en la que se calcula que participaron entre 60 000 y 100 000 personas en San Francisco. Los miembros de La Voz de los Trabajadores en San José informan de que unas 10 000 personas participaron en la protesta de esa ciudad: «Hablamos con muchos de ellos; cuando les preguntamos qué les había llevado a salir a la calle, la respuesta fue “¡todo!” Hablamos del coste de la guerra y de cómo ese dinero podría destinarse a cosas como la sanidad y la educación».
La mayoría de las fuentes afirman que unas 200 000 personas se manifestaron en Chicago; la marcha se extendía a lo largo de más de una milla. Según un reportero de La Voz de los Trabajadores en Chicago, la multitud parecía más reducida que la del pasado octubre, que tuvo lugar poco después de que la Guardia Nacional ocupara la ciudad. Por otro lado, nuestro reportero escribió: «Había pancartas políticamente más incisivas» que en octubre, con una multitud más joven; «los cánticos parecían centrarse en gran medida en la abolición del ICE y en contra de la guerra con Irán».
En todo el país, muchos manifestantes alzaron la voz en defensa de los derechos de los inmigrantes. En las marchas se escucharon con frecuencia cánticos como «¡Fuera la migra ya!» y el más soez «Chinga la migra». La necesidad de proteger las libertades civiles y la democracia —como el derecho al voto— fue otro tema común que se reflejó en pancartas, consignas y entrevistas.
Muchas pancartas abordaban los problemas económicos a los que se enfrenta la clase trabajadora. Incluso antes de la guerra contra Irán, la gente se veía cada vez más acosada por el aumento de los precios de los alimentos y otros productos de primera necesidad, un mercado laboral en contracción y los grandes recortes en el gasto público en prestaciones sociales. Las pancartas recordaban a la gente: «¡La gasolina cuesta más de 4 dólares!». Otro eslogan en las manifestaciones fue «¡Dinero para la salud, no para la guerra!». En Atlanta, donde un grupo de líderes sindicales encabezó a los miles de personas que marcharon hacia el Capitolio de Georgia, los manifestantes exigieron un salario mínimo de 25 dólares la hora.
Trump fue a menudo el blanco directo de los eslóganes que la gente llevaba en sus pancartas. Esto reflejaba la caída en picado de los índices de popularidad de Trump como presidente. Una encuesta de Reuters/Ipsos realizada del 20 al 23 de marzo le otorgaba un 36 % de valoración favorable por su desempeño en el cargo, frente a un 62 % de valoración desfavorable. La media diaria de las encuestas de The New York Times mostraba un 40 % de aprobación y un 56 % de desaprobación a fecha de 27 de marzo.
Muchos criticaron duramente la corrupción, el narcisismo, el belicismo, las mentiras, las agresiones sexuales y la asociación con pedófilos (es decir, con Epstein), las acciones contra las personas transgénero y el racismo de Trump. Una pancarta en St. Paul tenía un pequeño bigote cuadrado garabateado sobre el rostro de Trump y proclamaba: «¡Heil Trump!». Otra en Indianápolis exigía: «Quizás la próxima vez, no dejen que un pederasta inicie la IV Guerra Mundial». Una mujer en Atlanta sostenía un cartel que señalaba: «Un delincuente casado con una inmigrante nos dice que el problema son los inmigrantes y los delincuentes». Otros afirmaban: «¡Hagamos que Estados Unidos vuelva a ser amable!» y «¡Hagamos que la guillotina vuelva a ser grande!». «¡No al falso rey!», decía uno. Varios carteles se limitaban a decir: «¡Vergüenza!».
El Partido Demócrata
Los políticos del Partido Demócrata aparecieron con frecuencia como oradores en las acciones de Sin Reyes. La manifestación insignia en St. Paul, por ejemplo, contó con al menos seis demócratas electos —entre ellos el gobernador Tim Walz, la vicegobernadora Peggy Flanagan y la representante Ilhan Omar— además del senador Bernie Sanders, que es un «independiente» que apoya y forma parte del grupo parlamentario de los demócratas. La prominencia de los demócratas en las manifestaciones no es casual. Los principales patrocinadores organizativos de la movilización «Sin Reyes» están centrando ahora su atención en las elecciones de mitad de mandato; esperan trabajar para los candidatos del Partido Demócrata con el fin de «recuperar» ambas cámaras del Congreso.
Indivisible, por su parte, anima a sus secciones a respaldar y trabajar por candidatos «que compartan sus valores» en las elecciones, y publica una guía para ayudar a la gente a saber cómo hacerlo. Por supuesto, estos candidatos son generalmente demócratas, ya que las restricciones antidemocráticas permiten que pocos candidatos, aparte de los nominados por los dos grandes partidos, puedan presentarse a las elecciones. Además, por lo general solo los candidatos que cuentan con grandes cantidades de dinero a sus espaldas pueden ganar las elecciones, lo que hace que la abrumadora mayoría de los políticos —demócratas o republicanos— estén en deuda con los acaudalados donantes capitalistas.
Pero apoyar a políticos demócratas o de otros grandes partidos limita hasta dónde puede llegar una lucha con sus reivindicaciones y estrategias. El Partido Demócrata, que al igual que los republicanos representa los intereses de la clase capitalista estadounidense, se opondrá a cualquier reivindicación que perturbe el funcionamiento habitual del capitalismo estadounidense. Por ejemplo, la mayoría de los demócratas del Congreso votaron a favor del presupuesto de guerra de casi un billón de dólares y han aprobado regularmente medidas para deportar y «cerrar la frontera» a los inmigrantes. Han rechazado las demandas de abolir el ICE, limitándose a pedir reformas menores como cámaras corporales, citaciones judiciales y la retirada de las máscaras. Los demócratas solo cederán ante demandas importantes y fundamentales cuando el poder de un movimiento de masas o una clase trabajadora movilizada les obligue a hacer concesiones.
El papel de los sindicatos
La AFL-CIO y la Asociación Nacional de Educación, el Sindicato de Empleados de Servicios (SEIU), la Federación Americana de Profesores y la AFSCME (trabajadores del gobierno) —todos ellos respaldaron activamente el «Sin Reyes», al igual que Unite HERE, UE (trabajadores de la electricidad, la radio y la maquinaria), los trabajadores postales, los Trabajadores de la Comunicación de América y varios consejos sindicales municipales y estatales y secciones locales de sindicatos.
En enero, en pleno apogeo de las redadas y la violencia de ICE en Minnesota, la presidenta de la Asociación Nacional de Educación, Becky Pringle, declaró: «Los educadores sabemos que ICE no tiene cabida en nuestras escuelas: su presencia genera miedo y trauma entre los estudiantes y las comunidades. Como educadores, tenemos el deber moral y profesional de proteger a todos los estudiantes, independientemente de dónde hayan nacido. Por eso, la Asociación Nacional de Educación, con tres millones de miembros, se ha asociado con la Coalición Sin Reyes, uniéndose a padres, vecinos y líderes religiosos para movilizarse contra la brutalidad que estamos presenciando en Minneapolis y en todo el país».
Al mismo tiempo, la presidenta de la AFL-CIO, Liz Shuler, emitió un comunicado en apoyo al movimiento Sin Reyes y criticando duramente la «agenda antiobrera» de Trump. Señaló: «La administración Trump ha cometido el mayor acto de represión sindical de la historia, ha atacado los buenos empleos en todo el país, ha lanzado un brutal asalto contra los inmigrantes, ha privado de asistencia sanitaria a millones de personas, ha puesto en peligro los servicios esenciales de los que dependen las familias trabajadoras y ha amenazado nuestras libertades fundamentales».
El mes pasado, Schuler volvió a publicar su comunicado, que concluía: «¡El movimiento sindical está pasando a la acción, alzando la voz y contraatacando! Los miembros de los sindicatos de todo el país saldrán a las calles el sábado 28 de marzo, con motivo del Día Sin Reyes, para afirmar con rotundidad que nuestro Gobierno no responde ante un rey, sino ante los trabajadores».
Sin embargo, a pesar de los respaldos y los rotundos testimonios de altos cargos sindicales, solo unos pocos sindicatos se esforzaron por organizar a sus miembros para que participaran en las marchas de Sin Reyes. La AFSCME promocionó Sin Reyes en su sitio web e incluyó un folleto descargable en el que se anunciaban los actos del 28 de marzo, pero la mayoría de los sindicatos ni siquiera hicieron eso. Y los principales sindicatos industriales, como el de los trabajadores del acero, el de los trabajadores del automóvil, el de los trabajadores del transporte y el de los camioneros, parecen haber ignorado en general Sin Reyes, al menos a nivel nacional.
En la mayoría de las ciudades, los grupos de trabajadores que marchaban en contingentes organizados detrás de las pancartas de sus sindicatos eran escasos o inexistentes. Por esa razón, el poder de la clase trabajadora organizada, que podría aportar una fuerza real al movimiento contra las políticas reaccionarias de la administración Trump, sigue sin manifestarse.
Preparándose para un fuerte 1 mayo
Los grupos de la coalición Sin Reyes instan a la gente a movilizarse ahora para May Day Strong (1 de mayo fuerte), un evento nacional de «acción colectiva» (véase maydaystrong.org). La acción del 1 de mayo se está organizando en torno a tres compromisos: «Ni trabajo, ni colegio, ni compras».
Además de Indivisible, varios sindicatos importantes, entre ellos la AFT, la AAUP, la NEA, Starbucks Workers United y la UE, afirman que se están movilizando. Según Payday Report, «decenas de grupos sindicales locales, entre ellos la AFL-CIO de Carolina del Norte, el Consejo Laboral de Milwaukee y la UFCW 3000, se han sumado para apoyar las acciones del Primero de Mayo».
El Sindicato de Docentes de Chicago (CTU) está presionando para que el alcalde y la Junta de Educación declaren el 1 de mayo como «Día de Acción Cívica». El vicepresidente del CTU, Jackson Potter, declaró en un comunicado: «Si seguimos queriendo tener democracia en las elecciones de mitad de mandato de este noviembre, escuelas públicas que ofrezcan a nuestros alumnos una educación de calidad y sindicatos que defiendan los derechos de los trabajadores, entonces depende de todos los habitantes de Chicago defender aquello en lo que creemos y demostrar al multimillonario autoritario de Washington que, cuando él incumpla todas las normas, no seguiremos actuando como si nada».
May Day Strong se inspira en la acción del 23 de enero de los residentes de Minnesota, que se ausentaron del trabajo y de la escuela en protesta contra el ICE. El evento contó con el apoyo de los principales sindicatos y federaciones sindicales de todo el estado. Entre 75 000 y 100 000 personas marcharon por Minneapolis ese día. La próxima acción también recuerda el paro laboral de los inmigrantes del 1 de mayo de 2006, en el que participaron millones de trabajadores de todo el país.
En su intervención el 31 de marzo en una sesión de seguimiento en línea de Sin Reyes, Neidi Domínguez, directora ejecutiva de Organized Power in Numbers, afirmó que el año pasado se programaron más de 1300 acciones para el Primero de Mayo. Este año, dijo, será aún mayor. Las actividades pondrán énfasis en lemas como «Amplíen la democracia, no el poder corporativo», así como «¡No al ICE!», «¡No a la guerra!». «¡Que paguen impuestos los ricos!», «¡No toquen nuestro voto!»
