{"id":11451,"date":"2021-08-18T18:04:26","date_gmt":"2021-08-18T18:04:26","guid":{"rendered":"https:\/\/lavozlit.com\/?page_id=11451"},"modified":"2021-08-18T18:04:26","modified_gmt":"2021-08-18T18:04:26","slug":"trotsky-l-the-russian-revolution-and-self-determination-of-oppressed-nationalities-1930","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/workersvoiceus.org\/es\/political-education\/trotsky-l-the-russian-revolution-and-self-determination-of-oppressed-nationalities-1930\/","title":{"rendered":"Trotsky, L. \u201cLa cuesti\u00f3n nacional\u201d, La Historia de la Revoluci\u00f3n Rusa, 1930"},"content":{"rendered":"<h1>Introduction<\/h1>\n<p>En este texto tomado de <em>La Historia de la Revoluci\u00f3n Rusa (1930), Leon Trotsky describe como la revoluci\u00f3n rusa enfrento la cuestion de la autodeterminaci\u00f3n nacional, enfocandose en particular en los casos de Finlandia y Ucraina. En la segunda parte del texto, desarrolla un analisis de las diferencias entre la pol\u00edtica de los primeros bolcheviques y el estalinismo frente a la cuesti\u00f3n nacional<br \/>\n<\/em><br \/>\n<em>\u00a0<\/em><\/p>\n<h1>La cuesti\u00f3n nacional<\/h1>\n<p>By Leon Trotsky, 1930<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nRusia no estaba constituida como un Estado nacional, sino como un Estado de nacionalidades. Ello correspond\u00eda a su car\u00e1cter atrasado. Sobre la base de una agricultura extensiva y un artesonado de aldea, el capital comercial, en vez de desarrollarse en profundidad, transformando la producci\u00f3n, lo hac\u00eda en extensi\u00f3n, acrecentando el radio de sus operaciones. El comerciante, el propietario y el funcionario se desplazaban del centro a la periferia, acompa\u00f1ando la dispersi\u00f3n de los campesinos, y buscando nuevas tierras y exenciones fiscales, penetraban en nuevos territorios, donde se encontraban poblaciones todav\u00eda m\u00e1s atrasadas. La expansi\u00f3n del Estado era fundamentalmente la expansi\u00f3n de una econom\u00eda agr\u00edcola, la cual, pese a su primitivismo, revelaba una superioridad sobre los n\u00f3madas del sur y de Oriente. El Estado de castas y de burocracia que se forma sobre esa base inmensa y ampliada constantemente lleg\u00f3 a ser lo suficientemente poderoso como para someter a ciertas naciones de Occidente que, aunque de cultura m\u00e1s avanzada, eran incapaces, por su reducida poblaci\u00f3n o sus crisis internas, de defender su independencia (Polonia, Lituania, provincias b\u00e1lticas, Finlandia).<br \/>\nA los setenta millones de gran rusos que constitu\u00edan el macizo central del pa\u00eds se a\u00f1adieron gradualmente unos noventa millones de &#8220;al\u00f3genos&#8221;, que se divid\u00edan claramente en dos grupos: los occidentales, superiores a los gran rusos por su cultura, y los orientales, de un nivel inferior. As\u00ed se constituy\u00f3 un Imperio en el que la nacionalidad dominante no representaba m\u00e1s que el 43 por 100 de la poblaci\u00f3n, mientras que el 57 por 100 (de los cuales el 17 por 100 de ucranianos, 6 por 100 de polacos, 4,5 por 100 de rusos blancos) correspond\u00edan a nacionalidades diversas tanto por su nivel cultural como por su desigualdad de derechos.<br \/>\nLas \u00e1vidas exigencias del Estado y la indigencia de la clase campesina bajo las clases dominantes engendraron las formas m\u00e1s feroces de explotaci\u00f3n. La opresi\u00f3n nacional en Rusia era infinitamente m\u00e1s brutal que en los Estados vecinos, no s\u00f3lo en la frontera occidental, sino incluso en la frontera oriental. El gran n\u00famero de naciones lesionadas en sus derechos y la gravedad de su situaci\u00f3n jur\u00eddica daban una fuerza explosiva enorme al problema nacional en la Rusia zarista.<br \/>\nMientras que en los Estados de nacionalidad homog\u00e9nea, la revoluci\u00f3n burguesa desarrollaba poderosas tendencias centr\u00edpetas, representadas bajo el signo de una lucha contra el particularismo como en Francia, o contra la fragmentaci\u00f3n nacional como en Italia y Alemania, en los Estados heterog\u00e9neos tales como Turqu\u00eda, Rusia, Austria-Hungr\u00eda, la revoluci\u00f3n retrasada de la burgues\u00eda desencadenaba, al contrario, las fuerzas centr\u00edfugas. A pesar de la evidente oposici\u00f3n de estos procesos, expresados en t\u00e9rminos de mec\u00e1nica, su funci\u00f3n hist\u00f3rica es la misma en la media en que los casos se trata de utilizar la unidad nacional como un importante recept\u00e1culo econ\u00f3mico: esto exig\u00eda realizar la unidad de Alemania y por el contrario el desmembramiento de Austria-Hungr\u00eda.<br \/>\nLenin hab\u00eda calculado con suficiente anticipaci\u00f3n el car\u00e1cter inevitable de los movimientos nacionales centr\u00edfugos en Rusia, y durante a\u00f1os hab\u00eda luchado obstinadamente, especialmente contra Rosa Luxemburgo, por el famoso p\u00e1rrafo 9 del viejo programa del partido, que formulaba el derecho de las naciones a disponer de s\u00ed mismas, es decir, a separarse completamente del Estado. Con ello, el partido bolchevique no se compromet\u00eda de ning\u00fan modo a hacer propaganda separatista. A lo \u00fanico que se compromet\u00eda era a luchar con intransigencia contra todo tipo de opresi\u00f3n nacional, incluyendo la retenci\u00f3n por la fuerza de cualquier nacionalidad en los l\u00edmites de un Estado com\u00fan. S\u00f3lo por este camino el proletariado ruso pudo conquistar gradualmente la confianza de las nacionalidades oprimidas.