Home

  • El periódico «La Voz de los Trabajadores»: Edición de marzo-abril

    El periódico «La Voz de los Trabajadores»: Edición de marzo-abril

    La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán es una escalada importante en el Medio Oriente que tiene implicaciones peligrosas para los trabajadores de todo el mundo. La brutalidad del asalto imperialista a nivel internacional va junto con el ataque a las libertades civiles por parte del régimen de Trump dentro de Estados Unidos. Esto incluye las operaciones continuas del ICE y la Patrulla Fronteriza, las amenazas a las elecciones de mitad de período de 2026, los retrocesos ambientales que afectan profundamente a la comunidad negra y la brutalidad policial sin control.

    Nuestro editorial en este número nos advierte: «Existe un gran peligro de subestimar la determinación de la élite empresarial estadounidense de llevar adelante esta iniciativa. No podemos confiar en que las sentencias judiciales o las próximas elecciones nos salven. Debemos organizarnos ahora, no solo para realizar manifestaciones masivas y crear redes comunitarias contra la violencia del ICE, sino para encontrar el camino hacia la construcción de un nuevo partido de la clase trabajadora a través del cual podamos organizar nuestra defensa política en todos los planos y todos los días».

    En este número también tenemos artículos sobre los archivos de Epstein y la clase dominante, la huelga de maestros de San Francisco y una reseña del nuevo álbum de U2.

    La edición de marzo-abril de 2026 de nuestro periódico está disponible en formato impreso y en línea como PDF y contiene articulos en ingles y español. ¡Lee hoy mismo el último número de nuestro periódico con una descarga gratuita en PDF! Como siempre, agradecemos cualquier donación que ayude a sufragar los gastos de impresión.

    Haz clic en la imagen para leer el periódico o envíanos un mensaje para recibir una copia impresa:

  • Los planes de las grandes tecnológicas pueden quebrar la economía estadounidense

    Los planes de las grandes tecnológicas pueden quebrar la economía estadounidense

    Por HERMAN MORRIS

    En los tres años transcurridos desde el lanzamiento de ChatGPT, el entusiasmo de los líderes capitalistas de Estados Unidos ha alcanzado un punto álgido. Se han invertido billones de dólares en el diseño y la creación de tarjetas gráficas, centros de datos y modelos de inteligencia artificial en una carrera hacia una supuesta nueva revolución industrial a la escala de lo que supuso el Internet. Al mismo tiempo, la falta de inversiones realmente rentables ha llevado a líderes de la industria y las finanzas, como el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, y la directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, a reconocer que se ha formado una burbuja económica.

    Este reconocimiento no ha provocado una ralentización de la inversión; de hecho, sigue acelerandose. La empresa de investigación empresarial Gartner estima que la inversión mundial en IA para 2025 será de 1,5 billones de dólares, frente a los 1 billón de dólares de 2024, y que seguirá aumentando en 2026. Ruchir Sharma, de The Financial Times, lo expresó muy bien: «Estados Unidos se ha convertido en una gran apuesta por la IA».

    Entonces, ¿qué es una burbuja?

    En palabras sencillas, es cuando algo se vende por más de lo que vale para la persona que lo compra. Una burbuja surge en cualquier momento en que se invierte mano de obra y capital en un sector económico especulativo muy por encima de su capacidad para integrarse de nuevo en el intercambio general de bienes en el que se basa el resto de la economía. Dado que el libre mercado se basa en la especulación y no en la planificación racional, los inversores son libres para adivinar lo que los consumidores pueden querer en el futuro y gastar el excedente de riqueza que han acumulado para crear su oferta para esta demanda imaginaria. Si la demanda no se materializa y el inversor se queda sin dinero o tiene que pagar deudas que no puede alcanzar, la burbuja «estalla» y los inversores se ven obligados a vender lo que poseen inmediatamente para pagar las deudas que han contraído, mientras que los trabajadores empleados en este sector se quedan sin trabajo.

    Un ejemplo famoso de esto es la burbuja puntocom, en cual las empresas se endeudaron para construir infraestructura de Internet de fibra óptica y las empresas emergentes recaudaron fondos de inversión para gestionar sitios web antes de que hubiera suficientes personas dispuestas a utilizar Internet de forma regular a un ritmo que hiciera que esta inversión valiera la pena. Cuando estalló, las empresas de infraestructura de Internet y las empresas emergentes basadas en la web quebraron.

    La existencia de una burbuja no tiene nada que ver con la cuestión de si una tecnología o un sector especulativo puedan ser útiles o puedan integrarse algún día en la economía en general. Surjen burbujas cuando hoy en día no es posible hacerlo de manera rentable. El caso de las puntocom lo deja muy claro, ya que Internet y los servicios de Internet constituyen ahora una de las únicas partes de la economía estadounidense que está aumentando sus beneficios año tras año.

    La tesis de que la IA es una burbuja se basa en un argumento sencillo: ninguna empresa que haya invertido en herramientas de IA ha obtenido beneficios con estos servicios. Históricamente, Silicon Valley ha estado encantada de operar bajo este modelo, utilizando sus superbeneficios historicos para subvencionar nuevos servicios y productos vendidos con pérdidas hasta que conquistan el mercado y entonces comienzan a subir los precios. Estrategias como esta permitieron a Netflix, Uber y Airbnb hacerse con los mercados existentes en Estados Unidos. La diferencia entre la IA y estas empresas anteriores que han logrado obtener beneficios es la escala de la inversión. La inversión en IA es ahora del orden de billones de dólares, y los líderes de estas empresas reclaman muchisimo más.

    Sam Altman incluso ha comenzado a plantear la idea de que el gobierno apoye la continuación de la construcción de la infraestructura de IA, mientras que inversores como Softbank se ven ahora obligados a vender todos sus otros activos para seguir comprometiéndose con la IA.

    OpenAI en sí mismo tiene 1,4 billones de dólares en compromisos financieros que cumplir en los próximos ocho años. Si lo comparamos con sus ingresos estimados de 12 000 millones de dólares para 2025, que suponen menos del 7 % de sus compromisos financieros actuales en un año determinado, no hay motivos para creer que vayan a pagar sus deudas. Muchas otras empresas tienen balances igualmente extravagantes en lo que respecta a los costes frente a los ingresos generados por las inversiones en IA.

    Dado que nos encontramos ante una burbuja, la pregunta es: ¿cómo estallará? Es difícil decir con certeza qué desencadenará la crisis, pero hay algunos puntos de riesgo evidentes que hay que tener en cuenta. El primero es Nvidia, el fabricante de chips cuyos diseños son la base material por la que la IA se valora tanto. El cuento que se cuenta a los inversores es que la IA va a transformar la economía mundial utilizando sus chips gráficas; por lo tanto, seguirán vendiendo más año tras año, y por lo tanto, invertir en ellas es invertir en el futuro de la revolución de la IA. Si consiguen seguir vendiendo más chips, esa historia suena bien a los inversores. Si en algún momento sale un bajón en las ventas debido a una desaceleración inesperada, se derrumba por completo.

    Ya están apareciendo dos ejemplos que indican que el cuento que se cuenta sigue solo siendo cuento. Uno es el aumento de la cantidad de los chips que se esconden en los almacenes de Nvidia. MarketWatch informa de que el valor del inventario que se mantiene en Nvidia se ha duplicado desde el año pasado, lo que significa que, aunque Nvidia sigue aumentando sus ventas, también está produciendo chips en exceso, un signo clásico de la sobreestimación de la demanda. El otro es la financiación de proveedores de empresas como CoreWeave y OpenAI, que compran chips de Nvidia y, a cambio, reciben inversiones de Nvidia, lo que crea un flujo circular de capital que en realidad no se conecta con la economía en general.

    La financiación de proveedores apunta al segundo riesgo de que estalle la burbuja, que son las empresas que están a la vanguardia de la construcción de la IA y que asumieron grandes deudas y obligaciones financieras para cumplir con ella. OpenAI es el caso más evidente, una empresa que nunca ha declarado beneficios, pero que ha conseguido miles de millones de dólares en capital y ha prometido más de un billón de dólares en financiación al resto de la industria tecnológica.

    Aunque las empresas tecnológicas tienen interés por ahora en no llevar a OpenAI a la quiebra, ya que su popularidad está impulsando la valoración de sus acciones, basta con que una o dos empresas exijan su dinero para que se caiga el castillito de cerillas. Un caso menos conocido pero similar es el de CoreWeave, una empresa de centros de datos que asumió una enorme deuda financiera para construir centros de datos de IA utilizando GPU de Nvidia y que ahora se enfrenta a una crisis al no encontrar empresas a las que pueda alquilarlos. Tanto OpenAI como CoreWeave están siendo rescatadas por los superbeneficios de Nvidia, que está reinvirtiendo en estas empresas para sostenerlas, creando un uroboros de capital. Esto solo puede mantenerse mientras Nvidia sea capaz y esté dispuesta a alimentar a las empresas que aún no han convencido al resto de la economía de que son necesarias.

    Por último, existe el techo eléctrico que se cierne sobre toda la construcción de centros de datos para dar soporte a la IA. Los centros de datos ya tenían altos costes energéticos, pero los centros de datos de IA consumen mucha más energía. Aunque Estados Unidos cuenta con capital y mano de obra suficientes para garantizar grandes cantidades de GPU y centros de datos de IA, ahora existen serias limitaciones en cuanto a la cantidad de energía disponible para construir los centros. Los modestos centros de IA de Nvidia en Santa Clara, en el centro de Silicon Valley, no pueden ponerse en marcha debido a la falta de capacidad energética;

    Amazon está demandando actualmente a un proveedor de energía de Oregón por incumplir sus compromisos de satisfacer la demanda de energía, y las comunidades locales están empezando a votar en contra de la construcción de centros de datos de IA cerca de ellas debido al impacto que tendrán en sus facturas de electricidad. En respuesta, las empresas tecnológicas están tratando de invertir en energía nuclear y en sus propias fuentes de energía in situ, pero será demasiado poco y demasiado tarde.

    La Administración de Información Energética estima que la construcción de una central nuclear lleva cinco años o más, y si se trata de un nuevo diseño, solo la aprobación del diseño puede llevar hasta cinco años. Las centrales eléctricas tardan varios años en ponerse en marcha y funcionar, y las obligaciones financieras de IA que necesitan cumplir empresas como OpenAI y CoreWeave se están produciendo ahora mismo. Esto ha llevado a que más centros de datos recurran a la generación de energía in situ, en lugar de conectarse a la red, lo que aumentará aún más los costes operativos.

    Una crisis para usted, una oportunidad para las grandes tecnológicas

    Los grandes riesgos financieros que esto conlleva plantean la pregunta: ¿como puede ser qué las empresas tecnológicas reconozcan que estan ante una burbuja y seguir inflandolo? La respuesta es que, para las grandes empresas tecnológicas, provocar una recesión puede tener resultados positivos. Las grandes tecnológicas tienen negocios rentables que la burbuja de la IA no amenaza, y acabar con las empresas tecnológicas más pequeñas que apuestan por la IA puede ser beneficioso. Por un lado, destruye la competencia de las empresas emergentes que buscan desbancar a los líderes consolidados del sector. Por otro lado, también aumentaría el desempleo entre los trabajadores tecnológicos, que siempre han tenido salarios altos en comparación con el trabajador medio en Estados Unidos. Un mayor desempleo permitiría a las empresas tecnológicas disciplinar aún más a los trabajadores del sector tecnológico y reducir sus salarios, aumentando así sus beneficios.

    Por último, si el estallido de la burbuja se convierte en una amenaza existencial para los principales actores de la industria tecnológica, siempre pueden acudir a la Casa Blanca en busca de un rescate. La administración Trump ya lo ha hecho con Intel, repartiendo 5700 millones de dólares a cambio de una participación del 10 % en la empresa. En última instancia, aunque el estallido de la burbuja de la IA tendrá enormes consecuencias negativas para la clase trabajadora de Estados Unidos, así como para sectores de la clase media e incluso para los capitalistas, las grandes empresas tecnológicas perderán mucho menos que sus competidores emergentes. Incluso si acaban en apuros financieros, siempre pueden rescatarse a sí mismas con las arcas del Gobierno estadounidense aprovechando su línea directa con la Casa Blanca.

    Para los trabajadores estadounidenses que no están directamente empleados en la industria de la IA o en uno de sus insumos clave, la recesión ya está aquí. El desempleo se encuentra en su máximo nivel en cuatro años, las tasas de ejecución hipotecaria han aumentado un 19 % con respecto al año pasado y las tasas de recuperación de automóviles están a la par con la Gran Recesión. La administración Trump está evitando las noticias sobre la recesión interfiriendo deliberadamente y retrasando indicadores económicos objetivos clave, como los informes mensuales BLS y CPI, que proporcionan a los bancos y a los inversores datos sobre el empleo y la inflación. El auge del mercado bursátil durante el primer año de Trump sirve de cobertura a la clase capitalista para afirmar que todo va bien, pero las sacudidas del mercado que se produjeron durante el “día de la liberación” en abril, así como las correcciones bursátiles anteriores, demuestran que esta narrativa puede derrumbarse en un solo día.

    Una caída de la economía supondrá sin duda más sufrimiento para los trabajadores de Estados Unidos y del extranjero. Las amenazas de Trump a Venezuela son un anticipo de lo que vendrá cuando se derrumbe la industria de la inteligencia artificial. Una vez que el mercado se corrija y los capitalistas se den cuenta de que no pueden encontrar ningún lugar donde invertir en el país, se intensificará la búsqueda de nuevos mercados en el extranjero. El reciente documento de política exterior de Trump lo deja muy claro. El «corolario de Trump» a la Doctrina Monroe se aplicará en América Latina para disciplinar a los gobiernos de izquierda y forzar la inversión estadounidense en países que no pueden detener la intervención de Estados Unidos.

    Por la nacionalización y el control obrero

    Los trabajadores dentro y fuera de Estados Unidos necesitan un camino diferente. El gobierno podría simplemente confiscar las grandes instituciones tecnológicas existentes y nacionalizarlas bajo el control de los trabajadores. Los trabajadores de estas empresas formarían sindicatos para representarlos, además de comités elegidos democráticamente para gestionar los lugares de trabajo.

    En el corto plazo, este curso arrebataría el control de la industria tecnológica a los grandes capitalistas, cuyo férreo control ha estado dictando no solo la dirección de la economía estadounidense, sino también de grandes segmentos de la economía mundial. A largo plazo, permitiría una planificación democrática y racional de la producción. Por ejemplo, la investigación y el desarrollo de la IA podrían limitarse a lo que los trabajadores consideren una cantidad razonable de dinero para invertir en su investigación, y las aplicaciones que se investiguen podrían determinarse también de forma democrática, dando prioridad a los usos que benefician a las personas, en lugar de ayudar a generar contenidos destinados a automatizar el trabajo de otros o a vigilar a las personas.

    Hacer esto aceleraría en realidad el desarrollo de tecnologías de IA útiles, ya que evitaría la carrera por perseguir los sueños de ciencia ficción de una inteligencia artificial general que incluso los capitalistas admiten que no se hará realidad, a pesar de que invierten billones de dólares en la empresa.

    La Gran Recesión de 2008 sigue viva en la memoria de la mayoría de los adultos; sus consecuencias han marcado a generaciones. Una generación de la clase trabajadora estadounidense vio cómo sus oportunidades laborales se evaporaban ante sus ojos, y otra perdió sus hogares mientras intentaba reunir los fondos necesarios para volver a comprar una vivienda en unos años. Las insignificantes reformas que surgieron de esa crisis fueron derogadas durante la primera administración Trump. Menos de veinte años después, la burbuja de la IA tiene el potencial de tener consecuencias mucho más graves, ya que amenaza todo el sistema económico estadounidense. Este patrón de especulación, colapso y recuperación va a repetirse mientras la economía se estructure en torno al beneficio de un grupo cada vez más reducido de titanes de la industria y las finanzas. Alejar las instituciones de las grandes tecnológicas de las élites que las poseen y dirigen es una necesidad no solo para los millones de personas que trabajan bajo su régimen, sino también para el bien de los trabajadores de Estados Unidos y de todo el mundo.

