{"id":22504,"date":"2024-09-05T13:00:06","date_gmt":"2024-09-05T17:00:06","guid":{"rendered":"https:\/\/workersvoiceus.org\/?p=22504"},"modified":"2024-09-05T15:42:00","modified_gmt":"2024-09-05T19:42:00","slug":"u-s-elections-neither-party-will-end-financial-crisis-for-working-class-households","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/workersvoiceus.org\/es\/2024\/09\/05\/u-s-elections-neither-party-will-end-financial-crisis-for-working-class-households\/","title":{"rendered":"Elecciones en EE.UU: Ninguno de los partidos pondr\u00e1 fin a la crisis de las familias"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"22506\" data-permalink=\"https:\/\/workersvoiceus.org\/es\/2024\/09\/05\/u-s-elections-neither-party-will-end-financial-crisis-for-working-class-households\/end-poverty-now\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/workersvoiceus.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/end-poverty-now.jpg?fit=938%2C625&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"938,625\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"end-poverty-now\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/workersvoiceus.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/end-poverty-now.jpg?fit=723%2C482&amp;ssl=1\" class=\"wp-image-22506 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/workersvoiceus.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/end-poverty-now.jpg?resize=723%2C504&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"723\" height=\"504\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por CHRISTINE MARIE<\/strong><\/p>\n<p>Una de las muestras m\u00e1s dolorosas de hipocres\u00eda en la actual campa\u00f1a presidencial es el esfuerzo de los dos candidatos por presentarse como los mejores defensores de las familias de la clase trabajadora. Aunque los partidos Dem\u00f3crata y Republicano se asocian con nociones muy diferenciadas de la \u00abfamilia\u00bb y de las pol\u00edticas sobre el aborto y la autonom\u00eda corporal -y aunque polemizan sobre c\u00f3mo financiar la sanidad, la educaci\u00f3n y la vivienda-, ambos han situado el Cr\u00e9dito Tributario por Hijos (CTH) en el centro de sus promesas. Un examen de este enfoque muestra su car\u00e1cter limitado y exige un debate sobre una estrategia alternativa para salir de las crisis financieras a las que se enfrentan las familias trabajadoras.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 adoran ambas candidaturas el cr\u00e9dito tributario por hijos?<\/strong><\/p>\n<p>El CTH es un enfoque neoliberal adoptado por encima de la asistencia directa a los hogares de bajos ingresos debido a su m\u00ednima asociaci\u00f3n con el \u00abbienestar\u00bb de los pobres. Se ampli\u00f3 durante la crisis econ\u00f3mica de la era COVID para responder a las protestas de quienes perd\u00edan sus ingresos. La ampliaci\u00f3n reparti\u00f3 a los hogares 3600 d\u00f3lares anuales por ni\u00f1o menor de seis a\u00f1os y 3000 d\u00f3lares anuales por ni\u00f1o de entre seis y 18 a\u00f1os en cr\u00e9ditos fiscales. Este plan ampliado tambi\u00e9n retoc\u00f3 el marco neoliberal al permitir que algunas familias que pagaban pocos impuestos o ninguno y que antes estaban excluidas de dichos cr\u00e9ditos recibieran algo de dinero. Debido a este \u00faltimo cambio, se atribuy\u00f3 ampliamente al programa el haber sacado de la pobreza a unos 2 millones de ni\u00f1os. A\u00fan as\u00ed, el CTH proporcion\u00f3 una gota en el cubo del alivio de emergencia que necesitaban las familias trabajadoras.