Los inmigrantes y sus compañeros se movilizan contra los ataques de Trump

Por JOSE MONTEROJO

Los inmigrantes y sus aliados dan respuesta a los ataques de la administración de Trump contra su comunidad con movilizaciones y organización en todo el país. Desde California hasta la costa este, las organizaciones y comunidades de inmigrantes están marchando en las calles, impartiendo formación legal para preparar a los inmigrantes para las redadas de la migra y preparando redes de respuesta rapida para defender a los inmigrantes de la deportación.

Estamos frente del resurgimiento de una tradición política de organización por los derechos de los inmigrantes que tiene profundas raíces en la clase trabajadora de Estados Unidos. Este incipiente movimiento tiene el potencial de convertirse en un movimiento de masas de millones de personas no solo para luchar contra las políticas racistas de los regímenes actuales, sino también para unirse a todos los sectores de trabajadores y movimientos sociales para sacudir los cimientos del gobierno y del sistema imperialista que defiende.

La lucha por los derechos de los inmigrantes ha generado importantes protestas en zonas tan diversas como  Los Ángeles, Minneapolis, Chicago y Nueva York. Aunque todavía no se trata de un movimiento de millones, estas manifestaciones demuestran la voluntad de un sector del movimiento por los derechos de los inmigrantes de oponerse abiertamente a las acciones del gobierno.

Del 1 al 3 de febrero la gente de muchas ciudades observó una serie de boicots y manifestaciones a favor de los inmigrantes. Fueron antecedentes y preparación para las actividades de este año de «Un día sin inmigrantes» que están previstas en todo el país del 1 al 5 de mayo. En Los Ángeles, aproximadamente 3000 manifestantes salieron a las calles durante tres días. Los estudiantes abandonaron las clases, los manifestantes marcharon hasta el centro de Los Ángeles y se apoderaron de una carretera. Las banderas latinoamericanas, en particular la mexicana, ondeaban al viento, mientras los activistas pedían el fin de las deportaciones y el reconocimiento de la humanidad de los inmigrantes.

A principios de febrero, miles de manifestantes se movilizaron frente al Capitolio del Estado de Colorado. Respondían a las redadas de la migra en Denver y Aurora como parte de la «Operación Aurora» de Trump, destinada a barrer a supuestos miembros de la banda venezolana el Tren de Aragua. Esa misma semana, aproximadamente 1500 personas asistieron a una formación jurídica impartida por abogados proinmigrantes sobre ¿cómo responder a las redadas de la migra en sus comunidades?

En Chicago, los inmigrantes y sus aliados se pusieron en acción para contrarrestar una serie de redadas a finales de enero. La redada de inmigrantes, denominada «Operación Salvaguarda», involucró a varias agencias estadounidenses además de la migra, y fue supervisada por altos funcionarios de Trump. Los activistas repartieron folletos en la comunidad y celebraron varias sesiones de formación para informar a los inmigrantes de sus derechos, al tiempo que tomaban otras medidas para impedir que los agentes federales completaran sus cuotas.

Estos fueron algunos de los principales ejemplos de movilizaciones proinmigrantes en Estados Unidos. La mayoría de las protestas han sido pequeñas, reuniendo de docenas a cientos de manifestantes. El actual sentido de miedo dentro de la comunidad inmigrante está contribuyendo sin duda a que las protestas sean más pequeñas, pero esto puede cambiar a medida que los inmigrantes vean a trabajadores no inmigrantes y no indocumentados hablar en contra del racismo antiinmigrante y ayudar a construir espacios políticos donde los trabajadores indocumentados puedan movilizarse con la solidaridad colectiva y su seguridad.

