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El periódico «La Voz de los Trabajadores»: Edición de marzo-abril

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán es una escalada importante en el Medio Oriente que tiene implicaciones peligrosas para los trabajadores de todo el mundo. La brutalidad del asalto imperialista a nivel internacional va junto con el ataque a las libertades civiles por parte del régimen de Trump dentro de Estados Unidos. Esto incluye las operaciones continuas del ICE y la Patrulla Fronteriza, las amenazas a las elecciones de mitad de período de 2026, los retrocesos ambientales que afectan profundamente a la comunidad negra y la brutalidad policial sin control.
Nuestro editorial en este número nos advierte: «Existe un gran peligro de subestimar la determinación de la élite empresarial estadounidense de llevar adelante esta iniciativa. No podemos confiar en que las sentencias judiciales o las próximas elecciones nos salven. Debemos organizarnos ahora, no solo para realizar manifestaciones masivas y crear redes comunitarias contra la violencia del ICE, sino para encontrar el camino hacia la construcción de un nuevo partido de la clase trabajadora a través del cual podamos organizar nuestra defensa política en todos los planos y todos los días».
En este número también tenemos artículos sobre los archivos de Epstein y la clase dominante, la huelga de maestros de San Francisco y una reseña del nuevo álbum de U2.
La edición de marzo-abril de 2026 de nuestro periódico está disponible en formato impreso y en línea como PDF y contiene articulos en ingles y español. ¡Lee hoy mismo el último número de nuestro periódico con una descarga gratuita en PDF! Como siempre, agradecemos cualquier donación que ayude a sufragar los gastos de impresión.
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El FBI recibe la orden de perseguir y desarticular a los grupos «anticapitalistas y anticristianos»


Por ERWIN FREED
El Memorándum de Política de Seguridad Nacional n.º 7 (NSPM-7) deja clara la postura antidemocrática, contraria a la libertad de expresión y hostil hacia los trabajadores de los grandes multimillonarios y sus títeres políticos. El asesinato de Charlie Kirk fue utilizado descaradamente por sus aliados políticos y supuestos amigos para dar «justificación» a un documento que criminaliza las creencias políticas, culturales y sociales de la gran mayoría de los que viven en Estados Unidos.
Publicado el 25 de septiembre, el NSPM-7 ordena a las ocultas unidades del FBI «Joint Terrorism Task Force» (JTTF) a «investigar, perseguir y desarticular entidades e individuos» que puedan ser indicados por «antiamericanismo, anticapitalismo y anticristianismo… extremismo en materia de migración, raza y género; y hostilidad hacia quienes sostienen opiniones tradicionales estadounidenses sobre la familia, la religión y la moralidad».
Como ha señalado el periodista Ken Klippenstein desde que dio a conocer la noticia (reproducida en Truthout, 29 de septiembre de 2025), los medios de comunicación convencionales y los políticos del Partido Demócrata han sido extremadamente lentos y vacilantes a la hora de darse cuenta y luego pronunciarse en contra de la NSPM-7. En una de las primeras y únicas investigaciones convencionales sobre estos acontecimientos, los periodistas de Reuters identificaron nueve organizaciones liberales específicamente señaladas por la Casa Blanca. Entre ellas se encontraban las Open Society Foundations de Soros, ActBlue, Indivisible y la Coalition for Humane Immigrant Rights (CHIRLA). Incluso en ese artículo, los autores no mencionan la NSPM-7 por su nombre.
Las declaraciones de muchos portavoces de alto nivel del Partido Republicano y de MAGA muestran que están intentando crear una narrativa política que racionalice el control estricto de las organizaciones liberales. En particular, Mike Johnson, presidente de la Cámara de Representantes, calificó las manifestaciones del 18 de octubre Día Sin Reyes como «manifestaciones contra Estados Unidos» y describió a los asistentes como «anarquistas, defensores de Antifa [y] pro-Hamás». Esta última caracterización tiene un doble efecto. Por un lado, estas declaraciones ocultan el hecho de que ser anarquista, defensor de Antifa o pro-Hamás no es ilegal. Por otro lado, al enmarcar el Día Sin Reyes de esta manera, la extrema derecha está presionando a organizaciones liberales como Indivisible para que tracen una línea divisoria entre ellas y las personas que tienen opiniones más izquierdistas. La administración espera que, en lugar de movilizarse contra la represión, los activistas de clase media del Partido Demócrata comiencen a participar en la caza de comunistas o, al menos, mirar para otro lado en que se cazen.
Los memorandos de política de seguridad nacional tienen una larga historia en la construcción bipartidista de la vigilancia masiva y la policía política militarizada. Memorandos y dictámenes jurídicos similares, a menudo completamente secretos, dieron luz verde a la vigilancia por parte de la NSA de prácticamente todo el uso del teléfono y de Internet en Estados Unidos. Al hacer público este memorándum, la administración Trump está dejando claro a todos los oponentes reales e imaginarios de su programa hiperreaccionario, proausteridad y antiobrero que son objeto de acoso policial, infiltración y perturbación.
Bajo Trump, el FBI, el ICE y otras agencias federales están trabajando abiertamente para implementar y racionalizar las medidas establecidas en el documento de derecha Proyecto 2025, que establecía las perspectivas para la presidencia de Trump. La clase dominante ha llenado todos los cargos importantes con partidarios del «ejecutivo unitario», al tiempo que organiza la vigilancia masiva y recorta los programas de bienestar social y de protección de los trabajadores que aún quedan. Para impulsar estas políticas increíblemente impopulares y destructivas, el capital está movilizando al Estado para reprimir a la clase trabajadora y a la juventud y aterrorizar a ciudades enteras con el pretexto de «deportar a los ilegales» y «luchar contra la delincuencia».
Las justificaciones básicas para la vigilancia y la policía antidemocrática están integradas en la propaganda de la clase dominante estadounidense, incluidos los medios de comunicación y el sistema educativo. La lucha contra el «anarquismo» y el «comunismo» ha sido la justificación de las tácticas represoras desde que se formo la policía en este país. La creación del mito de los «extremistas violentos» que amenazan un imaginario «orden capitalista» encubre la violencia cotidiana de la pobreza, el subdesarrollo y la actuación policial racista que sufren las comunidades de clase trabajadora, en particular las mujeres y las personas LGBT+, negras, inmigrantes, indígenas y discapacitadas de esas comunidades.
La clase dominante estadounidense se ve obligada a recurrir a formas tan descaradas de represión política y corrupción oficial porque el país se enfrenta a la decadencia imperial. La rentabilidad estaba en declive mucho antes incluso de la pandemia de COVID, y Estados Unidos es incapaz de competir con China en muchos sectores y lugares a nivel internacional. A nivel nacional, el gran capital está intentando darse más espacio para la acumulación recortando drásticamente el sector público, intentando reiniciar una versión del programa Bracero y poniendo a todos los sindicatos del país a la defensiva.
Para impulsar estos cambios drásticos, la clase dominante está tratando de intimidar a la población para que no proteste y de establecer más infraestructura de «seguridad nacional». El NSPM-7 es parte de una larga historia de la llamada guerra global contra el terrorismo. Esa misma «guerra» es la que dio lugar al ICE y desarrolló todas las tecnologías de control social que utiliza actualmente la administración Trump.
Si bien los ataques son muy reales, también lo son las posibilidades de construir una oposición pública y amplia contra ellos. El 18 de octubre, día en que se celebró el Día Sin Reyes, fue uno de los días de acción más importantes de la historia de Estados Unidos. Las ciudades que se enfrentaron directamente a la ocupación militar movilizaron a cientos de miles de personas. El ICE se enfrenta a una oposición diaria en todo el país.
Los métodos y tácticas básicos para construir esta oposición no son nuevos para la clase trabajadora estadounidense. Ernest DeMaio, jefe del Distrito 11 de United Electrical Workers Midwest, con sede en Chicago, dio un ejemplo de su propia vida durante el apogeo del macartismo: «El gran susto fue en 1952 en Chicago. El 2 de septiembre, hicimos huelga en la cadena International Harvester. Ese fue el día en que me llamó la HUAC. La huelga estaba prevista para medianoche. A las nueve de la mañana, estoy en el Comité de Actividades Antiamericanas. Unos tres mil de nuestros compañeros abandonaron el piquete, rodearon el juzgado y, mientras yo prestaba juramento, irrumpieron en el juzgado cantando…».
La construcción de un movimiento sindical que responda a los ataques del Estado con movilizaciones masivas tiene la posibilidad de crear la autoorganización y la independencia necesarias para ganar demandas políticas reales. Esto significa hacer un seguimiento, denunciar y organizarse contra todo intento de limitar aún más los derechos democráticos de la clase trabajadora.
Foto: Protesta en Minneapolis en 2010 contra la redada del FBI a grupos pacifistas. (Craig Lassig / AP)
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Declaración conjunta de trabajadores socialistas de Venezuela, Colombia, y los Estados Unidos


Declaración conjunta de trabajadores socialistas revolucionarios de Venezuela, Colombia, y los Estados Unidos
Nosotros, organizaciones de trabajadores socialistas revolucionarios de Venezuela, Colombia y los Estados Unidos, repudiamos totalmente los asesinatos injustificables de marineros y pescadores de Venezuela, Colombia y Trinidad por la armada yanqui. Igualmente, las asquerosas y mortíferas amenazas y provocaciones del gobierno de Trump contra los pueblos de Venezuela y Colombia, que implican un ataque imperialista y un riesgo mortal para toda la región de América Latina. El gobierno de Trump ha reconocido 10 ataques contra embarcaciones sospechosas de contrabando de drogas procedentes de Sudamérica, en los que han muerto al menos 57 personas como reseña The New York Times, sumando el ataque del viernes 27/10/2025, que dejó un saldo de catorce fallecidos.
Los argumentos de la “guerra contra las drogas” son solo un pretexto para configurar una maniobra vacía imperialista. Siendo que no se ha mostrado ninguna prueba de que los que han sido asesinados por los EE. UU. en las últimas semanas sean narcotraficantes — haciendo notar que incluso si fuese verdad, esto no justifica su asesinato aleatorio por un escuadrón militar. El historial de las intervenciones yanquis muestra que su política no tiene la menor intención de combatir el narcotráfico. Por el contrario, las agencias federales de EE. UU. han colaborado con los carteles narcotraficantes en México y Colombia, y sus intervenciones no han servido para parar el tráfico, sino para reorganizarlo bajo control yanqui.
