Construir un movimiento de masas contra Cop City

Por ERWIN FREED

La lucha contra Cop City (Ciudad Policía) en Atlanta se ha convertido en un punto álgido de la movilización de primera línea contra el estado carcelario y en un campo de pruebas para la represión estatal. Tres años después de que millones de personas salieron a las calles exigiendo la desfinanciación de la policía, la clase dominante y el gobierno de Biden están ampliando e intensificando la actuación policial. Las Ciudades Policía representan una nueva etapa de la policía militarizada. Son instalaciones destinadas a simular las condiciones reales de la guerra urbana para entrenar al mayor número posible de policías en estas tácticas. Se están proponiendo y construyendo en todo el país; una instalación similar acaba de ponerse en marcha en Chicago y otras están en formación en Nevada y Nueva Jersey.

El movimiento Stop Cop City es la continuación más destacada de los levantamientos de George Floyd a escala nacional. La policía ha acusado a 42 personas con cargos falsos e infundados de “terrorismo doméstico” y ha asesinado a sangre fría a un activista, Manny “Tortuguita” Páez-Teran. Una versión anterior de este artículo se publicó un día después de que se detuviera a organizadores comunitarios y del fondo de fianzas en una redada de los SWAT por falsos cargos de “fraude benéfico” y “blanqueo de dinero”. La Voz de los Trabajadores cubrió estos acontecimientos y las implicaciones que pueden tener para los organizadores de todo Estados Unidos.

El éxito o el fracaso de Stop Cop City tendrá un efecto importante en todas las luchas contra las muchas manifestaciones de opresión, destrucción y explotación capitalistas. Las corporaciones y sus representantes políticos, los partidos Demócrata y Republicano, han estado luchando por más policías, más oleoductos, más robo de tierras indígenas y más pobreza y precariedad. Luchan por un mundo peor. Luchan por ciudades policiales. Una victoria del movimiento en Atlanta será un golpe para el capital y dará fuerza a todos los movimientos sociales y sindicales.

Ciudad Cop y Bosque Weelaunee

Cop City es el nombre dado por el movimiento a una instalación militarizada de entrenamiento policial que se construiría sobre las cenizas de más de 85 acres del bosque Weelaunee, nombre tradicional maskoki del bosque South River. Weelaunee se traduce aproximadamente como “agua verde/marrón/amarilla”. Junto a las instalaciones de entrenamiento de la policía está prevista la construcción del enorme estudio de gravación para Hollywood Shadowbox Studios, que anticipamos que aproveche su proximidad a las instalaciones de entrenamiento militarizado para producir propaganda por el ejército estadounidense y, por supuesto, destruir aún más bosque. El Bosque Weelaunee es uno de los mayores bosques urbanos del país. Atraviesa grandes zonas de Atlanta, ofreciendo cobertura arbórea; uno de los apodos de Atlanta es “Ciudad en el Bosque”. Por sí mismo, es un espacio muy hermoso. Se oye todo el tiempo los sonidos de la naturaleza  y tiene muchas areas de recreo comunitario; siempre hay gente dando paseos, pasando un rato y conviviendo.

Los bosques urbanos son esenciales para la salud de las comunidades. Ayudan a reducir el del calor urbano, que está empeorando a medida que la temperatura del planeta sigue subiendo; ayudan quitar la contaminación atmosférica y dan una sensación de conexión. La ubicación de Ciudad Cop no es ningún accidente. Eligieron la zona conocida como la Granja de la Vieja Prisión, que es una antigua plantación de esclavos, convertida en campo de trabajos forzados, robada de los maskoki en la década anterior al Sendero de Lágrimas, cuando fueron expulsados cinco pueblos indigenos de Georgia y forzados a caminar hasta Oklahoma en condiciones del hambre. La Granja de la Vieja Prisión es una zona de gran dolor. También es una zona que debería ser el hogar de la reforestación, de la rematriación (¡Devuelve ya la tierra!), de la curación. En lugar de eso, la policía, el estado y los capitalistas intentan convertirla en Cop City.

