{"id":16258,"date":"2020-04-30T15:22:21","date_gmt":"2020-04-30T19:22:21","guid":{"rendered":"https:\/\/workersvoiceus.org\/2020\/04\/30\/how-to-win-strikes-lessons-from-the-1934-teamsters-strike\/"},"modified":"2023-09-24T21:35:25","modified_gmt":"2023-09-25T01:35:25","slug":"how-to-win-strikes-lessons-from-the-1934-teamsters-strike","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/workersvoiceus.org\/es\/2020\/04\/30\/how-to-win-strikes-lessons-from-the-1934-teamsters-strike\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo ganar huelgas: Lecciones de la huelga de los Teamsters de 1934"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por HARRY DEBOER<\/strong><\/p>\n<p><em>C\u00f3mo ganar huelgas fue escrito por Harry DeBoer, activista socialista desde hace mucho tiempo, en 1987. Fue publicado independientemente como panfleto y posteriormente reimpreso en varias revistas socialistas y traducido a diferentes idiomas.<\/em><\/p>\n<p><em>DeBoer naci\u00f3 en 1903 en Crookston, Minnesota. A principios de los a\u00f1os 30 empez\u00f3 a trabajar en los astilleros de carb\u00f3n de Minneapolis y form\u00f3 parte del comit\u00e9 organizador inicial de la famosa huelga de camioneros Teamsters de 1934.<\/em><\/p>\n<p><em>DeBoer se convirti\u00f3 en uno de los l\u00edderes de la huelga y trabaj\u00f3 junto a otros dirigentes como Carl Skoglund, Vincent R. Dunne y Farrell Dobbs. Se le atribuye el desarrollo de la t\u00e1ctica de los piquetes de crucero. Tambi\u00e9n fue el capit\u00e1n del piquete el 20 de julio de 1934, cuando la polic\u00eda abri\u00f3 fuego contra los huelguistas desarmados, matando a dos e hiriendo a 60, muchos de los cuales recibieron disparos en la espalda. Harry estaba entre los heridos. Ese d\u00eda se conoce como el Viernes Sangriento.<\/em><\/p>\n<p><em>DeBoer era trotskista y fundador del Partido Obrero Socialista en 1938. En 1940, Harry fue encarcelado por sedici\u00f3n en virtud de la Ley Smith por oponerse a la participaci\u00f3n de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial junto con otros miembros del partido. Se mantuvo fiel a sus principios durante toda su vida, y en a\u00f1os posteriores asesor\u00f3 a muchos j\u00f3venes trabajadores. Colabor\u00f3 con otros de su generaci\u00f3n, como Jack Maloney y Jake Cooper, para llevar las ideas de la lucha de clases a los sindicalistas que buscaban respuestas sobre c\u00f3mo luchar. Harry muri\u00f3 en 1992.<\/em><\/p>\n<p><em><strong>C\u00f3mo ganar huelgas<\/strong><\/em> contiene muchas lecciones valiosas para los activistas de la clase trabajadora de hoy. Las empresas se aprovechan cada vez m\u00e1s de los trabajadores. A pesar de sus enormes beneficios, las empresas exigen -y obtienen- grandes concesiones.<\/p>\n<p>Cuando los sindicatos consiguen aumentos salariales, muchas veces son peque\u00f1os y no siguen el ritmo de la inflaci\u00f3n. El nivel de vida est\u00e1 bajando. Muchos trabajadores apenas pueden subsistir y sus deudas siguen aumentando.<\/p>\n<p>Los trabajadores no sindicados se ven especialmente afectados. Proliferan los empleos mal pagados. Sin la protecci\u00f3n laboral de los sindicatos, los trabajadores no sindicados se enfrentan a todo tipo de ataques contra sus condiciones laborales. Se les reducen las horas de trabajo. Se les despide a capricho del empresario, sin normas de antig\u00fcedad en vigor.<\/p>\n<p><strong>Un nuevo estado de \u00e1nimo<\/strong><\/p>\n<p>No tiene por qu\u00e9 ser as\u00ed. La era de las concesiones puede, debe y llegar\u00e1 a su fin. Hay indicios de un nuevo estado de \u00e1nimo entre los trabajadores. Los sindicatos informan de que algunos trabajadores no sindicados est\u00e1n solicitando campa\u00f1as de sindicalizaci\u00f3n. Quieren salarios m\u00e1s altos, mejores condiciones de trabajo y la protecci\u00f3n en el puesto de trabajo que conlleva la afiliaci\u00f3n sindical. Se percibe un mayor deseo de lucha entre los afiliados. Se avecinan grandes batallas y auguro un gran auge sindical en un futuro pr\u00f3ximo. Este folleto est\u00e1 dirigido a los l\u00edderes y participantes de las batallas que se avecinan.