{"id":30768,"date":"2026-10-20T12:47:40","date_gmt":"2026-10-20T16:47:40","guid":{"rendered":"https:\/\/workersvoiceus.org\/?page_id=30768"},"modified":"2026-10-21T17:34:09","modified_gmt":"2026-10-21T21:34:09","slug":"ramo-solidarity-or-substitution-a-marxist-assessment-of-mutual-aid-as-political-strategy-2026","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/workersvoiceus.org\/es\/marxist-education\/ramo-solidarity-or-substitution-a-marxist-assessment-of-mutual-aid-as-political-strategy-2026\/","title":{"rendered":"Ram\u00f3 &#8211; Solidaridad o sustituci\u00f3n: una valoraci\u00f3n marxista de la ayuda mutua como estrategia pol\u00edtica (2026)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Espi Ram\u00f3 \u2013 La Voz de los Trabajadores<\/strong><\/p>\n<p>A ra\u00edz de la pandemia de la COVID-19 y de las explosiones sociales que le siguieron, incluidos los levantamientos de 2020 en favor de la justicia racial, millones de personas dieron la espalda a un Estado que fallaba de forma evidente y se volcaron hacia sus vecinos. El concepto de \u00abayuda mutua\u00bb \u2014intercambios voluntarios y rec\u00edprocos de recursos y servicios\u2014 gan\u00f3 gran popularidad. Las neveras comunitarias, a menudo abastecidas por trabajadores en situaci\u00f3n precaria que pon\u00edan en com\u00fan sus propios salarios, las redes de reparto de comestibles, los fondos descentralizados para fianzas y las patrullas de defensa vecinales se extendieron por miles de ciudades.<br \/>\nPara muchos nuevos activistas, la ayuda mutua se percib\u00eda como una forma de resistencia pura, inmediata y no burocr\u00e1tica: una acci\u00f3n directa que elud\u00eda a los pol\u00edticos corruptos y devolv\u00eda el cuidado a las comunidades.<br \/>\nEsta solidaridad instintiva desmiente el mito burgu\u00e9s de que la naturaleza humana es fundamentalmente ego\u00edsta. Sin embargo, para los revolucionarios comprometidos con el derrocamiento del capitalismo, las buenas intenciones no bastan. Debemos evaluar cada t\u00e1ctica no por su recompensa emocional inmediata, sino por su capacidad para hacer avanzar la lucha de clases hacia su objetivo \u00faltimo: la revoluci\u00f3n socialista y la conquista del poder por parte de la clase trabajadora.<br \/>\nEste ensayo examina la ayuda mutua no como un fen\u00f3meno org\u00e1nico de la vida de la clase trabajadora \u2014que los marxistas apoyan y celebran\u2014, sino como una estrategia pol\u00edtica que pretende sustituir la construcci\u00f3n de movimientos de masas y la organizaci\u00f3n revolucionaria. Partiendo de las lecciones del bolchevismo, la solidaridad puesta en pr\u00e1ctica durante las huelgas generales, la trayectoria del Partido de las Panteras Negras y la degeneraci\u00f3n de los modelos de servicio reformistas, argumentaremos que, si bien la ayuda mutua puede desempe\u00f1ar un papel complementario en momentos de crisis, resulta fundamentalmente inadecuada como v\u00eda hacia el poder. Cuando se eleva a la categor\u00eda de estrategia, corre el riesgo de sustituir la acci\u00f3n de masas por la caridad.<\/p>\n<p><strong>Fen\u00f3meno org\u00e1nico frente a estrategia pol\u00edtica<\/strong><br \/>\nEn primer lugar, debemos distinguir entre dos concepciones muy diferentes de la ayuda mutua: una como fen\u00f3meno org\u00e1nico y la otra como estrategia pol\u00edtica para acabar con el capitalismo.<br \/>\nA lo largo de la historia, cuando el capitalismo falla \u2014durante hambrunas, guerras, crisis econ\u00f3micas o pandemias\u2014, los trabajadores recurren naturalmente unos a otros en busca de apoyo. Durante los primeros meses de la COVID-19, en muchos pa\u00edses se observ\u00f3 la formaci\u00f3n espont\u00e1nea de redes de apoyo comunitario, lo que demostr\u00f3 la capacidad para organizarse de la gente com\u00fan. Estas expresiones de solidaridad instintiva deben acogerse con satisfacci\u00f3n como prueba de que la cooperaci\u00f3n y la solidaridad apuntan m\u00e1s all\u00e1 de este sistema fallido.<br \/>\nSin embargo, una cosa es apoyar la ayuda mutua como respuesta espont\u00e1nea a una emergencia y otra muy distinta es argumentar que la salida a las crisis recurrentes del capitalismo reside en construir nosotros mismos instituciones alternativas: cl\u00ednicas comunitarias, redes de distribuci\u00f3n de alimentos, colectivos jur\u00eddicos y sistemas de bienestar informales.<br \/>\nEsta postura suele presentarse como un rechazo al electoralismo y a la colaboraci\u00f3n de clases con unas instituciones estatales en ruinas. Pero recurrir a la ayuda mutua como alternativa principal es un callej\u00f3n sin salida.