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El periódico «La Voz de los Trabajadores»: Edición de marzo-abril

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán es una escalada importante en el Medio Oriente que tiene implicaciones peligrosas para los trabajadores de todo el mundo. La brutalidad del asalto imperialista a nivel internacional va junto con el ataque a las libertades civiles por parte del régimen de Trump dentro de Estados Unidos. Esto incluye las operaciones continuas del ICE y la Patrulla Fronteriza, las amenazas a las elecciones de mitad de período de 2026, los retrocesos ambientales que afectan profundamente a la comunidad negra y la brutalidad policial sin control.
Nuestro editorial en este número nos advierte: «Existe un gran peligro de subestimar la determinación de la élite empresarial estadounidense de llevar adelante esta iniciativa. No podemos confiar en que las sentencias judiciales o las próximas elecciones nos salven. Debemos organizarnos ahora, no solo para realizar manifestaciones masivas y crear redes comunitarias contra la violencia del ICE, sino para encontrar el camino hacia la construcción de un nuevo partido de la clase trabajadora a través del cual podamos organizar nuestra defensa política en todos los planos y todos los días».
En este número también tenemos artículos sobre los archivos de Epstein y la clase dominante, la huelga de maestros de San Francisco y una reseña del nuevo álbum de U2.
La edición de marzo-abril de 2026 de nuestro periódico está disponible en formato impreso y en línea como PDF y contiene articulos en ingles y español. ¡Lee hoy mismo el último número de nuestro periódico con una descarga gratuita en PDF! Como siempre, agradecemos cualquier donación que ayude a sufragar los gastos de impresión.
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Los huelguistas de NJ Transit votarán sobre un contrato provisional
Por B. COOPER
La Hermandad de Maquinistas y Treneros (BLET, los Teamsters) inició una huelga en New Jersey Transit el viernes 16 de mayo. La medida paralizó los trenes del sistema ferroviario en todo el estado, incluido el servicio de cercanías a Nueva York y Filadelfia, lo que afectó a unos 350 000 pasajeros diarios. El sindicato llegó a un acuerdo provisional con la agencia el sábado, poniendo fin a la huelga; el servicio se reanudó el martes.
Los maquinistas y aprendices se declararon en huelga por los salarios, que eran muy inferiores a los de sus compañeros del sector en todo el país, incluidos los de Amtrak. Se trata de la primera huelga en NJ Transit en 42 años.
Los detalles del nuevo acuerdo provisional no se han dado a conocer en el momento de redactar este artículo, pero apuntan a que se han cumplido las reivindicaciones salariales. Sin embargo, es posible que se pida a los trabajadores que hagan concesiones en materia de normas laborales y quizás en otras cuestiones. No se ha indicado ningún aumento de las tarifas. Los afiliados al sindicato comenzarán inmediatamente la votación por correo sobre el contrato.
Un acuerdo provisional anterior con la dirección, alcanzado en marzo, fue rechazado por el 87 % de los afiliados al sindicato, con un 93 % de participación. Cuando las negociaciones se rompieron la semana pasada, se anunció una huelga. Según el sitio web del sindicato: «Los miembros del BLET en NJ Transit llevan buscando un nuevo acuerdo desde 2019. Llevan cinco largos años sin un aumento salarial. En agosto de 2023, los miembros del sindicato local votaron por unanimidad otorgar al presidente nacional del BLET la autoridad para convocar una huelga cuando fuera legal hacerlo y si no se llegaba a un acuerdo».
L., trabajadora sindicalizada de una universidad de Nueva Jersey y miembro de La Voz de los Trabajadores, visitó el piquete en Newark durante el fin de semana y habló con algunos de los huelguistas. Ella nos informó que: «el edificio de oficinas del 2 Gateway Center está alquilado por NJ Transit por 500 millones de dólares, mientras que el edificio que NJT tiene en la misma calle no se está utilizando a pleno rendimiento. Este fue uno de los datos que me dio uno de los ingenieros mientras hablábamos».
Este dato se incluyó en una declaración publicada justo antes de la huelga por el presidente nacional de BLET, Mark Wallace. Señaló que NJ Transit tiene «dinero para áticos con vistas y proyectos favoritos, pero no para sus trabajadores de primera línea. Ya basta. Seguiremos en huelga hasta que nuestros miembros reciban el salario justo que se merecen».
«Pero, ¿qué pasa con los viajeros?».
En las semanas previas a la huelga, los medios de comunicación capitalistas intentaron crear una brecha entre los trabajadores en huelga y los viajeros. Algunos ejemplos son la cobertura nacional de Associated Press (véase CBS 8 en San Diego) y 6 ABC News en Filadelfia, cuyos titulares destacan el impacto de la huelga en los viajeros y enfatizan las entrevistas con trabajadores molestos. La cobertura tiende a restar importancia a las voces del sindicato BLET y destaca la irritación expresada por el gobernador de Nueva Jersey, Phil Murphy, o por los propios altos ejecutivos de NJ Transit.
Un ejemplo particularmente flagrante es el de un artículo del New York Times publicado después de la huelga (el 18 de mayo), que presenta a los ingenieros en huelga como codiciosos y se asegura de citar la opinión de un viajero (¡nada menos que un ejecutivo!). «Creo que son egoístas», dijo. «Han puesto a decenas de miles de personas en una situación de estrés. El viernes fue horrible. Créanme».
El gobernador Murphy, en el mismo artículo, criticó duramente al sindicato por ser responsable del fracaso de las negociaciones que precipitaron la huelga: «Francamente, es un desastre provocado por ellos mismos y es una bofetada en la cara de todos los viajeros y trabajadores que dependen de NJ Transit».
Por nuestra parte, creemos que se puede obtener una imagen más fiel de la realidad escuchando a los trabajadores. L. afirma que habló con algunos trabajadores en el piquete sobre la necesidad de la solidaridad laboral. El BLET representa a 450 maquinistas, pero hay otros puestos que desempeñan trabajadores de diferentes sindicatos. Uno de ellos «explicó muchos matices del trabajo que los maquinistas realizan en colaboración con otros trabajadores de New Jersey Transit. Dijo que la mayoría de los trabajadores estaban respetando el piquete del BLET, en parte porque no había trabajo que hacer si los maquinistas no manejaban los trenes».
Sin intervención del Gobierno, por ahora
Los trabajadores del BLET negocian en virtud de la Ley Laboral Ferroviaria (RLA), y no de la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB), como la mayoría de los demás trabajadores estadounidenses. La RLA es mucho más estricta que la NLRB a la hora de hacer cumplir determinadas medidas en las negociaciones y limita los tipos de cuestiones por las que los sindicatos pueden convocar huelgas. Informamos sobre estas diferencias durante la huelga nacional de ferrocarriles de 2022.
A diferencia de la huelga de 2022, el Gobierno de Estados Unidos no intervino directamente. Según el BLET, «en virtud de las normas de la Ley del Trabajo Ferroviario, el Congreso de los Estados Unidos podría haber intervenido para retrasar o bloquear la huelga de NJ Transit, pero decidió no hacerlo».
El presidente nacional de la BLET, Mark Wallace, añadió: «Quiero dar las gracias a los miembros del Congreso por permitir que el proceso funcionara sin interferencias. Esto debería servir de lección para otros conflictos ferroviarios. No se habría ganado nada aplazando la decisión. Permitir que se produzcan huelgas fomenta el acuerdo en lugar del bloqueo.
Es evidente que la rapidez del acuerdo demuestra de forma real el poder que tienen los trabajadores ferroviarios estadounidenses para luchar contra la patronal con el fin de conseguir una calidad de vida básica. Sin embargo, como hemos mantenido anteriormente, la RLA es, en última instancia, una herramienta de los patronos, y los trabajadores que quieran luchar por más tendrán que superar algún día las limitaciones de la RLA —y, de hecho, de toda la legislación laboral— para luchar por un mundo en el que merezca la pena vivir.
Mientras la administración Trump continúa su asalto a las protecciones laborales básicas de todos los trabajadores, así como a las libertades civiles de los residentes estadounidenses, los trabajadores necesitarán construir una nueva cultura y nuevas organizaciones de solidaridad entre sí para superar el autoritarismo del gobierno y los patrones.
L. dijo a La Voz de los Trabajadores: «El éxito de la huelga estará determinado por los términos del nuevo contrato, pero también por la experiencia de aprendizaje y organización que los trabajadores han adquirido a través de esta campaña contractual.
Visitar el piquete también fue un recordatorio energizante para mí personalmente de que siempre es una gran experiencia participar en un piquete, especialmente con compañeros de trabajo o gente de tu comunidad con quienes puedes compartir la experiencia. El piquete es un espacio inusual y temporal que no existe en la sociedad cotidiana. La actividad habitual se detiene y, en ese espacio, podemos hablar entre nosotros, aprender e imaginar un futuro diferente».
Foto de La Voz de los Trabajadores.
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Reunión web el 2 de junio: La historica lucha contra la dictadura en Brasil
*****8 p. m. en Nueva York / 5 p. m. en California / 9 p. m. en BrasiliaTraducción disponible en inglés, español y portugués.Hace 40 años, los trabajadores, estudiantes y las comunidades oprimidas de Brasil derrocaron una brutal dictadura militar que llevaba en el poder desde 1964.Una parte clave de esa oposición al autoritarismo en Brasil fue la huelga de brazos caidos de 1985 del Sindicato dos Metalúrgicos de São José dos Campos en General Motors. Los socialistas revolucionarios que organizaron la huelga se inspiraron en las dinámicas huelgas de brazos caídos de los «Tres Grandes» de la industria automovilística de Detroit en las décadas de 1930/1940. Estos revolucionarios también plantearon la cuestión política en torno a la lucha por los derechos democráticos negados por la dictadura. Al mismo tiempo, los estudiantes y los activistas de los movimientos sociales aprovecharon la huelga para fortalecer un sentimiento popular contra el Gobierno.
¿Qué podemos aprender de las experiencias de los socialistas en Brasil y su lucha contra la dictadura? ¿Es posible convertir la lucha por los derechos democráticos en una lucha por el poder de la clase trabajadora?
Ponentes internacionales:- Luiz Carlos Prates (Mancha) participó en la huelga de brazos caídos de 1985 en Sao Jose dos Campos. Es miembro del Secretariado Ejecutivo Nacional de la federación sindical CSP–Conlutas, que cuenta con dos millones de afiliados.
- Mariucha Fontana participó activamente en las luchas sociales y políticas contra la dictadura. Es editora del periódico Opinão Socialista y forma parte de la dirección del Partido Socialista dos Trabalhadores Unificado y de la Liga Internacional de Trabajadores.
*****Reunião em 2 de junho, às 21h (horário de Brasília) / 20h (Nova York) / 17h (Califórnia)Tradução disponível em inglês, espanhol e português.Há 40 anos, trabalhadores, estudantes e comunidades oprimidas no Brasil derrubaram uma ditadura militar brutal que estava no poder desde 1964. O que podemos aprender com as experiências dos socialistas brasileiros e sua luta contra a ditadura? É possível transformar a luta por direitos democráticos em uma luta pelo poder da classe trabalhadora?Palestrantes internacionais:- Luiz Carlos Prates (Mancha) – Participou da greve de 1985, em São José dos Campos (SP). É membro da Secretaria Executiva Nacional da Central Sindical e Popular Conlutas (CSP-Conlutas), que representa dois milhões de trabalhadores.
- Mariúcha Fontana – Foi ativista nas lutas sociais e políticas contra a ditadura. É editora do jornal Opinião Socialista e membro da direção do Partido Socialista dos Trabalhadores Unificado (PSTU) e da Liga Internacional dos Trabalhadores (LIT-QI).
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El legado de Malcolm X en su centenario
Por MICHAEL SCHREIBER
El 19 de mayo se cumplen 100 años del nacimiento de Malcolm X, un líder político fundamental del siglo XX. Las ideas y enseñanzas de Malcolm, expresadas en sus discursos y entrevistas, han tenido una influencia que va mucho más allá de su propia época, no sólo en el movimiento por la liberación de los negros en Estados Unidos, sino en los movimientos de liberación de todo el mundo.
Malcolm siguió evolucionando sus creencias y sus acciones a lo largo de su vida, a menudo enfrentándose a grandes adversidades. Incluso en su último año, antes de ser abatido por la bala de un asesino en febrero de 1965, Malcolm siguió perfeccionando sus puntos de vista sobre la estrategia y el programa. Tras sus viajes a África y Oriente Medio, donde se reunió con líderes de la lucha anticolonial, empezó a hacer hincapié en las conclusiones internacionalistas y anticapitalistas en sus discursos. Al mismo tiempo, se dispuso a construir una organización activista basada en un programa integral para la liberación de los negros: la Organización para la Unidad Afroamericana.
No hay espacio suficiente aquí para repasar la totalidad del desarrollo político de Malcolm ni la amplitud de su pensamiento. Dado que se cumple el centenario de su nacimiento, he pensado que sería útil detenerme en sus primeros años, antes de pasar al trascendental último año de su vida, en el que tuve la oportunidad de conocer a Malcolm y escucharle hablar.
Los primeros años de Malcolm
No cabe duda de que el pensamiento de Malcolm X se vio moldeado en cierto modo por el racismo, la violencia y la pobreza que sufrió su familia durante su infancia. Sus padres también le proporcionaron un modelo de cómo levantarse contra la opresión y contraatacar.
Malcolm nació el 19 de mayo de 1925 en Omaha, Nebraska, hijo de Earl y Louisa Little. Sus padres eran partidarios de la Universal Negro Improvement Association (UNIA) de Marcus Garvey, un movimiento panafricanista que abogaba por la autosuficiencia y la construcción nacional de la comunidad negra. Como organizadores del movimiento de Garvey, los Littles se trasladaron de Filadelfia a Omaha en 1921 para fundar un equipo local de la UNIA en la ciudad del Medio Oeste.
