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  • El periódico «La Voz de los Trabajadores»: Edición de marzo-abril

    El periódico «La Voz de los Trabajadores»: Edición de marzo-abril

    La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán es una escalada importante en el Medio Oriente que tiene implicaciones peligrosas para los trabajadores de todo el mundo. La brutalidad del asalto imperialista a nivel internacional va junto con el ataque a las libertades civiles por parte del régimen de Trump dentro de Estados Unidos. Esto incluye las operaciones continuas del ICE y la Patrulla Fronteriza, las amenazas a las elecciones de mitad de período de 2026, los retrocesos ambientales que afectan profundamente a la comunidad negra y la brutalidad policial sin control.

    Nuestro editorial en este número nos advierte: «Existe un gran peligro de subestimar la determinación de la élite empresarial estadounidense de llevar adelante esta iniciativa. No podemos confiar en que las sentencias judiciales o las próximas elecciones nos salven. Debemos organizarnos ahora, no solo para realizar manifestaciones masivas y crear redes comunitarias contra la violencia del ICE, sino para encontrar el camino hacia la construcción de un nuevo partido de la clase trabajadora a través del cual podamos organizar nuestra defensa política en todos los planos y todos los días».

    En este número también tenemos artículos sobre los archivos de Epstein y la clase dominante, la huelga de maestros de San Francisco y una reseña del nuevo álbum de U2.

    La edición de marzo-abril de 2026 de nuestro periódico está disponible en formato impreso y en línea como PDF y contiene articulos en ingles y español. ¡Lee hoy mismo el último número de nuestro periódico con una descarga gratuita en PDF! Como siempre, agradecemos cualquier donación que ayude a sufragar los gastos de impresión.

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  • Sobre la guerra EUA-Israel contra Irán y sus implicaciones

    Sobre la guerra EUA-Israel contra Irán y sus implicaciones

    Por Secretariado Internacional de la LITCI

    Una tregua impuesta por Trump ha interrumpido la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán. Es hora de evaluar la situación creada y sus implicaciones.

    La tregua se impuso después de que Estados Unidos bombardease duramente las instalaciones nucleares de Irán con 125 aviones, lanzando las bombas no atómicas más pesadas del mundo. En un ataque durísimo, preparado con mucha anterioridad, Israel asesinó una parte importante de la dirección militar iraní, llevó a cabo intensos ataques aéreos diarios contra las instalaciones nucleares, destruyó gran parte de la defensa antiaérea iraní y parte de sus misiles defensivos y ofensivos, además de atacar las grandes ciudades, demoliendo casas, infraestructura y hospitales.

    Irán respondió lanzando unos 650 misiles sobre Israel, alcanzando por primera vez su territorio en diferentes ciudades, sin causar pérdidas militares importantes, pero superando parcialmente la defensa antiaérea sionista. Fue la segunda vez (la primera en 7 de octubre con el ataque del Hamas) que las defensas “infranqueables” de Israel fueron vencidas en este periodo.

    Una ofensiva imperialista-sionista… de la que Irán no sale derrotado

    La tregua se impuso en una situación de ofensiva imperialista-sionista y defensiva de Irán. El imperialismo norteamericano y el gobierno israelí se han fortalecido con un ataque brutal, pocas pérdidas y una tregua que ha evitado que las consecuencias políticas del desgaste de una guerra más larga, afecten a Trump y a Netanyahu.

    El imperialismo europeo apoyó en general el ataque norteamericano a Irán, o a lo sumo, se limitó a proponer salidas diplomáticas.

    Pero Irán no sale derrotado de esta guerra. Ni Estados Unidos ni Israel lograron imponer sus dos objetivos: acabar con el potencial nuclear iraní y derrocar al régimen de los ayatolás. Y logró alcanzar con sus misiles el territorio israelí, de una manera mucho más intensa, que en los ataques de abril de 2024.

    El conflicto no está resuelto, ni mucho menos. Puede haber nuevos ataques o evolucionar a la vuelta de las negociaciones EUA-Irán, retomando los acuerdos de Abraham y las relaciones económicas y políticas de los países árabes con Israel y un nuevo plan para Gaza. Hay que ver en qué medida, Irán consigue rearmarse. Se trata de un proceso complejo, con una evolución aún abierta.

    Pero ya se puede afirmar que esa guerra ha exacerbado la polarización económica, política y militar existente en el mundo, ampliará la crisis del orden mundial y tenderá a radicalizar la lucha de clases.

    El ataque de Israel contra Irán es una continuación ampliada de su ofensiva contra Gaza

    Netanyahu rompió el acuerdo de tregua en Gaza en marzo pasado, volvió a ocupar los corredores de Filadelfia y Netzarin y avanzó en el plan de exterminio y expulsión de los palestinos de Gaza, destruyendo casa por casa y decretando la evacuación de regiones enteras, como en el Norte.

    Hasta el momento no hay señales de que pueda concretar el plan de expulsión de los palestinos de Gaza anunciado por Trump, debido al enorme rechazo a nivel internacional y entre los países de la región. Pero puede ser que Netanyahu intente colocar colonias sionistas dentro del territorio de Gaza.

    Junto con esto, se desarrolla el mayor ataque a Cisjordania en décadas, con la expulsión de 40 000 palestinos, la ocupación y destrucción de campos tradicionales de refugiados, lo que forma parte de un plan para anexar la región a Israel.

    El genocidio israelí asesinó al menos 60 000 palestinos (algunas estimaciones hablan de 100 000), destruyó casi toda la infraestructura y más del 90% de las viviendas. Ahora Israel usa el hambre como arma de guerra, con la distribución bajo su control militar de alimentos dentro de Gaza. Hay cerca de 600 palestinos muertos en las colas de distribución de comida, asesinados por soldados israelíes.

    A pesar de eso, no puede declararse vencedor. No ha logrado acabar con Hamás ni rescatar a los rehenes y se ve envuelto en una guerra agotadora sin un final definido. Hamás no solamente se mantiene, sino que ha incorporado más militantes.

    La ofensiva israelí generó un aislamiento internacional histórico del sionismo. Nunca hubo en la historia tal repudio a Israel en el mundo. Son partes contradictorias de la misma totalidad: la ofensiva genocida israelí y su aislamiento de las masas en el mundo.

    El sionismo obtuvo una victoria militar contra Hezbolá, matando a Nasrallah y a gran parte de sus dirigentes, además de destruir entre el 70 y el 80 % de su arsenal. Después de eso, un nuevo gobierno libanés, alineado con el imperialismo estadounidense, está recomponiendo el Estado, imponiendo su control sobre el país y reduciendo el peso de Hezbolá.

    Esta organización, aunque mantiene su base política, se está transformando en un partido del régimen, más adecuado para las elecciones y menos estructurado militarmente. Desde el ataque israelí, prácticamente no ha habido más ataques importantes de Hezbolá contra Israel, lo que fue aún más significativo durante la guerra de Israel y EE.UU. contra Irán. Hazbolá, simplemente no reaccionó militarmente al ataque del imperialismo contra Irán.

    El derrocamiento de Assad en Siria fue una victoria del movimiento de masas contra una dictadura odiada y cómplice de Israel. Sin embargo, la evolución de estos procesos está fuertemente condicionada por su dirección. El gobierno de Al-Sharaa busca reconstruir el Estado sirio, recomponiendo un régimen bonapartista en alianza con el imperialismo norteamericano y las potencias regionales como Turquía y Arabia Saudita, sin enfrentarse a Israel.

    Aunque el proceso sirio tiene un potencial para estimular nuevos procesos de lucha en la región, la caída de Assad, debilitó el apoyo de Irán en la región. Este debilitamiento del llamado “Eje de resistencia”, junto con la crisis política interna en Israel causada por el desgaste de un año y nueve meses de guerra continua, fueron las bases para que Israel atacara Irán.

    La situación interna de Israel y su relación con el ataque

    Israel es un enclave del imperialismo, una potencia nuclear financiada y armada por los EE. UU. Pero está viviendo importantes procesos de transformación.

    Como producto de sus constantes enfrentamientos militares, hay un éxodo de sectores de la clase media liberal y a la inmigración de colonos —en su mayoría de ideología ultraderechista o directamente fascista— que ocupan las colonias de Cisjordania. Eso genera una ampliación y radicalización en sus bases del apoyo al genocidio sionista.

    Por otro lado, hay una importante crisis política interna causada por el cansancio tras casi dos años de guerra en Gaza, acusaciones de corrupción y otras contra Netanyahu.

    Hubo importantes movilizaciones de masas contra Netanyahu de un sector descontento por la continuación de la guerra y la no devolución de los rehenes. Esto ha conducido a una polarización política contra el otro sector de masas de extrema derecha, base de Netanyahu, que apoya la continuación de la guerra a cualquier precio.

    El Gobierno de ultraderecha se mantiene con múltiples crisis. Una de ellas tiene que ver con los religiosos ultraortodoxos que están exentos del servicio militar obligatorio, en una sociedad militarizada y en guerra como Israel. Eso fue negado por la justicia, pero los partidos que los representan amenazan abandonar el gobierno Netanyahu, caso sea implementado, lo que también podría generar la caída de este. Su prestigio electoral estaba bajo mínimos antes de la guerra contra Irán. El ataque a Irán fue un paso adelante para escapar de su crisis interna, y lo ha conseguido.

    Netanyahu contó con el apoyo popular, incluso con una parte importante de la población israelí viviendo en búnkeres durante más de una semana. Este prestigio se amplió con el brutal ataque estadounidense. Las encuestas apuntan que hubo un 83% de apoyo a los ataques.

    Esto se explica por el carácter de enclave del país, construido sobre la explotación y la opresión de los palestinos. Además, el pueblo israelí ha sido convencido durante décadas, de la «amenaza nuclear de Irán». Así que la propaganda de la «destrucción del potencial nuclear de Irán» propagada por Netanyahu, ha ganado un enorme apoyo. El resultado es un fortalecimiento político y militar de Netanyahu, que ha recuperado, aunque sea de forma coyuntural, su popularidad.

    La contrarrevolución permanente sionista

    El otro motivo para el ataque a Irán es el proyecto del Gran Israel, ampliando sus fronteras y consolidando un control militar imperialista más amplio en Oriente Medio.

    Israel nunca había lanzado un ataque similar contra Irán. Retoma así, en mayor medida, su papel de enclave y gendarme imperialista en Oriente Medio, reforzando su presencia en el Líbano, Siria y Gaza y con su poderío aéreo amenazando a todo Oriente Medio. Este proyecto puede ser o no desarrollado en medio de la crisis del orden mundial y la situación convulsiva de la región.

