{"id":1456,"date":"2022-06-23T18:45:58","date_gmt":"2022-06-23T22:45:58","guid":{"rendered":"https:\/\/workersvoiceus.org\/?p=1456"},"modified":"2024-03-20T16:55:45","modified_gmt":"2024-03-20T20:55:45","slug":"our-marxist-approach-to-combating-womens-oppression-in-working-class-organizations","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/workersvoiceus.org\/es\/2022\/06\/23\/our-marxist-approach-to-combating-womens-oppression-in-working-class-organizations\/","title":{"rendered":"Nuestro m\u00e9todo marxista para luchar contra la opresi\u00f3n de las mujeres dentro de las organizaciones de la clase obrera"},"content":{"rendered":"<p><em>Esta revisi\u00f3n fue traducida a m\u00e1quina y puede tener errores. Estamos elaborando una traducci\u00f3n m\u00e1s precisa y apreciamos su paciencia en lo que lo preparamos<\/em><\/p>\n<p>Este art\u00edculo fue originalmente escrito y aprobado en el Congreso de La Voz de los Trabajadores 2018. Tenemos congresos cada 2-3 a\u00f1os, y siguiendo la tradici\u00f3n marxista y leninista\/trotskista, son nuestro m\u00e1ximo \u00f3rgano de decisi\u00f3n, que se lleva a cabo como una asamblea democr\u00e1tica de todos los miembros de la organizaci\u00f3n. Los documentos de nuestros congresos se redactan y aprueban tras meses de discusiones y debates colectivos y profundos, y son un buen reflejo de nuestra pol\u00edtica\/programa organizativo. El equipo de redacci\u00f3n de La Voz de los Trabajadores en 2021 lo edit\u00f3 para mayor claridad.<br \/>\nNuestro enfoque marxista para combatir la opresi\u00f3n de las mujeres en las organizaciones de la clase trabajadora<\/p>\n<ul>\n<li>Contexto pol\u00edtico<\/li>\n<li>La lucha contra la opresi\u00f3n en el programa socialista<\/li>\n<li>Identificaci\u00f3n de las manifestaciones internalizadas de la opresi\u00f3n<\/li>\n<li>Directrices pol\u00edticas para combatir activamente los comportamientos sexistas en las reuniones de organizaci\u00f3n y desarrollar el liderazgo de las mujeres<\/li>\n<li>Directrices pol\u00edticas en relaci\u00f3n con los casos de acoso, agresi\u00f3n y violencia sexual<\/li>\n<li>Desarrollar criterios marxistas para evaluar y deliberar sobre estos asuntos.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>Contexto pol\u00edtico<\/strong><\/p>\n<p>Un resurgimiento de la opresi\u00f3n. A pesar de un vibrante legado de movimientos de masas y reformas sociopol\u00edticas logradas por la izquierda revolucionaria, especialmente en las d\u00e9cadas de 1960 y 1970, el sexismo, el racismo, la homofobia, la transfobia y otras formas de opresi\u00f3n est\u00e1n presentes y siguen perjudicando a nuestra clase. \u00bfCu\u00e1ntos espacios sindicales o estudiantiles han sido destruidos por acoso o agresi\u00f3n sexual? \u00bfCu\u00e1ntas mujeres, personas LGBTQI, inmigrantes y personas negras y morenas han abandonado los espacios de organizaci\u00f3n porque se han sentido discriminadas, amenazadas f\u00edsicamente o excluidas de las conversaciones pol\u00edticas y del trabajo de organizaci\u00f3n?<br \/>\nDel mismo modo, \u00bfcu\u00e1ntas organizaciones pol\u00edticas se han derrumbado o han perdido su credibilidad y capacidad para liderar la lucha de clases porque no han dado una respuesta clara a las cuestiones de acoso y agresi\u00f3n sexual en sus propias filas? Demasiadas, incluyendo pero no limit\u00e1ndose a la \u00e9pica crisis interna del Partido Socialista de los Trabajadores del Reino Unido resultante del encubrimiento de las acusaciones de violaci\u00f3n contra cuadros de la direcci\u00f3n en 2013. La continua negativa de la direcci\u00f3n del SWP a discutir abierta y democr\u00e1ticamente el caso o a reconocer sus errores iniciales en el manejo del mismo condujo al colapso de un partido (con 2.000 miembros antes de la crisis). Durante esta crisis, el partido experiment\u00f3 una importante escisi\u00f3n de principios sobre esta cuesti\u00f3n (160 miembros formaron el Socialismo Revolucionario en el Siglo XXI) que intent\u00f3 mantener una posici\u00f3n revolucionaria y de principios sobre la confrontaci\u00f3n de la opresi\u00f3n. Sin embargo, cientos de miembros abandonaron el partido frustrados y desmoralizados. En la actualidad, el SWP s\u00f3lo cuenta con unos pocos cientos de miembros. M\u00e1s recientemente, el MTS (Movimiento de los Trabajadores Socialistas; partido hermano del PTS argentino en M\u00e9xico) entr\u00f3 en crisis debido a una acusaci\u00f3n de abuso sexual, emitida por compa\u00f1eros de partido, contra uno de sus miembros. En lugar de constituir una comisi\u00f3n independiente para investigar los hechos, el partido respald\u00f3 incondicionalmente al miembro acusado, que respondi\u00f3 a estas acusaciones replicando que sus acusadores eran calumniadores y reaccionarios[1]. Esta crisis provoc\u00f3 una grave p\u00e9rdida de confianza en el MTS y en su capacidad de liderazgo entre sectores clave de la clase trabajadora. Cuando un partido u organizaci\u00f3n de la clase trabajadora se ve comprometido por no abordar el acoso sexual, todos salimos perjudicados. Es el deber de todos nosotros combatir el acoso sexual y todas las formas de opresi\u00f3n de g\u00e9nero en nuestros movimientos de la clase trabajadora.<br \/>\nLas organizaciones de izquierda a menudo no conceden la misma atenci\u00f3n y recursos a la lucha activa contra todas las formas de opresi\u00f3n y a la necesidad de proporcionar un liderazgo pol\u00edtico claro y fuerte cuando los casos de opresi\u00f3n salen a la luz dentro de la organizaci\u00f3n como lo hacen con otras actividades, como el reclutamiento de miembros. Esto es un fracaso para nuestra clase y nuestro legado. Cuando los casos de opresi\u00f3n salen a la superficie dentro de las organizaciones, estos momentos representan una oportunidad cr\u00edtica para desarrollar un liderazgo pol\u00edtico, construir confianza, fortalecer un programa socialista y perfeccionar la metodolog\u00eda marxista. No debemos evitar, evadir, callar o esperar que otros resuelvan nuestros casos.<br \/>\nLa opresi\u00f3n de g\u00e9nero es una parte necesaria del capitalismo imperialista; por lo tanto, mientras el capitalismo crezca, tambi\u00e9n lo har\u00e1 la opresi\u00f3n de g\u00e9nero. Ambas se basan en la misma l\u00f3gica: la dominaci\u00f3n, la competencia superficial, la conquista, la intimidaci\u00f3n y una mentalidad de &#8220;supervivencia del m\u00e1s fuerte&#8221;, en la que los m\u00e1s ruidosos y los m\u00e1s &#8220;capaces&#8221; (seg\u00fan la definici\u00f3n de &#8220;capaz&#8221; del capitalismo, es decir, capaz de acceder al trabajo mejor pagado en una econom\u00eda capitalista) mantienen el poder y la atenci\u00f3n. La opresi\u00f3n de g\u00e9nero divide, desorganiza y desmoraliza a toda la clase trabajadora, drenando la energ\u00eda y los recursos de nuestro proyecto colectivo de construir una econom\u00eda y una sociedad equitativas. La superaci\u00f3n de la opresi\u00f3n de g\u00e9nero es uno de los principales retos para lograr la unidad y la liberaci\u00f3n de la clase trabajadora. Este documento explorar\u00e1 la naturaleza espec\u00edfica de la relaci\u00f3n de la opresi\u00f3n de g\u00e9nero con el capitalismo y la divisi\u00f3n de clases. A continuaci\u00f3n, exploraremos las formas de lograr juntos nuestra liberaci\u00f3n del capitalismo y de la opresi\u00f3n de g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Desaf\u00edos en nuestros partidos e internacional de la LIT. Nuestra internacional comenz\u00f3 a abordar seriamente estos problemas internamente en 2008 y ha profundizado y desarrollado una lucha a\u00fan vigente contra el sexismo en nuestras propias filas y en los espacios del movimiento donde intervenimos. No somos inmunes a este problema, sino todo lo contrario. Los casos de compa\u00f1eras de direcci\u00f3n acusadas de denuncias muy graves, como abuso y acoso, llevaron a la LITCI a tomar una posici\u00f3n fuerte al respecto. Los camaradas que se negaron a una investigaci\u00f3n del partido sobre estos asuntos fueron expulsados. Esto contribuy\u00f3 a la p\u00e9rdida de la mayor\u00eda de nuestra secci\u00f3n boliviana en 2008, cuando los l\u00edderes que fueron acusados de abuso dom\u00e9stico y que se negaron a responder a estas acusaciones y enfrentar la responsabilidad frente a la Comisi\u00f3n Moral Internacional (la Comisi\u00f3n Moral exist\u00eda antes de 2008; este fue el primer caso de abuso dom\u00e9stico llevado a la Comisi\u00f3n Moral). Afortunadamente, desde que el partido comenz\u00f3 a abordar cuestiones internas de sexismo y otras opresiones en las filas, la mayor\u00eda de los compa\u00f1eros aceptaron y aplicaron las sanciones votadas por las Comisiones de Control o Moral de los respectivos partidos. En adelante, los casos de acoso, agresi\u00f3n o abuso por parte de miembros de la direcci\u00f3n deb\u00edan ser investigados y decididos por comisiones independientes de la direcci\u00f3n, y las sanciones a los miembros en puestos de direcci\u00f3n deb\u00edan ser m\u00e1s duras.<\/p>\n<p>El balance en nuestro propio partido. En los \u00faltimos nueve a\u00f1os, nuestro propio partido, La Voz de los Trabajadores, se ha enfrentado a experiencias desafiantes y formativas para combatir el sexismo en los movimientos obreros y estudiantiles en los que somos m\u00e1s activos. Tambi\u00e9n hemos tenido tres casos de opresi\u00f3n de g\u00e9nero que han surgido dentro de nuestra organizaci\u00f3n nacional. Estos casos han llevado a la destrucci\u00f3n de toda nuestra rama de Los \u00c1ngeles en el transcurso de cuatro a\u00f1os, perdiendo en total nueve miembros (dos miembros fueron acusados de una serie de comportamientos sexistas, incluyendo el tratamiento de las compa\u00f1eras como objetos sexuales y comportamientos sexistas en las reuniones). Tambi\u00e9n nos hemos encontrado con al menos un caso en el \u00faltimo a\u00f1o (2017) en los espacios sociales en los que hemos intervenido (sindicatos, grupos de estudiantes). El balance para nuestro partido es mixto: si bien nos hemos esforzado por abordar correctamente y con prontitud los problemas que nos enfrentaron, los resultados han sido bastante devastadores en algunos casos (Los \u00c1ngeles es uno de ellos). Nuestro peque\u00f1o grupo no fue capaz de evaluar r\u00e1pida y correctamente las realidades del sexismo en la sede de Los \u00c1ngeles. Esto se debe a dos razones. La primera fue la relativa inexperiencia pol\u00edtica de nuestros j\u00f3venes dirigentes, especialmente los cuadros masculinos, que fueron puestos en posiciones de liderazgo antes de haber sido probados en la lucha de clases, y probados especialmente en la cuesti\u00f3n de la opresi\u00f3n de la mujer. Mientras que los miembros masculinos de la direcci\u00f3n en L.A. prometieron formalmente combatir el sexismo y apoyar la liberaci\u00f3n de la mujer, en su vida concreta y en sus interacciones pr\u00e1cticas con las camaradas y activistas mujeres, hicieron lo contrario. En segundo lugar, carec\u00edamos de una posici\u00f3n desarrollada sobre la opresi\u00f3n de la mujer en la lucha de clases, as\u00ed como de un protocolo claro y consensuado para abordar incidentes concretos. Los repetidos casos de opresi\u00f3n llevaron incluso en un caso al desarrollo de tendencias fraccionarias.<br \/>\nEl valor de estas experiencias es indispensable para el proceso de formulaci\u00f3n de una estrategia y una t\u00e1ctica correctas para la lucha de liberaci\u00f3n de las mujeres. Confirman que la lucha contra la opresi\u00f3n de las mujeres, empezando por, y especialmente contra, el sexismo en nuestro movimiento y espacios organizativos, es una tarea de primer orden para la lucha de clases revolucionaria. Sin emprender y ganar esta lucha estamos condenados a repetir nuestros errores y a alimentar inadvertidamente la expansi\u00f3n del capitalismo.<\/p>\n<p>Los objetivos y el alcance de este documento. Este documento se centrar\u00e1 especialmente en las manifestaciones concretas de la opresi\u00f3n de las mujeres y las personas LGBT en los espacios de organizaci\u00f3n, pero la misma preocupaci\u00f3n y metodolog\u00eda debe aplicarse y desarrollarse para abordar las otras formas de opresi\u00f3n utilizando un enfoque marxista y revolucionario. Si queremos ser capaces de enfrentarnos a la marginaci\u00f3n y la opresi\u00f3n de las mujeres en la sociedad y ser cre\u00edbles a la hora de luchar por la liberaci\u00f3n de las mujeres, tenemos que ser capaces de hacerlo concretamente en las organizaciones de la clase trabajadora, siendo conscientes y respondiendo a las pr\u00e1cticas, comportamientos, actitudes y relaciones que desaniman a las mujeres a participar, inhiben o minimizan su voz y sus opiniones, o que amenazan a las militantes. Nuestro objetivo como marxistas es construir espacios inclusivos en los que las personas de la clase trabajadora de todos los g\u00e9neros puedan confiar entre s\u00ed, compartiendo valores y pr\u00e1cticas antiopresivas, as\u00ed como un programa compartido para combatir la opresi\u00f3n y mecanismos para hacer frente a casos concretos de opresi\u00f3n de g\u00e9nero cuando surjan.<\/p>\n<p>Como marxistas, debemos desarrollar una metodolog\u00eda para tratar estos casos de manera que<br \/>\na) eduque pol\u00edticamente a nuestra clase sobre la necesidad de combatir la opresi\u00f3n, las ra\u00edces de la opresi\u00f3n y su conexi\u00f3n con el capitalismo<br \/>\nb) desarrolle la confianza, la capacidad de acci\u00f3n y el liderazgo de los sectores oprimidos (por ejemplo, las mujeres de la clase trabajadora, las personas queer) y<br \/>\nc) desarrolla el poder y la fuerza de las organizaciones de la clase trabajadora, demostrando en la pr\u00e1ctica que el proletariado ofrece procesos y soluciones para abordar la opresi\u00f3n de g\u00e9nero superiores a los procesos y soluciones individuales y aislados que ofrecen el Estado burgu\u00e9s y las organizaciones sin \u00e1nimo de lucro.<\/p>\n<p>En el resto de este documento utilizaremos &#8220;mujeres&#8221; (y &#8220;hombres&#8221;), que son las construcciones sexuales binarias de todas las sociedades burguesas, de forma no excluyente. Con &#8220;mujeres&#8221; nos referimos tanto a las mujeres cis como a las mujeres trans, y lo mismo ocurre con &#8220;hombres&#8221;. Reconocemos que los hombres trans pueden experimentar los tropos, caracter\u00edsticas y privilegios de la masculinidad burguesa de forma diferente a los hombres cis. Aunque este documento se centrar\u00e1 principalmente en la opresi\u00f3n de quienes se identifican bajo la construcci\u00f3n social de &#8220;mujeres&#8221;, sabemos que nuestras comunidades queer\/LGBTQI se ven afectadas de manera similar por la misma din\u00e1mica de opresi\u00f3n sexista y mis\u00f3gina. Algunos miembros de nuestras comunidades queer\/LGBTQI se identifican como mujeres y se sienten excluidos por una construcci\u00f3n sexual jer\u00e1rquica y binaria que sit\u00faa una versi\u00f3n de la masculinidad en la cima y una versi\u00f3n de la feminidad en la base. Un anexo del documento analiza las circunstancias \u00fanicas de la opresi\u00f3n LGBTQI\/queer.