La realidad abiertamente racista y antiobrera de Cop City se comprende mejor cuando nos damos cuenta de que se planea construirla justo en medio de barrios negros pobres y obreros. Gresham Park, una de las comunidades del condado desincorporado de DeKalb que linda con las instalaciones, por ejemplo, es negra en un 76,5%. El gobierno ha convertido la cuenca del South River en el condado de DeKalb, uno de los condados con mayor proporción de población negra del país, en una zona donde no se aplican las leyes medioambientales.

El grupo conservacionista South River Watershed Alliance, que se opuso al acuerdo original de intercambio de terrenos que permite la construcción de Cop City y Shadowbox Studio, ha señalado que, en la práctica, el condado no tiene que cumplir las reglas de la EPA. Los ataques medioambientales del Estado contra las comunidades predominantemente negras del sur de Atlanta están relacionados con la privación de derechos políticos. Un aspecto importante de esta situación que no se conoce bien es que la ciudad de Atlanta no tenía jurisdicción sobre el terreno en el que se supone que se va a construir hasta que llegó a un complicado acuerdo de intercambio de terrenos con el condado de DeKalb. Los barrios más cercanos a las instalaciones propuestas se encuentran en el “condado desincorporado de DeKalb”, lo que significa que, a pesar de estar en la zona metropolitana de Atlanta, no son técnicamente residentes de Atlanta y no pueden votar en las elecciones de Atlanta por el alcalde y los concejales. Esos políticos son las personas que tomaron las decisiones de construir Cop City. Cop City es un ejemplo emblemático de la intersección entre el racismo medioambiental, el poder empresarial, la privación de derechos al estilo Jim Crow y la policía militarizada.

Los capitalistas evitan la democracia

Cop City se imaginó por primera vez en 2017 en negociaciones a puerta cerrada entre miembros del Ayuntamiento de Atlanta y personas conectadas a la Fundación Policial de Atlanta. La Fundación Policial de Atlanta es una organización oscura cuya financiación y liderazgo proceden de empresas nacionales y con sede en Atlanta, como Home Depot, Delta y muchas otras. También están conectadas con la APF varias agencias de noticias, la más notoria Cox Enterprises, que financia directamente a Cop City y es propietaria del periodico Atlanta Journal Constitution. Esto tiene un gran impacto en cómo se determina la narrativa en torno a Cop City y la lucha contra ella en las llamadas noticias dominantes.

La Fundación Policial de Atlanta (APF) es la segunda mayor fundación policial del país, pero no es de ningúna manera una excepción entre las fundaciones policiales. La cooperación entre las empresas y la policía es una realidad en todo Estados Unidos. La policía funciona para proteger y defender a los propietarios de grandes propiedades y a las empresas, los propietarios de grandes propiedades y las empresas cultivan relaciones especiales y privilegiadas con la policía. Ejemplos bien conocidos son la asociación de Target con la policía para llevar a cabo una vigilancia público-privada en Minneapolis, la financiación privada de la policía por Enbridge para “proteger” la Línea 3, y en la propia Atlanta, donde el APF se asoció con la APD para crear la “Operación Escudo”. En el sitio web de la APF, describen la Operación Escudo como “la principal iniciativa policial inteligente de la Fundación Policial de Atlanta”. El programa ha instalado un dosel de unas 3000 cámaras en todas las zonas de la ciudad, cada una de ellas diseñada para conectarse en red en tiempo real con el Centro de Integración de Vídeo del Departamento de Policía de Atlanta”.

