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  • El periódico «La Voz de los Trabajadores»: Edición de marzo-abril

    El periódico «La Voz de los Trabajadores»: Edición de marzo-abril

    La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán es una escalada importante en el Medio Oriente que tiene implicaciones peligrosas para los trabajadores de todo el mundo. La brutalidad del asalto imperialista a nivel internacional va junto con el ataque a las libertades civiles por parte del régimen de Trump dentro de Estados Unidos. Esto incluye las operaciones continuas del ICE y la Patrulla Fronteriza, las amenazas a las elecciones de mitad de período de 2026, los retrocesos ambientales que afectan profundamente a la comunidad negra y la brutalidad policial sin control.

    Nuestro editorial en este número nos advierte: «Existe un gran peligro de subestimar la determinación de la élite empresarial estadounidense de llevar adelante esta iniciativa. No podemos confiar en que las sentencias judiciales o las próximas elecciones nos salven. Debemos organizarnos ahora, no solo para realizar manifestaciones masivas y crear redes comunitarias contra la violencia del ICE, sino para encontrar el camino hacia la construcción de un nuevo partido de la clase trabajadora a través del cual podamos organizar nuestra defensa política en todos los planos y todos los días».

    En este número también tenemos artículos sobre los archivos de Epstein y la clase dominante, la huelga de maestros de San Francisco y una reseña del nuevo álbum de U2.

    La edición de marzo-abril de 2026 de nuestro periódico está disponible en formato impreso y en línea como PDF y contiene articulos en ingles y español. ¡Lee hoy mismo el último número de nuestro periódico con una descarga gratuita en PDF! Como siempre, agradecemos cualquier donación que ayude a sufragar los gastos de impresión.

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  • Trump y sus aliados de derechas se pelean por el programa de inmigrantes H-1B

    Trump y sus aliados de derechas se pelean por el programa de inmigrantes H-1B

    Por HERMAN MORRIS

    Durante las vacaciones de Navidad de 2024, estalló un debate en el seno de la administración entrante de Trump sobre el programa H-1B para determinadas categorías de trabajadores inmigrantes altamente cualificados. Trump eligió para su gabinete presidencial a Sriram Krishnan, un inversor de capital riesgo indio-estadounidense que quiere aumentar el número máximo de tarjetas de residencia por país. Esto provocó una reacción inmediata del ala nativista del movimiento Trumpista, con Steve Bannon y Laura Loomer acusando a Trump de no mantener sus principios antiinmigraciónistas.

    Al mismo tiempo, presidentes de empresas tecnológicas como Elon Musk defendieron el programa de manera feroz, llamandolo una necesidad económica. En respuesta, Trump ha dado por ahora su aprobación retórica al plan H-1B, diciendo que «es un gran programa». A primera vista, esto parece un cambio extraño en su retórica de fuego y azufre para atacar a los inmigrantes, que incluye hablar de deportaciones masivas, una mayor militarización de la frontera y poner fin a la ciudadanía por derecho de nacimiento. En realidad, este debate expone las contradicciones a las que se va a enfrentar la administración entrante de Trump cuando el nuevo presidente intente cumplir sus promesas de aterrorizar y deportar a los inmigrantes.

    ¿Qué es el programa H-1B?

    Los trabajadores cualificados que están siendo debatidos han sido traídos en gran parte a Estados Unidos a través de un programa de visados conocido como H-1B. Es el programa principal de visados para trabajadores en Estados Unidos y permite la entrada de 65.000 trabajadores al año, junto con otras 20.000 plazas reservadas para trabajadores con titulaciones superiores. Aunque el programa H-1B cubre la mayoría de los empleos del sector privado que requieren un título universitario, la mayoría de ellos se conceden a la industria tecnológica. De las empresas a las que se concedieron visados H-1B en 2024, las 10 primeras fueron todas tecnológicas.

    Los visados H-1B no permiten necesariamente una estancia permanente. Si un trabajador del programa pierde su empleo, tiene 60 días para encontrar un nuevo empleador H-1B o se convertirá en indocumentado y se enfrentará a la deportación. Aunque el H-1B ofrece la opción de obtener la residencia permanente, las esperas pueden ser enormemente largas debido a los draconianos topes por país. En el caso de los trabajadores indios, pueden ser más de 100 años. Para muchos otros, siguen siendo varios años en los que no pueden cambiar de puesto de trabajo ni de empleador. (Es posible mantener su puesto en la fila de la tarjeta verde mientras cambian de empleador, pero esto está de nuevo sujeto a la sobrecarga burocrática).

    Además, la tarjeta de residencia permanente no da derecho a disfrutar de las ventajas de un ciudadano estadounidense de pleno derecho, como votar o presentarse a las elecciones, y puede ser revocada si la persona es condenada por un delito penal.

    Los H-1B han sido un regalo del cielo para la industria tecnológica por dos razones. En primer lugar, ha permitido a la industria expandirse a un ritmo superior al que la economía estadounidense puede formar nuevos trabajadores tecnológicos nacionales. En segundo lugar, ha creado una vasta subclase de trabajadores tecnológicos que son explotados en mayor medida que los ciudadanos y los residentes permanentes, ya que a menudo están vinculados a un único empleo y cambiar de trabajo mientras se mantiene un H1-B es mucho más difícil.

    Para muchos trabajadores extranjeros, todo esto todavia vale la pena. Incluso con la merma de derechos civiles que reciben al trabajar en Estados Unidos, para muchos supone un enorme avance económico respecto a lo que ganaban en su país; aceptar un empleo H-1B puede significar salir de la pobreza, ellos mismos o incluso toda su familia.

    Muchos inmigrantes vienen a Estados Unidos huyendo de las crisis económicas, climáticas y políticas de sus propios países. A menudo estas crisis estan impuestas por Estados Unidos, a través del impacto desestabilizador de sus políticas económicas, la degradación medioambiental causada por sus operaciones de extracción de recursos y su apoyo a regímenes reaccionarios en todo el mundo. Si bien es fundamental poner fin a las ocupaciones militares estadounidenses en el extranjero y levantar las sanciones impuestas por Estados Unidos a países como Cuba, los trabajadores de estas regiones oprimidas y económicamente subdesarrolladas también merecen el derecho a buscar mejores condiciones. Ese derecho sólo puede defenderse poniendo fin a todas las deportaciones y garantizando plenos derechos civiles a los trabajadores inmigrantes, incluido el derecho a cambiar de trabajo, a renunciar a su empleo, a sindicarse, a votar y a obtener una vía eficaz hacia la ciudadanía.

    Los trabajadores como peones del capital

    Aunque el PIB de EE.UU. puede estar en el nivel más alto de su historia, la mayoría de los trabajadores de este país no han visto sus salarios alcanzar el ritmo de la inflación, lo que ha provocado que sus vidas hayan empeorado materialmente en los últimos cuatro años. Los demócratas y los republicanos no tienen ninguna solución verdadera a este problema. Trump dice que los bajos salarios son la culpa de los inmigrantes que supuestamente les quitan el trabajo a los trabajadores nacidos en Estados Unidos. Y ello a pesar de que la mayoría de los inmigrantes que llegan a Estados Unidos realizan los trabajos más serviles y peor pagados del país, y de que la Cámara de Comercio de Estados Unidos se ha quejado de la escasez de mano de obra, afirmando que aún faltan 1,7 millones de trabajadores respecto a la población activa anterior a la pandemia.

    En algunos aspectos, los trabajadores H1-B son el objetivo ideal para alguien como Trump. En la mayoría de los casos, estos trabajadores están muy bien remunerados y muy bien formados, en comparación con el trabajador estadounidense medio. Casi siempre desempeñan un trabajo que requiere al menos un título de cuatro años. Trump podría echar a estos trabajadores del país y decir que conquisto una victoria para los trabajadores estadounidenses abriéndoles estos puestos. En lugar de eso, estamos viendo cómo los capitalistas tecnológicos se salen con la suya, y Trump está indicando que los H-1B no se van a tocar a mitad de lo que parece ser un asalto histórico a los inmigrantes.

    La razón de esto es muy simple: Trump no representa a los trabajadores, sean nacidos en Estados Unidos o no. Y lo que es aún más importante, el capital tecnológico está financiando su campaña y su cuenta bancaria: Elon Musk, capitalista tecnológico de derechas, ha hecho campaña activamente a su favor, y empresas como Meta y Amazon han hecho cuantiosas donaciones a su fondo para la investidura.

    El político «progresista» Bernie Sanders solo arremite una postura favorable a los trabajadores en esta cuestión, diciendo que hay que oponerse al programa H-1B, o utilizarlo sólo como una «solución a corto plazo», porque los «trabajadores invitados» ocupan puestos de trabajo con salarios relativamente bajos que deberían desempeñar trabajadores que son ciudadanos. En lugar de defender los plenos derechos de los inmigrantes, Sanders escribió en un artículo de opinión bastante miope para Fox News que «la respuesta es contratar primero a trabajadores estadounidenses cualificados».

    Organizaciones como el Consejo Estadounidense de Inmigración refutan la afirmación de que los trabajadores H-1B reducen los salarios o quitan el trabajo a los nativos. En primer lugar, el Consejo afirma que «los trabajadores inmigrantes y los nativos suelen tener cualificaciones diferentes, lo que significa que cubren distintos tipos de puestos de trabajo. En consecuencia, se complementan mutuamente en el mercado laboral en lugar de competir exactamente por los mismos puestos». El Consejo señala también que los trabajadores inmigrantes aumentan el crecimiento económico de Estados Unidos por medios como el gasto de sus salarios en la economía estadounidense y el estímulo a las empresas para que amplíen sus operaciones en Estados Unidos en lugar de buscar nuevas oportunidades en el extranjero.

    No obstante, algunos estudios han demostrado que, al menos en determinados campos, los trabajadores H-1B tienden a ganar menos que los salarios medios locales. El Instituto de Política Económica, por ejemplo, descubrió que las grandes empresas tecnológicas -como Amazon, Google y Microsoft- utilizan el programa para pagar mal a los trabajadores. Su estudio de 2020 mostró que al 60% de todos los empleos H-1B se les asignaban niveles salariales inferiores a los salarios medios, entre un 17% y un 34% más bajos en trabajos informáticos.

    Además, los inmigrantes del programa H-1B se enfrentan al miedo constante al despido y la deportación, y no pueden cambiar fácilmente de trabajo. La categoría también frena contra la sindicación, ya que esta clase de trabajadores H-1B tienen mucho más que perder si son despedidos que los residentes permanentes.