<\/p>\n<p>Una nota sobre la &#8220;pol\u00edtica de identidad&#8221;. Los reaccionarios han menospreciado activamente las reivindicaciones en torno a la opresi\u00f3n y la discriminaci\u00f3n. Han minimizado el legado de los movimientos por los derechos de las mujeres, de los homosexuales y de los derechos civiles afirmando que estos movimientos se centraban en meras &#8220;pol\u00edticas de identidad&#8221;. Su posici\u00f3n sosten\u00eda que la &#8220;pol\u00edtica de identidad&#8221; no era una pol\u00edtica &#8220;real&#8221;, sino una distracci\u00f3n y desviaci\u00f3n de los asuntos importantes, principalmente la econom\u00eda y los salarios. Los reaccionarios utilizaron esta expresi\u00f3n para evitar abordar las cuestiones de opresi\u00f3n y deslegitimar estas demandas en el discurso p\u00fablico reduci\u00e9ndolas al \u00e1mbito privado, individual y dom\u00e9stico. Fue una forma de socavar el tremendo esfuerzo de los principales movimientos sociales de los a\u00f1os 60 y 70 que exig\u00edan que las relaciones sistem\u00e1ticas de opresi\u00f3n se abordaran mediante soluciones de pol\u00edtica p\u00fablica. El Partido Dem\u00f3crata, por su parte, pretend\u00eda reconstruir su base electoral entre los sectores oprimidos, principalmente las mujeres y las comunidades negras y latinas. Se convirti\u00f3 en un defensor de la &#8220;pol\u00edtica de identidad&#8221; con fines electorales.<br \/>\nPara los marxistas, es importante entender que el discurso electoral y p\u00fablico del sistema bipartidista empuj\u00f3 asuntos cruciales de opresi\u00f3n bajo el paraguas de la &#8220;pol\u00edtica de identidad&#8221; para beneficiar al sistema bipartidista, oscureciendo las ra\u00edces de estas opresiones. El hecho de que ambos partidos burgueses hayan enmarcado las cuestiones de opresi\u00f3n sistem\u00e1tica en t\u00e9rminos de &#8220;identidad&#8221; (un t\u00e9rmino muy personal e individual), y posteriormente en t\u00e9rminos de &#8220;privilegio&#8221; (&#8220;privilegio blanco&#8221;, &#8220;privilegio masculino&#8221;) es revelador de su concepci\u00f3n superficial de las opresiones sistem\u00e1ticas. El problema del marco de la &#8220;pol\u00edtica de la identidad&#8221; es que puede ultrapersonalizar los casos de opresi\u00f3n (que tienen, por supuesto, una evidente dimensi\u00f3n personal). Se aleja de hacer de la lucha contra la opresi\u00f3n una lucha colectiva con objetivos pol\u00edticos claros, porque borra el papel del Estado y sus numerosas instituciones p\u00fablicas y el papel del sistema econ\u00f3mico.<br \/>\nPor el contrario, un an\u00e1lisis marxista de la opresi\u00f3n muestra c\u00f3mo los desequilibrios de poder material crean una discriminaci\u00f3n diferenciada por grupos, y al mismo tiempo analiza el papel del Estado y sus instituciones (desde el poder judicial hasta los sistemas educativo y penitenciario) en la configuraci\u00f3n de estas identidades colectivas. M\u00e1s fundamentalmente, el an\u00e1lisis marxista se centra en el papel del capitalismo en la perpetuaci\u00f3n de la discriminaci\u00f3n y la opresi\u00f3n. Lo que distingue al enfoque marxista de otras cr\u00edticas al patriarcado y al sexismo es su atenci\u00f3n a las formas en que las relaciones de opresi\u00f3n se articulan a trav\u00e9s de las relaciones de explotaci\u00f3n, analizando las ra\u00edces y los efectos materiales de la opresi\u00f3n. Deja claro que la clase obrera no puede convertirse en una clase revolucionaria a menos que haya conseguido empezar a combatir activamente todas las formas de opresi\u00f3n y a integrar sus diversas luchas. Esta tarea hace a\u00fan m\u00e1s necesario un partido revolucionario para la liberaci\u00f3n social del sexismo.<\/p>\n<p>Espacios seguros. Una demanda contempor\u00e1nea de muchos sectores oprimidos &#8211; que los socialistas deber\u00edan abordar activamente &#8211; es la demanda de crear &#8220;espacios seguros&#8221;. Los espacios seguros suelen estar completamente libres de cualquier forma de opresi\u00f3n, y se contraponen a los meros &#8220;espacios inclusivos&#8221;. A menudo, cuando los estudiantes exigen &#8220;espacios seguros&#8221; a la administraci\u00f3n universitaria, por ejemplo, est\u00e1n denunciando estrat\u00e9gicamente la injusta y desigual distribuci\u00f3n del poder en el sistema universitario, donde los administradores toman decisiones unilaterales sobre la vida acad\u00e9mica, financiera y pol\u00edtica de la instituci\u00f3n. Como socialistas, este es obviamente un objetivo que compartimos, pero tambi\u00e9n es nuestro papel advertir contra el idealismo de la posibilidad de constituir un espacio seguro puro para luchar dentro de nuestros espacios de organizaci\u00f3n, que estar\u00eda absolutamente libre de cualquier forma de opresi\u00f3n. Algunos sectores oprimidos de nuestra clase, como los indocumentados, puede que nunca acepten ninguna propuesta de que un espacio sea &#8220;seguro&#8221; mientras el estado exista en su forma represiva actual y es potencialmente miope llamar a nuestros espacios &#8220;seguros&#8221; hasta el momento en que todos estemos realmente a salvo de la vigilancia y la violencia capitalista imperialista. Creemos que es mejor identificar y acordar mecanismos para hacer frente a la opresi\u00f3n y educar activamente a la gente de la clase trabajadora, transformando esos espacios juntos mediante el establecimiento de normas y procesos compartidos, en lugar de declarar nuestro objetivo final de una sociedad totalmente libre de opresi\u00f3n como una regla previa, y luego expulsar de estos espacios a todo el que no est\u00e9 a la altura de tales normas. Si creemos que no podemos eliminar completamente la opresi\u00f3n hasta que se destruya el capitalismo, significa que no podremos tener espacios puramente seguros hasta entonces.<br \/>\nSin embargo, nuestra respuesta a la leg\u00edtima demanda de &#8220;espacios seguros&#8221; no puede ser decir a los sectores oprimidos que la seguridad total es imposible bajo el capitalismo y que tienen que aguantarse. Eso ser\u00eda reaccionario y desmoralizador. Debemos, m\u00e1s bien, argumentar que el mejor mecanismo de seguridad est\u00e1 en nuestra organizaci\u00f3n consciente y colectiva para la liberaci\u00f3n. Nuestra actitud debe ser mostrar que nuestro partido est\u00e1 plenamente comprometido con la lucha por espacios que combatan activamente todas las formas de opresi\u00f3n, que creemos que podemos construir espacios donde se desarrolle la confianza entre hombres, mujeres y personas queer para combatir conjuntamente la opresi\u00f3n y estar unidos en la lucha. En el curso de esta lucha diaria, tambi\u00e9n tenemos que se\u00f1alar que la \u00fanica manera de desarraigar, de forma duradera, las instituciones contempor\u00e1neas que perpet\u00faan la opresi\u00f3n, y que han influido en las personas individuales para que se comporten de forma opresiva, es organizar una lucha colectiva de todos los sectores de la clase trabajadora para destruir el capitalismo.<\/p>\n<p><strong>2) La lucha contra la opresi\u00f3n en el programa socialista<\/strong><\/p>\n<p>El marco del programa de transici\u00f3n. El principal logro del Programa de Transici\u00f3n, creado por Trotsky en 1938, es desarrollar un m\u00e9todo para formular demandas pol\u00edticas (o un programa) que tienda un puente entre el &#8220;programa m\u00ednimo que se limitaba a las reformas dentro del marco de la sociedad burguesa&#8221; y el &#8220;programa m\u00e1ximo que promet\u00eda la sustituci\u00f3n del capitalismo por el socialismo en un futuro indefinido&#8221;[2].<br \/>\nEl Programa de Transici\u00f3n, que fue el programa pol\u00edtico fundacional de la Cuarta Internacional y del movimiento trotskista, se propuso integrar la lucha por la liberaci\u00f3n de todos los sectores oprimidos a la lucha por el socialismo, siguiendo el legado de los primeros a\u00f1os de la Internacional Comunista. Esto supuso una clara ruptura con la contrarrevoluci\u00f3n estalinista que traicion\u00f3 las luchas de liberaci\u00f3n y atac\u00f3 muchas conquistas clave de la Revoluci\u00f3n Rusa en este terreno. En Estados Unidos, el Partido Socialista de los Trabajadores desarroll\u00f3 estas luchas primero con la lucha por la liberaci\u00f3n de los negros y en los a\u00f1os 60 y con el movimiento de liberaci\u00f3n de la mujer y el movimiento por los derechos de los homosexuales (LGBT) en los a\u00f1os 70. Nuestro objetivo estrat\u00e9gico es llevar a la clase obrera al poder para destruir el capitalismo, y para ello necesitamos transformar a la clase obrera de un sujeto social explotado y oprimido en un sujeto pol\u00edtico consciente y organizado, con una conciencia de clase que incluya expl\u00edcitamente las demandas de las luchas de liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El papel de la opresi\u00f3n en la sociedad capitalista. Los marxistas tenemos una comprensi\u00f3n particular de las relaciones sistem\u00e1ticas de opresi\u00f3n que nos distingue de otras corrientes pol\u00edticas. Tenemos un an\u00e1lisis materialista de la relaci\u00f3n entre la opresi\u00f3n y la explotaci\u00f3n en la sociedad capitalista. En el capitalismo, la opresi\u00f3n se combina sistem\u00e1ticamente con la explotaci\u00f3n, de forma jer\u00e1rquica. La opresi\u00f3n genera formas espec\u00edficas de explotaci\u00f3n (formas actuales de esclavitud como el tr\u00e1fico sexual, el trabajo dom\u00e9stico no remunerado, etc.), y se suma a la forma dominante de explotaci\u00f3n (la explotaci\u00f3n capitalista basada en el sistema salarial) para determinados grupos de personas (mujeres, LGBTQI, negros, marrones, inmigrantes, etc.), que, combinados, constituyen la gran mayor\u00eda de la clase trabajadora. Las relaciones de opresi\u00f3n est\u00e1n subordinadas a los objetivos de la explotaci\u00f3n capitalista: el aumento de los beneficios empresariales mediante el incremento de la tasa de explotaci\u00f3n de los sectores oprimidos, o la extracci\u00f3n de mano de obra gratuita de los mismos. Tambi\u00e9n tiene la ventaja de perpetuar las divisiones y jerarqu\u00edas sistem\u00e1ticas entre los diferentes sectores de la clase obrera para impedir el surgimiento de la solidaridad y la organizaci\u00f3n conjunta. En algunos casos, ciertas formas de opresi\u00f3n han sido rebajadas o disminuidas (pero nunca abandonadas del todo) durante un per\u00edodo de tiempo, como fue el caso de las mujeres en los pa\u00edses occidentales tras las grandes luchas sociales del siglo XX, pues la lucha por la igualdad creci\u00f3 hasta el punto de conseguir movilizar a amplios sectores de la sociedad que podr\u00edan haber puesto en riesgo el sistema capitalista en su conjunto. Hoy, tras la ofensiva neoliberal de la crisis econ\u00f3mica de 2008, estos derechos vuelven a ser cuestionados y arrebatados.<br \/>\nComo marxistas, vemos que la relaci\u00f3n dominante que estructura la sociedad es la explotaci\u00f3n del trabajo, que genera la plusval\u00eda; todos los diversos tipos de opresi\u00f3n apoyan esta extracci\u00f3n del trabajo excedente para aumentar las ganancias en la esfera productiva. Esto no significa que la opresi\u00f3n no tenga dimensiones extraecon\u00f3micas importantes o profundas. La opresi\u00f3n se manifiesta a trav\u00e9s de la discriminaci\u00f3n pol\u00edtica, la violencia f\u00edsica y los traumas psicol\u00f3gicos y emocionales. Sin embargo, las ra\u00edces de la opresi\u00f3n no siempre coinciden con sus efectos devastadores sobre los seres humanos. A nivel social, si miramos m\u00e1s all\u00e1 del individuo, las relaciones de opresi\u00f3n no tienen su origen en una psicolog\u00eda maligna inherente a la humanidad (o al sexo masculino, por ejemplo). Son construcciones sociales que tienen una base material arraigada en el capitalismo, lo que significa que, a menos que el movimiento de liberaci\u00f3n se enfrente y desmantele esta ra\u00edz material central, todas las formas de opresi\u00f3n seguir\u00e1n sobreviviendo adapt\u00e1ndose o mutando a las exigencias del impulso capitalista en evoluci\u00f3n de los beneficios.<\/p>\n<p>Implicaciones estrat\u00e9gicas para la liberaci\u00f3n. S\u00f3lo la clase obrera en su conjunto, con la direcci\u00f3n de un partido revolucionario, puede acabar tanto con la explotaci\u00f3n como con todas las formas de opresi\u00f3n. La conclusi\u00f3n que sacamos de nuestro an\u00e1lisis de c\u00f3mo se entrelazan la opresi\u00f3n y la explotaci\u00f3n es una estrategia de liberaci\u00f3n que pone a la clase en el centro del proyecto de liberaci\u00f3n. Esto significa, por ejemplo, que no creemos que las mujeres de la clase obrera por s\u00ed solas, o incluso todas las mujeres, puedan lograr la liberaci\u00f3n duradera de todas las mujeres. S\u00f3lo el desmantelamiento del capitalismo liberar\u00e1 a todas las mujeres. S\u00f3lo la clase obrera unida puede tener la oportunidad de derrotar al capitalismo. Tambi\u00e9n creemos que las mujeres y otros sectores oprimidos, trabajando dentro de los partidos revolucionarios y con sus propias organizaciones de clase separadas si es necesario, jugar\u00e1n un papel clave en el proceso revolucionario.<br \/>\nLas corrientes estalinistas, castrochavistas y obreristas siguen insistiendo en la idea reaccionaria de que la opresi\u00f3n es s\u00f3lo un &#8220;reflejo&#8221; de la explotaci\u00f3n y que, por lo tanto, no necesita ser discutida espec\u00edficamente y combatida concretamente en la clase o el partido. Peor a\u00fan, algunas corrientes &#8220;marxistas&#8221; o &#8220;socialistas&#8221; siguen tachando de &#8220;peque\u00f1oburguesas&#8221; las preocupaciones por la liberaci\u00f3n sexual, la identidad de g\u00e9nero y la opresi\u00f3n de la mujer. Argumentan que es pol\u00edticamente peligroso centrarse en estas cuestiones porque &#8220;divide&#8221; a nuestra clase y nos impide combatir el capitalismo. No podr\u00edamos estar m\u00e1s en desacuerdo: nuestra clase ya est\u00e1 dividida, y seguir\u00e1 estando a\u00fan m\u00e1s dividida a menos que intervengamos activamente para hacer frente a la opresi\u00f3n, con una perspectiva marxista, en todos los lugares donde nos encontremos. Adem\u00e1s, no hay ninguna posibilidad de combatir con \u00e9xito el capitalismo cuando una gran mayor\u00eda de nuestra clase es incapaz de organizarse pol\u00edticamente porque est\u00e1 sobreexplotada, en peligro f\u00edsico y humillada diariamente a trav\u00e9s de m\u00faltiples capas de opresi\u00f3n. La cuesti\u00f3n no es &#8220;si&#8221; debemos prestar mucha atenci\u00f3n a las luchas por la liberaci\u00f3n, sino &#8220;c\u00f3mo&#8221; lo hacemos: desde una perspectiva de clase, dentro de nuestros sindicatos y organizaciones de clase, en nuestros lugares de trabajo y barrios, etc.