
Por Kırmızı Gazete

Perdimos Hrant Dink (escritor socialista armenio) hace 17 años en un asesinato político perpetrado por Ogün Samast, y las fuerzas que ordenaron el asesinato no han sido reveladas. El 15 de noviembre de 2023, el Estado y su poder judicial decidieron poner en libertad al asesino Samast por buena conducta.
Paralelamente a las crisis económicas y políticas, las guerras regionales y el aumento del nacionalismo en el mundo, el régimen político de Turquía se está volviendo más nacionalista y autoritario. El hecho de que el poder gobernante (y/o sus fuerzas asociadas), que ni siquiera pueden tolerar seguir la constitución burguesa, liberaran a Samast después de liberar a otros líderes de organizaciones criminales con lazos nacionalistas o vinculados a unidades de seguridad del estado, indica que se están preparando para un periodo más represivo. Protegiendo a sus asesinos, sus “chicos buenos”, quieren intimidar y atemorizar a los que estan a favor del trabajo y la democracia y llevarlas a la desesperación, porque saben bien que las fuerzas fascistas crecen a partir de la desesperación.
Özgür Özel, el nuevo líder del CHP (Partido Republicano de Turquía), dijo: “Un poder profundo nos está poniendo a todos en nuestro lugar. Están diciendo a toda la oposición en Turquía: ‘Estamos aquí’, están diciendo: ‘Cuando llegue el día, exoneraremos a nuestros asesinos'”. Su declaración demuestra que la oposición burguesa también está tomando en serio este mensaje.
País del asesinato político sin resolver
Los asesinatos políticos y la represión no son nada nuevo en Turquía. En el pasado, sabemos que los periodos de aumento de los asesinatos políticos solían abrir la puerta a tiempos más sangrientos. En este sentido, Turquía es una “autopista perdida” donde los asesinatos políticos, los juicios por conspiración, los memorándums y los golpes de Estado mantienen a los disidentes en un constante estado de deja vu. Es importante conmemorar algunos de estos asesinatos para comprender la tradición de asesinatos políticos en el Estado turco y, por supuesto, para entender por qué un asesino de derechas como Ogün Samast fue puesto en libertad.
Comenzamos, cuando la República celebra su centenario, con el asesinato de 15 revolucionarios del Partido Comunista de Turquía, entre ellos Mustafa Suphi, frente a las costas de Trabzon el 28 de enero de 1921, fue uno de los primeros asesinatos políticos en la “autopista perdida”.
El escritor, poeta e intelectual Sabahattin Ali fue asesinado el 2 de abril de 1948 por Ali Ertekin, un ex militar, posible miembro de la Organización Nacional de Inteligencia.
Turan Emeksiz fue asesinado por la bala de un policía desconocido en el jardín de la Universidad de Estambul el 28 de abril de 1960.
El líder juvenil Mustafa Tayan Özgür fue asesinado por un desconocido el 23 de septiembre de 1969 en Estambul.
El 1 de mayo de 1977, 34 personas murieron en un atentado contra una concentración en la plaza Taksim. No se revelaron los autores de la masacre, organizada por la CIA.
El 16 de marzo de 1978, estudiantes de la Universidad de Estambul fueron atacados con bombas y armas de fuego. Siete estudiantes de izquierda perdieron la vida.
El 24 de marzo de 1978, el fiscal Doğan Oz fue asesinado delante de su casa. Oz estaba preparando un informe sobre las organizaciones fascistas vinculadas a la CIA dentro del Estado.
El periodista Abdi İpekçi fue tiroteado por Mehmet Ali Ağca delante de su casa el 1 de febrero de 1979. Oral Celik estaba con él. Abdullah Catlı estaba entre los instigadores del incidente. Ağca, que fue capturado, escapó ileso de la prisión militar. Aunque Abdullah Catlı fue capturado dos veces, fue puesto en libertad a los dos días. Siguió cometiendo asesinatos políticos en la “autopista perdida” hasta su muerte en el accidente de Susurluk.
Kemal Türkler, sindicalista luchador y presidente fundador de DİSK (Confederación de Sindicatos Obreros Revolucionarios), fue asesinado frente a su casa el 22 de julio de 1980.
En el periodo previo al golpe militar del 12 de septiembre de 1980 se cometieron miles de asesinatos políticos. Muchas personas perdieron la vida en asesinatos sin resolver. Hubo masacres contra alevíes y socialistas en Maras y Corum.
