El primer genocidio transmitido en vivo

Por AHA

«Investigando los crímenes de guerra en Gaza», documental de Al Jazeera TV, disponible en YouTube.

Hay algo peculiar de las matanzas: pueden ser sistemáticos y sutiles. A menudo son las víctimas quienes afirman que las matanzas no han sido aleatorios, que siguen un patrón y que, debido a su enfoque en grupos e identidades especificos, son un genocidio. Los culpables rebatan estas afirmaciones, mientras que, en algún momento, las instituciones arbitrarias internacionales intervienen y deciden el asunto basándose en pruebas. Este ha sido un esquema general de la política y la polarización en torno a las matanzas.

Tomemos, por ejemplo, el genocidio armenio de 1914-1917, que coincidió con el inicio de la Primera Guerra Mundial. Hoy en día, el gobierno turco reconoce que las matanzas fueron masivas, pero niega totalmente que hubo un genocidio. Esto esta perfectamente de acuerdo con lo que ha dicho el poeta y autor Peter Balakian: «La negación del genocidio es la última fase del genocidio».

Hoy vemos de nuevo un acto de genocidio en curso. Se trata del genocidio en Gaza comenzando tras el 7 de octubre de 2023. Este genocidio es un acto de violencia crudo y desnudo, y se dirige principalmente contra la población civil. Desde los más altos funcionarios de Israel hasta los soldados de las FDI en Gaza, existe un acuerdo general de eliminar al pueblo palestino. Y, sin embargo, fieles a su patrón, intentan esconder su violencia genocida con la afirmación vacia de que el ejército israelí sólo actúa en su defensa propia contra las acciones de los «terroristas» palestinos. Del mismo modo, las potencias occidentales, encabezadas por Estados Unidos, se unen al proceso de la negación, y el apoyo militar a Israel sigue.

Sin embargo, hay muchisimas pruebas de los crimenes de Israel en Gaza que se han publicado. Al Jazeera TV ha colecteado videos de los bombardeos y de los ataques contra la población civil en su documental de investigación «Investigating War Crimes in Gaza». Este documental de una hora y 20 minutos está disponible en YouTube.

La enorme cantidad de pruebas de genocidio se debe en gran medida a que los soldados de las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI) lo han grabado con sus teléfonos y celebran sus hechos en las redes sociales. Esto ha abierto una ventanilla, a través del Internet, a la deshumanización sistemática que es el genocidio. En el documental, esto es precisamente lo que  la novelista palestina Susan Abulhawa llama el «primer genocidio retransmitido en vivo». Ella explica que los soldados de las FDI a menudo acompañan estas atrocidades filmadas con música animada cuando publican los vídeos en las redes sociales. «El público israelí ve estos vídeos y celebra las matanzas», afirma Youmna Elsayed, periodista palestina, mientras el documental muestra a cientos de ciudadanos israelíes bailando y gritando: “¡Que queme tu pueblo!”.

Tras el ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant,  anunció la imposición de un «asedio total» contra Gaza, sin alimentos, ni agua, ni combustibles ni electricidad. «Todo se cierra. Estamos luchando contra animales humanos [cursiva del autor]».

Las intenciones de los culpables han sido bien claras. Quieren aniquilar a Gaza y quitar todos los palestinos, no sólo utilizando las bombas, sino también el hambre, la falta del acceso a materiales esenciales y la falta de la atención sanitaria básica. La mayoría de los hospitales de Gaza han sido reducidos a escombros por los bombardeos.

El documental reúne imágenes grabadas en vivo por soldados de las FDI que se han colgado en plataformas de medios sociales como TikTok, Facebook y YouTube. El grupo de investigación de Al Jazeera ha recopilado fotos y vídeos que vienen de más de 2000 cuentas de redes sociales que pertenecen a soldados israelíes. Los vídeos se combinan con comentarios de periodistas independientes, activistas de derechos humanos y embajadores de paz de la ONU, todos los cuales describen estas atrocidades como una flagrante violación de la ley internacional y de los derechos humanos.

En uno de los vídeos, por ejemplo, se ve un soldado de las FDI rompiendo platos y vasos en la cocina con un enorme martillo dentro de una casa ya destruida. En otro, un soldado destruye tiendas en un barrio civil. Un vídeo muestra a un combatiente de las FDI lanzando besos mientras una excavadora, al fondo, aplasta a una casa.

En cualquier conflicto relativamente «civilizado», al menos según el derecho internacional, hay que distinguir entre una zona de combate y una zona civil. No se trata de una falta de disciplina personal del ejército israelí, sino de una falta de disciplina institucional», afirma Charlie Herbert, un oficial retirado del ejército británico, mientras examina los vídeos en su Mac. Supongamos por un momento que los barrios residenciales de Gaza son efectivamente zonas de guerra. El derecho internacional prohíbe a los combatientes llevar dispositivos de grabación dentro de la zona del combate. Por esta sencilla razón, los soldados israelíes deberían ser juzgados por crímenes de guerra, pero no se acaba el cuento aquí.