  • ¡No a la migra! ¡No a la guerra! ¡EE. UU. fuera de Venezuela y la migra fuera de nuestras comunidades!

    ¡No a la migra! ¡No a la guerra! ¡EE. UU. fuera de Venezuela y la migra fuera de nuestras comunidades!

    Por la PLATAFORMA DE IZQUIERDA UNIDA

    Esta declaración es de la Plataforma de Izquierda Unida (Unified Left Platform, ULP). Se trata de una iniciativa de un grupo de organizaciones socialistas revolucionarias e independientes para buscar activamente oportunidades de trabajo conjunto, dados los ataques autoritarios sin precedentes a los que se enfrentan la izquierda, las comunidades oprimidas y la clase trabajadora en su conjunto en los Estados Unidos y a nivel internacional. Está unida por un compromiso con la independencia política, un enfoque estratégico en la lucha social y la acción de masas, y la organización democrática en todos sus esfuerzos. Las organizaciones de la PIU son la Organización Marxista Humanista Internacional, Socialist Horizon, Solidarity, Tempest Collective y La Voz de los Trabajadores.

    La Plataforma de Izquierda Unida expresa su solidaridad absoluta con la heroica resistencia del pueblo de Minnesota a la guerra del estado estadounidense contra sus ciudadanos y no ciudadanos. Hacemos un llamamiento a la gente de todo el mundo para que se una a la resistencia en cualquier lugar en que se encuentre y como pueda.

    En las Ciudades Gemelas (Minneapolis y St. Paul), un agente del ICE asesinó a Renee Good por protestar contra las deportaciones del ICE. Otro agente del ICE disparó en la pierna a un inmigrante venezolano mientras intentaba detenerlo. Desde el año pasado, 36 personas han muerto a manos del ICE, incluidas cuatro desde el 1 de enero.

    Los grupos religiosos, los sindicatos y las organizaciones comunitarias se han organizado contra la ocupación de la migra. Han pedido a los trabajadores que no vayan a trabajar, a los estudiantes que no vayan a la escuela y a todos que no vayan a las tiendas este viernes 23 de enero para protestar contra los ataques del ICE a la ciudad. La ULP apoya este llamamiento a la acción.

    Los recientes acontecimientos consecutivos en Venezuela y Minneapolis nos muestran que el régimen de Trump está comprometido con librar una guerra imperial en el extranjero y una guerra interna en casa. Antes de comenzar su asalto a Minneapolis, Estados Unidos invadió ilegalmente Venezuela y secuestró a su presidente, Nicolás Maduro. Mató al menos a 80 personas durante la invasión. Además, desde principios de este año, la administración Trump ha solicitado un presupuesto militar de 1,5 billones de dólares, lo que lo convierte, con diferencia, en la mayor cantidad de dinero gastada en matar en la historia de la humanidad. El año pasado, el «One Big Beautiful Bill» de Trump aumentó el presupuesto del ICE más de cuatro veces, de 8.000 millones de dólares a 170.000 millones en cuatro años.

    La guerra en el extranjero y la guerra en casa son signos de la crisis del capitalismo estadounidense. Incapaz de restaurar sus beneficios o su hegemonía en un mundo multipolar, el imperio estadounidense decadente ha recurrido a lo que el asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Steven Miller, describe como «fuerza… poder… y poderío». La violencia estatal contra el pueblo de Venezuela, las tomas militarizadas del petróleo y la extracción de recursos, y los ejércitos de ICE que ocupan y asesinan a ciudadanos estadounidenses por protestar contra un Estado capitalista impopular y fallido son dos caras de la misma moneda. Ya no les parece convenientes para la clase dominante estadounidense ni el orden tradicional «basado en normas» del derecho internacional ni la democracia burguesa . La cuestión para el régimen de Trump no es «armas o mantequilla». La cuestión es cuántas armas y cuántos soldados se necesitan para dispararlas.

    Esta guerra en dos frentes es también un intento de eliminar toda oposición al régimen actual. Destruir los derechos civiles de los inmigrantes y los manifestantes es un paso hacia la destrucción de los derechos civiles de todos nosotros. En el primer año de Trump como presidente, el porcentaje de detenciones de personas sin antecedentes penales se ha multiplicado por 2450: https://www.americanimmigrationcouncil.org/press-release/report-trump-immigration-detention-2026/ J. D. Vance declaró «inmunidad total» al asesino de Renee Good incluso antes de que comenzara la investigación. El Estado se reserva ahora el derecho de definir todas las formas de desobediencia civil hacia el ICE como «terrorismo interno».

    La Plataforma de Izquierda Unida cree que la lucha contra el imperialismo estadounidense y la lucha contra el ICE deben convertirse en una sola batalla. Para prepararse para reconquistar América Latina, las fuerzas del MAGA creen que deben aplastar los derechos civiles y humanos básicos de los trabajadores, tanto inmigrantes como nativos, aquí en casa. Seremos más fuertes si unimos a todos aquellos en el mundo que están sujetos al terrorismo de Estado estadounidense en una fuerza imparable.

    Esto es especialmente cierto ahora que el Partido Demócrata se niega a convertirse en una fuerza opositora a las aspiraciones autoritarias del régimen. Ahora más que nunca, necesitamos un movimiento obrero independiente que frene la barbarie trumpiana.

    El martes 27 de enero a las 8 p. m. EST/7 p. m. CST/5 p. m. PST, la Plataforma de Izquierda Unida organizará una reunión virtual nacional, «¡EE. UU. fuera de Venezuela!/¡ICE fuera de nuestras comunidades», con ponentes de Venezuela y de la Plataforma de Izquierda Unida.

    Inscríbase en el evento aquí: https://zoom.us/meeting/register/LWiwPsKIRrmA-c4xFeBowg

  • Recuperemos el legado de M. L. King, el feroz crítico de la opresión en todas partes

    Recuperemos el legado de M. L. King, el feroz crítico de la opresión en todas partes

    Por BRIAN CRAWFORD

    Por el momento, seguimos celebrando el nacimiento del Dr. Martin Luther King como fiesta federal. Este año se conmemora el 40º aniversario de esta festividad. Nacido el 15 de enero de 1929, King es una de las figuras fundamentales de la lucha por la liberación de los negros. Su importancia no puede ser sobreestimada. Él proporcionó un gran impulso para el avance en la lucha a mediados del siglo XX. Aunque el legado ha sido suavizado para el consumo de las masas y la comodidad de la clase dominante, King cuestionó el carácter del sistema que ha oprimido a los negros durante siglos.

    La conciencia política puede crecer con la lucha. Cuando las demandas modestas se contestan con violencia, el sistema revela su verdadera naturaleza, y que no puede ser simplemente reformado. A partir de esta experiencia se construye la conciencia de clase, que afecta no solo a las masas que participan en el movimiento, sino también a sus líderes.

    El Dr. King llegó a la conclusión de que el mismo sistema responsable de la brutal opresión de los afroamericanos también sometía a los pueblos de África, Asia y América Latina a un estado de subyugación. Mientras que sea patrocinador de golpes de Estado, robo de recursos y asesinatos en masa, Estados Unidos habla como si fuera el proveedor de la democracia y el pilar de las leyes internacionales. King identificó la verdad del asunto tras las mentiras.

    La defensa de la no violencia por parte de King era sincera, pero cuando llevó su mensaje al norte del país, a las comunidades negras largamente olvidadas, fue recibido con escepticismo. Ellos quedaban en el punto de la mira de las plagas del desempleo, la pobreza, la segregación y el acoso y la brutalidad policial omnipresentes.

    Los viajes de King al norte estuvieron plagados de la ira de los blancos, una rabia que algunos podrían haber pensado quedaba confinada en el sur del país. Pero, como escribió Franz Fanon: «un país es racista o no lo es». Los prejuicios no se limitaban a una región. La segregación era la ley del país. El caso histórico de Brown contra la Junta de Educación de Topeka, Kansas, fue el punto de inflexión en el desmantelamiento de la segregación. Kansas no es el sur. Tampoco lo es Boston, que se convirtió en el centro de atención de los intentos de eliminar la segregación en las escuelas públicas y donde King encabezó una marcha contra la segregación en abril de 1965. Pero fue la experiencia de King en Chicago lo que le llevó a lamentarse: «He participado en muchas manifestaciones en todo el sur, pero puedo decir que nunca he visto, ni siquiera en Misisipi, multitudes tan hostiles y llenas de odio como en Chicago». Ese era el contexto nacional.

    Mientras el Dr. King se limitaba a hablar de los derechos civiles, podía contar con el favor de los políticos y la prensa. Pero no podía limitarse a abordar la opresión violenta a nivel nacional cuando Estados Unidos estaba librando una guerra contra una nación que recientemente se había liberado de la esclavitud colonial.

    Vietnam, antigua colonia de Francia, se vio confrontada por otra potencia imperialista. En 1965, Estados Unidos se había comprometido con miles de soldados en una guerra que se convirtió en la más larga de la historia del país (hasta que la guerra de Afganistán, de 20 años de duración, la eclipsó). Las imágenes de bombardeos, asesinatos, quema de aldeas y recuentos masivos de cadáveres llegaron a los salones de todo el país.

    «Más allá de Vietnam» es el discurso más radical de Martin Luther King y es tan relevante ahora como lo era entonces; la declaración sobre el imperialismo estadounidense resuena a través de los siglos. Las guerras y los rumores de guerra llegan a casa, y las consecuencias recaen con fuerza sobre la clase trabajadora y los pobres. King señaló las prioridades de Estados Unidos en su cambio de los programas sociales a la financiación del esfuerzo bélico en Vietnam.

    Concluyó: «Sabía que Estados Unidos nunca invertiría los fondos o las energías necesarios en la rehabilitación de sus pobres mientras aventuras como Vietnam siguieran absorbiendo hombres, habilidades y dinero como un tubo de succión demoníaco y destructivo. Por lo tanto, me sentí cada vez más obligado a ver la guerra como un enemigo de los pobres y a atacarla como tal».

    La guerra robaba a la clase trabajadora a sus jóvenes, que luchaban y morían o regresaban dañados y perdidos. «Estábamos tomando a jóvenes negros que habían sido mutilados por nuestra sociedad y los enviábamos a ocho mil millas de distancia para garantizar libertades en el sur de Asia que no habían encontrado en el suroeste de Georgia y el este de Harlem». La libertad, la democracia y la independencia no tenian nada que ver con lo que estaba haciendo el ejército. El ejército estadounidense no estaba llevando nada de eso a Asia ni a ningún otro lugar. Lo que llevaba era miseria, un hedor que perdura.

    Cuando King se dirigió al norte, se enfrentó a una ira que intentó apaciguar. Intentó ser comprensivo y «compasivo», al tiempo que mantenía su «convicción de que el cambio social se produce de forma más significativa a través de la acción no violenta». Una respuesta habitual era: «¿Y Vietnam?». Esa violencia se retransmitía todos los días para que todos la vieran. King dijo: «Nunca más podría alzar mi voz contra la violencia de los oprimidos en los guetos sin haber hablado primero claramente al mayor proveedor de violencia del mundo actual: mi propio gobierno».

    El carácter siempre destructivo del imperialismo se resume en la intervención estadounidense a lo largo del siglo XX. A medida que las crisis se extienden por todo el sistema mundial, ha llegado el momento de que la clase dominante reviva los viejos fantasmas. Marx escribió: «La historia se repite, la primera vez como tragedia, la segunda como farsa». Ahora tenemos el resurgimiento de Trump de la diplomacia de las cañoneras de Theodore Roosevelt y la Doctrina Monroe. Ha recurrido a invadir y amenazar a otros países.

    A nivel nacional, los inmigrantes son perseguidos, golpeados o maltratados de otras formas, y a veces asesinados. Una administración autoritaria está en proceso de demoler todos los derechos, incluidos los frutos del movimiento liderado por el Dr. King. Es un ataque directo al legado de Martin Luther King. De hecho, es un ataque a gran escala a todos los avances que se han logrado en este país.

    Martin Luther King entendió que esta opresión no era un caso aislado. No se limitaba a una región o a un país, sino que era una aflicción global. A pesar de los ataques de la prensa, que lo acusaba de estar fuera de su ámbito, King ofreció una historia bastante detallada de Vietnam después de la Segunda Guerra Mundial, una historia precisa que caracterizaba correctamente a Estados Unidos como un obstáculo para la independencia vietnamita.

    En este momento, Estados Unidos es el mayor obstáculo para la liberación de Palestina, la liberación de los pueblos de América Latina, África y la clase trabajadora del mundo. El «mayor proveedor de violencia» lo ha sido siempre. En la 40.ª conmemoración de la festividad que lleva su nombre, queremos recuperar a Martin Luther King, no la versión edulcorada, sino al feroz crítico de la opresión en todas partes.

    Foto: El Dr. Martin Luther King habla en la Marcha sobre Washington, el 28 de agosto de 1963. (AP)

  • Los habitantes de Ohio se resisten a la «Operación Buckeye» del ICE

    Los habitantes de Ohio se resisten a la «Operación Buckeye» del ICE

    Por COCO SMYTH

    A partir del 16 de diciembre de 2025, el ICE inició su mayor ataque contra la comunidad inmigrante de Ohio bajo el nombre de «Operación Buckeye». Entre el 16 y el 21, el ICE detuvo a 280 personas, entre ellas dos ciudadanos estadounidenses, según la Alianza de Inmigrantes de Ohio.

    Este ataque se produjo tras otra escalada de racismo antisomalí por parte de Trump. Al igual que ocurrió anteriormente cuando Trump difundió mentiras racistas sobre los haitianos, lo que afectó profundamente a la numerosa comunidad haitiana de Springfield, el chovinismo contra los somalíes creó un clima de miedo, especialmente en Columbus, que tiene la segunda comunidad somalí más grande de Estados Unidos, después de Minneapolis. Los líderes de la comunidad somalí planearon una serie de reuniones públicas para intentar organizarse y defenderse ante los ataques racistas.

    Este ataque sin precedentes contra los inmigrantes también desencadenó una resistencia sin precedentes en defensa de los derechos de los inmigrantes en Ohio. Durante el segundo mandato de Trump, el movimiento en defensa de los derechos de los inmigrantes en el estado había sido esporádico, con pequeñas redes de respuesta rápida en varias ciudades, protestas ocasionales y campañas en defensa de individuales detenidos por el ICE, como Ayman Soliman, un imán de Cincinnati que permaneció detenido durante 73 días antes de ser liberado gracias a la presión de los activistas. Soliman, que se enfrentaba a la amenaza de ser deportado a Egipto, donde fue encarcelado y torturado por sus actividades periodísticas durante la Primavera Árabe, recuperó su libertad gracias a una lucha organizada, lo que supuso una rara victoria para el movimiento en Ohio.

    La presencia del ICE en las calles y el anuncio de la «operación» desencadenaron una oleada de resistencia en todo el estado. La primera forma que tomó fue la resistencia espontánea. Los agentes del ICE acamparon frente al instituto Whetstone High School de Columbus esperando a que salieran los estudiantes y a que los padres recogieran a sus hijos con la esperanza de detener a inmigrantes. Los profesores y el personal se organizaron rápidamente para acompañar a los estudiantes al salir del edificio y protegerlos de los secuestros del ICE.

    Hubo muchos ejemplos similares de la solidaridad espontánea de la comunidad contra el ICE. Pero rápidamente, esta resistencia también se organizó. Las ciudades de Ohio, desde Columbus hasta Cincinnati y Cleveland, tuvieron protestas y manifestaciones casi diarias de cientos de personas, organizadas por diversas organizaciones. Sindicatos de maestros como la Columbus Education Association y la Hilliard Education Association condenaron las actividades del ICE cerca de las escuelas y se comprometieron a proteger a los estudiantes contra el ICE.

