Who's afraid of Yoani Sánchez?

Escrito por Diego Cruz
Miércoles 27 de Febrero de 2013 02:12
Es necesario un debate real sobre lo que pasa en Cuba y el verdadero carácter del régimen castrista.
Desde el día en que aterrizó en Brasil, la bloguera cubana Yoani Sánchez viene enfrentando protestas de militantes pro-régimen castrista. En Feira de Santana (BA), llegaron a impedir la exhibición del documental “Conexión Cuba-Honduras”, que tiene a la bloguera como una de las entrevistadas. Además de defender al gobierno cubano, esas manifestaciones, impulsadas por la UJS/PCdoB y otros sectores, atacan a Yoani como “agente de la CIA”, supuestamente subvencionada por el imperialismo con el objetivo de desestabilizar a Cuba.
Esas protestas muestran parte del respaldo que el régimen cubano aún encuentra en varios sectores de la izquierda. Otros sectores, sin embargo, como el PSTU, no integran ni apoyan esas manifestaciones. E, incluso, defienden la necesidad de que se abra una real discusión sobre Cuba y lo que representa el gobierno encabezado por los hermanos Castro. Es ese el debate que los manifestantes, que persiguen a Yoani, quieren impedir que suceda.
Cuba en debate
 
¿Qué es Cuba hoy? ¿Un bastión del socialismo que sobrevivió a la debacle del llamado “socialismo real”, en la década del 90, o un país capitalista, con una dictadura que se perpetúa gracias a la represión y persecución a sus opositores? ¿Por qué esa discusión despierta tantas pasiones en todo el mundo? La primera respuesta, ciertamente, es que, cuando hablamos de Cuba, estamos refiriéndonos a un país que fue palco de una de las más importantes revoluciones del siglo XX.
El régimen castrista goza, aún, de la autoridad política y del prestigio, conquistados con la revolución que, en 1959, derrocó a la dictadura de Fulgencio Batista y, poco después, expropió a la burguesía. La primera y única revolución socialista de América Latina transformó a la pequeña isla del Caribe de “patio trasero de EE.UU.”, como era conocida, en un país con índices sociales comparables a los de los países desarrollados. La reforma agraria e inversiones masivas en las áreas sociales, extinguieron plagas del capitalismo, como la miseria, el desempleo y el analfabetismo. No fue por menos que Cuba se convirtió en un ejemplo para generaciones de activistas socialistas alrededor del mundo.
Cuba, además, no sólo es un ejemplo de lo que es posible avanzar al expropiarse a la burguesía y el imperialismo. Es una prueba, también, de que todo lo que no avanza, retrocede. En este caso, el país, gobernado por una burocracia stalinista desde el inicio, vio al capitalismo ser restaurado por las manos del propio sector que dirigió la revolución. Los tres pilares de una economía de transición al socialismo, hoy ya no existen: el monopolio del comercio exterior, la propiedad estatal y la planificación económica por el Estado.
La restauración del capitalismo, impuesta por la dictadura de Castro, principalmente a partir de los años 90, llevó de regreso a la isla viejos problemas sociales, como una desigualdad cada vez mayor, pobreza y antiguas plagas del capitalismo, que habían desaparecido, como la prostitución, que prolifera en las áreas frecuentadas por los turistas extranjeros. En La Habana, regiones ricas y sofisticadas, dedicadas al turismo y a la burocracia castrista, conviven al lado de áreas pobres y, literalmente, cayéndose a pedazos. Los trabajadores son obligados a sobrevivir con un salario promedio de 18 a 20 dólares, por mes.
En el 2011, el gobierno anunció el despido de, nada menos, que un millón trescientos mil trabajadores de las empresas estatales del país, como forma de “reducir” el peso del sector público. La dura verdad, que los defensores del régimen castrista se niegan a reconocer, es que el capitalismo hace mucho es una realidad en Cuba, así como los demás males inherentes a una sociedad capitalista. Confunden y transforman en una sólo cosa a la revolución cubana y a la burocracia castrista.
Lo que quedó en el país, además del capitalismo, fue el control de una dictadura de partido único, que no permite ninguna libertad de expresión y organización. Cuando los militantes de la UJS/PCdoB impiden a Yoani Sánchez hablar en cualquier debate sobre el tema, están tratando de bloquear, aquí en Brasil, ese mismo debate que no puede ser hecho en Cuba. Si no concuerdan en que existe hoy una dictadura, ¿por qué no argumentan y presentan su punto de vista? Lamentablemente, es esa la discusión que tanto temen esos activistas. Más que de cualquier supuesto agente de la CIA.
Yoani y las libertades democráticas
 