    Debido a estas razones, es esencial que el movimiento obrero de Estados Unidos luche por los derechos de los H-1B y de todos los trabajadores inmigrantes. Sólo cuando los H-1B y otros inmigrantes obtengan plenos derechos democráticos, y reciban salarios, prestaciones y condiciones de trabajo iguales a los de los trabajadores que son ciudadanos podrán todos los trabajadores de Estados Unidos organizarse y hacer huelga realmente en el mismo plano. Estos derechos deben incluir el derecho a dejar el trabajo, el derecho a permanecer en el país, el derecho a votar y el derecho a convertirse en ciudadano mediante un proceso rápido.

    La conclusión es la siguiente: Los H-1B (y otras formas de trabajadores inmigrantes) son una bendición para los capitalistas. Su falta de derechos civiles hace que sea mucho más fácil disciplinarlos y pagarles menos que a los ciudadanos de pleno derecho.

    Los capitalistas pueden tolerar desplazamientos de choque de inmigrantes, ya que ayuda a aterrorizar a una fuerza de trabajo ya precaria en peores (y más baratas) condiciones, pero se puede esperar que las divisiones dentro de la clase capitalista se amplíen si Trump intenta una política de deportación en la escala de lo que está amenazando. Un ejemplo: en su primer mandato, Trump intentó muchas veces quitar  los trabajadores H1-B  de EE.UU., primero prohibiendo nuevos visados H1-B en 2020 y segundo intentando cínicamente elevar el suelo salarial para los H1-B tan alto (mucho más alto que los salarios de empleados similares) que las empresas alegarían que no podían permitírselo. Ambas acciones fueron rápidamente bloqueadas por los tribunales.

    También es importante recordar que los capitalistas que hoy protegen a estos trabajadores, mañana los echarán alegremente del país si la situación económica o política cambia lo suficiente como para que les resulte más conveniente, como ocurrió con la Operación Espalda Mojada en la década de 1950, que deportó a México a más de un millón de trabajadores agrícolas, muchos de los cuales trabajaban legalmente o eran ciudadanos estadounidenses de pleno derecho.

    En última instancia, los dos partidos y los capitalistas que los dirigen ven a los trabajadores inmigrantes y a los trabajadores ciudadanos como peones para obtener los beneficios que necesitan para que la economía siga funcionando según sus condiciones. Esta división entre los dos grupos de trabajadores es mucho más beneficiosa para los capitalistas que para los trabajadores que son ciudadanos estadounidenses, a pesar de las migajas adicionales que puedan obtener de salarios relativamente más altos y plenos derechos ciudadanos. La marginalizacion de los trabajadores inmigrantes, como fuente de mano de obra de segunda clase, arrastran a todos los trabajadores, cuyos salarios y condiciones de trabajo se comparan con los de las personas que no pueden permitirse dejar su trabajo.

    La respuesta a este problema está fuera del camino que traza cualquiera de los principales partidos capitalistas. Los trabajadores estadounidenses ganan mucho más solidarizandose con los trabajadores inmigrantes que con su patrón que los demoniza.

    Acabar con el régimen de terror de las deportaciones y la interminable burocracia diseñada para desmoralizar y disciplinar a los trabajadores que llegan a Estados Unidos será una lucha clave en los próximos años, a medida que más y más trabajadores emigren a este país huyendo de la persecución, las crisis económicas y los desastres climáticos. Por eso La Voz de los Trabajadores pide el fin de todas las deportaciones y la igualdad de derechos para todos los inmigrantes. ¡Un ataque contra uno es un ataque contra todos! Cualquier otra posicion no es más que otra herramienta que el patrón puede desplegar contra los trabajadores.

    Foto: Donald Trump y Elon Musk (Chris Unger / Zaffra LLC / Getty Images)

  • 1000 días de Guerra: ¿Putin juega a la “ruleta rusa” con ojivas nucleares?

    1000 días de Guerra: ¿Putin juega a la “ruleta rusa” con ojivas nucleares?

    Por Tarás Shevchuk

    Asistimos a un momento de resonantes cambios y diversos sucesos políticos encadenados. Empezando por EEUU, con el triunfo de Donald Trump y las tensiones que produce la composición de su futuro gabinete. El salto que representa el ingreso al combate de miles de tropas norcoreanas en la agresión rusa contra Ucrania. Ante esta evidencia, Ucrania obtuvo por parte de Biden el demorado “permiso limitado”, para poder golpear objetivos en territorio ruso con armamento fabricado en Occidente. Fue inmediata la respuesta de Putin lanzando sobre la ciudad de Dnipró –un importante centro industrial en el Sud este de Ucrania– el nuevo misil hipersónico “Oreshnik”, apto para cargas nucleares. Este ataque fue acompañado con una explícita amenaza de escalar el conflicto “si se traspasan las líneas rojas”, golpeando a los países proveedores de armamento para Ucrania.

    Y además, dejó un explícito y elogioso mensaje a Trump como nuevo presidente electo, instándolo a “no permitir que la administración saliente de la Casa Blanca siga minando el camino de la negociación”. No es casual que varios republicanos trumpistas repitan esa narrativa contra la decisión de Biden. Ante estos hechos se reunió con carácter de emergencia el Consejo de la OTAN y allí se habló de “inminencia de guerra global”. Estos hechos han vuelto a atraer la atención sobre la guerra de Ucrania, por parte de amplios sectores de la población, más allá de los sectores politizados. Es lógico que escuchar sobre la “inminencia de una guerra nuclear” produzca un impacto, aunque por ahora sea en sentido retórico. Intentaremos aquí analizar la raíz de la amenaza de Putin de apelar a la “ruleta rusa” con ojivas nucleares. Pero al margen de las alarmas y los duelos retóricos de unos y otros, en esencia no ha cambiado cualitativamente la política del gobierno de EEUU: restringir la provisión a Ucrania de armamentos ofensivos. Veamos qué es lo que está en la base de esas declaraciones tan estruendosas como los misiles lanzados y las bombas que amenazan lanzar.

    Empecemos por señalar que amenazar con el “garrote nuclear” es justamente lo que Putin necesita –y el imperialismo occidental aprovecha– para hacer presión sobre Ucrania para sentar a su gobierno a negociar una “paz” con anexiones y obligarlos a aceptar la partición de Ucrania. A eso se han dedicado todas las potencias EEUU, UE, OTAN y por supuesto China y hasta el mismísimo Papa de Roma, durante la mayor parte de esta guerra de liberación nacional ucraniana, protagonizada por una mayoría de su clase trabajadora, a pesar de la dirección político-militar del país, subordinada a los dictados del imperialismo.

    ¿Por qué? Porque la “guerra relámpago” planeada por el régimen de Putin para tomar Kiev en pocos días y conquistar Ucrania barriendo al gobierno de Zelenski y formando un gobierno títere afín al Kremlin, purgando a todos los posibles líderes que pudieran impulsar una resistencia activa, se ha convertido en una guerra que se prolonga 1000 días y precipita las disputas entre las potencias imperialistas, en el marco de la crisis del actual orden mundial.

    Y EEUU, la potencia hegemónica decadente, tiene muy presentes el bochornoso fiasco en Irak y la reciente derrota sufrida a manos de la resistencia talibán en Afganistán. Y por eso todas las potencias usan el discurso hipócrita de “evitar la escalada” y acusan al otro de estar escalando. Pero todas están en una febril carrera armamentista previendo un inevitable futuro enfrentamiento armado global.

    Una agresión que empezó hace 10 años

    En realidad la agresión rusa comenzó con la anexión de Crimea y la incursión de paramilitares rusos en el Donbáss y la autoproclamación de Republicas separatistas, como respuesta a la rebelión popular del Maidán que depuso al presidente Yanukovich. En aquel momento tanto EEUU como la UE sólo manifestaron su “preocupación” y miraron para otro lado. ¡Incluso el presidente de Alemania Steinmayer visitó la Crimea anexionada!

    Cuando empezó la invasión en gran escala de Rusia el 24 de febrero de 2022, las tropas del Kremlin avanzaron hacia sus objetivos ucranianos desde Bielarús, desde la ciudad de Bélgorod en la frontera de Rusia hacia Járkov, desde la anexionada península de Crimea y desde los territorios ocupados desde el 2014 en el Donbáss. Las previsiones de los imperialistas sobre la agresión rusa eran tan siniestras, que Biden ofreció a Zelenski una rápida evacuación, temiendo que con el avance de los invasores sería imposible una operación de rescate. Pero el presidente se vio obligado a rechazar la amable oferta de la “Casa Blanca. ¿Por qué?

    Porque en esos momentos decenas de miles de voluntarios y voluntarias ucranianas, inspirados por un verdadero patriotismo, tomaron en sus manos la resistencia y se agolparon frente a los arsenales, para reclamar armas –y ante la desidia burocrática, también arrebatarlas– para enfrentar a los agresores en los suburbios de Kiev. A pesar de un saldo luctuoso enorme entre la población, lograron desalojar a los invasores de todo el Norte de Ucrania. A partir de allí las Fuerzas Armadas de Ucrania crecieron desde 50 mil efectivos sin entrenamiento, motivación ni armamento, antes de la invasión a 450 mil actuales, mayoría de los cuales son provenientes de la clase obrera de las ciudades y el campo. Y una significativa parte se presentaron voluntarios en los primeros meses del 2022. Y a pesar de las muy numerosas bajas y agotamiento producido en los 1000 días de guerra, estas tropas están mucho más experimentadas que al inicio.

    Las masas ucranianas demostraron –una vez más al mundo– que un pueblo armado que resiste puede frenar y expulsar a una potencia militar muy superior. Y justamente por eso es que los imperialistas comenzaron a temer más a esa resistencia popular auto organizada –aunque subordinada al estado mayor militar– que al propio invasor y ocupante. Porque esa resistencia tiene una latente dinámica objetivamente revolucionaria y su posible triunfo puede detonar, no sólo el derrumbe del régimen de Putin, sino un debilitamiento de su control represivo en toda la región de la ex URSS, donde las masas están sometidas a regímenes similares. Ese régimen todavía puede infligir mucho daño a Ucrania con misiles y drones, pero su ambición de ocupar todo el país ha fracasado.

    La situación actual

    Pese a los heroicos esfuerzos de Ucrania, y de los crímenes de guerra perpetrados por los rusos, desde hace meses los frentes del Este y el Sur se han estabilizado para beneficio del Kremlin. Pero al constatar las enormes dificultades de Kiev para recuperar todo su territorio, se evidencia la creciente desesperación que también acumula el Kremlin. Rusia es más dependiente que nunca de China, depende además del material militar –cientos de miles de drones Shajid de Irán y millones de municiones de artillería pesada y ahora miles de tropas de Corea del Norte–. Y sigue buscando contratar soldados mercenarios en diversos países.

