Reseña musical: «What of Our Nature»

Por EMMA GRACE

Yo ya era fan de Haley Heynderickx. Su último álbum, What of Our Nature («Que de nuestra naturaleza»), realizado con su colaborador habitual Max García Conover, me gusto al nivel musical tanto como al nivel político.

Heynderickx, filipino-estadounidense, y Conover, puertorriqueño-estadounidense, intentaron escribir el álbum «al estilo de Woody Guthrie», una leyenda de la música folklórica, famoso por canciones como «This Land is Your Land» (Esta Tierra Es Tu Tierra), con una etiqueta en el frente de su guitarra que decía «esta máquina mata fascistas».

Aunque nunca fue miembro formal del Partido Comunista, Guthrie contaba con el favor de su prensa y de las importantes instituciones culturales de la época, y algunas de sus piezas más famosas encajaban perfectamente con la estrategia del «frente popular» del PC de los años 30 y 40, adoptando acercamientos a los líderes capitalistas de Washington (por ejemplo, «Dear Mrs. Roosevelt») junto con conmemoraciones de la lucha de clases (por ejemplo, «1913 Massacre»). En consecuencia, sus canciones se escuchan en los eventos de la derecha igual como en los de la izquierda (aunque los que les escuchan Guthrie desde la derecha se saltan las estrofas incómodas que se identifican con la clase trabajadora y los oprimidos).

No diría que las canciones de Heynderickx y Conover sean tan emblemáticas como las de Guthrie, pero profundizan bien en temas como la inmigración, las penurias del capitalismo y la historia del trabajo.

La música folklórica norteamericana proviene de los trabajadores y los pequeños agricultores. A menudo se deriva de las canciones de trabajo, que los trabajadores cantaban mientras trabajaban, incluso si estaban acorralados con cadenas de presos. Los «hollers» (literalmente “llantos”, canciones de trabajo) afroamericanos constituyeron la base para el nacimiento del blues, que se convirtió en una influencia importante para la música folk estadounidense. La idea de la música folklórica como categoría musical diferenciada no comenzó realmente hasta los años veinte y treinta, cuando Alan Lomax, un folclorista estadounidense, comenzó a grabar canciones folklóricas del sur. Las canciones de trabajo desaparecieron en gran medida con los últimos «Gandy dancers» en la década de 1970. Eran trabajadores ferroviarios conocidos por cantar y bailar mientras colocaban las vías. Sin embargo, el folklórico como categoría despegó.

Parece más apropiado comparar What of Our Nature con artistas folklóricas como Lead Belly (Hudie William Ledbetter), Phil Ochs o Joan Baez. Lead Belly era un artista negro del folklórico y el blues, que cantaba sobre el racismo, la vida en prisión y el pastoreo de ganado, y fue descubierto por Alan Lomax y su padre, John. Phil Ochs y Joan Baez se hicieron famosos como cantantes protestantes, acompañando manifestaciones contra la guerra, manifestaciones por los derechos civiles y eventos sindicales durante la época de la Guerra de Vietnam. Estos son artistas que, en mi opinión, se acercan un poco más a la forma en que Heynderickx y Conover escriben sobre política.

«Solo ganan dinero con nuestras luchas» es una frase de la canción «To Each Their Dot» («A cada uno su puntito»). What of Our Nature contiene letras hermosas y poéticas que expresan lo que es vivir en un mundo en el que el capitalismo ha fallado por repetido a los trabajadores. Donde la gente está encerrada «sin juicio, sin cargos y sin condena» («Song for Alicia»). Donde parece que tenemos que vender nuestra alma para triunfar en el mundo del arte, y en un mundo de «policías asesinos y salarios de miseria en las minas de carbón» («Cowboying»). Estos temas no son nuevos en el género folklórico, pero para la escena musical indie de la que proceden, son un respiro de aire dulce.

Heynderickx y Conover expresan estos sentimientos de aflicción de una manera que es a la vez pegadiza y extrañamente reconfortante. Mientras la migra sigue secuestrando a personas en la calle y se despide a gente de sus puestos de trabajo por sus creencias políticas sin el debido proceso, es importante que la música y el arte reflejen lo que ocurre en la vida real. El único aspecto que falta en el álbum fue la cuestión de cómo debemos luchar y organizarnos. Sin embargo, aunque no impartan directamente lecciones de estrategia política, Heynderickx y Conover expresan con elocuencia y franqueza las opresiones a las que nos enfrentamos y las luchas que libramos.

Foto: Haley Heynderickx

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