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El periódico «La Voz de los Trabajadores»: Edición de marzo-abril

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán es una escalada importante en el Medio Oriente que tiene implicaciones peligrosas para los trabajadores de todo el mundo. La brutalidad del asalto imperialista a nivel internacional va junto con el ataque a las libertades civiles por parte del régimen de Trump dentro de Estados Unidos. Esto incluye las operaciones continuas del ICE y la Patrulla Fronteriza, las amenazas a las elecciones de mitad de período de 2026, los retrocesos ambientales que afectan profundamente a la comunidad negra y la brutalidad policial sin control.
Nuestro editorial en este número nos advierte: «Existe un gran peligro de subestimar la determinación de la élite empresarial estadounidense de llevar adelante esta iniciativa. No podemos confiar en que las sentencias judiciales o las próximas elecciones nos salven. Debemos organizarnos ahora, no solo para realizar manifestaciones masivas y crear redes comunitarias contra la violencia del ICE, sino para encontrar el camino hacia la construcción de un nuevo partido de la clase trabajadora a través del cual podamos organizar nuestra defensa política en todos los planos y todos los días».
En este número también tenemos artículos sobre los archivos de Epstein y la clase dominante, la huelga de maestros de San Francisco y una reseña del nuevo álbum de U2.
La edición de marzo-abril de 2026 de nuestro periódico está disponible en formato impreso y en línea como PDF y contiene articulos en ingles y español. ¡Lee hoy mismo el último número de nuestro periódico con una descarga gratuita en PDF! Como siempre, agradecemos cualquier donación que ayude a sufragar los gastos de impresión.
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Resolución de la ONU da luz verde al genocidio y la limpieza étnica en Palestina


Por Soraya Misleh
La ONU vuelve a mostrar su verdadera cara y quién está al mando. En una vergonzosa votación en su Consejo de Seguridad, el 17 de noviembre se aprobó la Resolución 2803, que crea la llamada «Fuerza Internacional de Estabilización en Gaza» y dispone el desarme de la resistencia palestina. De esta manera, se avala el control extranjero del territorio palestino bajo el liderazgo de Trump. Se da luz verde a la continuación del genocidio y la limpieza étnica en Palestina.
Con la resistencia refutando correctamente esta resolución indecente e inaceptable, Israel encuentra ahora la excusa ideal para continuar su búsqueda de una solución definitiva al exterminio del pueblo palestino en la Nakba en curso, una catástrofe cuya piedra angular es la formación violenta de este estado racista y colonial en el 78% de la Palestina histórica el 15 de mayo de 1948.
Resulta emblemático que la Resolución 2803 se aprobara el mismo mes que dos iniciativas que respaldaban el proyecto sionista racista y colonial, como ahora, sin consultar a los habitantes originales, los árabes palestinos, excluidos de su propio destino. La primera fue la Declaración Balfour, en la que el 2 de noviembre de 1917, Gran Bretaña, la potencia imperial de la época que ostentaría el mandato sobre Palestina tras la Primera Guerra Mundial (1914-1918), se declaró a favor del establecimiento de un hogar nacional judío en Palestina. La segunda tuvo lugar en la primera Sesión Especial de la Asamblea General de la ONU, el 29 de noviembre de 1947, que recomendó la partición de Palestina en un estado judío (56%) y un estado árabe (43%).
A pesar de reunir un rico acervo de documentos que sirven para denunciar el genocidio, la limpieza étnica, el apartheid y la colonización de Palestina, así como un grupo de expertos serios en sus comités y agencias, como la relatora sobre derechos humanos para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, la ONU no traerá paz con liberación y justicia, sino solo la paz de los cementerios.
Su función es mantener el orden imperialista, haciendo honor al legado de la Sociedad de Naciones, surgida tras el Tratado de Versalles tras la Primera Guerra Mundial. Dando paso a esta organización, la ONU se creó formalmente el 24 de octubre de 1945, tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), bajo la misma égida. Por lo tanto, la era de las ilusiones debe llegar a su fin. El mayor financiador de la ONU es Estados Unidos, que, según información oficial, representa el 22% del presupuesto ordinario total, seguido de China (20%), Rusia (2%), el Reino Unido (3,9%) y Francia (3,85%). Precisamente, los cinco países que son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y tienen poder de veto en cuestiones de paz y seguridad.La mentira del alto el fuego
La Resolución 2803 se refiere al progreso del llamado «Plan Integral de Estados Unidos para Poner Fin al Conflicto en Gaza», cuyo objetivo es impulsar la segunda fase del falaz alto el fuego. Una broma de mal gusto, ya que Israel es el enclave militar del imperialismo. Estados Unidos, que se presenta como heraldo de la paz, proporciona miles de millones de dólares y las armas necesarias para el genocidio y la limpieza étnica, junto con las potencias europeas.Si bien la pausa en los bombardeos masivos representó cierto alivio para el pueblo palestino de Gaza ante un verdadero holocausto, por otro lado, revela lo que Francesca Albanese definió desde el principio: en el diccionario israelí, alto el fuego significa «tú cesas, yo disparo»; en portugués, «ustedes [palestinos] cesan, yo disparo».
Desde que se implementó la primera etapa del intercambio de prisioneros el 10 de octubre, Israel ha violado el alto el fuego unas 500 veces, matando a más de 340 palestinos y hiriendo a más de 800, en su mayoría mujeres, niños y ancianos. La imposición del hambre por parte de Israel y la absoluta falta de condiciones de vida continúan, con el Estado genocida avanzando en la línea que, lamentablemente, la resistencia se vio obligada a aceptar como control directo temporal del 53% del territorio de Gaza. Persiste la restricción criminal a la entrada de ayuda humanitaria, ya sea alimentos, suministros y equipo médico, o alojamiento temporal hasta la reconstrucción ante la destrucción masiva. Más de 288.000 familias viven en las calles o en tiendas de campaña precarias e improvisadas en medio de un duro invierno y lluvias, con cerca del 90% de la infraestructura destruida por los bombardeos sionistas, mientras Israel continúa bloqueando el acceso, incluyendo tiendas de campaña y casas móviles.Expertos de la ONU han condenado reiteradamente estas violaciones, afirmando que amenazan el «frágil alto el fuego», un alto el fuego que, en realidad, contribuye al continuo genocidio israelí de forma encubierta, ya que no ha pasado un solo día sin que se produzcan nuevas matanzas de palestinos en Gaza y sin que se contenga la acelerada limpieza étnica en Cisjordania, territorios palestinos que quedaron tras la Nakba de 1948 y que Israel ocupó militarmente en 1967.
Una resolución vergonzosa
Esta situación no impidió que el Consejo de Seguridad de la ONU la aprobara.La resolución 2803, que, cabe destacar, da luz verde a la reanudación del genocidio masivo en Gaza en cualquier momento, queda claramente evidenciada por los bombardeos cada vez más frecuentes que matan a decenas de palestinos en un solo día.
La resolución en cuestión fue aprobada por 13 votos a favor y dos abstenciones: la de China y la de Rusia, que tenían poder de veto, pero no lo ejercieron.
Dos días antes, según informes de prensa, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el presidente ruso, Vladimir Putin, hablaron por teléfono sobre el progreso del acuerdo de alto el fuego negociado por Trump. Ambos son objeto de órdenes de arresto emitidas por la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de guerra, respectivamente, en Ucrania y Gaza. Crímenes que siguen cometiéndose con impunidad.Rusia incluso presentó un plan alternativo al de Trump, afirmando que el texto de la resolución aprobada no impulsaba la creación de un Estado palestino. Pero nada impidió la aprobación del plan de Trump, lo que demuestra que su única preocupación era posicionarse de forma diferente en el juego narrativo de la disputa imperialista, no evitar el exterminio del pueblo palestino. China, uno de los principales socios comerciales de Israel, se quejó de la resolución, pero también se desentendió.
No sorprende el nefasto papel de los diversos regímenes árabes al apoyar la resolución, e incluso del gestor de la ocupación, la Autoridad Palestina (AP), que acogió con vergüenza el plan de Trump para Gaza. De esta manera, dio un matiz palestino a la complicidad internacional con el intento de Israel de encontrar una solución definitiva a la Nakba en curso.La AP, surgida bajo los auspicios de los desastrosos Acuerdos de Oslo de 1993 y que aspira a ser el socio fiable de estos enemigos para administrar Gaza en el futuro, controla Cisjordania sin autonomía alguna y con una dependencia económica total de Israel en la transferencia de impuestos. Ha colaborado eficazmente con la ocupación sionista y facilitado una expansión colonial agresiva, manteniendo la cooperación en materia de seguridad con el Estado racista de Israel incluso en medio del genocidio en curso y la limpieza étnica acelerada. La represión de las protestas y la resistencia, con arrestos de palestinos e incluso su extradición a Israel, es una práctica bien conocida que genera una falta de credibilidad y popularidad de la AP entre la mayoría de los palestinos.
El resultado, según una investigación realizada en Cisjordania y Gaza entre el 22 y el 25 de octubre por el Centro Palestino de Investigación Política y Opinión Pública (PCPSR), es «una profunda y continua insatisfacción con el presidente Mahmud Abás [de la Autoridad Palestina], con tres cuartas partes de la población desaprobando su gestión y el 80% deseando su dimisión».
Más allá del papel reservado para la ONU, que sigue insistiendo en la falsa solución de dos Estados, todo esto demuestra que los enemigos de la causa palestina identificados por el revolucionario Ghassan Kanafani, incluso si se reinterpretan, siguen siendo relevantes. Estos son: el imperialismo/sionismo, los regímenes árabes y la élite reaccionaria árabe-palestina.
Fortaleciendo la Solidaridad
Los enemigos son poderosos, pero la crisis que les impone la solidaridad internacional con el pueblo palestino a niveles sin precedentes en medio del holocausto palestino demuestra que no son invencibles.Esta crisis también explica el alto el fuego encubierto utilizado para continuar el genocidio y, como parte de este, la aprobación de la vergonzosa resolución de la ONU sobre administración fiduciaria extranjera.
Frente a todo esto, las acciones convocadas globalmente para el 28 y 29 de noviembre, Día Internacional de la Solidaridad con el Pueblo Palestino, adquieren un sentido de urgencia. Además de impulsar la campaña central de BDS (boicot, desinversión y sanciones) contra Israel para aislar internacionalmente al Estado genocida y, por lo tanto, afectar las bases materiales que lo sustentan, estas fechas deberían servir para reanudar las movilizaciones para debilitar al imperialismo y derrotar al sionismo, garantizando al pueblo palestino mejores condiciones para resistir.
Impedir una solución definitiva a la Nakba en curso no depende de la ONU, sino del compromiso con la causa palestina, dada su centralidad en la lucha internacionalista, antiimperialista y anticolonial. Como enseñó Kanafani, «la causa palestina no es solo una causa de los palestinos, sino de los revolucionarios, de las masas oprimidas y explotadas de nuestra era». Por lo tanto, ¡a las calles, hasta una Palestina libre, desde el río hasta el mar!
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Sudán: El segundo genocidio en Darfur y la lucha por el tráfico de oro


Es vital que los movimientos internacionales de trabajadores y jóvenes denuncien el genocidio en Sudán y a todos sus autores y cómplices.
Por CESAR NETO
África ha sufrido innumerables genocidios, y detrás de ellos siempre están los intereses de las empresas de los países imperialistas. Los franceses en Argelia, los italianos en Etiopía, los belgas en Ruanda y el Congo, los alemanes en Namibia y Tanzania, los británicos en Kenia, etc.
En Darfur, Sudán, cerca de la frontera con Chad, la población africana no árabe sufrió un primer genocidio en 2003, y desde hace dos años y medio, los grupos étnicos masalit, fur y zaghawa están sufriendo un nuevo genocidio similar al de 2003.
El primer genocidio, en 2003, fue perpetrado por los Janjaweed (literalmente, «cavalleros armados»), que, bajo el gobierno del dictador Al Bashir, obtuvieron el estatus de fuerzas regulares y de los que surgió la RSF (Fuerzas de Apoyo Rápido) del supuesto general Mohamed «Hemedti» Hamdan Dagalo. ¡Se estima que en 2003 fueron asesinadas entre 300 000 y 500 000 personas!
Una guerra civil reaccionaria
En Sudán, hay dos facciones burguesas en guerra entre sí, apoyadas por potencias imperialistas y regionales. Tanto las Fuerzas Armadas Sudanesas (la institución oficial del país) como las milicias de las Fuerzas de Apoyo Rápido son las protagonistas de la mayor tragedia militar actual. Quienes están horrorizados por la guerra en Ucrania o el genocidio en Palestina se sentirán aún más consternados por el genocidio sudanés.
Identificar a las Fuerzas Armadas Sudanesas y a las Fuerzas de Apoyo Rápido como los autores y responsables de una guerra civil reaccionaria nos sitúa en el bando opuesto a quienes, al comienzo de la guerra, afirmaban que las Fuerzas Armadas Sudanesas, como institución oficial del Estado, eran más progresistas que las milicias de Hemedti. En esta guerra, debido a los intereses imperialistas y de poder regional, no hay ningún bando progresista. Todos son genocidas.
