¡Basta ya del acoso policial contra No ICE Philly!

Por B. COOPER

El 9 de septiembre se cumplió un año desde la creación de No ICE Philly. Guiada por los valores fundamentales de la no violencia, el antirracismo y una invitación abierta a todos, No ICE se reúne regularmente para fomentar la solidaridad con los inmigrantes mediante la recaudación de fondos para familias separadas, la redacción de cartas, las redes de respuesta rápida y las manifestaciones callejeras.

Esta reunión fue interrumpida por agentes de Asuntos Civiles, una división del Departamento de Policía de Filadelfia (PPD). Tal como se indica en el Instagram de No ICE: «Dos oficiales del PPD intentaron ingresar a nuestra reunión general y, cuando se les informó que no podían entrar a un centro de reuniones cuáquero con armas en la cadera, optaron por quedarse afuera y acosar a las personas que ingresaban. @phillypolice En lugar de gastar el dinero de los que pagan impuestos vigilando nuestras reuniones comunitarias, ¿qué tal si impiden que ICE secuestre a nuestros vecinos en las calles???»

Este autor fue testigo directo de este suceso. Un agente entró en la sala de reuniones del Friends Center armado con una pistola en el cinturón y una cámara en el pecho. El personal del Friends Center informó a los agentes de que, al tratarse de un lugar religioso y de propiedad privada, no tenían derecho a estar en el edificio. Nadie fue detenido ni resultó herido en este incidente.

Al igual que muchos activistas que ejercen sus derechos constitucionalmente protegidos a la libertad de expresión y a la protesta pacífica, No ICE es objeto de vigilancia y acoso por parte de las fuerzas del orden. Esto se ajusta a la estrategia de las autoridades federales de atacar a destacados activistas sindicales y de los derechos de los inmigrantes con acusaciones falsas con el fin de intimidar al movimiento, incluido el caso destacado de los 15 de Minneapolis. Debemos seguir protestando contra el terrorismo de ICE, desafiando estas tácticas, y permanecer unidos contra la represión gubernamental.

Asuntos Civiles y la policía de Filadelfia

Cualquier habitante de Filadelfia que haya asistido u organizado una manifestación pública por cualquier causa que se asemeje siquiera a una de izquierda los ha visto. Los agentes de policía de Asuntos Civiles se presentan vestidos de civil, con placa y cámaras, y a veces armados. Afirman ser una medida de seguridad y un enlace entre la gente y los policías de calle. En realidad, forman parte abierta del aparato de vigilancia de Pensilvania, que cuenta con una historia de más de 50 años de espionaje electrónico y uso de informantes, que se remonta a la administración abiertamente racista de Frank Rizzo en Filadelfia.

Asuntos Civiles comenzó como una rama de los llamados «Escuadrones Rojos», la policía secreta que se creó en la década de 1930 y se reactivó en la década de 1960. Se dedicaban a infiltrarse y desarticular organizaciones comunistas, socialistas, de liberación negra y sindicales. Al igual que otras ramas de las fuerzas del orden de EE. UU., estas unidades se han vuelto en contra de ambientalistas, activistas LGBTQ, activistas pro-Palestina e incluso escépticos de la IA. Si Asuntos Civiles acude a una reunión o protesta, los activistas deben estar conscientes de que están siendo rastreados y probablemente agregados a bases de datos ilegales para las fuerzas del orden.

Es de conocimiento público la cooperación tácita entre las fuerzas de seguridad locales y federales. No ICE Philly ha luchado contra esto de primera mano en el Centro de Justicia Penal de Filadelfia, donde los matones de ICE secuestran habitualmente a inmigrantes, convirtiendo el juzgado en un lugar de terror abierto contra las familias de clase trabajadora. Aunque la policía de Filadelfia oficialmente no coopera con ICE, sabemos que en la práctica esto no es cierto.

En lugar de replegarnos o limitar nuestra actividad, nuestra respuesta a dicha represión debe ser hacer todo lo posible por ampliar el alcance de nuestra actividad e involucrar a tantos participantes como podamos. La acción de Civil Affairs en el aniversario de «No ICE» demuestra que nuestros esfuerzos colectivos para combatir esto están llamando la atención. Su intimidación significa que contamos con un gran poder potencial que aún no se ha aprovechado. ¿Cómo se puede movilizar este poder? La acción masiva independiente es la clave de cualquier estrategia exitosa contra la represión gubernamental.

La acción masiva y la defensa del frente único

El macartismo moderno que estamos viviendo en EE. UU. es una consecuencia del temor de la clase dominante ante el movimiento de masas. La resistencia masiva en Los Ángeles o Minneapolis contra el terrorismo de ICE, así como las protestas masivas anteriores como Black Lives Matter, infunden temor en los magnates, quienes temen que un malestar más profundo y generalizado —incluidas las paros laborales— pueda amenazar sus ganancias o incluso todo el sistema.

