
Por N. Irazu
A principios de junio entrevisté a Edgar Becerra, un trabajador migrante de Guatemala que está llevando a cabo una campaña de defensa contra las malas prácticas de la empresa para la cual trabajó, que lo dejaron herido, sin pago y desalojado. Su historia sirve como ejemplo de la lucha diaria de los trabajadores migrantes en este país, y su campaña de defensa es un ejemplo de cómo luchar contra los patrones y el Estado que los defiende.
Edgar Becerra vino de Guatemala a Estados Unidos por la misma razón que tantos latinoamericanos venimos al Coloso del Norte: en busca de la vida mejor que todos merecemos y que es tan difícil de encontrar en nuestros países de origen. Pero, para Edgar, como para muchos otros, “de un sueño pasó a ser una pesadilla americana”. Su experiencia ha sido de explotación, abuso laboral y maltrato general por parte de la empresa que lo trajo, MDF. Si bien esta es una historia particular, tiene aspectos generales con los que los trabajadores migrantes que aquí se ganan el pan de cada día pueden identificarse.
Junto con otros 19 trabajadores guatemaltecos, Edgar llegó a los Estados Unidos en julio de 2023 para trabajar pintando casas. Fueron traídos por la empresa MDF Painting & Powerwashing desde Guatemala directamente a New Haven, Connecticut. Con una visa de trabajo, la H2B, dice que vino “con la ilusión que traemos todos los que venimos de un país ajeno a este, de mejorar nuestras vidas y la de nuestras familias de vuelta en casa”.
Ya en su primer día de trabajo, el 13 de julio, era evidente que algo andaba mal. En primer lugar, la vivienda proporcionada por la empresa era incompatible con la salud humana. “Nos trajeron a una vivienda donde no sabíamos lo que era dormir en una cama en tiempos de frio”, dice Edgar. Al trabajo, los llevaban en la parte de atrás de la camioneta, con las herramientas. En los primeros dos meses, 4 trabajadores se fueron debido a enfermedades cardíacas, pulmonares y otras causadas por la precariedad de la vivienda. La respuesta del MDF fue decirles que regresaran a Guatemala. Relató que más que un hogar, era sólo un techo sobre sus cabezas, y nada más.
Todos los trabajadores habían llegado con la expectativa muy racional de que la empresa les proporcionaría capacitación para el trabajo para el que fueron contratados. Pero MDF “brilla por su ausencia, por su falta de capacitación”. Dijo que “lamentablemente, cuando llegamos a este país, nunca supimos lo que era estar sentado frente a una conferencia o un experto o un capacitador que nos dijera los detalles necesarios para trabajar”.
No sólo faltaba formación para el puesto, sino que tampoco se proporcionó a los trabajadores el equipo de protección personal necesario para ello.
“La falta de capacitación conlleva: nunca supimos que era utilizar guantes, nunca supimos lo que era utilizar un casco, un arnés para estar en las alturas, que fue mi situación: yo caí de una escalera de cuarenta pies, unos escalones abajo, una caída de como 36 pies”.
Esa caída de septiembre de 2023, provocada por la falta de equipo de protección personal y de capacitación, provocó que Edgar quedara herido y sin poder trabajar. En respuesta, la empresa lo botó. Hace meses que no recibe ningún pago. Lo echaron de la casa de la empresa y le dijeron lo mismo que le dijeron a los demás trabajadores que enfermaron: que regresara a su país. Sin dejar lugar a dudas, afirma que “la respuesta de la compañía fue echarme a la calle cuando ya no servía”. El colmo, además, es que MDF se negó a pagar cualquier tipo de compensación. Esta experiencia llevó a Edgar a comentar que aquí “ven al migrante como un instrumento, un robot sin sentimientos”.