    El reciente avance sorpresivo de los rebeldes sirios contra el dictador Asad, que tomaron Alepo y la región de Idlib, obligan al régimen de Putin a destacar fuerzas, aviones y armamento, no sólo para defender al régimen sirio –del cual es su sostén fundamental– sino también sus propias dos bases militares en ese país. Otra región donde la influencia de Rusia sufre turbulencias e inestabilidad es el Cáucaso. Allí han rebrotado violentos enfrentamientos que protagonizan las masas de Georgia contra las fuerzas represivas, en rechazo del reciente fraude electoral que dio como ganador al partido Sueño Georgiano, ligado a los negocios con Moscú y la suspensión de conversaciones con la Unión Europea. Y también en Abjazia –autonomía que se separó de Georgia hace 30 años– donde la población se rebeló y destituyó al gobierno títere de Rusia.

    Situación militar y político-social de Ucrania

    Como consecuencia de la política imperialista, que se puede resumir en: colonizar, endeudar, mezquinar ayuda crítica y chantajear para obligar a negociar la paz con anexiones, Ucrania está a la defensiva en el terreno militar y económico. Y también está la defensiva en el terreno diplomático. En este marco Zelensky presentó su “Plan para la victoria”. Su contenido está basado en la muy poco probable invitación a formar parte de la OTAN.

    Sin embargo, esta situación defensiva general presenta aspectos contradictorios, fundamentalmente por la potencialidad aún presente entre las masas. Aunque, debemos señalarlo, no es inagotable y vemos una dinámica menguante. Pero ese potencial también tiene reflejos dentro de las fuerzas armadas. En concreto, debido a las urgentes necesidades vitales de la guerra –a pesar de la política opuesta del gobierno neoliberal– han obligado a los servicios de las FFAA de Ucrania a desempolvar parte remanente  de su importante Complejo Militar Industrial (CMI).

    Se ha desarrollado en estos dos años la producción propia de drones aéreos (también navales) y misiles en menor cantidad, que están golpeando e incendiando importantes refinerías, radares y arsenales o depósitos de misiles y municiones, localizadas muchos centenares de km al interior de Rusia y que han afectado seriamente el abastecimiento de la potencia de fuego de los invasores. También se intensifican los ataques, que golpean a Crimea con misiles ucranianos.

    Hoy se plantea un interrogante clave sobre la prolongación de la guerra: ¿Trump cortará los préstamos a Ucrania más drásticamente y detonará su capitulación? Por parte del régimen ucraniano vemos la aceleración de los preparativos ante esta probabilidad. Pero debido a una correlación de fuerzas con las masas que surgió en el Maidán del 2014 y aún persiste, a pesar del  desvío reaccionario “democrático y los efectos indirectos de la agresión contrarrevolucionaria de Putin, es que Zelenski se cuida mucho de aparecer abiertamente desalentando la resistencia. Pero anuncia una búsqueda de “pronta terminación de la guerra” y “una paz justa”.

    Una política revolucionaria de clase para la guerra de liberación nacional

    A pesar de la difícil situación defensiva, es posible revertirla y derrotar la invasión de Putin y expulsar a los ocupantes rusos de todo el territorio de Ucrania. Para eso son necesarias para Ucrania armas modernas, artillería de largo alcance y varias decenas de aviones cazas de combate F-16.

    Denunciamos toda “iniciativa de paz” que implique las anexiones. La única paz justa es respetando la integridad territorial de Ucrania. Repudiamos a la OTAN, EEUU y UE: por su hipócrita chantaje y saqueo imperialista, mientras entregan la soberanía e integridad de Ucrania, negociando con Putin las anexiones. Parte fundamental del rechazo del saqueo es:

    ¡Anular la deuda externa de Ucrania con el FMI y todos los usureros imperialistas!

    ¡Confiscar todos los activos y empresas rusas y de los oligarcas ucranianos que siguen sirviendo al régimen agresor!

    ¡Centralizar la economía en manos del Estado, bajo el control de los trabajadores al servicio de la defensa nacional!

    ¡Toda la economía y los recursos de la nación al servicio de la victoria en la guerra y no de las ganancias de los oligarcas y las corporaciones transnacionales!

    ¡Llamamos a la clase obrera europea y mundial, en especial a los pueblos sometidos por la dictadura de Putin, a la solidaridad activa con la resistencia armada del pueblo trabajador ucraniano!

    ¡Denunciamos a los defensores encubiertos de Putin, que con argumentos “pacifistas” buscan aislar la resistencia ucraniana por su liberación nacional!

    La clase obrera ucraniana está en la primera línea del frente, ofrendando su vida por la soberanía e integridad del país. Y en la retaguardia, haciendo sacrificios para sostener la economía. ¿Pero a quién pertenecen los frutos de esa economía y el país todo? ¿A quién sirve el poder del estado ucraniano? ¡Los obreros seguiremos combatiendo por una Ucrania Independiente! ¡Esa independencia será posible sólo con un Gobierno de los trabajadores y No de los oligarcas, asociados con las potencias, que negocian con Putin la partición de Ucrania!

    Por esas razones todos nuestros esfuerzos están concentrados en construir una organización política independiente de la clase obrera.

  • Incendios en Los Ángeles: La codicia capitalista aviva el fuego

    Incendios en Los Ángeles: La codicia capitalista aviva el fuego

    Por ERWIN FREED

    Los Ángeles arde en fuego. Una tormenta perfecta de sequía, vientos extremadamente fuertes y baja humedad se combinó con los efectos de más de 100 años de desarrollo capitalista, expansión urbana y mala gestión forestal para crear una avalancha. Se prevé que el tiempo en el sur de California siga siendo cálido, sin una gota de lluvia por aun más tiempo, condiciones ideales para que los incendios sigan propagándose. Irónicamente, como consecuencia probable del cambio climático, la mayor parte del resto del país está experimentando condiciones inusualmente húmedas y frías.

    Los grandes desastres provocados por los incendios han aumentado su frecuencia en la zona de Los Ángeles, convirtiéndose prácticamente en un acontecimiento anual. Y mientras que la «temporada de incendios» solía durar aproximadamente de agosto a noviembre, ahora el peligro persiste durante gran parte del año. «La mayoría de los incendios forestales más grandes, mortíferos y destructivos de la historia del estado se han producido en los últimos 10 años», señaló el meteorólogo Eric Holthaus en un artículo de Fast Company. «La aparición de incendios forestales invernales extremos en California presenta uno de esos momentos clásicos de ‘esto es el cambio climático’: Un conjunto específico de condiciones meteorológicas se están dando ahora de tal manera que producen la posibilidad de que catástrofes poco frecuentes se vuelvan mucho más comunes.»

    Los actuales incendios de Los Ángeles no tienen precedentes por su tamaño y por la cantidad de daños que han causado. El incendio de Palisades, actualmente el mayor de los seis incendios de más de 10 acres, ha destruido más de 1000 edificios, más que en cualquier otra conflagración de la historia de LA. Más de 179.000 personas están bajo orden de evacuación, y muchas de ellas se enfrentan a la posible pérdida de sus hogares. Al menos cinco personas han muerto, aunque es probable que la cifra final sea mucho mayor.

    El cambio climático hace que los incendios sean más intensos. La economía política capitalista los está haciendo más mortíferos. Esto ocurre en todo el mundo; los lectores interesados pueden consultar artículos anteriores de La Voz de los Trabajadores sobre Canadá y Brasil.

    California tiene una historia con esta convergencia que merece ser estudiada. El genocidio llevado a cabo por el imperialismo estadounidense y sus soldados a pie colonos contra los pueblos indígenas de la zona a mediados del siglo XIX allanó el camino, o tal vez sentó las bases, de nuestro actual paisaje infernal. A finales del siglo XIX, los industriales de la madera indujeron a los gobiernos estatal y federal a aplicar una política de gestión forestal de «supresión total», que continúa hasta nuestros días.

    Durante miles de años, como bien sabían todos los miembros del Servicio Forestal estadounidense que tomaban estas decisiones, las comunidades indígenas mantuvieron quemas controladas, que se convirtieron en una parte habitual del ciclo vital de la tierra. Abandonar estas prácticas básicas de gestión forestal crea una acumulación masiva de leña.

    Cuando los euroamericanos llevaron a cabo una gran sustitución en lo que hoy es el «Oeste americano», trajeron consigo nuevos vegetales y animales no indigenos. Esto incluye todas las famosas palmeras que bordean las calles del sur de California. La División de Agricultura y Recursos de la UC señala que «las plantas invasoras suelen aumentar la frecuencia de los incendios al proporcionar combustibles más continuos y más fáciles de prender». Además, a medida que la tierra se calienta, los árboles, los arbustos y otras plantas se ponen cada vez más secos en esta región, y por tanto más susceptibles de sufrir quemaduras incontrolables.

    La propiedad privada residencial ha desempeñado un papel cada vez más importante en la creación de catástrofes por incendios en los últimos años. En particular, Los Ángeles y comunidades cercanas como Malibú se encuentran en zonas históricas de incendios, donde los incendios forestales llegan hasta el mar. Mike Davis señaló lo ridículo de esta situación en su importante ensayo «The Case for Letting Malibu Burn» (El argumento a favor de dejar quemarse Malibú). A medida que el aburguesamiento impulsa la llamada «expansión exurbana», cada vez más comunidades se sitúan directamente en zonas con una «interfaz urbano-forestal» (WUI). Estas decisiones de la burguesía de construir ciudades y pueblos donde los incendios forestales masivos son inevitables son una causa esencial de la crisis actual.

    El «capitalismo del desastre» está en pleno apogeo tanto económica como ideológicamente. Paralelamente al proceso de desfinanciación de servicios esenciales y reparación de infraestructuras, el presupuesto de Los Ángeles para 2024-2025 recortó 17,5 millones de dólares del departamento de bomberos de la ciudad. Al mismo tiempo, la financiación del departamento de policía ha aumentado, incluso para puestos vacantes efectivamente permanentes.