    La lógica de Netanyahu es la de una contrarrevolución permanente, una guerra continua para intentar establecer una hegemonía militar regional que no se traduce en una estabilización de la región. No logra derrotar a sus enemigos, amplía la polarización social y política, aumenta el potencial de una nueva primavera árabe y tiende a generar cada vez más el desgaste interno en Israel.

    Una vez más, existe una enorme contradicción entre el aumento del peso militar de Israel y la ampliación de las contradicciones políticas internas y en toda la región.

    Ahora, Netanyahu vuelve a centrar su ofensiva a Gaza, con la continuidad del genocidio. Eso va generar una vez más una ampliación de su desgaste internacional y movilizaciones pro Palestina en el mundo, aunque existe la posibilidad de  retomar las negociaciones con Arabia Saudita para lograr un acuerdo sobre Gaza.

    La dictadura iraní

    El régimen iraní es una dictadura burguesa bajo la forma de un régimen teocrático. En Irán, una revolución derrocó la monarquía del Sha Mohamed Reza Pahlevi, aliado directo del imperialismo norteamericano en 1979.

    Con la complicidad y traición del Partido Comunista iraní (el Tudeh) que tenía peso en la clase obrera, los ayatolás chiítas, expresión de una burguesía local, lograron acabar con los organismos de doble poder y derrotar la revolución.

    A partir de entonces, esta burguesía creció a partir del control del aparato estatal e instauró una dictadura burguesa reprimiendo duramente las huelgas y la lucha de las mujeres, severamente oprimidas por la teocracia islámica.

    Las mujeres estuvieron en la vanguardia del proceso de luchas contra la dictadura teocrática, en un movimiento arraigado en las condiciones sociales del país, en las huelgas de maestras, en las movilizaciones kurdas y en las protestas juveniles urbanas. La consigna «Mujer, Vida, Libertad”, apareció en las calles de Irán con enorme fuerza en 2022.

    La dictadura iraní utiliza fuerzas como la Guardia Revolucionaria y milicias como la Basij (una fuerza paramilitar directamente vinculada a la Guardia Revolucionaria) para reprimir las manifestaciones callejeras, las huelgas y la lucha de las mujeres.

    A nivel regional, el régimen de los ayatolás mantiene independencia del imperialismo norteamericano desde su nacimiento, pero después se apoyó en el imperialismo ruso y chino.

    Es el centro del llamado «Eje de la resistencia» contra el dominio israelí, que incluía a Hezbolá, milicias chiitas en Irak, el régimen de Assad y los hutíes de Yemen, pero no se ha enfrentado a Israel durante todo el genocidio de Gaza, reaccionando solo a los ataques contra Irán.

    El régimen teocrático iraní desempeñó un papel directamente contrarrevolucionario al sostener al gobierno de Assad durante el levantamiento de las masas contra la dictadura siria.

    Pese al desgaste interno del régimen iraní, como subproducto de la crisis económica, la pobreza de las masas y la opresión contra las mujeres, el ataque de EE. UU e Israel provocó, aparentemente, una reacción de unidad nacional, si bien aprovechó la guerra para encarcelar 700 activistas opositores que no eran pro imperialistas. Pero, nos parece que predomina el sentimiento de unidad nacional contra la agresión militar sufrida.

    A pesar de estar debilitado por los ataques, Irán mantiene su capacidad nuclear y sale de esta guerra con un régimen fortalecido por haber enfrentado a enemigos mucho más poderosos en términos militares sin rendirse y haber alcanzado el territorio israelí con sus misiles.

    Estamos en el campo militar de Irán, con independencia frente la dictadura de los ayatolás

    En período de guerra estamos en el campo militar de Irán y defendemos la derrota del ataque sionista-imperialista, sin dar el menor apoyo político a la dictadura burguesa de los ayatolás que oprime al pueblo trabajador, reprime brutalmente a las mujeres y a la juventud, y utiliza la confrontación con el imperialismo para justificar su propia dictadura interna.  Defendemos la más completa independencia política respecto al régimen iraní.

    Rechazamos la falsa alternativa entre imperialismo y la teocracia iraní del estalinismo y su campismo político.

    El argumento largamente utilizado por la propaganda imperialista para el ataque de que «Irán no puede tener armas nucleares» es una expresión cínica de la arrogancia imperialista. Estados Unidos, el país imperialista que más armas nucleares tiene, aliado con Israel (otra potencia nuclear) exige la exclusividad de su poder de destrucción.

    Estamos contra todas las armas nucleares porque tienen el poder de tornar el planeta inhabitable y destruir la humanidad.  Mas aun en la situación actual de crisis medio ambiental. Y no queremos que estas armas estén en manos de los gobiernos burgueses, lo que significa bajo el control de la burguesía mundial.

    Pero al mismo tiempo, es una expresión brutal de imposición imperialista, la defensa de su exclusividad en tener armas nucleares. Defendemos el derecho de Irán a defenderse, teniendo también esas mismas armas nucleares.

    Defendemos la más amplia libertad para los sindicatos y organizaciones obreras en Irán para pelear contra la agresión imperialista, así como contra la dictadura.

    La lucha contra la agresión israelí-estadounidense debe servir para impulsar la organización independiente de la clase obrera iraní, palestina, libanesa y mundial, como parte de una estrategia de revolución permanente y ruptura con todos los proyectos capitalistas y fundamentalistas.

    El rol importante de Trump

    El imperialismo norteamericano sigue siendo hegemónico, pero Trump reconoce su decadencia actual y se mueve en medio de la crisis del orden mundial para recomponer la hegemonía norteamericana a los niveles anteriores,

    Busca acciones que reduzcan la presencia y los gastos militares norteamericanos donde no le interesa, recomponiendo al mismo tiempo esa hegemonía.

    Trump intentó el acuerdo con Putin para poner fin a la guerra en Ucrania, imponiendo un acuerdo colonial con Zelensky y dejando al imperialismo europeo los costes del apoyo militar a Ucrania. Hasta ahora, esto no ha funcionado porque la guerra en Ucrania continúa. En esa guerra contra Irán, fue diferente. Trump y Netanyahu se fortalecieron juntos.

    El imperialismo estadounidense y el Gobierno israelí actuaron en frente único todo el tiempo. Esto no significa que no existan diferencias políticas e intereses divergentes entre esos dos gobiernos de extrema derecha, como se manifestó en el reciente viaje de Trump al Oriente Medio, con la suspensión de las sanciones al nuevo gobierno sirio y el acuerdo con los hutíes.

    Pero en esa guerra actuaron juntos. Desde el plan de ataque de Israel, elaborado con mucha anterioridad junto a la inteligencia norteamericana, el momento del ataque, las estructuras de defensa israelí, el suministro del armamento y apoyo político.

    Hubo un primer momento de diplomacia, en el que Trump intentó imponer a Irán un acuerdo que impidiera su evolución nuclear. Ante el estancamiento de las negociaciones, ayudó a preparar y apoyó el brutal ataque de Israel y, ante la resistencia iraní, redobló la apuesta militar con un ataque directo de Estados Unidos, aún más brutal que el israelí.

    A pesar de su superioridad militar, Trump no quiso seguir adelante con la guerra, por varias razones. En primer lugar, por las graves consecuencias políticas que ello acarrearía, con movilizaciones ya previstas en todo el mundo. Trump ya enfrentó internamente dos movilizaciones gigantescas en su contra: el 5 de abril, y las manifestaciones No King en junio. Hay una crisis política creciente en el país por los ataques a los inmigrantes, que se puede juntar con las movilizaciones pro Palestina.

    Más allá de eso, está la crisis en la base republicana, por la contradicción con el plan «America First» y su compromiso de no involucrarse en nuevas guerras. También estaba la preocupación de proteger a Israel en una situación que se anunciaba más complicada si la guerra continuaba.  

    Parece entonces que su plan es que Israel sea, más que nunca, su representante político y militar en la región, sin implicaciones militares directas estadounidenses, lo que estaría en consonancia con el plan expansionista de Netanyahu en Oriente Medio. Eso no modifica la estrategia y la hegemonía imperialista norteamericana en la región ni su presencia militar, pero daría al sionismo un papel de mayor peso.

    Con su fortalecimiento coyuntural, Trump logró imponer en la cumbre de la OTAN la ampliación del presupuesto militar, con la sumisión casi completa del imperialismo europeo.

    La inacción de los imperialismo ruso y chino

    La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, también ha mostrado cómo se mueven los imperialismos chino y ruso.

    Es un hecho ampliamente conocido que China es el principal socio económico de Irán desde 2007, siendo su comprador más importante de petróleo y ayudando al país a escapar del bloqueo económico impuesto por el imperialismo norteamericano.

    También que el imperialismo ruso es el principal proveedor de armas de Irán, así como que Irán ayudó al imperialismo ruso en la invasión de Ucrania con el suministro masivo de drones hasta que Rusia comenzó a fabricarlos.

    Por eso, había expectativas en sectores de vanguardia del mundo de que China y Rusia apoyarían a Irán. Sin embargo, el carácter imperialista de estos países y sus características concretas en la fase actual de la crisis del orden mundial, apuntaron para la pasividad. Tanto Rusia como China se limitaron a condenar diplomáticamente a Israel, sin moverse concretamente en apoyo de Irán.

    China es un imperialismo emergente, con amplios intereses en Oriente Medio. No solo es el principal socio comercial de Irán, sino también de Israel, con un intercambio comercial muy superior incluso al de Estados Unidos. También es el principal socio comercial de Arabia Saudí y de varios otros países de la región. Su interés es la estabilidad de la región, es decir, la estabilidad contrarrevolucionaria. El imperialismo chino no ha hecho nada concreto en relación con Palestina, nada concreto en relación con Irán.

    Putin está centrado en su propia guerra, en Ucrania. No tiene ningún interés ni condiciones para involucrarse en otro conflicto en Oriente Medio. Esto ya se había expresado en su inacción ante la caída de Assad en Siria. Y ahora ha quedado claro con mayor amplitud al asistir al bombardeo estadounidense contra Irán sin ninguna reacción. Putin no solo privilegia su guerra contra Ucrania, sino también sus relaciones con Trump para ganar esa guerra. En palabras de un activista: “Putin cambió Irán por Ucrania”.

    Rusia y China comparten la misma postura que otros países imperialistas de oponerse al desarrollo de armas nucleares por parte de Irán. Después de la agresión militar norteamericana e israelí, Putin viene presionando a Irán para que este no abandone la agencia internacional de energía atómica y se comprometa a no desarrollar armas nucleares.

    La crisis del orden mundial con el avance de los imperialismos chino y ruso atraviesa procesos cada vez más convulsos. Y aún se encuentra en las primeras fases de configuración de un nuevo orden mundial. Ambos defienden sus intereses políticos y económicos en todo el mundo, pero tienen áreas prioritarias de conflicto militar, con Rusia en Ucrania (y partes de África) y China con Taiwán.