<br \/>\nPero esto es s\u00f3lo uno de los aspectos del problema. La pol\u00edtica de bolchevismo en la cuesti\u00f3n nacional ten\u00eda otro aspecto, que, aunque aparentemente estaba en contradicci\u00f3n con el primero, lo completaba en realidad. En el marco del partido, y en general de las organizaciones obreras, el bolchevismo aplicaba el m\u00e1s riguroso centralismo, luchando implacablemente contra todo contagio nacionalista susceptible de enfrentar o dividir a los obreros.<br \/>\nNegando rotundamente el derecho al Estado burgu\u00e9s de imponer a una minor\u00eda nacional una residencia forzosa o incluso una lengua oficial, el bolchevismo estimaba al mismo tiempo como una tarea sagrada ligar, lo m\u00e1s estrechamente posible, en un gran todo a los trabajadores de diferentes nacionalidades mediante una disciplina de clase voluntaria. As\u00ed se rechazaba pura y simplemente el principio nacional federativo de la estructura del partido. Una organizaci\u00f3n revolucionaria no es el prototipo del Estado futuro, es \u00fanicamente el instrumento para crearlo. La herramienta debe ser adecuada para la fabricaci\u00f3n del producto, pero de ning\u00fan modo debe asimilarse a \u00e9l. \u00fanicamente una organizaci\u00f3n centralista puede asegurar el \u00e9xito de la lucha revolucionaria incluso cuando se trata de destruir la opresi\u00f3n centralista sobre las naciones.<br \/>\nPara las naciones oprimidas de Rusia, derribar a la monarqu\u00eda significaba necesariamente realizar una revoluci\u00f3n nacional. Sin embargo, tambi\u00e9n aqu\u00ed se manifest\u00f3 lo mismo que se hab\u00eda producido en todos los aspectos del r\u00e9gimen de Febrero: la democracia oficial, ligada por su dependencia pol\u00edtica a la burgues\u00eda imperialista, fue absolutamente incapaz de destruir las trabas del pasado. Estimando incontestable su derecho a regir a las dem\u00e1s naciones, continuaba defendiendo con obstinaci\u00f3n las fuentes de riqueza, de fuerza e influencia que aseguraban a la burgues\u00eda gran rusa su situaci\u00f3n dominante. La democracia conciliadora se limit\u00f3 a interpretar las tradiciones de la pol\u00edtica nacional del zarismo con el lenguaje de una ret\u00f3rica emancipadora: se trataba ahora de defender la unidad de la revoluci\u00f3n. Pero la coalici\u00f3n dirigente ten\u00eda otro argumento m\u00e1s fuerte: las consideraciones derivadas de su situaci\u00f3n de guerra. Esto significaba que los esfuerzos de emancipaci\u00f3n de las diversas nacionalidades eran presentados como la obra del Estado Mayor austroalem\u00e1n. Tambi\u00e9n aqu\u00ed los kadetes eran los primeros violines y los conciliadores el acompa\u00f1amiento.<br \/>\nPor supuesto, el nuevo poder no pod\u00eda dejar intacta la abominable procesi\u00f3n de ultrajes medievales infringidos a los al\u00f3genos. Pero esperaban limitarse -y trataban de conseguirlo- simplemente a la abolici\u00f3n de las leyes de excepci\u00f3n contra las diversas naciones, es decir: al establecimiento de una igualdad aparente entre los diversos sectores de la poblaci\u00f3n frente a la burocracia del Estado gran ruso.<br \/>\nLa igualdad formal de derechos jur\u00eddicos favorec\u00eda sobre todo a los israelitas: el n\u00famero de leyes que limitaban sus derechos alcanzaba la cifra de seiscientas cincuenta leyes. Adem\u00e1s, como nacionalidad exclusivamente urbana y una de las m\u00e1s dispersas, los jud\u00edos no pod\u00edan pretender una independencia en el Estado, ni tan siquiera una autonom\u00eda territorial. En cuanto a la proyectada &#8220;autonom\u00eda nacional cultural&#8221; que deb\u00eda unir a los jud\u00edos de todo el pa\u00eds en torno a sus escuelas y otras instituciones, esta utop\u00eda reaccionaria, que diversos grupos jud\u00edos hab\u00edan recogido del te\u00f3rico austr\u00edaco Otto Bauer, se derriti\u00f3 desde el primer d\u00eda de la libertad como la cera bajo los rayos del sol.<br \/>\nPero la revoluci\u00f3n es precisamente una revoluci\u00f3n porque no se contenta con limosnas ni con pagos a plazos. La anulaci\u00f3n de las restricciones m\u00e1s vergonzosas establec\u00eda en la forma la igualdad de los ciudadanos, independientemente de la nacionalidad; pero con ello se manifestaba m\u00e1s vivamente la desigualdad de los derechos jur\u00eddicos entre las mismas naciones, dej\u00e1ndolas a la mayor parte en situaci\u00f3n de hijas leg\u00edtimas o adoptivas del Estado gran ruso.<br \/>\nLa igualdad de derechos civiles no significaba nada para los fineses, que no buscaban la igualdad con los rusos, sino su independencia de Rusia. No aportaba nada a los ucranianos, que anteriormente no hab\u00edan conocido ninguna restricci\u00f3n, pues se les hab\u00eda declarado rusos a la fuerza. No cambiaba nada la situaci\u00f3n de los letones y de los estonianos, aplastados por la gran propiedad alemana y por la ciudad rusoalemana. No aliviaba lo m\u00e1s m\u00ednimo la suerte de las tribus y de los pueblos atrasados de Asia, mantenidos en el abismo de la carencia total de derechos jur\u00eddicos, no por restricciones, sino por las cadenas de una servidumbre econ\u00f3mica y cultural. La coalici\u00f3n liberal conciliadora no quer\u00eda ni plantearse estas cuestiones. El Estado democr\u00e1tico segu\u00eda siendo el mismo Estado del funcionario gran ruso que no estaba dispuesto a ceder su puesto a nadie.