<\/p>\n<p>Para comprender lo modesto que fue realmente el impacto del CTH ampliado, cabe se\u00f1alar que una organizaci\u00f3n sin \u00e1nimo de lucro llamada The Bridge (el Puente), basada en una evaluaci\u00f3n de las necesidades y en agudo contraste con los pagos del CTH, entrega 1.000 d\u00f3lares al mes a las madres primerizas con bajos ingresos. Y seg\u00fan el Fondo de Defensa de la Infancia, 11 millones de ni\u00f1os en Estados Unidos, y no 2 millones, viven en la pobreza. Esto significa que durante el m\u00e1ximo hist\u00f3rico de reducci\u00f3n de la pobreza atribuido a la ampliaci\u00f3n de la CTH, las condiciones de menos de 1\/5 de los ni\u00f1os que lo necesitaban cambiaron significativamente.<\/p>\n<p>Pero esa no es toda la historia. Aunque las ganancias para los pobres fueron relativamente modestas, la expansi\u00f3n de la pol\u00edtica de la era de COVID fue tremendamente popular, especialmente entre los votantes de clase media. Esto se debe a que el cr\u00e9dito se puso a disposici\u00f3n de las parejas con unos ingresos de hasta 400.000 d\u00f3lares. Proporcionaba m\u00e1s a las clases medias que a los trabajadores esenciales, a los trabajadores con bajos ingresos y a los desempleados.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, los responsables pol\u00edticos liberales lo pregonaron porque les permit\u00eda atribuirse una victoria por restaurar un tipo de medida de \u00abbienestar\u00bb abandonada por mucho tiempo debido a los cambios ideol\u00f3gicos reaccionarios que consideraban a los pobres indignos de pagos directos en efectivo. No fue un gran resultado, pero s\u00ed lo suficientemente bueno como para vender el planteamiento. Pod\u00edan se\u00f1alar numerosos estudios autorizados de este periodo econ\u00f3mico que demostraban que las transferencias de efectivo a las familias con ingresos bajos no se malgastaban, como postulaba la ortodoxia neoliberal, sino que se utilizaban para mejorar el bienestar de al menos 2 millones.<\/p>\n<p>Por modesta que fuera, el Congreso no prorrog\u00f3 la ampliaci\u00f3n de la CTH de la era de COVID. No obstante, los debates en el Congreso sobre la vuelta a un sistema similar de ayudas familiares basado en los impuestos, con la sensibilidad de limitar lo que se debe dar a los \u00abpobres indignos\u00bb, es decir, a los que no trabajan o supuestamente no trabajan lo suficiente, se ha convertido en algo ideol\u00f3gicamente aceptable y normalizado entre los responsables pol\u00edticos de la \u00e9lite. Un n\u00famero significativo de titulares de cargos dem\u00f3cratas y republicanos consideran que hablar de un CTH mejorado es una forma pol\u00edticamente aceptable de mostrar preocupaci\u00f3n por las finanzas \u00abfamiliares\u00bb sin enfurecer a toda la Am\u00e9rica corporativa.<\/p>\n<p>As\u00ed, hoy en d\u00eda, el Cr\u00e9dito Tributario por Hijos est\u00e1 en el centro de las propuestas pol\u00edticas presentadas por los dos grandes partidos empresariales. JD Vance, conocido por su reaccionaria defensa natalista de la \u00abfamilia tradicional\u00bb, ha abogado por un CTH de 5.000 d\u00f3lares por hijo y quiere ampliarlo a las familias que ganen m\u00e1s de 400.000 d\u00f3lares. Kamala Harris, conocida por una visi\u00f3n m\u00e1s amplia de la \u00abfamilia\u00bb a premiar, ha propuesto elevar el cr\u00e9dito 1.000 d\u00f3lares m\u00e1s, hasta 6.000 d\u00f3lares por hijo durante el primer a\u00f1o tras el nacimiento, y proporcionar 3.600 d\u00f3lares por hijo cada a\u00f1o posterior. Sin embargo, ninguno de los partidos se ha pronunciado a favor de garantizar la totalidad del importe anual del CTH a los hogares cuyos ingresos sean demasiado bajos para tributar, lo que ha decepcionado a los defensores de la comunidad que realmente se preocupan por los m\u00e1s necesitados.<\/p>\n<p><strong>La reproducci\u00f3n y la producci\u00f3n social<\/strong><\/p>\n<p>No s\u00f3lo es una soluci\u00f3n totalmente inadecuada el CTH, sino que la realidad es que ninguna propuesta de los dos grandes partidos empresariales se acerca a abordar la causa fundamental de la miseria financiera de los hogares. Esto no deber\u00eda sorprender porque, de hecho, el funcionamiento del sistema con \u00e1nimo de lucro se basa en la pr\u00e1ctica de hacer que los trabajadores asuman la gran mayor\u00eda de los costes sociales necesarios para mantener el sistema capitalista zumbando. Esto incluye criar y socializar a la futura mano de obra, cuidar de los ancianos y crear las circunstancias que hacen posible que la mayor\u00eda trabaje para capitalistas privados por s\u00f3lo una \u00ednfima parte del valor que producen en el trabajo.