A principios de 1925, varios meses antes del nacimiento de Malcolm y mientras Earl Little estaba fuera de la ciudad, su madre tuvo que enfrentarse a una banda de miembros del Ku Klux Klan portando antorchas, que se presentaron en su casa a la mitad de la noche para amenazar a la familia con graves consecuencias si no abandonaban la ciudad. Los Littles se trasladaron al norte al año siguiente, pero no pudieron escapar de la violencia racista. En 1929, su casa de East Chicago, Indiana, fue incendiada y destruida por racistas blancos. Al principio, el padre de Malcolm fue acusado del atentado (supuestamente por el dinero del seguro), pero las autoridades no pudieron suministrar pruebas y fue puesto en libertad.
Dos años más tarde, ya en Lansing (Michigan), Earl Little fue asesinado. Aunque el informe policial decía que había sido atropellado por un tranvía en un desafortunado «accidente», las circunstancias sugerían que había sido asesinado. Según el biógrafo de Malcolm, Manning Marable (Malcolm X: A Life of Reinvention),* el asesinato de su padre le persiguió el resto de su vida; Malcolm se refirió a él en una entrevista de los años sesenta realizada por el periodista de Chicago Jim Hurlbut como algo llevado a cabo por el Ku Klux Klan.
La familia pronto cayó en la pobreza. En 1939, la madre de Malcolm había sufrido una profunda depresión y fue internada en un psiquiátrico. En un par de años, Malcolm, que ya tenía 16 años, fue confiado al cuidado de su hermanastra, Ella, que vivía en Boston. Allí Malcolm hizo amigos que le introdujeron en la vida de los buscavidas, los corredores de apuestas y los gánsteres de poca monta.
Durante un tiempo, al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Malcolm consiguió trabajo como cocinero en los trenes del ferrocarril, y pronto se trasladó de Boston a Harlem. En aquella época, la comunidad negra de Harlem participaba en numerosas acciones políticas debido a las tensiones raciales, que culminaron en la rebelión del 1 de agosto de 1943, que estallo después de que un policía disparara a un militar negro vestido en su uniforme militar. Sin embargo, Malcolm continuó su ambito de buscavidas, a menudo vendiendo porros en los trenes, y rara vez, se involucró en actividades políticas.
Sin embargo, uno de sus amigos, Clarence Atkins, recordó más tarde que Malcolm hablaba con frecuencia de las ideas nacionalistas negras cuando trabajaba en Jimmie’s Chicken Shack en 1942-43. «Hablaba mucho», dijo Atkins. «A menudo hablaba», explicó Atkins, “de cómo su padre fue brutalizado y golpeado en la esquina vendiendo el periódico de Marcus Garvey, y hablaba mucho de los conceptos de Garvey en términos de cómo nos beneficiarían como pueblo” (Marable, p. 52).
Malcolm continuó con una vida de pequeños delitos durante los siguientes años : venta de drogas, proxenetismo, números falsos y robos. Durante un tiempo, tocó la batería y bailó en un club nocturno. Tras varios robos en las afueras de Boston, Malcolm y su banda fueron capturados y condenados. Malcolm recibió una condena de entre ocho y diez años de prisión concurrentes. Sabía que su dura condena se debía en parte a que tenía como cómplice a una novia blanca y, por lo tanto, se consideraba que mostraba desprecio por las normas morales de los supremacistas blancos.
Convertirse en Malcolm X
Mientras cumplía condena en la infama prisión de Charlestown, Massachusetts, el rebelde Malcolm se dio cuenta poco a poco, quizá de forma oportunista, de que podría mejorar sus condiciones de vida, incluido el traslado a un centro menos duro y posiblemente la libertad condicional anticipada, si intentaba parecer más cooperativo -al menos en apariencia- con las «normas» que la prisión imponía a los reclusos. Al mismo tiempo, se esforzaba por educarse, incluso leyendo el diccionario para mejorar su dominio de la lengua inglesa. Una vez trasladado a una prisión con una biblioteca completa, devoró los escritos de los modernos eruditos negros, así como de los antiguos filósofos. Leyó libros que relataban la historia de la trata de esclavos, la rebelión colonial de Africa y Asia y mucho más. «Podría pasarme el resto de mi vida leyendo», reflexionó más tarde. «No creo que nadie haya sacado más provecho de ir a la cárcel que yo».
Su afán de superación recibió un nuevo impulso después de que sus hermanos y hermanas escribieran a Malcolm que la mayor parte de la familia se había convertido al Islam. Más concretamente, habían empezado a seguir a una secta en particular, la Nación del Islam, que había crecido durante la década anterior y ahora estaba liderada por un antiguo garveyista, Elijah [Poole] Muhammad. Aunque Malcolm se mostró escéptico al principio, le instaron a escribir una carta a Elijah Muhammad para obtener más información. Muhammad respondió a la carta de Malcolm y, con el tiempo, Malcolm escribía a diario al líder de la NOI.
Tras convertirse en miembro de la NOI, Malcolm vio su propia vida bajo una nueva luz y con un nuevo propósito. Se propuso convertir a otros presos. A principios de 1950, el grupo de reclusos musulmanes empezó a exigir cambios a las autoridades de la prisión, como menús que se adaptaran a las restricciones dietéticas de su fe. Los funcionarios de la prisión consideraron que sus demandas eran perjudiciales y trasladaron a Malcolm y a otros musulmanes negros de nuevo a la prisión más restrictiva de Charlestown. Allí, Malcolm continuó con su agitación para conseguir mejores condiciones, al tiempo que escribía a antiguos amigos y asociados que ahora se dedicaba a la emancipación negra y rechazaba los valores de la sociedad blanca (en aquella época, la NOI decia a los blancos eran «diablos»). En diciembre de 1950, había abandonado el nombre de esclavo «Malcolm Little» y firmaba sus cartas como «Malcolm X».
Crecen las tensiones en la Nación del Islam
El 1 de julio de 1952, Malcolm X salió de prisión. Se trasladó a Detroit, donde residió en casa de su hermano Wilfred y su esposa Ruth. Malcolm trabajó durante un tiempo en la industria automovilística, pero pronto fue nombrado reclutador a tiempo completo de la Nación del Islam, viajando por todo el este del país. Ayudó a establecer un templo en Boston y luego fue asignado como ministro del templo de la NOI en Filadelfia. Desde allí, en 1954, Malcolm fue llamado para dirigir el Templo nº 7 de Harlem. Pronto se había labrado una reputación como el lugarteniente más leal, enérgico y carismático de Elijah Muhammed.
La mezquita de Nueva York era pequeña en comparación con las de otras ciudades; como grupo cuasi político, la NOI se enfrentaba a la competencia de otras numerosas organizaciones negras con sede en la ciudad. Pero rápidamente empezó a crecer y prosperar bajo el liderazgo de Malcolm. A escala nacional, la NOI también experimentó un rápido crecimiento, con cientos de nuevos solicitantes de afiliación a la semana.
Esto ocurría justo cuando el movimiento por los derechos civiles contra la segregación de Jim Crow se ponía en marcha y se enfrentaba brutalmente a los racistas blancos y a la policía del Sur. Aunque a principios de la década de 1960 el movimiento por los derechos civiles había generado acciones de simpatía en todo el país, la NOI, bajo las estrictas instrucciones de Elijah Muhammad, se negó a implicarse.
Luego, el 26 de abril de 1957, tres miembros de la NOI intentaron intervenir en un incidente en el que policías de Nueva York estaban golpeando sin piedad a un hombre negro en la calle. Los musulmanes fueron detenidos por la policía por su intromisión. Malcolm y sus socios lograron encabezar una delegación hasta la comisaría, respaldados por una multitud de protesta de al menos 4000 personas. Los tres musulmanes fueron finalmente absueltos, ganando más tarde un juicio contra la policía de Nueva York por 70.000 dólares.
Marable escribe (pp. 127-129) que esta protesta reveló las contradicciones que se estaban gestando en la Nación del Islam, que culminaron en la ruptura final de Malcolm con la NOI: «Elijah Muhammad sólo podía mantener su autoridad personal obligando a sus seguidores a alejarse del mundo exterior; Malcolm sabía que el crecimiento futuro de la Nación dependía de su inmersión en las luchas cotidianas de la comunidad negra. … Con el tiempo, tendría que elegir: seguir siendo leal a Elijah Muhammad o estar ‘del lado de mi pueblo’».
Cinco años más tarde, el 27 de abril de 1962, se produjo un incidente aún más grave en Los Ángeles, cuando la policía disparó contra siete musulmanes negros desarmados, matando a uno y mutilando a otro. La policía arrestó en respuesta a 16 miembros de la NOI bajo falsos cargos de «asalto criminal contra la policía». Muhammad envió a Malcolm X a Los Ángeles para que se ocupara del caso. Malcolm consiguió supervisar una vigorosa campaña de defensa, dirigiéndose incluso a los blancos y a otras confesiones religiosas para que se unieran a las protestas y donaran fondos. Se pusieron en marcha planes para crear una amplia campaña nacional en defensa de los musulmanes. Pero, de repente y sin ninguna explicación, se suspendió el esfuerzo de defensa de frente unico. En su lugar, se tomó la decisión -probablemente desde la cúpula de la NOI- de luchar contra las acusaciones simplemente a través de los tribunales.
George Breitman comenta en «El último año de Malcolm X »** que aquel acontecimiento fue la primera vez que la existencia de dos tendencias dentro de la Nación del Islam se hizo evidente para algunos miembros de la NOI. Sin embargo, las tensiones probablemente no eran evidentes para la mayoría. Ya en 1963, Muhammad nombró a Malcolm como primer «ministro nacional» de la organización, por lo que, aparentemente, ambos parecían estar de acuerdo.
Sin embargo, como escribe Breitman, Malcolm «estiró los límites de la doctrina de Muhammad hasta el límite, y a veces más allá. Introdujo nuevos elementos en el movimiento, no sólo de estilo sino de ideología». Como ejemplo, Breitman cita un articulo de The New York Times (8 de noviembre de 1964) de James X, que sustituyó a Malcolm al frente de la mezquita de Nueva York tras suescisión, y Henry X. «Fue Malcolm quien inyectó el concepto político de “nacionalismo negro” en el movimiento musulmán negro», les cita The Times y añade: «que, según ellos, el grupo era esencialmente de naturaleza religiosa cuando Malcolm se hizo miembro».
El incidente que precipitó directamente la ruptura entre Malcolm y Elijah Muhammad se produjo en un foro celebrado en Nueva York el 1 de diciembre de 1963, nueve días después del asesinato del presidente Kennedy. Durante el debate, se le preguntó a Malcolm sobre el asesinato. Al responder, situó el asesinato dentro del omnipresente clima de odio y violencia en Estados Unidos, a menudo forjado o tolerado por los intereses dominantes. Ahora, dijo, «las gallinas han vuelto a casa para desovar».
Al día siguiente, en la reunión mensual habitual de Malcolm con Muhammad, el líder de la NOI calificó la declaración de Kennedy de «inoportuna» y suspendió a Malcolm durante 90 días. Breitman comenta que pronto se hizo evidente que la suspensión iba a durar más de 90 días, y posiblemente sería permanente. Y Malcolm se enteró de que un líder musulmán había estado pidiendo su muerte. Creyó, relata Breitman, que «cualquier petición de muerte para mí podría haber sido aprobada -si no realmente iniciada- por un solo hombre». Tras un largo examen de conciencia, el 8 de marzo de 1964 anunció que abandonaba la Nación del Islam y creaba una nueva organización. Afirmó que el movimiento musulmán negro «había “llegado tan lejos como podía” porque era demasiado estrechamente sectario y demasiado inhibido».
«Estoy dispuesto», se le citó en The New York Times (9 de marzo de 1964), »a cooperar en las acciones locales en favor de los derechos civiles en el Sur y en otros lugares, y así lo haré porque toda campaña en favor de objetivos específicos sólo puede aumentar la conciencia política de los negros e intensificar su identificación contra la sociedad blanca.»
Continuó: «La buena educación, la vivienda y el empleo son imperativos para los negros, y les apoyaré en su lucha por conseguir estos objetivos, pero diré a los negros que, aunque son necesarios, no pueden resolver el principal problema negro.» Indicó que lo que era necesario era una verdadera revolución.
El discurso en el Militant Labor Forum
El 13 de abril, Malcolm partió en un viaje de cinco semanas a La Meca y a África, donde se reunió con los líderes de algunos de los nuevos países independientes. El viaje le ayudó a aclarar y consolidar sus ideas sobre muchas cuestiones. Le oí hablar el 29 de mayo, poco después de su regreso a Estados Unidos.
La reunión, en el Militant Labor Forum, dentro de la sede del Partido Socialista de los Trabajadores en Manhattan, había sido convocada para abordar cuestiones sobre una misteriosa (o ficticia) «banda de odio» llamada los «Hermanos de Sangre». Los diarios neoyorquinos habían estado publicando escabrosas historias sobre este grupo, supuestamente formado por «musulmanes negros disidentes» y dedicado al objetivo de matar a blancos. Para el foro se había reunido a un grupo de líderes negros, entre ellos dirigentes del CORE y del Harlem Action Group; Clifton DeBerry, candidato del SWP a la presidencia de EE.UU.; y James Shabazz, secretario de Malcolm X. Me explicaron que los organizadores del foro querían que hablara el propio Malcolm, pero como en el momento de organizarse el foro todavía estaba de viaje por África, se lo pidieron a Shabazz.
Ayudé a colocar las sillas para el foro y salí al pasillo, para barrer un poco. De repente, me sobresalté al ver a Malcolm X subiendo las escaleras desde la calle, con una gran sonrisa en la cara. Le seguían de cerca dos socios. Malcolm me dijo que había venido a hablar en lugar de James Shabazz. Le pedí que esperara un momento y me apresuré a entrar en la habitación contigua para llamar a alguien que le diera la bienvenida.
Recuerdo que Sylvia Weinstein y un par de miembros más del SWP salieron a recibir a Malcolm. Sylvia ya conocía a Malcolm X; había ayudado a organizar el encuentro entre Fidel Castro y él en el Hotel Theresa de Harlem en septiembre de 1960. Sylvia me presentó a Malcolm, diciendo: «Este es uno de nuestros jóvenes camaradas». Por supuesto, a los 19 años, yo había recien llegado al Partido Socialista de los Trabajadores y aún estaba aprendiendo los fundamentos del socialismo revolucionario. Pero Malcolm me dio un cortés reconocimiento que tomé como una indicación de que me aceptaba también como su camarada.