<br \/>\nPor otro lado, hay corrientes &#8220;feministas anticapitalistas&#8221; y formas radicalizadas de nacionalismo negro que ven la combinaci\u00f3n entre opresi\u00f3n y explotaci\u00f3n al rev\u00e9s: para ellos la relaci\u00f3n dominante que estructura la sociedad es una relaci\u00f3n de opresi\u00f3n (racial o de g\u00e9nero), y la explotaci\u00f3n capitalista es una forma de perpetuar una forma ancestral de opresi\u00f3n que est\u00e1 arraigada en una ideolog\u00eda o en la naturaleza humana (por ejemplo, la llamada divisi\u00f3n sexual natural del trabajo). Para estas corrientes, las opresiones son eternas, no pueden ser eliminadas. Algunas de estas corrientes sit\u00faan el origen de la opresi\u00f3n en el surgimiento del Estado, pero no vinculan al Estado con el surgimiento de la sociedad de clases como hacen los marxistas. Incluso si est\u00e1n de acuerdo en que el capitalismo debe ser eventualmente destruido, no ven a la clase obrera como el sujeto revolucionario que eliminar\u00e1 la opresi\u00f3n y la explotaci\u00f3n. Argumentan, como muchos nacionalistas, que el sujeto social que lograr\u00e1 la liberaci\u00f3n es el oprimido (mujeres, negros, comunidades LGBTQI, etc.). Por lo tanto, sostienen que el sujeto social de la liberaci\u00f3n est\u00e1 compuesto por la parte oprimida de la clase trabajadora que puede identificarse con una opresi\u00f3n particular solamente. No creen que necesitemos una organizaci\u00f3n de clase multirracial e inclusiva en materia de g\u00e9nero, ni que debamos priorizar la transformaci\u00f3n de las que tenemos en ese tipo de organizaciones. Creen en la creaci\u00f3n de organizaciones separadas permanentes de sectores oprimidos de la clase que luchen por s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>Reivindicaciones democr\u00e1ticas y transitorias en la lucha por la liberaci\u00f3n de la mujer. Es fundamental que la lucha pol\u00edtica de masas por la liberaci\u00f3n de la mujer plantee demandas al gobierno y a los empleadores que sean espec\u00edficas para las mujeres de la clase obrera, y que simult\u00e1neamente difunda propaganda revolucionaria sobre la liberaci\u00f3n de las mujeres de la clase obrera bajo el capitalismo.<br \/>\nBajo el programa de transici\u00f3n, hay dos tipos de demandas: las demandas democr\u00e1ticas son para las reformas que podemos lograr dentro del capitalismo, para los derechos legales y la protecci\u00f3n o para la redistribuci\u00f3n de la riqueza la reasignaci\u00f3n de los recursos; y las demandas de transici\u00f3n, o demandas que requieren la eliminaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n capitalista y la abolici\u00f3n del estado burgu\u00e9s. Las reivindicaciones transitorias s\u00f3lo pueden cumplirse bajo un gobierno obrero y con la instauraci\u00f3n del socialismo.<br \/>\nLa mayor\u00eda de las tareas del programa para la liberaci\u00f3n de la mujer son tareas democr\u00e1ticas, como las demandas de igual salario por igual trabajo, el aborto libre a petici\u00f3n, el derecho al voto y el derecho al divorcio, la protecci\u00f3n real contra el acoso y la violencia sexual, y la ampliaci\u00f3n de los permisos de maternidad y paternidad, etc. Estos derechos, conquistados en muchos pa\u00edses hace d\u00e9cadas, est\u00e1n siendo atacados hoy en d\u00eda. Sin embargo, hay un conjunto de reivindicaciones que tienen que ver con la base material de la opresi\u00f3n, el trabajo reproductivo realizado por las mujeres en el hogar y la familia, que s\u00f3lo puede abordarse con un gobierno obrero que socialice el trabajo reproductivo (guarder\u00edas gratuitas, lavander\u00edas y restaurantes comunitarios, cocinas comunitarias, etc.). Son reivindicaciones transitorias.<br \/>\nEn toda nuestra intervenci\u00f3n en las organizaciones de la clase trabajadora (sindicatos, consejos de trabajadores, asambleas comunitarias, etc.) debemos buscar siempre que sea posible<\/p>\n<p>Integrar en el programa existente tanto las demandas democr\u00e1ticas como las de transici\u00f3n para la liberaci\u00f3n de las mujeres y del colectivo LGBTQI<br \/>\nEducar en torno a esas demandas a nuestra base de la clase trabajadora<br \/>\nPoner un \u00e9nfasis especial en las demandas transicionales, que son las que nos ayudan a conectar la lucha por la liberaci\u00f3n con la lucha por el socialismo.<\/p>\n<p>Uno de nuestros objetivos para el pr\u00f3ximo per\u00edodo es desarrollar un programa pol\u00edtico nacional que incluya las principales demandas que nos ayuden a movilizarnos hoy para luchar por la liberaci\u00f3n de la mujer, partiendo de las formulaciones program\u00e1ticas iniciales de la LITCI y adapt\u00e1ndolas a la situaci\u00f3n nacional de Estados Unidos.<\/p>\n<p>Promover la participaci\u00f3n y el liderazgo de las mujeres. Una parte central de nuestra concepci\u00f3n del movimiento de la clase obrera es que las mujeres participen y conduzcan la lucha de clases contra la explotaci\u00f3n y la opresi\u00f3n y que dirijan los movimientos contra la patronal y el gobierno junto a otras personas de la clase obrera. La idea de que las mujeres de la clase obrera s\u00f3lo deben ocuparse de las luchas que las enfrentan espec\u00edficamente y s\u00f3lo como mujeres no s\u00f3lo ignora su realidad y sus luchas como trabajadoras, sino que tambi\u00e9n refuerza inmediatamente la divisi\u00f3n ya existente de que los hombres deben ocuparse de la pol\u00edtica mientras que, en el mejor de los casos, las mujeres pueden dedicarse a alg\u00fan tipo de &#8220;trabajo de mujeres&#8221;.<br \/>\nEn nuestro trabajo en general, una de nuestras tareas centrales es aumentar la participaci\u00f3n y desarrollar el liderazgo de las mujeres en la lucha. Esto requiere una campa\u00f1a activa y proactiva contra el sexismo y la creaci\u00f3n de espacios organizativos que desaf\u00eden los actos sexistas y a los hombres que los perpetran. Cuando los hombres dentro del movimiento incurren en pr\u00e1cticas opresivas, ya sea en los propios espacios de organizaci\u00f3n o en sus actividades &#8220;personales&#8221;, se convierten en un obst\u00e1culo para la participaci\u00f3n de las mujeres en el movimiento. Del mismo modo, el hecho de que el trabajo reproductivo siga recayendo sobre los hombros de las mujeres, en su mayor parte, es un obst\u00e1culo concreto y material para la participaci\u00f3n de las mujeres en la lucha y en el partido.<br \/>\nNuestro partido debe defender la lucha para que las mujeres de la clase trabajadora participen en los espacios de movimiento y organizaci\u00f3n, y desarrollen su liderazgo en el partido y el movimiento. Para ello proponemos las siguientes directrices:<\/p>\n<p>Nuestro partido organizar\u00e1, entre activistas y camaradas, el cuidado gratuito de los ni\u00f1os en nuestros eventos del movimiento, del sindicato y del partido para que todas las mujeres puedan participar. Siempre que sea posible, pagaremos esta labor.<br \/>\nNuestro partido har\u00e1 un esfuerzo consciente para desarrollar la visibilidad de nuestras propias camaradas femeninas y LGBTQI que desempe\u00f1an un papel destacado en la lucha. En general, debemos apoyar el trabajo de las mujeres que desempe\u00f1an un papel importante en las luchas de la clase obrera, para que sean reconocidas y nombradas p\u00fablicamente en cada oportunidad.<br \/>\nCuando hagamos un balance en el partido para elegir a alguien para un puesto local o de liderazgo, deber\u00edamos tener en cuenta que si un hombre y una mujer tienen un balance igual, fue m\u00e1s dif\u00edcil para la mujer llegar all\u00ed debido a la opresi\u00f3n sistem\u00e1tica. Por lo tanto, deber\u00edamos &#8220;a\u00f1adir medio punto&#8221; a su balance.<\/p>\n<p>Combatir todas las manifestaciones concretas del sexismo y otras opresiones. La lucha contra la opresi\u00f3n de las mujeres y del colectivo LGBTQI no puede ser s\u00f3lo una lucha en torno a las reivindicaciones pol\u00edticas, la agitaci\u00f3n y la educaci\u00f3n te\u00f3rica. El sexismo, la homofobia y la transfobia son amenazas constantes para el desarrollo y la supervivencia de m\u00e1s de la mitad de la clase trabajadora. Por eso, como partido revolucionario, tenemos que desarrollar (para nosotros mismos y para todas nuestras organizaciones de clase) m\u00e9todos para combatir las manifestaciones concretas del sexismo, al tiempo que ponemos en primer plano la \u00e9tica y los valores revolucionarios.<br \/>\nDebemos unir a la clase en torno a principios y pr\u00e1cticas claras contra la opresi\u00f3n que reconozcan y corrijan los comportamientos problem\u00e1ticos en lugar de ocultar o minimizar su efecto destructivo en nuestro partido y organizaciones de clase. La lucha contra las pr\u00e1cticas sexistas y otras pr\u00e1cticas opresivas debe ser realizada por todos, independientemente de la identidad de g\u00e9nero. La expectativa de nuestra sociedad es que cada grupo oprimido debe llevar -solo y aislado- la lucha contra sus propias opresiones. Nos oponemos a este punto de vista restrictivo, y consideramos que la lucha por la liberaci\u00f3n de la mujer debe ser asumida tambi\u00e9n por los hombres de la clase trabajadora, con las mujeres y las comunidades LGBTQI a la vanguardia. Proponemos las siguientes directrices:<\/p>\n<p>Todos los hombres de la clase trabajadora asumen juntos la lucha contra el sexismo, la homofobia y la transfobia. Esto es especialmente importante para todos los compa\u00f1eros del partido.<br \/>\nAunque nuestra estrategia es construir organizaciones de clase inclusivas para todos los g\u00e9neros, defendemos la necesidad de desarrollar dentro de estas organizaciones grupos de mujeres y LGBTQI para llevar a cabo la lucha por la liberaci\u00f3n y contra la opresi\u00f3n tanto internamente como en la sociedad en general. Debemos proponer su creaci\u00f3n cuando haya una base y condiciones para su desarrollo. En casos especiales y bajo ciertas condiciones podemos reconocer t\u00e1cticamente la necesidad e importancia de organizar a las mujeres de la clase trabajadora por separado fuera de esas organizaciones, si no es posible organizar a las mujeres y otros sectores dentro de los sindicatos y otras formaciones de clase. Nuestra estrategia debe ser crear y defender organizaciones de la clase obrera que incluyan a todos los g\u00e9neros, y reformar las organizaciones existentes para que la lucha concreta por la liberaci\u00f3n y contra el sexismo se integre y se lleve adelante.<br \/>\nCuando se produzcan casos de opresi\u00f3n, tenemos que asegurarnos de que las compa\u00f1eras y activistas no sientan que todo depende de ellas para resolverlos o, peor a\u00fan, que para hacerlo tienen que comprometer sus propios sentimientos de seguridad. Tenemos que priorizar como requisito b\u00e1sico para este trabajo garantizar la seguridad y el bienestar emocional de las mujeres en el partido, y el movimiento de la clase obrera. Los cuadros masculinos del partido tienen que asumir la tarea de educar a los hombres y ganarlos para luchar contra la opresi\u00f3n de las mujeres.<\/p>\n<p><strong>3) Identificar las manifestaciones internalizadas de la opresi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Aqu\u00ed nos centramos en identificar las manifestaciones m\u00e1s extendidas y recurrentes de la opresi\u00f3n de la mujer en nuestros espacios de organizaci\u00f3n. En la segunda secci\u00f3n proponemos formas de abordarlas. Definimos las siguientes formas de opresi\u00f3n como &#8220;internalizadas&#8221; porque la mayor\u00eda de las veces los hombres no piensan que est\u00e1n siendo expl\u00edcitamente opresores. M\u00e1s bien, creen que simplemente &#8220;act\u00faan como lo hacen los t\u00edos&#8221; o incluso piensan que est\u00e1n actuando de forma camaraderil y &#8220;ayudando&#8221; a las mujeres y a los colaboradores LGBTQI. El problema es que nuestra sociedad reduce la opresi\u00f3n de las mujeres a un acoso abierto y expl\u00edcito o a un lenguaje y comportamiento ofensivos o agresivos, equiparando la opresi\u00f3n con la agresi\u00f3n y la violencia f\u00edsica y sexual. Sin embargo, la opresi\u00f3n opera de una manera m\u00e1s profunda y sutil, expres\u00e1ndose constantemente en nuestras reuniones y actividades organizativas a trav\u00e9s de actividades cotidianas como el uso del lenguaje, la distribuci\u00f3n del tiempo de palabra, la divisi\u00f3n del trabajo, etc. Sabemos que la mayor\u00eda de los hombres est\u00e1n socializados en determinados roles y tipos de masculinidad. Nuestro objetivo es se\u00f1alar los comportamientos interiorizados que inhiben, limitan o minimizan la participaci\u00f3n de las mujeres en nuestras luchas y organizaciones. Creemos que todas las luchadoras comprometidas con la clase obrera pueden cambiar esos comportamientos si toman conciencia de ellos y comprenden sus consecuencias. Creemos que el partido revolucionario, y en particular los hombres del partido, tienen un papel clave que desempe\u00f1ar predicando con el ejemplo.<br \/>\nLos casos de acoso y violencia f\u00edsica se tratar\u00e1n en la quinta secci\u00f3n. Exigen un protocolo particular, ya que representan una amenaza inmediata para el sustento de nuestra clase.<br \/>\nPor suerte, a la hora de identificar los comportamientos opresivos, no partimos de cero. Nos basamos en el extraordinario trabajo iniciado por la Comisi\u00f3n de Mujeres del PSTU brasile\u00f1o, que estableci\u00f3 las directrices adoptadas en el XII Congreso de la LITCI en 2016. Creemos que estas directrices se pueden adaptar a diferentes formas de opresi\u00f3n. Debido a la naturaleza entrelazada de la opresi\u00f3n (raza\/etnia, nacionalidad, identidad de g\u00e9nero, edad) estas directrices en torno al sexismo nos ayudar\u00e1n a abordar otras manifestaciones de opresi\u00f3n en nuestro partido y en la sociedad en general.<\/p>\n<p><strong>a. La invisibilidad de las mujeres como l\u00edderes pol\u00edticas<\/strong><\/p>\n<p>Las mujeres son a menudo ignoradas, subestimadas e infravaloradas como participantes pol\u00edticas en los espacios de organizaci\u00f3n. Esto se refleja en el porcentaje de mujeres en las estructuras de liderazgo, que es generalmente bajo en las organizaciones pol\u00edticas y de la clase trabajadora, sin excluir la nuestra. Las mujeres est\u00e1n infrarrepresentadas en los \u00f3rganos de direcci\u00f3n de la LITCI porque nuestro partido internacional s\u00f3lo ha empezado recientemente a darse cuenta de las profundas ra\u00edces e implicaciones de este problema y a abordarlo. La invisibilizaci\u00f3n de las mujeres en el movimiento es el resultado de una visi\u00f3n patriarcal y burguesa de la divisi\u00f3n del trabajo en la sociedad que ha influido en nuestras organizaciones. Un compa\u00f1ero masculino puede entrar en un espacio de organizaci\u00f3n por primera vez y sentirse m\u00e1s seguro de participar que una mujer que ha organizado en ese espacio durante un mes. \u00bfA qu\u00e9 se debe esto? Se espera que los hombres sean activos en la esfera p\u00fablica, que la sociedad burguesa equipara con la esfera pol\u00edtica, el dominio del lenguaje y las ideas, y se espera que las mujeres permanezcan en la esfera privada, la del trabajo dom\u00e9stico, que la sociedad burguesa define y disminuye como un dominio &#8220;apol\u00edtico&#8221; de la familia, los sentimientos y las emociones. Aunque los movimientos sociales de masas y las luchas de la clase obrera han cuestionado (y a veces incluso han conseguido modificar parcialmente) esta divisi\u00f3n binaria de los roles sociales, sigue siendo la dominante en la sociedad capitalista. El capitalismo hered\u00f3 y transform\u00f3 la instituci\u00f3n patriarcal preexistente de la familia y la exclusi\u00f3n de las mujeres de la esfera pol\u00edtica, profundizando la opresi\u00f3n de las mujeres de la clase trabajadora.