
POR ROSA AURELIA
El jueves 24 de julio, los hospitales Yale Medicine y Yale New Haven Health anunciaron que dejarían de ofrecer atención médica para la afirmación de género (tanto quirúrgica como farmacológica) a pacientes menores de 19 años. Esta decisión se tomó inmediatamente después de que Connecticut Children’s Medical anunciara que haría lo mismo. Estos acontecimientos tienen graves consecuencias para las personas trans y sus aliados en el estado de Connecticut. Cuando algunas clínicas cierran sus puertas, los clientes de las que permanecen abiertas se enfrentarán a listas de espera cada vez más largas, lo que por seguro provocará la muerte (evitable) de los jóvenes más marginados del estado.
Sin embargo, esta medida calculada por parte de las instituciones liberales representa una oportunidad para evaluar las estrategias que la clase dominante está empleando en su continuo desmantelamiento de servicios sociales y médicos esenciales, lo que afecta a todos los estadounidenses de clase trabajadora. Además, estos ataques brindan a la clase la oportunidad de identificar a sus antagonistas y de luchar contra ellos con el poder de un movimiento de masas por proteger a los jóvenes trans que se une a los trabajadores médicos que luchan contra las medidas de austeridad neoliberales.
Para entender estos ataques y cómo combatirlos, debemos analizar el contexto nacional e internacional en el que los hospitales de Connecticut han cedido a las presiones de la derecha antitrans, y luego considerar las posibles respuestas del movimiento de liberación trans, así como planificar cómo deben enfrentar los revolucionarios a este momento tan determinante en el ámbito de la lucha de clases.
Los motivos y las estrategias de la reacción antitrans
Desde Brasil hasta Bretaña, pasando por Hungría y China, vemos cómo los agentes del capital se adhieren al sentimiento antitrans porque les ayuda a dividir a la clase trabajadora según criterios de género y porque desvía las respuestas a las crisis del capitalismo hacia la comunidad LGBTQ+, ya marginada.
Estratégicamente, la clase dominante puede reutilizar el descontento hacia los sistemas liberales de educación y de la salud para convertir a las personas trans en chivos expiatorios de los fracasos de las décadas de políticas neoliberales. Esta estrategia es especialmente eficaz con las personas que conocen de cerca como son los servicios sociales destrozados, pero que no ven alternativas independientes de clase en las elecciones.
La estrategia de la derecha es bastante fácil de entender. En Estados Unidos, hemos visto a la fiscal general Pam Bondi anunciar que perseguirá a estas industrias por «defraudar» al pueblo estadounidense. Esta formulación permite al Gobierno pretender que lucha contra los intereses de la «élite».
El Departamento de Justicia también ha enviado citaciones a unos 20 proveedores médicos exigiéndoles que entreguen al Gobierno información confidencial sobre sus pacientes transgeneros jóvenes —incluidas fechas de nacimiento, números de la Seguridad Social y sus direcciones de casa— así como documentos de facturación, comunicaciones con fabricantes de medicamentos, etc., desde enero de 2020. Bondi dijo el mes pasado que el Departamento de Justicia está tratando de responsabilizar de sus actos a «los profesionales y las organizaciones médicas que mutilaron a niños al servicio de una ideología retorcida».
Además, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Robert Kennedy Jr. envió en abril una carta a los directores estatales de Medicaid instándoles a «limitar estrictamente» sus servicios de atención sanitaria para la reafirmación de género. Tres días después, el departamento publicó un formulario para que los denunciantes informaran al gobierno de sus «quejas» contra los proveedores de dichos servicios, con solo la prueba de que tuvieran «buena fe» de creer que los profesionales médicos «violaban las normas profesionales o clínicas». Al describir estas normas, el documento hace referencia a la Orden Ejecutiva 14187 de Trump contra las personas trans, titulada «Proteger a los niños de la mutilación química y quirúrgica».