La gente empezó a llegar al foro. El ambiente era electrico y la sala se llenó enseguida. Yo estaba muy al fondo de la multitud, pero aún puedo visualizar a los panelistas sentados en una larga mesa y a Malcolm al micrófono.
Malcolm empezó disculpándose por su tardía aparición en el foro, pero dijo que no había podido resistirse a la oportunidad de hablar. A continuación relató que, así como «dicen que viajar amplía tu campo de acción», él había tenido esa experiencia durante sus recientes viajes por Oriente Medio y África. «Mientras viajaba», dijo, »me di cuenta de que la mayoría de los países que habían alcanzado recientemente la independencia se habían alejado del llamado sistema capitalista en dirección al socialismo. Así que, por curiosidad, no puedo resistir la tentación de investigar un poco allí donde esa filosofía concreta exista o se esté intentando que exista».
Volvió sobre este tema durante el turno de preguntas: «No puede haber capitalismo sin racismo. Y si encuentras alguien que no apoya el racismo y entablas conversación por casualidad, y tiene una filosofía que te hace estar seguro de que no tiene este racismo en su perspectiva, normalmente es socialista o su filosofía política es el socialismo».
En cuanto a los «Hermanos de Sangre», Malcolm dijo que la primera vez que había oído hablar de ellos fue cuando estaba en Nigeria. No sabía si el grupo existía, pero dijo que habría que preguntarse: «¿Deberían existir?». «Por lo que a mí respecta», subrayó, “todos los que han sufrido el mismo infierno que yo son mis hermanos de sangre”.
A continuación, volvió a dirigir la pregunta hacia la cuestión de la brutalidad policial: «Un negro en Estados Unidos… no vive en una democracia. Vive en un estado policial». Dijo que había visitado la Casbah en Casablanca y en Argel junto con algunos de los «hermanos de sangre» de allí. «Me llevaron al interior y me mostraron el sufrimiento, me mostraron las condiciones en las que tenían que vivir mientras estaban ocupados por los franceses. … Y también me mostraron lo que tenían que hacer para quitarse a esa gente de encima. Lo primero que tenían que comprender era que todos eran hermanos; la opresión los convertía en hermanos.
«Vivían en un estado policial. Argelia era un estado policial. Cualquier territorio ocupado es un estado policial; y eso es lo que es Harlem. … La policía en Harlem, su presencia es como fuerzas de ocupación, como un ejército de ocupación »***.
Estas opiniones eran coherentes con la frase a menudo citada de Malcolm X: «Libertad por cualquier medio necesario». Se oponía firmemente a la agresión violenta, pero reconocía que no debía excluirse la violencia cuando fuera necesaria para la autodefensa y para la liberación.
Malcolm también siguió siendo internacionalista hasta el día de su muerte. Justo un mes antes de su asesinato, Malcolm señaló: «Es incorrecto clasificar la revuelta de los negros simplemente como un conflicto racial de negros contra blancos o como un problema puramente estadounidense. Más bien, asistimos hoy a una rebelión global del oprimido contra el opresor, del explotado contra el explotador.»
Las hijas de Malcolm presentan una demanda
La vida de Malcolm X se truncó prematuramente; sólo tenía 39 años cuando fue asesinado el 21 de febrero de 1965, mientras comenzaba un discurso en el Audubon Ballroom de Harlem, con su familia presente. Tres hombres fueron condenados por su implicación en los hechos, pero dos de ellos fueron exonerados en 2021 después de que los investigadores revisaran el caso y determinaran que las pruebas no eran sólidas. Hay pocas dudas de que las autoridades sabían de antemano que se iba a atentar contra su vida. La policía detuvo al equipo de seguridad de Malcolm días antes del asesinato, y sus propios agentes uniformados estuvieron inusualmente ausentes del discurso de Malcolm el 21 de febrero.
En noviembre del año pasado, tres hijas de Malcolm X -junto con la sucesión de Malcolm X- presentaron una demanda de 100 millones de dólares ante un tribunal federal de Manhattan en la que afirmaban que agencias federales y municipales estaban implicadas en el asesinato de su padre. La demanda afirma que agentes del gobierno «ocultaron, condonaron, protegieron y facilitaron activamente» a los asesinos.
El 19 de mayo de 2025, el abogado de la demanda, Ben Crump, habló en «Democracy Now» de la continua lucha por la justicia para Malcolm X. Denunció que el asesinato fue «un esfuerzo intencionado a instancias de los líderes de nuestro gobierno: el departamento de policía de Nueva York, el FBI, la CIA, hasta lo más alto». Por eso, 60 años después, en el que habría sido su centenario, imploramos al gobierno federal que haga públicos todos los documentos del FBI sobre Malcolm X».
Para más información:
Fuentes:
* Marable, Manning, «Malcolm X: A Life of Reinvention». (Nueva York: Viking Press) 2011.
** Breitman, George, «El último año de Malcolm X». (Nueva York: Merit Publishers) 1967.
*** Las citas de la reunión del 29 de mayo de 1964 figuran en Breitman, George, ed., «Malcolm X Speaks». (Nueva York: Grove Press edition) 1966, pp. 64-71.
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El bombardeo de MOVE a los 40 años
Por JOHN LESLIE
Han pasado 40 años desde que la policía de Filadelfia tiro una bomba sobre la casa de MOVE, situada en el número 6221 de Osage Avenue, en el oeste de Filadelfia, el 13 de mayo de 1985. El incendio y los disparos de la policía causaron la muerte de 11 personas, entre ellas cinco niños, y destruyeron 61 viviendas, dejando a 250 personas sin hogar. Es la única vez en la historia de Estados Unidos que un departamento de policía municipal ha lanzado una bomba sobre los ciudadanos a los que supuestamente debe «proteger y servir».
La versión oficial en aquel momento fue que el bombardeo fue el resultado de un «tiroteo» entre radicales negros y policías, pero esto no es la verdad. Se trató de un ataque de estilo militar diseñado para acabar con MOVE, un grupo ecologista fundado en 1972 por John Africa, que había sido objeto de violencia y acoso policial durante años. Un asalto anterior, en 1978, había provocado el encarcelamiento de nueve miembros de MOVE tras la muerte de un policía.
Recientemente, el periódico The Philadelphia Inquirer, en colaboración con el Logan Center for Urban Investigative Reporting y el Klein College of Media and Communication de la Universidad de Temple, presentó un podcast en el que se recuerda el bombardeo de MOVE y los acontecimientos relacionados. Esta impactante serie, MOVE: Untangling the Tragedy, ofrece mucha información sobre la fundación de MOVE y los enfrentamientos con los policías racistas del Departamento de Policía de Filadelfia. En una reunión celebrada el 25 de abril para celebrar el lanzamiento del podcast, el veterano reportero y profesor de periodismo de Filadelfia Linn Washington Jr. dijo: «No fue solo una tragedia, fue una atrocidad… Fue un crimen contra la comunidad negra».
Los panelistas, otros periodistas negros que habían reportado los acontecimientos relacionados con MOVE en la década de 1980, coincidieron en que, a pesar de que Filadelfia tenía un alcalde y un administrador municipal negros, el bombardeo fue un acto de racismo y que algo así nunca se habría hecho en un barrio blanco.
Washington continuó: «A pesar de llevar una década cubriendo los abusos policiales en Filadelfia, no podia creer que hicieran algo tan terrible, pero lo hicieron. La palabra que se me viene a la mente una y otra vez es «surrealista». Era como una guerra urbana, pero aquí estamos, en Filadelfia».
El ensayo general y los MOVE 9
Varios incidentes violentos contribuyeron a un conflicto entre la policía y MOVE que duró una década y culminó con el bombardeo de 1985. En 1976, una confrontación con la policía, provocada por la denuncia de un vecino por un supuesto disturbio, provocó una respuesta desproporcionada de diez coches patrulla y policías armados con porras. Cuando la policía atacó a Phil Africa, su esposa Janine intentó intervenir mientras sostenía a su bebé recién nacido, Life Africa. La policía empujó a Janine al suelo y ella cayó sobre el bebé, lo que provocó su muerte.
La policía negó su responsabilidad. De hecho, negaron que el bebé hubiera existido porque no había un certificado de nacimiento emitido por el gobierno. Más tarde, MOVE reunió a miembros de la prensa y a funcionarios municipales en su casa para ver el cuerpo del bebé. Fue este incidente en particular el que agravó aún más los enfrentamientos entre MOVE y la policía.
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El ataque de 1978 contra MOVE en el barrio de Powelton Village, en Filadelfia, sentó las bases para el bombardeo policial del 13 de mayo de 1985 en Osage Avenue. El acoso policial a MOVE en su casa de la avenida Powelton dio lugar a un asedio que duró casi un año. Durante 50 días, no se permitió a nadie entrar o salir de la casa, mientras la policía intentaba matar de hambre a MOVE.
El 8 de agosto de 1978, a las 4 de la madrugada, 600 policías rodearon la casa y «la policía dio el primer paso. El comisario Joseph O’Neill ordenó a una excavadora, que tenía un escudo de plástico Lexan para proteger al operador de los disparos, que derribara la barricada. Un ariete de largo alcance arrancó las ventanas de los pisos superiores. Ya que fueron destrozadas las ventanas, las mangueras de incendios lanzaron chorros de agua al interior de la casa» (S. A. Paolantonio: «Frank Rizzo, The last big man in big city America»).
Poco después de las 8 de la mañana, comenzaron los disparos y el agente James Ramp murio por fuego amigo. La policía disparó balas y gases lacrimógenos, mientras que los cañones de agua lanzaban 250 000 galones de agua al interior de la casa. Según el segundo episodio del podcast, los miembros de MOVE, que se habían refugiado en el sótano de la casa, estaban de pie con el agua «hasta las narizes». Los miembros de MOVE se rindieron y los policías golpearon salvajemente a Delbert Africa ante las cámaras de televisión.
Delbert Africa recordó más tarde el incidente: «Estaba inconsciente y entonces un policía me agarra por el pelo y me arrastra al otro lado de la calle, otro policía empieza a saltar sobre mi cabeza y otro me da patadas en las costillas y me golpea».
La policía afirmó haber encontrado armas en la casa de MOVE. La policía ordenó que la casa fuera demolida ese mismo día y, en el proceso, se destruyeron todas las pruebas forenses relacionadas con el enfrentamiento.
Nueve miembros de MOVE —Chuck, Delbert, Eddie, Janet, Janine, Merle, Michael, Phil y Debbie Africa— fueron juzgados y condenados por la muerte del agente Ramp, a pesar de las pruebas que demostraban que había sido asesinado por los disparos de otros policías. El fundador de MOVE, John Africa, fue declarado inocente de los cargos federales de conspiración y posesión de armas. Tres policías que participaron en la paliza a Delbert Africa fueron posteriormente absueltos. En un mitin de apoyo a los tres policías, el jefe de la FOP dijo: «Deberían haberlos matado a todos».
Mientras que la policía y los fiscales insistían en que MOVE había disparado a Ramp, The Guardian informó de que «los miembros de MOVE siguen insistiendo en que no tenían armas funcionables en su casa en el momento del asalto. Varios meses antes, en mayo de 1978, se habían entregado a la policía varias armas, la mayoría de ellas inservibles». Según MOVE: «Untangling the Tragedy» (Desentrañando la tragedia), episodio dos, el alcalde Frank Rizzo mostró las supuestas armas de MOVE, que Washington describió como «brillantes y nuevas. Parecían recién salidas de una armería».
Los miembros de MOVE 9 murieron en prisión o fueron puestos en libertad condicional tras décadas de encarcelamiento. Durante los largos años de reclusión, Merle (1998) y Phil Africa (2015) murieron en prisión. Debbie Sims Africa fue puesta en libertad condicional el 16 de junio de 2018. Su marido, Michael Africa, fue puesto en libertad en octubre de 2018. Janet y Janine Africa obtuvieron la libertad condicional el 14 de mayo de 2019, después de que su equipo legal impugnara con éxito la denegación de la libertad condicional. Eddie Goodman Africa y Delbert Orr Africa obtuvieron la libertad condicional en 2019 y 2020, respectivamente. Chuck Sims Africa fue puesto en libertad condicional el 7 de febrero de 2020, tras 41 años de prisión. Tanto Delbert como Chuck murieron de cáncer tras su liberación.
Osage Avenue
Tras el enfrentamiento de Powelton Avenue, los miembros de MOVE se trasladaron a una casa en el 6221 de Osage Avenue, en un barrio negro de clase media. Desde el principio, la casa estuvo bajo vigilancia policial casi constante, mientras MOVE seguía luchando por la libertad de sus compañeros encarcelados, los MOVE 9.
Los miembros de la unidad de Asuntos Civiles de la PPD también solicitaron a los vecinos que les ayudaran a recopilar información sobre los miembros de MOVE. En mayo de 1984, el recién nombrado comisario de policía, Gregore J. Sambor, ordenó la elaboración de un plan para hacer frente a MOVE. Se construyó una réplica de la casa de MOVE y la policía realizó numerosas pruebas para detonar una bomba en el tejado con el fin de derribarlo. Los agentes del SWAT también colaboraron con el departamento de bomberos para evaluar los efectos del uso de un camión cisterna para inundar el tejado con agua.
En los días previos al 13 de mayo, la policía y los funcionarios municipales, incluido Wilson Goode, el primer alcalde negro de la ciudad, difamaron a MOVE calumniandola de ser peligrosa, violenta y terrorista. Una redada fallida el 8 de agosto de 1984, aniversario del ataque de Powelton Ave., parece haber sido un intento de provocar una reacción violenta por parte de MOVE. Tras esta redada fallida, aumentaron la retórica anti-MOVE de los funcionarios y el acoso policial.
