{"id":12253,"date":"2022-07-03T19:02:10","date_gmt":"2022-07-03T23:02:10","guid":{"rendered":"https:\/\/workersvoiceus.org\/?p=12253"},"modified":"2022-07-04T13:24:51","modified_gmt":"2022-07-04T17:24:51","slug":"the-new-japanese-militarism","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/workersvoiceus.org\/es\/2022\/07\/03\/the-new-japanese-militarism\/","title":{"rendered":"El nuevo militarismo japones"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por AHMAD AL TARIQI<\/strong><\/p>\n<p>Hay un nuevo militarismo en marcha en Jap\u00f3n. Desde la elecci\u00f3n del primer ministro derechista Shinz\u014d Abe en 2012, el Partido Liberal Democr\u00e1tico (PLD) en el poder ha aumentado el presupuesto militar de Jap\u00f3n anualmente. Un ala prominente del PLD, liderada por Abe, ha articulado el objetivo de derogar el art\u00edculo 9 de la Constituci\u00f3n japonesa y duplicar el gasto militar japon\u00e9s. El art\u00edculo 9 proh\u00edbe la guerra como medio para resolver las disputas internacionales en las que est\u00e9 implicado el Estado japon\u00e9s. Es un producto tanto de los esfuerzos liderados por Estados Unidos para dar forma a la pol\u00edtica japonesa de la posguerra como de las presiones progresistas dentro de la sociedad japonesa de la posguerra.<\/p>\n<p>Los esfuerzos de la derecha por aumentar el gasto militar no son el \u00fanico efecto potencial de una derogaci\u00f3n del art\u00edculo 9. Si se hiciera, no s\u00f3lo se redefinir\u00eda el ej\u00e9rcito japon\u00e9s para convertirlo en una m\u00e1quina de guerra m\u00e1s convencional, sino que tendr\u00eda implicaciones de gran alcance para un amplio cambio hacia la derecha de la sociedad japonesa. Las razones de esta evoluci\u00f3n son complejas y son el resultado de tres factores principales: la prolongada crisis de la econom\u00eda japonesa desde 1989, el &#8220;giro hacia Asia&#8221; de Estados Unidos y la evoluci\u00f3n del militarismo y el capitalismo estadounidenses durante la \u00faltima d\u00e9cada, y los factores ideol\u00f3gicos hist\u00f3ricos que se remontan a la sociedad japonesa de principios de la posguerra, que fue testigo de la aparici\u00f3n de un movimiento obrero revolucionario, posteriormente derrotado por la colaboraci\u00f3n del imperialismo estadounidense y el capital japon\u00e9s.<\/p>\n<p><strong>El pacifismo japon\u00e9s de posguerra en crisis<\/strong><\/p>\n<p>El art\u00edculo 9 compromete a la constituci\u00f3n japonesa de posguerra a una pol\u00edtica de &#8220;pacifismo&#8221; en el \u00e1mbito militar. Las fuerzas armadas se limitan a un papel exclusivamente defensivo. La intenci\u00f3n original de Estados Unidos era que Jap\u00f3n no se rearmara en absoluto; la constituci\u00f3n japonesa de posguerra, redactada por escritores designados por Estados Unidos pero tambi\u00e9n moldeada por las presiones igualitarias y progresistas procedentes de la sociedad japonesa, prohib\u00eda el uso de la fuerza armada. Pero con la aparici\u00f3n de la Guerra Fr\u00eda y el comienzo de la Guerra de Corea, Estados Unidos decidi\u00f3 rearmar a Jap\u00f3n. En 1954, se form\u00f3 la Fuerza de Autodefensa de Jap\u00f3n (JSDF).<\/p>\n<p>En la actualidad, las Fuerzas de Autodefensa de Jap\u00f3n (JSDF) son uno de los mayores ej\u00e9rcitos del mundo, el quinto despu\u00e9s de los de Estados Unidos, Rusia, China e India. Cuenta con m\u00e1s de 1000 tanques y 5000 veh\u00edculos blindados, 250 aviones de combate, 500 helic\u00f3pteros, cuatro portahelic\u00f3pteros, 37 destructores, seis corbetas y 20 submarinos. En colaboraci\u00f3n con Estados Unidos, Jap\u00f3n est\u00e1 desarrollando capacidades antibal\u00edsticas, por ejemplo, buques de guerra equipados con el Sistema de Combate Aegis.