{"id":11059,"date":"2021-04-13T17:27:09","date_gmt":"2021-04-13T17:27:09","guid":{"rendered":"https:\/\/lavozlit.com\/?page_id=11059"},"modified":"2021-04-13T17:27:09","modified_gmt":"2021-04-13T17:27:09","slug":"mandel-e-an-introduction-to-marxist-economic-theory-1964-abridged","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/workersvoiceus.org\/es\/political-education\/mandel-e-an-introduction-to-marxist-economic-theory-1964-abridged\/","title":{"rendered":"Mandel, E. Iniciaci\u00f3n a la econom\u00eda marxista, 1964 (abreviado)"},"content":{"rendered":"<h1>Introducci\u00f3n<\/h1>\n<p>En este articulo, escrito en 1963 y publicado en 1964, Ernest Mandel desarrolla una introducci\u00f3n b\u00e1sica para el estudio de la teor\u00eda econ\u00f3mica marx\u00edsta, o de otra forma, el an\u00e1lisis marxista de que es el capitalismo, de donde vino, y c\u00f3mo funciona. Mandel explica la teor\u00eda de valor marxista y como se ubica en las econom\u00edas capitalistas, mostrando la relaci\u00f3n entre valor de uso, valor de cambio, la producci\u00f3n de mercanc\u00eda, y tambi\u00e9n identifica la captaci\u00f3n de la plusval\u00eda como el eje central de la explotaci\u00f3n capitalista. Armado con estas definiciones b\u00e1sicas, Mandel procede a explicar los or\u00edgenes hist\u00f3ricos del capitalismo, y tamb\u00eden las contradicciones internas de la producci\u00f3n capitalista qu\u00e9 conducen las crisis en el sistema econ\u00f3mico capitalista.<\/p>\n<h1><b>Iniciaci\u00f3n a la econom\u00eda marxista<\/b><\/h1>\n<p>por Ernest Mandel<br \/>\nFuente de esta traducci\u00f3n: <span style=\"text-decoration: underline;\"><a href=\"http:\/\/www.anticapitalistas.org\/IMG\/pdf\/Mandel-IniciacionALaEconomiaMarxista.pdf\">anticapitalistas.org<\/a><\/span><\/p>\n<h2><b>La teor\u00eda del valor y de la plus-val\u00eda<\/b><\/h2>\n<p>En \u00faltimo an\u00e1lisis, todos los progresos de la civilizaci\u00f3n vienen determinados por el aumento de la productividad en el trabajo. Mientras la labor de un grupo humano s\u00f3lo alcanza, a duras penas, a mantener la vida o subsistencia de los trabajadores, mientras no existe alg\u00fan excedente o sobrante por encima de este producto indispensable, resultan imposibles la divisi\u00f3n del trabajo, la aparici\u00f3n del artesanado, las condiciones imprescindibles para la existencia y la actividad de los artistas y de los cient\u00edficos. Por consiguiente, y con mucha m\u00e1s raz\u00f3n, no hay, mientras dure tal circunstancia, ninguna posibilidad de desarrollo de las t\u00e9cnicas que exigen aquellas especializaciones.<\/p>\n<h3><b>El excedente social<\/b><\/h3>\n<p>Mientras el rendimiento del trabajo sea tan bajo que el producto del trabajo de un hombre s\u00f3lo baste para su propio sustento, no hay ni puede haber tampoco divisi\u00f3n <i>social<\/i>, diferenciaci\u00f3n en el interior de la sociedad. Todos los individuos son, en este caso, productores; todos se encuentran en id\u00e9ntico estado y nivel de privaci\u00f3n y de incapacidad.<br \/>\nTodo aumento de la productividad del trabajo que supera aquel nivel m\u00ednimo, crea la posibilidad de un peque\u00f1o excedente, y desde el momento que existe un sobrante de productos, que dos brazos rinden m\u00e1s de lo que requiere su propia manutenci\u00f3n, aparece la posibilidad de lucha por la distribuci\u00f3n de este super\u00e1vit.<br \/>\nA partir de entonces, el conjunto de la labor de una colectividad ya no est\u00e1 forzosamente destinado al mantenimiento de los productos. Una porci\u00f3n de este trabajo puede ser destinada a liberar a otro sector de la comunidad de la necesidad de dedicarse tan s\u00f3lo a su propio mantenimiento.<br \/>\nCuando surge esta posibilidad, una parte de la sociedad puede erigirse en clase dominante, caracteriz\u00e1ndose, principalmente, por el hecho de verse emancipada de la necesidad de trabajar para poder subsistir.<br \/>\nEn tal circunstancia, el trabajo de los obreros se descompone en dos partes. Una parte sigue efect\u00faandose para proveer el sost\u00e9n de los propios productores; lo denominaremos <i>trabajo necesario<\/i>. Otra parte sirve para mantener a la clase dominante; lo llamaremos el <i>trabajo sobrante<\/i>.<br \/>\nCitemos un ejemplo evidente demostrativo: los esclavos en las plantaciones, ya sea en determinadas zonas y \u00e9pocas del Imperio romano, ya sea tambi\u00e9n en las grandes plantaciones, a partir del siglo XVII, en las Indias occidentales o en las islas africanas, bajo el poder colonial portugu\u00e9s. Generalmente, en las regiones tropicales, el due\u00f1o no proporciona ni el alimento del esclavo; es \u00e9ste mismo quien lo ha de producir, los domingos, cultivando un exiguo espacio de tierra. Seis d\u00edas por semana, el esclavo trabaja en la plantaci\u00f3n; es un trabajo cuyo fruto no le pertenece, crea un excedente social que abandona desde el instante de su producci\u00f3n, que pertenece en exclusiva a los se\u00f1ores de los esclavos.<br \/>\nLa semana laboral, de 7 jornadas en este caso, se divide en dos partes: el trabajo de un d\u00eda, el domingo, es un trabajo necesario, para sostener al esclavo y a su familia; el trabajo de los otros 6 d\u00edas de la semana es lo que constituye el trabajo sobrante, cuyo producto revierte en exclusivo beneficio de los amos, sirve para su subsistencia y, adem\u00e1s, para su enriquecimiento.<br \/>\nOtra muestra hist\u00f3rica: las grandes propiedades en la alta Edad Media. Las tierras de estos dominios est\u00e1n distribuidas en tres facciones: los terrenos comunales o de propiedad colectiva, esto es, los bosques, las praderas, los pantanos, etc; la tierra que los siervos cultivan para mantenerse ellos y sus familias; finalmente, las tierras que han de trabajar para sostener a sus se\u00f1ores feudales. Ordinariamente, en este caso, la semana laboral es de 6 d\u00edas y ya no de 7. Se divide en dos partes iguales: durante tres jornadas cada semana, el siervo de la gleba se ocupa en producir lo que necesita; otras tres jornadas semanales las destina a tierras de su se\u00f1or, sin ninguna remuneraci\u00f3n. El vasallo efect\u00faa un trabajo gratuito a favor de la clase privilegiada, del grupo en el poder. Podemos definir el producto de estos dos tipos de trabajo tan diferentes con t\u00e9rminos tambi\u00e9n distintos. Cuando el productor realiza el trabajo necesario, crea el <i>producto necesario<\/i>. Cuando, en cambio, realiza un trabajo sobrante, entonces crea excedente de producto social.<br \/>\nEl excedente de producto social es la parte de la producci\u00f3n social de que, a\u00fan siendo realizada por la clase de los productores, se apropia de la clase dominante, cualesquiera que sean el modo o el medio que emplee para retenerla en su poder: ya sea en forma de productos naturales, ya sea en forma de mercanc\u00edas destinadas a ser vendidas, ya sea en forma de dinero.<br \/>\nLa <i>plus-val\u00eda<\/i> no es, por tanto, nada m\u00e1s que la forma monetaria del producto de excedente social. Cuando es exclusivamente en forma de dinero que la clase dominante se apropia de la parte de producci\u00f3n anteriormente denominada excedente de \u201cproducto\u201d, entonces ya no se utiliza esta expresi\u00f3n para calificarla, sino la de \u201cplus-val\u00eda\u201d.<br \/>\nPor otra parte, esto no es m\u00e1s que un primer esbozo de la definici\u00f3n de la plus-val\u00eda que examinaremos m\u00e1s adelante.<br \/>\n\u00bfcu\u00e1l es el origen del excedente del producto social? El excedente del producto social se presenta como el resultado de la expropiaci\u00f3n gratutita \u2013sin la compensaci\u00f3n o el intercambio de alguna contrapartida en valor- de una parte de la labor de la clase productora, efectuada por el estamento en el poder. Cuando el esclavo trabaja dos d\u00edas cada semana en la plantaci\u00f3n del due\u00f1o de los esclavos y todo el fruto de este esfuerzo es acaparado por este propietario, sin ninguna remuneraci\u00f3n a cambio, el factor causal de este excedente de producto social es el trabajo gratuito, no pagado, realizado por el esclavo en beneficio de su amo. Cuando el siervo trabaja tres d\u00edas por semana en la tierra del se\u00f1or feudal, el origen de esta renta, de este excedente de producto social, es tambi\u00e9n la labor no remunerada, gratuita, prestada por el siervo.<br \/>\nComprobaremos seguidamente que el origen de la plus-val\u00eda capitalista, es decir, de la renta o beneficio de la clase burguesa en la sociedad de tipo capitalista, es exactamente el mismo: se trata de un trabajo no remunerado, gratuito, proporcionado al capitalista por el proletario, por el asalariado, sin que perciba ning\u00fan valor a cambio de su tarea.<\/p>\n<h3><b>Mercanc\u00edas, valor de uso y valor de cambio<\/b><\/h3>\n<p>He ah\u00ed, por consiguiente, algunas definiciones b\u00e1sicas que emplearemos como instrumentos de trabajo a lo largo de los tres temas que expondremos en el presente curso. Todav\u00eda tenemos que a\u00f1adir algunas m\u00e1s:<br \/>\nTodo producto del trabajo humano ha de rendir normalmente una utilidad, ha de poder satisfacer alguna necesidad del hombre. Puede afirmarse, en efecto que todo producto del trabajo posee un <i>valor de uso<\/i>. Emplearemos este t\u00e9rmino seg\u00fan dos interpretaciones diferentes. Hablaremos del valor de uso de una mercanc\u00eda y, tambi\u00e9n, de los valores de uso. Mostraremos c\u00f3mo en determinadas sociedades s\u00f3lo son producidos valores de uso, productos destinados al consumo directo de quienes se apropian de ellos (productores o clase dirigente).<br \/>\nPero, al lado de este valor de uso, el producto del trabajo humano puede estar asociado con otro tipo de valor, un <i>valor de cambio<\/i>. Puede ser producido no para ser consumido inmediatamente por los proletarios o por el grupo de los privilegiados que monopolizan la riqueza, sino para ser intercambiado en el mercado, para ser vendido. La masa de los productos destinados a la venta ya no constituye una producci\u00f3n exclusiva de valores de uso, sino una producci\u00f3n de <i>mercanc\u00edas<\/i>.<br \/>\nAs\u00ed pues, la mercanc\u00eda es un producto que no ha sido creado para ser consumido directamente, sino que su finalidad consiste en ser cambiado en el mercado. <i>Por lo tanto toda mercanc\u00eda ha de contener simult\u00e1neamente un valor de uso y un valor de cambio.<\/i><br \/>\nHa de poseer un valor de cambio, porque, de lo contrario, nadie la adquirir\u00eda. S\u00f3lo se compra con la intenci\u00f3n final de consumir, de satisfacer una necesidad. Si una mercanc\u00eda no presenta ning\u00fan valor de uso resulta invendible, in\u00fatil, no tiene valor de cambio, precisamente porque carece de valor de uso.<br \/>\nSin embargo, todo producto que posee un valor de uso no siempre tiene un valor de cambio. Este valor de cambio le vendr\u00e1, principalmente, del hecho y en la medida de ser producido por una sociedad fundamentada en el intercambio, una sociedad que practica generalmente el intercambio.<br \/>\n\u00bfExisten sociedades donde los productos no comporten un valor de uso? En el fondo del valor de cambio y, con mayor motivo a\u00fan, en la base del comercio y de la pr\u00e1ctica de mercado, se halla un grado determinado de divisi\u00f3n del trabajo. Para que unos productos no sean inmediatamente consumidos por sus propios productores, es preciso que no todos los individuos elaboren un \u00fanico e id\u00e9ntico g\u00e9nero o art\u00edculo. Si en una comunidad concreta no existe una divisi\u00f3n del trabajo o \u00e9sta aparece en estado rudimentario, es evidente que no hay raz\u00f3n para que surja el intercambio. Normalmente, un productor de trigo no tendr\u00e1 nada que pueda ser objeto de permuta con otro productor del mismo cereal. Pero, desde el momento que hay divisi\u00f3n del trabajo, cuando se establece contacto entre grupos sociales que elaboran materias con un valor de uso diferente, el ejercicio del cambio puede manifestarse inicialmente, en circunstancias espor\u00e1dicas con la posibilidad de una ulterior generalizaci\u00f3n. Desde aquel instante, aparecen paulatinamente junto a los productos destinados al mero consumo, otros productos creados para ser intercambiados, <i>las mercanc\u00edas<\/i>.<br \/>\nLa producci\u00f3n mercantil y la producci\u00f3n de valores de cambio han conocido su m\u00e1s amplia expansi\u00f3n en la sociedad capitalista. Es la primera sociedad hist\u00f3rica donde la mayor parte de la producci\u00f3n est\u00e1 compuesta de mercanc\u00edas. Aunque no todo el trabajo, dentro del sistema capitalista, est\u00e1 proyectado con una finalidad comercial. Dos categor\u00edas de productos contin\u00faan siendo valores tan s\u00f3lo para el uso.<br \/>\nEn primer lugar, todo cuando producen los campesinos para su autoconsumo en el \u00e1rea de las haciendas y casas rurales. Esta producci\u00f3n para el abastecimiento de los propios agricultores y granjeros se encuentra hasta en los pa\u00edses capitalistas m\u00e1s avanzados, como p.e., en los Estados Unidos; pero constituye una \u00ednfima porci\u00f3n de la actividad agr\u00edcola total. En general, cuanto m\u00e1s retrasada est\u00e1 la agricultura de un pa\u00eds mayor es la fracci\u00f3n de la producci\u00f3n agr\u00edcola reservada al autoconsumo, lo que dificulta en gran manera el c\u00e1lculo exacto de la renta nacional.<br \/>\nUna segunda categor\u00eda de productos que siguen siendo valores s\u00f3lo de uso y no mercanc\u00edas en un r\u00e9gimen capitalista son los frutos de las labores dom\u00e9sticas. Aunque supone y exige un gran acopio y desgaste de energ\u00edas humanas, este trabajo en el hogar produce valores de uso y no mercanc\u00edas. Preparar una sopa, barrer la casa, coser un bot\u00f3n son actividades productivas, pero no pretenden la comercializaci\u00f3n o el lucro.La aparici\u00f3n, luego la regulaci\u00f3n y la posterior generalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n de mercanc\u00edas, ha transformado radicalmente la forma de trabajar y el modo de organizaci\u00f3n de la sociedad humana.<\/p>\n<h3><b>La teor\u00eda marxista de la alineaci\u00f3n<\/b><\/h3>\n<p>Todos, m\u00e1s o menos, ten\u00e9is referencias sobre la teor\u00eda marxista de la alineaci\u00f3n. La aparici\u00f3n, la regularizaci\u00f3n, la generalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n mercantil est\u00e1n \u00edntimamente vinculadas con la difusi\u00f3n de este fen\u00f3meno de la alineaci\u00f3n.<br \/>\nNo podemos analizar extensamente ahora este aspecto de la cuesti\u00f3n. Pero es extraordinariamente importante conocer y comprender este hecho, porque la sociedad mercantil no abarca solamente la \u00e9poca del capitalismo. Contiene asimismo la <i>peque\u00f1a<\/i> producci\u00f3n mercantil que estudiaremos m\u00e1s adelante. Hay tambi\u00e9n una sociedad mercantil postcapitalista, la sociedad de transici\u00f3n actual, que permanece a\u00fan ampliamente fundamentada y establecida sobre la producci\u00f3n de los valores de cambio. Cuando de descubren y entienden algunas de las caracter\u00edsticas esenciales de la sociedad mercantil, se puede tambi\u00e9n comprender el motivo de la imposible superaci\u00f3n de algunos fen\u00f3menos alienadores mientras dura el per\u00edodo de transici\u00f3n entre el capitalismo y el socialismo, como es el caso de la URSS contempor\u00e1nea.