
Por JOHN KIRKLAND
Tras el asesinato el 4 de diciembre del director general de seguros médicos Brian Thompson, las redes sociales se vieron desbordadas por una oleada de ira contra el poder empresarial, y en particular contra el sector de los seguros médicos. Thompson, director general de UnitedHealthCare (UHC), iba a hablar con los inversores cuando alguien se acercó y le disparó por la espalda. Las palabras «deny», «defend» y «depose» (denegar, defender, derrocar) inscritas en los casquillos de bala recuperados por la policía en el sitio de los hechos hicieron especular con la posibilidad de que el asesinato estuviera motivado por la ira ante una reclamación denegada. Las palabras pueden ser una alusión al libro de 2010 sobre el sector de los seguros titulado «Retrasar, denegar, defender: por qué las compañías de seguros no pagan las reclamaciones y qué puedes hacer al respecto» (Delay, Deny, Defend: Why Insurance Companies Don’t Pay Claims and What You Can Do About It).
El tirador alcanzó una especie de estatus de héroe popular en los días siguientes, al menos en algunos sectores. Muchas publicaciones en las redes sociales celebraron la muerte de alguien a quien la gente considera responsable por una empresa que antepone los beneficios a las vidas humanas. El anuncio de la muerte de Thompson en la página corporativa de Facebook se inundó de comentarios como «Mi empatía está fuera de la red [de seguros]» y «Lo siento, se requiere autorización previa para pensamientos y oraciones» de personas que han sufrido a manos del gigante de los seguros. Los comentarios se cerraron rápidamente pero, según al-Jazeera, la gente «siguió publicando más de 77.000 reacciones emoji de risa». En Manhattan aparecieron volantes de «se busca» con los rostros de ejecutivos de otros seguros médicos.
La reacción de la clase dirigente al asesinato de Thompson no tardo al llegar. El gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, declaró: «En Estados Unidos no matamos a gente a sangre fría para resolver diferencias políticas o expresar un punto de vista», al tiempo que condenaba los comentarios en Internet que celebraban a Mangione, quien ha sido detenido por el hecho. Los comentaristas del internet respondieron rápidamente con imágenes de Shapiro firmando bombas en Ucrania. El columnista del New York Times Bret Stevens publicó un ensayo titulado «Brian Thompson, no Luigi Mangione, es el verdadero héroe de la clase trabajadora», en el que destacaba los orígenes de Thompson en el Medio Oeste, con una madre esteticista y un padre que trabajaba en un almacén de grano. Lo que Stevens pasa por alto es que la carrera de Thompson se ha construido negando la asistencia de salud a personas como sus padres para que los inversores puedan llenarse los bolsillos. Shapiro, Stevens y el Times se han pasado los últimos 15 meses vitoreando la guerra genocida de Israel en Gaza.
El 9 de diciembre, el presunto tirador, Luigi Mangione, fue detenido en Altoona, Pensilvania. Supuestamente tenía en su poder el arma y documentos de identidad falsos. El 19 de diciembre, el fue extraditado a Nueva York, donde se enfrenta a numerosos cargos, entre ellos asesinato en primer grado y «terrorismo». También se enfrenta a cargos federales de asesinato y armas de fuego, así como a cargos estatales en Pensilvania.
Mangione, de 26 años, hijo de una familia adinerada de Maryland, tuvo formación en un instituto privado y asistió a la Universidad de Pensilvania, una escuela de la Ivy League. Según el sitio Crooks and Liars , «Mangione ha retuiteado a Tucker Carlson y era seguidor de Elon Musk y Peter Thiel, pero también tenía “mala voluntad hacia la América corporativa”».
Por supuesto, algunos comentaristas de derechas han citado las eclécticas elucubraciones de Mangione en sus artículos y publicaciones en Internet para intentar demostrar que reflejan una orientación de «extrema izquierda». La derecha está ansiosa por tergiversar las pruebas disponibles para presentar a Mangione como un «terrorista de izquierdas». Joe Concha, colaborador de Fox News, escribió: «Creo que esto resume la visión del mundo de la extrema izquierda: Si diriges una empresa que no es de su agrado, mereces morir».
