El silencio mediático sobre los intereses de EEUU en Oriente Medio – Parte 2

Escrito por Florence Oppen
Jueves 28 de Julio de 2011 02:07
Para leer la primera parte de este artículo, haga clic en el enlace: El silencio mediatico sobre los intereses reales de EEUU en el mundo arabe – Parte I
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Arabia Saudita: un pozo de petróleo lucrativo
¿Cuál es la relación entre EEUU y Arabia Saudita? La mayoría de la gente en EEUU y el resto del mundo contestaría el petróleo, y los habituales de la prensa liberal norteamericana citarían a George H.W. Bush y Dick Cheney, y los negocios comunes que iniciaron con el príncipe Abdullah durante la Guerra del Golfo. Pero esa es sólo la punta del iceberg.
En realidad es más difícil entender qué tipo de relación mantienen verdaderamente EEUU y Arabia Saudita, antigua colonia británica, ya que sobre ella los medios burgueses guardan hasta hoy el más escrupuloso silencio- como lo llevaban y siguen haciendo con la relación EEUU-Egipto hasta el estallido de la revolución.
La historia de la región del Golfo ha estado integralmente ligada y en gran parte determinada por las disputas inter-imperialistas a los largo del siglo XX por el control de (o el acceso a) recursos estratégicos: primero a principios de siglo fue el terreno de luchas entre las potencias coloniales europeas por la apropiación y expoliación de los recursos. Más recientemente, desde el inicio de la Segunda Guerra mundial, se trata de una disputa entre el imperialismo estadounidense que se quiere asegurar el control de la región y las antiguas potencias imperialistas europeas que quieren mantener sus relaciones neo-coloniales.
Arabia Saudita es pues un país creado en 1922, en el contexto de la Conferencia de Paz en 1919 después de la Primera Guerra Mundial, en la que el imperialismo británico y el francés se repartieron el Imperio Otomano en estado de descomposición. Sir Percy Cox, diplomático británico, fue el que trazó personalmente las fronteras del nuevo país que luego “entregaría” al jeque Ibn Saud y que a partir de 1922 se conocería como Arabia Saudita. Cabe señalar que Arabia Saudita es el único país nombrado según el apellido de su monarquía real: Ibn Saud.
Cuando los EEUU descubrieron los recursos en hidrocarburos de la región en 1938, las multinacionales petroleras estadounidenses se apresuraron en apoderarse de ello. Primero la Socal (Standard Oil of California, hoy llamada Chevron) consiguió una concesión para implantarse en el país en busca de petróleo en 1933 a través de la subsidiaria CASOC (California-Arabian Standard Oil), a la que se afilió Texaco (Texas Oil Company).
Finalmente en 1938 CASOC encontró un importante yacimiento de petróleo en Dhahran, transformándose más tarde en ARAMCO (Arabian-American Oil Company), con la participación financiera de otras petroleras como Standard Oil of New Jersey.
Hasta 1950, los recursos petroleros del país eran unilateralmente explotados por las multinacionales estadounidenses. Por esa fecha el rey Abdul Aziz Saud amenazó con nacionalizar los yacimientos y consiguió negociar un reparto de los beneficios, quedándose el gobierno saudí con la mitad. El intento de recuperar el control de lo que es una riqueza nacional continuó hasta 1980, donde la monarquía Saudí consiguió acabar de comprar la totalidad de las acciones de la ARAMCO, cambiándole el nombre a “Saudi Aramco”.
La Segunda Guerra Mundial: del negocio del petróleo a la alianza estratégica
Después de la relación puramente económica, la relación estratégica entre EEUU y Arabia Saudita se consolidó primero durante la Segunda Guerra Mundial.
Durante la Segunda Guerra Mundial cuando AS fue atacada por las potencias del eje, y los pozos de petróleo bombardeados. EEUU intervino para reconstruir las infraestructuras pero también para establecer bases militares (como la base aérea que estableció en 1946 cerca de los pozos de Dhahran) con el objetivo de proteger a sus aliados y sus intereses en la región.
Ese fue el inicio de la presencia militar de EEUU en el país de la que AS se benefició ya que la dinastía de los Saudís es de un linaje árabe distinto y rival de la de los Hachemís, de la cual proceden los reyes de Irak y Jordania, lo que llevó a ambos bandos a enfrentarse en el pasado. Esa fue una de las razones que motivó en pacto de defensa mutua que en 1951 EEUU firmó con Arabia Saudita.