<br \/>\nEn cambio, este hecho de la alineaci\u00f3n no se da, l\u00f3gicamente, por lo menos de esta manera, en una sociedad que desconoce la producci\u00f3n mercantil, donde hay una unidad entre la vida individual y una actividad social completamente elemental. El hombre trabaja y, ordinariamente, no trabaja solo sino en conexi\u00f3n con una colectividad m\u00e1s o menos org\u00e1nica. Este trabajo consiste en transformar directamente cosas materiales. Es decir, que la actividad del trabajo, de la producci\u00f3n, del consumo y de las relaciones entre el individuo y la sociedad, est\u00e1n regulados por un cierto equilibrio m\u00e1s o menos permanente.<br \/>\nRealmente no est\u00e1 justificado embellecer la sociedad primitiva, sujeta a presiones y cat\u00e1strofes peri\u00f3dicas a causa de su extrema escasez de recursos. Constantemente el equilibrio est\u00e1 amenazado por el peligro de ser destruido por la miseria, por los cataclismos y desastres naturales, etc. Pero entre una y otra cat\u00e1strofe, principalmente a partir de un cierto grado de desarrollo de la agricultura y de unas condiciones climatol\u00f3gicas favorables, es factible una cierta unidad y armon\u00eda, un cierto equilibrio entre pr\u00e1cticamente todas las actividades humanas.<br \/>\nEn la sociedad primitiva no existen las calamitosas consecuencias de la divisi\u00f3n del trabajo, tales como el divorcio total entre la tarea est\u00e9tica, la inspiraci\u00f3n y el impulso art\u00edsticos, la ambici\u00f3n creadora y las actividades productivas, puramente mec\u00e1nicas, reiterativas, mon\u00f3tonas. Bien al contrario, la mayor\u00eda de las artes, tanto la m\u00fasica y la escultura como la pintura y la danza se encuentran radicalmente ligadas con el trabajo. El deseo de proporcionar una forma agradable, hermosa, a los productos que eran comidos por el mismo individuo, por la familia, por el grupo m\u00e1s amplio de parentesco, por la tribu, etc., se integraba normalmente, arm\u00f3nicamente, org\u00e1nicamente en el trabaja cotidiano.<br \/>\nEl trabajo no era considerado ni experimentado como una obligaci\u00f3n o una carga impuestas desde el exterior, sobre todo porque resultaba una operaci\u00f3n mucho menos tensa y agotadora de lo que es en el sistema capitalista actual, porque respetaba y se adaptaba a los ritmos intr\u00ednsecos y caracter\u00edsticos del cuerpo humano y de la naturaleza. El n\u00famero de jornadas laborales casi nunca exced\u00eda de 150 a 200 cada a\u00f1o, mientras que en la sociedad capitalista se aproxima peligrosamente a 300 y lo sobrepasa en algunas ocasiones. Despu\u00e9s, porque subsist\u00eda una concordia entre el productor, el producto y su consumo, porque el trabajador produc\u00eda para subvenir a sus personales necesidades o a las de su familia y su tarea conservaba un aspecto directamente funcional. La alineaci\u00f3n moderna nace principalmente de la rotura y separaci\u00f3n entre el obrero y el fruto de su actividad, efecto simult\u00e1neo de la divisi\u00f3n del trabajo y de la producci\u00f3n de mercanc\u00edas destinadas a un mercado y a un consumidor desconocidos y no al beneficio del mismo trabajador.<br \/>\nEl reverso de la medalla muestra que una sociedad que s\u00f3lo produce valores de uso, bienes para el consumo inmediato de los mismos productores, siempre fue, en el pasado, una sociedad sujeta a un grave estado de inteligencia. Se trata, por lo tanto, de una sociedad que no solamente se ve sometida al azar y al despotismo de las fuerzas naturales, sino que tambi\u00e9n limita hasta el extremo las necesidades humanas, en la misma medida que carece de lo imprescindible, no disponiendo m\u00e1s que de una gama limitada de productos. Las necesidades humanas s\u00f3lo muy parcialmente son innatas. Es constante la interacci\u00f3n entre producci\u00f3n y necesidades, entre desarrollo de las fuerzas productoras y la eclosi\u00f3n de las necesidades. \u00danicamente dentro de una sociedad que hace avanzar al m\u00e1ximo la productividad del trabajo, que procura hacer progresar una gama inmensa de productos, puede el hombre experimentar un desarrollo continuo de sus necesidades, de sus potencialidades inagotables, de su humanidad integral.<\/p>\n<h3><b>La ley del valor<\/b><\/h3>\n<p>Una de las consecuencias de la aparici\u00f3n y de la generalizaci\u00f3n progresivas de la producci\u00f3n de mercanc\u00edas es que el mismo trabajo empieza a convertirse en algo regular, medido, deja de estar en sinton\u00eda con el ritmo de la naturaleza y el ritmo fisiol\u00f3gico del hombre.<br \/>\nHasta el siglo XIX y quiz\u00e1s hasta el siglo XX, en algunas regiones de Europa occidental, la gente del campo no trabaja de un modo regulara, no trabaja con id\u00e9ntica intensidad cada mes del a\u00f1o. Durante algunos per\u00edodos del a\u00f1o laboral, realizar\u00e1 una labor sumamente vigorosa. Pero tambi\u00e9n aparecen dilatados espacios de inactividad, especialmente a lo largo de la estaci\u00f3n invernal. Cuando ha crecido la sociedad capitalista, \u00e9sta ha encontrado en las zonas agr\u00edcolas m\u00e1s retrasadas, dentro de la misma sociedad capitalista, una reserva de mano de obra particularmente interesante, que acud\u00eda a trabajar a la f\u00e1brica 4 \u00f3 6 meses cada a\u00f1o, aceptando salarios mucho m\u00e1s bajos, puesto que una parte de su subsistencia pod\u00eda ser atendida gracias a la explotaci\u00f3n agr\u00edcola que permanec\u00eda.<br \/>\nCuando se observan granjas m\u00e1s desarrolladas y pr\u00f3speras, por ejemplo en la proximidad de las grandes ciudades, es decir, granjas que han entrado en un proceso de industrializaci\u00f3n, se halla en ellas un trabajo mucho m\u00e1s regular, un rendimiento y dedicaci\u00f3n laborales superiores, sostenidos durante todo el curso del a\u00f1o, eliminando paulatinamente los tiempos muertos. Esto no ocurre solamente en nuestra \u00e9poca, ya se puede constatar en la Edad Media, desde el siglo XII. A mayor cercan\u00eda de las ciudades y de sus mercados, mayor orientaci\u00f3n de la agricultura hacia el comercio, hacia la producci\u00f3n de mercanc\u00edas, m\u00e1s alto nivel de regularizaci\u00f3n del trabajo, con una dedicaci\u00f3n m\u00e1s o menos permanente, como si se tratara del trabajo dentro de una empresa industrial.<br \/>\nEn otros t\u00e9rminos: <i>cuanto m\u00e1s se generaliza la producci\u00f3n de mercanc\u00edas, tanto m\u00e1s se regulariza el trabajo y la organizaci\u00f3n de la sociedad se concentra alrededor de una contabilidad fundada en el trabajo.<\/i><br \/>\nSi se examina la divisi\u00f3n del trabajo, ya bastante avanzada en una poblaci\u00f3n rural, en los inicios del desarrollo comercial y artesanal medievales; si se estudian las colectividades propias de las civilizaciones bizantina, \u00e1rabe, india, china y japonesa, se descubre, con sorpresa, el hecho com\u00fan a todas ellas de una integraci\u00f3n muy adelantada entre la labor en el campo y las diversas t\u00e9cnicas artesanales, de una regularizaci\u00f3n del trabajo tanto en las zonas agrarias como en los n\u00facleos urbanos, factores que erigen la contabilidad en el trabajo y en el horario laboral en motor normativo de toda la actividad y de la misma estructuraci\u00f3n de la convivencia social. En el cap\u00edtulo referente a la ley del valor del \u201cTratado de econom\u00eda marxista\u201d, he presentado una larga serie de ejemplos de esta contabilidad en horas de trabajo. En ciertas aldeas de la India, una casta determinada monopoliza el oficio de herrero, pero contin\u00faa, al mismo tiempo, cultivando la tierra para subvenir por su propia alimentaci\u00f3n. Han promulgado la siguiente regla: cuando el herrero fabrica una herramienta o un arma para una casa de campo, \u00e9sta ha de proporcionar la materia prima y, durante el tiempo que dedica a trabajar la materia prima para hacer aquellos instrumentos, el campesino para quien realiza su tarea artesana cuidar\u00e1 de la tierra del herrero. Existe, por tanto, una <i>equivalencia en horas de trabajo<\/i> que rige los intercambios de una manera totalmente di\u00e1fana.<br \/>\nEn las aldeas japonesas medievales, en el seno de la comunidad rural, se lleva una contabilidad precisa de las horas de trabajo. El contable de la poblaci\u00f3n posee una especie de gran libro en el que anota y registra las horas de trabajo prestadas por cada campesino en las tierras rec\u00edprocas, porque la producci\u00f3n agr\u00edcola se basa a\u00fan, en gran medida, en la cooperaci\u00f3n en el trabajo. Generalmente la cosecha, la construcci\u00f3n de casas, la cr\u00eda de ganado se efect\u00faan colectivamente. Es calculado con rigurosa exactitud el n\u00famero de horas de trabajo que los miembros de una familia prestan a otra familia. A fin de a\u00f1o ha de haberse establecido un equilibrio, es decir, el hogar A y el hogar B se han de haber prestado, al cabo del a\u00f1o, mutuamente id\u00e9ntica cantidad de horas laborales. Los japoneses han llegado hasta el punto de detallar -\u00a1hace de ello cerca de 1000 a\u00f1os!- que una hora de trabajo realizada por un ni\u00f1o s\u00f3lo \u201cvale\u201d una media hora de tarea hecha por un adulto. Se trata de un caso de estricta contabilidad del trabajo.<br \/>\nOtro ejemplo que nos permite descubrir de forma inmediata la generalizaci\u00f3n de esta contabilidad centrada en la econom\u00eda del tiempo dedicado al trabajo: la reconversi\u00f3n de la renta feudal. En una sociedad feudal, el excedente de la producci\u00f3n agr\u00edcola puede adoptar tres modalidades diferentes: la de renta en trabajo obligatorio y gratuito, la de renta en especie o en g\u00e9nero producido y la de renta en dinero.<br \/>\nCuando se da el paso de la prestaci\u00f3n forzada y sin gratificaci\u00f3n a la renta en especie, se registra un proceso de reconversi\u00f3n. En lugar de proporcionar tres d\u00edas de trabajo por semana al se\u00f1or feudal, el siervo le entrega, cada estaci\u00f3n agr\u00edcola, una determinada cantidad de trigo o de ganado vivo, etc. Se produce otra reconversi\u00f3n cuando la renta en especie se muda en renta en dinero.<br \/>\nEstas dos conversiones se han de fundar sobre una contabilidad bastante rigurosa de las horas laborales, si una de las dos partes no quiere ni tolera ser perjudicada por este tipo de operaci\u00f3n. Si al hacer la primera reconversi\u00f3n, en lugar de entregar al se\u00f1or feudal 150 jornadas de trabajo por a\u00f1o, el campesino le da una cantidad de trigo que le ha costado 75 d\u00edas de labor, esta reconversi\u00f3n de la renta-trabajo en renta en especie provocar\u00eda como resultante un brusco empobrecimiento del se\u00f1or y un r\u00e1pido enriquecimiento del siervo.<br \/>\nLos propietarios de los bienes ra\u00edces -\u00a1 dignos, claro est\u00e1, de toda confianza!- vigilaban con mucha atenci\u00f3n el proceso de reconversi\u00f3n para que hubiera una paridad estricta entre las diferentes formas de renta. Esta reconversi\u00f3n pod\u00eda en definitiva resultar un detrimento de una de las dos clases agentes de la operaci\u00f3n, por ejemplo contra el due\u00f1o feudal cuando se produjo un s\u00fabito aumento del precio de los frutos del campo despu\u00e9s de la transformaci\u00f3n de la renta en dinero, pero se trata de la consecuencia de una evoluci\u00f3n hist\u00f3rica y no del efecto de la misma reconversi\u00f3n.<br \/>\nEl origen de esta econom\u00eda fundada sobre la contabilidad en tiempo de trabajo se evidencia en el caso de la divisi\u00f3n del trabajo entre los artesanos y los campesinos en el interior de la misma comunidad rural. Durante un largo per\u00edodo de tiempo, esta divisi\u00f3n del trabajo se mantiene en un estado bastante rudimentario. Una parte de los agricultores contin\u00faa produciendo una porci\u00f3n de su vestimenta por un espacio de tiempo muy dilatado que, en la Europa occidental, se extiende desde el origen de las ciudades medievales hasta el siglo XIX, cerca, por lo tanto, de un millar de a\u00f1os, con el resultado final de que la t\u00e9cnica de confecci\u00f3n de la ropa y de los trajes propios no ofrezca secreto ni dificultad para los agricultores.<br \/>\nCuando se establecen intercambios regulares entre los campesinos y los confeccionadores de productos textiles, surgen unas equivalencias normales entre ellos, por ejemplo, puede ser permutada una vara de pieza textil por 10 libras de manteca, no precisamente por 100 libras. Ciertamente los campesinos conocen por experiencia el tiempo aproximado de trabajo necesario para producir una concreta cantidad de g\u00e9nero textil. De no existir una equivalencia m\u00e1s o menos aproximada entre la duraci\u00f3n del trabajo necesario para producir la cantidad de ropa entregada a cambio de una convenida cantidad de manteca, la divisi\u00f3n del trabajo ser\u00eda necesariamente inmediatamente modificada. Si resultara m\u00e1s provechoso para ellos producir ropa en lugar de manteca, cambiar\u00edan de producci\u00f3n, siendo as\u00ed que a\u00fan nos hallamos en los umbrales de una divisi\u00f3n radical del trabajo y son todav\u00eda imprecisas las fronteras que distinguen las diferentes t\u00e9cnicas y el tr\u00e1nsito de una actividad econ\u00f3mica a otra es factible y hasta f\u00e1cil, principalmente si est\u00e1 brinda sugestivas ventajas materiales.<br \/>\nEn el mismo seno de las ciudades medievales hay un equilibrio, calculado con gran lucidez, entre los diferentes oficios, inscrito en las t\u00e1bulas gremiales, precisando hasta el minuto el tiempo de trabajo destinado a la elaboraci\u00f3n de los diferentes productos. En tales condiciones, ser\u00eda inconcebible que el zapatero o el herrero llegasen a obtener la misma suma de dinero por el producto de la mitad de tiempo de trabajo que requerir\u00eda un tejedor o a otro artesano para conseguir la misma cantidad de dinero a cambio de sus productos.<br \/>\nEn la citada circunstancia podemos descubrir el mecanismo de aquella contabilidad en horas de trabajo, el modo de funcionar de aquella sociedad fundamentada en una econom\u00eda en horas de trabajo, que es caracter\u00edstica general de toda aquella fase denominada <i>peque\u00f1a producci\u00f3n mercantil<\/i>, que se intercala entre una econom\u00eda simplemente natural que s\u00f3lo produce valores de uso y la sociedad capitalista que crea una ilimitada expansi\u00f3n de la elaboraci\u00f3n de mercanc\u00edas.<\/p>\n<h3><b>Determinaci\u00f3n del valor de uso de las mercanc\u00edas.