Al acusar, sin mostrar pruebas, a Nicolás Maduro y recientemente a Petro, como un líder de los narcos, Trump claramente prepara el pretexto para una intervención militar contra Venezuela y no se puede descartar también contra Colombia. Por su parte, el intento de Trump de presentar a Maduro y Petro como inmorales e ilegales “lideres del tráfico de drogas” ignora la propia participación de su gobierno y gobiernos anteriores de EE. UU. en el narcotráfico, tanto como sus conexiones personales con el famoso traficante de mujeres, Jeffrey Epstein.
Trump, o cualquier presidente estadounidense, no tienen ninguna autoridad moral para denunciar a presidentes o incluso países enteros de América Latina como traficantes de cualquier tipo. El intento del gobierno estadounidense es utilizar la “diplomacia de cañoneras”—que puede llegar a ser invasión plena— para avanzar en una política imperialista de rapiña y opresión para todos los pueblos de nuestra América.
En los Estados Unidos, identificamos como estos ataques imperialistas están directamente ligados a los ataques del gobierno de Trump contra la clase trabajadora norteamericana, e igualmente con el largo historial de intervenciones de EE. UU. contra América Latina y la clase trabajadora en general, y alentamos la movilización de masas para frenarlo totalmente, incluyendo la anulación sin pago de todas las deudas neocoloniales que controla EE. UU.
Nuestra posición
Como socialistas que nos organizamos en Estados Unidos, Venezuela, y Colombia reconocemos que necesitamos movilizarnos para enfrentar la maquinaria de guerra imperialista con el poder de la clase trabajadora organizada. No tenemos ningún compromiso con los gobiernos burgueses de Maduro y Petro.
Situación en Venezuela y Colombia
En Venezuela, sabemos que Maduro no tiene nada de socialista, que mantiene a su pueblo sumido en la pobreza y que incluso está dispuesto a entregar toda la riqueza natural del país para satisfacer las demandas de Trump. En Colombia, a pesar de sus denuncias correctas ante la hipocresía y la injerencia imperialista, Petro sigue en el marco de pagar la deuda externa, y de ser socio global de la OTAN, atado a compromisos que mantienen a Colombia bajo el control del imperialismo.
Nuestro compromiso es con la clase trabajadora de Venezuela y Colombia, reconociendo que el intento de derrocar a Maduro con la presión militar imperialista no va a hacer nada para mejorar las condiciones de vida del pueblo venezolano; cualquier sanción de Trump contra Colombia afectará a los trabajadores; la injerencia imperialista solo dejará a los países más empobrecidos y dominados por el imperialismo. Tal como lo muestra el largo historial de intervenciones militares yanquis en nuestro continente y en el mundo.
Una intervención militar en Venezuela, Colombia o cualquier otro país del continente, de última lo que persigue es reinstalar el método del garrote y de las incursiones militares directas para determinar los rumbos políticos de nuestros países según la conveniencia del imperialismo norteamericano y reforzar el resguardo de sus intereses políticos, económicos y militares, en una región históricamente estratégica para el imperialismo yanqui y que consideran su patio trasero.
Demandas y llamamientos
Por tales razones, en Venezuela, llamamos a la acción política unificada para derrotar la amenaza de los ataques imperialistas. El pueblo obrero necesita movilizarse en esta lucha, y desde allí avanzar y organizarse para derrotar los ajustes antiobreros y antipopulares del gobierno de Maduro. Mientras que en Colombia, llamamos a no pagar la deuda externa imperialista, salir de la OTAN y al rechazo de cualquier chantaje imperialista. En toda América Latina y en todo el mundo, rechazamos la intervención militar imperialista y exigimos el retiro de la presencia militar yanqui en el Mar Caribe y el Océano Pacífico.
Llamamos a la más amplia unidad de acción internacional, de la clase trabajadora, los oprimidos y el pueblo en general, para derrotar la ofensiva imperialista. Es un hecho que el pueblo estadounidense ya se moviliza contra su gobierno, con los 7 millones de personas que se tomaron las calles el 18 de octubre, y se necesita profundizar y organizar este sentimiento popular para que tenga la fuerza de la clase de hacer huelga general; y en los países latinoamericanos es necesario movilizarse ampliamente de la misma manera para defenderse tanto de los ataques yanquis como de los amos de nuestros países que nos entregan a los mismos imperialistas. Estas luchas de nuestra clase incluso necesitan incorporar la lucha de los inmigrantes por el derecho de vivir en paz y unirse a la lucha mundial contra el saqueo imperialista en general.
- ¡Manos yanquis fuera de América Latina!
- ¡Abajo la deuda externa!
- ¡Trump tiene que pagar por todos los asesinados!
- ¡La lucha contra el imperialismo se gana con la movilización y dirección de la clase obrera internacional!
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Millones se unen a las protestas de Sin Reyes: ¿qué pasará ahora?

Por MICHAEL SCHREIBER
El movimiento Sin Reyes sigue adelante. Después de que millones de personas salieran a las calles el 18 de octubre para protestar contra el autoritarismo incitado por Trump, los organizadores de la movilización anunciaron un plan para continuar la lucha con el lanzamiento de una coalición de acción de base. Según lo que dijeron, la nueva Alianza Sin Reyes ayudará a planificar y coordinar actividades con intento de enfrentar el régimen de manera «masiva».
Pero cabe plantearse preguntas sobre los objetivos y la estrategia de este movimiento en rápido desarrollo. ¿Se aprovechará la energía que se mostró el 18 de octubre para aumentar los votos del Partido Demócrata en futuras elecciones y, así, aspirar a restaurar el statu quo anterior a Trump? ¿O echarán raíces profundas las protestas, reuniendo a las amplias filas de la clase trabajadora y los oprimidos en un movimiento que tenga la voluntad y el poder de crear cambios fundamentales en la sociedad estadounidense?
La movilización fue de una magnitud monumental
La magnitud de la movilización del 18 de octubre fue histórica. Unos 7 millones de personas participaron en más de 2700 acciones en los 50 estados. Fue la segunda mayor serie de protestas en un solo día que se ha producido en este país, solo superada por el número de participantes en el Día de la Tierra de 1970. Igualmente notable es el hecho de que la actual avalancha de manifestantes se haya producido apenas nueve meses después de la segunda toma de posesión de Trump, mientras que los movimientos anteriores de esta envergadura tardaron años en alcanzar un tamaño masivo.
Las estimaciones aproximadas de los manifestantes del 18 de octubre en muchas ciudades fueron impresionantes: 350 000 en varios distritos de Nueva York, 250 000 en Chicago, más de 100 000 en San Francisco, Los Ángeles y Minneapolis. En la mayoría de las ciudades y pueblos, el número de personas que respondieron a la convocatoria superó con creces al de las primeras marchas Sin Reyes del pasado mes de junio.
Muchos de los manifestantes del 18 de octubre llevaban pancartas que afirmaban su convicción de que es fundamental contrarrestar la erosión de la democracia en Estados Unidos. Los mensajes iban desde «Libertad, no tiranía» hasta «Nosotros somos el poder» o «¡Fuera, fascistas!». Un manifestante en Anchorage, Alaska, llevaba una pancarta en la que se leía: «¡Los únicos reyes que queremos son los salmones!».
Un manifestante en Filadelfia declaró a NBC 10 News: «Estamos perdiendo nuestra democracia cada día que él [Trump] actúa, y tenemos que luchar. Estados Unidos tiene una larga historia de protestas, y estamos perdiendo nuestros derechos de la Primera Enmienda».
En otras entrevistas, los manifestantes expresaron su convicción de que se ha impuesto un régimen autoritario en el país. Como prueba, señalaron con frecuencia el envío de tropas de la Guardia Nacional a ciudades estadounidenses y los esfuerzos de la administración Trump y sus acólitos por silenciar la disidencia. Los manifestantes también citaron las acciones violentas de los agentes enmascarados del ICE, que están deteniendo a migrantes (y al menos a 170 ciudadanos estadounidenses) en las calles. Los agentes del ICE, en colaboración con otras agencias, parecen estar sentando las bases para una fuerza policial nacional bajo el control de la Casa Blanca.
Un maestro de escuela pública dijo a un periodista de The Philadelphia Inquirer que había acudido con su hijo de nueve años a la manifestación en Havertown, Pensilvania, porque «tenía que estar allí por sus numerosos alumnos inmigrantes —algunos de los cuales han vuelto a casa y se han encontrado con que sus padres han sido deportados— que no pueden manifestarse ellos mismos con seguridad». Añadió: «Hay gente que ahora mismo vive en las sombras y está aterrorizada».
Los ideólogos de Trump provocan a los manifestantes de Sin Reyes
La enorme participación del 18 de octubre demostró claramente que los manifestantes se han negado a dejarse intimidar por los esfuerzos de Trump y sus políticos leales para burlarse de ellos, difamarlos y amenazarlos.
El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, calificó los eventos nacionales como manifestaciones de «odio a Estados Unidos», integradas por el «ala pro-Hamas» y «gente de Antifa». Las declaraciones de algunos políticos llevaban implícita la amenaza de que se podría recurrir a la violencia contra las manifestaciones. Greg Abbott, el gobernador ultraderechista de Texas, llegó a llamar a la Guardia Nacional para que estuviera preparada en Austin, tal y como hizo con la primera manifestación de Sin Reyes en junio.
La directiva de Abbott estaba en línea con las recientes acciones de la Casa Blanca de Trump, en las que las protestas contra las redadas del ICE en Los Ángeles, Chicago, Portland (Oregón) y otros lugares han motivado al Gobierno a declarar la «guerra» contra la «insurrección». Trump ha utilizado ese mantra, además de las acusaciones de que se está produciendo un aumento incontrolable de la delincuencia en las ciudades estadounidenses, para autorizar el uso de tropas de la Guardia Nacional; está sopesando la posibilidad de invocar la Ley de Insurrección de 1807 para «justificar» esas medidas. (Mientras se pública este articulo, se están celebrando mítines y concentraciones masivas en San Francisco para oponerse a los planes del presidente de enviar a la Guardia Nacional a la ciudad).
Los partidarios de la movilización Sin Reyes se apresuraron a responder a la incitación a la violencia por parte de Trump y la derecha. «La verdadera amenaza para este país no son los manifestantes pacíficos. Son los políticos que cierran nuestro gobierno para proteger a los multimillonarios y la avaricia corporativa», dijo Jaime Contreras, vicepresidente ejecutivo de SEIU 32 BJ, que representa a 185 000 conserjes y otros empleados de servicios a lo largo de la costa este. «Lo que me parece irónico es que llamen «terroristas» a los manifestantes pacíficos, pero luego llamen «patriotas» a las personas que destruyeron el edificio del Capitolio de nuestra nación».