<br \/>\nA medida que la revoluci\u00f3n ganaba m\u00e1s ampliamente a las masas en la periferia, aparec\u00eda m\u00e1s claramente que la lengua oficial era all\u00ed la de las clases dominantes. El r\u00e9gimen de la democracia formal, debido a su libertad de prensa y reuni\u00f3n, daba lugar a que las nacionalidades oprimidas y atrasadas sintieran todav\u00eda m\u00e1s profundamente hasta qu\u00e9 punto estaban privadas de los medios m\u00e1s elementales de desarrollo cultural: escuelas, tribunales y funcionarios propios. La postergaci\u00f3n de los problemas a la futura Asamblea constituyente no hac\u00eda m\u00e1s que exacerbar los \u00e1nimos; en definitiva, la Asamblea estar\u00eda dominada por los mismos partidos que hab\u00eda creado el gobierno provisional, que segu\u00edan manteniendo las tradiciones de los rusificadores, y marcando de forma tajante hasta qu\u00e9 l\u00edmite las clases dominantes estaban dispuestas a llegar.<br \/>\nFinlandia se transform\u00f3 r\u00e1pidamente en una espina clavada en el cuerpo del r\u00e9gimen de Febrero. Debido a la gravedad del problema agrario, que afectaba en Finlandia a los torpari, es decir a los peque\u00f1os arrendatarios oprimidos, los obreros industriales que s\u00f3lo representaban el 14 por 100 de la poblaci\u00f3n arrastraron tras s\u00ed a la aldea. El Seim fin\u00e9s [la Dieta] lleg\u00f3 a ser el \u00fanico parlamento en el que los socialdem\u00f3cratas obtuvieron la mayor\u00eda: 103 sobre 200 esca\u00f1os de diputados. Despu\u00e9s de haber proclamado por la ley del 5 de junio la soberan\u00eda de Seim, excepto en las cuestiones concernientes al ej\u00e9rcito y a la pol\u00edtica exterior, la socialdemocracia finesa se dirigi\u00f3 &#8220;a los partidos hermanos de Rusia&#8221; para obtener su apoyo. Pronto descubri\u00f3 que el recurso estaba mal destinado. El gobierno se puso al margen, dejando libertad de acci\u00f3n &#8220;a los partidos hermanos&#8221;. Una delegaci\u00f3n dirigida por Cheidse, enviada para sermonear, volvi\u00f3 de Helsingfors sin haber obtenido el menor resultado. Entonces, los ministros socialistas de Petrogrado, Kerenski, Chernov, Skobelev, Tsereteli, decidieron liquidar al r\u00e9gimen socialista de Helsingfors por la violencia. El jefe de Estado Mayor del Gran Cuartel general, el mon\u00e1rquico Lukomski, advirti\u00f3 a las autoridades civiles y a la poblaci\u00f3n que si se produc\u00eda alguna manifestaci\u00f3n contra el ej\u00e9rcito ruso, &#8220;sus ciudades, empezando por Helsingfors, ser\u00edan devastadas&#8221;. Despu\u00e9s de haber preparado el terreno de este modo, el gobierno proclam\u00f3 la disoluci\u00f3n del Seim en un solemne manifiesto, cuyo estilo parec\u00eda plagiado de la monarqu\u00eda y puso a las puertas del parlamento fin\u00e9s a soldados rusos tra\u00eddos del frente el mismo d\u00eda en que comenzaba una ofensiva. As\u00ed, en su camino hacia octubre, las masas rusas recibieron una buena lecci\u00f3n que les ense\u00f1aba el lugar convencional que ocupaban los principios democr\u00e1ticos en la lucha de clases.<br \/>\nLas tropas revolucionarias de Finlandia adoptaron una postura digna ante el desenfreno nacionalista de los dirigentes. El Congreso regional de los soviets que se celebr\u00f3 en Helsingfors en la primera quincena de septiembre declar\u00f3: &#8220;Si la democracia finesa juzga necesario reanudar las sesiones del Seim, el Congreso considerar\u00e1 actos contrarrevolucionarios todas las tentativas que se opongan a esta medida.&#8221; Era un ofrecimiento directo de asistencia militar. Pero la socialdemocracia finesa, en la que predominaban las tendencias conciliadoras, no estaba dispuesta a emprender la v\u00eda insurreccionar. Las nuevas elecciones, que tuvieron lugar bajo la amenaza de una nueva disoluci\u00f3n, aseguraron a los partidos burgueses, con cuyo asentimiento el gobierno hab\u00eda disuelto el Seim, una peque\u00f1a mayor\u00eda: 108 votos sobre 200.<br \/>\nPero en esta Suiza del norte, en este pa\u00eds de monta\u00f1as de granito y propietarios avaros, empiezan a plantearse en primera l\u00ednea problemas internos que llevan inevitablemente a la guerra civil. La burgues\u00eda finesa prepara semip\u00fablicamente a sus cuadros militares. Al mismo tiempo se constituyen las c\u00e9lulas secretas de la Guardia roja. La burgues\u00eda se dirige a Suecia y Alemania para conseguir armas e instructores. Los obreros encuentran apoyo en los soldados rusos. Al mismo tiempo, en los c\u00edrculos burgueses, que la v\u00edspera estaban dispuestos a entenderse con Petrogrado, se refuerza el movimiento por una completa separaci\u00f3n de Rusia. El peri\u00f3dico dirigente Huvudstatbladet escrib\u00eda: &#8220;El pueblo ruso se acerca a un desenlace an\u00e1rquico&#8230; En estas condiciones, \u00bfno deber\u00edamos desligarnos en lo posible de este caos?&#8221; El gobierno provisional se vio obligado a hacer concesiones sin esperar a la Asamblea constituyente: el 23 de octubre fue adoptada una ordenanza &#8220;de principio&#8221; sobre la independencia de Finlandia, excepci\u00f3n hecha de los asuntos militares y de las relaciones exteriores. Pero &#8220;la independencia&#8221; otorgada por Kerenski no val\u00eda ya gran cosa: s\u00f3lo faltaban dos d\u00edas para su ca\u00edda.<br \/>\nUcrania fue otra espina, pero mucho m\u00e1s profundamente clavada. A principios de junio, Kerenski hab\u00eda prohibido el Congreso de las tropas de Ucrania convocado por la Rada. Pero los ucranianos no cedieron. Para salvar la posici\u00f3n del gobierno, Kerenski legaliz\u00f3 el Congreso con retraso enviando un pomposo telegrama que los congresistas escucharon con risas poco respetuosas. La amarga lecci\u00f3n no le impidi\u00f3 a Kerenski prohibir tres semanas m\u00e1s tarde el Congreso de los militares musulmanes en Mosc\u00fa. Parec\u00eda como si el gobierno democr\u00e1tico se diese prisa en sugerir a las naciones descontentas: s\u00f3lo recibir\u00e9is aquello que arranqu\u00e9is con vuestras manos.