Un nuevo ciclo de genocidio
El Fasher era la única ciudad importante controlada por las Fuerzas Armadas Sudanesas en la región de Darfur. Esta ciudad era la sede del campo de refugiados de Zamzam, donde 500 000 personas vivían en condiciones infrahumanas.
La caída de El Fasher el domingo 26 de octubre consumó el control de las milicias de la RSF sobre toda la región de Darfur. Las batallas militares provocan muertes, pero en el caso de El Fasher, estamos hablando de la ejecución de al menos 2000 personas en pocas horas. Para las milicias, no bastaba con ganar; también necesitaban humillar, y esta es la justificación de las ejecuciones masivas.
Durante los últimos dos años, se ha estado produciendo un nuevo genocidio en toda la región de Darfur. Según la BBC, «más de 150 000 personas han muerto en el conflicto en todo el país y alrededor de 12 millones han huido de sus hogares en lo que las Naciones Unidas han calificado como la mayor crisis humanitaria del mundo».
La Red de Médicos Sudaneses afirma que: «Las masacres que el mundo está presenciando hoy son una prolongación de lo que ocurrió en El Fasher hace más de año y medio, cuando más de 14 000 civiles fueron asesinados mediante bombardeos, inanición y ejecuciones extrajudiciales» y, además, se trata de una «campaña deliberada y sistemática de asesinato y exterminio». [2]
Limpieza étnica y esclavitud de la población negra
No podemos entender el proceso sudanés sin comprender la estrategia del imperialismo estadounidense, chino, ruso y regional en términos de limpieza étnica de la región fronteriza con Chad y dentro de la región del Sahel. Además, debemos entender que los sudaneses de origen árabe buscan capturar a los sudaneses negros para convertirlos en falangayat (esclavos).
Limpieza étnica y limpieza territorial
Darfur se divide en Darfur Oriental, Darfur Meridional, Darfur Central, Darfur Occidental y Darfur Septentrional. La conquista de El Fasher significa el control total de toda la región llamada Darfur.
Darfur, en su conjunto, limita con Sudán del Sur (que obtuvo la independencia en 2011), la República Centroafricana, Chad, Libia y la parte septentrional del propio Sudán. Así, la caída de El Fasher, la última capital regional, supone la consolidación de la región y la posibilidad de una nueva división de Sudán y la creación de un estado autónomo.
Malí, Burkina Faso, Níger, Chad, Sudán: la ruta del tráfico de oro, diamantes y uranio
Existe un enorme flujo de materias primas de contrabando, especialmente oro, a través de la región del Sahel. En el artículo «Sudán: guerra en la sombra, imperialismo y solidaridad obrera», publicado en el sitio web de la Liga Internacional de Trabajadores, afirmamos que: «La ubicación de Sudán es importante porque es una importante ruta de tránsito para el contrabando de oro y diamantes desde Malí, Burkina Faso, la República Centroafricana y otros países hacia los Emiratos Árabes Unidos». En ese texto, también mostramos, según datos de la Interpol, toda la ruta del oro y los diamantes desde varios países africanos, especialmente hacia los Emiratos Árabes Unidos.
Así, al controlar Darfur, las milicias de la RSF forman un puente directo entre los países del Sahel y el mar Rojo. Como ya controlan parte del norte de Sudán, con la caída de El Fasher se consolida la conexión entre los principales Estados del Sahel y los Emiratos Árabes Unidos.
Esclavitud de la población sudanesa negra por parte de los sudaneses árabes
Las masacres de Darfur en 2003 fueron perpetradas por los Janjaweed a caballo. Hoy, en el campo de refugiados de Zamzam, los paramilitares atacan con camionetas equipadas con ametralladoras, artillería y drones. El objetivo del ataque era cazar falangayat (esclavos). Los milicianos de la RSF, de origen árabe, llaman despectivamente falangayat a las poblaciones negras de la región.
Zamzam es uno de los campamentos más grandes del mundo y alberga a las poblaciones más vulnerables en términos de alimentación, agua y salud. Cada dos horas muere un niño por deshidratación, hambre, enfermedades curables, balas o el filo de un hacha.
En este campamento con 500 000 refugiados, en una sola noche, las RSF mataron a más de 2000 personas. Durante tres días y tres noches, el campamento fue atacado por las fuerzas de la RSF, convirtiéndose en una de las mayores masacres desde que la ciudad de Geneima, capital de Darfur Occidental, fue tomada en 2023, donde entre 10 000 y 15 000 personas fueron asesinadas.
Los hombres «falangayat» se ven obligados a servir en las RSF, a trabajar en las minas de oro de la familia Hemedeti o a traficar con materias primas. Las mujeres «falangayat» se ven obligadas a servir como esclavas sexuales para los soldados de las RSF.
Fuerzas beligerantes y quién las financia
En toda África se están produciendo actualmente numerosos conflictos armados, entre ellos en Sudán, la República Democrática del Congo, el norte de Nigeria, Libia, Somalia, el Sahel, Cabo Delgado (en Mozambique), así como dos conflictos muy importantes fuera de África, en Palestina y Ucrania. Estos conflictos militares son la máxima expresión de la tendencia hacia el desequilibrio y la intensificación de la lucha de clases. En la África actual, además de los conflictos armados que acabamos de mencionar, también se están produciendo importantes estallidos masivos de ira popular en Kenia, Ghana, Mozambique, Angola, Madagascar y Marruecos.
Por lo tanto, cualquier debate sobre el conflicto en Sudán debe comenzar teniendo en cuenta la tendencia hacia el desequilibrio y la intensificación de la lucha de clases en el continente.
La actual crisis capitalista impone mayores ataques al nivel de vida de las masas. Por ejemplo, los países con conflictos armados, países generalmente considerados de bajos ingresos (y, por lo tanto, con una baja calidad de vida), ahora tienen que invertir en gastos militares, incluso si su presupuesto se reduce. Este proceso es una de las razones más importantes del deterioro del nivel de vida y el hambre en estos países.
El segundo elemento es que, al gestionar los préstamos para gastos militares y apoyo político, se entrega la riqueza nacional. Un ejemplo claro es la protección de Faustin-Archange Touadéra de la República Centroafricana. Presionado por los grupos militaristas que controlaban el 70 % del territorio de su país, Touadéra llegó a un acuerdo con el antiguo Grupo Wagner, logró derrotar a los grupos locales, se estabilizó como gobierno y, a cambio, permitió a los rusos hacerse cargo de la extracción, el transporte y la comercialización de diamantes.
El aumento del gasto militar
Esta tendencia hacia el desequilibrio y el empeoramiento de la situación, en el caso de Sudán, muestra que se ha producido un enorme aumento del gasto militar. Esto se debe al tamaño de la zona en disputa, al número de soldados implicados y al aumento de la tecnología militar. ¿Y quién financia todo esto? ¿Qué intereses están en juego?
Las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) son las dos partes en conflicto.
Veamos los intereses que mueven a estas dos fuerzas, en general, y en contra de los trabajadores y los pobres.
Las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) están comandadas por el general Abdel Fattah al-Burham, que también es el presidente del país. Con la caída del dictador al-Bashir, el grupo de al-Burham heredó el aparato militar que apoyaba al antiguo dictador, incluidas 200 empresas controladas por los militares. Egipto es otro aliado de las Fuerzas Armadas Sudanesas. Este apoyo se debe a que ambos países se oponen a la construcción de la presa del Renacimiento etíope. China está del lado de las Fuerzas Armadas Sudanesas porque tiene importantes intereses materiales en el país, especialmente en las industrias petrolera, petroquímica y militar. Arabia Saudita es otro aliado importante. Por un lado, no quiere un conflicto en Sudán, ya que está construyendo el proyecto de ciudad inteligente NEOM al otro lado del mar Rojo. Su otro motivo es garantizar la aplicación de la ley aprobada por el Parlamento sudanés que permite a Arabia Saudita arrendar un millón de acres de tierra fértil en Setit y Upper Atbara durante 99 años.
Las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) están comandadas por un miliciano que se autodenomina general. Las RSF de Mohamed «Hemedti» Hamdan Dagalo tienen a Rusia como su principal aliado. La relación del Estado ruso con Hemedti se originó a través de las acciones conjuntas del antiguo Grupo Wagner y las milicias de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). Al tratarse de grupos milicianos, estas relaciones no son, obviamente, transparentes; son relaciones para cometer delitos, explotación, tráfico y comercio ilegal de oro. Esta relación se fortaleció después de que el Grupo Wagner comenzara a operar en la República Centroafricana y extendiera sus tentáculos al Sahel, en particular a Malí y Burkina Faso.
Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) tienen una larga historia de colaboración con Hemedti. Fueron los EAU quienes crearon y financiaron un banco de desarrollo en Darfur tras el genocidio perpetrado en la región por la entonces milicia Janjaweed, lo que permitió a Hemedti comprar el apoyo regional. A cambio, los EAU se convirtieron en socios en la extracción de oro en la región. Etiopía es otro aliado de Hemedti en la medida en que al-Burham y las Fuerzas Armadas sudanesas, junto con Egipto, se oponen a la construcción de la presa del Renacimiento etíope; Hemedti se pone del lado de Etiopía para debilitar a al-Burham.
Las negociaciones del cuarteto
Estados Unidos, Egipto, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos forman parte del grupo del Cuarteto. En el Cuarteto, cabe destacar la ausencia del imperialismo chino y ruso, que, como hemos visto anteriormente, tienen importantes intereses regionales. La presencia de Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos se explica por el hecho de que cada uno tiene sus propios intereses en Sudán y, por esta razón, cada uno apoya a una de las partes.
La novedad es la presencia de Estados Unidos, que se propone ser el moderador. De hecho, Estados Unidos enviará una delegación empresarial estadounidense para visitar el país, rico en minerales. No se trata de un gesto pacifista, sino de un gesto para conquistar nuevas fuentes de minerales.
Los movimientos internacionales de trabajadores y jóvenes deben ser conscientes de esta matanza y denunciarla
Es necesaria una campaña para denunciar el genocidio en Sudán y el papel de sus cómplices, en particular Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y China, pero también es necesario denunciar a las potencias regionales de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.
La vanguardia de los trabajadores y los jóvenes debe ser consciente de este proceso y comprender mejor el papel del imperialismo y las potencias regionales, cuyos gobiernos apoyan a uno u otro bando en la guerra para aprovechar los recursos naturales y las materias primas.
Debemos prestar especial atención a los sudaneses de la diáspora, y saludamos a nuestros compañeros de la Liga Socialista Internacional en Inglaterra por su trabajo en este sentido.
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Día Nacional de Luto Indígena: un llamado a la solidaridad internacional


Por RELLANA SOPHROSYNE e INNES COREA
Al mediodía del 27 de noviembre, el Día Nacional de Luto, organizado por United American Indians of New England (UAINE), reunió a voces indígenas de todo el mundo. En lo alto de la colina que domina Plymouth Rock, una multitud de más de 2000 personas escuchó los discursos de los pueblos indígenas de Estados Unidos, México y Palestina.
El evento continuó con una enérgica marcha por la ciudad de Plymouth, con los miembros de la comunidad indígena a la cabeza y los asistentes no indígenas siguiéndolos en solidaridad. La marcha regresó para reunirse junto a Plymouth Rock y escuchar más discursos sobre las luchas de las mujeres haitianas, dominicanas e indígenas. La multitud marchó para escuchar los discursos finales de los estudiantes wampanoag de Tufts fuera de la corte de Plymouth.
En la primera reunión, la colíder de la UAINE y persona de dos espíritus, Mahtowin Munro, pronunció un discurso inspirador en el que sacó a la luz las cuestiones indígenas y sus conexiones con otras luchas en Estados Unidos y a nivel internacional. Esto incluyó una variedad de temas, como los recortes presupuestarios en alimentos y prestaciones sanitarias, los ataques a las personas trans y de doble espíritu, y la eliminación de la historia y las voces indígenas por parte del gobierno federal, incluida la eliminación de la información sobre las mujeres indígenas asesinadas y desaparecidas del sitio web del Departamento de Justicia.
También hubo un fuerte llamamiento a la unión de las comunidades indígenas de los Estados Unidos con las internacionales y a que todos los pueblos nativos se opusieran a las redadas y deportaciones del ICE. Mahtowin afirmó: «Una de las razones, pero no la única, es que muchas de las personas directamente afectadas son nuestros parientes indígenas que provienen de México, Guatemala y muchos otros países. ¿Quiénes son los peregrinos y sus descendientes para decidir quién debe vivir o estudiar aquí?».
A continuación, Mahtowin dejó claro que esta solidaridad también se aplicaba a las víctimas y sobrevivientes de las guerras imperialistas, citando la agresión contra Palestina y Venezuela: «¡No a la invasión terrestre! ¡No a las bombas en el aire! ¡Estados Unidos fuera de todas partes!». El sentimiento se sintió profundamente entre la multitud, con vítores y cánticos espontáneos de «Viva Palestina» durante todo el evento. Cerca del final del discurso, Mahtowin insistió en la necesidad de la cooperación internacional, comentando: «La resistencia es nuestra supervivencia, y esa resistencia no puede existir sin solidaridad».