<\/p>\n<p>Estos avances se reflejan en la plataforma revisada del PLD bajo Abe y sus sucesores. Esta incluye el objetivo de duplicar el gasto militar japon\u00e9s. Y Abe tambi\u00e9n ha promulgado nuevas leyes de seguridad para permitir que las tropas japonesas luchen en pa\u00edses extranjeros, ha puesto fin a la prohibici\u00f3n de las exportaciones militares y ha intentado revisar la constituci\u00f3n para permitir el ataque con misiles a otros pa\u00edses considerados enemigos (como Corea del Norte e incluso China).<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 se est\u00e1 rearmando Jap\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>Las razones declaradas oficialmente para el nuevo militarismo japon\u00e9s incluyen la preocupaci\u00f3n por la seguridad, centrada en las capacidades nucleares de Corea del Norte, y el creciente poder de China.<\/p>\n<p>Las inc\u00f3modas relaciones entre Jap\u00f3n y China tienen su origen en la Segunda Guerra Mundial, cuando Jap\u00f3n cometi\u00f3 horribles cr\u00edmenes de guerra mientras ocupaba China. La creciente hegemon\u00eda regional y el gasto militar de China, as\u00ed como las tensiones por la soberan\u00eda de las islas Senkaku\/Diaoyu, tambi\u00e9n han desempe\u00f1ado un papel importante. (Las tensiones con Corea del Sur tienen una historia similar a las de China y est\u00e1n relacionadas con la ocupaci\u00f3n japonesa y los cr\u00edmenes de guerra). La derecha japonesa aviva el miedo a que China corte las rutas del Mar de la China Oriental y Meridional, que enmarca como amenazas existenciales.<\/p>\n<p>La derecha japonesa tiene desde hace tiempo un historial de racismo antichino y anticoreano, y esto parece estar filtr\u00e1ndose en la corriente principal de la sociedad japonesa, lo que a su vez allana el camino para introducir el nuevo militarismo con menos resistencia. Seg\u00fan un informe de Reuters del 31 de octubre de 2012: &#8220;En una encuesta de 1.696 personas realizada por el diario econ\u00f3mico Nikkei a finales del a\u00f1o pasado, el 86% de los encuestados dijo que China supon\u00eda una amenaza para Jap\u00f3n, m\u00e1s que el 82% que expres\u00f3 su preocupaci\u00f3n por la Corea del Norte con armas nucleares.&#8221;<\/p>\n<p>Jap\u00f3n se sinti\u00f3 aislado regionalmente durante los a\u00f1os del &#8220;American First&#8221; de Trump, aunque ha vuelto a estrechar lazos con Estados Unidos desde que Biden asumi\u00f3 el cargo. Desde el segundo mandato de Abe como primer ministro (de diciembre de 2012 a septiembre de 2020), Jap\u00f3n se ha convertido en un &#8220;aliado habitual&#8221; de Estados Unidos, y las JSDF se han convertido en un ej\u00e9rcito m\u00e1s convencional, en lo que los observadores militares han caracterizado como una &#8220;expansi\u00f3n radical&#8221; del alcance operativo de las JSDF. Los gobiernos de Abe y Kishida han aumentado todos los a\u00f1os el presupuesto de las JSDF desde 2014.<\/p>\n<p>De cara a las elecciones de oto\u00f1o de 2021, el partido gobernante, el PLD, incluy\u00f3 en su plataforma el objetivo de gastar el 2% del PIB, unos 100.000 millones de d\u00f3lares, en el ej\u00e9rcito, el doble de sus gastos anuales. Tradicionalmente, los gobiernos japoneses de la posguerra han respetado un tope de gasto del 1%, considerado un reflejo del pacifismo japon\u00e9s. El PLD, un partido nacionalista de derechas, lo considera pintoresco y pretende apalear pol\u00edticamente a los liberales con una postura m\u00e1s militarista. Los observadores creen que la duplicaci\u00f3n no se producir\u00e1 pronto, dado el impacto de la pandemia y la crisis de la deuda del gobierno, pero sugiere cu\u00e1l ser\u00e1 la orientaci\u00f3n de las futuras campa\u00f1as de la derecha.