El líder de Indivisible, Ezra Levin, se dirigió a la concentración del 28 de marzo en St. Paul con un mensaje similar: «La próxima gran acción nacional de este movimiento no va a ser solo otra protesta. Es una escalada táctica. Es una demostración de fuerza económica inspirada en el propio Día de la Verdad y la Acción de Minnesota [del 23 de enero]. Todos lo vimos: miles de profesores y enfermeros, líderes comunitarios y religiosos, acudiendo a temperaturas bajo cero y demostrando que no iban a tolerar que todo siguiera como de costumbre mientras una brigada de matones de la policía secreta asesinaba a estadounidenses en las calles. Tenemos que hacer eso a nivel nacional, amigos. Tenemos que hacerlo en todo el país.
«Así que el 1 de mayo, el Día del Trabajo, en todo el país, diremos: “¡No a la normalidad! ¡Ni trabajo, ni colegio, ni compras!” Vamos a salir a la calle y decir: “¡Ponemos a los trabajadores por encima de los multimillonarios y los reyes!”»
La necesidad de construir coaliciones democráticas
Tras la última movilización de Sin Reyes en octubre, escribimos: «Los organizadores parecen estar dando un paso adelante al buscar formar alianzas con organizaciones activistas de base locales en todo el país. Sin embargo, las verdaderas coaliciones se construyen cuando las personas sienten que tienen una voz real en la toma de decisiones y cuando el curso de acción se acuerda democráticamente.
«Además, los líderes de las coaliciones deben ser representativos de los participantes y rendirles cuentas. Lamentablemente, en este momento, el liderazgo nacional de la Alianza Sin Reyes sigue pareciendo bastante opaco (nadie los ha elegido), y sus decisiones sobre qué, cuándo y cómo llevar a cabo las actividades parecen tomarse de arriba abajo».
Hoy en día, la proliferación de secciones de Indivisible, 50501 y otros grupos es una señal de que la planificación y la organización democráticas siguen teniendo lugar a nivel local en todo el país. Sin embargo, estas secciones son más visibles en comunidades más pequeñas y se dedican principalmente a planificar actividades locales relativamente modestas. A todas luces, las marchas y concentraciones de mayor envergadura en los principales centros metropolitanos siguen planificándose de manera predeterminada y de arriba abajo.
A la hora de preparar el May Day Strong y las marchas, mítines y huelgas posteriores, los activistas deben darse cuenta de que el valor de las movilizaciones masivas se genera, en parte, durante la fase de planificación. Ese es el periodo de construcción de coaliciones, en el que se pueden forjar alianzas entre activistas y organizaciones, y en el que los participantes tienen la oportunidad de debatir y determinar democráticamente cuestiones clave, como los objetivos y las reivindicaciones del movimiento. Estas coaliciones deben aspirar a incluir una amplia gama de grupos, sindicatos y comunidades, al tiempo que organizan reuniones y asambleas que garanticen la capacidad de todos los participantes para tener voz y voto.
¡Todos a la calle el Primero de Mayo! ¡A las calles!
Foto superior: 28 de marzo en Chicago. (Kamil Krzaczynski / AFP / Getty Images)
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¡Libertad para Guillermo Reyes!

Por Valentina Salgado y Maurice M.
La detención de Guillermo es un ataque directo contra los inmigrantes y contra toda la clase trabajadora de este país. Su arresto es parte de una ofensiva estatal que combina represión migratoria, criminalización de la protesta y un aparato de detención que sirve claramente a los intereses de las clases dominantes. El caso de Guillermo ilustra el funcionamiento del Estado capitalista: un conjunto de instituciones (policía, cortes, legislaturas, ejecutivos nacionales y locales, cárceles, ICE) diseñadas para controlar, dividir y disciplinar a la clase trabajadora, especialmente a los sectores inmigrantes.
Guillermo nació en México y llegó a Estados Unidos a los seis años. Vivió su vida adulta en el Area de la Bahía de San Francisco, California, donde se convirtió en tatuador, trabajador, artista y organizador comunitario profundamente comprometido con la defensa de los inmigrantes. Esa trayectoria explica por qué el Estado lo persigue: porque ha demostrado que los inmigrantes no sólo tienen derecho a vivir aquí, sino que pueden organizarse, luchar, y desafiar la estructura misma de la represión migratoria.
Desde joven, Guillermo enfrentó un sistema penal que lo dejó marcado para el gobierno. A los 16 años fue condenado como adulto por intento de homicidio y cumplió diez años de prisión. Tras completar su condena, en lugar de recuperar su vida en libertad, el Estado lo transfirió directamente a custodia del ICE. Este doble castigo impuesto a los inmigrantes tras salir de prisión es una muestra clara de cómo opera este aparato estatal: no se trata de justicia, sino de exclusión y opresión. Pero es fundamental afirmar que el antecedente penal de Guillermo no elimina en absoluto ningún derecho. Frente a los esfuerzos de Trump de tachar a los inmigrantes de criminales, como anteriormente también hicieron los Demócratas, debe quedar claro que ningún delito o crimen justifica ni deportación, ni la constante persecución y vigilancia, ni el encarcelamiento migratorio. Los inmigrantes, independientemente de su pasado, poseen derechos fundamentales de todo habitante del país, incluido el debido proceso legal, el derecho a no ser detenidos arbitrariamente, a organizarse políticamente. La Voz de los Trabajadores defiende todos estos derechos y va más allá, organizando a todos los trabajadores a para conquistar el derecho pleno e incondicional a la ciudadanía para todos los inmigrantes.
En 2022, Guillermo estuvo detenido en el centro de detención migratorio de Golden State Annex, en California, que al igual que el resto de los 90% de los centros de detención migratorios es administrado por corporaciones que lucran con el sufrimiento, el GEO Group en este caso. Allí organizó a sus compañeros en una huelga de hambre y un paro laboral y participó en una demanda colectiva contra ICE y dicha corporación por condiciones abusivas y represalias. Con ello, Guillermo demostró que la organización y lucha colectiva puede surgir hasta en las condiciones más adversas. Esto lo convirtió en un referente en la lucha por los derechos de los inmigrantes, y también en un blanco del aparato represivo.
Tras quedar finalmente en libertad en 2023, Guillermo dijo que «dio un giro a [su] vida» con respecto a su adolescencia. Sin embargo, esto no puso fin a la persecución, y Guillermo siguió despertando la ira de ICE por seguir participando en protestas, acompañando a otros detenidos y denunciando públicamente al represivo y excluyente sistema migratorio. En 2025, enfrentó un cargo menor de vandalismo relacionado con un episodio de salud mental. ICE intentó usar ese incidente para encarcelarlo nuevamente. Un juez federal emitió una orden que impidió esa captura arbitraria. Luego, un tribunal emitió una medida cautelar preliminar que prohibió a ICE detenerlo sin revisión judicial. Más adelante ese mismo mes, Guillermo fue detenido de nuevo y acusado por la policía de Alameda de intento de robo de vehículos. Guillermo ha afirmado que la detención se produjo tras un episodio de salud mental provocado por el estrés de los trámites de deportación. La comunidad de San José ha seguido mostrándo su solidaridad con él, apoyándolo en las audiencias de inmigración hasta finales de enero de 2026.
Pero desoyendo estas órdenes, el 14 de febrero de 2026, la migra finalmente lo capturó fuera de su hogar en San José, California. Lo trasladaron al Centro de Detención de California City, donde cientos de inmigrantes esperan deportación en condiciones degradantes. Esta detención es parte del despliegue del ICE como policía política, reforzado por el gobierno actual con presupuestos astronómicos, docenas de centros privados de detención nuevos y un modelo de represión que busca impedir cualquier forma de organización entre inmigrantes y trabajadores.
La persecución de Guillermo demuestra el carácter político de las detenciones migratorias. Castigan la organización, el desafío, la solidaridad. No es casual que quienes lideran huelgas, protestas o denuncias, como Guillermo, sean los primeros en ser objetivo de la represión. El Estado busca sembrar miedo, desalentar la resistencia y aislar a los luchadores.
Pero nuestra respuesta no puede ser el miedo. La experiencia reciente de la clase trabajadora demuestra que donde hay organización, hay fuerza. En Minneapolis, en enero, más de 50.000 personas protestaron y expulsaron a 700 agentes del ICE. La reciente huelga masiva y militante en las empacadoras de carne de Greeley, Colorado demuestra el poder de la acción conjunta de los trabajadores más allá de las diferencias nacionales: allí, 3000 trabajadores inmigrantes lograron lanzar una acción conjunta contra su patronal a pesar de hablar más de 57 idiomas diferentes. Estas acciones masivas son capaces no sólo de frenar un operativo represivo, sino que demuestran que la clase trabajadora tiene el potencial de desarticular las herramientas del Estado y de conquistar derechos de todo tipo cuando actúa unida.
La lucha por la liberación inmediata e incondicional de Guillermo es parte de una batalla más amplia por los derechos de la clase trabajadora en su conjunto. La defensa de todos los inmigrantes perseguidos, la conquista del derecho pleno e incondicional a la ciudadanía, y la construcción de un movimiento obrero plurinacional independiente de los partidos capitalistas. Ni Demócratas ni Republicanos son aliados de esta lucha. Ambos han construido y financiado el aparato represivo que hoy detiene, deporta y encierra.
Nuestra tarea es clara. Debemos unificar sindicatos, organizaciones comunitarias y movimientos populares, independiente de los Republicanos y los Democratas, en una campaña nacional capaz de enfrentar al Estado y conquistar la libertad de Guillermo y de todos los presos migratorios y políticos del régimen.
¡Libertad inmediata e incondicional para Guillermo Medina Reyes!
¡Derecho pleno y universal a la ciudadanía para todos los inmigrantes!
¡Fin al aparato represivo del ICE!
¡Organización obrera hasta derrotar la persecución y explotación migratoria, laboral y política!
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28 de marzo en Londres: la mayor manifestación británica de la historia contra la extrema derecha

Por MARTIN RALPH
Medio millón de personas se manifestaron en Londres el 28 de marzo contra la extrema derecha y por muchos otros motivos. La marcha fue organizada por Together Alliance, una coalición formada en 2020 para luchar contra el racismo y la extrema derecha, que reunió a más de 80 organizaciones, desde sindicatos hasta grupos comunitarios, pasando por organizaciones antirracistas y activistas medioambientales.
La mayoría de los participantes marcharon en sus bloques. Muchos sindicatos hicieron campaña para convertir la marcha en un escudo contra la extrema derecha y los fascistas para proteger a las comunidades migrantes e inmigrantes que serían sus blancos principales, que incluso amenazaron con atacar a los sindicatos y tener la oportunidad de ganar muchas elecciones locales en mayo.
Muchas personas marcharon por Palestina contra el genocidio, contra la guerra contra Irán y el Líbano, contra Trump y la privatización del NHS y su enorme deuda transferida a los pacientes, y contra la austeridad. Muchos afirmaron que marchaban por un futuro sin guerra ni opresión y expresaron su horror ante la catástrofe climática que han creado el capitalismo y el imperialismo. En la marcha había muchos palestinos e iraníes junto a todas aquellas personas que están perdiendo prestaciones, como las personas con discapacidad y muchas otras.