Unos días antes de la redada, la jueza Lynne Abraham, que más tarde sería fiscal del distrito de Filadelfia, firmó órdenes de detención y registro basadas en la falsa afirmación de que MOVE poseía un alijo de armas y explosivos. Las órdenes de detención eran contra cuatro miembros del grupo: Frank James Africa, Ramona Africa, Conrad Africa y Theresa Brooks Africa. Había siete cargos específicos, entre ellos conspiración criminal, posesión de explosivos y disturbios. Este plan fue puesto en marcha por el comisario de policía y el alcalde Wilson Goode, con el apoyo y la cooperación de las agencias estatales y federales locales.
«Atención, MOVE, esto es America…»
El Día de la Madre, 12 de mayo, la policía comenzó a restringir el acceso al barrio y se ordenó a los residentes que evacuaran. Quienes se negaron a marcharse fueron amenazados con ser arrestados. A las 10 de la noche, la calle estaba bloqueada. La casa del 6221 de Osage Avenue estaba rodeada por 77 policías, mientras que cientos más mantenían acordonada la zona.
A las 5:35 de la mañana del 13 de mayo, Sambor gritó con un megáfono: «¡Atención, MOVE! ¡Esto es America! Tienen que acatar las leyes de los Estados Unidos».
Poco después del ultimátum de Sambor, un camión de bomberos inundó la casa con 1000 galones de agua por minuto para derribar una estructura en el tejado que la policía denominaba «búnker». Los policías lanzaron gases lacrimógenos y granadas de humo contra la casa. Al mismo tiempo, un equipo de policías entró en la casa contigua e intentó hacer agujeros en la pared que separaba ambas viviendas con explosivos plásticos.
Desde las 6 de la mañana hasta las 7:30 aproximadamente, la policía disparó más de 10 000 cartuchos contra el 6221 de Osage Avenue. Durante el ataque, los camiones de bomberos rociaron casi 460 000 galones de agua sobre el 6221 de Osage durante más de cinco horas. Los equipos policiales a ambos lados de la casa utilizaron explosivos para derribar las paredes y bombear gas lacrimógeno al interior. A las 10:45 de la mañana, la policía había provocado nueve explosiones. Los porches delanteros de cuatro casas de la calle habían sido volados.
La bomba y sus consecuencias
Los miembros de la comunidad y los familiares de los miembros de MOVE se reunieron en las calles cercanas. Los activistas intentaron ponerse en contacto con Goode para suplicarle que pusiera fin al asalto. Los esfuerzos por derribar la estructura del tejado con los camiones de bomberos fracasaron y, según se informó, Goode vetó la solicitud de una grúa de construcción para realizar la tarea debido a su elevado coste.
Días después del bombardeo de mayo de 1985, un agente de policía se encuentra entre los escombros de las 61 casas que la policía destruyó. (Getty Images)
La policía decidió lanzar una bomba desde un helicóptero de la policía estatal. La denominaron «dispositivo de entrada explosiva». La bomba no era un dispositivo pequeño, ya que contenía tanto el explosivo Tovex como aproximadamente tres libras del explosivo militar C-4. La fuerza de la explosión destrozó la estructura del tejado y provocó un incendio. El fuego se vio agravado por la presencia de dos bidones de gasolina en el tejado.
La decisión de Sambor de «dejar que el fuego ardiera» provocó que el incendio se propagara y destruyera 61 viviendas. La orden de no intervenir se dio a pesar de que los camiones de bomberos y 150 bomberos ya se habían instalado a una manzana de distancia. Se ordenó a los bomberos que rociaran con agua la casa contigua para limitar el incendio al 6221 de Osage Avenue, pero esa medida tardía no logró detener la propagación del infierno.
Los miembros de MOVE se habían refugiado en el sótano, pero a medida que el fuego se intensificaba, se decidió intentar salir por un garaje situado en la parte trasera de la casa. Según el testimonio posterior de Birdie Africa, uno de los dos supervivientes, un adulto de MOVE gritó: «¡Estan saliendo los niños!». Entre los cientos de personas que se congregaron en las barricadas policiales, algunos comenzaron a gritar: «¡Asesinos! ¡Asesinos!». Se lanzaron piedras y botellas, y se desplegó la policía antidisturbios para hacer retroceder a la multitud.
Los miembros de MOVE que huían fueron asesinados a tiros por la policía o se vieron obligados a regresar a la casa para evitar los disparos. Seis adultos —Conrad Africa (36), Theresa Africa (26), Raymond Africa (50), Rhonda Africa (30), Frank Africa (26) y John Africa (54)— murieron. Además, cinco niños —Tomaso Africa (9), Katricia Dotson o Tree (13-15), Zenetta Dotson (12-14), Delicia Africa (11-12) y Phil Africa (11-12)— murieron en la masacre. Solo dos sobrevivieron, Ramona Africa (30) y Birdie Africa (13)*.
Al día siguiente, las autoridades municipales intentaron afirmar falsamente que la mayoría de los disparos procedían de MOVE. Sin embargo, a pesar de las afirmaciones de que MOVE estaba fuertemente armado, la policía solo recuperó «dos pistolas, una escopeta y un rifle calibre 22» de la casa de MOVE («Let It Burn», Michael y Randi Boyette, p. 238, Quadrant Books). Al mismo tiempo, los policías estaban equipados con 16 M-16, metralletas Thompson, metralletas UZI, una ametralladora calibre 50, rifles automáticos Browning, ametralladoras M-60 y un cañón antitanque de 20 mm, así como pistolas, rifles de francotirador y escopetas.
El 22 de mayo, poco más de una semana después del ataque, el alcalde Goode nombró la Comisión Especial de Investigación de Filadelfia, también conocida como la Comisión MOVE, como «junta de investigación». Se contrató a siete investigadores a tiempo completo, dirigidos por un exagente del FBI, Neil P. Shanahan, para investigar la tragedia.
Las audiencias públicas comenzaron en octubre de 1985 con el testimonio de la policía, los bomberos y miembros de la comunidad. La comisión elegida por Goode, formada por 11 figuras de élite del Gobierno, el clero, la profesión jurídica y el mundo académico, fue elogiada como una «verdadera comisión ciudadana» en la declaración inaugural del presidente William Brown III. Sin embargo, los observadores describieron el proceso como estrictamente controlado e intimidatorio, y los críticos calificaron las deliberaciones de la comisión de encubrimiento. Laverne Sims, hermana de John Africa, calificó la comisión de «farsa, circo, estratagema».
Aunque la comisión criticó la incompetencia y la negligencia de la administración municipal y de personas como Sambor y Goode, ninguno de ellos fue considerado responsable ante la ley. La comisión atribuyó la responsabilidad del enfrentamiento a MOVE, que fue descrita en el informe como una «secta autoritaria y violenta».
Ni uno solo de los autores de este atroz crimen fue considerado responsable: ni el alcalde, ni Sambor, ni ninguno de los policías implicados. Por el contrario, Ramona Africa fue condenada por disturbios y conspiración y cumplió siete años de prisión.
Nunca olvidar, nunca perdonar
Años más tarde, en mayo de 2020, Wilson Goode expresó su apoyo a una disculpa de la ciudad por el bombardeo de MOVE. En un artículo publicado en The Guardian, Goode expresó su pesar a todos los involucrados, diciendo: «Esta es la cuarta vez que me disculpo públicamente. Mi primera disculpa oficial en nombre de la ciudad se produjo el 14 de mayo de 1985 en un discurso televisado dirigido a los ciudadanos de Filadelfia, a la familia Move y a sus vecinos. Hoy quiero volver a pedir perdón y extender esa disculpa a todos los que sufrieron, y en muchos casos siguen sufriendo, el dolor y la angustia causados por las acciones del Gobierno aquel día. Entre ellos se encuentran la familia Move, sus vecinos, los agentes de policía, los bomberos y otros funcionarios públicos, así como todos los ciudadanos de Filadelfia» (el énfasis es mío).
Pero el recuerdo de Goode sobre las disculpas anteriores era falso. En realidad, al día siguiente de la masacre, el 14 de mayo de 1985, Goode habló varias veces con la prensa. Describió la agresión policial como una necesidad, diciendo: «Si tuviera que tomar la decisión de nuevo, sabiendo lo que sé ahora, tomaría la misma decisión porque creo que no podemos permitir que ningún grupo terrorista, ningún grupo revolucionario en esta ciudad, tome como rehén un barrio o toda una ciudad, y tenemos que enviar ese mensaje alto y claro, una y otra vez».
En 2020, a pesar de la reciente declaración de arrepentimiento de Goode, el alcalde de Filadelfia, Jim Kenney, y el presidente del Ayuntamiento, Darrell L. Clarke, se opusieron a emitir una disculpa oficial por esta grave violación de los derechos humanos. Sin embargo, el 12 de noviembre de 2020, tras el levantamiento nacional por el asesinato de George Floyd a manos de la policía, el Ayuntamiento finalmente emitió una disculpa formal por el bombardeo. Ahora, cinco años después, el ayuntamiento ha establecido el 13 de mayo como día oficial de reflexión y recuerdo.
Es importante aprender de los acontecimientos del 13 de mayo de 1985. En el clima actual de impunidad policial y creciente represión estatal, las lecciones del bombardeo de MOVE pueden ayudarnos a rechazar y resistir la violencia estatal, al tiempo que tomamos medidas para lograr una sociedad más justa. Parte del proceso de rendición de cuentas consiste en sacar a la luz a los responsables. Lamentablemente, los principales protagonistas de esta tragedia, Goode y Sambor, ya han fallecido, tras haber vivido largas vidas como hombres libres en lugar de en prisión.
En 2021, se reveló que el Museo de la Universidad de Pensilvania y el departamento de antropología de la Universidad de Princeton habían conservado durante décadas los restos de Delicia Africa y Tree Africa con fines de «estudio». Esto provocó la indignación de la comunidad y demandas para que se devolvieran los restos. Además, en 2017, se reveló que el comisionado de salud de la ciudad, el Dr. Thomas Farley, había ordenado que los restos fueran incinerados y eliminados sin notificar a la familia Africa. Farley se vio obligado a dimitir en medio de la indignación pública. En 2024, se encontraron más restos que se cree que son los de Delicia Africa durante un inventario en el Museo Penn y fueron devueltos a MOVE.
Según Mike Africa Jr., «He sabido, junto con mi equipo, que el Museo Penn no solo es responsable del robo de los restos de Katrina y Delicia. … Sabemos que no están siendo honestos y sinceros porque nuestra documentación indica que hay un tercer conjunto de restos». Además de exigir la devolución de todos los restos, Mike Africa Jr. y MOVE exigen la devolución del 6221 de Osage Ave. (ahora hay un nuevo edificio en ese lugar) para crear un memorial en honor a las víctimas.
*Michael Moses Ward, alias Birdie Africa, falleció en 2013 a los 41 años.
Foto superior: Partidarios de MOVE y familiares marchan por el barrio de Osage Ave. en 2024. (Getty Images)
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Qué hay detrás de la detención de jueces por parte de Trump?
Por CARLOS SAPIR
A finales de abril, agentes federales detuvieron a dos jueces, José Luis Cano, de Nuevo México, y Hannah C. Dugan, de Wisconsin, por supuestos cargos de ayudar a inmigrantes indocumentados. Como ya es costumbre del gobierno federal, los inmigrantes en cuestión fueron acusados de haber sido miembros del Tren de Aragua, el fantasma extranjero del momento, sin ninguna prueba.
Estas detenciones se producen en un contexto en el que los tribunales han sido una de las pocas instituciones de la democracia burguesa estadounidense que (a veces) han frenado las tomas de poder de Trump e intentado bloquear (algunas de) sus acciones, y dichos jueces se han enfrentado al acoso y a las amenazas de los partidarios de Trump. ¿Son los ataques de Trump simples represalias contra sus enemigos percibidos del «Estado profundo» en el poder judicial? ¿O se trata en realidad de una estrategia?
¿Por qué atacar a un juez para perseguir a los que ayudan a los inmigrantes?
Las redes sociales trumpianas han declarado que Cano y Dugan estaban proporcionando ayuda vital para ayudar a los inmigrantes indocumentados a evitar la aplicación de la ley. Los hechos reales de los casos, sin embargo, muestran una historia diferente. En el caso del ex juez Cano, los cargos parecen derivarse de unas fotos en las redes sociales tomadas por la hija de Cano con un inmigrante inquilino de los Cano, Cristhian Ortega-López, posando con armas de la colección de la hija; el ex juez Cano y su esposa fueron detenidos acusados de destruir pruebas relacionadas con este incidente.
Aunque posar Ortega-López con armas sería un delito federal según la ley estadounidense si Ortega-López fuera indocumentado, está muy lejos de cualquier cosa que se parezca a «instigar la inmigración ilegal.» Mientras tanto, el acceso de Ortega-López y los Canos a las armas parece no tener nada que ver con la fantasía del «Tren de Aragua», y mucho más con la bien conocida fanaticismo por las armas estadounidense.
El caso contra el juez Dugan es aún más absurdo: Dugan está acusada de ayudar a un inmigrante indocumentado a eludir el arresto en su juzgado, colándolo por una entrada trasera. La realidad del día, respaldada por las grabaciones de las cámaras de seguridad del propio juzgado, es que Dugan envió a la persona en cuestión al pasillo público, directo a los agentes federales que aparentemente estaban allí para detenerlo. El hecho de que los agentes no lo hicieron inmediatamente (pero más tarde lo hicieron después de unos minutos de su propia confusión), no tiene absolutamente nada que ver con Dugan. Aparte de las acusaciones infundadas de la administración Trump, no hay pruebas de que Dugan haya en cualquier momento suministrado apoyo a los inmigrantes en su carrera como juez.
Estas acusaciones se vuelven aún más ridículas cuando consideramos lo que sabemos como inmigrantes y activistas de los derechos de los inmigrantes: no hay escasez de personas y grupos que realmente, con orgullo, públicamente y correctamente ayudan a los inmigrantes indocumentados. Entonces, ¿por qué perseguir a los jueces con acusaciones absurdas e inventadas? La razón está relacionada con el hecho de que el objetivo aquí no es destituir realmente a estos jueces por cargos relacionados con la inmigración, o arrestar inmediatamente a aliados de la comunidad inmigrante; el objetivo es establecer una narrativa propagandística sobre la corrupción judicial.