<\/p>\n<p><strong>La pol\u00edtica de la derecha japonesa<\/strong><\/p>\n<p>La derecha japonesa es a la vez institucionalmente dominante -su partido, el PLD, ha dirigido los gobiernos japoneses casi continuamente desde la d\u00e9cada de 1950- y se nutre de un sector radical organizado y en la sombra, como ejemplifica el Nippon Kaigi, una organizaci\u00f3n casi fascista (Abe es miembro de este \u00faltimo). Al servicio de la clase capitalista japonesa, venera al emperador, intenta blanquear los hist\u00f3ricos cr\u00edmenes coloniales de Jap\u00f3n, despliega un racismo abierto -especialmente contra chinos y coreanos- y considera que cualquier inconformidad con los roles de g\u00e9nero patriarcales y tradicionales es &#8220;destructiva para la naci\u00f3n&#8221;. En particular, se opone ferozmente al movimiento de liberaci\u00f3n de la mujer en Jap\u00f3n y a cualquier movimiento hacia la organizaci\u00f3n independiente de la clase trabajadora.<\/p>\n<p>El actual primer ministro, Fumio Kishida, es m\u00e1s moderado que su predecesor Abe. Est\u00e1 menos inclinado a ver el pacifismo japon\u00e9s de posguerra como una afrenta impuesta por EE.UU. A diferencia de la facci\u00f3n m\u00e1s derechista de Abe, no habla abiertamente de su orgullo por lo que Abe llama la &#8220;guerra de liberaci\u00f3n&#8221; de Jap\u00f3n en Asia. Sin embargo, \u00e9l tambi\u00e9n ha seguido, aunque m\u00e1s discretamente, la l\u00ednea del nuevo militarismo del PLD. De hecho, su aquiescencia le asegur\u00f3 el liderazgo del partido despu\u00e9s de Abe.<\/p>\n<p>En particular, el Partido Comunista Japon\u00e9s tambi\u00e9n ha sucumbido a las presiones oportunistas. Aunque oficialmente el PCJ considera que las Fuerzas Armadas de Jap\u00f3n son inconstitucionales y pide su abolici\u00f3n, el l\u00edder del partido, Kazuo Shii, declar\u00f3 en oto\u00f1o de 2021 que, en realidad, el PCJ apoya el despliegue de soldados japoneses &#8220;si la soberan\u00eda de Jap\u00f3n se viera alguna vez amenazada&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Crisis econ\u00f3mica prolongada<\/strong><\/p>\n<p>Jap\u00f3n nunca se ha recuperado de la devastadora ca\u00edda de la bolsa de 1989. Ahora es lo que los economistas llaman una econom\u00eda de &#8220;bajo rendimiento&#8221;, muy lejos de su dinamismo anterior a 1990. El PIB ha crecido de forma insignificante en los \u00faltimos 30 a\u00f1os, y rara vez el crecimiento anual supera el 2%. La deuda nacional es del 250% del PIB. La desigualdad se ha disparado. Durante ese tiempo, ha observado con nerviosismo c\u00f3mo China ha ascendido mete\u00f3ricamente a la condici\u00f3n de hegem\u00f3n regional y potencia imperialista por derecho propio. En 2010, China super\u00f3 a Jap\u00f3n como segunda econom\u00eda mundial.<\/p>\n<p>El gobierno, dominado durante la posguerra por el PLD, respondi\u00f3 a la prolongada crisis con la desregulaci\u00f3n. El resultado: el 40% de la poblaci\u00f3n activa trabaja ahora con contratos temporales, un cambio radical respecto al empleo vitalicio garantizado a las generaciones de posguerra hasta 1990. Se han recortado las pensiones, la cobertura sanitaria y el seguro de desempleo. Un tercio de los j\u00f3venes afirma que espera trabajar hasta la muerte.<\/p>\n<p>En 2012, Abe se convirti\u00f3 en primer ministro por segunda vez (su primera etapa fue en 2006-2007) y empez\u00f3 a prometer una &#8220;nueva era m\u00e1s all\u00e1 de la posguerra&#8221;. Junto con la derogaci\u00f3n del art\u00edculo 9, su plataforma inclu\u00eda una serie de proyectos de ley de seguridad para socavar la Constituci\u00f3n y grandes aumentos del gasto militar. En resumen, era un programa burgu\u00e9s reaccionario que ofrec\u00eda una soluci\u00f3n ilusoria -el militarismo, el aplastamiento de las fuerzas progresistas de la oposici\u00f3n- a la crisis. Hay que mencionar que la constituci\u00f3n, aunque es un documento impuesto bajo la ocupaci\u00f3n militar, tiene notables elementos progresistas, como la igualdad de la ciudadan\u00eda sin importar la raza, la etnia o el estatus social; los derechos civiles para las mujeres por primera vez en la historia de Jap\u00f3n; y los derechos de participaci\u00f3n en los sindicatos.