La extrema derecha y los fascistas se han presentado como defensores de las mujeres, pero en las semanas previas al 28 de marzo se celebraron numerosas reuniones masivas para defender a las mujeres frente a los fascistas y el sexismo; estos sentimientos se expresaron con fuerza durante el Ramadán en los eventos del Iftar.
No debemos olvidar otro aspecto: el papel de la juventud. Resultó difícil estimar el número, ya que muchos jóvenes que participaban en la marcha habían insistido por primera vez a sus padres para que los llevaran. Estos formaban parte de la movilización de numerosos movimientos sociales, incluidos los movimientos juveniles, negros y LGBTQ+, junto con organizaciones de trabajadores precarios y comunidades pobres. La comunidad artística también movilizó a cantantes, compositores, dramaturgos, actores y muchos otros.
Fue la marcha más grande y diversa desde las marchas contra la guerra de Irak a principios de la década de 2000, y la mayor marcha jamás celebrada en el Reino Unido contra la extrema derecha. Como dijo la «Together Alliance»: « Nuestros miembros representan a más de 15 millones de personas. Somos profesores, bomberos, cuidadores, personal de limpieza, comadronas, ingenieros y mucho más».
Quizás todos los partidos políticos de izquierdas apoyaron la manifestación. Your Party y el Partido Verde formaron parte de ella y podrían resurgir si la dirección principal deja de intentar controlar desde arriba.
La policía cuestionó las cifras de la marcha, afirmando que había 50 000 personas, ¡pero que no podían estar seguros! Con los helicópteros, los drones y la inteligencia artificial, por supuesto, lo sabían, pero simplemente decidieron no revelarnos sus secretos. Esta marcha superó en número a cualquier otra organizada por la extrema derecha, como el acto de Tommy Robinson, que reunió a 110 000 personas el pasado septiembre y fue la mayor manifestación de extrema derecha de la historia.
Ahora se plantean muchas preguntas sobre cómo continuar esta gran manifestación como un frente único democrático para derrotar a la extrema derecha y al capitalismo. Para ello, los sindicatos deben buscar alianzas profundas con otras fuerzas de la manifestación y ayudar a las comunidades a defenderse y a derrotar cualquier intento de ataque de la extrema derecha. Esto implica organizar cursos de formación en autodefensa. Y lo que es más importante, significa seguir construyendo acciones de masas y organizándolas ampliamente en reuniones sindicales locales y en asambleas de barrio o de ciudad, y ofrecer una alternativa política concreta a los partidos del Gobierno.
La campaña para las elecciones locales de mayo está en marcha, y el Partido Reformista de Farage espera obtener buenos resultados. Si salen elegidos, intentarán recortar los servicios para los inmigrantes, presionarán para que se expulse a todos los inmigrantes «ilegales» y apoyarán la guerra de Trump e Israel contra Irán, así como el genocidio (aunque el rechazo a la guerra contra Irán es tan fuerte —más del 59 % en una reciente encuesta de YouGov— que intentan ocultar sus verdaderas políticas).
La Together Alliance puede forjar alianzas entre trabajadores, jóvenes y ciudadanos de todas las ciudades, luchar por las ideas de la movilización de clase y preparar una huelga general que contribuya a expulsar a los fascistas de las calles. La manifestación demostró que la ola de huelgas no ha caído en el olvido; de hecho, comenzó con una manifestación de 60 000 personas que reunió a numerosos sindicatos comprometidos con la lucha. En aquel momento, la dirección sindical no se organizó para aunar todas sus reivindicaciones separadas en una huelga general nacional, pero podría haberlo hecho.
Ahora, el apoyo a una huelga general por parte de todas esas fuerzas diferentes de la Together Alliance sería enorme. Es hora de plantar cara al gobierno laborista racista y a todo su apoyo pro-sionista y sus esfuerzos bélicos a favor de EE. UU. contra Irán, así como a sus objetivos de privatización.
Together Alliance y los sindicatos deben abrir este debate para prepararse para el futuro y construir la resistencia. El hecho de que 220 000 personas se hayan afiliado al Partido Verde es una señal del deseo de un cambio real, pero tanto para los Verdes como para Your Party el problema central es que son incapaces de ayudar a la clase trabajadora a tomar la iniciativa en estas luchas y de ayudar a la clase a establecer vínculos con todos los movimientos sociales con el objetivo de acabar con el capitalismo. Aunque el programa de los Verdes es muy radical en lo que respecta a Palestina, a las personas trans y en su oposición a Trump, es procapitalista.
La juventud y millones de personas más buscan un futuro. Ese futuro es el socialismo, el poder de los trabajadores y la revolución socialista. Solo el poder de la clase trabajadora puede derrotar a la extrema derecha eliminando el lucro y la propiedad y el control privados de la tierra y las grandes empresas.
Foto: Reuters
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¡A los 25 días de la agresión militar, tomar las calles para derrotar a Trump e Israel!

Por Fabio Bosco
A los 25 días del inicio de la agresión militar estadounidense israelí contra Irán y el Líbano, el presidente Trump no encuentra respuestas fáciles para superar la crisis internacional del petróleo y la sorprendente estrategia militar iraní.
El día domingo, Trump realizó declaraciones señalizando negociaciones para el fin de la guerra, y el aplazamiento de los ataques a las centrales eléctricas iraníes por cinco días. El objetivo de esas declaraciones era evitar el aumento desenfrenado del precio del barril de petróleo, y ganar tiempo para decidir una salida ya sea para el fin de la guerra, ya sea para profundizar la agresión.
En realidad, la táctica iraní de atacar a los países árabes con bases estadounidenses, que son todos ellos grandes productores de petróleo y gas, y de bloquear el estrecho de Ormuz está en este momento prevaleciendo por encima de la enorme superioridad militar de los Estados Unidos y de Israel.
Sin embargo, las perspectivas de un alto el fuego mediante negociación son muy difíciles. Trump presentó una agenda de exigencias a Irán que constituyen una rendición, lo que no corresponde a la etapa actual del conflicto.
Trump quiere nada menos que el fin completo del programa nuclear y de misiles balísticos iraníes, el fin del apoyo a los aliados en la región como el de Hezbollah, el de Hamas, el del iraquí Hashd Shaabi y el del yemení Ansar Allah (más conocidos como Houthis), además de la apertura irrestricta del estrecho de Ormuz. Y todo esto a cambio de un alto el fuego y algún alivio en las pesadas sanciones económicas imperialistas.Sin embargo, el régimen iraní, fortalecido por la crisis energética internacional de la cual tiene el control en este momento, exige las justas reparaciones de guerra por todas las muertes y destrucción provocadas por la agresión estadounidense y de sus acólitos sionistas, además del fin de la criminales sanciones económicas, y de las garantías de que los Estados Unidos e Israel no volverán a agredir el país, lo que pasa por el fin de las bases estadounidenses en todo Medio Oriente.
Las negociaciones se realizan a través de intermediarios: los gobierno de Pakistán, Turquía, Egipto y Omán. Pero no hay señales claras de que puedan fructificar a corto plazo sin configurar una derrota para uno de los bandos.
Alternativamente, Trump espera la llegada de un refuerzo naval con dos mil marines prevista para este viernes. Y de esta forma posiblemente podría intentar una invasión terrestre en la estratégica isla de Kharg, principal terminal de exportación de petróleo iraní, o de otras islas y territorios alrededor del estrecho de Ormuz. Podría también intentar el arriesgado envío de comandos militares para Isfahan en la búsqueda de los 404 kg de uranio enriquecido cuyo destino es desconocido, pero es probable que esté en los subterráneos de esa ciudad.Sin embargo, esa apuesta por profundizar la agresión militar es muy arriesgada pues Irán demostró que puede, no solamente alcanzar los principales centros de explotación de petróleo y gas de la región, sino también lanzar misiles contra objetivos menos protegidos israelís como ocurrió en las ciudades de Dimona y Arad en el desierto do Nakab, o incluso objetivos a cuatro mil km de distancia como la base británica de Diego García en medio del Océano Índico. Aún existen informaciones contradictorias sobre el hundimiento de un acorazado de EEUU en el océano Indico o el derribo de un avión F-35 moderno, de fabricación estadounidense en los cielos de Teherán, lo que seria un gran golpe sobre la cobarde agresión aérea de Trump y Netanyahu.
Israel continua el genocidio en Palestina y la expansión territorial
Al Estado de Israel, hasta ahora esta guerra le da algunos frutos. Por un lado, el genocidio y la limpieza étnica aplicados contra el pueblo palestino en Gaza y Cisjordania continúan a toda velocidad, apoyados por el «Consejo de Paz» de Donald Trump y por la cortina de humo que ofrece la agresión contra Irán.
Además, los sionistas planean una expansión territorial en el sur del Líbano y Siria. En Líbano, ya han asesinado a más de mil libaneses y expulsado a un millón de personas, además de la destrucción de barrios y aldeas en el sur del país, en la capital Beirut y en el valle de la Bekaa.
Su plan es ocupar territorio el libanés hasta el río Litani y, finalmente, continuar hasta Beirut. Cuentan con la omisión del gobierno libanés, que se limita a pedir negociaciones con el agresor, además de amenazar con reprimir la resistencia libanesa, en lugar de llamar al pueblo libanés a enfrentar la invasión israelí con armas en las manos.
En Siria el plan israelí es ocupar el sur del país, desde las colinas del Golán hasta la provincia de Sweida, pasando por las provincias de Quneitra y Daraa. El gobierno sirio apuesta a la ayuda diplomática de sus aliados turcos y de la Liga Árabe, cuyo apoyo no consiguió paralizar los avances regulares de los sionistas. Mientras negocia con Putin la extradición de Bashar al Assad y la recuperación de parte de los cientos de miles de millones de dólares que éste se llevó, a cambio de que Rusia pueda mantener las bases en Tartuz y Hmeimim.
Está claro que para desarrollar este plan hacia la gran Israel, los sionistas dependen del apoyo militar, político, diplomático y financiero del imperialismo estadounidense, y de la tradicional complicidad internacional de los 62 países denunciados por la relatora de la ONU para los territorios palestinos, Francesca Albanese.
El oportunismo imperialista ruso y chino
El imperialismo ruso, uno de los principales beneficiarios de la guerra, mantiene su rol de gran exportador de petróleo para la máquina del genocidio sionista. Además de eso, negocia con el gobierno Trump el fin del suministro de informaciones logísticas a Irán a cambio del fin del suministro de informaciones logísticas por parte de los Estados Unidos para a Ucrania. Sin embargo, este beneficio tiene límites debido a que más del 40% de la capacidad productiva de petréleo y gas de Rusia se ha reducido debido a que Ucrania ha intensificado los golpes con drones a sus reservorios y terminales portuarias.
Ya el imperialismo chino se está convirtiendo en otro beneficiario de la guerra. El petróleo iraní continua fluyendo hacia sus refinerías, y sus extensas reservas estratégicas garantizan por ahora, el funcionamiento de la economía. Al mismo tiempo, consolida su política de transición energética para evitar su dependencia de combustibles fósiles, y se beneficia de la pérdida de credibilidad del imperialismo estadounidense, presentándose como un imperialismo “más previsible y confiable” (aunque continua siendo imperialismo).