<br \/>\nEn el primer n\u00famero del Universal, aparecido el 10 de junio, acusando a Petrogrado de oponerse a la autonom\u00eda nacional, la Rada proclamaba: &#8220;En adelante nosotros mismos regiremos nuestra propia vida.&#8221; Los kadetes trataban a los dirigentes ucranianos de agentes alemanes. Los conciliadores les enviaban exhortaciones sentimentales. El gobierno provisional envi\u00f3 a Kiev una delegaci\u00f3n. En la atm\u00f3sfera sobrecargada de Ucrania, Kerenski, Tsereteli y Terechenko se vieron obligados a dar algunos pasos hacia la Rada. Pero despu\u00e9s del aplastamiento de julio de los obreros y soldados, el gobierno dio un viraje a la derecha en la cuesti\u00f3n ucraniana. El 5 de agosto, por mayor\u00eda aplastante, la Rada acus\u00f3 al gobierno, &#8220;impregnado de las tendencias imperialistas de la burgues\u00eda rusa&#8221;, de haber violado la convenci\u00f3n del 3 de julio. &#8220;\u00a1Cuando tuvo que cumplir el tratado -escrib\u00eda el jefe del poder en Ucrania, Vinichenko-, el gobierno provisional&#8230; procedi\u00f3 como un peque\u00f1o estafador que pretend\u00eda arreglar con trampas un gran problema hist\u00f3rico.&#8221; Este lenguaje inequ\u00edvoco muestra cu\u00e1l era la autoridad del gobierno incluso en los c\u00edrculos que pol\u00edticamente deber\u00eda tener m\u00e1s pr\u00f3ximos, ya que, a fin de cuentas, el conciliador Vinichenko no se distingu\u00eda de Kerenski m\u00e1s de lo que un mal novelista pueda diferenciarse de un abogado mediocre. (&#8230;)<br \/>\nLa poblaci\u00f3n urbana de la periferia se distingu\u00eda totalmente en su composici\u00f3n nacional de la poblaci\u00f3n de las aldeas. En Ucrania y en Rusia blanca, el propietario terrateniente, el capitalista, el abogado eran gran rusos, polacos, jud\u00edos, extranjeros, mientras que, por el contrario, la poblaci\u00f3n del campo era totalmente ucraniana y rusa blanca. En las provincias del B\u00e1ltico las ciudades eran centros de la burgues\u00eda alemana, rusa y jud\u00eda: la aldea era letona y estoniana en su totalidad. En las ciudades de Georgia predominaba la poblaci\u00f3n rusa y armenia, y tambi\u00e9n en el Azerbaidzh\u00e1n turcomano. Separados de la masa esencial del pueblo, no s\u00f3lo por el nivel de vida y costumbres, sino tambi\u00e9n por la lengua, exactamente como los ingleses en la India; obligados a depender del aparato burocr\u00e1tico para la defensa de sus haciendas y de sus ingresos; ligados inseparablemente a las clases dominantes de todo el pa\u00eds, los propietarios nobles, los industriales y los comerciantes de la periferia agrupaban en torno suyo a un estrecho c\u00edrculo de funcionarios, empleados, maestros de escuela, m\u00e9dicos, abogados, periodistas y en parte tambi\u00e9n obreros, todos ellos rusos, que transformaban las ciudades en focos de rusificaci\u00f3n y de colonizaci\u00f3n.<br \/>\nLa aldea pod\u00eda pasar inadvertida mientras estuviera callada. Pero cuando empez\u00f3 a elevar la voz con impaciencia creciente, la ciudad resisti\u00f3 obstinadamente para defender su situaci\u00f3n privilegiada.<br \/>\nEl funcionario, el comerciante, el abogado, aprendieron r\u00e1pidamente a camuflar su lucha por la conservaci\u00f3n de las posiciones estrat\u00e9gicas en la econom\u00eda y en la cultura bajo una altanera condenaci\u00f3n del chovinismo renaciente. El esfuerzo de la naci\u00f3n dominante por mantener el statu quo se colorea frecuentemente de un supranacionalismo, as\u00ed como el esfuerzo de un pa\u00eds vencedor toma la forma de pacifismo para conservar lo que ha robado. Es as\u00ed como MacDonald se siente internacionalista ante Gandhi. As\u00ed es tambi\u00e9n como el acercamiento de los austr\u00edacos hacia Alemania le parece a Poincar\u00e9 un insulto para el pacifismo franc\u00e9s.<br \/>\n&#8220;La gente que vive en las ciudades de Ucrania -escrib\u00eda en mayo la delegaci\u00f3n de la Rada de Kiev al gobierno provisional- ven las calles rusificadas de estas ciudades&#8230; y olvidan completamente que estas ciudades no son m\u00e1s que islotes en el mar del pueblo ucraniano.&#8221; Cuando Rosa Luxemburgo, en su pol\u00e9mica p\u00f3stuma sobre el programa de la revoluci\u00f3n de Octubre, afirmaba que el nacionalismo ucraniano, que hab\u00eda sido hasta entonces la simple &#8220;diversi\u00f3n&#8221; de una decena de intelectuales peque\u00f1os burgueses, hab\u00eda sido inflado artificialmente por la consigna bolchevique del derecho de las naciones a disponer de s\u00ed mismas; pese a su claridad de esp\u00edritu, incurr\u00eda en un error hist\u00f3rico muy grave: el campesinado de Ucrania no hab\u00eda formulado en el pasado reivindicaciones nacionales porque en general no se hab\u00eda elevado hasta la pol\u00edtica. El principal m\u00e9rito de la insurrecci\u00f3n de Febrero -el \u00fanico, digamos, pero completamente suficiente- consisti\u00f3 precisamente en que dio al fin la posibilidad de que las clases y naciones m\u00e1s oprimidas de Rusia pudiesen expresarse en alta voz. El despertar pol\u00edtico del campesinado no pod\u00eda producirse m\u00e1s que con la vuelta al idioma natal y con todas las consecuencias que se desprend\u00edan de ello en materia de escuelas, tribunales y administraciones aut\u00f3nomas. Oponerse a ello hubiese sido una tentativa para hacer volver a los campesinos a la nada.