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  • El periódico «La Voz de los Trabajadores»: Edición de marzo-abril

    El periódico «La Voz de los Trabajadores»: Edición de marzo-abril

    La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán es una escalada importante en el Medio Oriente que tiene implicaciones peligrosas para los trabajadores de todo el mundo. La brutalidad del asalto imperialista a nivel internacional va junto con el ataque a las libertades civiles por parte del régimen de Trump dentro de Estados Unidos. Esto incluye las operaciones continuas del ICE y la Patrulla Fronteriza, las amenazas a las elecciones de mitad de período de 2026, los retrocesos ambientales que afectan profundamente a la comunidad negra y la brutalidad policial sin control.

    Nuestro editorial en este número nos advierte: «Existe un gran peligro de subestimar la determinación de la élite empresarial estadounidense de llevar adelante esta iniciativa. No podemos confiar en que las sentencias judiciales o las próximas elecciones nos salven. Debemos organizarnos ahora, no solo para realizar manifestaciones masivas y crear redes comunitarias contra la violencia del ICE, sino para encontrar el camino hacia la construcción de un nuevo partido de la clase trabajadora a través del cual podamos organizar nuestra defensa política en todos los planos y todos los días».

    En este número también tenemos artículos sobre los archivos de Epstein y la clase dominante, la huelga de maestros de San Francisco y una reseña del nuevo álbum de U2.

    La edición de marzo-abril de 2026 de nuestro periódico está disponible en formato impreso y en línea como PDF y contiene articulos en ingles y español. ¡Lee hoy mismo el último número de nuestro periódico con una descarga gratuita en PDF! Como siempre, agradecemos cualquier donación que ayude a sufragar los gastos de impresión.

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  • La larga lucha de los trabajadores panameños contra el imperialismo estadounidense

    La larga lucha de los trabajadores panameños contra el imperialismo estadounidense

    Por JAMES MARSH

    La huelga nacional en Panamá se acerca a su tercer mes en la lucha de los sindicatos militantes y las organizaciones activistas del movimiento social para rechazar las políticas antiobreras del presidente José Raúl Mulino. La huelga ha presentado una resistencia considerable a la instauración de cambios políticos neoliberales en Panamá, pero sus participantes se han enfrentado a una intensa represión por parte de las fuerzas estatales.

    Aunque la huelga está llegando a su fin, demuestra la voluntad de la clase obrera panameña de luchar por sus intereses. También supone un nuevo episodio en la larga historia de resistencia de la clase trabajadora panameña al imperialismo estadounidense y a sus colaboradores en la oligarquía panameña.

    Un repaso a la historia de la lucha de clases en Panamá muestra cómo las empresas multinacionales, los intereses militares estadounidenses y los oligarcas panameños mantuvieron su dominio sobre el país y explica por qué esta combinación de fuerzas estalló en la actual ola de huelgas cuando la clase trabajadora panameña lanzó una nueva ola de resistencia a los ataques del imperialismo estadounidense.

    Panamá y el imperialismo estadounidense

    La Zona del Canal de Panamá, el área que se extiende a lo largo de cinco millas a ambos lados del canal de Panamá, era a principios del siglo XX una colonia estadounidense.

    El descontento popular por esta colonia estadounidense que dividía Panamá en dos provocó, en 1964, un movimiento estudiantil que desencadenó protestas masivas. La policía de la Zona del Canal y las fuerzas militares estadounidenses intentaron reprimir las protestas y el 9 de enero mataron a 22 panameños, muchos de ellos estudiantes, en lo que se conoció como el levantamiento del Día de los Mártires.

    El descontento popular en Panamá sería cooptado por el hombre fuerte bonapartista, el general Omar Torrijos, que tomó el poder tras un golpe de Estado en 1968. Torrijos y su partido gobernaron con políticas de colaboración de clases que hacían concesiones a los trabajadores y los campesinos, al tiempo que mantenían a la burguesía en el poder y conservaban fuertes lazos económicos con los capitalistas estadounidenses, lo que, al cooptar el descontento de la clase obrera, desvió sus esfuerzos políticos de los objetivos socialistas. Torrijos adoptó un modelo desarrollista nacional para Panamá, que incluía la nacionalización del canal de Panamá, siguiendo los pasos del presidente de Egipto, Gamal Abdel Nasser, que había nacionalizado con éxito el canal de Suez.

    Una de las políticas nacionalistas implementadas por Torrijos fue una reforma agraria, llevada a cabo entre 1969 y 1977. United Brands, conocida como United Fruit Co. antes de 1970, efectivamente monopolizaba por total las exportaciones de plátanos del país en ese momento. Torrijos respondió a la presión popular redistribuyendo una parte de las tierras excedentes de la empresa e imponiendo un pequeño impuesto a la exportación, aunque, incluso después de esta redistribución de tierras, United Brands siguió siendo el mayor exportador de plátanos del país. United Brands se ha reorganizado hoy en día como la empresa Chiquita.

    La lucha por la soberanía de la zona del canal, por su parte, condujo a la negociación de un tratado con los Estados Unidos, que fue ratificado en 1978. Con la creciente presión popular en Panamá para nacionalizar el canal, lo que provocó presiones diplomáticas sobre los Estados Unidos, y dado que el canal ya no tenía importancia militar en una época de portaaviones y submarinos nucleares demasiado grandes para atravesar las estrechas esclusas, los gobiernos de los respectivos países ratificaron un tratado para entregar el canal en 1999.

    Sin embargo, este tratado incluía algunas condiciones. Una de ellas era una cláusula de neutralidad, que establecía que la Zona del Canal permanecería neutral, sin que se estacionarían tropas extranjeras en ella; en aquel momento, el objetivo era mantener alejada a la URSS. También incluía disposiciones neocoloniales que otorgaban a los Estados Unidos el derecho a intervenir militarmente en Panamá para defender el canal, incluso después del año 2000, lo que dejaba la amenaza de una intervención como condición para la entrega.

    Políticas como estas acabaron canalizando el descontento de la clase trabajadora hacia esfuerzos reformistas que mantuvieron el imperialismo estadounidense mientras trataban de evitar levantamientos masivos como los que se vieron en el Día de los Mártires.

    Tras la muerte de Torrijos, el general Manuel Noriega, miembro del mismo partido que Torrijos, consolidó su poder entre bastidores, afianzando su gobierno en 1983 y manteniéndolo con un golpe de Estado llevado a cabo en 1984. Noriega colaboró estrechamente con las agencias de inteligencia estadounidenses, con la DEA y en la guerra de los Contras, que buscaba derrocar a los sandinistas en Nicaragua.

    Aunque el duro régimen militar de Noriega había sido inicialmente aprobado por el Gobierno estadounidense, a finales de la década los partidos civiles neoliberales parecían ser socios más atractivos y estables para los capitalistas estadounidenses. La creciente vacilación de Noriega a la hora de ayudar a los Contras nicaragüenses contra los sandinistas también empañó su aprobación por parte del Gobierno estadounidense. Aunque Noriega había sido colaborador de Estados Unidos durante mucho tiempo, la clase dominante estadounidense consideró que su perro de presa se había soltado de la correa, y en 1989 invocó el derecho a «defender militarmente el canal» e invadió Panamá para derrocar a Noriega. Esta invasión tendría un paralelo directo en la acción militar contra otro hombre fuerte y ex-colaborador de Estados Unidos convertido en enemigo, Saddam Hussein, al año siguiente.

    Este uso de las disposiciones del tratado que otorgan al ejército estadounidense el derecho a intervenir a voluntad en Panamá para defender sus intereses demuestra el legado neocolonial del colonialismo en la Zona del Canal.

    El gobierno neoliberal civil instaurado tras el derrocamiento de la dictadura, que continuó con el mantenimiento de la oligarquía panameña, incluyó la elección del presidente Ricardo Martinelli en 2009.

    Martinelli se enfrentó a la resistencia de la clase trabajadora a sus políticas, incluidas las protestas contra la expansión de la minería en la comarca indígena Ngäbe-Buglé. La minería y el extractivismo se presentaron como una alternativa al «transitismo», la dependencia de los ingresos del canal, y se buscaba abrir minas a cielo abierto devastadoras para el medio ambiente en tierras indígenas.

    Las movilizaciones contra las políticas antiobreras impuestas en nombre de los capitalistas panameños y extranjeros se intensificaron en 2019. Los nuevos intentos de privatización neoliberal y los recortes presupuestarios en los servicios públicos llevaron a las mujeres jóvenes a movilizarse contra los recortes en la educación pública, lo que desencadenó una nueva ola de resistencia popular.

    Esta ola de movilizaciones incluyó protestas contra la mina Cobre Panamá de First Quantum Minerals, una mina a cielo abierto de propiedad canadiense, en 2023. Durante dos meses, los manifestantes bloquearon puertos y carreteras, acompañados de marchas masivas y asambleas públicas celebradas en las barricadas, que unieron a organizaciones de movimientos sociales y medioambientales con sindicatos. Esta movilización logró paralizar las operaciones de la mina.

    La oligarquía contraatacó ante esta resistencia. El presidente José Raúl Mulino, sucesor designado de Martinelli, fue elegido en 2024; muchos observadores lo consideran parte de una ola de líderes de derecha que están tomando el poder, entre los que se encuentran Donald Trump en Estados Unidos, Nayib Bukele en El Salvador, Jair Bolsonaro en Brasil y Javier Milei en Argentina.

    Esta historia pone de relieve el dominio continuo de Panamá por parte de la clase capitalista estadounidense, tanto a través del poder corporativo y militar como a través de sus intermediarios panameños, los regímenes colaboracionistas que han mantenido en el poder a la burguesía panameña utilizando tanto la zanahoria como el garrote contra la clase obrera panameña.

    Esta historia también muestra que la explotación por parte de los capitalistas extranjeros y panameños ha provocado continuamente que la clase trabajadora panameña pase a la acción. Esta acción ha sido cooptada en ocasiones por los reformistas, pero ha logrado victorias notables y está resurgiendo una vez más en una ola de movilizaciones masivas que han utilizado el poder de los trabajadores para paralizar el país y luchar contra la dominación imperialista.

    Huelga nacional contra las políticas de Mulino

    Tres elementos clave de las políticas actuales del presidente Mulino provocaron las huelgas que formaron parte de la ola de movilizaciones populares en curso. Mulino, con el apoyo del Parlamento, privatizó los servicios de pensiones, mientras que las pensiones futuras se redujeron del 60 % de los ingresos al 30 %, lo que situó a la mayoría de los jubilados por debajo del umbral de la pobreza. También tiene la intención de llevar a cabo negociaciones para reabrir la mina a cielo abierto First Quantum Minerals, la misma mina que se cerró en respuesta al levantamiento masivo de 2023. Además, Mulino llegó a un acuerdo con Trump para reabrir tres bases militares estadounidenses y estacionar tropas estadounidenses en la antigua zona del canal, en violación de la cláusula de neutralidad de los tratados del canal, que prohíben a las fuerzas armadas extranjeras estacionar tropas en la zona. Esto se produjo tras las declaraciones de Trump de que intentaría recuperar el Canal de Panamá.

    Las protestas comenzaron a estallar en todo Panamá en febrero de este año. Los sindicatos desempeñaron un papel clave y lanzaron la actual huelga nacional en abril, a la que se sumaron los sindicatos de maestros y trabajadores de la construcción, junto con los trabajadores bananeros de Chiquita. Los huelguistas han sufrido una represión considerable.

    Chiquita respondió a la huelga con despidos masivos, a lo que los trabajadores bananeros respondieron con barricadas en las carreteras. Las barricadas fueron una táctica habitual en las protestas de 2023, pero esta vez la represión policial para despejarlas ha sido más intensa. Se declaró el estado de emergencia en la provincia de Bocas del Toro para dar a la policía mayor autorización para el uso de la fuerza, y la policía atacó a los manifestantes con gases lacrimógenos y balas de goma. Ante esta represión, el sindicato de trabajadores bananeros llegó a un acuerdo para desmantelar los bloqueos, poniendo fin al estado de emergencia, aunque los bloqueos siguen en pie por ahora.

    Los sindicatos de trabajadores de la construcción también fueron coaccionados para que pusieran fin a su huelga. La policía comenzó a detener a los huelguistas en sus lugares de trabajo, obligando a muchos a quedarse en casa e intimidando a otros para que volvieran al trabajo. El Gobierno también congeló los fondos de algunos sindicatos. El líder del sindicato de trabajadores de la construcción SUNTRACS se vio obligado a exiliarse políticamente en Bolivia, huyendo de la amenaza de ser detenido por su papel en la huelga.