    Fox Business ya ha publicado un artículo en el que insinúa que se está redirigiendo dinero de la lucha contra incendios a los «sin techo». Ese mismo artículo afirma que la mayor parte del dinero destinado a la lucha contra los sin techo no se utiliza. Podríamos ir más lejos y decir que la ciudad, y Estados Unidos en general, han abandonado completamente a las comunidades de personas sin hogar. Un ejemplo pequeño, pero relacionado e importante, fue un incendio en South Block el pasado diciembre, que quemó un edificio «vacío» que albergaba a muchas personas. Las personas sin hogar son las más expuestas y vulnerables a todas las catástrofes. Cabe preguntarse si, y más probablemente cómo, la clase dominante utilizará esta tragedia actual para profundizar los ataques contra las comunidades de personas sin hogar.

    Las autoridades federales, estatales y locales parecen haber sido sorprendidas completamente desprevenidas ante la posibilidad de un incendio de esta magnitud. La evacuación ha sido desastrosa en sí misma, con muchas personas abandonando sus coches en carreteras y autopistas y corriendo para salvar sus vidas. Tras escapar de los frecuentes incendios de la región, miles de residentes de clase trabajadora que llevaban mucho tiempo allí se enfrentan a crisis continuas a medida que las aseguradoras se retiran de California.

    En última instancia, no hay «lucha contra el fuego» ni técnicas de extinción que puedan detener la destrucción de los grandes incendios en California. La confluencia del cambio climático, la destrucción del medio ambiente y el robo de agua por las empresas significa que la escala de los desastres no puede sino aumentar. El mejor ejemplo de los intereses de los capitalistas son las legiones de «bomberos privados» a los que se pagan millones de dólares para llevar a cabo la tarea sísifica de proteger mansiones y fincas individuales.

    Cientos de presos luchan actualmente contra los incendios en Los Ángeles, y muchos de ellos reciben 1 dólar por hora o incluso menos por su peligroso trabajo. Los presos constituyen alrededor del 30% de los equipos de bomberos para los incendios forestales de California; muchos son traídos de fuera del estado. A todos ellos no se les paga casi nada. A los presos se les asigna el «trabajo sucio» más peligroso y agotador en la lucha contra los incendios, y tienen altos índices de lesiones.

    Mirando hacia el futuro: La reconstrucción de uno de los paisajes urbanos más «emblemáticos» del país adoptará sin duda la forma de acelerar el aburguesamiento e intentar aplastar a las organizaciones de inmigrantes, negros y trabajadores. Es tarea de los trabajadores de todo Estados Unidos mirar con lucidez esta situación y comprender que sólo se repetirá de formas cada vez peores, especialmente a medida que se intensifique el cambio climático y Trump persista en su obsesión de «drill, baby, drill». La única alternativa a la continua devastación es la construcción masiva de infraestructuras renovables, el fin de las prácticas de desarrollo insostenible y mortífero a escala internacional y la repatriación de tierras a las comunidades indígenas. Los trabajadores tienen un interés directo en crear estos cambios, y son la única fuerza social capaz de llevarlos a cabo hasta el final.

    Foto: Gene Blevins / Reuters

  • Las ganadería industrial trasmité la gripe aviar

    Las ganadería industrial trasmité la gripe aviar

    Por OSCAR ECHEVERIA

    Un nuevo repunte de los casos de gripe aviar H5N1 está haciendo saltar las alarmas, ya que las granjas lecheras de todo el país han notificado infecciones entre el ganado en al menos 860 rebaños de 16 estados de EE.UU. , lo que supone el primer brote importante entre el ganado vacuno, que sirvió de nuevo vector mamífero para que el virus evolucionara e infectara a los humanos. Según los CDC, 66 personas han confirmado casos de H5N1 en Estados Unidos, y las infecciones ya han mostrado la gravedad del virus. El USDA había gastado 1.700 millones de dólares desde 2022 tratando de contener la gripe aviar en las granjas avícolas. Este gasto se divide principalmente entre la prevención de la enfermedad en las granjas y el reembolso por las grandes mortandades en las ganaderías industriales; por ejemplo, en una sola instalación de Iowa murieron 4,2 millones de gallinas debido a la gripe aviar. La gripe aviar costará miles de millones de dólares más en gastos y pérdidas si no hacemos cambios sistémicos drásticos.

    En particular, la rentabilidad de la industria avícola estadounidense se basa en prácticas económicas que favorecen la escala y la eficiencia por encima de la salud, la seguridad y la moralidad. Las operaciones concentradas de alimentación animal (CAFO) son espacios donde las aves se crían y alimentan en el confinamiento de pequeños recintos para maximizar la eficiencia. La baja calidad de vida y el entorno de alto estrés fomentan la inmunodeficiencia de las aves, creando condiciones ideales para la propagación de enfermedades.

    Los análisis de los autores Rob Wallace y Mike Davis demuestran la explotación de la naturaleza por parte del capitalismo y señalan que el afán por maximizar las inversiones ha creado las condiciones para las pandemias modernas.Prácticas económicas como la deforestación y la ganadería industrial han empujado a la fauna salvaje muy cerca los seres humanos y el ganado, permitiendo una apertura para que una miríada de nuevas enfermedades zoonóticas se transmitan a los seres humanos, arrasando grandes franjas de poblaciones humanas en oleadas.

    Además, la resistencia federal a la prevalencia de enfermedades de tipo zoonótico se ha vuelto cada vez más letárgica, con una falta de respuesta oportuna por parte de los reguladores de la producción nacional de alimentos, así como una práctica del USDA de llegar a acuerdos privados con la propiedad de las granjas para fomentar la notificación y comunicación de enfermedades animales al USDA.

    La gripe aviar supone una amenaza importante para las poblaciones humanas por varias razones. La mayoría son relevantes en esta situación por su capacidad de convertir las granjas industriales en fábricas víricas. Es probable que las más adaptables produzcan cepas que se abran camino rápidamente a través del sistema agrícola y lleguen a los seres humanos. Estas cepas suelen ser las más patógenas, definidas por sus elevadas tasas de mutación y reordenación; esto permite un alto grado de adaptabilidad a entornos novedosos o desfavorables.

    Una cepa de gripe adaptada de ave a vaca -dos organismos que divergen unos cientos de millones de años- es una cepa probablemente más adaptable, lo que posteriormente sería una ventaja para formar nuevas cepas que ofusquen la memoria inmunitaria en el futuro, de forma paralela a las posteriores variantes Covid del SRAS.

    Hasta ahora no se ha documentado ninguna transmisión del H5N1 de humano a humano. De hecho, la última pandemia de gripe aviar fue la gripe española de 1918, y los investigadores estiman que el R0 ( pronunciado R subcero) de la gripe española (H1N1) fue entre 2 o 3. En comparación, la OMS estimó inicialmente que el R0 del Covid-19 era de 1,4 y 2,4. Para los que no lo sepan, el R0 se utiliza para denotar la cantidad de individuos a los que se espera que una persona transmita de media y es una herramienta valiosa para determinar los porcentajes de vacunación necesarios para conseguir la inmunidad de rebaño. Aunque el contexto de la Gripe Española y el momento de los conocimientos médicos ciertamente favorecieron al virus en cuanto a la media de transmisión posterior esperada, en aquel momento parecía propagarse un poco mejor que el Covid-19.

    ¿Qué significa esto para el próximo periodo de charlatanes que entrarán en las ya deslucidas agencias federales? Serían charlatanes como RFK Jr., que es antivacunación, proponiendo orientar los recursos gubernamentales lejos de la epidemiología y las enfermedades infecciosas, y reorientándolos hacia la lucha contra las enfermedades crónicas. Aunque la respuesta al Covid-19 durante el primer mandato de Trump fue totalmente inadecuada, imagina un Covid-19 sin salvaguardias y sin respuesta por parte del gobierno. ¿Cedería RFK ante la presión política causada por un virus desbocado? ¿Qué pensara de eso un hombre que no cree en las pruebas?

    Un temor que muchos científicos mantienen hasta el día de hoy son las respuestas torpes a este tipo de enfermedades zoonóticas que se parecerían a la guerra contra los mosquitos con DDT de los años 30 a los 60. Del mismo modo, una guerra contra las aves similar a la guerra contra el gorrión de la campaña china de las «cuatro plagas» podría tener resultados catastróficos. [La matanza de más de mil millones de gorriones en 1958-60 condujo a la proliferación de langostas y otros insectos devoradores de cosechas, que provocaron hambrunas en algunas partes de China].

    Los seres humanos dependen fundamentalmente de la naturaleza para sobrevivir. Las prácticas de ganadería bajo el capitalismo y la destrucción del mundo natural son el motor de estas enfermedades que ahora parecen estar constantemente a punto de sacudir los cimientos del mundo. La conexión entre los seres humanos y la naturaleza a través de la actividad económica es un metabolismo que ha crecido sin control bajo la presión capitalista de expansión del beneficio. Esto se debe en gran medida a que existe una ruptura que se ha solidificado bajo el capitalismo entre la conexión de los seres humanos y la naturaleza, denominada la ruptura metabólica.

    Los capitalistas que poseen estas industrias alienan a los trabajadores de lo que se produce y de cómo se produce. Necesitamos que sean trabajadores con una conexión con la industria y la tierra, y no los capitalistas, que determinen la planificación económica, para deshacer y reconciliar estas prácticas destructivas de producción.

    Foto: Getty Images

  • La guerra y el genocidio zionista se intensifican en el año nuevo

    La guerra y el genocidio zionista se intensifican en el año nuevo

    Por JAMES MARKIN

    Desde el comienzo del asalto israelí contra la población de Gaza, cada nuevo día, semana y mes han visto nuevas barbaries y horrores, mientras Israel intenta aniquilar a un porcentaje significativo de la población de Gaza. Israel inauguró el nuevo año con otra masacre en Gaza. Mientras una tormenta de lluvia inundaba los refugios de toda la franja asediada, las bombas israelíes mataron a 26 personas en las primeras horas de 2025. El Ministerio de Sanidad de Gaza informó de que entre los muertos había al menos cuatro niños. La situación en Gaza se ha deteriorado hasta convertirse en una situación en cual falta cualquier infraestructura de la civilización, ya que Israel ha atacado deliberadamente y continuamente a las infraestructuras, especialmente las médicas.

    Esto ha ocurrido especialmente en el norte de Gaza, ya que los políticos israelíes han pedido al gobierno que aplique el llamado «Plan de los Generales», que pretende despoblar completamente esa región de palestinos declarando como objetivo militar legítimo a cualquier palestino de la región. Aunque ésta no es todavía la política militar oficial de Israel, se aproxima bastante lo que esta en curso. Así lo simbolizó el ataque israelí del 30 de diciembre contra el hospital de Kamal Adwan, al que siguieron otros ataques contra las dos instalaciones médicas restantes del norte de Gaza. Durante el ataque a Kamal Adwan, forzaron a los médicos a desnudarse y fueron detenidos mientras los soldados incendiaban las instalaciones, con la posibilidad de quemar vivos a los pacientes. Uno de los médicos detenidos, el director del hospital, el Dr. Hussam Abu Safiya, se ha convertido en una causa célebre, ya que Israel ha cambiado su narativa entre negar haber detenido al médico y justificar su detención fingiendo que es un alto dirigente del ala militar de Hamás.