El pueblo iraní: contra la agresión imperialista y contra la dictadura
El pueblo iraní enfrenta una situación muy difícil. Por un lado, el número de muertos victimas de la agresión imperialista ya pasa de los dos mil, además de la amplia destrucción de escuelas, hospitales, industria farmacéutica, reservorios de petróleo, centros de producción y distribución de gas, lo que amenaza la supervivencia de la población. Por otro lado, la dictadura ejecutó tres presos políticos que participaron hace tres meses de una ola de protestas populares.
El grado de destrucción es tan grande, que incluso el hijo del ex-Shah Reza Pahlavi criticó el bombardeo de su antigua residencia en el norte de Teherán. Para este señor, su antigua residencia es mucho más importante que las vidas de los dos mil iraníes muertos, o de los diez millones de habitantes de Teherán que sufren con la lluvia ácida, o aún con las 175 víctimas del bombardeo de una escuela, la mayoría de las cuales son niñas de 7 a 12 años de edad.
Reza Pahlavi apoya la agresión militar a Irán y por eso las fuerzas monárquicas que él lidera pierden credibilidad entre la población dentro y fuera del país.
Por otro lado, la base social de la dictadura iraní se moraliza y se fortalece con los sucesos en defensa del país.
Ya los sectores operarios y populares de oposición a la dictadura, se oponen a los criminales ataques imperialistas y entienden que es necesario el fin de la agresión para retomar su lucha por las libertades democráticas y condiciones de vida.¡A las calles contra los imperialismos!
Para el PSTU y la Liga Internacional de los Trabajadores (Cuarta Internacional), la derrota militar de los Estados Unidos y de Israel representará un avance para la lucha del pueblo iraní y de todos los pueblos árabes. Eso también demostrará que ni siquiera las potencias más poderosas son invencibles. Por este motivo todos los trabajadores y los oprimidos del mundo deben estar del lado de la victoria militar del régimen iraní, de Hezbollah, y de la resistencia Palestina contra la criminal agresión estadounidense e israelí.
Pero eso no implica en absoluto un apoyo político a la dictadura iraní, o al llamado “eje de la resistencia”. Al contrario, el régimen iraní puede, en cualquier momento, hacer un acuerdo con las fuerzas imperialistas y sionistas para garantizar su supervivencia, abandonando a la resistencia Palestina y Libanesa, como lo hizo en octubre de 2023 y 2024 respectivamente, en medio al genocidio en Gaza y a las masacres en el Líbano.
Por eso, no podemos depositar ninguna confianza política, y sí exigir de la dictadura iraní la libertad de los presos políticos, el armamento general del pueblo para enfrentar una eventual invasión terrestre imperialista, además del aumento de salarios y la entrega de alimentos para toda la población, en particular al millón de desplazados, para enfrentar la carestía.De toda forma es fundamental que la clase trabajadora y la juventud en todos los países tomen las calles por la derrota de la agresión imperialista y en solidaridad con los pueblos palestino, libanés e iraní. Este fin de semana tenemos la protesta de “No Kings” el día 28 de marzo en Estados Unidos, y el Día de la Tierra Palestina en todo el mundo, estos son momentos oportunos para expresar el apoyo operario y popular a los pueblos oprimidos contra los imperialismos.
Primero publicado aquí por la Liga Internacional de los Trabajadores
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Las crisis se multiplican, pero Trump sigue con la agresión

Por FABIO BOSCO
Derrocar al régimen iraní y hacerse con las reservas de petróleo del país ha resultado más difícil de lo que Trump esperaba, tras 18 días de agresión estadounidense-israelí contra Irán.
La agresión es devastadora: 16 000 bombardeos; 1500 muertos (entre ellos dirigentes de la dictadura iraní como el líder supremo Alí Jamenei y el jefe del Consejo de Seguridad Nacional, Alí Larijani); más de un millón de desplazados; escuelas, hospitales, fábricas de medicamentos y edificios históricos bombardeados; lluvia ácida sobre Teherán como consecuencia de las bombas lanzadas sobre cinco depósitos de petróleo alrededor de la capital.
Pero es la respuesta asimétrica iraní la que ha regionalizado el conflicto y ha afectado a la economía y al orden mundial, además de dividir las filas trumpistas en Estados Unidos.
Además, según algunos expertos militares estadounidenses, las reservas de misiles defensivos extremadamente caros de los agresores se están agotando a un ritmo más rápido del que Irán puede producir misiles y drones de bajo coste, y las muertes también están aumentando entre las filas de los agresores, aunque se mantengan ocultas mediante la censura.
El lanzamiento de misiles y drones iraníes contra países árabes que albergan bases estadounidenses y el bloqueo del estrecho de Ormuz representaron el fracaso de Estados Unidos a la hora de defender a esos países e imponen una nueva estrategia de defensa que no se base exclusivamente en la presencia de las bases militares de la mayor potencia militar mundial.
El bloqueo del estrecho de Ormuz elevó el precio del petróleo en torno a un 50 % en el mercado internacional, así como los fletes marítimos, lo que afectó a todos los países. Asustado, Trump pidió ayuda al imperialismo europeo y japonés, además de a Corea del Sur y Australia, para garantizar el paso de los petroleros mediante fuerzas navales. Todos se negaron, señalando el aislamiento de Estados Unidos y presionando por un alto el fuego y una salida diplomática.
Irán anunció que el bloqueo en Ormuz es selectivo: los países que compran petróleo utilizando la moneda china pueden pasar. Esta decisión ha hecho viable la exportación de petróleo iraní a China, que también ha contado con la ampliación de la exportación de petróleo ruso para abastecer su inmenso mercado. Y puede afectar a nuevos contratos de exportación de petróleo, debilitando la moneda estadounidense.
De hecho, Putin es, a corto plazo, el principal beneficiario de la agresión a Irán. Trump levantó las sanciones que impedían la exportación de petróleo ruso durante 30 días. Esta decisión ha reforzado las arcas de la maltrecha economía rusa en unos 150 millones de dólares al día. Esto no impidió que el Gobierno ruso proporcionara información logística al Gobierno iraní durante la guerra de la que es víctima.
China aprovechó las múltiples crisis relacionadas con la agresión militar a Irán para reanudar maniobras militares a gran escala alrededor de Taiwán. Los días 14 y 15 de marzo, el Gobierno taiwanés detectó 26 aeronaves y 7 buques chinos alrededor de la isla. En ese periodo también aplicó un «bloqueo» selectivo a los buques con destino a Taiwán, dando prioridad a los chinos que transportaban componentes electrónicos vitales para industrias de todo el mundo.
La necesidad de Estados Unidos de reforzar la defensa militar en Oriente Medio en medio de la agresión a Irán ha provocado crisis diplomáticas y una pérdida de credibilidad estadounidense.
Un ejemplo de ello es la protesta del Gobierno surcoreano el 12 de marzo contra el intento de trasladar el avanzado sistema de radares THAAD de la península coreana a la península arábiga. Dos de esos radares fueron destruidos por misiles iraníes y la construcción de nuevos equipos llevará algunos años.
Israel, la devastación del Líbano y la continuación del genocidio en Palestina
La agresión israelí al Líbano también es devastadora. Hay 800 muertos y cerca de 800 000 desplazados, además de 80 000 sirios que han regresado a Siria. Los bombardeos alcanzan todo el sur del país, además de la capital, Beirut, y zonas del valle de la Bekaa. Israel ha emitido órdenes de evacuación para todo el sur del Líbano, incluida la ciudad de Sour, lo que apunta a una ocupación militar en preparación para llegar hasta el río Litani y, eventualmente, avanzar hacia la capital.
La resistencia libanesa combate las incursiones israelíes en los alrededores de la estratégica localidad de Khiam, cerca de la frontera libanopalestina. Pero el Gobierno libanés no tiene ninguna intención de oponerse a la anunciada invasión israelí. Dividido, hay un sector que busca negociaciones directas con Israel con apoyo francés, pero Israel solo acepta negociar tras ocupar el sur del país. Otro sector quiere iniciar una guerra civil contra Hezbolá, lo que facilitará la invasión israelí. La única salida es la lucha contra la ocupación israelí mediante el armamento general de toda la población.
En la Palestina ocupada, continúa el genocidio contra la población palestina en Gaza y Cisjordania. Todos los días las fuerzas israelíes matan y hieren a palestinos, avanzando en la ocupación de tierras en Gaza (donde ya controlan el 60 % del territorio) y en Cisjordania, junto con los colonos sionistas. El Consejo de Paz liderado por Trump patrocina estas violaciones del acuerdo de alto el fuego y de los derechos humanos.
Según Francesca Albanese, la relatora de la ONU para los derechos humanos en Palestina, la economía israelí se está transformando de una «economía de ocupación» a una «economía de genocidio», o sea, lo que, en la verdad, el estado sionista siempre ha sido. Se trata de una economía basada en la industria armamentística, en la movilización de la población hacia las fuerzas armadas, en la limpieza étnica palestina, en la expansión territorial en el Líbano y Siria, y en la búsqueda de la hegemonía regional.
Sin embargo, las perspectivas económicas para el Estado de Israel, que habían mejorado tras el alto el fuego en Gaza, han empeorado considerablemente. El Ministerio de Finanzas prevé un gasto militar de tres mil millones de dólares a la semana, lo que implicará inflación y un aumento de los impuestos a medio plazo. La movilización de 300 000 reservistas provocará escasez de mano de obra, además de conflictos con los judíos haredíes que rechazan el alistamiento militar. Los drones y misiles iraníes y libaneses obligan a la población, al sonar las sirenas, a refugiarse en búnkeres varias veces al día, lo que socava el apoyo a la guerra —que aún es ampliamente mayoritario— y refuerza el éxodo de israelíes hacia Europa y EE. UU.
Además, el objetivo de desarmar a Hamás y a las demás fuerzas de la Resistencia ha fracasado. La Resistencia palestina sigue luchando.
Trump aumenta la guerra a pesar de su precio
En Estados Unidos, la guerra de agresión contra Irán es impopular. Solo uno de cada cuatro estadounidenses la apoya. Incluso estos pueden cambiar de opinión si aumenta el número de muertos (ya son 13) y si se dispara la inflación, lo cual es seguro.
El coste de esta guerra es altísimo. Este mes, el Gobierno ha solicitado al Congreso 11 000 millones de dólares adicionales para cubrir los costes iniciales.
Un recorte de solo 50 000 millones de dólares del presupuesto de 850 000 millones de dólares para el Pentágono
sería suficiente para restablecer las ayudas alimentarias a cuatro millones de estadounidenses pobres, además de instaurar la educación infantil gratuita para todos y construir 100 000 viviendas sociales al año. El lema de “¡Dinero para empleos, no para la guerra!” ya se pone visible en las movilizaciones. Esto se enfrenta a la codicia del Pentágono, que ahora esta pidiendo 200 000 millones más encima de su presupuesto para librar la guerra.Las divisiones en la base social del Gobierno de Trump se agudizan. Trump había prometido mantener a Estados Unidos al margen de guerras lejanas e interminables. Por eso, la agresión a Irán es criticada públicamente por figuras destacadas del movimiento MAGA como Tucker Carlson y Steve Bannon. David Sacks, asesor de la Casa Blanca para IA y criptomonedas, y multimillonario del sector tecnológico, defendió una salida rápida de la guerra. Y el director del Centro Nacional de Contraterrorismo de EE. UU., Joe Kent, dimitió por oponerse a la guerra.