Durante décadas, Leonard Peltier ha entregado una declaración escrita para que se lea en el Día Nacional de Luto. Continuando con la emoción de su liberación a principios de este año, el evento de este año fue el primero en el que se escucharon las palabras de Leonard de su propia boca. Se proyectó ante la multitud un video pregrabado filmado en la reserva de Turtle Mountain, donde se encuentra bajo arresto domiciliario, y se publicó en línea aquí.
En este discurso dirigido a la multitud, Leonard habló de su situación, acostumbrandose a estar fuera de la cárcel y de su emoción por poder dirigirse directamente a su comunidad. Continuó hablando de la liberación internacional, relacionando la lucha de las comunidades indígenas nacionales con las del extranjero: «Durante años, intentaron ocultar lo que le hicieron a [los indígenas americanos] e impedir que […] el público se enterara. Queríamos saberlo. Nuestra palabra era que queríamos desenmascararlos para que no pudieran volver a hacerlo. Bueno, lo están haciendo de nuevo. Miren lo que están haciendo en Palestina. Miren lo que están haciendo en Ucrania. Miren lo que están intentando hacer en Irán».
Lea Kayali, miembro del Movimiento Juvenil Palestino y antigua portavoz del Día de Luto, describió el acto de luto como una respuesta colectiva al trauma y se refirió al colonialismo como un ladrón de este proceso. Dijo que esto se evidencia actualmente en el genocidio incesante en Palestina, perpetrado continuamente por el Estado colonizador de Israel, en el que el implacable ataque de la «fábrica de violencia colonial» intenta obligarnos a capitular. Explicó que «la incesante violencia […] nos obliga a contar los cadáveres que se acumulan, en lugar de visitar las viejas tumbas».
Kayali relacionó esto con el agotamiento que sentimos ante las incesantes opresiones, pero nos pidió que reconociéramos que, a pesar de nuestro agotamiento, estamos ganando la batalla contra estas opresiones gracias a una resistencia enérgica y colectiva, tanto histórica como actual. Kayali basó esto tanto en las victorias que hemos conseguido, sobre todo en el contexto del Día de Luto, la liberación de Leonard Peltier, como en los obstáculos que se nos presentan. Entre ellos se encuentran los inmensos gastos en propaganda de inteligencia artificial procedentes de las potencias imperialistas dominantes. El hecho de que se utilicen tantos recursos para difuminar la realidad pone de manifiesto la creciente desesperación de nuestros opresores.
Otros ponentes pidieron el apoyo a los pueblos indígenas de Haití, Brasil, Venezuela, Ucrania, Sudán, Congo y a todos los que luchan por sus tierras. Resaltaron la necesidad de la solidaridad internacional y en la importancia de mantener nuestra memoria histórica.
Las perspectivas generales del Día Nacional de Luto de este año hicieron un llamamiento a la solidaridad internacional con los pueblos indígenas de Palestina, Ucrania y todas las luchas de liberación indígena en todo el mundo. Oradores como Lea Kayali llamaron atención a la interconexión entre el colonialismo y el capitalismo, y hablaron de la necesidad de eliminar simultáneamente estos sistemas entrelazados.
Cómo poner en práctica la teoría fue una cuestión que ocupó la mente de los oradores y los asistentes a lo largo del Día de Luto. Esto dio peso a la caracterización del NDOM como un evento enérgico, comunitario y fundamental para las personas, que ofrece un espacio para que los participantes examinen sus relaciones con la tierra en la que viven y reflexionen sobre sus interacciones y solidaridad con los pueblos marginados. El Día Nacional de Luto sigue siendo un recordatorio vibrante y constante de que nuestro poder colectivo, nuestro futuro y nuestra resistencia deben residir en los movimientos interseccionales e internacionalistas de los trabajadores y los oprimidos, con una fuerte participación y liderazgo indígena.
Los autores son miembros de los Jovenes Socialistas de la Universidad de Massachusetts
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Trump deja en libertad a los narcopresidentes


«La paz de drogas para mí, la guerra de drogas para ti»
Por CARLOS SAPIR
El 29 de noviembre, Donald Trump indultó a Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras y narcotraficante condenado. Parece que ser un narcopresidente está bien según Trump, con la condición de que seas leal a los caprichos del imperialismo estadounidense. Esto, por supuesto, es coherente con décadas de política estadounidense de guerra militarizada contra las drogas, en la que las agencias federales no solo no han detenido, sino que han participado directamente en el tráfico de drogas y armas en todo el continente, desempeñando un papel decisivo en las guerras entre cárteles y utilizandolos para aplastar también la disidencia política contra los intereses de Estados Unidos.
En su juicio en 2024, Hernández fue declarado culpable de participar en una conspiración, utilizar el apoyo de los cárteles para llegar al poder y luego utilizar su cargo para traficar las armas y drogas en todo el país, todo ello mientras mantenía una relación leal con el gobierno de Estados Unidos durante las administraciones de Obama y Trump I. Los fiscales acusaron además a Hernández de organizar los asesinatos de sus rivales. Su hermano, Tony Hernández, participó en la conspiración y fue condenado por organizar dichos asesinatos.
En otras palabras, Hernández ha sido condenado, con pruebas, por los delitos de los que la administración Trump ha acusado, sin pruebas, al presidente venezolano Nicolás Maduro. Pero Hernández salió libre de la cárcel el 2 de diciembre, y la invasión estadounidense de Venezuela parece estar a punto de comenzar en cualquier momento. La diferencia entre estos dos resultados es que Hernández era un aliado leal del imperialismo estadounidense, amigo del capital estadounidense, al tiempo que afianzaba el conservadurismo religioso, prohibía el aborto y el matrimonio homosexual, entre otras muchas medidas para aumentar el poder de los grupos evangélicos y del Opus Dei.
Maduro no es ningún defensor de la clase trabajadora venezolana. Sin embargo, ha desafiado públicamente la autoridad estadounidense, y Venezuela proporciona un salvavidas económico a Cuba, un país que lleva décadas provocando la ira del imperialismo estadounidense, incluso a pesar de que abandone los últimos vestigios del Estado obrero que una vez tuvo.
El momento del indulto también coincidió con las elecciones presidenciales en Honduras, en cuales Trump apoyó abiertamente a Nasry Asfura, el candidato de derecha que representa al Partido Nacional de Hernández, y amenazó con tomar represalias contra el país si Asfura no ganaba. [En el momento de publicar este articulo, el 3 de diciembre, otro candidato de derecha, Salvador Nasralla, ha obtenido una estrecha victoria sobre Asfura]. Trump no es sutil en sus esfuerzos por ejercer el poder imperialista para salirse con la suya. Pero considerar esto como algo inusual sería ignorar décadas de participación hipócrita de Estados Unidos en el tráfico de drogas para controlar mejor la política latinoamericana.
En El Salvador, Costa Rica, Panamá, Colombia, Venezuela, Haití, Honduras, Guatemala, Argentina, Bolivia, Ecuador, Perú y México, las operaciones de la CIA han creado redes de reaccionarios de todo tipo que han asesinado a organizadores sindicales, tramado golpes de Estado, combatido a guerrillas de izquierda y traficado con drogas a través de las fronteras, incluida la frontera de Estados Unidos. Pero el apoyo a estas operaciones no fue una especie de conspiración privada de la CIA, sino una política gubernamental que abarcaba desde el poder ejecutivo hasta el judicial, pasando por todos los principales organismos encargados de hacer cumplir la ley.
Quizás el ejemplo mejor documentado es la intervención estadounidense en Panamá, ya que supuso una invasión abierta y llevó al dictador derrocado Manuel Noriega a ser juzgado en Estados Unidos y a enfrentarse al testimonio de cómplices convertidos en testigos, una categoría a la que posiblemente él mismo pertenecía como colaborador de la CIA desde hacía mucho tiempo.
Las actas del juicio revelaron que entre las razones de la captura y el enjuiciamiento de Noriega se encontraba el hecho de que había sido cómplice en el tráfico de drogas a través de Panamá hacia Estados Unidos, al mismo tiempo que se transfería dinero y apoyo militar a los Contras en Nicaragua. Su caída definitiva en desgracia ante Estados Unidos parece haber sido precipitada en parte por su cambio de lealtad al cártel de Cali —que también resultó ser uno de los principales patrocinadores de los Contras— para favorecer en su lugar al cártel rival de Medellín. Tras la invasión estadounidense que derrocó a Noriega, contrariamente a la afirmación de la administración Reagan de que esto detendría el tráfico de drogas, Panamá se convirtió en un centro logístico y financiero internacional para el cártel de Cali, blanqueando y trasportando cocaína a mercados de todo el mundo. El gobierno de Panamá sigue misteriosamente desinteresado en perseguir de forma transparente el lavado de dinero, que es rampante.
Lejos de detener a los narcoestados, Estados Unidos es el narcoestado principal. Al igual que el crimen organizado siempre se ha utilizado para atacar a los sindicatos, la dominación imperialista se beneficia de la impunidad desenfrenada de los capos de la droga. La actitud de «mano dura contra el crimen» de Trump y otros políticos burgueses es un truco de charlatán, que vende una cura para una enfermedad que ellos mismos han traído a la ciudad, mientras exigen la pena capital para los trabajadores y los presidentes culpables quedan en libertad.
Bibliografía
Marcy, William L. «Narcostates: Civil war, crime and the war on drugs in Mexico and Central America» (Narcoestados: la guerra civil, el crimen y la guerra contra las drogas en México y Centroamérica). (Lynne Rienner Publishers, Inc.) 2023
Scott, Peter Dale y Marshall, Jonathan. «Cocaine politics: drugs, armies and the CIA in Central America» (La política de la cocaína: drogas, ejércitos y la CIA en Centroamérica). (University of California Press) 1998
Foto: El expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández siendo extraditado a Estados Unidos en abril de 2022. (Gustavo Amador /EFE)
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¡ABAJO EL GOLPE DE ESTADO EN GUINEA-BISSAU!


Por UPRG Cassacá-64
Exigimos el respeto a la voluntad popular expresada en las urnas.
En la tarde de este miércoles, 26 de noviembre, fue anunciado a través de la TGB (Televisión de Guinea-Bissau) – emisora pública guineana – “la creación de un comando militar que asume el control del país, suspendiendo la constitución y el proceso electoral en curso hasta que se creen las condiciones adecuadas para el retorno a la normalidad”. Así fue anunciado el golpe de Estado en Guinea-Bissau. Para nosotros es necesario, antes que nada, ser claros: se trata de un autogolpe de Umaro Sissoco Embaló y la cúpula militar, al percibir su derrota en las elecciones presidenciales del 23 de noviembre, mediante la expresión inequívoca del pueblo guineano rechazando su proyecto dictatorial.
La historia de Guinea-Bissau está marcada por una lucha incansable por la libertad y la soberanía popular. Desde la resistencia anticolonial hasta los avances democráticos de las últimas décadas, el pueblo guineano ha demostrado repetidamente que no acepta vivir bajo regímenes autoritarios. El autogolpe de Sissoco Embaló se inscribe, por tanto, en un intento desesperado de borrar esa memoria de lucha e imponer un retroceso político que no será tolerado.
Como hemos dicho a lo largo de los 6 años de la dictadura de Sissoco, ningún régimen de este tipo cae por medio del voto. Esto quiere decir que solo la movilización y la organización popular podrán garantizar las libertades democráticas y los derechos políticos de asociación de un pueblo. Sissoco ha faltado al respeto a la constitución y a la división de poderes en Guinea, intentando establecerse como el único jefe del país. No es la primera vez que este régimen desprecia la voluntad del pueblo: ya lo hizo en las elecciones legislativas, en las que fue rotundamente derrotado, disolviendo la Asamblea Nacional Popular de Guinea-Bissau en 2023, donde la oposición organizada en la coalición PAI-Terra Ranka tenía la mayoría absoluta, una disolución en clara contradicción con la ley constitucional guineana. Sissoco colocó entonces a su propio presidente de la Asamblea y a su propio Gobierno, consolidando su poder absolutista y asestando un duro golpe a la oposición guineana y a la voluntad popular.
En estas elecciones, el régimen ya había maniobrado para impedir que se repitiera la derrota de 2023. En ese sentido, la participación de la oposición organizada en esa misma coalición fue rechazada. Aun así, la población guineana respondió masivamente apoyando la candidatura respaldada por la oposición, representada por Fernando Dias, antiguo vicepresidente de la Asamblea Nacional disuelta en 2023. Así, Sissoco y sus aliados no tienen otra alternativa que recurrir a la fuerza de las armas para mantenerse en el poder.
Denunciamos enérgicamente el golpe de Estado en curso, y llamamos a los soldados y a la baja oficialidad a que se comprometan con la voluntad popular y se nieguen a obedecer las órdenes de los golpistas. Estos militares traidores están imponiendo un toque de queda y un control de las comunicaciones, así como de los medios y redes de comunicación, con el objetivo principal de impedir la movilización popular contra el golpe. Es necesario llamar la atención, responsabilizar y denunciar a todos aquellos que en la comunidad internacional han apoyado —y siguen apoyando— al régimen dictatorial que mantiene al pueblo guineano como rehén, y exigimos que se posicionen a favor del restablecimiento de las libertades democráticas en Guinea-Bissau, respetando la voluntad popular expresada en estas elecciones.
