{"id":14549,"date":"2023-04-20T09:58:18","date_gmt":"2023-04-20T13:58:18","guid":{"rendered":"https:\/\/workersvoiceus.org\/?p=14549"},"modified":"2023-04-22T11:48:29","modified_gmt":"2023-04-22T15:48:29","slug":"fighting-back-against-fossil-capitalism","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/workersvoiceus.org\/es\/2023\/04\/20\/fighting-back-against-fossil-capitalism\/","title":{"rendered":"La lucha contra el capitalismo f\u00f3sil"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">\n<strong>Por CHRISTINE MARIE<\/strong><\/p>\n<p>El 21 de marzo, una coalici\u00f3n de organizaciones de justicia medioambiental del &#8220;Callej\u00f3n del C\u00e1ncer&#8221;, encabezadas por mujeres negras, present\u00f3 una demanda federal contra las pol\u00edticas supremacistas blancas de uso del suelo y zonificaci\u00f3n de la parroquia de Saint James. Estas pol\u00edticas, arraigadas en el legado de la esclavitud y el racismo posterior a la Reconstrucci\u00f3n, han dado lugar a que la parroquia permita la ubicaci\u00f3n en los distritos 4\u00ba y 5\u00ba, de mayor\u00eda negra, de m\u00e1s de una docena de plantas venenosas, muchas petroqu\u00edmicas, mientras deniega permisos para instalaciones similares en distritos residenciales de mayor\u00eda blanca.<\/p>\n<p>Esta pr\u00e1ctica de d\u00e9cadas se codific\u00f3 en los planes de uso del suelo de 2014 y 2018, que designaron como &#8220;industriales&#8221; zonas con fuerte residencia negra.&#8221; La demanda se\u00f1ala que esto s\u00f3lo puede interpretarse como un &#8220;plan de limpieza racial&#8221;. Los terrenos en cuesti\u00f3n, se\u00f1alan los demandantes, han estado ocupados continuamente por residentes negros desde que sus antepasados esclavizados trabajaban en las plantaciones de ca\u00f1a de az\u00facar de la zona. Para colmo de males, las tumbas ancestrales est\u00e1n ahora valladas por diversas industrias y son inaccesibles para los residentes.<\/p>\n<p>Este nuevo pleito federal es uno de los elementos de una lucha por la justicia medioambiental que lleva d\u00e9cadas libr\u00e1ndose a lo largo del tramo de 130 millas que bordea el r\u00edo Misisipi, conocido como el Callej\u00f3n del C\u00e1ncer. La franja alberga m\u00e1s de 200 instalaciones industriales y es uno de los terrenos m\u00e1s t\u00f3xicos del pa\u00eds. Tambi\u00e9n alberga algunas victorias inspiradoras. El grupo de justicia medioambiental Rise St. James, dirigido por Sharon Lavigne, oblig\u00f3 recientemente al presidente Biden a intervenir para detener la construcci\u00f3n por Formosa Plastics de una planta gigantesca. Este complejo habr\u00eda emitido a la atm\u00f3sfera 13,6 millones de toneladas de gases de efecto invernadero al a\u00f1o.<\/p>\n<p>Algunas mujeres l\u00edderes negras reunidas ahora en Luisiana Inclusiva tienen otras victorias significativas en su haber. Una de esas l\u00edderes, Barbara Washington, ayud\u00f3 a detener la construcci\u00f3n del complejo petroqu\u00edmico South Louisiana Menthol. Sus victorias deber\u00edan inspirar confianza a las comunidades de clase trabajadora que intentan decidir si tiene sentido contraatacar.<\/p>\n<p>La demanda federal que acaba de iniciarse, Inclusive Louisiana, Mount Triumph Baptist Church, RISE St. James v. St. James Parish, et al, est\u00e1 estableciendo un nuevo marco para las luchas por la justicia medioambiental. En este caso, los activistas se enfrentan no s\u00f3lo a la concesi\u00f3n de permisos a contaminadores individuales, sino a las amplias pautas discriminatorias de uso del suelo aplicadas y preservadas por el gobierno local.<\/p>\n<p>A medida que las cat\u00e1strofes meteorol\u00f3gicas extremas provocadas por las emisiones de las mismas corporaciones basadas en los combustibles f\u00f3siles empiecen a devastar cada vez m\u00e1s comunidades negras y marrones, la lucha contra la discriminaci\u00f3n hist\u00f3rica y el mort\u00edfero poder corporativo en el uso del suelo deber\u00eda crecer.<\/p>\n<p>Dos incidentes ocurridos en comunidades de clase trabajadora en los \u00faltimos meses demuestran lo desesperadamente que necesitamos desarrollar una lucha nacional contra el control corporativo del uso del suelo y las medidas de adaptaci\u00f3n a la crisis clim\u00e1tica relacionadas con \u00e9l.