<br \/>\nLa ayuda mutua se ha puesto en pr\u00e1ctica en numerosas ocasiones. Ha proporcionado alivio a las comunidades de clase trabajadora, pero no ha construido en ning\u00fan sitio un movimiento anticapitalista fuerte, y mucho menos uno capaz de desafiar al poder estatal. El t\u00e9rmino tiene su origen en Piotr Kropotkin, el anarquista ruso del siglo XIX. En \u00abLa mutua ayuda: un factor de la evoluci\u00f3n\u00bb, Kropotkin critic\u00f3 brillantemente el darwinismo social \u2014la afirmaci\u00f3n pseudocient\u00edfica de que la \u00absupervivencia del m\u00e1s apto\u00bb justifica la competencia, la jerarqu\u00eda y la desigualdad como algo natural e inevitable\u2014. Sin embargo, a diferencia de muchos de sus seguidores contempor\u00e1neos, Kropotkin ten\u00eda claro cu\u00e1les eran los l\u00edmites de la autoayuda fragmentaria bajo el capitalismo. Hablando de los esfuerzos de autoayuda de los campesinos en Europa, escribi\u00f3:<br \/>\n\u00abDesde el punto de vista de la econom\u00eda social, todos estos esfuerzos de los campesinos tienen, sin duda, poca importancia. No pueden aliviar de forma sustancial, y menos a\u00fan de forma permanente, la miseria a la que est\u00e1n condenados los labradores de toda Europa\u00bb.1<br \/>\nAunque Kropotkin identific\u00f3 correctamente los l\u00edmites de la autoayuda, no tuvo plenamente en cuenta el papel del Estado en la perpetuaci\u00f3n de las relaciones de clase. La transici\u00f3n de la ayuda mutua a la producci\u00f3n socializada bajo el control de los trabajadores no puede llevarse a cabo sin desmantelar el Estado capitalista. Para los marxistas, el Estado no es una imposici\u00f3n externa, sino un producto intr\u00ednseco del conflicto de clases irreconciliable. Cualquier intento de eludir al Estado, con la esperanza de que el comunismo se desarrolle gradualmente a partir de la ayuda mutua, es ut\u00f3pico. Hay que enfrentarse directamente al Estado.<\/p>\n<p><strong>La econom\u00eda pol\u00edtica de la ayuda mutua: valor, explotaci\u00f3n y escasez estructural<\/strong><br \/>\nPara comprender por qu\u00e9 la ayuda mutua no puede funcionar como estrategia, debemos basar nuestro an\u00e1lisis en la cr\u00edtica marxista de la econom\u00eda pol\u00edtica. La cuesti\u00f3n no es simplemente si las personas se ayudan entre s\u00ed, sino si tales esfuerzos pueden superar las estructuras que producen la privaci\u00f3n.<br \/>\nBajo el capitalismo, toda la riqueza es producida por el trabajo. Los capitalistas extraen plusval\u00eda de los trabajadores: la diferencia entre lo que estos producen y lo que se les paga. Cuando los trabajadores practican la ayuda mutua, no est\u00e1n redistribuyendo la plusval\u00eda como clase. Est\u00e1n redistribuyendo la parte limitada del valor que se les devuelve en forma de salarios. Est\u00e1n quit\u00e1ndole dinero a un trabajador ya mal pagado para d\u00e1rselo a un trabajador desempleado. Esto no es una soluci\u00f3n; es una reorganizaci\u00f3n de la pobreza.<br \/>\nEl lema \u00abSolidaridad, no caridad\u00bb capta un instinto importante, pero no resuelve el problema subyacente. La caridad refuerza la jerarqu\u00eda; la ayuda mutua pretende ser horizontal. Pero la pregunta sigue siendo: \u00bfde d\u00f3nde vienen los recursos?<br \/>\nLa magnitud de la caridad institucional pone de relieve el problema. Feeding America describe una red nacional de m\u00e1s de 200 bancos de alimentos y 60 000 despensas, pero los informes vinculados al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) sobre la inseguridad alimentaria en 2023 segu\u00edan indicando que hab\u00eda aproximadamente 47 millones de personas en hogares con inseguridad alimentaria en los Estados Unidos.2 El problema no es que los trabajadores no compartan lo suficiente, sino que el capitalismo reproduce sistem\u00e1ticamente la privaci\u00f3n.<br \/>\nEl problema m\u00e1s profundo es estructural. Ni siquiera los enormes sistemas ben\u00e9ficos pueden acabar con la necesidad, ya que no controlan la producci\u00f3n, la vivienda, el transporte ni la asistencia sanitaria. Un estudio cualitativo de 2023 sobre los participantes en iniciativas de ayuda mutua durante la pandemia en Colorado revel\u00f3 patrones recurrentes de agotamiento emocional y f\u00edsico, as\u00ed como de desesperanza, entre los organizadores. Otro estudio de 2023 sobre grupos de ayuda mutua contra la COVID-19 en el Reino Unido revel\u00f3 que la participaci\u00f3n disminuy\u00f3 con el tiempo a medida que la emergencia remit\u00eda.3 Las mismas personas que intentan paliar la crisis se ven consumidas por ella.<br \/>\n\u00bfA qu\u00e9 se debe esto? Porque el problema no es la falta de solidaridad entre los trabajadores. El problema es que la clase dominante acapara los medios de producci\u00f3n y extrae sistem\u00e1ticamente plusval\u00eda del trabajo de la clase obrera. Ni siquiera un partido obrero de millones de miembros podr\u00eda acabar con la pobreza dentro del capitalismo, no porque dicho partido careciera de recursos, sino porque el propio capitalismo impide que el producto social total se distribuya seg\u00fan las necesidades. La \u00fanica soluci\u00f3n es la expropiaci\u00f3n: la clase trabajadora debe hacerse con el control de la econom\u00eda, poner fin a la extracci\u00f3n de plusval\u00eda por parte de una clase parasitaria y organizar un plan racional para satisfacer las necesidades humanas.<br \/>\nLa ayuda mutua, sean cuales sean sus beneficios a corto plazo, no puede lograrlo. Se limita a redistribuir la pobreza dentro de la estructura existente.