    La guerra polariza aún más la lucha de clases a nivel internacional

    Es casi seguro que, incluso con la tregua, la actual polarización de la lucha de clases a nivel mundial aumente y genere una agudización de la lucha de clases.

    Veamos la dinámica en Oriente Medio. Las informaciones más independientes —y los propios servicios de inteligencia estadounidenses— desmienten las afirmaciones de Trump de que «han acabado con el potencial nuclear de Irán». La realidad tampoco es la difundida por el régimen iraní, según la cual no ha habido prácticamente ningún daño. Según la información independiente más fiable, el plan nuclear iraní se ha retrasado, pero no se ha destruido.

    El otro objetivo, derrocar al régimen, no ha avanzado en nada. Al contrario, el efecto conseguido ha sido generar un sentimiento de unidad nacional en torno al régimen de los ayatolás, debido a la agresión imperialista. La tregua permite a Irán saborear un empate que, ante la superioridad militar estadounidense e israelí, es un logro importante.

    Israel, no logró derrotar a Hamás ni rescatar a los rehenes en Gaza. Tampoco imponer sus objetivos en Irán. Su ofensiva militar y el genocidio en Gaza han provocado un grado de repudio masivo al sionismo sin precedentes en la historia. Una interesante encuesta sobre el tema lo indica:

    Un indicativo es la victoria de Zohran Mamdani, un inmigrante pro Palestina, en las primarias del Partido Demócrata para las elecciones en Nueva York frente al candidato Mario Cuomo, del establishment de dicho partido. Eso nunca ha pasado en los EUA, más aún en una ciudad de la importancia de New York.

    Las movilizaciones pro palestinas habían cobrado peso en las últimas semanas, con el regreso de las manifestaciones masivas en varios países europeos. A ello se sumó la repercusión de la detención y secuestro de la Flotilla de la Libertad y de la represión que impidió la Marcha Global sobre Gaza, en la cual hubo una participación importante de los militantes Fabio Bosco y Herbert Claros del PSTU y de la LIT. Tan pronto como se dio a conocer la noticia del ataque, comenzaron a organizarse actos de repudio en todo el mundo. La tregua frenó estas movilizaciones, pero permanece la tendencia a que se amplíen las movilizaciones anti sionistas polarizando aún más la situación mundial.

    Es posible derrotar el imperialismo y el sionismo

    Es posible derrotar la alianza del imperialismo con el sionismo genocida de Israel si se combina la resistencia militar en Palestina e Irán con las movilizaciones en todo el mundo. La superioridad militar imperialista ya ha demostrado en otras ocasiones que puede ser derrotada, como en Vietnam, Irak y Afganistán.

    Las movilizaciones en Estados Unidos y en los países imperialistas pro palestinos pueden combinarse con problemas nacionales (como la lucha en defensa de los inmigrantes en Estados Unidos) y desempeñar un papel central en este proceso.

    El odio contra Israel de las masas árabes puede volverse contra los regímenes que apoyan a Estados Unidos e Israel, como Egipto, Jordania y Arabia Saudita, en una nueva Primavera Árabe. Solo así el enorme apoyo político de las masas árabes a los palestinos podrá transformarse en apoyo militar efectivo a la lucha de Gaza, en un frente único de las masas de esos países contra el genocidio sionista.

    La gigantesca bronca acumulada en Cisjordania y en el territorio de 1948 puede generar una tercera intifada que sacuda los territorios palestinos y se una a las luchas de Gaza.

    ¡Por la derrota del imperialismo norteamericano y de Israel!

    ¡Por la victoria de Irán contra el ataque norteamericano y sionista!                                           

    ¡Por la victoria de Palestina contra el genocidio sionista! ¡Por la derrota de Israel!

    ¡Boicot y ruptura de las relaciones económicas y políticas de los gobiernos con Israel!

    ¡Por una nueva primavera árabe, que derrumbe los regímenes de la región sometidos al imperialismo, como Egipto y Jordania, y posibilite el apoyo militar a la resistencia palestina! 

    ¡Ninguna confianza política en el régimen de los ayatolás! ¡Todo nuestro apoyo a las luchas de los trabajadores y de las mujeres contra la dictadura burguesa iraní! ¡En defensa de las libertades democráticas dentro de Irán!

    ¡Por la unidad de las luchas de liberación nacional de Palestina, Ucrania e Irán, contra los sionistas e imperialistas!

    ¡Por la destrucción del Estado de Israel! ¡Palestina libre, desde el río hasta el mar!

  • La cumbre del OTAN: ¡No al plan de rearme imperialista! ¡Gastos militares para gastos sociales!

    La cumbre del OTAN: ¡No al plan de rearme imperialista! ¡Gastos militares para gastos sociales!

     

    En la cumbre de la OTAN de la semana pasada, los líderes de países imperialistas se comprometieron a aumentar enormemente el gasto militar, con promesas unánimes de multiplicarlo por dos o por cinco veces. Esta apropiación sin precedentes de fondos para los ejércitos imperialistas es criminal, ya que implica la privación inevitable de fondos para las necesidades humanas y, en cambio, prepara el escenario para una confrontación militar a escala mundial. Reimprimimos este artículo de la LIT, escrito poco antes de la cumbre, que anticipó sus decisiones e identificó la marcha hacia la financiación militar mientras los líderes imperialistas se apresuraban a colmar a Trump de elogios.

    Por Secretariado Europeo de la LITCI

    Escribimos esta declaración mientras asistimos al conflicto entre Irán e Israel, que sigue  con su brutal genocidio a Gaza y los gobiernos europeos ocultan su complicidad con la entidad sionista, con lágrimas de cocodrilo y tibias e hipócritas protestas. Un genocidio con el que Israel no ha logrado derrotar la resistencia palestina y que ha reactivado la solidaridad internacional, como vimos en las últimas movilizaciones que tuvieron lugar en todo el mundo.

    En este contexto, los días 24 y 25 de junio se celebrará en La Haya, una nueva cumbre de la OTAN. Una cumbre en la que los gobiernos europeos se comprometerán a un fuerte aumento en su presupuesto militar.

    Un aumento brutal del gasto militar hasta el 5% del PIB

    El punto más importante en la agenda será la exigencia de EE.UU. a los socios europeos, para incrementar el gasto militar hasta el 5% de su PIB, con el fin de que Trump pueda concentrar sus fuerzas frente a China en el Indo Pacífico, sabiendo que, al menos durante el período venidero, los gobiernos europeos seguirán comprando masivamente armamento norteamericano.

    Recordemos que la invasión de Putin al invadir Ucrania dio a la OTAN las condiciones para intentar recuperar una credibilidad social que había perdido y fortalecerse con el ingreso de Suecia y Finlandia, países fronterizos con Rusia e históricamente neutrales. Igualmente, Putin proporcionó la excusa perfecta a los imperialismos europeos para incrementar sus presupuestos de defensa. Alemania inició así un giro militarista sin precedentes desde la segunda guerra mundial (aumento del 23,2% entre 2023 y 2024). Lo mismo podemos decir del resto de países.

    Al calor de este aumento continuado del presupuesto militar, los gobiernos han hecho campaña para convencernos de la prioridad de “ayudar a Ucrania» (aunque solo enviaron armas a cuentagotas y en gran parte obsoletas) y «defender nuestros valores democráticos e independizarnos del paraguas defensivo de EEUU». Esto, además de la promesa de crear empleos en el sector militar. Una senda militarista que significará fuertes recortes en el gasto social y el aumento de impuestos a la clase trabajadora.

    Un plan de rearme al servicio de sus objetivos económicos e imperialistas

    Esta cumbre se celebra en el marco del Plan de rearme europeo (ReArm Europe) aprobado en marzo por la UE, con 150.000 millones de euros (SAFE) en créditos militares a los gobiernos y la previsión de gastar 800.000 millones más en los próximos cuatro años, a cargo de los diferentes presupuestos de cada país.

    Un rearme que no tiene nada que ver con garantizar nuestra seguridad ni con la defensa de la democracia y la paz como dicen. Incluso si Rusia entrara en los países bálticos o si EE. UU ocupara Groenlandia, la OTAN no intervendría. La verdadera razón es el intento de la burguesía europea de usar fondos públicos para recuperar dinamismo económico y beneficios, mediante una especie de keynesianismo militar, que favorece principalmente a la industria militar.

    En relación al llamado “ejército europeo”, consistiría en un ataque más del imperialismo francés y alemán a la soberanía de los países periféricos de Europa que carece de base debido a la fragmentación en diferentes Estados con distintos intereses y a la propia crisis existencial de la UE, que la extrema derecha quiere reducir a su más mínima expresión.

    Sobre el ataque israelí a Irán

    Dependiendo como se desarrolle el conflicto, la guerra entre Israel e Irán tendrá que ocupar también parte de la agenda de este encuentro. El secretario general de la OTAN Mark Rutte, dijo estar “preocupado” y afirmó que “es crucial trabajar para lograr una desescalada de la situación”. Sin embargo, EE. UU. sigue y seguirá incondicionalmente del lado de Israel y también los imperialismos europeos apoyan su “derecho a la defensa”.

    Por nuestra parte, repudiamos esta nueva agresión del Estado sionista contra Irán y apoyamos su contraataque sobre territorio israelí. Lo hacemos porque es una expresión de la lucha de los pueblos de la región atacados por el enclave militar del imperialismo que es el Estado de Israel, que solo puede mantenerse como tal con ofensivas militares permanentes. Estamos en el campo militar de Irán, al tiempo que mantenemos nuestra total independencia política frente a esta dictadura burguesa.

    ¿Qué intereses se juegan por tanto en esta nueva reunión de la OTAN y cuál es la salida que defendemos?

    Es importante señalar que el aumento del gasto militar no se circunscribe a Europa. A nivel mundial, el gasto militar alcanzó la friolera de 2,8 billones de dólares en 2024, con un incremento del 9,4 respecto a 2023. Todos los países miembros de la OTAN lo subieron1.

    Junto con ello, asistimos a las cifras más altas de guerras desde la Segunda Guerra Mundial, con Ucrania y Gaza en primera plana, que se desarrollan con nuevas tecnologías como son los drones, lo que está transformando los choques militares.

    Esta carrera armamentística, tiene como telón de fondo, la rivalidad entre EE. UU. como imperialismo hegemónico cuya supremacía militar sigue siendo incuestionable y China como potencia imperialista emergente, que le disputa la hegemonía en Asia y en sectores estratégicos de la economía mundial.

    Es esta disputa (en la que la UE se ve atrapada) lo que explica el cambio de la administración Trump en su política exterior y su estrategia militar y, en particular, su giro hacia Putin buscando cerrar un acuerdo con él, a costa de la soberanía de Ucrania, sus riquezas y su integridad territorial, pasando además por encima de las principales potencias europeas.

