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El periódico «La Voz de los Trabajadores»: Edición de marzo-abril

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán es una escalada importante en el Medio Oriente que tiene implicaciones peligrosas para los trabajadores de todo el mundo. La brutalidad del asalto imperialista a nivel internacional va junto con el ataque a las libertades civiles por parte del régimen de Trump dentro de Estados Unidos. Esto incluye las operaciones continuas del ICE y la Patrulla Fronteriza, las amenazas a las elecciones de mitad de período de 2026, los retrocesos ambientales que afectan profundamente a la comunidad negra y la brutalidad policial sin control.
Nuestro editorial en este número nos advierte: «Existe un gran peligro de subestimar la determinación de la élite empresarial estadounidense de llevar adelante esta iniciativa. No podemos confiar en que las sentencias judiciales o las próximas elecciones nos salven. Debemos organizarnos ahora, no solo para realizar manifestaciones masivas y crear redes comunitarias contra la violencia del ICE, sino para encontrar el camino hacia la construcción de un nuevo partido de la clase trabajadora a través del cual podamos organizar nuestra defensa política en todos los planos y todos los días».
En este número también tenemos artículos sobre los archivos de Epstein y la clase dominante, la huelga de maestros de San Francisco y una reseña del nuevo álbum de U2.
La edición de marzo-abril de 2026 de nuestro periódico está disponible en formato impreso y en línea como PDF y contiene articulos en ingles y español. ¡Lee hoy mismo el último número de nuestro periódico con una descarga gratuita en PDF! Como siempre, agradecemos cualquier donación que ayude a sufragar los gastos de impresión.
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Inmigrantes detenidos protestan condiciones inhumanas


Por N. Irazú
Es importante ampliar las voces de los compañeros, queremos que cierren todos los centros de detención…
-Juana, activista inmigrante de Papeles Para Todos
Decenas de trabajadores inmigrantes detenidos han organizado huelgas laborales y de hambre en Mesa Verde y Golden State Annex en California[1], y en el Centro de Procesamiento de Servicios de Buffalo en Nueva York[2], luchando contra las condiciones inhumanas en las que se les mantiene encerrados. Adicionalmente, de acuerdo con su abogado, inmigrantes detenidos en el centro de detención de Adelanto también han salido a la huelga, pero han tenido todos sus medios de comunicación cortados. Su valiente lucha contra la explotación y la opresión en estos centros de detención tiene lugar en medio de una campaña presidencial en la que ambos candidatos intentan superarse mutuamente en quién puede ser más antiinmigrante. Mientras Trump pide “deportaciones masivas ya”, Harris promete ser aún más dura con la inmigración que Trump. Sin aliados en ninguno de los partidos capitalistas, con la inmigración en el punto de mira, los trabajadores inmigrantes de los centros de detención de California y Nueva York lideran la lucha contra el sistema de encarcelamiento, superexplotación y tortura que es el sistema de inmigración estadounidense.
No es la primera vez en los últimos años que los trabajadores inmigrantes detenidos retienen su trabajo y sacrifican su salud mediante huelgas de hambre para protestar por las condiciones en los centros de detención. En 2022, los detenidos de Mesa Verde y Golden State Annex, en California, iniciaron huelgas laborales y de hambre para protestar por las condiciones a las que les sometía el GEO Group, los propietarios y especuladores de esos centros de detención. En aquel momento, las huelgas se llevaron a cabo para protestar por los salarios de esclavitud de 1 dólar al día, la comida inadecuada y los altos precios de la comisaría y para hacer llamadas telefónicas. Querían que se cerraran los centros de detención y que sus casos fueran revisados con justicia, concediéndoles la libertad. Para romper las huelgas, el GEO sometió a los inmigrantes a confinamiento solitario e incluso llevó a los huelguistas de hambre en avión a Texas para alimentarlos a la fuerza; ambas prácticas equivalen a tortura y pueden tener efectos perjudiciales duraderos, como fue el caso de varios de los huelguistas sometidos a estos castigos.
La segunda ronda de huelgas en estos centros de detención de California mantiene muchas de las mismas reivindicaciones, ya que no se cumplieron cuando se rompió por la fuerza la última huelga. Quieren el fin del confinamiento solitario, que el GEO cumpla las normas que las autoridades federales han establecido en relación con el trato a los detenidos, y llamadas telefónicas gratuitas para poder ponerse en contacto con su familia, su comunidad y sus abogados. Como represalia, en pleno verano, la administración del centro de detención cortó el aire acondicionado y se negó a suministrar agua fría, aprovechando la ola de calor inducida por el cambio climático para romper la voluntad de los huelguistas.
GEO Group es una empresa privada con ánimo de lucro que administra centros de detención en todo el país. Obtiene beneficios a través de los contratos que obtiene del ICE. No es de extrañar que los incentivos del mercado capitalista hayan producido condiciones horribles en los centros de detención.
Los trabajadores inmigrantes detenidos también están llevando a cabo una huelga de hambre en Buffalo, Nueva York. El 7 de junio, 40 detenidos iniciaron una huelga de hambre exigiendo el restablecimiento de las llamadas telefónicas gratuitas y el fin de la política de “encierro” del centro, que mantenía a los detenidos encerrados en sus celdas hasta 18 horas al día. En represalia, las autoridades del centro de detención amenazaron con hacer uso de la fuerza, imponer el régimen de aislamiento y poner fin al acceso a puestos de trabajo y actividades recreativas[3]. Todo esto se expuso en una denuncia federal de derechos civiles presentada por un grupo de organizaciones comunitarias en defensa de los huelguistas. En esta denuncia se señala que la única manera de no ser sometido al encierro es que el detenido acepte trabajar, como en California, por 1 dólar al día. Los carceleros corporativos ofrecen así a los inmigrantes detenidos dos opciones: la esclavitud o el confinamiento solitario. En tales condiciones, ¿cómo no van a luchar?
El centro de detención de Búfalo está administrado por Akima Global Services LLC, otra empresa con ánimo de lucro que se gana el sustento obteniendo contratos del Departamento de Seguridad Nacional. Desde 2011, han recibido más de 168 millones de dólares en contratos del gobierno federal[4], beneficiándose de mantener encerrados a trabajadores inmigrantes.
GEO Group pretende mantener su régimen carcelario lucrativo, y por eso ejerce presión, donando cientos de miles de dólares a campañas políticas principalmente republicanas (¡pero también demócratas!)[5] con la esperanza de recibir jugosos contratos en el futuro. Pero estas corporaciones carcelarias no tienen nada que temer de los demócratas, ya que se ha producido “un auge de los ingresos de las prisiones privadas gracias a los contratos del ICE durante la administración Biden y un aumento del porcentaje de detenidos en instalaciones privadas”[6] En el 2022, ya bien adentro de la administración de Biden, GEO Group tuvo ganancias sobrepasando los mil millones de dólares por contratos con ICE, según el ACLU.[7]
No hay aliados de los trabajadores inmigrantes, detenidos o libres, en ninguno de los partidos políticos capitalistas. Los republicanos y los demócratas atacan a los trabajadores inmigrantes con retórica racista, los encarcelan, los torturan y los deportan. Pretenden mantener oprimidos a los trabajadores inmigrantes para super explotarlos y utilizarlos como chivo expiatorio de los problemas inherentes al sistema capitalista. Son estos mismos partidos los que destruyen los países de los que proceden los trabajadores inmigrantes mediante sus políticas imperialistas de saqueo, que obligan a los trabajadores a inmigrar a Estados Unidos en primer lugar.
Los trabajadores detenidos en huelga lideran la lucha por la liberación; están demostrando que incluso en las condiciones más adversas y brutales de encarcelamiento y tortura es posible luchar para conseguir un mundo mejor. Su lucha debe ser asumida, en solidaridad, por los movimientos sindicales y sociales de este país. Debemos amplificar sus voces y crear un movimiento que luche por el cierre de todos los centros de detención, el fin de las deportaciones y la ciudadanía para todos.
Citaciones:
[2]https://ccrjustice.org/home/press-center/press-releases/advocates-demand-investigation-ices-retaliation-and-abuse-against
[4]https://www.usaspending.gov/recipient/566dbc48-1f9d-f4fe-4b82-d44ed548c602-C/latest
[5]https://www.opensecrets.org/orgs/geo-group/recipients?id=D000022003
[7]https://www.aclu.org/news/immigrants-rights/unchecked-growth-private-prison-corporations-and-immigration-detention-three-years-into-the-biden-administration
Foto: Protesta contra el GEO Group. (Gosia Wozniacka / AP)
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¿Apoyará a los palestinos el ‘Eje de la Resistencia’?


Por FLORENCE OPPEN
En “La guerra de los cien años contra Palestina” (2020), el historiador palestino Rashid Khalidi afirmó que la nueva ola del movimiento de liberación debe aprender algunas lecciones de las últimas décadas de lucha: “Ni la dependencia de la mediación de Estados Unidos en las negociaciones infructuosas de la era Abbas ni una estrategia nominal de resistencia armada han hecho avanzar los objetivos nacionales palestinos en las últimas décadas. Tampoco hay para los palestinos mucho que esperar de los regímenes árabes como los de Egipto y Jordania, que hoy no tienen vergüenza de firmar acuerdos masivos con Israel, o Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, que han comprado armas y sistemas de seguridad israelíes a través de recortes estadounidenses que sólo disimulan ligeramente sus orígenes.”
A pesar del abandono de la solidaridad real con los palestinos por parte de estos regímenes burgueses regionales, las masas palestinas invocan a menudo el «Eje de la Resistencia» como aliado estratégico. Esta fórmula se refiere a la constelación de varias fuerzas políticas: la dictadura teocrática chiíta de Irán, las fuerzas de Hezbolá con base en el sur del Líbano, las fuerzas chiíes-zaydíes Houthi de Yemen y, en menor medida, las fuerzas respaldadas por Irán que operan en Iraq y Siria.
Las potencias imperialistas occidentales quieren descentralizar y deslegitimar a las fuerzas de resistencia palestinas reduciéndolas en sus declaraciones a meras marionetas de Irán. Lo hacen para enmarcar mejor su implicación en el genocidio en curso como un conflicto entre regímenes democráticos liberales (incluido Israel) y autocráticos (con Irán como objetivo), encubriendo así sus propios intereses geopolíticos en el respaldo al Estado sionista.
De manera similar, un sector de la izquierda estadounidense celebra a Irán como centro de la abnegada resistencia antisionista y como la principal fuerza que controla la constelación de fuerzas del Eje. Esta visión oculta los intereses regionales de Irán y de sus patrocinadores imperialistas en la región, que en última instancia explican su inacción. También oculta el hecho de que las milicias activas (Líbano, Yemen) surgen de procesos autóctonos y autónomos de organización popular y no siguen las directrices de Irán.
Hasta ahora, todos los enfrentamientos militares han sido indirectos y laterales por parte de Hezbolá y los Houthis. Aunque estas acciones han planteado la necesidad de una solidaridad militar regional, ninguna ha logrado realmente disuadir la escalada y las acciones genocidas de Israel. A pesar de las numerosas declaraciones del régimen iraní sobre su deseo de aplastar a Israel y vengar al pueblo palestino, poco o nada ha habido en términos de una confrontación militar directa.
Hay varios factores que alejan a Irán de cualquier confrontación directa con Israel y Estados Unidos: sus crecientes relaciones con potencias imperialistas como Rusia y China, sus esperanzas de lograr algún tipo de distensión con Estados Unidos y los propios intentos de Irán de lograr un área de influencia en la región.
El imperialismo ruso actualmente equilibra su postura en el conflicto abogando verbalmente por una solución de dos estados, mientras apoya indirectamente a Israel a través de la venta de petróleo y respalda la normalización de la entidad sionista en la región. La guerra de Ucrania ha solidificado la asociación de Irán y Rusia, ya que Irán suministra apoyo militar a Rusia a cambio de tecnología militar avanzada. Por lo tanto, Putin tiene como objetivo evitar que Irán se involucre en una guerra que drene recursos en el Medio Oriente y que obstaculice sus propios esfuerzos bélicos.
El objetivo principal de China en Oriente Medio es asegurar sus intereses económicos, especialmente en materia de energía y comercio. Para lograrlo, busca mantener buenas relaciones con todas las partes de la región, incluidos Irán, Israel y los estados árabes. Los crecientes lazos económicos de China con Irán e Israel desalientan la confrontación militar directa entre las dos naciones.
Si bien China ha expresado su apoyo a una “solución de dos Estados” en Palestina, su enfoque principal sigue siendo la estabilidad económica y la prevención de cualquier escalada que pueda perturbar sus intereses comerciales. Apuesta por el arma diplomática para mostrar un apoyo ambiguo a la resistencia palestina mientras presiona activamente a Irán, con el que firmó un acuerdo de cooperación económica en 2021, para que no entre en guerra directa con Israel. El objetivo del imperialismo chino no es la liberación palestina sino, sobre todo, expandir su influencia en la región y desafiar el dominio estadounidense.
Cualquier esperanza de apoyo total a la resistencia palestina no reside en apelar a los regímenes reaccionarios, a pesar de su ocasional retórica “progresista”, o a sus milicias, sino en el desarrollo de una insurrección popular de masas en la región.
