
Por Tony Stabile
Zohran Mamdani, miembro de la DSA (Socialistas Democráticos de América) y asambleísta del estado de Nueva York en representación de partes de Queens, ha ganado las elecciones a la alcaldía de la ciudad de Nueva York. Mamdani recibio más que un millón de votos, que incluyeron grandes cantidades en los barrios obreros, tanto como en los centros liberales o “progresistas” de clase media. Su elección demuestra un gran apoyo a las políticas de izquierda y puede marcar un nuevo capítulo en la política interna del Partido Demócrata. Para la clase trabajadora, su elección supone una nota esperanzadora, pero también ambivalente.
Mamdani’s victory came in the midst of strong Democratic Party gains in many other areas of the country in the Nov. 4 election. Polls of voters in New York City, as in other places, showed that most saw the rising cost of living as the major issue that motivated their choice in the election. Many media commentators view the Democratic victories as an explicit rejection of President Trump’s policies.
La victoria de Mamdani viene junto con avances del Partido Democrata en muchas otras areas del país en la elección de 4 de noviembre. Las encuestas en la Ciudad de Nueva York, tanto como en otros lados, mostran que la mayoría identifico el crecimiento de sus gastos de vida cómo la cuestión central que motivó sus votos. Muchos comentadores de la prensa identifican las victorias de los demócratas como el repudio explicito de las políticas de Trump.
Mamdani se aleja de sus políticas anteriores
Mamdani se presentó a las elecciones a la alcaldía como un candidato prácticamente desconocido. Con poco más del 1 % de los votos en febrero de este año, el enfoque de Mamdani en las reformas económicas cotidianas y su experiencia en las redes sociales le ayudaron rápidamente a saltar a la fama. Mientras Cuomo y Adams seguían envueltos en diversos escándalos sexuales y financieros, Mamdani esbozó una visión socialdemócrata para abordar cuestiones como la crisis de la vivienda en Nueva York, el alto coste del cuidado infantil, la falta de financiación del transporte público y el aumento de los precios de los alimentos.
Mamdani ganó las primarias demócratas contra todo pronóstico. La cúpula del Partido Demócrata se opuso enérgicamente a su candidatura. Líderes demócratas como el senador Chuck Schumer y el representante Hakeem Jeffries se negaron a apoyar a Mamdani en las primarias, mientras que los representantes de Nueva York Laura Gillen y Tom Suozzi atacaron directamente a su política. Gillen calificó a Mamdani como «la opción absolutamente equivocada para Nueva York», y Suozzi expresó su «grave preocupación» por el asambleísta. Por no hablar de los decenas de millones de dólares de los principales donantes demócratas (entre ellos el multimillonario Michael Bloomberg) que se destinaron al intento del Super PAC de Cuomo de derrotar a Mamdani en las primarias.
Tras conseguir la nominación del Partido Demócrata, la estrategia de Mamdani en las elecciones generales supuso un marcado retroceso con respecto a sus audaces propuestas políticas. Mamdani declaró a Steven Colbert en el Late Show que apoyaba el derecho de Israel a existir, un sentimiento que también transmitió al director ejecutivo de Pfizer, Albert Bourla, en reuniones a puerta cerrada. Se ha alejado de las críticas sustantivas a la altamente militarizada policía de Nueva York, manteniendo a Jessica Tisch, heredera multimillonaria y comisionada de la policía de Nueva York bajo Eric Adams, en su cargo actual. Mamdani también ha insinuado en reuniones privadas que tiene la intención de transigir en su propuesta de «impuesto a los millonarios», una política básica de su campaña en las primarias.
Crisis en el Partido Demócrata
Tras las desastrosas elecciones presidenciales de 2024, así como dos años de cobarde inacción ante el ataque de Donald Trump a los derechos civiles de los inmigrantes, la comunidad LGBTQ y las mujeres, el Partido Demócrata se encuentra una vez más en un momento de crisis. Ni los demócratas ni los republicanos pueden afirmar que representan a la clase trabajadora. Aparte de sus políticas capitalistas contrarias a los intereses de los trabajadores, la mayoría de los trabajadores no votan habitualmente en ninguna elección. El escaso apoyo que los demócratas tenían entre la clase trabajadora, la población negra y los latinoamericanos se está erosionando día a día. Su intento de cortejar a los votantes ricos y con títulos universitarios también ha fracasado, ya que su programa político a favor del genocidio y la austeridad ha alcanzado niveles históricos de impopularidad.
Por su parte, Mamdani no oculta su plan para revitalizar el decrépito Partido Demócrata. Durante la campaña electoral, Mamdani dijo a los residentes de color y a los inmigrantes de Nueva York que votaron a Trump debido al apoyo de los demócratas al genocidio en Gaza, su política exterior belicista y la inflación, que quería que el Partido Demócrata «volviera a trabajar para ellos». Y su retórica se ha ido desplazando gradualmente hacia la derecha, en consonancia con este objetivo.
Queda por ver si la elección de Mamdani cambiará la estrategia general del Partido Demócrata. Sin embargo, es probable que cualquier cambio de este tipo sea superficial. La creciente dependencia de Mamdani del apoyo de los multimillonarios de Nueva York y del aparato del Comité Nacional Demócrata (DNC) indica que la política de su administración seguirá el consenso del Partido Demócrata, en lugar de liderarlo.
¿Qué significa esto para los trabajadores?
Desde la primera campaña presidencial de Bernie Sanders en 2016, los trabajadores de Estados Unidos han sido testigos de un auge de las campañas demócratas supuestamente antisistema. El movimiento de Sanders dio lugar a la representante Alexandria Ocasio-Cortez, quien, a su vez, inspiró a innumerables candidatos locales, estatales y federales. Es raro ver cualquier primaria demócrata sin algún candidato de este tipo «progresista». Mientras tanto, a pesar de esta oferta casi ilimitada de políticos que profesan políticas antirracistas y a favor de la clase trabajadora, persiste en Estados Unidos un movimiento creciente y peligroso de populismo de derecha.
Estos políticos «progresistas» que se presentan como demócratas, a pesar de sus buenas intenciones, se ven obligados por las exigencias de los ricos donantes del Partido Demócrata y la presión política de los altos cargos del partido a dar la espalda a los intereses de la clase trabajadora a costa de su carrera política. Por ejemplo, Ocasio-Cortez votó a favor de romper la huelga de los ferroviarios en 2023, y Sanders hizo una intensa campaña para elegir a Biden, que apoyó incondicionalmente el genocidio en Gaza con ayuda financiera y militar. Más recientemente, Sanders ha llegado incluso a expresar un cauteloso apoyo a las catastróficas políticas de inmigración de Trump.
La elección de Mamdani es una poderosa señal de la popularidad de las políticas de izquierda. Sin embargo, los trabajadores no necesitan otro político que se comprometa con los patrones y los terratenientes. El Partido Demócrata los ha producido a un ritmo vertiginoso durante más de un siglo.
En la ciudad más grande de nuestro país, los trabajadores y los inmigrantes sufren alquileres astronómicos, violencia policial e infraestructuras degradadas. Mamdani, que hizo campaña para resolver estos problemas, llega a acuerdos secretos con los mismos capitalistas, policías y propietarios que se benefician de ellas. Como siempre, la tarea de los trabajadores y sus aliados es crear sus propias organizaciones independientes y luchar directamente contra la clase capitalista, no poner su destino en manos de otro político más que se presenta por un partido capitalista.