El 18 de octubre», continuó Contreras, «los miembros del SEIU saldrán a las calles de todo el país como parte de las protestas Sin Reyes, porque Estados Unidos pertenece al pueblo, a los trabajadores, y no a los multimillonarios ni a unos pocos políticos que creen que pueden gobernar como reyes en una democracia como la nuestra» (The Guardian, 18 de octubre de 2025).
Al final, aunque las protestas del 18 de octubre fueron a menudo alegres, se mantuvieron pacíficas (aunque un par de líderes fascistas de Proud Boys intentaron agitar los ánimos en la marcha de Miami). Muchos manifestantes acudieron disfrazados de conejitos o ranas de dibujos animados; estos disfraces de animales se popularizaron como símbolos no violentos de resistencia después de que los agentes del ICE lanzaran gases lacrimógenos a un manifestante que llevaba un disfraz de rana hinchable en Portland, Oregón, el 2 de octubre.
Pero los políticos y los medios de comunicación de derecha no pararon de insultar y menospreciar las protestas. Fox News informó de que, aunque millones de personas habían participado en la movilización del 18 de octubre, «varios vídeos virales en las redes sociales han eclipsado los acontecimientos del día». La cadena pro-Trump procedió a difundir la noticia procedente de Chicago de que «un hombre fue grabado en vídeo gritando con un megáfono que los agentes del ICE deberían ser asesinados». Y entre los otros horrores que sacuden al mundo, según Fox, una mujer en la protesta de Chicago «fue grabada en vídeo aparentemente burlándose del asesinato de Charlie Kirk». Fox aseguró a su público que las autoridades estaban investigando si la mujer debía ser destituida de su puesto como profesora en el sistema escolar de Chicago.
La comentarista de Fox Laura Ingraham bromeó: «La mitad de los idiotas que estaban allí no sabían contra qué protestaban… Como una mala producción de instituto, en la que los chicos no ensayaron lo suficiente».
El propio Trump calificó las enormes protestas como «una broma… pagada por Soros y otros lunáticos radicales de izquierda». Las personas que participaron estaban «chifladas», dijo Trump. Para hacer su diagnóstico más gráfico, Trump publicó un vídeo generado por IA en Truth Social, en el que aparecía con una corona de rey y sentado a los mandos de un avión de combate. A continuación, el avión despegó y lanzó lo que parecía excrementos humanos sobre una manifestación de protesta que se celebraba debajo.
El berrinche infantil de Trump se produjo pocos días después de que declarara en una cena de recaudación de fondos con sus acaudalados seguidores que decoraría Washington D. C. con un gran arco triunfal, al estilo de los emperadores romanos, y cuando comenzaba la demolición del histórico ala este de la Casa Blanca para dar paso al palacio de 300 millones de dólares de Trump.
Hacia la Alianza Sin Reyes
Los principales grupos organizadores nacionales de la movilización Sin Reyes realizaron un resumen de los acontecimientos del 18 de octubre en un evento en línea al que asistieron cerca de 40 000 personas en YouTube. Durante la sesión de una hora de duración, celebrada el 20 de octubre, los moderadores anunciaron la formación de la Alianza Sin Reyes. Dijeron que la nueva coalición se caracterizaba por ser el «brazo de respuesta rápida del movimiento», que «rechazaría en tiempo real los ataques autoritarios» y proporcionaría «tácticas nuevas y diferentes para luchar contra el autoritarismo». Los organizadores también dijeron que su objetivo es construir un movimiento de masas contra el fascismo.
La actividad de la Alianza se resume en la página web de Sin Reyes: «Habrá más protestas masivas en nuestro futuro, pero antes habrá que defenderse de los excesos autoritarios… y rápidamente. Lo que hagamos cambiará de una semana a otra. Nos adaptaremos a lo que requiera cada momento. Porque el autoritarismo no existe por sí solo, sino que sobrevive gracias al silencio, la complicidad y el flujo de dinero. La Alianza Sin Reyes es sencilla: hacer imposible que nadie —en el poder, con beneficios o en negación— capitule en silencio». La Alianza tiene previsto enviar convocatorias semanales para acciones masivas con el fin de responder a las amenazas a medida que surjan.
Los organizadores parecen estar dando un paso adelante al buscar formar alianzas con organizaciones activistas locales de base en todo el país. Sin embargo, las verdaderas coaliciones se construyen cuando las personas sienten que tienen una voz real en la toma de decisiones y cuando el curso de acción se acuerda democráticamente. Además, los líderes de las coaliciones deben ser representativos de los participantes y rendirles cuentas. Lamentablemente, en este momento, el liderazgo nacional de la Alianza Sin Reyes sigue siendo bastante oscuro (nadie los ha elegido) y sus decisiones sobre qué, cuándo y cómo llevar a cabo las actividades parecen tomarse de arriba abajo.
Los principales organizadores de la nueva Alianza parecen estar asociados con Indivisible, una organización que fue fundada por miembros «progresistas» del Partido Demócrata cuando Trump asumió el cargo en 2016 y que sigue estando estrechamente vinculada a los demócratas, junto con 50501, la ACLU y algunas otras organizaciones. Además, es de esperar que la mayoría de las más de 200 organizaciones que se han sumado como «socios» al patrocinio de los actos del 18 de octubre tengan voz en la nueva coalición. La mayoría de esos «socios» parecen ser organizaciones sin ánimo de lucro que defienden reformas progresistas y han respaldado causas como la protección del clima y la educación, así como la defensa del derecho al voto, la libertad de expresión y otras libertades civiles.
Un papel clave para los sindicatos
En comparación con las acciones prodemocráticas anteriores de este año, el 18 de octubre se observó una mayor presencia de los sindicatos en algunas zonas. Según lo que se informa, una marcha sindical en Portland, Oregón, reunió a cerca de 1000 personas; el SEIU tomó la iniciativa en la organización del contingente. En la ciudad de Nueva York, los sindicatos ayudaron a movilizar a miles de trabajadores para la gran marcha por Manhattan. Además, una docena de sindicatos organizaron una marcha que recorrió la Sexta Avenida hasta Union Square. Además, un puñado de sindicatos locales y federaciones, como Communications Workers of America (CWA) y American Federation of Teachers (AFT), figuraban como «socios» nacionales para la organización de las marchas Sin Reyes.
Sin embargo, en muchas ciudades, aunque los dirigentes sindicales hablaron desde el estrado, el movimiento sindical no tuvo otra presencia organizada, y solo se vieron algunas pancartas sindicales dispersas entre la multitud. Parece que fueron relativamente pocos los sindicatos que hicieron un esfuerzo significativo por dar a conocer las acciones entre sus miembros, y mucho menos por movilizarlos para que asistieran.
Para que las protestas Sin Reyes sigan creciendo en tamaño y poder, y lleguen a los lugares de trabajo y las comunidades, los activistas deben hacer un mayor esfuerzo por llegar a los sindicatos, así como a otras formaciones que se están organizando dentro de los distintos sectores de la clase trabajadora, como los grupos comunitarios negros e inmigrantes. Por supuesto, estos grupos estarían más dispuestos a unirse a una coalición si creyeran que tendrían una voz significativa en la organización de las acciones y que sus propios problemas y preocupaciones se reflejarían en las reivindicaciones.
Además de las respuestas semanales que está organizando la Alianza Sin Reyes, los líderes de Sin Reyes prometen que en la primavera de 2026 tendrá lugar otra movilización nacional masiva, similar a las marchas y concentraciones del 18 de octubre. En los meses de preparación previos a esos eventos, sería importante que las coaliciones locales y nacionales patrocinaran reuniones y asambleas en las que se acordaran demandas con un enfoque claro.
En un artículo que este autor escribió después de las primeras marchas de Sin Reyes en junio, se señalaba que «Sin Reyes! fue bueno como eslogan defensivo general para unir a la gente contra el auge del autoritarismo. Pero en lugar de limitarnos a protestar por la restauración de las cosas que la administración Trump ha eliminado o amenaza con abolir, deberíamos pasar a exigir medidas de largo alcance que puedan lograr una verdadera justicia económica y social para todas las personas. Para ello, debemos presentar demandas claras y concretas al Gobierno, a todo el Gobierno, no solo a Trump y no solo a los republicanos».
Del mismo modo, sería un error pedir a millones de personas que se movilicen de nuevo en primavera, al tiempo que se señala que el objetivo principal de las manifestaciones sería conseguir votos para que el Partido Demócrata obtenga la mayoría en las elecciones de 2026 al Congreso y otros cargos políticos. La historia ha demostrado repetidamente que esa estrategia conduce a un callejón sin salida para la construcción de movimientos. Si este movimiento puede desatar el poder trascendental del que es capaz —desafiando eficazmente las acciones antidemocráticas del gobierno federal—, ¡debe permanecer independiente y en las calles!
Foto: Parte de la multitud en Times Square, Nueva York, el 18 de octubre. (Shannon Stapleton / Reuters)
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MARRUECOS: Somos la juventud, no somos parásitos


Por Cesar Neto
Hay una evidente ola de luchas que sacude a África. Inicialmente localizadas en el África subsahariana (Kenia, Ghana, Mozambique, Angola y Madagascar), ahora se expanden hacia el norte del continente con las movilizaciones en Marruecos. Todas estas luchas tienen un carácter explosivo, radicalizado y sin una dirección de clase. La juventud marroquí, cansada de pagar por la crisis del capitalismo, lo dice alto y claro: somos la juventud, no somos parásitos. También está la huelga de los petroleros de la mayor y más moderna refinería del continente, ubicada en Nigeria.
Las movilizaciones comenzaron el 27 de septiembre, convocadas por la llamada Generación Z, que en Marruecos es conocida como Generación Z 212. El 212 se refiere al código de marcación internacional del país.
Las movilizaciones fueron creciendo con los días y alcanzaron su punto máximo el 2 de octubre, con enfrentamientos con la policía en casi todas las ciudades importantes del país.La carretera que conecta el aeropuerto de Agadir con la metrópolis costera del sur de Marruecos aún mostraba las cicatrices de las 48 horas de violencia previas al jueves 2 de octubre. Al pasar por Inezgane, una ciudad a las afueras de Agadir, se podían ver en la carretera las marcas ennegrecidas de los neumáticos quemados por los manifestantes la noche del martes. La policía antidisturbios desplegada ese día tuvo que retroceder mientras jóvenes enfurecidos lanzaban piedras, algunos de los cuales participaron en el incendio de una agencia postal.
