Un alto el fuego no salva a Gaza de la invasión

Por CARLOS SAPIR

Esta semana, Israel y Hamás acordaron una tregua de cuatro días a cambio de la liberación de 50 cautivos en poder de Hamás. Aunque se trata sólo de una pausa temporal en el asalto genocida de Israel contra Gaza, merece la pena subrayar tanto el papel de las protestas masivas para conseguir esta pausa, como analizar la perspectiva de la continuación de la guerra.

Las protestas masivas obligan a Biden y Bibi a detener el asalto

El efecto de las protestas masivas en la política de la administración Biden con respecto a la invasión de Gaza esta bien claro. Al comienzo de la invasión israelí, Biden, junto con otros lideres imperialistas, expresó su apoyo incondicional al “derecho de Israel a la autodefensa” y transfirió grupos de portaaviones navales al Mediterráneo oriental para apoyar los esfuerzos militares de Israel. Sin embargo, la retórica de Biden cambió tras el masivo día de acción por Palestina del 4 de noviembre, que reunió a más de 100.000 personas en Washington D.C., encima de las otras protestas masivas en las principales ciudades de todo el mundo. Aunque en ese momento ya estaban en marcha las negociaciones por un alto el fuego con la mediación de Qatar, es probable que las manifestaciones masivas empujaron a Estados Unidos a modificar su postura y a pedir moderación y un intercambio de prisioneros.

El apoyo a un alto el fuego para facilitar la liberación de prisioneros ha sido también una demanda central en las protestas dentro de Israel. Aunque estas protestas, al igual que las protestas contra la reforma judicial del año pasado, han utilizado la retórica sionista, el simbolismo y el apoyo general a la continuación del Estado de Israel, sus principales demandas se han centrado únicamente en traer a casa a los israelíes secuestrados, no en “eliminar a Hamás” ni en llevar la guerra hasta el final.

Como el publico israelí sabe muy bien por la larga historia de su guerra contra los palestinos, el único camino que garantiza que los cautivos sean devueltos vivos es el de un alto el fuego total y un intercambio de prisioneros “todos por todos”. Las exigencias de los manifestantes israelíes chocan con la estrategia del gobierno israelí, que consiste en profundizar la guerra y destruir a Hamás. La continua invasión amenaza con matar a los mismos cautivos, y Hamás ya ha informado de que 50 murieron en medio de la campaña de bombardeos de Israel.

Al considerar las protestas israelíes, también es importante señalar la fuerte represión a la que se enfrentan en este momento, con la policía denegando permisos, disolviendo protestas y deteniendo a los organizadores por hablar en contra de la guerra.

El actual alto el fuego es inadecuado

Aunque es importante destacar el papel que han tenido las protestas masivas a la hora de obligar a los gobiernos estadounidense e israelí a cambiar de rumbo, también hay que subrayar que el actual alto el fuego dista mucho de ser adecuado para los palestinos. El alto el fuego no hace nada para detener los ataques israelíes contra los palestinos en Cisjordania, para poner fin al asedio de Gaza, o para cambiar el status quo en toda Palestina. Justo un día antes de que el alto el fuego entrara en vigor, Israel emprendió uno de sus bombardeos más destructivos hasta la fecha, en el que murieron unos 200 palestinos. La única concesión que se hizo en este acuerdo fue que Israel detendría sus bombardeos y el avance de sus soldados en Gaza durante los cuatro días previstos.

Como socialistas que luchamos por la plena liberación de Palestina, seguimos exigiendo el fin inmediato y unilateral tanto de la invasión israelí de Gaza como de la ocupación israelí de toda Palestina, y la formación de un Estado unitario, democrático y laico en Palestina. Con este fin, estamos a favor de la derrota militar total de las fuerzas del Estado israelí y ofrecemos nuestro apoyo incondicional a la resistencia palestina en esta lucha.