A pesar de las publicaciones en las redes sociales (posiblemente ilegales) del director del FBI, Kash Patel, celebrando que la juez Dugan fuera llevada esposada, los cargos contra ella no tienen ninguna posibilidad de sostenerse en los tribunales. En cambio, sirven como hechos alternativos para el ecosistema mediático del MAGA, confirmando a los fieles de Trump que no sólo hay jueces malvados y pro-inmigrantes que violan las leyes de EE.UU., sino que el sistema legal es impotente para detenerlos en su posición arraigada. El objetivo no es destituir al juez Dugan hoy, sino preparar a la gente para un ataque más amplio contra el poder judicial más adelante, habiendo «demostrado» su naturaleza corrupta.
Una maniobra turca
A pesar de su supuesto desprecio por todo lo extranjero, esta maniobra contra el poder judicial tiene un precedente claro y exitoso en los ataques que el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan llevó a cabo en su país. En el caso turco, Erdoğan provocó a los tribunales para que emitieran una decisión constitucionalmente correcta, pero extremadamente impopular, al rechazar una propuesta del gobierno de Erdoğan que habría permitido a las mujeres llevar hiyab en las universidades turcas. La Constitución turca, adoptada bajo los auspicios de la modernización liberal a principios del siglo XX, premia el laicismo como principio central. Pero la población turca en general no es tan entusiasta a la hora de apoyar el mantenimiento de la prohibición del hiyab en la vida pública.
Erdoğan supo aprovechar esta división entre la opinión pública y la Constitución para hacer campaña a favor de un referéndum constitucional, y finalmente ganarlo, que sirvió principalmente para concentrar los poderes del presidente. Según Erdoğan, «la democracia es como un autobus, te montas hasta que llegas a tu estación y luego te bajas». Cebando a los tribunales para que mantuvieran la impopular prohibición del hiyab, consiguió su billete democrático casi hasta su siguiente parada.
Sin embargo, hay una diferencia clave entre la confrontación planteada por Trump y la de Erdoğan. Mientras que Erdoğan fue capaz de encontrar un tema ganador y ampliamente popular con cual cebar a los tribunales, los ataques de Trump contra los tribunales y los inmigrantes solo atraen a los fieles del MAGA. Mientras que alrededor del 90% de los turcos apoyaban una amplia libertad religiosa y de expresión (lo que, contextualmente, podría significar el apoyo a permitir el hiyab), el apoyo a la política de inmigración de Trump está por debajo del 50%, y el apoyo a sus métodos más bárbaros e ilegales en particular debe ser aún menor.
Es posible que el gobierno de Trump espera poder moldear a la opinión pública siguiendo esta táctica durante un período de tiempo más largo, o igualmente puede ser que simplemente están atontados con su propia ideología, pero no parecen estar cerca de dar un golpe fatal contra el poder judicial en esta cuestión.
¿Quien es el juez frente a el trabajador?
Como partidarios de las luchas laborales y de los movimientos por la liberación de los inmigrantes, los negros, los LGBTQ+ y los indígenas, sabemos que los jueces y los tribunales no son nuestros amigos. Tampoco son neutrales, ni están especialmente preocupados por hacer cumplir la ley por su propio bien, como podría explicarlo un libro de texto de la educación cívica de secundaria. Los tribunales, como todos los otros elementos del gobierno, son una institución de dominio de clase. Son un terreno injusto que privilegia a los ricos y conectados que pueden permitirse los equipos jurídicos para defenderse en los tribunales. Son un lugar donde a diario existe la distorsión racista, con policías y fiscales que se apoyan en estereotipos para encerrar e incluso ejecutar a los acusados.
Pero los tribunales no son ciegos y no están por encima de la sociedad, aunque pretendan serlo. En momentos de la agitación social masiva, toman decisiones para tratar de apaciguar a las masas y mantener la estabilidad del régimen existente. Bajo la presión de los movimientos de masas, aprueban reformas para servir de lastre al tambaleante barco de la democracia burguesa, como hicieron con el caso Roe contra Wade y otras sentencias en los años 70, incluso bajo presidentes como Nixon que intentaban gobernar con una plataforma conservadora. Y es por esta misma razón que, en ausencia de un movimiento de masas, retroceden y endurecen el régimen cuando pueden, como con la anulación de la misma Roe contra Wade. El objetivo de los tribunales es mantener el statu quo por todos los medios disponibles, y la cuestión de si eso adoptara la forma de aprobar reformas o la forma de dar la luz verde a la represión es una cuestión de equilibrio de fuerzas en la sociedad en general.
Incluso podemos ver esta dinámica cuando miramos su actual estado de inacción; desde el comienzo del aluvión de órdenes ejecutivas de Trump, el Tribunal Supremo ha hecho grandes esfuerzos para enhebrar la aguja de mantener la apariencia de la estabilidad. Han presentado controles extremadamente ligeros sobre los excesos de Trump, que son suficientemente suaves para que Trump no los ignore por completo, que hiciera oficial la crisis constitucional que se ha estado cocinando a fuego lento durante meses, pero suficientemente fuertes para apaciguar a las personas que de otro modo podrían considerar que los tribunales ya han fracasado. Aunque, por supuesto, su éxito en este segundo objetivo es sólo parcial, ya que mucha gente ve, con razón, a través de los engaños.
No vamos a sentarnos y esperar que ojalá los tribunales nos salven. Es construyendo un movimiento de masas de la clase obrera que defienda sus propios derechos que aseguraremos nuestras libertades. Pero incluso cuando reconocemos que los tribunales son inherentemente injustos y, en última instancia, nuestros enemigos en la lucha por ganar el socialismo y la verdadera libertad, es una exigencia de suma importancia que el gobierno rinda cuentas ante sus propias leyes, ya que este es el fundamento de cualquier libertad parcial que esperamos ejercer hoy.
Denunciamos los ataques de Trump contra el poder judicial no porque el poder judicial sea honesto o merezca ser protegido, sino más bien porque los ataques sientan las bases para la impunidad total cuando se trata de la represión y la corrupción del Estado. En este momento, tenemos que entender que estos ataques son una táctica propagandística tanto para demonizar a los inmigrantes como para expandir la represión estatal, y es en estos términos que debemos oponernos a ellos.
Foto de Lee Matz / Milwaukee Independent / AP
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Construir la lucha por la justicia reproductiva
Por AVA FAHY
Ava Fahy, miembro de La Voz de los Trabajadores, participó en una mesa redonda el 26 de abril en Filadelfia. El acto fue patrocinado por La Voz de los Trabajadores y la La Movilización Nacional por la Justicia Reproductiva. Otros ponentes fueron Charlotte Strauss Swanson, miembro de La Movilización Nacional por la Justicia Reproductiva, y Hannah UE, de la Coalición por el Derecho al Aborto de Filadelfia.
Me gustaría dar una perspectiva socialista sobre la lucha por el derecho al aborto, y la lucha por la justicia reproductiva más ampliamente, y la lucha contra la opresión
Quiero decir desde el principio que se trata de una lucha sobre quién controla la reproducción y, junto con ella, la producción, porque no puede haber producción sin reproducción. ¿Serán las élites capitalistas las que controlen la producción y la reproducción, o serán los trabajadores y los oprimidos?
Para explicarlo un poco más: La reproducción de la vida humana se extiende a la reproducción de la fuerza de trabajo humana; la reproducción es esencial para el sistema capitalista, y tiene sentido que los capitalistas inviertan en controlarla. El tema del panel de hoy es el aborto, pero debemos recordar que la reproducción se extiende a algo más que la gestación. La reproducción necesaria para mantener el sistema capitalista no es sólo el embarazo y el parto, sino también el trabajo doméstico, la cocina, la limpieza, la ropa, la educación y el cuidado de niños, ancianos y personas discapacitadas con necesidades de apoyo. Este trabajo no está prescrito biológicamente, y ninguna clase de persona tiene el monopolio de este trabajo, aunque lo consideremos trabajo de mujeres.
Todo esto es necesario para la producción capitalista, tanto o más que el nacimiento y la gestación. Las élites capitalistas lo saben; no quieren pagar por ello. Están comprometidas, de una forma u otra, con la devaluación de este trabajo reproductivo vital, y uno de los mecanismos que utilizan para mantenerlo es la opresión de género.
Este es el origen de la opresión de las mujeres, de los géneros marginados y de los niños, y del mantenimiento de esta opresión para mantener la sociedad capitalista. La opresión de género no es más que uno de los mecanismos con los que la clase dominante intenta ocultar las contradicciones del capitalismo. Esta es la razón por la que están tan comprometidos con un orden social dominado por los hombres en el que el padre es el rey de una unidad familiar nuclear heterosexual, conservando derechos de casi propiedad sobre las mujeres y los niños, en el que las personas embarazadas y los grupos oprimidos son la última reserva del excedente de trabajadores, de los que se espera que asuman el coste del cuidado de los niños y los ancianos con sus propios pequeños salarios.
Hay una disputa dentro de la clase capitalista sobre la mejor manera de gestionar el poder reproductivo de los trabajadores y los oprimidos. La embestida de la derecha contra los derechos reproductivos adopta la forma de movilización nacionalista cristiana y supremacista blanca, y tenemos que ser precisos a la hora de caracterizar estos movimientos para poder combatirlos mejor. Es una escalada en la opresión de género, evidente por el lenguaje que utilizan: Frases como «tu cuerpo, mi decisión», ahora un grito de guerra para el movimiento anti-aborto, me dan temblores de miedo. Negar el acceso al aborto es uno de los aspectos más reaccionarios de la vida familiar bajo el capitalismo. Tiene consecuencias devastadoras para personas en la realidad.
Incluso en estados como Pensilvania, con leyes sobre el aborto relativamente liberalizadas, el movimiento de derechas contra los derechos reproductivos se siente en su intimidación de la gente para que no aborte. Por eso defendemos las clínicas; como señaló Hannah, tienden a retroceder ante nuestro poder numérico.
Pero las políticas reproductivas reaccionarias de la derecha no se limitan a la prohibición del aborto; existe una tendencia preocupante y abiertamente supremacista hacia el pro-natalismo, que se integra perfectamente en la embestida anti-inmigración. ¿Por qué tiene espacio este país para bebés nacidos en Estados Unidos, blancos y cristianos, pero no para inmigrantes centroamericanos? La respuesta no es una cuestión de recursos. Es la preferencia del movimiento de la derecha supremacista blanca por los bebés blancos. Esto se expresa explícitamente a través de la popularización de la teoría del «gran reemplazo», que una vez fue una teoría neonazi marginal, en Stormfront, y ahora es la corriente principal, según la cual las personas de ascendencia europea y la «cultura estadounidense» (la hegemonía blanca) se ven amenazadas existencialmente por la afluencia de inmigrantes no blancos. Sus soluciones son los bebés blancos; de ahí su obsesión con las bajas tasas de natalidad blanca, y de ahí la propuesta de Trump de pagar a la gente cinco mil dólares por dar a luz. Esta recompensa para bebés sólo sería para parejas casadas heterosexuales y no para parejas LGBTQ+ o madres solteras. También están considerando una «Medalla Nacional de la Maternidad», que es un robo directo de los nazis.
Pero la derecha no tiene el monopolio de la opresión reproductiva. Los capitalistas liberales proabortistas y los políticos que los representan son agentes de la opresión reproductiva a través de una ideología de libre mercado más banal: Controlan la reproducción de las personas trabajadoras y oprimidas defendiendo y manteniendo una realidad que no permite el aborto libre, accesible y a demanda, que no compensa el trabajo doméstico y el trabajo de cuidados, que divide los diferentes sectores del trabajo por género y devalúa el trabajo que ellos deciden feminizar, y que mata a las personas negras embarazadas al triple que a las blancas.
No les interesa mover un dedo contra este período de políticas reproductivas nacionalistas cristianas; han tenido tres años desde que se anularon Roe contra Wade y Planned Parenthood contra Casey. El impacto de la prohibición del aborto sobre la salud reproductiva en Estados Unidos ha sido nefasto, especialmente para las mujeres negras embarazadas. Para muchas personas, ha sido demasiado tarde.
La mayoría de los estados que han aplicado prohibiciones del aborto o restricciones severas no han vigilado también el factor correlativo de la mortalidad materna. Los informes independientes revelan el impacto violento y terrible de las prohibiciones del aborto. En Texas, que castiga a los proveedores de abortos con hasta 99 años de cárcel, la tasa de sepsis aumentó más del 50% en las mujeres hospitalizadas por pérdida del embarazo en el segundo trimestre.
La sepsis es una afección potencialmente mortal y, de hecho, mujeres de Texas como Josseli Barnica y Nevaeh Crain murieron de sepsis que podrían haberse evitado si los médicos no hubieran retrasado la práctica de un aborto hasta que sus fetos dejaron de latir. Candi Miller y Amber Thurman, de Georgia, y una cantidad desconocida más en otros estados con prohibiciones o restricciones del aborto, murieron de la misma manera. Porsha Nguzemi, de Texas, también murió de una hemorragia cuando los médicos retrasaron la atención médica para salvarle la vida. Cuatro de esas mujeres eran de color, tres de ellas negras. Una de ellas sólo tenía 18 años.
Menciono estas tragedias sólo para mostrar que se trata de una lucha real, con impactos verdaderos. Históricamente, el movimiento mundial por el acceso al aborto ha lamentado públicamente las muertes evitables de personas que murieron a causa de la prohibición del aborto: personas como Savita Halappanavar, de Irlanda, una mujer anónima llamada Izabela, de Polonia, una mujer anónima llamada Manuela, de El Salvador, y Gerri Santoro, aquí, en Estados Unidos.
No creemos que la lucha por la justicia reproductiva pertenezca sólo a las mujeres y a las personas embarazadas; creemos que la lucha pertenece a todas las personas trabajadoras y oprimidas. Se trata de la autonomía individual, por supuesto, una dignidad humana básica, pero es algo más que una decisión personal. Es una expresión de la lucha de clases por la reproducción de la fuerza de trabajo. Un golpe asestado a la opresión de género es un golpe asestado al capitalismo.