<\/p>\n<p>En P\u00e1jaro, California, las recientes inundaciones extremas provocadas por el clima y la rotura de un dique que se preve\u00eda desde hac\u00eda tiempo, dejaron a este pueblo de 3000 trabajadores agr\u00edcolas mal pagados bajo varios metros de agua y sin la ayuda oportuna necesaria. La devastaci\u00f3n no fue el resultado de un desastre natural, sino que tiene sus ra\u00edces en la historia racista del estado.<\/p>\n<p>Seg\u00fan <em>The Los Angeles Times<\/em> (20 de marzo de 2023), P\u00e1jaro qued\u00f3 como una ciudad no incorporada sin servicios debido a maquinaciones racistas que comenzaron ya en la d\u00e9cada de 1840 y se mantuvieron como &#8220;lugar para alojar a los trabajadores agr\u00edcolas&#8221; que no eran queridos en las ciudades incorporadas. Sandy Lyon, profesor de historia jubilado, dijo que desde entonces P\u00e1jaro y la vecina Watsonville han sido &#8220;tratadas pol\u00edticamente como colonias&#8221;. Casi un siglo de planificaci\u00f3n por parte del estado en inter\u00e9s de la agricultura corporativa contribuy\u00f3 al reciente desastre.<\/p>\n<p>Cuando los periodistas y activistas empezaron a analizar el aplastamiento casi total de la comunidad de agricultores negros de Rolling Fork, Mississippi, por un tornado de 170 mph. el 24 de marzo, se revel\u00f3 un cuadro similar de discriminaci\u00f3n hist\u00f3rica. El racismo estructural contribuy\u00f3 a que el alto porcentaje de residentes v\u00edctimas sufrieran la p\u00e9rdida de sus tierras y vivieran ahora en viviendas prefabricadas, situaci\u00f3n que, a su vez, significaba la falta de seguro. Considerados inicialmente demasiado peque\u00f1os para poder optar a las ayudas de la FEMA, que prioriza las zonas en funci\u00f3n del nivel de p\u00e9rdida de propiedades, los residentes siguen esperando una ayuda suficiente.<\/p>\n<p>Las experiencias de P\u00e1jaro y Rolling Rock ser\u00e1n el futuro de millones de trabajadores, a menos que se produzca un cambio social dr\u00e1stico.<\/p>\n<p>Mientras el gran capital est\u00e9 al mando de la planificaci\u00f3n y la adaptaci\u00f3n a la crisis clim\u00e1tica, los trabajadores, especialmente los oprimidos racialmente, soportar\u00e1n el peso de la creciente contaminaci\u00f3n, las inundaciones, los incendios y las tormentas que se avecinan. Las protestas que conduzcan a victorias contra las entidades gubernamentales del Callej\u00f3n del C\u00e1ncer, por importantes que sean, no deben ser m\u00e1s que un pelda\u00f1o para desarrollar un programa nacional de lucha que d\u00e9 prioridad a la acci\u00f3n de masas en las calles. Una reivindicaci\u00f3n clave debe ser la nacionalizaci\u00f3n de la industria de los combustibles f\u00f3siles y de la tierra, y que el control pase a manos de las organizaciones comunitarias y de la clase trabajadora.<\/p>\n<p>Una organizaci\u00f3n de sindicatos, la Red Sindical para la Sostenibilidad, argumenta en &#8220;Solidaridad Clim\u00e1tica: Los trabajadores contra el calentamiento&#8221; que el derecho de propiedad, basado ante todo en la propiedad privada de la tierra, otorga actualmente a los propietarios el derecho a utilizar su propiedad para destruir el medio ambiente e, ir\u00f3nicamente, a ordenar a sus trabajadores explotados que lleven a cabo esta destrucci\u00f3n. Una sociedad basada en este tipo de propiedad no puede hacerse sostenible.<\/p>\n<p>El reto consiste en reunir estas ideas en un programa ecosocialista que pueda unir en la lucha a los grupos comunitarios de justicia medioambiental, las naciones ind\u00edgenas, las organizaciones de inmigrantes, los sindicatos y los activistas clim\u00e1ticos en una lucha nacional -y mundial- por una sociedad organizada en torno a las necesidades humanas. Luchar por ese programa de acci\u00f3n es el proyecto central de La Voz de los Trabajadores.<\/p>\n<p><em>Foto: Un hombre y su perro vadean las calles inundadas por el r\u00edo P\u00e1jaro, el 12 de marzo. (The Mercury News)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por CHRISTINE MARIE El 21 de marzo, una coalici\u00f3n de organizaciones de justicia medioambiental del &#8220;Callej\u00f3n del C\u00e1ncer&#8221;, encabezadas por mujeres negras, present\u00f3 una demanda federal contra las pol\u00edticas supremacistas blancas de uso del suelo y zonificaci\u00f3n de la parroquia de Saint James. 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