<\/p>\n<p>As\u00ed, el llamado movimiento de reforma constitucional ha sido durante mucho tiempo un proyecto de la derecha. Su objetivo no es s\u00f3lo hacer de Jap\u00f3n una potencia militar m\u00e1s agresiva, sino cambiar el car\u00e1cter de la sociedad japonesa para que refleje el pasado tradicionalista, patriarcal y jer\u00e1rquico imaginado por la derecha japonesa. Estas fuerzas, a menudo denominadas &#8220;la nueva naci\u00f3n&#8221;, pretenden, entre otras cosas, reescribir la historia del imperialismo japon\u00e9s y los cr\u00edmenes de guerra, desplegando en el proceso un racismo anti-coreano y anti-chino.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, es dif\u00edcil entender el ascenso de Abe y de la extrema derecha japonesa en los \u00faltimos a\u00f1os sin verlo como una reacci\u00f3n antifeminista. Surgido de la Nueva Izquierda japonesa, el movimiento japon\u00e9s de liberaci\u00f3n de la mujer o Uman Ribu, lanz\u00f3 en los a\u00f1os 70 y 80 poderosas cr\u00edticas a las intersecciones del colonialismo, la opresi\u00f3n de g\u00e9nero, el imperialismo estadounidense y el militarismo y la misoginia japoneses. Especialmente irritante para la derecha, propusieron el internacionalismo como parte central de su proyecto igualitario y progresista. Desde los a\u00f1os 90, la derecha se obsesiona con estas mujeres &#8220;comunistas&#8221; y su &#8220;destructiva ideolog\u00eda antinacional&#8221;.<\/p>\n<p><strong>El papel del imperialismo estadounidense<\/strong><\/p>\n<p>La principal prioridad de Estados Unidos durante la posguerra, especialmente despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n comunista en China en 1949, fue mantener a Jap\u00f3n en el campo occidental dominado por Estados Unidos (significativamente, en 1946 Jap\u00f3n estuvo a punto de unirse al campo socialista). La defensa y la pol\u00edtica exterior se entregaron a EE.UU., y el enfoque de los gobiernos de posguerra fue el desarrollo econ\u00f3mico con estrechos v\u00ednculos con Occidente, aunque esto tambi\u00e9n qued\u00f3 atrapado en las relaciones imperialistas: Los beneficios de los bienes de consumo japoneses vendidos a Estados Unidos se utilizaron para comprar deuda estadounidense, especialmente durante y despu\u00e9s de la d\u00e9cada de 1980 (una pr\u00e1ctica adoptada posteriormente por China). Grandes extensiones de territorio japon\u00e9s, especialmente las islas de la prefectura de Okinawa, fueron entregadas al ej\u00e9rcito estadounidense. Esto se ha encontrado con una resistencia a menudo furiosa en Okinawa y en otros lugares de Jap\u00f3n.<\/p>\n<p>En una cruzada por la Guerra Fr\u00eda contra la URSS y en busca de un baluarte anticomunista tanto contra los sovi\u00e9ticos como contra China, Truman puso fin a los movimientos progresistas inmediatos de la posguerra en Jap\u00f3n. La CIA comenz\u00f3 a financiar al PLD en la d\u00e9cada de 1950 y lo ha utilizado para aplastar a las fuerzas socialistas, tanto a las que estaban bajo el poderoso PCJ como a los movimientos independientes de autoorganizaci\u00f3n de la clase obrera. La hegemon\u00eda del PLD, y del conservadurismo anticomunista, sobre el Jap\u00f3n de posguerra fue, por tanto -como en muchas otras partes del mundo-, un proyecto financiado e impulsado por Estados Unidos.