    Las rivalidades Inter burguesas, en pleno movimiento, se expresan hoy en el terreno militar en la multiplicación de acuerdos y alianzas militares. Desde la ampliación y refuerzo de la OTAN, el OCX (Acuerdo de Cooperación de Shanghái) o el AUKUS (Australia, Reino Unido y EE. UU.). Igualmente, en el crecimiento y proliferación en las últimas décadas, de las empresas militares privadas, subcontratadas por los Estados al servicio de los objetivos imperialistas de sus propias multinacionales, en distintos lugares del mundo.

    Todo esto supone también una fuente de tensiones internas, de divisiones e incluso de incertidumbre, sobre cuál debe ser el objetivo y el futuro de la organización atlántica. Bajo su aparente unidad bajo la batuta de EEUU, sigue el choque de intereses entre los distintos países imperialistas. En la UE, Alemania se rearma en alianza con el imperialismo francés, arrastrando a otros países, buscando un amago de independencia frente al conflicto Inter imperialista entre China y EE. UU.

    Es decir, de fondo, el plan europeo de rearme responde a la lucha de su burguesía por defender su trozo de pastel de las ganancias mundiales, que es cada vez más pequeño. En cuanto al apoyo militar a Ucrania, está igualmente al servicio de mantener sus objetivos imperialistas. Después de tres años de la invasión de Putin y tras el Acuerdo de Minerales entre Trump y Zelenski, la UE intenta no quedar fuera de juego en el saqueo a Ucrania.

    El verdadero objetivo de las potencias europeas de la OTAN es continuar jugando un papel relevante a nivel internacional e intervenir en conflictos fuera de la UE si fuera necesario, cuando los intereses de sus multinacionales se vean amenazados. En paralelo, acentúan las medidas xenófobas y racistas contra los migrantes en Europa, con expulsiones, miles de ahogados en el mar y el establecimiento de campos de deportación fuera de las fronteras de la UE, mientras siguen desvalijando a los países semicoloniales. El rearme también va de la mano de un fuerte retroceso en las ya muy tibias medidas medioambientales, mientras la mayoría social sufrimos las consecuencias cada vez más evidentes del cambio climático.

    No podemos por tanto esperar nada de esta nueva cumbre de matones creada por EE. UU. tras la IIª Guerra Mundial y que tiene un historial de agresiones militares, ocupaciones y crímenes, que no tiene nada que envidiar a Putin.

    Desde la LIT, ¡seguiremos denunciando que la clase trabajadora y los pueblos de Europa y de todo el mundo, no estamos más seguros y protegidos sino más amenazados, por esta alianza militar!

    • ¡Denunciamos un rearme militar europeo que está suponiendo un mayor endeudamiento de los países y que se traducirá en más y más recortes sociales y más miseria para la población!
    • ¡Gastos militares para gastos sociales! ¡Exigimos aumento del presupuesto para atender la catástrofe ambiental en curso, garantizar educación, sanidad y servicios públicos dignos y más inversión en vivienda pública al alcance de todos!
    • ¡Exigimos el desarme nuclear y la destrucción de las armas de destrucción masiva que ponen en riesgo la existencia de la humanidad y de la vida en el planeta!
    • ¡Disolución de la OTAN y de todas las alianzas y pactos militares y el desmantelamiento de sus bases militares en el exterior!
    • ¡Alto a las intervenciones imperialistas!
    • ¡Ruptura inmediata de relaciones militares, comerciales y diplomáticas con el estado genocida de Israel!¡No a la falsa solución de los dos Estados! ¡Viva la resistencia palestina, por una Palestina libre del río al mar!
    • ¡Nuestro apoyo y solidaridad incondicional con el pueblo ucraniano y su derecho a defenderse de la invasión de Putin! ¡Fuera las tropas de Rusia y las manos de EE. UU. y la UE de Ucrania!
    • ¡Defendemos la disolución de los ejércitos profesionales y cuerpos de represión o de los crecientes ejércitos privados y su sustitución por un ejército basado en el principio del pueblo en armas!
    El único camino a la paz es el socialismo

    Nuestra exigencia de disolución de la OTAN es parte de nuestra oposición de principios a todos los bloques imperialistas y de nuestro apoyo activo a todas las luchas de los trabajadores y de los pueblos; como es el caso de la resistencia Palestina y ucraniana que, a pesar de la dirección capituladora de Zelensky, lleva tres anos y medio de guerra de liberación nacional contra la agresion imperialista rusa. En ese terreno, luchamos para construir un campo independiente de la clase trabajadora que combata por un programa revolucionario socialista.

    Ante las cada vez mayores expresiones de barbarie capitalista necesitamos transformar la indignación y la rabia creciente que sentimos, en una guerra social contra nuestros verdaderos enemigos de clase.

    Es importante no olvidar que organizaciones de izquierda que hoy protestan correctamente contra el aumento del gasto militar, ayudaron el fortalecimiento de la OTAN apoyando o entrando en los gobiernos de turno, que aumentaron el presupuesto de defensa. Como Podemos en el E. Español durante el primer gobierno de coalición de   Sanchez, o Portugal, o el PCP y el Bloque de Izquierda durante su apoyo a los gobiernos del PS, en la Geringonça.

    Es necesario la máxima unidad de acción en contra del plan de rearme de los paises imperialistas, pero es igual de importante mantener un debate sobre cuál es la estrategia para seguir la lucha en contra del capitalismo. Esto requiere combatir las ideas promovidas por el falso pacifismo, la colaboración de clases y por todas las formas de reformismo sin reformas, que nos hablan de que es posible la paz mundial y la prosperidad bajo este sistema imperialista en decadencia. No hay ninguna posibilidad alguna de lograr una paz firme, duradera y democrática, sin un movimiento revolucionario que lo derrote y abra el camino a la toma del poder por la clase trabajadora y al socialismo.

  • Nayib Bukele: el líder autoritario de El Salvador

    Nayib Bukele: el líder autoritario de El Salvador

    Por JOSE MONTEROJO

    Las figuras populistas de derecha, como Donald Trump en Estados Unidos, Nayib Bukele en El Salvador y la extrema derecha en ascenso en Europa, están ganando poder y apoyo en todo el mundo. La crisis económica capitalista y la inestabilidad social y el caos que genera crean una oportunidad para que estos partidos políticos reaccionarios pretendan presentar respuestas a las preocupaciones reales de los trabajadores en torno a su seguridad personal y su bienestar económico. Una vez en el poder, la derecha intensifica la explotación económica de la clase trabajadora mediante ataques a los servicios sociales y al nivel de vida, además de reforzar su control social sobre nuestras vidas mediante una mayor vigilancia, violencia y encarcelamiento, en violación de nuestros derechos políticos.

    Aunque los regímenes de Trump y Bukele tienen algunas diferencias clave, como el hecho de que Bukele proviene del FMLN, de izquierda, comparten importantes similitudes. Ambos ganaron protagonismo apelando al deseo de los votantes por una alternativa. Se presentan como «outsiders» que responden al deseo de seguridad y empleo remunerado de la gente común. Ambos están reforzando su poder ejecutivo sustituyendo a jueces y funcionarios por personas afines a sus políticas, al tiempo que dirigen su ira contra instituciones, medios de comunicación y entidades jurídicas que puedan desafiar su autoridad.

    Desde que Bukele llegó al poder en 2019, con el apoyo negociado de los principales líderes de las pandillas del país, ha detenido a casi 90 000 salvadoreños. Algunas fuentes creen que alrededor del 30 % de los detenidos no tienen vínculos con organizaciones criminales y fueron detenidos por vivir en determinados barrios, tener un tatuaje o tener familiares vinculados a una pandilla.

    Desde que Trump y Bukele comenzaron a asociarse más estrechamente, Bukele ha intensificado su reinado de terror contra la población salvadoreña. Más recientemente, arrestó a activistas de movimientos sociales que luchaban contra el desplazamiento, a conductores de autobuses que no cumplieron con la convocatoria arbitraria de un día de transporte público gratuito y a una abogada de derechos humanos conocida por sus críticas al autoritarismo de Nayib Bukele. El ejército y la policía que imponen la ley marcial ahora ejercen en las comunidades populares la misma violencia que antes ejercían las pandillas.

    Sin embargo, Bukele sigue contando con el apoyo de la gran mayoría de los salvadoreños. Para entenderlo, hay que tener en cuenta la violencia diaria de las pandillas a la que se enfrentaron durante décadas los salvadoreños pobres y trabajadores. Las pandillas extorsionaban a su antojo, asesinaban sin remordimientos y robaban la vida de miles de jóvenes. Eran una organización parasitaria que agravaba la pobreza, alimentaba las oleadas de inmigración hacia Estados Unidos y provocaba la búsqueda desesperada de respuestas que el partido de Nayib Bukele, Nuevas Ideas, prometió abordar.

    Con las estructuras de las pandillas destruidas en todo El Salvador, Nayib Bukele puede presumir de victoria y es el niño mimado de la extrema derecha mundial. Sin embargo, la mejora de la seguridad en El Salvador se ha logrado a costa de los derechos políticos de sus ciudadanos. Recientemente, periodistas del medio salvadoreño El Faro huyeron del país después de que el Estado emitiera órdenes de arresto contra dos de sus periodistas por revelar las negociaciones secretas del presidente que facilitaron su victoria presidencial en 2019.

    Además, el aborto sigue estando penalizado y hay decenas de mujeres en prisión por intentar abortar o por sufrir abortos espontáneos. El Congreso salvadoreño, dominado por el partido de Nayib Bukele, también aprobó una ley de «agentes extranjeros» que aplica un fuerte impuesto a las ONG, que recuerda a leyes similares aprobadas en el país centroamericano de Georgia, en Nicaragua bajo la dictadura de Ortega y a un intento de ley en Estados Unidos. Estas medidas tienen como objetivo sofocar la disidencia contra su régimen.

    En el intento desesperado del régimen de Trump por mantener el ritmo de deportaciones que prometió, ha reclutado a Nayib Bukele como alcaide de prisiones. Violando la Constitución de los Estados Unidos e infundiendo miedo entre los inmigrantes en ese país, Donald Trump ha enviado a cientos de inmigrantes, entre ellos el conocido Kilmar Abrego García, residente legal en los Estados Unidos procedente de El Salvador, a las mazmorras de Bukele. A cambio, Bukele recibe millones de dólares para financiar el CECOT (Centro de Confinamiento contra el Terrorismo, en español) y una mayor confianza para reprimir a los disidentes.