    Los objetivos de Israel con estos ataques están claros: quieren nada menos que la completa despoblación del norte de Gaza, potencialmente como precursora de la anexión. Se trata de un genocidio y una limpieza étnica del tipo más brutal como parte de lo que Netanyahu espera que sea el principio del fin de la guerra en sus términos.

    ¿Se ha derrumbado el «Eje de la Resistencia»?

    Desde el comienzo del genocidio en Gaza, un marco político se hizo cada vez más popular entre quienes luchan por la liberación de los palestinos: el llamado Eje de la Resistencia. Este marco se refiere a la constelación de varias fuerzas políticas: El propio Hamás que lucha en Gaza, el gobierno teocrático chií de Irán, Hezbolá y sus aliados en Líbano, el gobierno zaydí-chií de Ansar Alá en Yemen occidental (conocido popularmente como los Houthis), y las milicias islamistas chiíes más minoritarias de Irak y Siria.

    Desde el comienzo de la guerra, las fuerzas que se agrupan bajo este nombre han contrastado con los regímenes árabes como Egipto y Jordania, que se han negado a dar pasos concretos para oponerse al genocidio israelí. Al mismo tiempo, algunas de las fuerzas del «Eje de la Resistencia» resistían mucho más que otras. Por supuesto, los combatientes de Hamás en Gaza, que cada día luchaban por defender los escombros de lo que fueron sus hogares, hacían todo lo que podían frente a una maquinaria de guerra respaldada hasta la médula con armamento estadounidense.

    Lo mismo podría decirse de los Houthis de Yemen, que lanzaron una serie de audaces ataques, reuniendo lo que pudieron de su escaso armamento para debilitar a Israel y a sus aliados imperiales. Este apoyo militar a Gaza ha provocado represalias aplastantes por parte de Estados Unidos y Gran Bretaña, y el propio Israel lanzó una serie de ataques contra la capital houthi de Saná a finales de diciembre. Sin embargo, los Houthis han resistido y han continuado sus tenaces ataques contra Israel, con ataques de cohetes contra objetivos en el Estado sionista tan recientemente como el 2 de enero.

    Aunque los ataques transfronterizos de Hezbolá contra Israel presionaron a la economía israelí y se utilizaron como justificación para una invasión israelí a gran escala de Líbano en 2024, se quedaron cortos respecto a lo que algunos pensaban que Hezbolá era capaz de hacer. No obstante, la invasión israelí de Líbano parece haber dañado gravemente a Hezbolá y acabo con la muerte de su carismático líder, Hassan Nasrallah.

    Irán también se ha contenido, y sólo ha lanzado una serie de ataques con misiles y aviones no tripulados tras provocaciones israelíes especialmente graves. Sin duda, Teherán se acobardó ante la posibilidad de una guerra total con Israel, con el espectro de la intervención estadounidense cerniéndose sobre ellos. El escaso impacto de las dos piezas más fuertes del Eje demuestra las limitaciones de confiar en las fuerzas nacionalistas vinculadas a los capitalistas de Oriente Medio para la defensa de la autodeterminación palestina. Demuestra los graves problemas de todo el modelo del Eje de la Resistencia.

    Israel intenta estrangular a la Siria revolucionaria en la cuna

    De hecho, de todos los agrupados en el supuesto Eje de la Resistencia, los esfuerzos realizados por el ex dictador sirio, Bashar al-Assad, para oponerse a Israel fueron los más lamentables. Se aferró al manto de amigo de la resistencia palestina simplemente acogiendo oficinas de facciones palestinas y permitiendo que pasaran por su país cargamentos de armas iraníes. Esto le valió de algún modo la etiqueta de miembro del Eje de la Resistencia, incluso cuando los combatientes de Hamás daban sus vidas en una brutal guerra urbana en Gaza.

    Cuando el pueblo sirio se levantó contra el gobierno de Bashar al-Assad durante la Primavera Árabe de 2011, algunas facciones palestinas acogidas y respaldadas por al-Assad apoyaron al régimen e incluso lucharon por él durante la guerra civil. Y ello a pesar de que al-Assad y sus aliados rusos bombardearon indiscriminadamente campos de refugiados palestinos dentro de Siria durante la guerra. Al parecer, Hamás era el único partido palestino que había prestado cierto apoyo a los rebeldes sirios. Ahora, en 2025, con el colapso del régimen de al-Assad, la alineación pro-Assad se ha revelado como la catástrofe que era. Mientras que el sirio típico, por supuesto, simpatiza con el pueblo palestino y lo apoya, los partidos políticos palestinos tienen que contar ahora con un futuro en el que necesitan el apoyo de Siria, a pesar de que los sirios han considerado que algunos de estos grupos estaban en el lado equivocado de su sangrienta guerra civil.

    Por otra parte, Israel ha reaccionado a la caída de al-Assad con horror y se ha movido rápidamente para intentar moldear la situación sobre el terreno. Aunque Bashar al-Assad no era amigo de Israel, tampoco representaba una gran amenaza. El temor de Israel a un gobierno democrático potencialmente antiisraelí en Siria ha quedado demostrado por sus acciones desde la caída de al-Assad. El ejercito israelí se movilizaron inmediatamente para apoderarse de tierras en el país, y la fuerza aérea israelí llevó a cabo la mayor serie de ataques aéreos de la historia de Israel, destruyendo sistemáticamente depósitos de armas y capacidad militar siria. Al amanecer del nuevo año, Israel afirmó que comandos de sus fuerzas habían destruido fábricas de armas en las profundidades de Siria. El gobierno posrevolucionario de Siria, aún en formación, parece incapaz o no dispuesto a oponerse a estos gravísimos ataques israelíes.

    Cisjordania y la Autoridad Palestina

    Mientras todo esto se desarrollaba, se ha producido un nuevo recrudecimiento de la crisis de la Autoridad Palestina en Cisjordania, que se remonta a los primeros meses de 2022. En aquel momento, surgieron una serie de nuevos grupos armados en las ciudades de Yenín y Naplusa, en el norte de Cisjordania, que no temían atacar directamente a las tropas israelíes. Cuando la AP tomó medidas enérgicas contra estos grupos, a los que consideraba «proscritos», los palestinos se alzaron en apoyo de las milicias, enfadados por la colaboración de la AP con el Estado de Israel. Aunque la AP pudo aparentemente recuperar el control de la antigua ciudad de Naplusa antes del comienzo de la guerra actual, el norte de Cisjordania ha seguido siendo un centro de resistencia a la ocupación israelí. En particular, en la ciudad septentrional de Yenín, la coalición de grupos armados conocida como Brigadas de Yenín siguió dominando políticamente el campo de refugiados.

    En los últimos días de 2024, tanto Israel como la AP han incrementado la represión violenta en esta región. A principios de diciembre, la AP lanzó un asalto contra el campo de refugiados de Naplusa, matando a un comandante de las Brigadas de Yenín, a la periodista Shatha Sabbagh y a otras personas. Enfrentada a duras críticas por estos ataques fratricidas, la AP amplió su represión de la disidencia siguiendo los pasos de su pagador Israel y prohibiendo Al Yazira. Israel también ha comenzado el año con sus propios ataques en el norte de Cisjordania, matando e hiriendo a adolescentes en el campo de refugiados de Balata, en la ciudad de Naplusa.

    ¿Qué pueden hacer los socialistas ante el genocidio israelí?

    A medida que amanece el nuevo año, oponerse a los ataques israelíes, cada vez más desenfrenados, contra la población de todo Oriente Próximo se hace cada vez más crítico para los de todo el mundo. Para los trabajadores del núcleo imperialista, la lucha del pueblo palestino es también nuestra lucha.

    Sin las armas que EEUU proporciona a Israel (incluido el 100% de sus aviones de combate), el Estado sionista sería incapaz de continuar esta guerra. EEUU no sólo apoya a Israel con fondos que podrían gastarse en educación, infraestructuras y sanidad en casa, sino que además la colaboración con Israel entrena y desarrolla el aparato represivo que puede y será utilizado contra los trabajadores de aquí. Ya hemos visto cómo la cuestión de Palestina se ha convertido en un arma para reprimir el discurso político en Estados Unidos. Por tanto,  la clase obrera de Estados Unidos necesita oponerse a esta guerra y trabajar para poner fin al apoyo estadounidense a la misma.

  • ¿Como podemos defender los derechos de las mujeres y personas LGBTQ+?

    ¿Como podemos defender los derechos de las mujeres y personas LGBTQ+?

    Por CHRISTINE EVANS

    La administración entrante de Trump se ha comprometido a profundizar los actuales ataques contra los derechos de las mujeres y otros sectores oprimidos de la población. La dirección en la que parecen encaminarse Trump y sus aliados se puede leer en el «Proyecto 2025», un documento redactado el año pasado por algunos de los asesores cercanos del nuevo presidente y bajo los auspicios de la ultraderechista Heritage Foundation.

    El Proyecto 2025 expone una visión para atacar directamente los derechos de las mujeres, las personas LGBTQ+ y todas otras personas oprimidas. El documento propone la prohibición de los medicamentos abortivos y el fin del divorcio «sin culpa», relativamente fácil. Proyecta una ofensiva ideológica más amplia para estigmatizar la no conformidad de género, normalizando el modelo de familia nuclear «cristiana» y volviendo a la aceptación de la violencia contra las mujeres rebeldes.

    Un análisis del plan de la extrema derecha sugiere que ya se está preparando una legislación nacional para penalizar el aborto después de las 12 semanas. Esto se suma al esfuerzo reflejado en la legislación promulgada por 13 de los 50 estados para atacar la autonomía corporal ilegalizando el aborto y a través de la legislación antitrans promulgada por 17 estados. Con este mismo fin, existen esfuerzos estatales y federales para aumentar la criminalización de las mujeres que no llevan a término sus embarazos como asesinas de niños, y para criminalizar a las familias pobres y de clase trabajadora de «no aptas» para la crianza de los hijos, como parte de un proyecto ideológico más amplio para normalizar las nociones patriarcales de la crianza de niños. Y también se nota el creciente número de estados que permiten desde hace poco el trabajo infantil en fabricas de carniceria  y otros sectores.