Las sucesivas oleadas de la “Primavera Árabe” —en Túnez, Egipto, Libia, Siria y Yemen en 2011, y más tarde en Argelia, Sudán e Irán— mostraron el poder que pueden tener los movimientos de masas, y también la necesidad apremiante de tener una dirección política que alinee las demandas y la estrategia. Estas son las fuerzas combinadas que pueden confrontar mejor la política capituladora de los actuales gobiernos regionales hacia Israel y salir a las calles a luchar por su causa.
El movimiento de liberación palestino tiene mucho que ganar si se niega a subordinar el apoyo a las luchas de masas de la región al mantenimiento de alianzas políticas con las clases dominantes de la región y sus regímenes. Estos regímenes matan de hambre y oprimen a su propio pueblo, así como a los palestinos dentro de sus fronteras. Como explica Joseph Daher, activista socialista suizo-sirio: “Esos trabajadores y campesinos [que participaron en la Primavera Árabe] recuerdan la lucha de sus antepasados contra el colonialismo, se enfrentan a las potencias imperialistas que apoyan a los regímenes que los oprimen, se identifican con la lucha de los palestinos y, por lo tanto, ven su propia batalla por la democracia y la igualdad ligada a su victoria. Por eso hay una relación dialéctica entre las luchas; cuando los palestinos luchan, se desencadena el movimiento regional para la liberación, y el movimiento regional retroalimenta al de la Palestina ocupada”.
El surgimiento en el Oriente Medio de un movimiento de masas multiétnico, de composición mayoritariamente proletaria y campesina pobre, establecería las condiciones para la liberación de Palestina. Junto a la lucha del pueblo palestino, combinada con la de las masas de la región, los trabajadores y la juventud estadounidense son un tercer componente de la estrategia para una Palestina libre. Las protestas generalizadas contra la complicidad de Estados Unidos en el genocidio deben unirse en movilizaciones antiimperialistas masivas coordinadas con demandas claras y una estrategia para ganar.
¡Fin al genocidio israelí en Gaza! ¡Por una Palestina libre, democrática y laica! ¡Por una federación socialista de Oriente Medio!
Foto: Hezbolá, la milicia libanesa, realiza ejercicios de entrenamiento en mayo de 2023 para demostrar su disposición a enfrentarse a Israel. (Hassan Ammar / AP)
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¡10.000 trabajadores hoteleros en huelga!


Por ERNIE GOTTA
Más de 10.000 trabajadores sindicales de hoteles están en huelga en San Francisco, Seattle, Boston y Greenwich, Connecticut, interrumpiendo los beneficios de los hoteles en un fin de semana del Día del Trabajo muy ocupado. Estos miembros de UNITE HERE en el sector servicios están dando un importante ejemplo a todos los trabajadores; retener su mano de obra es la principal arma que tienen los trabajadores para obligar a los patrones a satisfacer sus demandas. Es posible que en los próximos días haya más piquetes en Baltimore, Honolulu, Kauai, New Haven, Providence y San Diego.
Según UNITE HERE «La industria hotelera estadounidense obtuvo más de 100.000 millones de dólares en beneficios brutos de explotación en 2022, y los ejecutivos hoteleros de Hilton, Hyatt y Marriott se llevaron a casa 596 millones de dólares de salario total entre 2020 y 2023. Mientras tanto, el personal por cuarto ocupado de los hoteles estadounidenses se redujo un 13% entre 2019 y 2022, ya que muchos hoteles de todo el país han mantenido los recortes de servicios de la era COVID, incluyendo la falta de personal, el fin de la limpieza diaria automática, la eliminación de opciones de comida y bebida, y más.»
Antes de la pandemia, los trabajadores hoteleros de UNITE HERE estaban ganando importantes concesiones, defendiendo a las trabajadoras de las agresiones sexuales y organizando hoteles no sindicados. En la huelga de UNITE HERE de 2018 en los hoteles Marriott, unos 8.000 asistentes de habitaciones, camareros de bar, agentes de recepción, personal de botones y trabajadores de banquetes abandonaron el trabajo con el lema «Un trabajo debería ser suficiente». En San Francisco, por ejemplo, los trabajadores de los hoteles consiguieron aumentos de 4 dólares la hora.
En Stamford, Connecticut, entre 2017 y 2018, una campaña de organización consiguió que dos hoteles del segundo mayor mercado hotelero de Nueva Inglaterra se unieran a UNITE HERE gracias a la fuerza de la organización entre trabajadores. De hecho, fueron los trabajadores sindicados que ahora están en huelga en el Hyatt Regency de Greenwich los que ayudaron a liderar la campaña de organización que luchó contra las duras campañas antisindicales de la patronal hotelera y al final consiguió serios aumentos salariales y mejoras en las prestaciones sanitarias. La pandemia de COVID dio un empujón a la patronal hotelera para intentar anular muchos de los logros conseguidos con tanto esfuerzo. El 98% de los 300.000 miembros de UNITE HERE fueron despedidos debido a la pandemia, y la patronal lo utilizó como pretexto para aumentar los beneficios mientras empeoraba las condiciones laborales.
Los trabajadores de los hoteles están hartos y plantean nuevas reivindicaciones, respaldadas por la voluntad de parar el trabajo para ganar. Daniela Campusano, ama de llaves del Hampton Inn & Homewood Suites Boston Seaport de Hilton desde hace 12 años, dijo: «Estoy en huelga porque necesito salarios más altos. Actualmente tengo dos empleos y trabajo unas 65 horas a la semana. Ahora todo es muy caro: todas mis facturas mensuales han aumentado y necesito ganar más dinero para poder ayudar a mi hija a pagar sus estudios universitarios. Un trabajo debería ser suficiente».
Del mismo modo, Rebeca Laroque, ama de llaves del Hyatt Regency Greenwich desde hace 12 años, declaró: «Estoy en huelga porque necesito más salario, un seguro médico y menos cuartos [que cuidar en el hotel]. Trabajo muy duro y llego a casa agotada al final del día, pero aún así no gano lo suficiente para pagar mis facturas. Ir a la huelga es un sacrificio enorme, pero es algo que tengo que hacer porque necesito una vida mejor para mí y para mis dos hijos.»
«Mi trabajo siempre ha sido adolorado, pero ahora es aún peor», dijo Consuelo Escorcia, recepcionista en el Marriott Marquis de San Francisco, donde los trabajadores votaron a favor de autorizar una huelga por el 94% de los miembros con derecho a voto. «Solían contratar a seis de nosotros para limpiar el vestíbulo y los baños públicos en cada turno, pero desde COVID, sólo tenemos a dos o tres. He sacrificado mucho por este trabajo a lo largo de los años. Tuve que someterme a cuatro operaciones en la mano y el hombro. Pero a cambio, el hotel sólo ha hecho que mi trabajo sea más duro».
No cruce los piquetes de UNITE HERE en: Fairmont Copley, Hilton Boston Park Plaza, Hilton Boston Logan, Hampton Inn/ Homewood Suites Seaport, Westin Seattle, Seattle Airport Hilton & Conference Center, Doubletree Seattle Airport, SeaTac Hilton, San Francisco Marriott Marquis, el Hyatt Regency de Greenwich, Connecticut, ¡ni en cualquier lugar donde vea un piquete!
La Voz de los Trabajadores se solidariza con estos trabajadores hoteleros sindicalizados y con su huelga. Animamos a todos a acudir a los piquetes con compañeros de trabajo, amigos y familiares. También extendemos nuestra solidaridad a todos los trabajadores de hoteles en negociaciones y si más trabajadores de todo el país se declaran en huelga, ¡también estaremos allí en solidaridad!
REDACCIÓN 01 septiembre: Una versión anterior de este artículo informaba de que sólo 4.000 trabajadores estaban en huelga. Esto se ha actualizado a 10.000 reflejando los locales adicionales cuya participación ha sido ahora reportada.
Imagen de la página de Facebook de UNITE HERE Local 217.
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Entrevista con un médico indio sobre su huelga


Por SOCIALIST VOICE
Socialist Voice (La Voz Socialista) entrevistó al doctor Sourov Misra, miembro del comité central de la Asociación de Médicos Residentes, que lidera la huelga de médicos. Es médico residente en la Escuela de Medicina Tropical de Kolkata. Es postgraduado en Medicina Tropical y residente de tercer año.
¡Justicia por R.G. Kar! es el lema de los médicos que protestan. R.G. Kar es el nombre de la facultad de medicina. En India existe la norma de no nombrar a la víctima de una violación. En lugar de nombrar a la víctima, han nombrado a la institución como referencia a la víctima.
SV: El 9 de agosto, una residente junior fue violada y asesinada en el hospital R.G. Kar de Calcuta, ¿puede decirme quién lo hizo y el contexto del crimen?
El voluntario civil (policía/seguridad del hospital) fue visto en las imágenes de CCTV por la policía, que fueron verificadas. Fue el único que abandonó el edificio a las 4 de la mañana. El asesinato tuvo lugar en la sala de médicos y seminarios, donde la doctora solía descansar.
Esta tragedia ha conmocionado a los médicos de Bengala Occidental y de la India. El asesinato tuvo lugar en el hospital donde ella era residente, que se supone que es un lugar seguro. Trabajaba en un turno de 36 horas -no existen limites oficiales de la duración de los turnos- y se tomaba un descanso. Los residentes junior trabajan los turnos que se les indica.
Vimos que el informe de la autopsia mostraba múltiples lesiones y que éstas no podían haber sido causadas por una sola persona, por lo que puede haber más de una persona implicada. Esto complica la situación del crimen y hay muchas preguntas sin respuesta en este caso.
Hay un historial de corrupción masiva en el que está implicado el principal (director) del hospital, Sandip Ghosh. Vendía títulos médicos por dinero en el hospital. Había un tinglado de corrupción masiva en el hospital y el médico subalterno se había enterado de este tinglado y amenazó con desenmascararlo. La violación y el brutal asesinato pretendían enviar un mensaje a cualquiera que se atreviera a investigar al director.
Hace dos años, otro médico presentó una denuncia contra la corrupción, pero no se investigó al director. El médico acusado fue trasladado y acosado por el departamento de sanidad de Bengala Occidental.
SV: ¿Ha creado solidaridad en Bengala Occidental y en la India la protesta de los medicos?
Cuando empezamos las protestas, utilizamos las redes sociales para poner de relieve los temas que nos preocupaban, sobre todo la forma en que el Estado estaba manejando la situación porque la policía de Calcuta intentaba encubrirla.
El Tribunal Superior de Kolkata entregó la investigación al CBI (como el FBI en EEUU) y se la quitó de las manos a la policía de Kolkata. El CBI investigó y descubrió que se habían manipulado pruebas, por lo que se cree que tanto el hospital como el Estado son responsables.
La investigación es una chapuza e incluso se ha acosado a la familia. Cuando protestamos el Día de la Independencia, los matones del partido gobernante nos atacaron con una turba de 1.000 personas. La policía aprovechó la oportunidad para reprimir las protestas amparándose en una disposición de la ley que impide las reuniones ilegales.
No esperábamos una respuesta tan masiva, pero la ira generalizada se vio lanzada por estos acontecimientos y se produjeron grandes concentraciones en muchos lugares. Reunieron a hombres y mujeres y a muchas castas diferentes. Nunca había visto nada como esto en mis 30 años. Las protestas comenzaron en Bengala Occidental pero se extendieron por toda la India, y los médicos se han declarado en huelga en toda la India. Ha habido huelgas de solidaridad y protestas en muchos países del mundo. La comunidad médica internacional nos está apoyando. Hay un gran número de facultades de medicina y de médicos en la India donde se han llevado a cabo huelgas.
También hubo huelga en hospitales y clínicas públicas y privadas, excepto en los servicios de urgencias. También hubo una respuesta masiva de la comunidad no médica, incluso protestas masivas en los principales centros economicos. La gente está enfadada e implicada. Un número masivo de jóvenes, pero también de todos los sectores, y muchos se organizan a través de Facebook, llamando a la gente a unirse a ellos en las calles.
Este movimiento podría derribar al gobierno estatal.
SV: ¿Cuáles son las principales reivindicaciones?
Hay muchas, pero éstas son algunas de ellas:
– Justicia para las víctimas y sus familias.
– Una investigación adecuada y justa.
– Más seguridad en hospitales y clínicas.
– Cuartos de baño adecuados y seguros
– Regaderas y restaurantes adecuados en los hospitales
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¡Cese a la represión! ¡No a la criminalización de la protesta! ¡Abajo la dictadura madurista!

La rebelión popular del pasado lunes 29 de julio de 2024, fue respondida por el dictatorial gobierno de Maduro con una brutal represión, que hasta ahora no cesa.
Por Leonardo Arantes – Unidad Socialista de los Trabajadores
Así pues, ante el conjunto de masivas movilizaciones, donde, sin esperar ninguna convocatoria de la dirigencia política de la oposición burguesa, el pueblo trabajador, los habitantes de los sectores populares y la juventud, salieron a manifestar su indignación y rechazo contra el fraude anunciado por el pro oficialista Consejo Nacional Electoral (CNE). Maduro y su gobierno han desatado una brutal escalada represiva que, según cifras de la organización Foro Penal, ha dejado un saldo de más de 1400 detenidos por protestar y más de 25 fallecidos. Mientras que el mismo gobierno alardea de más de 2400 detenidos, con la clara finalidad de sembrar terror entre la población trabajadora y humilde.