<br \/>\nEsto pone de manifiesto la suposici\u00f3n ut\u00f3pica que subyace a la ayuda mutua como estrategia: que la solidaridad por s\u00ed sola, sin cuestionar la propiedad, la explotaci\u00f3n y la propia forma de valor, puede superar la escasez. No puede hacerlo.<\/p>\n<p><strong>\u00abPeque\u00f1as\u00bb y \u00abgrandes\u00bb acciones: estrategia y t\u00e1ctica<\/strong><br \/>\nPara comprender la posici\u00f3n marxista, debemos volver a examinar la lucha entre el marxismo ruso y el narodismo. Los narodniks (populistas rusos que buscaban construir el socialismo a trav\u00e9s del campesinado y las instituciones comunales locales) defend\u00edan las \u00abpeque\u00f1as acciones\u00bb: campa\u00f1as de alfabetizaci\u00f3n , comedores sociales y trabajo en los comit\u00e9s del gobierno local. Cre\u00edan que estos actos construir\u00edan gradualmente el socialismo.<br \/>\nLenin y los primeros marxistas rusos surgieron en oposici\u00f3n consciente a esta estrategia. En 1892, mientras la hambruna asolaba a los trabajadores y campesinos de Rusia, los pol\u00edticos liberales y los funcionarios del Gobierno pusieron en marcha iniciativas de ayuda para aliviar el sufrimiento. Muchos populistas se sumaron a esta labor como una forma de tener un impacto inmediato. Como record\u00f3 m\u00e1s tarde Krupskaya:<br \/>\n\u00abDurante la hambruna de 1891-1892, muchos j\u00f3venes se desplazaron al campo para ayudar a los campesinos hambrientos. Vlad\u00edmir Ilich consideraba \u00fatil esta labor, pero se opon\u00eda firmemente a la idea de que pudiera sustituir a la actividad revolucionaria\u00bb.4<br \/>\nDos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en sus pol\u00e9micas contra los narodniks, Lenin dej\u00f3 clara la cuesti\u00f3n:<br \/>\n\u00abDefender la comunidad rural\u2026 \u00bfqu\u00e9 tiene eso de socialista, cuando todo el mundo sabe que la explotaci\u00f3n de los trabajadores puede muy bien existir y se engendra dentro de esa misma comunidad? Eso es forzar el significado de la palabra \u201csocialismo\u201d hasta darle cualquier acepci\u00f3n\u00bb.5<br \/>\nEl socialismo no se reduce a la redistribuci\u00f3n. Requiere la abolici\u00f3n de las relaciones sociales \u2014incluida la extracci\u00f3n de plusval\u00eda\u2014 que producen la explotaci\u00f3n. Para Lenin, la tarea de los revolucionarios no consist\u00eda en introducir mejoras dentro del orden existente, sino en organizar a la clase obrera como fuerza pol\u00edtica:<br \/>\n\u00abLa actividad pol\u00edtica de los socialdem\u00f3cratas consiste en promover el desarrollo y la organizaci\u00f3n del movimiento obrero\u2026 para convertirlo en una lucha organizada de toda la clase obrera rusa dirigida contra el r\u00e9gimen burgu\u00e9s y orientada a la expropiaci\u00f3n de los expropiadores\u00bb.6<br \/>\nLos liberales y los funcionarios del Estado seguir\u00edan gestionando los comedores sociales de todos modos. Pero solo los revolucionarios pod\u00edan construir la organizaci\u00f3n capaz de derrocar al zar. Si abandonaban esa tarea para competir por ver qui\u00e9n serv\u00eda m\u00e1s sopa, el sistema permanecer\u00eda intacto.<br \/>\nEsta distinci\u00f3n suele difuminarse en la defensa contempor\u00e1nea de la ayuda mutua. La cuesti\u00f3n no es si la ayuda mutua es buena o mala. La cuesti\u00f3n es: \u00bfqu\u00e9 es lo principal y qu\u00e9 es lo secundario?<br \/>\nEl elemento principal es la estrategia pol\u00edtica: desarrollar la autoactividad y la conciencia de clase de la clase obrera a trav\u00e9s de la acci\u00f3n colectiva, con un horizonte revolucionario de expropiaci\u00f3n, control obrero y conquista del poder estatal.<br \/>\nEl elemento secundario es t\u00e1ctico: cualquier actividad concreta, incluida la ayuda mutua, que se subordine a esa estrategia principal.<br \/>\nConsideremos el argumento habitual a favor de la ayuda mutua: que ayuda a los revolucionarios a \u00abechar ra\u00edces\u00bb en la clase trabajadora a trav\u00e9s del servicio. Esta l\u00f3gica solo es cierta a medias. El servicio por s\u00ed solo no demuestra nada. La Iglesia cat\u00f3lica gestiona miles de hospitales e instituciones ben\u00e9ficas en todo el mundo. No es ninguna fuerza revolucionaria.7 El servicio sin un horizonte pol\u00edtico fomenta la lealtad hacia quien presta el servicio, en lugar de la conciencia de clase.<br \/>\nLo que genera credibilidad revolucionaria no es el servicio por s\u00ed solo. Es el servicio m\u00e1s un horizonte pol\u00edtico m\u00e1s una organizaci\u00f3n concreta orientada a la acci\u00f3n colectiva. Una cl\u00ednica gratuita puede ser un lugar de reclutamiento si cada paciente sale comprendiendo por qu\u00e9 el capitalismo genera deuda m\u00e9dica y con una invitaci\u00f3n a luchar por una sanidad nacionalizada. Una nevera comunitaria puede ser una ocasi\u00f3n para organizarse si cada vecino que toma comida tambi\u00e9n debate por qu\u00e9 el hecho de que los trabajadores gasten sus salarios para llenar las neveras de los dem\u00e1s supone una reorganizaci\u00f3n de la pobreza.<br \/>\nSin esa educaci\u00f3n pol\u00edtica b\u00e1sica y sin esa organizaci\u00f3n, la ayuda mutua no es un puente hacia la revoluci\u00f3n. Se convierte en una v\u00e1lvula de escape. Ense\u00f1a a los trabajadores a recurrir unos a otros en lugar de enfrentarse a la clase que les est\u00e1 robando a todos.