Un poco más adelante, el hipermercado Marjane, en Inezgane, fue blanco de ataques: su imponente fachada está llena de impactos de piedra. Esta violencia, que el movimiento GenZ 212 había logrado contener durante los primeros días de movilización, se intensificó la noche del miércoles, después de los disparos de la policía frente a una brigada de la gendarmería en Lqliaa, que dejaron tres muertos. (Le Monde – 04.10.2025)Los analistas de la burguesía están impactados por la respuesta de la juventud a sus problemas. Manifestaciones de esta magnitud son raras en Marruecos, un país visto por las potencias imperialistas como un faro de estabilidad en Oriente Medio y el norte de África. Las autoridades planean invertir 35 mil millones de dólares en infraestructura en los próximos años, una parte considerable destinada a obras de infraestructura y estadios de fútbol. En 2030, el Mundial de Fútbol se celebrará simultáneamente en Portugal, España y Marruecos.
Las razones estructurales de las movilizaciones
Marruecos es uno de los mayores productores mundiales de fosfato, fabrica automóviles y autopartes, además de ser un gran exportador de frutas y alimentos. Esto sitúa al país como la 60ª economía del mundo entre 216 países. Marruecos también posee grandes reservas de petróleo aún poco explotadas. Es considerado un país emergente: sus empresas fueron privatizadas desde 1993 y varios sectores fueron liberalizados del monopolio estatal. Mantiene acuerdos de libre comercio con Estados Unidos y la Unión Europea.
Si la economía va bien, no se puede decir lo mismo de las condiciones de vida de los trabajadores y de las masas en general.
Salud: “Los estadios están aquí, ¿pero dónde están los hospitales?”
El sistema de salud tiene una infraestructura precaria, con falta de recursos humanos y financieros. Marruecos gasta 885 dirhams per cápita en salud, mientras que la vecina Túnez gasta 2.900 dirhams al año. Con esa escasez de recursos, faltan medicamentos y suministros en los hospitales.
Hay solo 4 médicos por cada 10.000 habitantes. Las filas de espera son interminables y, cuando las personas logran ser atendidas, los hospitales carecen de equipos y los pacientes deben pagar sus exámenes en clínicas privadas.
La situación es tan precaria que en Agadir ocho mujeres murieron durante el parto, lo que causó gran indignación y movilización.
Por eso, los jóvenes gritan en las calles: “Los estadios están aquí, ¿pero dónde están los hospitales?”Educación: “No estudio para emigrar”
La tasa oficial de desempleo es del 13,3%, cifra muy cuestionada. La economía, en proceso de contracción, no logra absorber a los graduados universitarios. Entre los jóvenes de 15 a 24 años, el desempleo alcanza un récord del 36,7%.
El elevado índice de desempleo tiende a agravarse con la crisis en la industria automotriz, que emplea a 200.000 personas directa e indirectamente. También el sector de servicios, con 800 centros de llamadas y 90.000 trabajadores, está amenazado por las nuevas leyes francesas, su principal cliente.
Además del enojo por el desempleo, los jóvenes se enfrentan con un proyecto de ley sobre educación superior e investigación, presentado a fines de septiembre al parlamento, que en esencia limita el derecho de organización dentro de las universidades, socavando la libertad de expresión y la afiliación política de los estudiantes. Además, esta ley abre el camino hacia la privatización de las universidades públicas.Estadios de fútbol e infraestructura para el Mundial o inversiones en salud y educación
La gota que colmó el vaso para la explosión juvenil fue la enorme contradicción entre las pésimas condiciones de salud y educación, el aumento del desempleo y la inflación, y los altos montos destinados a la construcción de estadios para la Copa del Mundo de 2030. Se están construyendo tres nuevos estadios al mismo tiempo que se reforman y amplían otros, con el objetivo de acoger la Copa Africana de Naciones en diciembre próximo.
De ahí surge la consigna: “Los estadios están aquí, ¿pero dónde están los hospitales?”La participación de la clase trabajadora en las movilizaciones
La participación de la clase obrera no se dio de manera colectiva, sino individual. Por ejemplo, no hay noticias de que alguna fábrica importante haya parado en apoyo a la lucha de la Generación Z 212. Por el contrario, las centrales sindicales mantienen un silencio cómplice con el gobierno.
Al visitar las páginas de las cuatro centrales sindicales no se encuentra ninguna noticia sobre las movilizaciones. Por el contrario, una de ellas, la Union Marocaine du Travail, exhibe con orgullo en su página que “recibieron una importante delegación del Fondo Monetario Internacional (FMI) y llaman a los responsables del Fondo a adoptar un enfoque social que rompa con las imposiciones desde arriba que no toman en cuenta la realidad económica y social de Marruecos”.
Es necesario hacer un fuerte llamado a los trabajadores de las industrias, de las minas de fosfato, etc., para que se unan a las movilizaciones. Solo la unidad de la juventud con los trabajadores podrá llevar a una gran victoria.La juventud al frente y sin dirección revolucionaria
En las últimas protestas del África subsahariana (Kenia, Ghana, Mozambique y Angola) quedó claro el peso de la participación juvenil, y esa tendencia ahora se confirma en Marruecos.
Otros dos puntos comunes son la heroica fuerza de lucha de los sectores juveniles, que debe ser reconocida, y, por otro lado, la gran debilidad que representa la falta de una dirección política revolucionaria.
Las movilizaciones están siendo convocadas a través de las redes sociales por la Generación Z, que utiliza como símbolo la calavera de One Piece y un programa democrático burgués. En Marruecos declaran: “Exigimos la dimisión del actual gobierno por su fracaso en proteger los derechos constitucionales de los marroquíes en sus demandas sociales”, dijo el GenZ 212.
Una característica importante es que, en los países donde la Generación Z ha tenido un papel protagónico, la cuestión de la caída de los gobiernos siempre ha estado presente, tanto en Kenia como en Nepal y Madagascar.Derribar al gobierno del primer ministro Aziz Akhannouch
La estructura política de Marruecos se basa en una monarquía constitucional y el gobierno está encabezado por el primer ministro. Si cae Aziz Akhannouch, con él caerán los dos ministros más criticados por los manifestantes: Amine Tahraoui, de Salud, y Mohamed Saad Berrada, de Educación, ambos pertenecientes al Rassemblement National des Indépendants y cercanos a Akhannouch.
Ninguna confianza en la monarquía
El sitio de noticias local Aldar describe a la Generación Z 212 como un movimiento que no exige justicia social más allá de los valores nacionales, y que declara explícitamente su compromiso de respetar la institución real bajo el liderazgo del rey Mohammed VI y mantener la unidad territorial marroquí.
Al mismo tiempo que se lucha por la caída del primer ministro Aziz Akhannouch, es necesario no tener ninguna ilusión en la monarquía ni en su monarca, Mohammed VI (Mohammed bin Hassan). Es muy importante entender que el régimen de dominación marroquí está compuesto tanto por el primer ministro como por la monarquía, que, de hecho, es quien determina los rumbos del país.Extender la lucha a los países árabes vecinos
Existe una enorme preocupación en la burguesía por la posibilidad de que estas manifestaciones inspiren a otros pueblos árabes del norte de África a levantarse y crear una nueva Primavera Árabe. En 2010, una ola de protestas y levantamientos populares, conocida como la Primavera Árabe, comenzó en Túnez y se extendió a varios países del norte de África y Medio Oriente, entre ellos Egipto, Libia, Siria, Yemen, Bahréin, Argelia, Marruecos, Omán y Sudán.
Una nueva Primavera Árabe y la lucha en defensa de Palestina
Los elementos para una acción combinada de lucha en los países árabes ya están presentes. La crisis económica, el colapso de las reservas de divisas, la escasez de combustibles, la inflación y el desempleo en alza preparan el escenario para una nueva Primavera Árabe.
Una nueva Primavera Árabe desestabilizaría a los gobiernos regionales que se mantienen pasivos ante la defensa de Gaza, y las masas en las calles, seguramente, levantarían la bandera de una Palestina libre, del río al mar. -
INUNDACIONES EN VERACRUZ Y OTROS ESTADOS DE MÉXICO


No fue “desastre natural”, es una catástrofe social!
Por CST México
México ha vuelto a estar en el centro de las noticias a nivel mundial. Esta vez no ha sido por la captura o extradición de capos del narcotráfico. Tampoco por la crisis migratoria en la frontera con EEUU, ni por algún nuevo chantaje de Trump al gobierno del país que considera su colonia más sumisa. No. Esta vez la atención de los medios internacionales se enfocó en la tragedia que vive el pueblo de Poza Rica y otros municipios de Veracruz y también de otros estados de México, como consecuencia de las tremendas inundaciones, que han producido centenares de víctimas fatales, un número similar de personas desaparecidas y miles de damnificados. Además de miles de viviendas destruidas. Numerosos estudiantes se cuentan entre los muertos y desaparecidos. Es enorme el saldo de destrucción y pérdidas irreparables. Y aún es difícil cuantificarlo. Como siempre pasa ante estos siniestros, los más afectados son la clase trabajadora y el pueblo empobrecido.
Y como siempre pasa, también los gobiernos de todos los niveles, las otras instituciones y las empresas fueron omisos ante la prevención del siniestro, ausentes en la asistencia a los damnificados y sólo aparecen para intentar evadir sus responsabilidades. Es deplorable ver que pasados ya cuatro días desde el siniestro los “siervos de la nación” –aparato de funcionarios del partido oficialista Morena– apenas están censando a la gente damnificada para gestionar los pedidos de ayuda. Es repugnante ver el accionar de algunos politiqueros “opositores”, que tratan de presentarse para “la foto”, especulando con réditos electorales. Es lamentable a su vez que la presidenta Claudia Sheinbaum, en su conferencia de prensa mañanera, se preocupe más por medir el número de “bots” que la critican, que por el número de víctimas y desaparecidos y por la real magnitud del desastre.
Especial atención merece la ciudad de Poza Rica
Es un municipio industrial al Norte del estado Veracruz, que décadas atrás fue uno de los centros petroleros y petroquímicos más importantes del país. Y es un referente histórico en la industria petrolera mexicana. Muchas luchas obreras y muchas catástrofes con héroes y mártires obreros permanecen en la memoria colectiva de Poza Rica.
En memoria del obrero Luis Arturo Aguirre y los demás héroes anónimos y todas las víctimas de la inundación del 10 de octubre de 2025. Nos parece elocuente testimonio de un ex trabajador del Complejo Procesador de Gas (CPG):
“Históricamente, el CPG ya había sufrido inundaciones, la más recordada fue la del 5 de octubre de 1999, que devastó la región. Pero nada se compara con lo que ocurrió esta vez. Con base en esa experiencia, se había instruido preventivamente a los trabajadores que se mantuvieran alertas ante la crecida del río Cazones, cuyas aguas lamen el borde de las instalaciones. Se les dio una indicación crucial: mantener abiertas las puertas de los búnkeres, las cuales abren hacia afuera. De no haber sido así, la fuerza del agua las habría sellado, convirtiéndolos en trampas mortales.