<\/p>\n<p><strong>Las huelgas se pueden ganar.<\/strong><\/p>\n<p>La huelga es siempre el \u00faltimo recurso. As\u00ed debe ser. Pero hoy en d\u00eda, a menos que los trabajadores est\u00e9n preparados para ir a la huelga, los empresarios no ofrecer\u00e1n a los trabajadores un trato justo en la mesa de negociaci\u00f3n. Los trabajadores tienen que estar dispuestos a retener su trabajo para obtener un acuerdo justo. En los \u00faltimos a\u00f1os se han perdido huelgas importantes. Los trabajadores que abandonan el trabajo son sustituidos por esquiroles. Se han roto huelgas importantes. Los trabajadores han perdido permanentemente su empleo.<\/p>\n<p>Esto ha llevado a algunos en el movimiento obrero a concluir err\u00f3neamente que las huelgas ya no pueden tener \u00e9xito. Se\u00f1alan las recientes derrotas y dicen: &#8220;\u00bfPara qu\u00e9 luchar?&#8221;. Como resultado, los sindicatos han firmado contratos con concesiones al por mayor, a pesar de que el empresario podr\u00eda permitirse buenos aumentos salariales y mejores condiciones de trabajo.<\/p>\n<p>Algunos sindicatos, que tienen miedo de las huelgas, han recurrido a t\u00e1cticas alternativas como las campa\u00f1as de presi\u00f3n p\u00fablica. Algunos l\u00edderes sindicales han propuesto estas t\u00e1cticas como sustituto de las huelgas. Pero aunque las campa\u00f1as de presi\u00f3n p\u00fablica pueden ayudar, si el empresario sabe que el sindicato no est\u00e1 dispuesto a hacer huelga, esas campa\u00f1as tienen muchas menos posibilidades de \u00e9xito. El empresario exprimir\u00e1 al sindicato hasta dejarlo seco si sabe que el sindicato no va a hacer huelga.<\/p>\n<p><strong>La huelga de 1934 fue un modelo<\/strong><\/p>\n<p>Tengo confianza en la nueva generaci\u00f3n de trabajadores. Creo que empezar\u00e1n a volcarse hacia la militancia obrera para conseguir un nivel de vida decente para ellos y sus familias. La huelga de camioneros de 1934 en Minneapolis fue un modelo de c\u00f3mo luchar y ganar. Paralizamos el tr\u00e1fico de camiones en la ciudad, echamos a los esquiroles de la calle y obtuvimos una victoria decisiva. Conseguimos el reconocimiento del sindicato, logramos nuestro primer contrato y conseguimos aumentos salariales y mejores condiciones.<\/p>\n<p>Las huelgas de Minneapolis, Toledo y San Francisco en 1934 desencadenaron una oleada de acciones laborales militantes que abrieron el camino a la formaci\u00f3n de los grandes sindicatos de este pa\u00eds. Esas huelgas militantes de los a\u00f1os 30 forjaron los sindicatos industriales que existen hoy en d\u00eda.<\/p>\n<p>Pero durante los a\u00f1os 50, 60 y 70, los sindicatos se volvieron m\u00e1s complacientes. Las batallas de los piquetes de antes se calmaron. Los sindicatos establecieron l\u00edneas de piquetes, generalmente esperando que fueran respetadas y as\u00ed fue. Pero a finales de los 70 y en los 80, la situaci\u00f3n cambi\u00f3.<\/p>\n<p>Los empresarios se volvieron m\u00e1s agresivos. Tantearon el terreno y descubrieron que pod\u00edan romper huelgas sin demasiados problemas. El esquirolaje se hizo m\u00e1s com\u00fan. Hace a\u00f1os, nadie se atrev\u00eda a cruzar un piquete. Hoy, en ciudades de todo el pa\u00eds, los trabajadores pueden contar historias de empresarios que rompieron huelgas enviando esquiroles.<\/p>\n<p><strong>Una breve historia de la huelga<\/strong><\/p>\n<p>S\u00f3lo hay una manera de ganar una huelga: Cerrar la empresa. Si se trata de una f\u00e1brica u otro negocio, no se puede dejar funcionar. Si se trata de una industria de transporte, no puede dejar moverse. Una huelga significa que todo el trabajo debe detenerse. Significa que no se puede permitir que los supervisores sigan trabajando. Significa que hay que impedir que los esquiroles ocupen los puestos de los trabajadores. Hoy en d\u00eda, una huelga no puede ganarse con un pu\u00f1ado de piquetes. Requiere una acci\u00f3n masiva en la calle, dirigida por el sindicato en huelga.