Mexico: La verdad sobre el gobierno de AMLO

 

Este artículo fue publicado originalmente por la Corriente Socialista de los Trabajadores (CST) en Forja Socialista, nº 10, septiembre de 2022.

El 1 de septiembre de 2022, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, también conocido como “AMLO”, presentó su cuarto informe de gobierno sobre el estado de la nación. Sus informes no difieren de los de las administraciones anteriores, porque también estuvieron plagados de mentiras deliberadas sobre los resultados económicos y sociales supuestamente respaldados por “otros datos” a los que sólo él tiene acceso.

AMLO mintió sobre los niveles de pobreza extrema en los que ha sumido a la mayoría del país, así como sobre los altos niveles de inflación que han puesto el costo de las necesidades básicas fuera del alcance de muchos. Asimismo, no se refirió a la completa ruina del campo mexicano y de sus campesinos como consecuencia del Acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá (USMCA).

En cambio, exaltó a los mexicanos que han emigrado, a los que se han visto obligados a salir del país en condiciones sombrías y peligrosas en busca de trabajo para que sus familias no mueran de hambre o sean perseguidas por los narcotraficantes. Aplaudió las remesas que llegan del extranjero porque representan una parte fundamental de la economía del país, sin mencionar que un buen porcentaje del dinero procede del narcotráfico.

Debió hablar del creciente desempleo, ya que los nuevos empleos que anunció pomposamente no son reales, ya que la mayoría son empleos informales, temporales y efímeros, y además fueron falsamente representados por las cifras globales de empleo.

No informó que en materia de violencia, México está batiendo récords mundiales. De hecho, las cifras han empeorado en estos primeros años del gobierno de la Cuarta Transformación, e incluyen un aumento de los feminicidios, de los periodistas asesinados, de la violencia urbana, de las desapariciones y de las víctimas inocentes muertas en enfrentamientos entre matones “institucionales” y elementos del crimen organizado. Cada vez más, enormes territorios del país están bajo el control de los narcotraficantes. AMLO se jactó en su informe de que el porcentaje de delitos premeditados ha disminuido en un 12,8%, cifra que oculta el hecho de que 35.000 personas han desaparecido durante su administración.

Una de las principales cosas de las que presumió AMLO fue la inversión del gobierno en programas sociales, como la ayuda a los ancianos y las becas para los jóvenes. Sin embargo, estas inversiones se han dirigido al sector de consumo y no al productivo, por lo que no combatirán la pobreza, ya que los fondos sólo pasan momentáneamente por las manos de la población, que seguirá siendo pobre. Por otro lado, proporcionan al gobierno apoyo social y votos. Funcionan como una transferencia de divisas del pueblo a los bolsillos del sector empresarial y son una fuente de corrupción para los políticos que se quedan con los sobornos.

La militarización ha aumentado enormemente a pesar de la promesa de campaña de AMLO de devolver al ejército a sus cuarteles. ¿Por qué da al Ejército y a la Marina el control de importantes sectores administrativos y de grandes sumas de capital? Lo hace para comprar las lealtades que garanticen la estabilidad política y la gobernabilidad durante su mandato, y para garantizar que sean su brazo represivo ante el creciente desencanto y la pérdida de su base social entre la mayoría de la población por el incumplimiento de sus promesas.

¿Qué hay detrás de sus megaproyectos planificados?

El gobierno de la Cuarta Transformación (4T) no puede evitar ocultar que su mayor fracaso ha sido el AIFA (Aeropuerto Felipe Ángeles), un proyecto que también ha sido concedido a los militares.
La refinería de Dos Bocas ha sido una gran fuente de corrupción. A pesar de que inicialmente contaba con un presupuesto de austeridad, su coste se ha incrementado en un 50%. Además, los expertos petroleros afirman que aún faltan por construir partes importantes de la infraestructura para empezar a producir gasolina, y que el presupuesto seguramente aumentará en otros mil millones de pesos.
El Tren Maya, el gran proyecto del sexenio, además de significar un desastre ecológico para toda la península de Yucatán, es una fuente de enriquecimiento para el Ejército, la Marina y la élite empresarial. Además, es el punto de partida del proyecto del Canal Transístmico -un viejo anhelo imperial estadounidense similar al Canal de Panamá-, que supondrá la destrucción ambiental de amplias regiones del Istmo y un aumento del control del imperio estadounidense sobre esa zona.

