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La defensa de los inmigrantes requiere toda la clase trabajadora

Por ERWIN FREED

Los trabajadores inmigrantes siguen buscando formas de sobrevivir y construir nuevas comunidades. Ahora, ante la conversión del ICE en la mayor agencia de policía federal, se nos plantea a todos la siguiente pregunta: ¿cómo pueden los trabajadores militantes construir organizaciones de movimiento capaces de movilizar una verdadera defensa de los inmigrantes?

Una táctica actual es la de las «redes de respuesta rápida». Estas redes pueden adoptar muchas formas diferentes. Algunas versiones están más alineadas con el objetivo de construir un movimiento que pueda conectar la autodefensa de los inmigrantes con el movimiento obrero más amplio, mientras que otras tienden a perder oportunidades para construir acciones masivas y organización colectiva.

Quizás el tipo más común de «red de respuesta rápida» es una agrupación de grupos e individuos que mantienen una línea telefónica para que la gente informe sobre actividades de la migra y otras actividades relacionadas con la inmigración. En teoría, informar de las redadas de la migra permite a los miembros de la comunidad en riesgo evitarlos. Aunque las redes de respuesta rápida de este tipo tienen su valor, no son suficientes para derrotar políticamente toda la maquinaria de deportación. Por lo general, hacen poco por crear el tipo de organizaciones de base amplias y democráticas capaces de avanzar políticamente a los trabajadores inmigrantes y no inmigrantes.

Al mismo tiempo, hay que reconocer que los métodos de informe masiva de este tipo ya son habituales en muchas comunidades de inmigrantes. Los grupos de Facebook, los hilos de WhatsApp e incluso las cadenas telefónicas en las que la gente informan de la actividad de la migra eran comunes mucho antes de Trump. Estas redes existentes y emergentes son un lugar donde buscar un posible liderazgo de lucha de clases en las comunidades de inmigrantes de clase trabajadora.

Las deportaciones y la política de inmigración son partes fundamentales del dominio de la clase capitalista. El acoso policial, los crueles centros de detención y la incertidumbre constante contribuyen a que los trabajadores indocumentados se sientan nerviosos a la hora de defenderse. Los líderes de la clase trabajadora son objeto de redadas, detenciones arbitrarias y, a menudo, tortura. Estos métodos de sometimiento se utilizan luego para disciplinar al resto de la clase trabajadora cuando se vuelve demasiado rebelde. Los salarios, las prestaciones y los derechos políticos de todos los trabajadores son inseparables de las condiciones legales, políticas y sociales de los trabajadores inmigantes.

La unidad entre trabajadores e inmigrantes está a la orden del día. Los sindicatos deben empezar a dedicar recursos no solo a organizar campañas contra las deportaciones, sino también a brindar un apoyo verdadero de la clase trabajadora a las comunidades de inmigrantes. Las formaciones basadas en una organización profunda y de persona a persona, como las guardias de defensa comunitaria en Los Ángeles, proporcionan un esqueleto y un modelo de lo que la clase trabajadora puede crear. Los barrios de esa ciudad se están organizando colectivamente para unirse a los miembros de su comunidad que vigilan y se manifiestan rápidamente contra la presencia de la migra. Estas experiencias concretas muestran la posibilidad de organizar comités de movilización masiva rápida que combinen a los trabajadores organizados, los activistas de la comunidad inmigrante y los movimientos sociales más amplios, todos los cuales tienen mucho en común.

En momentos como estos, demandas como «fronteras abiertas» y «papeles para todos» pueden convertirse en puntos de encuentro para avanzar. Conectar las demandas políticas más amplias con la defensa contra la deportación, las patrullas comunitarias y las campañas de educación política masivas son algunas de las herramientas que tenemos para construir una verdadera lucha contra el terror policial. La fuerza de la migra proviene de la ilegalidad y el secretismo; la nuestra proviene de nuestro número y nuestra posición social. Los trabajadores y los estudiantes deben comprender que su destino está ligado al de la comunidad indocumentada.

Si se impulsan mediante la creación de coaliciones entusiastas, la independencia del control del Partido Demócrata principiada y la organización activa detrás de la clase trabajadora inmigrante, estos esfuerzos de defensa comunitaria pueden cambiar fundamentalmente el terreno de la lucha de clases en los Estados Unidos. Las huelgas estudiantiles contra las detenciones de miembros de la escuela señalan el camino para luchas más amplias. Los ejemplos heroicos e importantes de estudiantes de secundaria que lideran huelgas en toda su escuela muestran el embrión del movimiento que necesitamos.

Lamentablemente, el movimiento sindical se ha mostrado vacilante en este momento de embestida de la clase dominante. En un momento en que todos los sindicatos deberían estar convocando una huelga general en defensa de los trabajadores del sector público, solo hay palabras duras y acciones simbólicas. Millones de trabajadores de base buscan la oportunidad de movilizarse y organizarse por un mundo mejor. En todo el país, los no inmigrantes están demostrando que están dispuestos a arriesgarse en defensa de sus vecinos inmigrantes.

Los sindicatos pueden aprovechar este entusiasmo por la lucha. La organización de la participación sindical en defensa de los inmigrantes dependerá en gran medida de los debates en los lugares de trabajo sobre la situación actual. Es en este nivel donde se pueden establecer conexiones claras entre la actividad local de la migra, la situación nacional y el ataque continuo contra la calidad de la vida de la clase trabajadora.

Tan importante como los debates en los lugares de trabajo es la organización del movimiento. Se necesitan eventos inspiradores a los que puedan acudir los trabajadores interesados en aprender más sobre la lucha y en participar en ella. Cada nueva escalada de Trump, cada capitulación del Partido Demócrata, cada nuevo exceso del ICE exige foros, debates y movilizaciones urgentes.

Los sindicalistas pueden llevar los casos de defensa a las reuniones sindicales, recaudar fondos para la defensa y mostrar su solidaridad política por los detenidos.

Pueden conectarse con otras redes locales y comunitarias y comenzar a movilizarse en las calles, con piquetes y otras formas de acción pública colectiva.

Mantener este nivel de movilización y organización no es fácil, pero es necesario. Los trabajadores de base de la educación, la industria, la salud, la logística y todos los demás sectores esenciales tienen un poder extraordinario en esta sociedad.

Un movimiento obrero capaz de llevar a cabo huelgas en defensa de los inmigrantes es un movimiento obrero con un rico debate interno y cierto nivel de funcionamiento democrático. Se necesitará una enorme presión desde las bases para impulsar a los sindicatos a la acción, y una transformación fundamental de sus métodos de organización actuales para llevar a cabo huelgas políticas. Sin embargo, este es el método más seguro para hacer retroceder la ola de terror de la migra. Hay que aprovechar todas las oportunidades en los lugares de trabajo para dejar claro que la acción obrera no solo es necesaria, sino posible.

Ahora es el momento, ya que miles de personas quieren luchar, y la necesidad es urgente. Las medidas políticas y represivas excesivas de Trump están quitando las vendas de los ojos de la cultura burguesa, pero solo a medias. Las experiencias de las organizaciones de lucha de la clase trabajadora pueden revelar toda la realidad, tanto la podredumbre de la sociedad capitalista como la capacidad infinita de los trabajadores para gestionar las cosas de una manera mejor.

 
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