    Más allá de eso, miles de habitantes de Ohio se unieron a la organización por los derechos de los inmigrantes. En Columbus, una reunión organizativa convocada por el Partido por el Socialismo y la Liberación y el grupo 50501 contó con 600 asistentes, la mayoría de los cuales tuvieron que ser rechazados por falta de espacio en el local. En el transcurso de varios días, vimos la proliferación y el crecimiento de redes de respuesta rápida en todo el estado y la adopción de nuevas tácticas, como el uso de silbatos para notificar a los vecinos la actividad del ICE.

    Justo antes de las vacaciones, el 21 de diciembre, terminó el período álgido de la primera fase de la Operación Buckeye. Pero debemos esperar que las operaciones intensificadas del ICE en Ohio continúen en un futuro próximo, y debemos estar preparados para resistirlas. Ya hay rumores, a fecha de 14 de enero, de que las actividades del ICE están comenzando de nuevo en Ohio.

    Esta operación demostró que en Ohio hay una base de masas dispuesta a luchar para defender a las comunidades de inmigrantes y que miles de personas están buscando métodos para resistir. La explosión de movilizaciones y esfuerzos de organización en el estado es un avance muy prometedor para el movimiento. Es vital que los organizadores busquen profundizar sus raíces en las comunidades locales de inmigrantes y construyan organizaciones abiertas, democráticas y orientadas a las masas para aprovechar las energías desatadas por los ataques del ICE.

    La resistencia masiva espontánea que hemos visto en Ohio es una condición previa para un movimiento eficaz que derrote al ICE y lo expulse de nuestra comunidad. Pero la actividad espontánea no es suficiente en sí. Necesitamos un movimiento bien organizado que pueda movilizar a miles de personas contra las redadas  y consolidar nuestras comunidades contra los ataques. Esto requerirá una organización abierta que acoja a cientos de personas en las filas del movimiento y cree un espacio democrático para debatir las tácticas y la estrategia de la lucha. Además, necesitamos poner a la clase trabajadora al frente de la lucha. Necesitamos conectar el movimiento sindical con el movimiento por los derechos de los inmigrantes y hacer que nuestros sindicatos defiendan activamente a las comunidades de inmigrantes.

    Necesitaremos un movimiento masivo para proteger a nuestra comunidad de estos ataques sin precedentes. Que la Operación Buckeye sea un llamamiento a la acción para que los trabajadores de Ohio hagan lo que sea necesario para conseguir un mundo libre de la persecución de nuestros familiares, amigos y vecinos inmigrantes.

    Foto: Manifestantes frente al Capitolio de Ohio en Columbus el 10 de enero. (Jared Clayton Brown / WOSU)

  • ¡Todo el apoyo a las protestas populares en Irán!¡Fuera Khamenei, Israel, Estados Unidos y Pahlavi! ¡Por un poder obrero y popular democrático!

    ¡Todo el apoyo a las protestas populares en Irán!¡Fuera Khamenei, Israel, Estados Unidos y Pahlavi! ¡Por un poder obrero y popular democrático!

    Por Fabio Bosco

    El 28 de diciembre, los comerciantes de Teherán, llamados “bazarii”, cerraron las puertas en protestas contra la crisis económica (inflación altísima y fuerte devaluación de la moneda nacional, el rial) y la política neoliberal que beneficia solo a algunos sectores capitalistas vinculados al régimen y amplia la desigualdad social.
    Al día siguiente, los estudiantes universitarios se unieron a las protestas. A partir de ahí el movimiento creció incorporando al pueblo trabajador arruinado por la inflación, a las clases medias proletarizadas, a las nacionalidades oprimidas hasta sectores medios representados por “bazariis”. Y se expandió por todo el país,incluso para las pequeñas ciudades del interior y también para las regiones donde viven las nacionalidades oprimidas. En comparación con la última gran ola de protestas impulsada por las mujeres y la juventud llamada “Mujer, Vida y Libertad” en 2022-2023 tras el asesinato de Mahsa Amini, las protestas en Teherán y en las grandes ciudades no son tan masivas, pero la extensión nacional es mucho más amplia.
    El sentimiento generalizado entre los manifestantes y la población en general es que la situación de crisis económica y represión no tiene solución más que con la caída del régimen. En 2009, en la llamada revolución verde, el sentimiento mayoritario era reformar el régimen desde dentro y democratizarlo. Pero esa revolución fue derrotada y con ella, las perspectivas de reforma desde dentro del régimen se debilitaron cualitativamente.

    Debilitado pero no derrotado
    Hoy el régimen iraní está debilitado tanto por la situación económica, que es fruto de las pesadas sanciones imperialistas contra el país y de la política económica neoliberal que privilegia a una minoría de capitalistas dentro del régimen, como por la pérdida de popularidad del régimen entre la población trabajadora iraní, duramente afectada por la desigualdad social y la falta de libertades democráticas.
    Aun así, el régimen actúa para impedir la masificación de las protestas y la aparición de rupturas dentro del propio régimen. Por un lado, propuso pequeñas compensaciones a los “bazarii” y un bono de 7 USD para las familias. Por otro lado, cortó internet e inició una represión a gran escala que ya ha resultado en 500 muertos y miles de heridos que llenan los hospitales..(1)
    Además del apoyo de los grandes capitalistas y del alto clero chií, el régimen cuenta con la policía, el ejército, las milicias Basij y, principalmente, con la Guardia Revolucionaria (llamada Pasdarán o por sus siglas en inglés IRGC).
    La Guardia Revolucionaria es un ejército paralelo con las armas más avanzadas de las que dispone el régimen iraní. Cuenta con unos 125 mil integrantes, entrenados y armados, con salarios superiores a los de los miembros de otras fuerzas policiales y militares. Su financiamiento proviene del control de aproximadamente el 50% de los ingresos del petróleo, además de su participación en varios otros sectores económicos importantes como la construcción, las comunicaciones y la agroindustria. Sus dirigentes son designados directamente por el Ayatolá Jamenei. Recientemente, el 31 de diciembre, el Ayatolá Jomeiní designó a su simpatizante Ahmad Vahidi como vicecomandante. A finales del siglo pasado, ellos recibieron autorización para participar en las elecciones y, en 2005, eligieron a Mahmoud Ahmadineyad como presidente
    La Guardia Revolucionaria también cumple un papel muy importante en moldear la política exterior del país. La Fuerza Al-Quds, una tropa de élite, esta construyó y financió alianzas en otros países que constituyeron el llamado “eje de la resistencia”, que hoy está debilitado por la caída del dictador Bashar al-Asad y el debilitamiento del partido político libanés Hezbolá.

    El futuro de Irán es clave para Asia Occidental (Medio Oriente)
    La situación regional está marcada por la ofensiva imperialista e israelí para moldear un llamado “Nuevo Medio Oriente” bajo hegemonía israelí
    Sin embargo, las otras potencias regionales se resisten a este objetivo y buscan una relación privilegiada con los Estados Unidos al margen de la hegemonía israelí. Además de Arabia Saudita (con el apoyo de la mayoría de los países del golfo, excepto los Emiratos Árabes Unidos), están Turquía e Irán.
    El cambio de la política exterior iraní, con o sin caída del régimen, es de interés del imperialismo estadounidense siempre y cuando Irán salga de la influencia político-económica del imperialismo chino (que se beneficia del petróleo barato iraní) y acepte un pacto neocolonial que ponga el petróleo iraní bajo control de las petroleras estadounidenses, así como subordine al régimen iraní a la hegemonía israelí sobre la región.
    Pero no es del interés del imperialismo estadounidense que Irán se sumerja en el caos en medio del cual la Guardia Revolucionaria posee misiles balísticos y la posesión de 400 kilos de uranio enriquecido. Esta cuestión puede llevar al imperialismo estadounidense a negociar con el régimen iraní el fin del programa nuclear y del programa de misiles balísticos a cambio del fin total o parcial de las sanciones, en el espíritu del acuerdo neocolonial impuesto al régimen venezolano.
    Tampoco es de interés estadounidense que una nueva revolución obrera y popular derribe el régimen y sirva de punto de apoyo para las luchas en toda la región, en particular para la resistencia palestina.
    El régimen saudita está particularmente preocupado por los avances israelíes en la región, lo que incluye la alianza israelí con los Emiratos Árabes Unidos. Recientemente, Israel fue el primer país en reconocer a Somalilandia con el objetivo de establecer bases militares en el país y controlar la entrada sur del mar Rojo. Al mismo tiempo, el régimen de los Emiratos Árabes envió más armas y recursos a la organización yemení Consejo de Transición del Sur (STC) para que controlara una gran área del país entre el océano Índico y la frontera con Arabia Saudita. El régimen saudí bombardeó embarcaciones que transportaban armas y recursos de los Emiratos Árabes Unidos para el STC en el puerto de Al-Mukalla y dio un plazo de 24 horas para que las fuerzas de los Emiratos Árabes Unidos salieran de Yemen.
    Para inviabilizar la hegemonía israelí y hacer que Medio Oriente sea multipolar, el régimen saudí normalizó las relaciones con Irán en 2023, firmó un pacto de defensa mutua llamado SMDA, inspirado en el artículo 5 de la OTAN, con Pakistán (que posee armas nucleares) en septiembre de 2025, y un pacto militar e industrial con Turquía en enero de 2026.

    ¿Quién lidera las protestas?
    La prensa internacional ha llamado la atención sobre la única personalidad iraní que aparece disputando el liderazgo de estas protestas. Se trata de Reza Pahlavi, el hijo del último sha de Irán que fue derrocado en la revolución de 1979. Por un lado, la popularidad del hijo del Sha es bastante minoritaria, pero crece dentro y fuera de Irán (excepto entre las nacionalidades oprimidas del país que lo odian). Por otro lado, su pasado lo condena. La memoria colectiva de las atrocidades del régimen del Shah derrocado en 1979 permanece en la conciencia popular, que no quiere sustituir la dictadura de los Ayatolás por una nueva dictadura monárquica.
    Además, el apoyo criminal brindado por Pahlavi a la cobarde agresión israelí y estadounidense contra Irán en junio de este año también lo coloca en contra del sentimiento de la amplia mayoría de los iraníes, que no ve en Israel ni en Estados Unidos un aliado para mejorar sus condiciones de vida o para conquistar libertades democráticas dentro de Irán. Por el contrario, tanto Estados Unidos como Israel son vistos como enemigos cuyo “apoyo a las movilizaciones” es oportunista y tiene como objetivo engañar al pueblo iraní para implementar su agenda de hegemonía regional e internacional.
    Es necesario construir un nuevo liderazgo a partir de la clase trabajadora, sin ningún vínculo con Reza Pahlavi, Israel o Estados Unidos. Un nuevo liderazgo que impulse la construcción de consejos obreros y populares en cada barrio y en cada ciudad para ampliar las movilizaciones e influenciar en la base de las fuerzas de seguridad para dividirlas, abriendo el camino para la caída del régimen por manos de la clase trabajadora.
    La principal ausencia es de un partido obrero y revolucionario totalmente vinculado a los intereses de la clase obrera y del pueblo trabajador. Varios sectores de izquierda tuvieron una actuación muy importante durante la revolución democrática de 1979. Para impedir que la revolución tomara un rumbo anticapitalista, el Ayatolá Khomeini tuvo una política deliberada de aislar y eliminar todas las fuerzas de izquierda a quienes llamaba apóstatas («mortads» en lengua farsi) o hipócritas («monafeqin»). Esta política culminó con la ejecución de 5.000 activistas de izquierda, dentro de prisiones iraníes a finales de los años 80, poco antes de la muerte del ayatolá Khomeini a instancias de un juez aliado llamado Ebrahim Raisi que, muchos años después, se convertiría en presidente de Irán. Estas ejecuciones debilitaron cualitativamente a las fuerzas de izquierda dentro del país.
    Pero esto no impide la construcción de un nuevo partido obrero revolucionario para, que en el calor de la ola de protestas, impulse la autoorganización independiente de la clase trabajadora rumbo el poder.(2)

    NOTAS:
    (1) El régimen asesinó a unas 300 personas, la mayoría mujeres, en la represión a la ola de protestas “Mujer, Vida, Libertad” iniciada en 2022 tras la muerte de Mahsa Amini bajo custodia de la policía de la moral, por el uso indebido del hiyab (velo).
    Un año después del inicio de las protestas, el régimen iraní aprobó una “ley de la castidad” que imponía durísimas sanciones a las mujeres que no usaran correctamente el hijab. De esta manera, asesinando manifestantes e imponiendo leyes abusivas, el régimen iraní demostró que el control sobre la vestimenta femenina es una cuestión estratégica para la supervivencia de este impopular régimen.

    (2) En 1988, el ayatolá Khomeini emitió una Fatwa para ejecutar a los activistas de izquierda encarcelados. Los hombres eran ahorcados y las mujeres azotadas cinco veces al día hasta que renunciaban al marxismo o morían. La mayoría de las víctimas fueron enterradas en el ala de los «malditos» (La’Natabad) en el cementerio de Khavaran, en la parte oriental de la capital, Teherán. Las familias de las víctimas («Familias de Kharavan») celebran tributos en el cementerio y son reprimidas por los milicianos del régimen. Hasta hoy, luchan por el reconocimiento a las ejecuciones arbitrarias y por el castigo a los responsables.

  • Una evaluación de las tácticas del movimiento inmigrante en Los Ángeles

    Una evaluación de las tácticas del movimiento inmigrante en Los Ángeles

    Por MIKA, NATALIA y N. IRAZU

    En junio de 2025, las masas de Los Ángeles se convirtieron en el centro de la lucha de clases en Estados Unidos. Cuando el Gobierno federal envió brigadas de agentes del ICE, similares a la Gestapo, a la ciudad y sus alrededores, y luego desplegó a la Guardia Nacional y a los marines, la comunidad inmigrante de Los Ángeles y sus aliados, ya organizados en cierta medida en torno a redes de respuesta rápida y grupos de solidaridad con los inmigrantes, salieron a enfrentar los agentes y las tropas que ocupaban su ciudad.

    En barrios como Paramount, comunidades enteras lucharon para expulsar a la migra de sus calles. Lo que se desarrolló proporcionó a los activistas de todo el país un primer atisbo embrionario de lo que podría ser un movimiento de masas contra el ICE y Trump en la lucha por defender nuestros derechos democráticos y construir el poder de la clase trabajadora.

    De la redada de Ambience a las protestas de Sin Reyes

    El viernes 6 de junio comenzaron las redadas masivas en Los Ángeles. Se llevó a cabo una importante operación contra los trabajadores de la confección en la fábrica de ropa Ambience Apparel. Cuando llegó el ICE, la comunidad salió con sus organizaciones, como la Unión de Inquilinos de Los Ángeles (LATU), SEIU y la Coalición de Autodefensa Comunitaria. Hubo un enfrentamiento durante un par de horas y el presidente de SEIU, David Huerta, fue brutalmente detenido.

    A medida que se desarrollaba la ocupación de Los Ángeles, el B-18, que es el sótano debajo del Edificio Federal, se convirtió en un punto focal para parte del movimiento. Dado que es el único centro de detención masiva de la ciudad, algunos concibieron la idea de cerrarlo. La movilización cerró las instalaciones, pero solo temporalmente. Trump utilizó los conflictos en el edificio federal como pretexto para enviar a la Guardia Nacional a «proteger la propiedad federal», junto con la afirmación de que las tropas acabarían con la supuesta «violencia» en toda la ciudad. Aún no se había alcanzado el nivel de organización necesario para expulsar al ICE de Los Ángeles.

