{"id":25199,"date":"2025-04-18T10:42:05","date_gmt":"2025-04-18T14:42:05","guid":{"rendered":"https:\/\/workersvoiceus.org\/?p=25199"},"modified":"2025-04-18T11:34:45","modified_gmt":"2025-04-18T15:34:45","slug":"how-can-the-protest-movement-defend-itself-against-govt-repression","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/workersvoiceus.org\/es\/2025\/04\/18\/how-can-the-protest-movement-defend-itself-against-govt-repression\/","title":{"rendered":"\u00bfComo pueden defenderse los movimientos contra la represi\u00f3n?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"25201\" data-permalink=\"https:\/\/workersvoiceus.org\/es\/2025\/04\/18\/how-can-the-protest-movement-defend-itself-against-govt-repression\/columbia-students\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/workersvoiceus.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Columbia-students.jpg?fit=1995%2C1330&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1995,1330\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Columbia students\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/workersvoiceus.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Columbia-students.jpg?fit=723%2C482&amp;ssl=1\" class=\"aligncenter wp-image-25201 size-large\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/workersvoiceus.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Columbia-students.jpg?resize=723%2C482&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"723\" height=\"482\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/workersvoiceus.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Columbia-students.jpg?resize=1024%2C683&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/workersvoiceus.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Columbia-students.jpg?resize=300%2C200&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/workersvoiceus.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Columbia-students.jpg?resize=768%2C512&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/workersvoiceus.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Columbia-students.jpg?resize=1536%2C1024&amp;ssl=1 1536w, https:\/\/i0.wp.com\/workersvoiceus.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Columbia-students.jpg?w=1995&amp;ssl=1 1995w, https:\/\/i0.wp.com\/workersvoiceus.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Columbia-students.jpg?w=1446&amp;ssl=1 1446w\" sizes=\"auto, (max-width: 723px) 100vw, 723px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b>Por DANIEL ADAM<\/b><\/p>\n<p>Si la actual ola de represi\u00f3n encabezada por Donald Trump parece similar a la campa\u00f1a del miedo de mediados del siglo XX encabezada por el senador Joseph McCarthy, no es exactamente una coincidencia. Despu\u00e9s de todo, Trump tuvo como mentor al rabioso anticomunista Roy Cohn, que a su vez tuvo como mentor a McCarthy. En Trump, la clase dominante tiene una figura que procede de una tradici\u00f3n de perros de presa. La amplia tolerancia hacia su ofensiva sin precedentes sugiere que los ultra ricos quieren mucho lo que est\u00e1n ganando de \u00e9l.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" data-attachment-id=\"25202\" data-permalink=\"https:\/\/workersvoiceus.org\/es\/2025\/04\/18\/how-can-the-protest-movement-defend-itself-against-govt-repression\/mccarthy_cohn_ap_img\/\" data-orig-file=\"https:\/\/workersvoiceus.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/mccarthy_cohn_ap_img.avif\" data-orig-size=\"\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"[]\" data-image-title=\"mccarthy_cohn_ap_img\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/workersvoiceus.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/mccarthy_cohn_ap_img.avif\" class=\"size-full wp-image-25202 alignnone\" src=\"https:\/\/workersvoiceus.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/mccarthy_cohn_ap_img.avif\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p><em>El senador Joe McCarthy se acurruca con Roy Cohn en la audiencia de 1954.<\/em> <em>(AP)<\/em><\/p>\n<p>En el momento de McCarthy, la clase capitalista estadounidense disfrutaba de un poder econ\u00f3mico y militar sin rival. Pero se enfrentaban a movimientos revolucionarios en todo el mundo que amenazaban los fundamentos pol\u00edticos y sociales de ese poder, y que incluso ten\u00edan una base significativa en EEUU.<\/p>\n<p>Hoy, la clase dominante estadounidense no se enfrenta a una amenaza global inmediata para el propio capitalismo, sino a la rivalidad de otras potencias imperialistas en ascenso. Su desarrollo econ\u00f3mico no est\u00e1 en alza, sino en decadencia. Esta clase, en general, parece apostar por la capacidad de Trump para aporrear a la clase obrera y a sus aliados hasta la sumisi\u00f3n y eliminar todas las barreras que le impiden aumentar la rentabilidad y perseguir sus intereses en todo el mundo. Es una apuesta desesperada.