Mientras tanto, la Comisión Federal de Comercio (FTC), que es la gran burguesía disfrazada de gobierno, persigue la «ideología de género» atacando los derechos de las clínicas y de los médicos, así como celebrando lo que se suma a ser a una manifestación antitrans (Baum, 2025). Lo que estamos viendo es un cambio del paradigma en la supervisión corporativa de las prácticas médicas, y muestra cómo la derecha pretende llevar adelante su ofensiva contra las personas trans. No hay duda de que las mismas estrategias que se emplean ahora contra las personas trans se utilizarán en el futuro para imponer la prohibición del aborto.
Aunque esta estrategia se aprovecha de la desconfianza de la clase trabajadora hacia el sector de los seguros médicos y el complejo industrial médico, en realidad no resuelve el problema de que los trabajadores se vean abrumados por enormes deudas médicas, que paguen un ojo de la cara por los seguros y que no puedan acceder a los servicios que necesitan.
De hecho, las caracterizaciones que la derecha hace de la atención médica trans se aprovechan de la desconfianza muy real y válida que existe hacia el fallido sistema de salud. Sin embargo, estas narrativas ocultan eficazmente el hecho de que las personas LGBTQ+ son mucho más propensas que sus contrapartes cis-heterosexuales a sufrir la marginación que les dificulta el acceso a la atención médica. Además, estos desafíos se intensifican exponencialmente para quienes ya enfrentan la pobreza, el racismo, el capacitismo y el sexismo.
El sistema sanitario estadounidense está en crisis y la falta de atención médica que esto provoca afecta de manera desproporcionada a los más oprimidos. Sin embargo, la derecha afirma que es el «complejo industrial transgenero», y no sus recortes de 880 millones de dólares a Medicare, lo que debilita aún más nuestro sistema sanitario. Estas narrativas de la derecha están codificadas por la FTC, la oficina del fiscal general y, especialmente, por la reciente decisión del Tribunal Supremo en el caso Estados Unidos contra Skrmetti de mantener la prohibición de Tennessee sobre la atención sanitaria que afirma el género. Y ahora vemos que, a través de estas acciones, están presionando con éxito a los liberales de los supuestos «estados azules» en las altas esferas de la industria médica para que tomen la decisión tan destructiva de abandonar por completo a los jóvenes trans.
A nivel nacional, solo veremos cómo se agrava esta crisis para las personas trans a medida que aumenta la vigilancia de los proveedores de atención médica y que el FBI persigue a los proveedores que se oponen a estas presiones. Aunque pueden empezar por los proveedores y los médicos, sin duda esto se extenderá a las propias personas trans; como vimos a principios de este año, ya han eliminado la cláusula que prohibía al FBI vigilar a las personas únicamente por su identidad de género.
Esta forma de espionaje interno es solo el primer paso en el camino hacia la expansión del aparato de la vigilancia médica. Esta vigilancia permitirá a la clase dominante controlar a todos los cuerpos, y especialmente los de las personas embarazadas, mediante el seguimiento de datos como los de sus aplicaciones de salud y de seguimiento del periodo.
Nuestra estrategia para la lucha
Obviamente, unas circunstancias tan graves pueden ser muy aterradoras y desmoralizadoras para la comunidad trans. Las personas trans podrían verse tentadas a responder al aumento de la vigilancia y a la falta de acceso a la atención sanitaria afirmativa del género pasando a la clandestinidad. Pero estas estrategias, especialmente si se manifiestan en redes clandestinas de la distribución de la terapia hormonal sustitutiva (THS), tendrán un enorme potencial de infiltración por parte de la policía o el FBI. De ese modo, podrían acorralar a las personas trans y ponerlas en una situación de mayor represión.
Para defendernos, necesitamos la solidaridad pública que impida que el gobierno nos aísle y nos ataque como individuos criminalizados. A partir de estos momentos decisivos, los trabajadores y las personas oprimidas podrían construir un movimiento de masas amplio y fuerte que defienda las vidas trans, asumiendo la lucha por los derechos de las mujeres, de las personas LGBTQ+ y de la comunidad trans, especialmente vulnerable.