Poco antes de las 5:00 de la madrugada del 10 de octubre de 2025, el agua irrumpió con una furia inesperada, tomándolos completamente por sorpresa. La reacción inmediata fue seguir los protocolos de emergencia: poner las plantas fuera de operación y pasarlas a «modo seguro». Esta acción fue heroica. De no haberse hecho, los sistemas habrían desfogado gas a la atmósfera, creando una nube tóxica por sus compuestos de azufre (SO₂, H₂S) y altamente explosiva. En cambio, el gas fue derivado de forma controlada a los quemadores, salvaguardando las instalaciones y, con ello, la seguridad de toda la ciudad.
Mientras esto ocurría, otros trabajadores luchaban por su vida dentro del complejo inundado… Y aquí cabe una aclaración fundamental: en ningún momento Protección Civil, ni a nivel municipal ni estatal, había solicitado a PEMEX que preparara un protocolo de aviso sonoro para la población en caso de una emergencia de esta naturaleza. La enorme masa de agua proveniente del río San Marcos, en la sierra de Puebla, continuaba su avance mortal hacia colonias como la Morelos. No hubo aviso alguno hasta que, aproximadamente a las 5:30 a.m., lograron despertar a funcionarios de la antigua Subdirección de Producción Región Norte (lo que antes era PEP) para que autorizaran la activación de una alarma distinta, ubicada en el interior del campo. Para esa hora, la orden llegó tarde. La inundación ya se había apoderado de la ciudad sin aviso previo, sin una voz de alerta.
No existió un plan de evacuación efectivo. No hubo medidas preventivas visibles… Mención aparte merece el futuro del CPG. Es posible que no se recupere de los daños sufridos. Si se logra, podría tardar al menos ocho meses, comprometiendo el futuro de la nueva planta en El Escolín.
Si los trabajadores del CPG no hubieran actuado con profesionalismo, si hubieran sido víctimas del pánico y no hubieran seguido sus procedimientos antes de abandonar su centro de trabajo, la ciudad habría amanecido bajo una nube tóxica. Un fantasma que recuerda a la trágica fuga de gas sulfhídrico de 1950 que enlutó a Poza Rica. Eso no sucedió, pero la tragedia se llevó la vida de un excelente trabajador, un buen amigo, esposo y padre que hasta el último momento cumplió con su deber…
Quienes no supieron, o no quisieron saber, lo que podía ocurrir, ya sea por inexperiencia, ineptitud u otras razones, fueron los gobiernos municipal, estatal y federal. Tenían a su disposición imágenes de satélite para monitorear la crecida minuto a minuto, contaban con las estaciones de monitoreo de Comisión Nacional del Agua y con personal a lo largo de la cuenca del río. Sin embargo, se limitaron a emitir una alerta genérica de posible desbordamiento, sin movilizar ayuda previa para la población.
Mientras la Secretaría de Educación suspendió actividades hasta el día viernes, otras instancias como la Universidad Veracruzana no lo hicieron. La central de autobuses y la central de abastos, que a esa hora bullen de actividad, no recibieron ningún aviso. Mientras el CPG se ahogaba, la mayor parte de la población dormía, ignorando que la muerte se acercaba. El resultado ya lo conocemos, aunque las autoridades, incluida la gobernadora del estado, Rocío Nahle, se esfuercen en minimizar la catástrofe, minimizando las muertes, los daños y las pérdidas”.
¡No pueden decir que este desastre era imprevisible!
Hace 26 años sucedió otra de las mayores catástrofes socio-ambientales por los mismos motivos: el desborde sin control del Río Cazones que cruza el costado occidental de la ciudad por terrenos bajos. ¡En 26 años no se preparó una infraestructura que protegiera el rebalse en una zona densamente poblada! ¡Las responsabilidades de la empresa Pemex por la contaminación del río Cazones con hidrocarburos y la desidia de las llamadas “autoridades” son claras! ¡Deben responder todos los gobiernos: municipal, estatal y federal!
Debe responder el rector de la Universidad de Veracruz. Hay diversas versiones contradictorias: por Facebook estudiantes sobrevivientes de la facultad de medicina mencionan a 13 compañeros fallecidos. Otras versiones hablan de 192 estudiantes desaparecidos de la UV Y el rector dice que “sólo son 2”. El Colectivo “Familiares En Búsqueda Maria Herrera” comenzará la búsqueda en las zonas de desastre junto a la “Comisión Nacional de Búsqueda”.
Para impedir el ocultamiento y la simulación, así como también la manipulación electorera de la desgracia popular, exigimos que se constituya una Comisión de Investigación y Pericia Independiente, con la participación de representantes de los estudiantes y trabajadores, que verifique con objetividad la ausencia de prevención y la magnitud del desastre y el número de víctimas y familias afectadas.
La tarea más urgente e indispensable
Ante la ausencia, insensibilidad e inoperancia de las instituciones del Estado, una vez más está omnipresente la solidaridad efectiva y espontánea de los trabajadores y los pueblos de Veracruz y otros estados. Se están realizando centros de acopio de víveres, brigadas de ayuda humanitarias y rescate… Un gran ejemplo a destacar es la iniciativa de la Conferencia de las Resistencias que encabezan los maestros de la CNTE que estableció un Centro de acopio de alimentos no perecederos, medicamentos, ropas y artículos personales y para el hogar. En Belisario Domínguez 32, Col. Centro, CDMX.
El accionar de la sociedad mexicana con el pueblo trabajador a la cabeza es la que está en la primera línea, a pesar de sus difíciles condiciones económicas. Los trabajadores siempre ponemos el hombro fraterno. Pero es urgente exigir que se declare al Norte de Veracruz y otras regiones en emergencia humanitaria:
- Qué se imponga un impuesto especial de emergencia a los grandes empresarios capitalistas y corporaciones transnacionales, con especial énfasis en los del estado de Veracruz.
- Qué con esos recursos el estado provea toda la ayuda necesaria en medicamentos, alimentos, ropas y enceres elementales subsidios a todos los miles de damnificados. Qué se garanticen equipos especiales para las cuadrillas de búsqueda de los desaparecidos.
- Qué se desarrolle la autoorganización de las brigadas de vigilancia de los mismos habitantes de las colonias obreras para defenderse de la rapiña, que no se hizo esperar ante la ausencia de policías y el caos en medio de la miseria reinante.
- Qué todos los hoteles, casas desocupadas, escuelas e instalaciones oficiales se habiliten para hospedar, alimentar y asistir a los que lo han perdido todo.
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Un mitin en Connecticut protesta contra la represión de inmigrantes y activistas palestinos


Por YAYA MARIAH
«Oí el chirrido de los frenos de los coches y corrí hacia la ventana. Fue entonces cuando vi a los hombres enmascarados. Oí un grito», contó un vecino a Channel 3 Eyewitness News al describir una redada del ICE el 15 de octubre en Hamden, Connecticut.
El vídeo es asustante: dos furgonetas sin distintivos se detienen frente a un túnel de lavado. Unos diez hombres grandes con máscaras negras salen de los vehículos y entran en el edificio. El vídeo del interior del túnel de lavado muestra a agentes del ICE con máscaras negras persiguiendo y derribando a una joven que intentaba escaparse.
En total, ocho personas —siete empleados y un cliente— fueron esposadas y detenidas. La mayoría de las víctimas eran mujeres jóvenes; algunas tenían hijos solos en casa o en la escuela.
Incidentes como este son cada vez más comunes en todo Estados Unidos, ya que el ICE tiene vía libre para perturbar y aterrorizar a las comunidades de inmigrantes. La furia de la guerra de la administración Trump contra los inmigrantes y otros supuestos «enemigos» subraya la importancia del foro comunitario que tuvo lugar en la Universidad Estatal Central de Connecticut varias semanas antes de la redada de Hamden, el 25 de septiembre. El evento, «Libertad bajo fuego: defendiendo nuestros derechos, pasados y presentes», fue copatrocinado por CCSU Social Justice Minor y CT Civil Liberties Defense Committee.
La mesa redonda comenzó con un vídeo grabado ese mismo día: «¡Ayuda! ¡Ayúdame!». Los ponentes se emocionaron con los gritos de un hombre empujado violentamente al suelo por dos agentes en Hyattsville, Maryland. El público observaba, conteniendo las lágrimas.
Juan Fonseca Tapia, miembro y líder de Greater Danbury United for Immigrants, compartió vídeos de ataques del ICE en todo el país, sus experiencias personales y enfrentamientos con agentes del ICE y la policía en Danbury, Connecticut, el «epicentro de la actividad del ICE en el estado», mucho antes de la administración Trump.
En 2006, Fonseca Tapia contó al grupo que se había organizado una operación encubierta en la que se atrajo a 11 jornaleros a la furgoneta de un policía encubierto que se hacía pasar por contratista, prometiéndoles trabajo. A continuación, fueron detenidos y entregados a los agentes federales de inmigración. Los trabajadores detenidos pasaron a ser conocidos como los «11 de Danbury», y los miembros de la comunidad organizaron una lucha histórica y exitosa para conseguir su liberación.
El movimiento para liberar a los Danbury 11 fue en gran medida independiente y se movilizava en contra del Partido Demócrata y de la policía local. Las acciones se organizaron a través de asambleas masivas de cientos y, a veces, miles de trabajadores migrantes. Las campañas locales como «Free Danbury 11», junto con la huelga del Primero de Mayo «Día sin inmigrantes», fueron el contexto para un nuevo apoyo a la organización por la justicia para los inmigrantes. El esfuerzo hizo retroceder algunos de los objetivos más reaccionarios de la guerra bipartidista contra los inmigrantes.
A pesar de las importantes victorias de la lucha de clases, los trabajadores migrantes se enfrentan actualmente a una campaña masiva para difundir sentimientos de miedo, aislamiento y profunda desmoralización. La charla de Juan continuó destacando la resistencia local de los organizadores comunitarios en Connecticut. Un ejemplo es el Equipo de Respuesta Rápida de Danbury Unites for Immigrants (DUFI), un sector entrenado del grupo que puede responder rápidamente a las actividades del ICE, advirtiendo a otros de la presencia del ICE, grabando en vídeo las detenciones y sacando a La Migra de las sombras.
Algunos de los vídeos que mostró se referían a las detenciones realizadas en Danbury el 14 de agosto, cuando entre 40 y 50 agentes tendieron una emboscada en el aparcamiento del juzgado y detuvieron a tres personas. Uno de los detenidos era un joven de no más de 20 años, por una denuncia por ruido. Los miembros de la comunidad de Danbury grabaron legalmente y hablaron con el grupo de agentes. Esta operación formaba parte de la «Operación Broken Trust», que se llevó a cabo en todo el estado y en la que se detuvo a más de 60 migrantes en el transcurso de tres semanas.