<\/b><\/h3>\n<p>Despu\u00e9s de precisar que la producci\u00f3n e intercambio de mercanc\u00edas se regularizan y se generalizan en el interior de una sociedad fundada sobre una econom\u00eda en tiempo de trabajo, sobre una contabilizaci\u00f3n de las horas laborales, podemos comprender porque, por sus or\u00edgenes y por su propia naturaleza, el intercambio de mercanc\u00edas se establece sobre esta misma contabilidad en horas de trabajo y que la regla com\u00fan que se instituye es la siguiente: <i>el valor de cambio de una mercanc\u00eda est\u00e1 determinada por la cantidad de trabajo necesario para producirla<\/i>, y esta cantidad de trabajo es medida seg\u00fan la duraci\u00f3n del trabajo requerido para la producci\u00f3n de dicha mercanc\u00eda.<br \/>\nConviene a\u00f1adir algunas precisiones a esta definici\u00f3n que constituye la teor\u00eda del valor-trabajo, base simult\u00e1nea de la cl\u00e1sica econom\u00eda pol\u00edtica burguesa, desde el siglo XVII y comienzos del XIX, desde William Pessy hasta Ricardo, y de la teor\u00eda econom\u00eda marxista, que asumi\u00f3 y perfeccion\u00f3 esta misma teor\u00eda del valor-trabajo.<br \/>\nPrimera precisi\u00f3n: los hombres no poseen la misma capacidad de trabajo, la misma energ\u00eda, el mismo dominio de su oficio. Si el valor de cambio de las mercanc\u00edas dependiera de la sola cantidad de trabajo efectuado <i>individualmente<\/i>, realmente prestado por cada individuo para producir una mercanc\u00eda, se llegar\u00eda a una situaci\u00f3n absurda: cuanto m\u00e1s holgaz\u00e1n e inepto fuera un obrero, tanto mayor ser\u00eda el n\u00famero de horas empleado para confeccionar un traje o un par de zapatos, por ejemplo, y consiguientemente mayor ser\u00eda el valor del traje o de los zapatos. Es l\u00f3gicamente imposible, porque el valor de cambio no constituye una recompensa moral para quien ha tenido la buena voluntad de trabajar; sino que constituye un <i>veh\u00edculo establecido entre productores independientes,<\/i> para instaurar la igualdad entre los oficios, en una sociedad fundada a la vez en la divisi\u00f3n del trabajo y en la econom\u00eda del tiempo de trabajo. En este tipo de sociedad, el despilfarro en el trabajo es algo que no merece premio, bien al contrario, es penalizado autom\u00e1ticamente. Quienquiera gasta, para producir un par de zapatos, una cantidad en horas superior a la medida necesaria \u2013esta media imprescindible ya est\u00e1 determinada por la productividad media del trabajo y figura inscrita en la Carta de los Oficios- ha dilapidado el trabajo humano, ha sido inefectivo, ha perdido su tiempo y por estas horas malgastadas no merece ni recibe recompensa alguna.<br \/>\nFormulado de otra manera: El valor de cambio de una mercanc\u00eda est\u00e1 determinado no por la cantidad de trabajo dedicado para la producci\u00f3n de esta mercanc\u00eda por parte de cada productor individualmente considerado, sino por la cantidad de trabajo <i>socialmente necesario<\/i> para confeccionarla o elaborarla. La f\u00f3rmula \u201csocialmente necesario\u201d significa: la cantidad de trabajo necesario en las condiciones medias de productividad del trabajo que existen en una \u00e9poca y en un pa\u00eds determinados.<br \/>\nEsta precisi\u00f3n ofrece importantes aplicaciones cuando se analiza con mayor detenimiento el funcionamiento de la sociedad capitalista.<br \/>\nSe impone, sin embargo, una segunda precisi\u00f3n. \u00bfqu\u00e9 significaci\u00f3n exacta tiene la f\u00f3rmula \u201ccantidad de trabajo\u201d? Hay cualificaciones diferentes entre los trabajadores. \u00bfExiste una paridad total entre una hora de trabajo prestada por diferentes obreros, prescindiendo de dicha cualificaci\u00f3n profesional y personal?. Repetimos, no se trata de una cuesti\u00f3n moral sino de un caso de l\u00f3gica interna, de una sociedad fundada en la igualdad de los oficios, la igualdad en el mercado, para la cual admitir condiciones de desigualdad implicar\u00eda y provocar\u00eda una pronta ruptura del equilibrio social.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda, por ejemplo, si una hora de trabajo de un pe\u00f3n no produjese menos valor que una hora de un obrero cualificado, que ha necesitado y ha empleado de 4 a 6 a\u00f1os de aprendizaje para alcanzar su destreza t\u00e9cnica?. Nadie desear\u00eda conseguir una cualificaci\u00f3n profesional. Las horas de trabajo destinadas a lograr su dominio del oficio resultar\u00edan un derroche in\u00fatil de energ\u00eda, el aprendiz que alcanzara un grado de maestr\u00eda en el oficio no hallar\u00eda ninguna compensaci\u00f3n.<br \/>\nPara que haya j\u00f3venes que deseen e intenten cualificarse dentro de un sistema econ\u00f3mico fundado sobre la contabilidad de horas laborales, es necesario que el tiempo que han dedicado a la adquisici\u00f3n del dominio del oficio sea remunerado y reciban un valor compensatorio de este tiempo de instrucci\u00f3n y adestramiento. Completaremos nuestra definici\u00f3n del valor de cambio de una mercanc\u00eda: \u201cUna hora de trabajo de un obrero cualificado ha de ser considerada como un tiempo de trabajo complejo, como un m\u00faltiplo de la hora de trabajo de un pe\u00f3n, y este coeficiente de multiplicaci\u00f3n no es arbitrario sino que tiene como fundamento los gastos y el costo exigidos por la cualificaci\u00f3n\u201d. Sea dicho de paso, en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, durante el per\u00edodo staliniano, apareci\u00f3 indefectiblemente un peque\u00f1o equ\u00edvoco o vaguedad en la explicaci\u00f3n del trabajo compuesto, error o imprecisi\u00f3n que a\u00fan subsiste all\u00ed. Se contin\u00faa afirmando que la remuneraci\u00f3n del trabajo ha de hacerse en funci\u00f3n de la cantidad y de la <i>calidad<\/i> del trabajo realizado, pero la noci\u00f3n de calidad no es interpretada, a la luz del an\u00e1lisis marxista, como una <i>calidad mensurable cuantitativamente<\/i> por un coeficiente preciso de multiplicaci\u00f3n. Por el contrario, es interpretada y empleada seg\u00fan la ideolog\u00eda burguesa, pretendiendo determinar la calidad del trabajo seg\u00fan la medida de su utilidad social, y de esta manera se justifican los ingresos de un mariscal, de una bailarina o de un director de \u201ctrust\u201d, diez veces superiores a los de un obrero manual no cualificado. Se trata en realidad de una teor\u00eda apolog\u00e9tica para explicar y apoyar las grandes diferencias de remuneraci\u00f3n que se registraban durante la \u00e9poca staliniana y que todav\u00eda siguen existiendo actualmente, en la URSS, aunque en proporciones m\u00e1s reducidas.<br \/>\nEl valor de cambio de una mercanc\u00eda est\u00e1 determinada, por consiguiente, por la cantidad de trabajo socialmente necesaria para producirla. El trabajo cualificado es considerado como un m\u00faltiplo del trabajo simple, multiplicado por un coeficiente m\u00e1s o menos mensurable.<br \/>\nEste es el n\u00facleo central de la teor\u00eda marxista sobre el valor, que, a su vez, es la base de toda la teor\u00eda econ\u00f3mica marxista. De la misma manera, la teor\u00eda sobre el excedente del producto social y del trabajo excedente, que ha sido expuesta en las primeras p\u00e1ginas del presente estudio, constituye el fundamento de toda la sociolog\u00eda marxista y el punto que realiza la conexi\u00f3n del an\u00e1lisis sociol\u00f3gico e hist\u00f3rico de Marx, de su teor\u00eda de las clases y de la evoluci\u00f3n de la sociedad en general con la teor\u00eda econ\u00f3mica marxista, y, m\u00e1s exactamente, con el an\u00e1lisis de la sociedad de mercaderes: precapitalista, capitalista y postcapitalista.<\/p>\n<h3><b>\u00bfQu\u00e9 es el trabajo socialmente necesario?<\/b><\/h3>\n<p>He indicado hace poco que la definici\u00f3n particular de la cantidad de trabajo <i>socialmente<\/i> necesario para producir una mercanc\u00eda ten\u00eda una aplicaci\u00f3n singular y sumamente importante dentro del an\u00e1lisis de la sociedad capitalista. Considero que es mejor, m\u00e1s \u00fatil, examinarla ahora, aunque l\u00f3gicamente su lugar m\u00e1s apropiado estar\u00eda en la siguiente exposici\u00f3n sobre el capital y el capitalismo.<br \/>\nEl conjunto de todas las mercanc\u00edas producidas en un pa\u00eds y en una \u00e9poca determinadas, tiene como objeto satisfacer las necesidades de aquella colectividad concreta. Porque una mercanc\u00eda que no sirviese para solucionar los problemas y necesidades de nadie, que no tuviese valor de uso para alguien, ser\u00eda \u2013 desde el principio y por definici\u00f3n \u2013 invendible, no presentar\u00eda ning\u00fan valor de cambio, no ser\u00eda en realidad una mercanc\u00eda, sino simplemente el resultado del capricho, del juego desinteresado de un productor. Por otra parte, la totalidad del poder de compra que exista en aquella sociedad concreta en un momento preciso de su historia y que va destinado a ser gastado en el mercado, y no a ser guardado como un tesoro o una cuenta de ahorro, tendr\u00eda que ser aplicada a la adquisici\u00f3n del conjunto de las mercanc\u00edas producidas, si se pretende que haya un equilibrio econ\u00f3mico. Este equilibrio implica que la suma global de la producci\u00f3n social, de las fuerzas creadoras de bienes para la sociedad, de las horas de trabajo disponibles haya sido distribuida entre los diferentes sectores industriales, guardando proporci\u00f3n con la manera seg\u00fan la cual los consumidores dividen su poder adquisitivo entre sus diferentes necesidades capaces de ser solventadas. Cuando la distribuci\u00f3n de las fuerzas productivas ya no corresponde a esta distribuci\u00f3n de las necesidades se quiebra el equilibrio econ\u00f3mico y aparecen conjuntamente el exceso y el d\u00e9ficit de producci\u00f3n.<br \/>\nCitemos un ejemplo algo banal: a finales del siglo XIX y comienzos del siglo actual, en Par\u00eds, exist\u00eda una industria de carrocer\u00eda y de las diferentes mercanc\u00edas relacionadas con el transporte por tracci\u00f3n animal que empleaba a muchos millares de obreros.<br \/>\nSurgi\u00f3 la industria del autom\u00f3vil, al principio dentro de proporciones muy modestas, pero ya con decenas de fabricantes y contratando los servicios de miles de trabajadores.\u00bfQu\u00e9 sucede durante este per\u00edodo? El n\u00famero de veh\u00edculos tirados por caballer\u00edas va disminuyendo, el n\u00famero de coches a motor empieza a aumentar. Tenemos, de una parte, la producci\u00f3n de carros y carrozas que tiende a superar las necesidades y demandas sociales, la manera de distribuir su capacidad adquisitiva por parte de los parisinos; por otra parte, existe una producci\u00f3n de autom\u00f3viles que permanece inferior a las necesidades sociales; la naciente industria del autom\u00f3vil se mueve dentro de un medio ambiente de penuria hasta que no aplica el sistema de fabricaci\u00f3n en serie. Hab\u00eda un desequilibrio entre la oferta y la demanda, el n\u00famero de autom\u00f3viles disponibles para su venta en el mercado era inferior a los pedidos por la clientela.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo expresar este tipo de fen\u00f3menos utilizando los t\u00e9rminos de la teor\u00eda del valor-trabajo? Puede afirmarse que en los sectores de la industria de carrocer\u00edas se <i>trabaja m\u00e1s de lo que es socialmente necesario<\/i>, para una porci\u00f3n del trabajo aportado por el conjunto de este tipo de empresas resulta socialmente malgastado, no encuentra equivalencia en el mercado, produce una mercanc\u00eda invendible. Cuando unas mercanc\u00edas resultan invendibles en la sociedad capitalista esto significa que se ha invertido en una rama determinada de la industria un trabajo humano que <i>se muestra como trabajo socialmente innecesario<\/i>, es decir, que como contrapartida del mismo no aparece un poder de compra en el mercado. El trabajo que no es necesario socialmente es trabajo perdido, improductivo, sin valor. Comprobamos as\u00ed que la noci\u00f3n de trabajo socialmente innecesario contiene una gama importante de fen\u00f3menos.<br \/>\nPara la industria de la carrocer\u00eda, la oferta es mayor que la demanda, los precios caen en picado y la mercanc\u00eda no es comprada, es rechazada. Por el contrario, en la industria automovil\u00edstica, la demanda supera a la oferta, por cuyo motivo aumentan los precios y hay escasez o falta de producci\u00f3n. Pero contentarse con estas superficialidades sobre la oferta y la demanda es detenerse en el aspecto psicol\u00f3gico e individual del problema. Si se profundiza, en cambio, su faceta colectiva y social se descubre la realidad escondida detr\u00e1s de estas apariencias, en una sociedad organizada a partir de la econom\u00eda del tiempo laboral.<br \/>\nCuando la oferta supera a la demanda ello quiere decir que la producci\u00f3n capitalista, que es una producci\u00f3n an\u00e1rquica, una producci\u00f3n no planificada, no organizada, ha invertido de forma an\u00e1rquica, y ha gastado en una determinada rama industrial m\u00e1s horas de trabajo de lo que socialmente era necesario, quiere decir que ha desperdiciado una serie horas de trabajo, y que este trabajo humano desperdiciado no ser\u00e1 recompensado por la sociedad. Por el contrario, una rama industrial en la que la demanda sea superior a la oferta, es, si se quiere, una rama industrial que, con respecto a las necesidades sociales, est\u00e1 todav\u00eda subdesarrollada, y es, pues, una rama industrial que ha gastado menos horas de trabajo de lo que socialmente es necesario, y que, debido a ello, recibe una prima por parte de la sociedad para aumentar su producci\u00f3n y llevarla a un punto de equilibrio con respecto a las necesidades sociales.<br \/>\nEste es un aspecto del problema del trabajo socialmente necesario en r\u00e9gimen capitalista. El otro aspecto de este problema est\u00e1 vinculado al movimiento de la productividad del trabajo. Se trata de lo mismo, aunque haciendo abstracci\u00f3n ahora de las necesidades sociales, del aspecto \u201cvalor de uso\u201d de la producci\u00f3n.<br \/>\nEn r\u00e9gimen capitalista, hay una producci\u00f3n del trabajo que est\u00e1 en constante movimiento. A grandes rasgos, se dan siempre tres tipos de empresas (o de ramas industriales): las que, tecnol\u00f3gicamente, est\u00e1n a la misma altura de la medida social; las que se han quedado retrasadas, desfasadas, en un grado inferior de evoluci\u00f3n, y son inferiores a la media social; y las que, tecnol\u00f3gicamente, est\u00e1n en vanguardia, y son superiores a la productividad media.