La ONU está dando cobertura a la masacre de Assad

Escrito por Juan P.
Domingo 25 de Agosto de 2013 01:48
El Consejo de Seguridad de la ONU no ha sido capaz ni siquiera de solicitar que los inspectores que tienen en Siria visiten el lugar del ataque químico que se produjo ayer. Ese viaje de los inspectores es absolutamente estéril. Visitará 3 lugares donde hace meses se denunciaron ataques químicos, el primero de ellos, por cierto, del que el régimen acusa a los rebeldes.
 Después de tanto tiempo difícil será llegar a ninguna conclusión, más cuando el régimen ha tenido tiempo más que suficiente de adulterar el terreno tanto como ha querido.
Este paripé de los inspectores se enmarca en la política que la ONU ha venido levantando, con el acuerdo en lo fundamental tanto de EEUU y la UE como de Rusia, de encontrar una salida negociada con el régimen, que permita relevar a Al Assad de manera negociada, sin poner en riesgo la estabilidad política y económica de Siria, o lo que es lo mismo, sin poner en riesgo sus intereses políticos y económicos en el país. El intento más avanzado al respecto son las “Conferencias de Ginebra”. Esta posición la expresa el jefe del estado mayor conjunto de EEUU, Martin Dempsey, al decir que no hay condiciones de intervenir ya que la oposición no es capaz de asegurar “la defensa de sus intereses y los nuestros” y el portavoz de la Casa Blanca que ayer declaró que “aún se puede presionar a Assad para que abandone el poder”.
Por otra parte, llama la atención el situar la supuesta “línea roja” para el régimen en el uso de armas químicas. La dictadura siria ha asesinado principalmente con explosivos y balas. Decir que la línea roja es el uso de armas químicas, es tanto como decir que el resto de métodos están permitidos.
Hace 200.000 muertos que los gobiernos de la ONU mantienen la misma cantinela. No va a haber ninguna ayuda de su parte a la Revolución, al revés, están dejando que la masacren (dando de paso con sus buenas palabras la excusa a la supuesta izquierda que respalda al tirano para justificar como antiimperialista su vergonzante posición). No hay nada que aterre más a los capitalistas de todos los colores que un pueblo en armas que tome el poder, incluso si lo hace con direcciones políticas que no son obreras ni socialistas. De paso dan cancha con esa inacción al fortalecimiento de facciones salafistas, que tienen un respaldo mayor de las dictaduras del golfo, para que provoquen la contrarrevolución en el bando opositor con su odio sectario.
Estos gobiernos son quienes sustentan a Israel, quienes apadrinan al ejército egipcio, los mismos que destruyeron e invadieron Irak. La única solidaridad real con el pueblo sirio es la que podemos impulsar el resto de pueblos (empezando por los otros de la región que están viviendo o vivieron revoluciones), las organizaciones de trabajadores y de la izquierda que apoyan la Revolución, los sirios y palestinos que están repartidos por todo el mundo. Es necesario impulsar un amplio movimiento que sea la cobertura de los luchadores sobre el terreno: que impulse la colaboración con organismos como los Comités Locales o la Unión de Estudiantes Libres, que ayude a los heridos y refugiados, que exija armas y ayuda material (sin ninguna condicionalidad previa) para las milicias, especialmente para aquellas que tienen un perfil secular.

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