¡Justicia para Nazira Haji Zada, víctima del FBI y de los tribunales secretos!

Por ERWIN FREED

La Administración Trump está utilizando a Nazira Haji Zada, inmigrante afgana y residente permanente en EE. UU., para poner en marcha el «Tribunal de Expulsión de Terroristas Extranjeros» (ATRC), que nunca antes se había utilizado. El ATRC fue creado por la Administración Clinton para facilitar la expulsión rápida de personas no ciudadanas utilizando pruebas secretas.

La activación del ATRC podría otorgar a la Administración Trump y a futuros gobiernos la capacidad de llevar a cabo, de manera efectiva, extradiciones al estilo de Guantánamo a gran escala. Solo se necesita la firma del fiscal general de EE. UU. y de un juez para facilitar un proceso de expulsión inmediato por «motivos de seguridad nacional», utilizando pruebas clasificadas y sin el debido proceso. Los analistas jurídicos comparan el ATRC con el Tribunal de Seguridad de Inteligencia Extranjera (FISC) y, de hecho, todos los jueces asignados al ATRC también forman parte del FISC.

El FISC es otro sistema judicial secreto cuyas decisiones se clasifican como secretas para «proteger la seguridad nacional». El FISC fue objeto de cierta atención a principios de este año durante los debates sobre el artículo 702 de la Ley de Seguridad de Inteligencia Extranjera, que regula cómo las agencias gubernamentales pueden acceder a la recopilación masiva de datos por parte de la NSA y otras agencias de inteligencia.

Aún no está claro el alcance real de este tribunal, ya que miles de migrantes están sometidos a través del actual y opaco sistema de deportación sin prácticamente ningún derecho y con apenas una mínima apariencia de garantías procesales. Kilmar Abrego García, chapista y padre de una familia fue deportado—junto con cerca de 250 inmigrantes de Venezuela— a la prisión de tortura del CECOT en El Salvador bajo falsas acusaciones de terrorismo internacional y de pertenencia a una banda. El de Abrego García es el caso más conocido, pero estas acusaciones falsas se producen a diario a todos los niveles, desde las fuerzas policiales locales hasta las federales.

¿Cuáles son los presuntos delitos de Nazira?

Nazira está acusada de facilitar la «radicalización» de su hijo y su yerno, quienes se declararon culpables el año pasado ante cargos de apoyo material. Nazira y su familia residen en Fort Worth, Texas. Su familia más cercana, incluidos su marido y su hijo, se encuentra en EE. UU. desde 2018, cuando recibieron visados especiales de inmigrante debido al trabajo de su marido con las fuerzas estadounidenses en Afganistán.

Nazira nunca ha sido acusada de ninguna actividad delictiva o «extremista» en Estados Unidos ni en ningún otro lugar. El fundamento de las acusaciones contra ella no solo sigue sin estar claro, sino que carece por completo de fundamento.

En un escrito presentado ante el ATRC, un «resumen» del Departamento de Justicia no clasificado y sin firmar, con fecha del 15 de julio de 2026, el Gobierno afirma que «el FBI ha recabado información según la cual NAZIRA es simpatizante del ISIS, ha jurado formalmente lealtad al ISIS y ha apoyado [un supuesto complot para el día de las elecciones]». A continuación abordaremos los detalles y las contradicciones del «complot para el día de las elecciones», que parece haber sido inventado por completo por el FBI.

El documento prosigue afirmando que Nazira tenía previsto trasladar a su familia a «territorio controlado por el ISIS» y hace hincapie en afirmar que su marido no conocía sus planes. Estas afirmaciones proceden de un informante anónimo. Cabe señalar que, si bien el Gobierno hace la extraña afirmación de que Nazira planeaba trasladarse a «territorio controlado por el ISIS», en otros pasajes se alega que poseía billetes de ida a Kabul. Sin embargo, no existen territorios «controlados por el ISIS» en Afganistán ni en sus alrededores, aunque sí existen grupos vinculados al ISIS que llevan a cabo operaciones clandestinas a escala relativamente pequeña. Por lo tanto, a primera vista, esta afirmación no tiene sentido. El documento concluye afirmando que la «información subyacente es clasificada».