Edgar actualmente lleva a cabo una campaña de defensa política, movilizándose con otros compañeros inmigrantes y sus organizaciones, como Unidad Latina en Acción, para denunciar estas violaciones a sus derechos laborales en particular, y también al trato a los trabajadores migrantes en este país en general. El dijo que
La campaña pública que está realizando ULA (Unidad Latina en Acción), es decir, las protestas a mi favor, por un derecho que tenemos todos los trabajadores en este país, es la siguiente […] ULA es una organización que lleva en su corazón el respaldo legal, el apoyo moral, de todos los que son víctimas de empresas como MDF y muchas otras en este país, porque no es solo [MDF], hay miles de empresas que usan y abusan de los trabajadores, que sólo buscan un poco de pan para mantener a sus familias.
Esta historia tiene características comunes con la de muchos trabajadores inmigrantes en este país. En todas partes se pueden encontrar trabajadores inmigrantes en industrias duras y mal pagadas, con una violación diaria de todos sus derechos laborales, desde el cumplimiento del salario mínimo, los tiempos de descanso, la provisión de equipo de protección personal y más.
Esta condición del trabajador migrante no es casual; es una parte integral del funcionamiento de la economía en el país imperialista más poderoso de la historia. Al mantener a los trabajadores inmigrantes en condiciones precarias, negándoles papeles, el Estado facilita a los capitalistas de este país extraer de ellos mayor riqueza. El trabajador migrante tiene menos recursos a los que recurrir en busca de protección que los trabajadores con ciudadanía. La amenaza de encarcelamiento o deportación siempre pende sobre sus cabezas, para disuadir a este sector de la clase trabajadora de organizarse para defenderse.
La condición de los trabajadores migrantes tampoco es una cuestión que pueda entenderse si se mira a Estados Unidos en el vacío; también debemos ser capaces de entenderlo en un contexto internacional, en particular el contexto latinoamericano, hogar de muchos trabajadores inmigrantes en este país. Los países latinoamericanos son semicoloniales, donde el verdadero poder político está en manos de países imperialistas, incluso si son nominalmente independientes. Por esta razón hay un éxodo constante de la clase trabajadora, campesinos e intelectuales a Estados Unidos. Al llegar aquí, aunque muchos encuentran mejores condiciones de vida y suficiente dinero para enviar a sus familias en casa, también experimentan discriminación y superexplotación. Al mismo tiempo, los trabajadores inmigrantes ocupan una posición de gran importancia en la estructura económica estadounidense. Forman una gran capa de fuerza laboral en importantes sectores económicos, desde la agricultura hasta la manufactura, al igual que en los servicios y la logística. Un ejemplo de este poder latente quedó demostrado en la gran huelga de 2006, donde millones de inmigrantes en este país salieron a manifestarse contra una ley que aumentaría las penas por entrar al país sin papeles, ley que derrotaron por su alto nivel de organización, movilización y militancia.
El trato injusto y cruel que ha enfrentado Edgar puede ser impactante, pero está lejos de ser una excepción. Este no es un caso aislado, sino más bien un rasgo característico de cómo los capitalistas estadounidenses explotan a los trabajadores inmigrantes.. Edgar Becerra no sólo se levanta en su propia defensa, sino en defensa de todos los trabajadores inmigrantes. Es importante que todos sigamos el ejemplo y nos unamos a esta campaña de defensa, así como iniciar otras nuevas contra cada instancia de opresión y explotación, dondequiera que se presente. Él mismo ha declarado que está dispuesto a hablar ante cualquier multitud para hacer oír su voz en apoyo de los trabajadores inmigrantes. ULA continúa movilizándose en su defensa. Para obtener más información sobre cómo apoyar la campaña de defensa de Edgar, visite https://ulanewhaven.org/
Al final de nuestra entrevista, dejó unas palabras.
“En fin, quiero dejar en el corazón de todo el que lea esto, de todo el que escuche mis palabras: no importa de qué país venimos, si somos centroamericanos, sudamericanos o de otro país, somos hermanos trabajadores. Quiero dejar en tu corazón que lo más lindo del ser humano es ganarse el pan de cada día con la frente en alto y de manera honorable.”