<br \/>\nLa heterogeneidad nacional entre la ciudad y la aldea se hac\u00eda sentir dolorosamente tambi\u00e9n en los soviets dado su car\u00e1cter de organizaciones fundamentalmente urbanas. Bajo la direcci\u00f3n de los partidos conciliadores, los soviets fing\u00edan ignorar continuamente los intereses nacionales de la poblaci\u00f3n aut\u00f3ctono. Esta era una de las causas de la debilidad de los soviets en Ucrania. Los Soviets de Riga y de Reval olvidaban los intereses de los letones y de los estonianos. El Soviet conciliador de Bak\u00fa no ten\u00eda en cuenta los intereses de la poblaci\u00f3n principalmente turca. Bajo la bandera de un falso internacionalismo, los soviets dirig\u00edan frecuentemente la lucha contra la ofensiva nacionalista ucraniana y musulmana, disimulando la rusificaci\u00f3n opresiva ejercida por las ciudades. Pasar\u00e1 todav\u00eda mucho tiempo, incluso bajo la dominaci\u00f3n de los bolcheviques, antes que los soviets de la periferia hayan aprendido a hablar el lenguaje de la aldea. (&#8230;)<br \/>\nTodos estos procesos en los que el despertar de la dignidad nacional se combinaba con una indignaci\u00f3n social, unas veces reteni\u00e9ndola otras empuj\u00e1ndola hacia adelante, ten\u00edan su expresi\u00f3n m\u00e1s viva en el ej\u00e9rcito, donde se creaban febrilmente regimientos nacionales, patronizados, tolerados o perseguidos por el poder central, seg\u00fan su actitud hacia la guerra y hacia los bolcheviques, pero que en su conjunto se volv\u00edan con hostilidad creciente contra Petrogrado.<br \/>\nLenin tomaba certeramente el pulso &#8220;nacional&#8221; de la revoluci\u00f3n. En su famoso art\u00edculo &#8220;La crisis ha madurado&#8221;, de finales de septiembre, afirmaba con insistencia que la curia nacional de la conferencia democr\u00e1tica &#8220;por su radicalismo ocupaba el segundo lugar, superado \u00fanicamente por los sindicatos y con mayor porcentaje de votos que los soviets contra la coalici\u00f3n (40 sobre 55)&#8221;. Esto quer\u00eda decir que las naciones oprimidas ya no esperaban nada de la burgues\u00eda gran rusa. Cada vez con m\u00e1s frecuencia ejerc\u00edan directamente sus derechos, por partes, seg\u00fan los m\u00e9todos de las expropiaciones revolucionarias.<br \/>\nEn el Congreso de los buriatos en octubre, en el lejano Verjneudinsk, un informante testimonia que &#8220;la revoluci\u00f3n de Febrero no ha aportado nada nuevo a la situaci\u00f3n de los al\u00f3genos&#8221;. Un balance semejante obligaba, si no a alinearse con los bolcheviques, s\u00ed al menos a observar una neutralidad m\u00e1s amistosa hacia ellos. (&#8230;) Esta ambig\u00fcedad, que caracteriza tan claramente la fase peque\u00f1o burguesa de la lucha nacional, facilitaba la revoluci\u00f3n del proletariado, decidida a terminar con todos los equ\u00edvocos.<br \/>\n(&#8230;)<br \/>\nAl producirse la insurrecci\u00f3n, el partido bolchevique dist\u00f3 mucho de adoptar inmediatamente la posici\u00f3n ante la cuesti\u00f3n nacional que le asegur\u00f3 finalmente la victoria. Esto no se refiere \u00fanicamente a la periferia, con sus organizaciones del partido d\u00e9biles e inexpertas, sino tambi\u00e9n al centro de Petrogrado. El partido estuvo tan debilitado durante los a\u00f1os de guerra, tan bajo cay\u00f3 el nivel te\u00f3rico y pol\u00edtico de los cuadros que la direcci\u00f3n oficial adopt\u00f3 tambi\u00e9n ante la cuesti\u00f3n nacional -hasta la llegada de Lenin- una posici\u00f3n muy embrollada y vacilante.<br \/>\nCierto es que los bolcheviques &#8216; de acuerdo con la tradici\u00f3n, segu\u00edan defendiendo el derecho de las naciones a disponer de s\u00ed mismas. Pero tambi\u00e9n los mencheviques admit\u00edan de palabra esta f\u00f3rmula: el texto del programa segu\u00eda siendo com\u00fan. Sin embargo, la cuesti\u00f3n del poder ten\u00eda una importancia decisiva, a pesar de lo cual los dirigentes temporales del partido se mostraban absolutamente incapaces de comprender el irreductible antagonismo entre las consignas bolcheviques de las cuestiones nacional y agraria, por una parte, y el mantenimiento del r\u00e9gimen burgu\u00e9s imperialista, incluso camuflado bajo formas democr\u00e1ticas, por otra.<br \/>\nLa posici\u00f3n democr\u00e1tica encontr\u00f3 su expresi\u00f3n m\u00e1s vulgar en la pluma de Stalin. En su art\u00edculo del 25 de marzo sobre el decreto gubernamental que abol\u00eda las restricciones de los derechos nacionales, Stalin intent\u00f3 plantear la cuesti\u00f3n nacional en su dimensi\u00f3n hist\u00f3rica. &#8220;La base social de la opresi\u00f3n nacional -escribe-, la fuerza que la inspira es la aristocracia terrateniente n su decadencia.