El APF ha convertido efectivamente el mantenimiento del orden en Atlanta en una “asociación público-privada”. Durante las protestas de 2020, la APF dio a cada policía de Atlanta un bonus de 500$ y compró al menos 20 nuevos coches de policía para el departamento. La fundación, que renta la Granja de la Vieja Prisión, está construyendo cinco casas para la policía en el barrio de Pittsburgh. Casi el 90% de los residentes de Pittsburgh son negros, y el barrio se enfrenta a un rápido aburguesamiento. Mientras que la mayoría de los atlantes luchan para encontrar una casa, la APF está proporcionando cientos de apartamentos gratuitos o a precio reducido por toda la ciudad, con la intención de que haya más policías patrullando y en las organizaciones comunitarias. La policía “comunitaria” es una falsa salida. Más policías siempre conducen a más detenciones y violencia policial. Los activistas de la organización de liberación negra Community Movement Builders luchan contra la construcción bajo el lema “¡Ningún hogar para la policía!”.

En las últimas semanas, periodistas del Colectivo de Prensa Comunitaria de Atlanta descubrieron y denunciaron más mentiras en torno a la financiación y construcción de Cop City. El eje de la nueva información es que, en lugar de la cifra tan publicitada de 31,5 millones de dólares, el coste real para la ciudad podría oscilar entre 51 y más de 80 millones de dólares. También se incluyen en el importante informe de la ACPC recortes masivos en los aspectos no policiales de Cop City. Un borrador del presupuesto del proyecto que obtuvo el Colectivo de Prensa muestra que la mejora de los parques públicos, un nuevo centro de operaciones del E911 y la formación de bomberos pasaron a una “segunda fase” de financiación, mientras que una granja urbana propuesta “no fue recomendada” por el comité financiero. Se trata de acontecimientos importantes porque el alcalde Dickens y otros partidarios de Ciudad Cop han estado insistiendo en que la financiación incluiría la mejora de los bosques y la formación de primeros intervinientes no policiales como elementos centrales del proyecto.

Por último, el artículo de la ACPC muestra la cercanía entre los miembros del ayuntamiento y el APF. Varios concejales se reúnen activamente con representantes de la APF en reuniones a puerta cerrada, mientras que el concejal del Distrito 9, Dustin Hillis, que presentó la ordenanza de financiación, asistió el 20 de mayo a una recaudación de fondos de la APF en la que su esposa donó 2150 $ a la fundación.

La cooperación entre las grandes empresas y la policía tiene razones muy materiales. La policía protege las inversiones de capital y los derechos de propiedad. Esto incluye la especulación con la tierra y la vivienda, así como la construcción de industrias destructivas como la producción de combustibles fósiles. Cop City tiene dos causas inmediatas. En primer lugar, Atlanta tiene uno de los índices de aburguesamiento más rápidos del país. Paseando por uno de los barrios negros históricamente obreros de la ciudad, como Pittsburgh, ves los enormes complejos de viviendas nuevas que se están construyendo y que están expulsando a los residentes actuales. Es una gran inversión que el capital quiere proteger. En segundo lugar, y relacionado con lo anterior, está el hecho de que las élites quieren convertir la ciudad en un lugar de recreo para los ricos. Eso incluye desde ser el “Hollywood del Sur”, hasta la “Meca Tecnológica del Sureste”, pasando por ser la sede de grandes acontecimientos como los Juegos Olímpicos y la Convención Nacional Demócrata.

Atlanta Magazine describe algunas de estas tendencias en términos económicos. Al describir la trayectoria de los precios de una casa en South Eugenia Place, una calle del barrio de Grove Park, casi totalmente negro, la revista afirma cómo la propiedad “se vendió por algo menos de 30.000 $ en 2008 y luego por 49.000 $ en 2018. [A mediados de 2022], la casa volvió al mercado por 339.000 $, una revalorización del 593% en tres años… Algunos miembros de la comunidad atribuyen estos precios desorbitados a Microsoft, Quarry Yards, Echo Street, Westside Park y otras grandes urbanizaciones que han llegado o llegarán pronto a la zona.”