<br \/>\nEl resultado de esto es que en nuestros propios espacios de organizaci\u00f3n, nuestros comportamientos interiorizados a menudo presionan a las mujeres para que hablen menos en las reuniones y permiten que los hombres dejen de prestar atenci\u00f3n cuando las mujeres hablan. Por ejemplo, cuando las mujeres hablan, los compa\u00f1eros varones pueden &#8220;hacer una pausa&#8221; en su concentraci\u00f3n, hablar informalmente entre ellos, mirar sus tel\u00e9fonos para revisar los mensajes. Los compa\u00f1eros varones pueden interrumpir a veces a las compa\u00f1eras para corregir, responder directamente o cambiar el tema de la conversaci\u00f3n. Los hombres pueden repetir las ideas o propuestas de las mujeres como si no hubieran escuchado o valorado las contribuciones de sus compa\u00f1eras a la discusi\u00f3n. Cuando las mujeres hacen propuestas concretas, \u00e9stas no son tenidas en cuenta, ya sea escritas en la pizarra o sometidas a votaci\u00f3n, especialmente si no han sido validadas y rearticuladas por los compa\u00f1eros. Nuestras pr\u00e1cticas de solicitar la participaci\u00f3n en el debate pueden privilegiar a los que se sienten m\u00e1s seguros (normalmente los hombres). Lo peor de todo es que, cuando las mujeres constituyen claramente una gran mayor\u00eda de activistas en un espacio, cuando son ellas las que se encargan de que se realicen las tareas y se lleven a cabo las decisiones colectivas aunque no hayan tenido la misma voz en la toma de estas decisiones, sus esfuerzos organizativos rara vez se reconocen. Ocurre a menudo que el m\u00e9rito de la organizaci\u00f3n recae en quien &#8220;tuvo la idea&#8221;, y no en quienes la llevaron a cabo con \u00e9xito, implicando muchas veces (aunque no siempre) a una mayor\u00eda de mujeres. Tambi\u00e9n ocurre que, en realidad, la idea se le ocurri\u00f3 a una mujer en primer lugar, pero se la apropi\u00f3 un hombre que se atribuy\u00f3 el m\u00e9rito.<\/p>\n<p><strong>b. Considerar a las compa\u00f1eras\/activistas como objetos sexuales<\/strong><\/p>\n<p>La sociedad capitalista representa a las mujeres como objetos sexuales, como cuerpos a disposici\u00f3n de los deseos sexuales de los hombres, no como sujetos pol\u00edticos. Las mujeres activistas y camaradas a menudo no son consideradas por los hombres como militantes, sino como una nueva posibilidad de relaci\u00f3n sexual. Cuando las mujeres perciben o temen que ese sea el principal motivo por el que los organizadores masculinos les &#8220;prestan atenci\u00f3n&#8221; y se dan cuenta de que en realidad tienen otras intenciones, se sienten heridas y deshumanizadas como objetos sexuales. Esto erosiona su confianza para convertirse en l\u00edderes pol\u00edticos . Del mismo modo, el desarrollo pol\u00edtico de los organizadores masculinos se vuelve estancado. Hay muchos momentos de &#8220;espera un minuto&#8221;, cuando las mujeres pensaban que un compa\u00f1ero de partido o un organizador sindical les estaba hablando realmente del tema o de la campa\u00f1a en cuesti\u00f3n y de repente se dan cuenta de que se trata de otra cosa. Esto es desmoralizante y desagradable, y las mujeres suelen reaccionar desvincul\u00e1ndose pol\u00edticamente y abandonando el espacio de organizaci\u00f3n. Tambi\u00e9n llegan a la conclusi\u00f3n de que los espacios de organizaci\u00f3n est\u00e1n podridos con la misma din\u00e1mica de depredaci\u00f3n sexual que opera en los espacios p\u00fablicos y laborales.<br \/>\nUna din\u00e1mica distinta pero relacionada es cuando las intervenciones pol\u00edticas y la confianza de las mujeres organizadoras se sexualizan, por ejemplo, como una invitaci\u00f3n al coqueteo o al avance sexual. Esta din\u00e1mica se manifiesta, por ejemplo, cuando los organizadores masculinos consideran que la competencia y la confianza pol\u00edticas son &#8220;sexys&#8221; o seductoras, y que no son pol\u00edticamente importantes para el movimiento y dignas de respeto, independientemente de la identidad sexual de la persona. No se es competente &#8220;por ser mujer&#8221;. Se es competente como camarada y militante. Aqu\u00ed tambi\u00e9n debemos hablar del doble v\u00ednculo al que se enfrentan las mujeres -especialmente las que se presentan como mujeres- en nuestros espacios de organizaci\u00f3n. Si una mujer exhibe tropos estereotipados de feminidad (es decir, se la considera bonita, femenina o hermosa) se la sexualiza. Si no lo hace, se la considera fea y se la invisibiliza. En cualquiera de los dos casos, lo que se ve y se valora es la apariencia de la mujer, y no su desarrollo o contribuci\u00f3n pol\u00edtica. Como resultado, las mujeres pueden dudar en volver a involucrarse en la pol\u00edtica, aunque sea en un espacio diferente. La pol\u00edtica no puede reducirse a un espacio para conocer mujeres o parejas sexuales.<\/p>\n<p><strong>c. Bromas&#8221; sexistas y comportamientos irrespetuosos y agresivos<\/strong><\/p>\n<p>Los comportamientos irrespetuosos y agresivos en las reuniones y en los espacios de organizaci\u00f3n tambi\u00e9n son un problema, as\u00ed como las &#8220;bromas&#8221; sexistas u hom\u00f3fobas. En general, cuando una discusi\u00f3n organizativa o pol\u00edtica conlleva un concurso de gritos, y se despliega un ambiente hipermasculinizado, las mujeres y los compa\u00f1eros LGBTQI pueden sentirse menos c\u00f3modos y seguros para intervenir en los debates. Muchas reuniones &#8220;tensas&#8221;, cuando se van a tomar decisiones clave, acaban polariz\u00e1ndose entre los cuadros masculinos clave del partido o los activistas masculinos clave del movimiento, donde los argumentos pol\u00edticos se vuelven cada vez m\u00e1s conflictivos, y los camaradas masculinos emplean t\u00e1cticas poco camaraderiles para ganar los debates. Ejemplos de ello son hablar en voz alta, reaccionar de forma agresiva, adoptar una actitud o un lenguaje corporal amenazante, abandonar la sala, interrumpir, personalizar las diferencias y lanzar invectivas desagradables. Todos hemos estado en una reuni\u00f3n desmoralizadora en la que hemos sentido que hab\u00eda pocas posibilidades de decir algo.<br \/>\nLos desacuerdos agresivos pueden hacer que las mujeres no intervengan para expresar su punto de vista, o que tiendan a dar la raz\u00f3n en silencio a las voces y cuerpos m\u00e1s intimidantes. Esto no se debe a que las mujeres no puedan &#8220;manejar&#8221; el conflicto o a que lo teman, sino a que hay consecuencias m\u00e1s graves y negativas cuando participan en un conflicto abierto. Por ejemplo, pueden ser tachadas de dif\u00edciles, &#8220;zorras&#8221;, hist\u00e9ricas, necesitadas o excesivamente emocionales; los compa\u00f1eros varones pueden disuadir a otros de trabajar con estas mujeres, pueden menospreciarlas abiertamente en las reuniones o pueden incluso utilizar la violencia f\u00edsica para &#8220;darles una lecci\u00f3n&#8221; o &#8220;ponerlas en su sitio&#8221;. Se puede considerar que las mujeres asertivas buscan atenci\u00f3n sexual (m\u00e1s bien liderazgo pol\u00edtico) y pueden ser objeto de un mayor acoso. Esto tiene un impacto especial en los sectores de la clase trabajadora que ya est\u00e1n oprimidos en la sociedad. Por supuesto, no todas las mujeres y los activistas LGBTQI reaccionan de la misma manera, pero en general las mujeres est\u00e1n socializadas y educadas para obedecer, para deferir a la autoridad masculina y para no elevar su tono de voz. Si, durante las discusiones o debates sobre pol\u00edtica y otros asuntos clave para el movimiento de la clase trabajadora, adoptamos un tono o una forma de discusi\u00f3n que desanima e intimida activamente a las mujeres y a los LGBTQI, estamos socavando profundamente nuestra capacidad colectiva para llegar a las mejores soluciones, t\u00e1cticas y estrategias, unas que sean realmente consensuadas por todos tras un debate justo y de camarader\u00eda.<br \/>\nLo mismo ocurre con los recurrentes &#8220;chistes&#8221; sexistas, hom\u00f3fobos y transf\u00f3bicos. Los camaradas que hacen esos comentarios rara vez o nunca los perciben como &#8220;malintencionados&#8221;. Sin embargo, tales comentarios tienen un efecto escalofriante, hiriente y humillante para nuestros hermanos y hermanas de la clase trabajadora que son objeto de ellos. El humor necesita ser compartido para que los chistes sean realmente divertidos. Hasta que no se construya y afirme la confianza entre todos los participantes, cualquier chiste relacionado con la identidad de g\u00e9nero y la sexualidad tiene el fuerte riesgo de ser percibido como insultante y ofensivo por los grupos a los que se hace referencia en ellos, independientemente de las intenciones de quienes los cuentan.<\/p>\n<p><strong>d. La divisi\u00f3n del trabajo en los espacios de organizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La divisi\u00f3n del trabajo es posiblemente la forma de opresi\u00f3n de g\u00e9nero m\u00e1s interiorizada en nuestros espacios de organizaci\u00f3n. La mayor\u00eda de las veces parece ser una divisi\u00f3n &#8220;natural&#8221;. Pero no hay nada natural en el hecho de que se espere que los hombres elaboren &#8220;el plan&#8221;, los argumentos pol\u00edticos, las demandas, las consideraciones te\u00f3ricas, b\u00e1sicamente la mayor parte del trabajo intelectual, mientras que se espera que las mujeres sean buenas en la log\u00edstica y el trabajo manual (preparar la comida, hacer fotocopias, limpiar y arreglar las cosas despu\u00e9s de los eventos, hacer pancartas y arte, organizar el cuidado de los ni\u00f1os, etc.). Estas expectativas no son en absoluto &#8220;naturales&#8221; o &#8220;espont\u00e1neas&#8221;. Son precisamente las construcciones sociales y de g\u00e9nero de la sociedad burguesa que est\u00e1n dise\u00f1adas para excluir a las mujeres de la esfera pol\u00edtica.<br \/>\nA esta divisi\u00f3n entre el trabajo intelectual y el manual se suma la divisi\u00f3n entre el uso de los espacios p\u00fablicos y privados. Es cierto que a veces las mujeres desaf\u00edan estos roles establecidos, pero precisamente porque est\u00e1n desafiando una norma hegem\u00f3nica, ser\u00e1n juzgadas con mayor dureza. \u00bfFueron lo suficientemente elocuentes cuando hablaron en la manifestaci\u00f3n? \u00bfFueron capaces de galvanizar a la multitud y dinamizar a todo el mundo? \u00bfO gritaron demasiado como &#8220;mujeres hist\u00e9ricas&#8221;? \u00bfFueron capaces de fundamentar sus argumentos en la teor\u00eda o se dejaron llevar por sus emociones? Esto es s\u00f3lo una muestra de los comentarios sexistas que seguimos escuchando cuando una mujer se atreve a tomar la palabra en p\u00fablico. Las figuras p\u00fablicas clave de los movimientos sociales, las que hablan en los m\u00edtines o son entrevistadas, las que son enviadas como delegadas y representantes del movimiento a las conferencias, las que son candidatas a los cargos, etc., suelen ser hombres, mientras que de las mujeres se espera que desempe\u00f1en el papel de apoyo entre bastidores, trabajo que fue esencial para el \u00e9xito de la figura p\u00fablica masculina.<br \/>\nPor \u00faltimo, se espera que las mujeres se ocupen de lo que llamamos trabajo emocional, que implica asistir y apoyar a los organizadores y activistas que atraviesan crisis personales (depresi\u00f3n, ansiedad, ruptura, etc.) para garantizar que sigan activos en el movimiento, mediar en los conflictos y llevar la carga para aliviar las tensiones interpersonales existentes entre los l\u00edderes masculinos engre\u00eddos, consolar a los organizadores inseguros sobre sus grandes capacidades pol\u00edticas, desarrollar su confianza para liderar y ayudarles a prepararse, etc. Se trata de actividades extremadamente agotadoras que recaen en las mujeres de forma individual, mientras que deber\u00edan ser una responsabilidad de grupo en la que todos intervinieran y ayudaran a encontrar una soluci\u00f3n.<br \/>\nTodos los roles se\u00f1alados anteriormente corresponden muy claramente a la divisi\u00f3n del trabajo por g\u00e9nero impuesta por la sociedad capitalista. En nuestros espacios de organizaci\u00f3n, debemos discutir conscientemente estas cuestiones, rechazar esta divisi\u00f3n del trabajo preestablecida y proponer una nueva y liberadora basada en la igualdad y la justicia.<\/p>\n<p><strong>e) Responsabilidad de las mujeres en el trabajo dom\u00e9stico\/reproductivo<\/strong><\/p>\n<p>Como marxistas, lo que diferencia nuestro programa de liberaci\u00f3n de otros, incluso los m\u00e1s radicales, es que queremos abordar la ra\u00edz material de la opresi\u00f3n de las mujeres, que es una forma de trabajo explotado que las mujeres realizan gratuitamente y que mantiene el funcionamiento de la sociedad capitalista: el trabajo reproductivo.<br \/>\nEl hecho de que hoy en d\u00eda el grueso del trabajo dom\u00e9stico y reproductivo siga recayendo en las mujeres, es decir, en el 50% de la clase trabajadora, es un obst\u00e1culo material para la movilizaci\u00f3n pol\u00edtica de las mujeres y el desarrollo de cuadros femeninos del partido. Esto es una cuesti\u00f3n de tiempo y dinero, como todo en la sociedad burguesa. Si las mujeres tienen que limpiar, comprar y hacer la comida, y cuidar a los ni\u00f1os, no pueden estar en la reuni\u00f3n pol\u00edtica o sindical.<br \/>\nLenin afirm\u00f3 que un partido revolucionario ten\u00eda que hacer un amplio trabajo de educaci\u00f3n entre los hombres proletarios; que el partido revolucionario ten\u00eda que buscar formas de luchar contra esta ideolog\u00eda en el partido y tambi\u00e9n en la clase en t\u00e9rminos concretos. Critic\u00f3 fuertemente a los camaradas masculinos que minimizaban la lucha contra el secismo y por la liberaci\u00f3n de la mujer y su organizaci\u00f3n en la lucha: &#8220;Desgraciadamente, todav\u00eda se puede decir de muchos de nuestros camaradas: &#8216;rasca a un comunista y encuentra a un filisteo&#8217;. Por supuesto, hay que rascar el punto sensible, su mentalidad con respecto a las mujeres. \u00bfPuede haber una prueba m\u00e1s condenatoria de esto que la tranquila aquiescencia de los hombres que ven c\u00f3mo las mujeres se desgastan en el insignificante y mon\u00f3tono trabajo dom\u00e9stico, sus fuerzas y su tiempo se disipan y desperdician, sus mentes se vuelven estrechas y rancias, sus corazones laten lentamente, su voluntad se debilita? Por supuesto, no estoy hablando de las damas de la burgues\u00eda que cargan sobre las sirvientas la responsabilidad de todo el trabajo dom\u00e9stico, incluyendo el cuidado de los ni\u00f1os&#8221;[3].<br \/>\nLos cuadros del Partido deber\u00edan tener una relaci\u00f3n con las tareas dom\u00e9sticas completamente diferente a la que tienen los hombres de las masas, pero esto no es lo que muestran nuestros informes internos. Los camaradas suelen relegar esas tareas a sus compa\u00f1eras con la excusa de que tienen otras tareas pol\u00edticas que hacer. Por lo tanto, entramos en la siguiente din\u00e1mica regresiva: cuanto m\u00e1s activos son los hombres en la lucha de clases, m\u00e1s ponen sobre los hombros de sus compa\u00f1eras todo el trabajo reproductivo. Cuando una pareja de cuadros tiene un hijo, se espera que la mujer restrinja su militancia, reduzca el n\u00famero de actividades en las que participa, regule los horarios de las reuniones y muy a menudo abandone la militancia. Los hombres, sin embargo, siguen organiz\u00e1ndose con normalidad, relegando todas las responsabilidades en sus compa\u00f1eras, reforzando en la pr\u00e1ctica esta ideolog\u00eda y creando m\u00e1s dificultades para que sus compa\u00f1eras se desarrollen y progresen.