¿La escalada represiva, contra quien va dirigida y cuáles son sus objetivos?
Una característica resaltante de esta ofensiva represiva, es el hecho de estar dirigida principalmente contra los sectores populares, más del 95% de los detenidos provienen de los barrios y sectores populares del país, que espontáneamente se movilizaron durante el día lunes 29 de julio y parte del martes 30 de julio de 2024; y donde el gobierno, haciendo uso de la llamada Guardia Nacional Bolivariana (GNB), la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y sus aparatos parapoliciales conocidos como “colectivos”, irrumpió con crueldad inusitada, asesinando, hiriendo, disparando a diestra y siniestra, deteniendo personas e incluso allanando viviendas sin ningún tipo de orden judicial.
Esto deja claro, en primer lugar, el carácter de clase del gobierno y de su represión, pero además también el objetivo de sembrar pánico y terror entre la clase trabajadora y los habitantes de los sectores populares, a fin de evitar cualquier atisbo de protesta proveniente desde estos sectores, tanto contra el descarado fraude electoral, como por salario, otras condiciones laborales, servicios públicos y condiciones sociales de vida.
Desde la Unidad Socialista de los Trabajadores (UST), defensores como somos del derecho a la protesta y de las libertades democráticas de conjunto, denunciamos esta escalada represiva del gobierno, sus pretensiones de criminalizar la protesta popular, así como las miles de detenciones arbitrarias acometidas. Señalamos categóricamente que los heridos, lesionados y los asesinatos; perpetrados por la Guardia Nacional, la Policía Nacional y los cuerpos parapoliciales, son responsabilidad absoluta del gobierno dictatorial de Maduro.
Exigimos el cese inmediato de la represión, de la criminalización de la protesta popular, laboral y social, la libertad de los miles de manifestantes presos por protestar, así como el cese de los abusos, atropellos y el terror contra las comunidades, por parte de los cuerpos militares (GNB), policiales y parapoliciales.
La razzia represiva no cesa
Pasadas poco más de dos semanas de las protestas populares del 29 de junio, la razzia represiva del gobierno no cesa, adquiriendo ahora características más selectivas. Sin cesar el terror impuesto por cuerpos policiales y parapoliciales en las calles de las principales ciudades del país, pero principalmente en los barrios populares; la grosera actuación represiva, incluye, además, la anulación y/o cancelación de pasaportes a personas defensoras de derechos humanos, periodistas y activistas, tanto dentro como fuera de Venezuela, así como también la detención y desaparición de estos.
Igualmente, detenciones, secuestros y desapariciones de dirigentes políticos, sindicales y sociales opositores; cabiendo señalar que posteriormente se le aperturan y llevan procesos judiciales, en los cuales carecen de derecho a la defensa y donde además se les priva a los familiares del derecho de verlos e incluso de saber dónde se encuentran recluidos los detenidos; a esto se añaden, amenazas y amedrentamientos contra ciudadanos civiles quienes se ven obligados a resguardarse o a pensar en el exilio forzado para preservar su vida y libertad.
De igual manera, comprende violaciones a la libertad de expresión y el derecho a la información, contra manifestantes, usuarios de redes sociales (RRSS) y la prensa independiente, anuncios (y concreción) de medidas de bloqueos a redes sociales como X (en primera instancia durante 10 días), sistemas de mensajería digital como Signal, aunado a anuncios y llamados por parte de Maduro de boicot a Whatsapp, como un posible paso previo para su bloqueo, entre otros. Además de la implementación de la odiosa y macabra “operación tun tun”; consistente en la práctica de delación y posterior captura de personas que expresen su oposición al gobierno, bajo el argumento de “instigación al odio”.
A todo esto, se agregan, los anuncios de aprobación de nuevas leyes represivas, para “regular”, limitar y/o directamente cercenar el uso de determinadas aplicaciones web y redes sociales. Leyes que vendría a sumarse a toda una legislación autoritaria y represiva ya existente, como los son las denominadas “Ley contra el odio”, Ley antibloqueo” y “Ley contra el fascismo, neofascismo y otras expresiones similares”.
Otro anuncio del gobierno, en esta deriva represiva, ha sido de la reinstauración de la antigua práctica de los trabajos forzosos, principalmente para la construcción de cárceles, más exactamente de nuevas instalaciones, en los conocidos penales de Tocuyito y Tocorón (en los estados Carabobo y Aragua respectivamente), en un lapso de tiempo brevísimo, para lo cual además están trasladando trabajadores (bajo el ofrecimiento de remuneraciones de hasta 500$), con la finalidad de recluir en ellas a los manifestantes, detenidos por protestar, y activistas opositores, bajo las acusaciones de terrorismo, conspiración, instigación al odio e igualmente cualquier otro delito (incluso delitos comunes), que el gobierno tenga a bien imputarles.
Además, hay que agregar la coacción, el chantaje, las amenazas de despidos y la materialización de estos en empresas estatales y organismos públicos, contra trabajadores por “deslealtad”, entendida esta como la acción de no haber ido a votar por el gobierno, haber votado en contra del mismo, o recibir, difundir y mantener en sus celulares u otro dispositivo electrónico contenido no favorable al gobierno.
Se conoce de más de cien trabajadores despedidos en el canal de televisión estatal Venezolana de Televisión (VTV) y al menos, 32 trabajadores (de los que se tiene conocimiento), en las distintas áreas de la estatal petrolera Petróleos de Venezuela (PDVSA). Estos despidos se ordenan luego de abusivas revisiones a las computadoras, tablets y celulares de los trabajadores, sus estados y grupos de Whatsapp, Telegram y publicaciones en cualquier red social.
La UST, repudia la implementación de todas estas prácticas arbitrarias, autoritarias y violatorias de los más elementales derechos democráticos, políticos y humanos.
La inconsecuencia de la oposición burguesa ante la represión
Acá consideramos preciso denunciar la inconsecuencia de la oposición burguesa, encabezada por María Corina Machado (MCM) y Edmundo González Urrutia (EGU), para denunciar y enfrentar la represión desatada contra los sectores populares por la dictadura madurista. Siendo que, mientras esta última, lleva adelante toda una ola de abusos y atropellos con inusitada violencia contra los sectores populares, la juventud y la población trabajadora habitante en los mismos; la dirigencia opositora sólo se limita a hacer llamados generales a que “no siempre hay que estar en la calle” a “cuidarnos unos a otros” a “actuar con inteligencia”, así como a hablar de “tener confianza” y de “pausas operativas”. Ningún llamado a movilizar de conjunto para enfrentar la represión contra los sectores populares.
A la vez que sólo denuncian, hacen declaraciones y visibilizan el caso, durante las primeras horas o días cuando es detenido alguno de sus dirigentes, mientras que la represión contra los sectores populares solo se limita a mencionarla cuando son instados a ello o demagógicamente durante las movilizaciones que, como las de este 17/08/2024, convocan para presionar en favor de su táctica de negociación y presión internacional.
En una de sus declaraciones, MCM, hizo un tibio llamado a las fuerzas armadas a no reprimir, sin ninguna denuncia contundente contra la actuación represiva de este estamento, cuya cúpula privilegiada, devenida en boliburguesía a partir de su vinculación en negocios legales e ilegales amparados por el Estado, constituye el punto más fuerte del apoyo a Maduro. Esto, se explica por el interés de la dirigencia opositora de evitar entrar en conflicto con una institución que al final de cuentas, constituye el sostén fundamental del Estado, y que un eventual gobierno suyo, planea dirigir con la misma lógica que hoy lo hace el gobierno de Maduro.
Organización obrera y popular, democrática y unidad de acción para defendernos y derrotar la represión
Es por esto que, desde la UST, consideramos que, es necesario o mejor dicho urgente, que los sindicatos y organizaciones independientes; barriales, vecinales, populares, democráticas, estudiantiles, políticas, entre otras nos juntemos y organicemos de manera amplia, unitaria, autónoma y democrática para preparar la defensa contra la represión y derrotarla.
Creemos pertinente construir la más amplia unidad de acción de todos los sectores democráticos, luchadores, populares, estudiantiles y obreros, para desde los barrios discutir y emprender las acciones para, principalmente defendernos de la represión, protegernos y enfrentar los abusos policiales y parapoliciales, así como construir amplias movilizaciones que sean capaces de derrotar la razzia represiva. Por último, exhortamos a la tropa, a organizarse para impedir los abusos de la oficialidad y para no reprimir al pueblo pobre y trabajador manifestante, del cual ellos mismos provienen, a la vez que llamamos a esos trabajadores, sectores oprimidos y habitantes de los sectores populares, a establecer un diálogo con sus familiares en la tropa de las FF.AA. y la policía, para sensibilizarlos, y así contribuir a que se organicen contra los abusos de los oficiales (medios y altos mandos principalmente) y contra la represión.
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Los candidatos presidenciales tratan de presentar sus planes para la política exterior estadounidense


Por JOHN LESLIE y CARLOS SAPIR
A medida que se acercan las elecciones presidenciales, las campañas de Kamala Harris y Donald Trump intentan articular sus visiones de la política exterior estadounidense. Sus llamamientos no sólo se dirigen al público en general; en gran medida, sus planes para el futuro del imperialismo estadounidense se construyen para los capitalistas ricos que se benefician directamente de la política estadounidense fuera de sus fronteras. Es por esta razón que las visiones de los dos partidos capitalistas tienen más en común que diferente.
Política exterior a la Trump
Como presidente, la política exterior de Trump estuvo marcada por su estilo de gestión caótico e impredecible. En ocasiones, estuvo en desacuerdo con los aliados de EE.UU. y se a menudo hacia elogios a los jefes de Estado autoritarios. Pero ahora, escuchando al ex presidente en campaña, quizá sea una exageración decir que Trump articula con éxito cualquier cosa. Su discurso de campaña se asemeja a una radionovela western mal escrita, un mundo lleno de «hombres malos», «hombres muy malos» y caricaturas raciales, y frente a todos ellos esta un yanqui con una pistola.
La plataforma «oficial» 2024 del Partido Republicano es sólo ligeramente más coherente. Subordina principalmente la política exterior a la prioridad de «asegurar la frontera» (en sí misma un escándalo fabricado y xenófobo): «Antes de defender las fronteras de países extranjeros, debemos asegurar primero la frontera de nuestro país». En otras partes, sin embargo, hace varios compromisos vagos para «reconstruir nuestras Fuerzas Armadas y Alianzas, contrarrestar a China, [y] derrotar al terrorismo» sin especificar cómo se perseguirá cualquiera de estos objetivos.
El Proyecto 2025 proporciona detalles adicionales sobre las políticas potenciales de una presidencia de Trump. La mayor parte del manifiesto del «Mandato» del Proyecto se centra en asuntos internos, y su política exterior se resume en frases sin sentido como la afirmación de que rechaza tanto el «intervencionismo» como el «aislacionismo», sino que se esfuerza por proteger el interés nacional (léase: el interés de los capitalistas estadounidenses). Su descripción sobre el comercio exterior y de la política económica es igualmente autocontradictorio, ya que algunos de sus autores abogan por el proteccionismo y otros piden más políticas de libre comercio. Sin embargo, propone un detalle claro y significativo en materia de política exterior: la expansión masiva y la renovación del arsenal nuclear estadounidense.
Aquí hay pocas novedades. Las políticas de rearme, el alarmismo antiinmigración y una postura abiertamente hostil hacia China son coherentes con el historial de Trump en el cargo. También son coherentes con el historial de Biden.
¿Ha sido diferente Biden?
Como presidente, Biden trató de volver a los viejos alineamientos de posguerra en su retórica, pero sus políticas reales continuaron un camino similar al de Trump. Se suponía que la iniciativa de política exterior distintiva de su presidencia era un «giro hacia Asia». Sin embargo, a diferencia de los años de Obama, cuando el gobierno estadounidense buscaba aumentar el comercio con China, ahora Biden reflejaba a Trump al nombrar a China como el principal enemigo del país. Las políticas económicas diseñadas para presionar a China fueron vistas por los aliados imperialistas de EEUU en Europa como un intento de subordinar la economía europea a la de EEUU. Los intentos de Biden de llevar a cabo este supuesto giro se vieron complicados por la invasión rusa de Ucrania y el genocidio israelí contra los palestinos.
En Ucrania, las palabras de Biden han estado a menudo en contrario de sus actos. Retóricamente, ha elogiado en repetidas ocasiones a la resistencia ucraniana y la ha llamado a derrotar a Rusia. En la práctica, sin embargo, aunque Estados Unidos ha prestado cierto apoyo militar a Ucrania, su apoyo ha sido comedido y ha consistido principalmente en la descarga de excedentes obsoletos en Ucrania con el fin de proporcionar un pretexto para el rearme estadounidense con nuevo armamento de última generación. La administración de Biden y la UE han endeudado a Ucrania y se han hecho cargo de una parte importante de la producción militar de la propia Ucrania. En lugar de producir las armas necesarias las veinticuatro horas del día para derrotar la invasión, estas fábricas están funcionando para obtener un beneficio lucrativo, todo ello mientras los trabajadores ucranianos se ven obligados a hacer frente a los ataques contra sus condiciones de trabajo que el gobierno de Zelensky ha puesto en marcha.