Sin embargo, Trump decidió, por ahora, continuar con la agresión a Irán y está estudiando la posibilidad de tomar la isla de Kharg, principal centro de exportación de petróleo iraní, o incluso de enviar tropas para hacerse con unos 400 kilos de uranio enriquecido que se encontrarían bajo tierra en la central nuclear de Isfahán, en el centro del país.
Cualquier acción de Trump en Kharg provocaría bombardeos iraníes contra las instalaciones de la industria petrolera de los países del Golfo. Por su parte, la incursión terrestre hasta Isfahán tiene muchas posibilidades de fracasar. Ante la posibilidad de que una victoria rápida se convierta en una rápida derrota, es posible además que el imperialismo estadounidense intente poner fin a la guerra de alguna manera.
Aumenta el sentimiento contra la guerra entre la población iraní
La población iraní está dividida en tres segmentos. La base social de la dictadura iraní, que se encontraba desmoralizada por la masacre de más de 20 000 manifestantes los días 8 y 9 de enero de 2026 y la detención de miles más en decenas de ciudades iraníes, ahora se ha fortalecido a partir de la reacción militar del régimen contra la agresión militar al país.
Dentro de la oposición, el sector a favor de la agresión estadounidense-israelí se reduce ante el calor de las bombas que destruyen el país y matan a la población civil. La experiencia histórica enseña que las agresiones imperialistas solo traen destrucción, muertes y regímenes totalitarios. Además, la población se ha dado cuenta de que es muy difícil que el régimen caiga por los bombardeos aéreos que matan a miles de civiles iraníes.
Los monárquicos, reunidos en torno al hijo del ex-sajá Reza Pahlavi, son vistos, cada vez más, por la mayoría del pueblo iraní como aquellos que apoyaron una agresión militar contra su propio país. Fue lo que ocurrió con el partido MEK, que apoyó a Irak en la guerra contra Irán en los años 1980.
La mayoría del pueblo iraní está en contra de los bombardeos. Pero tiene presente la masacre perpetrada por la Guardia Revolucionaria (IRGC – Pasdarán) hace dos meses. Es necesario organizarse dentro del país y en la diáspora. En la diáspora iraní, también hay que apoyar los esfuerzos por tomar las calles contra la invasión y a favor de la autodeterminación iraní.
Dentro del país, es clave mantener vivos y apoyar a los sindicatos alternativos, las organizaciones estudiantiles, los movimientos por los derechos de las mujeres y las organizaciones de las nacionalidades oprimidas. En caso de invasión por tierra, es necesario minar las fuerzas estadounidenses e israelíes, siguiendo el ejemplo de los partisanos europeos durante la Segunda Guerra Mundial. Al final de la guerra, los activistas de todo el mundo necesitan apoyar sus esfuerzos por retomar las luchas obreras y populares por los salarios, la liberación de los presos políticos, los derechos de las mujeres y la autonomía de las nacionalidades oprimidas.
Por la defensa incondicional de Irán
La clase trabajadora mundial no puede adoptar una posición de neutralidad ante la presente agresión imperialista. Desde EE. UU. hasta Europa, Palestina, Irán y toda la región, debe apoyar por todos los medios posibles la lucha de Irán contra la agresión de Estados Unidos e Israel. La derrota del imperialismo estadounidense abriría un nuevo camino para la resistencia palestina y la lucha de liberación nacional, así como la posibilidad de que las masas iraníes retomen con mayor contundencia su lucha contra el régimen islámico. También debilitaría al gobierno autoritario de Trump que está llevando a cabo una persecución despiadada de la comunidad migrante y restringiendo las libertades democráticas.
Contra la propaganda de Trump y la UE, que buscan limitar la capacidad defensiva y militar de Irán, los trabajadores y las organizaciones socialistas del mundo deben manifestar un apoyo incondicional para que Irán derrote los imperialistas y los sionistas. Los crímenes del régimen teocrático iraní contra su propio pueblo no quitan que sea el Estado iraní, y en particular el aparato controlado por la Guardia Islámica revolucionaria, el que constituye hoy el único frente militar real que se opone al imperialismo norteamericano. Por eso, es necesaria la solidaridad concreta de todos los pueblos del mundo con las acciones de defensa que este lleva a cabo, defendiendo el derecho de Irán a proteger su soberanía nacional por todos los medios y apoyando la contraofensiva del régimen iraní contra los misiles dirigidos a las bases imperialistas y a Israel. En EEUU, los países de la OTAN y todos los países aliados militarmente al imperialismo estadounidense (como lo son los países del Golfo con bases militares), y las organizaciones de los trabajadores y la juventud deben exigir el cierre de todas las bases de EE. UU. y Europa en la región.
Al mismo tiempo, aunque se emprenda la lucha contra Estados Unidos e Israel, el apoyo y la participación en el frente militar contra la agresión imperialista-sionista contra Irán no pueden confundirse con ningún tipo de apoyo político a la dictadura de los ayatolás. El único camino hacia la plena liberación del pueblo iraní consiste en mantener la oposición al régimen iraní, al tiempo que se forma parte del frente militar junto al régimen contra la agresión imperialista-sionista.
Solo el tiempo dirá si ese frente militar, actualmente liderado por el régimen, podrá evolucionar hacia uno liderado por el proletariado independiente. Pero tal y como están las cosas hoy en día, la resistencia iraní está liderada por el régimen, y la posición coherente para defender la autodeterminación de Irán es apoyar su frente militar actualmente existente. Solo de esta manera será posible avanzar incluso en la estrategia de construir organizaciones de lucha y poder soviético (que aún no existen) bajo la dirección de un partido revolucionario.
Contra las falsas equivalencias
Si bien en la guerra presente en Irán se combinan dos tareas, la de liberación nacional y la de lucha contra el régimen burgués dictatorial, no se puede establecer un signo de igualdad entre ambas. No se puede oponer del mismo modo a EE. EE. UU., Israel y el régimen iraní, constituyendo un tercer campo imaginario, el de las masas iraníes que estarían por fuera de la guerra. Hoy la defensa de Irán no se puede reducir a la defensa de “las masas iraníes”, sino que se concreta en apoyar materialmente el frente militar liderado por el régimen reaccionario de Khamenei en todas sus acciones defensivas.
La agresión militar de Trump y Netanyahu al régimen iraní es una agresión al pueblo iraní en su totalidad, no sólo al régimen, es un ataque a la soberanía nacional del pueblo iraní, a su derecho a poder decidir qué tipo de Estado, gobierno y programas económicos y militares quiere tener. En ese sentido, la guerra contra la agresión. Por eso, la crítica y la oposición política al régimen tienen que ser entendidas dentro de la lucha por la liberación nacional.
Sabemos que hay sectores iraníes y de la izquierda mundial que opinan que esta no es nuestra guerra, que no se debe forzarnos a elegir entre Khamenei y Trump. Nosotros les contestamos que, para que el pueblo iraní pueda elegir, primero hay que derrotar la ofensiva de Trump. La historia demuestra, desde los partisanos de Yugoslavia hasta los revolucionarios de China, e incluso con la lección del fracaso del MEK cuando Irak invadió a Iran y los crímenes cometidos por las recientes ocupaciones estadounidenses contra Irak y Afganistan, que solo puede avanzar la clase trabajadora si entra en la lucha contra el invasor. Esto se puede cumplir solo si las mismas fuerzas que salieron a las calles en diciembre de 2025 y enero de 2026 con consignas contra Khamenei, Trump y Pahlavi formen parte de la lucha militar contra la agresión imperialista sionista.
La lógica de clases de la defensa nacional
Como en todas las luchas de liberación nacional, es clave que los sectores explotados y oprimidos, es decir, los trabajadores, campesinos, mujeres, minorías nacionales, estudiantes, participen en la resistencia militar contra EEUU e Israel sin abandonar por un minuto sus propias reivindicaciones y su organización independiente.
La dirección del régimen iraní, por su característica de clase burguesa, no podrá llevar hasta el final las tareas de liberación nacional.
Irán puede derrotar la presente ofensiva de EE. UU. e Israel, los métodos del régimen de represión y la guerra civil contra la clase trabajadora iraní limitan la lucha de defensa contra el imperialismo porque obstaculiza que todas las fuerzas sociales del país se movilicen de manera efectiva para llevar la lucha de liberación nacional hasta el final.
Por eso, los sectores más avanzados del proletariado y los movimientos sociales que han salido a luchar deben mantener viva la capacidad de movilización independiente de las masas durante esta guerra; para exigir al gobierno que detenga de inmediato la represión, los métodos de guerra civil del Basij contra los sectores disidentes y la liberación de todos los presos políticos. Esas fuerzas sociales son hoy necesarias para preservar la independencia de Irán frente a EEUU. Además, deben exigir que el régimen iraní, tanto el ejército regular como la Guardia Islámica, arme a los trabajadores, particularmente frente a la posibilidad de incursión terrestre de las fuerzas imperialistas y sionistas. Para lograrlo, los sectores más organizados de la clase y la juventud pueden iniciar a formar comités locales de campesinos y trabajadores pobres, de minorías oprimidas, de mujeres y de disidencias sexuales, con la participación de los sindicatos, para que sean partes de ese frente militar contra la agresión imperialista-sionista, con las tácticas que sea necesarias.
Foto: Una anciana recibe ayuda tras un ataque aéreo contra viviendas en Teherán. (Getty Images)
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Bretaña: La campaña contra Palantir

Por GERRARD VANNAR
Reproducimos dos artículos de Gerrard Vannar que aparecieron en la revista digital de la Liga Socialista Internacional, la sección británica de la Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional. Los artículos ofrecen información sobre los antecedentes de las protestas generalizadas contra la entrada de la empresa de tecnología de espionaje Palantir, con sede en Miami, en varios departamentos del Gobierno británico. Entre ellos se encuentran el Servicio Nacional de Salud (NHS) y diversos cuerpos policiales. Palantir fue fundada por Peter Thiel, un destacado partidario de Trump y de causas de extrema derecha.
La empresa estadounidense de tecnología militar Palantir ha recibido el encargo de fusionar los datos de todo el NHS [Servicio Nacional de Salud] de Inglaterra en lo que se conoce como la plataforma federada (FDP). El historial de Palantir cuenta con clientes que se encuentran entre las organizaciones más violentas del imperialismo occidental: la CIA, el Departamento de Seguridad Nacional y el ICE en EE. UU.; las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) en la entidad sionista; y el Ministerio de Defensa del Reino Unido.
La empresa se especializa en dar coherencia a conjuntos de datos dispares y desordenados. Foundary, el nombre del software civil, es interoperable con Gotham, su equivalente para los sistemas militares. Esto ha permitido, por ejemplo, que el ICE utilice datos sanitarios para identificar, rastrear, detener y deportar a migrantes en EE. UU. En febrero, Reform UK anunció una política para crear una fuerza al estilo del ICE capaz de «identificar y detener sin descanso a todos los migrantes ilegales en el Reino Unido… [un gobierno de Reform] compartirá automáticamente datos entre el Ministerio del Interior, el NHS, la HMRC, la DVLA, los bancos y la policía». El Partido Laborista está sentando las bases técnicas con antelación para que eso sea posible.