La realidad detrás de esa generosa protección es que EEUU tenía miedo de agotar durante la guerra sus propios recursos en hidrocarburos, y decidió aumentar la producción e importación de petróleo de AS, ya que el abastecimiento en hidrocarburos se convirtió en un factor clave para poder ganar la guerra.
El 16 de febrero de 1943 pues Franklin Roosevelt afirmó que “la defensa de Arabia Saudí es vital para la defensa de EEUU”, y dos años después se reunión con el rey Abdul Aziz a bordo del crucero USS Quincy en el Canal de Suez para sellar el contenido de las relaciones oficiales entre ambos países.
También fue en ese momento en el que las más importantes empresas estadounidenses (a parte de las petroleras ya establecidas) se incrustaron en el país: General Electric se instaló en 1942, Bechtel (la primera empresa en ingeniería estadounidense y unos de los principales constructores militares en el mundo) se implantó en 1947, cuando se le encargó que construyera el Oleoducto Trans-Arábico de más de un kilómetro y medio. En 1951 se estableció la constructora Halliburton y podríamos citar muchas más. A partir de esa década, ya no so moverán del país y siguen haciendo negocios multimillonarios con la monarquía saudí hoy.
En las décadas de los 50 y 60, en el marco de las luchas por la independencia nacional y por la independencia y unidad de la nación árabe en contra del Estado colonial de Israel, la posición de la monarquía saudí fue inestable, cambiando de lado según le convenía a la nueva burguesía del petróleo. Pero su margen de maniobra se fue estrechando paulatinamente a partir de la crisis de 1973, donde tuvo que elegir un campo, y acabó convirtiéndose en el aliado estratégico de los EEUU.
La crisis del petróleo y la victoria del imperialismo estadounidense
Sin embargo, la singularidad de la relación que mantienen hoy ambos país se definió durante y después de la crisis del petróleo de 1973- 1974 , cuando en reacción a la guerra de Yom Kippur, y para sancionar a Israel y a sus principales aliados (EEUU y los Países Bajos), los países árabes de la OPEC redujeron la producción de petróleo un 25%, lo que resultó en un aumento del 44% del precio del galón de gasolina en EEUU entre mayo del 1973 a junio del 1974.
Fue entonces cuando EEUU se aseguró un acuerdo estratégico con AS para evitar futuras subidas: el reino saudí proveerá preferentemente su petróleo a EEUU, y a cambio EEUU protegerá y armará militarmente a su aliado en la región y asegurará su desarrollo industrial y tecnológico.
Pero el acuerdo contenía mucho más que un simple intercambio de defensa por petróleo. La revista The Nation definió así el acuerdo: “En 1974, enfrentando a un déficit comercial multimillonario aparentemente infinito con Arabia Saudita, el gobierno de los EEUU creó una Comisión Conjunta para la Cooperación Económica entre EEUU y Arabia Saudita. La idea era recibir de vuelta algunos de los “petrodólares” al permitir que las compañías estadounidenses lideraran la carrera para desarrollar el reino.” (6 de octubre del 1984) Tal acuerdo lo selló Henry Kissinger en 1974 – la mayoría de su contenido específico, como gran parte de las transacciones económicas entre EEUU y AS, aún permanecen secretos.
Es importante entender la estrategia del imperialismo en su totalidad. Una parte del acuerdo económico era la aseguración del acceso al petróleo saudí, y las consecuencias de éste siguen vigentes hoy, ya que AS es el tercer abastecedor de petróleo para los EEUU (después de Canadá y México, y justo delante de Venezuela).
Pero aún más importante fue el hecho que EEUU consiguió primero que Arabia Saudita impusiera el dólar como moneda de cambio para comprar su petróleo, y convenciera al resto de los países de la OPEC de que hicieran lo mismo en 1975, y segundo que AS se comprometiera a hacer modernizar su país invirtiendo en las principales compañías estadounidenses de las hablábamos más arriba.
Pero EEUU no sólo consiguió imponer su moneda como moneda de cambio para el petróleo, sino que se aseguró que los principales vehículos para “reciclar” esos “petrodólares” (resultado de la compra de petróleo) en manos de las burguesías  árabes fueran en su interés. Esos petrodólares de las potencias árabes acabaron en los principales bancos estadounidenses y europeos, y fueron reinvertidos en proyectos industriales en las compañías de EEUU en esos países (véase todos los contratos con Bechtel, Halliburton, Ford, GM y Dressel entre otras), o en préstamos a los países del Tercer Mundo con altísimos intereses con el FMI. Se completa así un círculo de valorización virtuoso para el dólar americano.