La propiedad de viviendas por parte de los negros en la zona metropolitana de Atlanta ha aumentado recientemente algunos puntos porcentuales este año, pero sigue estando muy por debajo de las tasas anteriores a 2008, ya que los precios de la vivienda y los alquileres han ido en aumento con la creciente especulación de las grandes empresas. Atlanta se sitúa en el quinto puesto inferior de las principales ciudades estadounidenses en cuanto a propietarios de vivienda negros en relación con la población negra, lo que significa que el aumento del valor de la propiedad no está siendo aprovechado en gran medida por los residentes negros.

Un artículo de 2022 titulado “Investor Purchases of Rental Housing and Gentrification in Atlanta” (“Compras de viviendas de alquiler por inversores y gentrificación en Atlanta”), publicado en el Blog de Política de Vivienda, se pregunta: “¿Están vinculadas las compras de viviendas de alquiler por inversores con los desahucios, la gentrificación y el desplazamiento de los residentes negros?”. La respuesta que encuentra es “Un nuevo análisis de la actividad de inversión en alquileres en la zona metropolitana de Atlanta… revela exactamente esto. Durante un periodo de 6 años, los barrios de Atlanta en los que los inversores compraron edificios de apartamentos experimentaron un aumento del 33% en la probabilidad de que se produjera un pico de desahucios.” Más allá de las puras estadísticas de desahucios, las cifras ofrecen una imagen de las dimensiones raciales de la gentrificación: “Durante un periodo de 6 años, estos barrios perdieron 166 residentes negros y ganaron 109 blancos, en comparación con los barrios adyacentes sin tales compras. … Aunque Atlanta ha sido una ciudad mayoritariamente negra desde la época de los derechos civiles, de 2000 a 2010 se produjo un descenso del 11,3% en la población negra, mientras que la población blanca aumentó un 16,5%. … En la década de 2010, el gran aumento de la carga de los costes de alquiler y la disminución del 16% del número de alquileres asequibles en la región de Atlanta incrementaron la marcha de residentes con bajos ingresos, muchos de ellos negros.”

En resumen, los propietarios capitalistas están desalojando a los residentes negros de clase trabajadora y utilizando a la policía para aplicar desahucios racializados.

El otro factor importante que subyace a las Ciudades Policíacas es el deseo de las élites de mantener el dominio sobre la disidencia. La urgencia de nuevas instalaciones de entrenamiento policial militarizado coincide con las respuestas estatales a los levantamientos de Ferguson en 2014, al movimiento Standing Rock en 2016 y, especialmente, a las protestas de George Floyd en 2020. Al igual que en la década de 1960, cuando la policía, los supremacistas blancos y el ejército colaboraron en la construcción de Riotsvilles, el Estado está desarrollando hoy Ciudades Policía para practicar tácticas de “contrainsurgencia” en preparación del próximo movimiento de masas. “Contrainsurgencia” es el término utilizado por la policía para describir lo que en realidad es represión estatal. Lo utilizan en el contexto de la lucha contra las movilizaciones de la clase obrera y los oprimidos, a pesar de que las protestas masivas no son insurgencias armadas. En enero de este año, se inauguró en Chicago la “Cop Academy” de 170 millones de dólares. Cop City Atlanta incluiría una manzana entera, pistas de aterrizaje de helicópteros, campos de tiro e instalaciones para pruebas de explosiones, en algunos puntos a menos de 250 pies de viviendas residenciales.

Aunque los planes para Cop City se formularon ya en 2017, se mantuvieron ocultos al público hasta 2021. Se espera que la instalación cueste al menos 90 millones de dólares, de los cuales 60 millones procederán del APF y otros 30 millones de los contribuyentes de Atlanta. Recientemente, el APF dijo que no había podido recaudar todos los fondos, y la ciudad se enfrenta ahora a una votación para aprobar 3 millones de dólares adicionales para el proyecto. La votación sobre los fondos adicionales es una oportunidad para que el movimiento obligue a los funcionarios municipales a poner fin al proyecto.