<\/p>\n<p><strong>4) Pautas pol\u00edticas para combatir activamente los comportamientos sexistas en la organizaci\u00f3n de reuniones y el desarrollo del liderazgo de las mujeres<\/strong><\/p>\n<p>Proponemos las siguientes pautas de intervenci\u00f3n para hacer frente a los problemas identificados en la parte 3.<\/p>\n<p><strong>a) Desarrollar la visibilidad, la participaci\u00f3n y el liderazgo de las mujeres<\/strong><\/p>\n<p>La forma de combatir la invisibilidad institucionalizada de las mujeres y desarrollar su participaci\u00f3n activa y su liderazgo es aplicar colectivamente medidas pr\u00e1cticas conscientes:<\/p>\n<p>En la organizaci\u00f3n de las reuniones tenemos que asegurarnos de que las conversaciones no est\u00e9n dominadas por los hombres, y cuando este sea el caso, tenemos que proponer una pila progresiva (ya sea para privilegiar a los que no han hablado, o para intervenir para analizar la din\u00e1mica de g\u00e9nero y decir espec\u00edficamente que las mujeres y los LGBTQI se mover\u00e1n hacia arriba en la pila.<br \/>\nDeber\u00edamos asegurarnos de que ning\u00fan compa\u00f1ero interrumpa a ninguna mujer cuando hable, o que se retire cuando las mujeres est\u00e9n hablando, y si otros hombres en el espacio lo hacen de forma consistente deber\u00edamos tener una conversaci\u00f3n separada con ellos.<br \/>\nCuando las compa\u00f1eras o trabajadoras hacen propuestas en las reuniones, o hacen comentarios, tenemos que asegurarnos de que son validados y reciben la misma atenci\u00f3n que los comentarios y propuestas de los hombres.<\/p>\n<p><strong>b) Considerar a las mujeres principalmente como sujetos pol\u00edticos<\/strong><\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n aqu\u00ed no es prohibir las citas o las relaciones rom\u00e1nticas entre activistas o camaradas, pues no somos estalinistas ni fundamentalistas de ninguna religi\u00f3n. Creemos en la libertad de las personas para desarrollar el tipo de relaciones sentimentales y sexuales que deseen (siempre que no hagan da\u00f1o a nadie), y nuestro objetivo nunca es regular esa esfera de actividad personal. Sin embargo, lo que debe quedar claro es que las personas no se unen a los espacios de organizaci\u00f3n o a la fiesta con el objetivo principal de conocer o salir con gente, porque esto lleva a considerar a las mujeres activas en esos espacios principal o exclusivamente como potenciales parejas sexuales. No es que queramos evitar que se desarrollen relaciones, sino que las mujeres del movimiento y del partido no sientan que son vistas por sus compa\u00f1eros como objetos sexuales. En este sentido, proponemos las siguientes pautas:<\/p>\n<p>Si tenemos evidencia de que algunos compa\u00f1eros o activistas masculinos est\u00e1n utilizando los espacios de organizaci\u00f3n como una forma de encontrar parejas sexuales, y por lo tanto se est\u00e1n insinuando a las mujeres activistas\/compa\u00f1eras, debemos tener inmediatamente una conversaci\u00f3n con ellos sobre esto. Esto es especialmente importante si identificamos a activistas que se comportan como depredadores sexuales. Deber\u00edamos aspirar a construir el tipo de confianza en el que las mujeres del partido y del movimiento se sientan c\u00f3modas hablando con nosotros sobre estas cosas para que decidamos juntos c\u00f3mo intervenir. Especialmente, si un camarada masculino sale\/se re\u00fane con parejas sexuales exclusivamente de c\u00edrculos organizativos peque\u00f1os y cerrados, la carga de la prueba debe cambiar de asumir que las relaciones son de camarader\u00eda y necesitar que se pruebe la explotaci\u00f3n\/esencializaci\u00f3n a la inversa: debemos operar desde una posici\u00f3n de asumir que la relaci\u00f3n surgi\u00f3 de una manera no camaraderil y necesitar pruebas de su naturaleza camaraderil.<br \/>\nCuando hagamos un trabajo de reclutamiento para el partido o un sindicato (o en cualquier espacio de organizaci\u00f3n) todos deber\u00edamos abstenernos de enviar mensajes contradictorios a las nuevas personas que se est\u00e1n involucrando pol\u00edticamente con nosotros. Las discusiones y reuniones pol\u00edticas y organizativas deber\u00edan ser claramente s\u00f3lo eso, al menos en las primeras reuniones, hasta que las mujeres y los compa\u00f1eros LGBTQI se hayan incorporado al espacio organizativo y se sientan c\u00f3modos y validados como sujetos pol\u00edticos.<br \/>\nSi los compa\u00f1eros o activistas empiezan a salir o rompen, solemos dejar a su buen criterio el poder separar su relaci\u00f3n rom\u00e1ntica de la pol\u00edtica. No hay absolutamente ninguna raz\u00f3n para que una organizaci\u00f3n pol\u00edtica tenga que opinar sobre esto, ya que en nuestra tradici\u00f3n respetamos la vida privada de nuestros compa\u00f1eros. Sin embargo, si en el partido (o a veces en el movimiento) vemos que la relaci\u00f3n personal o rom\u00e1ntica se convierte en un obst\u00e1culo para el desarrollo pol\u00edtico de las compa\u00f1eras, debemos encontrar la manera de abordarlo. Estos asuntos son los m\u00e1s delicados de tratar y s\u00f3lo debemos intervenir si tenemos una relaci\u00f3n de confianza preestablecida. Pero tambi\u00e9n debemos prestar atenci\u00f3n a esto como partido, especialmente con los cuadros.<\/p>\n<p><strong>c) Construir activamente espacios organizativos antiopresivos<\/strong><\/p>\n<p>Algunos llamar\u00e1n a las siguientes pr\u00e1cticas feministas, otros las llamar\u00e1n socialistas, y otros simplemente se referir\u00e1n a ellas como &#8220;sentido com\u00fan&#8221;. M\u00e1s que ponernos de acuerdo en las etiquetas, queremos ponernos de acuerdo en el contenido de las pr\u00e1cticas que nos gustar\u00eda promulgar en nuestras reuniones:<\/p>\n<p>Los camaradas del partido de todos los g\u00e9neros no deben levantar la voz ni enfadarse en los debates, ni personalizar las diferencias pol\u00edticas. Sin embargo, como los hombres tienden a hacerlo, es especialmente importante que los hombres est\u00e9n especialmente atentos a estas tendencias. Est\u00e1 bien estar emocionalmente enfadado, pero no est\u00e1 bien desquitarse con un camarada, y menos a\u00fan es aceptable manifestar la ira o ponerse agresivo en una reuni\u00f3n. Siempre es una buena idea que los compa\u00f1eros que se sientan enfadados pidan un descanso para salir de la sala y calmarse.<br \/>\nSi los camaradas de todos los g\u00e9neros se sienten atacados personalmente en una discusi\u00f3n, deben se\u00f1alarlo, y con la ayuda de otros camaradas, debemos asegurarnos de que somos capaces de llevar a cabo discusiones pol\u00edticas y trabajo de organizaci\u00f3n sin que \u00e9stas se vuelvan personales.<br \/>\nTodos los camaradas deben abstenerse, en la medida de lo posible, de utilizar insultos, calumnias y lenguaje vulgar. Ese lenguaje suele estar cargado de significado sexista y hom\u00f3fobo. Lo mismo ocurre con el lenguaje sexualizado y los llamados &#8220;chistes&#8221;. Una vez m\u00e1s, no somos polic\u00edas del lenguaje, pero debemos saber que los distintos sectores sociales y de clase reaccionar\u00e1n de manera diferente a los distintos tipos de lenguaje, y que en algunos casos ese lenguaje es inhibidor y ofensivo.<br \/>\nSi en alguna reuni\u00f3n se hacen observaciones o comentarios abiertamente sexistas, hom\u00f3fobos o transf\u00f3bicos, debemos interrumpir inmediatamente la reuni\u00f3n para se\u00f1alar dichos comentarios y exigir una retractaci\u00f3n y una disculpa, o incluir dichos incidentes en el orden del d\u00eda de la siguiente reuni\u00f3n y preparar una conversaci\u00f3n sobre ellos.<br \/>\nLo mismo ocurre si experimentamos que algunas reuniones se vuelven tensas, se descontrolan y, por ejemplo, provocan que las mujeres guarden silencio. Tenemos que intervenir y abordar esas situaciones. Nuestro objetivo no es se\u00f1alar a los culpables para castigarlos, nuestro objetivo es se\u00f1alar concretamente los comportamientos que no debemos tolerar y acordar colectivamente el tipo de espacio que queremos construir, ganando a la mayor\u00eda de los participantes para que se pongan de acuerdo en revisar el comportamiento de los que han causado ofensa, una atm\u00f3sfera t\u00f3xica, etc., y educar a esos infractores. Tenemos que ser pacientes y firmes en estas cuestiones. Cambiar esos comportamientos es una tarea dif\u00edcil, porque los hombres de la clase trabajadora est\u00e1n socializados para desarrollar formas t\u00f3xicas de masculinidad. Pero no hay raz\u00f3n para que no sean capaces de cambiar si se les pide que lo hagan, con una clara explicaci\u00f3n pol\u00edtica para hacerlo.<\/p>\n<p><strong>d) Impugnaci\u00f3n proactiva de la actual divisi\u00f3n del trabajo en funci\u00f3n del g\u00e9nero y construcci\u00f3n de la igualdad<\/strong><\/p>\n<p>En la cuesti\u00f3n de la divisi\u00f3n del trabajo en el movimiento y el partido, esto deber\u00eda ser un tema de conversaci\u00f3n abierto antes de asignar tareas, especialmente en el partido donde esperamos que los camaradas est\u00e9n de acuerdo en que la divisi\u00f3n burguesa de g\u00e9nero es inaceptable y necesita ser revertida en la pr\u00e1ctica en el trabajo del partido. En general:<\/p>\n<p>Debemos garantizar que las tareas log\u00edsticas y pr\u00e1cticas no recaigan exclusivamente en las mujeres, haciendo un llamamiento abierto y expl\u00edcito a los hombres para que asuman esas tareas. Nuestros camaradas masculinos del partido deben dar ejemplo tanto en el partido como en el movimiento realizando dichas tareas. Es \u00fatil delimitar las tareas que se espera que se realicen, para que no recaigan sobre los hombros de las mujeres, que normalmente tienden a realizar estas tareas si ven que no se hacen. Por ejemplo, si se acuerda que un comit\u00e9 se ocupe de la alimentaci\u00f3n, el alojamiento, la limpieza, la impresi\u00f3n, etc., es importante establecer objetivos claros.<br \/>\nDebemos hacer un esfuerzo especial para que las mujeres sean figuras p\u00fablicas y sean vistas como l\u00edderes y representantes del movimiento. Esto tiene que ser una conversaci\u00f3n abierta, y requerir\u00e1 que expliquemos, muchas veces si es necesario, las capacidades de liderazgo que algunas organizadoras clave ya han demostrado y que aboguemos por que sean elegidas para puestos de liderazgo o para que hablen en los m\u00edtines, etc. Esto se aplica tanto dentro del partido como fuera de \u00e9l, en el movimiento.<br \/>\nEl trabajo emocional que realizan las mujeres individualmente debe llevarse al espacio colectivo y discutirse en conjunto. Si se requiere alguna ayuda para algunos miembros o activistas, o se necesita alguna mediaci\u00f3n interpersonal, estas deben ser tareas que asignemos a los comit\u00e9s mixtos ad-hoc.<\/p>\n<p><strong>e) Hacia una divisi\u00f3n equitativa del trabajo dom\u00e9stico entre los compa\u00f1eros<\/strong><\/p>\n<p>Como socialistas exigimos la socializaci\u00f3n de todo el trabajo reproductivo. Sin embargo, hasta que logremos el socialismo, los camaradas y activistas masculinos deben asumir su parte de estas tareas. Obviamente, nuestra lucha no es por la divisi\u00f3n equitativa del trabajo dom\u00e9stico en la esfera privada, sino por la retirada completa de estas tareas de la esfera privada y la socializaci\u00f3n del trabajo reproductivo. Mientras tanto, sin embargo, no podemos reproducir el statu quo. En el partido tenemos que exigir que los camaradas varones hagan su parte de trabajo, lo que es diferente de &#8220;ayudar en casa&#8221;.<\/p>\n<p>Se anima a todos los camaradas varones a que discutan abiertamente el trabajo reproductivo con sus parejas y lleguen a un acuerdo sobre la divisi\u00f3n del trabajo que se aproxime lo m\u00e1s posible a una distribuci\u00f3n justa. No proponemos que el partido vigile y ejerza control sobre este \u00e1mbito de la vida privada de los camaradas, pero s\u00ed que al menos discutamos abiertamente estas cuestiones entre nosotros.<br \/>\nTambi\u00e9n es importante que los cuadros femeninos lleven a las reuniones de su rama las cuestiones relativas a la divisi\u00f3n del trabajo reproductivo en el hogar cuando sientan que la situaci\u00f3n de su vida privada es un obst\u00e1culo para su propio desarrollo pol\u00edtico. Aunque las sucursales s\u00f3lo pueden hacer recomendaciones y mantener conversaciones educativas, creemos que son pasos cualitativamente progresivos.<br \/>\nCuando los compa\u00f1eros van a las casas de otros compa\u00f1eros, activistas sociales o contactos, tienen que asegurarse de que no est\u00e1n aumentando el trabajo dom\u00e9stico de sus anfitriones. Esto significa ayudar a cocinar y limpiar si se trata de comida, reorganizar el espacio utilizado, etc. Todo debe dejarse tal y como se ha encontrado, y es muy importante que nuestros compa\u00f1eros asuman un papel de liderazgo en la realizaci\u00f3n de estas tareas.<br \/>\nCuando una pareja de camaradas tiene hijos, la rama tiene que estar ah\u00ed para apoyar el cuidado de los ni\u00f1os si los camaradas no pueden pagarlo. Si la guarder\u00eda no es una opci\u00f3n, la mejor recomendaci\u00f3n es que ambos compa\u00f1eros se turnen para cumplir con las responsabilidades de cuidado de los ni\u00f1os. Adem\u00e1s, el partido deber\u00eda esforzarse por celebrar las reuniones -ya sean de la rama o de otro tipo- en espacios a los que se pueda llevar a los ni\u00f1os. De nuevo, s\u00f3lo hacemos recomendaciones en este \u00e1mbito, pero creemos que esas decisiones tienen implicaciones pol\u00edticas.<\/p>\n<p><strong>5) Orientaciones pol\u00edticas sobre los casos de acoso, agresi\u00f3n y violencia sexual<\/strong><\/p>\n<p>Las situaciones m\u00e1s dif\u00edciles y apremiantes, las que requieren una atenci\u00f3n inmediata y una soluci\u00f3n por parte del partido o a trav\u00e9s del partido, son los casos de acoso sexual, agresi\u00f3n y violencia en el movimiento y en el partido. La mayor\u00eda de las veces estos casos son &#8220;rompedores&#8221; porque tienen un componente moral. Como estos comportamientos suponen un peligro f\u00edsico y emocional para nuestras compa\u00f1eras y compa\u00f1eros LGBTQI, y son una amenaza para sus cuerpos y su integridad psicol\u00f3gica, rompen la confianza necesaria que necesitamos para organizarnos juntos en un espacio y proyecto com\u00fan. Estos casos tienen un impacto traum\u00e1tico y da\u00f1ino en las supervivientes, y en otras mujeres, que pueden sentirse re-traumatizadas. Al hacer que nuestros espacios pol\u00edticos sean expl\u00edcitamente inseguros, rompen las condiciones b\u00e1sicas que necesitamos para organizarnos juntas. Por estas razones, debemos tomarlas muy en serio y abordarlas sin excepci\u00f3n.