    Además de los ataques directos contra la autonomía corporal y la autodeterminación de las mujeres, el Proyecto 2025 tiene como objetivo 31 estados en los que el equipo de Trump llama por el debilitamiento de las normas sobre trabajo infantil mediante «exenciones» de leyes federales emblemáticas de protección de los trabajadores, como la Ley de Normas Laborales Justas (FLSA). Este proceso está en marcha desde hace tiempo. Coincide con un dramático plan para debilitar la educación pública: eliminar la autoridad del Departamento de Educación federal, reprimir a los maestros y profesores que denuncian la injusticia social y legislar fondos para academias privadas religiosas y racistas, así como para la educación en casa. Así junto, todo está diseñado para aumentar la vulnerabilidad de las mujeres y de las personas no conformes con el género, para ampliar el grupo de trabajadores dispuestos a trabajar por menos de un salario adecuado, para recortar el gasto social federal y para profundizar en la inculcación de la psicología y las normas del autoritarismo.

    ¿Por qué están en la agenda ahora estos ataques?

    Desde el punto de vista de las clases dominantes de las sociedades capitalistas, las normas y expectativas sociales en torno al cuidado de los niños, la educación, el cuidado de los ancianos, los niveles de consumo individualizado y el número de personas que ganan dinero en un hogar, son cosas que pueden afectar a la rentabilidad de la producción. Los intentos de reforzar los roles de género tradicionales son una respuesta común de la clase capitalista a sus problemas económicos.

    El capitalismo es tanto un sistema de producción de valor como de producción de vida. A través de estos procesos, el sistema se reproduce y se remodela física y estructuralmente. En particular, la insistencia de los especuladores en que el cuidado de los niños, los ancianos, el desarrollo emocional y el cuidado de los trabajadores son una responsabilidad personal e individual, y no social, ahorra miles de millones a los patrones. La expectativa de que este trabajo no sea remunerado a través de la familia o a bajo coste por trabajadoras que ganan salarios cercanos a la esclavitud en entornos institucionales y comerciales permite a los patrones reducir drásticamente los costes laborales. Mantener bajos los salarios en las áreas de reproducción social, donde las mujeres están empleadas de forma desproporcionada a su número y en puestos precarios, repercute en la lucha por los salarios dignos para toda la clase.

    El sector de extrema derecha de la clase dominante pretende hacer frente a la actual crisis económica al volver a las normas de reproducción social que prevalecían antes de las conquistas de la Segunda Ola del movimiento feminista en el siglo XX y de la posterior ampliación de los derechos de las personas LGBTQIA+. Lo más ominoso es que la extrema derecha está ansiosa por restablecer las expectativas sociales que facilitan el trabajo no remunerado en las tareas domésticas, el abaratamiento del trabajo femenino en el cuidado comercial de niños y ancianos, el trabajo infantil y el autoritarismo político con una fuerte corriente de misoginia y machismo.

    Sin embargo, ambos partidos capitalistas son cómplices de estos retrocesos. Aunque los demócratas defienden de boquilla la protección de la autonomía corporal, han colaborado en el recorte de la asistencia social. Han fracasado a la hora de garantizar la justicia reproductiva legislativa o constitucionalmente a escala nacional, y han utilizado la coacción y las amenazas para expulsar al movimiento de las calles y devolverlo a la política maquinista. Todos los esfuerzos iniciados en 2020, cuando Trump fue elegido por primera vez, se volvieron a canalizar en esfuerzos de «conseguir el voto» para el Partido Demócrata, con pocos resultados para nosotros.

    Construir la lucha de la clase obrera

    La única solución real al chovinismo, el racismo y el machismo que hay detrás de la ofensiva de la clase dominante es la eliminación del sistema de lucros. La única fuerza social con suficiente poder potencial para hacerlo es la clase obrera organizada, comprometida con la autodeterminación negra y los derechos de los inmigrantes y otros oprimidos, con las mujeres y las personas LGBTQ+ en primera fila. Quienes producen los bienes y dirigen los sistemas de transporte, energía y comunicación son los únicos que pueden poner fin a los métodos egoístas de la clase dominante y anclar firmemente un nuevo orden social que priorizaría las necesidades humanas.

    Poner en marcha este proceso requiere simultáneamente construir un movimiento de masas en las calles cuyo poder no pueda ser estrangulado por los partidos políticos de las grandes empresas y crear un ala izquierda de lucha de clases dentro del actual movimiento sindical. Esto ampliaría drásticamente el alcance de los sindicatos y los pondría al servicio de la mayoría de los trabajadores y los oprimidos.

    Si conseguimos poner en marcha este tipo de organización, la historia demuestra que podemos impedir los avances reaccionarios e incluso hacer retroceder la ofensiva capitalista hacia la derecha. Y si podemos construir este tipo de movimiento, también habremos avanzado mucho en la creación de las condiciones en las que los trabajadores puedan plantearse y prepararse para la solución más fundamental de sustituir de una vez por todas el sistema sexista y racista con ánimo de lucro.

  • ¡La caída de Al Assad es una victoria para el pueblo sirio y los oprimidos del mundo!

    ¡La caída de Al Assad es una victoria para el pueblo sirio y los oprimidos del mundo!

    Declaración conjunta de organizaciones socialistas. 3 de enero de 2025

    1. La Revolución Siria que comenzó con el levantamiento popular de marzo de 2011, con avances y retrocesos en estos treces años, derivó el 8 de diciembre de 2024 en la caída de una dictadura de 54 años. Se trata de un acontecimiento histórico, tanto para el propio país, el pueblo sirio como para Oriente Medio y el mundo. Liberó a las masas populares del yugo de la tiranía de Assad y aplastó una de las dictaduras más duraderas y brutales del mundo. Destruyó un pilar del orden imperialista en Medio Oriente que era un títere del imperialismo ruso (Putin fue uno de sus apoyos más importante) así como del régimen burgués-represivo iraní y que aseguraba que Israel no tuviera que preocuparse por su frontera nororiental. Inspira a las masas de la región y hace temblar a los dictadores que temen un resurgimiento de la Revolución Árabe. ¡La caída revolucionaria de Al Assad – independientemente de su carácter democrático inconcluso – es una victoria para las y los trabajadores y oprimidos en todo el mundo!
    2. Si bien hemos apoyado, desde el 2011, la lucha de liberación contra el régimen de Assad, nunca nos hicimos ilusiones ni dimos apoyo político a las direcciones del movimiento por su caída. Ahora compartimos el júbilo de las masas por la caída de la dictadura, pero no despertamos confianza ni damos apoyo político al nuevo gobierno que encabeza Al Golani. Reconocemos que el HTS de Al-Golani y otras facciones son fuerzas nacionalistas e islamistas proburguesas. El derrocamiento ha abierto un proceso revolucionario en el país en el que las masas intentan espontáneamente organizarse y castigar a los asesinos y torturadores del antiguo régimen. Sin embargo, los nuevos gobernantes de Damasco se oponen a una profundización de ese proceso revolucionario y quieren construir un régimen burgués que sea aceptado en la mesa de las potencias imperialistas y regionales. Para ello, Al-Golani intenta pacificar el proceso revolucionario y desarmar y desmovilizar a las masas.
    3. Denunciamos a los partidos “socialistas”, “comunistas” y bolivarianos que apoyaron la dictadura de Assad como una supuesta “fuerza antiimperialista”, y que ahora lamentan su caída. Difundieron calumnias contra la caída de Al Assad, afirmando ridículamente que habría sido una conspiración de Estados Unidos e Israel. Estos amigos del imperialismo ruso y sus aliados “olvidan” que el régimen de Assad nunca disparó un solo tiro contra el estado sionista de Israel durante más de medio siglo. Y si Israel hubiera orquestado la caída del régimen, ¿por qué el ministro de Asuntos Exteriores de Israel denuncia a los nuevos gobernantes de Damasco como una “banda terrorista”? Y si los sionistas darían la bienvenida al nuevo gobierno, ¿por qué su fuerza aérea lanza cientos de ataques contra objetivos civiles y militares en Siria para desarmar a las fuerzas revolucionarias? De hecho, el Estado israelí de apartheid claramente habría favorecido la existencia continuada del régimen de Assad. No es ningún secreto que mantenía estrechos vínculos con el aparato de inteligencia de Assad, como lo habían informado recientemente varios medios de comunicación como Middle East Eye e incluso el reaccionario sionista Israel Hayom. Siempre será una vergüenza para el estalinismo que los dos partidos “comunistas” sirios fueran parte del régimen de Assad hasta el amargo final y apoyaran su guerra contrarrevolucionaria contra el pueblo sirio desde 2011.
    4. No estamos de acuerdo con aquellas organizaciones socialistas que, oponiéndose a la dictadura de Assad, se niegan a apoyar la Revolución Siria ya que denuncian la lucha entre los rebeldes y el régimen como un conflicto entre “fuerzas reaccionarias” en el que los socialistas no pueden tomar partido, como si la revolución fuera un mero golpe de Estado separando la profunda lucha popular y democrática de las masas que comenzó en 2011 de su resultado: la guerra civil y la ofensiva final de los rebeldes del 27 de noviembre al 8 de diciembre de 2024 que fue apoyada y vitoreada por millones de personas en las calles. Niegan erróneamente el hecho de que la victoria popular contra Assad es una revolución democrática inacabada que los socialistas necesitan impulsar en el proceso de revolución permanente. Es deber de los revolucionarios apoyar los procesos revolucionarios, aunque tengan un carácter inacabado y limitado, diferenciándose de sus direcciones.
    5. La tarea clave para las masas ahora es defender, profundizar y expandir el proceso revolucionario sirio. Debe defenderse contra los ataques contrarrevolucionarios de los restos del régimen de Assad. Todos los intentos reaccionarios de avivar el sectarismo y discriminar a las minorías étnicas y religiosas deben ser rechazadas con la movilización popular. Asimismo, las libertades democráticas recién logradas deben defenderse contra las medidas autoritarias del nuevo régimen. Para resistir los intentos del nuevo gobierno de Al-Golani de secuestrar la revolución, las masas tienen que construir sus propias organizaciones independientes, retomando la experiencia de los comités de coordinación de los comienzos de la revolución del 2011, en los lugares de trabajo, barrios y pueblos, milicias armadas subordinadas a dichos consejos, junto a los sindicatos, asociaciones estudiantiles, organizaciones de mujeres, etc. Como socialistas revolucionarios, abogamos por la formación de un gobierno de la clase trabajadora y los sectores populares que nacionalice los sectores clave de la economía bajo el control de las y los trabajadores y abra el camino de una Siria socialista.
    6. En ese camino debemos apoyar la lucha del pueblo sirio por medidas de emergencia impulsadas por la movilización popular. Entre esas medidas se encuentra el reclamo de juicio y castigo a los torturadores, la creación de condiciones para el regreso de millones de refugiados, pleno derecho a la protesta y a organizarse política y socialmente, que haya elecciones libres y democráticas, garantizar la plena igualdad de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad y reconocer los derechos de las minorías étnicas y nacionales –como el pueblo kurdo– a tener autonomía o incluso un Estado separado, si así lo reclamaran, que se respeten los derechos de todas las comunidades religiosas del país, Entre las medidas urgentes se deben incluir la nacionalización sin indemnización de todos los bienes de la oligarquía de Al Assad, la cancelación de las deudas con Irán y Rusia —los principales responsables de la devastación del país—, la expropiación sin compensación de empresas relacionadas con estos países, la suspensión del pago de la deuda pública para utilizar estos recursos para satisfacer las necesidades inmediatas del pueblo sirio.
    7. Una Siria verdaderamente libre debe ser independiente y expulsar a todas las potencias extranjeras. Esto significa que tiene que cerrar todas las bases militares imperialistas (tanto las de Rusia como las de Estados Unidos). Del mismo modo, debería expulsar al ejército turco, que sólo sirve a los objetivos de Erdoğan de oprimir al pueblo kurdo y subyugar a Siria. Es de particular importancia liberar todos los territorios ocupados del Golán y expulsar a las fuerzas israelíes.
    8. El destino del proceso revolucionario sirio está estrechamente vinculado a las luchas de liberación en todo Oriente Medio y a que surja una alternativa política revolucionaria en Siria. Por lo tanto, es indispensable que la Revolución Siria se vincule con la lucha de liberación palestina y declare su apoyo inequívoco a la heroica resistencia contra la ocupación sionista. Asimismo, necesita llegar a las masas oprimidas en Egipto, Jordania, Irán, Turquía y toda la región y apoyar su deseo de libertad, justicia y dignidad. ¡Abajo todos los faraones, reyes y sultanes! ¡Aplastemos al Estado sionista, el portaaviones del imperialismo en la región! Por una Palestina libre, laica y democrática desde el río hasta el mar.
    9. La tarea de las fuerzas más avanzadas de las y los trabajadores y oprimidos sirios es la formación de una nueva alternativa política socialista revolucionaria, que apunte a impulsar la lucha para defender, profundizar y expandir el proceso revolucionario y apoye la organización independiente de las masas. Esa nueva dirección política así debe construirse en oposición al nuevo régimen y luchar por el poder de las y los trabajadores en una Siria Socialista como parte de una federación socialista de Medio Oriente.
    10. Nosotros, las organizaciones abajo firmantes, llamamos a una campaña de solidaridad internacional con la Revolución Siria en su defensa contra sus enemigos tanto internos como externos. Dicha campaña debería estar vinculada a actividades de solidaridad con la lucha de liberación palestina. Exigimos el levantamiento inmediato de todas las sanciones contra Siria. Asimismo, las organizaciones obreras y populares de Europa, Turquía y otros países deben oponerse a cualquier intento de los gobiernos reaccionarios de expulsar a los refugiados sirios. Además, ¡también llamamos al pueblo trabajador sirio a autoorganizarse, con total independencia del gobierno dirigido por el HTS, para luchar por las reivindicaciones más críticas para el pueblo trabajador, así como por el poder obrero!