    Los trabajadores de EE. UU. se enfrentan a un gobierno autoritario, que los trabajadores de los países oprimidos por el imperialismo conocen muy bien. Las detenciones arbitrarias, la denegación del debido proceso y el encarcelamiento en campos de concentración forman parte del amplio ataque de los regímenes de Trump y Bukele contra las libertades civiles.

    Foto: Trump y Bukele se reúnen en la Casa Blanca. (Win McNamee / Getty Images)

  • Los Scottsboro Boys: Una lección sobre las campañas de defensa

    Los Scottsboro Boys: Una lección sobre las campañas de defensa

    Por BRIAN CRAWFORD

    «Ningún delito en la historia de Estados Unidos, y mucho menos un delito que nunca ocurrió, ha dado lugar a tantos juicios, condenas, revocaciones y nuevos juicios como el caso de los Scottsboro Boys», escribió Douglas Linder en «Famous Trials» (Juicios famosos). Nueve jóvenes negros subieron a un tren de mercancías en Chattanooga, Tennessee, con destino a Memphis. Las acusaciones de violación serían el catalizador de una odisea legal que duró años. También dio lugar a una campaña de defensa organizada por la Defensa Laborista Internacional, el brazo legal del Partido Comunista.

    En la década de 1930, la justicia para los afroamericanos en el sur de Estados Unidos era inexistente. En los casos en los que los acusados eran negros y los acusadores blancos, se presumía invariablemente la culpabilidad del acusado. La única pregunta era si el acusado viviría para ver la fecha del juicio. En este contexto, nueve jóvenes afroamericanos de Alabama se enfrentaban a la muerte.

    El 25 de marzo de 1931, alrededor de dos docenas de jóvenes negros y blancos subieron a un tren de mercancías de la Southern Railway. Los trenes de mercancías servían de transporte para los pobres durante los años de la Depresión. Muchos iban de pueblo en pueblo o cruzaban las fronteras estatales en busca de trabajo. En ese tren también viajaban dos jóvenes blancas, Victoria Price y Ruby Butler, que habían viajado desde Huntsville, Alabama, a Chattanooga, Tennessee, en busca de trabajo, sin éxito, como se vería más tarde. El 25 de marzo regresaban a casa.

    Se desató una pelea entre los negros y los blancos. La mayoría de los jóvenes blancos fueron expulsados del tren por los hombres negros. Denunciaron el incidente en una de las estaciones y el tren fue detenido en Paint Rock, Alabama. Una partida armada recibió al tren y detuvo a los pasajeros negros que quedaban (algunos habían bajado por el camino) y los llevó a Scottsboro, Alabama.

    Bates y Price también bajaron del tren y, para evitar ser arrestados, acusaron a los jóvenes negros de violación. (Bates se retractaría más tarde y se uniría al movimiento para liberar a los Scottsboro Boys). Los acusados eran: Haywood Patterson, Clarence Norris, Charles Weems, Olen Montgomery, Ozie Powell, Willie Roberson, Eugene Williams, Andy Wright y Roy Wright. Patterson sería condenado cuatro veces en cinco años.

    El 6 de abril de 1931, ocho de los nueve fueron condenados a la muerte. Entre 1931 y 1937 hubieron seis juicios que dieron lugar a condenas. El caso se presentó ante el Tribunal Supremo de Alabama en tres ocasiones diferentes; en todas ellas se mantuvieron la condena y la pena de muerte. El caso fue llevado ante el Tribunal Supremo de los Estados Unidos en dos ocasiones. Este anuló ambas condenas. La primera sentencia se basó en que los acusados no habían contado con una defensa adecuada y, en 1935, en los casos Patterson contra el Estado de Alabama y Norris contra el Estado de Alabama, el Tribunal anuló las condenas basándose en la exclusión de afroamericanos del jurado.

    Mark Naison escribió en «Communists in Harlem» (p. 57) que «el Partido Comunista hizo que los detalles del caso Scottsboro formaran parte de la conciencia cotidiana de la comunidad hasta que Scottsboro se convirtió en sinónimo del racismo sureño». La Defensa Laborista Internacional fue creada principalmente por James P. Cannon, entonces miembro del PC, que más tarde lideraría el Partido Socialista de los Trabajadores (trotskista). La ILD se constituyó como una organización de defensa no sectaria; anteriormente había representado a los anarquistas Sacco y Vanzetti y también había participado en campañas contra el linchamiento. Una vez que la ILD se hizo cargo del caso, se convirtió en el centro de la campaña de defensa. Colocó a los Scottsboro Boys en la portada del periódico del partido.

    La Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP) se negó inicialmente a aceptar el caso. Temían que un caso de violación en el sur pudiera manchar su reputación. Cuando la Defensa Laborista Internacional se hizo cargo del caso, la NAACP decidió que no podía permitir que estos jóvenes negros fueran representados por comunistas.

    El conflicto entre la NAACP y el PC continuó hasta finales de 1931. El PC intentó conseguir el apoyo de los líderes de Harlem, desde ministros hasta organizaciones. Mientras tanto, la NAACP frustró a sus rivales convenciendo a algunos ministros para que cancelaran las reuniones programadas y a los periodistas para que repudiaran sus artículos favorables. Pero a mediados de 1931, la ILD representaba a los nueve acusados de Scottsboro. En enero de 1932, obtuvieron el control del caso. La ILD combinó el trabajo legal con la campaña de defensa, en contraste con la NAACP, que se basó en un enfoque legalista.

     

    Fue fundamental convencer a los padres de los acusados para que permitieran a la organización ser sus representantes legales. Esto se convirtió en un factor decisivo en la batalla de la ILD contra la NAACP. La presencia de los familiares en una gira nacional, hablando ante grandes multitudes en todo el país, causó un gran impacto.

    El Amsterdam News hizo un llamamiento a la comunidad negra para que apoyara «la defensa a través del Comité Nacional para la Defensa de los Presos Políticos, dominado por los comunistas» (Naison, p. 71).. Finalmente, según el editor del Amsterdam News, los residentes de Harlem creían «que la lucha de Scottsboro es su lucha, y que ningún sacrificio es demasiado grande para salvar la vida de estos acusados». Tras la segunda condena de Patterson, un miembro del Partido Comunista declaró: «Nunca había visto tanta ira e indignación antes ni después [. . .] Dondequiera que fueras, veías ira en los rostros de la gente [. . .] Si alguna vez hubiera una situación revolucionaria, imagino que sería así» (Naison, p. 82).

    Algunas protestas en Harlem se extendieron al centro de la ciudad. Reunieron a muchas organizaciones, entre ellas la Asociación para el Progreso de las Personas de Color (United Negro Improvement Association) de Marcus Garvey y varias iglesias, la ACLU e incluso la NAACP. Una marcha de 3000 personas en Washington exigió ver al presidente Roosevelt. La campaña en defensa de los acusados se extendió a ciudades de todo el país y de todo el mundo.

    La ILD también se involucró en el caso de Angelo Herndon, un miembro negro del Partido Comunista. Fue arrestado y acusado de insurrección, un vestigio de los antiguos códigos esclavistas de Georgia. Herndon recorrió el país hablando de su caso. Fue condenado, pero su condena fue anulada por el Tribunal Supremo de los Estados Unidos, que dictaminó que la ley de insurrección era inconstitucional.

    Cabe señalar que la campaña de Scottsboro se llevó a cabo de manera contraria a las prácticas de la Internacional Comunista de la época. La Internacional, dominada por la burocracia estalinista de la URSS, era sectaria y reacia a colaborar con organizaciones liberales, a menudo en detrimento de las tareas que se habían emprendido. En este caso, la ILD logró trabajar con cierta independencia, lo que fue de gran importancia. En 1935, la ILD, la NAACP y otras organizaciones se unieron en un Comité de Defensa de Scottsboro.

    La asistencia legal fue extremadamente importante, pero fue la organización de Harlem y la extensión de la campaña a nivel nacional e internacional lo que marcó la diferencia. Los nueve jóvenes pasaron años en prisión, pero solo cumplieron una parte de las condenas de 75 o 99 años que solían dictar los tribunales de Alabama. Es importante destacar que ninguno fue ejecutado. Todos fueron finalmente indultados en 2013.

    Este caso ilustra que las campañas de defensa eficaces a menudo pueden tener éxito frente a adversidades abrumadoras. Trabajando en múltiples frentes, la Defensa Internacional del Trabajo logró impedir las ejecuciones movilizando un movimiento para reforzar sus esfuerzos legales. En este momento, podemos utilizar esta estrategia para defender nuestros movimientos. Debemos construir fuerzas capaces de ponerla en práctica, ahora y en el futuro.

    Foto: Archivo Bettman / Getty Images

  • Periodico de La Voz: número julio-agosto 2025

    Periodico de La Voz: número julio-agosto 2025
    ¡Un nuevo nombre para el mismo periódico excelente! La crisis del autoritarismo cada vez más profundo de la administración Trump está centrando sus ataques en los inmigrantes, los musulmanes y la comunidad LGBTQIA+. Millones de trabajadores y estudiantes se están movilizando en las calles para oponerse a las redadas, las deportaciones, la restricción del debido proceso y la destrucción de nuestras libertades civiles. Lea el punto de vista socialista en el número actual de La Voz de los Trabajadores/Workers’ Voice.

    La edición de julio-agosto de 2025 de nuestro periódico ya está disponible en formato impreso y en línea como pdf. ¡Lee hoy mismo el último número de nuestro periódico con una descarga gratuita en pdf! Como siempre, agradecemos cualquier donación para ayudar con los gastos de impresión.

    Haz clic en la imagen para leer el periódico o envíanos un mensaje para recibir una copia impresa.

  • ¡Un llamado a las calles en defensa de Irán y Palestina! ¡Derrotemos la agresión militar yanqui y sionista!

    ¡Un llamado a las calles en defensa de Irán y Palestina! ¡Derrotemos la agresión militar yanqui y sionista!

    Por el Secretariado Internacinal de la Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional

    Estados Unidos atacó directamente a Irán, sumándose así a la agresión sionista israelí contra ese país. Utilizaron los aviones más modernos del mundo y las mayores bombas no atómicas conocidas, para atacar a un país semicolonial.

    El argumento utilizado -“Irán no puede tener armas nucleares”- es la expresión más cínica de la arrogancia imperialista. Quien dice esto es el país imperialista que más armas nucleares posee, aliado con otra potencia nuclear que es Israel: exigen tener exclusividad en su poder de destrucción.

    Se trata de una brutal ofensiva militar imperialista que merece el repudio de los activistas de todo el mundo. No se trata de una guerra más. Es la continuación ampliada del genocidio sionista israelí sobre Gaza. Es el intento de imponer el terror militar sobre los pueblos del mundo.