<br \/>\nAdem\u00e1s, la sociedad capitalista ha creado una situaci\u00f3n en la que las mujeres y los ni\u00f1os que se enfrentan a los abusos sexuales y la opresi\u00f3n no tienen ning\u00fan recurso, ni recursos, y est\u00e1n completamente marginados y atomizados. El Estado capitalista no ha conseguido satisfacer ninguna de las necesidades &#8220;privatizadas&#8221; de la familia, las mujeres y los ni\u00f1os, y los escas\u00edsimos servicios sociales p\u00fablicos existentes no ofrecen una atenci\u00f3n y un apoyo adecuados, sensibles y sostenibles a las supervivientes. La \u00fanica opci\u00f3n que queda es la polic\u00eda y el sistema judicial, que est\u00e1n intr\u00ednsecamente sesgados contra las mujeres, y tambi\u00e9n contra las personas negras y morenas de la clase trabajadora.<br \/>\nEsto significa que nuestro partido (y las dem\u00e1s organizaciones socialistas revolucionarias) tienen que proponer las formas y los m\u00e9todos necesarios y adecuados para abordar estos casos, empezando por los que surgen en nuestras propias filas. Como hemos dicho, ninguna organizaci\u00f3n es inmune a estos casos. Cuanto m\u00e1s ligado est\u00e1 un partido a la lucha de masas y a la clase obrera, m\u00e1s necesita educar en estos temas a los nuevos compa\u00f1eros y tratar de forma en\u00e9rgica y con principios los casos de agresi\u00f3n o violencia. Nuestro objetivo al tratar casos particulares y personales es transformar el trauma &#8220;personal&#8221; y las experiencias colectivas dif\u00edciles en un proceso que desarrolle la confianza y la claridad pol\u00edtica. Mostrar liderazgo en estas situaciones es tambi\u00e9n una forma de construir el partido y su influencia pol\u00edtica, ya que hacerlo implica la aplicaci\u00f3n concreta de una parte central de nuestro programa revolucionario: la liberaci\u00f3n de la mujer con una perspectiva obrera y revolucionaria.<br \/>\nLa lucha contra las manifestaciones de opresi\u00f3n es una cuesti\u00f3n de principios y no una cuesti\u00f3n t\u00e1ctica<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacemos cuando se presenta un caso de opresi\u00f3n con un componente moral tan fuerte? \u00bfC\u00f3mo debemos reaccionar cuando una v\u00edctima\/sobreviviente se presenta o alguien tiene pruebas de un acto de opresi\u00f3n de este tipo? En primer lugar, debido al car\u00e1cter moral y a la gravedad de estos actos, que van mucho m\u00e1s all\u00e1 de las formas de opresi\u00f3n interiorizadas que abordamos pacientemente en todos los casos, debemos debatir y votar en el partido la necesidad de priorizar y desarrollar un protocolo espec\u00edfico de intervenci\u00f3n. Los casos de acoso, agresi\u00f3n y violencia exigen que las organizaciones se detengan y reserven tiempo y recursos espec\u00edficos para abordar esos casos. Abordar estos casos tiene que convertirse en una prioridad absoluta en el espacio organizativo en el que se producen. .<br \/>\nCuando hay un caso interno en nuestro partido, tenemos que remitirlo a nuestra Comisi\u00f3n de Responsabilidad y notificarlo a la direcci\u00f3n, pues nuestra organizaci\u00f3n ya est\u00e1 dotada de mecanismos para tratar estas cuestiones tan delicadas e importantes. Cuando un caso ocurre en nuestros sindicatos o en nuestros espacios de intervenci\u00f3n (frentes unidos, grupos comunitarios, grupos estudiantiles, etc.), tenemos que averiguar con nuestros aliados qu\u00e9 proceso de rendici\u00f3n de cuentas tendr\u00e1 m\u00e1s sentido para garantizar que la cuesti\u00f3n se aborde de forma adecuada y exhaustiva.<br \/>\nComo militantes revolucionarios, debemos expresar nuestro apoyo de principios a los supervivientes y consultar con ellos para tratar el caso en cuesti\u00f3n. Haciendo esto, podemos dise\u00f1ar un proceso que ser\u00e1 discutido y actuado a trav\u00e9s del m\u00e1s amplio espacio democr\u00e1tico existente. Consultar al superviviente implica dejarle claro que su identidad puede y debe ser protegida frente a la mayor\u00eda de los miembros del espacio organizativo. . Podemos ofrecer varias opciones y ver con cu\u00e1l se sienten c\u00f3modos. Nuestro objetivo primordial es que la cuesti\u00f3n sea abordada por la organizaci\u00f3n de una manera basada en principios.<br \/>\nNormalmente, la primera lucha pol\u00edtica que tenemos que librar como partido es convencer a nuestros compa\u00f1eros sindicalistas o activistas estudiantiles de que abordar estos casos morales de opresi\u00f3n (en lugar de ignorarlos) es una necesidad imperiosa para nuestra lucha colectiva. Tenemos que explicar pacientemente que lo que a menudo se percibe como una &#8220;distracci\u00f3n&#8221; o &#8220;un obst\u00e1culo&#8221; para la lucha &#8220;real&#8221; es en realidad una condici\u00f3n para poder luchar en primer lugar. La lucha contra todas las formas de opresi\u00f3n y sus manifestaciones m\u00e1s feas es inseparable de nuestra lucha como clase.<br \/>\nHemos escuchado y seguiremos escuchando todo tipo de argumentos en contra de esto: que abordar los casos de opresi\u00f3n y violencia es un asunto demasiado delicado, que hacerlo nos dividir\u00e1, que puede ser utilizado en nuestra contra por nuestros enemigos de clase o pol\u00edticos en el movimiento, etc. Ya hemos explicado en nuestros art\u00edculos por qu\u00e9 esto es una total falacia. El miedo y la reticencia que expresan nuestros compa\u00f1eros de lucha no es m\u00e1s que una expresi\u00f3n de la opresi\u00f3n generalizada existente y de las ideolog\u00edas que la justifican y consienten. Sostenemos que es precisamente el encubrimiento de los casos de violencia, acoso y opresi\u00f3n lo que realmente nos debilita, y no el abordaje y la lucha contra ellos.<br \/>\nNegarse o retrasar el tratamiento de un caso de opresi\u00f3n no s\u00f3lo est\u00e1 mal porque es injusto para el superviviente o para el grupo oprimido al que se dirige indirectamente, sino que perjudica cualquier proyecto colectivo para mejorar nuestras vidas, nuestras condiciones de trabajo y estudio, nuestros salarios y nuestros derechos civiles y pol\u00edticos. Es una forma de reforzar las l\u00edneas de opresi\u00f3n que nos dividen en nuestra lucha. Es una herida de larga duraci\u00f3n para nuestro proyecto com\u00fan de emancipaci\u00f3n. Como socialistas revolucionarios tenemos que dejar claro que debe ser un principio moral y pol\u00edtico combatir todos los casos de opresi\u00f3n y violencia en los que intervengamos.<br \/>\nTambi\u00e9n tiene que quedar claro que si y cuando surgen diferencias sobre si vale la pena o no abordar esos casos, siempre intentaremos ganar una mayor\u00eda pol\u00edtica y forzar una votaci\u00f3n sobre esta cuesti\u00f3n para que las l\u00edneas queden claramente trazadas. Incluso si perdemos la votaci\u00f3n y los supervivientes quieren seguir adelante con un proceso de rendici\u00f3n de cuentas, seguiremos trabajando con quienes est\u00e9n de acuerdo en que hay que hacer algo (aunque no estemos de acuerdo en qu\u00e9 y c\u00f3mo). Tambi\u00e9n haremos campa\u00f1a, de forma coherente y no sectaria, para invitar a los miembros o activistas que se resisten a unirse a este importante proceso pol\u00edtico.<\/p>\n<p><strong>Nuestro \u00e1mbito de actuaci\u00f3n: Casos que tenemos la obligaci\u00f3n de abordar y casos que podemos apoyar desde fuera<\/strong><\/p>\n<p>Aunque debemos llevar a cabo una lucha de principios contra todas las formas de opresi\u00f3n, debemos delimitarnos claramente de una organizaci\u00f3n orientada al servicio (en el sentido de trabajo social) que ser\u00e1 el recept\u00e1culo de todos los posibles casos de abuso y violencia. En primer lugar, porque es pr\u00e1cticamente imposible que realicemos este trabajo de forma masiva, y en segundo lugar, porque tambi\u00e9n socavar\u00e1 nuestro funcionamiento como partido de combate revolucionario. Nuestra estrategia no es centrarse en poner tiritas en una sociedad estructuralmente rota, haciendo el trabajo que se supone que debe hacer el Estado. Queremos organizar a nuestra clase para arreglar la ra\u00edz de estos problemas. La relaci\u00f3n primaria que queremos desarrollar con la clase es la de proporcionar liderazgo pol\u00edtico transformando la conciencia, el poder y la confianza de los trabajadores, no ser un &#8220;servicio&#8221; que venga de fuera a arreglar sus problemas. Esto \u00faltimo lo hacemos cuando est\u00e1 al servicio del primer objetivo.<br \/>\nNuestra estrategia socialista es destruir el capitalismo, no s\u00f3lo porque al hacerlo se eliminar\u00e1 la explotaci\u00f3n del trabajo humano, sino porque se eliminar\u00e1 la base material que ha justificado y sostenido todo tipo de opresi\u00f3n durante siglos. Esto liberar\u00e1 las condiciones materiales para socializar el trabajo dom\u00e9stico y volver a desarrollar las fuerzas de producci\u00f3n. Nuestra estrategia socialista tiene repercusiones concretas en nuestro eje pol\u00edtico de intervenci\u00f3n y en nuestra t\u00e1ctica. Si bien no podemos descuidar ni minimizar ning\u00fan caso de opresi\u00f3n en los espacios en los que intervenimos, tampoco podemos hacer que nuestra estrategia sea abordar todos los casos morales de opresi\u00f3n que inevitablemente surgen en una sociedad tan degradada.<br \/>\nSi somos un partido de combate para la lucha de clases, un partido de intervenci\u00f3n y no simplemente de propaganda, debemos tener una estrategia particular, que nos diferencie de una plataforma de movimiento o de una ONG. Por eso decimos que defender la estrategia socialista de liberaci\u00f3n es concretamente incompatible con hacer de la lucha contra todos los casos de opresi\u00f3n existentes nuestra estrategia permanente, que es m\u00e1s bien lo que suele hacer una organizaci\u00f3n de tipo ONG o sin \u00e1nimo de lucro.<br \/>\nDebemos combatir todos los casos de opresi\u00f3n en el partido internamente y donde el partido interviene. Y siempre luchamos por hacerlo de manera principista, neg\u00e1ndonos a ignorar estas feas cuestiones o a huir de ellas.<br \/>\nCreemos, como Marx, que &#8220;la emancipaci\u00f3n de la clase obrera ser\u00e1 obra de la propia clase obrera&#8221;, por lo que nuestro objetivo es principalmente organizar pol\u00edticamente a la clase obrera desde sus propias organizaciones, no &#8220;ayudarla&#8221; o &#8220;asistirla&#8221; desde fuera. Creemos que como partido s\u00f3lo podemos empezar a abordar adecuadamente la violencia diaria que el sistema capitalista ejerce sobre nuestra clase y proporcionar una transformaci\u00f3n pol\u00edtica liberadora de esos espacios si tenemos ra\u00edces en un lugar de lucha de clases (una escuela, un lugar de trabajo, un sindicato o un barrio). S\u00f3lo en los lugares donde hemos establecido relaciones y una presencia pol\u00edtica -como en los sindicatos democr\u00e1ticos, los consejos y el partido revolucionario- tenemos la oportunidad de abordar estos problemas con una perspectiva de clase trabajadora, de modo que cada vez que abordemos un caso de opresi\u00f3n podamos tener como objetivo realista ampliar la conciencia pol\u00edtica de nuestra clase, implantar las demandas de liberaci\u00f3n de la clase trabajadora y construir las herramientas necesarias para nuestra emancipaci\u00f3n colectiva.<br \/>\nEn resumen, por eso decimos que si bien debemos atender todos los casos que se presentan donde estamos y donde tenemos influencia o alcance pol\u00edtico, pero no podemos, lamentablemente, atender todos los casos de la sociedad (ni siquiera en un Estado, ciudad, barrio o zona) y transformar el partido en un &#8220;equipo de respuesta de emergencia&#8221;. Por supuesto, si la gente acude a nosotros por casos en otros espacios, compartiremos nuestra metodolog\u00eda, asesoramiento y todos los recursos que tengamos. Sin embargo, no podemos asumir un papel de liderazgo para abordarlos, s\u00f3lo podemos apoyar y orientar desde fuera cuando se nos invite a hacerlo.<\/p>\n<p><strong>b. Cuando no hay consenso, hay que crear una comisi\u00f3n independiente<\/strong><\/p>\n<p>La primera cuesti\u00f3n que surge cuando tratamos estos casos es la credibilidad del superviviente, que se cuestiona inmediatamente. El hecho de que lo primero que se les ocurra a muchos es que es posible o probable que &#8220;la mujer est\u00e9 mintiendo&#8221; es una expresi\u00f3n m\u00e1s de la opresi\u00f3n sistem\u00e1tica a la que se enfrentan las mujeres. Repasemos entonces los hechos. Seg\u00fan el Centro Nacional de Recursos contra la Violencia Sexual, la mayor\u00eda de las agresiones sexuales, un 63% aproximadamente, no se denuncian nunca a la polic\u00eda[4]. Adem\u00e1s, diferentes estudios demuestran que los casos de denuncias falsas son extremadamente bajos: entre el 2,1% y el 7,1%[5]. Estos hechos desmontan r\u00e1pidamente las mitolog\u00edas sobre las denuncias falsas.<br \/>\nPor tanto, en el mejor de los casos, s\u00f3lo nos enteramos de menos de la mitad de los casos de acoso, agresi\u00f3n y violencia que se producen en la sociedad en general, y no deber\u00edamos esperar que nuestros propios espacios de organizaci\u00f3n sean significativamente mejores. En resumen, es realmente dif\u00edcil que los supervivientes se presenten, y la gran mayor\u00eda de las acusaciones que hacen los supervivientes son ciertas. Para dar la cara se necesita mucha fuerza y coraje, porque a menudo la primera respuesta del superviviente es sentirse culpable, avergonzado y responsable de la agresi\u00f3n. A esto se suma el miedo a las represalias y a una mayor humillaci\u00f3n social, como lo ejemplifican las repugnantes acusaciones a las v\u00edctimas y el &#8220;slut-shaming&#8221; que practican muchos hombres, y algunas mujeres. Estos hechos por s\u00ed solos deber\u00edan ser una raz\u00f3n para que apoyemos al 100% a todas las mujeres que denuncien. Como norma, en nuestro partido tenemos que dejar claro que creemos a las supervivientes que denuncian y tenemos que explicar que se trata de un asunto pol\u00edtico y compartir los hechos mencionados. Sin embargo, sabemos que en la mayor\u00eda de los casos esto no es suficiente para convencer a los miembros de nuestros sindicatos y organizaciones comunitarias y estudiantiles.<br \/>\nLa mayor\u00eda de las veces, el agresor niega las acusaciones e inmediatamente busca la complicidad de otros hombres. Cuando el agresor reconoce que ha actuado mal, pensamos que deber\u00eda dirigirse a todos los miembros, hacer una declaraci\u00f3n admitiendo lo sucedido, y luego dejar que los miembros deliberen sobre el caso. Desgraciadamente, esto ocurre muy pocas veces. Por lo general, no hay consenso sobre lo sucedido, y todo se convierte en la farsa de &#8220;\u00e9l dijo-ella dijo&#8221;, que s\u00f3lo sirve para socavar la credibilidad del testimonio del superviviente y rompe la confianza dentro del grupo por razones de g\u00e9nero. En estos casos hay que proponer la creaci\u00f3n de una comisi\u00f3n independiente ad hoc para investigar los hechos.<br \/>\nLa necesidad de contar con una comisi\u00f3n independiente no consiste en investigar o dudar de la superviviente. Se desprende de nuestra estrategia: la necesidad de educar pol\u00edticamente a nuestra clase y elevar nuestra conciencia de clase discutiendo la necesidad de combatir la opresi\u00f3n con m\u00e9todos proletarios. As\u00ed es como debemos presentar y explicar el tipo de comisi\u00f3n que queremos.