<\/p>\n<p>La combatividad de la clase obrera japonesa de posguerra fue fundamental para las preocupaciones de Estados Unidos. A pesar de la destrucci\u00f3n, la escasez de alimentos y la pobreza de la posguerra inmediata, la clase obrera japonesa de esta \u00e9poca a menudo mostraba &#8220;gran vitalidad y poder&#8221;. Esto era el resultado tanto de un sentimiento generalizado de rebeld\u00eda contra las condiciones de vida como de la pol\u00edtica de la primera ocupaci\u00f3n de fomentar la participaci\u00f3n sindical como forma de estimular el crecimiento econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>De hecho, el periodo entre 1945 y 1960 se ha caracterizado como el punto \u00e1lgido del sindicalismo industrial japon\u00e9s. Curiosamente, fueron las revueltas de los trabajadores forzados chinos en las minas de carb\u00f3n de Mitsubishi Bibai y, posteriormente, las de los trabajadores forzados coreanos en las minas de carb\u00f3n de Yubari, en Hokkaido, las que dieron el pistoletazo de salida a la tradici\u00f3n de autoemancipaci\u00f3n de la clase obrera en la posguerra, que dar\u00eda lugar a demandas como el control de la producci\u00f3n por parte de los trabajadores. Especialmente durante los primeros nueve meses de la reconstrucci\u00f3n de posguerra, si Jap\u00f3n se convertir\u00eda en socialista o capitalista era una cuesti\u00f3n abierta, sobre todo en el revolucionario a\u00f1o de 1946.<\/p>\n<p>Fue el Mando Supremo de las Potencias Aliadas (SCAP) el que puso fin al proceso revolucionario. Despu\u00e9s de 1946, la independencia de la clase obrera japonesa y la confianza en s\u00ed misma fueron atacadas ferozmente. Se calcula que en la primavera de 1946 se produjeron unas 50 tomas de producci\u00f3n con la participaci\u00f3n de al menos 30.000 trabajadores al mes. Esta cifra se redujo a unas 25 tomas mensuales de entre 5.000 y 6.000 trabajadores a principios de 1947. El SCAP adopt\u00f3 una posici\u00f3n firme contra el control de la producci\u00f3n por parte de los trabajadores, y el gobierno derechista japon\u00e9s reprimi\u00f3 cualquier movimiento en esta direcci\u00f3n y prohibi\u00f3 una huelga general planeada durante ese a\u00f1o. La democracia japonesa adquirir\u00eda a partir de entonces un car\u00e1cter restringido y dirigido, que se guiar\u00eda por las manos &#8220;seguras&#8221; (anticomunistas, conservadoras) del capital japon\u00e9s y su principal partido, el PLD.<\/p>\n<p>Las tensiones con China y Corea del Norte se intensificaron. Los ecos de esta hegemon\u00eda anticomunista se han visto m\u00e1s recientemente. En la d\u00e9cada de 1980, un ex primer ministro describi\u00f3 a Jap\u00f3n como el &#8220;portaaviones insumergible&#8221; de Estados Unidos en una conversaci\u00f3n con Ronald Reagan. En 2011, el &#8220;pivote hacia Asia&#8221; de Estados Unidos, lejos de Oriente Medio y hacia el Pac\u00edfico asi\u00e1tico, se ha racionalizado de forma similar como respuesta a la &#8220;amenaza&#8221; de China.<\/p>\n<p>De hecho, como inform\u00f3 Reuters en octubre de 2021, bajo el mandato de Biden, Estados Unidos ha estado presionando a sus aliados para que gasten m\u00e1s en defensa. La plataforma del PLD para un aumento al 2 por ciento del PIB en gastos militares pondr\u00eda as\u00ed a Jap\u00f3n en l\u00ednea con las promesas de los miembros de la OTAN, siendo Alemania el ejemplo m\u00e1s destacado. Esto supondr\u00eda 50.000 millones de d\u00f3lares m\u00e1s al a\u00f1o, gastos que ir\u00edan a parar a los fabricantes de armas estadounidenses. En la lista de deseos del gobierno japon\u00e9s se encuentran los cazas furtivos F-35, los aviones utilitarios Osprey con rotor basculante, los drones de vigilancia, los cazas furtivos y los misiles de largo alcance. Jap\u00f3n tambi\u00e9n producir\u00eda en su pa\u00eds embarcaciones de desembarco anfibio, buques de guerra compactos, portaaviones, submarinos, sat\u00e9lites y equipos de comunicaciones. Tambi\u00e9n est\u00e1 desarrollando capacidades de guerra cibern\u00e9tica, espacial y electromagn\u00e9tica. Todo ello indica que tiene previsto librar una guerra prolongada.