[Mexico] Ayotzinapa una piedra en el zapato para la Reforma Educativa

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Por: Sady Colín G

De la La Resistencia , periodioco del GSO (México)- LITCI,
Octubre 24, 2014

La Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” también conocida como la Escuela Normal de Ayotzinapa, se caracteriza por ser una institución educativa que forma profesores rurales de nivel primaria (conocidos como normalistas), los estudiantes  provienen  de  familias  pobres, cuando ingresan hacen un internado que les deja un enorme sentido de compromiso social.
Debemos recordar que las normales rurales  se  crearon  en  1922  para  brindar educación a las clases más humildes de la sociedad  mexicana,  los  jóvenes  que  estudian para profesores rurales son formados con pensamientos crítico, social y liberal, por tal motivo al Estado Mexicano y la Secretaría de Educación Pública le resulta incómoda la existencia de este tipo de escuelas.
La Normal de Ayotzinapa ha sido una molestia  para  el  gobierno  del  Estado  de Guerrero, pues de su sede salieron jefes guerrilleros  que  tuvieron la  atención  mexicana en los años 70, como Genaro Vásquez y Lucio Cabañas, el último, fundador de Partido de los Pobres de tendencia marxista, que tuvo fuertes enfrentamientos con el gobierno del priísta Luis Echeverría.
En 2007, el gobierno de Guerrero intentó reducir la matrícula de estudiantes para desaparecer la escuela lentamente, el resultado fueron las movilizaciones de los normalistas y el freno a dicha política educativa.
La Normal de Ayotzinapa se ha caracterizado por mantener una posición en contra de la Reforma Educativa, de sus vínculos con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y con varias organizaciones campesinas como la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM). Por tales motivos, el gobierno federal y el gobierno estatal han castigado económicamente a esta institución, pues no cuenta con los recursos suficientes para mantener el interinato de los alumnos, razón por la cual, lo estudiantes deben trabajar la tierra y salir a “botear”, es decir, pedir dinero para poder sostener su educación.
Los normalistas en México siempre se han destacado  por  conformar  el  sector  estudiantil que constantemente protesta para pedir la destinación de mayores recursos para la enseñanza pública.

La continuación de la ignominia

Cuando llegaron los ayotzinapos    (a Iguala), hicieron detonaciones de armas de fuego al aire, yo me encontraba afuera de la iglesia de San Francisco y la gente comenzó a correr para refugiarse por todos lados, y los Ayotzinapos empezaron a robar carros, entre los que recuerdo una CVR negra, varios taxis, otros corrieron para el autobús, otros para el mercado y otros para la “Estrella de Oro…La orden fue atraparlos. Halcones, sicarios y municipales comenzaron la cacería de normalistas. Cerca de la media noche a través de sus radios reportaron que “El Choki” tenía en su poder a algunos ayotzinapos y que se iba  a  “jalar  pal  cerro”.  Estos  fragmentos  son parte de la declaración que hizo ala PGR  Martín Alejandro Maceda Barrera, alias “El amarguras”, presunto sicario perteneciente al grupo “Guerreros Unidos”, dicha información ya circula por varios medios de comunicación a pesar de que tiene varios puntos turbios y contradictorios.
Y  es  que  sus  afirmaciones son  tan absurdas como el carácter del móvil, en sí no hay relación alguna que avale la supuesta acción del narcotráfico contra estudiantes procedentes de las  más  humildes  familias  campesinas,  sobre todo, tratándose de un supuesto grupo delictivo de alcance local. Lo anterior nos lleva a una serie de  reflexiones que  a  continuación  se desglosarán:
 