Cuando se anunció, los miembros de la comunidad empezaron a organizarse inmediatamente contra su construcción. En el periodo previo a la votación del consejo municipal sobre si permitir o no que el proyecto siguiera adelante, los residentes de las comunidades más cercanas celebraron una serie de manifestaciones callejeras, reuniones masivas, prospecciones, cenas y otros actos para ayudar a concienciar sobre el centro de entrenamiento y oponerse a él. En esa reunión del ayuntamiento, una gran mayoría de atlantes se opuso a Cop City. En los comentarios públicos, el 70% de los residentes se oponían, y el 30% que estaban a favor estaban relacionados con la Fundación de la Policía de Atlanta (APF), el departamento de policía o sectores adinerados de la ciudad que amenazan con la secesión si la ciudad no destina más dinero al mantenimiento del orden.

Cuando se aprobó la votación del ayuntamiento y el alcalde demócrata Andre Dickens dio todo su apoyo a Cop City, los defensores de los bosques empezaron a ocupar Weelaunee, creando comunidades de lucha para oponerse directamente a la construcción. Al mismo tiempo, los residentes siempre han seguido luchando contra Cop City a través de todos los canales disponibles, incluidas reuniones masivas, protestas callejeras dirigidas por jóvenes, actos comunitarios y mucho más. La oposición contra Cop City es profunda y feroz.

Represión del movimiento y respuestas

A medida que el movimiento continuaba, los ataques del Estado se pusieron cada vez más violentos. Las redadas contra los campamentos del bosque se hicieron más intensas a medida que 2022 llegaba a su fin. En diciembre, utilizando un aluvión de armas químicas y balas de goma, la policía detuvo a los defensores del bosque y empezó a acusarlos de terrorismo doméstico.

El 18 de enero de este año, la policía asesinó a Manuel Páez-Teran, conocido en el movimiento como Tortuguita. Desde entonces, los policías han tratado de hacer creer que actuaron en defensa propia, pero la realidad es que fueron ellos los agresores, irrumpiendo en un campamento pacífico sin otro motivo que salvar la reputación del alcalde ante unos inversores preocupados. La policía ha divulgado poca y contradictoria información sobre el asesinato de Tortuguita, pero una autopsia independiente realizada por la familia de éste indica que lo mataron sentado con las piernas cruzadas y las manos en alto. El informe del forense de Georgia indica que no había pólvora en las manos de Tortuguita en la autopsia, lo que contradice directamente la afirmación de la Oficina de Investigación de Georgia de que había residuos. Se ha nombrado a los agentes responsables de la muerte de Tortuguita, y el movimiento exige justicia para Tortuguita y una investigación independiente de su muerte. Tres activistas que ejercían su derecho democrático a compartir octavillas en las que se daban a conocer algunos de los hechos relacionados con el asesinato de Tortuguita se enfrentan ahora a cargos por delitos graves.

Tras el asesinato de Tortuguita e intentando evitar posibles protestas por la muerte de Tyre Nichols, el gobernador de Georgia, Brian Kemp, declaró un “estado de excepción” a finales de enero, creando de hecho una situación de ley marcial y otorgándose la capacidad de movilizar a la guardia nacional contra los activistas en cualquier momento. A pesar de esta amenaza, los estudiantes del Atlanta University Center -un consorcio de HBCU (Colegios y Universidades Historicamente Negras)- se manifestaron en la calle contra Cop City.

Desde que mataron a Tortuguita, se han producido protestas de solidaridad y otros actos en todo el país. El movimiento adquirió un nuevo sentido de urgencia y apoyo popular. Se convocaron dos semanas de acción, una a escala nacional y otra para reunir a simpatizantes en Atlanta. La gente protestó (y sigue protestando) contra los patrocinadores del APF y las empresas patrocinadoras de Cop City. Durante la segunda semana de acción, se organizaron varios actos para crear apoyo y conexión en toda la ciudad, pero la policía tenía otros planes.