&#8221; En cuanto al hecho importante de que la opresi\u00f3n nacional se haya desarrollado de manera inaudita en la \u00e9poca del capitalismo y haya encontrado su expresi\u00f3n m\u00e1s b\u00e1rbara en la pol\u00edtica colonial, el autor no parece sospechar nada en absoluto. &#8220;En Inglaterra -sigue diciendo-, donde la aristocracia agraria comparte el poder con la burgues\u00eda, donde no existe desde hace mucho tiempo la dominaci\u00f3n ilimitada de la aristocracia, la opresi\u00f3n nacional es m\u00e1s suave, menos inhumana, siempre y cuando no tomemos en consideraci\u00f3n (?) la circunstancia de que, durante la guerra, cuando el poder pas\u00f3 a manos de los terratenientes, (!), la opresi\u00f3n nacional se vio reforzada considerablemente (persecuciones contra los irlandeses y los hind\u00faes). De este modo, los terratenientes aparecen como culpables de la opresi\u00f3n de Irlanda y de la India, habiendo conseguido el poder gracias a la guerra, a trav\u00e9s de la persona de Lloyd George&#8221;&#8230; &#8220;En Suiza y en Am\u00e9rica del Norte -prosigue Stalin-, donde no hay terratenientes ni lo hubo nunca (?), donde el poder pertenece indivisiblemente a la burgues\u00eda, las nacionalidades se desarrollan libremente, no hay lugar en general para la opresi\u00f3n nacional&#8230;&#8221; El autor olvida completamente la cuesti\u00f3n de los negros y la cuesti\u00f3n colonial en los Estados Unidos.<br \/>\nDe este an\u00e1lisis completamente provinciano, que consiste \u00fanicamente en establecer un vago contraste entre el feudalismo y la democracia, se desprenden conclusiones pol\u00edticas simplemente liberales. &#8220;Hacer desaparecer de la escena pol\u00edtica a la aristocracia feudal, arrebatarle el poder, significa precisamente liquidar la opresi\u00f3n nacional, crear las condiciones materiales necesarias para la libertad nacional. En la medida en que la revoluci\u00f3n rusa ha vencido -escribe Stalin-, ha creado ya esas condiciones materiales&#8230;&#8221; Tenemos aqu\u00ed, seg\u00fan parece, una apolog\u00eda de la &#8220;democracia&#8221; imperialista m\u00e1s categ\u00f3rica que todo lo que ha sido escrito sobre el mismo tema, en los mismos d\u00edas, por los mencheviques. Igual que en pol\u00edtica exterior, Stalin, a la zaga de K\u00e1menev, esperaba llegar a una paz democr\u00e1tica mediante la divisi\u00f3n del trabajo con el gobierno provisional, tambi\u00e9n en pol\u00edtica interior, encontraba en la democracia del pr\u00edncipe Lvov &#8220;las condiciones materiales&#8221; de la liberaci\u00f3n nacional.<br \/>\nEn realidad, la ca\u00edda de la monarqu\u00eda pon\u00eda por primera vez completamente de manifiesto que no s\u00f3lo los propietarios reaccionarios, sino tambi\u00e9n toda la burgues\u00eda liberal y, tras ella, toda la democracia peque\u00f1o burguesa, con algunos l\u00edderes patriotas de la clase obrera, se manifestaban adversarios irreductibles de una verdadera igualdad de derechos nacionales, es decir, de la supresi\u00f3n de los privilegios de la naci\u00f3n dominante: todo su programa se reduc\u00eda a una atenuaci\u00f3n, a una refinamiento cultural y a un camuflaje democr\u00e1tico de la gran dominaci\u00f3n rusa.<br \/>\nDurante la Conferencia de abril, al defender la resoluci\u00f3n de Lenin sobre la cuesti\u00f3n nacional, Stalin parte ya formalmente de que &#8220;la opresi\u00f3n nacional es el sistema&#8230; son las medidas&#8230; aplicadas por los c\u00edrculos imperialistas&#8221;, pero pronto vuelve a caer inevitablemente en su posici\u00f3n de marzo. &#8220;Cuanto m\u00e1s democr\u00e1tico es el pa\u00eds, m\u00e1s d\u00e9bil es la opresi\u00f3n nacional e inversamente&#8221;, tal es el concepto abstracto del ponente, propio de \u00e9l y no tomado de Lenin. El hecho de que la Inglaterra democr\u00e1tica oprima a la India feudal con sus castas sigue escapando a su limitado campo visual. A diferencia de Rusia, donde dominaba &#8220;una vieja aristocracia terrateniente -prosigue Stalin-, en Inglaterra y Austria-Hungr\u00eda la opresi\u00f3n nacional no ha adquirido formas de pogromo&#8221;. \u00a1Como si no hubiera existido en Inglaterra &#8220;nunca&#8221; aristocracia terrateniente, o como si en Hungr\u00eda esta aristocracia no siguiese dominando! El car\u00e1cter del desarrollo hist\u00f3rico, combinando la &#8220;democracia&#8221; con la opresi\u00f3n de las naciones d\u00e9biles, segu\u00eda siendo para Stalin un libro cerrado con siete llaves. (&#8230;)<br \/>\nCiertamente, la pr\u00e1ctica pol\u00edtica segu\u00eda siendo m\u00e1s primitiva que la teor\u00eda, porque las cosas se modifican m\u00e1s lentamente que las ideas. Sin embargo, la teor\u00eda estaba all\u00ed para empujar hasta las \u00faltimas deducciones las necesidades de la pr\u00e1ctica. Para obtener la emancipaci\u00f3n y el florecimiento cultural, las nacionalidades oprimidas estaban obligadas a ligar su suerte con la de la clase obrera. Y para esto les era indispensable desembarazarse de la direcci\u00f3n de sus partidos burgueses y peque\u00f1o burgueses, es decir, precipitar la marcha de su evoluci\u00f3n hist\u00f3rica.<br \/>\nLa subordinaci\u00f3n de los movimientos nacionales al proceso esencial de la revoluci\u00f3n, a la lucha del proletariado por el poder, no se realiza de golpe, sino en varias fases y en formas diferentes seg\u00fan las diversas regiones del pa\u00eds. Los obreros, los campesinos y los soldados ucranianos, los rusos blancos y t\u00e1rtaros, por su misma hostilidad a Kerenski, a la guerra y a la rusificaci\u00f3n, se convert\u00edan por esa raz\u00f3n -a pesar de la direcci\u00f3n de los conciliadores- en los aliados de la revoluci\u00f3n proletaria. Despu\u00e9s de haber apoyado objetivamente a los bolcheviques, se vieron obligados en la etapa siguiente a lanzarse subjetivamente por la v\u00eda del bolchevismo. En Finlandia, en Letonia, en Estonia, y menos en Ucrania, la disociaci\u00f3n del movimiento nacional adquiere ya tal importancia que s\u00f3lo la intervenci\u00f3n de las tropas extranjeras puede impedir el \u00e9xito de la revoluci\u00f3n proletaria. En el Oriente asi\u00e1tico, donde el despertar nacional adoptaba las formas m\u00e1s primitivas, s\u00f3lo gradualmente y con considerable retraso llegar\u00eda a ser dirigido por el proletariado, despu\u00e9s de la toma del poder. Si consideramos en su totalidad ese proceso complejo y contradictorio, la conclusi\u00f3n es evidente: el torrente nacional, al igual que el torrente agrario, se vert\u00eda en el lecho de la revoluci\u00f3n de Octubre.