La respuesta de la administración Biden a Ucrania ha mostrado especialmente su hipocresía cuando se contrasta con su respuesta a la invasión israelí de Gaza. En Gaza, de repente, el ejército estadounidense abrió inmediatamente su arsenal, e Israel ha recibido un diluvio de municiones (así como apoyo logístico clave) para llevar a cabo un genocidio. Las armas que podrían haber defendido a Ucrania se utilizan ahora para masacrar a los palestinos. Las afirmaciones de Biden de apoyar un alto el fuego se ven desmentidas por el continuo apoyo logístico de Washington a Israel; si Estados Unidos dejara de proporcionar este apoyo, Israel sería incapaz de continuar su asalto. Cada muerte en Gaza está cosignada por el armamento estadounidense. Mientras tanto, la administración Biden ha utilizado en todo momento su influencia diplomática para impedir que las instituciones de la ONU y otros organismos internacionales intervengan.
Por último, está la política de inmigración de Biden. Denunciado por los republicanos que parloteaban sobre una crisis fronteriza a lo largo de su presidencia, Biden acabó situándose a la derecha de ellos, reconociendo en vez de refutar las mentiras xenófobas sobre el supuesto caos a lo largo de la frontera, negando de cumplir con la ley internacional de asilo y amenazando repetidamente con cerrar la frontera totalmente. Ligadas estructuralmente como están al aparato del Partido Demócrata, las organizaciones sin ánimo de lucro que actualmente lideran el movimiento por los derechos de los inmigrantes han sido incapaces de responder de manera eficaz.
¿Será Harris diferente?
Durante toda la presidencia de Biden, Kamala Harris se ha mantenido al lado de las políticas del presidente y ha ayudado a articularlas y aplicarlas como la segunda al mando. Es totalmente probable que sus políticas sigan el mismo molde que las de sus dos predecesores.
Por ejemplo, aunque Harris ha hablado de los abusos contra los palestinos a manos del Estado israelí, se ha comprometido plenamente con el «derecho a la autodefensa» de Israel, y su campaña ha declarado que un embargo de armas está «fuera de la mesa».
Aunque la Convención Nacional Demócrata (DNC) tuvo el primer panel del partido sobre los derechos de los palestinos, la cuestión del genocidio por Israel en Gaza permaneció fuera de la vista, a excepción de las protestas en la calle en el exterior y algunas interrupciones por parte de los defensores pro palestinos en el interior de la sala de convenciones.
El DNC rechazó las peticiones de la Campaña de los No Comprometidos para participar en la Convención Nacional Demócrata. Habría sido un gesto trivial permitir hablar a un representante preaprobado de los No Comprometidos y mantener así la delgada pretensión de que Harris se preocupa por los palestinos. En lugar de ello, se rechazó a los oradores palestinos, mientras que se dio la palabra a la familia de un prisionero israelí y a los republicanos antiabortistas (pero anti-Trump). Harris rechaza la más mínima asociación de su campaña con una defensa de los palestinos.
Mientras que la plataforma del Partido Demócrata se explaya poéticamente sobre la no proliferación nuclear, la política verdadera del partido, analizada por y para la burguesía, es la continuación de las antiguas políticas de «disuasión». Como hemos escrito anteriormente, la disuasión nuclear no es ninguna herramienta de mantenimiento de la paz, sino más bien una amenaza imperialista y una amenaza interminable para la vida humana en la Tierra. Con respecto al armamento no nuclear, Harris es directo: Estados Unidos debe tener el «ejército más fuerte del mundo», asegurando su lugar como hegemón militar una vez más.
En última instancia, tanto Trump como Harris prometen aumentar la huella del imperialismo estadounidense en detrimento de los trabajadores de todo el mundo. Aunque puede que no reaccionen de forma idéntica ante cada situación, sus prioridades son claras: utilizar el poderío militar y la presión económica para subordinar al mundo en beneficio de la clase dominante estadounidense. No podemos pretender que Harris nos proteje al presentar una alternativa a Trump. A fin de cuentas, su programa es igual de letal y está igualmente comprometido con la afirmación de la supremacía estadounidense en una era de creciente competencia interimperial con China, Rusia y Europa.
Para derrotar al imperialismo estadounidense, al militarismo y a la guerra, los trabajadores y los oprimidos tienen que romper decididamente con los Demócratas, los Republicanos y toda la farsa política bipartidista. Esto significa rechazar las súplicas de los charlatanes de «izquierda» que nos conducirían de nuevo a los brazos del partido del enemigo de clase. Necesitamos construir nuestro propio partido, un partido obrero combativo que no se limite a disputar las elecciones, sino que luche todos los días del año por los oprimidos y explotados.
Foto: EE.UU. ha incrementado su presencia militar en el Pacífico. (Marina estadounidense)
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Muertes por calor extremo en el Estado español: Una muestra de la irracionalidad y la injusticia de este sistema


Mientras el planeta va camino de registrar 2024 como el nuevo año más cálido que los humanos hemos vivido, la península Ibérica lleva ya cuatro olas de calor este verano, sin haber terminado siquiera el mes de agosto.
Por L. R. – Corriente Roja
En estos días salió a la luz un estudio de IS Global, publicado en la revista científica Nature medicine, que revela que, en 2023, hubo al menos 47.690 muertes prematuras en toda Europa, por calor extremo. El país con más muertes fue Italia, que sumó 12.743, seguido de España con 8.352. ¿Qué esconden estos datos?
Olas de calor y fenómenos meteorológicos extremos, que se ceban en las más pobres
El estudio recoge que esta cifra fue menor que en 2022, cuando al menos 61.000 personas murieron en Europa. Según los expertos, los planes contra el calor puestos en marcha, así como una relativa adaptación de la población al exceso térmico en estos años, han servido para reducir la mortalidad hasta en un 80%.
Aun así, la mortalidad vinculada al exceso térmico, ha aumentado alrededor de un 30% en los últimos 20 años en Europa. El pasado 22 de julio fue el día más caluroso de la historia desde que se toman registros de temperatura, con una media de 17,16ºC en todo el planeta, pulverizando marcas anteriores. Europa es el continente que se calienta más rápido, alrededor del doble de la tasa media mundial. Los tres años más cálidos registrados en el continente se produjeron desde 2020 y los 10 más calurosos, desde 2007.
Es un hecho que las medidas puestas en marcha por las administraciones siguen siendo claramente insuficientes y están muy por detrás de lo que se necesita para prevenir este desastre a gran escala. Un desastre en el que las víctimas están sesgadas por factores como el género (un 55% superior en mujeres que en hombres en toda Europa), la edad (especialmente alto entre las personas mayores de 80 años), el lugar de residencia (los habitantes de zonas urbanas donde se forman las llamadas “islas de calor” son seis veces más vulnerables que los de las zonas rurales), pero, sobre todo, por su condición socioeconómica. Es así como la pobreza cuadriplica el riesgo
Según la investigadora Cristina Linares, del Instituto de salud Carlos III,“La pobreza es el factor decisivo a la hora de explicar la mayor mortalidad asociada a las temperaturas extremas. El nivel de renta es el que mayor asociación presenta con el impacto del calor sobre la mortalidad diaria». Esté patrón de desigualdad que se da dentro de las ciudades españolas se repite a escala global. La exposición a olas de calor en los últimos 40 años ha sido un 40% superior en los países de bajos ingresos1.
El aumento de la temperatura global y las sucesivas olas de calor, son únicamente uno de efectos del cambio climático que a su vez es solo una de las consecuencias de la crisis medioambiental que estamos viviendo. 2023, fue uno de los peores años en términos medioambientales. Al calor extremo, hay que añadir los incendios forestales, las sequias, las graves olas de calor marinas e inundaciones devastadoras generalizadas.
Los países donde tuvieron lugar en mayor medida todos estos eventos climáticos extremos fueron los del sur de Europa, donde comparativamente vive la poblacion con menos recursos y dentro de ellos la más vulnerable socialmente se vió doblemente afectada.
El noveno informe de cohesión social de la UE señala “que el cambio climático exacerba las desigualdades regionales, al afectar más intensamente a las regiones costeras, mediterráneas y del sudeste de la UE. Esas regiones, que ya son más pobres que la media de la UE, son más vulnerables y se pueden ver afectadas de manera desproporcionada. Los costes de ese fenómeno pueden ascender a más de un 1% del PIB anualmente, según señala el mismo documento”.2
El cambio climático se convierte así en uno de los desafíos más grandes de este siglo, cuyo impacto se traduce no solo en pérdida de vidas humanas sino en altísimos costes sociales y económicos. Pero, sobre todo, nos obliga a reconsiderar un modelo de producción y consumo en crisis y decadencia que profundiza todas las desigualdades de manera inevitable.
El capitalismo está llevando el clima al colapso
Aunque todavía hay quien intenta negar o minimizar los resultados, existe amplia evidencia científica que demuestra que el cambio climático es sólo una de las consecuencias de la crisis medioambiental producida por la emisión creciente de C02 a la atmosfera, desde los inicios de la revolución industrial. Esta emisión de C02 es el resultado de la matriz energética del actual modo de producción en que vivimos. Los combustibles fósiles no son una mercancía cualquiera. Son la base energética de toda la producción y distribución de bienes en el capitalismo global, y representan el 80% de la energía utilizada por la sociedad. Al mismo tiempo, esta fuente de energía es la causante del calentamiento global. Esta fuente de energía alimentó el período llamado «la gran aceleración» en la actual fase del capitalismo monopolista imperialista.
La catástrofe climática, por tanto, es el resultado de la industria capitalista y del colosal consumo de combustibles fósiles, la sangre que fluye por las arterias de la acumulación del capital. Los principales responsables son los países imperialistas y sus burguesías, cuyas industrias son responsables de más de 70% de las emisiones globales de carbono.
Esto se combina mortalmente con décadas de recortes sociales, austeridad fiscal y privatizaciones de los servicios públicos, llevada a cabo por todos los gobiernos que siguen sin invertir lo suficiente en la prevención y el combate de las consecuencias del cambio climático. Tampoco en prestar asistencia a las personas más necesitadas cuando se producen catástrofes naturales.
Un informe de Oxfam de 2009, antes de la cumbre climática celebrada en Copenhague ese año (COP 15), alertaba de que a pesar de que el dinero necesario para ayudar a los países más pobres a combatir los efectos del cambio climático, eran calderilla si se comparaba con el rescate financiero recibido por las multinacionales durante la crisis de 2008, “la mayoría de los científicos cree que es improbable que logremos limitar el aumento global de temperatura a 2 grados centígrados. No porque carezcamos de los medios técnicos y sociales para hacerlo, sino porque no creen que los políticos estén realmente dispuestos a acordar las reducciones a las emisiones de carbono necesarias”3
Los gobiernos son cómplices de esta situación y no, parte de la solución
Estas pesimistas palabras, se revelaron como la más cruda realidad. Todas las cumbres climáticas celebradas (La última en 2023 en Dubái que fue un verdadero mostrador de negocios de las grandes petroleras, mineras y empresas que destruyen el medio ambiente) y todas las promesas de los gobiernos desde entonces, no sirvieron para que las emisiones CO2 y las subvenciones millonarias de los gobiernos a las industrias fósiles disminuyeran. Al contrario.
En los últimos años, los subsidios a los combustibles fósiles no han parado de aumentar. A pesar de que la UE se comprometió eliminarlos, desde la plataforma Stop fósiles, activistas ambientales denuncian que “cada año se destinan al menos 405.100 millones de euros en subsidios a la industria fósil en la UE. Diez veces más que la cantidad gastada en políticas climáticas”.
“Estos subsidios hacen bajar artificialmente los precios de los combustibles fósiles, haciéndonos creer que nos estamos beneficiando de ellos. Pero los verdaderos beneficiarios son las grandes corporaciones que cada año, se embolsan miles de millones de euros en beneficios, gracias a estas exenciones fiscales.”4
El Gobierno español pagó además en 2023, 229 millones de euros con dinero público, por exceso de emisiones de las empresas españolas. Estos pagos se justifican con el objetivo de frenar la conocida como fuga de carbono, como se llama al traslado de las empresas más contaminantes a países con normas ecológicas más laxas, para evitar así pagar los derechos de emisión de gases de efecto invernadero en el mercado de carbono europeo”.
Y no solo esto. En su papel de gestores de los negocios de la burguesía, están cada vez más dispuestos a reprimir a quienes se oponen a sus planes, usando leyes como la ley mordaza en el Estado Español, que el gobierno Sánchez se niega a derogar.
Un ejemplo de ello son las multas de hasta 150.000 euros y penas de cárcel a las que se enfrentan cinco jóvenes asturianas, por realizar una acción de protesta en la carretera de acceso a la planta de Arcelor Mittal en Gijón, (responsable del 4% de las emisiones de CO2 en España). Su objetivo: alertar sobre la incongruencia de subsidiar a las grandes emisoras de gases de efecto invernadero, en un mundo donde la crisis climática se acelera. Según denunciaron en prensa las jóvenes, Arcelor Mittal sigue sin afrontar un plan serio para la descarbonización de sus plantas, pese a haber recibido una subvención de 450 millones de euros, para ello, en su mayoría procedente de los fondos europeos Next Generation5
Buenas partes de esos fondos fueron a parar también a manos de oligopolios eléctricos como Endesa, Naturgy e Iberdrola (segunda, tercera y séptima empresas más contaminantes) para construir enormes parques eólicos y fotovoltaicos no sostenibles y con un enorme impacto medioambiental. Un ejemplo es el H2Med que es un proyecto para construir el primer corredor de hidrógeno verde de la UE, financiado con fondos europeos, que estaría al servicio de atender, no las necesidades energéticas del Estado español, sino las necesidades de la industria alemana. Algo completamente irracional.Otra parte relevante va a parar a las grandes empresas automovilísticas, con Seat-Volkswagen a la cabeza, destinadas al coche eléctrico que tampoco es sostenible.