El conjunto de la información disponible facilitada por el Gobierno no aporta ninguna prueba de que Nazira haya hecho o promovido absolutamente nada, y mucho menos algo peligroso o «ilegal». Lo único que existe son vagas afirmaciones de que apoyó la «radicalización» de su familia. Cualquier prueba que el Gobierno pueda alegar que posee se mantiene oculta con el pretexto de «proteger la seguridad nacional».

El «complot del día de las elecciones»

En el fondo de la actual situación de Nazira se encuentran dos declaraciones de culpabilidad. El pasado mes de abril, su hijo Abdullah Haji Zada se declaró culpable de un único cargo de conspiración para proporcionar apoyo material a una organización terrorista y de conspiración. En junio, su yerno, Nasir Ahmed Tawhedi, se declaró culpable de dos cargos: conspiración y tentativa de proporcionar apoyo material o recursos a una organización terrorista extranjera designada, y recepción, conspiración para recibir e intento de recibir armas de fuego y munición para su uso en un delito federal de terrorismo, concretamente conspiración e intento de proporcionar apoyo material y recursos al ISIS.

Los documentos judiciales de acceso público muestran que el caso del Gobierno se basa en una recopilación de «pruebas» esencialmente aleatoria y manipulada. Zada, al igual que su madre, es residente permanente legal debido al trabajo de su padre en colaboración con la ocupación estadounidense en la infame base aérea de Bagram entre 2009 y 2016. Del mismo modo, Tawhedi y su familia formaron parte de la evacuación masiva de colaboradores estadounidenses de Afganistán y entraron en Estados Unidos en libertad condicional con un estatus migratorio especial en 2021.

No se ha hecho pública la naturaleza del trabajo de Tawhedi con la ocupación militar estadounidense. Tras su detención y la de Zada el 7 de octubre de 2024, los legisladores de extrema derecha aprovecharon la oportunidad para lanzar un ataque propagandístico contra la Administración Biden y los inmigrantes afganos en general.

Los documentos y declaraciones del Gobierno afirman alternativamente que Tawhedi y Zada (y ahora Nazira), «inspirados por el ISIS», desarrollaron un «complot» que se inició en julio o en agosto para llevar a cabo un atentado el día de las elecciones. Cualquiera de estas fechas de inicio parece tener como objetivo ocultar el papel del Gobierno a la hora de facilitar el supuesto «complot».

La acusación penal contra Tawhedi y otros documentos revelan que, el 3 de septiembre de 2024, un informante del FBI desde hacía mucho tiempo —una «fuente humana confidencial»— se puso en contacto con los cuñados a través de Facebook para preguntarles sobre la compra de una computadora portátil que estaba a la venta. Esto formaba parte de una liquidación general de activos —incluida la venta de sus viviendas— que, según alega el Gobierno, tenía como objetivo, en parte, financiar la repatriación de la familia a Afganistán, excepto Tawhedi, Zada y el padre de Zada. El 6 de septiembre, en la residencia de Tawhedi, el informante compró un ordenador e indicó que iba a abrir una empresa de fabricación de armas de fuego y una armería.

El 10 de septiembre, el informante regresó a la residencia de Tawhedi para adquirir más aparatos electrónicos. En ese momento, le dijo a Zada: «Chicos, todavía tienen que pasar por el rancho [su campo de tiro – EF] algún día y venir a disparar, hombre… Si quieres… comprar algo. Podemos… le venderán lo que quiera». Zada, que solo tenía 17 años y hacía de intérprete entre el informante y Tawhedi —quien habla dari y parece no entender el inglés—, respondió: «No sé si mi hermano va a venir».

A pesar de las dudas, ambos cuñados aceptaron la propuesta del informante de reunirse en el rancho el sábado siguiente, 14 de septiembre. Parte de la oferta incluía la compra de un televisor, por el que Zada y Tawhedi recibieron un pago. En el campo de tiro, el informante inicial presentó a ambos a otro informante y a alguien identificado como agente encubierto del FBI. Allí dispararon lo que se describe como un rifle tipo AR-15. Se trata, por supuesto, de una actividad muy habitual y profundamente arraigada tanto en la cultura de Oklahoma como en la de Afganistán.