El «manifiesto» manuscrito de Mangione, publicado por Ken Klippenstein, expone sus supuestas motivaciones: «Francamente, estos parásitos simplemente se lo merecían. Un recordatorio: EEUU tiene el sistema sanitario nº 1 más caro del mundo, y sin embargo ocupamos aproximadamente el nº 42 en esperanza de vida. United es la mayor empresa [indescifrable] de EEUU por capitalización bursátil, sólo por detrás de Apple, Google y Walmart. Ha crecido y crecido, pero ¿como nuestra esperanza de vida? No, la realidad es que estos [indescifrables] simplemente se han vuelto demasiado poderosos, y siguen abusando de nuestro país para obtener inmensos beneficios porque el público estadounidense les ha permitido salirse con la suya. Obviamente, el problema es más complejo, pero no dispongo de espacio y, francamente, no pretendo ser la persona más cualificada para exponer todo el argumento».
La verdad es que estas compañías de seguros tienen el poder de la vida y la muerte sobre la clase trabajadora. Sí, Estados Unidos tiene el sistema sanitario más caro del mundo. Estados Unidos gastaba 12.555 $ per cápita en asistencia sanitaria. Los costes de la asistencia sanitaria representaban el 17% del PIB en 2022, frente al 5% en 1962. La esperanza de vida en EEUU ocupaba el puesto 49 de 204 países y se espera que descienda hasta el 66 en 2050. Según la CNN, «se espera que la esperanza de vida en EEUU aumente de 78,3 años en 2022 a 80,4 años en 2050».
El director general de la empresa matriz de UHC, Andrew Witty, declaró que «nos protegemos contra las presiones que existen para que se preste una asistencia insegura o innecesaria, de modo que todo el sistema resulte demasiado complejo y, en última instancia, insostenible. Así que vamos a seguir defendiéndolo». En otras palabras, la empresa seguirá dando prioridad a los accionistas sobre los pacientes.
Denegar
Los beneficios de los seguros de enfermedad se han disparado a medida que aumentaban las tasas de denegación. UHC, que es la mayor compañía de seguros médicos del país, obtuvo 6.000 millones de dólares de beneficios sólo en el último trimestre. Al mismo tiempo, tiene la tasa de denegación más alta de todas las compañías de seguros médicos, con un 32%. PBS informó en 2023 de que «parece cada vez más probable que las empresas empleen algoritmos informáticos o personas con escasa experiencia en la materia para rechazar rápidamente las solicitudes -a veces en paquetes- sin revisar el historial médico del paciente. Un puesto de trabajo en una empresa era el de «enfermero de denegaciones»».
PBS continúa: «Las empresas de 2021 denegaron, no obstante, una media del 17% de las solicitudes. Una aseguradora denegó el 49% de las solicitudes en 2021; las denegaciones de otra alcanzaron un asombroso 80% en 2020. A pesar del impacto potencialmente nefasto que las denegaciones tienen en la salud o las finanzas de los pacientes, los datos muestran que sólo se recurre una de cada 500 reclamaciones.» Aunque esta práctica aumenta sustancialmente los beneficios, el tratamiento denegado o retrasado provoca decenas de miles de muertes al año.
Un gigante de los seguros, Anthem Blue Cross Blue Shield, había anunciado su intención de «denegar cualquier reclamación por servicios de anestesia que excedieran los límites de tiempo específicos establecidos para cirugías y procedimientos.» A raíz del asesinato de Brian Thompson, la empresa dio marcha atrás e intentó afirmar que no había existido tal política.
Endeudar
La deuda médica es la principal causa de quiebra en Estados Unidos. El 60% de las quiebras personales, más de 650.000 al año, se atribuyen a deudas médicas. Más de 3 millones de personas en EEUU tienen deudas médicas de más de 10.000 $ y el 25% tienen deudas médicas de 5.000 $ o más. Unos 100 millones de personas en EE.UU. tienen deudas médicas.