<\/p>\n<p>Al igual que McCarthy (cuya cruzada termin\u00f3 a\u00f1os antes de que se frenara la avalancha anticomunista), Trump podr\u00eda muy bien ser descartado como instrumento pol\u00edtico mientras la clase dominante estadounidense sigue aplicando una pol\u00edtica de represi\u00f3n desenfrenada. Ciertamente, gran parte de las medidas que utiliza Trump (perseguir a los activistas de la solidaridad con Palestina, la deportaci\u00f3n masiva de inmigrantes) fueron preparadas legalmente y pol\u00edticamente por sus predecesores de ambos partidos.<\/p>\n<p>Del mismo modo, la llamada \u00abEra McCarthy\u00bb no se desapareci\u00f3 de forma natural. S\u00f3lo se vio empa\u00f1ada por la aparici\u00f3n de movimientos sociales de masas que la combatieron conscientemente y socavaron cualitativamente su eficacia (en particular, el movimiento por los derechos civiles, el movimiento contra la guerra, el movimiento de liberaci\u00f3n de la mujer, el movimiento por el poder negro y el movimiento de liberaci\u00f3n LGBTQ+).<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, las medidas represivas de Trump pueden ser vencidas. Esta tarea es una prueba para todos los movimientos y l\u00edderes sociales actuales. Para superar este reto es esencial que nuestros movimientos aprendan lo que puedan de las luchas pasadas y desechen los mitos infundados que socavan nuestra defensa.<\/p>\n<p>El primero y m\u00e1s importante es el mito de que hoy no tiene valor protestar porque Trump est\u00e1 en el poder y no le importa ni escucha las protestas. Este mito se deriva de otro malentendido seg\u00fan el cual otros pol\u00edticos hacen concesiones porque les importa, o porque su base de poder depende de alg\u00fan modo de quienes protestan. En realidad, todos los pol\u00edticos que gestionan el Estado patronal se basan en el poder de la clase capitalista y tienen la misi\u00f3n de servirla. Hacen concesiones cuando creen que hacerlo sirve al capital.<\/p>\n<p>La represi\u00f3n, por ejemplo, se emplea para disolver movimientos, para hacer que la gente se sienta vulnerable y sola donde antes se sent\u00eda segura y parte de algo m\u00e1s grande y poderoso. Cuando un movimiento responde a la represi\u00f3n creciendo, aumentando las conexiones y los lazos de solidaridad, reuniendo a m\u00e1s gente y creciendo en confianza e independencia de las instituciones dominantes, la represi\u00f3n fracasa. Si esta respuesta contin\u00faa, los patrones suelen decidir en alg\u00fan momento abandonar la estrategia de represi\u00f3n e intentar una de cooptaci\u00f3n y domesticaci\u00f3n. Por otro lado, un movimiento puede llegar a ser lo suficientemente fuerte como para detener f\u00edsicamente la propia represi\u00f3n o incluso eliminar por completo los \u00f3rganos del poder burgu\u00e9s. (Por tanto, la cuesti\u00f3n de la defensa no es un tema secundario: Una clase suficientemente capaz de defenderse puede tomar el poder. Una que no pueda, no lo har\u00e1).<\/p>\n<p>Por mucho que Trump intente aparentar que dispone de un poder ilimitado, no es as\u00ed. La extremidad de su ofensiva contra los derechos b\u00e1sicos est\u00e1, de hecho, avanza por la debilidad, no por la fuerza.<\/p>\n<p>Otra prueba de las limitaciones de su clase puede verse en un episodio del primer mandato de Trump, cuando en medio de la revuelta de 2020 por el asesinato de George Floyd, el 14 de junio surgi\u00f3 una jornada de acciones para defender la vida de las personas trans negras, que llev\u00f3 a decenas de miles a las calles de Nueva York y otras ciudades. Al d\u00eda siguiente, un Tribunal Supremo muy conservador vot\u00f3 a favor de las protecciones contra la discriminaci\u00f3n laboral por motivos de sexualidad e identidad de g\u00e9nero por 6 votos a favor y 3 en contra.<\/p>\n<p>La votaci\u00f3n no fue casual, y tuvo plazo en un \u00f3rgano que nunca se enfrenta a tener que presentarse a la reelecci\u00f3n. Ante una revuelta hist\u00f3rica sin final a la vista, y la perspectiva de que un nuevo movimiento por los derechos de las personas trans ocupara la escena mundial simult\u00e1neamente con un movimiento antirracista contra la brutalidad policial, estos agentes de la clase dominante m\u00e1s sabios decidieron otorgar una concesi\u00f3n significativa para calmar los \u00e1nimos.