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 quiere decir todo esto? \u00bfQu\u00e9 quiere decir que una rama o una empresa est\u00e1 tecnol\u00f3gicamente atrasada, que tiene una productividad del trabajo inferior a la productividad media del trabajo? Puede considerarse a esta rama o a esta empresa a trav\u00e9s del s\u00edmil del zapatero perezoso que hemos visto m\u00e1s arriba; es decir, se trata de una rama o de una empresa que, en lugar de poder producir una determinada cantidad de mercanc\u00edas en tres horas de trabajo, tal como lo exige la media social de la productividad en ese momento dado, exige cinco horas de trabajo para producir la misma cantidad. Las dos horas de trabajo suplementarias se han trabajado sin necesidad alguna; se ha desperdiciado trabajo social, una fracci\u00f3n del trabajo total disponible para la sociedad, y, a cambio de este trabajo desperdiciado, la empresa no recibir\u00e1 ning\u00fan equivalente de la sociedad. Esto quiere decir, por tanto, que el precio de venta de esta industria o de esta empresa que trabaja por debajo de la media de la productividad se aproxima a su precio de coste, o que, incluso, puede ser inferior a este mismo precio de coste, es decir, que dicha empresa con una tasa de beneficio muy peque\u00f1a o, incluso, que trabaja con p\u00e9rdidas.<br \/>\nPor el contrario, una empresa o una rama industrial cuyo nivel de productividad se sit\u00fae por encima de la media (caso parecido al del zapatero que puede producir tres pares de zapatos en tres horas mientras que la media social es de un par cada tres horas) <i>economiza<\/i> gastos de trabajo social, y debido a ello, recibir\u00e1 un sobrebeneficio, lo cual quiere decir que la diferencia entre el precio de venta y su precio de coste ser\u00e1 superior al beneficio medio.<br \/>\nDesde luego, la b\u00fasqueda de tal sobrebeneficio es el motor de toda la econom\u00eda capitalista. Toda empresa capitalista se ve empujada por la competencia a intentar obtener m\u00e1s beneficios, ya que \u00e9ste es el \u00fanico medio de que pueda mejorar constantemente su tecnolog\u00eda, su productividad del trabajo. Todas las firmas, pues, se encuentran dentro de esta v\u00eda lo cual implica que lo que en principio era una productividad por encima de la media termina converti\u00e9ndose en una productividad media. En cuyo caso, el sobrebeneficio desaparece. Toda la estrategia de la industria capitalista se resume en este hecho, en el deseo que toda empresa tiene de conquistar en un pa\u00eds determinado una productividad superior a la media, a fin de obtener un sobrebeneficio, lo cual provoca un movimiento que hace desaparecer el sobrebeneficio debido a la tendencia a la elevaci\u00f3n constante de la <i>media<\/i> de la productividad del trabajo. As\u00ed es c\u00f3mo se llega a la perecuaci\u00f3n tendencial de la tasa de beneficio.<\/p>\n<h3><b>Origen y naturaleza de la plusval\u00eda<\/b><\/h3>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 se convierte, pues, la plusval\u00eda? Considerada desde el punto de vista de la teor\u00eda marxista del valor, podemos ya responder a esta pregunta. La plusval\u00eda no es m\u00e1s que la <i>forma monetaria del sobreproducto social<\/i>, es decir, la forma monetaria de la parte de la producci\u00f3n del proletariado que se abandona al propietario de los medios de producci\u00f3n sin contrapartida.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo se produce pr\u00e1cticamente tal abandono en la sociedad capitalista? Se produce a trav\u00e9s del intercambio, al igual que todas las operaciones importantes de la sociedad capitalista, que siempre son relaciones de intercambio. El capitalismo compra la fuerza de trabajo del obrero y, a cambio del salario, se apropia todo el producto fabricado por el obrero, todo el valor nuevamente producido que se incorpora al valor de ese producto. A partir de aqu\u00ed, podemos decir que la plusval\u00eda es la diferencia entre el valor producido por el obrero y el valor de su propia fuerza de trabajo \u00bfQu\u00e9 es el valor de la fuerza de trabajo? Esta fuerza de trabajo es una mercanc\u00eda en la sociedad capitalista, y, al igual que el valor de cualquier otra mercanc\u00eda, su valor es la cantidad de trabajo socialmente necesaria para producirla y reproducirla, es decir, los gastos de mantenimiento del obrero en el sentido amplio de la palabra. La noci\u00f3n del salario m\u00ednimo vital, la noci\u00f3n de salario medio, no son nociones fisiol\u00f3gicamente r\u00edgidas, sino que incorporan necesidades que se modifican con los progresos de la productividad del trabajo, y que, en general, tienden a aumentar con los progresos de la t\u00e9cnica y no son exactamente comparables en el tiempo. No se puede comparar cuantitativamente el salario m\u00ednimo vital del a\u00f1o 1830 con el de 1960, y esto lo han aprendido los te\u00f3ricos del PCF a su propia costa. No se puede comparar v\u00e1lidamente el precio de una motocicleta en 1960 con el precio de cierto n\u00famero de kilos de carne en 1830, para terminar concluyendo que la primera \u201cvale\u201d menos que los kilos de carne.<br \/>\nDicho esto, repetimos que los gastos de mantenimiento de la fuerza de trabajo constituyen, pues, el valor de la fuerza de trabajo, y que la plusval\u00eda es la diferencia entre el valor producido por la fuerza de trabajo y sus propios gastos de mantenimiento.El valor producido por la fuerza de trabajo se mide simplemente por la duraci\u00f3n del trabajo. Si un obrero trabaja diez horas, produce un valor de diez horas de trabajo. Si los gastos de mantenimiento del obrero, es decir, el equivalente de su trabajo, no habr\u00eda entonces plusval\u00eda. Lo cual no es m\u00e1s que un caso particular de una regla m\u00e1s general: cuando el conjunto del producto del trabajo es igual al producto necesario para alimentar y mantener al productor, no existe sobreproducto social.<br \/>\nPero, en r\u00e9gimen capitalista, el grado de productividad del trabajo es tal que los gastos de mantenimiento del trabajador son inferiores siempre a la cantidad de valor nuevamente producida de nuevo. Es decir, que un obrero que trabaje diez horas no necesita el equivalente de diez horas de trabajo para satisfacer sus necesidades vitales en funci\u00f3n de las necesidades medias de la \u00e9poca en que vive. El equivalente del salario no representa nunca m\u00e1s que una fracci\u00f3n de la jornada de trabajo; y cuanto est\u00e9 m\u00e1s all\u00e1 de dicha fracci\u00f3n, constituye la plusval\u00eda, el trabajo gratuito que proporciona el obrero y que el capitalista se apropia sin que exista ning\u00fan equivalente. Por otra parte, si tal diferencia no existiera, ning\u00fan patr\u00f3n contratar\u00eda a ning\u00fan obrero ya que la compra de la fuerza de trabajo no le procurar\u00eda ning\u00fan beneficio.<\/p>\n<h3><b>Validez de la teor\u00eda del valor-trabajo<\/b><\/h3>\n<p>Para concluir, he aqu\u00ed tres pruebas tradicionales de la teor\u00eda del valor-trabajo.<br \/>\nUna primera prueba es la prueba <i>anal\u00edtica<\/i>, o , si se quiere, la descomposici\u00f3n del precio de cada mercanc\u00eda en sus elementos constituyentes, demostrando que si se retrocede lo suficientemente lejos, se termina encontrando nada m\u00e1s que trabajo.<br \/>\nEl precio de todas las mercanc\u00edas puede reducirse a un cierto n\u00famero de elementos: la amortizaci\u00f3n de las m\u00e1quinas y de las instalaciones, que es lo que llamamos la reconstituci\u00f3n del capital fijo; el precio de las materias primas y de los productos auxiliares el salario; y, finalmente, todo lo que es plusval\u00eda: beneficio, intereses, alquileres, impuestos, etc.<br \/>\nPor lo que respecta a estos dos \u00faltimos elementos, el salario y la plusval\u00eda, ya sabemos que se trata de trabajo y s\u00f3lo de trabajo. En lo relativo a las materias primas, la mayor parte de sus precios se reduce a trabajo; por ejemplo, m\u00e1s del 60% del precio de coste del carb\u00f3n est\u00e1 constituido por salarios. Si, en un principio, descomponemos los precios de costes medios de la mercanc\u00edas en 40% de salarios, 20% de plusval\u00eda, 30% de materias primas y 10% de capital fijo, y si suponemos que el 60% del precio de coste de las materias primas se reduce a trabajo, tenemos que el 78% del total de los precios de coste corresponden al trabajo. El resto de precio de coste de las materias primas se descompone en precio de otras materias primas \u2013 que, a su vez, son reductibles al 60% de trabajo \u2013 y en precio de amortizaci\u00f3n de las m\u00e1quinas. En gran parte, el precio de las m\u00e1quinas comportan un porcentaje de trabajo (por ejemplo, un 40%) y materias primas (40% tambi\u00e9n por ejemplo). As\u00ed, el porcentaje de trabajo en el precio medio de todas las mercanc\u00edas pasa sucesivamente al 83%, al 87%, al 89\u20195%, etc. Es evidente que cuanto m\u00e1s prosigamos con esta descomposici\u00f3n tanto m\u00e1s tender\u00e1 el precio a reducirse a trabajo, y s\u00f3lo a trabajo.<br \/>\n<i>Una prueba adicional utilizada por Marx en <\/i>El Capital<i>, y una prueba original de forma <\/i>reductio ad absurdum <i>no se incluyen en esta revisi\u00f3n reducida<\/i>.<\/p>\n<h2><b> El capital y el capitalismo<\/b><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><b>El capital en la sociedad precapitalista<\/b><\/h3>\n<p>&nbsp;<br \/>\nEntre la sociedad primitiva \u2013todav\u00eda basada en una econom\u00eda natural, en la que no se produce m\u00e1s que valores de uso destinados a ser consumidos por los mismos productores-, y la sociedad capitalista, se intercala un largo per\u00edodo de la historia de la humanidad que, en el fondo, abarca a todas las civilizaciones humanas que se han detenido al borde del capitalismo. El marxismo define dicho per\u00edodo como el de la sociedad de la <i>peque\u00f1a producci\u00f3n mercantil<\/i>. Se trata, pues, de una sociedad que ya conoce la producci\u00f3n de mercanc\u00edas, de bienes, no ya destinados al consumo directo de los productores sino a ser intercambiados en el mercado, pero en el cual dicha producci\u00f3n mercantil todav\u00eda no se ha generalizado tanto como en la sociedad capitalista.<br \/>\nEn una sociedad basada en la peque\u00f1a producci\u00f3n mercantil se efect\u00faan dos clases de operaciones econ\u00f3micas. Los campesinos y los artesanos que acuden al mercado con los productos de su trabajo quieren vender sus mercanc\u00edas \u2013cuyo valor de uso no pueden utilizar directamente- a fin de obtener dinero, medios de intercambio para adquirir otras mercanc\u00edas, de cuyo valor de uso carecen, o que, para ellos, es m\u00e1s importante que el valor de uso de las mercanc\u00edas de que son propietarios.<br \/>\nEl campesino acude al mercado con trigo; vende este trigo a cambio de dinero, y con este dinero compra tela, por ejemplo. El artesano llega al mercado con tela, vende su tela a cambio de dinero, y con este dinero compra trigo, por ejemplo.<br \/>\nSe trata de la operaci\u00f3n <i>vender para comprar<\/i>, Mercanc\u00edas-Dinero-Mercanc\u00edas, M-D-M, que se caracteriza por un hecho esencial: el de que, en esta f\u00f3rmula, el valor de los dos extremos es, por definici\u00f3n, exactamente id\u00e9ntico.<br \/>\nPero, al lado del artesano y del peque\u00f1o campesino, en la peque\u00f1a producci\u00f3n mercantil aparece otro personaje que realiza una operaci\u00f3n econ\u00f3mica diferente. En <i>lugar de vender para comprar, va a comprar para vender.<\/i> Es un hombre que acude al mercado sin llevar ninguna mercanc\u00eda en las manos, acude como propietario de dinero. El dinero no se puede vender; pero se le puede utilizar para comprar, y es lo que este personaje hace: compra para vender, a fin de volver a vender: D-M-D\u2019.<br \/>\nEntre esta segunda operaci\u00f3n y la primera existe una diferencia fundamental. La diferencia consiste en que esta segunda operaci\u00f3n no tiene sentido si al cabo de ella nos encontramos exactamente con el mismo valor que al principio. Nadie compra una mercanc\u00eda para volver a venderla exactamente al mismo precio que la compr\u00f3. La operaci\u00f3n \u201ccomprar para vender\u201d s\u00f3lo tiene sentido si la venta proporciona un suplemento de valor, una plusval\u00eda. Por ello es lo que decimos aqu\u00ed que, por definici\u00f3n, D\u2019 es mayor que D, y que est\u00e1 compuesto de D + d, siendo d la plusval\u00eda, el incremento del valor de D.<br \/>\nDefinamos ahora el <i>capital<\/i> como un <i>valor que se incrementa con una plusval\u00eda<\/i>, ya sea en la circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas tal como se expresa en el ejemplo que acabamos de escoger, ya sea en la producci\u00f3n, como sucede en el r\u00e9gimen capitalista. Por consiguiente, el capital es cualquier valor que se incrementa con una plusval\u00eda; dicho capital no s\u00f3lo existe en la sociedad capitalista, sino tambi\u00e9n en la sociedad fundada en la peque\u00f1a producci\u00f3n mercantil. Hay, pues, que distinguir muy n\u00edtidamente entre la existencia del capital y del modo de producci\u00f3n capitalista y la existencia de la sociedad capitalista. El capital es mucho m\u00e1s antiguo que el modo de producci\u00f3n capitalista. Probablemente exista el capital desde hace cerca de 3000 a\u00f1os, mientras que el modo de producci\u00f3n capitalista apenas tiene 200 a\u00f1os.<br \/>\n\u00bfCu\u00e1l es la forma del capital en la sociedad precapitalista? Esencialmente, el de un capital usuario y un capital mercantil o comercial. El paso de sociedad precapitalista a la sociedad capitalista se produce con la penetraci\u00f3n del capital en la esfera de la producci\u00f3n. El modo de producci\u00f3n capitalista es el primer modo de producci\u00f3n, la primera forma de organizaci\u00f3n social en que el capital ya no desempe\u00f1a s\u00f3lo el papel de intermediario y de explotador de formas de producci\u00f3n no capitalistas \u2013que siguen estando fundadas en la peque\u00f1a producci\u00f3n mercantil \u2013sino en que el capital se ha apropiado de los medios de producci\u00f3n y ha penetrado en la producci\u00f3n propiamente dicha.<\/p>\n<h3><b>Los or\u00edgenes del modo de producci\u00f3n capitalista<\/b><\/h3>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son los or\u00edgenes del modo de producci\u00f3n capitalista? \u00bfCu\u00e1les son los or\u00edgenes de la sociedad capitalista tal como \u00e9sta se desarrolla desde hace 200 a\u00f1os?<br \/>\nSu origen radica, en primer lugar, en la separaci\u00f3n de los productores de sus medios de producci\u00f3n. A continuaci\u00f3n, en la constituci\u00f3n de estos medios de producci\u00f3n como monopolio en manos de una sola clase social, la clase burguesa. Y, en fin, la aparici\u00f3n de otra clase social que, al quedar separada de sus medios de producci\u00f3n, no tiene m\u00e1s recursos para subsistir que la venta de su fuerza de trabajo a la clase que ha monopolizado los medios de producci\u00f3n.<br \/>\nConsideremos cada uno de estos or\u00edgenes del modo de producci\u00f3n capitalista que son, al mismo tiempo, las caracter\u00edsticas fundamentales del propio r\u00e9gimen capitalista.