Por KOLO WAMBA
La Instalación Nacional de Ignición (NIF) del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore (LLNL) anunció recientemente, en medio de mucha fanfarria, que habían logrado un gran avance en la búsqueda de la fusión nuclear controlada. Citando el comunicado de prensa oficial del LLNL fechado el 13 de diciembre: “El 5 de diciembre, un equipo de la Instalación Nacional de Ignición (NIF) del LLNL llevó a cabo el primer experimento de fusión controlada de la historia que alcanzó este hito, también conocido como punto de equilibrio energético científico, lo que significa que produjo más energía de fusión que la energía láser utilizada para impulsarla”. Esto es significativo porque todos los experimentos de laboratorio anteriores, en el NIF o en cualquier otro lugar, hasta ahora sólo habían sido capaces de estimular reacciones de fusión nuclear introduciendo más energía para calentar el combustible nuclear de la que realmente se libera en la reacción de fusión.
En el corazón del experimento NIF hay un sistema especial que enfoca 192 rayos láser de alta potencia sobre un pequeño objetivo que contiene el combustible nuclear, calentándolo rápidamente y provocando su fusión nuclear. La fusión nuclear es el proceso por el que los núcleos atómicos ligeros como el deuterio (un isótopo del hidrógeno formado por un protón y un neutrón) y el tritio (un isótopo del hidrógeno diferente y radiactivo: un protón y dos neutrones) se combinan para formar un núcleo de helio, y se libera energía en forma de calor y radiación. Éste es el proceso básico que da energía a todas las estrellas, incluido el Sol. Existe la creencia generalizada de que si este proceso pudiera reproducirse y controlarse aquí en la Tierra, podría proporcionar esencialmente una energía ilimitada, limpia y libre de carbono. Por esta razón, ha habido un considerable entusiasmo en los principales medios de comunicación en torno al anuncio del NIF, con medios como el Financial Times afirmando: “El potencial de la tecnología es difícil de ignorar… una pequeña taza del combustible de hidrógeno podría teóricamente alimentar una casa durante cientos de años”.
Pero lo que falta en los informes de los medios de comunicación es el hecho de que la idea de “ganancia neta de energía”, tal como la describe el NIF, significa algo muy diferente para los científicos que para el público en general. Según el LLNL, se liberó 1,5 veces más energía de la que se consumió en el evento de fusión del NIF. Sin embargo, esto no tiene en cuenta la energía necesaria para alimentar los láseres del NIF, por no hablar de las bombas que proporcionan el agua necesaria para refrigerarlos, entre otras docenas de sistemas de apoyo que consumen mucha energía. Cuando se tiene en cuenta toda esta energía adicional, la “ganancia de energía” se convierte en realidad en una pérdida. En el mejor de los casos, los láseres utilizados por el NIF sólo tienen una eficacia del 1%, lo que significa que, en lugar de salir de la reacción de fusión 1,5 veces más energía de la que entró, en realidad salió 0,007 veces más energía de la que entró.
En su intervención en una rueda de prensa televisada, la directora del LLNL, Kim Budil, señaló que, aunque el resultado del NIF es un primer paso importante, aún estamos al menos a tres o cuatro décadas de convertir la tecnología en un medio viable para alimentar la red eléctrica del país. En particular, tuvo cuidado de no decir nada sobre la eficacia extremadamente baja de los láseres del NIF, revelación que no se produjo hasta la parte de la conferencia de prensa llamada “panel de debate técnico”, dirigida a un público técnico. Está claro que queda mucho camino por recorrer antes de que este proyecto empiece a parecer algo más que un increíble despilfarro. Entonces, ¿por qué molestarse en hacerlo?
La respuesta a esta pregunta está en las conexiones entre el NIF, el reciente resultado de la fusión y el armamento nuclear estadounidense. En la misma conferencia de prensa, la secretaria de Energía estadounidense, Jennifer Granholm, se apresuró a señalar que la principal importancia del logro del NIF es que “… refuerza nuestra seguridad nacional porque abre un nuevo ámbito para mantener una disuasión nuclear segura y eficaz en una época en la que no realizamos pruebas nucleares”.
Por supuesto, hay varios problemas con esta afirmación. En primer lugar, la propia noción de disuasión nuclear es una falacia abominable. Como lo hemos señalado en otro articulo, el acto de desplegar un arma nuclear estratégica equivale a llevar a cabo un atentado suicida a gran escala del tipo que acaba con la extinción de toda nuestra especie; en tal contexto, el concepto de disuasión carece de sentido. En segundo lugar, las armas nucleares son en realidad antitéticas a cualquier tipo de “seguridad” para el mundo. Sólo son técnicamente útiles para mantener el imperialismo, que fue para lo que se desarrollaron en primer lugar, y su mera existencia pone en peligro a todos los habitantes del planeta, además de a muchas, si no a la mayoría, de las especies no humanas.