Una carta abierta de 2025 de la Red de Directores de Datos y Análisis del NHS concluía que el NHS ya cuenta con «herramientas similares en uso que actualmente superan la capacidad y la aplicación de lo que el FDP está tratando de desarrollar o implantar a nivel de sistema». Esto hace que el argumento esgrimido por los defensores de que el FDP mejorará los tiempos de espera, la atención al paciente y la eficiencia en el NHS suene a falso. Más bien, el FDP forma parte del cínico y siniestro intento de la clase dominante de malvender el NHS poco a poco hasta que no quede nada.
La lucha para bloquear la implantación del FDP de Palantir está en pleno apogeo en toda Inglaterra. Los trabajadores sanitarios han encabezado la campaña con un apoyo significativo de grupos por la justicia sanitaria y de solidaridad con Palestina. El año pasado, la BMA (el sindicato de médicos) aprobó una moción rechazando el FDP y decidió presionar a los organismos pertinentes del NHS para que rescindieran el contrato. El sindicato está elaborando actualmente unas directrices para sus miembros sobre cuándo y cómo negarse a utilizar el FDP sin comprometer la seguridad de los pacientes mientras están de servicio. El objetivo es «alejarse por completo de la plataforma» cuando se haya desarrollado una alternativa adecuada.
Dicha alternativa existe en el Gran Mánchester, donde una alianza de base formada por personal, pacientes y grupos comunitarios locales se unió para bloquear la implantación en los hospitales de su zona. Consiguieron que la junta de atención integrada (ICB, la unidad burocrática responsable de gestionar la implantación) detuviera el proceso y colaborara con una empresa local (aunque privada) para desarrollar una alternativa. La ICB citó específicamente la oposición de base, incluida la del equipo local de Unite, al justificar su decisión.
Unison también se ha mostrado activa en este frente y expresó su preocupación ya en 2023, cuando se anunció el contrato. Tras una moción aprobada en el equipo local del NHS de Londres, la secretaria general Andrea Egan envió una carta al secretario de Salud, Wes Streeting, a principios de este mes. En ella detallaba su oposición a Palantir debido a su papel en el apoyo a los crímenes de guerra israelíes en Palestina, las deportaciones en EE. UU. y el pago de una cantidad «extraña» de impuestos en Gran Bretaña.
El Partido Verde también ha convertido esto en una prioridad, afirmando que «utilizará todos los medios a su alcance, incluidos los de sus muchos miles de miembros, para sacar a Palantir del NHS». Los miembros de los Verdes ya se están poniendo en contacto con activistas locales para forjar alianzas.
Si bien mantener a Palantir fuera del NHS es sin duda un objetivo valioso en sí mismo, esta campaña defensiva debe vincularse de manera concreta a las luchas ofensivas en pos de la justicia sanitaria en el Reino Unido y en el extranjero. Las decisiones estratégicas que se tomen ahora tendrán consecuencias enormes para lo que sea posible en el futuro.
Existen corrientes dentro de la campaña que quieren utilizarla para generar confianza, estructura e impulso que puedan desplegarse en otras luchas: en torno a la violencia fronteriza contra los migrantes; contra el imperialismo británico en el extranjero, en Asia Occidental en particular; y por un sistema sanitario bajo el control de los trabajadores y los usuarios, por ejemplo. Una base de trabajadores de la salud capaz de tomar la iniciativa, elaborar estrategias más allá de las divisiones sectoriales y sindicales, y conectar las luchas políticas con las reivindicaciones económicas estaría en una buena posición para servir al movimiento más amplio de la clase trabajadora en Gran Bretaña y a nivel internacional.
El tiempo dirá cómo les irá a las corrientes más radicales de la campaña frente a los reformistas.
- ¡Fuera Palantir del NHS!
- ¡Construir alianzas entre pacientes y personal!
- ¡Abolir la violencia fronteriza y el imperialismo en la sanidad!
Publicado por primera vez aquí por International Socialist League (Gran Bretaña, LIT)
No a Palantir en el NHS: los datos de los pacientes en peligro
Por GERRARD VANNAR
Palantir, una empresa estadounidense de inteligencia artificial y tecnología, tiene previsto poner en marcha una plataforma para fusionar todos los datos de los pacientes del NHS de Inglaterra. En 2021, se les adjudicó un contrato de 300 millones de libras para el proyecto. Sin embargo, cuatro años después, solo el 15 % de los consorcios del NHS la utilizan y existe una considerable oposición por parte de los trabajadores y pacientes del NHS. Entonces, ¿quién es Palantir? ¿Cómo hemos llegado a donde estamos ahora?
El bastión corporativo del imperialismo
Palantir fue fundada en 2003 por los magnates tecnológicos estadounidenses Alex Karp y Peter Thiel. La inversión inicial provino de In-Q-Tel, la división de inversión de capital de la CIA, que ayuda a despegar a las empresas que colaboran con los servicios de inteligencia del Estado estadounidense. Su ascenso ha sido constante, y se han curtido prestando servicios de inteligencia e inteligencia artificial a agencias estadounidenses como Seguridad Nacional, ICE, las fuerzas policiales estatales y el FBI. Por ejemplo, Palantir facilita las deportaciones a través de su herramienta «ImmigrationOS», diseñada para permitir a los agentes del ICE identificar, rastrear y deportar a personas no ciudadanas utilizando datos de la Seguridad Social, declaraciones de impuestos y otras bases de datos estatales.
La empresa elige descaradamente a clientes que promueven el imperialismo estadounidense y la hegemonía occidental. Esta orientación es claramente un reflejo de la ideología de sus dirigentes. El chovinismo nacionalista de Karp se pone de manifiesto con frecuencia. Por ejemplo, en una carta a los accionistas de noviembre de 2025, escribió: «Es y fue un error proclamar a la ligera la igualdad de todas las culturas y valores culturales. Algunas han demostrado ser maravillosas y generativas. Otras, destructivas y profundamente regresivas». Defiende a EE. UU., afirmando que es el centro de la cultura occidental desde el que se orientan otros socios subordinados, como un cetrero con respecto al halcón. Palantir no se limita a perseguir beneficios respaldando los intereses estadounidenses, sino que está haciendo todo lo posible por mantener a flote el imperialismo occidental a través de una crisis tras otra.
Como fuerza auxiliar del imperialismo, Palantir, como era de esperar, llevó sus servicios a Israel, donde ahora está profundamente involucrada con las FDI a nivel operativo. Los detalles se mantienen en estricto secreto, por supuesto, pero un informe de la ONU sugirió que su software se está utilizando en la «integración en tiempo real del campo de batalla para la toma de decisiones». En otras palabras, las herramientas de IA de Palantir se están utilizando para analizar zonas e identificar objetivos para las FDI. La biografía de Karp alardeaba además del papel de Palantir en el suministro de inteligencia para los ataques coordinados con buscapersonas de 2024 en Líbano. El ataque fue significativo no solo por su flagrante desprecio por la vida civil y el derecho internacional, sino también por lo técnicamente sofisticada que fue su planificación y ejecución.
El nuevo frente: los servicios de salud
Palantir también ha comenzado a trabajar en sectores civiles en los últimos años. Durante la pandemia de 2020, se adjudicó un contrato para crear una base de datos sobre la COVID-19 por la simbólica suma de 1 libra. Se abandonó el procedimiento de contratación habitual y los ejecutivos del Servicio Nacional de Salud (NHS) aceleraron el acuerdo. Una vez que se había abierto una brecha, el ámbito de actuación de Palantir se amplió enormemente con el acuerdo, un año más tarde, para crear una plataforma nacional para todos los datos de pacientes conocida como la plataforma de datos federada (FDP). Hasta ahora, los datos de los pacientes se organizan a nivel de consorcio, lo que dificulta la transferencia de información si los pacientes cambian de consorcio o si alguien tiene que acudir a urgencias mientras viaja a otra parte del país, por ejemplo. El hecho de que Palantir sea la empresa elegida para «solucionar» este problema tan real plantea varias cuestiones graves.
La privatización del NHS
El Gobierno británico lleva décadas vendiendo partes del NHS y, en el Plan de Salud a 10 Años de julio del año pasado, finalmente reconoció que buscaba activamente una «colaboración» con proveedores privados. Un informe de Keep Our NHS Public reveló que la externalización al sector privado de la atención clínica, el personal de apoyo y la administración del NHS tiene una letanía de consecuencias generales, entre las que se incluyen la puesta en peligro de la seguridad de los pacientes, mayores desigualdades en materia de salud, peores condiciones laborales para el personal y el encarecimiento de los servicios para todos. La tendencia continúa con la venta masiva de datos de pacientes.
Geopolítica
El afán de lucro de Palantir lleva naturalmente a preguntarse qué harían con el mayor conjunto de datos sanitarios del mundo. Las concisas garantías de sus ejecutivos de que no venderán los datos de los pacientes a terceros no tranquilizan a nadie. Puede ser que ni siquiera sea decisión suya. La empresa tiene, por supuesto, su sede en EE. UU. y está sujeta a la legislación estadounidense. Los recientes esfuerzos de los gigantes farmacéuticos estadounidenses y de la administración Trump por presionar al Reino Unido y a otros supuestos aliados para que paguen precios desorbitados por los medicamentos apuntan a una situación peligrosa en el horizonte: una empresa estadounidense partidaria de Trump que posea todos los historiales de pacientes en Gran Bretaña podría utilizarse como moneda de cambio en negociaciones de mala fe para extorsionar ingresos en beneficio de la clase capitalista estadounidense.
A finales de 2025, las negociaciones entre el Ejército suizo y Palantir para un posible acuerdo fracasaron después de que Suiza publicara un informe en el que advertía de que sus datos correrían el riesgo de ser accedidos desde el extranjero y de que quedarían atrapados a largo plazo debido a la dependencia administrativa de Palantir. El Gobierno británico ha desestimado advertencias similares cuando se le ha cuestionado sobre el contrato del NHS.
¿Fronteras imperiales en las salas de hospital?
Palantir ha desarrollado una experiencia especializada en la recopilación de inteligencia sobre un enemigo en guerra. Su presencia en el sector sanitario no solo es moralmente depravada, sino que introduce los aspectos más violentos y punitivos del Estado británico en los hospitales y centros de atención primaria de todo el país. Una característica del proyecto de Palantir es la denominada función de «arrastrar y soltar» entre su software civil y el militar (conocidos como Foundry y Gotham, respectivamente). La integración de ambos significa que el historial médico de una persona podría vincularse, a través del FDP, a sus otros registros en la policía, inmigración o asistencia social, por ejemplo. Es perfectamente concebible que el Ministerio del Interior pueda ser notificado rápidamente si alguien que ha sobrepasado la duración de su visado acude al hospital, lo que desencadenaría la secuencia de acontecimientos que conduce a la deportación, de forma muy similar al modelo ImmigrationOS en EE. UU.
Contraataque
Los trabajadores sanitarios están organizando una respuesta. Health Workers for a Free Palestine está colaborando con Corporate Watch, Keep Our NHS Public y otros grupos de base para impedir la implantación del contrato de Palantir. Se han logrado algunos avances significativos en el camino. En Mánchester, la junta de atención integrada (ICB, el organismo burocrático compuesto por varios consorcios que se encarga de decidir sobre la implantación en las zonas locales) se ha negado a utilizar el FDP. En su lugar, han desarrollado una alternativa local después de que el personal y los pacientes lideraran una campaña masiva en la zona. La BMA aprobó el año pasado una moción que rechazaba el FDP, lo que ha abierto oportunidades para que los miembros de base lleven la campaña a sus fundaciones locales. Activistas de otros sindicatos están siguiendo su ejemplo. Las alianzas entre pacientes y personal están creciendo por todo el país para intentar replicar estos éxitos. Estas formaciones serán fundamentales en el impulso más amplio para renacionalizar el NHS bajo el control de los trabajadores y los usuarios.