    Los socialistas revolucionarios de todo el mundo tienen el deber de estar en la trinchera militar de Irán en esta guerra, porque se trata del ataque del país imperialista más poderoso del mundo contra un país semicolonial.

    El resultado de esta guerra influirá en los procesos de la lucha de clases en todo el mundo. Si el imperialismo gana, legitimará su intervención militar a nivel global. Si pierde, se fortalecerán las luchas de los pueblos contra la explotación a nivel internacional.

    Y ese resultado está abierto. Su desenlace no dependerá únicamente de la superioridad militar imperialista. Está comenzando en todo el mundo una nueva oleada de movilizaciones que puede ser mucho mayor que las existentes hasta ahora, reflejando la enorme polarización social y política que generará esta intervención militar yanqui.

    Esto no significa, de nuestra parte, ningún apoyo político al régimen de los ayatolás iraníes, una dictadura al servicio de la burguesía, construida en torno al Estado surgido de la revolución iraní de 1979, y que aplastó a esa revolución. Defendemos la más completa independencia política respecto al régimen iraní.

    Estados Unidos e Israel tienen dos objetivos militares y políticos definidos: acabar con la capacidad nuclear iraní y derrocar al régimen de los ayatolás para imponer un nuevo gobierno vinculado a la familia del antiguo Sha Reza Pahlevi, derrocado por la revolución de 1979. ¿Lograrán imponer estos objetivos? En este momento, nadie puede prever el resultado de este conflicto. Hasta ahora, incluso con toda la superioridad militar y la masacre de 60 mil palestinos, Israel no ha logrado sus objetivos declarados en Gaza: la destrucción de Hamas y el rescate de los rehenes. El resultado de este conflicto está abierto.

    El imperialismo ya fue derrotado en el pasado en Vietnam, así como en Irak y Afganistán, y puede volver a serlo. Eso dependerá de la continuidad de la resistencia palestina e iraní y de la magnitud de las movilizaciones contra el imperialismo en todo el mundo.

    Los imperialismos chino y ruso se limitan a declaraciones diplomáticas contra la intervención militar norteamericana. A pesar de sus alianzas con el régimen iraní, no están dispuestos a enfrentar militarmente al imperialismo estadounidense. Putin, cínicamente, cambia Irán por Ucrania, privilegiando su acuerdo con Trump sobre Ucrania antes que su alianza con Irán.

    Los gobiernos imperialistas europeos salieron en defensa del ataque norteamericano o se limitaron a defender una solución diplomática. No existe un imperialismo “progresista”.

    Nos sumamos a los llamados que ya están resonando en todas partes del mundo por movilizaciones en los próximos días contra la alianza contrarrevolucionaria de EE.UU. con Israel contra Irán. Veremos la respuesta de las masas del mundo ante esta brutal agresión.

    Es posible derrotar al imperialismo si movilizaciones como las que hubo contra la guerra en Vietnam sacuden a EE.UU. Si avanzan movilizaciones masivas en los países imperialistas europeos, combinadas con acciones directas y huelgas donde sea posible.

    Es fundamental retomar la primavera árabe para derrocar a los gobiernos y regímenes árabes aliados de EE.UU. e Israel como Egipto, Jordania y Arabia Saudita. Solo así el enorme apoyo político de las masas árabes a los palestinos podrá transformarse en apoyo militar efectivo a la lucha de Gaza.

    Una nueva intifada debe sacudir los territorios palestinos para unirse a la lucha de Gaza.

    ¡Por la derrota del imperialismo estadounidense e israelí! ¡Por la victoria de Irán y Palestina!

    ¡Boicot y ruptura de las relaciones económicas y políticas de los gobiernos con Israel!

    ¡Ninguna confianza política en el régimen de los ayatolás!

    ¡Por la destrucción del Estado de Israel! ¡Palestina libre, del río al mar!

  • Informe de Los Ángeles: Autodefensa comunitaria contra las redadas del ICE

    Informe de Los Ángeles: Autodefensa comunitaria contra las redadas del ICE

    Por NATALIA T. y MAR RENO

    LOS ÁNGELES—La administración Trump, desde enero de 2025, ha marcado un claro aumento en la represión contra la clase trabajadora en Estados Unidos. El secuestro de los activistas políticos Mahmoud Khalil, Jeanette Vizguerra y otros, y la colaboración de múltiples agencias federales para llevar a cabo redadas del ICE en todo el país de manera descarada, han desencadenado movilizaciones masivas.

    En un intento de cumplir su promesa de superar a Obama como «el jefe deportador», Trump ha ordenado 3000 deportaciones diarias y ha dado carta blanca a todas las agencias federales para que cumplan con su plan. Ha elegido Los Ángeles como primera víctima de este monstruo. Lo que Trump no ha entendido es que nuestra ciudad defiende a su gente.

    La toma militar de Los Ángeles

    El viernes 6 de junio comenzó un fuerte aumento de las redadas del ICE en el área metropolitana de Los Ángeles, desde zonas tan al norte como Glendale hasta tan al sur como Paramount e Inglewood. A los cinco días de las redadas, 330 personas habían sido detenidas por la migra y un número similar había sido detenido por la policía de Los Ángeles, la Guardia Nacional, Seguridad Nacional e incluso el FBI por protestar. Desde el principio, miles de personas salieron a las calles para protestar, en su mayoría adultos menores de 40 años y jóvenes en edad de secundaria.

    La primera noche del toque de queda impuesto a las 8 de la tarde por la alcaldesa demócrata Karen Bass, 225 personas fueron detenidas y acusadas de no dispersarse. La segunda noche del toque de queda, los agentes no esperaron a que se pusiera el sol y comenzaron a «acorralar» a los manifestantes (atraparlos en un cerco policial) y a detenerlos a las 7:30.

    Junto a unos 5 millones de personas en todo el país, casi 200 000 salieron a las calles para la manifestación del «Día sin reyes», donde, más tarde, la policía disolvió una marcha de 2000 personas en el centro de Los Ángeles (DTLA) disparando gases lacrimógenos y balas de goma, cargando contra civiles con caballos y porras, y dejando a muchos con heridas espantosas (dedos amputados, piernas rotas, etc.). Los trabajadores de la prensa y los medios de comunicación no se escaparon de la brutalidad, como demuestra un incidente notorio en el que un periodista australiano, claramente identificado y completamente al margen de la protesta, recibió un disparo en la pierna con una bala recubierta de goma mientras retransmitía en directo.

    Desde entonces, los miembros de la comunidad y las patrullas organizadas han documentado cómo el ICE irrumpe violentamente en casas o coches para detener a personas, irrumpe en mercados públicos y festivales de barrio para detener a personas al azar e incluso comete varios atropellos con fuga. Geográficamente, ningún lugar se considera seguro frente al terror. El ICE ha atacado graduaciones de estudiantes, fábricas, lavaderos de coches, iglesias, hospitales, aparcamientos de Home Depot y audiencias judiciales. Todos estos actos terroristas han sido facilitados por la plena cooperación de la policía de Los Ángeles y los sheriffs del condado de Los Ángeles, lo cual es ilegal según las leyes de la supuesta «ciudad santuario».

    La catástrofe llega en un momento en que la ciudad aún se está recuperando de algunos de los incendios forestales más destructivos de la historia del estado, que se produjeron en enero de 2025. A pesar de que la comunidad latina, que constituye más del 50 % de la población local, levantó la ciudad y a sus residentes participando en la ayuda mutua, la limpieza y la reconstrucción, esta misma comunidad se encuentra ahora bajo un confinamiento aún más brutal que el de la pandemia de COVID-19. Barrios que antes eran vibrantes, con comida, música y comunidad, son ahora pueblos fantasmas, ya que la gente tiene miedo de salir de sus casas para ir a trabajar o a comprar comida. Se han vuelto virales varios vídeos en los que se ve a niños haciendo el trabajo de sus padres, que temen ser detenidos.

    A diferencia de las operaciones del ICE previas a este periodo, que se dirigían a personas en sus hogares, estas redadas se diferencian en varios aspectos. En primer lugar, son más numerosas, con docenas de ellas cada día en todo el condado. Hay más agencias involucradas, no solo el Departamento de Seguridad Nacional, el ICE, la Administración para el Control de Drogas y el FBI, como era habitual, sino que ahora cuentan con la ayuda del Departamento de Policía de Los Ángeles, los sheriffs, la Guardia Nacional de California y los marines estadounidenses. Estas agencias pretenden tener una presencia visible en todas las comunidades de Los Ángeles y se han centrado en los espacios públicos de los barrios mayoritariamente latinos. A cualquier hora del día se pueden ver pelotones de una docena o más de vehículos policiales circulando a toda velocidad por las calles, con las sirenas a todo volumen, mientras los helicópteros sobrevuelan sin descanso.

    La clase trabajadora de Los Ángeles se defiende

    La incursión militar no ha sido recibida con pasividad. Desde el primer día de las redadas, Los Ángeles se ha organizado rápidamente y se ha movilizado en defensa de la comunidad, en un clima en cual la ayuda mutua y la solidaridad son la norma. Hilos de Signal, Instagram, canales de Twitch y otras redes informales son fuentes de información, coordinación y ayuda mutua para las decenas de miles de personas dispuestas a protestar.

    El edificio federal del centro de la ciudad y toda la zona circundante han sido uno de los principales escenarios de las protestas. Sirve como centro de procesamiento y zona de retención temporal para las personas detenidas por el ICE. Las condiciones de estas instalaciones son atroces: personas de todas las edades, desde niños hasta ancianos, son retenidas en un aparcamiento subterráneo, esposadas y encadenadas, sin acceso a comida, agua ni abogados. Según los informes, la policía incluso ha llegado a lanzar gases irritantes a funcionarios públicos elegidos democráticamente cuando intentaban entrar en las instalaciones. Las familias esperan todo el día en un intento desesperado por ver a sus seres queridos. «Solo le dejaron hacer una llamada de 20 segundos. Así es como sé que estaba aquí», dijo una mujer con la que hablamos en una protesta.

    Las protestas han sido masivas, sostenidas y se han extendido por toda la ciudad, con una mezcla de espontaneidad y organización. El día de la graduación, en respuesta a la presencia de agentes del ICE frente a muchas escuelas del distrito, cientos de estudiantes de secundaria salieron de clase y tomaron las calles para protestar, a pesar de que la policía bloqueó las carreteras y se apostó en la estación de tren cerca del centro de la ciudad. Por otro lado, organizaciones y coaliciones, como la amplia Coalición de Autodefensa Comunitaria, integrada por 70 miembros, están formando a voluntarios para vigilar y rastrear la actividad del ICE. Cuando se entera alguien de una redada, se llama a una línea directa y, lo antes posible, se envían voluntarios a la zona para documentar la acción, informar a las víctimas de sus derechos (a menudo simplemente gritando con un megáfono) y, mediante la participación masiva, expulsar al ICE de la comunidad.