<\/p>\n<p>La huelga de camioneros de Minneapolis de 1934 fue, en realidad, tres huelgas: la de los conductores de carb\u00f3n en febrero, una huelga m\u00e1s amplia en mayo y la reanudaci\u00f3n de la huelga en julio, en la que finalmente conseguimos la victoria. En la huelga de los conductores de carb\u00f3n, no ten\u00edamos suficientes piquetes al principio del paro para cerrar con \u00e9xito todos los astilleros en huelga. Organic\u00e9 lo que se conoci\u00f3 como piquetes de crucero. Pod\u00edamos hacer un piquete en una puerta y dejar que los camiones que segu\u00edan operando salieran de los astilleros de carb\u00f3n para que la polic\u00eda pensara que los camiones estaban libres. Dej\u00e1bamos que los camiones se alejaran dos o tres manzanas del patio, nos acerc\u00e1bamos en coches, oblig\u00e1bamos a los camiones a parar y vert\u00edamos el carb\u00f3n en la calle. En varios d\u00edas, pr\u00e1cticamente todas las operaciones de conducci\u00f3n de camiones de carb\u00f3n se hab\u00edan paralizado. Era un invierno muy fr\u00edo; las familias y las empresas necesitaban carb\u00f3n. Las empresas cedieron y ganamos.<\/p>\n<p>A Farrell Dobbs, otro joven l\u00edder de los Teamsters, y a m\u00ed nos asignaron quedarnos en la sede del sindicato por las tardes para afiliar a nuevos miembros. Vinieron por miles a afiliarse a nuestro sindicato, Teamster local 574 (ahora se llama local 544). Cuando los trabajadores ven una direcci\u00f3n que sabe luchar y ganar, no dudan en afiliarse. La victoria de febrero hab\u00eda fortalecido considerablemente a nuestro sindicato.<\/p>\n<p>En la huelga de mayo, la polic\u00eda reclut\u00f3 a varios diputados y les dieron palos para que ataquen y echaran a los huelguistas de la calle. En un incidente, algunos de nuestros piquetes fueron emboscados por la polic\u00eda, y varios piquetes, hombres y mujeres, fueron golpeados duramente. Conseguimos algunos palos en defensa propia y, en una gran batalla callejera, echamos a los diputados especiales de la calle. Se conoci\u00f3 como la Batalla de la Carrera de los Diputados.<\/p>\n<p>En la huelga de julio, que comenz\u00f3 despu\u00e9s de que las empresas incumplieran su acuerdo con el sindicato, la polic\u00eda abri\u00f3 fuego contra los huelguistas desarmados. Dos trabajadores murieron y casi 60 huelguistas resultaron heridos, muchos de ellos por la espalda.<\/p>\n<p>Este brutal ataque fue contraproducente. En lugar de debilitar al sindicato, reforz\u00f3 la determinaci\u00f3n de los trabajadores y atrajo a\u00fan m\u00e1s apoyo p\u00fablico hacia nuestro bando. Finalmente, en agosto de 1934, la empresa acept\u00f3 un acuerdo, una gran victoria para los Teamsters y para todo el movimiento obrero. La huelga puso a Minneapolis en el camino de convertirse en una ciudad sindical, impulsando campa\u00f1as de organizaci\u00f3n en toda la ciudad, el estado y el Medio Oeste.<\/p>\n<p><strong>Los libros de texto<\/strong><\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, los libros de texto no cuentan mucho sobre la historia del movimiento obrero. Tienen poco que decir sobre el surgimiento de los sindicatos y los enormes sacrificios de los trabajadores para hacer de \u00e9ste un mundo mejor. A los empresarios les gustar\u00eda que los trabajadores olvidaran su pasado. De hecho, a los empresarios les gusta decir que ahora las cosas son diferentes. Sostienen que los viejos tiempos de lucha han quedado atr\u00e1s, que la militancia es historia antigua. Algunas empresas muestran a los trabajadores pel\u00edculas caras, promocionando la cooperaci\u00f3n obrero-patronal y las reuniones del &#8220;c\u00edrculo de calidad&#8221; que animan a los trabajadores a reunirse con los directivos para resolver los problemas de la empresa. Trabajen m\u00e1s r\u00e1pido, produzcan m\u00e1s y, sobre todo, no luchen contra nosotros: \u00e9sa es la l\u00ednea de la empresa.<\/p>\n<p>Estos empresarios, con sus h\u00e1biles llamamientos a la colaboraci\u00f3n, son invariablemente los mismos que acuden a la mesa de negociaci\u00f3n para exigir al sindicato concesiones y congelaciones salariales.