La defensa de las clínicas es una medida vital de primera línea para garantizar la seguridad de las personas que buscan atención médica reproductiva. Es necesaria para evitar que la gente sufra la indignidad y la violencia del parto forzado. Es la autodefensa que nos debemos a nosotros mismos y a nuestra clase. Pero la lucha requiere algo más que estas necesarias medidas de emergencia.
Apoyamos y alentamos la lucha a través del movimiento obrero. Las luchas sindicales son un mecanismo mediante el cual las mujeres trabajadoras pueden conquistar libertades vitales. Los sindicatos pueden luchar por las prestaciones sanitarias e incluso pueden librar luchas por la justicia reproductiva consiguiendo protecciones para las trabajadoras que deseen abortar o recibir otros cuidados reproductivos. Y los sindicatos pueden vincularse y ayudar a organizar manifestaciones en las calles por los derechos reproductivos y en defensa de las clínicas de salud.
Estamos en un periodo en el que se está produciendo un repunte de las movilizaciones masivas, como las protestas del 50501 y las protestas de Manos Fuera. La política aquí es turbia. Siempre lo serán cuando estemos en la calle en lugar de discutir ordenadamente en un grupo de lectura. Por eso lo llamamos el laboratorio de la lucha; son muchos experimentos a la vez, y es la única manera de probar qué funciona y en qué condiciones.
No hacemos concesiones a la hora de exigir que el aborto sea libre, legal, seguro y accesible, ni a nuestra perspectiva más amplia con las reivindicaciones feministas y las demandas de justicia reproductiva y todo lo que va junto con ello. Llevamos en la manga nuestras convicciones contra la supremacía blanca, el capacitismo, la misoginia y la LGBTQIA-fobia. No todas las personas con las que nos encontremos estarán de acuerdo con nuestras perspectivas avanzadas. Nadie nace revolucionario. Pero, a medida que construyamos poder, y a medida que el movimiento que se nos opone crezca también, se verán obligados a elegir entre el fascismo invasor, las ONG que han estado agitándose y fracasando durante 60 años, o un movimiento socialista combativo de trabajadores y oprimidos por la justicia reproductiva.
Hacemos un llamamiento a las organizaciones obreras y juveniles para que organicen sus propias luchas contra la opresión reproductiva. Por eso también reconocemos que, para convertirse en una fuerza de lucha, los trabajadores y oprimidos necesitan su partido político, independiente de los demócratas colaboracionistas de clase -incluso los «progresistas» como Bernie Sanders y AOC, que «se oponen a la oligarquía» desde un jet privado regalado por donantes ricos con condiciones. Necesitamos un vehículo político real que pueda garantizar que los trabajadores y los oprimidos controlen todos los aspectos de la producción y la reproducción construyendo hacia un derrocamiento revolucionario del capitalismo. Así es como un movimiento puede convertirse en una revolución.
Tenemos que ser creativos. Si te interesa ser creativo en el movimiento por la justicia reproductiva, te sugiero que te inscribas para saber más sobre la Coalición por el Derecho al Aborto de Filadelfia. Y si te interesa unirte a un partido revolucionario, te sugiero que participes en La Voz de los Trabajadores.
Foto de Jane Norman / States Newsroom
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¿Quién fue el papa Francisco?
Por Marcel Wando
El 21 de abril de 2025 murió Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco I, a los 88 años, víctima de un accidente cerebrovascular. Su salud ya era delicada, incluyendo un cuadro de neumonía, y falleció en la habitación 201 de la casa Santa Marta, donde residía, ya que se negaba a vivir en el Palacio Apostólico, en los apartamentos papales. Este gesto simbólico representa la trayectoria de Francisco, que asumió el cargo el 13 de marzo de 2013, tras la renuncia de Joseph Aloisius Ratzinger, Benedicto XVI.
El cambio no solo fue de personas que ocupaban el cargo, sino también de discursos y trayectoria de la Iglesia, que sufría presiones para una «modernización», especialmente con el ascenso de la lucha de clases que se vivió en el mundo entre 2009 y, por lo menos, 2013. La elección de Francisco fue rápida: 13 días desde la renuncia de Benedicto y un día desde el inicio del cónclave. Fue la respuesta que la Iglesia dio a los clamores populares de la época y esa era su misión.
Francisco era, dentro de la Iglesia, un punto de inflexión, una contradicción interna. El capitán de un crucero que decidió cambiar el rumbo y que, lentamente, cambiaba su dirección. Al menos esa era la imagen que quería transmitir. Es considerado por muchos como un progresista, al menos para los estándares de la alta jerarquía de la Iglesia católica. Esto se ve reforzado por las lágrimas sinceras de los activistas de todo el mundo, las lágrimas oportunistas de los falsos aliados de la izquierda reformista y las lágrimas de felicidad de los enemigos declarados de la extrema derecha.
No hay nada qué reprochar a la tristeza de la gente común que veía en la figura del papa Francisco un rayo de esperanza frente a la desesperación de la vida en un mundo desgobernado por el capital. Como decía Marx, «la religión es el opio del pueblo», empleado no en el sentido moralista de hoy, de la guerra contra las drogas, sino en el sentido de que, en aquella época, el opio era uno de los anestésicos más caros, inaccesible al pueblo.
Por eso vemos que no son solo los 1.400 millones de católicos los que se lamentan, sino un océano de personas que sentían en las palabras del pontífice un calor espiritual en medio de la gélida situación que vivimos.
La promesa del paraíso y de la paz por parte de una autoridad tiene su importancia, ya que tantos otros solo consiguen prometer guerras, catástrofes climáticas, desempleo, austeridad, deportaciones, prisiones y violencia policial. Pero, en realidad, esta tristeza es una demostración del impacto que ha tenido en la realidad una política de conciliación de clases implementada inteligentemente por la jerarquía de una institución tan reaccionaria como la Iglesia católica.
Para entender cómo el papa logró construir esa imagen y si esta condice con el papel real de la Iglesia en el mundo actual, es necesario entender las posturas del papa y las políticas de la Iglesia católica.
La imagen del Papa de los Pobres
La elección de vivir en la casa Santa Marta y no en el Palacio oficial, las vestimentas papales más modestas, las infinitas disculpas, hasta los gestos más pequeños estaban milimétricamente calculados para transmitir la idea de modestia. Por supuesto, era necesario hacerlo, pero si solo fuera eso, seguramente no sería suficiente. ¿Cómo, entonces, el papa Francisco logró revertir parcialmente la crisis de imagen de la Iglesia católica, marcada por el conservadurismo, la corrupción y los escándalos de pedofilia? Veamos solo tres ejemplos.
Cuando el Papa preguntó: «Si una persona es gay y busca a Dios y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?», se desató un escándalo. La Iglesia, responsable por varios casos de «cura gay», que siguen practicándose hasta hoy en Italia; la Iglesia cuyo libro sagrado determina que solo se permite el matrimonio entre hombre y mujer y que el amor entre personas del mismo género es considerado una “abominación”; la Iglesia que se niega a celebrar rituales matrimoniales para las personas LGBT.
Esto llega a los oídos de la vanguardia de la lucha contra la opresión como si el Papa fuese un aliado que lucha internamente para avanzar en la implantación de políticas de inclusión en la Iglesia. Sin embargo, la Iglesia no juzgará a los gays, pero puede ser, como dicen los protestantes, «odiar el pecado, y no al pecador», es decir, que serán aceptados en la medida en que renuncien a sus prácticas. En enero de 2023, Francisco se refirió a las relaciones homoafectivas: «No es un delito, pero es pecado», expresando la continuidad del mismo rechazo.
En diciembre de 2022, durante el primer año de la invasión de Rusia a Ucrania, el pontífice lloró al hablar del sufrimiento de los ucranianos, afirmando que habían sido martirizados. En su último mensaje a los fieles, el domingo de Pascua, pronunciado por el arzobispo Diego Ravelli, afirmó: «Que Cristo resucitado conceda a Ucrania, devastada por la guerra, su don pascual de la paz y anime a todas las partes implicadas a proseguir los esfuerzos para alcanzar una paz justa y duradera». Al afirmar que las partes deben «esforzarse», se sugiere que los ucranianos tienen parte de culpa en el proceso, equiparando a los agresores rusos con los agredidos ucranianos.
También en su discurso de Pascua, afirma que «mi pensamiento se dirige al pueblo, en particular a la comunidad cristiana de Gaza, donde el terrible conflicto sigue causando muerte y destrucción y provocando una situación humanitaria dramática e ignominiosa». Esto es interpretado como un símbolo de alianza con el pueblo palestino, lo que hizo que miles de activistas de la resistencia lloraran su muerte. Pero, en el mismo discurso, el Papa afirmó que defiende a los israelíes y la liberación de los prisioneros, poniendo al mismo nivel a los genocidas sionistas y a los que luchan contra el genocidio.
Estos mensajes de doble sentido son construidos para ser escuchados de una manera por la vanguardia de las luchas y de otra por los sectores más conservadores de la Iglesia, acomodando los intereses para ganarse la simpatía de activistas, pero manteniendo las políticas conservadoras de la jerarquía de la Iglesia católica.
Este método es utilizado para los principales temas de la lucha de clases, desde las revoluciones democráticas en el mundo árabe, hasta la resistencia contra la pandemia de Covid-19, pasando por la catástrofe climática que vivimos. Discursos tallados a medida para atraer el apoyo de los activistas sin romper con los intereses de la burguesía. Esa es la tradicional política de conciliación de clases, la búsqueda de la “paz”, sin enfrentar la dominación burguesa e imperialista.
Pero en la lucha de clases, desde el punto de vista del proletariado es necesario luchar contra la burguesía. Tener claro quiénes son los enemigos reales es fundamental en esta lucha, y la ideología de la conciliación de clases, conscientemente, no define a los enemigos del proletariado, como la burguesía y el imperialismo. Y esta lucha incluye, cuando es necesario, la violencia contra los opresores, contra la dominación burguesa. La ideología ampliamente difundida por el papa Francisco era, ante todo, “contra la violencia”, “por la paz”, igualando a explotados y explotadores. En esencia, la del mantenimiento del statu quo de la burguesía.
El Bergoglio del Antiguo Testamento
Pero la trayectoria de Jorge Mario no comienza como papa. El papa argentino tenía cierta experiencia de “trabajo de campo” en comunidades pobres y un buen acercamiento con las masas, lo que la Iglesia católica orientaba en su “Renovación Carismática”. Esa era una política de la Iglesia de la década de 1960, que respondía al ascenso revolucionario en todo el mundo tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Entre otras cosas, las misas comenzaron a celebrarse en la lengua nativa de cada país (antes solo se celebraban en latín), con los sacerdotes mirando al público y no de espaldas a él, además de acercarse a los sectores más pobres.
Esta política de la Iglesia generó como subproducto la “teología de la liberación”, que llevó a varios miembros de la Iglesia a actuar como militantes contra las dictaduras de América Latina, incluso entre los jesuitas. Esto generó cierta “fama” en esta congregación como “de izquierda”, aunque su historia demuestre lo contrario. El hecho de que Bergoglio sea jesuita, el primer papa que lo es, reforzó esa imagen.
Pero, en realidad, Francisco siempre ha estado vinculado a las corrientes de derecha de la dictadura peronista. Incluso es acusado por grupos de defensa de los derechos humanos, como las Madres de la Plaza de Mayo y el Centro de Estudios Legales y Sociales, de no haber defendido a dos sacerdotes jesuitas detenidos y torturados durante la última dictadura militar argentina. Fue parte muy importante de la jerarquía de la Iglesia católica argentina que apoyó la dictadura militar en ese país, una de las más violentas y asesinas de la historia latinoamericana.
Además, promovió marchas contra el matrimonio homosexual en Argentina (conquistado sólo en 2010) y llevó a cabo duras campañas contra el derecho al aborto de las mujeres en el país (conquistado en 2020).
Bergoglio puede haber encontrado su redención con Francisco ante la opinión pública, pero «la justicia no se hace con el olvido, sino con la memoria», como se escribió en el prólogo del informe Nunca Más, elaborado por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), responsable de investigar las violaciones de los derechos humanos cometidas por el régimen militar argentino. Por lo tanto, esto no puede ser olvidado.
La verdad es que el papa Francisco defiende, ante todo, los intereses de la Iglesia católica. No llegó a cardenal por oponerse a los papas conservadores que le precedieron, sino por ser de su confianza. Al igual que los 138 cardenales que hoy disputan el puesto (110 de ellos nombrados por Bergoglio), también defenderán los mismos intereses. Aunque tengan una mayor diversidad, ya sea por su país de origen o por su pensamiento, el Papa es, ante todo, un monarca jefe de Estado, que responde a las necesidades capitalistas de su país y de los países en los que participa de la vida política.
Vivimos bajo un sistema que avanza aceleradamente hacia la barbarie, engendrada por las élites financieras y políticas de la burguesía. Respetamos los lamentos sinceros de los activistas ante la muerte del Papa, [pero] somos marxistas y militantes de la revolución socialista. Por eso queremos contraponer las ilusiones generadas por la política de conciliación de clases del Papa con la realidad de la explotación y la opresión de la burguesía. Y queremos, también, recordar la trayectoria pasada de Bergoglio en apoyo a la dictadura argentina, su campaña contra el matrimonio gay y contra el derecho al aborto en Argentina, para exponer sus verdaderas posiciones.
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Declaración sobre al ataque terrorista en Cachemira
Por Mazdoor inquilab (India) Mehnat Kash Tarik (Pakistan)
En la tarde del 22 de abril, cerca de 26 turistas civiles fueron asesinados a tiros por militantes que se identificaron como miembros del «Frente de Resistencia de Cachemira» (TRF), una escisión de Lashkar-e-taiba (literalmente «Ejército de los Puros»). Los turistas eran en su mayoría visitantes procedentes del territorio continental de la India, y en su mayoría hindúes. Testigos presenciales afirman que los militantes preguntaron a los turistas sus nombres y su religión antes de matarlos. Los que eran hindúes y no podían recitar el Kalma islámico fueron asesinados en el acto. Este aspecto del ataque ha sido exagerado por un ecosistema mediático de extrema derecha para enfatizar el carácter religioso del ataque y de los atacantes. Se ha olvidado el heroico sacrificio de un guía que luchó contra los militantes y salvó a una docena de turistas, así como el de muchos otros musulmanes cachemires locales que ayudaron a llevar a los turistas heridos a los hospitales.