Cada vez queda más claro el fraude de la transición verde de la UE y en el Estado Español. Esto nos lleva a la conclusión de que el propio capitalismo, las instituciones y los gobiernos a su servicio, son el mayor obstáculo para prevenir y atajar el cambio climático, algunos de cuyos efectos ya son y serán cada vez más irreversibles, si no ponemos remedio.
La crisis climática es la manifestación misma, de la crisis histórica del capital.
Según el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), lo que hagamos en esta década será determinante para evitar superar ciertos umbrales clave. La temperatura media mundial ha aumentado 1,1°C desde la era industrial. En 2023 se registraron las temperaturas más altas en 125.000 años, pero los últimos compromisos de reducción de emisiones de los Estados, son totalmente insuficientes y nos dirigimos hacia unos catastróficos 3ºC. Como consecuencia, los sistemas naturales de la Tierra podrían alcanzar un punto de no retorno, generando un efecto cascada imposible de detener, que conducirá al colapso climático y amenazará a la humanidad
Jefferson Chroma, militante del PSTU-B y de la LIT en su canal de You Tube Ecología y política Marxista, que animamos a nuestros lectores a conocer y suscribirse6, explica que “la irracionalidad de la acumulación capitalista, destruye las propias condiciones naturales en las que se basa. Un relatorio del FMI estimó que la industria de los combustibles fósiles se benefició en todo el mundo, de subsidios de 11 millones de dólares cada minuto, totalizando 5,9 trillones de dólares en 2020 y ha ido en aumento desde entonces. Las inversiones proyectadas para nuevos campos de petróleo y gas hasta 2030 son de 570 billones de dólares por año. Toda esta montaña de dinero podría financiar completamente la energía eólica y solar, necesaria para cumplir los objetivos de limitar el calentamiento global a 1,5 grados Celsius como se acordó en el Acuerdo de París.
Mientras la extracción de combustibles fósiles, especialmente petróleo, siga siendo más rentable al capital, este seguirá la carrera para explorar nuevas fronteras petroleras en todo el mundo. Es por eso que, en Estados Unidos, el gobierno intenta implantar la mayor explotación petrolera de la historia en Alaska. Rusia tiene también planes para explotar petróleo en el Ártico, en Brasil el gobierno de Lula quiere explotar petróleo en la desembocadura del río Amazonas en la margen ecuatorial, mientras que China abrió dos centrales eléctricas de carbón por semana, entre los años 2022 y 2023. La lógica de la acumulación capitalista impide el desarrollo pleno y urgente de las energías renovables. La necesidad de obtener el máximo beneficio y la competencia entre países imperialistas, son obstáculos para la llamada transición energética.
Por supuesto las grandes potencias imperialistas también invierten en el desarrollo de nuevas fuentes de energía, pero esto es absolutamente insuficiente para detener el cambio climático y solo está sirviendo para que un puñado de corporaciones obtengan algún tipo de ingreso monopólico con esta tecnología. La crisis climática es la manifestación misma de la crisis histórica del capital. Hay un famoso dicho: Es más fácil creer en el fin del mundo que en el fin del capitalismo. Pero este orden debe invertirse. Para hacer frente a la catástrofe climática, tenemos que superar el modo de producción capitalista que la ha creado”.
Necesitamos poner a la clase trabajadora en el puesto de mando
Como dice el programa de Corriente Roja que te invitamos a pedirnos y a discutir con nosotr@s, “la clase trabajadora es la que produce los medios de vida y la riqueza del mundo y, por tanto, la única que puede reorganizar la economía al servicio de las necesidades humanas y de la sostenibilidad de la naturaleza. Pero bajo el capitalismo, la clase obrera no decide qué produce, cuándo, cuánto ni para qué. Para ello precisa, junto con sus aliados, tomar el poder en sus manos.
Nuestra propuesta parte de las luchas concretas de la clase trabajadora y contra la destrucción ambiental y apunta hacia una economía socialista, bajo control obrero con democracia, que tiene como premisa la toma del poder por la clase trabajadora y sus aliados.
(..)Sabemos que, si triunfamos, tendremos que gestionar el desastre ecológico capitalista por mucho tiempo. Pero una vez destruyamos las bases económicas y sociales del capitalismo, podremos avanzar en la construcción de un nuevo sistema socialista, con un nuevo modo de vida en el que, cubiertas las necesidades materiales, seremos más ricos en tiempo libre, en relaciones sociales, en calidad de vida, en deporte, ciencia, naturaleza, arte, cultura. Un sistema donde primará el “ser” sobre el “tener”
1https://www.eldiario.es/sociedad/calor-extremo-mata-pobres_1_9183666.html
2.https://euroefe.euractiv.es/section/europa-de-las-regiones/news/desigualdad-regiones-ue-aumentara-por-el-cambio-climatico/
3.file:///C:/Users/USUARIO/Downloads/090706_Evidencia_que_duele.pdf
4https://stopfossilsubsidies.eu/
5.https://www.elsaltodiario.com/cambio-climatico/carcel-ayudas-publicas-mayor-contaminador-asturias?s=096.
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Un referendum de boicoteo en Pittsburgh bloqueado por el gobierno local

Por CARLOS SAPIR
Este verano, activistas de la solidaridad con Palestina en Pittsburgh, Pensilvania, agrupados tras el lema «¡Ningún crimen de guerra a nuestra costa!», se organizaron para proponer una medida electoral que obligaría a la ciudad a desinvertir en empresas cómplices de crímenes de guerra relacionados con la actual invasión y genocidio hecho por Israel en Gaza. La petición recibió un apoyo abrumadoramente positivo por parte del público y consiguió superar el número mínimo de firmas necesarias para acceder a la papeleta electoral.
Los demócratas del gobierno de la ciudad estaban aterrorizados ante la perspectiva de que la medida llegara a las urnas en noviembre. Los políticos, así como las organizaciones sionistas locales, emprendieron rápidas acciones legales para intimidar a los organizadores y quitarlo de la papeleta.
A pesar de que los habitantes de Pittsburgh no van a poder votar sobre la (íntima y provechosa) relación de la ciudad con el Estado israelí este noviembre, los organizadores de la campaña se niegan a rendirse. Más alla, se sienten alentados por la respuesta muy positiva del público de la que fueron testigos mientras hacían campaña, y ven el relativo éxito de la campaña tanto como un paso adelante para desenmascarar la naturaleza antidemocrática de la política estadounidense como una transición hacia la organización de protestas y la construcción de un movimiento de masas para la liberación palestina.
Contra lo que se esperaba
La medida electoral se enfrentó a probabilidades lejanas desde el principio e ignoró gran parte de la sabiduría convencional asociada a las medidas electorales y otras formas de organización electoral. En lugar de planificarse con meses de antelación, con personal a tiempo completo y un fondo para financiar la campaña, No War Crimes On Our Dime se puso en marcha dos semanas tarde en la temporada de peticiones y fue originalmente iniciada por un grupo de activistas locales que se habían reunido para apoyar las acampadas estudiantiles en la Universidad de Pittsburgh en abril. Lo que a la campaña le faltaba en recursos, lo compensaba con entusiasmo, compartido no sólo por la coalición inicial sino también por el público al que se dirigió, que acudió en masa para seguir apoyando la campaña a través del voluntariado y las donaciones.
A lo largo de la campaña, los organizadores dejaron muy claro que consideraban la campaña no sólo como un fin en sí misma, sino principalmente como una forma de hablar a la gente sobre el genocidio en curso en Palestina y de empujarles a la acción política en torno a él. Incluso si la medida electoral hubiera llegado a las elecciones y hubiera sido aprobada, su aplicación requeriría extensas y prolongadas batallas legales en una escala de tiempo totalmente insensible al sufrimiento continuo de los palestinos.
El texto completo de la declaración de la petición decía lo siguiente «¿Debe enmendarse y completarse la Carta de Autonomía de Pittsburgh con un nuevo artículo que prohíba la inversión o la asignación de fondos públicos, incluidas las exenciones fiscales, a entidades que realicen operaciones comerciales con o en el Estado de Israel a menos y hasta que Israel ponga fin a su acción militar en Gaza, permita plenamente que la ayuda humanitaria llegue a la población de Gaza y conceda la igualdad de derechos a todas las personas que viven en los territorios bajo control israelí?»
Los Demócratas y sionistas contra la democracia
Los ataques contra la petición se presentaron de diversas formas y mostraron un desprecio general por la democracia y las opiniones políticas de los trabajadores. En nombre del gobierno de la ciudad, controlado por los demócratas, la interventora municipal Rachel Heisler impugnó que la medida era inaplicable y debía desestimarse por motivos de procedimiento. Heisler alegó que, a pesar de que las descripciones de las medidas electorales tienen un estricto y escaso limite de espacios, la medida necesitaba tener preparada de antemano una aplicación legal totalmente articulada. Este tipo de objeción prácticamente excluye que una persona de clase trabajadora (o cualquier otra persona sin un equipo jurídico bien financiado) pueda influir de forma significativa en la política de la ciudad.
Irónicamente, en otros argumentos, Heisler esencialmente argumentó que el referéndum es incompatible con el capitalismo, afirmando que un obstáculo fundamental para la aplicación de la medida electoral es que «vivimos en una economía global», procediendo a enumerar las varias empresas con las que la ciudad tiene contratos y que también hacen negocios con Israel. Aunque los organizadores de la campaña especificaron en respuesta que tenían una definición más restringida de «inversión o asignación de fondos» en relación con las empresas afectadas y que creían que la medida sería finalmente aplicable, no deja de ser una asombrosa admisión de los fallos morales del capitalismo que sea aparentemente «imposible» desvincular económicamente a una ciudad norteamericana de la complicidad en un genocidio que ocurre en otro continente.
Mientras tanto, la Federación Judía del Gran Pittsburgh, que forma parte de las Federaciones Judías de Norteamérica, una red de organizaciones sin ánimo de lucro bien financiadas, lanzó sus propios ataques. Basándose en argumentos jurídicos, alegó que 10.000 de las 15.000 firmas recogidas eran ilegítimas por una u otra razón. Esto se aprovecha de los antidemocráticos detalles del proceso de las medidas electorales. No sólo hay un listón increíblemente alto de firmas necesarias para acceder a la papeleta electoral, sino que las firmas recogidas pueden ser descartadas por cualquiera de una serie de razones. Por ejemplo, las firmas que incluyan «Pitt» o «PGH» en lugar de «Pittsburgh» en la casilla de la ciudad no son válidas según las normas oficiales aunque sean abreviaciones muy comunes. Las firmas también fueron impugnadas por ser supuestamente ilegibles, una afirmación que podía ser rebatida por la campaña, pero sólo cotejando la firma con una base de datos de votantes, un proceso caro y que requiere mucho tiempo.
Al mismo tiempo, la Federación Judía hizo extensos comentarios calumniosos a los medios de comunicación, denunciando la campaña como antisemita. Lo hizo a pesar de que los propios organizadores de la campaña eran desproporcionadamente judíos, y muchos de ellos expresaron que la apropiación indebida de la identidad judía por parte de Israel era un factor motivador de su organización de solidaridad con Palestina. Estos ataques fueron acompañados por el doxxing de las firmas de la petición en los medios sociales. En particular, la presión de los medios sociales se dirigió contra los empleados del gobierno municipal que firmaron la petición, y se presionó dimitir un responsable de comunicación de la oficina del alcalde, el demócrata Ed Gainey. Este doxxing, por supuesto, es otra característica antidemocrática del sistema de medidas electorales, que convierte a cualquiera que organice o participe en una campaña de medidas electorales en un objetivo potencial de acoso.
¿Qué viene ahora para la lucha de solidaridad con palestina?
En última instancia, a pesar de haber demostrado claramente que su campaña representa la opinión popular, el sistema de medidas de votación está configurado de tal manera que gana el bando que cuenta con el mejor equipo jurídico. Reconociendo que no podrían ganar contra este proceso, la campaña retiró la medida electoral y se comprometió a volver a reunir sus fuerzas.
Las medidas electorales suelen ser un vehículo excelente para agitar reivindicaciones políticas de forma inmediata e ineludible. En cada paso de su aplicación, presionan sobre una contradicción central de la democracia burguesa, entre la ilusión de que los votos populares significan que nuestro gobierno está «gobernado por el pueblo» y la realidad de que la ley burguesa pone innumerables obstáculos a la política de participación de la clase trabajadora, y de que los partidos Demócrata y Republicano emplean todos sus esfuerzos en bloquear y desbaratar la actividad política fuera de los márgenes del voto a sus candidatos.