Convocamos también a la solidaridad internacional, especialmente de los pueblos africanos y de la comunidad lusófona (PALOP), para que se alcen contra este ataque a las libertades democráticas. La lucha del pueblo guineano forma parte de una batalla más amplia contra el autoritarismo y por la afirmación de la dignidad humana. Es imperativo que las organizaciones internacionales, los movimientos sociales y los partidos progresistas se posicionen claramente del lado de las libertades democráticas y de la soberanía popular en Guinea-Bissau.
Todos aquellos que atentan contra el pueblo y la clase trabajadora guineana deben ser responsabilizados.
Es necesario que el pueblo y la clase trabajadora no se desmovilicen y que continúen firmes y determinados en defender su voluntad. En este sentido, es fundamental que todas las organizaciones populares, sindicales y demás miembros de la sociedad civil se posicionen y se unan a las movilizaciones convocadas para este jueves 27, exigiendo la liberación inmediata e incondicional de todos los presos políticos.
Por último, hacemos un llamamiento en particular a los movimientos representativos de los trabajadores en Guinea-Bissau, como la UNTG y los sindicatos afiliados, para que convoquen desde ya una huelga general que paralice el país, mostrando la total indisponibilidad de la población para convivir con un nuevo régimen militar. ¡Unidad y lucha contra el golpe!
¡Fuera Sissocó! ¡Abajo el golpe!
¡Viva la lucha del heroico pueblo guineano!
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La inminente «guerra eterna» de Trump: ¡No se metan en Latinoamérica y Venezuela!


Esta declaración es de la Plataforma de Izquierda Unida. la Plataforma de Izquierda Unida es una iniciativa de organizaciones socialistas revolucionarias e independientes que buscan oportunidades activamente para trabajar en conjunto, dados los ataques autoritarios sin precedentes a los que se enfrentan la izquierda, las comunidades oprimidas y la clase trabajadora en su conjunto, tanto en Estados Unidos como a nivel internacional. Nos une nuestro compromiso con la independencia política, un enfoque estratégico en la lucha social y la acción de masas, y la organización democrática en todos nuestros esfuerzos. Las organizaciones de la ULP son la Organización Humanista Marxista Internacional (https://imhojournal.org), Socialist Horizon (https://socialisthorizon.org), Solidarity (https://solidarity-us.org), Tempest Collective (https://tempestmag.org) y La Voz de los Trabajadores (https://workersvoiceus.org).
EL MOMENTO ACTUAL es excepcionalmente peligroso para los países y pueblos de América Latina, y para las comunidades de todo Estados Unidos. Las acciones del gobierno estadounidense nos ponen a todos en peligro.

Aviones estadounidense realizando prácticas de bombardeo frente a las costas de Venezuela (foto: Fuerza Aérea de Estados Unidos) Si bien los bombardeos asesinos del régimen de Trump contra pequeños barquitos en el Caribe y el Océano Pacífico son crímenes de talla mundial en si mismos, no se producen de forma aislada. Señalan abiertamente la intención de Trump y su administración de declarar la guerra a Venezuela, con el fin de instalar un régimen títere proestadounidense en ese país, o de obligar al gobierno actual a entregar los recursos petroleros de Venezuela a la explotación de las empresas estadounidenses.
El pretexto para los bombardeos de barcos es una mentira transparente. Venezuela no produce fentanilo, responsable de la mayoría de las muertes relacionadas con las drogas en Estados Unidos, y menos del 10 % de las drogas ilegales que entran en Estados Unidos pasan por Venezuela. Estos asesinatos no tienen como objetivo «detener el narcoterrorismo», sino mostrar el poder imperial para asesinar a voluntad sin siquiera aparentar un arresto o un juicio.
También están íntimamente relacionados con el mismo desprecio por el proceso judicial o el «estado de derecho» que se da en las ciudades y pueblos estadounidenses, donde bandas terroristas enmascaradas de la migra secuestran y hacen desaparecer a personas de las calles, los lugares de trabajo, las tiendas y las guarderías de las comunidades de inmigrantes, tratando a su gente como subhumanos sin derechos ni recursos.
El racismo de esta campaña es evidente. Al mismo tiempo que Trump ataca a los solicitantes de asilo venezolanos y reduce a cero la admisión de refugiados para 2026, hace una excepción para traer a siete mil afrikaners blancos a Estados Unidos con el absurdo pretexto de un supuesto «genocidio blanco» en Sudáfrica.
La gran y hermosa resistencia que se levanta contra las redadas del ICE en nuestras comunidades debe ir acompañada de movilizaciones contra la guerra para detener el ataque de Trump a Venezuela y América Latina. Trump se presentó a la presidencia prometiendo engañosamente a su base MAGA que pondría fin a las «guerras eternas» de Estados Unidos. Una vez en el cargo, no solo ha continuado con el genocidio israelí-estadounidense en Gaza, sino que ahora está siguiendo un rumbo que provocaría el caos continental en América Latina.
El objetivo de la banda de Trump no es solo aplastar las esperanzas que quedan de la «Revolución Bolivariana» de principios de la década de 2000. Su objetivo es aislar al gobierno moderadamente progresista de Colombia, fortalecer la alianza de Trump con el régimen de extrema derecha de Argentina y envalentonar a las fuerzas militares que esperan restaurar el régimen neofascista en Brasil bajo el mando de Jair Bolsonaro, amigo de Trump.
El gobierno de Maduro en Venezuela es represivo e impopular. A pesar de sus afirmaciones, no tine ninguna economía socialista. No somos partidarios de este régimen. Junto con las devastadoras sanciones penales impuestas por el imperialismo estadounidense a Venezuela, Maduro comparte parte de la responsabilidad por la catastrófica situación económica y la calamidad social que ha llevado a millones de venezolanos a abandonar el país.
Cualquier cambio de régimen impuesto por el imperialismo solo empeoraría esta catástrofe. Exigimos «Manos fuera de Venezuela», «Fin a todas las sanciones estadounidenses» y nos solidarizamos con el pueblo de Venezuela y su derecho a la soberanía nacional y a organizarse para defender los derechos democráticos en su país.
Entendemos que para el ala militarista y neoconservadora del culto Republicano, en particular el secretario de Estado y el asesor de Seguridad Nacional de Trump, Marco Rubio, Venezuela es un objetivo inicial hacia la fantasía de larga data de un cambio de régimen en Cuba, para completar la restauración de la hegemonía capitalista estadounidense en América Latina.
¿Hasta dónde llegará todo esto? En esencia, Trump y la extrema derecha van a hacer todo lo que puedan hasta que la resistencia popular los detenga. Solo la movilización masiva de acciones contra la guerra en forma de manifestaciones, huelgas y acciones directas puede detener la maquinaria bélica imperial y el terror ilegal e inconstitucional de Trump y sus monstruosas deportaciones.
No se trata de luchas separadas. Bombardear barcos en aguas del Caribe y el Pacífico no es nada secundario, sino una muestra de la arrogancia y la impunidad imperial-presidencial con terribles implicaciones para el hemisferio y el mundo. Hacemos un llamamiento a todos los movimientos sociales y activistas laborales, sindicatos, comunidades y organizaciones de Estados Unidos para que se opongan a todas las agresiones de Estados Unidos contra Venezuela y estén preparados para salir a las calles en masa para defender el derecho a la autodeterminación del pueblo venezolano.
Foto: Partido Verde, Nueva Jersey
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Día Nacional de Luto Indígena: Lecciones para el movimiento por los derechos de los inmigrantes


Debemos solidarizarnos con la lucha por la liberación indígena mientras combatimos el legado del imperialismo y el dominio colonial.
Por CARLOS SAPIR
El 27 de noviembre de 1970, activistas indígenas organizaron el primer Día Nacional de Luto para protestar contra la opresión histórica y continua de los pueblos indígenas por parte de los Estados Unidos.
Además de la larga historia de agravios cometidos contra los pueblos indígenas por los Estados Unidos y otros regímenes coloniales, Wamsutta James y los demás cofundadores de esta protesta anual también tenían un motivo particular que motivaba sus acciones: Después de que James fuera invitado a representar a los pueblos indígenas en una celebración del gobierno de Massachusetts por el 350 aniversario de la llegada del Mayflower, su discurso fue rechazado por los censores estatales por incluir una reprimenda relativamente leve a los crímenes de los colonos ingleses contra las tribus wampanoag de la región. Indignado y con toda razón, James, junto con activistas y simpatizantes, organizó una manifestación a nivel nacional, con cientos de asistentes indígenas de todo el país.
Desde entonces, cada año, los indígenas y los que se solidarizan con su lucha han conmemorado este día como una oportunidad para educar a la gente sobre la historia indígena y las luchas indígenas, y para disipar la mitología típico, patriótica, incorrecta y condescendiente de la festividad de Thanksgiving (Acción de Gracias), que encubre el genocidio de los pueblos indígenas y sus culturas, así como las luchas continuas por el reconocimiento y la justicia que siguen hoy en día.
Especialmente en un momento político en el que el Gobierno está tratando activamente de blanquear la historia del pasado y eludir su responsabilidad en el presente, al tiempo que intenta socavar los derechos de millones de trabajadores a seguir viviendo en este país, es importante reconocer las profundas injusticias que se han cometido en nombre de la nación «americana».
¿Quién quiere meterse en el crisol de las culturas?
Es habitual oír que Estados Unidos es «una nación de inmigrantes», y a menudo los oradores liberales en las protestas contra Trump lo repiten en un intento de reprender las políticas nativistas y antiinmigrantes de Trump. Sin embargo, esta narrativa patriótica del pluralismo estadounidense es una distracción que oculta la realidad del brutal y racista colonialismo que ha caracterizado gran parte de la historia de Estados Unidos. También confunde convenientemente las categorías de las víctimas del imperialismo estadounidense, reinterpretando a los pueblos indígenas y esclavizados, cuyos derechos fueron horriblemente violados por Estados Unidos, como los benefactores de la generosidad yanqui.
Aunque hoy en día se enseña a los inmigrantes en las escuelas que debemos identificarnos con los colonos peregrinos que reclamaron esta tierra para los ingleses —y es fácil ver por qué esta narrativa puede ser seductor—, se trata de una identificación histórica errónea de gran proporción. La sociedad colonial que evolucionó hasta convertirse en el Estado estadounidense se fundó sobre el robo sistemático y violento de tierras a los pueblos indígenas locales, que protestaron y lucharon constantemente contra estas incursiones. Se basó en un orden económico racista y avaro que devaluó intencionadamente las vidas de los indígenas y los negros esclavizados que importó de África, al tiempo que reprimía violentamente a la clase trabajadora, en su mayoría inmigrante.
Los esclavos negros también están categorizados incorrectamente por el mito de los inmigrantes: estas personas no viajaron a los Estados Unidos en busca de una vida mejor, sino que fueron secuestradas y traídas aquí por la fuerza, sufriendo algunos de los peores horrores de toda la historia en el proceso.
El concepto de Estados Unidos como una nación de inmigrantes, sin mencionar su legado de colonialismo, también sirve para ocultar la naturaleza de los inmigrantes actuales. Hoy en día, gran parte de la retórica antiinmigrante de la extrema derecha se centra en los latinoamericanos, atacándolos como extranjeros y delincuentes. Sin embargo, muchas de estas personas son descendientes de los pueblos indígenas de América, en algunos casos incluso descendientes específicos de personas que habían vivido en lo que hoy es el oeste de Estados Unidos, anexionado violentamente en guerras de expansión contra las naciones indígenas y contra México.
Incluso para aquellos cuya historia familiar no incluye específicamente a pueblos indígenas expulsados de los territorios de Estados Unidos, la inmigración procedente de América Latina en la actualidad está impulsada en gran medida por la huella del propio imperialismo estadounidense: las repetidas incursiones imperialistas, tanto en forma de amenazas militares abiertas y sanciones, como en Venezuela, como en forma de un socavamiento más sutil de las condiciones ambientales y económicas locales por parte de empresas con sede en Estados Unidos, son una fuerza importante que impulsa la inmigración hacia las fronteras de Estados Unidos. Si bien los típicos adornos de la narrativa de los inmigrantes suelen implicar que estos deben gratitud al Estado estadounidense, hoy en día está claro que no son beneficiarios, sino víctimas, a las que, en todo caso, Estados Unidos debe una compensación, y no al revés.
Es alentador ver cómo crece la conciencia de t0do esto dentro del movimiento por los derechos de los inmigrantes. Un estribillo cada vez más frecuente en los espacios de defensa de los derechos de los inmigrantes es el reconocimiento de que «nosotros no cruzamos la frontera, la frontera nos cruzó a nosotros». Este reconocimiento es fundamental, ya que identifica el eje de la lucha por los derechos de los inmigrantes como una lucha contra el imperialismo y su insaciable ansia de explotación.