     

    Organizaciones firmantes

    • Liga Internacional de Trabajadores (Secretariado Internacional) – Cuarta Internacional (LIT-CI, www.litci.org)
    • Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI, www.uit-ci.org)

     


    P.D. Invitamos a las organizaciones que estén de acuerdo con ello a sumarse a esta declaración y campaña.

  • La lucha por los derechos trans necesita que acelerarse bajo Trump

    La lucha por los derechos trans necesita que acelerarse bajo Trump

    Por RUSS O’SHEA

    Durante los últimos años, las personas trans han sido puestos en el punto de mira de una forma bastante grotesca. Las elecciones de noviembre enseñaron cómo la comunidad trans era el chivo expiatorio de prácticamente cualquier problema social al servicio del juego político. El Partido Republicano atacó con saña a la comunidad trans y el presidente electo Donald Trump ha prometido repetidamente destruir las vidas trans. Sin suavecer ninguna palabra, Trump presentó un plan para, desde el primer día, prohibir el acceso de las personas trans al ejército, las escuelas, los baños y los deportes, así como prohibir los cuidados de reafirmación de género que salvan vidas. Esto sigue a iteraciones anteriores del plan, que también incluían atacar a maestros, padres y proveedores médicos de personas trans.

    Las implicaciones de estos ataques son muy graves, y lógicamente se deduce que las llamadas a las redes de ayuda al suicidio por parte de personas trans se aumentaron un 700% tras las elecciones. Se espera que el segundo mandato de Trump se haga eco de la ofensiva antitrans de su primer mandato, con una brutalidad aún desconocida, apoyada por una red de fuerzas antitrans más desarrollada que la que existía entonces.

    Al mismo tiempo que los Republicanos lanzan amenazas funestas, los demócratas demostraron su total falta de voluntad por defender los derechos trans durante las elecciones, y algunos candidatos hasta adoptaronn las tácticas del Partido Republicano y adoptaron mensajes antitrans como parte de sus campañas. Algunas personas del Partido Democrata afirmaron que su fracaso en las urnas apunta a la necesidad de «moverse a la derecha» en cuestiones trans, y otras indicaron que las personas trans y otras minorías como los árabes y los latinos son los culpables de la derrota. La perspectiva de dejar atrás a las personas trans se vio en acción cuando el partido se negó a luchar contra las disposiciones del presupuesto militar (NDAA) que prohibirían a su seguro médico proporcionar atención de afirmación de género a los hijos de los miembros del servicio. La aprobación de este presupuesto es sin duda una buena noticia para Trump y su ambición de expulsar a los miembros trans del servicio militar, continuando con la luz verde de Biden para que el mayor empleador del país discrimine a las personas trans.

    La concesión sobre este presupuesto es el último capítulo del legado de los demócratas de no hacer nada para desafiar de forma significativa los miles de ataques contra los derechos trans de los últimos años. Sin embargo, a las personas trans se les sigue diciendo una y otra vez que los Demócratas son su única opción: «Ser aplastado lentamente bajo un dedo cada vez más apretado es mejor que ser aplastado inmediatamente» es el mensaje.

    La contradicción entre el mensaje «progresista» de los demócratas y su aparente desprecio por las personas trans se complica aún más por los legisladores trans que se presentan bajo su bandera. Una de ellas, Sarah McBride, se ganó el título de ser la primera senadora estatal abiertamente trans elegida para un cargo, en representación de Delaware. Pero la tensión se hizo patente cuando McBride, al igual que sus colegas del Partido Demócrata, cedió a las afirmaciones de la derecha de que las personas trans no deben tener derecho a utilizar el baño que se ajuste a su identidad de género, lo que en la práctica significa que las personas trans no tienen derecho a utilizar el baño en absoluto. Esta conciliación simplemente envalentonará a la derecha para seguir atacando el acceso a los baños, como las prohibiciones de Ohio y Florida, y perseguir el uso de recompensas contra las personas trans, como se ha visto en Odessa, Texas.

    Sin un partido político interesado en defender las vidas trans, ¿qué opciones hay para detener la ofensiva que la administración entrante promete acelerar? La única opción es lo que las personas trans siempre han tenido que hacer: tomar la lucha por la vida en sus propias manos. Lo que se necesita ahora es la construcción de un movimiento de masas que demuestre que estos ataques van contra la voluntad de la inmensa mayoría de la gente. Este movimiento podría fortalecerse significativamente si se uniera a otros movimientos y encontrara aliados en ellos, como los movimientos por los derechos de los inmigrantes, los negros y las mujeres, así como los movimientos por el clima y Palestina. En 2020, la solidaridad entre los movimientos por las vidas negras y las vidas trans fue lo bastante poderosa como para presionar a un Tribunal Supremo conservador para que declarara ilegal despedir a trabajadores por motivos de identidad de género o sexualidad.

    Se podría lograr una oposición firme a la ofensiva con la ayuda de un movimiento sindical organizado democráticamente, dirigido por sus bases y con energía para luchar por los derechos de los trans en el lugar de trabajo, en los contratos y en las calles. Algunos sindicatos locales ya están reconociendo la importancia de defender a las personas trans. El año pasado, el sindicato local 2325 de la UAW consiguió que se incluyera en su contrato la atención a las personas trans. Conseguir logros como éste no sólo mejora inmediatamente las condiciones de vida de las personas trans, sino que crea un espacio para avanzar conversaciones sobre cómo las agresiones legales son ataques a todos los trabajadores. A medida que la guerra cultural siga haciendo estragos, educar a los trabajadores en cuestiones como los derechos de las personas trans será cada vez más importante para establecer la solidaridad y defender a toda la clase trabajadora de las tácticas de divide y vencerás que facilitan la destrucción de sus salarios y condiciones de vida. De hecho, se ataca a las personas trans porque permite a los poderes fácticos hacer precisamente esto.

    En el gran esquema de las cosas, combatir estos ataques requerirá mucho más que votar al candidato «correcto» o evitar al «errado». Requerirá una transformación social que se aleje del sistema actual, que se creó para ayudar a los políticos a apoyar a sus amos corporativos. Los cimientos de dicha transformación pueden sentarse construyendo un movimiento que esté dispuesto a luchar por los derechos trans y por todos los derechos del pueblo y que tenga la perspectiva de ampliarse a todas las capas sociales a las que pueda llegar.

    Foto: Andrew Caballero-Reynolds / AFP / Getty Images

  • ¡El Canal es de Panamá!

    ¡El Canal es de Panamá!

    Por CARLOS SAPIR

    Mientras la segunda administración Trump se prepara para tomar posesión de su cargo, Trump mismo se ha enfocado en Panamá, haciendo varias declaraciones de que él quiere que EE.UU. retome el Canal.

