Por La Voz San Jose
La Voz de los Trabajadores condena enérgicamente las masacres que se llevaron a cabo en la última semana en Gilroy, California, El Paso, Texas y Dayton, Ohio, que dejaron alrededor de 30 personas muertas y decenas heridas. Todas estas masacres tuvieron una motivación racista, xenofóbica y fueron perpetradas por pro- supremacistas blancos.
Aunque las masacres han venido siendo en nuestro país algo común desde años anteriores, en los dos años y medio del actual gobierno de Donald Trump, la frecuencia de esos hechos se ha acelerado, la fuente de motivación es clara y sus propósitos racistas, xenofóbico y supremacista mucho más definido.
Tres masacres en una semana cambia la dinámica del fenómeno y el objetivo definido de atacar comunidades predominantemente inmigrantes latinas, en el caso de Gilroy CA y El Paso, Texas y comunidades con una población densa de afroamericanos entre los que se encuentran muchas de las víctimas, nos da indicios claros de lo que está pasando.
Claro que vivimos en una sociedad enferma por la explotación y la opresión que ejerce la clase capitalista contra toda la clase trabajadora. Una sociedad en donde los ricos no solo se hacen más ricos y los trabajadores cada vez más pobres sino que utilizan toda clase de armas para usarlas contra los explotados y oprimidos.
Las armas que utiliza la burguesía van desde las de munición hasta las que envenenan y pervierten la conciencia de sectores de la clase trabajadora para mejor golpearla cuando necesario.
Las armas de munición son las que utiliza la policía y el ejército. La policía sale bastones, pistolas y rifles para intimidar, y en muchos casos atacar, a los trabajadores que salen a la huelga. Cuando los afroamericanos salen a protestar por el asesinato de un miembro de su comunidad a manos de la policía, las protestas son agredidas con armamento similar al utilizado en la guerra contra Irak. Cuando los indígenas en North Dakota protestaron por la construcción del oleoducto de las petroleras que cruzaría sus tierras, fueron atacados por la policía con garrote y gas pimienta, igual que hoy son atacados los inmigrantes indígenas empobrecidos que cruzan la frontera buscando una mejor vida para sus hijos.
Las armas ideológicas que la burguesía usa para dividir a la clase obrera para que no luche contra la pobreza y la opresión no son de munición pero tienen igual poder de destrucción que aquellas. Estas armas son el patriotismo, el nacionalismo, la supremacía blanca, el racismo y la xenofobia. Estas ideologías que son inyectadas diariamente en la mente de la clase trabajadora blanca contra sus hermanos de clase son alimentadas con ciertas preferencias y privilegios materiales para hacerlos sentir superiores.
Estas armas son usadas por la burguesía para dividir la lucha de resistencia de la clase obrera contra los patrones y sus gobiernos, enfrentando a obreros blancos contra negros; trabajadores legales contra ilegales; mujeres trabajadoras contra hombres trabajadores; trabajadores machistas contra LGBT; patriotas y nacionalistas contra inmigrantes y así en adelante. El uso de toda esa clase de armas es lo que viene alentando el uso de la violencia contra nuestras comunidades trabajadoras más vulnerables.
Tanto el Sr. Obama como el Sr. Trump han sido políticos burgueses en el gobierno muy hábiles en usarlas aunque con discursos un poco diferentes y ambos por igual han contribuido a que sus seguidores se sientan cada vez mas animados a combinar las armas ideológicas con la munición. El resultado es no solo el incremento del racismo, del nacionalismo xenofóbico, el supremacismo blanco sino también el creciente número de muertos y heridos en las masacres que se vienen perpetrando contra las comunidades trabajadoras más pobres.
Pero como nos explicamos la intensificación de la furia con la que arremeten contra la clase trabajadora explotada y oprimida?
Quizás una de las razones que explican el creciente tono de agresividad del discurso contra la clase trabajadora y las minorías raciales por parte del Sr. Trump y su equipo de gobierno y de los simpatizantes más agresivos tales como los organizados en grupos pro-fascistas o los perpetradores de estas masacres, es el temor que sienten al ver que no pueden frenar el descontento creciente de las masas trabajadoras que luchan por mejores condiciones de vida y de trabajo y como el mismo Trump lo dice por el Socialismo al que nosotros le agregaríamos Con Democracia.