<br \/>\nLos proyectos de neveras comunitarias ofrecen un claro ejemplo. Los voluntarios gastan sus propios sueldos para abastecer de comida a los vecinos. La necesidad inmediata es real. Pero la estructura permanece intacta: los propietarios siguen cobrando el alquiler, las cadenas de supermercados siguen obteniendo beneficios y los sueldos siguen siendo insuficientes. La actividad alivia el s\u00edntoma, pero deja intacta su causa.<br \/>\nLa ayuda mutua centrada en los inquilinos ilustra una limitaci\u00f3n similar. Las redes recaudaron fondos para ayudar a los inquilinos a cubrir los atrasos, distribuyendo en ocasiones miles de d\u00f3lares. Sin embargo, en relativamente pocos casos estos esfuerzos se convirtieron en huelgas de alquiler sostenidas o en enfrentamientos colectivos con los propietarios. El objetivo inmediato \u2014mantener a las personas en sus viviendas\u2014 se logr\u00f3 temporalmente, pero sin una organizaci\u00f3n a nivel de edificios enteros, el equilibrio de poder subyacente permaneci\u00f3 inalterado.<br \/>\nEn cada caso, el patr\u00f3n es el mismo: la ayuda mutua se expande r\u00e1pidamente en momentos de crisis, alivia el sufrimiento a corto plazo, pero le cuesta transformarse en estructuras duraderas de poder colectivo.<br \/>\nLa distinci\u00f3n se hace m\u00e1s evidente cuando la examinamos en la pr\u00e1ctica: la huelga de los Teamsters de Minneapolis de 1934.<\/p>\n<p><strong>Los Teamsters de Minneapolis de 1934: solidaridad al servicio de la lucha<\/strong><br \/>\nPara comprender c\u00f3mo es la aut\u00e9ntica solidaridad de la clase trabajadora \u2014y en qu\u00e9 se diferencia de la ayuda mutua apol\u00edtica\u2014 debemos estudiar la rebeli\u00f3n de los Teamsters de 1934 en Minneapolis. No se trat\u00f3 de un proyecto de ayuda mutua. Fue una guerra de clases. En el marco de esa guerra, surgi\u00f3 una extraordinaria red de organizaci\u00f3n social que parec\u00eda ayuda mutua, pero que funcionaba como algo mucho m\u00e1s poderoso: solidaridad organizada al servicio de una huelga pol\u00edtica.<br \/>\nEn 1934, Minneapolis era conocida como el \u00abpara\u00edso de los esquiroles\u00bb. El sindicalismo empresarial conservador del Local 574 hab\u00eda fomentado la indiferencia y el derrotismo. Pero un peque\u00f1o grupo de socialistas revolucionarios, entre los que se encontraban Carl Skoglund y los hermanos Dunne, hab\u00eda estado construyendo pacientemente un n\u00facleo marxista. Organizaron m\u00edtines masivos, distribuyeron folletos y convencieron a los mineros del carb\u00f3n y a los camioneros de que pod\u00edan ganar. Transformaron el sindicato en una organizaci\u00f3n de lucha.<br \/>\nComo escribi\u00f3 m\u00e1s tarde Farrell Dobbs, que se hizo comunista durante la lucha, la clave del \u00e9xito de los Teamsters fue \u00abla presencia a nivel local de cuadros socialistas revolucionarios que demostraron ser muy capaces de fusionarse con la masa de trabajadores rebeldes y de aportar conocimientos pr\u00e1cticos vitales en la lucha contra la clase dominante capitalista\u00bb.8<br \/>\nCuando se convoc\u00f3 la huelga, fue total. Los trabajadores ocuparon la ciudad. Un garaje alquilado se convirti\u00f3 en la sede de la huelga, abierta las veinticuatro horas. El sindicato de cocineros envi\u00f3 voluntarios para preparar miles de comidas al d\u00eda. Agricultores solidarios y tenderos locales donaron alimentos. Se habilit\u00f3 un hospital con m\u00e9dicos y enfermeras voluntarios. Los mec\u00e1nicos de autom\u00f3viles se encargaban del mantenimiento de los veh\u00edculos de los huelguistas. Las mujeres auxiliares organizaban el cuidado de los ni\u00f1os y los suministros. Los adolescentes en motocicleta hac\u00edan de mensajeros. Una familia, en un gesto que pas\u00f3 a la historia, arranc\u00f3 las barandillas de su propia casa para utilizarlas como armas contra la polic\u00eda.<br \/>\nEsta organizaci\u00f3n social era impresionante y, para un observador casual, indistinguible de la ayuda mutua. Pero tres diferencias fundamentales la separan del marco contempor\u00e1neo de la ayuda mutua.<br \/>\nEn primer lugar, la ayuda estaba totalmente subordinada a una ofensiva estrat\u00e9gica contra los empresarios. El objetivo no era \u00abllenar un vac\u00edo\u00bb dejado por el capitalismo ni crear una econom\u00eda paralela. El objetivo era paralizar el sector del transporte por carretera, desmantelar la asociaci\u00f3n de empresarios y conseguir el reconocimiento sindical. La comida, la atenci\u00f3n m\u00e9dica y los servicios de mensajer\u00eda exist\u00edan para la huelga, no como fines en s\u00ed mismos.<br \/>\nEn segundo lugar, la solidaridad fue movilizada por una direcci\u00f3n revolucionaria con un programa pol\u00edtico claro. La direcci\u00f3n no se limit\u00f3 a organizar la log\u00edstica; organiz\u00f3 la conciencia. Celebr\u00f3 m\u00edtines masivos para explicar por qu\u00e9 los trabajadores deb\u00edan luchar. Public\u00f3 un peri\u00f3dico diario de la huelga que lleg\u00f3 a autofinanciarse. Vincul\u00f3 constantemente la lucha inmediata por el reconocimiento sindical a la lucha m\u00e1s amplia de la clase trabajadora contra el capitalismo.