    En sí mismos, estos comentarios son un insulto descarado e imperialista. Si estos comentarios tienen una gota de verdad detrás de ellos, representan la mayor amenaza contra el bienestar de los panameños desde la construcción original del Canal. Además de ser el punto central de la economía moderna de Panamá y una ruta clave del comercio internacional, la historia del Canal de Panamá es una historia del imperialismo y de la lucha anti-imperialista internacional.
    La construcción del Canal fue planeada por primera vez por una empresa francesa a finales del siglo XIX, inspirada por el éxito del Canal de Suez en Egipto, con trabajadores predominantemente chinos y afrocaribeños que llegaron a Panamá (entonces todavía una provincia de Colombia) para construirlo. Los ingenieros europeos, que no conocían el clima de Panamá, no previeron adecuadamente la temporada de lluvias, lo que provocó catástrofes, la muerte de miles de trabajadores y el estancamiento del proyecto. En 1903, aprovechando de una crisis política interna en Colombia, el presidente Theodore Roosevelt envió la flota estadounidense para bloquear los intentos colombianos de restaurar el control sobre Panamá y, de paso, estableció un estado panameño independiente bajo control militar estadounidense. La construcción del Canal, ahora dirigida por EEUU, comenzó inmediatamente, y en este estado de coacción el recién nacido gobierno de Panamá firmó un tratado por el que se concedía a EEUU la custodia del Canal y de una franja de tierra que lo rodeaba (y que, por tanto, dividía el país en dos), conocida como la Zona del Canal de Panamá. En aquel momento, incluso los buenos amigos del imperialismo estadounidense como The New York Times denunciaron la toma como «un acto de sórdida conquista». Aunque estaban más preparados para llevar a cabo el proyecto, la construcción seguía siendo muy peligrosa, y miles de trabajadores pagarían con sus vidas el verdadero precio de la construcción del Canal.

    Aunque los panameños (con razón) se indignaron de inmediato por la entrega de bienes vitales a una potencia imperial y a menudo se organizaban manifestaciones a las fronteras de la zona del Canal, el siguiente capítulo de la historia del Canal de Panamá comienza con una oleada de solidaridad con la acción antiimperialista internacional emprendida contra otra imposición imperial similar en la década de 1950: la nacionalización del Canal de Suez por fuerzas egipcias libres que desafiaban al Imperio Británico, y el fracaso de una coalición imperialista de fuerzas británicas, francesas e israelíes que intentaban retomarlo. Inspirada por la victoria antiimperialista en Egipto, la actividad de protesta y el sentimiento antiestadounidense surgieron en Panamá, con los estudiantes a la cabeza de las protestas. En 1964, estudiantes de secundaria panameños marcharon por la Zona con una bandera panameña, y fueron atacados por la policía y el personal estadounidense, que destrozaron la bandera. Siguieron otras manifestaciones llenas de coraje, que se convirtieron en disturbios al enfrentarse a las fuerzas policiales de la Zona. La policía de Zona abrió fuego contra la multitud, y los panameños contraatacaron. Los valientes panameños que perdieron la vida -y especialmente los estudiantes de secundaria- son conmemorados anualmente el 9 de enero, conocido como Día de los Mártires.

    Los hechos del Día de los Mártires, y el clima político general que los rodeó, dejaron claro al gobierno estadounidense que el pueblo de Panamá no les permitiría retener el Canal indefinidamente. En 1977, el presidente Jimmy Carter firmaría un acuerdo con el gobierno panameño prometiendo la devolución del Canal en 1999. Aunque este tratado se cumplió en última instancia, los años intermedios también serían testigos de primera mano de lo que el despliegue militar estadounidense en la Zona del Canal significaba para la política panameña.

    A lo largo de la década de 1980, Panamá sufrió bajo la sombra del militar Manuel Noriega. General panameño, Noriega era también un colaborador muy importante de la CIA y tenía amplias conexiones con el tráfico internacional de drogas. Tras la muerte del presidente Omar Torrijos en 1981, Noriega se convirtió en el dictador de facto del país desde la sombra, con el apoyo del poder estadounidense. De esta manera, Noriega convirtió a Panamá en un conducto tanto para las drogas como para el apoyo militar contrarrevolucionaria de Estados Unidos a regímenes reaccionarios de todo el continente, quizá el más infame de ellos los Contras de Nicaragua, todo ello mientras asesinaba a disidentes políticos, reprimía las protestas y hacía retroceder los derechos democráticos. Sin embargo, a Noriega se le acabó la suerte y, a finales de la década, la administración de H. W. Bush decidió que se había convertido en más lastre que recurso. Tras un intento de desestimar el resultado de las elecciones en 1989, Estados Unidos empezó a presionar a Noriega para que dimitiera. En lugar de catar, Noriega se puso indignante y comenzó a empujar contra la presencia estadounidense en Panamá, y al mismo tiempo oficialmente se autodenominó como jefe de Estado de Panamá por primera vez. Fue un error, y H. W. Bush respondió con una invasión militar en toda regla de Panamá, lanzada desde el interior de la Zona del Canal. Noriega fue detenido, y varios centenares de panameños murieron en el combate. Aunque el pueblo panameño recuerda a Noriega como un tirano y un villano, la invasión estadounidense puso de manifiesto la amenaza que se cernía sobre la política de Panamá desde que comenzó la construcción del Canal: mientras un ejército extranjero controle la Zona del Canal que divide a Panamá en dos, detentará el verdadero poder sobre el país y cualquier régimen que se forme en Panamá sólo podrá gobernar a su discreción. Y lo que es más importante, la experiencia del régimen de Noriega demuestra que el apoyo estadounidense a un gobierno en Panamá no se basaba en ningún tipo de principio democrático. No fue la burla de la democracia por parte de Noriega en Panamá lo que provocó la intervención estadounidense -lo había estado haciendo desde que tomó el poder a principios de la década-, sino su caída en desgracia como fiel de la CIA e instrumento del poder estadounidense en América Latina fue lo que condujo a su derrocamiento mediante la invasión estadounidense.

    Hoy, tras la entrega en 1999, el Canal es un punto central de la economía panameña. También está inmerso en problemas ecológicos, tanto por el impacto del Canal en las zonas circundantes como por la amenaza de que el cambio climático ponga el Canal fuera de servicio por completo debido a los cambios en las lluvias y el caudal de agua. Las decisiones sobre cómo gestionar y mantener el Canal deben tomarlas los panameños que vivirán con las consecuencias, no los imperialistas irresponsables de Norteamérica. En 1977, en la época del tratado Carter-Trujillo, se dice que el senador segregacionista estadounidense Strom Thurmond dijo “el canal es nuestro, lo compramos y pagamos por él, debemos quedarnos”. Si los trabajadores tienen derecho al producto de su trabajo, el Canal de Panamá no puede pertenecer a los capitalistas imperialistas: pertenece a los trabajadores de Panamá, que se enfrentaron a corrimientos de tierra, enfermedades e inundaciones para construirlo, que marcharon contra la Zona cuando dividió su país, y que siguen operando el canal hoy en día, veinticuatro horas al día para satisfacer las necesidades del comercio internacional y los caprichos del capitalismo. Sólo la clase obrera panameña, en solidaridad con los trabajadores y los pueblos oprimidos de toda América, puede luchar para poner el Canal al servicio de las necesidades del pueblo y desvincularlo de la cuenta de resultados capitalista a la que sirve hoy en día.

    No está nada seguro de que Trump planea despojar de nuevo a Panamá de su patrimonio; lo que sí es seguro es que si el imperialismo estadounidense lo intenta, el pueblo de Panamá estará allí para recordarle por qué tuvo que retirarse de Panamá en primer lugar. Desde dentro de EEUU, nosotros, como La Voz de los Trabajadores, nos uniremos a la comunidad panameña y a todos los otros indignados por la codicia imperialista para exigir:

    ¡Fuera las manos de Trump y EE.UU. de Panamá!

    Notas

    McCullough, David (1977). The Path Between the Seas: The Creation of the Panama Canal, 1870–1914. New York: Simon & Schuster. ISBN 0-671-24409-4.

    Meding, Holle Ameriga. «The Día de los Mártires—Spontaneous Demonstration, Heroic Myth, or Political Instrument? The 1964 Panamanian Flag Riots in the History of US-Panamanian Relations.» Global Histories: A Student Journal 4.2 (2018).

    Parker, Matthew (28 February 2007). «Changing course». The Guardian. ISSN 0261-3077. Archived

    Galván, Javier A. (December 21, 2012). Latin American Dictators of the 20th Century: The Lives and Regimes of 15 Rulers. McFarland. ISBN 978-0-7864-6691-7.

     

    Imagen: Museo del Canal de Panamá

  • Contribuye para apoyar a los trabajadores de Ucrania

    Contribuye para apoyar a los trabajadores de Ucrania

    ¡Apoya a los trabajadores de la resistencia ucrania! ¡Ayúdanos a conseguir generadores eléctricos a través de sus sindicatos!

    Por RED DE SOLIDARIDAD POR UCRANIA, EE.UU.

    El invierno está llegando a Ucrania, las temperaturas están bajando, pero casi el 60% de la capacidad de generación eléctrica del país ha quedado inutilizada por los incesantes ataques aéreos rusos. Tras causar decenas de miles de víctimas civiles, los rusos intentan congelar a todas las personas del país

    La Red de Solidaridad por Ucrania en Estados Unidos se ha unido a dos sindicatos ucranianos, el Sindicato Libre de Trabajadores Ferroviarios y el Sindicato Independiente de Mineros de Ucrania, y a una ONG llamada Kryal para proporcionar generadores eléctricos portátiles a familias que las necesitan. Nuestro objetivo inicial es recaudar 6.000 dólares para 12 generadores portátiles destinados a los miembros del sindicato y sus familias.

    Estos valientes trabajadores y sus familias necesitan ayuda urgentemente. La ONU informa de que los ataques rusos a la infraestructura energética de Ucrania están afectando a millones de personas, creando graves riesgos humanitarios y de la salud pública, y añadiendo cientos de miles a los 10 millones de desplazados ya por la guerra. Otros sistemas críticos, como el agua y la educación, también sufren el mismo asedio.

    Únete a nosotros para apoyar a los trabajadores ucranianos. Tu contribución proporcionará energía esencial a algunos de los que más la necesitan. Haz clic aquí para descargar nuestro folleto y utilizarlo en tu activismo en tu comunidad.

    Mostremos nuestra solidaridad con los trabajadores de base de Ucrania y el trabajo vital que realizan en condiciones inimaginables. Las contribuciones se recogerán a través de GoFundme y se enviarán a la cuenta bancaria de Kryla, desde donde se transferirán a las cuentas bancarias oficiales de los sindicatos.

    Página de GoFundMe:

    https://www.gofundme.com/f/support-ukraines-resilient-workers-help-provide-generators

    Foto: Trabajadores ferroviarios ucranianos.