<br \/>\nLa primera caracter\u00edstica es la <i>separaci\u00f3n del producto de los medios de producci\u00f3n<\/i>. Esta es la condici\u00f3n de existencia fundamental en el r\u00e9gimen capitalista, y la menos comprendida. Tomemos un ejemplo que puede parecer parad\u00f3jico, el de la sociedad de la Alta Edad Media, caracterizada por la existencia de siervos de la gleba.<br \/>\nSabemos que en esta sociedad, la masa de los productores-campesinos son siervos sujetos a la gleba. Pero cuando se dice que el siervo est\u00e1 sujeto a la gleba, se implica en ello que la gleba est\u00e1 tambi\u00e9n sujeta al siervo; estamos en presencia de una clase social que ha tenido siempre una base para satisfacer sus necesidades, ya que el siervo dispon\u00eda de una extensi\u00f3n de terreno suficiente para que el trabajo de dos brazos pudiera satisfacer las necesidades de un hogar, aunque fuera con los instrumentos m\u00e1s rudimentarios. No se trata aqu\u00ed de gente condenada a morir de hambre si no venden su fuerza de trabajo. En una sociedad tal no existe obligaci\u00f3n econ\u00f3mica de ir a ofrecer los propios brazos, de ir a vender la propia fuerza de trabajo a un capitalista.<br \/>\nEn otras palabras, en una sociedad de este tipo, el r\u00e9gimen capitalista no puede desarrollarse. Por otra parte, existe una aplicaci\u00f3n moderna de esta verdad general, y es la manera c\u00f3mo los colonialistas introdujeron el capitalismo en los pa\u00edses de \u00c1frica en el siglo XIX y a principios de XX.<br \/>\n\u00bfCu\u00e1les eran las condiciones de existencia de los habitantes de todos los pa\u00edses africanos? Practicaban la crianza de los animales, el cultivo del suelo, rudimentario o no seg\u00fan la regi\u00f3n, pero caracterizado, en todo caso, por la abundancia de tierras. No hab\u00eda escasez de tierras en \u00c1frica, sino, por el contrario, una poblaci\u00f3n que, con respecto a la extensi\u00f3n de tierra, dispon\u00eda de reservas pr\u00e1cticamente ilimitadas. Desde luego, al contar en estas tierras con unos m\u00e9todos de cultivo muy primitivos, las cosechas son mediocres, el nivel de vida extremadamente bajo, etc. Sin embargo, no hay fuerza material que empujara a esta poblaci\u00f3n a ir a trabajar a las minas, en las granjas o en las f\u00e1bricas de ning\u00fan colono blanco. En otras palabras, si no se cambiaba el r\u00e9gimen de propiedad de suelo en \u00c1frica ecuatorial, en \u00c1frica negra, no hab\u00eda posibilidad alguna de introducir all\u00ed el modo de producci\u00f3n capitalista. Para poder introducir este modo de producci\u00f3n se tuvo que separar radical y brutalmente a la masa de poblaci\u00f3n negra de sus medios de subsistencia normales, mediante presiones extraecon\u00f3micas.<br \/>\nEs decir, se tuvo que transformar de un d\u00eda para otro una gran parte de las tierras en tierras de dominio p\u00fablico, propiedad del estado colonizador, o en propiedad privada de las sociedades capitalistas, se tuvo que arrinconar a la poblaci\u00f3n negra en reservas \u2013como se las ha llamado c\u00ednicamente- con una superficie de tierra insuficiente para alimentar a todos sus habitantes. Y a\u00fan se tuvo que crear un impuesto en dinero por habitante, siendo as\u00ed que la agricultura primitiva no originaba rentas monetarias.<br \/>\nA trav\u00e9s de estas diferentes presiones extraecon\u00f3micas se le cre\u00f3 al africano la obligaci\u00f3n de ir a trabajar como asalariado, aunque s\u00f3lo fuera dos o tres meses por a\u00f1o, para, a cambio de su trabajo, percibir un salario que le permitiera pagar el impuesto y comprar el peque\u00f1o suplemento de alimento sin el que la subsistencia ya no era posible, dada la insuficiencia de tierras que quedaron a su disposici\u00f3n.<br \/>\nEn pa\u00edses como \u00c1frica del Sur, como las Rhodesias, como el Congo ex-belga, en los que el modo de producci\u00f3n capitalista se introdujo en una ampl\u00edsima escala, tales m\u00e9todos fueron aplicados a la misma escala y desarraigaron, expulsaron, arrancaron de su modo de trabajo y de vida tradicionales a una gran parte de la poblaci\u00f3n negra.<br \/>\nMencionemos de paso la hipocres\u00eda ideol\u00f3gica que acompa\u00f1\u00f3 a este movimiento, las quejas de las sociedades capitalistas y de los administradores blancos para los cuales los negros ser\u00edan unos perezosos ya que no quer\u00edan trabajar, e incluso aunque se les diera la posibilidad de ganar diez veces m\u00e1s en la mina o en la f\u00e1brica de lo que ganaban tradicionalmente en sus tierras. Estas mismas quejas ya se les hab\u00eda o\u00eddo a prop\u00f3sito de los obreros indios, chinos o \u00e1rabes, 50 \u00f3 60 a\u00f1os antes. Las mismas quejas se han expresado \u2013y ello prueba la igualdad fundamental de todas las razas humanas- con respecto a los obreros europeos, franceses, belgas, ingleses, alemanes, a lo largo de los siglos XVII y XVIII. Se trata simplemente de una constante, y es \u00e9sta: debido a su constituci\u00f3n f\u00edsica y nerviosa, a ning\u00fan hombre le gusta normalmente estar encerrado 8, 9 \u00f3 12 horas por d\u00eda en una f\u00e1brica, en una manufactura o en una mina; en realidad, hace falta una fuerza, una presi\u00f3n completamente anormales y excepcionales para coger a un hombre que no est\u00e9 habituado a este trabajo de galeotes y obligarlo a realizarlo.<br \/>\nSegundo origen, segunda caracter\u00edstica del modo de producci\u00f3n capitalista: <i>la concentraci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n, en forma de monopolio, en las manos de una sola clase social, la clase burguesa.<\/i> Esta concentraci\u00f3n es pr\u00e1cticamente imposible si no se produce una revoluci\u00f3n constante de los medios de producci\u00f3n, si \u00e9stos no se hacen cada vez m\u00e1s complejos y m\u00e1s caros, por lo menos cuando se trata de los medios de producci\u00f3n indispensables para poder comenzar una gran empresa (gastos de primer establecimiento).<br \/>\nEn las corporaciones y en los oficios de la Edad Media, hab\u00eda una gran estabilidad de los medios de producci\u00f3n; los telares eran transmitidos de padre a hijo, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. El valor de estos telares era relativamente reducido, es decir, que cualquier agremiado pod\u00eda esperar adquirir el contravalor de estos telares despu\u00e9s de un determinado n\u00famero de a\u00f1os de trabajo. La posibilidad de constituir un monopolio se present\u00f3 con la revoluci\u00f3n industrial, que desencaden\u00f3 un desarrollo ininterrumpido, cada vez m\u00e1s complejo, del maquinismo, lo cual implicaba que hicieran faltas capitales, cada vez m\u00e1s importantes, para poder comenzar una nueva empresa.<br \/>\nA partir de ese momento, puede decirse que el acceso a la propiedad de los medios de producci\u00f3n se hace imposible a la inmensa mayor\u00eda de los asalariados, y que la propiedad de los medios de producci\u00f3n se ha convertido en un monopolio en manos de una clase social, de la que dispone de los capitales, de las reservas de capitales y que, por la \u00fanica raz\u00f3n de que ya los posee, puede acumular nuevos capitales. La clase que no posee capitales queda condenada, por este mismo hecho, a permanecer siempre en el mismo estado de despojo, en la misma obligaci\u00f3n de trabajar por cuenta ajena.<br \/>\nTercer origen, tercera caracter\u00edstica del capitalismo: <i>la aparici\u00f3n de una clase social que, al no tener m\u00e1s bienes que sus propios brazos, no tiene m\u00e1s medios de satisfacer sus necesidades, que la venta de su fuerza de trabajo<\/i>, y que, al mismo tiempo, es libre de venderla y, por tanto, la vende a los capitalistas propietarios de los medios de producci\u00f3n. Es la aparici\u00f3n del <i>proletariado moderno<\/i>.<br \/>\nTenemos aqu\u00ed tres elementos que se combinan. El proletariado es el trabajador libre; significa a la vez, un paso adelante, y un paso hacia atr\u00e1s con respecto a los siervos de la edad media: un paso hacia delante porque el siervo no era libre (por su parte, el siervo era un paso hacia delante con respecto al esclavo) y no pod\u00eda desplazarse libremente; y un paso hacia atr\u00e1s porque, al contrario del siervo, el proletariado es igualmente \u201clibre\u201d, es decir, est\u00e1 privado de todo acceso a los medios de producci\u00f3n.<\/p>\n<h3><b>Or\u00edgenes y definici\u00f3n del proletariado moderno<\/b><\/h3>\n<p>Entre los antecedentes directos del proletariado moderno hay que mencionar a la poblaci\u00f3n desarraigada de la Edad Media, es decir, a la poblaci\u00f3n que ya no estaba ligada a la tierra ni incorporada en los oficios, corporaciones y gremios de los municipios, que, por tanto, era una poblaci\u00f3n errante, sin ra\u00edces, y que empez\u00f3 a alquilar sus brazos por jornadas e incluso horas. Hubo bastantes ciudades de la Edad Media, sobre todo Florencia, Venecia y Brujas, en las que, a partir del siglo XII, del XIV, o del XV, aparece un \u201cmercado de trabajo\u201d donde, cada ma\u00f1ana, se re\u00fane la gente pobre que no forma parte de un oficio, que no pertenece a ning\u00fan gremio, que no tienen medios de subsistencia, y que esperan que algunos mercaderes o empresarios arrienden sus servicios por una hora, por medio d\u00eda, por una jornada, etc.<br \/>\nOtro origen del proletariado moderno, m\u00e1s cercano a nosotros, es lo que se ha dado en llamar la disoluci\u00f3n de las secuelas feudales, y entre ellas la larga y lenta decadencia de la nobleza feudal que comienza a partir de los siglos XIII y XIV y que se termina con la revoluci\u00f3n burguesa que, en Francia, se sit\u00faa hacia finales del siglo XIII. A lo largo de la alta Edad Media, alrededor de 50, 60 \u00f3 100 hogares, e incluso m\u00e1s, viven directamente del se\u00f1or feudal. El n\u00famero de estos servidores individuales empieza a reducirse sobre todo durante el siglo XVI, siglo muy marcado por una elevaci\u00f3n de precios, y, por consiguiente, por un muy acentuado empobrecimiento de todas las clases sociales que tienen rentas monetarias fijas, y, por lo mismo, tambi\u00e9n de la nobleza feudal en Europa occidental que, por lo general, hab\u00eda convertido la renta en especies en renta dineraria. Uno de los resultados de dicho empobrecimiento fue la liquidaci\u00f3n masiva de los recuentos feudales. As\u00ed hubo millares de antiguos mayordomos, de antiguos servidores, de antiguos amanuenses de nobles que erraban en los caminos, que se hac\u00edan mendigos, etc.<br \/>\nUn tercer origen del proletariado moderno lo constituye la expulsi\u00f3n de los antiguos campesinos de sus tierras a consecuencia de la transformaci\u00f3n de las tierras de labor en prados. El gran socialista ut\u00f3pico ingl\u00e9s Tom\u00e1s Moro escribi\u00f3 ya en el siglo XVI esta magn\u00edfica f\u00f3rmula: \u201clos corderos se han comido a los hombres\u201d.<br \/>\nLo cual quiere decir que la transformaci\u00f3n de los campos en prados para la cr\u00eda de corderos junto con el desarrollo de la industria lanera expuls\u00f3 a millares de campesinos ingleses de sus tierras y los conden\u00f3 al hambre.<br \/>\nHay tambi\u00e9n un cuarto origen del proletariado moderno, que ha desempe\u00f1ado un papel menos importante en Europa occidental, pero ha tenido una enorme importancia en Europa central y en la Europa oriental, as\u00ed como en Asia, en Am\u00e9rica latina y en el norte de \u00c1frica; y es la destrucci\u00f3n de los antiguos artesanos en la lucha de competencia entre este artesanado y la industria moderna que va abri\u00e9ndose camino desde el exterior hacia estos pa\u00edses subdesarrollados.<br \/>\nResumiendo, el modo de producci\u00f3n capitalista es un r\u00e9gimen en el que los medios de producci\u00f3n se han convertido en un monopolio en manos de una clase social, en el que los productores, separados de dichos medios de producci\u00f3n, son libres, pero est\u00e1n desprovistos de todo medio de subsistencia, y, por consiguiente, se ven obligados a vender su fuerza de trabajo a los propietarios de los medios de producci\u00f3n para poder subsistir.<br \/>\nLo que caracteriza al proletario, pues, no es tanto el nivel, bajo o elevado, de su salario, sino m\u00e1s bien el hecho de que est\u00e1 separado de sus medios de producci\u00f3n, o de que no dispone de rentas suficientes para poder trabajar por su propia cuenta.<br \/>\nPara saber si la condici\u00f3n proletaria est\u00e1 en v\u00edas de desaparici\u00f3n o, por el contrario, en v\u00edas de expansi\u00f3n, lo que hay que tener en cuenta no es tanto el salario medio del obrero o el sueldo medio del empleado sino la comparaci\u00f3n entre el salario y su consumo medio, en otras palabras, sus posibilidades de ahorro comparado con los gastos de primer establecimiento de una industria independiente. Si se verificara que cada obrero, cada empleado, ha conseguido ahorrar despu\u00e9s de diez a\u00f1os, una cantidad de, digamos, diez millones, veinte millones, o treinta millones, lo cual le permitir\u00eda comprar una tienda o un peque\u00f1o taller, podr\u00eda decirse entonces que la condici\u00f3n proletaria est\u00e1 en regresi\u00f3n, y que vivimos en una sociedad en la que la propiedad de los medios de producci\u00f3n se est\u00e1 extendiendo y generalizando.<br \/>\nSi, por el contrario, se verificara que la inmensa mayor\u00eda de los trabajadores, empleados, obreros y funcionarios, siguen siendo tan \u201cpelanas\u201d como antes despu\u00e9s de toda una vida de trabajo, es decir, sin haber podido ahorrar pr\u00e1cticamente nada, sin capitales suficientes para adquirir medios de producci\u00f3n, podr\u00eda concluirse que, lejos de reabsorberse, la condici\u00f3n proletaria se ha generalizado, y que, actualmente, est\u00e1 mucho m\u00e1s extendida que hace 50 a\u00f1os. Cuando, a t\u00edtulo de ejemplo, se toman las estad\u00edsticas de la estructura social de los Estados Unidos, se constata, que desde hace 60 a\u00f1os, y cada cinco a\u00f1os, y sin interrupci\u00f3n alguna, disminuye el porcentaje de la poblaci\u00f3n activa norteamericana que trabaja por cuenta propia y que est\u00e1 clasificada como empresario o como ayuda familiar del empresario, mientras que, de cinco en cinco a\u00f1os, aumenta el porcentaje de esta misma poblaci\u00f3n que se ve obligado a vender su fuerza de trabajo.<br \/>\nSi, por otra parte, se examinan las estad\u00edsticas de reparto de la fortuna privada, se verifica que la inmensa mayor\u00eda de los obreros, podr\u00eda decirse el 95%, que una gran mayor\u00eda de los empleados (el 80 o el 85%) no consiguen ni siquiera constituir peque\u00f1as fortunas, ni un peque\u00f1o capital, es decir, gastan todas sus rentas, y que, en realidad, las fortunas se concentran en una fracci\u00f3n muy peque\u00f1a de la poblaci\u00f3n. En la mayor\u00eda de los pa\u00edses capitalistas, el 1%, o el 2, o el 2,5, 3,5 o el 5% de la poblaci\u00f3n poseen el 40, 50 \u00f3 60% de la fortuna privada del pa\u00eds, quedando el resto en manos del 20 \u00f3 el 25% de esta misma poblaci\u00f3n. La primera categor\u00eda de poseedores la constituye la gran burgues\u00eda; la segunda categor\u00eda es la de la burgues\u00eda media o peque\u00f1a. Y todos cuantos quedan fuera de estas categor\u00edas no poseen pr\u00e1cticamente nada m\u00e1s que bienes de consumo (en los que a veces se incluye una vivienda).