El imperialismo es el enemigo de la humanidad
A lo largo de estos procesos históricos, los pueblos indígenas y otros pueblos oprimidos no fueron observadores pasivos de la historia, derramando lágrimas estoicas en silencio ante la opresión. Al contrario, han sido participantes activos, incluso cuando sus homólogos yanquis se niegaban a reconocerlo o recordarlo. Aunque en gran medida ha sido omitido en los libros de escuela y en la memoria nacional, la última serie de televisión de Ken Burns, «La revolución americana», hace un buen trabajo al dramatizar esta historia, mostrando cómo los pueblos indígenas lucharon por sus propios intereses en ambos bandos de la guerra, solo para ser tratados como subhumanos por los colonizadores de todas las facciones.
Luchar por los derechos como inmigrantes hoy en día requiere una comprensión clara del Estado estadounidense y sus intereses. Los mitos del Thanksgiving, que ocultan la histórica violencia cometida por Estados Unidos contra los pueblos indígenas y lo presentan como una «tierra de oportunidades», también obstaculizan nuestra capacidad para comprender los altibajos de la política de inmigración racista.
Si bien los capitalistas han abierto en ocasiones las puertas a los inmigrantes cuando necesitaban trabajadores para construir los ferrocarriles, llenar las fábricas o cuidar los campos, esos mismos capitalistas también apoyaron medidas antiinmigrantes cuando el auge se convirtió en crisis y el flujo constante de nuevos trabajadores dejó de beneficiarles. Hoy en día, incluso mientras los capitalistas están impulsando la xenofobia para expulsar a los «inmigrantes ilegales», están creando un «nuevo programa Bracero» que trataría a los trabajadores importados como esclavos, incapaces de participar en la sociedad o de vivir una vida fuera del trabajo.
La crisis de la inmigración es fabricada por los capitalistas y su bizantino sistema de controles fronterizos. Las primeras fronteras de Estados Unidos delimitaron el encerramiento de los pueblos indígenas en reservas indias. La lucha por borrar estas líneas divisorias y racistas solo puede lograrse de verdad junto con la lucha por el reconocimiento y la reparación de las graves injusticias cometidas hasta el día de hoy contra los pueblos indígenas, que fueron los primeros en sufrir cuando se trazaron estas líneas. Sus comunidades no solo siguen sufriendo la carga del maltrato y la marginación, sino que también han encendido y mantenido vivo el fuego de la lucha contra el imperialismo.
Foto: El pueblo maya de México encabezó la marcha anual del Día Nacional de Luto Indígena en Plymouth Rock, Massachusetts, en 2022. (Cultural Survival)
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China, la potencia imperialista emergente en pugna con EE.UU.


Por Felipe Alegria
Introducción
Marco Rubio, el flamante secretario de Estado de Trump, destacó en su toma de posesión que “China es el adversa- rio más peligroso y potente que EE.UU. haya jamás enfrentado”. En términos similares se pronunció, dos años antes, Blinken, el secretario de Estado de Bi- den, en la Universidad G. Washington:
«seguiremos enfocados en el desafío a largo plazo más serio para el orden in- ternacional, el que plantea China (…) el único país con la intención de remodelar el orden internacional y, cada vez más, con el poder económico, diplomático, militar y tecnológico para hacerlo».
Estas palabras atestiguan el antago- nismo entre EE.UU., el imperialismo que ha ostentado –y sigue haciéndo- lo– el dominio mundial desde el fin de la II Guerra Mundial y el imperialis- mo emergente chino. La irrupción de la compañía de Inteligencia Artificial (IA) china DeepSeek, desafiando los planes de los grandes monopolios tec- nológicos norteamericanos, es una viva manifestación de este antagonismo.
En verdad, desde la emergencia de China como nueva potencia imperia- lista a partir de su respuesta a la gran crisis económica de 2008, hemos entra- do en un prolongado período de con- flicto entre ambos imperialismos. Es un choque que condiciona la marcha del organismo económico mundial, glo- balmente estancado desde la crisis de 2008. Afecta de lleno la división mun- dial del trabajo (DMT) y desequilibra profundamente el Sistema de Estados, reubicando el papel de los países y re- giones del mundo. Este antagonismo se ha convertido en un eje central de la política mundial.
El acceso de Trump a la presidencia norteamericana precipita la crisis del Orden Mundial, acentúa los choques comerciales, tecnológicos y geopo- líticos con China, y atiza la carrera armamentista global aumentando las tensiones y hasta el riesgo mismo de colisiones militares.
En este artículo vamos a poner el foco en el proceso de restauración del capitalismo en China, bajo la iniciativa y dirección de la burocracia del Parti- do Comunista Chino (PCCh), hasta la conversión del país en una potencia imperialista emergente. Repasaremos también el estado actual del conflicto con EE.UU. y la situación actual de China, que enfrenta la nueva ola aran- celaria de Trump en un complicado es- cenario interno.
La restauración capitalista en China
El proceso de restauración tuvo lugar en el cuadro de la reconciliación del PCCh con el imperialismo norteameri- cano. Dicha reconciliación, con gran- des implicaciones geopolíticas (como la invasión china de Vietnam), ganó su
dimensión más colosal en la restaura- ción capitalista de China, que inició un proceso de reordenamiento de la eco- nomía mundial que iba a dar lugar a la Globalización, en la que China se iba a convertir en la “fábrica del mundo”. Finalmente, la Gran Recesión de 2007- 2008 puso en cuestión la Globalización y provocó una enorme crisis que gene- ró una masiva respuesta del capitalis- mo chino, que culminó emergiendo como nueva potencia imperialista, en rivalidad con los EE.UU.
La restauración capitalista es inse- parable de su gran impulsor y beneficia- rio: el PCCh, el partido de la burocracia mao-estalinista y eje vertebrador de la dictadura china. Su peso abrumador viene de haber usufructuado la revo- lución de 1949 y de alzarse sobre ella durante 60 años como una casta buro- crática omnipotente.
Las inversiones extranjeras nunca habrían llegado, menos aún en el vo- lumen gigantesco en que lo hicieron, sin la existencia de una dictadura bu- rocrática capitalista que les garantizara férreamente las ganancias extraídas de una clase trabajadora superexplota- da y sin derechos, y que les facilitara,
asimismo, infraestructura, suministros baratos, mercado y un entorno fiscal favorable.
Una dictadura que, al mismo tiem- po, promovía activamente la acumu- lación capitalista autónoma. El PCCh siempre buscó utilizar la restauración para convertirse él mismo en el cora- zón del capitalismo chino, formando un conglomerado con la nueva burgue- sía privada, que ya emergía con fuerza al calor de las IED (inversiones extran- jeras directas) imperialistas.
Dirigida por Deng Xiaoping, la bu- rocracia mao-estalinista, a diferencia de la URSS, no se fracturó ni estalló en pedazos, sino que mantuvo su uni- dad y dirigió y controló el proceso de restauración capitalista. Preservó la independencia política del régimen y mantuvo un ritmo gradualista («cru- zar el río sintiendo las piedras bajo el agua»), asegurándose de mantener a cualquier precio su monopolio como partido-Estado.
La decisión de restaurar el capita- lismo, unos años antes que Gorbachov, fue la opción del aparato burocrático triunfante de la llamada Revolución Cultural (1966-1976). Esta, inicial- mente una pugna interburocrática ins- tigada por Mao para recuperar el poder perdido tras las consecuencias catastró- ficas del “Gran Salto Adelante”, acabó en una verdadera contrarrevolución, en la cual el aparato maoísta, con el ejér- cito al frente, acabó a sangre y fuego con una rebelión de sectores de jóvenes y de trabajadores que se le fue de las manos1.
De la «Reforma y Apertura» (1978) de Deng a la masacre de Tiananmen (1989)
La restauración capitalista comenzó en 1978-1979, coincidiendo con la visita de Deng a Washington. El eje inicial de la «Reforma y Apertura» fue el campo, donde vivía la abrumadora mayoría de la población china (80%). Las comunas y granjas colectivas fueron abolidas y se instauró el «sistema de responsabi- lidad familiar». La descolectivización avanzó muy rápido y la reforma tuvo un sorprendente éxito, ayudada por el aumento del precio del grano, créditos y mejoras técnicas.
El complemento de la descolectivi- zación fueron las «Empresas de Pueblo y Aldea» (TVEs), no agrarias, que se concentraron en las regiones costeras. En la primera década, fueron el prin- cipal motor de acumulación capitalista. De emplear a 28 millones de trabaja- dores (1978), pasaron a ocupar a 125 millones (1993) y a producir 25% del PIB. Más tarde, cuando, tras la masacre de Tiananmen (1989), se aceleró la res- tauración capitalista, la prioridad pasó a las ciudades de la costa y las TVEs entraron en crisis abierta.
Después de 1992, coincidiendo con el acelerón restauracionista, las áreas rurales quedaron fuertemente desaten- didas, provocando una grave crisis que obligó a los campesinos a emigrar en masa. Mientras tanto, el gobierno pro- movía la compraventa de los derechos de uso de la tierra, su concentración, la usurpación de tierras por los gobiernos locales, y la creación de una burguesía agraria.
Las medidas restauracionistas en el campo fueron la pieza imprescindible para «liberar» a 200 millones de cam- pesinos y obligarlos a desplazarse a las ciudades como mano de obra migrante (nonmigong), trabajando en régimen de fábrica-cuartel, con muy bajos salarios,
aumentaba, el acero era en su mayor parte inservible y decenas de represas entonces construidas colapsaron en 1975. Dio lugar, por el contrario, a una enorme hambruna que provocó la muerte de millones de campesinos (al menos 10 millones, y hay fuentes que calculan 35 millones).
empleos precarios; sin derecho a pen- sión, a seguro médico ni a educación básica para sus hijos, por carecer del registro de residencia (hukou) urbano. Un apartheid que los convierte en ciu- dadanos de segunda, con una identidad rural hereditaria.
El secreto último del milagro eco- nómico chino de estos 40 años reside en gran medida en la plusvalía extraída a estos obreros migrantes, que compo- nen una parte sustancial de la clase tra- bajadora china.
El pack de la «Reforma y Apertu- ra» estableció también cuatro «Zonas Económicas Especiales» (ZEE), entre ellas Shenzhen, diseñadas para atraer inversión extranjera. A partir de 1984, el PCCh facilitó el acceso del capital extranjero a catorce ciudades costeras con privilegios similares, esta vez en colaboración con los gobiernos locales.
Esta fase respondió al avance de la integración china en las cadenas de producción asiáticas de las nuevas ra- mas industriales (TIC, “tecnologías de la información y la comunicación”), orientadas a la exportación y sosteni- das en las inversiones de los “Tigres Asiáticos” y Japón.
Continuó la liberalización de pre- cios de los bienes de consumo, dando lugar a una inflación rampante (21% en 1988), combinada con un fuerte au- mento de la desigualdad social y una corrupción generalizada.
Sobre estas bases, se desarrolló el levantamiento popular que, encabezado por los estudiantes, tuvo como epicen- tro la plaza de Tiananmen, extendién- dose por el país, exigiendo libertades, el fin de la corrupción, y justicia social. El 4 de junio de 1989, ante la extensión del movimiento y la creciente invo- lucración de sectores de trabajadores, conscientes de que su desarrollo llevaba a cuestionar la dictadura del PCCh, el ejército aplastó en sangre la revuelta y procedió a una salvaje represión.
Tras Tiananmen, la restauración capitalista avanzó a pasos de gigante
Tras la masacre, durante un breve inte- rregno, el proceso quedó paralizado por las divisiones internas sobre el ritmo se hizo fuerte en segmentos de los procesos de fabricación y explo- tando el inmenso mercado rural chino. El propio retraso de China le permitió, paradójicamente, saltarse etapas ente- ras de desarrollo. Así, la adopción de la alta tecnología en las telecomunicacio- nes no se hizo recorriendo cada etapa de los países capitalistas avanzados, sino instalando cables de fibra óptica en todo el país prácticamente de una vez. Algo parecido puede decirse respecto de los vehículos eléctricos o los pane- les solares, en los que China es primera potencia tecnológica y comercial.
El proceso de acumulación capi- talista autónoma, con el surgimiento de poderosos oligopolios privados, ha contado con el apoyo masivo del Esta- do, que ha mantenido en sus manos el sistema de crédito2, la energía y las in- dustrias de base y ha desarrollado las in- fraestructuras. El Estado ha aportado a los oligopolios privados, concentrados
y las modalidades de la restauración y sobre la mejor manera de preservar el monopolio del PCCh y su dictadura. El famoso «Viaje al Sur» de Deng en fe- brero de 1992, a sus 88 años, puso fin al interregno y dio paso al «Gran Com- promiso». Este unificó a las distintas fracciones del PCCh. Con Deng al fren- te, dejaron claro que, tras Tiananmen, no había marcha atrás.
