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En memoria de Country Joe: un músico que cantó por la paz y la justicia

Por COCO SMYTH

Joseph «Country Joe» McDonald, una figura clave de la escena musical psicodélica de San Francisco y de la contracultura de los años sesenta, falleció el 7 de marzo de 2026 a causa de complicaciones derivadas del Parkinson.

Desde el principio hasta el final, Country Joe fue un hombre de izquierda. Nació el 1 de enero de 1942, hijo de dos miembros activos del Partido Comunista de EE. UU., quienes lo bautizaron en honor a Joseph Stalin. Creció en Los Ángeles en los años de la posguerra y estuvo expuesto tanto a diversas causas progresistas como a la represión generalizada contra la izquierda durante el período McCarthy. Su padre fue llevado ante el Comité de Actividades Antiamericanas de la Cámara de Representantes y perdió su trabajo por su apoyo a las políticas comunistas en la década de 1950. Sus padres desempeñaron un papel importante en su desarrollo político desde la infancia, pero también lo dejaron marginado de sus compañeros de juego debido al estigma social de estas creencias durante la represiva era macartista.

Inmediatamente después de graduarse de la escuela secundaria, Joe se alistó en la Marina y sirvió como controlador de tráfico aéreo en Japón a principios de la década de 1960. Tras su baja honorable y su regreso a los Estados Unidos, se involucró en la animada escena musical y política de California de aquella época. Publicó una pequeña revista mientras estudiaba en el Los Angeles State College llamada Et Tu, donde rápidamente se manifestaron sus creencias políticas. Publicó la letra de una de sus primeras composiciones, «Epitaph for Three», que conmemoraba a tres activistas de los derechos civiles asesinados en Misisipi en 1964.

McDonald se mudó luego a Berkeley, California, donde se involucró en la floreciente escena de la música folk y participó en numerosas causas, incluyendo los derechos civiles, la justicia para los trabajadores agrícolas migrantes, el movimiento por la libertad de expresión y la oposición al embargo contra Cuba. Allí, McDonald fundó otra revista llamada Rag Baby, que combinaba temas políticos con música. La política, las revistas y la música eran un esfuerzo conjunto para McDonald. Actuó junto a otros músicos en diversas protestas y mítines locales, promocionó la revista y la música de producción propia en esos mítines, y compuso canciones que conectaban con las actitudes de los manifestantes.

Country Joe & the Fish

Su proyecto musical más importante se concretó en 1965 cuando formó la banda «Country Joe and the Fish» («Joe Rural y el Pescado»). El nombre de la banda provenía de una oscura alusión a una cita de Mao Zedong según la cual un revolucionario es un «pez que nada en el mar del pueblo». Country Joe and the Fish, al igual que tantos otros artistas del área de la Bahía de San Francisco, hizo la transición de la música folk tradicional al rock psicodélico electrificado, y la banda se convirtió en uno de los pilares de esa escena, que dio forma a la música rock en todo el mundo. El auge tanto de la contracultura como de la Nueva Izquierda creó un público receptivo para la nueva banda.

CJ and the Fish alcanzaron su mayor éxito cuando lanzaron su canción «I-Feel-Like-I’m-Fixing-To-Die Rag» («Canto Me-Siento-Con-Ganas-De-Morrir»). Esta canción presentaba una crítica absolutamente mordaz de la Guerra de Vietnam, combinada con una reinterpretación psicodélica de un tema de ragtime. El instrumental tiene un aire alegre y nostálgico combinado con una guitarra eléctrica distorsionada y abrasiva que socava su tono sentimental y patriótico, de manera muy similar a la reinterpretación de Jimi Hendrix del himno nacional estadounidense.

El desvío instrumental encaja perfectamente con el contenido de la letra, que se presenta como un discurso de reclutamiento militar, pero que en realidad es una sátira oscura de la brutalidad de la guerra imperialista. Pero a diferencia de tantos otros himnos contra la guerra de Vietnam, no es un llamado suave a darle una oportunidad a la paz. Va más allá del pacifismo liberal para ofrecer una crítica mordaz de cómo se destruyen las vidas de la clase trabajadora en aras de la ganancia y el poder político de la clase capitalista. La canción expone cómo el militarismo, el anticomunismo, el imperialismo y el capitalismo están interconectados.

Aunque la canción no llegó a encabezar las listas de éxitos, se convirtió en una de las canciones más populares entre los activistas contra la guerra de Vietnam. Más allá de los círculos politizados, el legado de la canción ha perdurado gracias a la interpretación acústica que Joe hizo de la pieza en el singularmente famoso Festival de Woodstock de 1969.

Tanto en CJ and the Fish como en su carrera solista en las décadas siguientes, Country Joe compuso e interpretó canciones que criticaban los sistemas de opresión desde la izquierda y buscaban conectarse con los movimientos de masas de su época.

La contracultura y la izquierda

La contracultura de los años sesenta es recordada popularmente como una época de «sexo, drogas y rock and roll». Una minoría —pero una minoría significativa— de los jóvenes de Estados Unidos buscaba una forma diferente de vivir, pensar y actuar que rechazara las costumbres sociales y políticas reaccionarias que eran comunes durante la década anterior.

El consenso de esta generación era progresista, aunque la contracultura, a pesar de su afinidad con la política de izquierda, a veces entraba en conflicto con ella. Gran parte de la izquierda organizada (a menudo con razón) veía a estas subculturas juveniles, como los «hippies», como utópicas, escapistas y con una perspectiva esencialmente burguesa. Sin duda, un segmento de la contracultura se centró en la vida libre, la espiritualidad fantástica y el hedonismo, mientras descuidaba la confrontación con las crudas realidades políticas de la época.

Pero la contracultura tenía muchas caras, y Country Joe representaba una de las caras más socialmente conscientes. McDonald y su banda eran paradigmas del espíritu antisistema de la contracultura, y su música psicodélica es uno de sus reflejos más puros. Sin embargo, en lugar de evadirse en la fantasía pura, utilizaron la contracultura como conducto para la política radical. La década de 1960 fue una época de profundos cambios sociales y de una intensa radicalización en todo el mundo. Country Joe fue una de las figuras más capaces de unir estos procesos distintos, pero entrelazados.

Desde el principio hasta el final de su vida, Country Joe fue un luchador por la igualdad y la justicia para todos. Se veía a sí mismo como un «apoyo moral» para las buenas causas. Mucho más allá de los trastornos de la década de 1960, McDonald siguió utilizando su música para apoyar causas progresistas. Siguió participando en movimientos contra la guerra, medioambientales y otros movimientos progresistas hasta bien entrado el siglo XXI.

La mejor manera de honrar la memoria de Country Joe es continuar su trabajo y el de tantos otros como él. Tanto como organizadores como artistas, debemos nadar como peces entre la gente, comprometernos y enfrentarnos a las realidades de nuestro tiempo, y desarrollar la lucha por un mundo mejor. Estas son tareas solemnes, pero como Country Joe nos mostró, también pueden ser divertidas.

Foto: Country Joe canta en el festival de Woodstock en 1969. (Michael Fredericks / The Image Works)

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