<\/p>\n<p>As\u00ed que s\u00ed, es esencial que respondamos a cada acto de represi\u00f3n organizando a un n\u00famero cada vez mayor de personas para defender nuestros movimientos. A veces esto significa organizar una reuni\u00f3n, o un foro de masas si la gente no est\u00e1 preparada para salir a la calle. En otros momentos, la gente estar\u00e1 dispuesta a convocar paros laborales. No es posible ir m\u00e1s all\u00e1 de lo que la gente est\u00e1 dispuesta a hacer en cada momento. Pero en cada momento hay que organizar la siguiente etapa de la lucha. Las explosiones masivas contra la represi\u00f3n no se materializan de la nada.<\/p>\n<p>La organizaci\u00f3n de nuestra defensa se ve obstaculizada por la dependencia que tantas organizaciones de trabajadores y oprimidos tienen de uno de los partidos del gran capital y de sus instituciones. Los sindicatos, cuyo poder natural reside en la capacidad de los trabajadores para negarse a trabajar, han pasado d\u00e9cadas orient\u00e1ndose hacia el poder de los partidos de sus patrones y del Estado de sus patrones. Esto ha producido sindicatos con poca experiencia en organizar una lucha, y en los que los afiliados rara vez tienen siquiera la expectativa de poder opinar sobre lo que hace su sindicato.<\/p>\n<p>Esto significa que una cuesti\u00f3n central para hoy es reintroducir una cultura y una tradici\u00f3n de una afiliaci\u00f3n que act\u00fae por s\u00ed misma y que sea capaz de trabajar en cuestiones pol\u00edticas y organizar la defensa. Esto puede significar organizar reuniones de defensa a trav\u00e9s de los locales sindicales. Tambi\u00e9n puede significar organizar la defensa mediante esfuerzos de frente \u00fanico que atraigan a una amplia variedad de organizaciones a la acci\u00f3n com\u00fan mediante reuniones en las que los participantes discutan sus diferencias y tomen decisiones democr\u00e1ticamente.<\/p>\n<p>El movimiento de solidaridad con Palestina puede desempe\u00f1ar un papel fundamental en la creaci\u00f3n de estos espacios organizativos. Para ello, los participantes tendr\u00e1n que superar ciertos malentendidos, como la idea de que hay algo malo en defender a los miembros del movimiento o a la propia libertad de expresi\u00f3n. O la idea de que las marchas por Palestina ya han alcanzado sus l\u00edmites de participaci\u00f3n y no pueden incluir a sectores nuevos y m\u00e1s amplios de la poblaci\u00f3n estadounidense.<\/p>\n<p>La \u00faltima idea puede provenir en parte de las ilusiones \u00f3pticas creadas por los medios sociales, donde las c\u00e1maras de eco pol\u00edtico se sienten como plataformas que dan la cara al mundo. En realidad, hay pocas cuentas de activistas que lleguen a m\u00e1s del 0,03% de una comunidad determinada en un buen d\u00eda. E incluso entonces, las redes sociales est\u00e1n dise\u00f1adas para distraer y entretener, no para avanzar la acci\u00f3n pol\u00edtica. La dependencia de estas plataformas para las acciones del a\u00f1o pasado signific\u00f3 que un porcentaje muy peque\u00f1o de personas se enter\u00f3 siquiera de una sola manifestaci\u00f3n con antelaci\u00f3n, y mucho menos se comprometi\u00f3 de las formas que a menudo son necesarias no s\u00f3lo para conseguir que alguien forme una opini\u00f3n, sino para que participe en una forma espec\u00edfica en acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las encuestas demuestran (al igual que las pruebas anecd\u00f3ticas de los esfuerzos para organizarse de maneera presencial) que la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n de Estados Unidos podr\u00eda ser ganada para la lucha por la defensa de Palestina. Esto significa que las campa\u00f1as de defensa de personas como Mahmoud Khalil y Rumeysa Ozturk no se organizar\u00e1n en vano. No s\u00f3lo pueden convertirse en puntos focales para construir un contraataque de masas capaz de romper la ofensiva de Trump, sino que pueden convertirse en un medio para implicar m\u00e1s profundamente a millones de personas en la cuesti\u00f3n de la lucha de Palestina por la liberaci\u00f3n. Tal defensa no es una distracci\u00f3n, es central.<\/p>\n<p>Esto tambi\u00e9n significa que nuestro movimiento debe aprender de nuevo c\u00f3mo explicar la lucha por la autodeterminaci\u00f3n palestina a los trabajadores y oprimidos que a\u00fan no la conocen. Nuestro lenguaje debe orientarse a politizarlos, no a complacer a las c\u00e1maras de eco de nuestras redes sociales. Tenemos millones de amigos y aliados que a\u00fan hemos conocido. Ahora es el momento de conocerlos.<\/p>\n<p><em>Foto superior:<\/em> <em>Marcha de solidaridad con Palestina en la Universidad de Columbia en 2024.<\/em> <em>Mahmoud Khalil es el 2\u00ba por la izquierda.<\/em> <em>(Yuki Iwamura \/ AP)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por DANIEL ADAM Si la actual ola de represi\u00f3n encabezada por Donald Trump parece similar a la campa\u00f1a del miedo de mediados del siglo XX encabezada por el senador Joseph McCarthy, no es exactamente una coincidencia. 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