Por La Voz de los Trabajadores
Cada año, el 15 de mayo, los palestinos, tanto en su país como en la diáspora, conmemoran la Nakba o “catástrofe” en árabe. Este día es la conmemoración anual de la disolución del Mandato Británico de Palestina y la fundación del etnoestado sionista colono de Israel. Fue en este día cuando comenzó la limpieza étnica de los palestinos de su tierra y la cifra de víctimas solo ha crecido con el paso del tiempo a medida que Israel se expande e invade el poco territorio que les queda a los palestinos por medio de colonos judíos respaldados por extremistas del gobierno israelí como la ministra del Interior Ayelet Shaked (que apareció, sin ironía, en un anuncio de campaña con un perfume de “fascismo” y que ha comentado en twitter que deberían “matar a todos los palestinos”). Esta descarada confiscación de hogares palestinos está obligando a más y más palestinos a abandonar las tierras que han pertenecido a sus familias por generaciones.
La partición de Palestina por parte de la ONU otorgó el 54% de la tierra cultivable de Palestina al movimiento sionista. De las 475 aldeas y pueblos palestinos existentes en 1948, 385 fueron destruidos. El ejército y las milicias sionistas expulsaron a 780.000 palestinos del país y se apoderaron del 75% de Palestina. Los palestinos que permanecieron en el Estado de Israel, cuales el gobierno israelí denomina como “árabes israelíes”, son tratados como ciudadanos de segunda clase.
El día de la Nakba es también un día para recordar la resistencia palestina a pesar de todos los obstáculos y opresiones en su contra. En este día también se recuerda y conmemora la Primera Intifada que comenzó en Palestina hace 35 años, en 1987. Los orígenes de la Intifada tienen sus profundas raíces en los boicots masivos, las huelgas y la resistencia no violenta contra el Estado israelí en su cruel maltrato a los palestinos durante décadas. Fue a partir de este acto de resistencia que la lucha palestina por la autodeterminación, la igualdad y la liberación de la opresión se aglutinó. Como marxistas, admiramos y valoramos cualquier movimiento que tenga sus raíces en la clase obrera, y la Primera Intifada no fue ninguna excepción.
También recordamos la Segunda Intifada de 2000-2004, cuando miles de jóvenes palestinos resistieron a la ocupación de Palestina. La Segunda Intifada fue testigo de la masacre de civiles por parte de las FDI en el campo de refugiados de Jenin y de la represión masiva contra el pueblo palestino, incluyendo la detención de miles de personas sin juicio.
Ahora la Intifada debe retomar su bandera de lucha en respuesta a los recientes acontecimientos en Cisjordania y la ciudad de Jerusalén. En el último año, se ha producido una importante escalada en el este de Jerusalén, en el barrio de Sheikh Jarrah, con el desalojo de innumerables familias de sus hogares para hacer sitio a colonos judíos, muchos de los cuales son de Estados Unidos. A esto se suman los continuos ataques contra los palestinos que rezan en la mezquita de Al-Aqsa durante todo el mes de Ramadán. Al-Aqsa ha sido por mucho tiempo un símbolo de resistencia contra la ocupación israelí, y por eso la policía ha enfocado sus esfuerzos allí, en un intento de asustar e intimidar al pueblo palestino.
Sin embargo, el flagrante desprecio por los derechos de los palestinos ha alcanzado un nuevo nivel con el asesinato, el 11 de mayo, de la periodista palestina Shireen Abu Aqleh, que fue asesinada por un francotirador de las FDI mientras cubría una redada en Yenín. Llevaba ropa que indicaba claramente su condición de miembro de la prensa. Al día siguiente, miles de personas participaron en su procesión fúnebre en Ramallah. Nos unimos a los defensores de los derechos humanos palestinos de todo el mundo para pedir justicia para Shireen. Su asesinato es un ejemplo más de la brutalidad de la ocupación israelí. Israel ha intentado culpar a los militantes palestinos de su muerte, pero se ha demostrado que esto es falso, ya que las pruebas apuntan a un atentado organizado por las FDI. Poco dispuestas a conceder a los palestinos el más mínimo respiro, las fuerzas israelíes siguen acosando y agrediendo físicamente a la familia de Abu Aqleh y a otros dolientes durante los desfiles funerarios.
¡Palestina libre! ¡Por una Palestina democrática y laica con igualdad de derechos para todos!
¡Levanten el asedio a Gaza!
¡Acabar con la construcción de asentamientos ilegales y devolver las tierras robadas al pueblo palestino!
¡Fin de la ayuda de EE.UU. a Israel!
¡Viva la intifada!
¡Fin del apartheid israelí! ¡No al colonialismo de los colonos en todas partes!