<br \/>\nEn tercer lugar, la ayuda fue rec\u00edproca y abarc\u00f3 a toda la clase. Los desempleados \u2014un tercio de la poblaci\u00f3n de Minneapolis\u2014 no fueron tratados como receptores pasivos de caridad. Los Teamsters los invitaron a los piquetes, los incluyeron en los comit\u00e9s de huelga y lucharon junto a ellos por proyectos de ayuda p\u00fablica. La relaci\u00f3n no era de \u00abayudantes\u00bb y \u00abayudados\u00bb. Se trataba de una clase unida que movilizaba todas las fuerzas disponibles contra un enemigo com\u00fan.<br \/>\nY los Teamsters ganaron. Tras dos huelgas, encarnizadas batallas callejeras con la polic\u00eda y la ocupaci\u00f3n de los mataderos de Minneapolis por parte de la Guardia Nacional, los empresarios se vieron obligados a reconocer al sindicato, aceptar el arbitraje vinculante y aumentar los salarios. La victoria electrific\u00f3 al movimiento obrero y desencaden\u00f3 oleadas de sindicalizaci\u00f3n por todo el Medio Oeste. Pero para los cuadros revolucionarios del Local 574, la huelga no fue un fin, sino una lecci\u00f3n. Como escribi\u00f3 m\u00e1s tarde Farrell Dobbs, conseguir un convenio colectivo no era lo mismo que conquistar el poder obrero. Los patronos segu\u00edan controlando la producci\u00f3n. El Estado permaneci\u00f3 intacto. Por eso, los mismos revolucionarios que lideraron la huelga dedicaron la d\u00e9cada siguiente a construir el Partido Socialista de los Trabajadores: comprendieron que la solidaridad en la lucha deb\u00eda subordinarse a un programa estrat\u00e9gico de expropiaci\u00f3n y de gobierno de la clase obrera. La cocina de la huelga aliment\u00f3 a los trabajadores para ganar la huelga; no se confundi\u00f3 con una nueva sociedad.<br \/>\nComp\u00e1rese esto con el t\u00edpico proyecto de ayuda mutua de hoy en d\u00eda. Se instala una nevera comunitaria; los vecinos se llevan comida. Es un gesto amable. Pero, \u00bfqui\u00e9n es el enemigo? \u00bfCu\u00e1l es la reivindicaci\u00f3n? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la ofensiva? La nevera no amenaza al propietario, a la cadena de supermercados ni al Estado. Alivia el hambre; no elimina su causa. La cocina de huelga de los Teamsters, por el contrario, era un engranaje de una m\u00e1quina dise\u00f1ada para detener la acumulaci\u00f3n de capital en toda una ciudad.<br \/>\nLa lecci\u00f3n no es que los revolucionarios nunca deban participar en la ayuda mutua. Es que la ayuda mutua debe subordinarse a la tarea principal: construir el partido revolucionario. Cuando un comunista organiza actividades de ayuda mutua que no est\u00e1n vinculadas a la organizaci\u00f3n, la agitaci\u00f3n y la educaci\u00f3n pol\u00edtica, est\u00e1 sustituyendo la confrontaci\u00f3n por el paliativo.<br \/>\nBajo el capitalismo, siempre habr\u00e1 heridas urgentes que atender. Por eso es necesaria la revoluci\u00f3n, no porque podamos curar suficientes heridas como para que el sistema sea justo. Si vamos a participar en actividades de ayuda mutua como t\u00e1ctica ocasional, nuestra tarea es garantizar que cada acto de asistencia sea tambi\u00e9n un acto de organizaci\u00f3n: cada comida, una lecci\u00f3n; cada cl\u00ednica, un reclutamiento; cada nevera, un punto de apoyo para el partido.<\/p>\n<p><strong>La ayuda material como arma pol\u00edtica, no como un mundo paralelo<\/strong><br \/>\nNada de esto significa que los revolucionarios ignoren las necesidades materiales. Tras tomar el poder, los bolcheviques organizaron la ayuda humanitaria durante la hambruna de 1921. Los miembros del Partido Comunista en la d\u00e9cada de 1930 crearon los Consejos de Desempleados, que se hicieron famosos por devolver los muebles de las familias desahuciadas a sus pisos \u2014una acci\u00f3n directa que, para el ojo inexperto, parec\u00eda \u00abayuda mutua\u00bb\u2014. Pero la diferencia clave radica en el marco pol\u00edtico y la subordinaci\u00f3n estrat\u00e9gica. Estas acciones nunca se presentaron como una alternativa ut\u00f3pica al capitalismo ni como un camino hacia el socialismo en s\u00ed mismas. Eran armas en una lucha de clases. Los Consejos de Desempleados no ped\u00edan a los trabajadores que pusieran en com\u00fan su pobreza; exig\u00edan obras p\u00fablicas, imped\u00edan los desahucios mediante la confrontaci\u00f3n colectiva y organizaban a los desempleados para que lucharan junto a los empleados. El objetivo no era construir una red paralela de neveras comunitarias, sino demostrar que el capitalismo no puede satisfacer las necesidades b\u00e1sicas \u2014y que solo el poder de los trabajadores puede hacerlo\u2014. La ayuda material, cuando se utiliza, debe ser un puente hacia la organizaci\u00f3n, no un sustituto de la misma. Cada bolsa de comida que se distribuya deber\u00eda ir acompa\u00f1ada de un folleto, una conversaci\u00f3n y una invitaci\u00f3n a la pr\u00f3xima reuni\u00f3n sindical o asamblea de inquilinos. De lo contrario, no es ayuda revolucionaria; es un tratamiento paliativo para un sistema moribundo.