    La huelga de los docentes se vio obstaculizada por tácticas similares. Los docentes se enfrentaron a la amenaza de despidos masivos, mientras que la policía persiguió a los líderes sindicales para detenerlos. La mayoría de los sindicatos de docentes, todos excepto cuatro de los 21 que participaban anteriormente, negociaron el fin de la huelga general el 14 de julio. Los sindicatos de docentes que siguen en huelga, entre ellos el sindicato ASOPROF, están buscando ayuda internacional.

    Aunque la actual ola de huelgas está remitiendo, la respuesta del Gobierno panameño del presidente Mulino muestra la ferocidad de la represión que la clase dominante panameña está dispuesta a desatar para mantener su posición de colaboradora del neocolonialismo estadounidense y del capital internacional. Sin embargo, también demuestra la voluntad de la clase obrera panameña de organizarse y luchar contra la oligarquía panameña y el imperialismo estadounidense para resistir las políticas antiobreras de Mulino, incluso ante dificultades considerables.

    La lucha internacional de la clase obrera

    Esta huelga nacional sitúa a la clase obrera panameña al frente de la lucha contra el imperialismo estadounidense y contra la red global de líderes de derecha asociados con Trump. La lucha contra la clase capitalista es internacional.

    La historia del imperialismo estadounidense en Panamá muestra cómo la burguesía estadounidense ha dependido de una combinación de colaboración, intervención y poder corporativo para mantener sus intereses estratégicos en el acceso al Canal de Panamá y la explotación de la clase trabajadora panameña. La actual ola de movilizaciones desde 2019 demuestra que la lucha contra el imperialismo en Panamá está lejos de haber terminado.

    La huelga nacional muestra el poder de la acción de masas con independientes organizaciones de la clase trabajadora, incluidos los sindicatos y las organizaciones de los movimientos sociales, a la vanguardia de la lucha. Demuestra además la necesidad de un cambio de clase para derrocar a la oligarquía panameña y poner fin de una vez por todas a la era del imperialismo estadounidense en Panamá.

    En el contexto de la historia de resistencia de la clase obrera panameña y de la colaboración de la clase dominante con el imperialismo estadounidense, la movilización de la clase obrera en Panamá, como la actual ola de huelgas, tiene la capacidad de lograr victorias clave para todos los trabajadores explotados por los capitalistas estadounidenses en Estados Unidos y en otros lugares. Debemos inspirarnos en el modelo proporcionado por los activistas panameños y llamar a la solidaridad con los sindicatos y las organizaciones de movimientos en Panamá, así como a la defensa de todos los activistas perseguidos.

    Fuentes:

    Una ola de huelgas y protestas sacude Panamá – La Voz de los Trabajadores

    Es el canal de Panamá – La Voz de los Trabajadores

    Panamá: el movimiento popular y sindical se prepara para la lucha – La Voz de los Trabajadores

    Lecciones de la lucha medioambiental en Panamá – La Voz de los Trabajadores

    «La huelga nacional de Panamá, la represión estatal y los intereses imperiales de Estados Unidos: Entrevista con el líder sindical José Cambra», José Cambra y Ben Radford, LINKS – International Journal of Socialist Renewal, 10 de julio de 2025, https://links.org.au/panamas-national-strike-state-repression-and-us-imperial-interests-interview-union-leader-jose

    «Panamá: Estudio de un país: Agricultura», Sandra W. Meditz y Dennis M. Hanratty, 1987, https://www.loc.gov/item/88600486/

    «Jimmy Carter y los tratados del Canal de Panamá», Robert A. Strong, Presidential Studies Quarterly, edición de primavera de 1991, https://www.jstor.org/stable/27550717

    «Las secuelas de la intervención: Panamá 1990», Richard L. Millett, Journal of Interamerican Studies and World Affairs, número de primavera de 1990, https://www.jstor.org/stable/166127

    «1968-1990: La invasión de Panamá y la intervención estadounidense», Noam Chomsky, libcom.org, 8 de septiembre de 2006, https://libcom.org/article/1968-1990-invasion-panama-and-us-intervention

    «El gigante bananero estadounidense Chiquita despide a miles de trabajadores en huelga en Panamá», Common Dreams, 23 de mayo de 2025, https://www.commondreams.org/news/chiquita-fires-striking-workers

    «La huelga de los trabajadores bananeros termina en Panamá tras un acuerdo sobre las pensiones», Tico Times, 12 de junio de 2025, https://ticotimes.net/2025/06/12/banana-workers-strike-ends-in-panama-after-pension-agreement

    «El máximo líder sindical de Panamá se exilia en Bolivia», Pablo Meriguet, People’s Dispatch, 22 de julio de 2025, https://peoplesdispatch.org/2025/07/22/panamas-top-union-leader-goes-into-exile-in-bolivia/

    «LatinNews Daily – 14 de julio de 2025: En resumen: Los docentes ponen fin a la huelga en Panamá», Latin News, 14 de julio de 2025, https://www.latinnews.com/component/k2/item/106467.html?archive=3&Itemid=6&cat_id=836891:in-brief-teachers-end-strike-in-panama

    Foto: Por SUNTRACS — Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Construcción y Afines) en Panamá.

  • ¡Dona para apoyar a las enfermeras ucranianas!

    ¡Dona para apoyar a las enfermeras ucranianas!

    Por JOHN LESLIE

    La Red de Solidaridad con Ucrania (RSU), una red nacional de organizaciones y activistas individuales, ha iniciado  su proyecto más ambicioso hasta la fecha: una campaña para recaudar 38 000 dólares para el sindicato de enfermeras ucranianas. El sindicato, Se como nosotras! (Будь як ми!), está tratando de recaudar fondos para la compra de dos máquinas de diagnóstico médico en colaboración con la organización sin ánimo de lucro ucraniano-estadounidense Kryla.

    Una campaña anterior de la RSU recaudó más de 6000 dólares para 12 generadores portátiles para los miembros del Sindicato Libre de Trabajadores Ferroviarios de Ucrania, en la región de Kyiv, y del Sindicato Independiente de Mineros de Ucrania, en Kryvyi Rih. La RSU apoya de forma inequívoca e incondicional el derecho de Ucrania a la autodeterminación frente al brutal intento de Rusia de desmembrar el país. Lo hacemos sin dar apoyo político al gobierno capitalista de Zelensky. Los activistas de la RSU también han recaudado fondos para los convoyes de ayuda a los trabajadores que han entregado ayuda a las organizaciones de trabajadores ucranianos.

    La RSU inició esta campaña en la Conferencia Socialismo 2025, repartiendo folletos para promover la recaudación de fondos. Tras regresar de la conferencia, algunos simpatizantes de la RSU con sede en Filadelfia han comenzado a difundir la campaña entre las organizaciones locales. El plan es promover la campaña lo más ampliamente posible entre las organizaciones ucranianas locales, los grupos estudiantiles y los sindicatos. En la primera salida, distribuyeron folletos a varias organizaciones ucranianas de la ciudad, incluida la principal iglesia católica ucraniana.

    Más recientemente, los activistas visitaron varios grupos ucranianos en los suburbios de Filadelfia, donde repartieron el folleto y mantuvieron conversaciones amistosas. Una organización, Ukrainian-American Relief, les aseguró que publicaría la recaudación de fondos en su boletín informativo en línea. Más recientemente, han comenzado a contactar con sindicatos locales de la región de Filadelfia.

    Qué puedes hacer:

    • Si es posible, haz una donación personal, pero la tarea principal es dar a conocer esta campaña a las organizaciones comunitarias y sindicales y a la población en general.
    • Imprime copias del folleto tríptico. El archivo se encuentra en el sitio web de la RSU junto con otros recursos.Comparte la GoFundMe en las redes sociales.
    • Busque grupos ucranianos locales en su zona y póngase en contacto con ellos. En el sitio web de la RSU hay recursos al respecto. Las comunidades ucranianas agradecen que personas que no son ucranianas quieran ayudar. Es posible que estas organizaciones no estén en condiciones de ayudar, pero esta labor de divulgación sigue siendo significativa. Es posible que estas organizaciones desconfíen de la izquierda, dado el legado del estalinismo en la Ucrania de la posguerra. Todos estos grupos participan activamente en la recaudación de fondos para proyectos en Ucrania.
    • Busca sindicatos locales. Empieza por tu propio sindicato, si perteneces a uno. Pídeles que hagan donaciones y ofréceles que alguien de la RSU vaya a hablar con la junta directiva. Los sindicatos del sector sanitario son otro lugar natural al que pedir ayuda. Los grupos de trabajadores por Palestina, como Healthcare Workers For Palestine, también son posibles aliados. Habla con tus compañeros de trabajo. Si hay gente interesada, haz una foto de solidaridad para amplificar la campaña.
    • Busca organizaciones de estudiantes ucranianos en tu campus y pídeles que se sumen a esta campaña. Las facultades de enfermería y medicina de tu universidad son buenos lugares para encontrar aliados.

    Esta campaña es una oportunidad de importancia clave para construir una solidaridad verdadera entre trabajadores con la clase obrera ucraniana. En estos tiempos de guerra, mientras el imperialismo ruso bombardea sin piedad a la población civil, nuestra solidaridad tiene una importancia fundamental. Ya hemos recaudado más del 10 % de nuestro objetivo, pero se necesita mucho más.

    Recursos:

    GoFundMe: https://www.gofundme.com/f/support-krylas-lifechanging-mission

    ¡Dona para apoyar a las enfermeras ucranianas! en la página web de RSU: https://www.ukrainesolidaritynetwork.us/donate-to-support-ukrainian-nurses/ Incluye material descargable y tarjetas para redes sociales.

    Foto: Personal médico ayuda a retirar escombros y buscar supervivientes tras el bombardeo ruso de un hospital infantil en Kiev en julio de 2024. (Gleb Garanich / Reuters)

  • El genocidio en Gaza continúa con el hambre como arma

    El genocidio en Gaza continúa con el hambre como arma

    Por JAMES MARKIN

    Cada día que pasa en Gaza ocurre una nueva masacre, ya que este mes de julio se ha convertido en el más mortífero en Gaza en más de un año, según la organización benéfica británica Islamic Relief Worldwide. La semana pasada, Israel lanzó una nueva ofensiva contra Deir al-Balah, un barrio del centro de Gaza. Deir al-Balah es uno de los pocos lugares que quedan en la franja con infraestructuras y edificios en pie en su mayor parte. Por esta razón, se ha convertido en uno de los pocos lugares con infraestructura humanitaria que sigue independiente de la maquinaria bélica israelí. Y por esa razón, el ataque de Israel a la zona es el siguiente paso lógico que sigue la estrategia militar general de Israel en los últimos meses.

    En ese tiempo, Israel ha atacado iglesias y hospitales, pero su objetivo favorito han sido las filas de palestinos hambrientos que esperan comida. En un caso, el domingo 20 de julio, las tropas israelíes abrieron fuego contra un grupo de palestinos cerca de la frontera israelí, donde esperaban un convoy de la ONU con harina, causando víctimas en masa y la muerte de casi 100 personas.

    Estos ataques no son accidentales. Desde el comienzo de la guerra, Israel ha intentado moldear los hechos demográficos para permitir una transformación total de la Franja de Gaza. Ha destruido sistemáticamente las infraestructuras y arrasado viviendas, desplazando a casi toda la población e intentando concentrarla en una «zona humanitaria» en el sur. Por supuesto, esto no es por el bien humanitario de los palestinos, sino para someterlos aún más al control y la brutalidad del ejercito de Israel.

    Para llevar a cabo este plan, desde los primeros días de la guerra, Israel ha perpetrado una campaña brutal y selectiva contra las organizaciones humanitarias que no están bajo su control, como la UNRWA y World Central Kitchen, ganando así más control sobre el proceso de distribución de alimentos.

    La etapa final de la operación israelí fue la creación de la «Fundación Humanitaria de Gaza» (GHF), patrocinada por Estados Unidos. Al igual que con la «zona humanitaria», el humanitarismo es en realidad una cortina de humo para ocultar los verdaderos objetivos y actividades de la GHF, que en realidad busca aprovechar la distribución de alimentos para promover los objetivos bélicos israelíes. Los vídeos han mostrado repetidamente a soldados en los centros de distribución de la GHF utilizando spray pimienta e incluso balas reales contra quienes buscaban comida. Según la ONU, hasta el 21 de julio, 1054 personas habían muerto tratando de conseguir alimentos desde finales de mayo, incluidas 766 en los centros de distribución de alimentos de la GHF. Al igual que con los ataques israelíes contra las fuerzas de paz de la ONU en el Líbano durante su invasión del año pasado, las acciones de Israel demuestran la verdadera razón por la que ha tratado de quitar la ONU y utilizar la GHF. A diferencia de la ONU, se puede contar con que el GHF se alineará con la narrativa israelí y sus planes de utilizar la distribución de ayuda humanitaria para avanzar a Israel hacia su objetivo final.