<br \/>\nCuando las estad\u00edsticas de derechos de sucesi\u00f3n, de impuestos sobre la herencia, est\u00e1n confeccionadas honradamente, se muestran muy reveladoras al respecto.<br \/>\nUn detallado estudio realizado por la Brookings Institution (una fuente que est\u00e1 por encima de cualquier sospecha de marxismo) por encargo de la Bolsa de Nueva York revela que, en los EUA, s\u00f3lo hay un 1 \u00f3 2 % de obreros que posean acciones y esta \u201cpropiedad\u201d se eleva, como promedio, a 1000 d\u00f3lares.<br \/>\nCasi la totalidad del capital, pues, est\u00e1 en manos de la burgues\u00eda, y esto nos desvela el sistema de auto reproducci\u00f3n del sistema capitalista: aquellos que detentan los capitales pueden acumularlos cada vez m\u00e1s; y aquellos que no detentan capitales apenas pueden adquirirlos. As\u00ed se perpet\u00faa la divisi\u00f3n de la sociedad en una clase poseedora y una clase obligada a vender su fuerza de trabajo. El precio de esta fuerza de trabajo, el salario, se consume pr\u00e1cticamente por completo, mientras que la clase poseedora tiene un capital que constantemente se incrementa con una plusval\u00eda. El enriquecimiento de la sociedad en capitales se efect\u00faa, por as\u00ed decirlo, en beneficio exclusivo de una sola clase de la sociedad, a saber, de la clase capitalista.<\/p>\n<h3><b>Mecanismo fundamental de la econom\u00eda capitalista.<\/b><\/h3>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es, pues, el funcionamiento fundamental de esta sociedad capitalista?<br \/>\nSi uno llega cierto d\u00eda a la bolsa del algod\u00f3n estampado, uno no sabe exactamente si hay suficiente, si hay muy poco, o bien demasiado, con respecto a las necesidades que, en ese momento existen en el pa\u00eds. Uno no verificar\u00e1 la cosa sino despu\u00e9s de cierto tiempo; es decir, cuando haya sobreproducci\u00f3n, una parte de la producci\u00f3n quedar\u00e1 invendible y los precios bajar\u00e1n y, cuando, por el contrario, haya penuria, los precios aumentar\u00e1n. El movimiento de los precios es el term\u00f3metro que nos indica si hay penuria, o bien pl\u00e9tora. Y como s\u00f3lo se puede constatar a posteriori que toda la cantidad de trabajo gastada en una rama industrial ha sido gastada de manera socialmente necesaria o bien que ha sido desperdiciada en parte, s\u00f3lo se podr\u00e1 determinar a posteriori el valor exacto de una mercanc\u00eda. Este valor es, pues, si se quiere, una noci\u00f3n abstracta, una constante en torno de la cual fluct\u00faan los precios.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 es lo que hace fluctuar estos precios y, pues, a m\u00e1s largo plazo, fluctuar estos valores, esta productividad del trabajo, esta producci\u00f3n, y esta vida econ\u00f3mica en conjunto<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 es lo que hace moverse a Sammy? \u00bfQu\u00e9 es lo que hace moverse a la sociedad capitalista? <i>La competencia<\/i>. Sin competencia no hay sociedad capitalista. Una sociedad en la que la competencia quede total, radical y enteramente eliminada, es una sociedad que ya no ser\u00eda capitalista en la medida en que ya no existir\u00eda el m\u00f3vil econ\u00f3mico fundamental para acumular capital, ni, por consiguiente, para efectuar las nueves d\u00e9cimas partes de las operaciones econ\u00f3micas que efect\u00faan los capitalistas.<br \/>\nY \u00bfqu\u00e9 es lo que constituye la base de la competencia? En la base de la competencia hay dos nociones que no se abarcan una a otra necesariamente. En primer lugar, hay la noci\u00f3n de <i>mercado ilimitado<\/i>, de mercado no circunscrito, no exactamente delimitado. Seguidamente, hay la noci\u00f3n de <i>multiplicidad de los centros de decisi\u00f3n<\/i>, sobre todo en materia de inversi\u00f3n y de producci\u00f3n.<br \/>\nSi se produce una concentraci\u00f3n total de toda la producci\u00f3n de un sector industrial en manos de una sola firma capitalista, no existe todav\u00eda eliminaci\u00f3n de la competencia, ya que sigue subsistiendo un mercado ilimitado y, por consiguiente, siempre habr\u00e1 una lucha de competencia entre este sector industrial y otros sectores para acaparar una parte del mercado, m\u00e1s o menos grande. Tambi\u00e9n existe siempre la posibilidad de que reaparezca en este mismo sector un nuevo competidor que se introduzca desde el exterior.<br \/>\nLa inversa es igualmente cierta. Si se pudiera concebir un mercado que fuera total y completamente limitado, pero en el que, al mismo tiempo, hubiese un gran n\u00famero de empresas que lucharan por acaparar una parte de dicho mercado limitado, subsistir\u00eda la competencia evidentemente.<br \/>\nPor consiguiente, s\u00f3lo en el caso de que los dos fen\u00f3menos sean suprimidos simult\u00e1neamente, es decir, que no haya m\u00e1s que un solo productor para todas las mercanc\u00edas y que el mercado se haga absolutamente estable, r\u00edgido y sin capacidad de expansi\u00f3n, es cuando la competencia puede desaparecer totalmente.<br \/>\nLa aparici\u00f3n del mercado ilimitado adquiere toda su significaci\u00f3n mediante su comparaci\u00f3n con la \u00e9poca de la peque\u00f1a producci\u00f3n mercantil. Por lo general, una corporaci\u00f3n de la Edad Media trabajaba para un mercado limitado a la ciudad y su entorno inmediato, y seg\u00fan una t\u00e9cnica de trabajo r\u00edgida y bien determinada.<br \/>\nEl paso hist\u00f3rico del mercado limitado al mercado ilimitado queda ilustrado por el ejemplo de la \u201cnueva pa\u00f1er\u00eda\u201d en el campo que, en el siglo XV sustituye, a la antigua \u201cpa\u00f1er\u00eda\u201d de la ciudad. Hay ahora manufacturas de tejidos, sin reglas corporativas, sin limitaci\u00f3n en su producci\u00f3n y, por consiguiente, sin limitaci\u00f3n de mercados, que intentan infiltrarse, que intentan buscar clientes en cualquier sitio, y ya no s\u00f3lo en el entorno inmediato de sus centros de producci\u00f3n, sino que incluso intentan organizar la exportaci\u00f3n hacia pa\u00edses muy lejanos. Por otra parte, la gran revoluci\u00f3n comercial en el siglo XVI provoca una reducci\u00f3n relativa de los precios de toda una serie de productos que, durante la Edad Media, eran considerados como productos de un gran lujo y que s\u00f3lo pod\u00eda comprar una peque\u00f1a parte de la poblaci\u00f3n. Estos productos se convierten ahora, bruscamente, en productos mucho menos caros e incluso en productos al alcance de una parte importante de la poblaci\u00f3n. El ejemplo m\u00e1s evidente es el del az\u00facar que, actualmente, es un producto de uso corriente del que no se priva ni un solo hogar obrero en Francia o en Europa, pero que, en el siglo XV, todav\u00eda era un producto de gran lujo.<br \/>\nLos apologistas del capitalismo han citado siempre como una ventaja derivada de este sistema la reducci\u00f3n de los precios y la ampliaci\u00f3n del mercado, en el caso de toda una serie de productos. Y \u00e9ste es un argumento justo. Es uno de los aspectos de lo que Marx llama la \u201cmisi\u00f3n civilizadora del Capital\u201d. Desde luego, se trata de un fen\u00f3meno dial\u00e9ctico pero real, que ha hecho que, aunque el valor de la fuerza de trabajo tenga tendencia a bajar porque la industria capitalista produce cada vez m\u00e1s r\u00e1pidamente las mercanc\u00edas que son el equivalente del salario, por el contrario, tambi\u00e9n tienden a aumentar, porque dicho valor abarca progresivamente el valor de toda una serie de mercanc\u00edas que se han convertido en mercanc\u00edas de gran consumo de masas, mientras que, antes, eran mercanc\u00edas de consumo para una muy peque\u00f1a parte de la poblaci\u00f3n.<br \/>\nEn el fondo, <i>toda la historia del comercio entre los siglos XVI y XX es la historia de la transformaci\u00f3n progresiva del comercio de masas<\/i>, en comercio de bienes para una parte de la poblaci\u00f3n cada vez m\u00e1s amplia. S\u00f3lo con el desarrollo de los ferrocarriles, de los medios de navegaci\u00f3n r\u00e1pida, del tel\u00e9grafo, fue c\u00f3mo el conjunto del mundo pudo convertirse en un verdadero mercado potencial para cada gran productor capitalista.<br \/>\nLa noci\u00f3n de mercado ilimitado, pues, no implica s\u00f3lo la expansi\u00f3n geogr\u00e1fica sino tambi\u00e9n la expansi\u00f3n econ\u00f3mica, el poder de compra disponible. Cojamos un ejemplo reciente, el del formidable desarrollo de la producci\u00f3n de bienes de consumo duraderos en la producci\u00f3n capitalista mundial durante los \u00faltimos 15 a\u00f1os; tal desarrollo no se ha debido en absoluto a una expansi\u00f3n geogr\u00e1fica del mercado capitalista; por el contrario, ha venido acompa\u00f1ada de una reducci\u00f3n geogr\u00e1fica del mercado capitalista ya que toda una serie de pa\u00edses se le han escapado a lo largo de este per\u00edodo. Hay muy pocos \u2013si no ninguno- coches franceses, italianos, alemanes, brit\u00e1nicos, japoneses, norteamericanos, que se exporten hacia la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, hacia China, hacia Vietnam del Norte, hacia Cuba, hacia Corea del Norte, hacia los pa\u00edses de la Europa oriental. Sin embargo, dicha expansi\u00f3n se ha producido a pesar de todo porque una fracci\u00f3n mucho mayor del poder de compra disponible, que, por otra parte, tambi\u00e9n se ha incrementado, ha sido utilizada en la compra de estos bienes de consumo duraderos. No es casual el que dicha expansi\u00f3n haya venido acompa\u00f1ada por una crisis agr\u00edcola m\u00e1s o menos permanente en los pa\u00edses capitalistas industrialmente avanzados, en los que el consumo de toda una serie de productos agr\u00edcolas no s\u00f3lo aumenta en t\u00e9rminos relativos sino que incluso empieza a disminuir en t\u00e9rminos absolutos, tal es el caso, por ejemplo, del consumo del pan, de las patatas, de frutas como las manzanas y las peras corrientes, etc.<br \/>\nLa producci\u00f3n para un mercado ilimitado, en condiciones de competencia, tiene como efecto el aumento de la producci\u00f3n, puesto que el aumento de la producci\u00f3n permite la reducci\u00f3n del predio de coste, y, por consiguiente, permite vencer al competidor que vende por debajo de dicho precio.<br \/>\nEs indudable que, si se considera la evoluci\u00f3n a largo plazo del valor de todas las mercanc\u00edas producidas a gran escala en el mundo capitalista, hay un descenso del valor considerable. Un traje, un cuchillo, un par de zapatos, un cuaderno escolar, tienen actualmente un valor en horas y en minutos de trabajo mucho m\u00e1s reducido que hace 50 \u00f3 100 a\u00f1os.<br \/>\nEvidentemente, hay que comparar el valor real con la producci\u00f3n y no con los precios de venta que engloban, ya sea enormes gastos de distribuci\u00f3n y de venta, ya sea sobrebeneficios monopol\u00edsticos exagerados. Consideremos el ejemplo del petr\u00f3leo, sobre todo del petr\u00f3leo que utilizamos en Europa, del petr\u00f3leo que nos viene de Oriente Medio. Los gastos de producci\u00f3n son muy bajos, apenas se elevan al 10% del precio de venta.<br \/>\nPor consiguiente, es indudable en cualquier caso que esta ca\u00edda de valor se ha producido realmente. El aumento de la productividad del trabajo significa reducci\u00f3n del valor de las mercanc\u00edas, ya que \u00e9stas se fabrican en un tiempo de trabajo cada vez m\u00e1s reducido. Este es el instrumento pr\u00e1ctico del que dispone el capitalismo para ampliar los mercados y vencer en la competencia.<br \/>\n\u00bfDe qu\u00e9 manera pr\u00e1ctica puede el capitalista reducir mucho el precio de coste y, a la vez, aumentar mucho la producci\u00f3n? Gracias al <i>desarrollo del maquinismo<\/i>, gracias al desarrollo de los medios de producci\u00f3n y, por tanto, de los instrumentos de trabajo mec\u00e1nicos, cada vez m\u00e1s complicados, movidos en un principio por la fuerza del vapor, despu\u00e9s por el petr\u00f3leo o la gasolina y, en fin, por la electricidad.<\/p>\n<h3><b>El aumento de la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital<\/b><\/h3>\n<p>Toda la producci\u00f3n capitalista puede representarse en su valor mediante la f\u00f3rmula C + V + PL.<br \/>\nEl valor de cualquier mercanc\u00eda se descompone en dos partes: una parte que constituye un valor conservado, y una parte que es un <i>valor nuevamente producido<\/i>. La fuerza de trabajo tiene una doble funci\u00f3n, un doble valor de uso: el de conservar todos los valores existentes de los instrumentos de trabajo, de las m\u00e1quinas, de las instalaciones, al incorporar una fracci\u00f3n de este valor en la producci\u00f3n corriente; la funci\u00f3n de crear un nuevo valor, que incluye la plusval\u00eda, el beneficio, constituye otra parte. Una parte de este nuevo valor va el obrero, y es el contravalor de su salario. La otra parte, la plusval\u00eda, es acaparada por el capitalista sin contravalor alguno.<br \/>\nLlamamos V, es decir, capital variable, el equivalente de los salarios. \u00bfPor qu\u00e9 hay capital? Porque, efectivamente, el capitalista adelanta este valor, constituye, por consiguiente, una parte de su capital, gastado antes de que se realice el valor de las mercanc\u00edas producidas por los obreros en cuesti\u00f3n.<br \/>\nSe llama capital constante C a toda la parte del capital que se transforma en m\u00e1quinas, en instalaciones, en materias primas, etc., cuya producci\u00f3n no aumenta el valor sino que solamente lo conserva. Se llama capital variable V a la parte del capital con que el capitalista compra la fuerza de trabajo, porque es la \u00fanica parte del capital que le permite aumentar el capital con una plusval\u00eda.<br \/>\nEntonces, \u00bfcu\u00e1l es la l\u00f3gica econ\u00f3mica de la competencia, del impulso hacia el aumento de la productividad, del impulso hacia el incremento de los medios mec\u00e1nicos, del trabajo de las m\u00e1quinas? La l\u00f3gica de este impulso, es decir, la tendencia fundamental del r\u00e9gimen capitalista consiste en incrementar la importancia de C, la importancia del capital constante con relaci\u00f3n al conjunto del capital. En la fracci\u00f3n C \/C + V, C tiende a aumentar, es decir, la parte del capital total que est\u00e1 constituida por m\u00e1quinas y materias primas y no por salarios, tiende a aumentar en la medida en que el maquinismo progresa cada vez m\u00e1s, y en que la competencia obliga al capitalismo a aumentar cada vez m\u00e1s la productividad del trabajo.<br \/>\nA esta fracci\u00f3n C \/C + V la llamamos composici\u00f3n org\u00e1nica del capital: es, pues, la relaci\u00f3n entre el capital constante y el conjunto del capital, y decimos que, en r\u00e9gimen capitalista, esta composici\u00f3n org\u00e1nica tiende a aumentar.