La mayoría de los detenidos durante la «Operación Broken Trust» no tenían ningún tipo de acusación penal en su contra. En el vídeo de DUFI del tribunal de Danbury, los agentes del ICE van vestidos con equipo táctico, la mayoría llevan máscaras y todos se niegan a responder a las repetidas peticiones de identificarse. Empujaron físicamente a los miembros del equipo de respuesta y amenazaron con electrocutarlos, rociarles con spray pimienta y arrestarlos.
Estas experiencias no son únicas, dijo la siguiente ponente, Jacqueline Rose, una organizadora involucrada en la lucha por la liberación de Palestina. Citó el caso de su amiga y compañera, Isett, una estudiante internacional que fue perseguida y acosada por la policía tras el arresto de Mahmoud Khalil. Temiendo por su seguridad, Isett acabó abandonando el país, viéndose obligada a perderse su propia graduación.
La historia de Isett es solo un ejemplo de una represión mucho mayor y coordinada contra el activismo estudiantil en favor de Palestina. Rose explicó cómo, en todo el país, las universidades reprimen las organizaciones estudiantiles mediante suspensiones, audiencias disciplinarias masivas, vigilancia policial y colaboración con agencias federales. Estos ataques forman parte de una estrategia nacional para deslegitimar y criminalizar el movimiento más amplio por la liberación de Palestina, respaldada tanto por grupos de presión sionistas como por la presión del Gobierno, con el fin de equiparar el antisionismo con el antisemitismo.
Según Rose, este tipo de represión selectiva señala un cambio más amplio: las universidades son el punto de partida para silenciar la disidencia antes de que esas mismas tácticas se apliquen al público en general. Desde la represión de grupos pro palestinos como Estudiantes por la Justicia en Palestina (SJP), el aumento de los ataques contra profesores despedidos o suspendidos por su apoyo a Palestina y a los estudios LGBTIA+, la criminalización de la comunidad trans, la designación de ANTIFA como organización terrorista nacional, hasta la cancelación total de cualquiera que critique a la actual administración, como Jimmy Kimmel.
«Una ofensa a uno es una ofensa a todos», enfatizó Rose, añadiendo que la administración teme las historias de resistencia y revolución. «Depende de nosotros [el pueblo] defendernos unos a otros».
Christine Marie, historiadora del movimiento y activista del Comité de Defensa de las Libertades Civiles de Connecticut, retomó el tema donde lo había dejado Rose. Concluyó el panel estableciendo paralelismos entre las luchas actuales y las oleadas anteriores de represión política. Explicó cómo, a pesar de los reveses y las aparentes «derrotas», los activistas por las libertades civiles persistieron, inspirando la participación y la resistencia del público. Esbozó los momentos clave de la represión estatal, comenzando por finales del siglo XIX y principios del XX. Un hito crítico fue la «redada Palmer» de 1919, cuando el Gobierno estadounidense tomó medidas drásticas contra sindicalistas, socialistas y anarquistas, lo que culminó con la deportación de cientos de organizadores de la clase trabajadora.
Marie entrelazó historias de represión y resistencia en Estados Unidos, incluidas las «pequeñas alarmas rojas» durante la década de 1920 y la Gran Depresión. Estos momentos menos conocidos de deriva autoritaria ayudan a poner de relieve la dinámica de clase de la represión y la necesidad de organizaciones de defensa masivas de la clase trabajadora. A lo largo de la década de 1920, por ejemplo, miles de sindicatos locales se afiliaron a la Defensa Laboral Internacional (ILD), iniciada por el Partido Comunista. La ILD llevó la solidaridad contra la represión política a la vida de la clase trabajadora de todo el país a través de su periódico, la recaudación de fondos y giras de conferencias por todo el país.
También obtuvo victorias importantes y a menudo pasadas por alto contra la represión y la censura. Entre ellas se encuentra el caso de James Kutcher. Conocido a menudo como «El caso del veterano sin piernas», debido a que Kutcher perdió las piernas por el fuego de mortero en Italia durante la Segunda Guerra Mundial, este episodio comenzó cuando Kutcher fue despedido de su trabajo en la Administración de Veteranos por su apoyo político al Partido Socialista de los Trabajadores (SWP) en 1948. Los defensores de los derechos democráticos comenzaron inmediatamente a movilizar una campaña de defensa masiva, que expuso las mentiras del gobierno sobre Kutcher y el SWP, y hablaron en reuniones de miles de trabajadores, veteranos y otros activistas progresistas. Finalmente, tras una campaña de 10 años, Kutcher fue recontratado con el pago íntegro de los salarios atrasados. Esto representó una importante y poco común derrota de la actitud de miedo al comunismo de los patrones y sus organizaciones políticas.
Al hablar de las estrategias que han ganado luchas reales por los derechos democráticos, Marie también explicó cómo el imperialismo estadounidense, con el apoyo de sectores de la dirección sindical, utilizó la persecución sistemática de los miembros sindicales radicales y los sindicatos para crear la desradicalización a largo plazo de los movimientos obreros estadounidenses desde la década de 1970. Su mensaje final fue claro: aprender de las derrotas del pasado y utilizar el legado de los movimientos por la libertad como «herramientas en defensa de los trabajadores inmigrantes, la libertad de expresión y los derechos económicos». Ha llegado el momento, dijo, de organizarse y desarrollar estrategias que puedan ganar.
Durante el debate del panel, un miembro del público expresó su deseo de ver «más caras» en las manifestaciones, lo que desencadenó una conversación sobre la necesidad de organizar no solo protestas más grandes, sino campañas de defensa de acción masiva profundamente organizadas que sean capaces de proteger a las comunidades y lograr un cambio real. Se señaló que las manifestaciones son un valioso punto de partida para establecer contactos, atraer a nuevas personas y experimentar el poder de la acción colectiva. Pero la historia demuestra que para hacer frente a la extrema derecha se necesita mucho más que las propias protestas. Para repeler realmente la ofensiva liderada por MAGA, los trabajadores y los oprimidos necesitan estrategia, estructura y una organización sostenida. La tarea que nos espera es urgente, pero no sin precedentes.
Foto: Los cánticos de «Sin miedo, sin odio, sin ICE en nuestro estado» resuenan en el patio del tribunal federal de Hartford, Connecticut, mientras los manifestantes protestan contra las redadas del ICE en Connecticut y en todo el país el 9 de junio de 2025. (Ryan Caron King / Connecticut Public)
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Por un día de acción en favor de las mujeres indígenas desaparecidas y asesinadas en Canadá y Palestina


Por TAYTYN BADGER
Este artículo se basa en un discurso pronunciado por el autor en una manifestación de solidaridad con Palestina celebrada en Saskatoon el 4 de octubre.
¡Buenas tardes! Mi nombre es Taytyn Badger. Soy un hombre nehiyaw de doble espíritu (LGBTQ+) de la Primera Nación Sucker Creek, y espero que la gente pueda deducir por la pancarta que soy miembro de Workers’ Voice. Me gustaría empezar dando las gracias a todos por dedicar su tiempo a venir hoy, 4 de octubre de 2025, para manifestarse en contra del genocidio del pueblo palestino por parte de Israel y su enorme escalada en los últimos dos años.
Pero el 4 de octubre también es el Día Nacional de Acción por las Mujeres, Niñas y Personas de Dos Espíritus Indígenas Desaparecidas y Asesinadas. Por lo tanto, me gustaría hablar un momento sobre la violencia de género contra los pueblos indígenas y sus conexiones con la violencia de género sionista contra los palestinos.
Las mujeres indígenas y las personas LGBTQ+ en los territorios ocupados por Canadá sufren índices de violencia mucho más altos que la población general. Según los datos disponibles, las mujeres indígenas son asesinadas a un ritmo cinco veces superior al de las mujeres no indígenas, tienen más del triple de probabilidades de desaparecer y más del cuádruple de probabilidades de sufrir agresiones sexuales. La violencia verbal, física y sexual contra las mujeres indígenas y las personas LGBTQ+ por parte de los colonos se considera socialmente aceptable y es tolerada por las fuerzas del orden cuando no son ellos quienes la cometen. Esta violencia de género no es incidental, sino que tiene su origen en la invasión y ocupación colonialista de nuestras tierras.
Mientras los pueblos indígenas sigamos existiendo, se nos considerará un obstáculo real o potencial para la explotación y ocupación capitalista de los colonos, tanto por parte del Estado como de los colonos que se han puesto de su lado a cambio de una parte del botín.
Las mujeres indígenas que no encajan en el estereotipo de «la princesa india» de belleza normativa y sumisión a los deseos de los colonos son estereotipadas como promiscuas, subversivas y potencialmente amenazantes. Así, se convierten en objetivos válidos de la disciplina y la violencia de los colonos para perpetuar nuestra subyugación y el genocidio indígena.
Las raíces de la violencia de género en el colonialismo son especialmente evidentes en la primera línea de la extracción. Basta con ver la ola de abusos sexuales, acoso y tráfico sexual que acompaña a la llegada de los trabajadores colonos a los campamentos de hombres. Basta con ver la Carreterra de las Lágrimas, construida para facilitar la explotación de la tierra mediante la extracción de recursos. Basta con ver la violencia conjunta de los trabajadores colonos y las fuerzas del orden contra los defensores de la tierra y las matriarcas de Wet’suwet’en.
Pero los palestinos que viven en las tierras ocupadas por Israel también son pueblos indígenas. Las mujeres palestinas y las personas LGBTQ+, antes y después del 7 de octubre, han sido objeto de una violencia, abusos y asesinatos coloniales constantes. Los soldados israelíes en los puestos de control, en las patrullas y en los centros de detención someten a las mujeres palestinas a humillantes registros corporales acompañados de violencia verbal, física y sexual. Los colonos israelíes tienen vía libre para reprender, agredir y asesinar a las mujeres palestinas y a las personas queer con el objetivo de aterrorizarlas para que se sometan o las expulsen de sus hogares. Todo ello sin tener en cuenta las decenas, probablemente cientos de miles, de mujeres palestinas y personas LGBTQ+ que yacen enterradas bajo los escombros de Gaza.
Algunas personas intentarán justificar la violencia de los colonos diciendo: «¿Qué hay de la violencia que los hombres indígenas cometen contra las mujeres indígenas?». Los sionistas adoptan una táctica similar con afirmaciones descabelladas de que los palestinos son inherentemente misóginos o LGBTfóbicos, a diferencia de los israelíes, supuestamente progresistas. He perdido la cuenta de las veces que alguien me ha preguntado: «¿Por qué apoyas a Palestina? ¿No sabes lo que te harían?». Uno empieza a preguntarse si piensan que las Fuerzas de Defensa de Israel lanzan misiles que solo alcanzan a los hombres heterosexuales, o que las personas queer no necesitan comer durante una hambruna.