    Los que están en Gaza advierten de que los ataques contra Deir al-Balah podrían provocar la destrucción de plantas desalinizadoras de agua y otras infraestructuras críticas. Los ataques israelíes también tuvieron como objetivo a funcionarios de la Organización Mundial de la Salud; la organización informó que sus empleados fueron desnudados e interrogados por soldados de las FDI, y que uno de ellos sigue detenido por las FDI. Las FDI negaron rotundamente que muchos de estos hechos hubieran ocurrido, insistiendo en cambio en que «el ejército está en constante comunicación con estos grupos internacionales» y afirmando que las FDI y la OMS siguen cooperando. Que este tipo de ataques flagrantes contra funcionarios de la OMS se hayan producido sin una condena significativa por parte de las grandes potencias imperialistas occidentales ilustra el grado extremo de apoyo que el imperialismo estadounidense ofrece a su Estado títere, Israel.

    Como era de esperar, los ataques israelíes han provocado la muerte de palestinos por desnutrición. Según el hospital al-Shifa, 21 niños han muerto en los últimos tres días por desnutrición. Las Naciones Unidas informan de que uno de cada cinco habitantes de Gaza sufre desnutrición aguda. Esto no es solo una consecuencia de la actividad de Israel, sino que es un objetivo de su estrategia actual: presionar a la población civil de Gaza hasta que la situación sea tan grave que acepten voluntariamente ser expulsados.

    Con ese fin, Axios informó de que un funcionario de inteligencia israelí se encontraba en Washington para solicitar la ayuda estadounidense en un plan para deportar a «cientos de miles» de habitantes de Gaza a otros países. Según el informe de Axios, los países mencionados por el funcionario de inteligencia israelí eran Etiopía, Indonesia y Libia. La viabilidad de este plan, ante la resistencia palestina, la realidad política y los problemas logísticos subyacentes, sigue siendo baja. Sin embargo, está claro que una parte importante de la clase dirigente israelí está decidida a conseguir este resultado, y es el deber de la clase trabajadora de todo el mundo impedirlo mediante la acción masiva.

    La visita del funcionario de inteligencia israelí a Estados Unidos subraya el hecho de que el apoyo estadounidense será necesario si Israel quiere tener alguna esperanza de llevar a cabo su sueño de limpieza étnica masiva de la población de Gaza. Por eso los trabajadores de este país tienen el deber aún más grave de oponerse al apoyo estadounidense al genocidio en Gaza.

    Foto: Palestinos esperan la comida preparada por una cocina benéfica en el norte de Gaza, el 15 de mayo. (Mahmoud Issa / Reuters)

  • ¿Qué significa para los trabajadores la victoria de Mamdani en las primarias?

    ¿Qué significa para los trabajadores la victoria de Mamdani en las primarias?

    Por TONY STABILE y GUILLERMO SCHRODER

    Zohran Mamdani, miembro del DSA (Socialistas Democráticos de América) y asambleísta del estado de Nueva York en representación de partes de Queens, ganó las primarias del Partido Demócrata de la alcaldía de la ciudad de Nueva York el 1 de julio. Su éxito electoral demuestra el auge del apoyo a las políticas de izquierda y el agravamiento de la crisis de legitimidad a la que se enfrenta el Partido Demócrata. Mamdani afirma que el éxito de su campaña en las primarias es un ejemplo de cómo los demócratas pueden «unir nuestro partido y construirlo de tal manera que podamos enfrentarnos y derrotar al autoritarismo de derecha que estamos viendo en Washington, D.C.».

    ¿Qué sucedió?

    Mamdani se presentó a las primarias como un candidato prácticamente desconocido. Con poco más del 1 % de los votos en febrero de este año, el enfoque de Mamdani en las reformas económicas cotidianas y su experiencia en las redes sociales le ayudaron a ganar protagonismo rápidamente. Mientras Cuomo y Adams seguían envueltos en diversos escándalos sexuales y financieros, Mamdani esbozó una visión más clara para abordar cuestiones como la crisis de la vivienda en Nueva York, el alto coste de criar niños, la falta de financiación del transporte público y los precios inflados de los alimentos.

    Mamdani ganó contra todo pronóstico. La cúpula del Partido Demócrata se opuso enérgicamente a su candidatura. Líderes demócratas como el senador Chuck Schumer y el representante Hakeem Jeffries se negaron a respaldar a Mamdani en las primarias, mientras que los representantes de Nueva York Laura Gillen y Tom Suozzi no se negaron de atacar a su política: Gillen calificó a Mamdani de «el candidato absolutamente incorrecto para Nueva York» y Suozzi expresó sus «grave dudas» del asambleísta. Por no hablar de las decenas de millones de dólares de los principales donantes demócratas (entre ellos el multimillonario Michael Bloomberg) que se destinaron al Super PAC de Andrew Cuomo, que intentaba derrotar a Mamdani en las primarias y ahora pretende derrotarlo en noviembre.

    La crisi en el Partido Demócrata

    Tras su desastrosa derrota en las elecciones presidenciales de 2024, así como su cobarde inacción ante el ataque de Donald Trump a los derechos civiles de los inmigrantes, la comunidad LGBTQ y las mujeres, el Partido Demócrata se encuentra en un momento de crisis. Ni los demócratas ni los republicanos pueden afirmar que representan a la clase trabajadora. Además, la mayoría de los trabajadores a menudo no votan en ninguna elección.

    El escaso apoyo que los demócratas tenían entre la clase trabajadora, los negros y los latinos se está erosionando día a día, y su intento de acercarse a los votantes más ricos con diplomas universitarias también ha fracasado. El apoyo del Partido Demócrata al genocidio israelí, junto con la austeridad interna, lo ha llevado a mínimos históricos en términos de su popularidad general.

    Mamdani, por su parte, no oculta su plan para revitalizar el decrépito Partido Demócrata. Ya ha comenzado a desempeñar el papel de candidato «de fuera», atrayendo a personas descontentas con los líderes de ambos partidos. Esta recuperación de votantes es una preocupación importante para el Partido Demócrata, que perdió elementos significativos de su base «tradicional», que votaron a favor de Trump o no votaron en las elecciones de 2024.

    The Gothamist publicó recientemente un análisis en el que se concluía que «Mamdani ganó el 30 % de los distritos electorales primarios que Trump ganó en las elecciones generales de 2024 y obtuvo más de 35 000 votos en distritos que votaron por Trump. En los alrededores de Jamaica Hills, en Queens, donde Mamdani estaba haciendo videos el pasado mes de noviembre, los votantes de 2024 se decantaron por el Partido Republicano por casi 25 puntos. El martes, Mamdani ganó allí con el 84,2 % de los votos». Estas estadísticas ilustran el efecto de la política de Mamdani, lo quiera él o no, que utiliza su historial como activista y su ética «antisistema» para recuperar a los votantes descontentos y volverlos al redil del Partido Demócrata.

    Más recientemente, Mamdani ha tratado de ganarse el apoyo de la corriente «centrista» del Partido Demócrata, reuniéndose con líderes del partido en Washington, y con importantes donantes del partido y con los jefes de grandes empresas en Nueva York. Al mismo tiempo, su retórica se ha ido desplazando gradualmente hacia la derecha. Ha dado marcha atrás de forma constante en sus anteriores posiciones abiertamente pro palestinas y se le ha visto dandole la mano a policias de Nueva York en el desfile del Orgullo de la ciudad, quienes han sido prohibido participar oficialmente en el desfile desde 2021 por su papel en la represión de la comunidad LGBTQ+.

    Mamdani es un candidato demócrata joven y carismático con un programa político centrado en preocupaciones reales y materiales que ha resonado entre los votantes. Su candidatura podría ser una bendición para el Partido Demócrata, que de otro modo se encontraría sin salidas. Queda por ver si los demócratas aceptarán este regalo o intentarán destruir a Mamdani en las elecciones generales. Esta cuestión divide al partido. Por un lado, Mamdani ha elegido a Jeffrey Lerner, uno de los principales asesores del Comité Nacional Demócrata (DNC) y de Obama, como director de comunicación, y está considerando mantener a Jessica Tisch como comisionada de la policía de Nueva York. Por otro lado, algunos donantes y funcionarios demócratas parecen seguir apoyando a Adams y Cuomo, quienes han presentado sus candidaturas como independientes para las elecciones generales.

    ¿Qué significa esto para los trabajadores?

    Desde la primera campaña presidencial de Bernie Sanders en 2016, hemos sido testigos de un auge de los demócratas «progresistas» que se presentan a las elecciones. El movimiento de Sanders preparó el terreno para la diputada Alexandria Ocasio-Cortez, quien, a su vez, inspiró a innumerables candidatos locales, estatales y federales. Ahora es raro ver primarias demócratas en cual no se presente algún candidato de esta especie «progresista». Mientras tanto, a pesar de esta oferta casi ilimitada de políticos que profesan políticas antirracistas y a favor de la clase trabajadora, persiste en Estados Unidos un movimiento creciente y peligroso de populismo de derecha.

    Por regla general, las exigencias del capital, especialmente las de los grandes donantes y los dirigentes del partido, empujan a estos políticos demócratas «progresistas» a actuar en contra de los intereses de la clase trabajadora. Por ejemplo, Ocasio-Cortez votó a favor de romper la huelga de los trabajadores ferroviarios en 2023 y, recientemente, votó en contra de recortar los fondos para el programa de defensa antimisiles Iron Dome de Israel. Sanders votó notoriamente a favor de la Resolución de Autorización del Uso de la Fuerza Militar contra Irak de 2002, que dio inicio a la invasión imperialista de Irak en 2003. Más recientemente, Sanders hizo una enérgica campaña para elegir a Biden en 2020, quien alimentó incondicionalmente el genocidio en Gaza con ayuda financiera y militar.

    La elección de Mamdani en las primarias demócratas fue una poderosa señal de la popularidad de las políticas aparentemente «socialistas» destinadas a satisfacer las necesidades materiales inmediatas de la población. Sin embargo, sigue siendo incierto si continuara con su postura declarada cuando llegue al cargo de la alcadía, y queda mucho más incierto si cumplirá las reformas prometidas. Ya está claro que, incluso si asumimos lo mejor de Mamdani como individuo, las instituciones del Estado estadounidense y sus beneficiarios capitalistas, incluidos elementos importantes del propio Partido Demócrata, están preparandose para luchar contra cualquier propuesta de reforma que no sea la más tímida. Mientras tanto, figuras como Sanders y AOC atraerán a Mamdani para que se una a la maquinaria política del Partido Demócrata.

    El factor decisivo para avanzar en la política de la clase trabajadora en la ciudad de Nueva York es la fuerza y la dirección de la actividad de los trabajadores y los movimientos sociales progresistas organizados. Conseguir reformas es un aspecto clave para movilizar estas bases y levantar la conciencia y la organización de la clase trabajadora en el camino hacia la conquista del poder revolucionario. Sin embargo, la lucha por reformas significativas debe estar guiada y arraigada en un partido obrero independiente, principista que luche por el cambio independientemente de quién esté en el gobierno. No se trata de elegir a cualquier candidato de izquierda que aplica retórica socialista. La historia demuestra que esos intentos de transformar gradualmente el capitalismo al socialismo por medios electorales terminan en fracaso y miseria para la clase trabajadora. En cambio, los trabajadores debemos utilizar las elecciones para movilizar las fuerzas de nuestra clase y calcular nuestra fuerza en la lucha por la revolución.

    La prueba definitiva de una campaña electoral de izquierdas es ¿si refuerza o no la organización del movimiento obrero hacia el socialismo, un movimiento capaz de producir sus propios líderes y luchar por sus propios intereses revolucionarios en la lucha de clases? Nuestra situación actual en Estados Unidos requiere un esfuerzo militante y pasos concretos hacia la construcción de un partido independiente de la clase obrera que lucha sin concesiones cada día por los trabajadores y los oprimidos. Lamentablemente, el intento de Mamdani de resucitar la fe en las perspectivas de un Partido Demócrata «progresista», y el creciente enredo en su política partidista, solo amplificara las ilusiones fatales, y obstaculizará el difícil pero necesario trabajo colectivo de la construcción de un partido obrero.

    Foto: Richard Drew / AP

  • ¡Trump, saca tus manos de Brasil! ¡Ninguna amnistía para los golpistas, lacayos del imperialismo! ¡Bolsonaro a la cárcel!

    ¡Trump, saca tus manos de Brasil! ¡Ninguna amnistía para los golpistas, lacayos del imperialismo! ¡Bolsonaro a la cárcel!