Pero, ¿quién es esa figura llamada “terrorista” por los defensores del castrismo? Yoani Sánchez es filóloga y se volvió conocida cuando, en el 2007, pasó a publicar el blog “Generación Y”, con fuertes críticas al régimen cubano. Pasó a denunciar persecuciones e intimidaciones del gobierno y a ganar notoriedad en grandes vehículos de comunicación del mundo exterior. Es columnista, por ejemplo, del español El País y, en Brasil, tiene sus posts publicados por el diario Estadão. Antes de la reforma migratoria, tuvo su visa de salida negada 20 veces por las autoridades cubanas.
La izquierda castrista acusa a Yoani de ser una “agente del imperialismo”, guiada por la CIA y el propio gobierno norteamericano. Para sustentar tal tesis, citan, por ejemplo, los premios que la bloguera recibió de medios de comunicación internacionales y documentos bajados por Wikileaks, que relatarían reuniones de la cubana con representantes del gobierno de Estados Unidos. En su periplo por Brasil, la bloguera criticó la posición del gobierno brasileño, en relación a los Derechos Humanos en Cuba, condenó el embargo norteamericano a la isla y llegó a elogiar las últimas medidas del gobierno de Castro: “las reformas económicas hechas [por el gobierno] están en la dirección correcta”.
Suposiciones sobre sus reales motivaciones aparte, el hecho es que la bloguera hace una crítica correcta a partir de un hecho concreto: la ausencia de libertad de expresión y organización en su país. ¿O los defensores del castrismo, también dirán, que hay democracia en la isla? ¿Sería posible, por ejemplo, organizar un partido que se coloque como oposición a la burocracia castrista, como el PSTU, en Cuba? ¿O como el PSOL? ¿O cualquier partido u organización sindical que tenga, como objetivo, organizar a los trabajadores y al pueblo, de forma independiente del gobierno? Sabemos muy bien que no.
Lo más perverso de esa historia es que la ausencia de libertades en la isla hace que la única oposición a la burocracia castrista, que aparece como alternativa al pueblo cubano, esté compuesta por la derecha y los gusanos (los exilados de la revolución, que se refugiaron en Florida y que desean recuperar sus propiedades expropiadas). O Yoani que, a pesar de reivindicar correctamente la democracia en su país, tiene como horizonte político un régimen democrático burgués (por eso elogia las recientes medidas del gobierno).
La infeliz posición de la izquierda castrista en Brasil, por su parte, tiene su grado de responsabilidad, al entregar en bandeja a la derecha la bandera por libertades democráticas en Cuba. Es patético observar, por ejemplo, al diputado de derecha Jair Bolsonaro, defensor de la dictadura militar en Brasil, condenar a la dictadura cubana.
El castrismo es responsable, incluso, por reforzar un estereotipo de socialismo asociado a las caricaturas totalitarias, como China o Corea del Norte. El socialismo debería no sólo aceptar cómo estimular debates y opiniones diversas. Debería contraponerse al capitalismo y al monopolio de sus grandes conglomerados de medios de comunicación, con la más amplia libertad de expresión y crítica.
Ya es hora de que la izquierda identificada con el castrismo se despoje de su arsenal de calumnias y acusaciones stalinistas y debata esas cuestiones de forma franca, con ideas y argumentos.

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