<\/p>\n<p>La verdad es que nada ha cambiado fundamentalmente en la relaci\u00f3n entre empresarios y trabajadores. El jefe sigue siendo el jefe. S\u00f3lo que hoy contrata a consultores antisindicales muy caros que cubren de alm\u00edbar los mensajes antisindicales. &#8220;Colaborar con la direcci\u00f3n&#8221; son a menudo palabras clave para socavar y romper el sindicato.<\/p>\n<p>Los l\u00edderes sindicales deben entender el sistema capitalista. Nuestros dirigentes en 1934 sab\u00edan que el sistema de beneficios llevaba a los dirigentes empresariales a intentar romper nuestro sindicato. Aunque la direcci\u00f3n del sindicato no intent\u00f3 imponer su perspectiva revolucionaria a los afiliados, esa perspectiva -y la organizaci\u00f3n- fueron importantes para ganar la huelga.<\/p>\n<p><strong>Lo que aprendieron los trabajadores<\/strong><\/p>\n<p>Lo que aprendieron los trabajadores en la d\u00e9cada de 1930 fue que, unidos en gran n\u00famero, pod\u00edan derrotar a los rompesindicatos y conseguir los aumentos salariales necesarios y mejores condiciones. Cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, esto sigue siendo v\u00e1lido. Los trabajadores de hoy deben adoptar una postura militante para lograr el \u00e9xito. Los piquetes simb\u00f3licos son insuficientes. Los sindicatos deben organizar piquetes masivos con cientos o miles de trabajadores para frenar cualquier posibilidad de esquirolaje. Algunos dirigentes sindicales dicen que eso es imposible hoy en d\u00eda. En uno o dos d\u00edas, argumentan, el empresario acudir\u00e1 a los tribunales y obtendr\u00e1 una orden judicial para limitar el n\u00famero de piquetes a tres o cuatro por portal.<\/p>\n<p>Mi respuesta: En 1934 empapelamos el muro con mandamientos judiciales. El empresario siempre puede encontrar alg\u00fan juez antisindical que le firme un papel. Pero las huelgas se reducen a una relaci\u00f3n de fuerzas. Si nuestras fuerzas son mayores y m\u00e1s poderosas que las suyas, ganaremos.<\/p>\n<p>Pero si ignoramos la orden judicial y seguimos haciendo piquetes masivos, la polic\u00eda nos detendr\u00e1, argumentan algunos dirigentes sindicales.<\/p>\n<p>Mi respuesta: Que as\u00ed sea. Que llenen las c\u00e1rceles a rebosar. El sindicato debe pagarles la fianza y conseguir que la masa de trabajadores vuelva a los piquetes, a los que se unir\u00e1n nuevas fuerzas enfurecidas por la arbitrariedad de las autoridades. Debemos mantener cerrados los centros de trabajo en huelga.<\/p>\n<p><strong>Los dirigentes pueden marcar la diferencia<\/strong><\/p>\n<p>Algunos l\u00edderes sindicales sostienen que hoy en d\u00eda no podemos movilizar a las masas. Dicen que los trabajadores son demasiado pasivos. Pero no es as\u00ed. En los \u00faltimos a\u00f1os se han producido en Estados Unidos varias huelgas importantes en las que miles de trabajadores y sus simpatizantes han marchado y se han concentrado a las puertas de las f\u00e1bricas. Es un reflejo de la nueva militancia que vemos desarrollarse. Desgraciadamente, aunque en algunos casos est\u00e1 claro que los trabajadores est\u00e1n dispuestos a pasar a la acci\u00f3n, los dirigentes de algunas huelgas no llegan a cerrar la planta. Los esquiroles siguen yendo a trabajar y la huelga se pierde. La direcci\u00f3n debe dar un paso fundamental: Organizar piquetes masivos e impedir que los esquiroles entren en el lugar de trabajo.<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfC\u00f3mo se consigue que miles de trabajadores salgan a la calle para llevar a cabo una acci\u00f3n as\u00ed?&#8221;, te preguntar\u00e1s. Es una buena pregunta.<\/p>\n<p>En primer lugar, se necesita un liderazgo dispuesto a tomar esas medidas. Si en su sindicato no hay luchadores en el liderazgo, entonces va a tener que elegir nuevos l\u00edderes. Hay que presentar candidaturas que crean en la democracia sindical y est\u00e9n dispuestas a enfrentarse a la patronal. En segundo lugar, hay que desarrollar una estrategia global. Ning\u00fan panfleto puede explicar todos los problemas y todas las soluciones para ganar una lucha obrera. Yo s\u00f3lo puedo exponer un m\u00e9todo. Sin embargo, hay algunos factores clave en cualquier plan global.