<\/p>\n<p><strong>Las Panteras Negras: programas de supervivencia sin un partido de masas<\/strong><br \/>\nNing\u00fan debate sobre la ayuda mutua est\u00e1 completo sin examinar el Partido de las Panteras Negras. Sus programas eran extraordinarios. El Programa de Desayunos Gratuitos para Ni\u00f1os alimentaba a 20 000 ni\u00f1os diariamente a finales de 1969. Gestionaban cl\u00ednicas de salud gratuitas en docenas de ciudades. Dirig\u00edan programas de ropa gratuita, cl\u00ednicas oftalmol\u00f3gicas, servicios de ambulancia, cooperativas de vivienda y pruebas puerta a puerta de anemia falciforme.<br \/>\nHuey Newton capt\u00f3 con precisi\u00f3n su objetivo: se trataba de \u00abprogramas de supervivencia, es decir, supervivencia a la espera de la revoluci\u00f3n\u00bb.9 El propio J. Edgar Hoover reconoci\u00f3 su importancia pol\u00edtica, al describir el programa de desayunos para ni\u00f1os como \u00abpotencialmente la mayor amenaza para los esfuerzos de las autoridades por neutralizar al Partido de las Panteras Negras y destruir lo que este representa\u00bb.10<br \/>\nTodo esto es cierto. Y, sin embargo, los Panteras Negras no construyeron un partido revolucionario de masas capaz de tomar y mantener el poder.<br \/>\nEl problema no era la existencia de los programas de supervivencia. El problema era su papel estrat\u00e9gico. El partido sigui\u00f3 siendo relativamente peque\u00f1o \u2014en su momento \u00e1lgido, contaba con unos 5.000 miembros a nivel nacional\u2014 y no logr\u00f3 organizar a la clase trabajadora en general a gran escala. Si bien los programas de desayunos alimentaban a los ni\u00f1os, no lograron organizar de forma sistem\u00e1tica a los padres, los trabajadores y las comunidades en estructuras duraderas de poder pol\u00edtico de masas.<br \/>\nLos factores pol\u00edticos agravaron esta limitaci\u00f3n. La postura conflictiva de los Panteras contribuy\u00f3 a su aislamiento y facilit\u00f3 la represi\u00f3n estatal. Sin una estrategia de organizaci\u00f3n de masas sostenida y arraigada en los lugares de trabajo y los sindicatos, la organizaci\u00f3n tuvo dificultades para expandirse m\u00e1s all\u00e1 de sus capas m\u00e1s cercanas. A medida que el partido se vio sometido a una intensa represi\u00f3n del FBI (COINTELPRO) y a presiones internas entre facciones, su energ\u00eda revolucionaria se fragment\u00f3.<br \/>\nAlgunos miembros de los Panteras sacaron conclusiones importantes sobre los l\u00edmites de su enfoque. Se dieron cuenta de que los programas de supervivencia comunitaria, por muy heroicos que fueran, no pod\u00edan sustituir a un partido revolucionario disciplinado arraigado en la clase obrera industrial. La lecci\u00f3n no fue que tales programas fueran siempre err\u00f3neos, sino que, por s\u00ed solos, no pod\u00edan resolver el problema al que pretend\u00edan hacer frente. Sin una estrategia para organizar a la mayor\u00eda de la clase obrera y hacer frente al poder del Estado, incluso las iniciativas m\u00e1s valientes quedan limitadas a una respuesta de emergencia.<br \/>\nLa lecci\u00f3n m\u00e1s reveladora lleg\u00f3 m\u00e1s tarde. Lo que qued\u00f3 de los cuadros dirigentes de los Panteras Negras degener\u00f3 en reformismo y electoralismo. Bobby Rush se convirti\u00f3 en concejal dem\u00f3crata de Chicago y, m\u00e1s tarde, en congresista de los Estados Unidos, donde vot\u00f3 a favor de leyes contra la delincuencia que llenaron las c\u00e1rceles de hombres negros. Huey Newton respald\u00f3 a Tom Bradley, el candidato dem\u00f3crata a la alcald\u00eda de Los \u00c1ngeles, en 1973 \u2014un liberal que toler\u00f3 la violencia policial\u2014. Esta trayectoria \u2014de la militancia revolucionaria a la integraci\u00f3n liberal\u2014 no era inevitable, pero fue el resultado l\u00f3gico de una estrategia que priorizaba el servicio a la comunidad por encima de la construcci\u00f3n de un partido revolucionario de masas capaz de tomar y mantener el poder estatal.<br \/>\nUn ejemplo m\u00e1s reciente lo encontramos en Jackson, Misisipi, donde los activistas crearon redes en torno a neveras comunitarias, la distribuci\u00f3n de agua y la organizaci\u00f3n de los inquilinos. Durante las crisis h\u00eddricas de la ciudad, grupos de ayuda mutua distribuyeron agua embotellada por los barrios. Estos esfuerzos fueron esenciales para la supervivencia, pero no se tradujeron en un control organizado sobre el sistema de abastecimiento de agua. En lugar de movilizar a los trabajadores para que se hicieran cargo de las infraestructuras, la respuesta sigui\u00f3 orientada a solicitar ayuda a las autoridades estatales. El resultado fue un ciclo ya conocido: una respuesta heroica ante la emergencia sin el correspondiente avance en el poder de la clase trabajadora.<br \/>\nLa lecci\u00f3n no es que esos programas fueran siempre err\u00f3neos, sino que, por s\u00ed solos, no pod\u00edan resolver el problema al que pretend\u00edan hacer frente. Sin una estrategia para organizar a la mayor\u00eda de la clase trabajadora y hacer frente al poder del Estado, incluso las iniciativas m\u00e1s valientes se limitan a la respuesta de emergencia.