    Por Partido Socialista de los Trabajadores Unificado – Brasil

    En la tarde del miércoles 9, el presidente de la principal potencia imperialista mundial, Donald Trump, anunció un arancel del 50% a los productos brasileños. Sin embargo, a diferencia de la guerra arancelaria de Trump contra el resto del mundo, el principal argumento utilizado por el líder del imperialismo para su último ataque contra el país fue su defensa del expresidente y lacayo Jair Bolsonaro, quien está siendo investigado y procesado por intento de golpe de Estado.

    La imposición de aranceles a países semicoloniales como Brasil constituye, en sí misma, un atentado contra la soberanía. Justificar las sanciones defendiendo a Bolsonaro constituye una escalada sin precedentes de su administración contra la autodeterminación de Brasil. En otras palabras, ¡Trump ataca a Brasil a instancias de Bolsonaro! ¡Una vergüenza total! Trump quiere decidir a quién elige el pueblo brasileño. Intenta eludir la justicia brasileña y garantizar la impunidad del golpista que siempre lo ha tratado con una lealtad férrea, a la vez que protege a las grandes tecnológicas estadounidenses para que puedan seguir difundiendo noticias falsas y desinformación que favorecen a la extrema derecha.

    Las noticias falsas, por cierto, se reflejan en la «carta» que Trump envió a Lula. Contrariamente a lo que afirma el presidente estadounidense, las relaciones comerciales entre Brasil y Estados Unidos no son «injustas» con el imperialismo. Al contrario, Brasil ha mantenido un déficit comercial con Estados Unidos durante 16 años. Esto se debe precisamente a que, en los últimos años, Brasil ha retrocedido en su papel en la división internacional del trabajo. Se especializa cada vez más en la exportación de productos primarios, hasta el punto de depender de la importación de productos industriales con mayor valor añadido y tecnología.

    Este escándalo revela aún más cómo la extrema derecha brasileña es lacaya y servil al imperialismo, y cuán hipócrita es su discurso supuestamente patriótico. Abogan por la injerencia directa en el país para salvaguardar sus intereses y garantizar la impunidad de los golpistas. El congresista Eduardo Bolsonaro, quien se ha «autoexiliado» en Estados Unidos, lleva meses planeando esta represalia contra el país, profiriendo amenazas directas y enviando «mensajes» al gobierno de Lula y al Supremo Tribunal Federal (STF).

    La clase trabajadora debe exigir una respuesta del gobierno de Lula que se oponga a las políticas económicas que ha venido imponiendo, las cuales profundizan la subordinación y la rendición del país, ya sea mediante la privatización de sectores como el petróleo o mediante el marco fiscal que drena los recursos y la riqueza producida por la clase trabajadora hacia grandes bancos e inversores extranjeros a través de la deuda pública. Además, no aborda el régimen golpista de extrema derecha, ya sea entregando ministerios a partidos de extrema derecha o externalizando la lucha contra los golpes de Estado al poder judicial.

    ¡Debemos rechazar el ataque de Trump y el servilismo de la ultraderecha! ¡Trump, no toques a Brasil! ¡Lula, basta de conciliación! ¡No a la amnistía para los golpistas! ¡A la cárcel, Bolsonaro y todos los golpistas!

  • Bretaña prohíbe Palestine Action en un alarmante abuso de la ley estatal

    Bretaña prohíbe Palestine Action en un alarmante abuso de la ley estatal

    Por JIM STEAD

    Liga Socialista Internacional, Gran Bretaña

    Desde que se escribió este artículo, han continuado las repercusiones de la prohibición por parte del gobierno británico del grupo de solidaridad Palestine Action. Cerca de 100 personas han sido detenidas en todo el país por «sospecha de terrorismo» por participar en protestas contra la medida del gobierno. La policía metropolitana de Londres afirmó que sus agentes actuarían cuando se cometieran «delitos penales», entre los que se incluyen expresar apoyo a grupos u organizaciones proscritos mediante «cánticos, llevar ropa o exhibir artículos como banderas, carteles o logotipos».

    El 16 de julio, un hombre fue detenido en Glasgow por exhibir en la ventana de su casa un cartel en apoyo a Palestine Action. Cinco días antes, otro hombre fue detenido a la salida de un festival de música en Glasgow por llevar una camiseta con la inscripción «Palestine Action».

    Existe una posibilidad real de que estas medidas represivas de las autoridades británicas se utilicen como modelo para reforzar y profundizar las medidas de los organismos gubernamentales y la policía de Estados Unidos contra los grupos de solidaridad con Palestina. Es importante que las fuerzas de la clase trabajadora y de las libertades civiles de todo el mundo rechacen firmemente la represión contra Palestine Action en Bretaña. — REDACCIÓN DE LA VOZ DE LOS TRABAJADORES

    El 4 de julio de 2025, el Parlamento británico prohibió Palestine Action, con solo 26 diputados votando en contra. Jeremy Corbyn (diputado independiente de izquierda) pidió, sin éxito, que la votación sobre la prohibición se realizara en tres partes, ya que el proyecto de ley incluía otras dos propuestas de prohibición: un grupo neonazi violento llamado «Maniacs Murder Cult» y un grupo ultranacionalista supremacista blanco llamado «Russian Imperial Movement».

    Los expertos de la ONU habían instado al Reino Unido a no prohibir el grupo de «acción directa» Palestine Action como organización terrorista en virtud de la Ley contra el terrorismo de 2000. La prohibición de Palestine Action tipifica como delitos penales cualquier acción relacionada con el grupo, incluida ser parte del grupo, invitar otros a apoyarlo, organizar reuniones en su apoyo y el traer ropa o accesorias asociados al grupo. Se pueden aplicar penas desproporcionadas de hasta 14 años de prisión. [i]

    PA era una organización de protesta no violenta contra el genocidio de los palestinos y contra el uso de equipo militar británico que permitía los ataques y los bombardeos genocidas de Israel contra hombres, mujeres y niños, así como la destrucción total de Palestina. La «gota que colmó el vaso» para el Gobierno laborista fue que los miembros de PA pintaran dos aviones de la RAF con spray roja.

    PA contaba con un gran apoyo de los jóvenes y los activistas palestinos de todo el país. Muchos relacionan esta lucha con la acción directa del movimiento sufragista antes de la Primera Guerra Mundial y con las mujeres de Greenham Common (que llevaron a cabo acciones directas contra el almacenamiento de armas nucleares) en una base de la RAF.

    Hipócritamente, mientras los diputados votaban a favor de prohibir la PA, 200 diputadas se reunieron en el Parlamento para rendir homenaje al movimiento sufragista, luciendo bandas con los colores de las sufragistas.

    El 5 de julio, muchos sindicatos asistieron a las manifestaciones con sus banderas. Las protestas masivas continúan en apoyo a Palestina, mientras la represión estatal ataca el derecho a protestar. La policía de Londres ha recurrido cada vez más al derecho penal para acosar a activistas y periodistas pro palestinos, sobre todo por lo que dicen los oradores. En virtud de la Ley de Justicia Penal de 2003, los tribunales imponen condiciones de libertad bajo fianza y zonas de exclusión alrededor de los lugares de protesta, al igual que se impone a los manifestantes por el clima. Las universidades han pedido a la policía que arreste a los activistas del BDS en lugar de atender sus reivindicaciones y recurrir a mandamientos judiciales, que pueden dar lugar a sentencias por desacato que conllevan penas de hasta dos años de prisión si se ignoran.

    El Gobierno británico está reformando la ley para demonizar, perseguir, castigar e intimidar a los activistas pro palestinos, ya que no explica por qué los actos «delictivos» no pueden ser perseguidos en virtud del derecho penal.

    Una medida autoritaria

    La proscripción de Palestine Action constituye una medida autoritaria, que criminaliza la protesta no violenta y la libertad de expresión, sentando un precedente muy peligroso para los derechos y libertades de todos en el Reino Unido.

    Una encuesta reciente reveló que el 57 % de la población británica apoya un embargo total de armas a Israel.[ii] Cientos de miles de personas se unen regularmente a las protestas que piden el fin inmediato de las exportaciones de armas a Israel.

    Las leyes antiterroristas amplían aún más la represión estatal al utilizar términos vagos como «apoyo» (artículo 12 de la Ley contra el terrorismo de 2000) y «glorificación» para criminalizar la disidencia, convirtiendo los cánticos de protesta, las publicaciones en las redes sociales e incluso la manifestación de la solidaridad en «terrorismo».

    Lo que está sucediendo supone un grave peligro para la clase trabajadora y para cualquiera que luche por la justicia, ya que ninguno de nosotros podrá ser libre hasta que Palestina sea libre.

    Muchos trabajadores y activistas están buscando un nuevo partido. Su programa debe incluir la liberación de Palestina como una responsabilidad de la clase trabajadora y sus organizaciones. Al mismo tiempo, los sindicatos deben construir frentes únicos democráticos más amplios, incluyendo a todos los oprimidos y los trabajadores para combatir los ataques contra la clase trabajadora y los derechos democráticos a nivel nacional y en todo el mundo. ¡Hacemos un llamamiento a todos los sindicatos para que construyan bloques sindicales más grandes en las manifestaciones palestinas!

    ¡Apoya el BDS!

    ¡Comparte folletos de propaganda pro-Palestina en tu sitio de trabajo!

    ¡Detener el envío de material militar y todo el comercio con Israel!

    ¡Expulsar a la embajada israelí de Gran Bretaña!

    [i] https://www.ohchr.org/en/press-releases/2025/07/un-experts-urge-united-kingdom-not-misuse-terrorism-laws-against-protest

    [ii] https://palestinecampaign.org/polling-reveals-huge-public-support-for-arms-embargo/

  • Observaciones sobre la huelga general del 9 de julio de 2025

    Observaciones sobre la huelga general del 9 de julio de 2025

    Por Mazdoor Inquilab

    Habían pasado cuatro años desde la última huelga general importante convocada por las centrales sindicales en 2021. Desde 2010, los sindicatos habían convocado una huelga general cada año, y desde entonces se habían producido huelgas generales regulares hasta que llegó la pandemia.

    Las huelgas pasadas fueron enormes huelgas de un día que causaron grandes interrupciones, aunque temporales, en el sistema, pero no se materializaron en una campaña duradera o sostenida. La huelga del 9 de julio no fue diferente en este sentido, pero, al igual que las anteriores huelgas generales convocadas por los sindicatos, no se materializó en un programa de agitación a largo plazo.

    La huelga sindical se produce en un momento en que el gobierno de Modi está desesperado en sus ataques contra la clase trabajadora, la juventud y las masas campesinas. El éxito de la agitación campesina energizó a las masas del país y supuso una derrota política masiva para el gobierno de Modi. Es significativo que los sindicatos de agricultores que participaron en esa movilización también se manifestaran en apoyo de la huelga general.

    La huelga tuvo impacto en todo el país, pero la intensidad varió de un Estado a otro. Aunque los sindicatos afirmaron que 250 millones de trabajadores se sumaron a la huelga, la cifra real es probablemente mucho menor, teniendo en cuenta que muchos sindicatos centrales como el BMS (Bharatiya Mazdoor Sangh) alineado con el BJP, se opusieron a la huelga.

    La represión de la huelga se observó en diferentes partes del país, sobre todo en Bengala Occidental y Tamil Nadu, donde los gobiernos, liderados por partidos burgueses de oposición, intervinieron para frustrar la huelga. El TMC envió a sus matones para que actuaran como rompehuelgas, y en este caso, la huelga de los trabajadores coincidió con la contienda política existente entre el partido gobernante TMC (Trinamool Congress) y los cuadros del Partido Comunista de la India (Marxista). Las imágenes en directo de los matones del TMC y de la policía golpeando a los huelguistas que protestaban pudieron verse en las noticias.

    En Tamil Nadu, miembros del LPF actuaron como rompehuelgas en el sector del transporte, en particular en el transporte en autobús. Los miembros del sindicato LPF intervinieron para conducir los autobuses que habían quedado vacíos por los conductores en huelga. Vale la pena recordar que el LPF también se opuso a la huelga de los trabajadores de Samsung.

    La huelga contó con la solidaridad de la juventud, los agricultores y los activistas, y con la simpatía de la gran mayoría de las masas de la India. A pesar de la represión en diferentes regiones y de las acciones traicioneras de los grandes sindicatos, la huelga atrajo a decenas de millones de personas. Se produjeron grandes protestas en las principales ciudades del país. Participaron en la huelga trabajadores tanto del sector formal como del informal, lo que hizo que los trabajadores más precarios se sumaran a ella.

    Los líderes sindicales han declarado que esta huelga general no es más que el primer paso de un movimiento a largo plazo para garantizar los derechos laborales. Queda por ver si esto se materializa o no.

    La situación de la clase obrera india

    Conviene recordar por qué la clase obrera ha emprendido el camino de la lucha, por qué se produjo esta huelga general en primer lugar. La razón inmediata es, por supuesto, la aprobación de los Códigos Laborales, pero esa no es la única razón.