<br \/>\nEl tr\u00e1nsito ineluctable e irresistible de las masas de los problemas elementales a la emancipaci\u00f3n pol\u00edtica, agraria, nacional, hacia la dominaci\u00f3n del proletariado, proced\u00eda no de una agitaci\u00f3n &#8220;demag\u00f3gica&#8221;, ni de esquemas preconcebidos, ni de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente, como lo cre\u00edan los liberales y conciliadores, sino de la estructura social de Rusia y de las circunstancias de la situaci\u00f3n mundial. La teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente \u00fanicamente formulaba el proceso combinado del desarrollo.<br \/>\nEsto no es s\u00f3lo particular de Rusia. La subordinaci\u00f3n de las revoluciones nacionales atrasadas a la revoluci\u00f3n del proletariado tiene su determinismo a escala mundial. Mientras que en el siglo XIX la tarea esencial de las guerras y de las revoluciones consist\u00eda a\u00fan en asegurar a las fuerzas productivas un mercado nacional, la tarea de nuestro siglo consiste en liberar a las fuerzas productivas de las fronteras nacionales, que se han convertido en trabas para su desarrollo. En un amplio sentido hist\u00f3rico, las revoluciones nacionales de Oriente no son m\u00e1s que el pelda\u00f1o de la revoluci\u00f3n mundial del proletariado, de igual manera que los movimientos nacionales de Rusia se han transformado en pelda\u00f1os hacia la dictadura sovi\u00e9tica.<br \/>\nLenin hab\u00eda apreciado con notable profundidad la fuerza revolucionaria inherente a las nacionalidades oprimidas, tanto en la Rusia zarista como en el mundo entero. A sus ojos, s\u00f3lo merec\u00eda desprecio ese &#8220;pacifismo&#8221; hip\u00f3crita que &#8220;condena&#8221; igualmente la guerra del Jap\u00f3n contra China para esclavizar\u00eda, que la guerra de China contra Jap\u00f3n para emanciparse. Para Lenin, una guerra de emancipaci\u00f3n nacional opuesta a una guerra imperialista era \u00fanicamente otra forma de revoluci\u00f3n nacional que a su vez se insertaba como un eslab\u00f3n indispensable en la lucha emancipadora de la clase obrera mundial.<br \/>\nDe este juicio sobre las revoluciones y las guerras nacionales no se desprende en ning\u00fan caso el reconocimiento de alguna misi\u00f3n revolucionaria de la burgues\u00eda de las naciones coloniales y semicoloniales. Al contrario, precisamente desde que tuvo dientes de leche, la burgues\u00eda de los pa\u00edses atrasados se desarroll\u00f3 como una agencia del capital extranjero, y aunque le manifieste una envidiosa hostilidad, se encuentra y se encontrar\u00e1 en todos los momentos decisivos unida a \u00e9l a un mismo campo. El sistema chino de los compradores es la forma cl\u00e1sica de la burgues\u00eda colonial, as\u00ed como el Kuomintang es el partido cl\u00e1sico de los compradores. Las cimas de la peque\u00f1a burgues\u00eda, incluyendo a los intelectuales, pueden desempe\u00f1ar un papel muy activo y a veces ruidoso en la lucha nacional, pero no son capaces de desempe\u00f1ar un papel independiente. S\u00f3lo la clase obrera, poni\u00e9ndose al frente de la naci\u00f3n, puede llevar hasta el fin una revoluci\u00f3n nacional o agraria.<br \/>\nEl error falta de los ep\u00edgonos, principalmente de Stalin en que de la doctrina de Lenin sobre la significaci\u00f3n hist\u00f3rica progresista de la lucha de las naciones oprimidas han deducido una misi\u00f3n revolucionaria de la burgues\u00eda de los pa\u00edses coloniales. La incomprensi\u00f3n del car\u00e1cter permanente de la revoluci\u00f3n en la \u00e9poca imperialista; la esquematizaci\u00f3n pedante del desarrollo; la desarticulaci\u00f3n del vivo proceso combinado en frases vac\u00edas, separadas inevitablemente en el tiempo unas de otras, todo esto condujo a Stalin a una idealizaci\u00f3n vulgar de la democracia, o de la &#8220;dictadura democr\u00e1tica&#8221; que en realidad puede ser o una dictadura imperialista o una dictadura del proletariado. Paso a paso, el grupo de Stalin, acaba rompiendo en este camino con la posici\u00f3n de Lenin sobre la cuesti\u00f3n nacional y aplicando una pol\u00edtica catastr\u00f3fica en China.<br \/>\nEn agosto de 1927, en su lucha contra la Oposici\u00f3n (Trotsky, Rakovski y otros), Stalin afirmaba ante el pleno del Comit\u00e9 central de los bolcheviques: &#8220;La Revoluci\u00f3n en los pa\u00edses imperialistas es una cosa: en ellos la burgues\u00eda&#8230; es contrarrevolucionaria en todas las fases de la revoluci\u00f3n&#8230; Y la revoluci\u00f3n en los pa\u00edses coloniales y dependientes es otra cosa&#8230; En ellos, en una cierta fase y por cierto tiempo, la burgues\u00eda nacional puede apoyar al movimiento revolucionario de su pa\u00eds contra el imperialismo.&#8221; Con retinencias y atenuaciones que \u00fanicamente caracterizan una falta de confianza en s\u00ed mismo, Stalin atribuye aqu\u00ed a la burgues\u00eda nacional los mismos rasgos que atribu\u00eda en marzo a la burgues\u00eda rusa. De acuerdo con su propia naturaleza, el oportunismo estalinista, como bajo la acci\u00f3n de las leyes de gravedad, se abre camino por diversos canales. La selecci\u00f3n de los argumentos te\u00f3ricos es en este caso meramente fortuita.