<\/p>\n<p><strong>La estrategia de las \u00abpeque\u00f1as acciones\u00bb, el electoralismo y el modelo de servicios<\/strong><br \/>\nAntes de la Primera Guerra Mundial, el Partido Socialdem\u00f3crata Alem\u00e1n cre\u00f3 una impresionante gama de programas de ayuda mutua: clubes ciclistas, coros, tiendas de comestibles, asociaciones funerarias y clubes de trabajadores, que abarcaban a cientos de miles de miembros. Sin embargo, fracas\u00f3 estrepitosamente cuando la revoluci\u00f3n se extendi\u00f3 por Alemania en 1918 y 1923. El partido hab\u00eda degenerado en una organizaci\u00f3n reformista que salv\u00f3 al capitalismo en lugar de derrocarlo.<br \/>\nRosa Luxemburg advirti\u00f3 precisamente contra esta sustituci\u00f3n del poder por las reformas:<br \/>\n\u00abQuienes se pronuncian a favor del m\u00e9todo de la reforma legislativa en lugar de \u2014y en contraposici\u00f3n a\u2014 la conquista del poder pol\u00edtico y la revoluci\u00f3n social, no eligen en realidad un camino m\u00e1s tranquilo, sereno y lento hacia el mismo objetivo, sino un objetivo diferente\u00bb.11<br \/>\nLa derrota de la Revoluci\u00f3n Alemana condujo directamente al auge del fascismo. Lo que le faltaba a la clase obrera alemana no eran m\u00e1s clubes de mandolina, sino una direcci\u00f3n marxista- a bien organizada con un programa revolucionario. Mientras tanto, los bolcheviques alcanzaron el poder en Rusia sin una infraestructura significativa de ayuda mutua. Triunfaron gracias a la agitaci\u00f3n, la propaganda y el programa de \u00abPaz, tierra y pan\u00bb.<br \/>\nLa misma l\u00f3gica que conden\u00f3 al SPD caracteriza ahora gran parte de la actividad contempor\u00e1nea de las ONG y los sindicatos. En el contexto de la crisis capitalista, muchos sindicatos han evolucionado hacia \u00aborganizaciones de servicios\u00bb, gestionando la pobreza en lugar de abolirla. Las redes de ayuda mutua suelen formalizarse en organizaciones 501(c)(3), donde asumen funciones de prestaci\u00f3n de servicios financiadas mediante subvenciones. Este cambio introduce nuevas limitaciones: la dependencia de la financiaci\u00f3n filantr\u00f3pica, la presi\u00f3n para demostrar los resultados de los servicios y una tendencia a evitar la confrontaci\u00f3n con los empresarios, los propietarios o las instituciones estatales.<br \/>\nEsta evoluci\u00f3n se hace eco del patr\u00f3n anterior. La amplia vida asociativa del SPD proporcion\u00f3 beneficios reales a los trabajadores, pero, tal y como advirti\u00f3 Luxemburg, la sustituci\u00f3n de estas actividades por la lucha por el poder pol\u00edtico alter\u00f3 no solo el ritmo, sino tambi\u00e9n la direcci\u00f3n del movimiento. El resultado no fue un camino gradual hacia el socialismo, sino la integraci\u00f3n en el orden existente.<\/p>\n<p><strong>Nuestra prioridad: construir el partido revolucionario, no la red de seguridad<\/strong><br \/>\nLa cuesti\u00f3n central para cualquier revolucionario es esta: mientras atendemos las necesidades inmediatas, \u00bfqui\u00e9n est\u00e1 construyendo la organizaci\u00f3n capaz de acabar con el sistema que genera esas necesidades?<br \/>\nLas oficinas de los Panteras Negras se describ\u00edan como \u00abcolmenas en ebullici\u00f3n\u00bb de actividad. Pero mientras resolv\u00edan problemas individuales, nadie estaba construyendo un partido disciplinado capaz de atacar las causas fundamentales de esos problemas. Y el partido fue destruido.<br \/>\nEn Minneapolis, los revolucionarios no dedicaron su tiempo a gestionar un comedor social permanente. Pasaron a\u00f1os construyendo un grupo de cuadros: estudiando el marxismo, organizando reuniones, redactando folletos y gan\u00e1ndose a los trabajadores m\u00e1s avanzados para un programa revolucionario. Cuando estall\u00f3 la crisis, ese grupo de cuadros estaba preparado para liderar. La organizaci\u00f3n social de la huelga \u2014los comedores, las cl\u00ednicas, los mensajeros\u2014 se construy\u00f3 durante la lucha, por las propias masas, bajo la direcci\u00f3n pol\u00edtica de la direcci\u00f3n. No sustituy\u00f3 al partido; expres\u00f3 el trabajo del partido en la clase.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 significa \u00abconstruir el partido\u00bb? Significa formar c\u00edrculos de estudio marxistas para formar a los cuadros. Significa organizarse en los lugares de trabajo y en los sindicatos en torno a las reivindicaciones de clase. Significa llevar a cabo campa\u00f1as electorales independientes de la clase dominante que utilicen las elecciones burguesas para agitar, no para obtener cargos dentro del sistema existente. Significa luchar por reivindicaciones de transici\u00f3n que mejoren las condiciones, al tiempo que se pone de manifiesto por qu\u00e9 el capitalismo no puede satisfacerlas de forma permanente. Y significa prepararse para los levantamientos revolucionarios mediante la construcci\u00f3n de redes de cuadros de confianza que puedan actuar con decisi\u00f3n cuando surjan las crisis.