Desde este espantoso incidente, las redes sociales se han visto inundadas por propagandistas hindúes de extrema derecha que exigen el genocidio de los musulmanes, en particular de los cachemires. Los estudios de las principales cadenas de noticias privadas están llamando a la guerra contra Pakistán. Entre la clase política, tanto los líderes del partido gobernante como los de la oposición burguesa han pedido «unidad» detrás de «cualquier medida que se tome en represalia». En este clamor patriotero, se pierde cualquier tipo de llamamientos a la rendición de cuentas.
Es importante preguntarse cómo puede seguir produciéndose un ataque tan militante en una de las regiones más militarizadas del mundo. Modi había afirmado que el terrorismo había terminado con la desmonetización y la derogación del artículo 370, que anulaba la autonomía de Cachemira, ¡y sin embargo siguen produciéndose! Debemos preguntarnos cómo es posible que no hubiera ningún agente de seguridad en las inmediaciones del lugar del ataque y que se tardara tres horas en llegar la ayuda. Si no hubiera sido por los lugareños que arriesgaron sus vidas para salvar a los turistas, habrían muerto más personas a causa de las heridas.
Mientras se desarrollaba el ataque, Modi estaba cerrando acuerdos para sus compinches en Dubái. A su regreso, se mostró en plena campaña electoral, prometiendo tomar represalias contra Pakistán desde Bihar, un estado que pronto celebrará elecciones. Bengala Occidental, otro estado que celebrará elecciones el año que viene, también es blanco de la propaganda anti musulmana de las fuerzas hindutva1.
Por parte pakistaní, líderes militares reaccionarios como Asim Munir invocaron los sentimientos islamistas, dirigiendo sus virulentos ataques contra la India y los hindúes. La Cachemira ocupada por Pakistán ha sido escenario de protestas masivas contra la explotación de su pueblo y sus recursos por parte del ejército y la burocracia del Estado pakistaní. El pueblo baluchi sigue luchando contra el dominio de Pakistán, y la resistencia se manifiesta en forma de protestas, huelgas y, en ocasiones, violencia contra el ejército pakistaní. Los gobernantes de Pakistán no sienten ninguna simpatía por el pueblo de Cachemira y no velan por sus intereses.
Tanto la India como Pakistán consideran Cachemira un objeto de conquista. Cachemira tiene un enorme potencial hidroeléctrico, cuenta con uno de los mayores yacimientos de litio del mundo y es una de las principales regiones productoras de azafrán del mundo. Cachemira puede convertirse en una puerta de entrada a Asia Central para la India. Por estas razones, ambas potencias gobiernan Cachemira de forma antidemocrática y militarista. Las élites gobernantes de la India y Pakistán están más que dispuestas a explotar a su propio pueblo, que apenas vive por encima del umbral de la pobreza, para financiar enormes infraestructuras burocráticas y militares.
La verdad es que Cachemira es el frente de batalla entre dos países burgueses codiciosos y explotadores. Decenas de miles de cachemires han muerto a causa de la tóxica disputa entre Pakistán y la India. Ambas partes quieren la tierra de Cachemira, pero no a su pueblo. Los capitalistas que se sientan en Delhi e Islamabad han convertido el paraíso en la tierra en un campo de exterminio.
¡DEFENDEMOS LA AUTODETERMINACIÓN DE CACHEMIRA!
La tierra de Cachemira pertenece al pueblo de Cachemira, junto con sus recursos, ríos y patrimonio. Ni la India, invocando nociones de «Akhand Bharat», ni Pakistán, clamando por la «teoría de las dos naciones», pueden reclamar ningún derecho sobre ella. Delhi e Islamabad se han arrogado el derecho de decidir lo que es mejor para los cachemires, cuando en realidad solo actúan en beneficio de sus propias élites, ya sea el ejército y la burocracia de Islamabad o los grupos Adani, Tata y Ambani en la India. Ambas naciones silencian las voces de los cachemires.
Desde la derogación del artículo 370, la India ha convertido Cachemira en una prisión para su pueblo. La ilusión de normalidad alimentada por el aumento del turismo y las inversiones de las empresas enmascara la realidad de miles de personas encerradas por la policía y las fuerzas paramilitares, que actúan con impunidad y son inmunes a la justicia. El ataque del día 22 ha dejado claro que esta opresión no ha logrado traer ninguna paz real al valle.
El Gobierno indio no solo ha borrado la limitada autonomía de Cachemira, sino que también ha borrado su existencia como Estado independiente, separando Ladakh de Cachemira y convirtiendo el Estado en un territorio de la Unión, bajo la autoridad directa de la capital. Los derechos de los cachemires están siendo pisoteados, con la ayuda de una burguesía compradora dócil, como Omar Abdullah y Farooq Abdullah. Por ello, exigimos que se restablezcan todos los derechos de Cachemira, junto con su condición de estado y el restablecimiento de la autonomía cachemir tal y como se establecía en el artículo 370.
En lugar de pedir cuentas a los gobernantes, las fuerzas hindutva en Internet y en los medios de comunicación han insistido en el hecho de que los militantes identificaron la religión de las víctimas. Han utilizado este incidente para incitar a la población contra los musulmanes cachemires. Son ciegos ante las manifestaciones de los cachemires que piden la paz y la unidad comunitaria, y han intentado ocultar las historias de los musulmanes cachemires que ayudaron a los turistas y les salvaron la vida. Intentan justificar la continua dominación de Cachemira.
Decimos que el pueblo de Cachemira debe decidir el destino de Cachemira, si debe seguir siendo independiente o unirse a la India o a Pakistán, y lo decimos tanto para la Cachemira ocupada por la India como para la Cachemira ocupada por Pakistán. Han pasado casi ocho décadas y los cachemires han visto la verdadera cara de la India «democrática» y la verdadera cara del régimen militar pakistaní, que dice considerar a los cachemires como hermanos, pero que los explota de forma tan brutal y dura como la parte india.
Los trabajadores y campesinos de la India y Pakistán no tienen ningún interés en que sus hermanos de clase en Cachemira sean explotados y oprimidos. Es nuestro deber movilizar a la clase trabajadora para apoyar la causa de la autodeterminación y oponernos al odio divisorio que propagan las burguesías de Pakistán y la India.
¡DENUNCIAMOS LOS LLAMAMIENTOS A LA GUERRA!
La burguesía de la India se ha apresurado a ocultar sus propios fracasos. No puede garantizar los servicios básicos a su propio pueblo, no puede mejorar las condiciones de vida de la gran mayoría de los indios y sus mentiras se ven constantemente desmentidas por la realidad. Para ocultar sus fracasos, se golpean el pecho y llaman a la guerra con Pakistán. En represalia por el ataque de los militantes, la India ha suspendido unilateralmente el tratado del Indo, un tratado que ya era muy favorable a la India. Ante esto, Pakistán ha decidido cerrar su espacio aéreo a la India y suspender el comercio.
En la mañana del día 25 se han registrado bombardeos de artillería a lo largo de la frontera entre la India y Pakistán. Mientras tanto, el ejército de matones hindutva del BJP y el RSS sigue gritando en las redes sociales contra los musulmanes y Pakistán. Quieren castigar a todos los musulmanes por las acciones de un puñado de fanáticos. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Pakistán ha declarado oficialmente que cualquier acción de la India se enfrentará a una «represalia masiva». Tanto la India como Pakistán son países con armas nucleares, que cuentan con ejércitos y fuerzas aéreas masivos. Una guerra entre ambos sería desastrosa, no solo para la población de la región, sino para el mundo entero.
¡Denunciamos este belicismo! La burguesía, que no puede alimentar a su pueblo, quiere jugar con la vida de los trabajadores y los campesinos. No le basta con habernos explotado hasta la pobreza, ahora quiere satisfacer su sed de sangre con la muerte de los hijos e hijas de la clase obrera y el campesinado en el campo de batalla. Las clases dominantes de ambos países clamarán por la «unidad nacional» en estos momentos y empujarán a los explotados a matarse entre sí. Sentados en sus habitaciones con aire acondicionado, verán la carnicería desde lejos, mientras los trabajadores y los campesinos mueren en una guerra sin sentido, matándose unos a otros.
Mientras tanto, la guerra se convertirá en una excusa para que los gobernantes de ambos países aterroricen a las minorías. Los disidentes serán arrestados, las minorías serán desplazadas y aterrorizadas, y se derribará lo poco que queda de democracia burguesa en ambos países. Todo se justificará en nombre del nacionalismo y la religión.
¡POR LA UNIDAD DE LA CLASE OBRERA CONTRA LA REACCIÓN BURGUESA!
Cuando la burguesía va a la guerra, son la clase obrera y el campesinado quienes sufren. Los pobres mueren por las guerras de los ricos. Esto queda claramente de manifiesto en Cachemira, donde indios y pakistaníes han sido azuzados al frenesí nacionalista para las guerras de los generales y las corporaciones, todos los cuales quieren someter a los cachemires y explotar sus tierras.
Todo acto de guerra burguesa es un acto de violencia contra la clase obrera. A esto debemos responder con la unidad de la clase obrera.
Hoy, cuando la amenaza de una guerra nuclear se cierne sobre el subcontinente, solo la clase obrera puede traer la paz, y con ello nos referimos a una paz justa. La autodeterminación de Cachemira es la piedra angular de esa paz justa.
Debemos marchar unidos contra los planes del gobierno de Modi, que quiere dividirnos entre hindúes y musulmanes, y contra los planes del ejército pakistaní, que aviva los sentimientos reaccionarios para desatar la guerra.
¡ABAJO LOS BELICISTAS!
¡UNIDAD HINDÚ-MUSULMANA!
¡NO A LA GUERRA! ¡VIVA LA UNIDAD DE CLASE!
¡POR LA AUTODETERMINACIÓN DE CACHEMIRA! ¡ABAJO EL HINDUTVA! ¡ABAJO EL EJÉRCITO PAKISTANÍ!
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Evento en CT el 15 de mayo: Defendiendo nuestros derechos
Desde que Donald Trump asumió el cargo, nuevas oleadas de represión y ataques contra las comunidades oprimidas, los trabajadores y los estudiantes amenazan con socavar y destruir los derechos civiles y democráticos conquistados tras décadas de lucha en el movimiento de masas en las calles, así como los desafíos legales que movilizaron a cientos de miles de personas en apoyo. Está claro que la élite rica aprueba la agenda del «Proyecto 2025» de la administración Trump para volver a una época en la que los sindicatos eran débiles, Jim Crow gobernaba el sur, los derechos de voto de los negros eran limitados, las personas LGBTQ no podían salir del armario, las mujeres no podían acceder fácilmente a abortos seguros, la libertad de expresión se limitaba a quienes estaban de acuerdo con el statu quo y los trabajadores inmigrantes podían ser deportados sin el debido proceso.
¿Es posible superar los obstáculos y los ataques de la administración Trump? ¿Estamos condenados a hundirnos aún más en el autoritarismo o incluso en el fascismo? ¿Qué lecciones podemos aprender del pasado para prepararnos para la lucha actual?
Escucha a Erwin Freed, miembro de Workers’ Voice y activista sindical, debatir estas importantes cuestiones y destacar cómo los socialistas se organizaron contra la represión gubernamental, desde las redadas de Palmer hasta el macartismo y la actualidad. Lee el último artículo de Erwin aquí: tinyurl.com/WVFREED
Jueves, 15 de mayo, 18:00 h.
Whitneyville Cultural Commons, Putnam Room
1253 Whitney Ave., Hampden, Connecticut.
Próximamente en el Whitneyville Cultural Commons:
11 de junio: Detengamos los ataques de Trump contra las personas trans y todo el colectivo LGBTQ.
16 de julio: Defendamos el derecho al aborto y la justicia reproductiva.
13 de agosto: La crisis climática y la respuesta ecosocialista.
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Putin y Trump ¡Saquen sus manos de Ucrania!
Los hechos de las últimas semanas demostraron que las “rondas de negociaciones” en Arabia Saudí y Turquía, bajo el auspicio “pacificador” de Trump, que fueron acogidas abiertamente por el gobierno ucraniano y con demora y condiciones por el Kremlin, fueron una maniobra más para continuar la doble agresión imperialista a Ucrania. Por parte de Putin, que ha continuado e intensificado los bombardeos, con trágico saldo de muertos y destrucción. Y por parte de Trump, con sus cada vez más duras exigencias de sometimiento colonial de Ucrania. Como ya vimos, Trump no es un “mediador” que busca la paz. Es un nuevo agresor que chantajea para saquear, mientras Putin sigue matando y destruyendo.
Por Tarás Shevchuk
Como parte de su campaña electoral Trump sentenció “terminaré con esa guerra en 24 horas” cuando asuma la presidencia. En otras palabras, esa bravata demagógica sólo podía concretarse con la capitulación de Ucrania. Por eso, ya siendo presidente, cambió ese plazo a “100 días”. Y en esa dirección va la propuesta de Trump sobre un “cese del fuego temporal”, que surgió después del bochornoso episodio con Zelensky en la Casa Blanca. Trump buscó la aceptación del gobierno ucraniano a la propuesta. Y sólo después la llevó a su la conversación telefónica con Putin[1].
Como dijimos: “La primera reacción de Kremlin se hizo esperar y en síntesis fue: “en principio estamos de acuerdo… pero hay detalles en cómo se concreta”. Esos “detalles”, fueron explicitados por Putin en una conferencia de prensa. Ahí dejó claro que condiciona cualquier posible tregua a que Ucrania no pueda reforzar sus tropas, ni su armamento, ni recibir ayuda exterior, ni compartir datos de inteligencia”.
¿Cuáles son los reales objetivos de Trump en este publicitado esfuerzo “pacificador”?