    Desde la arremetida neoliberal de la década de 1990, se ha producido un empoderamiento constante de la clase capitalista india a expensas de los trabajadores indios. Los sindicatos han perdido poder, mientras que las leyes de contratación y despido han facilitado a los empresarios el control de los trabajadores. Sin embargo, el cambio más significativo es la creciente precariedad laboral.

    Con la privatización de los activos estatales por parte de sucesivos gobiernos, el empleo en el sector público ha disminuido o se ha desplazado aún más hacia el trabajo por contrato.

    La creciente penetración del capitalismo en el interior de la India ha paralizado la agricultura india, y los sectores más vulnerables de la India rural se han visto obligados a buscar trabajo en las ciudades, ya sea como trabajadores temporales o como trabajadores migrantes. Millones de personas han sido arrojadas a la trituradora del mercado laboral indio, donde se ofrecen pocos puestos de trabajo con bajos salarios a millones de aspirantes.

    Los trabajadores migrantes engrosan las filas de los trabajadores temporales, los trabajadores eventuales y los trabajadores por contrato. Gran parte del sector de la construcción de la India se sostiene en trabajadores rurales que buscan trabajo estacional en las ciudades. Los trabajadores migrantes cuentan con poca o ninguna protección y, con el calentamiento global, se enfrentan a un mayor estrés térmico. Los trabajadores migrantes fueron los más afectados durante los confinamientos por la pandemia, muchos simplemente murieron intentando regresar a casa caminando.

    En las décadas anteriores a las reformas neoliberales, el sector público era el principal proveedor de empleo. Antes se podía aspirar a un empleo fijo estable en el sector público, pero hoy en día ni siquiera este sector es inmune a esta tendencia. Ya sea en los ferrocarriles, las telecomunicaciones o la energía, el trabajo por contrato está desplazando al empleo fijo regular. En la competencia por los puestos de trabajo, la afluencia de nuevos trabajadores procedentes del campo o de las pequeñas ciudades ha engrosado las filas del trabajo precario y mal remunerado, lo que ha provocado una baja de los salarios de los trabajadores en todos los sectores.

    Aunque no están regularizados como trabajadores permanentes, los trabajadores contratados suelen tener que trabajar las mismas horas y realizar tareas similares o iguales a las de los trabajadores permanentes, pero sin ninguno de sus derechos y protecciones. Esta es la situación de los trabajadores contratados en una empresa pública como BSNL (en el sector de las telecomunicaciones), por lo que cabe imaginar que la situación es aún peor en el sector privado, donde los sindicatos son generalmente más débiles.

    La situación de los trabajadores industriales es especialmente mala, teniendo en cuenta los resultados de la Encuesta Anual de Industrias. Según los datos, en el año fiscal 2023, un total de 14,61 millones de trabajadores estaban empleados en 253.000 fábricas en toda la India. De ellos, 5,95 millones de trabajadores (40,7 %) eran contratados, la cifra más alta jamás registrada hasta la fecha, en comparación con solo 40,2 % del ejercicio fiscal anterior. Para empeorar las cosas, esta precariedad se combina con jornadas laborales más largas y salarios estancados.

    Desde la pandemia de Covid-19, los salarios reales se han mantenido prácticamente estancados. El escaso aumento no se ajusta con la inflación y ha obligado a los trabajadores a arreglárselas con menos. Según el NITI Aayog (la alternativa india a la comisión de planificación), los aumentos salariales no han seguido el ritmo de la inflación durante los últimos siete años. Los salarios reales de los trabajadores se han estancado en gran medida en los sectores rural y urbano. Esto, a pesar de que las ganancias corporativas alcanzan su nivel más alto en 15 años, con un aumento de 22 % en 2024.

    El estancamiento de los salarios reales fue uno de los factores que impulsaron la huelga de los trabajadores de Samsung. La agitación por el reconocimiento del sindicato de trabajadores de Samsung continúa. Las jornadas laborales más largas, el aumento de los gastos, junto con una clase capitalista que se ha envalentonado para tratar peor a los trabajadores, solo ha exacerbado estas tensiones. Los capitalistas más descarados instan públicamente a la clase trabajadora india, asediada y agobiada, a trabajar 70 horas semanales, mientras que los grupos de presión de la industria instan al gobierno a aumentar la semana laboral a 90 horas, en un momento en que los trabajadores indios ya trabajan 60 horas semanales, una situación que es aún peor en el sector informal no regulado.

    La India es hoy uno de los países más desiguales del mundo, y la disparidad de la riqueza es peor que durante el Imperio británico. Ya no es ningún misterio sobre el destino del trabajo obrero: mientras la familia Ambani construye un rascacielos de mil millones de dólares, la mitad de Bombay sigue viviendo en barrios marginales. Esos barrios marginales están ahora a punto de ser reurbanizados, una vez más para beneficio de otra familia multimillonaria. Hoy, el 1 % más rico de la India posee 40 % de la riqueza del país. Mientras los multimillonarios compran propiedades en el extranjero y las empresas indias adquieren empresas y terrenos en todo el mundo, los trabajadores indios se ven condenados a una existencia precaria.

    Este es el contexto en el que el sindicato central convocó la huelga general del 9 de julio.

    La situación política en torno a la huelga

    Es importante comprender el contexto político de la huelga del 9 de julio. Entre 2014 y 2021, fuimos testigos del triunfalismo reaccionario del gobierno de Modi. Podían actuar a su antojo, aprobar las leyes que quisieran, pisotear a la oposición debilitada, aplastar los derechos de los trabajadores y castigar con crueldad a los disidentes. Nada evidenció mejor esta actitud de impunidad que la repentina desmonetización que, de la noche a la mañana, destruyó los ahorros de decenas de millones de personas. A pesar de las dificultades que enfrentaban los indios, e incluso de la muerte de varios empleados bancarios, el gobierno del BJP se mantuvo firme en el poder.

    Esta impunidad alcanzó su punto máximo con el confinamiento por la pandemia, donde el gobierno reveló simultáneamente su crueldad y su incompetencia. Los confinamientos arbitrarios y la suspensión de trenes y autobuses provocaron enormes dificultades a los trabajadores y a los pobres, siendo los más afectados los trabajadores migrantes, que no tenían medios de subsistencia y que se vieron obligados a buscar sus propios medios para retornar a sus casas. Muchos murieron en el camino de regreso, algunos de hambre. Los confinamientos no lograron nada, el Covid-19 siguió propagándose y los hospitales se encontraron lamentablemente incapaces de hacer frente a la tarea. Decenas de miles de indios murieron, un hecho que el gobierno ocultó.

    Mientras los indios sufrían y morían, el gobierno se centró en impulsar varias leyes claves, como las nuevas leyes agrícolas y los códigos laborales. Se trataba de un doble ataque contra los trabajadores y los campesinos, y la respuesta fue casi inmediata. Los sindicatos y las organizaciones campesinas planearon una huelga en setiembre de 2021, en pleno apogeo de la pandemia de Covid, y asistimos a una huelga general de trabajadores y agricultores.

    Este fue el precursor de las protestas campesinas que sacudieron los cimientos del gobierno. El gobierno utilizó el confinamiento por la pandemia como arma para reprimir las protestas, a pesar de que los cuadros del partido BJP tenían libertad para hacer campaña y reunirse libremente para las elecciones de Bengala Occidental, una de las principales razones de la propagación del virus en su peor fase.

    Las protestas de los agricultores se llevaron a cabo con una disciplina notable, y en ellas participaron miles de personas que sitiaron la capital, unidas en torno a una única demanda: la derogación de las leyes agrícolas. El éxito de las protestas de los agricultores supuso una derrota del BJP, de la que aún no se ha recuperado. Las protestas terminaron más o menos cuando la pandemia comenzó a remitir y se restableció la normalidad. Sin confinamientos, las protestas aumentaron.

    Poco después de las protestas de los agricultores se produjeron las huelgas de los trabajadores de Anganwadi, las huelgas del transporte contra las nuevas leyes penales y, lo que es más significativo, una serie de derrotas electorales entre 2021 y 2024.

    Aunque el BJP ganó en 2024, su mayoría parlamentaria se redujo considerablemente. La mayoría absoluta de la que disfrutaba el BJP había desaparecido, y ahora tenía que gestionar una coalición de partidos burgueses regionales.

    En este momento, los partidos burgueses de la oposición se han movido DE MANERA oportunista para apoyar las protestas de los trabajadores y los agricultores. El DMK (Dravida Munetra Kazagham) en Tamil Nadu se ha presentado como defensor de la lengua y la cultura tamiles contra la imposición del hindi, mientras que el TMC se ha presentado como el principal defensor de los valores seculares, los derechos de las minorías y la democracia, contra el BJP y su ideología hindutva. Ambos partidos se presentan como partidos populistas que defienden los derechos de los trabajadores y de los campesinos, pero esto es una mentira. La verdad es que ni el TMC ni el DMK, ni ningún otro partido burgués de oposición, se preocupan por los trabajadores, los campesinos ni los jóvenes.

    El año pasado se rodujo la revolución en Bangladesh, seguida poco después por el levantamiento en torno al movimiento de los médicos. Esto ocurrió al mismo tiempo que los trabajadores del té, del noroeste de Bengala, emprendían la lucha por el pago de los salarios pendientes, protestando contra las deplorables condiciones de trabajo en las plantaciones. Ese mismo año se produjo la gigantesca huelga de los trabajadores de Samsung en Tamil Nadu. Durante este periodo, los partidos burgueses de oposición actuaron como guardianes del capitalismo, alineándose con la patronal contra los trabajadores.

    El Partido del Congreso es el segundo partido político más grande del país y el más grande de los partidos burgueses de la oposición, además de ser el antiguo partido gobernante de la India, que ha ostentado el poder durante más tiempo que cualquier otro desde la independencia. A pesar de sus declaraciones de apoyo a los trabajadores y las protestas de los agricultores, su gobierno en Karnataka ha comenzado a tomar medidas para aumentar la jornada laboral, demostrando así a quiénes son realmente leales.

    La farsa de los partidos burgueses continuó durante la huelga. En el Estado de Bihar, que irá a las urnas el próximo año, las movilizaciones de la huelga se combinaron con protestas contra la revisión del censo electoral, que podría privar del derecho al voto a hasta 20 millones de votantes, en su mayoría de familias obreras y campesinas más desfavorecidas. El Partido del Congreso, cuyo gobierno en Karnataka está lanzando nuevos ataques contra los trabajadores de la tecnología (TI), apoyó la huelga general, al igual que su sindicato afiliado, el INTUC.

    Sin embargo, en algunas zonas, los partidos burgueses de oposición se opusieron firmemente a la huelga, especialmente en el Estado de Bengala Occidental. Este Estado había sido escenario de movilizaciones contra el gobierno criminal del partido TMC durante la segunda mitad del año pasado. Aún quedaba mucha ira, que se puso de manifiesto cuando los matones del TMC y los activistas sindicales se enfrentaron en las calles. Se desplegó a la policía para arrestar y golpear a los trabajadores en huelga. Se implementaron directivas para castigar a los empleados públicos en huelga. Esto no disuadió a los trabajadores, muchos de los cuales siguieron apoyando la huelga, en su mayoría indignados por el impago del subsidio por carestía.

    Tras la pandemia, el BJP ha visto cómo su posición política se tambaleaba, pero no se derrumbó. Esto ha dado margen a los partidos burgueses de oposición para ascender en el poder. El Partido del Congreso recuperó parte del terreno perdido, casi duplicando su representación en el Parlamento. Los partidos regionales han ganado poder en sus respectivos ámbitos, mientras el frente de izquierda liderado por el CPIM (Partido Comunista de la India Marxista) permanece estancado, al menos en lo que se refiere a resultados electorales. Su porcentaje de escaños en el parlamento aumentó de 6 a 8, aunque el porcentaje de votos se mantuvo prácticamente estancado.

    Los pésimos resultados del partido estalinista ocultan el verdadero alcance de su influencia, especialmente si se tienen en cuenta sus organizaciones campesinas y sindicales afiliadas. Aunque su poder está en declive, este declive no ha dado lugar al surgimiento de alternativas en la izquierda. El espacio para la política de izquierda sigue estando dominado en gran medida por el CPIM, sus aliados y sus organizaciones afiliadas. Esta realidad se ha puesto de manifiesto una y otra vez: los sindicatos estudiantiles DYFI y SFI, vinculados al CPIM, estuvieron al frente de las movilizaciones durante el movimiento de los médicos. El All India Kisan Sabha (Sindicato de Agricultores de toda la India), vinculado al CPIM, fue uno de los principales grupos de la agitación campesina. La huelga de los trabajadores de Samsung está liderada por un sindicato afiliado al CITU, vinculado al CPIM.

