Por CHRISTINE MARIE
En el Día sin Reyes, más de cinco millones de personas salieron a las calles para rechazar el impulso hacia el autoritarismo y su figura emblemática, Donald Trump. Las acciones del 14 de junio se produjeron tras manifestaciones igualmente poderosas en abril y mayo.
Sin embargo, a pesar de estas crecientes movilizaciones, seguimos con un montón de casos pendientes en cuales los estudiantes palestinos y otros estudiantes internacionales, así como los trabajadores inmigrantes y los organizadores sindicales, siguen encarcelados o a la espera de juicios con penales muy duras. Los jóvenes trans y las personas con discapacidad siguen despertando cada día con el temor de perder la asistencia médica y, por necesidad, emprenden mil luchas individuas para proteger sus derechos en las escuelas, el sistema médico, los deportes y la vivienda. Los maestros y los trabajadores de los servicios sociales y sanitarios deben estar preparados cada día para proteger a los estudiantes, los pacientes y las personas desfavorecidas de ser detenidos por la migra o ser privados de servicios.
Recientemente, el líder de extrema derecha del Comité del Senado de los Estados Unidos sobre el Crimen y el Terrorismo, Josh Hawley, inició una dramática y pública investigación al estilo macartista contra organizaciones políticas y proveedores de servicios para los inmigrantes en Los Ángeles, acusándolos de «financiar la violencia». Entre estas organizaciones se encuentran el Union del Barrio, CHIRLA y el Partido por la Liberación y el Socialismo. Las audiencias federales de su comité podrían dar lugar a graves acusaciones que podrían utilizarse para amenazar a todos los que organizan movilizaciones. Del mismo modo, el mantenimiento de los cargos por delitos graves contra el presidente del SEIU de California, David Huerta, tenía como objetivo meterle el miedo en los corazones de los líderes sindicales que quieren defender a sus miembros.
Debemos estar atentos a esta lista de víctimas de la persecución política y comprender que ganar cada caso individual es un componente clave de una estrategia de resistencia nacional exitosa. Si estos casos se subordinan a cualquiera de las muchas otras luchas políticas y económicas que estamos llevando a cabo, será a costa del movimiento obrero.
Utilizar nuestras herramientas más poderosas para ganar de manera decisiva estos casos emblemáticos es una tarea fundamental que debe ser asumida por todos los polos de organización, especialmente por los sindicatos. En Connecticut, los activistas laborales han demostrado recientemente lo posible que es avanzar en esta perspectiva dentro de los sindicatos claves. El 8 de junio, el Comité de Defensa de las Libertades Civiles de Connecticut (https://www.ctcivillibertiesdefense.org) organizó una manifestación respaldada por la Asociación de Educación de Connecticut, las Federaciones de Docentes de Hartford y Nuevo Haven, el Congreso de Colegios Comunitarios de Connecticut SEIU 1973, varias secciones de la AAUP, Unite-Here Local 217, GEU UA Local 6950, Unidad Latina en Acción, Hartford Deportation Defense y otras organizaciones de la clase trabajadora. Cada una de estas organizaciones que respaldaron la manifestación adoptó una lista de demandas que incluía «Liberen a Mahmoud Khalil, retiren todos los cargos contra Rumeysa Ozturk, devuelvan a Kilmar Abrego García y a todos los presos del CECOT, detengan las deportaciones, detengan los ataques contra las personas LGBTQ+», junto con consignas que abogaban por la protección y la financiación de nuestras escuelas, universidades, atención médica y servicios sociales.
Los apoyos se construyeron a partir de debates dentro de estos sindicatos, incluido uno en la convención estatal de la CEA que reafirmó la solidaridad sindical con Mahmoud Khalil. Los oradores de la CEA y otros sindicatos de la educación que participaron en la plataforma el 8 de junio dejaron claro que creían que los sindicatos deben tomar la iniciativa, no solo en las luchas económicas, sino también en la defensa de nuestros derechos a protestar y en la defensa de los inmigrantes y otros miembros oprimidos de la comunidad. Este avance está en consonancia con el lanzamiento de Labor for Democracy, una formación que incluye al menos 14 sindicatos nacionales que se alinean con estos claves casos de defensa. El Comité de Defensa de las Libertades Civiles de Connecticut tiene previsto profundizar en la defensa de estas víctimas con una conferencia estatal sobre la educación y la organización en septiembre. Esta experiencia y este modelo local deben enriquecerse con el trabajo de los militantes sindicales de todo el país. ¡Una ataque contra uno es un ataque contra todos!
Foto superior: Manifestación «Ningun Rey» en Hartford, Connecticut, el 14 de junio. (Mark Mirko / Conn. Public) Abajo: Manifestación del 9 de junio en Los Ángeles para pedir la liberación del líder del SEIU David Huerta. (Mario Tama / Getty Images)
