Por Valentina Salgado y Maurice M.
La detención de Guillermo es un ataque directo contra los inmigrantes y contra toda la clase trabajadora de este país. Su arresto es parte de una ofensiva estatal que combina represión migratoria, criminalización de la protesta y un aparato de detención que sirve claramente a los intereses de las clases dominantes. El caso de Guillermo ilustra el funcionamiento del Estado capitalista: un conjunto de instituciones (policía, cortes, legislaturas, ejecutivos nacionales y locales, cárceles, ICE) diseñadas para controlar, dividir y disciplinar a la clase trabajadora, especialmente a los sectores inmigrantes.
Guillermo nació en México y llegó a Estados Unidos a los seis años. Vivió su vida adulta en el Area de la Bahía de San Francisco, California, donde se convirtió en tatuador, trabajador, artista y organizador comunitario profundamente comprometido con la defensa de los inmigrantes. Esa trayectoria explica por qué el Estado lo persigue: porque ha demostrado que los inmigrantes no sólo tienen derecho a vivir aquí, sino que pueden organizarse, luchar, y desafiar la estructura misma de la represión migratoria.
Desde joven, Guillermo enfrentó un sistema penal que lo dejó marcado para el gobierno. A los 16 años fue condenado como adulto por intento de homicidio y cumplió diez años de prisión. Tras completar su condena, en lugar de recuperar su vida en libertad, el Estado lo transfirió directamente a custodia del ICE. Este doble castigo impuesto a los inmigrantes tras salir de prisión es una muestra clara de cómo opera este aparato estatal: no se trata de justicia, sino de exclusión y opresión. Pero es fundamental afirmar que el antecedente penal de Guillermo no elimina en absoluto ningún derecho. Frente a los esfuerzos de Trump de tachar a los inmigrantes de criminales, como anteriormente también hicieron los Demócratas, debe quedar claro que ningún delito o crimen justifica ni deportación, ni la constante persecución y vigilancia, ni el encarcelamiento migratorio. Los inmigrantes, independientemente de su pasado, poseen derechos fundamentales de todo habitante del país, incluido el debido proceso legal, el derecho a no ser detenidos arbitrariamente, a organizarse políticamente. La Voz de los Trabajadores defiende todos estos derechos y va más allá, organizando a todos los trabajadores a para conquistar el derecho pleno e incondicional a la ciudadanía para todos los inmigrantes.
En 2022, Guillermo estuvo detenido en el centro de detención migratorio de Golden State Annex, en California, que al igual que el resto de los 90% de los centros de detención migratorios es administrado por corporaciones que lucran con el sufrimiento, el GEO Group en este caso. Allí organizó a sus compañeros en una huelga de hambre y un paro laboral y participó en una demanda colectiva contra ICE y dicha corporación por condiciones abusivas y represalias. Con ello, Guillermo demostró que la organización y lucha colectiva puede surgir hasta en las condiciones más adversas. Esto lo convirtió en un referente en la lucha por los derechos de los inmigrantes, y también en un blanco del aparato represivo.
Tras quedar finalmente en libertad en 2023, Guillermo dijo que «dio un giro a [su] vida» con respecto a su adolescencia. Sin embargo, esto no puso fin a la persecución, y Guillermo siguió despertando la ira de ICE por seguir participando en protestas, acompañando a otros detenidos y denunciando públicamente al represivo y excluyente sistema migratorio. En 2025, enfrentó un cargo menor de vandalismo relacionado con un episodio de salud mental. ICE intentó usar ese incidente para encarcelarlo nuevamente. Un juez federal emitió una orden que impidió esa captura arbitraria. Luego, un tribunal emitió una medida cautelar preliminar que prohibió a ICE detenerlo sin revisión judicial. Más adelante ese mismo mes, Guillermo fue detenido de nuevo y acusado por la policía de Alameda de intento de robo de vehículos. Guillermo ha afirmado que la detención se produjo tras un episodio de salud mental provocado por el estrés de los trámites de deportación. La comunidad de San José ha seguido mostrándo su solidaridad con él, apoyándolo en las audiencias de inmigración hasta finales de enero de 2026.
Pero desoyendo estas órdenes, el 14 de febrero de 2026, la migra finalmente lo capturó fuera de su hogar en San José, California. Lo trasladaron al Centro de Detención de California City, donde cientos de inmigrantes esperan deportación en condiciones degradantes. Esta detención es parte del despliegue del ICE como policía política, reforzado por el gobierno actual con presupuestos astronómicos, docenas de centros privados de detención nuevos y un modelo de represión que busca impedir cualquier forma de organización entre inmigrantes y trabajadores.
La persecución de Guillermo demuestra el carácter político de las detenciones migratorias. Castigan la organización, el desafío, la solidaridad. No es casual que quienes lideran huelgas, protestas o denuncias, como Guillermo, sean los primeros en ser objetivo de la represión. El Estado busca sembrar miedo, desalentar la resistencia y aislar a los luchadores.
Pero nuestra respuesta no puede ser el miedo. La experiencia reciente de la clase trabajadora demuestra que donde hay organización, hay fuerza. En Minneapolis, en enero, más de 50.000 personas protestaron y expulsaron a 700 agentes del ICE. La reciente huelga masiva y militante en las empacadoras de carne de Greeley, Colorado demuestra el poder de la acción conjunta de los trabajadores más allá de las diferencias nacionales: allí, 3000 trabajadores inmigrantes lograron lanzar una acción conjunta contra su patronal a pesar de hablar más de 57 idiomas diferentes. Estas acciones masivas son capaces no sólo de frenar un operativo represivo, sino que demuestran que la clase trabajadora tiene el potencial de desarticular las herramientas del Estado y de conquistar derechos de todo tipo cuando actúa unida.
La lucha por la liberación inmediata e incondicional de Guillermo es parte de una batalla más amplia por los derechos de la clase trabajadora en su conjunto. La defensa de todos los inmigrantes perseguidos, la conquista del derecho pleno e incondicional a la ciudadanía, y la construcción de un movimiento obrero plurinacional independiente de los partidos capitalistas. Ni Demócratas ni Republicanos son aliados de esta lucha. Ambos han construido y financiado el aparato represivo que hoy detiene, deporta y encierra.
Nuestra tarea es clara. Debemos unificar sindicatos, organizaciones comunitarias y movimientos populares, independiente de los Republicanos y los Democratas, en una campaña nacional capaz de enfrentar al Estado y conquistar la libertad de Guillermo y de todos los presos migratorios y políticos del régimen.
¡Libertad inmediata e incondicional para Guillermo Medina Reyes!
¡Derecho pleno y universal a la ciudadanía para todos los inmigrantes!
¡Fin al aparato represivo del ICE!
¡Organización obrera hasta derrotar la persecución y explotación migratoria, laboral y política!