Concentración en Hartford contra el asesinato de Sonya Massey a manos de un policía

Los manifestantes identifican los enlaces entre la violencia policial en Estados Unidos contra la población negra y los ataques israelíes contra los palestinos

Por N. IRAZU

El 24 de julio, una multitud se reunió frente al departamento de policía de Hartford, Connecticut, y se preparó para marchar por la ciudad. Con cánticos de “¡Queremos un cambio!” y “¡Las vidas de los negros importan!” protestaban por el asesinato de Sonya Massey, madre negra de 36 años, a manos del policía blanco Sean Grayson, ocurrido en Springfield (Illinois) el 6 de julio. Aunque uno de los organizadores de la manifestación de Hartford calificó el asesinato de “parodia, vergüenza”, casos como éste son demasiado frecuentes en Estados Unidos.

Las imágenes del asesinato, obtenidas de la cámara corporal del otro policía presente en el lugar, son horripilantes. Massey llamó inicialmente a la policía porque sospechaba que había un “merodeador”. Tras no encontrar a ningún merodeador, los policías entran en su casa y, cuando ella va a apagar el hornillo donde estaba hirviendo agua, los policías le ordenan que deje la olla. En respuesta, Massey dice dos veces: “Te reprendo en el nombre de Jesús”, a lo que los Grayson gritan: “Te voy a pegar un puto tiro en la puta cabeza”. En cuestión de segundos, mientras Massey dice “Lo siento”, Grayson dispara a Massey tres veces. [1]

Este vulgar asesinato fue llevado a cabo por un policía que había recibido formación menos letal, como el uso de una pistola eléctrica y spray de pimienta. Pero este entrenamiento no le impidió asesinar a Massey. [2]

El desprecio absoluto por la vida de Sonya Massey queda claro en las conversaciones que mantuvieron los policías entre sí, grabadas por la cámara corporal. Hablan de ella en términos despectivos, y Grayson le dice a su compañero policía que no se moleste con su kit médico, ya que fue un “disparo en la cabeza”. [3] Aunque escalofriante de ver, la grabación deja muy claro a cualquiera que la vea que no fue un accidente; los agentes despreciaron la vida de Sonya. Grayson está acusado de asesinato en primer grado.

En este contexto se llevó a cabo la concentración en Hartford. Tre Brown, de Black Lives Matter 860, uno de los organizadores de la concentración, dijo que “creamos esta marcha como una forma de decir basta ya. Y a partir de esta marcha habrá más, hasta que veamos que la justicia y el cambio descienden como poderosas corrientes de agua”.

El cambio es claramente necesario. Los negros siguen siendo asesinados a sangre fría por agentes de policía en todo el país, cuatro años después de la revuelta de George Floyd y diez años desde la revuelta de Ferguson. En 2020, debido a la presión ejercida sobre el sistema por millones y millones de personas en las calles exigiendo justicia, los políticos del Partido Demócrata apoyaron de boquilla el movimiento Black Lives Matter. Pero el Partido Demócrata es el ataúd de todos los movimientos sociales, y lo mismo ocurrió con éste. Ahora, cerca del final de la débil presidencia de Biden, podemos ver que nada ha cambiado. Los departamentos de policía no han sido desfinanciados, y sólo en casos excepcionales los policías asesinos son encarcelados por sus crímenes.

Tre Brown añadió: “Esto es un claro reflejo de que el cambio es necesario en Estados Unidos. Esto es un claro reflejo de las palabras de Malcolm X, de que la persona más irrespetada en América, la persona más desprotegida en América, es la mujer negra”.

En la concentración había numerosas personas con keffiyehs, símbolo de la lucha de liberación palestina. Ahmad Hamdan, de We Will Return (Regresaremos), esbozó la conexión entre la lucha por la liberación negra y la de la liberación palestina, señalando que los policías de muchas ciudades estadounidenses están entrenados por el ejercito israelí:

“La misma brutalidad, las mismas técnicas que utilizan con los negros estadounidenses aquí en Estados Unidos son las mismas técnicas que utilizan a menudo para brutalizar a los palestinos tanto en Gaza como en Cisjordania. Y cuando lo llevas más lejos, reconoces que los mismos sistemas de opresión que están diseñados para mantener a la gente en el poder, que permiten que estos sistemas de armamento, los sistemas de brutalidad policial sigan existiendo, son los mismos que siguen empleando ese mismo nivel de embrutecimiento en lugares como Palestina, en lugares como Sudán y el Congo. Sin la liberación negra, no hay liberación palestina y viceversa”.

Y tiene razón. El mismo día que se celebraba la concentración en Hartford, miles de personas se congregaron en las calles de Washington, D.C., para oponerse a la visita del genocida y criminal de guerra, el Primer Ministro israelí Benyamin Netanyahu. Mientras protestaban en las calles, los pasillos del Congreso se llenaron de una ovación que seguramente pasará a la historia como un repugnante juramento de lealtad a los crímenes más monstruosos imaginables.

Y en esta historia hay algo más que mera casualidad. El imperialismo estadounidense reparte la muerte tanto dentro como fuera de sus fronteras. Como señaló Basel Alnajjar, también de We Will Return, al final de la manifestación,

“El primer ministro de Israel acaba de venir al Congreso para dirigirse a los Estados Unidos de América, y nos enteramos de que 400 nuevos graduados de la academia de policía fueron todos formados en Israel y enviados inmediatamente aquí para defender el honor de un criminal de guerra. Podemos ver que los mismos sistemas que utilizan allí los utilizan aquí. […] De la misma manera que utilizan la ocupación allí, utilizan la exclusión aquí. Del mismo modo que utilizan el genocidio allí, utilizan el asesinato aquí”.

En Estados Unidos, como en Palestina, la violencia del Estado contra los oprimidos no es accidental y no se produce de forma aislada. El genocidio que Estados Unidos está financiando en Palestina encuentra su equivalente en el asesinato de negros en Estados Unidos. Las luchas por la liberación están materialmente entrelazadas, ya que no sólo Estados Unidos e Israel comparten la estrategia y las tácticas de opresión, sino que también existe un intercambio material de armamento, entrenamiento y material.

Por eso Alnajjar pudo decir, correctamente: “Cuando luchamos por una Palestina libre, también queremos un pueblo afroamericano libre en Estados Unidos. Cuando aquí dicen que las vidas de los negros importan, nosotros decimos que las vidas de los palestinos también importan allí. Todos luchamos por lo mismo. Queremos que todo el mundo sepa que si defiendes Black Lives Matter, debes defender las vidas palestinas, y si defiendes las vidas palestinas, debes defender también las vidas negras”.

Foto: N. Irazu / La Voz de los Trabajadores

Referencias:

[1] https://www.cnn.com/2024/07/24/us/sean-grayson-illinois-police-officer-shooting-sonya-massey/index.html

[2] Ibid.

[3] Ibid.

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