    La serie de movilizaciones y luchas muestran que la India ya no se encuentra en una situación reaccionaria, sino que se encamina hacia una situación prerrevolucionaria. Sin embargo, el capitalismo indio se mantiene estable, en crecimiento y políticamente seguro. Aún no existe una situación prerrevolucionaria activa como la que vimos en Sri Lanka en 2022 o en Bangladesh en agosto de 2024. El contexto político actual guarda muchas similitudes con el periodo comprendido entre 2010 y 2014, cuando la India fue testigo de numerosas protestas, huelgas y movilizaciones a nivel nacional y regional. La última vez, una situación similar resultó en la victoria del BJP y el inicio de una situación reaccionaria en la India; que esta vez sea diferente o no depende en gran medida del curso de la lucha de clases y de su liderazgo.

    El impacto de la huelga y la solidaridad de diferentes sectores

    La huelga general se produce en un momento en que la India atraviesa un periodo de agitación, en el que poderosas movilizaciones nacionales y regionales han sacudido a los gobiernos capitalistas. Solo en el último año hemos sido testigos de la huelga de los trabajadores del té, el movimiento de los médicos en Bengala Occidental, las victorias de las huelgas de Anganwadi y la huelga de los trabajadores de Samsung en Tamil Nadu. Incluso cuando terminó la huelga de un día, los trabajadores del transporte en el Estado de Uttar Pradesh se declararon en huelga por las políticas del gobierno estatal dirigido por el BJP.

    Lo que estamos viendo es un impulso continuo que se ha mantenido desde la agitación campesina de 2021, pero este impulso no ha aumentado ni disminuido. El miedo a la guerra en mayo de este año provocó el retraso de la huelga, y los sindicatos habían cambiado la fecha para el 9 de julio, cediendo al clima reaccionario que había creado el gobierno del BJP ante la inminencia de una guerra con Pakistán.

    La escaramuza no se convirtió en guerra, pero las tensiones siguen presentes. Sin embargo, el hecho de que la huelga general se haya producido y haya tenido un impacto significativo demuestra que los intentos del BJP de generar un sentimiento reaccionario para sofocar el espíritu militante de las masas han fracasado, que la disidencia contra el BJP y sus políticas reaccionarias no ha terminado, y que, por el momento, no hay signos de que vaya a disminuir.

    Los líderes sindicales han afirmado que alrededor de 250 millones de trabajadores se habían sumado a la huelga general de un día, y algunos afirman que pueden ser más. Incluso esta cifra puede ser exagerada, ya que 19 sindicatos centrales y regionales boicotearon la huelga, entre los que destacan el BMS (Bharatiya Mazdoor Sangh), afiliado al BJP, y el sindicato afiliado al TMC, el INTTUC (Indian National Trinamool Trade Union Congress). Se han recibido informes de que trabajadores de LPF han actuado como rompehuelgas en Tamil Nadu para garantizar el funcionamiento normal de los autobuses estatales. La traición de algunos de estos sindicatos ha atenuado el impacto de la huelga general. En Calcuta, donde el impacto de la huelga ha sido mayor que en la mayoría de las grandes ciudades, no era raro encontrar un banco completamente cerrado mientras otros funcionaban a medias. Aunque algunas oficinas gubernamentales cerraron por completo, otras funcionaron de manera ineficiente.

    Las protestas en varias ciudades oscilaron entre cientos y miles de personas, y aunque no fueron las más grandes de los últimos tiempos, fueron visibles. En Delhi, los sindicatos se unieron a los sindicatos de agricultores, los sindicatos de estudiantes y las organizaciones juveniles, la mayoría vinculados al CPIM. En Calcuta, estallaron protestas en varias zonas de la ciudad, pero sufrieron la represión de la policía y los ataques de los matones del TMC. En Bombay, la huelga tuvo una buena participación y provocó interrupciones en el transporte ferroviario y de autobús. Bihar fue testigo de grandes protestas en las calles de Patna, donde la huelga coincidió con las protestas en curso de los partidos burgueses y pequeñoburgueses de la oposición contra la revisión del censo electoral. Esto no fue una excepción en Bihar, ya que en Bengala Occidental la encarnizada batalla campal entre los cuadros del TMC y el CPIM también demostró que la huelga se solapaba con otros conflictos políticos locales en el Estado.

    Como era de esperar, los partidos burgueses y sus ideólogos se opusieron a la huelga general. Lo que sí fue inesperado fue el grado de solidaridad recibido por parte de diferentes sectores, sobre todo de los trabajadores agrícolas y sus sindicatos. Las mismas organizaciones que habían participado en la gigantesca agitación campesina de 2021 salieron a la calle para apoyar las demandas de los trabajadores. Esto constituye una base sólida para desarrollar un frente unido de trabajadores y campesinos en torno a un programa de lucha revolucionaria.

    A las filas de los trabajadores se sumaron jóvenes radicalizados, grupos de estudiantes e incluso sindicatos de periodistas que se unieron a las manifestaciones de protesta en Delhi.

    La emergente alianza entre trabajadores y campesinos, la expansión de la lucha de los sectores organizados a los no organizados, que abarca tanto a los trabajadores industriales como a los trabajadores de obras públicas, es significativa. Esta amplia unidad de trabajadores y campesinos es una buena base para desarrollar un programa político para la revolución, pero sin una dirección revolucionaria esto no llegará a nada. El CPIM estalinista, que sigue bajo la alianza burguesa «INDIA», utilizará la energía de esta movilización con fines electorales y, en última instancia, beneficiará a los partidos burgueses de oposición.

    Conclusión

    La huelga general es una de las armas más poderosas del arsenal de los trabajadores organizados. Esta táctica debe utilizarse con prudencia y no desperdiciarse. Organizar una huelga general en la escala necesaria para tener un impacto nacional, en un país tan grande y diverso como la India, requiere un esfuerzo enorme. Los sindicatos centrales y los partidos estalinistas han demostrado una vez más que pueden llevar a cabo una huelga de este tipo, pero el hecho de que hayan optado por hacerlo durante solo 24 horas, sin un programa claro para acciones posteriores, significa que esta enorme energía y esfuerzo se disiparán.

    La convocatoria de huelga fue lanzada por sindicatos de izquierda, alineados en su mayoría con el CPIM, pero 19 sindicatos diferentes no respondieron a ella. Estos sindicatos vinculados a la burguesía deben ser atacados sin piedad por esta traición, ya que han abandonado a sus propios trabajadores en el momento en que más necesitan una acción militante. El BMS, alineado con el BJP, debe ser especialmente atacado y boicoteado en todo momento, y hay que convencer a los trabajadores de que abandonen el BMS hasta que el sindicato cambie de rumbo o se disuelva por completo. En cualquier caso, no hay nada que perder y mucho por ganar al alejar a los trabajadores del BMS. Lo mismo ocurre con el sindicato del TMC, el INTTUC, que existe como herramienta del partido burgués TMC en Bengala Occidental para controlar la militancia obrera.

    Los sindicatos obreros vinculados a la burguesía son menos órganos de lucha y más herramientas de control, en tales casos, nuestra estrategia debe ser convencer a los trabajadores contra sus traicioneras direcciones, exponiendo sus verdaderas lealtades. El BMS participó en huelgas generales anteriores cuando su partido afiliado estaba en la oposición, ahora que el BJP está en el poder les ha dado la espalda a los trabajadores. Esto muestra la naturaleza cínica de la política burguesa; la lucha de los trabajadores debe elevarse por encima de tales maquinaciones políticas cínicas.

    Las acciones del BMS se reflejan ahora en sindicatos como el LPF y el INTUC, alineados con el DMK y el Partido del Congreso. Estos partidos, que ahora se encuentran en la oposición, apoyan la lucha de los trabajadores, pero en su propio gobierno han adoptado políticas antiobreras. En general, los gobiernos burgueses, tanto del partido gobernante como de la oposición, implementan de manera constante las disposiciones de los Códigos Laborales, socavando y desmantelando las protecciones previstas en leyes anteriores.

    Su oposición no sirve de nada si no pueden proteger a los trabajadores, y pone al descubierto sus lealtades de clase.

    ¡DEROGACIÓN DE LOS CÓDIGOS LABORALES!

    ¡VIVA LA LUCHA OBRERA! ¡ABAJO LOS PARTIDOS BURGUESES TRAIDORES!

    ¡POR LA JORNADA DE 8 HORAS!

  • Los sindicatos, los derechos de los inmigrantes y las libertades civiles: como construir una izquierda de lucha

    Los sindicatos, los derechos de los inmigrantes y las libertades civiles: como construir una izquierda de lucha

    Por ERNIE GOTTA

    Los sindicatos han estado al frente de la oposición a las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y al creciente autoritarismo del presidente Trump. Las movilizaciones contra la migra han contado con la participación de miles de sindicalistas de todo Estados Unidos que exigen el fin del terror de la migra en sus comunidades. La oposición masiva al ICE muestra una respuesta inicial dinámica a la amenaza inmediata de ataques contra las familias trabajadoras.

    Sin embargo, se está gestando una lucha aún mayor. El despliegue de la Guardia Nacional y las fuerzas marinas por parte de Trump tras el recrudecimiento de las protestas en Los Ángeles amenazó las libertades fundamentales de expresión, reunión y organización. Los trabajadores no pueden tomar la posición de que esta lucha solo se va a desarrollar en Los Ángeles. ¿Qué pasaría si se desplegara la Guardia Nacional en otras ciudades de California o en cualquier otro lugar del país? ¿Qué pasaría si Trump decretara la ley marcial en las llamadas ciudades santuario?

    ¿Qué hará ahora el movimiento obrero? ¿Qué debería hacer ahora el movimiento obrero? ¿Por qué es tan urgente para todos los trabajadores con conciencia de clase construir una izquierda de lucha de clases dentro del movimiento obrero?

    Este artículo intentará proporcionar algo de contexto, con ejemplos de los ataques contra trabajadores documentados e indocumentados. Intentará mostrar cómo la defensa de estos trabajadores puede convertirse en una lucha masiva por las libertades civiles y, al mismo tiempo, en una lucha por construir una izquierda de lucha de clases en el movimiento sindical que pueda ayudar a politizar nuestros sindicatos y ganar la lucha contra el autoritarismo.

    Laa migra detiene a miembros de sindicatos

    Los sectores del movimiento obrero que tienen una base de miembros que son trabajadores inmigrantes están desempeñando un papel esencial en la construcción de un amplio movimiento de defensa. Está el ejemplo del sindicato SMART (trabajadores de la industria metalúrgica), que está movilizando a sus miembros y aliados para traer de vuelta al aprendiz sindical Kilmar Abrego García, deportado injustamente y enviado a la brutal prisión CECOT en El Salvador bajo pretextos falsos.

    Luego está el caso de Lewelyn Dixon, conocida cariñosamente como «a Lynn» en la comunidad. Es miembro del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU) Local 925 y técnica de laboratorio en el Centro Médico de la Universidad de Washington. Estaba detenida desde finales de febrero en el Centro de Procesamiento del ICE del Noroeste, en Tacoma, Washington. Había viajado a Filipinas, como hacía desde hacía muchos años, para visitar a su familia. Fue detenida cuando regresaba de este viaje. Lewelyn llegó a Estados Unidos cuando tenía 14 años y es residente permanente legal.

    Luego está el caso del presidente del SEIU California, David Huerta. Las autoridades federales cometieron posiblemente uno de sus mayores errores al arrestar y maltratar a Huerta mientras protestaba y observaba una redada del ICE en un almacén de ropa en Los Ángeles. Su arresto provocó una indignación nacional que traspasó los límites del movimiento sindical y contribuyó a llamar la atención de todo el país sobre la brutalidad de las redadas en Los Ángeles. Aunque está en libertad, el presidente Huerta sigue enfrentándose a cargos por obstrucción a un agente federal y, si es declarado culpable, se enfrenta a una pena de hasta seis años de prisión.

    El plan de Trump y Stephen Miller para los trabajadores indocumentados

    Huerta, Dixon y García eran todos ciudadanos o poseían documentación para estar legalmente en los Estados Unidos. Lo que sus historias no cuentan son los casos de miles de trabajadores indocumentados en restaurantes, hoteles, agricultura y mataderos que son detenidos y deportados cada día por la administración Trump. Según AP News, Stephen Miller, subjefe de gabinete de Trump en la Casa Blanca, dijo que «los agentes de ICE de EE. UU. se fijarían como objetivo al menos 3000 detenciones al día, frente a las 650 diarias durante los primeros cinco meses del segundo mandato de Trump».

    Miller está claramente tratando de posicionar a Trump como el próximo «deportador en jefe», un título que todavia le pertenece a Barack Obama, cuya administración tiene el récord de deportaciones tanto en cuatro años (2 millones) como en un solo año (438 421 en 2013). Afortunadamente, Miller aún no ha alcanzado su objetivo y se ha estancado en la ya terrible cifra de 2000 detenciones diarias.