Las empresas estatales (SOEs: State Owned Entreprises) «pequeñas y medianas» fueron privatizadas, ca- yendo en manos de los burócratas pro- vinciales y locales, en combinación con sus «cronies» (compinches) y los antiguos directores. Las grandes SOEs fueron profundamente reestructuradas: parte de su capital pasó a cotizar en bolsa; entre 30 y 40 millones de tra- bajadores (60%) fueron despedidos y los que quedaron sufrieron un inmenso retroceso laboral. Paralelamente, la lle- gada de capital extranjero superaba las mejores expectativas.
El salto tras la entrada en la OMC (2001)
El ingreso de China en la OMC, en 2001, aceleró las medidas de liberali- zación, mejoró las condiciones de la inversión extranjera, le abrió muchas
puertas al mercado chino, y permitió un fuerte impulso a las exportaciones. Significó un fuerte aumento de las inversiones extranjeras, esta vez pro- tagonizadas por EE.UU. y el resto de grandes países imperialistas. En 2009, 27% de las inversiones globales tuvie- ron a China como destino.
Las multinacionales occidentales pasaron a servirse masivamente de China, vía inversión directa y subcon- trataciones, para producir componentes y para su montaje final, lo que provocó, a su vez, una deslocalización industrial generalizada en sus países. Al mismo tiempo, la burguesía norteamericana forzó una intensa caída de salarios y condiciones de trabajo en su país (que se generalizó a todo el mundo). He aquí, resumida, la sustancia de la «Chi- mérica». En este proceso, en solo dos décadas, China se convirtió en la «fá- brica del mundo», superando en 2011 a EE.UU. como mayor potencia manu- facturera.
La burguesía china emergió y se fortaleció a partir de su integración en las cadenas de suministro de las facto- rías creadas por la inversión extranjera, con exportaciones masivas, a través de las obras colosales de infraestructura y de la masiva urbanización del país. Lo
en los sectores de bienes de consumo final, préstamos, ayudas, participacio- nes accionariales, así como energía y bienes de producción baratos y también una fiscalidad amiga. Al mismo tiempo, forzaba la transferencia de tecnología occidental a través de “joint ventures”, a cambio del acceso occidental a una fuerza de trabajo semiesclava y al cre- ciente mercado chino3.
El control del proceso de restaura- ción ha permitido al Estado mantener tasas de inversión de 40% del PIB du- rante décadas (con la consiguiente re- ducción del consumo de la población) y promover, en especial desde el acce- so de Xi Jinping, un poderoso desplie- gue de inversiones en el exterior. En cuanto al PIB, según la Oficina Nacio- nal de Estadística, entre 1980 y 2014 presentó una tasa media de crecimiento de 9,5%. Aunque desde entonces el ín- dice ha ido en retroceso: en 2017 era de 6,9%; en 2024 ha llegado justo a 5%, y para 2025 prevén 4-5%.
Entrelazamiento entre el capital estatal y el privado
El capitalismo chino se caracteriza por una amalgama entre el capital estatal y el privado4. Las grandes corporaciones privadas (Internet, high-tech, coche eléctrico, telecomunicaciones, elec- troelectrónica, farmacéuticas, robóti- ca…) se benefician de financiación y contratos masivos del Estado, que des- empeña un papel clave en su expansión exterior. Las grandes SOEs y bancos estatales tienen participación privada en su capital y cotizan en las Bolsas chinas; muchos también en Hong Kong y un número significativo en plazas ex- tranjeras. Juntas, las grandes corpora- ciones privadas y estatales conforman grandes consorcios.
Según datos oficiales de 2017, el sector privado aportaba más de 60% del PIB y mantenía el mismo porcentaje en la inversión en capital fijo y en las in- versiones exteriores. Representaba más de 70% de las compañías high-tech, más de 80% del empleo urbano y más de 90% de los nuevos empleos.
En octubre de 2020 los superricos de China alcanzaron, en el calor de la pandemia, una fortuna combinada de 4 billones de dólares, más que el PIB de Alemania. La familia de Jack Ma (Alipay) lideraba la lista macabra con una fortuna del tamaño de la economía rusa5. El Star Market, la bolsa tecnoló- gica de Shanghái (el Nasdaq chino) ha- bía “creado” en este tiempo 13 nuevos multimillonarios, entre ellos el dueño
El impulso imperialista chino
Lenin, en su obra El imperialismo, fase superior del capitalismo (1916), vincu- laba la emergencia de Alemania como potencia imperialista a la respuesta del capitalismo germánico a la gran crisis económica de finales del siglo XIX y principios del XX. Análogamente, la respuesta china a la gran recesión de 2007-2008 (que cortó en seco sus ex- portaciones y provocó una desvalori- zación masiva del capital) provocó su impulso imperialista como vía para preservar y ampliar el poder de los oli- gopolios chinos y mantener la propia independencia política del régimen.
La burocracia mao-estalinista forzó la maquinaria de crédito, incrementan- do la inversión hasta 45% del PIB y planteó un «cambio de modelo de desarrollo”, que tomó contornos precisos con Xi Jinping (2012).
D. Harvey, en su libro Marx, el ca- pital y la locura de la razón económica (2017), señala: «En 2007 no había ni un km de ferrocarril de alta velocidad, en 2015 hay 20.000 km (…) Entre 1900 y
1999, EE.UU. consumió 4, 5 millones de toneladas de cemento. Entre 2011 y 2013, China consumió 6,5 millones de toneladas. En dos años, los chinos con- sumieron más cemento que EE.UU. en todo un siglo (…) En los últimos años, más de la mitad de la producción y el consumo de acero del mundo ha tenido lugar en China».6 Todo esto colocó en 2011 al PIB chino en el segundo puesto global.
En estos años, junto a las grandes infraestructuras, el sector inmobilia- rio saltó de 9% del PIB (2000) a 21% (2020). Se acentuó la sobreinversión en sectores como el acero o el cemento, mientras la manufactura, telecomuni- caciones y high-tech se iban quedando rezagadas, descendía la tasa de ganan- cia y la productividad del país.
La respuesta fue un pack con dos componentes combinados: el primero, el programa «Made in China 2025», lanzado por Xi en 2015. En él se con- cretaban 10 sectores prioritarios y tecnologías clave como 5G, Inteligen- cia Artificial (IA) o semiconductores (chips). Promovía «campeones nacio- nales», es decir, monopolios chinos a los que preservaba el dominio del mer- cado doméstico para, sobre esa base, afirmar su primacía global. Más tarde vino el programa «China Standards 2035», con la meta de fijar estándares mundiales de las nuevas tecnologías.
El segundo componente fue la sali- da al exterior. Si hasta entonces la ex- portación de mercancías había crecido rápidamente, ahora, con Xi Jinping, la que tomaba velocidad de vértigo era la exportación de capitales. China ocupaba en 1990 el puesto 16º en el ranking de exportadores de capital. En 2010 era el 4º y en 2018 el segundo. En 2019, su IED fue de US$117.000 mi- llones, mientras que la de EE.UU. era de US$125.000 millones. En 2020 la inversión china en el exterior superaba a la inversión extranjera en el interior del país.
La fórmula que condensó la salida china al exterior fue la BRI (Belt and Road Initiative; en español «Iniciativa del Cinturón y la Ruta de la Seda»), lanzada en 2013 y convertida por Xi en el principal mecanismo de expansión imperialista china. La BRI es una he- rramienta de control y apropiación de fuentes energéticas y materias primas, de salida de la superproducción inter- na y conquista de mercados, en parti- cular en países semicoloniales (el “Sur Global”), de expansión de los mono- polios chinos y de deslocalización de industrias chinas intensivas en mano de obra. Como una extensión “natural» de la BRI, están las grandes inversiones en Latinoamérica, asociadas a la con- versión de China en el principal socio comercial de la región.
A lo largo de los últimos años, el imperialismo chino, de la mano del Es- tado, ha invertido poderosamente en el mercado asiático y africano, donde es el primer acreedor (y el segundo en escala global). Ha afianzado intensas relacio- nes con Rusia, con la vista puesta en Asia Central y en el suministro energé- tico. Ha entrado con ímpetu en Oriente Medio, donde es el principal socio co- mercial. En África, ha desplazado a las potencias tradicionales (Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos). Una expresión concluyente es la reciente celebra- ción en Beijing (setiembre 2024) del Fórum de Cooperación China-África con la participación de jefes de Esta- do y de gobierno de más de 50 países africanos.
China se ha convertido en el pri- mer socio comercial de América Latina (donde 21 países se han adherido a la BRI y es, tras EE.UU., el segundo ex- portador de capitales a la región. Son ejemplos la fábrica de coches eléctricos (EV) de ByD en el Brasil, la inversión en Bolivia de CATL (principal produc- tora mundial de baterías) para extraer litio del salar de Uyuni, o la construc- ción de los puertos de Chancay (Perú) y Ensenada (México).
Los monopolios chinos se han convertido en fuerzas netamente be- ligerantes en la lucha global por los recursos, los mercados y las «áreas de influencia», con la BRI como punta de lanza. El notable y creciente fortale- cimiento militar de China forma parte de este movimiento, en particular de su poderío naval en el Mar del Sur de China.
Fue este impulso imperialista de China el que hizo entrar en crisis la Globalización (con su Chimérica) y el Orden Mundial, en el que hasta enton- ces EE.UU. ejercía un dominio absolu- to e indiscutible.
El conflicto China-EE.UU., hoy
A poco de la toma de posesión de Trump, grandes tecnológicas nortea- mericanas anunciaban en la Casa Blan- ca una inversión megamillonaria de US$500.000 millones. Objetivo: asegu- rar el monopolio norteamericano sobre la IA, necesario para una apropiación mundial de superganancias tecnológi- cas y para la hegemonía global nortea- mericana. La irrupción, unos días más tarde, del chat chino de IA, DeepSeek, cuestionaba estos planes y ponía en duda la primacía norteamericana en la IA y el rol que China iba a desempeñar en este terreno vital7.
En la conferencia, el Estados Unidos continúa manteniendo la hegemonía económica mundial, sostenida en una productividad de conjunto que sobrepasa claramente a la de China, a lo que hay que añadir su dominio financiero global (y, por supuesto, geopolítico y militar). EE.UU. sigue siendo la primera potencia en re- lación con los bienes de consumo final (industria digital, electroelectrónica de punta, farmacéutica o aeroespacial). China, sin embargo, alcanza ya 12, 24% mundial en este campo y es, al mismo tiempo, el mayor productor glo- bal de medios de producción (30,83% en 2023)8. Constituye, con diferencia, “la superpotencia manufacturera mun- dial”9 y aparecía, a finales de 2024, como la primera economía mundial según paridad poder adquisitivo (ppa) de su PIB; la segunda, tras EE.UU., en dólares corrientes.
Justo unos días antes de la aparición de DeepSeek, la agencia norteamericana Bloomberg señalaba que China era líder mundial en coches eléctricos (EV), drones, paneles solares y trenes de alta velocidad, y que pugnaba por serlo en robots y medicamentos. El avión comercial chino C919 ya com- pite en Asia con Boeing y Airbus. Si todo ello es de gran relevancia, lo es mucho más la batalla por el liderazgo en semiconductores (hoy en manos de la norteamericana NVIDIA) y en la IA, dado que, si China llegara a sobrepasar a EE.UU. en este terreno, podría dar lugar a una onda sísmica de enormes consecuencias.
China está en evidente inferioridad ante el imperialismo norteamericano en el terreno financiero. EE.UU. es exasesor de Biden afirmó expresamente que no permitirían a China liderar la IA porque el dominio geopolítico del país estaba subordinado a la hegemonía en este campo. La gran superpotencia financiera, que cuenta con su sistema bancario, con las instituciones financieras internaciona- les (FMI, BM) y con el papel del dólar como moneda universal. Sin embargo, China se afana intensamente en con- vertirse, en paralelo a sus inversiones exteriores, en una potencia financiera global. En este campo, el grupo de los BRICS+10, capitaneado por China, tie- ne por objetivo dar pasos en la creación de una estructura financiera y mone- taria alternativa al dominio estadouni- dense.
El acceso de Trump a la Presidencia, con todas sus medidas extraeconómi- cas, incluidas sus amenazas y bravatas, no refleja la fortaleza del imperialismo norteamericano sino su decadencia. Durante largas décadas, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, de la que emergió como potencia dominante in- discutida, EE.UU. no se apoyó, como norma, en medidas extraeconómicas para imponer su abrumadora hegemo- nía económica, sostenida en su mayor productividad y en su dominio finan- ciero, es decir, se asentó en su “poder blando”. La culminación (y última eta- pa) de este proceso fue la Globalización neoliberal, con el famoso “Consenso de Washington” y su plena libertad de mo- vimiento de capitales y mercancías. Por supuesto, en el trasfondo de este proce- so siempre se ha hallado el ejército nor- teamericano, con su gigantesco arsenal, sus más de 700 bases en el mundo y sus selectivas intervenciones.
Esta situación general ha ido cam- biando y hoy se manifiesta con es- tridencia su quiebra en el segundo mandato de Trump, con su “guerra arancelaria” y el resto de sus medi- das extraeconómicas, provocaciones incluidas. La nueva pauta de Trump expresa el deterioro de la primacía eco- nómica norteamericana en sectores de punta y refleja, en conjunto, la pérdida de la influencia global de EE.UU., en particular ante el ascenso chino. Trump recurre a las medidas extraeconómicas para restablecer el dominio perdido, al
precio de poner abiertamente en entre- dicho las maltrechas bases del Orden Mundial surgido tras la Segunda Gue- rra Mundial, renovado tras la caída de la URSS.