Pero incluso esta violencia dentro de nuestras comunidades está moldeada y se desarrolla a partir de la imposición del patriarcado capitalista colonizador y las normas de género. Según estas normas, los hombres son los sustentadores de la familia y tienen dominio sobre ella, las mujeres proporcionan comida y refugio a sus familias de forma gratuita, y cualquier otra cosa simplemente no existe. Se nos dice que estos roles son tradicionales, pero en realidad son más bien pseudotradicionales, utilizados por quienes nos dominan y explotan para culpar a sus víctimas de la opresión.
Nadie puede ser el sustentador de una familia cuando apenas puede mantenerse a sí mismo. Cuando no se puede encontrar o pagar comida y refugio, es imposible que alguien lo proporcione. Pero la expectativa de que los hombres deben mantener el dominio financiero y social, y que las mujeres y quienes son considerados como femeninos son los culpables de las carencias en las necesidades básicas para la vida —comida, refugio y cuidados domésticos— sirve para redirigir la ira y la violencia hacia dentro, impulsando la victimización de las mujeres y las personas queer dentro de nuestras comunidades.
Por lo tanto, invito a la gente, por un lado, a ver la violencia contra las mujeres indígenas y las personas que no se ajustan a los estereotipos de género aquí de la misma manera que la violencia contra las personas en Palestina y, por otro lado, a ampliar nuestra definición de mujeres indígenas y personas queer desaparecidas y asesinadas para incluir a los palestinos. Ambos tienen su origen en los proyectos colonizadores-capitalistas en curso, tanto canadienses como israelíes, y en su necesidad perpetua de explotar, expropiar y eliminar a los pueblos y las tierras indígenas con fines lucrativos, y ambos solo pueden resolverse poniendo fin a estos proyectos y devolviendo el control de la tierra a los pueblos indígenas en sus propios términos, mediante el derecho al retorno, la devolución de las tierras y la descolonización.
Foto: La octava Marcha anual por las mujeres indígenas desaparecidas y asesinadas, celebrada en Montreal el 4 de octubre de 2013. (Erin Sparks)
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El poder político negro es una víctima de la campaña para rediseñar los distritos electorales

Por BRIAN CRAWFORD
Texas, siguiendo las órdenes de Donald Trump, diseñó un nuevo mapa del Congreso con la intención de ganar cinco escaños adicionales para asegurar la mayoría del Partido Republicano en la Cámara de Representantes. Las legislaturas republicanas ya prevén mayorías permanentes en sus estados, ¿por qué no en el Congreso? En respuesta, los gobernadores de los estados demócratas, sobre todo California, están respondiendo de la misma manera. El proceso de delimitar los distritos electorales para favorecer al propio partido político se denomina «gerrymandering». Ambos partidos políticos lo han utilizado desde el siglo XIX y, a menudo, el poder político negro es su víctima.
Desde la Reconstrucción hasta la actualidad, los afroamericanos han librado una lucha perpetua por el derecho al voto y el poder político que este implica. Aunque el voto es fundamental para la democracia, nunca ha sido el principal instrumento de poder político para los negros en la historia de Estados Unidos.
Para obtener el derecho al voto, hay que librar una batalla contra el Estado. Desde sus inicios, los Estados Unidos de América han recurrido a todo tipo de manipulaciones, legales y extralegales, para impedir que los negros voten.
La Reconstrucción fue un momento con potencial revolucionario. Ofrecía plenos derechos de ciudadanía tras la abolición. Pero la promesa de ese período se desperdició para reconciliarse con los antiguos esclavistas. La 15.ª Enmienda, ratificada en 1870, fue una de las tres enmiendas a la Constitución que abordaban las condiciones de los esclavos liberados. La sección 1 establece: «El derecho de los ciudadanos de los Estados Unidos a votar no será negado ni restringido por los Estados Unidos ni por ningún estado por motivos de raza, color o condición previa de servidumbre». Pero las leyes se reducen a tinta sobre el papel si no se aplican. En los antiguos estados esclavistas, no solo no se aplicaban las leyes, sino que ocurría todo lo contrario. La antigua Confederación violó la letra de la 15.ª Enmienda utilizando diversos métodos, entre ellos el gerrymandering.
El proceso de redefinición de los distritos se lleva a cabo generalmente cada 10 años, de acuerdo con el censo. El proceso varía según el estado. En algunos estados, una comisión independiente se encarga de ello, mientras que en otros se deja en manos de la legislatura, que a menudo tiene intenciones partidistas. La manipulación de los distritos electorales suele consistir en «dividir» —dividir uno o más distritos negros e incorporarlos a distritos de mayoría blanca— o «agrupar» —consolidar varios distritos negros—. En ambos casos, la intención es reducir la influencia de los negros en el proceso electoral.
La Ley del Derecho al Voto de 1965 fue una defensa contra el gerrymandering, pero en 2013, el Tribunal Supremo eliminó la supervisión federal, lo que permite a los estados con un largo historial de discriminación racial rediseñar los distritos electorales a su antojo. La población minoritaria de algunos estados ha aumentado considerablemente, pero los distritos electorales no reflejan este cambio. Texas es un buen ejemplo de ello. Los distritos tal y como están trazados no representan el aumento de la población latina. Mientras tanto, dos distritos negros desaparecieron con la versión más reciente del mapa del Congreso.
Mientras tanto, en Louisiana v. Calas, un caso que el Tribunal Supremo vio el 15 de octubre, los jueces decidirán sobre la constitucionalidad de la sección 2 de la Ley del Derecho al Voto. Como escribe Leah Litman en The Guardian, se pide al Tribunal Supremo «que declare ilegal la sección dos, que diga que tener en cuenta la igualdad política es una forma de discriminación. El argumento es que prohibir a las legislaturas discriminar a los votantes negros, negándoles oportunidades políticas, en realidad discrimina a los votantes blancos».
Lo que se debe decidir es si se puede tener en cuenta la raza a la hora de trazar los distritos electorales, incluso en los casos en que se aborda la discriminación racial. En los estados del sur, la manipulación de los distritos electorales para beneficiar a un partido es, en la práctica, sinónimo de dilución del poder político de los negros. Steve Menendian, en «Race, Racism and the Law» (Raza, racismo y la ley), escribe: «Los gerrymanders raciales están sujetos a un estricto escrutinio judicial, mientras que los gerrymanders políticos partidistas no están sujetos a ningún tipo de revisión judicial».
Los estados que desean limitar el poder político de los negros a través del proceso electoral pueden simplemente argumentar que su intención es partidista y no racial. En esencia, los argumentos legales se basan en cómo manipular una elección de forma legal. El Tribunal Supremo, en una sentencia de 2019, se lavó las manos sobre la cuestión del gerrymandering motivado por intereses partidistas. Aunque reconoció que era antidemocrático, el máximo tribunal del país decidió que no era una cuestión que le correspondiera decidir.
La respuesta de California ha sido contrarrestar la manipulación electoral de Texas con la suya propia. La Proposición 50 rediseñaría los distritos electorales antes de las elecciones de mitad de mandato de 2026, anulando la comisión designada para el proceso. Los nuevos distritos estarían en vigor hasta el próximo censo de 2030. La propuesta que aparecerá en la papeleta electoral de noviembre pediría al Congreso que enmendara la Constitución para instituir comisiones independientes que supervisaran la redistribución de distritos. En sus ineficaces esfuerzos por inspirar a su base, el Partido Demócrata vuelve a imitar al Partido Republicano. Si no puedes vencerlos, ¡únete a ellos! La historia de los giros hacia la derecha para competir con el Partido Republicano es la historia de los últimos 40 años. En el fragor de la batalla, republicanos y demócratas buscan afianzar sus mayorías.
Si estos esfuerzos tienen éxito, habrá menos distritos electorales competitivos. Según Fair Vote, el 81 % de las elecciones al Congreso de 2026 ya están decididas. Un mayor gerrymandering aumenta el número de distritos no competitivos. Difícilmente revivirá la suerte del Partido Demócrata.
Para los demócratas, continúan las autopsias de las elecciones de 2024. ¿Cuáles fueron las causas de su muerte? ¿Cómo se puede evitar que se repita? ¿Cómo puede resucitar el partido? Pero el oportunismo es una enfermedad sin cura. El Partido Demócrata no tiene ningún programa para la clase trabajadora. Sus esfuerzos se centran en solicitar votos a su base, que de otro modo estaría desatendida, pagando millones a consultores y correteando los votos republicanos.
Como partido cuyos benefactores son multimillonarios que esperan que sus intereses sean lo primero, pero que se presenta como el «partido del pueblo», debe intentar conciliar esta contradicción. El problema es que no se puede conciliar. Millones de personas han abandonado el partido porque se dan cuenta de que es falso, hipócrita y no tiene ningún programa para aliviar su miseria. Así, en lugar de elaborar un programa para la clase trabajadora (no debemos esperar uno de ninguno de los dos partidos), los demócratas se enzarzan en una batalla infructuosa sobre el gerrymandering.
En lugar de tragar las promesas envenenadas de los políticos, debemos liberarnos. El precedente se ha sentado en la historia de la lucha afroamericana: nosotros empezamos y las masas nos siguen. Así debe ser de nuevo en este periodo de consolidación del poder de la derecha. Mientras los demócratas y los republicanos se enzarzan en un duelo de manipulación electoral, nosotros reuniremos a las masas. La clase trabajadora es el único agente de cambio. Nosotros somos la respuesta: multirraciales e independientes.
Foto: ACLU
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Wilson Honório Silva (1961-2025): ¡Hasta el socialismo, hoy y siempre!

Por Partido Socialista de los Trabajadores Unificado – Brasil
Nuestro malungo (del kikongo m’alungu, compañero o camarada) Wilson Honório Silva nos dejó este 17 de septiembre. Esta es una pérdida irreparable si se comprende el inmenso alcance de su activismo político, que abarcó innumerables frentes de lucha: desde su compromiso con las luchas obreras, su papel y contribución histórica al movimiento negro brasileño, su incansable lucha en defensa de los derechos LGBTI (y, una vez más, su rol pionero); además de su enorme cultura y erudición, que se tradujo en conferencias, libros y artículos siempre marcados por su ingenio, ironía y brillantez.