    Es difícil estimar cuántas personas han salido a la calle en un momento dado. La respuesta a las redadas del ICE ha sido dispersa, con algunas manifestaciones que han reunido a miles de personas y otras a unos pocos cientos. El carácter disperso de las protestas se debe en parte a la inmensidad geográfica de Los Ángeles (agravada por el cierre de las estaciones de metro cercanas al centro y los bloqueos policiales de los barrios del centro), pero también es el resultado de la movilización intencionada de las fuerzas comunitarias hacia los lugares donde se producen las redadas del ICE para impedir que arresten y desaparezcan a personas.

    Por ejemplo, el 7 de junio, el suburbio obrero de Paramount se enfrentó a una importante redada del ICE en una planta de envasado de carne. Miles de vecinos y miembros de la comunidad se congregaron en la zona para protestar, lo que provocó que las fuerzas del ICE tuvieran que abandonar finalmente la zona, mientras que más de dos docenas de trabajadores que se habían atrincherado en la sala de descanso pudieron subir a sus coches y regresar a casa sanos y salvos. En Compton, South Central, Pico Rivera y el noreste se han desarrollado protestas defensivas similares. En los suburbios relativamente ricos y conservadores de Pasadena y Glendale, se llevan a cabo cacerolazos (protestas golpeando ollas) frente a los hoteles donde duermen los agentes federales.

    Los Republicanos y los Demócratas contra la clase trabajadora

    Lo que está sucediendo en la ciudad no es solo el intento de la administración Trump de cumplir su promesa electoral de deportaciones masivas, ni tampoco es solo un intento de llevar al límite el poder de Trump contra las instituciones «democráticas» del Estado (los tribunales, las oficinas públicas, etc.). Los medios de comunicación dominantes retratan una disputa entre demócratas y republicanos sobre la democracia, los derechos de los estados y otras cuestiones, pero en la práctica ambos partidos trabajan codo con codo para explotar a la clase trabajadora y hacer cumplir el sistema salarial capitalista. Semanas antes de que se llevaran a cabo las redadas, el gobernador de California, Gavin Newsom, defendió una sentencia del Tribunal Supremo que criminaliza la falta de vivienda, un tremendo problema social en un estado con el tercer índice de coste de la vida más alto del país. En el condado de Los Ángeles, 75 000 personas duermen en la calle cada noche.

    La alcaldesa demócrata de Los Ángeles, Karen Bass, mientras culpaba retóricamente a la administración Trump por el caos de las redadas, pidió públicamente a la comunidad que se uniera para limpiar las calles, alimentando esencialmente la falsa narrativa de que los manifestantes, en su mayoría pacíficos, han causado destrucción en el centro de Los Ángeles. Cuando se le preguntó por qué la policía de Los Ángeles y los sheriffs del condado de Los Ángeles habían incumplido la política local de santuario al facilitar las redadas del ICE, Bass mintió abiertamente y afirmó que la policía solo se había ocupado de asuntos municipales, como la gestión del tráfico en las zonas afectadas. Con el fin de aplastar el movimiento, tras cuatro días de protestas, la alcaldesa decretó el toque de queda en el centro de Los Ángeles y, durante la primera noche, 225 personas fueron detenidas antes del atardecer. En las noches siguientes, decenas de personas fueron detenidas antes incluso de que entrara en vigor el toque de queda.

    La prioridad de Bass nunca ha sido detener los ataques contra la comunidad inmigrante ni proteger la dignidad humana, y mucho menos la economía y el funcionamiento básico de la ciudad. En un momento en el que muchos funcionarios públicos han sido maltratados y detenidos públicamente por cuestionar a los matones del ICE, la alcaldesa Bass es muy consciente de los actos atroces que se están cometiendo en las calles que ella pretende proteger.

    ¡Organicemos a la clase trabajadora!

    La represión de los levantamientos en las calles lleva mucho tiempo en marcha y, con cada día que pasa, el movimiento se transforma y se renueva. Al mismo tiempo, el Gobierno está recopilando información sobre individuos y grupos a través de su aparato de vigilancia masiva. Los republicanos han enviado cartas de investigación a varias organizaciones del movimiento acusándolas de pagar a los manifestantes, una acusación ridícula que nos recuerda la época de McCarthy y del movimiento por los derechos civiles, cuando el Estado encarcelaba y asesinaba sin piedad a los líderes del movimiento.

    Para luchar y defender a nuestra clase, tenemos que organizarnos mejor que el Estado capitalista y sus fuerzas represivas. La brutalidad de la policía tiene como objetivo disuadir a la clase trabajadora de participar; tiene como objetivo mantenernos en casa y atemorizados. La rica historia de lucha contra las dictaduras en Chile y Brasil, y las luchas por la liberación negra y chicana en Estados Unidos, nos muestran que las organizaciones con miembros que han aprendido su lecciones tienen un importante papel protector que desempeñar en la planificación y dirección de las movilizaciones, proporcionando todo tipo de ayuda a quienes están en las calles y en la dirección estratégica del movimiento.

    Ahora es el momento de que los revolucionarios, los sindicatos y las organizaciones comunitarias se unan en coaliciones de frente único con un funcionamiento verdaderamente democrático. Nuestras organizaciones revolucionarias también deben cultivar la conciencia de clase a través de nuestra propia educación y mantener la moral del movimiento mediante el cuidado colectivo y los eventos sociales politizados. Estas importantes características cualitativas también son necesarias para prevenir la infiltración, la desorganización y la destrucción, como la guerra librada contra el Partido Pantera Negra y otros grupos a través del programa COINTELPRO del FBI en los años sesenta y setenta.

    A través de la organización continua para ampliar el movimiento, el desarrollo del liderazgo político en nuestras organizaciones, el cuidado colectivo y la permanencia en las calles, Los Ángeles mostrará a los trabajadores cómo es la resistencia al autoritarismo.

  • Los estudiantes chinos se han convertido en moneda de cambio en la guerra comercial entre Estados Unidos y China

    Los estudiantes chinos se han convertido en moneda de cambio en la guerra comercial entre Estados Unidos y China

    Por LENA WANG

    El 28 de mayo, el secretario de Estado Marco Rubio anunció que el Departamento de Estado «colaboraría con el Departamento de Seguridad Nacional para revocar de forma agresiva los visados de los estudiantes chinos, incluidos aquellos con vínculos con el Partido Comunista Chino (PCCh) o que estudian en campos críticos». Esta amenaza se produce tras el intento frustrado de la Administración Trump de revocar el estatus de varios miles de estudiantes internacionales en el Sistema de Información sobre Estudiantes y Visitantes de Intercambio (SEVIS), una medida adoptada con el objetivo de reprimir a los manifestantes pro palestinos.

    La declaración de Rubio revela una intención flagrante de seguir condicionando el estatus migratorio de los estudiantes internacionales en Estados Unidos en función de sus opiniones políticas y su nacionalidad. En particular, supone una continuación de la reciente hostilidad de Estados Unidos hacia los ciudadanos chinos en el ámbito académico y de su discriminación secular contra los inmigrantes chinos.

    De hecho, la diáspora china fue la primera en ser objeto de restricciones federales a la inmigración a Estados Unidos a través de la Ley Page de 1875. Fue seguida por la Ley de Exclusión China de 1882, más exhaustiva, que prohibió la entrada a Estados Unidos a la mayoría de los inmigrantes chinos hasta su derogación con la Ley Magnuson de 1943, que se aprobó en gran medida porque China se había convertido en aliada de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. En medio de las tensiones de la Guerra Fría en la década de 1950, Estados Unidos volvió a limitar la inmigración china y asiática mediante la Ley de Inmigración y Nacionalidad de 1952, que asignaba cuotas a la mayoría de los inmigrantes en función de su origen nacional, mientras que a los asiáticos se les asignaban cuotas basadas en la raza.

    Hoy en día, a medida que aumentan las tensiones entre Estados Unidos y la República Popular China, el Gobierno estadounidense vuelve a tomar medidas racistas y xenófobas contra los inmigrantes chinos. Los 300 000 estudiantes internacionales chinos en Estados Unidos, un sector esencial de la educación superior estadounidense, han sido un área clave de controversia en la rivalidad entre Estados Unidos y China desde el primer mandato de Trump.

    En noviembre de 2018, el Departamento de Justicia de Estados Unidos puso en marcha la Iniciativa China, un programa que pretendía investigar y enjuiciar a cientificos de universidades estadounidenses sospechosos de robo de propiedad intelectual en nombre del PCCh. Según la revista MIT Technology Review en 2021, la Iniciativa China fracasó en sus propios términos, ya que miles de investigaciones solo dieron lugar a 148 acusaciones, de las cuales menos de un tercio condujeron a una condena. Al lanzar acusaciones infundadas de espionaje contra académicos basándose únicamente en su origen étnico, la Iniciativa China destruyó la vida y la carrera de muchos académicos chinos, provocando que más de un centenar de cientificos perdieran sus puestos de trabajo y llevando al suicidio al menos a un científico.

    A fecha de 11 de junio, Trump ha renegado de su amenaza contra la matriculación de estudiantes internacionales chinos, anunciando que se les permitirá continuar sus estudios si China suministra imanes y minerales raros a empresas estadounidenses a cambio. Por supuesto, esto no significa que los estudiantes internacionales chinos estén a salvo, sino que se han convertido en una importante moneda de cambio en la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Mientras se intensifican las tensiones interimperialistas, los derechos de los estudiantes chinos penden de un hilo.

    A medida que el gobierno estadounidense lanza un ataque frontal contra los derechos de los inmigrantes, es imperativo que organicemos a los miembros afectados de la diáspora china y construyamos una coalición amplia y diversa en defensa de todos los inmigrantes y residentes nacidos en el extranjero, conectando las luchas de las comunidades china, latina y palestina, entre otras. Para contrarrestar con éxito los crecientes ataques contra los derechos de los inmigrantes, será necesario construir la solidaridad en toda la clase trabajadora, en nuestros sindicatos y barrios, para luchar contra las ilusiones xenófobas y exigir protecciones para los ciudadanos internacionales chinos y todos los no ciudadanos.

  • Trump y la migra depliegan el terror contra los inmigrantes

    Trump y la migra depliegan el terror contra los inmigrantes

    Por N. IRAZÚ

    El movimiento inmigrante se encuentra ahora en el centro de la lucha dentro de Estados Unidos. Es la punta de lanza de las políticas racistas y antiobreras de Donald Trump. En su cargo de presidente —y jugando con la idea de mantenerse así indefinidamente— decidió utilizar a la población inmigrante de Los Ángeles como laboratorio para su campaña de deportaciones masivas. Agentes del FBI y del ICE detuvieron a miles de inmigrantes en sus lugares de trabajo, tiendas, iglesias y escuelas.

