Universidad Estatal de Ohio: ¡Reintegren a los Socialistas Revolucionarios de Ohio Central!

 

¡Defender Palestina no es un delito!
¡Firma la petición!

Después de organizar una reunión educativa titulada “Intifada, Revolución y el Camino hacia una Palestina Libre” en la OSU el 7 de diciembre, Central Ohio Revolutionary Socialists recibió una carta de suspensión de la administración de la OSU por constituir un “riesgo significativo de daño sustancial a la seguridad de los miembros de [nuestra] organización y/o a la comunidad universitaria”. La administración de la OSU apoyó esta acusación alegando que el CORS había infringido las normas relativas a la política de señalización temporal (panfletos) y reserva de salas.

Esta suspensión no es un caso aislado de una organización estudiantil que incumple las normas y se enfrenta a las consecuencias; es un ejemplo de un patrón más amplio de universidades que reprimen los derechos de libertad de expresión de los defensores de Palestina desde que comenzó la guerra de Israel contra Gaza en octubre. En concreto, las secciones de Estudiantes por la Justicia en Palestina (SJP, por sus siglas en inglés) y Voz Judía por la Paz (JVP) de numerosas universidades, como Columbia, Rutgers y Brandeis, se han enfrentado a condenas, suspensiones y prohibiciones de acceso a sus campus únicamente por su compromiso con la educación y la organización en apoyo de Palestina, y la mayoría de las veces se enfrentan a acusaciones burocráticas muy similares a las formuladas contra CORS. Hay dos formas posibles de explicar este fenómeno: podría ser organizaciones estudiantiles de larga tradición y profundamente arraigadas se las arreglan para infringir las normas universitarias al mismo tiempo en todo el país de una manera tan atroz como para justificar las prohibiciones, o talvez lo que esta sucediendo es una terrible crisis de libertad de expresión está sacudiendo el país.

Dada la rápida escalada de acoso, despidos, prohibiciones e investigaciones punitivas contra los defensores de Palestina, es claramente el segundo caso. Debido al firme e incondicional apoyo de las instituciones estadounidenses a Israel -desde el gobierno hasta las empresas y universidades-, la guerra contra Gaza ha encendido un sentimiento popular antiárabe, antipalestino e islamófobo en toda la sociedad y el enfriamiento del derecho a hablar sobre Palestina. Peor aún, esta atmósfera tóxica ha incitado a ataques violentos, incluido el asesinato de un niño palestino y el tiroteo de 3 estudiantes universitarios palestinos por un tirador racista.

En este contexto, es vital que se protejan los derechos básicos de todos. No creemos que los Socialistas Revolucionarios de Ohio Central supongan una amenaza para sí mismos, para la universidad o para nuestras comunidades, como alega la administración de la OSU. Reconocemos su derecho a la libertad de expresión y a organizarse sobre la base de sus convicciones.

La declaración de la misión de la Universidad Estatal de Ohio declara que la OSU “prepara a un alumnado diverso para ser líderes y ciudadanos comprometidos” y “fomenta una cultura de compromiso y servicio”. La OSU enumera entre sus valores la “Diversidad e Innovación” y la “Inclusión y Equidad” y explica que la OSU pretende “involucrar activamente las perspectivas de los demás como oportunidades para el crecimiento individual e institucional” y “escuchar múltiples voces y participar en un discurso civil”. Estamos totalmente de acuerdo con los principios aquí expuestos y pedimos a la Universidad Estatal de Ohio que defienda esos principios, incluso en tiempos como los actuales, en los que resulta difícil.

Más información esta disponible en ingles en: https://corsrev.org/home/statements/

Si estás de acuerdo con estas demandas y quieres mostrar tu apoyo, ¡firma la petición aquí!

Nosotros, los abajo firmantes, exigimos que la Universidad Estatal de Ohio

Restituya inmediatamente a los Socialistas Revolucionarios de Ohio Central su condición de organización estudiantil y retire las acusaciones y sanciones contra ellos.
Se comprometa a defender el derecho a la libertad de expresión sobre Palestina en este periodo en el que se están produciendo ataques de tipo McCarthyista con una frecuencia sin precedentes.
Resiste y nega a ayudar a los ataques contra individuos u organizaciones que abogan por Palestina, ya sea en forma de campañas de desprestigio llevadas a cabo por grupos externos (como la que llevó a la suspensión de CORS), o por las autoridades (como los intentos de tomar medidas drásticas contra la organización de Palestina por parte del gobierno estatal o federal).

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