Netanyahu en la cuerda floja; Israel en un atolladero

Mientras la situación sigue siendo calamitosa para los palestinos, que ahora viven en el espacio surrealista de un indulto de cuatro días litigado a la mitad de una guerra genocida, la guerra contra Gaza también ha llevado a Israel a un punto de ruptura política. Netanyahu, que ya era enormemente impopular y se había enfrentado a protestas que pedían su dimisión antes de octubre, se enfrenta ahora a encuestas en las que casi tres cuartas partes de los israelíes piden su destitución. La hostilidad de Netanyahu a las propuestas de alto el fuego es, en parte, un acto de autoconservación; lo único que lo mantiene en el poder en estos momentos es la inercia, ligado a la creencia generalizada de que un cambio de gobierno sería desastroso para el esfuerzo bélico de Israel.

Una pausa en los combates, aunque sea temporal, podría dar a los israelíes el respiro necesario para exigir que Netanyahu dimita. Aunque no hay garantías de que el próximo gobierno sionista sea mejor para los palestinos, está claro que los sanguinarios ataques de Netanyahu contra Gaza tienen más que ver con su propia carrera política que con la realidad militar sobre el terreno.

Al declarar que el objetivo de Israel en esta guerra es la erradicación completa de Hamás, Israel se ha puesto una meta que no tiene ninguna garantía de cumplir. Tras el inicio de su asedio contra el territorio en 2006, Israel ha invadido Gaza en dos ocasiones, en 2008-09 y en 2014. En ambas ocasiones, Israel redujo gran parte de Gaza a escombros, hizo marchar a sus tropas por el territorio y, finalmente, se retiró tras sufrir bajas modestas. En ambas ocasiones, Hamás permaneció intacta después.

Está claro que la base de operaciones de Hamás y su sobreviviencia logística es su famosa red de túneles subterráneos. Obviamente, Israel carece de la capacidad de desactivar estos túneles mediante bombardeos (o ya lo habría hecho), lo que significa que sus únicas opciones tácticas son apoderarse de los túneles o intentar excavarlos mientras mantiene el terreno dentro de Gaza, lo que significa luchar en algunas de las condiciones más desfavorables imaginables. En cualquier caso, Israel se comprometería a una campaña militar mucho más ambiciosa que cualquier otra que haya intentado anteriormente en Gaza, utilizando un ejército israelí que parece más débil que nunca tras el asalto del 7 de octubre, y mientras la población de Gaza está mejor preparada y más motivada para resistir. Puede ser que Netanyahu haya invadido Gaza para intentar salvar su carrera, pero al hacerlo ha comprometido a Israel con su propio Vietnam.

Tareas para socialistas

Mientras el tiempo del alto el fuego cuenta atrás y Gaza se prepara para volver a la guerra, es nuestro deber como antiimperialistas seguir movilizando a la gente contra el genocidio que Israel intenta cometer. Aprobando resoluciones en nuestros sindicatos a favor del BDS y de la lucha palestina en general, podemos empezar a ejercer presión económica para acabar con el apartheid en Palestina. Organizando manifestaciones masivas, podemos despertar a más y más de la población para que se opongan a la inhumanidad a la que se enfrentan los palestinos, obligando incluso a los gobiernos imperialistas a recalcular su apoyo al apartheid. Por último, este es también un momento para defender las libertades civiles, para defender el derecho de la gente a hablar sobre Palestina y proteger nuestra libertad de expresión política frente a quienes quieren reprimirnos.

El mísero “alto el fuego” actual no es más que una mínima parte de lo que podemos ganar si seguimos agitando y organizando la liberación de Palestina. Tenemos un mundo que ganar, y sólo estamos empezando.

¡Poner fin a toda la ayuda estadounidense a Israel!
¡Boicot, desinversión y sanciones contra el apartheid israelí!
¡Levanta el asedio contra Gaza!
¡Autodeterminación para el pueblo palestino!
¡Detener la confiscación de tierras palestinas y poner fin a la construcción de asentamientos!
¡Apoya el derecho de los refugiados palestinos a regresar a su patria!
¡Por una Palestina libre, democrática y laica, con igualdad de derechos para todos!
¡Por una federación socialista de Oriente Medio!

Foto: Manifestantes en Ramala, Cisjordania, protestan por la liberación de los presos palestinos en cárceles israelíes. (AFP / Getty Images)

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