<br \/>\nPara nosotros, el papel de una comisi\u00f3n independiente no es ser un tribunal que juzgue o delibere sobre los hechos, sino una comisi\u00f3n que investigue (realizando entrevistas, recogiendo pruebas, produciendo hechos), y que haga un informe impersonal a un \u00f3rgano democr\u00e1tico general. La comisi\u00f3n independiente ad hoc debe estar formada por personas de confianza para que sus conclusiones e informe no puedan ser cuestionados. Su objetivo es poder llevar a la membres\u00eda general de una organizaci\u00f3n de clase o de un movimiento lo que se sabe sobre el caso, resumir los hechos, para que el caso de opresi\u00f3n se despersonalice de una manera emancipadora para el superviviente, y para que el cuerpo colectivo pueda deliberar democr\u00e1ticamente sobre una sanci\u00f3n.El objetivo de este proceso es ayudar a los supervivientes a evitar tener que esconderse en la verg\u00fcenza o ser repetidamente expuestos p\u00fablicamente, cuestionados, dudados e interrogados .<br \/>\nNo es \u00fatil que diferentes grupos de individuos con afinidades particulares inicien sus propias investigaciones, lo que da lugar a que circulen varias versiones de los hechos entre los miembros. Sin un plan s\u00f3lido en el que todos puedan confiar, lo m\u00e1s probable es que el caso no se aborde. Adem\u00e1s, es muy probable que el espacio organizativo se desmorone o acabe dividido y debilitado. Por eso debemos mostrar liderazgo y tener claro pol\u00edticamente cu\u00e1l es el objetivo de una comisi\u00f3n de investigaci\u00f3n. Una vez que se llegue a este paso y haya un espacio p\u00fablico para deliberar, entonces el partido puede intervenir con nuestra pol\u00edtica de tolerancia cero, con nuestra explicaci\u00f3n de las causas de la opresi\u00f3n, sobre la necesidad de ser firmes y unidos. De este modo, el partido puede combatir p\u00fablicamente los prejuicios y las ideas y actitudes reaccionarias que refuerzan la opresi\u00f3n.<br \/>\nNo queremos individualizar los casos, hacerlos sobre la palabra personal o la confianza de tal o cual persona. M\u00e1s bien queremos transformar los casos en momentos de educaci\u00f3n pol\u00edtica en nuestros lugares de lucha y organizaci\u00f3n. Estos se convierten en momentos en los que no s\u00f3lo se sanciona al perpetrador y se establecen reglas, sino que son momentos en los que todos en el espacio u organizaci\u00f3n entienden que se necesita una lucha colectiva para atacar las causas de la opresi\u00f3n, y donde se desarrolla la conciencia pol\u00edtica.<\/p>\n<p><strong>c. El problema de las t\u00e1cticas ultraizquierdistas\/vanguardistas en estos asuntos<\/strong><\/p>\n<p>El intento de elevar la conciencia colectiva en relaci\u00f3n con la lucha contra el racismo, el sexismo, la homofobia, etc., como una conciencia de principios y anticapitalista es lo que hace que nuestra intervenci\u00f3n como partido sea \u00fanica. Nuestra intervenci\u00f3n como partido revolucionario pretende marcar una diferencia cualitativa al introducir en las conversaciones organizativas y activistas las dif\u00edciles discusiones que el individualismo burgu\u00e9s rechaza. Aunque a todos nos repelen los actos de agresi\u00f3n o acoso, nuestra intervenci\u00f3n pol\u00edtica no puede surgir de una reacci\u00f3n visceral y espont\u00e1nea a los acontecimientos.<br \/>\nEl impulso vanguardista de &#8220;tomarnos la justicia por nuestra mano&#8221; puede ser emocionalmente satisfactorio para una minor\u00eda, pero puede conducir a errores estrat\u00e9gicos o incluso a desastres cuando no cuenta con el apoyo de la mayor\u00eda. Queremos que cada caso de sexismo que abordamos fortalezca a todas las mujeres de nuestra clase y no s\u00f3lo a una. Y no ocultamos nuestras intenciones. Al contrario, queremos ganar a todas nuestras compa\u00f1eras a esta concepci\u00f3n.<br \/>\nHemos luchado pol\u00edticamente y seguiremos luchando contra los que afirman que &#8220;no podemos permitirnos llevar los casos de violencia\/agresi\u00f3n\/acoso al conjunto del sindicato&#8221; o a la &#8220;asamblea de estudiantes&#8221; o a la &#8220;asamblea de Occupy&#8221; porque esto supondr\u00e1 ser minor\u00eda o quedar en minor\u00eda y perder el voto, quedando el agresor sin sanci\u00f3n. Algunos han llegado a afirmar que llevar estos casos, tras una investigaci\u00f3n, a un espacio democr\u00e1tico es una receta para el fracaso. Creen que pondr\u00e1 en peligro las posibilidades de conseguir cualquier proceso de &#8220;justicia&#8221; o &#8220;rendici\u00f3n de cuentas&#8221;. Lo que hacen, en cambio, es tratar los casos con un grupo preseleccionado y &#8220;cribado&#8221; de individuos o &#8220;grupo de afinidad&#8221; de forma secreta y separada. Creemos que este vanguardismo proviene de una capitulaci\u00f3n pol\u00edtica y de la interiorizaci\u00f3n de la derrota: esa idea de que no podemos convencer a la mayor\u00eda para combatir la opresi\u00f3n, que la clase obrera es &#8220;retr\u00f3grada&#8221;, que la gente es reaccionaria y sexista, etc. Todo esto son excusas para no intentar ganarse a la mayor\u00eda y dar respuestas convincentes a cuestiones dif\u00edciles. Como partido revolucionario, nuestra raz\u00f3n de ser se basa en la premisa contraria: que podemos convencer a una mayor\u00eda para luchar contra la opresi\u00f3n y la explotaci\u00f3n.<br \/>\nLa actitud vanguardista de no involucrar a las bases en estas cuestiones, alegando que los trabajadores son &#8220;atrasados&#8221;, es pol\u00edticamente intrascendente, ya que ninguna vanguardia radical puede destruir el sexismo institucionalizado y la ideolog\u00eda patriarcal, y mucho menos el capitalismo. Tambi\u00e9n es un l\u00edmite pol\u00edtico a lo que se puede hacer contra el agresor: adem\u00e1s de la intimidaci\u00f3n colectiva, la calumnia y la presi\u00f3n, poco se puede conseguir. Las acciones disciplinarias que cuentan con el apoyo de toda una organizaci\u00f3n que ha sido educada y movilizada para combatir activamente los comportamientos opresivos son mucho m\u00e1s eficaces que las acciones emprendidas por un peque\u00f1o grupo de vanguardia.<br \/>\nSostenemos que si reducimos al m\u00ednimo el n\u00famero de personas que se enfrentan al agresor, es decir, si nos organizamos s\u00f3lo con los pocos que ya est\u00e1n educados en estas cuestiones, y mantenemos en la oscuridad a los aliados potenciales y necesarios, aumentamos nuestras posibilidades de perder. Si discutimos abiertamente el asunto dentro de nuestro espacio organizativo, aumentamos nuestras posibilidades de ganar nuestras filas para la lucha contra el sexismo. Como revolucionarios, queremos elegir la estrategia ganadora, la que nos har\u00e1 m\u00e1s fuertes. Esta estrategia no puede ser nunca la que teme un debate pol\u00edtico p\u00fablico. A nuestra tradici\u00f3n y a nuestro partido no le faltan argumentos para librar esa lucha; al contrario, demostraremos en esos momentos cruciales que estamos entre los mejor preparados.<\/p>\n<p><strong>d. La Comisi\u00f3n de Investigaci\u00f3n debe ser independiente y con una composici\u00f3n y orientaci\u00f3n obrera<\/strong><\/p>\n<p>Debemos aclarar que por independiente nunca queremos decir independiente de nuestra clase o movimiento, ni mucho menos. Nos referimos a independiente de las personas involucradas en el caso, para que el proceso no pueda ser cuestionado. El principal problema del reciente caso del MTS en M\u00e9xico es que los compa\u00f1eros del MTS crearon una comisi\u00f3n para investigar las acusaciones que estaba compuesta s\u00f3lo por miembros de su propio partido, y por lo tanto no contaba con el apoyo y la confianza del espacio organizativo y de la universidad en la que ense\u00f1a el autor. Por lo tanto, existe una preocupaci\u00f3n leg\u00edtima de que el partido lo encubra. En segundo lugar, el MTS no hizo p\u00fablicas las conclusiones de su investigaci\u00f3n al resto de la comunidad universitaria, lo que s\u00f3lo puede aumentar la desconfianza contra el MTS y el resto de la izquierda revolucionaria[6]. Aqu\u00ed nos referimos a que sea independiente del partido, pero que est\u00e9 compuesta por miembros de la clase trabajadora de confianza en la lucha que no tengan ning\u00fan inter\u00e9s personal en defender o desprestigiar a la organizaci\u00f3n. Adem\u00e1s, no hace falta decir que la organizaci\u00f3n debe reconocer los resultados de dicha investigaci\u00f3n.<br \/>\nOtra cuesti\u00f3n esencial es que cualquier comisi\u00f3n independiente est\u00e9 compuesta por miembros de la clase trabajadora con experiencia y una s\u00f3lida posici\u00f3n \u00e9tica en el movimiento, y no por profesionales. En resumen, la comisi\u00f3n debe tener una composici\u00f3n y una orientaci\u00f3n claramente obrera. En general, nos oponemos a traer grupos &#8220;externos&#8221; de expertos profesionales para que nos ayuden con los casos. Tales grupos suelen ser grupos de tipo ONG compuestos por profesionales y expertos que no tienen un m\u00e9todo revolucionario o marxista, sino m\u00e1s bien liberal o progresista. En general, combatimos el reflejo burocr\u00e1tico establecido de traer profesionales de fuera de la clase para &#8220;formar&#8221; y &#8220;educar&#8221; a los trabajadores de nuestros sindicatos y espacios. Creemos que podemos hacer un mejor trabajo y que no se necesita un doctorado o un salario de m\u00e1s de 100 mil d\u00f3lares al a\u00f1o para poder resolver los problemas de los trabajadores. En general, esta cultura organizativa en los Estados Unidos socava constantemente la confianza pol\u00edtica que queremos construir dentro de nuestra clase. Dicho esto, si no tenemos suficientes recursos o apoyo para formar y dirigir estas comisiones nosotros mismos en colaboraci\u00f3n con los trabajadores, podemos solicitar el apoyo de otros sindicatos hermanos u organizaciones de clase que nos lleven la delantera en la aplicaci\u00f3n de estas metodolog\u00edas.<br \/>\nUn objetivo importante de estas comisiones es educar a todos los miembros del espacio organizativo sobre por qu\u00e9 y c\u00f3mo llevar adelante estas cuestiones. La intervenci\u00f3n de grupos externos en los asuntos m\u00e1s sensibles de nuestros sindicatos y organizaciones socava nuestros procesos democr\u00e1ticos internos y el control democr\u00e1tico de nuestros procedimientos internos por parte de las bases. Adem\u00e1s, al remitirnos a grupos y expertos externos enviamos un mensaje pol\u00edtico desmoralizador a nuestra clase: que en nuestra tradici\u00f3n e historia de clase obrera no tenemos las experiencias necesarias para tratar los problemas de nuestro movimiento, por lo que necesitamos la ayuda de otra clase (la burgues\u00eda o la peque\u00f1a burgues\u00eda) o de una capa social concreta (el profesional o el experto) para que nos ayude. Sin embargo, hay m\u00e1s ejemplos y lecciones que aprender de nuestra propia historia de lucha que de un taller, una sesi\u00f3n de formaci\u00f3n o una actividad de intercambio de habilidades organizada por una ONG despolitizada o sin \u00e1nimo de lucro.<\/p>\n<p><strong>6) Desarrollar criterios marxistas para evaluar y deliberar sobre estos asuntos<\/strong><\/p>\n<p>No basta con proponer abordar estos casos colectivamente en nuestras organizaciones. Como socialistas revolucionarios necesitamos tambi\u00e9n proponer criterios pol\u00edticos que nos distingan de otras corrientes, especialmente conservadores, liberales y anarquistas. Los siguientes tres puntos pretenden iniciar este proceso de elaboraci\u00f3n de criterios pol\u00edticos claros para evaluar cada caso particular.<br \/>\nNo creemos que un c\u00f3digo prefabricado que asigne una sanci\u00f3n definida a cada comportamiento particular sea el mejor camino a seguir, ya que en cada caso hay particularidades importantes que debemos tener en cuenta. Nuestro objetivo es discutir con las bases las implicaciones pol\u00edticas de cada caso, para que juntos podamos avanzar en el proceso de educaci\u00f3n y concienciaci\u00f3n.<br \/>\nDestacar la din\u00e1mica de clase en todos los casos de opresi\u00f3n<\/p>\n<p>Cuando nos enfrentamos a casos de opresi\u00f3n en nuestro lugar de trabajo y en el movimiento social, debemos tener en cuenta la din\u00e1mica de clase de la situaci\u00f3n. Importa si el presunto autor de la conducta sexual inapropiada o de la violencia est\u00e1 en una posici\u00f3n de supervisi\u00f3n sobre la superviviente (por ejemplo, jefe directo, gerente, etc.), o tiene un privilegio material (por ejemplo, profesor titular o asesor de tesis, escritores o periodistas con un alto estatus social, l\u00edder sindical de prestigio o activistas en posiciones de liderazgo). Los hombres de la clase dominante est\u00e1n socializados para pensar que deben tener acceso sexual libre y directo a las mujeres que emplean y que perciben como &#8220;inferiores a ellos&#8221;. Las din\u00e1micas de poder en el lugar de trabajo, que desgraciadamente se reproducen en las organizaciones burocr\u00e1ticas, agravan la opresi\u00f3n. Contribuyen a habilitar a los depredadores sexuales al darles una sensaci\u00f3n de impunidad basada en su posici\u00f3n superior en la escala de poder.<br \/>\nAunque es igual de grave y despreciable que esta violencia se produzca entre trabajadores del mismo rango que entre directivos y trabajadores, la forma de abordar cada situaci\u00f3n var\u00eda enormemente. Los trabajadores pierden su empleo inmediatamente cuando se presentan acusaciones de mala conducta sexual, la mayor\u00eda de las veces sin una verdadera investigaci\u00f3n independiente. Los jefes y los profesionales privilegiados que tienen personal a su cargo tienden a mantener sus puestos de trabajo a pesar del n\u00famero de casos de acoso, incluidos los casos graves de agresi\u00f3n sexual.<br \/>\nCuando se trata de un trabajador, creemos que es importante pasar por un proceso interno real y firme de rendici\u00f3n de cuentas entre compa\u00f1eros. No creemos que esto sea realmente posible cuando se trata de un agresor que no pertenece a nuestras organizaciones de clase, como gerentes, directores generales, ejecutivos, etc. En este \u00faltimo caso, deber\u00edamos organizar a todos los trabajadores para exigir la suspensi\u00f3n o el despido inmediato de estas figuras y emitir una declaraci\u00f3n p\u00fablica explicando los hechos. Cuando se trata de acusaciones contra dirigentes de organizaciones de la clase trabajadora, debemos exigir que estos dirigentes den ejemplo: que se retiren temporalmente de los cargos y espacios de organizaci\u00f3n, y que colaboren plenamente con el proceso interno de investigaci\u00f3n.<br \/>\nPor \u00faltimo, si creemos que algunos trabajadores est\u00e1n siendo falsamente acusados de mala conducta sexual por sus gerentes o supervisores de clase, debemos exigir una investigaci\u00f3n independiente en la que puedan participar sus compa\u00f1eros de clase. Tenemos que dejar claro a todos los trabajadores que nunca transigiremos en estas cuestiones, que tenemos que ser capaces de defender a nuestra clase de los trucos sucios de la direcci\u00f3n (o incluso a veces de la burocracia laboral) contra sus oponentes de la clase obrera.