La segunda independencia de México

Este mes celebramos el 212 aniversario de nuestra Independencia del Imperio Español. Pero hoy no hay mucho que celebrar, pues volvemos a ser una colonia, esta vez del imperialismo norteamericano. Aunque AMLO haga discursos alardeando de su supuesta soberanía política frente al gobierno de Estados Unidos, no puede ocultar su papel de siervo colonial sumiso. Basta con mencionar cuatro hechos:

Ha cumplido con creces el cínico alarde de Trump de que “los mexicanos van a pagar el muro fronterizo”. El gobierno de la 4T ha levantado un muro fronterizo para contener y controlar la migración: primero de mexicanos, y luego de todos los pueblos centroamericanos y otros. De hecho, México ha contribuido a pagar los 33.000 agentes militares agresivos y asesinos que vigilan toda la longitud de la frontera norte y desde el río Suchiate hacia el sur.
Continúa fielmente con las políticas privatizadoras de los gobiernos anteriores, convirtiendo a la empresa estatal de petróleo PEMEX y a la empresa estatal de electricidad CFE en simples ministerios intermediarios del gobierno que entregan la riqueza del país al saqueo del capital privado extranjero y nacional, como ahora ha anunciado que hará con el litio. Las grandes empresas extranjeras, que los trabajadores echaron en 1938, hoy vuelven a ser dueñas del suelo mexicano.
El gobierno mexicano firmó un acuerdo comercial desfavorable e indigno, el USMCA, que nos convierte en exportadores de materias primas e importadores de bienes del mercado capitalista, así como en exportadores de mano de obra barata y no calificada que se convertirá en los trabajadores más explotados de Estados Unidos.
En cuanto a la política exterior, AMLO presume de “principios nacionalistas y de soberanía” ante el gobierno norteamericano. La realidad es que la aparente tolerancia del gobierno de Biden a este punto de vista es sólo parte de su manipulación más amplia para posicionar a AMLO como el “facilitador diplomático” en las negociaciones con los gobiernos de los países que el imperialismo encuentra “espinosos”, incluyendo los del llamado Maduro, Díaz Canel, Boric, etc.

Nuestra crítica al gobierno de AMLO es una crítica a un gobierno que llegó para representar los intereses del sistema capitalista. Llegó en 2018 para contener el descontento del pueblo que amenazaba con levantarse. Por eso no ha cumplido el pacto que estableció con 33 millones de personas que le votaron y su promesa de “justicia social”.

Para desmovilizar y desorganizar a las masas esperanzadas, ha pactado con todos los aparatos sindicales. También planeó corromper a otras organizaciones dedicadas a la lucha, como hizo con gran parte de los dirigentes del sindicato de maestros de la CNTE, o trabajó para reprimir y perseguir a otros, como los trabajadores de los medios de comunicación del SutNotimex, y los activistas medioambientales. Incluso ordenó la destrucción de los Comités de Base de MORENA (Movimiento de Regeneración Nacional).

Por otro lado, ha respetado y sido fiel al pacto hecho con las clases burguesas imperialistas y nacionalistas. Ha continuado con las privatizaciones a favor del capital extranjero y nacional, enriqueciéndolos. Ha sido fiel al pacto al encubrir la corrupción de los funcionarios de los gobiernos anteriores.

Pero el pueblo trabajador está resistiendo y tomando conciencia de las verdades anteriores. Bajo la presión de la actual crisis económica, han comenzado a luchar para mejorar sus condiciones de vida y de trabajo. Han comenzado la lucha por la estabilidad y los derechos laborales básicos, un salario digno ajustado a la inflación, salud y seguridad social, seguridad social. El pueblo también quiere la expropiación de las grandes corporaciones energéticas y mineras, y que se pongan bajo el control de los trabajadores. El pueblo trabajador apoya la defensa de los derechos de los pueblos indígenas, los derechos de los migrantes, el medio ambiente y la defensa de los activistas sindicales y sociales perseguidos por este gobierno. El pueblo también empieza a luchar por la Segunda Independencia y a decir no al USMCA, y no al pago de la deuda externa para financiar la salud, la educación y la vivienda.

Para luchar por estas demandas, será decisivo el desarrollo y el fortalecimiento de un movimiento sindical militante y democrático, independiente de las empresas y del gobierno.

Necesitamos la autoorganización democrática, la autodefensa de nuestros movimientos sociales y la organización de los sectores oprimidos de la clase obrera.

Para que esta lucha avance hacia un cambio real de la sociedad, es necesario construir la conciencia de la vanguardia de los trabajadores y de los sectores oprimidos de la clase obrera, y ganarlos para el programa de la revolución socialista. Para ello es necesario construir un partido revolucionario. Esta es nuestra tarea.

Foto: Anna Moneymaker / Getty Images

Deja un comentario