Ellos aplican una estrategia de «dividir y conquistar» y eliminan a líderes individuales mediante acusaciones falsas de «conspiración», utilizando como prueba hasta algo tan inocuo como una donación a un sitio de GoFundMe. Su objetivo es criminalizar la solidaridad misma y generar una atmósfera de miedo en la que cualquiera pueda ir a la cárcel por pensar «mal» (es decir, no ser cristiano-fascista, no ser procapitalista, etc.). Pero la falla fatal de esta estrategia es precisamente la suposición de que la gente dejará de resistirse a la brutalización de sus comunidades por parte de agentes asesinos que no rinden cuentas. Esta resistencia continua desde todos los frentes debe ser alentada y amplificada.

Los sindicatos, las iglesias y los grupos comunitarios de todo tipo deben aprender a actuar juntos para plantear al gobierno (¡sin importar cual partido esté en el poder!) demandas que no puedan ser ignoradas. Las manifestaciones masivas y las huelgas generales pueden ser los vehículos para estas demandas.

En particular, la amenaza de que una ciudad o un municipio pueda quedar paralizado debe estar respaldada por la acción colectiva. Los trabajadores y los agricultores de Bolivia han demostrado que tan eficaces pueden ser los paros masivos y coordinados, los bloqueos de carreteras y los comités de defensa vecinales para resistir a un gobierno injusto. Minneapolis mostró los inicios de esa coordinación generalizada, y debemos hacer todo lo posible por emular y mejorar estas redes en cada ciudad para que podamos actuar como lo han hecho los bolivianos.

Las campañas de defensa de las libertades civiles son otra forma de fortalecer el movimiento. Al igual que en el caso de Mumia Abu-Jamal en Filadelfia, o el caso de Tom Alter, la defensa de las personas perseguidas puede servir para poner al propio sistema en juicio y para crear conciencia sobre los motivos por los que estas personas están siendo perseguidas. Más allá del valor de la solidaridad, la lucha por la defensa de nuestras libertades civiles es fundamental para construir un movimiento amplio y duradero.

La cuestión no es solamenteque muchas más personas participen en el movimiento contra el ICE. Sin duda, es importante que más personas deseen llevar a cabo acciones directas, respuestas rápidas y resistencia no violenta. También es importante que los activistas desarrollen liderazgos secundarios y capaciten a más personas en habilidades fundamentales de organización. Pero la cuestión es más bien luchar por un movimiento que pueda actuar verdaderamente de manera colectiva, construyendo acciones masivas a tal escala que no puedan ser reprimidas.

La Voz de los Trabajadores hace un llamado a todos los grupos de la sociedad civil, sindicatos y grupos comunitarios de la ciudad para que se solidaricen con No ICE Philly, así como con cualquier otra persona que sea blanco de la policía o de ICE.

• ¡Abolir a ICE! ¡Liberen a todos los detenidos! ¡Reúnan a las familias y devuélvanlas a sus hogares!

• ¡Desmantelen la vigilancia masiva! ¡No a nuevos centros de datos! ¡Retiren los fondos a la policía!

• ¡Por la unidad contra las tramas del gobierno! ¡Por la libertad de expresión, la libertad de reunión y el derecho a organizar un sindicato!

Foto: Miembros de «No ICE Philly» se manifiestan frente al Centro de Justicia Penal en noviembre de 2025, exigiendo al alguacil que impida el acceso del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) al edificio. (Philadelphia Inquirer / José F. Moreno)

2 comentarios

  1. The man pictured in the motorcycle helmet was a racist provocateur at the mentioned demonstration. He was ultimately defeated and kicked out by a large group of men. He was also armed with weaponry. This photo should not be used, its use here is inaccurate.

    In addition, this item is a serious error: “The unspoken cooperation between local and federal law enforcement is known. No ICE Philly has fought against this first hand at the Criminal Justice Center [CJC] in Philadelphia, where ICE thugs routinely kidnap lawful immigrants attending routine check-ins and immigration hearings…”

    The CJC is not where immigrants attend routine check-ins and immigration hearings. The CJC is a Pennsylvania state court building.

    Check-ins, as here for purposes of this particular article, are done at a completely different building over a half-mile away on Cherry Street. This particular office building houses ICE.

    Immigration hearings are also *not* done at the CJC. Since the CJC is a state court building, it does not handle immigration matters since that is a federal matter. The immigration hearings (if they can be called that nowadays) are held at a federal building on Market Street, also about a half -mile away.

    Serious material errors such as the above should not have been allowed to be published.

  2. Thank you for your comments, Brian. We have removed the second photo and corrected the text. — EDITORS

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