<\/p>\n<p>Los socialistas hablan de estas actividades, realizadas en su mayor\u00eda como trabajo no remunerado, como una contribuci\u00f3n a la \u00abreproducci\u00f3n social\u00bb. Estas actividades, para los capitalistas, son un pendiente de la \u00abproducci\u00f3n\u00bb, durante la cual los propietarios extraen directamente como beneficio la mayor parte del valor creado por quienes trabajan en la manufactura, la miner\u00eda y la construcci\u00f3n. Forzar los costes de la reproducci\u00f3n social sobre los hogares de la clase trabajadora ya victimizados por las relaciones fundamentalmente explotadoras de la producci\u00f3n de beneficios es fundacional para el capitalismo hist\u00f3rico. El beneficio no podr\u00eda extraerse sin esta perspectiva de como se cumplen las necesidades sociales.<\/p>\n<p>No ha existido un capitalismo en el espacio o en el tiempo que no requiriera que las clases trabajadoras lucharan por asegurar su propio bienestar mediante la privatizaci\u00f3n de los fundamentos de la actividad vital, con los hogares actuando como unidades individualizadas de trabajo no remunerado y unidades para el consumo de bienes de alto precio, atenci\u00f3n sanitaria, educaci\u00f3n y cuidados b\u00e1sicos.<\/p>\n<p>Esto es cierto sea cual sea el nivel de ayudas sociales adoptado por cualquier Estado capitalista en una coyuntura espec\u00edfica bajo la presi\u00f3n de los trabajadores o los presagios del colapso social. Los compromisos estatales para socializar algunos de los costes del trabajo de cuidados, del trabajo que da la vida, nunca son permanentes. Tampoco se acercan nunca a aliviar la emergencia financiera a la que se enfrentan los trabajadores. Nunca desaf\u00edan realmente todo el tinglado en el que el trabajo no remunerado de los cuidadores de las clases trabajadoras -por no hablar de la opresi\u00f3n de g\u00e9nero y racializada que est\u00e1 inextricablemente entrelazada- se organiza y se sostiene para las necesidades de las grandes empresas a trav\u00e9s de una mir\u00edada de pol\u00edticas fiscales y de gasto.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 camino seguir?<\/strong><\/p>\n<p>Es en este contexto en el que debemos ver la muestra de preocupaci\u00f3n y las modestas reformas para la manutenci\u00f3n infantil que proclaman los candidatos dem\u00f3cratas y republicanos, todos los cuales siguen comprometidos con este sistema. Alguna reforma es mejor que ninguna, y un CTH que proporcione ayuda a una parte de los millones de personas que quedan empobrecidas por el funcionamiento normal del sistema ser\u00e1 bienvenido. Sin embargo, las nuevas propuestas de CTH no se\u00f1alan un giro hacia el alivio de la doble carga que soportan los cuidadores de ninguna manera fundamental.<\/p>\n<p>Nuestra estrategia para rseolver la crisis a la que se enfrenta nuestra clase debe reconocer que el funcionamiento de la sociedad capitalista exige este coste inaceptable. La \u00fanica forma de conseguir una alteraci\u00f3n dr\u00e1stica de estos acuerdos es la acci\u00f3n pol\u00edtica independiente de los partidos entregados al sistema.<\/p>\n<p><em>Foto: John Froschauer \/ AP<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por CHRISTINE MARIE Una de las muestras m\u00e1s dolorosas de hipocres\u00eda en la actual campa\u00f1a presidencial es el esfuerzo de los dos candidatos por presentarse como los mejores defensores de las familias de la clase trabajadora. 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