<\/p>\n<p>El \u00e9xito de las huelgas requiere la participaci\u00f3n y el apoyo de todo el movimiento obrero. Conseguir ese tipo de apoyo de base amplia puede, de hecho, evitar las huelgas. Si el empresario piensa que va a tener que enfrentarse a todo el movimiento obrero de una ciudad o estado, puede pens\u00e1rselo mucho antes de obligar a los trabajadores a ir a la huelga. Los dirigentes sindicales locales deben dirigirse a los funcionarios laborales de la ciudad y del estado, explicarles lo que la patronal intenta hacer con su sindicato y buscar el apoyo de estos funcionarios. P\u00eddeles que te ayuden y dales todo el cr\u00e9dito cuando lo hagan.<\/p>\n<p>Piense a lo grande. Celebre uno o varios m\u00edtines masivos antes de la fecha l\u00edmite de la huelga con destacados oradores sindicales, utilizando folletos y carteles bien hechos. Invita a todos los sindicatos, no s\u00f3lo al tuyo. Ten en cuenta todos los aspectos. Aseg\u00farate de que las mujeres y las minor\u00edas desempe\u00f1an un papel importante.<\/p>\n<p>En algunas de nuestras organizaciones sindicales de los a\u00f1os 30, enviamos organizadores entre los parados y los organizamos como contingentes de parados de nuestro sindicato para que se unieran a nosotros en los piquetes. Eso deber\u00eda hacerse hoy. Si los parados est\u00e1n organizados de nuestro lado, es mucho m\u00e1s dif\u00edcil para el patr\u00f3n utilizarlos como esquiroles. Y son el grupo al que primero se dirigen los empresarios para romper las huelgas.<\/p>\n<p>Poner grandes anuncios donde sea posible en la prensa comercial y laboral para explicar el caso del sindicato y hacer una lista de los sindicatos que te apoyan. Enviar representantes de su sindicato a las reuniones de otros sindicatos para explicar por qu\u00e9 est\u00e1 luchando. Conseguir que los principales l\u00edderes sindicales escriban cartas a todos los sindicatos del estado, explicando los problemas, y pidi\u00e9ndoles que apoyen la manifestaci\u00f3n, que env\u00eden a miembros a la manifestaci\u00f3n y que se unan a los piquetes sindicales si se produce una huelga. Piensa a lo grande. Piensa a lo grande.<\/p>\n<p>Pida a los trabajadores de su f\u00e1brica y de la ciudad que lleven chapas con lemas de apoyo. Consiga que se publiquen art\u00edculos sobre el tema en la prensa laboral y otros medios de comunicaci\u00f3n. Celebre conferencias de prensa con destacados sindicalistas que le apoyen. Presente al p\u00fablico a miembros del sindicato que sean ejemplos de trabajadores que apenas pueden llegar a fin de mes con los salarios que cobran.<\/p>\n<p>Una huelga debe estar bien organizada y la huelga de Minneapolis de 1934 es un caso cl\u00e1sico. Un libro, &#8220;Teamster Rebellion&#8221; de Farrell Dobbs, da la historia completa y se lo recomiendo encarecidamente. Ten\u00edamos un economato para alimentar a los huelguistas y sus familias. Serv\u00edamos comidas calientes a diario con alimentos donados por agricultores y tenderos simpatizantes. Esto se convirti\u00f3 en una forma de mantener a los huelguistas, as\u00ed como un medio de profundizar la solidaridad entre los trabajadores.<\/p>\n<p>El comit\u00e9 de huelga ten\u00eda un m\u00e9dico y enfermeras a mano en el cuartel general de la huelga para los trabajadores que pudieran resultar heridos en los piquetes. Esto result\u00f3 muy valioso.<\/p>\n<p>Por primera vez en todo el pa\u00eds, publicamos un peri\u00f3dico diario sobre la huelga. Se llamaba &#8220;El Organizador&#8221;. Durante la huelga se puede contar a menudo con que los editores de los medios de comunicaci\u00f3n proempresariales intenten distorsionar los temas. Necesitas tu propia publicaci\u00f3n para explicar los problemas y dar a conocer la verdad sobre la huelga. Un peri\u00f3dico diario de la huelga puede ser un medio para reunir a los huelguistas y a sus partidarios y educar al p\u00fablico, ganando nuevos aliados para el bando de los huelguistas.