<\/p>\n<p>Alemania y Jap\u00f3n tambi\u00e9n se est\u00e1n acercando, ya que ambos ven a China y a Rusia, cada vez m\u00e1s, como amenazas. De hecho, la demonizaci\u00f3n de China es compartida tanto por Occidente como por Jap\u00f3n, junto con la India. Podemos tomar el ejemplo del Di\u00e1logo de Seguridad Cuadrilateral (Estados Unidos, Australia, Jap\u00f3n, India), o Quad, formado en 2007. La &#8220;Cuadrilateral&#8221; reclama l\u00edneas defensivas en las fronteras de la RPC. Sus participantes realizan ejercicios navales a gran escala dentro de este per\u00edmetro y, aunque afirman estar a favor de un &#8220;Indo-Pac\u00edfico libre y abierto&#8221;, la alianza est\u00e1 claramente destinada a hacer ruido de sables contra China. De hecho, aqu\u00ed, como siempre, el papel de Jap\u00f3n sigue siendo el de &#8220;baluarte anticomunista&#8221;, independientemente de la vacuidad o no de las pretensiones de China de defender el socialismo.<\/p>\n<p>No debe sorprender que la remilitarizaci\u00f3n japonesa aumente la demanda del complejo militar-industrial estadounidense. El principal funcionario de Biden para Asia Oriental es el fundador de un grupo de expertos financiado por Lockheed Martin, BAE Systems y Northrup Grumman, y \u00e9l mismo ha recibido cientos de miles de d\u00f3lares de los gobiernos de Taiw\u00e1n y Jap\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Esta breve mirada a los recientes desarrollos del militarismo japon\u00e9s muestra la importancia de combinar el an\u00e1lisis ideol\u00f3gico con el pol\u00edtico-econ\u00f3mico para los marxistas. El nuevo militarismo japon\u00e9s es, al mismo tiempo, (1) una respuesta a la prolongada crisis y a la intensificaci\u00f3n de las contradicciones sociales en Jap\u00f3n durante los \u00faltimos treinta a\u00f1os; (2) un resultado de la presi\u00f3n de un imperialismo estadounidense en declive y m\u00e1s dependiente de los Estados Unidos. imperialismo estadounidense en declive y m\u00e1s dependiente de la b\u00fasqueda de beneficios socialmente improductivos, ejemplificada por el rearme militar del planeta; (3) un resultado de factores ideol\u00f3gicos reaccionarios con una larga historia en Jap\u00f3n: el resentimiento sentido por la derecha contra el orden de la posguerra, en particular la constituci\u00f3n pacifista y relativamente progresista, pero tambi\u00e9n contra las fuerzas sociales -los movimientos obreros de la posguerra y los movimientos sociales que surgieron durante la Nueva Izquierda.<\/p>\n<p>Las crisis del capitalismo japon\u00e9s y del imperialismo estadounidense han preparado el camino para una ilusoria &#8220;resoluci\u00f3n&#8221; de la crisis por parte de la extrema derecha, ejemplificada por la pol\u00edtica patriarcal y racista del PLD. S\u00f3lo mediante la reconstrucci\u00f3n de un movimiento obrero japon\u00e9s combativo, como el que estuvo a punto de tomar el poder en los a\u00f1os inmediatos a la posguerra, se podr\u00e1 realizar una visi\u00f3n verdaderamente emancipadora de la sociedad japonesa.<\/p>\n<p><em>Foto: Kim Kyung Hoon \/ Reuters<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por AHMAD AL TARIQI Hay un nuevo militarismo en marcha en Jap\u00f3n. Desde la elecci\u00f3n del primer ministro derechista Shinz\u014d Abe en 2012, el Partido Liberal Democr\u00e1tico (PLD) en el poder ha aumentado el presupuesto militar de Jap\u00f3n anualmente. 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