Al igual que en el movimiento de solidaridad con Palestina en EE. UU., los jóvenes están desempeñando un papel destacado en la lucha contra las deportaciones. En la protesta nacional «Día sin inmigrantes», celebrada el 3 de febrero, miles de jóvenes inmigrantes faltaron a clase y salieron a la calle. En Houston, aproximadamente una cuarta parte de la población estudiantil se quedó en casa. En San José, cientos de estudiantes de barrios de inmigrantes latinos organizaron huelgas el 30 de enero. En Oklahoma, cientos de estudiantes, educadores y miembros de la comunidad se movilizaron contra la Junta de Educación local en contra de las políticas destinadas a investigar el estatus migratorio de los estudiantes y sus familias.

Estas protestas aún no tienen ni liderazgo ni clara organización. Una mezcla de grupos sin ánimo de lucro, defensores legales, organizaciones de izquierdas y publicaciones en redes sociales están contribuyendo a las movilizaciones. Mientras que los diversos activistas en los espacios están demostrando iniciativa para poner en marcha un movimiento por los derechos de los inmigrantes, una campaña nacional contra los ataques a los inmigrantes en todo el país requerirá organización a los niveles locales, regionales y nacional para resistir eficazmente al régimen de Trump.

Dichos marcos pueden adoptar la forma de coaliciones por los derechos de los inmigrantes, que unan a todas las diversas organizaciones proinmigrantes en una lucha poderosa en torno a demandas claves como «poner fin a las deportaciones», «cerrar los centros de detención», «liberar a los inmigrantes detenidos» y «ciudadanía para todos».

Un ejemplo del que podemos aprender es Papeles para Todos, una coalición por los derechos de los inmigrantes con sede en San José, California. Más recientemente, en febrero, esta coalición, junto con otras organizaciones de inmigrantes, participó en una protesta en San José para denunciar las redadas del ICE. Además, Papeles Para Todos creó una campaña de solidaridad con los inmigrantes detenidos en huelga en dos centros de detención del ICE en el sur de California. Esta campaña celebró reuniones virtuales con los detenidos, organizó recaudaciones de fondos y protestas en solidaridad con su huelga. Papeles Para Todos unificó a organizaciones locales de izquierda, sin ánimo de lucro y de asistencia jurídica en una coalición unificada.

Dicha especie de coalición, a una escala mucho mayor, organizó la movilización de 2006 «Un día sin inmigrantes». Organizaciones estudiantiles como el Movimiento Estudiantil Chicano de Aztlán (MEChA), organizaciones de derechos humanos como la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Ángeles (CHIRLA) y sindicatos como el Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU) y la Federación Estadounidense de Empleados Estatales, del Condado y Municipales (AFSCME) colaboraron para organizar una protesta masiva a nivel nacional para hacer frente a la H.R. 4437, una política destinada a convertir en delito grave vivir sin documentos legales en EE. UU. y a prolongar el muro fronterizo.

Actualmente hay dos demandas en curso en nombre de grupos legales proinmigrantes destinadas a bloquear las órdenes de Trump de eliminar el Estatus de Protección Temporal (EPT) a cientos de miles de refugiados de zonas devastadas como Haití, Venezuela y Nicaragua. Aunque el bloqueo de estas políticas es bienvenido, debemos confiar en nuestra capacidad para organizarnos en los lugares de trabajo y en las calles. Las demandas legales son procesos lentos y agotadores que canalizan nuestra energía hacia los tribunales, donde los jefes tienen el poder y escriben las reglas, y lejos de donde vivimos y trabajamos. Es aquí donde vivimos y trabajamos que podemos organizar las movilizaciones masivas para derrotar el ataque reaccionario del gobierno de Trump.

Varios sindicatos de Estados Unidos han publicado declaraciones en cual critican los ataques de derechas del nuevo gobierno. La respuesta de la AFL-CIO criticó las órdenes de deportación de Trump. Dependerá de los activistas sindicales de todo Estados Unidos defender una campaña a favor de los inmigrantes en coalición con otras organizaciones de defensa de los derechos de los inmigrantes, que ahora están organizando manifestaciones el 1 de mayo.

Foto: Cientos de personas marchan en Santa Rosa, California, en el Día Nacional sin Inmigrantes, el 3 de febrero. (John Burgess / The Press Democrat)

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