<br \/>\nTransferido al gobierno &#8220;nacional&#8221; en China, el juicio de marzo concerniente al r\u00e9gimen condujo a una colaboraci\u00f3n de Stalin con el Kuomintang durante tres a\u00f1os y constituye uno de los hechos m\u00e1s sorprendentes de la historia moderna: en calidad de fiel escudero, el bolchevismo de los ep\u00edgonos acompa\u00f1\u00f3 a la burgues\u00eda china hasta el 11 de abril de 1927, es decir, hasta la represi\u00f3n sangrienta que se abati\u00f3 el proletariado de Changai. &#8220;El error esencial de la Oposici\u00f3n -dec\u00eda Stalin para justificar su fraternidad de armas con Chang-Kai Chek- consiste en identificar la revoluci\u00f3n rusa de 1905, en un pa\u00eds imperialista que ha oprimido a otras pueblos, con la revoluci\u00f3n en China, en un pa\u00eds oprimido&#8221;&#8230; Es sorprendente que Stalin mismo no haya tenido la idea de considerar la revoluci\u00f3n en Rusia, no desde el punto de vista de una naci\u00f3n &#8220;que oprime a otros pueblos&#8221;, sino desde el punto de vista de la experiencia &#8220;de los otros pueblos&#8221; de esta misma Rusia que hab\u00eda sufrido una opresi\u00f3n no menor que la impuesta a los chinos.<br \/>\nEn el inmenso campo de experiencia que Rusia ha representado en el curso de tres revoluciones, se pueden encontrar todas las variantes de las luchas de las nacionalidades y de las clases, salvo una: no se ha visto nunca que la burgues\u00eda de una naci\u00f3n oprimida haya desempe\u00f1ado un papel emancipador respecto a su propio pueblo. En todas las etapas de su desarrollo, la burgues\u00eda de la periferia, cualesquiera que fuesen los colores con que se envolv\u00eda, depend\u00eda invariablemente de los Bancos centrales, de los trustes, de las firmas comerciales, siendo en suma la agencia del capital de toda Rusia, someti\u00e9ndose a sus tendencias rusificadoras, y arrastrando a estas tendencias incluso a amplias capas de la intelligentsia liberal y democr\u00e1tica. Cuanto m\u00e1s &#8220;madura&#8221; se mostraba la burgues\u00eda de la periferia, m\u00e1s estrechamente se ligaba al aparato general del Estado. Analizada en su conjunto, la burgues\u00eda de las naciones oprimidas desempe\u00f1aba el mismo papel de compradores respecto al capital financiero mundial. La compleja jerarqu\u00eda de las dependencias y los antagonismos no imped\u00eda un s\u00f3lo d\u00eda la solidaridad fundamental en la lucha contra las masas insurrectas.<br \/>\nEn el per\u00edodo de la contrarrevoluci\u00f3n (de 1907 a 1917), cuando la direcci\u00f3n del movimiento nacional estaba concentrada en manos de la burgues\u00eda al\u00f3gena, \u00e9sta busc\u00f3 el entendimiento con la monarqu\u00eda a\u00fan mucho m\u00e1s francamente que los liberales rusos. Los burgueses polacos, b\u00e1lticos, t\u00e1rtaros, ucranianos, jud\u00edos, rivalizaban en la carrera del pacifismo imperialista. Despu\u00e9s de la insurrecci\u00f3n de Febrero, todos se escondieron detr\u00e1s de los kadetes o, siguiendo el ejemplo de \u00e9stos, detr\u00e1s de los conciliadores nacionales. Cuando hacia el oto\u00f1o de 1917, la burgues\u00eda de las naciones de la periferia se torna hacia el separatismo, no lucha contra la opresi\u00f3n nacional, sino contra la revoluci\u00f3n proletaria que se acerca. En definitiva, la burgues\u00eda de las naciones oprimidas demostr\u00f3 tanta hostilidad a la revoluci\u00f3n como la gran burgues\u00eda rusa.<br \/>\n<span style=\"text-decoration: underline;\"><a href=\"https:\/\/wp.me\/P3hE3m-2BS\">De regreso a la educaci\u00f3n pol\u00edtica<\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introduction En este texto tomado de La Historia de la Revoluci\u00f3n Rusa (1930), Leon Trotsky describe como la revoluci\u00f3n rusa enfrento la cuestion de la autodeterminaci\u00f3n nacional, enfocandose en particular en los casos de Finlandia y Ucraina. En la segunda parte del texto, desarrolla un analisis de las diferencias entre la pol\u00edtica de los primeros [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":13882119,"featured_media":0,"parent":10036,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_crdt_document":"","footnotes":""},"class_list":["post-11451","page","type-page","status-publish","hentry"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.2","language":"es","enabled_languages":["en","es"],"languages":{"en":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":false}}},"aioseo_notices":[],"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/PdQxqk-2YH","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/workersvoiceus.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/11451","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/workersvoiceus.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/workersvoiceus.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/workersvoiceus.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13882119"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/workersvoiceus.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11451"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/workersvoiceus.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/11451\/revisions"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/workersvoiceus.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/10036"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/workersvoiceus.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11451"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}