La respuesta se encuentra en su disputa mundial por mantener la hegemonía imperialista de EEUU, intentando recuperarse de la decadencia, bajo el célebre lema “Make America Great Again” (MAGA). La potencia imperialista emergente de China está en el centro de sus obsesiones estratégicas. Y la guerra comercial amenaza escalar a niveles político-militares en una amplia geografía. El envío de más tropas de EEUU a Panamá “a cuidar el Canal” y los “ejercicios navales” de China en el estrecho de Taiwán son sólo algunos ejemplos.
La incertidumbre y desestabilización generada en los principales centros financieros del mundo, después de su declarada “guerra de los aranceles” contra todos y la posterior “pausa de 90 días”, en su aplicación, “excepto para China y otros países” también ha profundizado la crisis social y política en EEUU, con movilizaciones masivas en casi todas la ciudades del país, reflejando el rechazo mayoritario contra Trump y su MAGA. En esas manifestaciones de los más amplios sectores sociales y de diversos orígenes nacionales, se vieron muchas banderas ucranianas y palestinas. Trump, Netanyahu y Putin son vistos por cada vez más amplios sectores de masas como los principales causantes de sus males. Y esa indignación también se expresa en Ucrania.
Sin embargo, Trump tiene otros objetivos inmediatos en su acercamiento con Putin: las necesidades y planes del sionismo en Medio Oriente. Netanyahu presiona para lograr que Irán quede neutralizado ante la estrategia genocida de Israel sobre el pueblo palestino. Por eso Trump busca que Putin se comprometa a garantizar que Irán no tenga el potencial nuclear que amenace esa estrategia. Y para lograrlo Ucrania es la moneda de cambio. Y parte de la “oferta” es el apoyo adicional de Netanyahu a mantener las dos bases rusas en Siria, cuya permanencia está cuestionada después de la caída de Assad.
No por casualidad, el sionista Steve Witkoff –que fue el negociador de Trump para el cese del fuego en Gaza– viajó a encontrarse con Putin directo a San Peterburgo y prodigarle elogios a su gran inteligencia “porque el KGB sólo reclutaba a los más inteligentes” (sic!), antes de partir a Omán a la reciente negociación con Irán.
Guerra de desgaste: El pueblo ucraniano resiste heroicamente y a Putin le cuesta mantener su ofensiva
Putin empezó esta guerra e invasión a gran escala en febrero de 2022 bajo el falso rótulo de “Operación Militar Especial”, con el objetivo declarado de “tomar Kiev en tres días”, derrocar al gobierno de Zelensky. Sin embargo, la guerra se prolonga ya más de tres años, las bajas militares rusas suman muchos cientos de miles y las pérdidas de equipos militares superan la capacidad de reposición de la poderosa industria militar, aunque el régimen de Putin orientó toda su economía al servicio de la invasión y ocupación. Rusia financia su guerra con el gas y petróleo comprado por China, India y –aún con sanciones vigentes– por la mayor parte de Europa.
A pesar de esa ventaja, su invasión se está ralentizando. No puede mantener su ofensiva a lo largo de los 1500 kilómetros de frente. Y el llamado “segundo ejército del mundo” no logró consolidar su ocupación de Ucrania, debido a que el ejército ucraniano golpea a su retaguardia y al movimiento partisano que sabotea en esos territorios. Putin ni siquiera logró ocupar todo el territorio de las cuatro regiones ucranianas –Donetsk, Lugansk, Zaporizhia y Kherson– que ya incluyó como parte integrante en la constitución de la F.R.
Por eso Putin prepara –según datos de inteligencia– una nueva ofensiva en el verano. Para ello ha aumentado el reclutamiento de conscriptos de este año a 160 mil. El aumento tiene el objetivo de lograr que un tercio de éstos firmen contrato para ir al frente. Estos datos evidencian que para Putin no va encaminado hacia la paz, el “cese del fuego” patrocinado por Trump y que según él “está caminando muy bien”.
Por otro lado, las FDU –Fuerzas de Defensa de Ucrania– desde fines del 2024 viene frenando la ofensiva rusa en el Este, especialmente en Donetsk. Desde agosto pasado inició la incursión en la región rusa de Kursk, que obligó a desplazar a Kursk a 60 mil efectivos, además de 10 mil soldados norcoreanos, que sufrieron numerosas bajas y fueron retirados del frente. En resumen, pasados 8 meses Putin no ha logrado hasta ahora expulsar totalmente a las brigadas de las FDU, a pesar de haber anunciado varias veces su aniquilación… Las FDU recientemente realizaron incursiones en las regiones de Belgorod y Briansk fronterizas con Ucrania, para generar una zona buffer en defensa activa de las regiones ucranianas de Sumi y Kharkiv.
Ucrania está a la defensiva diplomática y militar –con una población que es un tercio de la Federación Rusa– y el gobierno Zelensky mantiene una economía de mercado al servicio de los clanes oligárquicos, los dictados coloniales del imperialismo y no de las necesidades de la defensa. Sin embargo, debido a las exigencias de la guerra y a la correlación de fuerzas de las masas, que demostraron fuertes aspiraciones de independencia, que se expresa dentro de las fuerzas armadas, se vio obligado a avanzar en la producción propia de drones aéreos y navales y también misiles –hoy son un 30% de las que usa– con los que venía golpeando a las refinerías y depósitos de petróleo, gas y gasolina de aviación en territorio ruso, a cientos de kilómetros del frente. Y también destruyeron objetivos militares estratégicos como los aeródromos de Rusia, como la base de Engels, donde se asientan los bombarderos TU-95 y TU-160 que portan los misiles hipersónicos de largo alcance.
El “cese del fuego parcial” de Trump, aceptado por Zelensky, favorece a Putin
Justamente porque Putin necesita tiempo y combustibles para reabastecer su máquina militar, el “cese de fuego parcial” y las rondas de “negociaciones” con la intermediación de EEUU favorecen claramente al agresor Putin. Ucrania empezó a cumplir con el cese del fuego sobre la infraestructura energética. Las grandes refinerías y ductos de hidrocarburos rusos ya no son afectados. Aunque continúa golpeando objetivos militares y obteniendo algunas recuperaciones territoriales tácticas.
Imágenes posteriores al ataque con misiles rusos sobre Sumy, Ucrania, el último 13 de abril. Sin embargo, Putin sigue bombardeando y martirizando a la población civil las ciudades, incluyendo como blancos jardines de infantes y hospitales. El reciente ataque con misiles balísticos con bombas de racimo en la ciudad de Sumy –fronteriza con Kursk– muestra la intención de sembrar el terror y desmoralizar. En esta semana se negociará en Turquía “el cese del fuego para la libre navegación del Mar Negro”, donde Rusia presentará otra exigencia, intentando retornar a su base naval de Sebastopol. Para Ucrania sería otro retroceso acordar eso. Pues sus fuerzas armadas lograron destruir casi la mitad de la flota rusa del Mar Negro y la obligaron a replegarse a la base de Novorossiysk, lejos de Crimea. Mientras los barcos mercantes ucranianos encontraron hasta ahora un corredor marítimo seguro en aguas territoriales de Rumania y de Bulgaria hacia el Bósforo en Turquía para salir al Mediterráneo.
¡Repudiamos los planes de partición y saqueo colonial de Trump y sus enviados Witkoff y Kellogg!
Por si faltaran evidencias sobre los objetivos colonizadores de Trump y los capitalistas yanquis, basta conocer las condiciones de los “convenios” que le propone al gobierno de Ucrania. No sólo abarcan la explotación de las reservas de yacimientos minerales, denominados “tierras raras” y de uranio, sino también la explotación de gas y petróleo. Y además, de las centrales atómicas de Ucrania. Y en todo exige control exclusivo y pago asegurado de antemano, equivalente a la “ayuda” recibida durante el mandato de Biden, considerada ya por Trump como deuda de Ucrania con EEUU.
Por otra parte, las declaraciones de Steven Witkoff, respecto a los territorios ocupados y anexados, repiten la falsa narrativa de Putin y justifican la partición de Ucrania. Y Keith Kellogg –considerado por el Kremlin un “simpatizante” de Ucrania– ha propuesto una “solución” para la seguridad de Ucrania “similar a la de Berlín después de la Segunda guerra”. Es decir, dividida por regiones con presencia de tropas, de Gran Bretaña, Francia y Ucrania en los territorios no ocupados por Rusia.
¡Trump y su equipo reconocen y legitiman la ocupación anexión de la quinta parte de ucrania! Más grave aún es que el gobierno de Zelensky –aunque use una retórica soberana–, en los hechos participa de esta política capituladora, porque sigue enviando a sus ministros a esas negociaciones que son un callejón sin salida. Y la oposición burguesa que encabeza el oligarca ex presidente Poroshenko es aún más entreguista.
Entre la clase obrera ucraniana y en especial a los cientos de miles armados que combaten en el frente, ofrendando su vida por la soberanía y la integridad territorial de Ucrania y entre muchos cuadros militares que combaten desde el 2014, crece la indignación y rechazan la actitud capituladora de su dirección política burguesa. ¡Exigir a Zelensky que abandone esas negociaciones tramposas!
La UE y el grupo de “voluntarios” buscan una tajada de la colonización
Un breve capítulo aparte merecen los imperialistas de la UE, Gran Bretaña y el resto de la OTAN. El descarado desprecio por la agresión y ocupación de Ucrania y la justificación del agresor por parte de Trump, le ha dado una oportunidad a las potencias que quedaron relegadas del esquema negociador de Washington. Los imperialistas europeos hoy se muestran “solidarios y compasivos”. Se presentan como “los buenos”, con un discurso de “respaldo a la democracia frente a las dictaduras”.
Pero está claro que la UE y GB también aprovechan la brecha para no perder una tajada en el reparto colonizador. Úrsula Von der Leyden elogió los “avances de Ucrania hacia su posible integración a la UE en 2030 o quizás antes”. A pesar de las expectativas que alentaron en las masas ucranianas sobre “una vida mejor” con la posible integración europea, los obreros y el pueblo ucraniano hicieron una amarga experiencia en estos tres años y comprenden mejor hasta qué punto se puede confiar en los gobiernos europeos y en qué consisten esos “avances” de los que habla Von der Leyden, medidos en las leyes y medidas del gobierno ucraniano, que sólo trajeron más desigualdad e injusticia social. En la misma sintonía Mark Rutte, el secretario de la OTAN, visitó Odessa para “expresar su apoyo inquebrantable”. En ese terreno se destacan Gran Bretaña y Francia, que encabezan a los “voluntarios” dispuestos a enviar “tropas de paz”.
Por supuesto que la “subasta” exige adelantar algunas “ayudas” en armamentos –que hoy son más que vitales debido a la deserción de EEUU–, y que ya suman algunos cientos de millones de euros y libras. Nosotros exigimos el suministro de armas a la resistencia ucraniana y rechazamos que los imperialistas la usen como pretexto para el propio rearme, recortando los gastos sociales de sus estados. Y además rechazamos categóricamente la presencia de tropas imperialistas, que no “garantizan seguridad” para Ucrania, sino que son usadas como “laboratorio” para sus cuadros militares en una guerra a gran escala y generan una dependencia política de las tropas ucranianas.
Un programa de clase para resistir las agresiones imperialistas
Apoyo incondicional a la exigencia del pueblo ucraniano en resistencia: ¡Armas, artillería de largo alcance y defensa antiaérea! Para cada ciudad de Ucrania. Solidaridad con la clase obrera ucraniana hasta derrotar la invasión de Putin. ¡Fuera los ocupantes rusos de todo el territorio de Ucrania! ¡Por la integridad territorial de Ucrania sin anexiones!
¡Repudio a los chantajes y planes coloniales de Trump! ¡Denunciamos sus “iniciativas de paz” que desconocen la soberanía e integridad territorial de Ucrania!
¡Anular toda la deuda externa de Ucrania con todos los usureros imperialistas! ¡El pueblo ucraniano no es deudor! Es acreedor a la solidaridad y respeto internacional por su aporte a la lucha antimperialista por la libertad! ¡La ayuda entregada ante la agresión no debe ser cobrada como deuda!
¡Repudio a la OTAN y UE, con su hipócrita “apoyo”, mientras pagan la agresión comprando gas y petróleo a Putin!
Repatriación de todos los ucranianos deportados a campos de concentración! ¡Recuperación de los miles de niños secuestrados y separados de sus padres!
¡Llamamos a la clase obrera europea y mundial a impulsar la solidaridad activa con la resistencia armada del pueblo trabajador ucraniano! ¡La victoria de Ucrania impulsará la liberación de los pueblos de la Federación Rusa y de la ex URSS, sometidos por la dictadura de Putin y sus regímenes satélites! ¡Libertad a todos los presos políticos de las dictaduras de Putin y Lukashenko, en especial a los encarcelados por oponerse a la invasión a Ucrania!
¡Denunciamos a los defensores encubiertos de Putin, que ahora quedaron al desnudo apoyando al imperialista Trump! ¡Sus argumentos “pacifistas” no alcanzan para encubrir su traición a la resistencia ucraniana por su liberación nacional!
¡Confiscación de todos los activos y empresas rusas y de los oligarcas ucranianos que siguen sirviendo al régimen agresor!
¡Centralización de la economía en manos del Estado, bajo el control de los trabajadores al servicio de la defensa nacional! ¡Toda la economía y los recursos de la nación al servicio de la victoria en la guerra y no de las ganancias de los oligarcas y las corporaciones transnacionales!
La clase obrera ucraniana está en la línea en el frente, ofrenda su vida por la soberanía e integridad del país. Y en la retaguardia, hace sacrificios para sostener la economía. ¿Pero a quién pertenecen los frutos de esa economía y el país todo? ¿A quién sirve el poder del estado ucraniano? ¡A los oligarcas, asociados con las potencias, que negocian con Putin la partición de Ucrania!
¡Los obreros seguiremos combatiendo para que Ucrania sea independiente! ¡Eso sólo será posible con un Gobierno de los trabajadores! Al servicio de esa tarea y este programa impulsamos la construcción de una organización política independiente de la clase obrera.
[1] https://litci.org/es/trump-y-putin-quieren-repartirse-y-saquear-mas-que-ucrania/?utm_source=copylink&utm_medium=browser