<br \/>\nIndependencia de clase y nuestra aproximaci\u00f3n a los tribunales burgueses y al sistema penitenciario<\/p>\n<p>Uno de nuestros principios pol\u00edticos fundamentales es la independencia de clase, lo que significa no s\u00f3lo la independencia de la patronal y sus partidos (Partido Dem\u00f3crata y Republicano), sino tambi\u00e9n de las instituciones estatales burguesas. Normalmente evitamos recurrir a los tribunales para resolver nuestros problemas, y nos oponemos a que el sistema judicial se inmiscuya en los asuntos internos de nuestras organizaciones de clase, incluido nuestro partido, para regular nuestras actividades, etc.<br \/>\nAdem\u00e1s, est\u00e1 claro que los tribunales y el sistema penitenciario est\u00e1n dise\u00f1ados para vigilar, dividir y desorganizar a los pobres. En particular, estos sistemas del estado carcelario contribuyen activamente a la resegregaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n negra a trav\u00e9s del hiperencarcelamiento y la vigilancia de las comunidades pobres, marginadas y en guetos. Por eso, como norma, nunca cooperamos con la polic\u00eda ni ayudamos en sus investigaciones.<br \/>\nNuestra tradici\u00f3n pol\u00edtica desconf\u00eda profundamente de los tribunales y nuestra pol\u00edtica es, en general, desarrollar el poder independiente de nuestra clase. Debemos evitar que este poder se canalice en largos procesos legales que disminuyan la participaci\u00f3n y el impulso de la clase trabajadora. Dicho esto, a veces podemos utilizar los tribunales, como medida temporal, para proteger a nuestra clase, mientras construimos los cimientos de una nueva sociedad que nos permita afrontar los problemas de fondo de la opresi\u00f3n y la explotaci\u00f3n. Esto ocurre cuando podemos utilizar los tribunales contra nuestros enemigos de clase: pol\u00edticos corruptos, polic\u00edas que matan a nuestros hermanos y hermanas, militares y funcionarios del gobierno acusados de cr\u00edmenes de guerra, etc. Esto tambi\u00e9n puede aplicarse a los violadores en serie o a los miembros de nuestra clase que act\u00faan como nuestros enemigos de clase a trav\u00e9s de la violencia perpetua.<br \/>\nPor eso, si los supervivientes quieren presentar cargos, debemos apoyarlos. Nuestra posici\u00f3n es que los tribunales no suelen acusar a los que atacan a nuestra clase, no creen a las supervivientes y a menudo las retraumatizan. Por lo tanto, no tenemos ninguna confianza pol\u00edtica en el sistema judicial, ni en la capacidad del sistema penitenciario para rehabilitar a los delincuentes. Pero apoyamos el proceso de presentaci\u00f3n de cargos si ese es el deseo de la superviviente, y debemos estar preparados para testificar ante el tribunal si es necesario. Aunque reconocemos que el encarcelamiento hoy en d\u00eda en EE.UU. es un mal, es un mal menor comparado con el impacto de los depredadores y abusadores sexuales que se sueltan en nuestra clase. Nuestro partido a veces no tiene la capacidad de prevenir a los que causan un da\u00f1o continuo; asimismo, tenemos una capacidad limitada para rehabilitar a los delincuentes, y en algunos casos s\u00f3lo podemos desarrollar procesos de responsabilizaci\u00f3n cuando contamos con la plena colaboraci\u00f3n del agresor. Hasta que seamos capaces de proponer un sistema superior al actual sistema penitenciario de encarcelamiento masivo, tenemos que entender que el encarcelamiento puede prevenir el da\u00f1o y hacer que las personas est\u00e9n m\u00e1s seguras, especialmente las de nuestra clase afectadas por los delitos de violaci\u00f3n, agresi\u00f3n sexual y violencia f\u00edsica y dado que algunos delincuentes no se arrepienten y son reincidentes.<\/p>\n<p><strong>Desarrollar un proceso centrado en la clase y coherente con nuestra estrategia de liberaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Es importante tener algunos criterios claros para gestionar todo este proceso de rendici\u00f3n de cuentas y responder a las comprensibles presiones que puedan surgir de muchos lados. En general, creemos que es importante tener en cuenta los siguientes puntos que vinculan nuestra respuesta concreta a los casos de opresi\u00f3n y violencia con nuestra estrategia para la emancipaci\u00f3n final:<\/p>\n<p>El bienestar de los supervivientes y de los grupos oprimidos es nuestra prioridad. Cuando los casos salen a la luz, no s\u00f3lo son devastadores para las supervivientes, sino para todas las mujeres del espacio organizativo. Por eso nuestra primera prioridad pol\u00edtica es garantizar el bienestar f\u00edsico y psicol\u00f3gico del sector de la clase trabajadora que est\u00e1 siendo atacado por la violencia y el acoso sexista. Eso significa el alejamiento temporal y definitivo del agresor del espacio organizativo, y si es necesario del lugar de trabajo. Esta medida de separaci\u00f3n a veces debe extenderse a quienes apoyan activamente al agresor y adoptan actitudes agresivas que hacen que el espacio de organizaci\u00f3n sea expl\u00edcitamente inseguro. Si es necesario, debemos utilizar la fuerza organizada para hacer cumplir estas medidas b\u00e1sicas de protecci\u00f3n.<br \/>\nDefender y desarrollar organizaciones de clase que incluyan a todos los g\u00e9neros. A veces, a partir de casos muy graves, surgen posiciones separatistas. Por ejemplo, algunas mujeres pueden exigir la exclusi\u00f3n permanente de los hombres, o de un grupo de hombres, de los espacios de organizaci\u00f3n. Esto expresa la desconfianza de algunos sectores que creen que &#8220;todos los hombres son iguales&#8221; y nunca cambiar\u00e1n. Sin embargo, como la masculinidad es una construcci\u00f3n social, puede cambiarse y los hombres pueden desarrollar pr\u00e1cticas feministas y socialistas abiertas. Aunque la separaci\u00f3n permanente o la segregaci\u00f3n por sexos es, en general, un resultado muy malo, a veces podemos vernos obligados a apoyar temporalmente esta demanda mientras reconstruimos la confianza y encontramos una soluci\u00f3n duradera.<br \/>\nImponer un proceso centrado en la clase. Queremos asegurarnos de que estas cuestiones se abordan primero en las organizaciones de la clase trabajadora (no fuera de ellas) y que se resuelven dentro de ellas. La mejor pr\u00e1ctica es evitar la connivencia con los empleadores o las fuerzas externas que tratan de abordar los casos de sexismo. Podemos acabar planteando colectivamente demandas a los empresarios, a los directivos, a los servicios de seguridad o a los tribunales, pero esto debe ser el resultado de una deliberaci\u00f3n colectiva consciente y no nuestro reflejo inmediato.<\/p>\n<p><strong>Algunos criterios para tomar decisiones sobre las sanciones: Las tensiones entre los espacios seguros, la rehabilitaci\u00f3n y la unidad de nuestra clase<\/strong><\/p>\n<p>Cuando se producen casos graves de opresi\u00f3n, uno de nuestros principales principios rectores es asegurarnos de que las necesidades de las supervivientes sean una prioridad en el espacio de organizaci\u00f3n: las mujeres deben sentirse seguras al acudir a las reuniones y seguir organiz\u00e1ndose.<br \/>\nA veces, la expulsi\u00f3n inmediata del agresor es la \u00fanica soluci\u00f3n viable para mantener nuestra seguridad y cohesi\u00f3n. En otros casos, la rehabilitaci\u00f3n es posible para las personas que reconocen su mala conducta y se comprometen plenamente a cumplir con un proceso de rendici\u00f3n de cuentas. Reconocemos que no siempre vamos a poder llegar a una sanci\u00f3n que satisfaga plenamente a todos. Lo m\u00e1s importante es que nuestra toma de decisiones democr\u00e1tica conduzca a una sanci\u00f3n clara y procesable que pueda ser apoyada y respetada por todos los miembros de nuestra organizaci\u00f3n.<br \/>\nProponemos lo siguiente, entendiendo las implicaciones de las diferentes sanciones:<\/p>\n<p>Expulsi\u00f3n permanente. La expulsi\u00f3n de la organizaci\u00f3n es la sanci\u00f3n m\u00e1s dura, y tambi\u00e9n una sentencia definitiva. Significa que, seg\u00fan el espacio del que se expulsa a la persona, no hay esperanza de que cambie o rinda cuentas. Todos los perpetradores que se niegan a formar parte de una investigaci\u00f3n interna y un proceso de rendici\u00f3n de cuentas deben ser expulsados. Todos los perpetradores que se niegan a seguir o dejar de seguir la totalidad o parte del proceso de rendici\u00f3n de cuentas deben ser expulsados. Tambi\u00e9n pensamos que hay acciones y comportamientos que, por su propia gravedad y severidad, justifican la expulsi\u00f3n inmediata del autor. Este es tambi\u00e9n el caso de los compa\u00f1eros que son reincidentes. Adem\u00e1s, cuando expulsamos a alguien debemos hacer una declaraci\u00f3n p\u00fablica y dar a conocer a nuestros aliados de la clase trabajadora los hechos ocurridos. Tambi\u00e9n pensamos que si consideramos que el agresor es peligroso y t\u00f3xico en el lugar de trabajo donde ocurren las cosas, debemos pedirle u obligarle a conseguir otro trabajo. Aunque a veces es necesario, consideramos que la expulsi\u00f3n es el peor resultado posible y el m\u00e1s desmoralizador. No s\u00f3lo representa un fracaso a la hora de rehabilitar a un antiguo compa\u00f1ero, sino que nos deja sin poder impedir que el agresor repita su comportamiento da\u00f1ino en otros espacios fuera de nuestros esfuerzos organizativos. Tambi\u00e9n es extremadamente desmoralizante para las mujeres (que los hombres nunca cambiar\u00e1n, que no pueden ser responsabilizados, etc.).<br \/>\nSeparaci\u00f3n temporal de la organizaci\u00f3n y condiciones de retorno. Se trata de una sanci\u00f3n com\u00fan, porque permite una ruptura real del espacio de organizaci\u00f3n al tiempo que establece un protocolo claro para la rendici\u00f3n de cuentas. Una separaci\u00f3n temporal de un espacio de organizaci\u00f3n o del partido puede durar meses o varios a\u00f1os, dependiendo de la gravedad del acto o actos del agresor, y de los pasos necesarios para abordar la rendici\u00f3n de cuentas y una verdadera transformaci\u00f3n personal. Por ejemplo, cuando los comportamientos agresivos est\u00e1n relacionados con el abuso de sustancias, es importante dejar pasar el tiempo necesario para una recuperaci\u00f3n real que permita establecer la sobriedad. Otros requisitos pueden ser la terapia, la prueba real del cambio de comportamiento, la asistencia a talleres espec\u00edficos, etc. Adem\u00e1s, para volver, hay que cumplir las condiciones que demuestren cambios reales, seg\u00fan lo estipulado por el partido.<br \/>\nLimitaci\u00f3n del trabajo de organizaci\u00f3n y p\u00e9rdida de derechos pol\u00edticos. En algunos casos, las sanciones pueden implicar una limitaci\u00f3n del tipo de trabajo que el miembro puede realizar en la organizaci\u00f3n (no se le permite ser una figura p\u00fablica o representar a la organizaci\u00f3n en cualquier capacidad, no se le permite realizar un nuevo trabajo de organizaci\u00f3n, etc.); estar confinado a un tipo de trabajo concreto (confinamiento al trabajo administrativo en la oficina o a las tareas internas, etc.); y\/o una privaci\u00f3n temporal o permanente de los derechos pol\u00edticos (imposibilidad de votar en las reuniones, imposibilidad de ser elegido para cualquier cargo). Adem\u00e1s, la sanci\u00f3n puede especificar que durante un periodo de tiempo la persona tiene que informar a los espacios de organizaci\u00f3n de una determinada sanci\u00f3n en curso.<br \/>\nEducaci\u00f3n interna y declaraci\u00f3n reflexiva. Todas las sanciones que no lleven a la expulsi\u00f3n deben tener un fuerte componente educativo y reflexivo. El objetivo es hacer que los compa\u00f1eros comprendan realmente las verdaderas ra\u00edces de su comportamiento haciendo lecturas y discuti\u00e9ndolas con la comisi\u00f3n de responsabilidad. Siempre se debe pedir a los camaradas que escriban una declaraci\u00f3n reflexiva donde analicen y reflexionen sobre las implicaciones profundas del comportamiento y el da\u00f1o que han causado tanto a los individuos como al grupo.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, tenemos que seguir desarrollando m\u00e9todos m\u00e1s fuertes para luchar contra la opresi\u00f3n a trav\u00e9s de la teor\u00eda y la experiencia. Ser\u00e1 muy importante hacer balances cuidadosos de nuestras experiencias, realizar debates y profundizar en nuestro estudio para seguir actualizando y mejorando nuestro documento. La participaci\u00f3n y el liderazgo de las mujeres, especialmente de las mujeres de color, es una tarea central de nuestra organizaci\u00f3n diaria. No hay duda de que el sexismo dentro del movimiento y en nuestro partido debe ser desafiado. Pero la lucha contra los comportamientos sexistas individuales es insuficiente para la lucha pol\u00edtica contra la opresi\u00f3n de las mujeres. Tambi\u00e9n debemos plantear demandas contra los capitalistas en inter\u00e9s de las mujeres de la clase trabajadora. Esa lucha, que deben llevar a cabo los hombres con las mujeres, es parte de la lucha de todos los pueblos oprimidos por el capitalismo.<\/p>\n<p>[1] <a href=\"https:\/\/litci.org\/es\/menu\/mundo\/latinoamerica\/mexico\/que-metodo-y-que-moral-defienden-el-mts-mexicano-el-pts-argentino-y-el-movimiento-feminista-pan-y-rosas\/\" rel=\"nofollow\">https:\/\/litci.org\/es\/menu\/mundo\/latinoamerica\/mexico\/que-metodo-y-que-moral-defienden-el-mts-mexicano-el-pts-argentino-y-el-movimiento-feminista-pan-y-rosas\/<\/a><br \/>\n[2] Por lo tanto, &#8220;en la medida en que las viejas reivindicaciones parciales y &#8220;m\u00ednimas&#8221; de las masas chocan con las tendencias destructivas y degradantes del capitalismo decadente -y esto ocurre a cada paso-, la IV Internacional avanza un sistema de reivindicaciones de transici\u00f3n, cuya esencia est\u00e1 contenida en el hecho de que cada vez m\u00e1s abiertamente y con mayor decisi\u00f3n se dirigir\u00e1n contra las bases mismas del r\u00e9gimen burgu\u00e9s. El viejo &#8220;programa m\u00ednimo&#8221; es sustituido por el programa de transici\u00f3n, cuya tarea consiste en la movilizaci\u00f3n sistem\u00e1tica de las masas para la revoluci\u00f3n proletaria.&#8221;<br \/>\n[3] Clara Zetkin. Lenin sobre la cuesti\u00f3n de la mujer.<br \/>\n<span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">[4] <a href=\"https:\/\/www.nsvrc.org\/sites\/default\/files\/Publications_NSVRC_Overview_False-Reporting.pdf\" rel=\"nofollow\">https:\/\/www.nsvrc.org\/sites\/default\/files\/Publications_NSVRC_Overview_False-Reporting.pdf<\/a> <\/span><\/span><\/span><\/span><br \/>\n<span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">[5] <a href=\"https:\/\/www.nsvrc.org\/sites\/default\/files\/Publications_NSVRC_Overview_False-Reporting.pdf\" rel=\"nofollow\">https:\/\/www.nsvrc.org\/sites\/default\/files\/Publications_NSVRC_Overview_False-Reporting.pdf<\/a> <\/span><\/span><\/span><\/span><br \/>\n<span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">[6 ] <a href=\"https:\/\/litci.org\/en\/what-methods-and-morals-do-the-mexican-mts-argentine-pts-and-feminist-movement-pan-rosas-defend\/\" rel=\"nofollow\">https:\/\/litci.org\/en\/what-methods-and-morals-do-the-mexican-mts-argentine-pts-and-feminist-movement-pan-rosas-defend\/<\/a><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta revisi\u00f3n fue traducida a m\u00e1quina y puede tener errores. Estamos elaborando una traducci\u00f3n m\u00e1s precisa y apreciamos su paciencia en lo que lo preparamos Este art\u00edculo fue originalmente escrito y aprobado en el Congreso de La Voz de los Trabajadores 2018. 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