Tanto Tawhedi como Zada afirmaron que habían disparado armas en Afganistán, y se citó al primero diciendo que había disparado «muchas veces». Esto suscita la pregunta obvia de si Tawhedi formaba parte de los equipos de caza y eliminación «Zero Unit» de la CIA/JSOC. Las «Zero Unit» saltaron a la palestra nacional el año pasado después de que Rahmanullah Lakanwal, un colaborador de larga data de la CIA, presuntamente disparara a dos miembros de la Guardia Nacional de Virginia Occidental en Washington D. C. el pasado mes de noviembre. Zada declaró presuntamente que había disparado armas de fuego en Afganistán junto a su padre, quien en aquel momento era empleado del Gobierno de los Estados Unidos.

Sea cual sea el contexto de la experiencia de Tawhedi y Zada con las armas de fuego, la acusación indica que Tawhedi y el agente encubierto del FBI acordaron la venta de dos «AK-47» por 1000 dólares cada uno y 500 cartuchos de munición. La fecha elegida para la transacción fue el 7 de octubre. Cuando ambos acudieron a recoger sus compras en esa fecha, fueron detenidos en una operación encubierta del FBI.

No hay nada particularmente malintencionado en que dos residentes de Oklahoma se interesen por las armas. Según los datos recopilados por la RAND Corporation en 2020, entre el 52 % y el 70 % de los hogares de Oklahoma poseen un arma de fuego. En este mismo sentido, el Gobierno utiliza supuestas búsquedas en Google sobre cámaras de vigilancia en Washington D. C. y sobre la legislación relativa a los permisos de armas en diferentes estados como «pruebas» de la planificación de un atentado.

Las acusaciones de «extremismo» y de un «complot» se derivan de archivos supuestamente contenidos en la nube de Google de Tawhedi y de curiosas interpretaciones por parte del FBI de la actividad en las redes sociales. Los principales indicios de «pruebas» contra Tawhedi son:

1) Supuestos documentos del ISIS contenidos en su correo electrónico y en su Google Drive. Al parecer, el FBI accedió a ellos después de que ambos fueran detenidos. Simplemente se afirma que estos archivos se encuentran en cuentas vinculadas a Tawhedi. No se explica cuándo ni cómo los recibió. Esto es muy importante, ya que es obviamente posible que un informante policial, ya sea identificado o anónimo, le enviara este material. Uno de los documentos, que figura en la página 12 de la acusación, está en persa. No está claro si Tawhedi  siquiera entienda ese idioma. Además, el FBI afirma que en dichos documentos se incluyen canales de Telegram «pro-ISIS».

2) Conversaciones en Telegram entre Tawhedi y alguien que, según el Gobierno, utiliza el alias «Abdul Malik». La acusación afirma que, en «una investigación previa, el FBI determinó que Malik había facilitado el reclutamiento, el entrenamiento y el adoctrinamiento de personas que manifestaban interés en actividades terroristas». No se aclara quién es Malik en realidad, qué contiene su correspondencia completa con Tawhedi ni cómo entraron en contacto ambos inicialmente.

Se incluyen mensajes muy selectivos entre Tawhedi y Malik, todos ellos intercambiados entre el 20 y el 24 de septiembre de 2024, una semana después de que Tawhedi y Zada se hubieran puesto en contacto con un agente encubierto del FBI. Estas conversaciones constituyen, al parecer, la base de la existencia de un supuesto complot para el día de las elecciones. Los mensajes incluidos comienzan con los siguientes comentarios de Malik del 20 de septiembre: «¿Cómo lo ha comprado? ¿Cómo se llama? ¿Cuándo va a realizar el trabajo? No, tenemos a una persona, hemos comprado armas. ¿Cuánto ha pagado por cada una?».

La siguiente serie de mensajes, enviados únicamente por Tawhedi entre el 21 y el 22 de septiembre, explica cómo se reunieron con el informante del FBI, ofrece información actualizada sobre la venta de la propiedad de la familia en Oklahoma e intenta confirmar con Malik que se están llevando a cabo los preparativos para los miembros de la familia que tienen previsto regresar a Afganistán.

Es este mensaje de Tawhedi del 22 de septiembre el único en el que se menciona el «día de las elecciones», ya sea por parte de alguno de los acusados o de cualquier otra persona incluida en la acusación: «Hermano, hoy se ha vendido nuestra casa. Recibiremos el dinero antes del 15 de octubre, el mes que viene. Después de eso, comenzaremos nuestro deber… nos prepararemos para el día de las elecciones». La base para considerar que se trata de un «complot» proviene de una interpretación concreta del uso que Malik hace de la palabra «trabajo» en su primer mensaje.