Durante el fin de semana del 4 y 5 de marzo, simpatizantes de Stop Cop City y miembros de la comunidad en general asistieron a un festival de música en beneficio del movimiento en Intrenchment Creek Park, rebautizado por el movimiento como Weelaunee People’s Park. El segundo día del festival de música, la policía descendió y aterrorizó a los asistentes. Utilizaron como pretexto unos supuestos actos de destrucción de la propiedad en las obras de Cop City. En realidad, el incidente de la obra y el festival de música no estaban relacionados antes del ataque de la policía al festival. La inmensa mayoría de los asistentes al festival de música no tenían ni idea de por qué de repente había un enjambre de agentes de varios departamentos de policía sacando armas y amenazando con asesinarlos. Unas tres docenas de personas fueron detenidas, de forma totalmente arbitraria. Los informes de los testigos indican que se dejó marchar inmediatamente a los residentes de Atlanta y de las comunidades cercanas, pero 23 personas fueron acusadas de terrorismo doméstico por estar en un parque público. La prueba contra ellos en general es que llevaban ropa negra, de camuflaje y/o embarrada. ¡Esto es lo que, según el estado, demuestra una conspiración terrorista criminal! En realidad, es un castigo colectivo loco e inconstitucional.

La ley estatal de Georgia contra el terrorismo doméstico se promulgó como respuesta al tiroteo masivo racista de Dylann Roof en Carolina del Sur. La pretensión de la ley era luchar contra la violencia racista, pero en realidad se está usando para perseguir y reprimir a los activistas antirracistas. Además, tenemos que comprender que se están introduciendo leyes antiprotesta para silenciar y reprimir a los activistas en todos los niveles de gobierno. El Estado defiende los intereses de los grandes contaminadores, del complejo industrial penitenciario y de los fabricantes de armas. Los gobiernos estatales han introducido muchos proyectos de ley denominados de “infraestructuras críticas” que permiten cargos especiales contra los activistas contrarios al oleoducto.

A nivel federal, el gobierno utilizó los disturbios del 6 de enero como justificación de nuevas leyes y procedimientos para luchar contra los “extremistas violentos internos”. Mientras los demócratas se dan palmaditas en la espalda por luchar contra el trumpismo, las propias leyes y acciones están descaradamente dirigidas contra la izquierda. Por poner un ejemplo muy concreto, la justicia medioambiental, los activistas por la liberación negra y los socialistas y anarquistas son nombrados específicamente como probables extremistas violentos internos en el informe de Biden sobre la Estrategia de Seguridad Nacional 2021, todo ello para justificar el aumento de la vigilancia y la actuación policial para proteger el sistema actual.

En este momento, la mayoría de los defensores de los bosques y los organizadores del Fondo de Solidaridad están en libertad bajo fianza. Sin embargo, esto no incluye a Víctor Puertas. Puertas es un activista indígena peruano que ha participado en importantes luchas de primera línea en todo Estados Unidos por varios años. Salió en libertad de la cárcel del condado de Dekalb, donde estuvo recluido 90 días a pesar de no estar acusado de ningún delito, sólo para ser detenido inmediatamente por el ICE el 8 de junio. Puertas está actualmente detenido en el Centro de Detención de Stewart. Nueve personas han muerto en el centro desde 2017, y las organizaciones de derechos humanos han señalado numerosas violaciones de las normas básicas de higiene, atención médica y acceso a los servicios en el centro, así como denuncias y encubrimientos de abusos sexuales. Los detenidos en Stewart sufren una tasa de deportación del 98,5%, la más alta del país.

¿Cómo puede dar un paso para adelante el movimiento?

Si se construye Cop City, significará que policías de todo el país, y probablemente de todo el mundo, utilizarán las instalaciones para entrenarse en tácticas anticomunitarias y antiprotesta extremas. Cualquier persona interesada en defender las libertades civiles, luchar contra el poder policial, proteger los ecosistemas y construir un mundo mejor puede participar en esta lucha.