La construcción de campañas de defensa sólidas y eficaces puede verse favorecida cuando la comunidad trans participa en otros espacios de movimiento, como el movimiento por los derechos de los inmigrantes, el movimiento ambientalista, el movimiento de solidaridad por Palestina y los sindicatos. Las campañas organizadas por trabajadores sindicalizados podrían llegar a organizar una huelga creíble, lo que podría cambiar el equilibrio de poder en nuestra lucha.
Además, aconsejamos a los aliados del movimiento de liberación trans que se abstengan de acciones que tengan como objetivo «concienciar» sobre nuestra situación mediante enfrentamientos escalados, performativos y aventureros con la policía y la Guardia Nacional. Estas acciones corren el riesgo de alejar al movimiento de sus aliados potenciales. Quienes proponen estos planes carecen de una comprensión completa de la única fuerza que tiene el potencial de lograr avances significativos hacia la liberación: la fuerza de la clase trabajadora unida.
La acción masiva de la clase trabajadora es enormemente poderosa. Por ejemplo, solo cuando los manifestantes de Black Lives Matter comenzaron a levantar la consigna «Black Trans Lives Matter» (Las vidas trans negras importan), vimos como la Corte Suprema, liderada por conservadores, hizo un dictamen que protegía a los trabajadores LGBTQ de ser despedidos por su orientación sexual o de género. En 2020, la clase dominante se sintió amenazada por los trabajadores que se unieron para defender a los cuerpos trans negros, por lo que cedió en el caso Bostock contra el condado de Clayton. Pero hoy se sienten menos amenazados, y por eso sucedio la decisión Skrmetti. La diferencia entre el Tribunal que dictó esa sentencia y el que vemos hoy es la fuerza de nuestra solidaridad.
Para construir esa solidaridad, debemos seguir el ejemplo de los manifestantes frente al NYU Langone Health en Nueva York y en Michigan a principios de este año, donde activistas trans se unieron a los trabajadores hospitalarios para oponerse a las concesiones en materia de atención médica trans que habían hecho los ejecutivos liberales de la industria sanitaria. Cuando estas fuerzas se unieron, vimos que ganaron sus respectivas batallas, haciendo retroceder eficazmente al movimiento antitrans de la derecha. Y cuando Kaiser Permanente, de California, dijo que dejaría de proporcionar atención quirúrgica para tratar la disforia de género en personas menores de 19 años, el sindicato de enfermeras más grande del país se levantó para condenar esas acciones. Estos ejemplos de solidaridad deben repetirse en todos los hospitales y todas las clínicas del país. Sabemos que esa solidaridad es posible porque, como personas trans, no solo queremos luchar por la atención médica trans, sino que queremos luchar por toda la atención médica y por los derechos de todos los trabajadores de la salud.
Es necesario que todos los activistas sociales ayuden a construir un movimiento de masas de los trabajadores y los oprimidos que pueda unir a los sindicatos de trabajadores sanitarios y a sus aliados dentro de la comunidad trans. Cuando ese movimiento salga a las calles con consignas tan contundentes como «Las vidas trans negras importan», podremos ir más allá de la defensa de la atención médica más básica para los menores y luchar por la plena liberación.
Fuentes
Baum, S. (10 de julio de 2025). «La FTC de Trump sienta las bases para acusar a los proveedores de GAC de “fraude”». https://www.erininthemorning.com/p/trumps-ftc-lays-the-groundwork-to
Maroney, E. (2025a). «La caza de brujas contra las personas trans». Spectre, (11). La caza de brujas contra las personas trans Spectre: A Marxist Journal. https://spectrejournal.com › the-anti-trans-witch-hunt
Maroney, E. (30 de enero de 2025b). «Trump, la derecha y la reacción antitrans en general». Tempest. https://tempestmag.org/2025/01/trump-the-right-and-the-broader-anti-trans-reaction/
Foto: Emma Williams / Austin Monthly