    Cuando se llamó a la Guardia Nacional el 8 de junio, esta cumplió un doble propósito: «proteger» el Edificio Federal de los manifestantes, y ayudar a arrestar a los organizadores. En general, no colaboraron en las redadas, con una importante excepción: las redadas de Paramount.

    En Paramount, cientos de personas se presentaron para frustrar la operación del ICE. Con gente arrancando piedras del suelo y empujando físicamente los vehículos del ICE fuera de sus calles, se convirtió en un enfrentamiento total entre la comunidad y el ICE. Y la comunidad ganó. Este tipo de acción espontánea se repetiría principalmente a lo largo de junio y julio. La comunidad que se presentó contra el ICE tenía un carácter cualitativamente diferente al de las patrullas de respuesta rápida. A los pequeños grupos de dos o tres personas les resulta muy difícil detener una redada, mientras que este tipo de manifestaciones comunitarias hicieron que las operaciones del ICE fueran mucho más costosas de llevar a cabo.

    El 9 de junio, los trabajadores de los hoteles Marriott y Westin llamaron a la Coalición de Autodefensa para informarles de que el ICE se alojaba en los hoteles. La gente de la ciudad comenzó a organizarse para no dejar descansar a los agentes. Multitudes se presentaban por la noche y hacían un cacerolazo, golpeando ollas y sartenes, y realizaban manifestaciones durante toda la noche. Para no agotarse, la gente lo hacía divertido, poniendo música a alto volumen.

    El 10 de junio, la alcaldesa demócrata, Karen Bass, decretó un toque de queda. Esto dio luz verde a los policías para brutalizar a los manifestantes. De repente, las personas con familias, niños y ancianos no quisieron participar debido al aumento del peligro, y el carácter masivo de las protestas se redujo. La fuerza organizada del movimiento aún no había alcanzado el nivel necesario para hacer frente a tal agresión por parte del Estado.

    Pero, aun así, cuando llegó el 14 de junio, hubo una participación masiva con más de 200 000 personas en las calles. El 14 de junio se centró en la inmigración, la salida de la Guardia Nacional de Los Ángeles y el fin de los secuestros del ICE. Al igual que la respuesta espontánea de la comunidad en Paramount, demostró que hay un número incalculable de personas dispuestas a manifestarse contra la opresión de sus comunidades; solo hay que organizarlas.

    La organización comunitaria

    Una parte importante de la organización contra el ICE corrió a cargo de la Coalición de Autodefensa Comunitaria (Community Self-Defense Coalition, CSDC). A principios de 2025, se creó la CSDC en previsión de las redadas que se avecinaban. Más de 70 organizaciones de base y civiles se unieron por iniciativa de Unión del Barrio, una organización «internacionalista de la raza» y socialista. Uno de sus principales proyectos fue formar a activistas para llevar a cabo patrullas que documentaran y perturbaran al ICE, dificultando así la realización de sus redadas. A principios de junio, estas patrullas demostraron que era posible enfrentarse al ICE, con cientos de vídeos de los patrulleros circulando por Internet. Al identificar previamente a los agentes antes de que comenzaran las redadas e informar a la comunidad a través de las redes sociales y los chats de Signal, la CSDC pudo evitar redadas y deportaciones a menor escala, una actividad de enorme importancia.

    Con el tiempo, las redes establecidas por el CSDC comenzaron a llegar a los residentes y las pequeñas empresas, a colocar carteles y números de teléfono a los que llamar si se veía al ICE, y a proporcionar un paso seguro a los trabajadores indocumentados si el ICE estaba en la zona. También se han organizado talleres comunitarios sobre cómo organizar las patrullas. Se organizaron distribuciones de alimentos para las personas que no pueden trabajar debido a la presencia de la migra.

    LATU también ha participado en la tarea de organización. Se ha puesto en contacto con jornaleros  y callejeros para mantenerse informado de los movimientos de la migra. También se ha involucrado en la construcción de la comunidad a través de distribuir alimentos y poner películas políticas. Ha logrado vincular la lucha en los Home Depots con las luchas por la vivienda, formando en el proceso a más organizadores para la lucha más amplia por la justicia social.

    En la universidad de Cal State LA, los organizadores comenzaron a organizarse de forma preventiva por si el ICE pensaba entrar en el campus. No quieren esperar a que se lleven a cabo redadas para organizarse, quieren enfrentarse a ellas con una organización de masas ya consolidada. Los profesores se organizaron y los estudiantes activistas se propusieron organizar a los más de 22 000 estudiantes que asisten a la universidad. Comenzaron a impartir formación sobre patrullas a pie, talleres sobre cómo identificar al ICE e invitaron a todo el campus, además de establecer protocolos sobre qué hacer si el ICE aparece.

    Los profesores de las escuelas primarias y segundarias también se convirtieron en un componente importante del movimiento. En algunas escuelas, los profesores han establecido patrullas perimetrales que llevan a cabo todos los días. Algunas de estas escuelas ya están en contacto entre sí, para que si la migra aparece en una, se notifica a las demás y estas también pueden cerrar. La importancia de esto radica no solo en la seguridad que proporciona a los estudiantes indocumentados, sino también en que los propios profesores se arraigan orgánicamente en el lugar de trabajo y en la comunidad. Es un ejemplo de un proyecto más amplio de organización de los trabajadores en sus lugares de trabajo. La organización que reune a los trabajadores de las escuelas, Home Depot, los sindicatos de inquilinos y trabajadores, el CDSC, los vendedores ambulantes y las organizaciones comunitarias sería una fuerza formidable.

    El papel de los sindicatos

    Un elemento que ha estado casi ausente del movimiento en Los Ángeles ha sido los sindicatos organizados. La brutal detención del presidente del SEIU USWW, David Huerta, durante la redada del ICE en Ambiance Apparel el 6 de junio, planteó la perspectiva de que los sindicatos pasaran a la vanguardia de un movimiento militante contra el ICE. Pero, aunque hubo algunas iniciativas, no se concretaron. No hubo un esfuerzo concentrado para movilizar a los 800 000 miembros de sindicatos del condado de Los Ángeles. Como mucho, varios cientos pudieron haber estado presentes en algunas de las marchas más grandes como un contingente sindical visible.

    Hubo dos iniciativas de cierta importancia. La primera se denominó «Verano de resistencia», un esfuerzo de United Teachers of Los Angeles (UTLA) y SEIU para crear un espacio cultural con talleres en Placita Olvera, en el centro de Los Ángeles, con el centro de detención a solo unas cuadras de distancia.

    A pesar de ello, no se intentó vincular esta iniciativa con movilizaciones masivas de los sindicatos. Lo más parecido fue un llamamiento de Unite Here, SEIU y UTLA a un boicot y un paro laboral el 12 de agosto. Hubo una marcha en McArthur Park y en el centro, pero no se produjo ningún paro laboral.

    Por otro lado, UTLA, en gran parte por la iniciativa de los miembros educadores del CSDC, ha animado y prestado apoyo a los profesores para crear equipos y patrullas de santuario en las escuelas. Estos equipos luchan por unas políticas de santuario escolar más estrictas, que incluyan cierres efectivos y protectores, algo sobre lo que el distrito ha dado orientaciones muy tímidas. Y las patrullas escolares se han convertido en importantes formas de actividad autónoma de los trabajadores que tienen el potencial de construir las luchas locales mencionadas anteriormente.

    ¿Qué hacer?

    A pesar de los incansables esfuerzos de los organizadores y las masas en Los Ángeles, el ICE sigue secuestrando a nuestros vecinos. A pesar del rechazo generalizado al régimen de deportaciones, Trump sigue en el poder. La cruda realidad es que el movimiento aún no es lo suficientemente fuerte como para expulsar eficazmente al ICE de sus ciudades e imponer su voluntad a la administración. Un movimiento capaz de hacerlo no puede surgir de la nada, necesita organizarse.

    Al comienzo de las redadas del ICE en junio, que provocaron una profunda conmoción e indignación en toda la ciudad, hubo una oportunidad para movilizar rápidamente e involucrar a decenas de miles de personas en Los Ángeles. Los sindicatos tendrían que desempeñar un papel central. La idea de una huelga general en la ciudad era algo plausible, aunque fuera una posibilidad lejana. Incluso hubo algún debate al respecto entre los líderes sindicales. Pero se hizo poco, casi nada, para alcanzar este objetivo.

    Aunque muchos sindicatos, como UTLA, SEIU, UNITE HERE y los sindicatos de enfermeras, han intensificado su militancia en los últimos años, incluyendo huelgas por sus contratos, cuando se trata de acción política, nuestros sindicatos se limitan, lamentablemente, a ejercer presión, elegir a demócratas locales y participar en planes como la Propuesta 50, una medida electoral iniciada por el Partido Demócrata para rediseñar los distritos electorales. Los sindicatos, la fuerza más poderosa que podría oponerse a las redadas, estuvieron ausentes de la mera acción.

    La idea de que tenemos el poder de cambiar la sociedad no es ajena a los sindicatos, pero existe una gran brecha entre esta idea y la práctica política. Los sindicatos, organizaciones creadas con la sangre, el sudor y las lágrimas de la clase trabajadora para defender sus reivindicaciones más sentidas, deberían estar al frente, defendiendo a su clase contra estos matones del nuevo gestapo yanqui. Su falta de hacerlo se debe a una historia de sindicalismo empresarial, a décadas de acercamiento al Partido Demócrata y a que la privilegiada burocracia sindical se ha sentido incómoda con la idea de una base altamente politizada y movilizada que amenaza con trastocar la jerarquía establecida.

    Lo increíble de la lucha en Los Ángeles fue la autoorganización de la clase, el intenso deseo de luchar demostrado por decenas de miles de personas en las calles. Esta energía, bien utilizada, puede cambiar el mundo. A través de coaliciones de base organizadas democráticamente y con base popular, se puede movilizar la voluntad de millones de personas para golpear como un solo puño. Para lograrlo, debemos animar a sindicatos como el SEIU, que representa a muchos trabajadores indocumentados y ha mostrado cierta disposición a entrar en la lucha, a involucrarse aún más, al tiempo que denunciamos el comportamiento traidor de aquellos líderes sindicales que se acercan a la misma administración Trump que ataca al movimiento sindical.

    Debemos transformar radicalmente nuestras culturas sindicales para estimular una mayor actividad de los trabajadores de base en el sitio de trabajo y en todo el sindicato, y desarrollar una acción política independiente de la clase, de modo que los trabajadores confíen en sí mismos y en su solidaridad para cambiar el rumbo del país y desafiar las cadenas legales y culturales que han mantenido a nuestros sindicatos débiles y a la defensiva.

    Necesitamos imaginación y audacia en nuestra lucha. Una de las formas más seguras de derrotar las redadas del ICE sería una huelga general, para paralizar la ciudad y acabar con los beneficios de los capitalistas que apoyan a Trump. Una huelga activa podría además tomar el control de las principales arterias de transporte de la ciudad e impedir la libre circulación de quienes aterrorizan a nuestras comunidades.

    Nuestros esfuerzos deben traducirse en movilizaciones masivas capaces de derrotar todo el régimen capitalista. Los trabajadores, codo con codo con las coaliciones de base, pueden liderar el camino, organizando huelgas parciales y generales contra las redadas y las deportaciones. Estas acciones, vinculadas en todo el país, pueden crear una verdadera crisis de gobernanza y legitimidad para Trump, poner fin al régimen de deportaciones y conseguir derechos civiles y políticos permanentes para todos los inmigrantes.

    ¡Papeles para todos!

    Foto: Manifestantes se reúnen en Los Ángeles el 8 de junio de 2025 para exigir el fin de las redadas del ICE en los lugares de trabajo. (Tayfun Coskun / Anadolu)

  • La Voz edición enero-febrero 2026

    La Voz edición enero-febrero 2026

    El ataque del régimen de Trump contra la soberanía de Venezuela mediante el secuestro del presidente Nicolás Maduro abre una nueva era en el hemisferio occidental de diplomacia armada y una reafirmación de la Doctrina Monroe. La agresión de Trump en el extranjero solo es comparable con las brutales redadas y tiroteos de ICE aquí en Estados Unidos. Esta edición del periódico analiza el momento actual de guerra y represión y el camino a seguir para la clase trabajadora. También en este número encontrarás artículos sobre la toma de posesión del alcalde de Nueva York, Mamdani, el ataque de Trump a la atención sanitaria de reafirmación de género y una reseña musical del último álbum de Haley Heynderickx.

    La edición de enero-febrero de 2026 de nuestro periódico está disponible en formato impreso y en línea como pdf. ¡Lee hoy mismo el último número de nuestro periódico con una descarga gratuita en pdf! Como siempre, agradecemos cualquier donación para ayudar con los gastos de impresión.

    Haz clic en la imagen para leer el periódico o envíanos un mensaje para obtener una copia impresa.

  • Estados Unidos: ¿Un nuevo orden mundial para el año nuevo?

    Estados Unidos: ¿Un nuevo orden mundial para el año nuevo?

     

    Por ERWIN FREED

    El final de 2025 trajo tres importantes documentos estratégicos redactados por los planificadores del imperialismo estadounidense. Se trataba de la National Security Strategy (NSS, Estrategia de Seguridad Nacional) del presidente para 2025, el Informe n.º 83 del Grupo de Trabajo sobre Seguridad Económica del Consejo de Relaciones Exteriores, titulado «Ganar la carrera por las tecnologías del mañana», y el «Informe anual al Congreso sobre los avances militares y de seguridad relacionados con la República Popular China» del Departamento de Defensa/Guerra.
    En conjunto, los tres informes pintan un panorama en el que la posición internacional del imperialismo estadounidense pasa de un dominio indiscutible a verse obligado a negociar su lugar en un nuevo orden mundial. Si bien Estados Unidos conserva su superioridad económica y militar, los grandes avances tecnológicos de China y su control de sectores estratégicos están acortando rápidamente las distancias. Todos los informes apuntan a un sistema económico mundial que se enfrenta al estancamiento y a conflictos cada vez más agudos entre las grandes potencias.

    El Consejo de Relaciones Extranjeras reconoce que, para todos los países, «cada vez más, la economía y la seguridad nacional han convergido…». Las economías nacionales se están viendo reforzadas por la inversión estatal y la «política industrial», principalmente en los sectores de armamento y defensa. También se ha producido un fuerte aumento del uso de restricciones a la exportación desde 2018, lo que indica un aumento de la agresividad económica.

    Los precios de las acciones y el crecimiento económico de Estados Unidos se han mantenido en gran medida gracias a la inversión especulativa en «inteligencia artificial», la construcción de centros de datos y las tecnologías de vigilancia masiva. A pesar de la importancia de estos sectores hipermodernos, Estados Unidos se está quedando muy atrás en materia de inversión. Como detalla el informe del Consejo, en los últimos diez años, «el Gobierno chino ha gastado aproximadamente 900 000 millones de dólares en la inteligencia artificial, la tecnología cuántica y la biotecnología, más del triple de lo que el Gobierno estadounidense ha destinado a esas tecnologías durante el mismo periodo».
    Se prevé que el estatus de Estados Unidos como líder en la producción de semiconductores llegue pronto a su fin. El 17 de diciembre, Reuters informó de un acto de espionaje industrial aparentemente exitoso que ha llevado a las empresas chinas a construir máquinas de litografía ultravioleta extrema que antes estaban fuera de su alcance. China también está muy por delante de Estados Unidos en los vehículos eléctricos y las pilas de litio, los paneles solares y los vehículos aéreos no tripulados (drones).