  1. Las declaraciones de  los  supuestos sicarios que la PGR atrapó a días después del   secuestro   de   los   43   normalistas, hacen ver al crimen organizado como garantes de la paz y estabilidad en la región  puesto  que  los  estudiantes “habían ido a hacer destrozos en la zona”. No importa si el crimen organizado cobraba derecho de piso, cometía secuestros, violaba y asesinaba, los estudiantes  siempre serían  más peligrosos por el sólo hecho de estar en Iguala.
  2. Los desollamientos     y     el desmembramiento de los cuerpos son característicos de militare Si bien, muchos de ellos han entrado a las filas del narcotráfico, sólo agredían de esa manera a los miembros de otros cárteles, a la sociedad civil sólo le tocaban balazos. En el periodo de 2006 a 2010, las revistas Proceso y Contralínea reportaron la inserción de elementos del ejército en varios grupos delictivos, de hecho, se sospecha que el Cártel de los Zetas,  tan célebre por su violencia, fue formado por ex-militares pertenecientes al GAFE y con antiguos kaibiles procedentes de Guatemala, ambos grupos con entrenamiento militar especializado en el terror. Ahora bien, los cárteles manejan este tipo de métodos para infundirse terror mutuamente puesto que se enfrentan ante iguales, por eso, con la sociedad civil se siguen otros métodos de amedrentamiento “menos agresivos”.
  3. Cuando los narcotraficantes desollan o decapitan a sus víctimas para darles un escarmiento o una advertencia, siempre dejan un mensaje escrito explicando quiénes son y la explicación de sus acciones, en el caso de la agresión contra Julio César Mondragón “El Chilango”, sólo lo subieron a una patrulla y después de mutilarlo, lo arrojaron al pavimento sin ningún mensaje escrito. Varios días después las autoridades mexicanas declararon que el móvil había sido que “Guerreros Unidos” los había querido amedrentar  de  esa  manera,  pero tardaron mucho en “identificar” a los delincuentes.
  4. El Estado de Guerrero se ha distinguido desde la  década  de  los  70´s  por  ser blanco de operaciones de grupos paramilitares, es decir, grupos armados financiados por el gobierno federal, el gobierno estatal y los caciques locales, como los célebres Figueroa Alcoce Los paramilitares son grupos fuera de la ley con entrenamiento militar, están bajo el mando de un contratante,   ya sea un cacique o  el  mismo  Estado,  se caracterizan por sus incontables violaciones a los derechos humanos y sus métodos de terror ejercido en contra de poblaciones indefensas. En caso de que existiera Guerreros Unidos, éste podría pertenecer a este tipo de agrupaciones y no   a   grupos   de   narcotraficantes.   La prensa en México no ha hablado de esta posibilidad.
  5. La afirmación del presidente municipal y policías de Iguala de que los estudiantes “tomaron” autobuses por la fuerza no es algo nuevo. El mismo pretexto se utilizó en marzo de 2012 cuando las autoridades de Tiripetío, Michoacán anunciaron una ofensiva contra los normalistas rurales de dicha entidad.
  6. Muchos medios manejan que “Guerreros Unidos” aparece después de la desintegración del cártel de los Beltrán Leyva, como una especie de organización pequeña e independiente, cuyos centros de operaciones  se  encuentran  en Guerrero  y  en  Morelos,  y  que  en  el primer estado tienen serios enfrentamientos con “Los Rojos”, organización que también se deriva de los Beltrán Leyv Sin embargo, en Iguala y Ayotzinapa, antes de la tragedia de los normalistas, no se tenía conocimiento de que dichos grupos operaran en la región.
  7. Los normalistas e igualtecos  relacionan al narco-gobierno con el ejercido por el edil José Luis Abarca y el gobernador Ángel Aguirre, no suelen relacionarlos con otros grup Por tal motivo, muchos de ellos piensan que Guerreros Unidos no existen.
  8. En 2011 Ayotzinapa tuvo un conflicto con el gobernador  Ángel  Aguirre  por  la muerte de 2 compañeros Jorge Alexis Herrera  Pino   y   Gabriel  Echeverría  de Jesús, quienes se manifestaban en Chilpanzingo para exigir la mejora de las condiciones  de  la  normal  y la construcción de un edificio nuevo para albergar a más estudiant Los normalistas desataron una ola de protestas pidiendo justicia para sus compañeros asesinados.
  9. Los estudiantes de Ayotzinapa no tenían conocimiento de que un grupo llamado Guerreros Unidos operara en la región, la relación con la ciudad de Iguala no era muy cercana  pero  era  buena,  como  lo expresó Dante Hernández Castrejón alumno de dicha escuela, motivo por el que bajaron a botear, pensando que era una zona tranquila y segura.
  10. El edil José  Luis  Abarca  ya  tenía  en  la mira a los normalistas desde que la escuela  se  manifestó  en  apoyo  al luchador social Arturo Hernández Cardona, líder de la organización Unidad Popular de Iguala quien luchaba por conseguir un mejor precio de abono, recurso que monopolizaba el presidente municipal, el asesinato se cometió el 30 de  mayo  de  2013  y  se  sospecha  de Abarca.
  11. Los padres de familia y los compañeros desconfían del gobierno Estatal y del Federal, por tal motivo mantienen la esperanza de que los  cuerpos encontrados en Iguala no sean los de sus hijos o compañeros de estudio. A pesar de que el padre Solalinde afirme tener pruebas sobre la procedencia de los cadáveres, los familiares y amigos de las víctimas mantienen la esperanza de encontrarlos.