\u00bfC\u00f3mo puede el capitalista adquirir nuevas m\u00e1quinas? \u00bfQu\u00e9 quiere decir que el capital constante aumenta cada vez m\u00e1s?<br \/>\nLa operaci\u00f3n fundamental de la econom\u00eda capitalista es la producci\u00f3n de la plusval\u00eda. Pero mientras la plusval\u00eda no est\u00e9 m\u00e1s que <i>producida<\/i>, permanece encerrada en las mercanc\u00edas, y el capitalista apenas puede utilizarla; no se puede transformar zapatos invendidos en nuevas m\u00e1quinas, en productividad mayor. Para poder comprar nuevas m\u00e1quinas, el industrial que posee zapatos debe venderlos, y una parte del producto de esta venta le servir\u00e1 para la compra de nuevas m\u00e1quinas, de un capital constante suplementario.<br \/>\nEn otros t\u00e9rminos, <i>la realizaci\u00f3n de la plusval\u00eda es la condici\u00f3n de la acumulaci\u00f3n del capital<\/i>, que no es sino la capitalizaci\u00f3n de la plusval\u00eda.<br \/>\nLa realizaci\u00f3n de la plusval\u00eda es la venta de mercanc\u00edas; pero la venta de las mercanc\u00edas en condiciones tales que la plusval\u00eda contenida en dichas mercanc\u00edas sea efectivamente realizada en el mercado. Todas las empresas que trabajan al mismo promedio de la productividad de la sociedad \u2013de la que el conjunto de la producci\u00f3n corresponde, por tanto, a trabajo socialmente necesario- se considera que realiza, a trav\u00e9s de la venta de sus mercanc\u00edas, el conjunto del valor y de la plusval\u00eda producida en sus f\u00e1bricas, ni m\u00e1s ni menos. Ya sabemos que las empresas que tienen una productividad por encima de la media acaparan una parte de la plusval\u00eda producida en otras empresas, mientras que las empresas que trabajan por debajo de la productividad media no realizan parte de la plusval\u00eda que es producida en sus f\u00e1bricas, sino que la ceden a otras f\u00e1bricas que, tecnol\u00f3gicamente, est\u00e1n en vanguardia. La realizaci\u00f3n de la plusval\u00eda, pues, es la venta de las mercanc\u00edas en condiciones tales que el conjunto de la plusval\u00eda producido por los obreros de la f\u00e1brica que producen dichas mercanc\u00edas es pagada en efecto por sus compradores.<br \/>\nEn el momento en que se vende el conjunto de las mercanc\u00edas producidas durante un per\u00edodo determinado, el capitalista se ve en posesi\u00f3n de una cantidad de dinero que constituye el contravalor del capital constante que ha gastado para producir, es decir, tanto materias primas para producir esta producci\u00f3n como la fracci\u00f3n del valor de las m\u00e1quinas y de las instalaciones que queda amortizada por esta producci\u00f3n. Igualmente, se ve en posesi\u00f3n del contravalor de los salarios que hab\u00eda adelantado para hacer posible esta producci\u00f3n. Y, por otra parte, se ve en posesi\u00f3n de la plusval\u00eda que sus obreros hab\u00edan producido.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 sucede con esta plusval\u00eda? Parte de ella es <i>consumida improductivamente<\/i> por el capitalista, porque el pobre hombre tiene que vivir, tiene que mantener su hogar, y a cuantos est\u00e1n alrededor de \u00e9l; y cuanto gasta para estos fines se retira por completo del proceso de producci\u00f3n.<br \/>\nUna segunda parte de la plusval\u00eda se acumula, se utiliza para ser transformada en capital; la plusval\u00eda acumulada, pues, es toda la parte de la plusval\u00eda que no se ha consumido improductivamente para las necesidades privadas de la clase dominante, y que se transforma en capital, ya sea en capital constante suplementario, es decir, en una cantidad (m\u00e1s exactamente, un valor) suplementaria de materias primas; de m\u00e1quinas, de instalaciones, ya sea en capital variable suplementario, es decir, en medios para contratar m\u00e1s obreros.<br \/>\nAhora comprendemos por qu\u00e9 la acumulaci\u00f3n del capital es la capitalizaci\u00f3n de la plusval\u00eda, es decir, la transformaci\u00f3n de gran parte de la plusval\u00eda en capital suplementario. E, igualmente, comprendemos c\u00f3mo el proceso de aumento de la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital representa una secuencia ininterrumpida de proceso de capitalizaci\u00f3n, es decir, de producci\u00f3n de plusval\u00eda por los obreros, y su transformaci\u00f3n por parte de los capitalistas en instalaciones, m\u00e1quinas, materias primas y obreros suplementarios.<br \/>\nPor consiguiente, no es exacto afirmar que es el capitalista quien crea el empleo, puesto que es el obrero quien ha producido la plusval\u00eda, y esta plusval\u00eda producida por el obrero es capitalizada por el capitalista y utilizada sobre todo para contratar a obreros suplementarios. En realidad, toda la masa de las riquezas fijas que se ven en el mundo, toda la masa de las f\u00e1bricas, de las m\u00e1quinas y de las carreteras, de los ferrocarriles, de los puertos, de los hangares, etc.,etc., toda esta masa inmensa de riquezas no es sino la materializaci\u00f3n de una masa de plusval\u00eda creada por los obreros, de trabajo que no se les ha retribuido y que se ha transformado en propiedad privada, en capital para los capitalistas, es decir, toda esta masa es una prueba colosal de la explotaci\u00f3n permanente sufrida por la clase obrera desde el origen de la sociedad capitalista.<br \/>\n\u00bfAumentan progresivamente todos los capitalistas sus m\u00e1quinas, su capital constante y la composici\u00f3n org\u00e1nica de su capital? No. El aumento de la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital se efect\u00faa de manera antag\u00f3nica, a trav\u00e9s de una lucha de competencia dirigida por una ley ilustrada por un grabado de un gran pintor de mi pa\u00eds, Pierre Brueghel: <i>el pez grande se come el chicho<\/i>.<br \/>\nLa lucha de competencia va acompa\u00f1ada, pues, de una concentraci\u00f3n constante del capital, de la sustituci\u00f3n de un gran n\u00famero de empresarios por un n\u00famero m\u00e1s peque\u00f1o de empresarios, y de la transformaci\u00f3n de un determinado n\u00famero de empresarios independientes en t\u00e9cnicos, gerentes, mandos intermedios, cuando no en simples empleados y obreros dependientes.<\/p>\n<h3><b>La competencia lleva a la concentraci\u00f3n y a los monopolios<\/b><\/h3>\n<p>La concentraci\u00f3n del capital es otra ley permanente de la sociedad capitalista, y va acompa\u00f1ada de la proletarizaci\u00f3n de una parte de la clase burguesa, de la expropiaci\u00f3n de un cierto n\u00famero de burgueses por un n\u00famero m\u00e1s peque\u00f1o de burgueses. Por ello es por lo que el <i>Manifiesto Comunista<\/i> de Marx y Engels insiste en el hecho de que el capitalismo, que pretende defender la propiedad privada, es, en realidad, destructor de esta propiedad privada, y efect\u00faa una expropiaci\u00f3n constante, permanente, de un gran n\u00famero relativamente reducido de propietarios. Hay algunas ramas industriales en las que dicha concentraci\u00f3n es particularmente evidente, como las minas de carb\u00f3n que, en el siglo XIX, pertenec\u00edan a centenares de sociedades en un pa\u00eds como Francia (en B\u00e9lgica hab\u00eda cerca de 200); as\u00ed tambi\u00e9n la industria del autom\u00f3vil, a principios de este siglo, contaba con 100 firmas o m\u00e1s, en pa\u00edses como los Estados Unidos e Inglaterra, mientras que actualmente ha quedado reducida a 4, 5 \u00f3 6 firmas como m\u00e1ximo.<br \/>\nDesde luego, existen industrias en las que esta concentraci\u00f3n ha sido menor, como, por ejemplo, la industria textil, la industria de productos alimenticios, etc. De manera general, cuanto mayor es la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital en una rama industrial m\u00e1s fuerte es la concentraci\u00f3n; y cuanto menor es la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital tanto menor es la concentraci\u00f3n del capital. \u00bfPor qu\u00e9? Porque cuanto menos fuerte es la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital, menos capitales hacen falta, en un principio, para penetrar en esta rama y constituir una nueva empresa dentro de ella. Es mucho m\u00e1s f\u00e1cil reunir los 50 \u00f3 100 millones de pesetas precisos para construir una nueva f\u00e1brica textil que disponer de los diez o veinte mil millones necesarios para construir una acer\u00eda, aunque sea relativamente peque\u00f1a.<br \/>\nEl capitalismo naci\u00f3 de la libre competencia, el capitalismo es inconcebible sin competencia. Pero la libre competencia produce la concentraci\u00f3n, y la concentraci\u00f3n produce lo contrario de la libre competencia, a saber, el monopolio. All\u00ed donde haya pocos productores, \u00e9stos podr\u00e1n f\u00e1cilmente concertarse a expensas de los consumidores, poni\u00e9ndose de acuerdo para repartirse el mercado o para impedir cualquier baja de los precios.<br \/>\nA lo largo de un siglo, parece que toda la din\u00e1mica capitalista haya cambiado de naturaleza. En primer lugar, tenemos un movimiento orientado a la baja constante de los precios mediante el aumento constante de la producci\u00f3n, mediante la multiplicaci\u00f3n constante del n\u00famero de empresas. La intensificaci\u00f3n de la competencia provoca, a partir de un determinado momento, la concentraci\u00f3n de las empresas, una reducci\u00f3n del n\u00famero de empresas que, a partir de entonces, pueden concertarse entre s\u00ed para no reducir ya los precios, y s\u00f3lo pueden respectar acuerdos de este tipo limitando la producci\u00f3n. De esta forma, la era del capitalismo de los monopolios sucede a la era del capitalismo de libre competencia a partir del \u00faltimo cuarto del siglo XIX.<br \/>\nDesde luego, cuando se habla del capitalismo de los monopolios no hay que pensar en absoluto en un capitalismo que haya eliminado la competencia por completo. Eso no existe. Simplemente, eso quiere decir que el capitalismo ha adoptado un comportamiento fundamental que se ha hecho distinto, es decir, que ya no va encaminado a una disminuci\u00f3n de los precios gracias a un aumento constante de la producci\u00f3n, que utiliza la t\u00e9cnica del reparto del mercado, de la estabilizaci\u00f3n de las partes al\u00edcuotas del mercado. Pero este proceso lleva a una paradoja. \u00bfPor qu\u00e9 los capitalistas, que en un principio se hac\u00edan la competencia, empiezan a concertarse a fin de limitar dicha competencia as\u00ed como tambi\u00e9n la producci\u00f3n? Porque, para ellos, es un medio de aumentar sus beneficios. No lo hacen m\u00e1s que en el caso de que ello les reporte m\u00e1s. \u00bfLa limitaci\u00f3n de la producci\u00f3n, al permitir aumentar los precios, reporta m\u00e1s beneficios, y, por tanto, permite acumular m\u00e1s capitales? Ya no se les puede invertir en la misma rama. Porque invertir capitales significa precisamente incrementar la capacidad de producci\u00f3n, y por tanto, aumentar la producci\u00f3n, y por tanto, hacer bajar los precios. El capitalismo se pill\u00f3 los dedos en esa contradicci\u00f3n a partir del \u00faltimo cuarto del siglo XIX. Entonces adquiri\u00f3 bruscamente una cualidad que Marx fue el \u00fanico en advertir y que qued\u00f3 incomprendida para economistas como Ricardo o Adam Smith: de repente, el modo de producci\u00f3n capitalista empez\u00f3 a hacer proselitismo, empez\u00f3 a extenderse por el mundo entero por el bies de las <i>exportaciones de capitales<\/i>, que permitieron establecer empresas capitalistas en pa\u00edses o en sectores en los que los monopolios no existan todav\u00eda.<br \/>\nLa consecuencia de la monopolizaci\u00f3n de ciertas ramas y de la extensi\u00f3n del capitalismo de los monopolios a ciertos pa\u00edses es la reproducci\u00f3n del modo de producci\u00f3n capitalista en ramas no monopolizadas a\u00fan, en pa\u00edses no capitalistas a\u00fan. As\u00ed es como, a principios del siglo XX, el colonialismo y todos sus aspectos se extendieron como un reguero de p\u00f3lvora en el espacio de algunas docenas de a\u00f1os a partir de una peque\u00f1a parte del globo, a la que antes hab\u00eda quedado limitado el modo de producci\u00f3n capitalista, hasta el conjunto del mundo. As\u00ed, cada pa\u00eds del mundo quedaba transformado en esfera de influencia y en campo de inversi\u00f3n del Capital.<\/p>\n<h3><b>Ca\u00edda tendencial de la tasa media de beneficio<\/b><\/h3>\n<p>Hemos vimos antes que la plusval\u00eda producida por los obreros de cada f\u00e1brica queda \u201cencerrada\u201d en las mercanc\u00edas producidas, y que el problema de saber si esta plusval\u00eda ser\u00e1, o no, realizada por el capitalista propietario de dicha f\u00e1brica quedar\u00e1 resuelto por las condiciones del mercado, es decir, por la posibilidad que esa f\u00e1brica tenga de vender sus mercanc\u00edas a un precio que permita realizar toda esta plusval\u00eda. Al aplicar la ley del valor de que ya hemos hablado esta ma\u00f1ana, se puede establecer la regla siguiente: todas las empresas que produzcan al nivel medio de productividad realizar\u00e1n grossomodo la plusval\u00eda producida por sus obreros, es decir, vender\u00e1n sus mercanc\u00edas a un precio igual al valor de dichas mercanc\u00edas.<br \/>\nPero no ser\u00e1 \u00e9ste el caso de dos categor\u00edas de empresas: ni el de las empresas que trabajen por debajo, ni el de las empresas que trabajen por encima del nivel medio de productividad.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 quiere decir la categor\u00eda de las empresas que trabajan por debajo del nivel medio de productividad? No se trata m\u00e1s que de una generalizaci\u00f3n del caso de nuestro zapatero perezoso de esta ma\u00f1ana. Es el caso, por ejemplo, de una acer\u00eda que, frente a la media nacional de quinientas mil toneladas de acero producidas en dos millones de horas de trabajo\/hombres, produce esa misma cantidad en dos millones doscientas mil horas, o en dos millones y medio, o en tres millones. Por tanto, desperdicia horas de trabajo social. La plusval\u00eda producida por los obreros de esta f\u00e1brica no ser\u00e1 realizada por completo por los propietarios de la misma; la f\u00e1brica trabajar\u00e1 con un beneficio que se situar\u00e1 por debajo de la media del beneficio de todas las empresas del pa\u00eds.<br \/>\nPero la masa total de la plusval\u00eda producida en la sociedad es una masa fija que, en \u00faltimo an\u00e1lisis, depende del n\u00famero total de horas de trabajo proporcionadas por el conjunto de obreros enrolados en la producci\u00f3n. Lo cual quiere decir que, si hay un cierto n\u00famero de empresas que, por el hecho de trabajar por debajo del nivel medio de productividad y de desperdiciar tiempo del trabajo social, no realizan el conjunto de la plusval\u00eda producida por sus obreros, queda un resto disponible que ser\u00e1 acaparado por las f\u00e1bricas que trabajan por encima del nivel medio de productividad, que, por consiguiente, han economizado tiempo de trabajo social y, por ello, son recompensadas por la sociedad.