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 necesario todo tipo de esfuerzos de solidaridad. Deber\u00e1 dirigirse a otros sindicatos locales, grupos de mujeres y organizaciones comunitarias. El objetivo es aislar al empresario hasta que la presi\u00f3n p\u00fablica masiva le obligue a dar marcha atr\u00e1s.<\/p>\n<p>De hecho, cuanto mayor sea la planificaci\u00f3n previa a la huelga y m\u00e1s solidaridad tenga del resto del movimiento obrero, menos probabilidades habr\u00e1 de que se produzca una huelga. La empresa puede ver que est\u00e1s preparado y que tienes a todas las fuerzas de tu lado y se sentir\u00e1 menos inclinada a enfrentarse al sindicato.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n debe haber una preocupaci\u00f3n especial por el bienestar de los trabajadores que se enfrentan a la situaci\u00f3n financiera m\u00e1s grave. Un comit\u00e9 de bienestar debe estar preparado para reunirse con los cobradores o las compa\u00f1\u00edas hipotecarias para prevenir cualquier problema. Hay que tranquilizar a los trabajadores sobre estas cuestiones. Cuidar de los trabajadores m\u00e1s necesitados se convierte en la m\u00e1xima prioridad en una huelga. He visto paros en los que los militantes desatend\u00edan a esos trabajadores, que luego intentaban atravesar los piquetes. \u00a1Qu\u00e9 tragedia! Esas personas se convertir\u00edan en los m\u00e1s firmes defensores del sindicato si \u00e9ste se tomara el tiempo de preocuparse por ellos. Y ese es el trabajo del sindicato.<\/p>\n<p><strong>C\u00f3mo podemos activar nuestro sindicato<\/strong><\/p>\n<p>&#8220;\u00bfC\u00f3mo podemos activar nuestro sindicato?&#8221;, tu preguntas. &#8220;Muchos de nuestros afiliados no asisten a las reuniones sindicales. Todas estas ideas son estupendas, pero nuestros afiliados no participar\u00e1n&#8221;.<\/p>\n<p>Creo que la columna vertebral de cualquier sindicato debe ser la democracia sindical. Cuanto m\u00e1s democr\u00e1tico sea el sindicato, m\u00e1s fuerte ser\u00e1. A menudo, los afiliados no asisten a las reuniones porque, cuando lo hacen, parece que todas las decisiones ya est\u00e1n tomadas. Hay que abrir las reuniones y hacerlas m\u00e1s democr\u00e1ticas. Todas las decisiones importantes del sindicato deben tomarse tras un debate y una votaci\u00f3n de los afiliados. Si hay dirigentes no democr\u00e1ticos, hay que expulsarlos y elegir a otros democr\u00e1ticos. Los dirigentes luchadores comprometidos con la democracia sindical atraer\u00e1n un mayor activismo de las bases.<\/p>\n<p>Los l\u00edderes sindicales deben discutir abiertamente su estrategia con los afiliados. Hay que animar a los afiliados a que asuman responsabilidades importantes en una estrategia global. Discuta, planifique y vote. A medida que su sindicato se democratice, descubrir\u00e1 que muchos de sus afiliados desean participar en las decisiones que afectan a sus vidas.<\/p>\n<p>En Teamsters local 574 ten\u00edamos delegados elegidos que representaban a los miembros en los distintos talleres. Ten\u00edamos una junta de quejas elegida que se reun\u00eda dos veces al mes y escuchaba a cualquier trabajador que tuviera una queja potencial. Ten\u00edamos un comit\u00e9 de negociaci\u00f3n elegido. Y en la huelga de camioneros de 1934 en Minneapolis, ten\u00edamos un Comit\u00e9 de los 100 elegido. Este comit\u00e9 era una caja de resonancia que se reun\u00eda entre las reuniones regulares del sindicato.<\/p>\n<p>Las propuestas de los dirigentes durante la huelga se presentaban primero al Comit\u00e9 de los 100. El comit\u00e9 examinaba las propuestas. El comit\u00e9 examinaba las propuestas, tomaba decisiones y las transmit\u00eda a la masa de trabajadores. Este proceso democr\u00e1tico fortaleci\u00f3 la huelga y mantuvo a la direcci\u00f3n en contacto con lo que quer\u00edan los afiliados.<\/p>\n<p>Algunos dirigentes sindicales no est\u00e1n de acuerdo con este estilo abierto de democracia. Durante una huelga o unas negociaciones, defienden el m\u00e1ximo secretismo. A menudo, he descubierto que ese secretismo es en realidad una estratagema para llegar a un compromiso insatisfactorio a espaldas de los trabajadores.