Aproximadamente un tercio de las campañas de GoFundMe, más de 250.000 al año, son para gastos médicos y recaudan unos 650 millones de dólares. Se suponía que la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible (ACA) promulgada bajo el mandato de Obama ayudaría a aliviar la deuda médica y la bancarrota, pero un estudio descubrió que «a pesar de las mejoras en la cobertura y el acceso a la asistencia de la ACA, nuestros resultados sugieren que no cambió la proporción de bancarrotas con causas médicas». No es de extrañar, porque los pobres crónicos -el grupo más afectado por la ampliación de la cobertura de la ACA- tienen un acceso reducido al crédito, disponen de pocos bienes (como una vivienda) que proteger y se enfrentan a especiales dificultades para conseguir la ayuda jurídica necesaria para navegar por los procedimientos formales de quiebra.
El asesinato de Brian Thompson es el «desquite» del fracaso de nuestra clase dirigente a la hora de promulgar una verdadera reforma sanitaria. Antes de la ACA, existía un sólido movimiento a favor de la asistencia sanitaria de pagador único. El Obamacare fue una tibia medida a medias diseñada para cortocircuitar ese movimiento y preservar el dinero y el poder de las compañías de seguros médicos. Durante la reciente campaña presidencial, ni Trump ni Harris destacaron la reforma del sistema sanitario. Durante su anterior mandato, Trump intentó y fracasó en su intento de derogar la ACA. En la campaña de 2024, Trump afirmó que había salvado el programa durante su mandato.
¿Es una estrategia para el cambio social disparar a un jefe?
En algunos aspectos, la acción de Luigi Mangione recuerda al asesinato del diplomático nazi Ernst vom Rath por Herschel Grynszpan en noviembre de 1938 en París. Grynszpan, un judío expatriado que se había criado en la Alemania de Weimar, se encontraba en Francia con un pasaporte polaco caducado y documentos de viaje alemanes. Al ser detenido, dijo a la policía francesa: «Ser judío no es un delito. No soy un perro. Tengo derecho a vivir, y el pueblo judío tiene derecho a existir en esta tierra. Dondequiera que he estado, me han perseguido como a un animal». Los nazis utilizaron la acción de Grynszpan como pretexto para la Noche de los Cristales, un pogromo dirigido contra la comunidad judía de Alemania. Más de 30.000 judíos fueron detenidos y llevados a campos de concentración.
En 1939, Trotsky se mostró comprensivo con las motivaciones de Grynszpan, pero señaló: «Los marxistas consideramos que la táctica del terrorismo individual no se adecua a los objetivos de la lucha por la liberación del proletariado y de las nacionalidades oprimidas. Un solo héroe aislado no puede sustituir a las masas. Pero tenemos bien claro que esos acto convulsivos de desesperación y venganza son inevitables. Todo nuestro sentimiento, toda nuestra simpatía, están junto al vengador que se inmola, aunque haya sido incapaz de descubrir el camino correcto.»
Trotsky concluyó haciendo un llamamiento a «todos los que son capaces de sacrificarse en la lucha contra el despotismo y la bestialidad: ¡Busquen otro camino! A los oprimidos no los liberará el vengador solitario sino un gran movimiento revolucionario de masas, un movimiento que derribará hasta los cimientos de la explotación de clases, de la opresión nacional y de la persecución racial.»
El sistema sanitario estadounidense está gravemente averiado y debe cambiarse por completo para que responda a las necesidades de la mayoría. Necesitamos un movimiento de masas dirigido por la clase obrera por la nacionalización de la industria sanitaria bajo control obrero y comunitario. La infraestructura ya existe en hospitales, clínicas y centros de atención urgente. También debería haber un programa gratuito para formar a miles de profesionales de la sanidad, desde enfermeras a ATS y doctores.
Ninguno de los partidos políticos capitalistas puede resolver esta crisis. Sólo sirven a los intereses de los ricos, y no a los de los oprimidos y explotados. Los trabajadores necesitamos un partido propio que luche cada día por nuestros intereses.
¡La atención medica es un derecho humano! Debería ser gratuita para todos.
Hay que nacionalizar el sistema sanitario y las empresas farmacéuticas; ponerlos bajo control obrero y comunitario y gestionarlos como un servicio público. La atención sanitaria debe incluir atención dental, visual y mental.
Financiar totalmente la atención a la salud reproductiva de las mujeres y la atención a las personas LGBTQ y trans.
Recortar el presupuesto militar para pagar estas partidas.
Foto: Luigi Mangioni. (Jeff Swensen / Getty Images)