La misma doble relación del imperialismo con el petróleo y el dólar sigue explicando hoy la política del imperio en Oriente Medio, y en particular el trasfondo de la Guerra de Irak:
Hay algo más en este asunto que la simple cuestión de garantizar a EEUU un flujo de petróleo fácil o la capacidad para tal país de tener acceso a éste, e incluso más que la cuestión del control de los precios, aunque esas preocupaciones son reales y afectan las decisiones de los EEUU. (…) Sin embargo, el quid de la cuestión del factor petróleo, y por tanto, del principal factor que motivo esta invasión, es la manera como se vende el petróleo: quien lo consigue, cuando lo consigue, cuanto consigue, cuanto para por el, y, de más importantemente, cómo para por él.” (Tyler Shipley, “Guerras de cambio: petróleo, Irak y el futuro de la hegemonía de EEUU”, Studies in Political Economy, 2007).
De la doctrina Nixon a Obama: la consolidación de Arabia Saudita, Bahrain como aliados del imperialismo en la región
La consecuencia lógica de un acuerdo económico tan esencial para el proyecto imperialista fue el armamento acelerado de la potencia árabe durante el final de los 70 y la década de los 80. En 1978, el gobierno Carter vendió 60 aviones F-15 a Arabia Saudita (50 F-5 a Egipto y una combinación de 90 F-15 y F-16 a Israel). Tres años más tarde, la administración de Reagan vendió un pack armamentístico, comportando 5 aviones AWACS, por el valor de 8 500 millones de dólares. Esa fue la venta de armas estadounidense más alta hasta la fecha. Se calcula que en la década de los 80, EEUU se gastó unos 50 000 millones en armar a Arabia Saudita para su sistema de defensa aéreo, y unos 14 000 millones en la construcción de bases militares.
La época de los 70 corresponde a la de la llamada “doctrina Nixon” de política exterior, iniciada en 1969, después de la derrota de Vietnam. En ella Nixon afirmaba que EEUU ya no podían ser los policías del mundo e intervenir directamente en todos los lugares, sino que tenían que contar con la colaboración activa (militar y política) de sus aliados regionales.
En 1971, el secretario de defensa de EEUU, Melvin Laird, dijo “No pretendemos ser los policías del mundo. Es más realista y efectivo que el peso de la protección de la paz y la libertad sea compartido más plenamente por nuestros aliados y amigos” de los que se requería a cambio que pusieran a disposición más policías y soldados.
Pero la doctrina Nixon dio un giro de nuevo después de la revolución iraní en 1979, y la perdida para EEUU de un aliado clave en la región. Le substituyó la doctrina Carter que volvía a poner en la mesa el uso directo de la fuerza en caso de amenaza de los intereses Estadounidenses, y el despliegue rápido de fuerzas militares por todo el mundo.
Fue precisamente en esa década siguiente, la de los 80, cuando se consolidó la relación geopolítica y militar con Arabia Saudita, Bahréin y los demás países del golfo.
Desde la guerra del Golfo, EEUU mantuvo permanentemente entre 5 000 y 10 000 tropas en AS, que decidió mover a Qatar en el 2003.
No obstante, el armamento del país continúa hoy. Entre 2001 y 2004, AS compró armamento a EEUU por el valor de 4,100 millones de dólares, cantidad que casi se triplicó en el periodo siguiente (11,200 millones entre 2004 y 2008). Arabia Saudita se convirtió en los últimos 30 años en una potencia militar mundial, entre 2001 y 2008 compró la cantidad record de 36,700 millones de dólares en armas.
El último acuerdo de venta de armas entre EEUU y Arabia Saudita den julio del 2010, así como la luz verde que dio la administración de Obama para que AS reprimiera sangrientamente la revolución en Bahréin muestran que Obama sólo es un rostro nuevo de la misma política del imperialismo estadounidense.
Este ultimo acuerdo de armamento es la venta de armas más grande de toda la historia: 60 000 millones de dólares, e incluye 84 aviones Boeing y 190 helicópteros (72 helicópteros Black Hawk y 72 Apache Longbows para el ataque con misiles anti-tangues, y 36 helicópteros ligeros AH-6i), entre otras cosas. Todas estas armas la va a utilizar el principal aliado árabe del imperialismo en la región para seguir reprimiendo las revoluciones y conteniendo su expansión.

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