Hay acciones de Stop Cop City en Atlanta y sus alrededores, y en todo Estados Unidos, varias veces a la semana. Entre ellas se incluyen algunas grandes y combativas manifestaciones en universidades y facultades de Atlanta, una serie de acciones para permitir que un estudiante de derecho de la UNC acusado de DT asistiera a clase, que movilizó a cientos de personas; una concentración organizada por una coalición el pasado fin de semana en Greensboro, Carolina del Norte; y muchas, muchas más. Éstas son especialmente significativas porque los activistas comprenden que el Estado tiene especial interés en vigilar este movimiento en todo el país, y los estudiantes de Atlanta en particular se enfrentan a amenazas de sus escuelas por participar en la organización.

Un punto débil del movimiento hasta ahora ha sido la adhesión a la política de “diversidad de tácticas” y, en general, la difusión del trabajo de organización en grupos pequeños y efectivamente independientes, en lugar de la formación de un movimiento de masas unificado. Ha habido ejemplos increíbles de personas y miembros de la comunidad que han iniciado protestas, actos educativos y reuniones por todo el país. Al mismo tiempo, permanecen en gran medida aislados unos de otros, sin un órgano colectivo, democrático y transparente que incorpore a nuevas personas al movimiento para que asuman la responsabilidad de su política y su carácter.

Aunque los que apoyan de la “diversidad de tácticas” afirman que este método es lo que da al movimiento su “vitalidad” y permite una movilización continua, la realidad es que este método ha aislado al movimiento de otras fuerzas sociales y lo ha dejado internamente atomizado. Actualmente no existe una dirección clara sobre cómo luchar contra Ciudad Cop a la escala nacional de forma que pueda movilizar a los miles de personas necesarias para ganar contra el Estado. Esto da lugar a una falta de coordinación en varios aspectos, desde la seguridad básica hasta la realización de movilizaciones verdaderamente masivas. Cuando las manifestaciones se organizan en pequeños grupos, sin espacio para el debate público y la planificación, se hacen muy difíciles hasta los pasos básicos como organizar equipos de seguridad para las marchas, establecer cadenas de comunicación y establecer  órganos de decisión que sean amplios y representativos.

Para construir el movimiento de forma que resulte atractivo para los trabajadores y los oprimidos, es necesario que los organizadores sean sinceros sobre quién participa, cuáles son los riesgos de la participación y cómo se abordarán los problemas de seguridad. Un ejemplo positivo de este método de funcionamiento en el movimiento fue la manifestación del 8 de marzo dirigida por los Constructores del Movimiento Comunitario frente al King Center. Allí se creó una coalición y se anunció públicamente, y los organizadores dejaron claro que la manifestación sería pacífica, con marchas y un espacio para que los negros de Atlántida hicieran oír su voz.

Los organizadores de todos estos esfuerzos tienen ante sí el camino para empezar a desarrollar un modelo de organización basado en coaliciones que permita las mayores movilizaciones posibles mediante el debate colectivo, la transparencia y la evaluación de balances, y una estrategia que incluye acciones masivas organizadas a escala nacional. Organizar las acciones de este modo no es un ataque contra la “autonomía” de los activistas y defensores de los bosques, sino que permitiría la mayor coordinación e impacto público posibles de los actos.

Adoptar este tipo de método también podría empezar a desarrollar el movimiento de un modo que llevara a invertir la ausencia casi total del movimiento obrero tanto en la lucha contra Cop City como en el esfuerzo de defensa de los manifestantes. Esta ausencia no es la culpa de los activistas de Stop Cop City, sino de la oficialidad sindical, que en general ha desvinculado a los sindicatos de las luchas en torno a cuestiones sociales, al tiempo que tiende a ponerse del lado de la policía y sus “sindicatos”.