<\/p>\n<p>Todo acuerdo implica un compromiso. Pero las decisiones del sindicato deben ser tomadas por los afiliados. Las reivindicaciones deben ser votadas por los afiliados. Los afiliados deben determinar cu\u00e1ndo una reivindicaci\u00f3n es retirada por el sindicato de la mesa de negociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuanto m\u00e1s democr\u00e1tico sea el sindicato, m\u00e1s implicados estar\u00e1n los trabajadores en \u00e9l. Cuanto menos democr\u00e1tico sea el sindicato, menos entusiasmo tendr\u00e1n los afiliados en la direcci\u00f3n cuando el empresario obligue al sindicato a enfrentarse.<\/p>\n<p><strong>Cerrandolo todo<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>Hay varias formas de cerrar una empresa y este folleto no puede abordarlas todas. Pero he aqu\u00ed algunos m\u00e9todos clave.<\/p>\n<ul>\n<li>Piquetes masivos. Deber\u00eda formar parte de todas las huelgas. Su n\u00famero puede impedir el funcionamiento de la f\u00e1brica.<\/li>\n<li>Sentadas fuera de la f\u00e1brica. A veces, para superar la presencia de un gran n\u00famero de polic\u00edas o de la Guardia Nacional, la mejor t\u00e1ctica puede ser sentar a varios miles de personas frente a las puertas o portones principales. Pueden llev\u00e1rselos en arrestos masivos. El sindicato paga la fianza y os sent\u00e1is de nuevo.<\/li>\n<li>Sentadas dentro de la f\u00e1brica. Las huelgas de brazos ca\u00eddos, una t\u00e1ctica utilizada en los a\u00f1os 30, deber\u00edan considerarse un m\u00e9todo de huelga viable hoy en d\u00eda. Es mucho m\u00e1s dif\u00edcil para los jefes sacar a los trabajadores del edificio, una vez que est\u00e1n sentados dentro.<\/li>\n<li>Operaciones contraesquiroles Los &#8220;finks&#8221; son esquiroles y las &#8220;fink drives&#8221; eran algo que utiliz\u00e1bamos cuando los empresarios utilizaban a los esquiroles para reabrir las plantas que estaban en huelga. Cog\u00edamos a algunos de nuestros mejores militantes, entr\u00e1bamos en la planta y ech\u00e1bamos a los esquiroles.<\/li>\n<li>Marchas y concentraciones masivas, como forma de preparar los piquetes masivos y otras acciones para cerrar la operaci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>Hablar con los trabajadores<\/strong><\/p>\n<p>Carl Skoglund, que m\u00e1s tarde ser\u00eda presidente de nuestro sindicato local, fue el art\u00edfice de la huelga de Minneapolis de 1934. Hab\u00eda vivido muchas batallas sindicales. Ten\u00eda una pierna mala y recuerdo que la noche anterior a la huelga del carb\u00f3n de febrero de 1934, me puso el brazo en el hombro para apoyarse mientras camin\u00e1bamos de vuelta a nuestros apartamentos.<\/p>\n<p>&#8220;Harry&#8221;, me dijo, &#8220;puede ser que al principio muchos trabajadores no entiendan por qu\u00e9 estamos luchando. Tenemos que hablar con ellos. Explicarles de qu\u00e9 va esta huelga. Dales la oportunidad de entenderlo. No los descartes antes de haberles dado una oportunidad&#8221;.<\/p>\n<p>Uno de los primeros conductores no sindicados que paramos al d\u00eda siguiente demostr\u00f3 lo que dec\u00eda Carl. Hab\u00edamos seguido a un cami\u00f3n que sal\u00eda del dep\u00f3sito de carb\u00f3n y a las pocas manzanas convergimos en \u00e9l. Le explicamos al conductor por qu\u00e9 luch\u00e1bamos y por qu\u00e9 est\u00e1bamos en huelga. El hombre se enfad\u00f3. Nos dijo que su jefe le hab\u00eda mentido sobre el motivo de nuestra huelga. Salt\u00f3 del cami\u00f3n y nos ayud\u00f3 a tirar su propia carga de carb\u00f3n a la calle. Esa noche fue a la sede del sindicato y se afili\u00f3. Despu\u00e9s de la huelga, se convirti\u00f3 en un leal delegado sindical.