    Los manifestantes de Los Ángeles no se quedaron callados. Enfrentó a la migra (como se conoce coloquialmente al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, ICE, por sus siglas en inglés) y sus tácticas de Gestapo (la policía secreta del régimen nazi, conocida por sus métodos de persecución, tortura y represión brutal). A mediados de junio, la administración Trump utilizó esta resistencia como pretexto para poner a Los Ángeles bajo ocupación militar de facto, movilizando a la Guardia Nacional de California y desplegando a los marines contra el pueblo de Los Ángeles.

    La crueldad de las redadas de inmigración en Los Ángeles y otros lugares provocó enormes protestas en todo el país y fue uno de los temas principales de las marchas masivas No Kings del 14 de junio. No se puede minimizar la respuesta de las masas a esta campaña de terror, ni se puede negar que se trata de una campaña de terror.

    La lucha de los inmigrantes en este país no es nada nuevo; el peso del proletariado inmigrante en la lucha de clases en Estados Unidos siempre se ha dejado sentir. Se trata de un proletariado sometido a un régimen de excepción, que vive entre la deportación y la legalidad, superexplotado por los propietarios de la industria y el comercio de este país.

    Los mártires de Chicago, inmigrantes cuya sangre dio origen al Primero de Mayo, protagonizaron la revuelta de Haymarket, que tuvo lugar el 4 de mayo de 1886 en Haymarket Square, Chicago. La Gran Huelga de Inmigrantes de 2006, bajo la administración republicana de George W. Bush, en la que millones de trabajadores inmigrantes y sus aliados se negaron a aceptar las medidas antiinmigrantes, demostró el poder de este sector de la clase obrera en nuestra época. Trajeron aquí las tradiciones de lucha de sus tierras natales, reforzando la historia viva de la lucha de los trabajadores estadounidenses.

    Mientras Trump busca someter y aterrorizar al proletariado inmigrante en todo el país, y al mismo tiempo que miles de personas se levantan en repudio a esta ofensiva, el Partido Demócrata no ofrece más que palabras bonitas y maniobras legales ante un asedio abiertamente ilegal por parte de la Guardia Nacional y los marines. Dejarse llevar por el canto de sirenas de los demócratas sería firmar la sentencia de muerte de la lucha contra este gobierno; sería renunciar a la única posibilidad de liberación: permanecer en las calles.

    Tenemos que organizarnos independientemente de los partidos de los ricos. Organizar nuestros barrios, nuestras universidades y nuestros lugares de trabajo será crucial para construir una respuesta colectiva, defendernos y resistir. Ninguna otra fuerza detendrá esta ofensiva.

    La lucha ya ha establecido vínculos con los sindicatos, en parte como respuesta a la represión del propio gobierno, que sigue arremetiendo contra el proletariado organizado. Líderes sindicales como David Huerta, del SEIU (Sindicato Internacional de Empleados de Servicios), han sido detenidos. Kilmar Armando Ábrego García, miembro del SMART (Sindicato Internacional de Trabajadores del Metal, Aire, Ferrocarril y Transporte), fue deportado a un campo de concentración para inmigrantes en El Salvador. Estudiantes trabajadores como Mahmoud Khalil (Universidad de Columbia) y Rümeysa Öztürk (Universidad de Tufts), afiliados al UAW (Sindicato de Trabajadores del Automóvil), han sido perseguidos por su apoyo público a la causa de la libertad del pueblo palestino, sometido a la ocupación y al genocidio por parte de Israel, con el respaldo tanto del Partido Republicano como del Partido Demócrata.

    Debemos pedir a los sindicatos que denuncien estos ataques y que se levanten en una lucha incesante contra la campaña de terror del gobierno. Los activistas deben ayudar a concienciar a las bases sindicales sobre la necesidad de la solidaridad en esta lucha y sobre el poder que tienen los trabajadores. A medida que los ataques que estamos sufriendo siguen aumentando, solo la clase trabajadora puede responderles de forma decisiva.

    Tenemos que plantear la necesidad de la acción de la clase trabajadora (piquetes, huelgas, ralentizaciones, etc.) para contrarrestar estas políticas, así como organizar la autodefensa de los trabajadores para proteger a toda nuestra clase, tanto a los ciudadanos como a los inmigrantes. Porque, como bien sabemos en el movimiento obrero, «un golpe contra uno es un golpe contra todos».

    Concretamente, necesitamos construir un frente único de lucha, organizando a los sectores más amplios de la población que están indignados con este gobierno, uniendo a los sindicatos, las organizaciones que luchan por las causas más diversas y a los activistas independientes en un gran movimiento capaz de derrotar a este gobierno que amenaza las libertades civiles de toda la clase trabajadora.

    La libertad de circulación es un derecho humano básico. Las restricciones a la inmigración no ayudan a los trabajadores y no nos protegen. Hacen más precaria la vida de los trabajadores y devalúan la vida humana a un nivel fundamental, dificultando la denuncia y la organización contra la injusticia en el trabajo y en general. En lugar de ceder terreno a la extrema derecha, que convierte a los inmigrantes en chivos expiatorios de los problemas del capitalismo, debemos mantenernos firmes y luchar por la regularización de todos.

    Aun así, la única manera de garantizar que los ataques contra los inmigrantes y todos los trabajadores lleguen a su fin es que la clase trabajadora en su conjunto tome el mando político, creando un Estado obrero verdaderamente democrático e internacionalista que busque desmantelar el brutal sistema capitalista y todas sus barbaridades. Esto requerirá una revolución socialista.

    ¡Alto a las deportaciones!

    ¡Fuera el ICE de nuestras comunidades!

    ¡Sigamos en las calles!

    ¡Papeles para todos!

    ¡La lucha de los inmigrantes es la lucha de la clase trabajadora!

    Foto: Los Angeles Times

  • ¡Un golpe contra uno es un golpe contra todos!

    ¡Un golpe contra uno es un golpe contra todos!

    Por CHRISTINE MARIE

    En el Día sin Reyes, más de cinco millones de personas salieron a las calles para rechazar el impulso hacia el autoritarismo y su figura emblemática, Donald Trump. Las acciones del 14 de junio se produjeron tras manifestaciones igualmente poderosas en abril y mayo.

    Sin embargo, a pesar de estas crecientes movilizaciones, seguimos con un montón de casos pendientes en cuales los estudiantes palestinos y otros estudiantes internacionales, así como los trabajadores inmigrantes y los organizadores sindicales, siguen encarcelados o a la espera de juicios con penales muy duras. Los jóvenes trans y las personas con discapacidad siguen despertando cada día con el temor de perder la asistencia médica y, por necesidad, emprenden mil luchas individuas para proteger sus derechos en las escuelas, el sistema médico, los deportes y la vivienda. Los maestros y los trabajadores de los servicios sociales y sanitarios deben estar preparados cada día para proteger a los estudiantes, los pacientes y las personas desfavorecidas de ser detenidos por la migra o ser privados de servicios.

    Recientemente, el líder de extrema derecha del Comité del Senado de los Estados Unidos sobre el Crimen y el Terrorismo, Josh Hawley, inició una dramática y pública investigación al estilo  macartista contra organizaciones políticas y proveedores de servicios para los inmigrantes en Los Ángeles, acusándolos de «financiar la violencia». Entre estas organizaciones se encuentran el Union del Barrio, CHIRLA y el Partido por la Liberación y el Socialismo. Las audiencias federales de su comité podrían dar lugar a graves acusaciones que podrían utilizarse para amenazar a todos los que organizan movilizaciones. Del mismo modo, el mantenimiento de los cargos por delitos graves contra el presidente del SEIU de California, David Huerta, tenía como objetivo meterle el miedo en los corazones de los líderes sindicales que quieren defender a sus miembros.

    Debemos estar atentos a esta lista de víctimas de la persecución política y comprender que ganar cada caso individual es un componente clave de una estrategia de resistencia nacional exitosa. Si estos casos se subordinan a cualquiera de las muchas otras luchas políticas y económicas que estamos llevando a cabo, será a costa del movimiento obrero.

    Utilizar nuestras herramientas más poderosas para ganar de manera decisiva estos casos emblemáticos es una tarea fundamental que debe ser asumida por todos los polos de organización, especialmente por los sindicatos. En Connecticut, los activistas laborales han demostrado recientemente lo posible que es avanzar en esta perspectiva dentro de los sindicatos claves. El 8 de junio, el Comité de Defensa de las Libertades Civiles de Connecticut (https://www.ctcivillibertiesdefense.org) organizó una manifestación respaldada por la Asociación de Educación de Connecticut, las Federaciones de Docentes de Hartford y Nuevo Haven, el Congreso de Colegios Comunitarios de Connecticut SEIU 1973, varias secciones de la AAUP, Unite-Here Local 217, GEU UA Local 6950, Unidad Latina en Acción, Hartford Deportation Defense y otras organizaciones de la clase trabajadora. Cada una de estas organizaciones que respaldaron la manifestación adoptó una lista de demandas que incluía «Liberen a Mahmoud Khalil, retiren todos los cargos contra Rumeysa Ozturk, devuelvan a Kilmar Abrego García y a todos los presos del CECOT, detengan las deportaciones, detengan los ataques contra las personas LGBTQ+», junto con consignas que abogaban por la protección y la financiación de nuestras escuelas, universidades, atención médica y servicios sociales.

    Los apoyos se construyeron a partir de debates dentro de estos sindicatos, incluido uno en la convención estatal de la CEA que reafirmó la solidaridad sindical con Mahmoud Khalil. Los oradores de la CEA y otros sindicatos de la educación que participaron en la plataforma el 8 de junio dejaron claro que creían que los sindicatos deben tomar la iniciativa, no solo en las luchas económicas, sino también en la defensa de nuestros derechos a protestar y en la defensa de los inmigrantes y otros miembros oprimidos de la comunidad. Este avance está en consonancia con el lanzamiento de Labor for Democracy, una formación que incluye al menos 14 sindicatos nacionales que se alinean con estos claves casos de defensa. El Comité de Defensa de las Libertades Civiles de Connecticut tiene previsto profundizar en la defensa de estas víctimas con una conferencia estatal sobre la educación y la organización en septiembre. Esta experiencia y este modelo local deben enriquecerse con el trabajo de los militantes sindicales de todo el país. ¡Una ataque contra uno es un ataque contra todos!

    Foto superior: Manifestación «Ningun Rey» en Hartford, Connecticut, el 14 de junio. (Mark Mirko / Conn. Public) Abajo: Manifestación del 9 de junio en Los Ángeles para pedir la liberación del líder del SEIU David Huerta. (Mario Tama / Getty Images)