Primero está la lucha inhumana para recoger decenas de miles de firmas en sólo unas semanas. Luego está la impugnación legal de las firmas y las injustas campañas mediáticas burguesas contra la medida. Luego está la campaña real, seguida de la prácticamente inevitable impedimento de la aplicación de la medida por el gobierno incluso ya cuando sea aprobada. De este modo, las medidas electorales brindan la oportunidad de implicar a la gente en el debate político de un modo que la empuja de forma natural hacia la acción política, al tiempo que demuestran las limitaciones de nuestro sistema político actual sin conceder ni un solo principio en el proceso. Si, como escribió Rosa Luxembug, «los que no se mueven no notan sus cadenas», organizar campañas de medidas electorales empuja a la gente a moverse.
Junto con las protestas callejeras, los actos de educación pública y la organización de la solidaridad sindical, la campaña por una medida en las urnas puede ser un motor eficaz para ayudar a construir un movimiento de masas. Los organizadores de Pittsburgh esperan que los organizadores de la solidaridad con Palestina de todo el país puedan utilizar sus esfuerzos como modelo.
Una segunda campaña de la medida en la papeleta, esta vez con más planificación previa y todos los contactos que surgieron de la primera campaña, también es una perspectiva viable. Al mismo tiempo, el impulso hacia la organización solidaria creado por la campaña coincide ahora con el regreso de los estudiantes al campus, lo que ofrece una oportunidad apasionante para que estudiantes y trabajadores unan sus esfuerzos organizativos en Palestina.
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Sí, ¡necesitamos un partido laborista! Una respuesta a Hamilton Nolan


Por ERNIE GOTTA
¿Qué es el Partido Demócrata? ¿Es una arena política con una competencia abierta por las ideas? ¿Puede la clase obrera influir y rehacer el Partido Demócrata a su imagen y semejanza? ¿Qué pasa con los terceros partidos? ¿Necesitamos un partido obrero en Estados Unidos? Este tipo de preguntas las plantea el periodista laboral y político Hamilton Nolan en un reciente artículo titulado “¿Necesitamos un partido laborista?”, publicado en la página web del autor, “How Things Work”.
Al tiempo que expresa un cierto nivel de disgusto por los “cabezas de mierda” del Partido Demócrata, Nolan nos presenta una serie de argumentos sobre por qué cree que los activistas obreros y socialistas deben profundizar aún más en la “arena” política del Partido Demócrata y librar una lucha por el control del partido. Estos argumentos se enmarcan además en la necesidad de arreglar primero la estructura de un sistema electoral amañado si queremos siquiera pensar en formar un tercer partido.
¿Es el esfuerzo por luchar por la independencia de la clase trabajadora en 2024 una pérdida de tiempo y recursos, como sugiere Nolan? A medida que llegamos a las últimas semanas de la campaña electoral, las cuestiones planteadas por Nolan pueden ayudarnos a reflexionar sobre cómo definimos los partidos políticos, la naturaleza de clase de un partido (que da forma a su carácter), el sistema electoral, el papel de las elecciones en el movimiento obrero y las consecuencias para una dirección obrera que intente atrincherarse dentro del Partido Demócrata.
También podemos reflexionar sobre lo que podría ocurrir si la clase obrera toma una dirección independiente creando un partido laborista o obrero.
Este artículo intentará desentrañar algunos de los conceptos erróneos, contradicciones, cinismo y nociones francamente incorrectas presentadas en el artículo de Nolan, que le llevan a concluir que el lugar para los trabajadores organizados y la clase obrera es el Partido Demócrata. Este artículo concluirá con un breve esbozo de por qué la construcción de un partido obrero es un paso esencial e indispensable hoy en día hacia la independencia y la liberación de la clase obrera de los opresores capitalistas.
La naturaleza del Partido Demócrata
Hamilton Nolan escribe: “Parte del impulso de huir de ese partido procede de la tendencia a ver los partidos políticos como marcas, como equipos deportivos a los que apoyar. Los demócratas han hecho tantas cosas malas y contienen tanta gente mala que su marca está contaminada y, por tanto, el único movimiento razonable es fundar un nuevo partido que no esté contaminado. Entiendo el sentimiento. Pero esa no es una forma precisa o incluso útil de pensar en lo que es un partido político. Es mejor pensar en el Partido Demócrata como una arena, donde tiene lugar la política. Todos los intereses especiales y todos los miembros del partido, incluidos los imbéciles, están en la arena, empujando y tirando por el control del partido. Es sólo un lugar donde se hace política”.
¿Es el Partido Demócrata una “marca” política? ¿O es el partido una arena con una competencia abierta de ideas? Ni lo uno ni lo otro. El Partido Demócrata está hecho por y para la clase capitalista. El partido, en cierto modo, es una coalición desigual que incluye a multimillonarios y pequeños empresarios, así como a organizaciones de la clase trabajadora.
Este hecho quedó patente cuando Harris aceptó la candidatura presidencial en la Convención Nacional Demócrata el jueves 22 de agosto. Era muy evidente que la dirección del partido había impulsado un “cambio de imagen” del partido. De la noche a la mañana, el partido pasó de la estética “Sleepy Joe” Biden a un vibra más joven, diversa y enérgica. El pleno apoyo del movimiento obrero se puso de manifiesto cuando un líder sindical tras otro prometió su apoyo a Harris.
Sin embargo, mientras que el Partido Demócrata fue “rebautizado”, el programa político del partido se mantuvo y no cambió para incluir demandas como “Poner fin a toda la ayuda de EE.UU. a Israel” para hacer frente a los miles de manifestantes de solidaridad palestina fuera del DNC. Del mismo modo, los demócratas eliminaron de su plataforma la oposición a la pena de muerte. Y Harris no tiene ningún plan real para abordar el cambio climático, el encarcelamiento masivo, la juventud trans, etc.
Eso refleja el hecho de que el Partido Demócrata no es una arena donde haya una competencia política justa. Es una máquina que ayuda a gestionar un gobierno imperialista que aprueba leyes para ayudar a los multimillonarios y sus corporaciones en la extracción de riqueza de los trabajadores y oprimidos aquí y en el extranjero. Debido a la naturaleza desigual de esta coalición política, es necesario que el movimiento obrero se separe políticamente.
Nolan malinterpreta profundamente el impulso que hay detrás de la construcción de un tercer partido cuando escribe: “¿Sería mejor llevar una camiseta que diga ‘Partido Laborista’ con una foto de Eugene Debs que llevar una camiseta que diga ‘Partido Demócrata’ con una foto de Bill Clinton? Sí. ¿Sería más divertido estar en un partido en el que la otra gente fuera [sic] Shawn Fain y Sara Nelson y Dolores Huerta que estar en un partido con un puñado de tipos que dejaron sus trabajos en la administración Obama y se fueron directamente a trabajar para Uber y compraron una casa de 3 millones de dólares en un barrio exclusivo y luego pegaron un cartel de ‘Black Lives Matter’ en el césped expansivo? Por supuesto”.
La cuestión para la clase obrera respecto a un partido obrero no es la estética de la imagen de quién está en nuestras camisetas o la gente con la que tenemos que “juntarnos” en el partido. Las consecuencias para la clase obrera de permanecer en un partido capitalista son mucho más graves. La razón por la que necesitamos un partido obrero independiente de los capitalistas es la misma por la que no dejamos que nuestros jefes participen en nuestras reuniones sindicales. Piensa en lo absurdo que sería que tu jefe tuviera los mismos derechos de voto y de palabra en tu reunión sindical que tú. En el Partido Demócrata es mucho más grave porque los capitalistas tienen el dinero y el poder en una coalición muy desigual.
Cuando, en ocasiones, se aprueba una ley en apoyo de los trabajadores, suele ocurrir una de estas dos cosas: (1) La nueva ley se ha codificado porque los movimientos de masas han hecho políticamente imposible ignorar los derechos conquistados mediante la lucha. (2) O la ley queda sin efecto debido a las lagunas jurídicas y a un calendario de aplicación escalonado.
Un partido político -ya sea demócrata, republicano, verde o laborista- tiene un carácter de clase. El Partido Demócrata es una antigua formación que en su día estuvo representada por figuras presidenciales y esclavistas como Andrew Jackson. Los demócratas pasaron magistralmente de ser los principales defensores de la esclavitud a actuar hoy como los principales defensores de la esclavitud asalariada. Pasaron de aplicar las leyes de Jim Crow a supervisar el Nuevo Jim Crow, el encarcelamiento masivo y el conducto de la escuela a la cárcel.
La perspectiva política relativamente liberal adoptada por el Partido Demócrata desde la presidencia de FDR permitió al partido absorber la lealtad del movimiento obrero y de muchos otros movimientos por el cambio social. Hoy en día, por supuesto, destacadas figuras demócratas de la comunidad negra, como el ex presidente Barack Obama y la actual vicepresidenta Kamala Harris, se declaran defensores de los derechos civiles y de la mejora de los programas sociales. Sin embargo, el objetivo principal del Partido Demócrata sigue siendo el mantenimiento de la hegemonía del capital estadounidense en el mundo.
¿Qué ocurre cuando el movimiento obrero y sus dirigentes participan en el Partido Demócrata?
Históricamente, una de las consecuencias más comunes ha sido que los dirigentes sindicales o los políticos obreros se han dejado cooptar al servicio de la clase capitalista. Estos líderes ayudan a reprimir huelgas, hacen tratos de favor con la patronal, se comprometen a no hacer huelgas en tiempos de guerra y animan a los trabajadores a ir a la guerra contra los trabajadores de otros países. ¿Por qué lo hacen? Los beneficios y las comisiones son increíbles. No hay más que ver el salario de los principales dirigentes sindicales, y luego todas las golosinas extra que reciben mientras mantienen esos puestos.
Un buen ejemplo histórico tuvo lugar durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el entonces presidente de los Teamsters, Daniel Tobin, apoyó con entusiasmo el compromiso de no huelga de los trabajadores organizados y ayudó a instigar una caza de brujas contra los militantes y socialistas de su propio sindicato. Posteriormente fue nombrado por FDR miembro del Consejo de Guerra Laboral y asignado como enlace laboral especial en Inglaterra.
¿Qué pasaría si se formara dentro del Partido Demócrata un levantamiento masivo de trabajadores de base que impulsaran un programa anticapitalista? Ni siquiera despegaría. Incluso hoy en día, los líderes sindicales o los políticos favorables a los trabajadores son silenciados, marginados o expulsados del partido. El Partido Demócrata ni siquiera puede tolerar a los liberales más izquierdistas del partido, como Cori Bush o Jamaal Bowman. La diputada Rashida Tlaib fue censurada en la Cámara -un paso por debajo de la expulsión- por 22 demócratas y republicanos por comentarios críticos hacia Israel.
Los Socialistas Democráticos de EE. UU. piensan que están influyendo en el Partido Demócrata a través de la “Campaña de los No Comprometidos” y su apoyo a los candidatos demócratas seleccionados. Pero en realidad, la relación es inversa. El DSA está dando cobertura obrera y de izquierdas a los demócratas, que están vendiendo su programa imperialista a las masas.
El Partido Demócrata es más que capaz de manipular exigencias como el “alto el fuego” para adaptarlas a su propia agenda. Tras hacer callar a los activistas de solidaridad con Palestina en un reciente mitin de campaña, Kamala Harris se las arregló hábilmente para abordar las preocupaciones de los manifestantes en su siguiente parada en Phoenix, Arizona, incorporando la demanda de alto el fuego. “Permítanme decir que he sido clara”, declaró la vicepresidenta. “Ahora es el momento de conseguir un acuerdo de alto el fuego y conseguir el acuerdo sobre los rehenes”.
¿Qué entiende Harris por alto el fuego? ¿Y si los palestinos rompen el alto el fuego? ¿Tienen los palestinos derecho a resistir? Ninguno de estos interrogantes es abordado directamente por los demócratas. En su lugar, tenemos su respuesta en forma de la política Biden/Harris, que incluye un reciente paquete de armas de 20.000 millones de dólares para armar el genocidio de Israel.
Los sindicatos y su relación con el Partido Demócrata
Nolan escribe: “Ten en cuenta también que, al abandonar el Partido Demócrata, lo dejas, y su infraestructura y recursos, a los imbéciles que hicieron que te disgustara en primer lugar. Ahora son más poderosos. Ahora tienen menos oposición”.
¿Es esto cierto? ¿Se fortalecería el Partido Demócrata si los sindicatos abandonaran la coalición? No. El Partido Demócrata se debilitaría mucho más si los sindicatos se fueran para formar un Partido Laborista; perdería la financiación, la publicidad y la legión de encuestadores y grupos de presión que proporcionan los sindicatos. Cada año, la burocracia laboral guía obedientemente a los miembros de los sindicatos para que acudan a las urnas a elegir a la actual lista de políticos demócratas.
Los funcionarios sindicales a menudo desempeñan un papel de apoyo en la explotación de la clase trabajadora al privilegiar sus propios intereses sobre los de los afiliados. Están tan entrelazados con los políticos del Partido Demócrata que desde la distancia puede ser difícil saber quién es quién. Los líderes sindicales se sientan en los Comités Municipales Demócratas, se presentan a las elecciones como candidatos del partido y envían una gran cantidad de recursos, como las cuotas de los miembros del sindicato y ejércitos de organizadores voluntarios, para ayudar a hacer campaña por los demócratas en los llamados “estados disputados.” En un artículo de 2021 sobre la carrera al Senado por Georgia, escribí: “Sólo UNITE HERE movilizó a más de 1700 trabajadores y empleados para llamar a 3 millones de puertas y marcar 10 millones de números de teléfono para Joe Biden. El sindicato se movilizó en campos de batalla electorales clave como Pensilvania, donde afirmó haber llamado a 575.000 puertas”.