<br \/>\nLos marxistas rusos plantearon el mismo problema estrat\u00e9gico en los a\u00f1os de hambruna de la d\u00e9cada de 1890: si los revolucionarios se disuelven en la administraci\u00f3n de la ayuda humanitaria, \u00bfqui\u00e9n queda para llevar a cabo el trabajo revolucionario que solo ellos pueden hacer? Los liberales dirigen organizaciones ben\u00e9ficas. Los funcionarios del Estado administran la ay . Los fil\u00e1ntropos financian la prestaci\u00f3n de servicios. Pero solo los marxistas pueden construir el partido revolucionario.<br \/>\nEsto no significa que los revolucionarios deban mostrarse indiferentes ante el sufrimiento. Significa que debemos elevar nuestra mirada. La clase trabajadora no necesita ayudantes; necesita l\u00edderes. No necesita vendajes; necesita la expropiaci\u00f3n de todo el sistema sanitario.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n: de la ayuda al liderazgo<\/strong><br \/>\nEl resurgimiento del inter\u00e9s por la ayuda mutua refleja un profundo deseo de actuar, de cuidarnos unos a otros y de rechazar la crueldad del statu quo. Los marxistas compartimos ese deseo. Pero insistimos en la claridad cient\u00edfica. La ayuda mutua, como expresi\u00f3n org\u00e1nica de la solidaridad de la clase trabajadora, es hermosa. La ayuda mutua, como estrategia pol\u00edtica para derrocar el capitalismo, es una ilusi\u00f3n peligrosa.<br \/>\nLos Teamsters de Minneapolis nos mostraron la alternativa. Construyeron una solidaridad que no era un fin en s\u00ed misma, sino un arma. Se organizaron no para gestionar la pobreza, sino para derrotar a los patrones. Triunfaron porque un grupo de revolucionarios hab\u00eda preparado el terreno durante a\u00f1os.<br \/>\nNo podemos vaciar el mar de la necesidad con una cucharilla. La cucharilla no es demasiado peque\u00f1a porque no nos esforcemos lo suficiente. Es demasiado peque\u00f1a porque el capitalismo est\u00e1 dise\u00f1ado para mantener el mar lleno. Solo la expropiaci\u00f3n \u2014que la clase obrera se haga con la propiedad de la producci\u00f3n y ponga fin a la extracci\u00f3n de la plusval\u00eda\u2014 puede vaciarlo.<br \/>\nNo podemos derrotar al Pent\u00e1gono, al FBI y a Wall Street cambiando pa\u00f1ales y cosiendo mascarillas. El Estado capitalista es un poder centralizado y armado. Requiere un contrapoder igualmente organizado: un partido leninista arraigado en la clase trabajadora, armado con la teor\u00eda marxista y orientado hacia la conquista del poder pol\u00edtico.<br \/>\nLa m\u00e1xima prioridad de los revolucionarios hoy en d\u00eda no es servir al pueblo en sentido estricto, sino liderar al pueblo. Eso significa formar cuadros, estudiar la historia, organizar sindicatos, llevar a cabo campa\u00f1as electorales independientes de clase y prepararse para los inevitables levantamientos revolucionarios a medida que el capitalismo se desmorona.<br \/>\nComo dijo James Connolly: \u00abNuestras reivindicaciones son de lo m\u00e1s moderadas: solo queremos la tierra\u00bb.12<br \/>\nNo te acomodes con gestionar la miseria del capitalismo. Preparate para derrocarlo. Construye el partido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><br \/>\n1 Peter Kropotkin, \u00abLa ayuda mutua: un factor de la evoluci\u00f3n\u00bb (1902), cap. 7.<br \/>\n2 Feeding America Action, \u00abWe Are Feeding America\u00bb, estad\u00edsticas de la red; informe sobre inseguridad alimentaria de 2023 vinculado al Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA).<br \/>\n3 Qiana Walton et al., \u00ab&#8221;Que le den al capitalismo&#8221;: experiencias de agotamiento y salud mental de los participantes en iniciativas de ayuda mutua durante la pandemia de la COVID-19\u00bb, Advances in Social Work 23, n.\u00ba 2 (2023); Chris Cocking et al., \u00abAll Together Now: Facilitadores y barreras para la participaci\u00f3n en la ayuda mutua durante la pandemia de la COVID-19\u00bb, PLOS ONE (2023).<br \/>\n4 N. K. Krupskaya, Recuerdos de Lenin (Mosc\u00fa: Editorial de Lenguas Extranjeras, 1959).<br \/>\n5 V. I. Lenin, \u00abQu\u00e9 son los \u201cAmigos del Pueblo\u201d y c\u00f3mo luchan contra los socialdem\u00f3cratas\u00bb (1894), en Obras completas de Lenin, vol. 1 (Mosc\u00fa: Editorial Progreso, 1960).<br \/>\n6 Ib\u00edd.<br \/>\n7 Agenzia Fides, \u00abVaticano: Estad\u00edsticas de la Iglesia cat\u00f3lica 2024\u00bb, publicado en 2024 (estad\u00edsticas actualizadas al 31 de diciembre de 2022).<br \/>\n8 Farrell Dobbs, La rebeli\u00f3n de los Teamsters (Nueva York: Monad Press, 1972; Pathfinder, 2004), 38.<br \/>\n9 Huey P. Newton, \u00abTo Die for the People\u00bb (Nueva York: Random House, 1972).<br \/>\n10 J. Edgar Hoover, memor\u00e1ndum del FBI, citado en David Hilliard, *The Black Panther Party: Service to the People Programs* (Albuquerque: University of New Mexico Press, 2008).<br \/>\n11 Rosa Luxemburg, \u00abReforma o revoluci\u00f3n\u00bb (1899).<br \/>\n12 James Connolly, citado en *El movimiento obrero en la historia de Irlanda* (1910).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Espi Ram\u00f3 \u2013 La Voz de los Trabajadores A ra\u00edz de la pandemia de la COVID-19 y de las explosiones sociales que le siguieron, incluidos los levantamientos de 2020 en favor de la justicia racial, millones de personas dieron la espalda a un Estado que fallaba de forma evidente y se volcaron hacia sus vecinos. 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