Hay una forma más fea de infligir dolor a los palestinos. Muchos influencers israelíes de las redes sociales se burlan de las víctimas grabándose a sí mismos con disfraces que parecen burdas caricaturas de «palestinos». En uno de los vídeos publicados en Internet, una influencer israelí se echa salsa de tomate en la cara para mostrar cómo los palestinos fingen sus lesiones. En el mismo vídeo, la influencer sostiene una calabaza en su regazo para decir que las madres palestinas se inventan niños muertos. Otro usuario israelí acerca su boca a un grifo que fluye libremente para burlarse de cómo los palestinos han perdido el acceso al agua. En otro vídeo, el mismo usuario se ríe mientras una luz sigue parpadeando de fondo para expresar su desprecio por los palestinos que han estado viviendo sin electricidad. Esto no es más que una burda muestra de deshumanización de los palestinos.

La deshumanización existe de muchas formas. Cuando, por ejemplo, las FDI entraron en el norte de Gaza, dieron cinco minutos a los residentes para evacuar el sector. En el vídeo, se puede ver a niños, personas con discapacidades y mujeres que llevan una bandera blanca en una mano y un documento de identidad en la otra mientras salen de sus casas y se dirigen a las calles. Ellos [los soldados de las FDI] hacen un anuncio señalando el color de la camiseta que lleva alguien y les piden que dejen todo lo demás. «Los llevan a lugares separados, donde los desnudan y luego los matan», dice Youmna Elsayed, mientras se muestran vídeos de jóvenes que son desnudados, golpeados y arrastrados por el suelo.

La Comisión de Derechos Humanos de la ONU deja muy claro que todos los presos deben ser tratados «con el respeto debido a su dignidad y valor inherentes como seres humanos». Pero éste no es lo que les toca a los palestinos detenidos. El documental muestra múltiples vídeos en cual los soldados maltratan a detenidos palestinos, los hacen marchar desnudos y luego los matan. «Un soldado me hizo tumbarme boca abajo; salía un olor repugnante del cadáver descompuesto [de bajo de mi]», dice Fadi Bakr, superviviente de la detención israelí.

Existe una dimensión importante del género en la deshumanización. El documental muestra un chorro de vídeos en cuales soldados de las FDI invaden en casas palestinas, sacan ropa interior femenina de armarios y cajones y la exponen. Se puede ver a Levi Simone, de nacionalidad británica y soldado del ejército israelí, registrando un armario y sacando ropa interior femenina. Shay Yifrah, otro combatiente de las FDI, aparece de pie dentro de una casa con ropa interior femenina sobre sus pantalones de mensajero, posando para la cámara. En una de las fotos publicadas en Internet, se ve al sargento Liam Levi, del Batallón 601 (ASAF), con un brassiere enrollado alrededor del pecho. Esta obsesión por los cuerpos y la ropa privada de las mujeres no es más que una técnica para humillar a los palestinos y luego hacer de ello un espectáculo.

Uno de los gritos constantes en los medios de comunicación occidentales, especialmente en The New York Times, ha sido el trato y la tortura de mujeres y la supuesta utilización por Hamás de palestinos no-combatientes como escudos humanos. «Investigating War Crimes in Gaza» expone cuidadosamente la realidad mostrando cómo ambos crímenes han sido cometidos por los soldados israelíes, y cómo han estado echando la culpa a Hamás para desviar la atención de los medios de comunicación. Hadeel Dadouh, madre de dos hijos, describe la horrible experiencia de estar en un centro de detención israelí: «Me golpeaban regularmente y me daban patadas en el abdomen con bastante frecuencia». A Hadeel la metieron en la parte trasera de un camión junto con prisioneros varones, la mayoría desnudos, y le quitaron el su hijab. El documental también demuestra definitivamente, sin que queda ninguna duda, que son los soldados de las FDI quienes han estado capturando a niños y utilizándolos como escudos humanos.

«Investigating War Crimes in Gaza» es un recurso para cualquiera que quiere informarse sobre la guerra. Es un relato paso a paso del genocidio que se viene desarrollando desde el desplazamiento forzoso del pueblo palestino en 1948 y que alcanzó nuevas cotas tras el 7 de octubre de 2023. Desgarra sistematicamente el régimen de negación que están publicado en los principales medios de comunicación occidentales, utilizando los relatos de primera mano y en los cientos de miles de fotos y vídeos puestos en línea por los propios soldados de las FDI.

En una era de periodismo supuestamente basado en los hechos y las pruebas, este documental se basa en pruebas de primera mano para destruir los mitos en torno al genocidio palestino, un genocidio que es diferente de todos los demás porque gran parte de él ha sido grabado y retransmitido en directo por sus autores. Por tanto, es difícil de negar lo que esta pasando. El Occidente  ha dedicado siglos a «crear un orden basado en normas, y finalmente ha quedado al descubierto como una gran farsa», afirma Susan Abulhawa.

La película está dedicada a la memoria de los trabajadores de los medios de comunicación asesinados por Israel.

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