En tercer lugar, nunca puede haber nada “seguro” en estas armas: los dispositivos concretos a los que aludía la secretaria Granholm son las bombas termonucleares, con diferencia el instrumento individual más destructivo jamás ideado en toda la historia de la humanidad. Uno solo de estos artefactos es, por término medio, más de 50 veces más potente que el arma lanzada por EEUU sobre Hiroshima. Las bombas termonucleares “seguras” son como los cigarrillos no tóxicos: un oxímoron ridículamente obvio. Pero aparte de estos problemas, lo más revelador de las declaraciones del Secretario Graham fue el énfasis en la “seguridad” nuclear en lugar de en la perspectiva de utilizar la fusión nuclear para producir energía limpia y sin emisiones de carbono.
En la rueda de prensa también estuvo la administradora de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA), Jill Ruby, que reiteró los mismos temas de conversación al reflexionar sobre cómo la instalación NIF permite conocer en detalle el arsenal de armas estratégicas de EEUU sin necesidad de realizar pruebas nucleares. Según la Dra. Ruby, gracias al trabajo realizado en el NIF, “… en muchos aspectos ahora comprendemos mejor nuestras armas nucleares que cuando realizábamos pruebas”. Esto sugiere claramente que el objetivo principal del NIF es, en realidad, aprovechar las lagunas de los diversos tratados de prohibición de pruebas nucleares vigentes desde los años 80.
Aunque los detalles de cómo se hace esto exactamente están clasificados, es razonable suponer que los trabajadores de la NIF están creando esencialmente explosiones nucleares en miniatura con rendimientos muy inferiores al umbral establecido por el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT). Presumiblemente, esto se hace utilizando el potente sistema láser del NIF para encender réplicas del tamaño de un grano de pimienta de las etapas de detonación primaria de las armas termonucleares que se están fabricando. De hecho, estas versiones miniaturizadas de las etapas primarias termonucleares, denominadas hohlraums, son fabricadas y suministradas principalmente por el contratista de defensa General Atomics (GA), con sede en San Diego. (Se trata de la misma General Atomics responsable del infame programa de aviones no tripulados Predator, que el gobierno de Obama primero intentó ocultar y luego tuvo que admitir finalmente que había matado al objetivo no previsto, normalmente un civil no combatiente, alrededor del 90% de las veces). Según un empleado, algunos de los hohlraums que General Atomics suministra a LLNL son para la ciencia fundamental, y como tales se suele escribir sobre ellos en la literatura científica, mientras que otros son clasificados y sólo se manejan en un ala secreta de las instalaciones del laboratorio de GA por personas con habilitaciones de seguridad secretas.
Todos estos acontecimientos ponen de manifiesto lo importante que es denunciar el bombo publicitario que rodea a las actividades de fusión nuclear en el NIF exactamente por lo que es: una estratagema apenas velada del Estado estadounidense para conseguir el consentimiento para un programa de armas termonucleares increíblemente peligroso, que sólo existe para servir a sus objetivos imperialistas. Ya existen numerosas fuentes probadas de energía baja en carbono y libre de carbono, por no mencionar los métodos para hacer realidad la eficiencia energética, que son mucho más prácticas y pueden desplegarse mucho más rápidamente que la fusión nuclear. Además, las actividades de fabricación de bombas nucleares del NIF y del LLNL son innecesariamente perjudiciales para el medio ambiente y la salud pública. El suelo y las aguas subterráneas de parte de la zona que rodea las instalaciones del NIF (que está cerca de las ciudades californianas de Livermore y Tracy) están muy contaminados con sustancias químicas industriales, así como con radiactividad procedente del tritio, como consecuencia directa de las actividades del laboratorio. Un lugar cercano a Tracy especialmente preocupante es el emplazamiento 300, que desde 1990 ha sido designado emplazamiento federal del Superfondo.
En lugar de seguir invirtiendo en el NIF y los demás programas armamentísticos del LLNL (que consumen la inmensa mayoría de los 1.500 millones de dólares del presupuesto anual del LLNL), podríamos redirigir estos recursos a la limpieza medioambiental y a actividades más sencillas y prácticas de energía limpia. Por supuesto, esto no ocurrirá mientras los imperialistas y sus cómplices capitalistas sigan marcando nuestras prioridades nacionales y nuestra agenda. Superar este insidioso statu quo va a requerir niveles sin precedentes de solidaridad obrera internacional junto con una escalada masiva de la lucha de clases; sólo entonces habrá una oportunidad de encaminar nuestro mundo por una senda equitativa y sostenible.
Foto: La multimillonaria Instalación Nacional de Ignición utiliza 192 rayos láser para crear energía neta a partir de una pastilla de combustible nuclear. (Damien Jemison / LLNL / NNSA)