La disputa entre EE.UU. y China está tomando y va a tomar formas cada vez más agudas. Todo apunta a pensar que Trump, además de mantener el em- bargo tecnológico, está en los inicios de una batalla arancelaria de grandes dimensiones contra las exportaciones chinas, con repercusiones en el resto de países. La fuerza de China como superpotencia manufacturera es, asi- mismo, su debilidad ante una ofensiva arancelaria generalizada, debido a su dependencia de las exportaciones y a su actual sobreproducción. De la mis- ma manera, la economía de EE.UU. es también muy dependiente de las im- portaciones chinas11 y el cierre de estas podría tener serias consecuencias.
China, ante la ofensiva norteameri- cana, va a intensificar su expansión ex- terior, en particular hacia el Sur Global. Y lo va a tener que hacer frente a unos EE.UU. que buscan reconquistar áreas de influencia ganadas por China, impe- dir que establezca alianzas e imponerle un cerco militar regional (AUKUS…). En realidad, estamos en un proceso inédito donde se combinan elementos económicos (tecnológicos y comercia- les) y cuestiones geopolíticas y donde, además, incide la situación interna de los respectivos países. Un proceso cuyo resultado va a depender de dicha com- binación y de sus efectos en el tiempo.
Un proceso donde todo va a ser puesto a prueba.
Antes hemos mencionado el au- mento de los riesgos de colisiones mili- tares. En verdad, esta posibilidad no es algo autónomo, sino que depende del curso general del conflicto en los próxi- mos años. En su caso, el punto calien- te más probable está en el estrecho de Taiwán y el mar del Sur de China. Es donde apuntaba, en setiembre de 2024,
la almirante Lisa Franchetti, jefa de las fuerzas navales norteamericanas cuan- do afirmaba que los combates navales en el mar Rojo y el mar Negro les eran de gran ayuda para “prepararse para un ataque chino en Taiwán”: “Yo estoy muy enfocada en 2027”.
La difícil situación económica china
Desde el final de pandemia de la Covid, la economía china no consigue remon- tar. Hay una desaceleración del creci- miento, muy lejos del de décadas atrás, con tendencias deflacionistas, empuja- das por un consumo que no remonta y por la guerra de precios entre fabrican- tes, motivada por la sobreproducción existente, algo manifiesto en el caso de los coches eléctricos. El paro alcanza 20% entre los jóvenes, ensombreciendo sus expectativas y agravando sus pési- mas condiciones laborales. Los gobier- nos locales sufren una crisis financiera muy grave, que proviene de la explo- sión de la burbuja inmobiliaria (quie- bra de Evergrande, 2021), que les ha dejado sin su principal fuente de re- cursos, la venta de terrenos, y con una deuda de grandes proporciones. Hay lugares donde los gobiernos locales no pueden incluso pagar a sus empleados y contratistas.
La crisis inmobiliaria está lejos de haberse resuelto. Las inversiones del Estado solo lograron suavizar la crisis y ocurre lo mismo ahora, con recientes medidas como la aprobación de fondos para acabar edificios que quedaron sin finalizar. Los precios de las viviendas y las transacciones continúan bajando; en febrero de 2025 las autoridades de Shenzhen han rescatado a la inmobi- liaria Vanke y al menos una docena de promotoras, incapaces de saldar sus deudas, se enfrentan a peticiones de li- quidación. El efecto de esta crisis en el conjunto de la economía china es fran- camente depresivo.
Todo esto sucede en medio de la ofensiva arancelaria (y del embargo tecnológico) reiniciada por Trump contra una economía altamente depen- diente de las exportaciones (aunque la mitad de ellas vayan actualmente al llamado Sur Global), en una situación mundial marcada por el estancamien- to, que la guerra de los aranceles puede agravar.
Importantes economistas del es- tablishment chino alertan del peligro de entrar en una profunda recesión de balance (“balance sheet recession”) como la que afectó gravemente a Japón en los 90’12. Sus propuestas son lanzar, al estilo de 2008, un megapaquete de gasto público con el fin de relanzar el sector privado y reanimar el consumo (aunque la deuda pública actual, de 100% del PIB, no da para tantas ale- grías). Del mismo modo, aún con más razón que en 2008, plantean dar un nuevo empujón a la expansión exterior. Hablan de un Programa de desarrollo verde del Sur Global, que –dicen– ven- dría a ser el equivalente chino al Plan Marshall norteamericano que siguió a la Segunda Guerra Mundial. Este plan responde al hecho de que el mercado doméstico no es capaz de absorber la sobreproducción vinculada a las nue- vas energías, en primer lugar, el coche eléctrico (EV). Por otro lado, centrarlo en el Sur Global serviría para eludir las trabas comerciales de EE.UU. y la UE y afianzar las áreas de influencia.
Las dificultades y temores de Xi ante la situación china se reflejan in- directamente en su campaña antico- rrupción, que está afectando a altos directivos empresariales y del Estado, incluidos algunos ministros y mili- tares de alto rango13. Una muestra de sus temores es la republicación, en el periódico del PCCh, Qiushi, de uno de sus discursos de 2023, en el que decía: “El menor error podría detonar un efecto mariposa donde pequeños peli- gros escalan a amenazas serias, riesgos localizados se generalizan y riesgos so- cioeconómicos se transforman en ries- gos políticos”.
Esta frase de Xi refleja el temor a un deterioro grave de la situación eco- nómico-social y a que, asimismo, esto acabe provocando una entrada en es- cena de la clase trabajadora china14, pasando por encima del “sindicato” ofi- cial, un instrumento de encuadramiento contra la libre organización sindical.
La situación de los trabajadores chinos
Hasta ahora, las movilizaciones de finales de 2022 contra la brutal y hu- millante aplicación de la política Co- vid-Cero, encabezadas por obreros migrantes y los universitarios, han sido las más importantes desde la derrota de Tiananmen (1989). Reclamaban el fin del lockdown salvaje, enfrentaban la política represiva y exigían libertades democráticas. Después tuvieron lu- gar movilizaciones importantes de los jubilados en Wuhan y otras ciudades contra los recortes al subsidio médico. También hay que tener en cuenta las luchas de las nacionalidades oprimidas en el país, como lo son las de la región autónoma de Xinjian, que incluye a los uigures, o el Tíbet.
Las movilizaciones en 2024 han es- tado circunscritas a una serie de huel- gas de fábrica, ante todo en el sector de la construcción y en la producción de acero, ocasionadas por atrasos salaria- les y, en varios casos, por recolocacio- nes y despidos. Según China Labour Bulletin (CLB) las huelgas han sido 1.508, sin que hayan afectado a gran- des empresas.
En cuanto a las condiciones de trabajo, el periódico de Hong Kong, South China Morning Post (SCMP), ha informado de la existencia generali- zada del conocido régimen 996, común entre las empresas de internet y tecno- lógicas: jornadas laborales desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche durante 6 días a la semana, a pesar de la legislación laboral que lo prohíbe. Cuando hubo protestas contra este ré- gimen laboral en marzo de 2019, Jack Ma, el magnate de Alibaba declaró: “El sistema 996 es una bendición (…) Si tú vienes a Alibaba has de estar dispuesto a trabajar 12 horas por día, si no ¿por qué vienes?».
SCMP ha informado también del reciente escándalo de 163 trabajadores chinos de la construcción trabajando en la edificación de la factoría ByD en Bahía (Brasil), en régimen semiescla- vo: “largas horas de trabajo, camas sin colchones, lavabo común para docenas de trabajadores”, sin día de descanso semanal y, en este caso, con los pasa- portes retenidos. SCMP revelaba que es una situación similar a la que viven en China los obreros de este sector, for- mado por migrantes rurales, donde se violan sistemáticamente los derechos legalmente reconocidos (8 horas de trabajo diarias, 44 horas a la semana, un día de descanso semanal). Es igual- mente brutal el caso de las obreras y obreros que trabajan para la marca de moda ultrarrápida Shein, también mi- grantes rurales. El barrio de Panyu, en Guangzhou, es conocido como “el pue- blo de Shein”, con unos 5.000 factorías y talleres. La mayoría de los obreras y obreros de Panyu sólo tiene un día de descanso al mes, trabajan 75 horas a la semana (10, 11 o 12 horas al día, los domingos tres horas menos) y cobran por pieza.
Notas
1 El Gran Salto Adelante fue un plan impulsado por Mao en el campo entre los años 1958 y 1962. Se caracterizó por la colectivización forzosa de los campesinos, mediante el establecimiento de comunas rurales a las que asignaron el objetivo de multiplicar la producción agrícola (con cuotas obligatorias) y por instalar de manera generalizada pequeños altos hornos rurales para fundir acero, cuya producción debía sobrepasar a la británica en 15 años. Un aspecto central del plan era asegurar la exportación agrícola para reembolsar la deuda contraída con la URSS. El plan, arbitrario, coercitivo y sin recursos que lo hicieran posible, se basó en una enorme sobreexplotación campesina y fracasó en todos sus objetivos: la producción agrícola no
2 AYALA, Ricardo. “El sistema bancario chino y la guerra comercial de Trump”, 24 de julio de 2019, litci.org.
3 Mediante SOEs con tasas de ganancia netamente inferiores a las empresas privadas (POEs, Private Owned Enterprises).
4 Quienes estén interesados en la polémica con aquellos que sostienen que el régimen chino es “el socialismo de nuestros días» o defienden que lo que hay en China no es capitalismo sino un “régimen en transición entre capitalismo y socialismo”, ver AYALA, Ricardo y ALEGRÍA, Felipe, “China: ¿Un régimen capitalista, el «socialismo de nuestros días» o un régimen social «intermedio»?”, 14 de diciembre de 2021, litci.org.
5 REN, Daniel. “Jack Ma leads the pack as Chinese billionaires’ 2020 fortunes grow by the size of Russia’s economy”, South China Morning Post, 20 de octubre de 2020. https://www.scmp.com/business/money/wealth/ article/3106202/jack-ma-leads-pack-chinese- illionaires-2020-fortunes-grow
6 HARVEY, David. Marx, el capital y la locura de la razón económica, Madrid: Akal Ediciones, 2019.
7 SULLIVAN, Jake. “Remarks by National Security Advisor Jake Sullivan at the Special Competitive Studies Project Global Emerging Technologies Summit” White House Briefing, 16 de enero de 2022.
8 Informe de ILAESE, basado en la evolución de las mayores 500 corporaciones mundiales en los últimos 20 años.
9 BALDWIN, Richard. “China is the world’s sole manufacturing superpower: A line sketch of the rise”, Center for Economic Policy Research, 17 de enero de 2024. https://cepr.org/voxeu/columns/china-worlds-sole-manufacturing-superpower-line-sketch-rise (17/01-2024)
10 Formado inicialmente por China, Rusia, India, Brasil y Sudáfrica, y luego ampliado a un importante número de países del llamado Sur Global.
11 BALDWIN, Richard. “China is the world’s sole manufacturing superpower: A line sketch of the rise”. Center for Economic Policy Research, 17 de enero de 2024. https://cepr.org/voxeu/columns/china-worlds- sole-manufacturing-superpower-line-sketch-rise
12 “Economist Huang Yiping on trade war redux under Trump and China’s stimulus ‘U-turn’” South China Morning Post, 11 de noviembre de 2024.
13 South China Morning Post, 31 de diciembre de 2024.
14. La clase trabajadora china representa entre una cuarta y una quinta parte del proletariado mundial.
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Cine: «Palestine 36» narra la historia de la revuelta contra el dominio británico


Por JAMES MARKIN
Vale la pena ir a ver la nueva película de Annemarie Jacir, la selección de Palestina a los premios Óscar, aunque probablemente no llegue a los cines cercanos. «Palestine 36» incorpora hábilmente imágenes cinematográficas de época increíblemente auténticas, así como material de archivo real, para contar la historia de la revuelta árabe de 1936 contra el dominio británico en Palestina. Esta rebelión es la que fue analisada por Ghassan Kanafani en su texto clásico, La Revolución de 1936-1939 en Palestina. La cámara de Jacir muestra tanto los momentos que condujeron a una huelga nacional y al levantamiento contra el colonialismo como los brutales detalles de las represalias coloniales británicas contra las comunidades rurales.
La película no solo cuenta una historia palestina, sino que, al mostrar el coste humano de la policía colonial, pone imágenes en la película que resuenan con las atrocidades de todas las guerras coloniales, desde la de Estados Unidos en Afganistán hasta el actual genocidio israelí en Gaza.