Durante más de una década, UNITE HERE ha tenido una estrategia de utilizar sus nuevas campañas de organización en hoteles, cafeterías y casinos para impulsar un programa político destinado a convertir los estados con voto republicano en estados con mayoría del Partido Demócrata. En Nevada, los trabajadores de casinos y hoteles de UNITE HERE fueron los soldados de infantería que ayudaron a voltear todo el estado a favor del Partido Demócrata. En 2020, desempeñaron un papel fundamental en la elección de Biden. UNITE HERE escribe: “El sindicato de trabajadores de hostelería UNITE HERE dirigió la mayor operación de sondeo puerta a puerta del país. Con más de 1700 amas de llaves de hotel, cocineros y trabajadores de casinos, llegamos a las puertas de 3 millones de votantes en los campos de batalla clave de Pensilvania, Arizona, Nevada y Florida.”
Del mismo modo, la UAW y Shawn Fain, considerados la vanguardia de la reforma sindical, no se lo pensaron dos veces cuando Biden abandonó la carrera presidencial. Inmediatamente apoyaron la candidatura de Kamala Harris. Fain dijo lo siguiente en un mitin del Local 900 de la UAW en Wayne, Michigan: “Por un lado, tenemos a un multimillonario que se sirve a sí mismo y a sus amigos multimillonarios. Miente, engaña y roba para llegar a la cima. Es el perro faldero de la clase multimillonaria. En el otro lado, tenemos a una mujer increíble que ha estado en la línea de piquete con la clase trabajadora. Kamala Harris es una campeona de la clase trabajadora”.
El sindicato lanzó entonces un anuncio en el que calificaba a Trump de esquirol y representante de la clase multimillonaria. Aunque esa observación no es incorrecta, el comercial omite convenientemente la verdad de que Kamala Harris y el Partido Demócrata también son representantes de la clase multimillonaria. La administración Obama supervisó la mayor transferencia de riqueza de los trabajadores y los pobres a la élite rica de la historia, y esto marcó el comienzo de una era de la mayor disparidad en la riqueza desde 1917.
Aunque los dirigentes sindicales hablen de boquilla a las bases, en muchos casos les gusta pensar que su sindicato local, regional, consejo o incluso internacional es su propio feudo o reino sobre el que señorear.
En una cara de la moneda, los funcionarios sindicales adquieren muchos privilegios tras asumir el cargo. Estos privilegios, de una forma u otra, empiezan a separar a los funcionarios de las bases. Incluso si los funcionarios empezaron con las mejores intenciones de ser una fuerza positiva para los afiliados, pueden actuar para proteger su posición de las críticas y, al hacerlo, luchar por mantener sus privilegios en contra de los intereses de los trabajadores a los que se supone que representan.
En la otra cara de la moneda, los dirigentes sindicales pueden encontrarse bajo la presión de los capitalistas, los políticos y los altos cargos sindicales. Incluso los mejores dirigentes sindicales adoptan hoy un enfoque pragmático de su “liderazgo” laboral. Por ejemplo, pueden denunciar el genocidio en Gaza y, al mismo tiempo, explicar a los trabajadores por qué es crucial que voten a Kamala Harris y Tim Walz, que han apoyado el genocidio en Gaza, para presidente y vicepresidente.
Podemos contar con una coalición de sindicatos como APWU, UAW, UE, AFA, etc., que representan a 9 millones de trabajadores que sienten la presión de las bases para pronunciarse a favor de un alto el fuego. Pero también podemos observar cómo trabajan con el Partido Demócrata para moderar aún más la exigente demanda de alto el fuego, que hace recaer sobre los palestinos colonizados la responsabilidad de detener el genocidio contra su propio pueblo. Los dirigentes sindicales son expertos en maniobrar para acorralar los movimientos y llevarlos de nuevo al terreno legislativo y electoral, donde los trabajadores no tienen poder.
¿Por qué no tenemos poder? Porque la clase obrera no tiene un vehículo independiente para librar una lucha política contra la clase capitalista. La clase obrera de EEUU nunca ha tenido un partido de masas propio. La mayoría de los trabajadores han estado atrapados en un círculo vicioso de apoyo a un partido capitalista u otro.
¿Significa esto que los sindicatos están en un callejón sin salida? ¿Nos separamos y formamos sindicatos más radicales o independientes? No, por supuesto que no. Tenemos que construir un ala izquierda clasista dentro del movimiento obrero existente y encontrarnos con los trabajadores que buscan respuestas a las difíciles cuestiones a las que se enfrenta hoy nuestro movimiento.
¿Qué significa construir una izquierda clasista? Significa organizar y politizar nuestros sindicatos en torno a reivindicaciones importantes para la clase obrera. Por ejemplo, los militantes sindicales deben liderar los esfuerzos para que sus sindicatos tomen la ofensiva política a nivel nacional en materia de justicia reproductiva y defensa del aborto. La conferencia de prensa de la Movilización Nacional por la Justicia Reproductiva (NMRJ) en Washington el 24 de junio es un ejemplo de una acción que reunió a los movimientos sindicales y de justicia social que están dispuestos a luchar.
¿Y las divisiones políticas de la clase trabajadora?
Nolan plantea una cuestión interesante sobre las diferencias políticas que existen en el seno de la clase trabajadora y del movimiento obrero. Escribe: “Otra forma útil de pensar en esto para la gente del sindicato es pensar en tu propio sindicato. También está lleno de gente que no está de acuerdo contigo. No es que los sindicatos, que constituirían la columna vertebral de un nuevo Partido Laborista, estén totalmente unificados ideológicamente. A lo mejor eres un Teamster y un verdadero obrero radical y entonces levantas la vista y el presidente de tu sindicato está hablando en el escenario de la Convención Nacional Republicana. Maldición. Puede que estés en UFCW y estés listo para organizar a un millón de nuevos trabajadores y entonces el presidente internacional es un vago y no tiene ganas de hacerlo. Maldición. Los sindicatos son sus propios escenarios de acciones políticas internas”.
Es cierto que hay muchas divisiones políticas. Esas divisiones han aumentado exponencialmente no debido a algún defecto inherente a la clase obrera o a una falta de capacidad para que el partidario de Trump de hoy se convierta en el militante obrero de izquierdas de base de mañana. La falta de unidad política en la clase obrera organizada tiene más que ver, por un lado, con la falta de oportunidades para el debate democrático, la discusión y la educación en los sindicatos y, por otro lado, con el hecho de que a los miembros de los sindicatos se les ha dicho que voten a los demócratas durante años, sólo para ser traicionados. Desde que Truman firmó la ley antisindical Taft-Hartley hasta que Clinton firmó el TLCAN, pasando por Biden, que obligó a los trabajadores ferroviarios a firmar un contrato concesional, ¡generaciones de trabajadores se han hartado!
Los sindicatos son las unidades básicas de defensa de los derechos de los trabajadores. Los miembros de los sindicatos tendrían realmente un control total sobre sus sindicatos si fueran capaces de reunirse y decidir ejercer ese control. Sin embargo, cuando los trabajadores participan en el Partido Demócrata, ¡entran en terreno hostil junto a los mismos patrones que intentan romper sus huelgas, bajar sus salarios y aplastar sus sindicatos!
No imaginamos un partido obrero que surja de arriba abajo de la mano de dirigentes sindicales como Shawn Fain o Sara Nelson. El éxito del partido obrero radicará en asumir la lucha por la autodeterminación de la comunidad negra en su lucha por liberarse del sistema capitalista racista. Un partido obrero también debe luchar contra las condiciones que imponen una doble carga a las mujeres, mientras los demócratas hacen la vista gorda ante la necesidad real de un cuidado de niños y ancianos 24 horas al día, 7 días a la semana, y de una asistencia sanitaria universal.
Un partido obrero hoy en día no puede ser sólo un vehículo que luche por una pequeña parte de los organizados en sindicatos. Los sindicatos son uno de los pocos escenarios que tienen los trabajadores para anclar y comenzar la organización de una iniciativa de este tipo. El potencial de jóvenes interesados en afiliarse a sindicatos, y los miles de jóvenes trabajadores de todo el país que están organizando sindicatos en Starbucks o en campus universitarios, son una señal esperanzadora para el futuro.
Existe una correlación directa entre la lucha de clases y el desarrollo de la conciencia obrera. A través de las acciones en el lugar de trabajo y las huelgas en la lucha contra la patronal, los trabajadores empiezan a abrirse a nuevas ideas políticas porque tienen las contradicciones delante de sus narices. ¿Qué podría ser más desmoralizador que forzar a estos trabajadores con una conciencia recién desarrollada a alejarse de su lucha y acudir al Partido Demócrata y a los brazos de sus jefes?
Es más probable que un partido obrero se convierta en realidad cuando se produzca un verdadero resurgimiento de la actividad sindical, incluso mayor que el que el mundo vio a partir de 1934 con la huelga de Toledo Auto-Lite, la huelga de los estibadores de San Francisco y la huelga de los Teamsters de Minneapolis. El movimiento obrero de aquella época se revitalizó mediante una lucha de clases combativa, que propició el auge del Congreso de Organizaciones Industriales (CIO) y el modelo de sindicalismo industrial, y suscitó una mayor participación de los trabajadores de base.
¿Reforma electoral?
El artículo de Nolan identifica el sistema electoral estadounidense como un grave problema. Escribe: “En primer lugar -y esto se aplica a todos los terceros partidos de EE.UU.- es imposible escapar a la trampa de los terceros partidos en nuestro sistema actual, que consiste en que los terceros partidos tienden a restar votos al partido mayoritario más cercano a su propia política y, por tanto, benefician al partido mayoritario más alejado de su propia política. Se trata de un dilema familiar derivado de nuestro sistema electoral bipartidista en el que el ganador se lo lleva todo. También existe una solución conocida y bien entendida para este dilema: la representación proporcional.”
Continúa: “En lugar de salir corriendo del Partido Demócrata y formar un nuevo partido para luego trabajar al margen del poder, tiene infinitamente más sentido reformar primero nuestro sistema para que un tercer partido pueda realmente tener poder, y luego ir a crear tu nuevo partido. En lugar de apresurarse a formar el Partido Laborista, conviertan la “aprobación de la Ley de Representación Equitativa” en un pilar de la agenda política de los sindicatos. Sería un paso saludable para conseguir que los sindicatos centraran su capital político no sólo en cuestiones de pan y mantequilla para sus propios miembros, sino en mejorar nuestra democracia”.
A estas citas deberíamos plantear una serie de preguntas. Con todo el esfuerzo y el dinero que los sindicatos han dedicado a elegir demócratas, ¿qué ha podido conseguir el movimiento obrero con su “capital político”? ¿Se ha aprobado la Ley PRO? ¿Tienen los trabajadores sistema medico de pagador único? ¿Es el aborto fácilmente accesible y asequible en todo Estados Unidos? ¿Tienen los trabajadores inmigrantes plenos derechos cuando cruzan la frontera? ¿Ha dejado la policía de aterrorizar a las comunidades negras y marrones? ¿Tiene la comunidad LGBTQIA+, especialmente las personas trans, plenos derechos? ¿Se ha detenido el genocidio en Gaza?
Ha habido numerosas ocasiones en la historia de Estados Unidos en las que los demócratas han controlado los tres poderes del Estado. ¿Qué ha cambiado ahora? ¿Por qué iban los demócratas a hacer algo diferente? Sencillamente, no es cierto que los sindicatos sólo hagan campaña en torno a temas “de pan y mantequilla”. Todos los sindicatos tienen un director político y un programa político. El principal problema es que la totalidad de su esfuerzo se destina a financiar a políticos demócratas que hacen promesas vacías. El sistema funciona exactamente como pretendían los partidos Demócrata y Republicano; funciona en interés de la élite adinerada.
La realidad es que la Ley de Representación Equitativa sería más probable si existiera un partido obrero que organizara a millones de personas en la calle para exigirla. También es cierto que las elecciones son sólo una forma de hacer política, y ni siquiera el método más eficaz para lograr cambios. El verdadero poder de la clase obrera se demuestra en el punto de producción y en las calles. Ese poder puede crecer aún más cuando se vincula con los movimientos sociales a escala nacional e internacional. La clase obrera es internacional, y un partido obrero podría hacer de la construcción de la solidaridad con los movimientos de la clase obrera de todo el mundo una de sus tareas. Imaginemos lo fácil que sería para las maquiladoras de México conseguir mejores salarios y condiciones laborales si contaran con el pleno apoyo de los trabajadores y de un partido obrero en Estados Unidos. El Partido Demócrata nunca podría hacer eso realidad.
¡Necesitamos un partido obrero!
La clase obrera y los oprimidos necesitan un partido obrero. Necesitan independencia de clase de la “clase multimillonaria” o capitalista. Esto significa independencia completa y total de los partidos Demócrata y Republicano.
Hamilton Nolan se pregunta en su artículo: “¿Sería mejor retirar el dinero de los sindicatos y la afiliación al Partido Demócrata y emplear nuestro tiempo en fundar un nuevo partido y hacer todo el trabajo logístico para intentar conseguir el acceso a las urnas y construir oficinas y llevar a cabo enormes campañas de comunicación para conseguir el reconocimiento del nombre con el fin de que nuestro nuevo partido despegue?”.