    Esferas de influencia y la caída de Europa

    La Estrategia de Seguridad Nacional es especialmente clara en cuanto afirma al refuerzo de las esferas de influencia entre las «grandes» potencias. El documento declara que Estados Unidos «afirmará y aplicará un “corolario Trump” a la Doctrina Monroe». La Doctrina Monroe es una idea tradicional según la cual toda América, el Caribe y las islas más cercanas del Pacífico deben estar dominadas por Estados Unidos. Probablemente, millones de personas han muerto como consecuencia directa de esta política.
    El gran temor de los planificadores de la clase dirigente estadounidense es la creciente presencia de China y, en menor medida, de Rusia, en la región y en el mundo. Poner fin a esa presencia es lo que la NSS entiende cuando define el «Corolario Trump» como negar «a los competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales» en el hemisferio occidental. Las campañas militares contra Venezuela y otros países de América Central y del Sur forman parte de esta estrategia.
    También es importante el marginación de Europa como bloque importante y socio de Estados Unidos. Según el economista Michael Roberts, «se espera que el crecimiento de la zona euro se ralentice en 0,2 puntos porcentuales el próximo año, hasta el 1,2 % en 2026». Esto está muy por debajo del crecimiento del PIB mundial, estimado en torno al 2,6 %. El imperialismo europeo está perdiendo rápidamente los últimos vestigios de sus posesiones coloniales formales, especialmente en África, lo que pone a más partes del mundo en juego en la nueva lucha interimperialista por el territorio.

    Un cambio importante en el momento actual es que la capacidad de Europa para defenderse de Rusia es mucho más débil que antes. Estados Unidos ha hecho gestiones al Gobierno ruso indicando su disposición a aceptar líneas divisorias de influencia dentro de Ucrania y más allá. El apoyo de Estados Unidos a Rusia, al concederle su esfera de influencia, deja a Europa en su posición más vulnerable desde la Segunda Guerra Mundial.

    Hoy en día, Rusia lleva a cabo acciones militares de «sabotaje» limitadas en Europa de un alcance sin precedentes, con poca respuesta europea, salvo el intento de los países de la UE de mejorar su postura defensiva mediante un mayor gasto. Estados Unidos no va a respaldar las acciones de la OTAN contra Rusia y ha anunciado sus planes de retirarse de la OTAN en el plazo de una década. Todo esto se complica por el hecho de que la pérdida del petróleo ruso ha sido devastadora para la economía alemana y otras.

    Los países europeos dependen cada vez más del suministro energético estadounidense. Esa creciente dependencia puede contribuir a maniobrarlos, e incluso potencialmente a Rusia, cada vez más firmemente hacia una posición en la que sientan que deben aceptar los acuerdos comerciales de Estados Unidos.
    Al tiempo que aboga por una OTAN más débil y por deshacerse de la UE, la NSS y su versión más larga no publicadaapuntan a la creación o revitalización de diversos organismos de coordinación multilateral. Esto incluye la idea de crear una coalición «Core 5» (C5) formada por Estados Unidos, China, Rusia, India y Japón. La idea de la C5 indica que Estados Unidos ya no quiere gobernar globalmente con la UE. La clase dirigente estadounidense ve cada vez más a la UE como un obstáculo para reordenar las relaciones económicas con Rusia y China, cada una en sus esferas de influencia.
    Contradicciones de la «decadencia»
    En la Estrategia de Seguridad Nacional y en muchas declaraciones públicas, la administración Trump repite la frase «paz a través de la fuerza». La frase es un intento de conectar con el creciente rechazo a las «guerras eternas» y a las intervenciones estadounidenses en el extranjero en nombre de la «democracia». Sin embargo, cualquier sentimiento antimilitarista aparente de la administración es un fraude obvio y cínico, como dejan claro las acciones de Trump frente a Venezuela.
    Más fundamentalmente, «la paz a través de la fuerza» señala el compromiso con una supuesta estrategia de disuasión y distensión, especialmente en lo que respecta a las relaciones con China en la esfera asiática y del Pacífico. Es decir, al igual que con la antigua URSS, armarse hasta los dientes con la esperanza de que China renuncie a alterar el equilibrio de poder. Obviamente, la estrategia se aplica de manera diferente en América Latina que en el Pacífico. En América, y en menor medida en África, Estados Unidos no teme emprender acciones militares, que cree que ganará, ya que su dominio militar en estas zonas del mundo no ha sido enfrentado.

    El documento de la NSS parece favorecer la imposición de una mentalidad de «fortaleza» en la política estadounidense, lo que podría hacer que Estados Unidos fuera más selectivo en sus intervenciones militares y de «poder blando», al menos en comparación con principios de siglo, cuando el país inició dos ocupaciones militares abiertas. Al mismo tiempo, como muestran el informe anual del Departamento de Defensa sobre China y los informes del Grupo de Trabajo del Consejo de Relaciones Extranjeras, China se está acercando rápidamente al punto de alcanzar la paridad militar básica en zonas clave de conflicto, incluido el mar de la China Meridional.
    Desde una perspectiva regional, se ve inmediatamente que el llamamiento a la «paz a través de la fuerza» significa en realidad adoptar posturas militares ofensivas en todo el mundo. La paz no es posible a través de la «fuerza» imperialista, la «diplomacia» o cualquier otro medio mientras el capitalismo siga existiendo en el mundo. La falta de confianza dentro de la clase dominante, la competición, las luchas entre países por los puntos estratégicos del comercio y otros factores son elementos permanentes que desestabilizan el orden mundial. Mientras Estados Unidos declara la propiedad exclusiva del hemisferio occidental, a China no se le permite un predominio similar en el mar de la China Meridional.
    La NSS identifica la ubicación geográfica de Taiwán, incluso más que su industria de semiconductores, como la razón por la que el país es esencial para los intereses de Estados Unidos. Situado entre los mares de China Oriental y Meridional, a lo largo de una ruta comercial «por la que pasa un tercio del transporte marítimo mundial cada año», Taiwán es tanto un posible punto de partida para una guerra interimperialista como la justificación para la propuesta de expansión militar de Estados Unidos en la región. En nombre de la «disuasión de conflictos», la NSS pide «preservar la superioridad militar» en el mar de la China Meridional.
    Eso significa «reforzar y fortalecer la presencia militar [estadounidense] en el Pacífico occidental». Para reforzar, fortalecer y dominar, «los esfuerzos diplomáticos de Estados Unidos deben centrarse en presionar a nuestros aliados y socios de la primera cadena de islas para que permitan al ejército estadounidense un mayor acceso a sus puertos y otras instalaciones, gasten más en su propia defensa y, lo que es más importante, inviertan en capacidades destinadas a disuadir la agresión. Esto interrelacionará las cuestiones de seguridad marítima a lo largo de la primera cadena de islas, al tiempo que reforzará la capacidad de Estados Unidos y sus aliados para frustrar cualquier intento de apoderarse de Taiwán o lograr un equilibrio de fuerzas tan desfavorable para nosotros que haga imposible la defensa de esa isla».
    Estados Unidos no está ni puede estar dispuesto a simplemente ceder el control de importantes rutas comerciales, cadenas de suministro y tecnologías clave al siguiente mejor postor. A pesar de sus gestos de «paz», la estrategia de Estados Unidos con respecto a China consiste en mantener y mostrar su dominio militar mediante el aventurerismo propio y de sus aliados y en expulsar la inversión china a nivel internacional. El capitalismo chino también está jugando a este juego, aunque con una economía en rápido crecimiento, un ejército que aun ha visto las pruebas de guerra avanzada y con poca presencia global, y la conciencia de que cualquier cosa puede ser un pretexto para los ataques de Estados Unidos, se ha mostrado más lento y dispuesto a trabajar dentro de las instituciones internacionales.
    Una de las partes sin resolver del nuevo orden mundial es el papel del ejército estadounidense y sus socios del sector privado. La percepción de que el candidato Trump pondría fin a las intervenciones de Estados Unidos en el extranjero fue un factor importante en su elección. El aumento de los presupuestos de defensa nacional de todos los países para asumir la «carga» que antes soportaba Estados Unidos en instituciones como la OTAN y otros bloques militares regionales es una parte central de la visión estratégica de la administración Trump (y del Proyecto 2025). Al mismo tiempo, renunciar al derecho de desplegar tropas en cualquier parte del mundo, con algunas excepciones parciales, sería una concesión inaceptable para la clase dominante estadounidense.

    Hacia un movimiento obrero internacionalista

    Nos encontramos en un periodo de profunda incertidumbre y desorden. El desarrollo desigual del capitalismo y el declive relativo de Estados Unidos están sacudiendo las antiguas jerarquías mundiales. Al mismo tiempo, esto solo está haciendo que un sistema social violento y genocida sea aún más destructivo. No hay fin para el imperialismo estadounidense solo a través de este proceso. Estados Unidos está tratando de crear una fortaleza en el hemisferio occidental, formada internamente con Estados policiales burgueses y externamente diseñada como plataforma de lanzamiento para aventuras y guerras imperialistas.
    Los trabajadores no tienen nada que ganar si siguen la corriente nacionalista y belicista de nuestra clase dominante. Por el contrario, debemos luchar por la solidaridad internacional y movilizarnos contra las guerras y ocupaciones imperialistas. La única salida a la situación cada vez más desesperada de Estados Unidos es que los trabajadores y los oprimidos rompan con todas las instituciones políticas del imperialismo estadounidense y se organicen en nuestro propio nombre, basándose en un programa internacionalista y socialista.

  • Los trabajadores sindicalizados tienen el poder de detener el terror del ICE

    Los trabajadores sindicalizados tienen el poder de detener el terror del ICE

    NOTA DE LOS EDITORES: Este artículo fue escrito antes del asesinato de Renee Good por agentes del ICE en Minneapolis el 7 de enero. Tras el asesinato de Good, sindicatos de todo el país emitieron declaraciones de condena. La AFL-CIO de Minnesota dijo que el movimiento sindical del estado está «conmocionado, desconsolado y enfadado por el asesinato de una observadora inocente» y expresó su solidaridad «con los residentes comprometidos que cada día encuentran el valor para proteger a sus vecinos y compañeros de trabajo inmigrantes de los agentes del ICE que pisotean violentamente nuestros derechos constitucionales». El Sindicato de Trabajadores (LIUNA) de Minnesota y Dakota del Norte condenó «el trauma que estos actos de violencia sin sentido por parte de nuestro gobierno federal están infligiendo a los trabajadores y a las comunidades».

    »National Nurses United (NNU) denunció el tiroteo y rechazó cualquier presencia del ICE en los centros de salud. Afirmaron que «los agentes federales armados en nuestras calles y en nuestras comunidades, y no los trabajadores inmigrantes, son la mayor amenaza para nuestra seguridad colectiva. La creciente militarización de nuestros barrios pone en peligro de forma activa la salud pública». El sindicato Communications Workers of America (CWA) publicó la siguiente declaración de su presidente: «Nuestro sindicato lamenta el asesinato sin sentido de Renee Nicole Good, que fue abatida a tiros por un agente del ICE mientras ejercía sus derechos amparados por la Primera Enmienda a pocas manzanas de su propia casa. Condenamos este acto de violencia». La Unión de Campesinos (United Farm Workers), cuyos miembros se encuentran frecuentemente en el punto de mira de la represión del ICE, declaró: «Lamentamos la pérdida de cada alma asesinada por el ICE y la Patrulla Fronteriza, ya sea inmigrante o nacida en Estados Unidos, en nuestras calles, en nuestro trabajo, en sus centros de detención. Desde Renee Nicole Good hasta Jamie Alanis García, Todos Presente». La Unión de Trabajadores Comerciales y de la Alimentación (UFCW) también condenó el asesinato, afirmando que «el ICE debe poner fin al caos, retirarse de Minneapolis y otras ciudades y estados, y permitir que las personas vivan y trabajen sin miedo».

    •••••

    por ERNIE GOTTA

    El 16 de diciembre, el comandante del ICE Greg Bovino ordenó a sus agentes que acosaran e interrogaran a los trabajadores que participaban en el piquete de Mauser Packaging Solutions. Mauser emplea a más de 100 trabajadores, en su mayoría latinos, afiliados al sindicato Teamsters Local 705 de Chicago. Los trabajadores están en huelga desde el 9 de junio de 2025, después de que la empresa no ofreciera un contrato justo. Según el sindicato, la empresa también ha vigilado ilegalmente a los miembros en su lucha por salarios más altos, prestaciones y condiciones de trabajo seguras.
    A pesar de que Mauser cerró la planta en septiembre, los trabajadores han seguido luchando tanto en los tribunales como en el piquete. Estos sindicalistas latinos están dando un importante ejemplo al movimiento obrero al utilizar su huelga para exigir una política que impida al ICE entrar en Mauser sin una orden judicial federal. Una victoria de estos trabajadores podría ayudar a sentar un precedente para oponerse a las redadas en los lugares de trabajo, que pueden separar a las familias y causar daños físicos y psicológicos a los trabajadores y a la comunidad.

    En un comunicado, el secretario-tesorero del sindicato Teamsters Local 705, Juan Campos, dijo: «Quiero dar las gracias a Laura Garza y Jorge Mujica, de ARISE-Chicago, y al congresista Chuy García por proporcionar formación y recursos sobre «Conoce tus derechos», lo que permitió a nuestros miembros pensar con rapidez y evitar una mayor escalada de violencia manteniendo la calma en lugar de dejarse provocar por los agentes armados. Estoy orgulloso de que estos miembros hayan sabido estar a la altura de las circunstancias y responder a este ataque sin precedentes contra los trabajadores y el movimiento sindical».
    Bovino está siguiendo las políticas del régimen de Trump con una brutalidad especial para empujar a las comunidades de inmigrantes hacia la clandestinidad, utilizando la infraestructura represiva creada por G.W. Bush, Barack Obama y Joe Biden. Las políticas de Trump y las tácticas del ICE solo sirven para proteger los beneficios de los patrones y dividir a la clase trabajadora. Los esfuerzos de Bovino en Chicago para intimidar a los trabajadores sindicalizados son solo uno de los muchos ejemplos del terror del ICE dirigido hacia el movimiento obrero.
    Entre las detenciones más destacadas del ICE en 2025 se encuentran las de David Huerta (SEIU), Aunt Lewellyn (SEIU), Mahmoud Khalil (UAW), Rumeysa Ozturk (UAW) y Kilmar Abrego García (SMART). Estas detenciones son de carácter general y se han dirigido contra trabajadores industriales, académicos y del sector servicios. Quizás la detención de Kilmar Abrego García sea uno de los mejores ejemplos de la lucha implacable que las comunidades de inmigrantes y los sindicatos tendrán que librar para defender a sus miembros. Tras ser deportado a las infames y brutales prisiones CECOT de El Salvador, fue devuelto a Estados Unidos tras una enérgica campaña de protestas en las calles y batallas legales en los tribunales. A pesar de estar en Estados Unidos legalmente y ser aprendiz del sindicato Sheet Metal, Air, Rail and Transportation (SMART) Workers Local 100, está lejos de estar libre de los ataques del gobierno y de las acusaciones falsas. La administración Trump quisiera encerrarlo para siempre en CECOT. La nueva estrategia del gobierno de desnaturalizar a los trabajadores inmigrantes conducirá sin duda a más arrestos y agilizará el proceso de deportaciones.

    Hoy en día, cualquier protección que los trabajadores puedan conseguir a través de las luchas sindicales es fundamental para hacer frente a cada nuevo ataque del régimen de Trump. Estos ataques incluyen arrestos masivos de casi cualquier persona que los agentes consideren que no sea ciudadana estadounidense, simplemente por el color de su piel o el idioma que habla. Incluso los ciudadanos nacidos en Estados Unidos, como Dulce Consuelo Díaz Morales, de 22 años, de Maryland, corren el riesgo de ser detenidos por el ICE. A pesar de que los abogados de Dulce proporcionaron su acta de nacimiento y sus registros de vacunación, el ICE no la ha liberado. Una vez en el sistema, los trabajadores pueden ser enviados a cualquier parte del país lejos de sus hogares, donde sus familias podrían ayudarlos más fácilmente. En el caso de Dulce, fue detenida en Maryland y enviada primero a Luisiana y luego a Texas.