<\/p>\n<p>Hay una lecci\u00f3n en esto. Es necesario explicar a los trabajadores por qu\u00e9 se est\u00e1 en huelga. Y eso vale tambi\u00e9n para los trabajadores que han sido contratados como esquiroles. Muchas veces, si hablas con esos trabajadores, acabar\u00e1n poni\u00e9ndose de tu parte. Si no lo hacen, por supuesto, es otra historia. Pero muchas veces en esta sociedad, con tanta propaganda antisindical, la gente desarrolla actitudes hostiles hacia los sindicatos. A menudo, explicar los problemas puede hacerles cambiar de opini\u00f3n. Esa misma mentalidad abierta es importante para tratar con los compa\u00f1eros de trabajo, que al principio pueden no reconocer la necesidad de la acci\u00f3n militante, pero que cambiar\u00e1n de opini\u00f3n cuando vean que funciona.<\/p>\n<p><strong>Organizar a los desorganizados<\/strong><\/p>\n<p>Muchas de las batallas m\u00e1s importantes del futuro se librar\u00e1n en nombre de los trabajadores no organizados. Deben realizarse nuevos esfuerzos masivos para organizar a estos trabajadores en sindicatos. Los sindicatos actuales tienden a estar formados por trabajadores mejor pagados y los dirigentes sindicales a veces olvidan de d\u00f3nde proceden sus sindicatos.<\/p>\n<p>El mismo enfoque de masas para la victoria en los piquetes debe extenderse a la organizaci\u00f3n sindical. Se necesita una movilizaci\u00f3n masiva de trabajadores para las campa\u00f1as de organizaci\u00f3n. Debe haber m\u00edtines y participaci\u00f3n de todos los afiliados en estas campa\u00f1as, as\u00ed como esfuerzos para conseguir el apoyo del resto del movimiento obrero.<\/p>\n<p>Durante las negociaciones contractuales, los empresarios intentan a veces aterrorizar a los trabajadores para que se sometan. Los empresarios amenazan a los sindicatos que exigen salarios m\u00e1s altos con la posibilidad de que la empresa se marche y busque mercados laborales m\u00e1s baratos y no sindicados en otros lugares. Si la empresa dispone de mano de obra local cualificada, puede que no sea m\u00e1s que una t\u00e1ctica para asustar.<\/p>\n<p>Pero la respuesta del sindicato debe ser r\u00e1pida. Si el jefe traslada su planta a otro lugar, los dirigentes sindicales deben decir: &#8220;Enviaremos organizadores sindicales a su nueva ubicaci\u00f3n y los organizaremos, all\u00ed. Si se va al extranjero, nuestro sindicato internacional trabajar\u00e1 para que est\u00e9n organizados all\u00ed donde se instalen. Te seguiremos all\u00e1 donde vayas. No permitiremos que exploten a sus trabajadores. As\u00ed que m\u00e1s vale que pongan un paquete razonable sobre la mesa de negociaci\u00f3n, porque no les va a ir mejor en otro sitio&#8221;.<\/p>\n<p>Un compromiso claro con un sindicato es la mejor manera de garantizar buenos contratos en los centros de trabajo que est\u00e1n organizados. En el Local 574 ten\u00edamos un lema: &#8220;Cada miembro un organizador&#8221;. Los conductores por carretera animaban a los trabajadores a sindicarse all\u00e1 donde iban por el Medio Oeste. Es un lema que deber\u00edamos adoptar hoy.<\/p>\n<p>Cuantos m\u00e1s trabajadores tengamos en los sindicatos, m\u00e1s dif\u00edcil ser\u00e1 para el empresario encontrar trabajadores que puedan romper huelgas. Y contribuir\u00e1 a hacer del sindicato una fuerza mayor para el progreso y la justicia social.<\/p>\n<p>El sindicato debe ser el defensor de los desvalidos, los pobres y los que sufren. Debemos preocuparnos por las familias monoparentales, el ni\u00f1o que no tiene suficiente para comer, los discapacitados, las v\u00edctimas de la discriminaci\u00f3n. Debemos hablar en favor de los ancianos, muchos de los cuales no pueden ganarse la vida con sus peque\u00f1as pensiones y la seguridad social.<\/p>\n<p>Luchando por ellos, podemos devolver la grandeza al sindicato. Su causa se convierte en la nuestra cuando defendemos salarios y condiciones decentes para todos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Por HARRY DEBOER C\u00f3mo ganar huelgas fue escrito por Harry DeBoer, activista socialista desde hace mucho tiempo, en 1987. Fue publicado independientemente como panfleto y posteriormente reimpreso en varias revistas socialistas y traducido a diferentes idiomas. DeBoer naci\u00f3 en 1903 en Crookston, Minnesota. 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