A esta pregunta deberíamos responder “sí” rotundamente, con las dos manos levantadas. Un partido obrero no es sólo un vehículo para ganar votos en unas elecciones. Sería el vehículo político para movilizar a la clase a diario para ganar no sólo reivindicaciones económicas como mejores salarios y condiciones de trabajo, sino también para dirigir las luchas sociales por el derecho al aborto y la justicia reproductiva, los derechos de los inmigrantes, la devolución de las tierras indígenas, la sanidad de pagador único, el fin del genocidio en Gaza, etcétera. Los candidatos del partido obrero serían responsables ante los trabajadores a los que representan y estarían sujetos a una destitución inmediata si se salen de la línea. Cuando los ricos vengan con bolsas de dinero a intentar comprar su entrada en el partido, les diremos que se larguen.
Un partido obrero que merezca la pena se construirá en el seno de un movimiento obrero renovado, democrático y combativo, un movimiento que conecte con los movimientos sociales y que someta cada decisión a debate y discusión entre sus bases. Se construirá sobre la base de una dirección sindical que no oculte las negociaciones contractuales tras cláusulas de confidencialidad. El partido obrero se construirá sobre la base de trabajadores de base que dirijan sus sindicatos mediante huelgas militantes, en las que todas las decisiones importantes se tomen en reuniones masivas de los afiliados. De este modo, la reforma del sistema electoral es una cuestión secundaria.
La perspectiva de construir un partido obrero es la de construir un movimiento de masas en las calles. De hecho, la reforma electoral es más probable con la construcción de un partido obrero de masas.
Imaginemos lo que habría sido posible si el Partido Laborista que salió de la convención de 1996 bajo la dirección de Tony Mazzocchi hubiera roto realmente con los demócratas y no hubiera vacilado en la cuestión de presentarse a las elecciones. La incapacidad de los funcionarios sindicales que dirigían este esfuerzo para romper totalmente con el Partido Demócrata obstaculizó el esfuerzo y pospuso la cuestión para más adelante, cuando ya era demasiado tarde y el momento había pasado.
Un partido obrero podría organizar y aglutinar el intento esbozado por Shawn Fain de alinear los contratos sindicales en todo Estados Unidos en 2028 para organizar la posibilidad de una huelga general. El Partido Demócrata nunca ha hecho nada parecido en sus casi 200 años de historia porque la acción sería antitética a la razón de ser del partido.
Los demócratas, sin embargo, son expertos en desmovilizar el movimiento de masas en las calles. El movimiento contra la guerra de Irak se desmovilizó con Obama, y las protestas de George Floyd/BLM se desmovilizaron con Biden. Otro ejemplo importante son los acontecimientos del 1 de mayo de 2006, cuando millones de trabajadores inmigrantes salieron a la calle para celebrar “un día sin inmigrantes” y oponerse a la legislación racista y antiinmigrante. La huelga general fue un éxito al derrotar una ley, pero se quedó corta a la hora de proporcionar una verdadera amnistía a los trabajadores inmigrantes. Después, los políticos del Partido Demócrata, los sindicatos y las ONG ayudaron a sacar el movimiento de las calles y llevarlo a las urnas, presionando para que los trabajadores inmigrantes ondearan banderas estadounidenses mientras promovían el lema “Hoy marchamos, mañana votamos”.
Por el contrario, el proceso de construcción de un partido obrero hoy significa luchar explícitamente por las demandas de las comunidades oprimidas movilizando a millones de personas en las calles por reparaciones para los pueblos negro, indígena y puertorriqueño. Significa denunciar los planes urdidos por políticos locales, propietarios y promotores inmobiliarios para aburguesar comunidades históricamente negras, indígenas, latinas y asiáticas. Y requiere crear un verdadero plan económico que se pagaría poniendo las grandes corporaciones, ferrocarriles, fábricas y bancos bajo propiedad pública y control democrático de los trabajadores, al mismo tiempo que se desmantela la policía racista y el sistema de justicia penal.
A medida que se acercan las elecciones de 2024, se van a esgrimir muchos argumentos diferentes sobre por qué los trabajadores, las comunidades oprimidas y los estudiantes deberían apoyar a Kamala Harris y al Partido Demócrata en lugar de a Trump y al Partido Republicano. Habrá mucha presión social para que no se hable de una gran variedad de cuestiones políticas, incluido el genocidio de palestinos, para que Harris pueda derrotar a Trump.
Quienes ven la posibilidad y la necesidad de luchar por la independencia de la clase obrera deben mantenerse firmes en sus convicciones. Hoy, los Teamsters, por ejemplo, tienen la oportunidad de decir a sus dirigentes a quién respaldar en las próximas elecciones. Esta es una gran oportunidad para hacer el comentario de que quieren un partido obrero, pero es una oportunidad aún mejor para tener una discusión con sus compañeros de trabajo en la planta sobre la próxima lucha por la independencia de clase y el partido obrero.
Si estás interesado en unirte a la lucha por la independencia de la clase trabajadora, ¡únete a Workers’ Voice/La Voz de los Trabajadores hoy mismo!
Ilustración: “Combatir la reacción, construir un partido obrero”, panfleto del Local 659 de Chevrolet UAW-CIO, dirigido por trotskistas, Flint, Michigan, 1947.
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A pesar de las celebraciones de la convención, la política del Partido Demócrata se encuentra en un callejón sin salida


Por JOHN PRIETO
La Convención Nacional Demócrata (CND) ha terminado. Lo que vimos fue un compromiso con la misma vieja política que es un callejón sin salida para los trabajadores y los oprimidos.
A pesar de los mejores esfuerzos de la «Campaña de los No Comprometidos», la cuestión de los derechos humanos de los palestinos y el genocidio en curso en Gaza nunca iba a tener un lugar en los discursos, y sus esfuerzos ciertamente no iban a cambiar el apoyo de larga data del Partido Demócrata al sionismo y al proyecto imperialista de Estados Unidos. Como dijimos al comienzo de la campaña: «Los esfuerzos del movimiento podrían emplearse mucho mejor organizando acciones de masas por Palestina de manera que rompan con el Partido Demócrata».
En última instancia, la campaña sin compromiso sirvió al mismo propósito que el resto de las actuaciones y la pompa en el DNC, para construir ilusiones en el Partido Demócrata entre los activistas y organizadores y hacer que rodeen los vagones alrededor de Kamala Harris.
¿Una campaña por la libertad?
En su discurso del jueves 22 de agosto por la noche, Kamala Harris marcó el tono de su campaña, afirmando que se trataba de «la libertad de vivir a salvo de la violencia armada, en nuestras escuelas, comunidades y lugares de culto; la libertad de amar a quien amas abiertamente y con orgullo; la libertad de respirar aire limpio, beber agua limpia y vivir libre de la contaminación que alimenta la crisis climática; y la libertad que abre todas las demás: la libertad de votar».
Aunque la retórica es nueva en el sentido de que trata de utilizar el marco tradicionalmente conservador de la interferencia del gobierno para defender cuestiones progresistas, no es fundamentalmente diferente de lo que se nos dice en cada elección: estas son las elecciones más importantes de nuestras vidas y si no apoyamos a los demócratas perderemos nuestros derechos.
Pero siempre ha sido una amenaza vacía, no porque los republicanos y sus aliados de extrema derecha no supongan un riesgo real para nuestros derechos, sino porque el Partido Demócrata no se compromete a defenderlos. Basta con mirar bajo la superficie de la retórica las acciones y políticas que llevan a cabo.
La libertad frente a la violencia armada es la primera libertad que menciona. Pero las investigaciones muestran sistemáticamente que la violencia armada está altamente correlacionada con la pobreza, incluso después de abordar los posibles impactos del sexo, la raza, la densidad y la posesión de armas de fuego. De hecho, hay pruebas de que los programas de desarrollo de la mano de obra en la comunidad local contribuyen a aliviar la violencia armada al aumentar el empleo y ayudar a mitigar la pobreza.
Sin embargo, a pesar de ello, los demócratas han apoyado sistemáticamente la lenta pero constante erosión incluso de los programas sociales menores destinados a ayudar a los pobres y a la clase trabajadora. De hecho, no pueden ni quieren apoyar acciones que realmente socaven las causas de la violencia armada, ya que apoyan el mismo sistema capitalista que causa la pobreza, la miseria y la explotación de las personas oprimidas y de la clase trabajadora en su conjunto.
¿Quizás son mejores en materia de derechos LGBTQ+? «La libertad de amar a quien amas», dice. Sin embargo, hace menos de dos meses, la administración Biden-Harris anunció su oposición a la cirugía de reafirmación de género para menores, avivando la campaña de pánico trans de los republicanos y la extrema derecha. Como dijimos en ese momento, «lo que ha impulsado la decisión del gobierno de Biden de alejarse del apoyo a los derechos transgénero no tiene nada que ver con lo que es importante para la clase trabajadora y todo que ver con un patrón histórico más profundo del Partido Demócrata y, en última instancia, de cualquier partido político que esté financiado por la clase capitalista. Al final de cada campaña, tanto demócratas como republicanos dependen y responden ante los mismos amos: los grandes bancos y las corporaciones de todo tipo.».
Lo vemos con mayor crudeza cuando nos referimos a la tercera libertad mencionada por Harris en su discurso, «la libertad de respirar aire limpio, beber agua limpia y vivir libres de la contaminación que alimenta la crisis climática». Aunque la retórica podría ser ligeramente diferente, Biden afirmó apoyar esta libertad cuando hizo campaña en 2020 sobre «no más perforaciones.» A pesar de esta promesa, en 2023 nos enteramos de que durante los dos primeros años de la administración Biden-Harris se habían concedido más permisos para la perforación de petróleo y gas en tierras públicas que durante los dos primeros años de Trump. De hecho, ¡los Estados Unidos están experimentando actualmente un auge del petróleo!
Y luego está la última libertad que menciona, la libertad de votar. Aquí se refiere a la ola de leyes aprobadas a nivel estatal que intentan restringir el acceso a la cabina de votación. Y, aunque las leyes a las que se refiere suelen considerarse acciones exclusivas de los republicanos, la realidad es que los demócratas tampoco tienen una posición de principios sobre los derechos democráticos. En Atlanta, el consejo municipal demócrata de mayoría negra aprobó un cambio en el proceso para que los ciudadanos incluyeran referendos en las papeletas en respuesta a una campaña masiva que había recogido 116.000 firmas de votantes para que los ciudadanos votaran sobre el infame proyecto «Cop City». El cambio exigiría que todas las firmas de la petición de referéndum se cotejaran con las de la base de datos del censo electoral, un proceso que los defensores del derecho al voto condenan por afectar de forma desproporcionada a las personas de color. ¿Quién es el alcalde de Atlanta que lidera la lucha contra la democracia? Es el demócrata Andre Dickens, asesor de la campaña demócrata a la presidencia.
En 2022 fuimos testigos de un ejemplo flagrante y horrible de los resultados de la lógica del mal menor del Partido Demócrata cuando el Tribunal Supremo anuló las protecciones del aborto de Roe contra Wade en la decisión del caso Dobbs contra la Organización de Salud de la Mujer de Jackson. El Partido Demócrata tuvo 49 años para consagrar las protecciones otorgadas por Roe v. Wade en la ley federal.
En su lugar, vimos el apoyo reiterado de los demócratas a cosas como la Enmienda Hyde, que se utilizó a partir de 1980 para denegar el uso de fondos federales para acceder a la atención del aborto. Bill Clinton la apoyó, Joe Biden la apoyó, Obama emitió una orden ejecutiva ampliándola para cubrir la Ley de Asistencia Asequible, y el senador demócrata Bob Casey incluso presentó un proyecto de ley para codificar la Enmienda Hyde y convertirla en una ley federal que cubriera toda la financiación federal. Nuestra valoración del papel del Partido Demócrata en la lucha por el derecho al aborto podría generalizarse a todos los movimientos populares por la justicia: Los políticos del Partido Demócrata han sido los aliados menos fiables, utilizando la disciplina de partido para frustrar la movilización de masas en favor de un enfoque electoral que ha fracasado una y otra vez desde 1973.
Dobbs no es ninguna aberración; es el resultado de la política del Partido Demócrata. Es un ejemplo de lo que a la larga resultará si se sigue el ejemplo del Partido Demócrata.
Por regla general, y especialmente en época de elecciones, ambos partidos capitalistas maniobran para engañar a los votantes y cooptar los movimientos por el cambio social con vagas promesas. Pero después de hacerse con nuestro voto, los políticos demócratas y republicanos rara vez vacilan en el trabajo que tienen asignado de promover los intereses del gran capital mientras desprecian las aspiraciones y necesidades de los trabajadores y los oprimidos. Por esta razón, debemos redoblar nuestros esfuerzos para construir movimientos de protesta de masas en las calles y en nuestros lugares de trabajo, y esforzarnos por garantizar que nuestros movimientos sigan siendo totalmente independientes de los demócratas y los republicanos. Es cada vez más urgente que los trabajadores de Estados Unidos emprendan la tarea de construir su propio partido independiente, que luche sistemáticamente por sus intereses.
Foto: Cheney Orr / Reuters