Al mismo tiempo, hay ejemplos importantes de acciones sindicales contra Cop City y la represión estatal relacionada. Algunas son a través de los sindicatos y sus dirigentes. Por ejemplo, la Coalición de Trabajadores Estudiantes de Doctorado en la Universidad de Indiana (UE, United Electrical Workers) y el Sindicato de Trabajadores Estudiantes de Doctorado y de Posdoctorado de la Universidad de Connecticut (GEUP-UAW 6950, de próxima resolución) publicaron declaraciones inspiradoras apoyando al movimiento Stop Cop City en su conjunto. El Presidente General de la Unión Internacional de Pintores y Oficios Afines (IUPAT), Jimmy Williams Jr., publicó una importante declaración pidiendo el fin de la represión contra los defensores de los bosques.

Otros ejemplos de actividad laboral en el movimiento no son a través de sindicatos propiamente dichos, sino que han sido acciones colectivas emprendidas por trabajadores academicos. Entre ellos se incluyen más de 50 profesores de Moorehouse, 55 profesores de la Universidad Estatal de Georgia y docenas de profesores de salud pública, estudiantes de posgrado, antiguos alumnos y estudiantes universitarios de Emory, todos ellos escribiendo sus respectivas cartas colectivas pidiendo que se detenga Cop City.

El movimiento ha dado importantes pasos adelante en esta dirección. El 5 de junio se produjo otra movilización histórica de residentes de Metro Atlanta, entre los que se encontraban al menos dos oradores mvskogee, para pedir a los miembros del ayuntamiento que cancelaran la financiación de Cop City. Tras las detenciones del ASF3 el 31 de mayo, varias organizaciones del movimiento emitieron declaraciones condenando la represión estatal y las escaladas del Estado contra los activistas.

El movimiento de Atlanta está entrando en una nueva etapa. El 7 de mayo, los activistas de Atlanta declararon su intención de solicitar un referéndum sobre la financiación de Cop City para las elecciones de noviembre. La campaña de petición es un ambicioso paso adelante. Para entrar en la votación, los partidarios de Stop Cop City tendrán que recoger más de 75.000 firmas de residentes de Atlanta. Parte de la infraestructura y la capacidad de una iniciativa de este tipo ya se ha desarrollado gracias al incansable trabajo de los organizadores locales mencionados anteriormente. Al mismo tiempo, se trata de una campaña muy concreta que puede resultar una herramienta para consolidar y movilizar a cientos y miles de atlantinos en un trabajo común contra Cop City. El referéndum también puede ser una plataforma importante para mantener los debates necesarios sobre el proyecto y hacer miles de nuevos contactos dentro de Atlanta.

Un importante punto central de la organización gira en torno a la lucha específica para conseguir que se retiren los cargos contra los activistas. Estos cargos en sí mismos son una enorme escalada por parte del estado y establecieran un precedente horrible. Hay que oponerse enérgicamente a ellos. Hay muchas oportunidades para hacerlo, todas las organizaciones interesadas en defender los derechos democráticos pueden participar: sindicatos, organizaciones socialistas, grupos climáticos, organizaciones de justicia racial y de inmigrantes, grupos estudiantiles y muchos más.

A los políticos no les interesa parar Cop City ni defender los derechos democráticos. El camino para detener Ciudad de Policías pasa por establecer conexiones, organizarse colectivamente y construir un verdadero movimiento de masas que cuente con apoyo activo en todo el país. Esto puede hacerse y está empezando a ocurrir, pero es un proceso desigual y necesita desarrollarse a mayor escala con una colaboración más abierta. Si conseguimos aunar todo esto, podremos construir luchas aún más fuertes contra las propuestas de Cop City en Atlanta, Las Vegas, Nueva Jersey y otros lugares.

Foto: Manifestantes en Nueva York marchan en solidaridad con el movimiento para Detener Cop City. (Felton Davis vía Tempest).

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