Nathan Wilkins, el agente especial del FBI al que se atribuye la redacción de la acusación, afirma que «según mis conocimientos, formación y experiencia, el ISIS y otras organizaciones terroristas extranjeras (FTO) utilizan la palabra “trabajo” para referirse a atentados terroristas y otras actividades similares».

3) Dos donaciones en criptomonedas por un valor aproximado de 540 dólares, supuestamente enviadas por Tawhedi a «una organización con sede en Siria que llevó a cabo una campaña de recaudación de fondos en línea en beneficio de los miembros del ISIS y sus simpatizantes. La organización afirmaba apoyar a los familiares de los miembros del ISIS, incluidas mujeres y niños, que se encuentran detenidos en los campamentos de Al-Hol y Roj». La acusación no niega que estos fondos se utilizaran para ayuda humanitaria. Sin embargo, recurre a la campaña de recaudación de fondos publicada en canales de Telegram «pro-ISIS» no identificados para justificar la lógica de la «culpabilidad por asociación».

4) Interpretaciones abiertamente racistas de comportamientos normales contenidos en la cuenta de Google de Tawhedi. Entre ellos se incluyen un vídeo en el que Tawhedi lee a sus familiares un pasaje de un texto no identificado sobre los mártires, y dos fotografías de Tawhedi «realizando el gesto del “Tawhid”», que consiste en señalar con el dedo índice hacia arriba. El Tawhid es un concepto fundamental del islam que hace referencia a la unicidad de Dios. El gesto no es más que una afirmación del monoteísmo.

El FBI reconoce este hecho, al tiempo que, en la práctica, tacha a todos los musulmanes practicantes de simpatizantes del ISIS. La acusación pasa bruscamente de explicar que «el gesto del tawhid consiste en levantar el dedo para denotar la creencia en el monoteísmo» a afirmar, sin explicación ni fuentes, que «el dedo índice levantado… es utilizado por los militantes del ISIS para simbolizar la unicidad de Dios en el islam». Si bien este gesto es habitual entre los musulmanes, el ISIS lo utiliza en otros contextos para manifestar su apoyo a actos de terrorismo. Más concretamente, cuando el ISIS utiliza este gesto, está reafirmando su ideología, que exige la destrucción de Occidente y del politeísmo».

Esto es como decir que levantar el puño es una señal de intención de asesinar a un presidente porque Lee Harvey Oswald fue fotografiado con el puño en alto tras su detención.

En resumen, las «pruebas» de un complot electoral consisten en una sola frase de una conversación, una interpretación racista de declaraciones y poses normales, y documentos cuyo origen no está claro y que probablemente no fueron comprendidos por su supuesto propietario. Tawhedi inicialmente se declaró inocente, pero en junio cambió su declaración a culpable. La razón que adujo, a través de un intérprete, fue: «Creo que esto redunda en mi propio interés» (página 10). Según los documentos judiciales, al parecer debía ser juzgado en enero de 2025, pero ello no sucedió debido a que el Gobierno alegó que se trataba de un «caso complejo» y a que la defensa renunció al derecho a un juicio rápido.

Los abogados de Zada argumentaron que no existía prueba alguna en su contra, ya que todo lo presentado, incluso de forma circunstancial, solo implicaba a Tawhedi. Esto parecería ser cierto; sin embargo, Zada aceptó un acuerdo con la fiscalía en abril. A pesar de cooperar al máximo, según sus propias palabras, «para asumir la responsabilidad de mi parte y dejar atrás esta situación», Zada no solo fue condenado como adulto, sino que además se le impuso la pena máxima de 15 años. En el momento de redactar este artículo (3 de agosto), Tawhedi aún no ha sido condenado.

El FBI crea «complots terroristas»

Los gobiernos capitalistas siempre mantienen una fuerza policial política secreta compuesta por agentes provocadores encubiertos, delincuentes e informantes coaccionados. En Estados Unidos existe una larga historia de «complots» inventados de la nada por estos actores nefastos. Las verdaderas víctimas son las personas que caen en la trampa debido a una persecución racista o antidemocrática. Según un informe de 2012 del Proyecto SALAM, al menos el 94 % de las condenas por terrorismo fueron o bien procesos preventivos basados únicamente en una ideología supuesta, o casos en cual el Gobierno frustraba los complots de sus propios agentes provocadores.