Pedimos:
• Construir alianzas entre pacientes y personal para luchar por el NHS
• Defender el NHS y Palestina de Palantir
• Construir la Resistencia
• Por un NHS totalmente integral, integrado, públicamente responsable y prestado por el sector público, gratuito en el momento de la prestación, basado en las necesidades y sin franquicias privatizadas.
• Renacionalizar el NHS y la asistencia social bajo el control de los trabajadores y los usuarios.
Manténgase al día de la campaña en https://nopalantir.org.uk/ @hw4fp.uk en Instagram
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La guerra contra Irán no es ningún accidente

Por CARLOS SAPIR
Casi un mes desde el inicio del terrible ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, las crisis militares, políticas y económicas resultantes parecen estarse escapando del control de los imperialistas. Con Irán aún controlando el tráfico marítimo vital a través del estrecho de Ormuz, y las fuerzas imperialistas continuando con la escalada de ataques contra refinerías de petróleo y otras infraestructuras civiles de energía y agua, la economía mundial se tambalea. Mientras tanto, Irán sigue lanzando misiles de largo alcance a un ritmo constante contra objetivos israelíes, estadounidenses y británicos, al tiempo que sus drones de corto alcance sean las armas decisivas en la batalla por el Golfo.
Dado el caos que ha resultado, la idea de que la invasión se debió a la estupidez sin igual de Trump, o de que Trump fue «engañado» por agentes israelíes para que empieze esta guerra, resulta seductora para una gran parte de la población. Pero lo que estas teorías conspirativas ignoran es que, a pesar de todos sus errores, la invasión de Irán ha sido totalmente coherente con décadas de política imperialista estadounidense.
El consenso bipartidista detrás del imperialismo
Aunque el Partido Demócrata ha criticado el encaminamiento de la guerra actual, sus líderes apoyan, no obstante, el principio de atacar a Irán. Despues del breve ataque contra Irán en junio, el liderazgo del PD llamo a Trump a la confrontación con Irán, utilizando burlas tontas para tratar de sacarle de quicio a Trump. Pero el acuerdo imperialista sobre Irán es mucho más profundo que eso, y su reflejo en Europa también puede observarse en los gobiernos de la UE, de Bretaña, de Francia, y de Alemaña, que saludaron los ataques iniciales contra Irán.
Desde el golpe de Estado contra Mossadegh en 1953, los estados imperialistas han colaborado para frustrar y atacar todos los intentos de Irán por afirmar su independencia política o económica. Los shás de la dinastía Pahlavi fueron cómplices voluntarios del imperialismo estadounidense y británico, y estos imperialistas consideraron la Revolución de 1979 y el régimen que surgió de ella como un obstáculo y un enemigo para su hegemonía sobre Oriente Medio.
Aunque en ocasiones se ha recurrido a herramientas diplomáticas en lugar de a la guerra abierta, como bajo el mandato de Obama (y aún hoy, oficialmente, por parte de los líderes de la UE), este enfoque no ha sido una política de paz, sino una continuación de la guerra por otros medios, una propuesta para integrar a Irán directamente en el marco de su hegemonía económica imperialista, al tiempo que se insiste unilateralmente en controles invasivos y en la vigilancia de su capacidad militar. Si bien el desarme nuclear a escala mundial sería algo bueno, ese no es lo que sucede cuando se exige que Irán renuncie a sus capacidades militares mientras se permite militarizarse libremente a Israel, Gran Bretaña y EE. UU. (el único país que ha utilizado una bomba nuclear en guerra) .
Esto no quiere decir que Estados Unidos haya ejecutado a la perfección sus planes de guerra. Ha cometido muchos errores evidentes en su intento de someter a Irán, incluyendo incidentes de fuego amigo a nivel táctico, no haber tenido en cuenta los impactos económicos a nivel estratégico, y los comentarios erráticos de Trump y el hecho de que el Gobierno, en general, no haya presentado una línea propagandística coherente sobre lo que está sucediendo. Algunos de estos errores han suscitado críticas y denuncias tanto de los aliados como de los enemigos del imperialismo. Pero la lógica militar del esfuerzo liderado por EE. UU. para aislar y dominar a Irán ha sido una marcha constante hacia la guerra. Las principales preguntas para el Gobierno estadounidense han sido ¿cómo? y ¿cuándo?, no ¿se debe?”.
Cómo Israel y Joe Kent ambos sirven a los intereses de EE. UU.
Mientras que los demócratas y los conservadores hartos de Trump pueden intentar salvar su propia reputación achacando esta catástrofe de guerra a la estupidez de Trump y sus asesores, la turba de MAGA necesita otro chivo expiatorio, e Israel no solo es un acomplice perfecto, también es un participante alegre en este papel.
La conducta de Israel hacia Irán ha sido igual de terrible que la de Estados Unidos, y es, con toda razón, un paria a los ojos del mundo por las oleadas de ocupación, despojo y genocidio que ha desatado contra los palestinos. Pero, aunque el Gobierno israelí y el de Trump puedan tener cálculos distintos respecto a su capacidad para tolerar el sufrimiento económico, el descontento popular y otras presiones derivadas de una guerra determinada, la política central de larga data del imperialismo estadounidense consiste en reforzar la hegemonía israelí en todo Oriente Medio con el fin de promover sus propios intereses.
La fuerza aérea israelí sigue dependiendo totalmente, desde el punto de vista logístico, del apoyo industrial estadounidense, y eso ni siquiera cuenta con el apoyo económico y diplomático más amplio que Estados Unidos ha prestado continuamente a Israel desde la década de 1970. Durante décadas, los presidentes estadounidenses han reconocido el papel de Israel como «un portaaviones insumergible» y un perro de presa contrarrevolucionario dispuesto a atacar cualquier amenaza a la continua expansión de la hegemonía estadounidense y europea en toda la región.
El hecho de que Israel se encargue de lanzar ataques que Estados Unidos no necesariamente está dispuesto para llevar a cabo por sí mismo (en este momento, incluida una invasión en curso del sur del Líbano) es una ventaja para el imperialismo, no un inconveniente. Permite a Estados Unidos eludir la culpa de los actos de violencia más atroces llevados a cabo para asegurar su hegemonía.
Este proceso requiere que funcionarios como el exdirector de Lucha contra el Terrorismo, Joe Kent, denuncien públicamente el papel de Israel, eximiendo así a Estados Unidos de cualquier culpa en el proceso. La insinuación antisemita de que los israelíes se han apoderado en secreto del Gobierno de Estados Unidos es una ventaja añadida para la gente de extrema derecha a la que Kent está tratando de influir; no importa que el propio Kent haya tenido un control mucho más directo sobre la política y la práctica de Estados Unidos (y, por extensión, de Israel) que el 99,9 % de la población judía.
Israel, por supuesto, ha cometido y sigue cometiendo crímenes terribles, y es denunciado con razón por quienes se oponen al racismo y al imperialismo en todas partes. Pero el hecho de que lidere la carga de las guerras imperialistas no significa que controle en secreto al Gobierno de EE. UU.; es una consecuencia del hecho de que EE. UU. y otros Estados imperialistas cultivan intencionadamente relaciones con Estados racistas y militaristas precisamente porque esos Estados están arraigados en una lógica militar que favorece la confrontación constante con fuerzas que podrían oponerse al imperialismo.
El Gobierno de EE. UU. apoya a Israel por la misma razón por la que apoyó al apartheid sudafricano, a las dictaduras de toda América Latina, desde Guatemala hasta Chile, e incluso a los shas Pahlavi en Irán. Derrotar a todos estos regímenes significa detener el imperialismo en su conjunto, lo cual es una lucha que, en última instancia, también debe llevarse a cabo en el corazón del imperialismo.
Al construir hoy un movimiento de masas contra la guerra imperialista en EE. UU., podemos detener el corazón de la maquinaria que propaga el racismo y la destrucción por todo el mundo. Nuestro objetivo no es solo sustituir al presidente por alguien más «competente», ni acabar con una supuesta camarilla de Illuminati que controla todo en secreto. Necesitamos construir una oposición de la clase trabajadora y un poder político que pueda desarraigar la economía de guerra imperialista y reconstruir desde abajo.
¡Dinero para el empleo y la educación, no para guerras y deportaciones!
¡Manos fuera de Irán! ¡Manos fuera del Líbano! ¡Palestina libre!
Foto: Daños causados por las bombas en Teherán. La Media Luna Roja informa de que más de 8000 objetivos civiles han sido bombardeados por EE. UU. e Israel durante la guerra. (Majod Sheedi / Getty Images)
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Walid Khalidi, historiador de la causa palestina, presente!

Referencia en los estudios sobre la Nakba (catástrofe palestina cuya piedra fundamental es la formación del Estado racista y colonial de Israel en 1948), Walid Khalidi falleció el pasado 8 de marzo a los 100 años de edad. Nos deja un legado fundamental para comprender la historia y la memoria de Palestina.
Sus investigaciones y estudios son cruciales para entender la enorme injusticia a la que está sometido el pueblo palestino desde hace 78 años, y para combatir la desinformación y la deshumanización que sirven para sostener la colonización, el apartheid, la limpieza étnica y el genocidio.Los palestinos se enfrentan diariamente con la anti-historia, con la construcción de narrativas falsas que demonizan su resistencia legítima por todos los medios, mientras enfrentan una brutal opresión nacional. Conocer la historia y la memoria palestinas es una herramienta para enfrentar este escenario, rumbo a la liberación.
Walid Khalidi, no por casualidad llamado “historiador de la causa palestina”, nos arma con su investigación extraordinaria, sobre todo en dos obras enciclopédicas fundamentales:
“All That Remains – The Palestinian Villages Occupied and Depopulated by Israel in 1948” (1992)
“Before Their Diaspora: A Photographic History of the Palestinians” (1984)En este último libro se encuentra un rico registro fotográfico del modo de vida y de los lugares anteriores a la Nakba, reunido en cerca de 500 fotografías raras.
En “All That Remains”, además de un mapa de la Palestina histórica que ubica más de 400 aldeas destruidas en la limpieza étnica realizada por las bandas sionistas en 1948, hay documentación detallada de estos pueblos antes, durante y después de la Nakba.
Una de esas aldeas es la de mi familia paterna, Qaqun. Walid Khalidi, referencia para tantos investigadores y estudiantes, también es base para las investigaciones que dieron origen a mi libro “Al Nakba – Un estudio sobre la catástrofe palestina” (2017).
Su trabajo fue fundamental para profundizar mi conocimiento sobre Qaqun, el lugar donde mi padre, Abder Raouf, nació en 1935 y del cual fue expulsado violentamente a los 13 años. Él se refería a su aldea como un “paraíso” antes de la Nakba y, como millones de refugiados, la describía con lirismo. En ese lugar de la memoria se conectaba con su tierra, de donde fue arrancado brutalmente, con la perspectiva de la liberación y el retorno.