Las Normales y  la Reforma Educativa

Quizá la respuesta más cercana que explique el móvil contra los estudiantes normalistas es que ellos son un obstáculo para la Reforma educativa, lo que se enseña en estas escuelas es una educación adaptada a las necesidades del campesino, una educación para que los niños más pobres estén preparados no sólo para subsistir sino también para superarse, todo esto con una formación crítica, razonada y humanista de su entorno.
Mientras la  Reforma Educativa trata deinstaurar capacitación más no educación, competencias más no trabajo colectivo, las normales rurales conservar un fuerte sentido de comunidad a pesar de sus carencias, pues a menudo les faltan materiales didácticos para las practicas,  talleres,  pasajes  y  comida.  El  apoyo con que cuentan los estudiantes en su interinato es de 45 pesos diarios para las tres comidas y sus pasajes. De ese recurso, deben apartar 15 pesos para poder comer el fin de semana, pues esos costos no están cubiertos por la escuela.
Los estudiantes de otras normales subsisten con 30 o 35 pesos, por lo que Ayotzinapa tenía una posición relativamente privilegiada. Tales carencias hacen que todos, sin excepción, se vean en la necesidad de botear o trabajar la tierra para poder subsistir. Pero eso no les importa, como afirma Carlitos Ayala, un joven ayotzinapo de mirada serena y cuerpo menudo, no tendrá más de veinte años y ya se va quedar por tiempo indefinido en el D.F. para seguir informando sobre lo sucedido, “estamos dispuestos a trabajar para sostener nuestros estudios, son más los que no pueden ingresar a la  rural  por  falta  de  recursos, somos afortunados”.
Los edificios están en muy malas condiciones, pueden caer con cualquier temblor, por dentro no están mejor, los dormitorios carecen de camas y guardarropas, pero los normalistas se conformaban con unos colchones en  el  suelo  y  unas  perchas  para  colgar  sus escasas pertenencias. Eso sí, no faltaban las películas “pirata” y los libros de marxismo- leninismo. “En la reforma educativa que se hizo a las normales en 2012, quitaron los libros de Marx y de Lenin, pero nosotros los seguimos leyendo, preferimos   eso   a   ver   telenovelas”,   comentó Dante Hernández.
Las Normales son el último reducto en el país de la educación socialista, herencia de los movimientos obreros mundiales y de la Revolución Mexicana.
A pesar de que las condiciones en que se encuentran las Normales, para Dante y Carlitos es obvio que el gobierno quiere acabar con ellos no sólo por su historial de lucha, sino por la influencia que los normalistas tienen en las poblaciones más humildes, pues cuentan con la simpatía de un gran número de campesinos.
“No es la primera vez que el gobierno nos castiga, allí está el ejemplo del Tiripetío Michoacán, en 2012  saquearon la Normal (los policía estatales), humillaron a los estudiantes, violaron a algunas compañeras y destruyeron el edificio”, aunque Dante habla de forma tranquila sus ojos brillan de rabia.
Y   es   que   las   agresiones   contra   los normalistas ya se venían dando desde hace años, pero nunca en una escala tan terrible como la del 26  de  septiembre,  el  futuro  es  incierto  y  los costos políticos son muy altos para  el gobierno de Peña Nieto, por ya no hablar de Ángel Aguirre y el minúsculo edil José Luis Abarca. Lo anterior señala dimensiones mayores, lo que sucedió con los  43  normalistas  no  es  un  simple    conflicto local, la supuesta ineptitud de las autoridades tanto estatales como federales encubre lo que a todas luces se vislumbra como un crimen de Estado.
Si el montaje de Guerreros Unidos se cae por falta de credibilidad, como puede suceder de un momento a otro, es probable que pronto ruede la cabeza de Ángel Aguirre y, de esta manera, el gobierno de   Peña Nieto quisiera cerrar el caso de Ayotzinapa, pero es probable que esto  no obtenga el resultado esperado de tranquilizar las protestas sociales, el golpe contra los normalistas fue duro e innecesariamente violento, esto no sólo lo sabe la ciudadanía mexicana, sino también la gente de Europa y América Latina que han dado muestras de apoyo a éste país.
Ayotzinapa en corto plazo, representará un elevado costo social, político e internacional para Peña Nieto.
 

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