    El movimiento por los derechos de los inmigrantes debe contar hoy con la plena participación de los trabajadores en oposición al terror del régimen de Trump. El hecho de que un sindicato local como el 705 defienda a los trabajadores inmigrantes es importante, dado que Sean O’Brien, presidente de la Hermandad Internacional de los Teamsters, ha hecho constantemente comentarios despectivos sobre los inmigrantes en su podcast.
    No están solos. En marzo de 2025, el sindicato Amazon Labor Union-Teamsters Local 1 declaró: «Amazon tiene un largo historial de represión sindical y explotación de los trabajadores, y nos negamos a permitir que utilicen la aplicación de las leyes de inmigración como otra arma de intimidación. … Nos negamos a que nos dividan. Mientras Amazon nos ve como desechables, nosotros nos vemos como seres humanos, como compañeros de trabajo, como hermanos y hermanas en la lucha por la justicia.
    Nuestra solidaridad es transformadora: derriba las barreras que ellos construyen y forja una fuerza inquebrantable capaz de desafiar incluso a las empresas más poderosas. … Al permanecer unidos más allá de todas las diferencias, estamos construyendo un movimiento más fuerte que sus tácticas de miedo, más fuerte que sus amenazas. Esa unidad romperá su estrategia de dividir y conquistar y hará posible un cambio real».

    La ILWU también emitió un comunicado en el que destacaba el intento de Trump de dividir a los trabajadores. El comunicado dice: «La retórica y las políticas antimigrantes enfrentan a los trabajadores estadounidenses que luchan por sobrevivir junto con sus vecinos migrantes, en lugar de aliarse con los empleadores que los explotan y mantienen los salarios bajos. El tercer principio rector de la ILWU establece que «los trabajadores son indivisibles. No puede haber discriminación por motivos de raza, color, credo, origen nacional, creencias religiosas o políticas, sexo, preferencia de género u orientación sexual», y nuestro cuarto principio establece que «ayudar a cualquier trabajador en apuros debe ser una guía diaria en la vida de todos los sindicatos y sus miembros individuales. La solidaridad laboral significa precisamente eso».
    En la 79.ª convención de la UE (United Electrical, Radio and Machine Workers of America), los delegados aprobaron una resolución que afirmaba: «Negar a los trabajadores inmigrantes salarios y condiciones dignas socava los salarios y las condiciones de todos. Todos los trabajadores, independientemente de su estatus migratorio, deben tener derecho a formar sindicatos, a presentar denuncias contra el trato injusto sin temor a represalias, a recibir prestaciones por desempleo, discapacidad y accidentes laborales, y a tener acceso para ellos y sus familias a viviendas asequibles, atención médica, educación y transporte».
    Los trabajadores sindicalizados tienen la oportunidad de llevar estas resoluciones a sus compañeros de trabajo para ayudar a explicar por qué es necesaria la solidaridad con los inmigrantes. Esas discusiones en el lugar de trabajo pueden convertirse en acciones en las reuniones sindicales, organizando a sus compañeros de trabajo para exigir que su sindicato local emprenda la lucha por los derechos de los inmigrantes de manera concreta. Utilice el ejemplo de los trabajadores de Mauser y aproveche cada lucha contractual para defender a los trabajadores inmigrantes. Apruebe resoluciones de solidaridad. Lleve a sus compañeros de trabajo a las reuniones sobre los derechos de los inmigrantes y aproveche las oportunidades para llamar a las puertas y establecer la conexión entre los sindicatos y los trabajadores inmigrantes. Ahora es el momento de aprovechar cada oportunidad en el lugar de trabajo para ganarse a los compañeros de trabajo temerosos o escépticos.

     

  • El régimen de Putin y la consolidación de un nuevo Estado imperialista en Rusia

    El régimen de Putin y la consolidación de un nuevo Estado imperialista en Rusia

    Por Florence Oppen

    Introducción

    Rusia es un Estado imperialista resultado de un desarrollo industrial desigual. El capital monopolista ruso depende desproporcionadamente de su aparato militar para ejercer su dominio en determinadas regiones y zonas fuera de sus fronteras. Hoy no tiene capacidad para disputar la hegemonía estadounidense a escala mundial. La economía de la Federación Rusa se construyó sobre los cimientos del Estado obrero soviético, primero degenerado por décadas de estalinismo burocrático, y luego privatizado rápidamente en los años noventa tras el colapso de la URSS. La década de 1990 fue económicamente caótica para Rusia y supuso un rápido declive del nivel de vida del proletariado ruso. Sin embargo, las inversiones occidentales en la economía rusa no se tradujeron en su subordinación total, ya que a principios de la década de 2000, los capitalistas compinchados con Yeltsin fueron desplazados por oligarcas del entorno de inteligencia de Putin. Estos últimos procedieron a integrarse en una burguesía estrechamente ligada al Estado, que fue recompensada con financiación de la banca pública y contratos públicos, y con la protección directa del Estado. Las sangrientas guerras de Chechenia y el Cáucaso permitieron la consolidación del poder político de Putin. Bajo su control, el Estado ruso comenzó a impulsar activamente la concentración y expansión del capital monopolista ruso, principalmente, en las antiguas repúblicas soviéticas, es decir, las partes de Europa Oriental, el Cáucaso y Asia Central, pero, también, en otros países. También estableció un régimen autoritario que recuperó y promovió cada vez más la ideología del antiguo imperio ruso para llevar a cabo su expansión económica y política.

    El Estado imperialista ruso reconstruido tras la restauración capitalista hace eco al anterior Estado imperialista ruso antes y durante la Primera Guerra Mundial y a la de otros Estados imperialistas rezagados de los períodos anteriores de rivalidad interimperial, como lo fue Alemania en 1871-1945, que se vio igualmente «obligada» a utilizar el poderío militar para irrumpir en los dominios imperiales británico y francés. Desde el colapso de la URSS, el ejército ruso ha retomado repetidamente el papel de gendarme reaccionario en respuesta a cualquier disidencia al dominio ruso en su extranjero cercano. El Estado ruso trató de derrotar cualquier movimiento popular de liberación o acción obrera para mejorar las condiciones de trabajo que desafiara la anexión económica de su semiperiferia. Con este fin, creó la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva en 2002 para institucionalizar su control. En su corta existencia hasta ahora, el imperialismo ruso ha intervenido brutalmente para mantener su control en su periferia: Chechenia (1994-1996, 1999-2009), Tayikistán (1992-1997), Georgia (2008), Ucrania (2014, 2022). Sin embargo, Ucrania no es el único país que se ha visto sacudido recientemente por los atropellos del imperialismo ruso, como Kazajstán, Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Abjasia, Serbia y Bosnia.

     

    La teoría marxista del imperialismo y el desarrollo desigual y combinado

    En la actualidad, el término imperialismo se utiliza de distintas formas. Algunos lo utilizan para describir el orden jerárquico entre las potencias mundiales, o como sinónimo de hegemonía, otros lo teorizan como sinónimo de tácticas militares agresivas y otros como una forma de dominación basada en el control de las cadenas de plusvalía (siguiendo las teorías del sistema-mundo). La importancia de la teoría marxista del imperialismo, esbozada por primera vez por Lenin y muy enriquecida posteriormente, consiste en que explica los mecanismos específicos del capitalismo que llevan a los Estados capitalistas a intervenir económicamente fuera de sus fronteras y, finalmente, a intervenir militarmente para asegurar sus inversiones. Aunque la esencia del imperialismo, «el dominio de los monopolios y del capital financiero» y su implacable empuje para dividir y redividir el mundo, ha permanecido intacta, la forma de dominación imperialista del mundo ha cambiado con el tiempo. [i] El dominio semicolonial indirecto ha suplantado en gran medida a la posesión de colonias por parte de las potencias imperiales.

    El análisis y la historia de los Estados imperialistas deben entenderse como parte del proceso de desarrollo desigual y combinado del capitalismo mundial, rompiendo con el dogmatismo de las teorías etapistas. Cada país sigue un camino único y siempre está inmerso en múltiples contradicciones. En la introducción a la edición alemana de Revolución Permanente (1930), Trotsky explica que el «tipo abstracto de capitalismo nacional» no existe en la realidad, ni tampoco un tipo abstracto de imperialismo.[ii] La mayoría de los que niegan el carácter imperialista de China y Rusia en la actualidad, lo hacen porque miden a estos países con el imperialismo estadounidense que surgió de la Segunda Guerra Mundial, al que elevan implícitamente a una norma abstracta de lo que debe ser un Estado imperialista – no comparan los nuevos imperialismos con Bélgica, España o Australia, lo que complicaría su lógica mecanicista. Las formaciones estatales capitalistas nacionales, ya sean de países semicoloniales, independientes o imperialistas, se entienden mejor como «peculiaridades nacionales», como formaciones sociales históricas que existen incrustadas en una multitud de relaciones sociales. Representan «una combinación original de los rasgos fundamentales de la economía mundial», son “precisamente el producto más general … del desarrollo histórico desigual».[iii] Trotsky consideraba las formaciones nacionales como totalidades concretas, no como variaciones de una abstracción de tipo nacional, “no es cierto que los rasgos específicos no sean «más que un complemento de los rasgos generales», algo así como las verrugas en el rostro”. [iv]

    Lenin y Trotsky analizaron el surgimiento y desarrollo del imperialismo mundial desde principios del siglo XX hasta la Segunda Guerra Mundial. El orden imperialista mundial en crisis que analizaron es muy parecido al que vivimos desde el inicio del siglo XXI. En ambos periodos, Estados imperialistas desiguales y diversos, cada uno con fuerzas distintas y fruto de una combinación variable de transformaciones económicas, pugnaban por afirmar su hegemonía mundial, en un contexto de creciente competencia y agresiones militares. En sus Cuadernos preparatorios para el libro El imperialismo, Lenin insistió en analizar los Estados imperialistas como insertados en una totalidad: un orden mundial dinámico con interrelaciones vivas entre los Estados, con relaciones de subordinación, dominación o codependencia complejas. Los Estados imperialistas individuales nunca se consideraron por separado de su contexto histórico ni se midieron con criterios o normas abstractos. En 1916, Lenin vio enormes diferencias en términos de medios industriales, militares y financieros entre potencias como Rusia y Japón y otras como Gran Bretaña y Estados Unidos. A pesar de estas diferencias, Rusia y Japón seguían siendo consideradas potencias imperiales, capaces de desarrollar industrias monopolistas, exportar importantes cantidades de capital y subyugar a sus vecinos en el extranjero. Lenin clasificó a los Estados imperialistas según su capacidad para imponer su dominio por sus propios medios. Mientras que Gran Bretaña, Alemania y Estados Unidos se habían erigido en potencias «completamente independientes», Rusia o Japón se definían como imperialismos «no completamente independientes».[v] Las contradicciones inherentes a los imperialismos dependientes y desiguales como el ruso no son una excepción a la teoría marxista del imperialismo. La anomalía, más bien, ha sido la dominación mundial incontestable durante varias décadas de una única superpotencia, los Estados Unidos.

    La irregularidad histórica del imperialismo ruso

    El régimen actual de Putin recuerda el carácter y el papel histórico que desempeñó la Rusia de principios del siglo XX. En aquella época, los bolcheviques definieron a Rusia como un Estado imperialista que carecía de capacidad de acción completamente independiente de las grandes potencias imperialistas debido a la relativa debilidad de sus monopolios industriales y de su capital bancario, ya que ambos estaban parcialmente controlados por el capital financiero europeo. En El imperialismo, Lenin describió a Rusia como un «imperialismo capitalista moderno» que estaba «está enmarañado, por así decirlo, en una red particularmente densa de relaciones precapitalistas.»[vi] El Estado ruso compensó este menor desarrollo económico con el desarrollo del aparato militar zarista que le permitió dominar a las naciones más débiles que le rodeaban. Antes de su destrucción en la Revolución Rusa, el imperio zarista realizó numerosas incursiones militares contra los territorios independientes que quedaban en Europa Oriental, el Cáucaso y Asia Central, además de penetrar militarmente en la desmoronada esfera de influencia del Imperio Otomano e intentar sin éxito atacar Japón en 1904. La segunda guerra ruso-japonesa por el control del imperio coreano y partes de Manchuria provocó una insurrección masiva de trabajadores en Rusia. La revolución de 1905 fue desencadenada por la pobreza y el desempleo masivos, el aumento de la represión política del régimen zarista y la creciente movilización forzosa y las pérdidas en la guerra. Cerca de un millón de campesinos y obreros fueron reclutados para servir en el frente, y alrededor de 70.000 murieron. Nicolás II se vio obligado a capitular y firmar un acuerdo de paz con Japón para aplastar el levantamiento de masas en su país.

    La llegada de Putin al poder reavivó una dinámica similar. A la caótica restauración capitalista de los años 90 siguió la centralización de las fuerzas burguesas y el desarrollo de los monopolios y la expansión hacia el exterior de la inversión extranjera a partir de principios de 2000. Los monopolios rusos dependían del aparato militar de Rusia para mantener y ampliar su acumulación imponiendo acuerdos a las antiguas repúblicas soviéticas de Rusia, que se convirtieron desde entonces en sus semicolonias. La debilidad del capital financiero ruso, concentrado principalmente en sectores industriales de escaso valor añadido como la energía y la minería, llevó al imperialismo ruso a reclamar su área de influencia regional a través de medidas extraeconómicas, imponiendo en esos países regímenes semicoloniales despóticos que aseguraran acuerdos comerciales y financieros que beneficiaran a la oligarquía rusa y obstruyeran cualquier competencia de los monopolios occidentales.

    Hoy en día, la Rusia de Putin no puede desempeñar un papel completamente independiente, ni siquiera en su entorno, sin asociarse con una potencia cuyo poder financiero le allane el camino para mantener la subordinación de esos Estados débiles. Rusia desarrolló primero una asociación económica con Alemania, y pivotó cada vez más para privilegiar sus lazos con China, y también con Irán y Corea del Norte. Estas últimas relaciones permitieron a Rusia sortear las sanciones imperialistas de Estados Unidos y la UE y mantener su fuerza geopolítica. A pesar de su relativa debilidad frente a las principales potencias imperialistas independientes, Rusia ha conseguido subordinar con éxito su periferia semicolonial (partes de Europa Oriental y Central, el Cáucaso y las repúblicas centroasiáticas), pero no puede aspirar a disputar el poder a las potencias imperialistas independientes ni a establecerse como potencia hegemónica mundial.

    De la restauración capitalista al desarrollo imperialista

    El Estado ruso moderno nació en los estertores de la Unión Soviética. El colapso de la URSS fue un acontecimiento caótico. A la disolución efectiva de la Unión Soviética en 1991 siguió una lucha por el poder de distintos sectores de la burguesía emergente, que desembocó en un intento fallido de golpe de Estado contra Mijaíl Gorbachov. Su sucesor, Boris Yeltsin, emprendió un programa de «doctrina shock» con reformas económicas drásticas, incluyendo privatizaciones masivas, acuerdos de libre comercio, abolición de los controles de precios y otras medidas similares. Estas fueron impuestas con el respaldo del FMI, el Banco Mundial y los gobiernos estadounidense y europeos. Sin embargo, este movimiento no surgió de la nada. Fue preparado por la creciente dependencia económica de la URSS en la década de 1980, el rápido aumento de su deuda externa y su creciente posición como productor de petróleo y gas en la división mundial del trabajo, alejándose de su papel como potencia industrial.