Nacido en Jerusalén en julio de 1925, Walid Khalidi fue quien reveló el Plan Dalet, elaborado a fines de los años 40, donde se detallaba cómo sería ejecutado el plan final de limpieza étnica por el movimiento sionista. El Plan Dalet sellaría el destino de los palestinos en la Nakba de 1948.Aunque Walid Khalidi fue pionero en las investigaciones que evidenciaban la expulsión planificada para la formación del Estado racista y colonial de Israel, fue con el libro “La limpieza étnica de Palestina” del historiador israelí Ilan Pappé que el Plan Dalet ganó mayor reconocimiento académico en los estudios sobre la Nakba.
Sin embargo, el propio Ilan Pappé reconoce en la introducción de su obra que bebió de esa fuente; que antes que él, historiadores árabes y palestinos ya habían explorado ese camino y le sirvieron de referencia, mencionando explícitamente el trabajo de Walid Khalidi. Pero esas voces no habían sido escuchadas ni consideradas creíbles.
Profesor en las universidades de Oxford y la Universidad Americana de Beirut, además de investigador de Harvard y cofundador del Instituto de Estudios Palestinos en 1963, Walid Khalidi quizá no tuvo el mismo reconocimiento internacional, pero es ampliamente respetado por cualquier investigador serio sobre la cuestión palestina.
Como es casi inevitable para los palestinos, Walid Khalidi combinó conocimiento académico con compromiso político. Por ejemplo, cuando renunció a la Universidad de Oxford en 1956, tras la invasión francesa, británica e israelí al Canal de Suez, y al participar en el movimiento nacionalista palestino.En el ámbito político defendía la llamada “solución de dos Estados” y llegó a integrar la delegación conjunta jordano-palestina en la Conferencia de Madrid de 1991, además de actuar como asesor especial de la Liga Árabe algunos años antes.
De manera contradictoria, en un artículo escrito en 1997, al cumplirse 50 años de la recomendación de la partición de Palestina por la Asamblea General de la ONU, Khalidi fue categórico:
“No, la partición de la ONU de 1947 no fue la fórmula de ‘compromiso’ legal, moral, justa, equilibrada, pragmática y viable que se afirma que fue”.Al confrontar el debate sobre si los palestinos deberían haber aceptado la partición, Khalidi cuestionó cómo un plan podría ser justo si más de la mitad del territorio sería destinado a la creación de un Estado judío, cuando los judíos representaban menos de un tercio de la población y poseían solo el 7% de las tierras, mientras que la mayoría árabe poseía la mayor parte de la tierra y quedaría con apenas el 45% del territorio.
En el mismo artículo, sin embargo, se refiere al proceso de negociación como un camino, aunque señalando las “fallas” de los Acuerdos de Oslo firmados en 1993, afirmando:
“Ninguna reconciliación duradera es posible si sus ingredientes se arrancan de su contexto histórico y se basan en una narrativa engañosa del pasado”.Independientemente de su visión, aparentemente derrotista sobre lo que sería justo y equivocada sobre lo que sería posible —la “solución de dos Estados”, que nunca apuntó más que a la paz de los cementerios—, reconocer la importancia de Walid Khalidi significa referirse a su legado y valorar la historia y la memoria contadas por los hijos de esa tierra.
Walid Khalidi, presente, hasta que Palestina sea libre del río al mar. -
¡Solidaridad con la huelga de los trabajadores de la planta cárnica de JBS!

Por N. IRAZU
El lunes 16 de marzo, unos 3800 trabajadores de Greeley (Colorado) se declararon en huelga. Representados por el sindicato UFCW Local 7, se enfrentan a la multinacional brasileña JBS, que a menudo comercializa sus productos bajo la marca Swift Beef Co. JBS es una enorme multinacional que obtuvo 22 600 millones de dólares en ventas en 2025; de hecho, es la mayor empresa de procesamiento de carne de res del mundo. Desde 1985 —la histórica huelga de Hormel— no se había producido una huelga de tal envergadura en la industria cárnica.
«Queremos que nos traten como seres humanos», declaró Deborah Rodarte, empleada de JBS, en un comunicado del sindicato.
Los huelguistas merecen todo nuestro apoyo; sería difícil encontrar un sector de la clase trabajadora estadounidense que se enfrente a un patrón peor. JBS ya se hizo famosa en Estados Unidos el año pasado cuando se le declaró responsable de utilizar mano de obra infantil a través de terceros.
Hay una infinidad de razones por las que los trabajadores representados por el Local 7 de la UFCW votaron en un 99 % a favor de la huelga. La mísera propuesta de la empresa de un aumento del 2 % durante la vigencia del contrato fue una bofetada. No alcanza ni de chiste a la inflación ni ayudaba a que los salarios se equipararan al coste de la vida. El reembolso por el equipaje también es fundamental. ¡En algunos casos, los trabajadores pueden llegar a pagar 1100 dólares de su propio bolsillo para adquirir el equipaje necesario para realizar el trabajo para cual han sido contratados!
Las condiciones en la planta de producción, como la aceleración de la cadena de montaje, también han provocado un gran descontento. Los trabajadores presentaron una denuncia ante la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo alegando que en el segundo turno —con más trabajadores haitianos que en el primero— la velocidad de la cadena pasó de unas 250-300 cabezas de ganado por hora a 390-420. La aceleración es la práctica de intensificar el trabajo de los trabajadores con el fin de extraer más valor de su trabajo en el mismo tiempo. Este nivel de aceleración convierte un trabajo ya de por sí acelerado, agotador y peligroso en una situación insoportable en la que el trabajador se ve obligado a arriesgar su vida y su integridad física con el fin de hacer ricos a los jefes.
En la línea de producción, los trabajadores se ven obligados a agarrar ganchos de carne con una mano y cuchillos con la otra por horas y horas, clavando y cortando repetidamente durante todo el turno. Esta repetición abrumadora provoca lesiones en las manos, limitaciones en la amplitud de movimiento y en el uso completo. Las plantas de envasado de carne suelen clasificarse como uno de los trabajos más peligrosos y mortales de Estados Unidos debido a las malas condiciones laborales, las deficientes normas de seguridad y los aumentos de productividad impulsados por el afán de lucro.
En un intento por romper la huelga, JBS llevó a cabo una campaña antisindical. La sección local 7 de la UFCW ha denunciado esta campaña por estar plagada de prácticas laborales injustas, como la intimidación de los trabajadores en reuniones a puerta cerrada y con audiencia cautiva, de las que se excluyó a los delegados sindicales y a los representantes sindicales. Se amenazó a los trabajadores con el despido a menos que renunciaran al sindicato y cruzaran el piquete. La empresa también mintió a los trabajadores sobre su derecho a la huelga amenazándoles con represalias. Todos estos son intentos ilegales de intimidar a los trabajadores para que se sometan. El 99 % de aprobación de la huelga demuestra el rotundo fracaso de su campaña antisindical.
La lucha de los trabajadores de JBS en Greeley va más allá de la planta de producción. Las cuestiones de la inmigración y la trata de personas también desempeñan un papel central para comprender la relación entre los trabajadores de JBS y los directivos y propietarios. Los trabajadores del sector cárnico son un sector de la clase con un alto porcentaje de inmigrantes, y en la planta se hablan cerca de 50 idiomas. En Greeley, un número significativo de trabajadores son inmigrantes haitianos, protegidos por el Estatus de Protección Temporal (TPS, Temporary Protected Status), un programa que ahora está siendo atacado por la administración Trump.
El llanto de «¡huelga!», en español se oye a menudo en el piquete. Esta composición internacional de la plantilla condensa en una sola planta de trabajo la frase tan repetida: «¡Trabajadores del mundo, uníos!».
La trata de personas y las condiciones de vivienda inhumanas también forman parte de esta historia. Los trabajadores inmigrantes haitianos, atraídos a trabajar en JBS con la promesa de alojamiento gratuito y un trabajo digno, pronto se encontraron hacinados en alojamientos totalmente insoportables. «Un grupo de esos trabajadores presentó una demanda colectiva diciendo que “se les prometió alojamiento gratuito, pero, al llegar, se les cobró por ‘vivir en condiciones de hacinamiento e inhabitabilidad’ en el cercano Rainbow Motel».
Con las condiciones de vida y de trabajo alcanzando niveles insoportables, un trabajador comparó su situación con la esclavitud. Su historia se contó en Mother Jones, «Auguste me dijo que no puede quitarse de encima la humillación. Cada día en el trabajo, atravesaba la zona de sacrificio de la planta, donde cada vaca tiene su propio corral, pero se esperaba que él compartiera un espacio minúsculo con cinco de sus compañeros. Se encontraba pensando que las vacas estaban mejor. “Siento”, dijo, “que me trataban como a un esclavo”».
Estas condiciones provocaron que la ira justificada se convirtiera en resistencia activa antes de que se votara la huelga actual. Algunos trabajadores comenzaron a «coordinar breves paros laborales, dejando que la carne pasara por la cinta transportadora sin cortar ni recortar, mientras golpeaban con sus ganchos de carne los laterales de las estaciones de trabajo metálicas para alertar a los supervisores de que había que detener el sistema de transporte por cadena».
La huelga en JBS necesita el apoyo de todo el movimiento sindical. La recaudación de fondos para la huelga, las declaraciones de solidaridad de nuestras secciones sindicales, las organizaciones universitarias y las coaliciones de libertades civiles servirán para generar el apoyo necesario para la huelga.
CSP-Conlutas, una federación sindical de 3,5 millones de miembros en Brasil, ya se ha pronunciado en apoyo de la huelga. Como empresa brasileña, JBS ya tiene un historial de corrupción y superexplotación en su país, sobornando a políticos y reduciendo artificialmente los salarios. Después de que la sección local 7 de la UFCW votara a favor de la huelga, “CSP-Conlutas emitió un comunicado elogiando y apoyando a los trabajadores. Escribieron que “el paro laboral de los trabajadores estadounidenses encaja en una lucha más amplia de la clase trabajadora contra la explotación y la codicia capitalista”.
Esta huelga tiene lugar en un lugar de trabajo verdaderamente internacional y de inmigrantes. Los trabajadores están en huelga contra una empresa increíblemente depredadora, luchando contra todos los abusos tradicionales de los patrones, mientras se enfrentan a la amenaza de represión y deportación por parte de la administración Trump, a la que los propietarios de JBS donaron 5 millones de dólares durante la toma de posesión. La deportación de trabajadores combativos del sector cárnico es una herramienta que los capitalistas y su Estado ya han utilizado de forma infame en el pasado; debemos estar atentos para evitar que vuelva a suceder.
Los trabajadores del sector cárnico de Greeley, locales e inmigrantes, que hablan docenas de idiomas, luchan unidos contra un dragón multimillonario. Los trabajadores están dando un importante ejemplo para todo el movimiento obrero. Su determinación y coraje demuestran la enorme contribución que los trabajadores con experiencias de todo el mundo pueden hacer para reconstruir y fortalecer los sindicatos en EE. UU. Y su huelga sugiere, en su fase inicial, que la acción sindical concertada puede erigirse como una de las principales herramientas utilizadas para defender a todos los inmigrantes víctimas de la maquinaria MAGA.
Para apoyar a los trabajadores en huelga del UFCW Local 7, visita su página web para hacer una donación al fondo de huelga. ¡Solidaridad para siempre!
Foto: Kevin J. Beaty / Denverite