    La narrativa de que el ICE deporta a «delincuentes» siempre ha sido un intento apenas velado de mantener a los trabajadores indocumentados en la sombra como ciudadanos de segunda clase. Estas redadas del ICE se están utilizando para frustrar los esfuerzos de organización de los trabajadores indocumentados. Un ejemplo de ello ocurrió el 2 de mayo, cuando 14 miembros del sindicato United Farm Workers (UFW), nacidos en México y Guatemala, fueron sacados del autobús de trabajo de la granja de verduras Lynn-Ette en Albion, Nueva York, por la migra. Estos trabajadores llevaban desde 2022 organizándose con el UFW y Lynn-Ette se ha negado a reconocer al sindicato. La lucha por liberar y devolver a los 14 trabajadores solo ha tenido un éxito parcial hasta ahora. El UFW escribe en un comunicado de prensa: «Otros dos trabajadores agrícolas de los 14 detenidos por el ICE en Albion, Nueva York, el 2 de mayo de 2025, han sido puestos en libertad bajo fianza. Esto eleva a tres el número total de trabajadores que han sido liberados desde entonces. Lamentablemente, al menos cinco trabajadores también han sido deportados a México o Guatemala. Seis permanecen bajo custodia del ICE».

    Este es solo uno de los muchos ejemplos de lo que está sucediendo a los trabajadores de todo el país, que son una parte vital para sostener la vida de todos en Estados Unidos. Durante un breve momento, hubo indicios de que las empresas que emplean a trabajadores indocumentados podrían estar preocupadas por que las redadas afectaran al acceso a mano de obra barata. ¿Se sentía Trump presionado cuando escribió en Truth Social: «Nuestros grandes agricultores y las personas que trabajan en el sector hotelero y del ocio han estado afirmando que nuestra política muy agresiva en materia de inmigración les está quitando trabajadores muy buenos y con mucha antigüedad, cuyos puestos son casi imposibles de reemplazar», concluyó Trump. «Esto no es bueno. Debemos proteger a nuestros agricultores, pero sacar a los CRIMINALES de los Estados Unidos. ¡Se avecinan cambios!».

    Pero fuera lo que fuera lo que estuviera pensando, solo unos días después de conceder un respiro a los trabajadores hoteleros y agrícolas, Trump dio marcha atrás, mostrando la naturaleza errática de su administración.

    Otro tipo de ataque del Gobierno federal

    Las redadas y la represión de las manifestaciones han sido el sello distintivo de la actividad del ICE, la policía y el ejército. Ahora, el Gobierno federal está probando un nuevo enfoque para silenciar a la oposición. El senador republicano por Misuri, Josh Hawley, está liderando una investigación contra organizaciones políticas y comunitarias que amenaza con desarticular y oprimir a algunos de los grupos que han estado muy activos en el movimiento. Se ha informado a decenas de grupos de la investigación en curso, pero la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes (CHIRLA), el Partido por el Socialismo y la Liberación (PSL) y la Unión del Barrio son tres objetivos destacados de Hawley. Hawley informó a CHIRLA: «Informes fiables sugieren ahora que su organización ha proporcionado apoyo logístico y recursos financieros a personas involucradas en estas acciones disruptivas», y continuó: «Permítanme ser claro: financiar disturbios civiles no es libertad de expresión. Es complicidad y encubrimiento de conducta criminal».

    El peligro para estas organizaciones es muy real. Los sindicatos no solo deben defender a sus miembros, sino también apoyar a todas las organizaciones de derechos de los inmigrantes que se enfrentan a investigaciones del Gobierno federal. Si no se incorporan estos ataques a los esfuerzos generales de defensa, los sindicatos acabarán pagando las consecuencias, ya que la administración de Trump está aumentando la represión de la libertad de expresión y de organización. Basta con unos pocos ejemplos para ver que los ataques contra los inmigrantes, los sindicatos y el movimiento de solidaridad son un problema grave para los sindicatos. ¿Qué hay que hacer ahora para construir el movimiento?

    Construir un movimiento de frente único de masas para defender las libertades civiles

    Los sectores sindicales que ya están en movimiento en torno a la lucha por los derechos de los inmigrantes deben organizarse junto con las organizaciones de justicia social y comunitarias para construir un frente único contra los ataques contra los inmigrantes, los trabajadores y sus organizaciones.

    En Los Ángeles, el sindicato SEIU Local 721 lanzó el «Verano de la Resistencia», una campaña de un mes de duración en defensa de los derechos de los inmigrantes que, según lo que afirman, incluye a «UTLA, UFCW 324, UFCW 770, Teamsters Local 396, el Centro de Recursos de Centroamérica (CARECEN), CHIRLA, LA United Front, KIWA Workers for Justice y diversos miembros del clero de CLUE (Clergy and Laity United for Economic Justice). La iniciativa se centrará en la respuesta rápida, la formación y los seminarios sobre los derechos, la narración de historias y las campañas digitales, la ayuda y el apoyo mutuos, el arte de la resistencia, las vigilias y los ayunos públicos diarios.

    También existe la iniciativa Labor for Democracy (L4D), que incluye a los cofundadores UFCW Local 3000 en Seattle, la Federación de Maestros de Chicago y 1199SEIU UHWE. Muchos de los principales sindicatos, así como sindicatos locales, apoyan a L4D con el objetivo de coordinar los esfuerzos para «detener las amenazas de Trump y MAGA a nuestros derechos y libertades».

    Es significativo que los sindicatos que apoyan a L4D no rehúyan su llamamiento a la solidaridad con los activistas estudiantiles y trabajadores en solidaridad con Palestina, como Mahmoud Khalil y Rumeysa Ozturk, que fueron algunos de los primeros en ser detenidos por agentes de laa migra.

    Luego está el llamamiento del Sindicato de Trabajadores del Automóvil (UAW) para que los sindicatos alineen sus contratos para que expiren el 1 de mayo de 2028. El UAW afirma: «Tras el éxito histórico de la huelga Stand Up Strike en 2023, el presidente del UAW, Shawn Fain, pidió al resto del movimiento sindical que se uniera a nuestro sindicato para preparar una huelga el Primero de Mayo de 2028. El Primero de Mayo es el día internacional de los trabajadores y es nuestra oportunidad de crear una crisis para la clase multimillonaria y conseguir más para todos nosotros. Sabemos que cuando los trabajadores alinean sus luchas en el mismo calendario, tenemos más influencia que por separado. ¿Qué pasaría si no lo hiciéramos solo en una cadena corporativa o en un sindicato, sino en todo el país y en todo el movimiento obrero? Ahora es el momento de prepararnos para crear esa crisis para los patrones».

    Si bien estos esfuerzos representan claramente un paso positivo hacia actividades comunes en torno a los derechos de los inmigrantes, los derechos democráticos y las libertades civiles, el movimiento sigue necesitando un liderazgo genuino de lucha de clases que incluya a los miembros de base en todos los niveles en la toma de decisiones. Necesitamos un movimiento sindical que pueda movilizar a millones de trabajadores en las calles y paralizar sectores clave de la economía. Tanto los trabajadores sindicalizados como los no sindicalizados deben estar preguntándose: ¿dónde está el liderazgo de la AFL-CIO? ¿Por qué la principal federación sindical de Estados Unidos no convoca una huelga general o incluso una marcha masiva en Washington D. C. que podría detener de inmediato los ataques de Trump? ¿Por qué la AFL-CIO no ha convocado un congreso sindical de emergencia en el que los sindicatos y sus miembros puedan debatir democráticamente y votar un plan para detener las redadas, defender nuestros sindicatos y proteger nuestros derechos?

    ¿Qué opciones tienen los activistas sindicales de conciencia de clase para politizar y ganar a sus sindicatos a una perspectiva de lucha de clases? Un liderazgo obrero realmente militante y democrático podría ser el catalizador de una oposición significativa al autoritarismo y conducir a la construcción de un partido obrero de masas.

    ¡Construyamos una izquierda de lucha de clases en los sindicatos!

    La historia del movimiento obrero está llena de luchas exitosas lideradas por la base, pero también está llena de traiciones por parte de los burócratas sindicales que intentan aplastar la autoorganización de los trabajadores. El camino hacia la construcción de un sindicato combativo es una lucha compleja que requiere esfuerzos constantes y continuos para atravesar experiencias con los compañeros de base. Estas experiencias mostrarán exactamente hasta dónde está dispuesta a llegar la dirección sindical en el curso de una lucha contra los patrones o el gobierno. El primer paso es tan simple como iniciar conversaciones con tus compañeros en el lugar de trabajo.

    Los sindicalistas que buscan transformar sus sindicatos en organizaciones democráticas y combativas pueden construir a partir de campañas como L4D o organizándose para la defensa de David Huerta, Lewelyn Dixon, Kilmar Abrego García y los 14 trabajadores agrícolas detenidos por la migra. Cada uno de estos casos ofrece a los miembros del sindicato la oportunidad de ganar primero el apoyo en el lugar de trabajo a través de debates diarios y luego presentar resoluciones con planes de acción en las reuniones sindicales. Cada debate y cada esfuerzo, tenga éxito o no, impulsa el proceso de politización de la vida en el lugar de trabajo y en el sindicato. Los activistas sindicales deben trabajar tanto dentro como fuera de sus sindicatos, en colaboración con organizaciones de justicia social. De esta manera, los activistas sindicales pueden empezar a incorporar a los trabajadores organizados a la órbita de las luchas sociales, al mismo tiempo que incorporan las luchas sociales a la vida del sindicato.

    Muchos líderes sindicales piensan que la única forma de involucrar a los miembros del sindicato es a través de cuestiones económicas básicas como los salarios y las prestaciones. Pero esto no es necesariamente cierto. A menudo, los miembros del sindicato se vuelven más activos cuando participan en acciones fuera del lugar de trabajo que abordan cuestiones políticas que también afectan profundamente a sus vidas.

    Cuando nos referios a laas cuestiones políticas no nos referimos a hacer campaña por los candidatos del Partido Demócrata. De hecho, la forma más eficaz de que las organizaciones de la clase trabajadora construyan el movimiento es manteniendo sus esfuerzos independientes del Partido Demócrata.

    El Partido Demócrata solo quiere tres cosas de los trabajadores sindicalizados: dinero, votos y desmovilizar los esfuerzos independientes que podrían conducir en última instancia a huelgas y acciones más militantes que afecten a los beneficios de los patrones. Los partidos Demócrata y Republicano representan a la clase capitalista. Los trabajadores no tienen nada que ganar colaborando con los gerentes en el lugar de trabajo, así que ¿por qué deberían conformarse con colaborar con los dos partidos que gestionan el capitalismo estadounidense? Para que los trabajadores se enfrenten realmente a los dos principales partidos capitalistas, deben encontrar un camino hacia la formación de su propio partido, un partido laborista.

    La construcción de un partido laborista o incluso la convocatoria de una huelga general pueden estar fuera de la agenda inmediata de la clase trabajadora. Pero no podemos esperar para actuar. Los activistas sindicales deben estar presentes en todas las movilizaciones de «Ningún Rey», en las manifestaciones por los derechos de los inmigrantes, en las marchas del Orgullo, en los eventos de Labor for Democracy, en las acciones contra la brutalidad policial o en cualquier otro lugar donde la clase trabajadora esté en movimiento y sea posible encontrar a otros activistas laborales con ideas afines para seguir construyendo una izquierda de lucha de clases dentro del movimiento obrero.

  • ¡Unir la izquierda revolucionaria!

    ¡Unir la izquierda revolucionaria!

    Por JOHN LESLIE

    — DECLARACIÓN EN NOMBRE DEL COMITÉ EDITORIAL DE LA VOZ DE LOS TRABAJADORES —

    Nos encontramos en un momento decisivo en la historia de Estados Unidos y del mundo. Ante el desastre medioambiental, el auge de la extrema derecha y la profundización de la crisis del capitalismo, la izquierda socialista revolucionaria y anticapitalista parece estar creciendo, pero sigue fragmentada. En Estados Unidos, el régimen de Trump ha lanzado un ataque en varios frentes contra los trabajadores y los oprimidos. Esto incluye un ataque a los derechos democráticos que se ganaron con el sudor y la sangre de generaciones pasadas. Trump utiliza las acusaciones de antisemitismo como arma para aislar y destruir el movimiento de solidaridad con Palestina, una campaña de difamación que ha sido bipartidista tanto bajo Trump como bajo «Genocidero Joe» Biden.