    La restauración del capitalismo en Rusia supuso un drástico revés para sus fuerzas de producción. El país pasó de ser la segunda potencia económica mundial a un país reducido a la exportación de mercancías. Rusia empezó a experimentar un proceso de inversión extranjera destinado a reducirla a una semicolonia. Los inversores extranjeros pronosticaron rendimientos increíbles de las inversiones en Rusia; en 1995, el Wall Street Journal preveía ganancias potenciales del 2000% en tres años.[vii] Sin embargo, la propiedad de las empresas privatizadas quedó en gran medida en manos de ex burócratas rusos convertidos en oligarcas, debido a las restricciones impuestas a la compra directa de activos rusos por extranjeros. Enormes empresas estatales como Norilsk Nickel, Yukos y Sidanko fueron vendidas por una ínfima parte de su valor a los nuevos oligarcas, adquiridas con dinero público que había sido robado y transferido a cuentas bancarias privadas; en esencia, «el pueblo ruso adelantó el dinero para el saqueo de su propio país».[viii] Esta adquisición y acumulación oligárquica de activos se llevó a cabo, sin embargo, para garantizar que la parte principal de la riqueza en Rusia permaneciera en manos de las élites rusas, no de sus socios extranjeros. Tras el fracaso del intento de golpe de Estado de agosto de 1991 y la posterior disolución del KGB, muchos antiguos miembros del KGB pasaron al sector privado o al mercado negro, con importantes ventajas institucionales derivadas de fondos de inversión iniciales y conexiones políticas. Cuando no se convirtieron ellos mismos en oligarcas, sirvieron brazo armado para asegurar posiciones de mercado para los oligarcas, constituyendo una nueva clase dirigente rusa muy estrechamente vinculada al antiguo aparato de inteligencia del Estado.[ix]

    Los resultados de este programa de choque fueron catastróficos para la economía y la sociedad rusa en su conjunto. De 1989 a 1998, el PIB ruso cayó un 45%, la desigualdad de ingresos se disparó masivamente y la tasa de mortalidad creció con 700.000 muertes más al año.[x] Los salarios reales cayeron un tercio y el desempleo aumentó un 8%.[xi] El número de rusos que vivían en la pobreza pasó de 2 millones en 1989 a 74 millones a mediados de los 90.[xii] En el plano internacional, el Estado estaba debilitado y carecía de influencia. Cuando la administración Clinton impulsó la expansión de la OTAN en Europa del Este en la década de 1990, Yeltsin no pudo hacer mucho más que ofrecer quejas ineficaces y luego declarar resignado: «Bueno, lo intenté[xiii]

    Putin llegó al poder con la promesa de acabar con el caos de los años de Yeltsin y restaurar el imperio ruso. A principios de la década de 2000, la economía rusa se recuperó, ayudada por la subida del precio del petróleo y el gas. Durante los dos primeros mandatos de Putin, el PIB ruso aumentó un 70%.[xiv] En su postura pública, Putin desafió inicialmente el poder de los oligarcas, declarando que «libraría a Rusia de la clase oligárquica».[xv] En la práctica, sin embargo, las investigaciones y persecuciones se dirigieron únicamente contra sus oponentes políticos; mientras que los oligarcas con conexiones con Putin permanecieron impunes y, de hecho, se hicieron multimillonarios. La riqueza global se concentró aún más en manos de la élite: de 1991 a 2011, la riqueza de la quinta parte más rica de los rusos se duplicó, mientras que la de la quinta parte más pobre de los rusos se redujo a la mitad.[xvi]

    El auge de los monopolios rusos bajo Putin

    La llegada de Putin al poder garantizó la continuación de la privatización de las empresas estatales y la constitución de algunos monopolios industriales en sectores clave mediante un proceso de integración vertical. Algunos de estos monopolios empresariales se desarrollaron lo suficiente como para convertirse en empresas transnacionales como Gazprom o Lukoil. Este proceso fue dirigido por miembros de la antigua burocracia soviética convertida en burguesía. En paralelo se dio un rápido proceso de centralización del capital y de la propiedad. Para fomentar la formación de grandes monopolios, el gobierno ruso estimuló un proceso de fusiones y adquisiciones, que pasó de 398 en 2004 por un volumen total de 25.000 millones de dólares a 3.684 operaciones en 2010 por un volumen de 109.000 millones de dólares, año del pico de adquisiciones.[xvii] El economista polaco Marek Dabrowski sostiene que, como resultado, hoy en día la propiedad de las empresas rusas está «altamente concentrada», con «una participación de control media que asciende al 57,6%».[xviii]

    En el curso del proceso de privatización posterior a la restauración, algunos sectores de la economía siguieron siendo formalmente «empresas de propiedad estatal», aunque están gestionadas por sectores burgueses que indirectamente acumulan los beneficios de forma privada. El régimen de Putin impulsó un plan estatal de industrialización selectiva para reciclar las ventajas estratégicas desarrolladas por el anterior Estado soviético, centrándose en los combustibles fósiles, la minería, la industria armamentística y la producción de energía nuclear. Algunas empresas energéticas son hoy totalmente privadas, como Lukoil, y otras, como Gazprom y Rosneft, son parcialmente propiedad del Estado ruso (40-50 por ciento) y de accionistas privados. Los monopolios químicos, siderúrgicos y mineros están todos controlados por capital privado ruso.

    La razón por la que Putin se centró primero en la concentración de la producción industrial de combustibles fósiles es la abundancia de recursos naturales de Rusia. El país creció hasta convertirse en el segundo mayor productor de gas natural, con un 12% del suministro mundial. Antes de la guerra producía el 13% del crudo mundial y el 11% de los productos petrolíferos refinados, y cuenta con grandes reservas de metales.[xix] Además, Rusia es el 1er productor de paladio, necesario para la electrónica y los catalizadores, y el 2º de cobalto, utilizado en algunas baterías de vehículos eléctricos, y también de galio, una de las tierras raras ahora muy codiciadas para potenciar las capacidades de la IA. Además, Rusia es uno de los líderes en la producción de fosfatos y cuenta con una industria agroquímica en auge.

    La empresa monopolística rusa más destacada sigue siendo Gazprom, la mayor compañía de gas natural del mundo, que controla casi una quinta parte de las reservas mundiales de gas conocidas.[xx] La expansión de Gazprom, Novatek y Rosneft hacia Europa del Este y Asia Central está vinculada al control de los yacimientos de petróleo y gas, así como de las infraestructuras de energía nuclear, y lo que es más importante, al control absoluto de su distribución regional. Estas empresas son también propietarias de rutas y gasoductos clave hacia los mercados occidental y oriental. Hasta 2022, el 35% del gas y el petróleo importados por la UE procedían de Rusia.[xxi] Con la guerra de Ucrania, los monopolios energéticos rusos encontraron nuevos mercados como China e India. En los primeros meses de 2023, por ejemplo, Rusia superó a Arabia Saudí como principal proveedor de petróleo de China.[xxii]

    Los monopolios rusos ocupan un papel significativamente más limitado que los de China u otras grandes potencias imperiales. En 2024, Rusia sólo contaba con cinco empresas -Gazprom, Lukoil, Rosneft Oil, Sberbank y VTB Bank- en la lista Fortune de las 500 mayores empresas mundiales por ingresos.[xxiii] Esto la sitúa muy por detrás de potencias imperiales como Reino Unido (17), Francia (24) y Alemania (29); y aún más lejos de las principales, Estados Unidos o China, con más de 100 empresas cada una. En este sentido, Rusia se sitúa en el rango de potencias imperialistas más pequeñas, como Dinamarca (2) y Suecia (1) o Italia (5).

    El imperialismo ruso y su periferia

    Rusia es hoy un Estado imperialista sin el peso económico de China o incluso de España, pero ejerce activamente su influencia en su extranjero próximo. En Europa Oriental, y Central, Rusia ejerce su dominio económico a través de sus monopolios energéticos y su deuda. También ejerce una poderosa influencia militar, económica y política en gran parte del Cáucaso y Asia Central. Ese último caso es muy ilustrativo de cómo se ejerce el dominio imperialista ruso.

    Antes de la desintegración de la URSS, las repúblicas centroasiáticas estaban fuertemente subvencionadas por los soviéticos. Las subvenciones rusas en las distintas repúblicas centroasiáticas suponían una parte muy importante de sus PIBs. Tras el colapso de la URSS, las subvenciones continuaron en previsión de una creciente aceptación de la hegemonía capitalista rusa. Un estudio de 2011 concluyó que en 1992 las subvenciones rusas aún representaban el 25,1 por ciento del PIB de Kazajistán, el 22,6 por ciento del de Kirguistán, el 42,3 por ciento del de Tayikistán, el 67,1 por ciento del de Turkmenistán y el 69,2 por ciento del de Uzbekistán.[xxiv] A medida que las nuevas repúblicas independientes intentaban desligarse de la dependencia de Rusia, se fueron eliminando las subvenciones. Las repúblicas centroasiáticas perdieron subvenciones por valor de 40.000 millones de dólares.[xxv] Los fondos no pagados a la antigua URSS en concepto de ventas de energía o armas se convirtieron en deuda externa con Rusia, que a cambio se apropió de las infraestructuras e instalaciones de producción centroasiáticas como pago mediante canjes de deuda por activos. La nueva dependencia a través de la deuda permitió a Rusia aumentar su control sobre el suministro, los precios, los mercados y el transporte de energía en la región. También dio lugar a acuerdos de «seguridad» contra los «terroristas» para que las repúblicas centroasiáticas se ajustaran a sus propias necesidades específicas.[xxvi]

    Bajo el mandato de Putin, la decisión de cobrar precios de mercado europeos por el gas a los importadores de energía de Asia Central tuvo un impacto dramático, al igual que en Armenia. Mientras tanto, la debilidad de las economías de las repúblicas centroasiáticas envió millones de trabajadores emigrantes a Rusia. Sus remesas representaron una parte considerable del PIB de algunas repúblicas centroasiáticas. Esto hizo posible que Rusia empezara a utilizar medidas represivas como el endurecimiento de la regulación de la inmigración para conseguir que las repúblicas centroasiáticas se unieran a la Unión Económica Euroasiática (UEE), un bloque comercial favorable a los intereses rusos creado en 2014 que hoy engloba a 183 millones de personas y tiene un PIB combinado de 2,4 billones de dólares.

    La guerra imperialista de Rusia contra Ucrania desde 2014

    La agresión militar de Putin contra Ucrania debe entenderse como la manifestación más atroz del imperialismo ruso. En 2014, la toma de Crimea y de una pequeña porción del Donbass por parte de Putin fue tanto una respuesta a una amenaza a las inversiones e intereses políticos rusos en Ucrania, como la necesidad de encontrar una válvula de escape a la crisis interna de su régimen, con un movimiento opositor que comenzó en 2011-2012 a congregar a decenas de miles de personas en las calles.[xxvii] Ocho años después, Putin llevó a cabo la invasión y ocupación del 20% del sureste del país. En todo momento, los beneficiarios de esta intervención militar han sido los propietarios capitalistas monopolistas de los sectores de producción militar y extracción de recursos naturales.

    Rusia ha ejercido una gran influencia en Ucrania desde su recuperación del colapso económico de la década de 1990. Antes de la revolución del Maidán de 2014, que derrocó a Yanukóvich, Rusia era la fuerza política y económica dominante en el país, a pesar de las súplicas de la Unión Europea. Ucrania estaba sometida a una dependencia económica de la energía rusa que rápidamente se convirtió en una dependencia financiera. En 1991, Ucrania compraba «el 60% de su gas y casi el 90% de su petróleo a Rusia», y sólo era capaz de cubrir un tercio de sus propias necesidades energéticas dependiendo de Rusia para el resto.[xxviii] En 1993, Rusia quintuplicó el precio del gas, y en 1996 volvió a duplicarlo para alcanzar los precios del mercado mundial, y así comenzó el endeudamiento masivo de Ucrania. Para garantizar el reembolso, Rusia empezó a utilizar canjes de deuda por activos, en los que empresas rusas adquirían participaciones en la producción industrial y las instalaciones de transporte de gas de Ucrania. En 2012, Ucrania ya no podía pagar los elevados precios exigidos por Rusia, y ante la negativa del FMI esta vez a prestarle ayuda financiera, Ucrania recurrió de nuevo a Rusia para obtener un préstamo aún mayor con el que saldar su deuda, contratando 2.000 millones de dólares con Gazprom.[xxix] De los 10.000 millones de dólares de deuda externa que debía pagar antes de 2021, Ucrania sólo debía 3.700 millones al FMI; el resto era a Rusia, sobre todo al Sberbank.

    El movimiento democrático Maidan de 2014 fue en parte una contestación a esta extorsión financiera respaldada por la intervención política rusa en los asuntos ucranianos y la corrupción generalizada. Fue respaldado rápidamente por Estados Unidos y la UE y resultó desastroso para Rusia cuando el Gobierno de Yanukóvich, que gozaba de una posición favorable, se derrumbó. En respuesta, Putin intervino para asegurar el pago de su deuda apoderándose de la península de Crimea y partes del Donbass. Según el Washington Post, Ucrania «alberga algunas de las mayores reservas mundiales de titanio y mineral de hierro, yacimientos de litio sin explotar y depósitos masivos de carbón. En conjunto, valen decenas de billones de dólares«.[xxx] La ocupación rusa del sureste de Ucrania pretendía, entre otras cosas, apoderarse de parte de estos recursos, así como de la industria siderúrgica y agrícola.

    La invasión de 2022 no fue más que una continuación del mismo plan anexionista imperialista, dada la falta de reacción a la agresión de 2014. Putin se envalentonó y aceleró su plan para restaurar el antiguo imperio ruso. Antes de la nueva agresión, Putin había preparado económicamente al país para resistir mejor las sanciones de la UE y Estados Unidos, aliviando su déficit público y acumulando reservas de divisas. También impulsó el nacionalismo gran ruso y el sentimiento antioccidental y proclamó que la nación ucraniana no existía. El régimen hizo suya la vieja afirmación imperialista de que la zona de influencia «natural» de Rusia había sido invadida por la expansión de la OTAN, y que el país estaba en su derecho de reclamarla. Como explicó la socialista ucraniana Hanna Perekhoda, la negación de la nacionalidad ucraniana por parte del régimen ruso y la extrema derecha mundial no es nada nuevo.[xxxi] La ideología imperial rusa y los primeros intentos de «rusificación» comenzaron en el siglo XVIII. Estos se desarrollaron aún más a finales del siglo XIX, cuando las élites rusas impulsaron la asimilación forzosa de los ucranianos «pequeños rusos» y los bielorrusos «rusos blancos» a la nación «gran rusa» del pueblo ruso, fijándose un objetivo similar al del movimiento de unificación alemán y otros movimientos panacionalistas europeos. La subordinación e integración de estas naciones vecinas de lengua eslava oriental en los rusos conscientes de sí mismos se consideraba «una medida crucial para mantener la competitividad del Imperio». Esta vieja ideología nacionalista-imperialista, a la que se opuso frontalmente el movimiento socialista revolucionario de principios del siglo XX, está de nuevo en auge desde la llegada de Putin al poder en 2000.