Hay prácticamente un sinfín de casos que se pueden citar, algunos de los cuales alcanzaron gran notoriedad, pero en su mayoría solo generan titulares efímeros y caen rápidamente en el olvido. Las agencias de inteligencia estadounidenses han hecho de todo, desde crear grandes redes de informantes dentro de comunidades oprimidas hasta inventar sectas violentas. Entre las primeras se incluyen los denominados «mosque crawlers», orquestados por la CIA y el Departamento de Policía de la ciudad de Nueva York, que se dedican a vigilar organizaciones religiosas musulmanas y a tender trampas a jóvenes (que a menudo sufren de enfermedades mentales) en «complots» creados por la policía. El informe del Proyecto SALAM mencionado anteriormente detalla docenas de estos casos.

En múltiples casos, la participación del Gobierno en atentados reales da lugar a situaciones humillantes que se ocultan rápidamente. Entre ellos se encuentra el atentado de 2015 contra el Curtis Culwell Center, en cual agentes encubiertos del FBI proporcionaron a Elton Simpson y Nadir Soofi los medios, la oportunidad y la motivación para abrir fuego en un acto de terror de extrema derecha contra el islam. Aunque el FBI afirmó inicialmente no tener conocimiento de que ambos fueran a llevar a cabo el atentado, más tarde se supo que los agentes los habían estado siguiendo en todo momento y observaron cómo lo perpetraban. Una tercera persona, Abdul Malik Abdul Kareem, fue condenada por ayudar a facilitar el tiroteo; sin embargo, cada vez hay más pruebas que apuntan a su inocencia. Entre ellas se incluyen hechos fundamentales que el Gobierno ocultó tanto al jurado como a su equipo de defensa, como la existencia de una cámara policial apuntando directamente a la puerta principal de la vivienda de Simpson y Soofi.

¡Acabar con el sistema de tribunales secretos! ¡Acabar con la guerra del FBI contra los musulmanes!

Aún está por verse el verdadero significado del Tribunal de Expulsión de Terroristas Extranjeros (ATRC). Podemos afirmar que la elección de Nazira Haji Zada como su primer objetivo es significativa. Nazira es residente permanente y, según todas las fuentes, una miembro de la comunidad honrada y respetuosa con la ley. Su único «delito» tiene que ver con lo que parece ser una trampa tendida por el FBI a su hijo y a su yerno. Todas las pruebas disponibles públicamente apuntan en esta dirección, pero el ATRC, por su propia naturaleza, es un tribunal secreto que no permite a los acusados —y mucho menos al público en general— acceder a las pruebas en su contra. Por lo tanto, el Gobierno puede formular las acusaciones que desee contra Nazira y, si tiene éxito contra ella, contra un número cada vez mayor de inmigrantes.

Tal y como La Voz de los Trabajadores señaló el mes pasado, existe una relación directa entre los ataques policiales contra los musulmanes y la represión en general. Se están produciendo varios casos basados en la activación, en virtud del Memorándum Presidencial de Seguridad Nacional n.º 7, de las Fuerzas Conjuntas contra el Terrorismo contra la izquierda política, al mismo tiempo que proliferan las tramas y las «operaciones encubiertas» del FBI contra los musulmanes. Para que los movimientos en defensa de los inmigrantes y las libertades civiles tengan éxito, deben tomarse los casos contra Nazira Zada y Michael Sam Teekaye Jr. con la misma seriedad con la que abordan los de Kilmar Abrego García y los acusados de Minnesota.

Los métodos de represión del capitalismo son los mismos independientemente del objetivo. Los métodos de defensa política de la clase trabajadora también deben serlo. Consisten en desenmascarar las tramas antidemocráticas, el contexto imperialista de la denominada «guerra contra el terrorismo» y en generar apoyo de masas para los cientos y miles de presos políticos de la clase trabajadora que se encuentran en los centros de detención del ICE y en los sistemas penitenciarios federales y estatales.

Foto: Joe Gratz / Wikimedia Commons

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