    Mientras crece la oposición masiva contra Trump, los trabajadores buscan alternativas. Aunque las organizaciones vinculadas al Partido Demócrata han desempeñado un papel importante en las manifestaciones como las históricas marchas «No Kings» del 14 de junio, existe el peligro de que esta ira masiva se canalice fuera de las calles y hacia las urnas. Los demócratas son un partido «de oposición» ineficaz y traicionero. Por un lado, condenan algunas de las políticas de Trump. Por otro lado, votan a sus candidatos en el Congreso y se alinean con la derecha en materia de inmigración y derechos trans para intentar captar parte de la base de Trump.

    ¡Unidad en la acción!

    Desgraciadamente, la izquierda revolucionaria dividida carece actualmente del tamaño y la capacidad necesarios para lanzar campañas e iniciativas nacionales eficaces. Para hacer avanzar las luchas de los oprimidos y explotados, los revolucionarios necesitamos la mayor unidad posible en la acción. Utilizando el método del frente único, podemos trabajar juntos para construir movimientos más eficaces sin necesidad de un alto nivel de acuerdo programático y permitiéndonos luchar juntos contra este sistema. Los movimientos de solidaridad con los inmigrantes, la defensa de los derechos democráticos y el derecho al aborto son solo algunos ejemplos. Pero la unidad en la acción no es suficiente.

    Por una nueva organización socialista revolucionaria en Estados Unidos

    Unir a la izquierda revolucionaria en una sola organización es también una tarea urgente. Por supuesto, esto no se puede hacer simplemente al ignorar las diferencias políticas. Debemos determinar qué diferencias programáticas son fundamentales y cuáles pueden incluirse en la agenda para su debate futuro dentro de una organización unificada. Es posible que podamos unirnos en torno a algunos principios básicos, tales como:

    • La independencia política de la clase trabajadora, la construcción de un partido independiente de la clase trabajadora y los oprimidos, y la oposición a las alianzas políticas y electorales entre clases.
    • El papel dirigente de la clase trabajadora en la lucha por el socialismo, sin ignorar las luchas de todos los pueblos oprimidos.
    • Por la liberación de las personas LGBTQ, por la liberación de las mujeres, por la liberación de los negros y contra la supremacía blanca.
    • La lucha por la legalización de todos los inmigrantes y el fin del ICE y otras formas de persecución contra los trabajadores inmigrantes.
    • Movilización activa contra la extrema derecha y los movimientos fascistas con una tactica de la contramovilización de masas en frente único.
    • Internacionalismo y solidaridad con los trabajadores y los pueblos oprimidos del mundo, independientemente del poder imperialista que los oprima y explote. Nos oponemos al «campismo» y a las distorsiones estalinistas del marxismo.
    • Por la acción de masas contra el cambio climático, la contaminación y la extinción de especies. Esto es esencial para el bienestar de los pueblos de la Tierra.
    • Una intervención activa en los movimientos sociales y en los sindicatos. Aunque luchemos por las reformas, entendemos que debemos ir más allá de las reformas hacia la revolución social.

    Una reagrupación de principios de la izquierda revolucionaria en Estados Unidos es posible y necesaria. Por supuesto, lograr la unidad de nuestras fuerzas llevará tiempo. Antes de nuestra convención de fusión en 2022, por ejemplo, La Voz de los Trabajadores participó en un proceso de dos años de discusión y trabajo conjunto que incluyó a miembros de Socialist Resurgence, del antiguo grupo de La Voz  y de exmiembros de la Organización Socialista Internacional.

    Esperamos que otras organizaciones socialistas, así como activistas socialistas no afiliados, consideren la posibilidad de construir una organización que reúna a cientos, incluso miles, de militantes revolucionarios. Una organización así sería capaz de intervenir eficazmente en las luchas sociales y de clase. Se convertiría en una escuela de la revolución, formando y poniendo a prueba a los líderes y militantes de la próxima generación. Instamos a todos los que lean esto a participar en este debate.

    Ilustración: Diana Johanna Velasques / Vecteezy

  • Filadelfia: ¡9000 trabajadores municipales en huelga!

    Filadelfia: ¡9000 trabajadores municipales en huelga!

    Por B. COOPER

    Más de 9000 trabajadores municipales que se encargan de la recogida de basura, las bibliotecas públicas, el pavimentado de calles, el servicio de agua, los operadores de lineas de emergencia, los guardias de cruce, los mecánicos y muchos otros servicios de la ciudad de Filadelfia están en huelga. Están representados por el Consejo Distrital 33 (DC 33) de la AFSME, el sindicato municipal más grande de la ciudad, que cuenta con una membresía mayoritariamente negra.

    La huelga comenzó a medianoche del martes 1 de julio, tras el fracaso de las negociaciones entre el sindicato y la ciudad. Desde el inicio de la huelga, los trabajadores han formado piquetes en el Ayuntamiento, el Edificio de Servicios Municipales y muchos otros lugares de Filadelfia. La mayoría de las bibliotecas públicas, centros recreativos y piscinas han cerrado, y la basura se acumula mientras las temperaturas diarias rondan los 32 grados.

    El 30 de junio, un día antes del inicio de la huelga, cientos de miembros de diversos sindicatos municipales y otros simpatizantes se manifestaron frente al Ayuntamiento para expresar su solidaridad con el DC 33 y explicar las principales demandas del sindicato. A lo largo de la semana se han celebrado más manifestaciones, ya que otros sindicatos, como la Federación de Docentes de Filadelfia y los Teamsters, han expresado su solidaridad con los huelguistas. A los trabajadores del DC 33 se han sumado en solidaridad algunos trabajadores del AFSCME DC 47, entre ellos personas que trabajan en la Biblioteca Pública de Filadelfia y en museos de la ciudad. El contrato del DC 47 también expiró el 1 de julio, pero, lamentablemente, los dirigentes sindicales se negaron a convocar una votación inmediata sobre la huelga y aceptaron una prórroga de 14 días del contrato. Un paro simultáneo del DC 47 habría reforzado enormemente la huelga de sus compañeros del DC 33.

    Miembros de La Voz de los Trabajadores visitaron algunos de los piquetes de la ciudad. La mayor queja de los trabajadores es el salario, y varios miembros del DC 33 le dijeron a La Voz de los Trabajadores que dependen de cupones de alimentos para sobrevivir. DC 33 había solicitado un aumento salarial anual del 8 %, pero durante las negociaciones redujo sus demandas a un aumento del 5 % por cada año de un contrato de tres años. Además de los salarios, las demandas contractuales para 2025 del sindicato establecen una serie de necesidades adicionales, entre las que se incluyen garantías para el plan de salud, pagos por pandemia, ajustes por el coste de la vida y cambios en las normas sobre bajas por enfermedad, entre otras.

    «He hablado con otros trabajadores municipales y les he dicho que no tienen que hacer ningún trabajo que no les corresponda», me declaró uno de ellos. Se refería a la presión que el ayuntamiento está ejerciendo sobre otros trabajadores municipales para que hagan el trabajo de los huelguistas, «ayudando» a recoger la basura que los miembros del DC 33 no recogen mientras están en huelga.

    «Hay que defender con uñas y dientes nuestros derechos. ¡Tenemos derechos!», afirmó. Cuando se le preguntó qué opinaba sobre la huelga, respondió: «Confío en mis compañeros del sindicato, y nos apoyamos mutuamente». Otros entrevistados afirmaron que estaban recibiendo un importante apoyo de los residentes de Filadelfia, como lo demostraba la gran cantidad de botellas de agua, refrescos, comidas y aperitivos que los simpatizantes habían dejado junto al piquete.

    La alcaldesa Parker juega duro

    La alcaldesa Cherelle Parker, una demócrata de la vieja escuela que se autoproclama «pro-laboral», pero que se alinea claramente con los intereses de las grandes empresas de la ciudad, consiguió órdenes judiciales para obligar a algunos huelguistas a volver al trabajo. Ha incitado abiertamente a otros miembros del sindicato a cruzar los piquetes.

    En un discurso pronunciado el 3 de julio, la alcaldesa Parker culpó al sindicato de rechazar la oferta salarial de su administración. A continuación, se jactó de que la «mejor oferta» de la ciudad supondría el mayor contrato concedido al sindicato en 30 años. La declaración omitía reconocer el hecho de que el sindicato había hecho concesiones considerables a las administraciones anteriores. Entre ellas figuraban la congelación salarial durante varios años y las importantes concesiones en materia de pensiones que el sindicato aceptó en 1992.

    Parker lamentó que la ciudad ya hubiera hecho a DC 33 «la mejor oferta sobre la mesa», con un «aumento salarial histórico» que supondría un «aumento del 13 % en cuatro años». Su afirmación, aunque escasa en sí misma, aparentemente incluía el aumento del 5 % que los trabajadores obtuvieron el año pasado después de que la dirección del DC 33 aceptara la solicitud de Parker de una prórroga de un año del contrato. Para el nuevo contrato, la ciudad ha estado ofreciendo aumentos anuales de apenas el 2,75 %, el 3 % y el 3 % a lo largo de tres años.

    El presidente del DC 33, Greg Boulware, respondió a Parker señalando que el 5 % del año pasado «no nos fue concedido. ¡Lo luchamos!». En una entrevista concedida el 5 de julio a la emisora de radio WURD, afirmó: «Nuestros hombres y mujeres se ganaron ese 5 %. Ese 5 % ya es agua pasada. Se acabó».

    Lamentablemente, la «mejor oferta» de la ciudad, inferior al 3 % anual, no equivale a un salario digno. Los aumentos salariales propuestos por la ciudad no se ajustan al coste de la vida en la ciudad ni a la tasa de inflación. DC 33 es la unidad de negociación con los salarios más bajos de la ciudad; muchos de los trabajadores no ganan más de 46 000 dólares al año. En ciudades estadounidenses comparables, los trabajadores de la limpieza tienen salarios más altos que en Filadelfia, que se ajustan mejor al coste de la vida en esas ciudades. Un estudio del MIT respalda esta conclusión y revela que los trabajadores de DC 33 ganan 2000 dólares menos que el salario mínimo anual para los residentes de Filadelfia. Además, la mayoría de los economistas prevén un fuerte aumento de la inflación a finales de este año, debido en parte a las políticas arancelarias de Trump.

    La cuestión de los salarios reales y la inflación es un tema de importancia constante, que otros trabajadores en huelga de Filadelfia han señalado en sus propias luchas. En abril, los trabajadores del sindicato UNITE HERE Local 274 lograron una victoria en esta cuestión (al menos 20 dólares por hora ahora; 24 dólares para 2029) con un acuerdo provisional que abarca los tres estadios deportivos.

    La celebración del 4 de julio: protesta de artistas mientras los trabajadores se manifestaban

    Las celebraciones del Día de la Independencia de Filadelfia incluyeron este año el desfile del 4 de julio y el llamado concierto y espectáculo de fuegos artificiales «Wawa Welcome America». DC 33 organizó piquetes y manifestaciones cerca de ambos eventos, con trabajadores que coreaban «¡DC! ¡33!», «¡Sin contrato, no hay paz!» y «¿Don’t like the smell? Blame Cheryl!». En acciones alentadoras, el rapero y actor LL Cool J y la cantante Jasmine Sullivan declararon públicamente antes del concierto que cancelaban sus actuaciones en solidaridad con DC 33.

    Esa tarde, trabajadores de bibliotecas, museos y oficinas se reunieron para una manifestación a la entrada del concierto Welcome America y cerca del equipo local del sistema de bibliotecas gratuitas de Filadelfia. Entre la multitud se encontraban tanto trabajadores de DC 33 como de otros sectores, y contaban con el apoyo del grupo local de la DSA.

    Varios activistas de la campaña Free Mumia, entre ellos Pam Africa, visitaron la manifestación para mostrar su solidaridad con los huelguistas. Mumia Abu-Jamal es un escritor, periodista y preso político cuya falsa condena por asesinato ha sido confirmada repetidamente por la fiscalía, a pesar de las pruebas de su inocencia. Pam Africa recibió una llamada telefónica de Mumia, quien desde la cárcel dirigió palabras de ánimo a los huelguistas, diciendo: «¡Esto es hermoso, hermoso, hermoso!».

    Un trabajador presente en la manifestación mencionó el problema de los salarios reales, subrayando que la oferta de Parkers no se ajusta a la inflación. Otro participante, historiador laboral, habló de la militante huelga de los trabajadores de la limpieza de 1938, que contribuyó a formar el precursor del DC 33. Esa huelga reunió el apoyo de la clase trabajadora de toda la ciudad y obligó a los políticos capitalistas de Filadelfia a ceder a las demandas de los trabajadores.

    La persona con el micrófono fue entrevistando a varios trabajadores. Se acercaron a una mujer que pasaba en un coche para preguntarle su opinión sobre la huelga. «¡Sigan luchando!», fue su respuesta.

    Foto: Kaiden J. Yu / The Philadelphia Inquirer