    La economía de guerra de Putin

    Putin ha utilizado la nueva guerra de Ucrania para consolidar aún más el control del Estado sobre los principales sectores estratégicos de la economía y avanzar en su consolidación imperialista. La imposición de una economía de guerra permitió al gobierno movilizar recursos y autoridad estatales sin precedentes para avanzar en la concentración de monopolios estratégicos para el esfuerzo bélico, anulando cuando era necesario la toma de decisiones privadas. Un informe de 2024 indica que «las regiones con grandes concentraciones de industrias de construcción de maquinaria, en particular, se han beneficiado de un drástico aumento de la contratación pública de equipos militares» y que «algunas regiones pobres del Lejano Oriente de Rusia se han beneficiado de un aumento de la inversión en infraestructuras de transporte, ya que Rusia intenta reorientar su comercio exterior más hacia China».[xxxii] De hecho, alrededor del 40% del presupuesto gubernamental está dedicado al gasto militar para la guerra.[xxxiii] El Instituto Sueco de Investigación para la Paz (SIPRI) calcula que el gasto militar total de Rusia en 2024 alcanzará el 7,1 por ciento de su PIB en 2024 (a modo de comparación, en 2015 fue del 5,4 por ciento). [xxxiv]

    Además, mientras que la mayoría de los activos que antes eran propiedad del Estado se privatizaron en los años 90, en enero de 2023 Putin estableció como prioridad para los fiscales la devolución al control estatal de todas las empresas estratégicas, como las de combustibles fósiles, industria militar, química y producción agrícola. El objetivo es formar monopolios más competitivos supervisados por el Estado siguiendo el modelo chino. Se calcula que «sólo en el complejo militar-industrial, 15 empresas estratégicas con un valor total de … unos 4.000 millones de dólares han sido devueltas al Estado para marzo de 2024».[xxxv] En varios casos, estas renacionalizaciones afectaron a activos privatizados hace más de 30 años. En muchos casos, Putin ha procedido a la confiscación de activos por orden judicial. En otros, los acuerdos los hace el Kremlin. El Wall Street Journal informó el pasado noviembre de que Putin planeaba una «megafusión» de las tres mayores petroleras del país, para compensar mejor las pérdidas de Gazprom inducidas por las sanciones y poder competir mejor en el mercado.[xxxvi] Según este plan, la petrolera Rosneft, respaldada por el Estado, absorbería tanto a Gazprom como a Lukoil, lo que la convertiría en «la segunda mayor productora de crudo del mundo, después de la saudí Aramco, bombeando casi tres veces la producción de Exxon Mobil».[xxxvii]

    Los dos principales puntos débiles del capitalismo monopolista ruso siguen siendo su escaso capital financiero y el subdesarrollo de su industria. En los últimos 30 años, y a pesar de los esfuerzos por desarrollar la producción nacional con mayor valor añadido, Rusia no ha logrado una industrialización más equilibrada. La producción rusa de bienes de equipo y de consumo es muy escasa y ha dependido durante décadas de las importaciones. El economista Michael Roberts estimó que en 2023 «la minería representaba alrededor del 26% de la producción industrial bruta» y tres industrias -la extracción de petróleo crudo y gas natural, la fabricación de coque y productos refinados del petróleo y la fabricación de metales básicos- suponían más del 40% del total.[xxxviii]

    En el pasado, los intentos de desarrollar la industria automovilística y aeroespacial no han fructificado. Los únicos avances se han producido en el desarrollo con éxito de algunos sectores industriales agrícolas, lo que ha permitido reducir rápidamente las importaciones de alimentos en algunos productos, y la inversión en la producción de energía nuclear. Putin utilizó la economía de guerra para invertir en sectores de sustitución de importaciones como «la ingeniería mecánica, que incluye la fabricación de productos metálicos acabados (armas), ordenadores, óptica y electrónica, y equipos eléctricos».[xxxix] Sin embargo, estos esfuerzos parecen no ser suficientes. Aunque la guerra y las sanciones han aumentado la demanda interna de productos industriales, no es probable que el keynesianismo militar por sí solo supere el desnivel estructural del desarrollo industrial de Rusia o aumente su productividad a largo plazo.

    Además, Rusia no puede mantener indefinidamente este esfuerzo bélico sin una mayor ayuda exterior sostenida. Sus reservas se están agotando, Gazprom sufre nuevas pérdidas y el país se enfrenta a una aguda escasez de mano de obra debido al esfuerzo bélico. Un total de 1,5 millones de rusos han sido movilizados en el frente, y más de un millón de rusos han abandonado el país. Los empresarios rusos estiman un déficit de 2,5 millones de personas para trabajar en industrias clave.

    Y lo que es más importante, las contradicciones sociales y políticas en el país van en aumento. La embestida de Putin ha causado al menos 830.000 bajas rusas, y el aumento de la pobreza. Entre 13 y 18 millones de personas viven por debajo del umbral de la pobreza, y hay una inflación acumulada de la canasta alimentaria del 24,6 por ciento.[xl] Los trabajadores rusos se ven cada vez más perjudicados por la guerra, y no es descartable que una combinación de factores desencadene grietas en el gobierno de Putin.

    Cambios y contradicciones del imperialismo ruso

    El imperialismo ruso sigue siendo dinámico en comparación con sus rivales occidentales. Su PIB creció un 3,6% en 2024, más que el del Reino Unido (0,6%), la UE (0,9%) y Estados Unidos (2,8%), y se prevé que crezca un 2,5% en 2025.[xli] Esto se debe en gran parte a que Putin consiguió aplastar brutalmente cualquier disidencia emergente a la guerra para imponer su economía de guerra. También consiguió aumentar el reclutamiento militar entre los emigrantes centroasiáticos y las nacionalidades oprimidas, que tenían menos medios para resistir. Su régimen es cada vez más autoritario y está aliado con fuerzas de extrema derecha. En el primer mes de la invasión, más de 15.000 manifestantes antibelicistas fueron detenidos en Rusia y se introdujeron leyes de censura que prohibían cualquier crítica a la agresión militar o a los crímenes de guerra del ejército ruso. Los infractores se enfrentan a penas de hasta 15 años de cárcel.

    A pesar de los pronósticos de que Rusia sería aplastada por el bloqueo económico occidental, el imperialismo ruso se benefició del hecho de que el mercado europeo dependía en gran medida de los combustibles fósiles rusos y, por tanto, tardó en desvincularse parcialmente de él. Cuando las sanciones empezaron a afectar a las ventas de gas, Rusia desarrolló nuevos acuerdos económicos con China, Irán y otros socios. En 2024, sin embargo, la UE seguiría importando de Rusia GNL por valor de 7.600 millones de dólares. B4Ukraine publicó este año un informe en el que calcula que Rusia ha obtenido 847.000 millones de euros en ingresos por combustibles fósiles desde el comienzo de la guerra a pesar de las sanciones occidentales, principalmente a través de las ventas de crudo y petróleo a sus nuevos socios comerciales.[xlii] Esto se debe a que las sanciones occidentales se han aplicado con deliberados vacíos legales, como permitir que algunos bancos rusos menores sigan utilizando el sistema bancario SWIFT para comerciar con Europa, o el uso de países intermediarios como Turquía, Serbia o Bulgaria para permitir los intercambios comerciales entre Rusia y las potencias occidentales recurriendo a una «flota fantasma» de más de 500 buques no asegurados. Además, el control estatal de los bancos ha conseguido proteger al capital financiero ruso de las sanciones y los bloqueos y aumentar sus beneficios.

    Otro avance importante son las crecientes relaciones entre Rusia y China. El comercio entre ambos países ha aumentado un 64% desde 2021, lo que ha permitido a Putin mantener a flote la economía durante la guerra. Rusia ha exportado a China la mitad de su petróleo, y los productos chinos representan el 38 por ciento de las importaciones rusas.[xliii] En particular, China ha suministrado el 63% de las máquinas de Control Numérico Computarizado que sostienen la maquinaria bélica rusa.[xliv] Aunque ambas potencias tienen intereses mutuos en estos intercambios, sus relaciones siguen siendo desiguales y a veces contradictorias. Ambas potencias compiten también por zonas de influencia, como Asia Central. China, por ejemplo, está construyendo el ferrocarril China-Kirguistán-Uzbekistán en 2025 para poder hacerse con los mercados de Asia Central que Rusia considera bajo su esfera. [xlv]

    Del mismo modo, la guerra de Ucrania ha empujado al Kremlin a estrechar sus relaciones con sus socios de Oriente Próximo, especialmente tras la caída de Assad, un aliado leal. A pesar de este golpe, Putin pretende mantener sus dos bases militares en Siria. Al comenzar la guerra con Ucrania, Irán proporcionó más de 2.000 drones no tripulados a Putin.[xlvi] Esto permitió a Rusia ganar tiempo para aumentar su producción nacional de drones e incluso localizar la fabricación de drones iraníes.[xlvii]  En 2025, se firmó un acuerdo de libre comercio entre Irán y la Unión Económica Euroasiática liderada por Rusia, y ambos países se comprometieron a integrar sus sistemas de pago nacionales.[xlviii] Dicho esto, en términos de asociaciones económicas para resistir a las sanciones occidentales, las relaciones con Turquía y los EAU son más significativas que las mantenidas con Irán.

    El hecho más destacado, sin embargo, es que militarmente Putin no ha conseguido derrotar a la resistencia ucraniana y ganar rápidamente la guerra como se esperaba. Los trabajadores rusos se han visto arrastrados a una guerra prolongada que, además, está agotando los recursos del país y aumentando rápidamente las desigualdades. El ejército ruso ha sufrido importantes reveses y más pérdidas humanas que Ucrania. El pueblo ucraniano, sin embargo, ha estado a la altura de las circunstancias y ha resistido heroicamente durante más de tres años a pesar de las repetidas traiciones de su gobierno. La lucha de clases sigue siendo el factor determinante que definirá el futuro del imperialismo ruso. El giro de la economía hacia la producción de guerra, que ha permitido cierto fortalecimiento de los sectores económicos, no ha resuelto las desigualdades del imperialismo ruso. Por lo tanto, futuras agresiones militares contra Ucrania u otros países vecinos que desafiarían el dominio de Putin siguen estando sobre la mesa. La correlación de fuerzas podría cambiar si se desarrollara un bloque más formal entre China y Rusia. Mientras tanto, la solidaridad con todos los pueblos oprimidos por el imperialismo ruso, con un programa independiente de clase, sigue siendo una necesidad imperiosa. Esto último es clave para revigorizar la lucha de la clase obrera rusa contra sus despóticos gobernantes.


    [i] LENIN, V. I. Imperialismo: La fase superior del capitalismo, capítulo 5.

    [ii] TROTSKY, León.“Prólogo”, La revolución permanente, 1930.

    [iii] Ibid.

    [iv] Ibid.

    [v]  LENIN, V. I. «Cuaderno B sobre el imperialismo», Obras Completas, Vol. 43, Madrid: Akal Editores, 1978, p. 191.

    [vi] LENIN, V. I. Imperialismo: La fase superior del capitalismo. Capítulo 6.

    [vii] ​​BROWNING, E. S. «Bond Investors Gamble on Russian Stocks«, Wall Street Journal, 24 de marzo de 1995.

    [viii] Ibid.

    [ix] DAWISHA, Karen. La cleptocracia de Putin: ¿Quién es el dueño de Rusia? Nueva York: Simon & Schuster, 2014. Pp. 73-75.

    [x] POPOV, Vladimir, y SUNDARAM, Jomo Kwame. «Post-Soviet Russian Economic Collapse», Inter Press Service, 6(th) de junio de 2017.

    [xi] CONRADI, Peter. ¿Quién perdió Rusia? Del colapso de la URSS a la guerra de Putin contra Ucrania. Londres: Oneworld Publications, 2017, Capítulo 7.

    [xii] ​​ KLEIN, Naomi. The Shock Doctrine: The Rise of Disaster Capitalism. Nueva York: Picador, 2008, p. 238.

    [xiii] CONRADI, Peter. ¿Quién perdió Rusia? Capítulo 7.

    [xiv] ENGEL, Pamela. «Cómo Vladimir Putin se convirtió en uno de los líderes más temidos del mundo», Business Insider, 14 de febrero de 2017.

    [xv] ARIS, Ben. «El poder de los oligarcas sobre el Kremlin ha llegado a su fin, dice Putin», The Telegraph, 28 de julio de 2000.

    [xvi] PARFITT, Tom. «Los ricos de Rusia duplican su riqueza, pero los pobres estaban mejor en los 90». The Guardian, 11(th) de abril de 2011.

    [xvii] ​​ALEKSEY, Ivanov. «La génesis del mercado ruso de fusiones y adquisiciones: el papel del sector industrial», SHS Web of Conferences, 35, 2017, p. 2.

    [xviii] DABROWSKI, Marek. La economía rusa contemporánea, Suiza: Palgrave, 2023, p. 128.

    [xix] https://www.bruegel.org/dataset/russian-crude-oil- rastreador

    [xx] HENLEY, Jon. «¿Está amenazado el suministro de gas de Europa por la crisis de Ucrania?». The Guardian, 3 de marzo de 2014.

    [xxi] NUGENT, Clara. «Why Sanctions on Russia Aren’t Targeting Oil and Gas», Time, 25th de febrero de 2022.

    [xxii] https://www.aljazeera.com/economy/2023/3/20/russia-overtakes-saudi-arabia-as-chinas-top-oil-supplier

    [xxiii] https://us500.com/fortune-global-500

    [xxiv] DESCALZI, Carmen & GAYOSO Amelia. Russian hegemony in the CIS region: an examination of Russian influence and of variation in consent and dissent by CIS states to regional hierarchy», Tesis, London School of , 2011, p. 98.

    [xxv] Ibid, p. 95.

    [xxvi] Ibid. p. 119.

    [xxvii] MATVEEV, Ilya. «En Rusia, la lucha está viva», Jacobin, 21 de agosto de 2019.

    [xxviii] SAGRAMOSO, Domitilla. Russian Imperialism Revisited: From Disengagement to Hegemony, Nueva York: Routledge, 2020, p. 95

    [xxix] MATUSZAK, Slawomir. «Ucrania se está volviendo dependiente de los préstamos rusos», OSW (Centro de Estudios Orientales), 4 de abril de 2012.

    [xxx] https://www.washingtonpost.com/world/2022/08/10/russia-ukraine-war-latest-updates/

    [xxxi] https://www.posle.media/article/unraveling-russian-state-anxieties

    [xxxii] GORODNICHENKO, Yuriy & Alii. «La economía rusa en pie de guerra: A New Reality Financed by Commodity Exports», Center for Economic Policy Research, mayo de 2024.

    [xxxiii] https://theconversation.com/russias-economy-is-now-completely-driven-by-the-war-in-ukraine-it-cannot-afford-to-lose-but-nor-can-it-afford-to-win-221333

    [xxxiv] COOPER, Julian. «Another Budget for a Country at War: Military Expenditure in Russia’s Federal Budget for 2024 and Beyond», SIPRI Insights on Peace and Security, diciembre de 2023.

    [xxxv] POZHIDAEV, Dmitry. «La desvinculación de Rusia de Occidente: The Great Equalizer», LINKS, 13(th) de junio de 2024.

    [xxxvi] PARÍS, Costas & alii. «Russia Explores Plan to Merge Oil Giants into Mega Producer», Wall Street Journal, 4(th) de noviembre de 2024.

    [xxxvii] Ibid.

    [xxxviii] https://thenextrecession.wordpress.com/2024/03/15/russians-vote-for-putin/

    [xxxix] https://thenextrecession.wordpress.com/2025/02/24/russia-ukraine-war-three-years-on/

    [xl] LYNDELL, Dada. «No a favor de los pobres: Rosstat’s poverty figures vs. objective reality», The Insider, 22(nd) de noviembre, 2024.

    [xli] MYKHAILOVA, Kateryna. «The Russian Economy Weakens More as Debt Rises, Oil Prices Fall», Kyiv Post, 15(th) de febrero de 2025.

    [xlii] https://b4ukraine.org/pdf/B4Ukraine_3Years_Report.pdf

    [xliii] PROKOPENKO, Alexandra. «¿Cuáles son los límites de la «yuanización» de Rusia?», Carnegie Politika, 24(th) de mayo, 2024.

    [xliv] https://b4ukraine.org/pdf/B4Ukraine_3Years_Report.pdf

    [xlv] https://english.www.gov.cn/news/202412/27/content_WS676eabb1c6d0868f4e8ee51f.html

    [xlvi] LISTER, Tim. «The Iranian drones deployed by Russia in Ukraine are powered by stolen Western technology, research reveals», CNN, 28(th) de abril de 2023.

    [xlvii] SMAGIN, Nikita. «New Russia-Iran Treaty Reveals the Limits of Their Partnership» Carnegie Politika, 21(st) de enero, 2025.

    [xlviii] Ibid.