La trayectoria militante de Wilson está entrelazada con la historia del movimiento contra la opresión en Brasil, siempre en el marco de una perspectiva socialista y revolucionaria. Pues, como siempre citó en los textos y artículos que escribió durante décadas en Opinião Socialista y en los periódicos de las organizaciones que precedieron al PSTU, «no hay capitalismo sin racismo», parafraseando a Malcolm X. Su libro «El mito de la democracia racial» (Editora Sundermann) se convirtió en una referencia sobre el tema para una generación que despertaba a la lucha y a la conciencia negra.
Para quienes tuvieron la fortuna de conocer a Wilson o leer su vasta obra, lo que queda, más allá del dolor de este momento, son sus enseñanzas y un gran ejemplo de cómo la raza, la clase, la LGBTIfobia, el sexismo y toda opresión son inseparables de la lucha contra el capitalismo. Y un internacionalismo intrínseco a su activismo socialista y revolucionario.

Wilson a los 14 años es una oficina de san Pablo, Brasil. Una vida dedicada a la revolución socialista
En un texto reciente, Wilson recuerda el día en que decidió unirse a la Convergencia Socialista, la principal organización que posteriormente formaría el PSTU (Partido Socialista de los Trabajadores), y, en consecuencia, la lucha por el socialismo y la revolución. La ocasión fue de lo más simbólica: el evento de 1980, celebrado en el Sindicato de Trabajadores Químicos de São Paulo para conmemorar el 40.º aniversario del asesinato de Trotsky. El evento, organizado por la Convergencia Socialista (CS) y la entonces ISO (Organización Socialista Internacional), reunió a una amplia vanguardia en un momento de efervescencia del movimiento obrero, las luchas estudiantiles y la reorganización de los movimientos contra la opresión.
Nadie mejor que el propio Wilson para describir este momento: «Y en medio de todo esto, ahí estaba yo. Un ‘yo’ explotando en todas direcciones: reconociéndome como un joven negro, entendiéndome como un hombre gay, empezando a comprender que mi ‘historia’ era más larga que los 16 años registrados en mi identificación. De oficinista de día, director de un ‘centro cívico’ en el instituto de noche, donde, desde 1978, recibía la visita semanal de activistas de la CS, que me pasaban el periódico y hablaban de todo.»
Siguiendo con las palabras de nuestro Wilson: “Fue entonces cuando hice una elección convencida y consciente de vivir como militante marxista revolucionario, lo que me hace plenamente consciente de que prácticamente todo lo que me sucede solo puede ser comprendido dentro de una perspectiva colectiva y termina reverberando del mismo modo, ya sea dentro del propio partido, en los movimientos en los que actúo o, también en términos de acción organizada y colectiva, en la dinámica de la lucha de clases, aunque solo sea a través de la producción de artículos y material teórico y las actividades de formación en las que he centrado mi militancia en los últimos años”.
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¡Justicia ya para Tom Alter!


Por JOHN LESLIE
El Dr. Tom Alter, un respetado profesor universitario titular, fue despedido por el presidente de la Universidad Estatal de Texas, Kelly Damphousse, el 10 de septiembre por expresar sus opiniones políticas durante una conferencia socialista en web. Su participación como miembro de Socialist Horizon no tenía relación con su puesto de educador y se realizó en su tiempo libre, no bajo los auspicios de la universidad. El supuesto motivo de su despido fueron las acusaciones de que el Dr. Alter había defendido la violencia durante su charla; la acusación fue realizada por una autodenominada fascista, Karlyn Borysenko, que manipuló el vídeo grabado de la charla del Dr. Alter.
Tras el despido inicial, un juez dictaminó que la universidad había violado los derechos procesales del Dr. Alter y ordenó su reincorporación. Alter fue «reincorporado», pero se le prohibió dar clases hasta que se celebrara una audiencia. La audiencia tuvo lugar el 6 de octubre, pero la universidad esperó hasta el 13 de octubre para comunicar al Dr. Alter que había sido despedido de forma definitiva.
Se trata de una violación flagrante de los derechos de Alter amparados por la Primera Enmienda del Estatuto de EEUU. En los días posteriores al despido inicial del Dr. Alter, una red de activistas sindicales y socialistas formó el Comité para la Defensa de Tom Alter, con el propósito de luchar por su puesto de trabajo y proteger su derecho a la libertad de expresión.
Los partidarios del Comité para la Defensa de Tom Alter se han comprometido a construir la defensa más amplia posible de sus derechos democráticos, involucrando a los sindicatos, las comunidades religiosas y las organizaciones estudiantiles en una lucha que nos afecta a todos. El Estado trata de utilizar el miedo para mantenernos callados. Si el despido de Tom no se impugna, cualquier persona que sea blanco del Estado puede ser victimizada y marginada.
Tras el anuncio de su despido el 13 de octubre, el Dr. Alter emitió esta declaración: «Me opongo al ataque de la Universidad Estatal de Texas contra los derechos democráticos protegidos por las constituciones de Texas y Estados Unidos, así como contra la libertad académica que en su día fue el sello distintivo de la educación superior en Texas.
Para que quede claro, mi despido forma parte de un ataque político más amplio llevado a cabo por la extrema derecha autoritaria para aplastar la democracia y las instituciones democráticas en Estados Unidos en general y en Texas en particular. Pero los cargos que me imputa la administración de la Universidad Estatal de Texas no se sostienen ante los hechos; la verdad esta de mi lado y espero con interés mi día en los tribunales.
Mi despido, que viola claramente mis derechos de libertad de expresión, asociación y reunión recogidos en la Primera Enmienda, supone una vergüenza, una humillación y un duro golpe para la reputación académica de la Universidad Estatal de Texas. Esto perjudica no solo al profesorado, al personal, a los estudiantes actuales y a los antiguos alumnos, sino también a la comunidad de San Marcos.
Esta lucha no comenzó conmigo ni terminará conmigo. Quiero dar las gracias a mis sindicatos, el Sindicato de Empleados del Estado de Texas, la Asociación Americana de Profesores Universitarios y Texas-AFT; a la amplia coalición de defensores de los derechos democráticos del Comité para la Defensa de Tom Alter; a la sección de Texas de los Jóvenes Socialistas Democráticos de América; a Socialist Horizon; y a todos aquellos que valoran la democracia básica».
El periódico universitario University Star citó una declaración del Sindicato de Empleados del Estado de Texas (TSEU): «En una medida profundamente preocupante que atenta contra el corazón de la Primera Enmienda, Damphousse ha confirmado el despido del Dr. Tom Alter, profesor titular de Historia, tras una audiencia coercitiva y fundamentalmente viciada».
Esta campaña se inscribe en el contexto de un ataque generalizado a los derechos democráticos por parte de la administración Trump, que incluye un nuevo macartismo en las universidades, una frenética represión sindical sin precedentes desde la era Reagan, la amenaza de supresión de los movimientos sociales progresistas y un notable aumento del tamaño y el alcance del aparato represivo del Estado.
El auge de la extrema derecha y las crecientes acciones antidemocráticas del Estado son consecuencia de la crisis múltiple del sistema capitalista: la persistente crisis económica capitalista, una profunda crisis política y la creciente competencia entre Estados Unidos y las potencias imperialistas emergentes, que coincide con la pérdida de la hegemonía estadounidense en la escena mundial. Todo ello se ve agravado por la inminente catástrofe climática. Es en este contexto que una parte de la clase dominante ha decidido que la democracia liberal es algo inconveniente y prescindible.
Política de defensa
La izquierda estadounidense tiene un largo legado de la organización de campañas de defensa de las víctimas de la represión estatal. Desde los Trabajadores Industriales del Mundo (IWW) hasta los movimientos comunistas y socialistas, la izquierda se ha enfrentado a la represión con una solidaridad incondicional y un compromiso inquebrantable con la preservación de los derechos democráticos por los que lucharon y murieron nuestros antepasados. Como hemos escrito en otra ocasión, «si los miembros de cualquier organización o movimiento social —desde Black Lives Matter, pasando por el movimiento obrero, los antifascistas y las organizaciones políticas de izquierda— son objeto de la represión, la violencia o el espionaje, debemos permanecer unidos en solidaridad, independientemente de nuestras diferencias políticas o tácticas».
El escritor y educador del Partido Socialista de los Trabajadores, George Novack, escribió: «Permítanme resumir las características fundamentales de la política de defensa que elaboraron los pioneros de nuestro movimiento y que han guiado todas nuestras actividades y logros posteriores.
«Los derechos democráticos, constitucionales y legales del pueblo estadounidense son las adquisiciones políticas más valiosas de sus luchas pasadas. Los socialistas deben defender firmemente estos instrumentos indispensables de la lucha de los trabajadores por la emancipación contra cualquier intromisión, ataque o erosión por parte de las fuerzas reaccionarias. Una defensa firme de los derechos existentes es la mejor manera de ampliarlos».
Los socialistas defienden los derechos democráticos de todas las víctimas del sistema capitalista estadounidense y su aparato estatal. Esto no significa que tengamos ilusiones en su Constitución o en la retórica del gobierno capitalista sobre la democracia y la libertad. Sabemos que su concepto de libertad no se extiende realmente a la clase trabajadora y a los oprimidos. Sin embargo, tenemos que utilizar las escasas protecciones que nos ofrece la apariencia de derechos democráticos en Estados Unidos para defender nuestro derecho a expresarnos, organizarnos y luchar. Por eso debemos defendernos unos a otros contra la represión de forma incondicional y sin importar las diferencias políticas. Una vez más, levantamos el viejo lema obrero: «Una herida para uno es una herida para todos».
Los abogados de Tom Alter están presentando una demanda, pero sabemos que las demandas por sí solas no preservarán nuestras libertades. Lo que hacemos cada día en nuestras organizaciones y en las calles es lo que marcará la diferencia.
Qué se puede hacer
Hay varias medidas concretas que puedes tomar para unirte a la lucha por los derechos democráticos del Dr. Tom Alter. En primer lugar, puede firmar la declaración emitida por el Comité para la Defensa de Tom Alter. Si hay un comité de defensa local en su zona, únase a él y ayude. Lleve el caso de Tom a tu comunidad religiosa, tu sindicato o tu organización estudiantil y pídales que respalden la campaña. Si puedes, haz una contribución para ayudar a Tom Alter y a su familia a pagar sus gastos básicos mientras llevamos adelante esta lucha. Publique sobre el caso de Tom en las redes sociales y siga nuestra página de Instagram. Por último, puedes enviar un correo electrónico o llamar al presidente de la Universidad Estatal de Texas, Kelly Damphousse, a president@txstate.edu o al 512-245-2121.
Exigimos:
¡Reincorporen al Dr. Tom Alter ahora mismo!
¡No al nuevo macartismo!
¡Defiendan la libertad de expresión y todos los derechos democráticos!
¡Protejan la libertad académica!
