La Voz de los Trabajadores – San Jose
Julio 21 de 2014
El pasado mes de Febrero celebrábamos un ano del nacimiento de las Autodefensas en Michoacán y otros varios estados del país. En aquella oportunidad resaltábamos el apoyo y la fuerza que estos grupos armados recibían de la población de donde habían surgido. Decíamos que la movilización de la comunidad y el accionar de las autodefensas contra el crimen organizado habían logrado poner en retirada a los criminales y traer la paz y la tranquilidad a sus municipios. Además, saludábamos como los pobladores movilizados hacían retroceder los intentos del gobierno por desarmarlos. Pero mirando hacia adelante, alertábamos de dos peligros: 1- que el gobierno federal y estatal eran cómplices del crimen organizado y no se podía confiar en ellos. Segundo, que la mayoría de líderes de las autodefensas representaban los intereses de hacendados, mineros y grandes agricultores de la región y que por esta razón podrían traicionar la lucha pactando con el gobierno. Para enfrentar esos peligros decíamos, los verdaderos líderes de la lucha popular deben ser aquellos comprometidos con la defensa de los intereses de la población más pobre y que debían someterse a las decisiones democráticas tomadas por los Concejos Comunales donde la población definía el rumbo de la lucha.
Los Acuerdos de 8 puntos.
No nos equivocábamos. El gobierno federal, preocupado por el crecimiento de las autodefensas lanzo la trampa de la negociación y llamo a los dirigentes de las autodefensas a firmar un acuerdo para institucionalizarlas y ponerlas bajo el control del ejército. A la par, anuncio una suma de $45 mil millones de pesos para implementar un plan de desarrollo de la región de Tierra Caliente y todo Michoacán.
A esta reunión acudieron varios líderes, entre ellos, Estanislao Beltrán, dirigentes de las autodefensas, y todos ellos, sin consultar al pueblo, firmaron los famosos acuerdos de 8 puntos con los que el gobierno inicio una ofensiva para desmontar las autodefensas. Esto creo confusión y división al interior de las autodefensas y a partir de allí se inició una desbandada entre los dirigentes que empezaron a colaborar con el gobierno y darle la espalda a las autodefensas. Los firmantes del acuerdo justificaron su posición diciendo que el gobierno de Pena Nieto se había comprometido a enfrentar al narcotráfico y que ellos colaborarían con el gobierno bajo el mando del ejército. Aunque el Dr. Mireles no firmo los acuerdos si advirtió que si el gobierno no cumplía con el compromiso de capturar o dar de baja a los 7 más importantes cabecillas de los Caballeros Templarios, el cómo líder fundador de las autodefensas, se comprometía a continuar la lucha contra el crimen organizado y si fuera necesario también enfrentaría al gobierno si este no cumplía su palabra.
A partir de allí, el gobierno y el ejército federal emprendieron algunas acciones contra los criminales: dieron de baja algunos líderes de los Caballeros Templarios y a otros los puso en la cárcel. Removió al Gobernador encargado e impusieron a Castillo como el Comisionado para la Seguridad de Michoacán. Esta actitud del gobierno logro confundir a muchos de los líderes de las autodefensas, y estos empezaron a integrarse a los guardias rurales. Este fue el caso de Hipólito Mora a quien el gobierno lo acuso de unos asesinatos y lo encarcelo. Pero este negocio con el gobierno para integrarse a la guardia rural y le dio la espalda a Mireles y las autodefensas. También, sintieron confianza con líderes “criminales arrepentidos” que se autonombraron “jefes de autodefensas” y es de allí que aparecen el H3 y el “Americano” que han vuelto a revivir los temores del terror de los criminales y ha creado mucho malestar dentro de la población.
El Dr. Mireles se decide a retomar la lucha
En los últimos meses, en tanto avanza el proceso de institucionalización de las autodefensas para convertirlas en guardias rurales, el Dr. Mireles se negó a integrarse a ellas y en cambio fue sensible a los deseos de los pobladores que quiere seguir la lucha contra el crimen organizado. Entendiendo que el enemigo número uno para la población trabajadora es el gobierno de Pena Nieto que se dedica más a echar al ejército en contra de la población y las autodefensas que a combatir a los narcotraficantes, Mireles retomo la denuncia de este señalando que era el mismo gobierno el que rompía los acuerdos. El crimen organizado continua sus actividades sin que el gobierno haga nada y fue esto lo que obligo a otras poblaciones de Michoacán a organizar autodefensas para enfrentarlos. Eso fue lo que paso en La Mira y Acalpican, en el municipio de Lazaro Cárdenas. Allí, la comunidad pidió la colaboración al Dr. Mireles para organizar sus propias autodefensas. El Dr. Mireles y un grupo de sus seguidores, de manera valiente y consecuente, se pusieron al frente para movilizar a la población. Se hicieron presentes en estas poblaciones y organizaron una asamblea del Concejo Comunitario en la cual se tomó el voto democrático de constituir las autodefensas.
Esas poblaciones son estratégicas para el puerto de Lázaro Cárdenas. Es de todos conocido que este puerto está bajo el control de los Caballeros Templarios y que desde allí llevan a cabo todos sus movimientos de ingreso de insumos para el procesamiento de la coca a cambio de productos mineros y otros que envían a cambio a otras regiones del mundo. Como se puede entender, el avance de las autodefensas en Lázaro Cárdenas implicaba un ataque frontal a las actividades del narcotráfico en Michoacán. Esto creo la furia del gobierno y fue así como Pena Nieto ordeno la inmediata captura del Dr. Mireles el día 27 de Junio. Ese mismo día, el Dr. Mireles fue enviado a la cárcel de alta seguridad del estado de Morelia en donde es acusado de rebelión y posesión de armas exclusivas del uso del ejército. Incluso lo acusan de estar portando cocaína como una manera de empanar su lucha.
Pero el compromiso del Dr. Mireles con la lucha de la población más pobre, afectada por los atropellos y las infamias cometidas por el gobierno y los ricos en Michoacán le ha ganado una gran simpatía, no solo dentro de Michoacán sino en todo México. El repudio a su detención y encarcelamiento se viene expresando en la realización de bloqueos, manifestaciones y muestras de solidaridad en Michoacán, México y a nivel internacional. El grito de libertad para Mireles es el grito de lucha de los indígenas, los campesinos pobres y los trabajadores que ven en Mireles un luchador comprometido con la defensa de sus intereses. La Voz de los Trabajadores se une al grito de Libertad para Mireles y de todas las autodefensas que se encuentran en las cárceles del gobierno solo por atreverse a enfrentar al crimen organizado del cual el gobierno es cómplice. Llamamos a que esta lucha popular se una a las luchas de los trabajadores de todo México para enfrentar los planes entreguistas y sobre explotadores del gobierno de Pena Nieto que quiere hipotecar México a los Estados Unidos,
Abajo el gobierno explotador y corrupto de Pena Nieto!!!.
Libertad para el Dr. Mireles y las autodefensas que se encuentran en las cárceles del gobierno!!!
Por paz, tierra y trabajo para los pobres en Michoacán y todo México