<br \/>\nEsta explicaci\u00f3n te\u00f3rica no hace sino desmontar los mecanismos que determinan el movimiento de los precios en la sociedad capitalista. \u00bfC\u00f3mo operan tales mecanismos en la pr\u00e1ctica?<br \/>\nCuando se deja de contemplar varias ramas industriales para no considerar m\u00e1s que una sola, el mecanismo se hace muy simple y transparente.<br \/>\nDigamos, por ejemplo, que el precio de venta medio de una locomotora se eleva a cincuenta millones de pesetas. \u00bfCu\u00e1l ser\u00e1, entonces, la diferencia entre una f\u00e1brica que trabaje por debajo de la productividad media del trabajo y una empresa que trabaje por encima de la productividad media del trabajo? Para producir una locomotora, la primera habr\u00e1 gastado cuarenta y nueve millones, es decir, que s\u00f3lo tendr\u00e1 un mill\u00f3n de beneficios. Por el contrario, la empresa que trabaje por encima de la productividad media del trabajo producir\u00e1 la misma locomotora con un gasto de treinta y ocho millones, por ejemplo. Por tanto, conseguir\u00e1 doce millones de beneficios, o sea, un treinta y dos por ciento sobre esta producci\u00f3n corriente, mientras que la tasa media de beneficio es del 10%, ya que las empresas trabajan a nivel de la media de la productividad social del trabajo han producido locomotoras con un precio de coste de cuarenta y cinco millones y medio y, por tanto, no han tenido m\u00e1s que cuatro millones y medio de beneficio, o sea, el 10% de beneficio.<br \/>\nEn otras palabras, la competencia capitalista act\u00faa a favor de las empresas que tecnol\u00f3gicamente est\u00e1n en vanguardia; tales empresas realizan <i>sobrebeneficios<\/i> con respecto al beneficio medio. En el fondo, el beneficio medio es una noci\u00f3n abstracta, exactamente como el valor. Es una <i>media<\/i> en torno a la cual oscilan las tasas de beneficios reales de las diversas ramas y empresas. Los capitales afluyen hacia las ramas en las que hay sobrebeneficios, y se retiran de las ramas en las que los beneficios est\u00e1n por debajo de la media. Mediante este flujo y reflujo de los capitales de una rama hacia otra es c\u00f3mo las tasas de beneficio tienden a acercarse a dicha media, sin que nunca la alcancen totalmente de manera absoluta y mec\u00e1nica.<br \/>\nHe aqu\u00ed, pues, c\u00f3mo se efect\u00faa la perecuaci\u00f3n de la tasa de beneficios. Existe un medio muy simple para determinar la tasa media de beneficio en abstracto, que consiste en tomar la masa total de la plusval\u00eda producida por todos los obreros, a lo largo de un a\u00f1o, por ejemplo, en un pa\u00eds determinado, y relacionarla con la masa total del capital invertido en ese mismo pa\u00eds.<br \/>\n\u00bfCu\u00e1l es la f\u00f3rmula de la tasa de beneficios? Es la relaci\u00f3n entre la plusval\u00eda y el conjunto del capital.<br \/>\nEs, pues, pl\/ C + V. Igualmente, hay que tomar en consideraci\u00f3n otra f\u00f3rmula: pl\/V, que es la <i>tasa de la plusval\u00eda<\/i>, o tambi\u00e9n <i>la tasa de explotaci\u00f3n de la clase obrera<\/i>. Esta tasa determina la manera en que el valor nuevamente producido queda repartido entre obreros y capitalistas. Si, por ejemplo: pl\/V es igual al 100%, ello quiere decir que el valor nuevamente producido se reparte en dos partes iguales, la primera de las cuales corresponde a los trabajadores en forma de salarios, y la otra parte al conjunto de la clase burguesa en forma de beneficios, intereses, renta, etc.<br \/>\nCuando la tasa de explotaci\u00f3n de la clase obrera es del 100%, la jornada de trabajo de ocho horas, se descompone, pues, en dos partes iguales: en cuatro horas de trabajo durante las cuales los obreros producen el contravalor de sus salarios, y en otras cuatro horas durante las cuales proporcionan trabajo gratuito, trabajo no remunerado por los capitalistas, y cuyo producto se lo apropian \u00e9stos.<br \/>\nA primera vista, si aumenta la fracci\u00f3n pl\/ C + V mientras que la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital aumenta igualmente, y que C se hace cada vez m\u00e1s grande en relaci\u00f3n con V, dicha fracci\u00f3n tender\u00e1 a disminuir y, por tanto, habr\u00e1 disminuci\u00f3n de la tasa media de beneficio a consecuencia del aumento de la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital, puesto que pl ya no es producido por V sino por C. Pero hay un valor que puede neutralizar el efecto de aumento de la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital, y es precisamente el aumento de la tasa de la plusval\u00eda.<br \/>\nSi pl\/ V, si la tasa de plusval\u00eda aumenta, ello quiere decir que en la fracci\u00f3n pl \/ C + V el numerador y el denominador aumentan, y, en este caso, el conjunto de esta fracci\u00f3n puede conservar su valor a condici\u00f3n de que ambos aumentos de produzcan en una proporci\u00f3n determinada.<br \/>\nEn otras palabras, el incremento de la tasa de la plusval\u00eda puede neutralizar los efectos del aumento de la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital. Supongamos que el valor de la producci\u00f3n C + V + pase de 100 C + 100 V + 100 pl a 200 C + 100 V + 100 pl. La composici\u00f3n org\u00e1nica de capital, ha pasado, pues, del 50 al 66%, y la tasa de beneficio ha descendido del 50 al 33%. Pero si, al mismo tiempo, la plusval\u00eda pasa de 100 a 150, es decir, si la tasa de la plusval\u00eda pasa de 100 a 150%, entonces la tasa de beneficio 150\/300 es del 50%: el aumento de la tasa de plusval\u00eda ha neutralizado el efecto del aumento de la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital.<br \/>\n\u00bfPueden proseguir estos dos movimientos exactamente en la proporci\u00f3n necesaria para que se neutralicen mutuamente? Aqu\u00ed encontramos la debilidad fundamental, el tal\u00f3n de Aquiles del r\u00e9gimen capitalista. Estos dos movimientos no pueden proseguir a la larga en la misma proporci\u00f3n. No existe l\u00edmite alguno al aumento de la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital. En el l\u00edmite, V puede incluso reducirse a 0 cuando se llega a la automatizaci\u00f3n total. \u00bfPero puede pl\/V aumentar igualmente de manera ilimitada, sin l\u00edmite alguno? No, porque para que haya plusval\u00eda producida es preciso que haya obreros que trabajen y, en tales condiciones, la fracci\u00f3n de la jornada de trabajo durante la cual el obrero reproduce su propio salario no puede quedar reducida a 0. Se la puede reducir de 8 a 7 horas, de 7 a 6 horas, de 6 a 5 horas, de 5 a 4 horas, de 4 a 3 horas, de 3 a 2 horas, de 2 a 1 hora, de 1hora a 50 minutos. Pero nunca podr\u00e1 reproducir el contravalor de su salario en 0 minutos, 0 segundos. He aqu\u00ed un residuo que la explotaci\u00f3n capitalista nunca podr\u00e1 suprimir. Ello significa que, a la larga, la ca\u00edda de la tasa media de beneficio es inevitable y, personalmente, y en contra de bastantes te\u00f3ricos marxistas creo que esta ca\u00edda se puede demostrar en cifras, es decir, que actualmente las tasas medias de beneficio son mucho m\u00e1s bajas que hace 50, 100 \u00f3 150 a\u00f1os.<br \/>\nDesde luego, cuando se examinan per\u00edodos m\u00e1s cortos se producen movimientos en sentido inverso; hay muchos factores en juego (hablaremos de ellos ma\u00f1ana cuando tratemos del neocapitalismo). Pero, para per\u00edodos m\u00e1s largos el movimiento es muy claro tanto en lo que respecta a la tasa de inter\u00e9s como a la tasa de beneficio. Por otra parte, hay que tener en cuenta que en todas las tendencias de evoluci\u00f3n del capitalismo fue \u00e9sta la mejor detectada por los mismos te\u00f3ricos del capitalismo. Ricardo habla de ella; John Stuart Mills insiste; Keynes es extremadamente sensible. En Inglaterra, hubo una especie de refr\u00e1n popular que dec\u00eda que el capitalismo puede soportarlo todo, salvo una ca\u00edda de la tasa media de inter\u00e9s hasta el 2%, porque entonces se suprimir\u00eda la incitaci\u00f3n a invertir.<br \/>\nEste refr\u00e1n contiene evidentemente un cierto error de razonamiento. Los c\u00e1lculos de los porcentajes, de las tasas de beneficio, tienen un valor real, aunque un valor relativo, en definitiva, para un capitalista. Lo que le interesa no es s\u00f3lo el porcentaje que gana respecto de su capital, sino tambi\u00e9n, y a pesar de todo, la cantidad total que gana. Y si el 2% se aplica, no a 100 000, sino a 100 millones, dicho porcentaje representar\u00e1 entonces 2 millones, y el capitalista se lo pensar\u00e1 dos veces antes de decir que prefiere dejar que se enmohezca su capital antes que contentarse con ese beneficio, a todas luces detestable, que no es sino de 2 millones por a\u00f1o.<br \/>\nAs\u00ed, pues, nunca se ha visto en la pr\u00e1ctica que se produjera una paralizaci\u00f3n total de la actividad inversora como consecuencia de la tasa de beneficio y de inter\u00e9s, sino m\u00e1s bien una desaceleraci\u00f3n producida a medida que la tasa de beneficio desciende en una rama de industria. Por el contrario, en las ramas industriales o en las \u00e9pocas en que hay una expansi\u00f3n muy r\u00e1pida y en que la tasa de beneficio tiende a aumentar, la actividad inversora se hace mucho m\u00e1s r\u00e1pida y, entonces, este movimiento parece autoalimentarse, y esta expansi\u00f3n parece que no tenga l\u00edmites hasta que la tendencia cobra signo contrario.<\/p>\n<h3><b>La contradicci\u00f3n fundamental del r\u00e9gimen capitalista y las crisis peri\u00f3dicas de sobreproducci\u00f3n<\/b><\/h3>\n<p>El capitalismo tiende a extender la producci\u00f3n de manera ilimitada, a extender su radio de acci\u00f3n al mundo entero, a considerar a todos los seres humanos como clientes potenciales (entre par\u00e9ntesis, cabe subrayar una graciosa contradicci\u00f3n de la que ya habl\u00f3 Marx, y es que cada capitalista querr\u00eda siempre que los otros capitalistas aumentaran los salarios de sus obreros, porque los salarios de estos obreros ser\u00edan poder adquisitivo mayor para comprar las mercanc\u00edas del capitalista en cuesti\u00f3n pero no admitir\u00eda que aumentara los salarios de sus propios obreros, porque as\u00ed se reducir\u00eda, evidentemente, su propio beneficio. Hay, pues, una extraordinaria estructuraci\u00f3n del mundo que se convierte en una unidad econ\u00f3mica con una interdependencia extremadamente sensible entre sus diferentes partes. Todo el mundo conoce una serie de frases hechas sobre el particular: si la bolsa de Nueva York estornuda, Europa coge una pulmon\u00eda.<br \/>\nEl capitalismo produce una extraordinaria interdependencia de las rentas y la unificaci\u00f3n de los gustos de todos los hombres; el hombre se vuelve bruscamente consciente de toda la riqueza de las posibilidades humanas, mientras que, en la sociedad precapitalista, permanec\u00eda encerrado dentro de las escasas posibilidades naturales de una sola regi\u00f3n. Durante la Edad Media, no se com\u00eda pi\u00f1a tropical en Europa, sino \u00fanicamente frutas locales. Ahora se come frutas que, pr\u00e1cticamente, han sido producidas en el mundo entero, e incluso se consumen frutas de China, de la India, que apenas se conoc\u00edan antes de la segunda guerra mundial.<br \/>\nExisten, pues, una serie de lazos rec\u00edprocos que se establecen entre todos los productos y todos los hombres. En otras palabras, hay una <i>socializaci\u00f3n progresiva de toda la vida econ\u00f3mica<\/i> que se convierte en un conjunto \u00fanico, en un tejido \u00fanico. Pero, simplemente, todo este movimiento de interdependencia est\u00e1 centrado de manera demencial en el inter\u00e9s privado, en la apropiaci\u00f3n privada, de un peque\u00f1o n\u00famero de capitalistas cuyos intereses privados entran cada vez m\u00e1s en contradicci\u00f3n con los intereses de los miles de millones de seres humanos incluidos dentro de este conjunto.<br \/>\nEs en las crisis econ\u00f3micas donde estalla de manera m\u00e1s extraordinaria la contradicci\u00f3n entre la socializaci\u00f3n progresiva de la producci\u00f3n y la apropiaci\u00f3n privada que le sirve de motor y de soporte. Ya que las crisis econ\u00f3micas capitalistas son fen\u00f3menos inveros\u00edmiles, como nunca se hab\u00eda visto hasta entonces. No son crisis de <i>penuria<\/i>, como lo eran todas las crisis precapitalistas, sino <i>crisis de sobreproducci\u00f3n<\/i>. Si los parados se mueren de hambre no es porque haya muy poco que comer, sino porque hay relativamente demasiados productos alimenticios.<br \/>\nA primera vista esto parece incomprensible. \u00bfC\u00f3mo puede uno morirse de hambre a causa de que haya demasiados alimenticios, de que haya demasiadas mercanc\u00edas? Sin embargo, el mecanismo del r\u00e9gimen capitalista hace comprender esta paradoja aparente. Las mercanc\u00edas que no encuentran compradores, no s\u00f3lo no realizan su plusval\u00eda, sino que ni siquiera reconstituyen el capital invertido. La venta a p\u00e9rdida, pues, obliga a los empresarios, a cerrar sus empresas. Y, por tanto, se ven obligados a despedir a sus trabajadores. Y como estos trabajadores despedidos no disponen de reservas, ya que s\u00f3lo pueden subsistir si venden su fuerza de trabajo, el paro les condena evidentemente a la m\u00e1s negra miseria, precisamente porque la abundancia relativa de las mercanc\u00edas provoc\u00f3 la venta a p\u00e9rdida.<br \/>\nEl hecho de que las crisis econ\u00f3micas peri\u00f3dicas es inherente al r\u00e9gimen capitalista y constituye para \u00e9l una realidad que no puede superar. Ya veremos m\u00e1s adelante que esto es igualmente cierto para el r\u00e9gimen neocapitalista en que vivimos actualmente, aunque en este caso se llame \u201crecesiones\u201d a las crisis. Las crisis son la manifestaci\u00f3n m\u00e1s clara de las contradicci\u00f3n fundamental del r\u00e9gimen, y un peri\u00f3dico recordatorio de que est\u00e1 condenado a morir antes o despu\u00e9s. Pero nunca morir\u00e1 de modo autom\u00e1tico. Siempre ser\u00e1 necesario darle un peque\u00f1o empuj\u00f3n consciente para condenarlo definitivamente, y ese empuj\u00f3n somos nosotros quienes debemos d\u00e1rselo, el movimiento obrero.<br \/>\n<i>Capitulo III Neo-Capitalismo no se incluye en esta revisi\u00f3n reducida, por la raz\u00f3n de que su analisis de la evoluci\u00f3n de las econom\u00edas capitalistas en las mitades del siglo XX, actualizada en los a\u00f1os 1960s, es menos relevante para los lectores de hoy<\/i><br \/>\n&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n En este articulo, escrito en 1963 y publicado en 1964, Ernest Mandel desarrolla una introducci\u00f3n b\u00e1sica para el estudio de la teor\u00eda econ\u00f3mica marx\u00edsta, o de otra forma, el an\u00e1lisis marxista de que es el capitalismo, de donde vino, y c\u00f3mo funciona. 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