La película se centra en un grupo de personajes relacionados con la aldea de Al-Bassa, basada en una aldea real del mismo nombre, aunque situada mucho más cerca de Jerusalén. La película cuenta la historia de los acontecimientos que condujeron al verdadero masacre de Al-Bassa de 1938, llevada a cabo por los británicos. A pesar de este entorno rural, varios de los personajes principales tienen conexiones con los acontecimientos de la gran ciudad de Jerusalén. Entre ellos se encuentra Yusuf, que trabaja para la rica, moderna y políticamente influyente familia Atef. A pesar de estar a menos de un día a pie de Al-Bassa, el mundo de los Atef en Jerusalén parece estar a un universo de distancia, ya que la familia se codea con funcionarios británicos y la élite urbana.
Amir Atef es editor de un importante periódico de Jerusalén, mientras que su esposa, Khouloud Atef, escribe para él columnas nacionalistas encendidas bajo un seudónimo masculino. Otro residente de Al-Bassa vinculado a Jerusalén es el joven Karim, que viaja de ida y vuelta a la gran ciudad con su padre, el sacerdote del pueblo, para limpiar zapatos en las calles de Jerusalén y ganar dinero. Luego están los demás residentes de Al-Bassa, entre ellos la valiente viuda Rabab, su hija pequeña y sus padres ancianos, discretamente nacionalistas.
A medida que el movimiento sionista acelera la adquisición de tierras rurales para los kibutzim (colectivos agrícolas), todo el Mandato Británico de Palestina comienza a entrar en crisis, trastocando tanto la tranquila vida rural de los residentes de Al-Bassa como la cómoda existencia urbana de los Atef. Yusuf se une a los rebeldes después de que su padre muera en una fallida misión de paz al kibutz local, la única escena en cual un colono judío habla en toda la película.
A continuación, Jacir nos ofrece un raro respiro de los personajes de Al-Bassa y Jerusalén, mostrando el comienzo de la revuelta árabe cuando los estibadores del ajetreado puerto de Jaffa se declaran en huelga para protestar por sus condiciones laborales y salariales, que ya estan inferiores a las de los trabajadores judíos.
A medida que el conflicto en Palestina se acelera, el cómodo mundo de Amir Atef se derrumba. Sus expectativas de que los británicos traten de forma justa tanto a los palestinos como a los colonos judíos se desvanecen cuando el tan esperado informe de la Comisión Peel pide la partición. Peor aún, Khouloud Atef descubre que tanto el periódico de Amir como su organización política han estado actuando como fachada para los sionistas, que desean crear una antirevolucionaria alternativa al Comité Superior Árabe. Esto la lleva a dejarlo al final de la película.
Otro hilo conmovedor de la película es la historia del hijo del sacerdote, Karim. Al ver la brutalidad y el gangsterismo de las tropas británicas en Palestina, Karim acude a su padre mientras él se prepara para la misa y le pregunta cómo puede seguir adelante. El sacerdote le explica a Karim que todo es cuestión de resistencia, y le muestra con una demostración en la que se muerden los dedos mutuamente que el ganador es el que puede aguantar el dolor durante más tiempo.
Al final, Karim se convierte en una figura trágica, tras el momento culminante de la película, la masacre de Al-Bassa. Después de que los rebeldes bombardeen un tanque británico en la zona de Al-Bassa, el terriblemente malvado capitán británico Wingate ordena que los hombres del pueblo, incluido el padre de Karim, sean subidos a un autobús que luego es conducido sobre una mina terrestre, matándolos. Al final, Karim simplemente no puede soportar esta pérdida; se va a Jerusalén, donde dispara a un soldado británico que está de guardia.
En el contexto del genocidio en curso de los palestinos en Gaza, la película de Jacir es una importante obra de arte que muestra los orígenes de la resistencia palestina al colonialismo. Aunque parte de la película se centra en una narrativa nacionalista palestina bastante básica, en el clima actual es importante contar esta historia. De hecho, gran parte de la película va más allá de esta narrativa nacionalista más básica y aborda dinámicas más complejas de la liberación y la revolución.
Un momento destacado es la breve secuencia centrada en los estibadores de Jaffa, que habla del poder de los trabajadores organizados y su capacidad para liderar la resistencia al colonialismo, incluso sin sindicatos tradicionales. Esto es significativo, dado que los trabajadores portuarios iniciaron el levantamiento incluso cuando los líderes anticolonialistas burgueses tradicionales, como el Comité Superior Árabe, no actuaban. Del mismo modo, una escena en la que unos apuestos rebeldes sirios bigoteados pronuncian a caballo un discurso sobre la resistencia panárabe ante los habitantes reunidos de Al-Bassa habla del potencial de la resistencia nacional para unificarse más allá de las estrechas fronteras nacionalistas y crear un desafío internacional al imperialismo. La otra cara de la moneda también se muestra en escenas en las que los funcionarios coloniales británicos hablan de cómo utilizar las lecciones aprendidas en su dominio de la India para aplastar la revuelta, un sombrío recordatorio de cómo el imperialismo también desarrolla sistemas coloniales a nivel internacional.
Luego está la resonancia contemporánea de «Palestine 36». Nada demuestra mejor la importancia de la película que la dura experiencia que vivió Jacir para rodar gran parte de ella en Palestina. Según Jacir, gran parte del decorado de la ficticia al-Bassa se rodó en un pueblo histórico real cerca de Nablus; sin embargo, el rodaje tuvo que abandonarse finalmente debido a los ataques de los asentamientos israelíes cercanos. En este contexto, ¿cómo no ver el éxito del estreno de una película de este calibre como un triunfo de la voluntad palestina frente a la opresión israelí?
La importancia contemporánea de «Palestine 36» también se refleja en las cuestiones relacionadas con su distribución. A pesar de haber ganado premios, como el primer premio en el Gran Premio de Tokio, «Palestine 36» aún no ha podido encontrar un socio mayor para los derechos de distribución en Estados Unidos, al igual que ocurrió con películas como «No Other Land».
La situación es aún más grave para «Palestine 36» que para «No Other Land», que era un documental, un tipo de película que no suele triunfar en taquilla en Estados Unidos. «Palestine 36», por el contrario, tiene un claro atractivo comercial, con escenas de acción dramáticas, trajes históricos detallados y actores de renombre como Jeremy Irons. Lo que ambas películas tienen en común es que se atreven a hablar de la difícil situación del pueblo palestino en un momento en que la clase dominante estadounidense quiere desviar la atención de su apoyo al genocidio en Palestina.
Este tipo de lista negra corporativa de películas palestinas por parte del sistema de distribución cinematográfica estadounidense debe verse como lo que es: un intento de la clase capitalista estadounidense de evitar que la población se exponga al arte antiisraelí. Las dificultades a las que se enfrentan películas como «No Other Land» llevaron a dos hermanos palestino-estadounidenses, Hamza y Badi Ali, a crear Watermelon Pictures, que ahora distribuirá «Palestine 36». Cualquiera que tenga la oportunidad de ver «Palestine 36» debería aprovecharla.
Foto: Una imagen de la película «Palestine 36».
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El PSTU y la LIT-CI esta en Belém denunciando la farsa de la COP 30 y que la crisis climática es capitalista.


Desde el día 10 de noviembre se lleva a cabo en Belém (PA), región amazónica en Brasil, la 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2025, la llamada COP 30. La política de la ONU, junto al gobierno brasileño y otros Estados, de realizar el evento en la región amazónica, fuera de las grandes megalópolis, buscaba conferir un barniz “democrático” a una conferencia que, al igual que las anteriores, sirve únicamente como un teatro para mostrar una supuesta preocupación y un falso empeño ante la crisis climática que el capitalismo arrastra al planeta a pasos agigantados.
Por PSTU – Brasil
Lo que se está viendo en la capital de Pará, sin embargo, es justamente lo contrario: la segregación de los pueblos originarios, activistas y movimientos sociales, mientras los representantes del poder y los grandes capitalistas se atrincheran en negociaciones oscuras, repletas de lobbies del agronegocio, de las petroleras extranjeras y mineras. La ciudad ha sido militarizada a través de una GLO (Garantía de la Ley y del Orden), medida del Gobierno Lula que pone la seguridad en manos de las Fuerzas Armadas, imponiendo un verdadero Estado de excepción en la zona.
Los espacios dedicados a las negociaciones “oficiales” fueron confinados en un espacio llamado “Blue Zone” (Zona Azul), protegidos por un fuerte esquema de seguridad. Lo absurdo llega al punto de que el propio agronegocio, uno de los principales responsables de la deforestación y genocidio de los pueblos originarios, cuente con su propio espacio, denominado “Agrizone”, ideado por la CNA (Confederación Nacional de la Agricultura y Ganadería) y financiado por agricultores y por el Estado.
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Resistencia y movilización
Paralela a la COP 30, sin embargo, ocurre la Cumbre de los Pueblos, evento autónomo que reúne a pueblos originarios, movimientos sociales y activistas de varios países del mundo. Espacio en el que el PSTU y la Liga Internacional de los Trabajadores (LIT-QI), vienen actuando activamente, junto a la CSP-Conlutas, denunciando la farsa de la COP 30, así como falsas alternativas, como el “capitalismo verde” y demás propuestas que no colocan al capitalismo como el centro del problema de la catástrofe climática que se profundiza cada día. La delegación del PSTU y de la LIT-QI cuenta con, entre otras importantes liderazgos, el seringueiro Osmarino Amâncio, sucesor de Chico Mendes en las grandes luchas en defensa de la selva y del medio ambiente, contra el agroextractivismo asesino y depredador.
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En este día 11, pueblos originarios y movimientos sociales que participaban en la Marcha Global por la Salud y el Clima ocuparon la Zona Azul, denunciando el impacto ambiental y los ataques a los territorios indígenas, y fueron duramente reprimidos por las fuerzas de seguridad. Las escenas de los indígenas siendo golpeados en un lugar que, supuestamente, sería de discusión en defensa de sus intereses, expusieron la farsa y el cinismo de esta conferencia. Tras el episodio, la ONU envió una carta al gobierno brasileño exigiendo más “seguridad” en el lugar, a lo que fueron prontamente atendidos.
Ya al día siguiente, ocurrió una gran “barqueada”, abriendo oficialmente las actividades de la Cumbre de los Pueblos, donde casi 200 embarcaciones navegaron por el Río Guamá. La militancia del PSTU y de la LIT-QI participó en el barco dedicado a la denuncia del genocidio del pueblo palestino y en defensa de una Palestina libre, del río al mar. Los activistas exigen el embargo energético al Estado de Israel, incluyendo la prohibición de la venta del petróleo que, hoy, sale de Brasil para abastecer los tanques que asesinan palestinos en la Franja de Gaza.
El mismo día 12, tuvo lugar, en la sede campestre del Sindicato de Trabajadores de la Construcción Civil de Belém (afiliado a la CSP-Conlutas) una plenaria de acogida a los activistas y a los pueblos originarios, quilombolas y ribereños que llegaban a las actividades de la Cumbre de los Pueblos. Los trabajadores de la Construcción Civil protagonizaron una fuerte huelga en septiembre que, durante dos semanas, paralizó las obras, incluidas las de la COP 30, denunciando la marcada desigualdad social en la ciudad y teniendo repercusión internacional.
Ya en este día 13, el PSTU participó en el panel “La COP 30 es un mecanismo del capital para legitimar la destrucción de la Amazonía”, organizado por la CSP-Conlutas. El debate contó con la participación de Osmarino, además de Raquel Tremembé, líder indígena de Maranhão que fue vicepresidenta en la chapa presidencial del PSTU encabezada por Vera en las últimas elecciones, entre otros representantes de pueblos originarios y activistas.
“Movimientos sociales y auto-organización: ¿cuál es la salida climática?” fue otro panel, ya en este día 14, que contó con la participación de Jeferson Choma, de Opinión Socialista y del canal Ecología Marxista (mira el panel aquí). En este día 15 ocurre una gran Marcha Unitaria por el Clima, cerrando oficialmente las actividades de la Cumbre de los Pueblos.
La participación del PSTU y de la LIT-QI
La actuación de la militancia del PSTU comenzó mucho antes del inicio de la COP 30. La huelga que sacudió Belém en septiembre y puso el evento en jaque, denunciando la superexplotación de los trabajadores de la Construcción Civil, fue encabezada por militantes del partido y de la CSP-Conlutas.
En la Cumbre de los Pueblos, el PSTU levantó la bandera de que “la catástrofe ambiental es capitalista” y que, por lo tanto, “la salida es revolucionaria y socialista”, uniendo a trabajadores y obreros con pueblos originarios, quilombolas y ribereños. Además, el partido defiende al pueblo palestino y la necesidad de la lucha internacional de la clase trabajadora y de los pueblos oprimidos contra el capital para enfrentar la barbarie capitalista.
Con una delegación compuesta por militantes de la ciudad y de varias partes del país, el PSTU difundió una publicación especial para la COP 30 (descarga aquí), haciendo todo el debate sobre las raíces de la crisis ambiental y climática, el papel del gobierno Lula en el profundización de este proceso, y proponiendo la única salida posible: el socialismo. La Juventud del partido, a través del Colectivo Rebeldía, realizó una reunión de presentación del PSTU a una nueva generación que se ve cada vez más sin perspectivas ante el profundización de la crisis climática
El próximo domingo se llevará a cabo una actividad general de presentación del PSTU a los activistas en Belém.
