A cuatro años del gobierno Funes-FMLN

EL SALVADOR
Escrito por UST
Martes 06 de Agosto de 2013 16:02
El mes pasado se celebró el cuarto aniversario del gobierno Funes-FMLN.  En su discurso ante la Asamblea Legislativa, el presidente resaltó los logros de su gestión, culpando a la oposición por “las promesas incumplidas”. Es un gobierno con alto apoyo popular y las encuestas lo confirman: el  71% de la población lo respalda y aplaude los programas de asistencia social, los paquetes escolares y Ciudad Mujer, cosas que “no tenían antes” tras 20 años de gobierno de ARENA.
Si nos fijamos en el nivel de vida de la clase trabajadora apoyados en algunas estadísticas, la realidad dista mucho de los discursos progresistas del gobierno. La economía sigue estancada, con predicciones de un 1,5% de crecimiento, igual que en 2011. El déficit en las finanzas públicas es de 4% (900 millones) y la deuda llega al 55% del PIB.  Del lado de los trabajadores, el panorama es crítico: el desempleo agobia a casi 2 millones de salvadoreños mientras que los salarios mínimos no alcanzan para cubrir las necesidades elementales de una familia promedio. La calidad de la salud, educación y obra pública se deteriora aceleradamente.
Mientras tanto, los empresarios siguen enriqueciéndose, cerrando el año 2012 con cifra record de exportaciones en la historia del país ($4,920 millones). Dichos sectores han mantenido sus ganancias a base de privilegios y exenciones fiscales.
En todo este escenario el gobierno Funes-FMLN es responsable directo; con el pretexto de la unidad con los “empresarios honestos”, ha continuado el modelo económico en beneficio de las grandes élites. Los trabajadores, gracias al papel desmovilizador de la burocracia sindical, ven cómo se entregan sus derechos y conquistas.
No existe el capitalismo con rostro humano, ni el socialismo de la mano con los empresarios. Un gobierno que se diga defensor de los trabajadores no puede fomentar el saqueo y la explotación de nuestros recursos públicos, razón de ser, por ejemplo, de los Asocios Público Privados. Tampoco persigue a los trabajadores del Estado ni busca arrebatarle sus conquistas históricas, razón de ser de la Ley de la Función Pública, uno de sus proyectos estrella que está esperando su aprobación. Así podemos enumeras varios ejemplos que demuestran cómo el FMLN no es ni será el gobierno de las y los trabajadores de este país. Desde hace décadas traicionó el programa revolucionario para pasarse a la acera de la colaboración con la burguesía y el imperialismo.
Sus discursos, diferenciándose de ARENA y GANA, crean una falsa polarización.  Aunque sabemos que estos dos partidos representan lo más retrógrado y reaccionario de la derecha proimperialista, el gobierno Funes-FMLN ha completado su giro burgués: de ningún modo ha cuestionado la dolarización ni los TLC, paga puntualmente la deuda y, como la gran mayoría de gobiernos, su intención es aplicar medidas que hagan cargar a los trabajadores con los costos de la crisis económica que esos mismos burgueses provocaron.  El discurso del 1 de mayo del precandidato efemelenista, Salvador Sánchez Cerén, no deja lugar a dudas: el carácter proimperialista de su mandato, en caso de ser electo, va a continuar.
Sabemos que gran parte de la clase trabajadora honesta y luchadora confía en la gestión actual, y ven la candidatura de Cerén como una oportunidad de profundizar los cambios en el país. A ellos queremos decirles de la manera más cordial que, mientras no rompamos con los proyectos claves del imperialismo, como la mencionada dolarización, los TLC y el pago de la gigantesca deuda externa, no se resolverán los problemas principales que vivimos cotidianamente.
 La única forma de revertir el modelo de saqueo y explotación es la organización independiente de nuestra clase y la movilización para defender las conquistas amenazadas. Solo así podemos construir un verdadero plan obrero para enfrentar la crisis económica, luchar por un salario mínimo que realmente cubra nuestras necesidades y defender nuestra soberanía ante los ataques de la burguesía y el imperialismo. A cuatro años de gobierno, el balance es negativo: no hay motivos para celebrar.

 

Deja un comentario