Después del 12 de septiembre, continúan los asesinatos políticos
Después del golpe, especialmente en los años 90, hubo más de mil asesinatos sin resolver de socialistas y kurdos.
El académico y diputado Muammer Aksoy fue asesinado delante de su casa el 31 de enero de 1990.
El 7 de marzo de 1990, el periodista Çetin Emeç fue asesinado delante de su casa.
El escritor y teólogo Turan Dursun fue asesinado el 4 de septiembre de 1990.
La profesora Bahriye Ucok fue atacada con una bomba en su domicilio el 6 de octubre de 1990.
El 5 de julio de 1991, el presidente provincial del HEP Diyarbakır, Vedat Aydin, fue secuestrado. Su cadáver fue encontrado dos días después.
El escritor e intelectual Musa Anter fue asasinado el 20 de septiembre de 1992. El autor del crimen, Mahmut Uslu, apodado Yeşil, permaneció en la zona pero nunca fue encontrado.
El periodista Uğur Mumcu fue asesinado delante de su casa en un atentado con bomba el 24 de enero de 1993, mientras trabajaba sobre el triángulo “policía-mafia-política”.
El Comandante General de la Gendarmería, Esref Bitlis, murió en un sospechoso accidente de helicóptero el 17 de febrero de 1993. El 4 de noviembre de 1993, el cadáver de Cem Ersever, el oficial que confesó tras la muerte del general Esref Bitlis, fue encontrado en Ankara con las manos atadas.
El 2 de julio de 1993, 33 intelectuales, escritores y artistas murieron quemados en Sivas en una provocación planificada.
El 2 de marzo de 1995 fue atacada una cafetería de alevíes en el barrio de Gazi. Como consecuencia de los enfrentamientos, 22 personas perdieron la vida. El 21 de marzo, el sindicalista revolucionario Hasan Ocak fue detenido y desapareció. Su familia y sus compañeros no pudieron recuperar el cuerpo de Hasan Ocak a pesar de sus intensos esfuerzos.
El académico y escritor Ahmet Taner Kışlalı murió en un atentado con bomba el 21 de octubre de 1999.
El 18 de diciembre de 2002, el escritor Necip Hablemetlioğlu fue asesinado delante de su casa.
El periodista armenio, socialista y defensor de los derechos humanos Hrant Dink fue asesinado por Ogün Samast frente a la oficina del periódico el 19 de enero de 2007.
El 5 de junio de 2015, cuatro personas murieron en un atentado con bomba contra un mitin del HDP. Con este atentado comenzaron los ataques con bomba contra mítines kurdos y socialistas.
El 20 de julio de 2015, tuvo lugar un atentado con bomba contra jóvenes socialistas en Suruç. 33 jóvenes revolucionarios socialistas perdieron la vida.
El 22 de julio de 2015, 2 agentes de policía fueron asesinados sospechosamente en la vivienda policial de Ceylanpınar.
El 10 de octubre de 2015, tuvo lugar la masacre de la estación de tren de Ankara. 109 revolucionarios, socialistas y patriotas perdieron la vida en el atentado.
El 28 de noviembre de 2015, el abogado, defensor de los derechos humanos e intelectual Tahir Elci fue asesinado en Diyarbakır.
Este oscuro proceso continuó hasta el fallido intento de golpe militar del 15 de julio de 2016.
La clase obrera puede cambiar esta oscuridad
No debemos olvidar esta tradición política que ha reprimido a sus oponentes con sangre y violencia desde su fundación. Debemos saber que aquellos que nos habrían condenado a esta “autopista perdida” no fueron derrotados ni siquiera después del 12 de septiembre. Y esas fuerzas están soltando uno a uno a sus “chicos buenos” mientras preparan nuevos planes sangrientos. Hay que tomarse en serio al enemigo y sus planes destructivos.
Aunque de vez en cuando se plantean objeciones, la burguesía turca no tiene ni el poder ni la intención de desafiar a estas fuerzas oscuras… Ni siquiera son capaces de defender las leyes que han hecho. Un cambio permanente del régimen no es posible sin la acción y la movilización de la clase obrera.
Es necesaria una revolución dirigida por la clase obrera para derrotar al régimen oscuro y conquistar aunque sólo sea la democracia política. Un frente unido de la clase obrera, organizado y luchando contra los problemas democráticos y económicos, puede detener a estas destructivas fuerzas fascistas y reabrir el camino para un nuevo ascenso revolucionario.
Foto superior: Manifestantes conmemoran el asesinato de Dink en 2007 levantando carteles: “Todos somos Hrant Dink”.